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LA CARRETERA DEL SALER, EN VALENCIA, “UNA BARRERA INFRANQUEABLE”

Publicamos en esta edición de abril un comunicado de Acció Ecologista Agró de la Comunidad Valenciana. Es un tema local, aunque de gran trascendencia. Pero el mayor interés del asunto es el llamamiento al diálogo que hace Acció Ecologista-Agró. Se suele identificar a las instituciones en defensa del medio ambiente con posturas dogmáticas o inamovibles, con denuncias y con varapalos a unos y a otros. La trayectoria de Acció Ecologista está en la línea de la denuncia, pero siempre aportando ideas, soluciones y conciliación.

La carretera CV-500 se describe con claridad en el comunicado de referencia. Cabe recordar que la conservación de Devesa o Dehesa del Saler fue una de las conquistas populares más significativas en el tardo franquismo, cuando la especulación inmobiliaria intentó convertirla en una macrourbanización. Se llegaron a construir torres de pisos y un hotel, pero se paró el negocio gracias a la protesta multitudinaria de todos los valencianos sin distinción de ideología y clase social, porque estuvo claro desde el principio que el devesicidio solo beneficiaba a un puñado de ciudadanos codiciosos.

La recuperación de la Devesa es hoy un hecho firme y seguro. Pero la carretera que  une el barrio de El Saler y las pedanías del Perelló y el Perellonet, más o menos en los extremos norte y sur de la Albufera, corta en dos el bosque, y los fines de semana, en especial en verano, es un río de coches.

“Siendo un tema sensible y complejo”, apunta la nota, “no entendemos cómo se ha ejecutado sin llevar a cabo un estudio riguroso y un plan de comunicación y participación, dada la importancia que tiene conseguir permeabilizar esta vía y mejorar la calidad de uso del espacio por parte de peatones, ciclistas y usuarios del transporte público”.

He aquí el texto completo del comunicado

 

Ambas fotos son de Acció Ecologista Agró

Ambas fotos son de Acció Ecologista Agró

 

Solicitamos la pacificación del tráfico en esta carretera que atraviesa el corazón de la Albufera

En enero de 2016, Acción Ecologista Agró protagonizó la marcha reivindicativa “TODO El Saler para el pueblo” con el objetivo de denunciar los anacronismos y situaciones injustificables que, 30 años después de su declaración como parque natural, continúa sufriendo la Albufera. La marcha incidió especialmente en los impactos que aún hoy sufre la Devesa, una de las áreas de mayor importancia y de especial protección del parque natural. Entre los diferentes impactos, destaca la CV-500. Esta carretera atraviesa de punta a punta el corazón de la Albufera y constituye una barrera infranqueable para la fauna que se desplaza desde el bosque de la Devesa hasta el marjal, siendo considerada uno de los puntos negros de atropellos de fauna en el conjunto del Estado.

Además de los atropellos de fauna, la CV-500 también plantea otros problemas derivados de la intensidad del tráfico de coches. Así, por ejemplo, esta carretera resulta incompatible con otros medios de transporte, como es el caso de la bicicleta, ya que la intensidad y la velocidad del tráfico genera graves problemas de seguridad vial. La CV-500 también resulta incompatible con las actividades propias de un parque natural ligadas al disfrute de la naturaleza. Esta vía de comunicación supone un impedimento para los visitantes que desean pasear a pie al borde de la laguna, disfrutar de los atardeceres, conocer el Puerto del Saler o disfrutar de la playa y la Devesa sin sentir el tráfico motorizado.

Del mismo modo que no se entendería el Jardín del Turia atravesado por miles de coches a diario (porque es el fruto de una lucha vecinal que impidió que se convirtiera en una autovía) o de la misma manera que se comprende perfectamente que los vecinos de Blasco Ibáñez no crucen con su coche el parque de Viveros o los Jardines del Real para ir a la calle Alboraya o viceversa (porque es un parque cuya función es el esparcimiento ciudadano), no se puede entender un parque natural atravesado por miles de coches a diario.

No obstante, durante los últimos meses hemos visto o escuchado en los medios de comunicación protestas sobre determinadas actuaciones que se han llevado a cabo en la CV-500 a su paso por el Perelló y el Perellonet, así como sobre la reducción de velocidad en todo su recorrido y la ampliación de su arcén. Desde Acció Ecologista-Agró entendemos que estas medidas estaban encaminadas a la pacificación del tráfico y la reducción de los impactos de esta carretera. Pero, siendo un tema sensible y complejo, no entendemos cómo se han ejecutado sin llevar a cabo un estudio riguroso y un plan de comunicación y participación, dada la importancia que tiene conseguir permeabilizar esta vía y mejorar la calidad de uso del espacio por parte de peatones, ciclistas y usuarios del transporte público. [El subrayado es de Agroicultura-Perinquiets]

Desde Agró consideramos que hay que impulsar un proyecto global, con la participación de todas las administraciones y colectivos implicados y donde se analice la problemática de la velocidad a la CV-500. Pero, especialmente, se ha de solucionar la cuestión de la accesibilidad, tanto en lo que respecta a residentes y trabajadores como turistas. Se facilitará el acceso al parque natural a quienes viven, trabajan o visitan la Albufera, evidentemente, pero siempre sin dañar los sus valores medioambientales. Y eso lo tienen que entender todos aquellos que protestan contra las medidas de pacificación del tráfico llevadas a cabo por la administración.

Los problemas de la CV-500 no los provoca la escasa población que reside en el Saler o El Palmar, sino el turismo masivo y el tráfico de paso que utiliza esta carretera para ir a Cullera o a la playa de Sueca, más allá de la gola [salida de la Albufera al mar] del Perellonet. Por lo tanto, si el problema es el exceso de vehículos de no residentes atravesando el corazón del parque natural, no se entiende que una autovía salga de Valencia para morir a las puertas del Saler, formando una barrera entre esta pedanía y su puerto y creando un embudo en la conexión con la CV-501.

Así pues, la primera medida que se debería plantear es la reconversión de esa autovía en una vía más amable con la bicicleta y el transporte público y su permeabilización a la altura del Saler. Y, en segundo lugar, se debería contemplar alternativas al paso por la CV-500 y no simplemente reducir su velocidad sin ninguna actuación más. Una de esas alternativas consistiría en buscar otro itinerario que rodee el parque natural y que sea más atractivo de atravesar, ofreciendo así una alternativa a los visitantes y propietarios de segundas residencias de la zona sur. Y mientras llega esa alternativa, resulta inaplazable el control de la velocidad de manera efectiva.

Estas medidas deberían complementarse con una actuación igual o incluso más importante que las anteriores: establecer un transporte público eficiente que una El Palmar y El Palmar con Valencia. Por ejemplo, con una línea de autobuses eléctricos con gran frecuencia de paso que sirva, no sólo para el turismo, sino que también invite a los residentes a usarla y prescindir así del coche privado para ir a la capital.

Además, dentro de la oferta de desplazamientos turísticos, para evitar el insoportable tráfico de verano, fines de semana y días de vacaciones, se podría incluir un servicio turístico de barcas-taxi. Este servicio permitiría reducir el volumen de coches privados en los accesos al Palmar, conjuntamente con el fomento de la bici mediante rutas protegidas que invitan al turismo (no sólo proveniente de la capital) acceder al parque natural de una manera más acuerdo con sus valores.

En este sentido, resulta evidente que las medidas de reducción de la velocidad en todo el tramo de la CV-500 son necesarias, pues ayudarán a la pacificación del tráfico en esa vía y mejorarán la permeabilidad para personas y fauna de esta infraestructura mortal para los animales del parque natural.

También resulta necesario mejorar los accesos para peatones en zonas de elevado interés de uso público (el mirador de la Gola de Pujol o el Puerto del Saler, por ejemplo) y los accesos en la carretera de El Palmar. Además, hay que señalizar correctamente en todo el tramo de la CV-500 que está dentro de un espacio de especial protección como es la Albufera. Es necesario que los conductores sean conscientes de que están atravesando el corazón de un entorno de elevada importancia natural, así como zona agrícola, en la que se desarrollan tareas agrarias y paso de maquinaria.

No podemos olvidar que otro tema prioritario es el restablecimiento de una adecuada conexión integral entre El Saler y su Puerto, reivindicación histórica de la asociación de la Casa de la Demanà y del vecindario del Saler. Finalmente, solicitamos que se lleve a cabo un proceso participativo ordenado, en el que todas las voces e intereses sean escuchados, donde prevalezca el interés por la conservación y el respeto por la biodiversidad y las personas que habitan en este espacio natural. Y, por supuesto, seguimiento, evaluación y mejora de las actuaciones que se consensúan y realizan.

Con todas estas propuestas, desde Agró esperamos acabar con la dictadura de los coches en este espacio natural, aumentando la permeabilidad de la CV-500 y mejorando la calidad de la visita y la estancia peatones, usuarios del transporte público, vecinos y toda la fauna que habita en la Albufera y que hace de esta zona húmeda uno de los parques naturales más emblemáticos del territorio valenciano.

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Autor: Redacción

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