El vistoso mundo de la recreación histórica

Asociación Napoleónica Valenciana

Fotos As Nap Val

Representación de los combates entre tropas de Felipe III y moriscos sublevados en 1609. Recreación de Bellreguad (Valencia) en 2010. En el centro, el líder de los moriscos valencianos, Turigi.

Declaraciones recogidas por Fernando Bellón

La guerra hasta ahora ha sido cosa de hombres. Y los hombres suelen ir al frente protegidos con un escudo psicológico, la inocencia de los niños. Otra cosa es cómo vuelven, si vuelven. La mejor arma de un futuro soldado es una imagen infantil, épica, cinematográfica e inocua de la guerra. La guerra como juego, jugar a la guerra.

Esta conciencia  de la guerra como espectáculo la cultivan aquellos que emplean ingenio, tiempo y dinero en vestirse de soldados y escenificar batallas: regresar al hermoso territorio de la infancia, con guerras de mentirijillas. Pero con una puesta en escena lo más parecida a una batalla de verdad.

El Descarga de una formación en línea del “Regimiento de Valencia 1808”  en las calles de Zaragoza durante el bicentenario de Los Sitios (2009)

Siempre es mejor jugar a la guerra que practicarla. Porque, después de esa motivación infantil, lo que impulsa a los amigos de escenificar batallas es su pasión por la historia. Porque la guerra ha sido la partera de la historia.

En España, la pasión por la recreación de batallas es todavía más reciente que en otros países europeos o en los Estados Unidos de Norteamérica, donde se practica desde hace no mucho más de medio siglo.

 

Joaquín Blasco Nácher es el presidente de la Asociación Napoleónica Valenciana, con sede en Algemesí, una localidad de la Ribera Alta valenciana.

 

Nuestra Asociación fue creada hace 9 años, en el 2003, en Algemesí. Hay socios de las tres provincias de la Comunidad Valenciana, pero también del extranjero. Se dedica al estudio, la divulgación cultural y la recreación histórica. Cuando comenzamos, estábamos centrados sólo en la época napoleónica, una pasión compartida por los que constituimos la asociación. Pero a partir del 2007 empezamos a abarcar otras épocas, siempre recreando grupos valencianos. Nuestro primer uniforme fue el del Regimiento de Infantería de Línea de Valencia, de 1808, la indumentaria convencional del ejército español en la época de la invasión francesa. No representamos a soldados franceses, sino españoles. Pero en aquella época – como ahora – los uniformes eran muy similares, y lo que les diferenciaba era el color. Pero al público actual les parecen todos iguales. 

El grupo de recreación histórica “Partida de Josep Marco El Penjadet” en la II recreación histórica de la batalla de Almansa (2009). Formación en cuadro ante un ataque de la caballería enemiga.

Divulgar es acercar a la gente la historia, en este caso la historia militar. Lo que nos une a todos los del grupo es la pasión por la historia, y la revivimos en nuestras propias carnes. Pero también, aprovechando las conmemoraciones damos a conocer al público los uniformes y armamento de las tropas, la forma de hacer la guerra de aquellos tiempos.

 Tradición reciente

Inicialmente éramos un pequeño grupo de personas obsesionadas con la historia. En mi caso, desde los 10 años. Ya más mayor, vi que había agrupaciones en Europa que recreaban batallas. No sólo de la época napoleónica. Esto empezó en Francia a principios del siglo XX. Y después de la Segunda Guerra Mundial, los norteamericanos  hicieron grandes recreaciones de su guerra de Secesión. En Europa, en los años 80 empezaron a surgir grupos. En España, una década después, en Galicia se fundó la primera asociación napoleónica. Y a partir de ahí, empezaron a surgir grupos en toda España.

Extrema fidelidad documental e histórica

I recreación histórica de la batalla de Almansa. (2007). Miembros de la Asociación Napoleónica Valenciana (austracistas), al fondo a la derecha, se enfrentan a la vanguardia francesa (borbónicos).

En nuestra asociación conviven todo tipo de personas. Varios historiadores y profesores, abogados, técnicos, y profesionales de diferentes oficios, como bomberos forestales, pintores… Algo común puede ser nuestra resistencia a renunciar a la infancia. Aunque seamos adultos, sentimos la emoción de los niños cuando juegan a la guerra. Ahora, a nuestros cincuenta años, utilizamos armas reales en campos de batalla que un día fueron escenarios sangrientos. Y llega a ser muy emotivo. En el caso de la época napoleónica, los más veteranos hemos estado en lugares donde se han desarrollado tremendas batallas, y te ves envuelto en el humo de los cañonazos, el olor a pólvora, en las carreras de las tropas a caballo. Esto crea una emoción insuperable que te acerca a la que sintieron los verdaderos protagonistas, los soldados de aquella época.

 

El “Regimiento de Infantería de Línea de Valencia 1808”  en la recreación histórica de la batalla de Alcañiz (Teruel) en 2008.

Los gastos que ocasiona esta afición no son prohibitivos, pero sí importantes en una etapa difícil como la que estamos pasando. Cuando empezamos, las cosas eran más baratas. Hoy, un uniforme napoleónico con sus armas puede costar más de 2000 euros. Y si nos vamos a la recreación de otra época, no hay nada que aprovechar de esta indumentaria, y hay que adquirir otro uniforme con su equipo, armadura… Nuestra asociación carece por completo de ayudas y cada miembro se ha de costear su equipo y sus traslados.La elaboración del traje es una parte muy complicada. Nosotros, los pioneros en Valencia en la época napoleónica, tuvimos que partir de cero. No hay ni había ninguna tienda de uniformes antiguos. Nosotros pasamos por cuatro modistas que nos sacaban patrones, hasta que por fin una acertó. Los tejidos tienen que corresponder a la época, la lana, el lino, el algodón, nada sintético. Y se tienen que cortar como se hacía en su época. Había que estar atentos al más mínimo detalle…

 

Cometimos muchos errores en la confección de la prenda, en el gorro, en el correaje. Luego, una vez superada esta etapa, los nuevos asociados lo han tenido más fácil. La mayoría del vestuario nos lo confeccionamos nosotros. Son reproducciones fidedignas. El uniforme suma cerca de 30 prendas entre complementos y vestidos, y más de cien botones. Y los colores, los tejidos, todo lo intentamos reproducir con fidelidad escrupulosa. En España no hay demasiadas referencias documentales, pero en otros países hay estudios muy rigurosos. Editoriales como Osprey, la de más prestigio, británica, con más de 700 títulos. También hay editoriales francesas, pero no llegan a abarcar tanta indumentaria y tan variada internacional e históricamente. En Osprey si te interesa cómo vestían los cartagineses del siglo II antes de Cristo, lo tienes.  Llevan desde los años 60, dirigidos por grandes historiadores. Aunque también tienen sus defectos, por ejemplo los libros sobre indumentaria española de la Guerra de Independencia los ha escrito un canadiense, y  nuestro amigo Luis Sorando, un gran experto, ha encontrado bastantes errores.

Avance de las tropas austracistas en la la II recreación histórica de la batalla de Almansa (2009).

Disciplina militar rigurosa

Nuestro grupo transmite muchísima disciplina. A la gente le choca que, una vez que nos ponemos el uniforme, a mí nadie me llama por el nombre, me llama capitán. Y la relación que hay es la regulada por el escalafón militar. Hay una disciplina total a la hora de formar, la gente se lo toma muy enserio, no hay risitas, no hay bromas. Luego nos lo pasamos bomba y nos tomamos cuatro cervezas. A veces yo llego a enfadarme y a alinear a la gente con la espada plana. Pueden decir, qué malo es este señor. Pero es que con los ruidos de los disparos, yo acabo afónico.

La mujer también juega a la guerra

Cuando empezamos a recrear la expulsión de los moriscos fue muy emotivo porque empezamos a recuperar personajes históricos completos. Un compañero nuestro hizo de Turigi, un líder morisco de Valencia que levantó a los de la muela de Cortes, y tuvo durante meses en jaque a las tropas de Felipe III. Aquí lo que hicimos fue elaborar un guión, un texto, unos diálogos, y a la gente le resultó muy emotivo. Entre los moriscos había mujeres y niños, y arrojaban piedras a los tercios españoles, todos acorazados y con armas de fuego. Y ahí fue cuando nos decidimos a ampliar la escenografía. Hasta entonces todo era dispararnos, morir, avanzar y ya está. A partir de Cortes de Pallás (julio 2009), es el punto de inflexión donde ya metemos personajes históricos, y hay un enfrentamiento verbal, un guión.

 

“Mercenarios de la Santa Muerte”, grupo de recreación histórica medieval de la Asociación Napoleónica Valenciana, que representa a los caballeros y mercenarios de los siglos XI al XV.

Cuando empezamos en el 2003, las socias mujeres podían vestirse como soldados. Claro, con todas las consecuencias. Tienen que luchar como un soldado, no pueden llevar pendientes ni ir maquilladas ni feminizar la indumentaria. Hay grupos en España que no lo permiten. Ahora, cada vez más van cogiendo el rol de mujeres. Ha sido al meternos en la Edad Media, con armaduras y grandes espadas. Entonces las mujeres hacen su papel, de dama, de aguadoras, y también hay niños, nuestros hijos.

Currículum de la Asociación napoleónica Valenciana

Somos unos 70 socios. Contamos con 30 colaboradores habituales, de otros grupos como músicos, profesores de esgrima. En total, más de un centenar. La cuota anual es de 30 euros.

 

Joaquín Blasco, presidente de la Asociación Napoleónica Valenciana, con el uniforme de capitán de infantería español de la Guerra de Independencia.

El nombre a veces resulta un lastre, porque confunde. Con el nombre Asociación Napoleónica nos presentamos en un lugar con indumentaria de Tercios Españoles de Lombardía. Claro, cuando nos constituimos hace diez años, no pensábamos que podríamos abarcar más épocas.

Si el grupo es grande, la organización del evento te paga el autobús para el desplazamiento, y si es menos gente te dan una ayuda, una dieta par el coche. Y una vez allí, la organización te proporciona la comida, que viene a ser un rancho militar, y te da un alojamiento austero, como corresponde a un ejército, en polideportivos. Nosotros hemos estado en la República Checa, en Austria y en Portugal

La ANV fuimos pioneros en la recreación de una gran batalla. No ha sido superada hasta la fecha. Fue la primera gran batalla que se hacía en la Comunidad Valenciana. Hubo 370 participantes. En 2004 en La Coruña hubo 1000 participantes en la batalla de La Coruña en la guerra de la Independencia. Es el récord en España.

La primera vez que nos salimos de nuestra época napoleónica nominal fue en 2007 con la batalla de Almansa , que fue en 1707. También, hace cuatro años el ayuntamiento de Algemesí nos pidió formar una guardia de honores del año en que Algemesí se segregó de Alcira, en 1608. Formamos una compañía que era la milicia efectiva de la villa real de Algemesí. Este año nos hemos atrevido con la época romana, aunque estamos aún en fase preparatoria, porque es muy complejo.

La recreación histórica en España

Grupos sólo napoleónicos son más de 30 en España. Grupos medievales, más o menos igual, aunque son más pequeños, de cuatro o cinco personas. También hay grupos de recreación de la Segunda Guerra Mundial, un  montón, y cosas más raras, como recreación del ejército soviético de la Segunda Guerra Mundial, confederados de los Estados Unidos… de todo. En realidad no hay tantas asociaciones distintas, lo que pasa es que se ha diversificado la representación a lo largo de la historia. La misma persona, en un evento va de napoleónico y en otro de confederado sureño. Hay un grupo español muy bueno que recrea a los hoplitas griegos, otro de íberos, otro de honderos mallorquines. En Albacete hay un grupo de alomogávares. Cuando nosotros empezamos en la Comunidad Valenciana, fuimos los primeros en la época napoleónica y siglo XVIII, XVII y XVI. Pero del medievo y del siglo XX existían grupos precedentes. 

El grupo de recreación histórica “Regimiento de Infantería de Línea de Valencia 1808” defendiendo la entrada del castillo de la Aljafería (Zaragoza) en el bicentenario de Los Sitios (2009)

Los pioneros fueron gallegos, centrados en la época napoleónica. La asociación la creó Manuel Arenas, dueño de una librería de mucho prestigio en La Coruña. Fundó en el 96 el primer grupo de recreación, y en el 99 se hizo la primera batalla napoleónica que se recreaba en España. A partir de ahí fueron surgiendo grupos en Madrid, en León, en Zaragoza, nosotros. Y ahora está generalizado en toda España. Calculamos que  somos varios miles personas aficionadas a esto. Sólo de napoleónicos, se calculaba hace unos años que podríamos ser más de 600. En un evento como Expo Histórica (Feria del Coleccionismo, recreación Histórica y Vehículos Clásicos) nos juntamos más de 300 personas con indumentarias de todas las épocas.

 La recreación histórica en el mundo

 A principio del siglo XX, a partir del 1905, está documentado que se conmemoraron en Francia varias batallas, como la de Austerlitz, la batalla de los tres emperadores, que fue en la actual República Checa. Sería una cosa de reunirse 40 personas y desfilar. No creo que en aquella época se disparara  ni se recreara una batalla. También en Zaragoza se hizo una conmemoración, entre 1908 y 1909, del famoso sitio. En unas fotos coloreadas que se encontraron por casualidad en el palacio de la Aljafería, se ve a unas siete u ocho personas vestidas con uniforme napoleónicos.

 En los Estados Unidos, las batallas importantes de su guerra civil se empezaron a recrear después de la Segunda Guerra Mundial. Hoy, se juntan miles de personas. Se da la paradoja de que  para un combate se presentan más recreadores de los que realmente participaron en la batalla de verdad. A partir de los 80 del siglo pasado, la recreación histórica de batallas se difundió por toda Europa.

 Cada país tiene distintas maneras de recrear la historia. Nosotros tenemos fama de ser más festivos, menos rigurosos; es lo que dicen los demás. Luego están las “bestias” del Este, que llegan a hacer grandes batallas donde mueren personas de verdad, por accidentes. En el 200 aniversario de la batalla de Borodino murieron tres personas: uno cayó de un caballo, otro en un accidente en un cañón… Y decían, tan tranquilos, sí, este año han muerto tres. Era una recreación de más de 6000 personas, y casi todos del país, porque de fuera van muy pocos a Rusia o Ucrania, porque es muy complicado conseguir visados para las armas. Se lo montan ellos solitos, con recreaciones brutales. Cuando han venido algunos rusos aquí les hemos tenido que llamar la atención, desde el caballo se ponen a dar sablazos, se lo toman demasiado en serio. En las batallas medievales, hemos visto videos espeluznantes de recreaciones hechas por gente del Este de Europa: se pegan con alabardas en la cabeza, dan pisotones al que está en el suelo. Son terroríficos. Hay una persona, un profesional eminente, que se mete tanto en le papel, que se vuelve loco, se cree que es el mariscal Fouchet, galopa con el caballo entre la gente o se lía a sablazos.  Reventó a un caballo en Bailén, y nadie le quiso alquilar otro al día siguiente.

 Quizá los países con menos tradición son Rumanía y Bulgaria. Los polacos, por ejemplo, son de academias militares, y su disciplina es realmente impresionante, todos jovencitos, cortados por un mismo patrón.

 No hay adscripciones políticas determinadas por el color y el sello del ejército en cuestión. En la ANV hay personas de todas las ideas políticas, y nos llevamos todos muy bien.. Quizá la excepción sea la de quienes se visten de nazis, no los que se visten de militares de la Wehrmacht. Les va el rollo. De hecho les ponen pegas. Yo he visto en una representación, en el 2004, obligarles  a tapar los símbolos nazis, las SS o la cruz gamada con cinta aislante. Y en Alemania están perseguidos por la ley.

 Un afición de clase media para economías medias

 No es una afición barata. Los participantes son de cierta edad y con una estabilidad económica, por lo menos hasta ahora. La media es de cuarenta y tantos años. Pero apasionados por la historia. Algunos se nos han unido porque les ha atraído el compañerismo que destilamos.  El años pasado tuvimos 49 actividades, salimos a una por semana. Y  aparte de esto, aunque no estemos de recreación, muchos nos vemos, todos los jueves en la sede. O vamos a cenar.

 La expresión codo con codo y hombro con hombro tiene su origen en los regimientos de infantería de línea. La infantería formaba una línea que tenía que ser lo más compacta posible, con la formación como una unidad, no personas sueltas. Las órdenes consistían en que la gente formara tocándose los hombros y los codos. Eso se comprende cuando formas en una recreación, se crea un auténtico espíritu de cuerpo.

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Autor: Redacción

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