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BIOSANZ, CUARENTA HECTÁREAS DE FRUTA INSUPERABLE EN EL PÁRAMO ARAGONÉS

JOSÉ MIGUEL SANZ, agricultor bío y presidente del Comité de Agricultora Ecológica de Aragón

No se puede producir sin tener el producto vendido

con carretillaEn el desierto se puede cultivar sabrosos frutos. Israel, Egipto, Arabia Saudí, producen verduras y frutas, por ejemplo naranjas, e incluso las venden en Europa. Más o menos entre Alcolea del Pinar, en Guadalajara, hasta Zaragoza, el paisaje que atraviesa la llamada Autovía del Nordeste (antes N-II) es de colinas y barrancos secos como piel de lagarto. Y sin embargo, la cuenca del río Jalón, más o menos paralelo a la carretera, siempre ha sido una reserva de fruta estival. Y desde que se construyeron pantanos como el de la Tranquera, el aprovechamiento de riego ha dado resultados prodigiosos.

Entrevista y fotos de Fernando Bellón

A ambos lados de la autovía, desde Calatayud hasta más allá de La Muela, se yerguen enormes almacenes frigoríficos desde los que se distribuye la fruta producida en el desierto. Esto tiene sus inconvenientes, porque las campañas vienen siendo cada vez mayores a causa de las mejoras experimentales de los agricultores. El cerrojazo ruso a la fruta de hueso europea ha dejado temblando a los labradores aragoneses. Aunque el gobierno español ha doblado la ayuda económica par retirar fruta de los árboles hasta 40.000 toneladas, las inversiones han sido tan grandes que algunos agricultores pueden quedar al borde de la ruina.

No es el caso de José Miguel Sanz, que tiene 40 hectáreas de frutales ecológicos en Calatorao y con almacén en Épila. José Miguel Sanz es además el presidente del Comité de Agricultura Ecológica de Aragón. Hablar con él nos ha costado cuatro citas. La culpa ha sido de esta redacción, que ha tenido la ocurrencia de pedirle una entrevista en el punto álgido de la campaña. Ha merecido la pena. José Miguel Sanz es un agricultor de formación familiar y local, sin títulos académicos. Pero su experiencia y su conocimiento son los de un doctorado en fruticultura y cereal. Su discurso, igual que su actuación en el campo y en el almacén, que hemos presenciado, es directo, sin evasivas, rico y optimista. E la página de Vida Rural, publicada en 2003, que vinculamos aquí se halla una cumplida explicación de su trayectoria profesional. José Miguel Sanz se hizo cargo de la empresa familiar en 1999, dedicada entonces al cereal (70 hectáreas de trigo duro, que hoy mantiene), y menos a la fruticultura, 10 hectáreas, que hoy son cuarenta de melocotón, nectarina, albaricoque, paraguayo, higos, manzana y pera. Ahora ampliará la finca de Calatorao en 8 hectáreas más con La entrevista que va a continuación es sobre el estado de cosas en la fruticultura aragonesa a fecha de hoy. 

La plantación de frutales de Biosanz se encuentra en medio del desierto, con riego gota a gota de pozos de agua.

La plantación de frutales de Biosanz se encuentra en medio del desierto, con riego gota a gota de pozos de agua.

José Miguel Sanz. 2017 ha sido un gran año. La producción podemos decir que ha estado al cien por cien en la mayoría de los cultivos. La primavera ha sido muy buena, nos ha respetado, no hemos tenido problemas de heladas. Y durante el periodo de estío tampoco hemos sufrido tormentas de granizo que podían haber afectado nuestras producciones. La cosecha aha sido magnífica tanto en cantidad como en calidad.

La misma valoración vale para la fruta en convencional. Ha habido una gran cosecha de una calidad fantástica, con excedentes en el mercado. Pero estamos viendo el gran problema del sistema de cultivo convencional, no hay salida en el mercado para tanta producción, sobre todo en la fruta de hueso.
Cuando no se cubren los costes de producción y hay unas pérdidas importantes, y no es el primer año que pasa, esto puede poner en peligro la viabilidad de muchas explotaciones y la economía de muchas empresas familiares.
En las localidades aragonesas que se diseminan a ambos lados de la Autovía de Zaragoza se ven prósperos campos de fruta, verdura y cereal. ¿Esto significa que la renta agraria aquí domina sobre la industrial y los servicios?
La agricultura sigue siendo el motor de la economía de nuestro país. España es un país rural, nos guste o no nos guste. Después del turismo, la agricultura es el segundo motor económico. Y hay que subrayar que, además de la riqueza que genera el agricultor, estamos vertebrando el territorio.
La mayoría de la población del medio rural tiene en la agricultura el principal aporte de ingresos. En estos momentos, un treinta por ciento de la población rural se dedica a la agricultura. Y en el caso de nuestras comarcas, la de Cariñena y la de Valdejalón, ha llegado la industria a través de las empresas suministradoras de General Motors, en Figueruelas, muy cerca. Hay bastante mano de obra industrial. Pero esto no excluye que la agricultura sigua siendo el principal motor económico de la zona.

Uno de los huertos de manzanas.

Uno de los huertos de manzanas.

Háblenos del calendario de rutinas de su trabajo en las fincas de Biosanz.
José Miguel Sanz. Nuestro calendario de producción empieza en mayo, con el albaricoque. En el mes de junio, empezamos la producción de paraguayo, de melocotón, y de nectarina, estas dos últimas hasta finales de agosto o primeras semanas de septiembre. Con la fruta de pepita, pera y manzana, empezamos en agosto y nos alargamos hasta finales de octubre. Tenemos el proyecto ahora de ampliar variedades de fruta de pepita para prolongar no tanto en tiempo como para asegurarnos producciones tardía con que abastecer a nuestros clientes.
Estamos cinco personas fijas en la finca, seis contándome a mí. Desde el uno de abril al treinta de septiembre estamos trabajando unas cuarenta personas.
El resto del año, en el momento en que se acaba la producción, se empieza en otoño la poda de los árboles para la próxima campaña. Hay que seleccionar las ramas de acuerdo a la cantidad y a la calidad de la fruta que se espera de ellas. Y por último se trabaja en el almacén, con la manipulación de la fruta de pepita que se ha recogido al final de la temporada.

En un tiempo elaboraban productos derivados. Por qué no lo hacen ahora.
José Miguel Sanz. No hacemos productos elaborados de la fruta, pero sí aceite de oliva que obtenemos de una explotación de dos hectáreas de variedad arbequina. En el año 2002 hicimos un intento de fabricar mermeladas y melocotón en almíbar, y la verdad es que la dejamos porque en aquel momento esa elaboración era muy costosa, y exigía un precio muy elevado en el mercado. Luego hemos visto que los grandes grupos de distribución de estos productos han empezado con la mermelada biológica, y no se puede competir en precio con estos monstruos. No descartamos replanteárnoslo a medio o corto plazo.

Al fondo, l sierra de Algairén. Al pie de ella se encuentra Cariñena, fabulosa productora de hortalizas y de vinos

Al fondo, la sierra de Algairén. Al pie de ella se encuentra Cariñena, fabulosa productora de hortalizas y de vinos

También Biosanz se ha preocupado de la educación.
José Miguel Sanz. En el año 2007 o 2008 hicimos un aula de formación dirigida a los colegios. También nos dimos cuenta de que hay personas que quieren dedicarse como profesión a la producción agroecológica, y pensamos que podría ser interesante instruirlos y formarlos en el campo, para que vieran cómo se hacen las cosas in situ. Ahora lo hemos dejado porque estamos viendo que la formación profesional reglada va a empezar muy pronto. Esto se debe a que en los últimos años hay una gran inquietud por parte de los agricultores convencionales en reconvertirse a la producción ecológica. Pero los colegios siguen acudiendo, cada años dos o tres. Les encanta ver cómo crece la fruta en un árbol y también cogerla según el momento que vienen.

¿Existe un mínimo de superficie rentable en la producción de fruta ecológica?

José Miguel Sanz. Por supuesto. Pero la rentabilidad también hay que buscarla en base a las necesidades de cada uno. Para cualquier cultivo, una hectárea de tierra empieza a ser rentable. Una hectárea de albaricoque, melocotón o manzana es rentable. No se puede buscar la rentabilidad en mil o dos mil metros.
La rentabilidad también hay que buscarla. No es lo mismo un pequeño productor, que igual tiene media hectárea de diferentes cultivos, con consumidores fijos de cercanía, con una relación comercial en base a cestas, con seis o siete meses de abastecimiento, que un productor que necesita más extensión en base a la línea de comercialización que tiene, para alcanzar un volumen importante determinado y poder abastecer y dar continuidad al cliente final.
Suelo poner un símil con la empresa de automoción. Hoy, el agricultor, antes de poner un cultivo o hacer una plantación, lo que tiene que tener es el producto vendido, saber quién se lo va a comprar. No se puede producir, como se hace ahora, sin tener el producto vendido, y sin saber a quién se lo vas a vender. En ecológico hay productores que hacen una plantación de un cultivo de hortícolas o frutal porque han hecho un estudio de mercado del año anterior y han visto que eso ha sido rentable, le han sacado valor añadido… Pero claro si no tenemos un punto de venta o un cliente, nos encontramos con la dificultad de que no sabemos dónde llevar el producto o entregárselo a un intermediario que se lleva el valor añadido, que es lo que está pasando ahora en convencional.
enlahuerta¿Cuales son los mercados de Biosanz?
José Miguel Sanz. Ha cambiado un poco, afortunadamente. Alemania sigue siendo nuestro principal mercado. Luego también Holanda y Países Nórdicos. Luego, Francia en productos de última hora… Por ejemplo, ahora, a final de temporada, cuando ellos han agotado su producción de fruta de hueso. Francia y todos los países de Centro Europa respetan su producción nacional. Aplican una política de patriotismo alimentario que deberíamos de imitar aquí, en especial si la pusiera en marcha la administración. El consumidor de Centro Europa primero valora la producción de sus agricultores, frente a las importaciones, incluso aunque la calidad de lo foráneo sea mayor.
Para nosotros, afortunadamente, el panorama está cambiando en esa dirección. El sesenta o setenta por ciento de nuestra producción de pepita se queda en nuestro país. Y el veinticinco por ciento de la fruta de hueso, también. Son datos significativos si nuestra apuesta es crecer cada día más en el mercado nacional.

Usted es presidente del Comité de Agricultura Ecológica de Aragón. Los agricultores orgánicos se quejan de tener que pagar un impuesto que tenían que pagar los convencionales.

José Miguel Sanz. Los costes del comité no son excesivamente elevados. Cualquier agricultor, grande o pequeño, puede asumirlos, aunque a veces ocurre que los más pequeños tienen costes altos para su producción. El agricultor pequeño está enfocando su venta en los mercados de cercanía y agroecológicos, como el de la plaza del Pilar de Zaragoza, que ya tiene siete u ocho años de vida, y con resultados muy satisfactorios. Se ha extrapolado a otras ciudades de Aragón la idea del mercadillo. El agricultor medio, con una producción significativa, intenta abrirse mercado en las tiendas especializadas, empezar con mayoristas y grupos de distribución. Y el gran productor, su principal punto de venta, igual que en el sistema convencional, ir a la gran superficie, que es donde puede ofertar cantidad y calidad de producto en líneas de abastecimento durante periodos prolongados.

El trabajo y en ingenio empleado en estos huertos no tiene precio.

El trabajo y en ingenio empleado en estos huertos no tiene precio.

¿Esto es algo común?

Sí, sí. En los últimos años los grandes grupos de producción en convencional intentan reconvertir parte de su explotación a ecológica; no está acompañada esta decisión de mucha filosofía, pero se adaptan a un mercado que lo demanda.

Hoy en día tenemos 800 personas registradas, entre productores y elaboradores. En los últimos dos años hemos tenido un incremento de entre un diez a un quince por ciento. El setenta y ochenta por ciento de los operadores registrados siguen siendo productores de cereal ecológico, porque el cereal tiene un peso muy importante en Aragón. Tenemos que estar agradecidos a estas personas que se dedican en cuerpo y alma a producir cereal eco, porque es una forma mucho más sostenible de producir, y aumenta la calidad de nuestros productos. La provincia de Zaragoza hace un trigo duro de calidad excepcional, el mejor trigo duro de Europa. Y la producción de cereal en Huesca y Teruel, cebadas y trigo blando, son de una calidad muy valorada en el mercado. Aragón sigue siendo una gran potencia.
Y también en la producción hortofrutícola, tenemos grandes zonas productoras, como la zona e Fraga, la comarca de l’Almunia el Cinca, que produce fruta de calidad y en cantidad. En viñedos tenmos la comarca de Cariñena, la de Calatayud, donde cada día entran más bodegas a hacer vino ecológico. Y por último el aceite ecológico, en el Bajo Aragón, con un incremento de productores bío. Todo esto porque el mercado está creciendo.

Los melocotones y las nectarinas que llevaba este camión en el momento de hacer la fortografía, ya estarán en el estómago de los daneses a quienes iban destinadas.

Los melocotones y las nectarinas que llevaba este camión en el momento de hacer la fortografía, ya estarán en el estómago de los daneses a quienes iban destinadas.

Tuvieron un problema de burocracia en el Comité que su equipo resolvió.
José Miguel Sanz. Cuando entramos la nueva junta rectora hubo que hacer una remodelación, reestructurar el organigrama. Se tuvo que proceder al despido de la persona que ocupaba el puesto de jefa de administración. Nos quedamos con menos administrativos. Pero por otro lado hemos contratado a dos personas más para salir como inspectores de campo. Poco a poco estamos organizando las cosas, que el organigrama de administración sea lo más viable posible. Es rentable centralizar las cosas, reducir al máximo el papeleo y la labor administrativa, para que tampoco sea tan impertinente para un productor estar rellenando continuamente papeles. Si podemos reducir la burocracia un diez o un quince por ciento, al final será positivo para todos.

Las certificaciones extranjeras parecen ser útiles para la exportación, peroden ser caras.
José Miguel Sanz.No es que sean caras, es que son un coste añadido. El sello o certificado ecológico europeo, que tienen el noventa y cinco por ciento de los productores españoles, se obtiene en las comunidades, y te permiten vender en cualquier sitio. Nuestros sellos están reconocidos en todo el mundo. Pero para vender en Suiza a las principales cadenas de distribución, si no tienes certificado Biosuisse, es imposible. No es que sea muy caro, pero supone un gasto añadido.
Situación del Comité de Aragón.

DSC_0154¿Tiene el gobierno de Aragón un Plan de Producción  Ecológica?

José Miguel Sanz. El gobierno de Aragón no tiene ningún plan estratégico en sí. Pero en los dos últimos dos años hemos detectado algo que no había pasado hasta ahora, se empieza a creer en la agricultura ecológica, se cree en las personas que la producen, se cree en el Comité como principal interlocutor de la agricultura ecológica. Porque el comité no tiene que llevar solo el registro, sino también la promoción y la formación. Uno de nuestros objetivos es apoyar y orientar a los productores en la comercialización, sin llegar a ser una agencia de comercialización.
El gobierno de Aragón va a sacar líneas de apoyo y subvención de cincuenta mil euros, para formación y promoción, a través del Comité. Será un compromiso fuerte, si queremos incrementar un diez o un quince por ciento más las personas registradas, tendremos que dedicar dinero y esfuerzos a la formación. También será positivo disponer dinero para promocional los productos de Aragón en diferentes mercados, desde un mercadillo a una gran superficie, ferias europeas, etc.
¿Qué responsabilidad tiene la PAC en la cimentación de la agricultura ecológica?
José Miguel Sanz. Dentro de la PAC hay muchas lagunas y agujeros negros, hay muchas cosas que hay que mejorar. La PAC hoy no tiene sentido. La protección del medio ambiente la están enmascarando con la llamada “política verde”. Pero no estamos mejorando ni el sistema productivo ni el medio ambiente. Europa se ha de tomar muy en serio esto. Los políticos empiezan a apostar en la vía de que la agricultura ecológica tiene que ser el único sistema de producción verde sostenible. El sistema convencional, nos guste o no, no es sostenible. La aplicación de insumos fitosanitarios de origen químico está ocasionando perjuicios al medio ambiente, al ecosistema tanto vegetal como animal, la desaparición de muchos insectos y especies hace que desaparezcan ecosistemas enteros. El sistema de producción ecológico es el único viable.
Los que llevamos un tiempo en esto, y lo hemos convertido en un medio de vida, también hemos creado una filosofía en la que basamos nuestro trabajo. Estamos convencidos de que en un periodo corto de tiempo la PAC va a cambiar porque el consumidor lo está demandando, quiere alimentos de máxima calidad. El ciudadano europeo quiere productos de calidad, que solo se obtienen mediante la agricultura ecológica.
Ya se está hablando e productos de residuo cero en convencional, de producción integrada. Pero eso solo es una forma de enmascarar la lucha química. Cuentan con el aval y respaldo de las grandes multinacionales. Pero al final esto no tiene mucho futuro.

En el almacén de Épila, preparando un envío.

En el almacén de Épila, preparando un envío.

En los últimos tiempos se habla mucho de la sostenibilidad, como si este concepto fuera una alternativa al cultivo ecológico.
José Miguel Sanz. Dentro de este juego de palabras hay unos intereses. Europa, España, lo que tiene que empezar a plantear algo que tiene muy fácil porque está dentro del reglamento de agricultura ecológica. Porque la producción ecológica no es cultivar de acuerdo a las normas de un reglamento marcado a nivel europeo. La agricultura ecológica es mucho más. Se origina mucha confusión, y hasta se rompe con la filosofía de la agricultura ecológica. Tenemos que valorar si es ecológico importar manzanas biológicas de la zona de Río Negro en Argentina. El coste energético que tiene traer aquí esa manzana, las emisiones de gases contaminantes, todo eso hay que valorarlo. Tenemos que ver que cuando se acaba nuestra producción de manzana o de pera europeas, no pasa nada por no tener más. Traer manzanas de Argentina ni es ecológico ni es sostenible.
Y lo más ilógico es que, teniendo un producto eco nacional recurramos a la importación del mismo producto a precios más bajos. No podemos entrar en el sistema del mercado convencional. La agricultura ecológica es otra cosa. No sólo un sistema de producción que cumple un reglamento, sino que tiene unos aspectos económico y social tan importantes o más que la que se refleja en el reglamento. Por ejemplo, al tener restringido el uso de insumos químicos, los tenemos que sustituir por mano de obra. La agricultura ecológica es un motor económico, un creador de empleo que la sociedad, y la administración deben empezar a valorar este hecho incontrovertible. Yo me pregunto, si España, como cualquier país, por las emisiones de CO2 a la atmósfera tiene que pagar unas tasas si se sobrepasa, nosotros que hacemos un sistema de producción mucho más sostenible, y que en vez de ser emisores de CO2somos perceptores y captadores por nuestro manejo, no estamos teniendo ningún beneficio extra. La administración se tiene que encargar, con nuestra colaboración, por supuesto, de publicitar la misión y la labor que estamos haciendo. En Occidente tenemos la fortuna de poder comer tres veces al día. Y sin agricultura, nadie podría comer. El agricultor es una figura muy importante en nuestro modelo social. Si no hubiera sido por los agricultores y la agricultura, no habría habido desarrollo industrial en España.

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Autor: Redacción

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