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PRÁCTICA AGROECOLÓGICA vs ACADEMIA AGROINDUSTRIAL

IV JORNADAS DE AGROECOLOGÍA “ANTONIO BELLO” DE VILA-REAL

Una reseña de Fernando Bellón. Fotos de FB y de asistentes a las Jornadas. En la presentación del artículo, fragmento de un grabado de la exposición “Las malas hierbas no son malas”, de la artista australiana Gretchen Keelty

Miguel Altieri (Universidad de Berkley, California): “Comer es un acto político. La agroecología no sólo produce comida sana, sino también otros servicios sociales, ecológicos y culturales”

Clara Nicholls (Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología): “La maleza cumple un papel ecológico en la agricultura, pero hay que conocerlo para beneficiarse de ella.”

José Luís Porcuna (Universidad de la Laguna): “La agroecología enfoca las enfermedades de las plantas desde una perspectiva científica, no económica”.

María C. Jaizme (Instituto Canario de Investigaciones Agrarias): “La raíz de las plantas no existe sola, es un agrosistema junto a las micorrizas”.

Javier Tello (Universidad de Almería): “El laboreo profundo elimina la cubierta vegetal, y perjudica el cultivo”.

Miguel Altieri durante su presentación en Vila-real

Miguel Altieri durante su presentación en Vila-real

Estas afirmaciones, basadas en experiencias milenarias y en observaciones científicas modernas, producen escándalo en las torres de marfil académicas y en la agroindustria. La agricultura sostenible se va extendiendo entre agrónomos y labradores de todos los continentes. Acompañadas de sus explicaciones pertinentes y dentro de un marco académico apropiado, la bases agroecológicas se han podido escuchar en los seminarios internacionales de las IV Jornadas de Agroecología “Antonio Bello”. La agroecología es la práctica tradicional de la agricultura, basada en la diversidad de plantaciones, en la exclusión de productos químicos, y a la vez implica un compromiso social, todo ello enfocado a una producción agrícola más sostenible y ecológica, que también busca la equidad y la justicia social para alcanzar la soberanía y la seguridad alimentaria. Se expande en Iberoamérica, en Asia, algo menos en África, y a pequeña escala en Europa, al margen de las sutilezas académicas. Y las redes que va creando entre productores y consumidores constituyen la simiente de un fenómeno que pretende desviar el curso del planeta hacia el agotamiento de sus recursos naturales.

Las  IV Jornadas de Agroecología “Antonio Bello”  celebradas en la localidad castellonense de Vila-real, han constituido un gran dialogo entre científicos, técnicos, consumidores, agricultores y ciudadanos en general en torno a la agroecología. El programa se ha basado en la visión de incluir e integrar, con la presencia de un nutrido grupo de reconocidos científicos, como elemento vertebrador, y con la presencia de técnicos, agricultores y consumidores agroecológicos.

Las Pre-Jornadas reunieron al mejor plantel internacional de científicos agroecológicos. Mantuvieron un seminario previo en la Universidad Jaume Primer de Castellón dirigido a técnicos y estudiantes de agronomía dedicado a las Bases agroecológicas para la salud de las plantas: I Manejo del ambiente aéreo, y II Manejo del suelo.

Clara Nicholls en la UJI

Clara Nicholls en la UJI

Miguel Altieri y Clara Nicholls expusieron sus experiencias sobre el manejo del ambiente aéreo. Altieri recordó que la contabilidad real de los costes que la agricultura industrial ha ocasionado al planeta son enormes, y encima la superficie sembrada no se ha dedicado a la producción de alimentos, sino de cosechas de uso y lucro industrial. Los biocombustibles, sector al que se destinan ingentes superficies, falsean el optimismo del futuro, porque para su producción gigantesca necesitan una tierra de la que ahora no disponen, y las grandes corporaciones se están dedicando a comprar terrenos arables a grandes escalas en Africa y Latinoamérica.Para Altieri la vulnerabilidad de la agricultura industrial se fija en 2012. 220 millones de hectáreas se dedican a cultivos transgénicos que dependen de modo absoluto de monocultivos y de “round up”, vinculación de las semillas a determinados productos químicos que las hacen prosperar. La consecuencia ha sido que las plagas que acechan los cultivos se han vuelto resistentes a los herbicidas.

Con lo que cuesta producir 21 galones de etanol se puede alimentar a una persona durante un año. Por otro lado, los avances de los monocultivos están fomentando el modelo agroexportador, que elimina la autosuficiencia alimentaria. Una fórmula para la transición de la agricultura intensiva a la agroecología a través de formas de cultivo responsable es el manejo inteligente de los insecticidas, y a continuación pasar a los cultivos orgánicos, introducir la biodivesidad y liberar insectos depredadores que protegerán las plantas.

Para Altieri, la agroecología es una agricultura “intensiva en conocimientos”. La agroecología es una ciencia basada en la colaboración entre agricultores y agrónomos. Los agroecólogos no hacen recomendaciones como si expidieran recetas. Visitan los campos y piden a los labradores que les expliquen sus experiencias y hacen un diagnóstico aplicado a los lugares de los que esas experiencias proceden. También anunció que existen sistemas de larga escala que se manejan agroecológicamente. En viñedos y frutales de California se usan cultivos de cobertura bajo los árboles, los cuales conservan el suelo y el agua, aumentan el contenido de materia orgánica y albergan insectos benéficos que controlan plagas sin necesidad de usar fertilizantes o pesticidas químicos. En Brasil el Movimiento de los Sin Tierra a llegado a acuerdos con agricultores poseedores de una gran cantidad de terreno para combinar sus experiencias.

Romper el sistema alimentario dominante es un empeño difícil. Pero se pueden crear desvíos, By pass, atajos entre los productores y los consumidores que faciliten el camino de la transición.

Clara Nicholls, entomóloga de formación, y presidenta de la Sociedad Latinoamericana de Agroecología expuso los avances de la ingeniería ecológica. Consisten en maximizar el servicio ecosistémico a base del control biológico y la polinización, eliminar los insumos químicos e incrementar la comunidad de depredadores y parasitoides. La fórmula elemental es que los agricultores que realicen la transición no la hagan de golpe, sino probando en sus propias parcelas mediante experimentos, y a continuación aplicar los que hayan tenido más éxito. Otros elementos básicos son que cuanto más diversidad hay en una plantación, más estable resulta. La experiencia dirá cómo se ensambla esa biodiversidad.

Otro experimento que confirma la experiencia es que la maleza, las llamadas “malas hierbas” cumplen un papel ecológico, pero hay que estudiar cada caso para aprovechar sus ventajas. Multitud experiencias certificadas por la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología es que la biodiversidad y el manejo de plagas dan como resultado una disminución de éstas.

Clara Nicholls criticó los escenarios en los que la universidad es una burbuja separada de la realidad, donde se empacha a los alumnos con informaciones, se les exigen estudios teóricos, pero no se les incita a acudir al campo.

María C Jaizme y Javier Tello, en la UJI

María C Jaizme y Javier Tello, en la UJI

La segunda parte del seminario Bases agroecológicas para la salud de las plantas, Manejo del suelo, corrió a cargo de los profesores José Luís Porcuna, María C. Jaizme, de la Universidad de la Laguna, y Javier Tello, de la Universidad de Almería.

Porcuna empezó afirmando que enfocar las enfermedades de las plantas desde una perspectiva no económica al final resulta más económico para el agricultor y, al otro lado de la cadena, del consumidor. Existe un paradigma falso sobre la salud de las plantas que lo fija todo en el escenario físico, cuando lo correcto es analizarla también desde el prisma de la química y de la biología. Un esquema clásico de pensamiento agrológico dice que lo primero que se ha de hacer es diagnosticar el patógeno, y luego realizar una terapéutica centrada en la erradicación de la plaga. Para Porcuna este esquema es también falso. Lo importante es la etiología, averiguar por qué aparece tal plaga en tal sitio. Los patógenos están casi todos identificados y clasificados, pero se descuida su relación con las variables del medio ambiente y los cultivos locales.

Propuso Porcuna un ejercicio sobre la mosca de la fruta. 1, la mosca detecta la fruta. 2, deposita en ella los huevos. 3, se desarrollan las larvas. 4, salen las larvas y saltan al suelo, donde buscan un hueco para transformarse en mosca tranquilamente. Aquí se cierra el ciclo. Pero, ¿y si cae en un suelo con actividad biológica, en lugar de una tierra limpia y sin hierbas? En una tierra con otras plantas y microorganismos, las larvas acabarán devoradas, y el ciclo de la mosca de la fruta se romperá en beneficio del cultivo. El suelo con plantas y organismos actúa como filtro biológico. Conclusión, limpiar el suelo es contraproducente.

Otro ejemplo es el riego por goteo a lo largo de filas de árboles. Este procedimiento crea un corredor desértico. Así pues es necesario  que el riego sea en alto o por microaspersor.

Asistentes al seminario en la UJI

Asistentes al seminario en la UJI

María C. Jaizme empezó afirmando que la arrogancia del investigador esconde su ignorancia. La agricultura ecológica es más difícil de trabajar que la convencional, porque te obliga a tener conocimientos sobre la tierra, sus labores, los productos y su cultivo, algo que cuando too se basa en los fertilizantes y los pesticidas, excluye el conocimiento profundo.

Para Jaizme, un aspecto fundamental del suelo son las raíces. Pero siempre que se entienda que las raíces no existen como tales, sino asociadas a un agrosistema de micorrizas. Las micorrizas son redes  que se extienden el el subsuelo, y facilitan a la planta lo que va necesitando. Hay micorrizas que se extienden hasta 40 kilómetros, y son fundamentales en la conservación de los ecosistemas. Llevan en la tierra más de 400 mimllones de años, la fecha aproximada de la aparición de vida en nuestro planetaEl suelo es un recurso vivo, no renovable, no es un mero soporte. Hasta no hace mucho, los labradores se cuidabanmucho y bien de la fertilidad del suelo. Pero en los últimos años se ha destruido mucha tierra de cultivo por un uso bárbaro de la tecnificación. Cada año, aseguró Jaizme, se pierden  24.000 toneladas de suelo fértil. El suelo, dijo, viene a ser un sistema digestivo lleno de microorganismos. Y a la vez un cerebro que dirige los ciclos de la naturaleza.

Una interpretación artística de las raíces y las micorrizas. Grabado de Gretchen Keelty

Una interpretación artística de las raíces y las micorrizas. Grabado de Gretchen Keelty

La tercera conferencia de esta segunda parte del seminario la dio Jaime Tello. Empezó manifestándose contra el laboreo, porque elimina la cubierta vegetal, que ocupa una capa de escasos centímetros en el suelo. Aseguró que experiencias controladas demuestran que una tierra sin laboreo produce más que otra con él.Durante 25 años se siguió un experimento en dos campos de trigo, uno convencional y otro sin laboreo. Extraído un metro cúbico de tierra al cabo de ese tiempo se observó quelas raíces del convencional sumaban 4 kilómetros de largo, mientras que las del campo sin tractorar eran de 7,5 kilómetros.

La venta de tractores a bajo precio y de pesticidas y fertilizantes está destruyendo los suelos. Puso como ejemplo el desastre del bromuro de metilo. Después de usarse como  desinfectante químico la propia ONU lo retiró del mercado, porque además de los daños causados en la tierra se estaba cargando la capa de ozono. El profesor Tello formó parte de un equipo internacional que monitoreó la retirada de bromuro de metilo, y propuso una solución para la desinfección del suelo, la biodesinfección, basada en los trabajos del profesor Antonio Bello.

Se quejó de que en las escuelas de agronomía no se enseñe la biología del suelo. Un suelo estéril no permite el crecimiento vegetal. el empleo de desinfectantes herederos del bromuro de metilo solo consigue paralizar por un tiempo la acción de los microorganismos. El secreto está en aprender a convivir con las plagas y las enfermedades. Recordó el escándalo producido por el libro “La insensatez del labrador“, escrito por E. H. Faulkner, en la que afirmaba que usar la vertedera era y es un error manifiesto. Las fuentes nutritivas de un suelo natural están en la raíz de la planta, que están pobladas de mirobías.

Concluyó que faltan estudios sobre el suelo, porque son de larga duración y la ciencia trabaja a favor de resultados científicos inmediatos que puedan ser aprovechados por la industria.

Miguel Altieri, Manuel González de Molina y Rafael Laborda

Miguel Altieri, Manuel González de Molina y Rafael Laborda

La tarde del jueves se iniciaron oficialmente las jornadas en el salón de actos de la Caixa Rural de Vila-real, inauguradas por Mònica Oltra, vicepresidenta del Consell de la Generalitat Valenciana.

La conferencia inaugural la pronunciaron Miguel Altieri, y Manuel González de Molina, de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. El título fue “Bases para un Desarrollo Rural Humano y Agroecológico”.  Altieri insistió en los planteamientos ofrecidos en el seminario de la Universidad Jaume I de Castellón. Y el profesor González de Molina  expuso los indicadores que revelan que el sistema actual de agricultura intensiva es insostenible, no se puede manejar. El resultado de una investigación reciente, realizada por él y su equipo con parámetros objetivizados, muestran unas cifras inapelables. Son sistemas que dependen del petróleo, una energía que se agota, como prueba el hecho de que para sintetizar una tonelada de abono nitrogenado se necesitan cuatro toneladas de petróleo. Y propuso una idea que se desarrolla en algunas ciudades, una aproximación entre los agricultores de la zona y los consumidores urbanos, que a gran escala daría lugar a un aparato de resistencia frente al agronegocio.

A continuación se ofrecieron tres ponencias ya en el salón de actos de la Fundación Caixa Rural. En la primera el periodista Joaquín Araújo disertao sobre Comprender lo que nos comprende. La naturaleza, el medio ambiente es el escenario de nuestra vida, pero nos resistimos a entender los avisos y las lecciones que nos da.

José Luís Porcuna, en la UJI

José Luís Porcuna, en la UJI

José Luís Porcuna, investigador de la Universidad de la Lagura glosó los Valores agroecológicos de los sistemas agrarios tradicionales valencianos. Los valores agroecológicos exceden en cualidad a los valores agronómicos, porque incluyen el entorno social y el entorno económico de la práctica agrícola. La Huerta de Valencia es el territorio agrario que a juicio del conferenciante se constituye en el epicentro mundial de los valores agroecológicos. Ello lo demuestran instituciones como el Tribunal Aguas, y la descripción del botánico Cavanilles en el siglo XVIII, que hablaba de la Huerta como un bosque aparente, y anticipaba el concepto actual de economía circular. Se basaba en hechos como que Valencia era (y es), la única ciudad en la que los huertanos tienen derecho a recoger basura, servicio que todavía se llama “Agricultores de la Vega”.

Javier Alonso, coordinador de la Red Intervegas expuso las razones de Una ley para la protección de los territorios agrarios históricos. La Red Intervegas nació en 2015 apoyándose en la Soberanía Alimentaria y en la Defensa del Territorio. Reclama la Protección y la Dinamización de los Territorios Agrarios”, al igual que el Patrimonio Histórico cuenta con una ley que lo protege. En la geografía española hay multitud de tierras de labranza y forestales que corren el peligro de perderse, como es el caso de la Huerta Valenciana. La iniciativa de Intervegas cuenta con la adhesión del Parlamento Andaluz, y ha sido presentada en el Congreso de los Diputados.

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Reparto de credenciales a los cerca de doscientos inscritos en las Jornadas, a la entrada del salón de actos.

Mesas redondas

El viernes 20 de abril a las nueve de la mañana tuvo lugar la mesa Nuevos conocimientos con base agroecológica. Los participantes demostraron que la agroecología tiene una base y un desarrollo científico, contra la errónea idea de que la agricultura tradicional es una actividad anacrónica. La agroecología busca avances, progresos, sin hipotecar recursos naturales ni el deterioro de los elementos no recuperables

Milagros López, investigadora del Instituto Valenciano de Investigación Agraria (IVIA), relató los Avances en Xylella Fastidiosa. Esta plaga procedente al parecer de Turquía vía Italia y las Islas Baleares ha desembarcado en los bancales valencianos y se ha convertido en protagonista mediática de la información agrícola. También se han hallado vectores de Xylella en un olivar de Madrid y en unos viveros de Almería. De momento su extensión se mantiene bajo control, pero no se conocen remedios. En su propuesta, Milagros López se preguntaba por qué precisamente ahora se difunde esta plaga que existe desde antiguo. Se respondía que los agrónomos están especializados en diagnosticar y en tratar, pero se preocupan menos de la etiología, por qué enferman las plantas. Los factores ambientales lo explican: en los últimos años se están forzando artificialmente los árboles por encima de sus posibilidades con productos químicos que incrementan su rendimiento. Igual que el estrés laboral afecta a las personas, las plantas reaccionan con debilidad ante enfermedades viejas que se creían extinguidas. Es decir, los factores medioambientales que favorecen y condicionan el desarrollo Xylella.

Vicent Navarro, del Centro de Química Ambiental, perteneciente a la UPV expuso la existencia de Nuevas feromonas para el control de plagas. El tratamiento de las feromonas lo propuso hace décadas el gran investigador valenciano Primo Yúfera. Fue pionero en estrategias de la química no para matar insectos sino para confundir a los insectos. Mediante las feromonas lanzadas por las hembras, los machos las localizan y las fertilizan. Pero si se dispersan en los campos grandes cantidades de estas feromonas sintéticas, los insectos se confunden. Este sistema se usa en los arrozales de la Albufera valenciana para erradicar el barrenador del arroz.

Jaime Tello, de la Universidad de Almería, explicó la Utilización de restos de cosecha para la biodesinfección. Jaime Tello, el profesor de mayor prestigio en patología del suelo, fue un estrecho colaborador de Antonio Bello en sus investigaciones sobre el manejo de la cubierta vegetal, que recupera suelos y evita enfermedades.

Maria del Carmen Jaizme, del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias, hablará de los Avances en la utilización de las micorrizas en cítricos. Las micorrizas son hongos que se asocian a las raíces de las plantas y les ayudan a absorber agua y elementos minerales. Esta simbiosis potencia el trabajo de las raíces en dimensiones considerables, donde una raíz exploraría un metro cúbico, gracias a asociación de hongos, llega a un volumen de tierra diez veces superior. Según los análisis de raíces de cítricos, solo un cinco por ciento de los campos valencianos cuentan con micorrizas. A esto se añade que los cítricos están estresados por las pérdidas por la utilización de abonos, fungicidas y herbicidas.

Una de las comidas de las Jornadas. José Luís Porcuna presenta a Maite Chàfer a MIguel Altieri, sentado a la izquierda de Paul Nicholson y a la derecha de su esposa Clara Nicholls.

Una de las comidas de las Jornadas. José Luís Porcuna presenta a Maite Chàfer a MIguel Altieri, sentado a la izquierda de Paul Nicholson y a la derecha de su esposa Clara Nicholls.

La segunda mesa del día, a las doce, estuvo dedicada a la Agricultura, Alimentación y Salud, señalando la carga contaminante de los alimentos.

Marta Rico, de Justicia Alimentaria Global, en su charla titulada Come Veneno. Se centró en la alimentación como negocio, frente a otra idea más humana, la alimentación como derecho. Lo más grave en el primer concepto es la infantilización del gusto que promueve la industria agroalimentaria, traducida en el hecho de que cada vez nos ponen más azúcar en alimentos insospechados como la hamburguesa. El se transforma en un veneno al colonizar todos los productos alimenticios elaborados

Carlos de Prada, un hombre con una larga historia en el periodismo militante, se preguntó si Los precios de los alimentos dicen la verdad.

La tercera mesa del día se dedicó a las Innovaciones en el Asociacionismo Agrario.

Paul Nicholson, que ha representado al continente europeo en la organización Vía Campesina, dedicada a señalar y buscar soluciones a los problemas de los campesinos del Tercer Mundo, dedicó su intervención a la Vía Campesina, la gran red social del campo. Aunque parezca extraño, los problemas de un pequeño agricultor valenciano son los mismos (cada uno en su propio entorno) que los de un agricultor africano, latinoamericano o asiático. El abandono de las pequeñas parcelas que antaño se cultivaban, la industrialización y la deslocalización de la agricultura, afectan a todos los pequeños campesinos sin distinción de latitud. Las semillas son propiedad de multinacionales. La comercialización está concentrada en grandes empresas de distribución. Vía Campesina, organización que articula a nivel mundial a las organizaciones campesinas, la ONU de los campesinos, se reúne periódicamente para instar a los gobiernos a hacer frente a la problemática de los pequeños campesinos.

Refrigerio en la exposición de "Las malas hierbas no son malas", de Gretchen Keelty.

Refrigerio en la exposición de “Las malas hierbas no son malas”, de Gretchen Keelty.

José Beltrán. Director de la Cooperativa del Perelló fue colaborador de Antonio Bello, que realizó todo su trabajo de investigación aplicada en esta cooperativa y probó en sus campos sus teorías. La organización productiva en la Cooperativa del Perelló explica cómo funciona esta pequeña cooperativa con menos de cien hectáreas. La distingue el control centralizado de la producción. Los técnicos entregan a los agricultores las dosis sostenibles y exactas para aplicar en el campo, y también les indican las variedades que han de plantar. Esto garantiza que los residuos de sus productos están controlados. Sigue un sistema de organización solidario, las plantaciones las decide la cooperativa al igual que la fecha y la variedad. A cambio la cooperativa garantiza pase lo que pase que los costes están cubiertos, más un cinco por ciento de ganancia. También practican las técnicas de biodesinfección diseñadas por Antonio Bello

David Pla pertenece a la Cooperativa Les Arboledes de La Jana, en Castellón, y habló sobre la Estrategia colectiva de control de la mosca del olivo en El Maestrat. Les Arboledes es una cooperativa de pequeñas cooperativas, que se han unido para facilitar el tratamiento de una mosca muy dañina. Es un trabajo de coordinación de esfuerzos, que sigue el ciclo de la mosca, y en el momento idóneo tratan todos a la vez con el mismo producto.

Francisco Torró pertenece a Surinver, la cooperativa de mayor volumen económico en la Comunidad Valenciana. Habló sobre la Reverdización de Pilar de la Horadada. Hace 20 años esta cooperativa de la comarca del Bajo Segura empleaba con intensidad la agroquímica, derrochaba desinfectantes de suelo, por ejemplo el nocivo bromuro de metilo. Hoy ha erradicado estos productos, y además, el veinte por ciento de su producción es orgánica, tiene sus propios insectarios, y ha centralizado los tratamientos y la producción. El último paso ha sido iniciar la reverdización. Anteriormente los campos no tenía una brizna de hierba, que se consideraba señal de miseria y abandono agrícola.antes todo limpio, la hierba era miseria. Hoy se ha pasado a reinstaurar setos, hierbas, flores y especies vegetales, creando espacios de reserva ecológica.

Asistentes a las Jornadas, de visita en la huerta de frutales La Florentina de L'Alcúdia.

Asistentes a las Jornadas, de visita en la huerta de frutales La Florentina de L’Alcúdia.

La última mesa del día, prevista a las seis de la tarde, se dedica a las Iniciativas eco-sociales innovadoras.

Fidel Delgado, de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía, habló de su experiencia en El pastoreo controlado como herramienta de prevención de incendios. Mantenimiento de cortafuegos. En Andalucía se dieron cuenta antes que en otros sitios que el bosque arde porque no hay ganado, no hay pastores, no hay cabreros. Es obvio que sin el mantenimiento de los cortafuegos el riesgo de incendio se multiplica. Pero mantenerlos, sale carísimo, por el alquiler de la maquinaria. Entonces descubrieron que los cabreros podían hacerlo. Rebaños de cabras pasan tres veces al año como mínimo por los cortafuegos, los limpian y el precio es muy bajo.

Alberto Matarán, de la Universidad de Granada, expuso su experiencia sobre Del campo al comedor ecológico: diferentes caminos hacia una visión bio regional de la comida en las escuelas. La Junta de Andalucía ha mantenido un programa (hoy languideciente) de restauración colectiva, cuyo funcionamiento ha sido adoptado en algunos países de la UE en comedores dependientes de administración como escuelas y hospitales. Se da la posibilidad de servir comida eco a cambio de un pequeño aumento de precio del menú. La intervención de la Administración puede ser mínima, y el papel dinamizador se encuentra en las manos de los padres, madres y profesores. Con la coordinación necesaria se rompe la cadena de intermediarios con los agricultores que suministran comida sana y local.

Carolina Yamacán, de la cooperativa medioambiental Heliconia, habló del Parque agrario de Fuenlabrada. Una experiencia desde el municipalismo. Hay muchos tipos de parques, pero existen pocos parques agrarios, herramienta educativa y espacios lúdicos en los que hay agricultura se pone al alcance de la población urbana. La experiencia de la ciudad de Fuenlabrada, próxima a Madrid, sirve como estrategia utilizable en la Huerta Valenciana.

Por último, Francisco Álvarez, de la Generalitat Valenciana, y Óscar Morell, uno de los primeros labradores ecológicos en la Comunidad Valenciana, explicaron experiencias y contenidos de La economía del bien Común en el medio rural. La creación de Círculos o Grupos de Consumo en barrios y ciudades permite una relación directa entre el agricultor que sirve alimentos y el ciudadano que los consume, y genera unos flujos de confianza que garantizan la calidad del servicio. El potencial de estos organismos es inmenso.

Marta XX y Julio Quilis, colocando los carteles con las aportaciones de

Marta Garzón y Julio Quilis, colocando los carteles con las aportaciones de experiencias técnicas

Diversos investigadores y colectivos agronómicos colgaron en los salones de la Fundación Caixa Rural una serie de carteles sobre experiencias técnicas desarrolladas, y algunos de ellos expusieron en público sus conclusiones.

En paralelo a las Jornadas se exhibieron tres exposiciones de artes plásticas: “Las malas hierbas no son malas”, de la artista australiana Gretchen Keelty, la colectiva de alumnos de Bellas Artes de la UPV “Ecosistemas Gráficos”, y “La Huerta y sus recorridos”, de Antonio Tomas.

Rafael Laborda, Gretchen Keelty y XX.

Rafael Laborda, Gretchen Keelty y Carmen Nuez.

Clausuradas las jornadas en Vila-real se realizaron visitas a dos fincas de la provincia de Valencia donde se realizan prácticas agroecológicas en el cultivo de frutas y verduras para la venta en el mercado local. Sa i Fresc, de cuyo compromiso agroecológico  esta revista ha dado cuenta, recibió en sus terrenos de Alcàsser a un grupo de los inscritos, que observaron las prácticas en diversos campos, donde crecen una variedad considerable de productos según técnicas de control biológico y el resto de los principios de la agroecología. La estupenda finca La Florentina, en l’Alcúdia, también referida en esta revista, recibió a los visitantes, que pudieron ver los resultados de la biodinámica aplicados al cultivo de diferentes frutas. La tercera visita fue a la Cooperativa del Perelló, una institución que trabaja la agricultura según un sistema sostenible, y donde el profesor “Antonio Bello” realizó sus investigaciones sobre los tratamientos biológicos de lo suelos, que le dieron reconocimento internacional.

En la finca de Sa i Fresc de Alcàsser, con Fermín Salcedo.

En la finca de Sa i Fresc de Alcàsser, con Fermín Salcedo.

Una significativa anécdota tuvo lugar antes de que se iniciaran las Jornadas. El Comité Organizador decidió retirar la intervención de Josep Pàmies del programa, ante el escándalo organizado en algunos medios por académicos consideraban una afrenta a la Universidad que el agricultor interviniera oficialmente. La retirada se justificó como manera de evitar que los importantes temas que se iba a tratar quedaran ensombrecidos por el impacto mediático de la participación de Pàmies.

El Comité Organizador aclararó que Josep Pàmies había sido invitado como agricultor ecológico de plantas aromáticas y medicinales. Y que a ese Comité no le constaba ninguna condena a Josep Pamies por prácticas ilícitas contra la salud pública.  “Las IV Jornadas se plantean como un espacio de libertad para la palabra. Antonio Bello, se caracterizaba por su capacidad de integrar e incluir todas las opiniones. Siempre decía y repetía hasta la saciedad nadie tenemos la verdad en el bolsillo”, afirmaba el Comité.

Y concluía que “las jornadas pretenden ser un gran dialogo entre científicos, técnicos, consumidores, agricultores y ciudadanos en general en torno a la agroecología. Desde esa visión de incluir e integrar se ha conformado el programa, con la presencia de un nutrido grupo de reconocidos científicos, como elemento vertebrador, y con la presencia de Técnicos, agricultores y consumidores agroecológicos”.

De frente, Rafael Laborda, profesor de la UPV, Maite Chàfer, Consellería Agricultura, José Luís Porcuna, Universidad de la Laguna

A la izqiuerda, Rafael Laborda, profesor de la UPV, Maite Chàfer, Consellería Agricultura, José Luís Porcuna, Universidad de la Laguna. Frente a ellos autoridades municipales de Vila-real

Las IV Jornadas de Agroecología “Antonio Bello” han sido una organización conjunta de la Universidad de la Laguna, la Fundación Instituto de Agricultura Ecológica y Sostenible, la Universidad Politécnica de Valencia y el Ayuntamiento de Vila-real. Han colaborado la Generalitat Valencian, Cerai, Universitat Jaume I, Caixa Rural de Vila-real, CAECV, ICIA, Gobierno de Canarias, Asociación Vida Sana, IVIFA, La Unió de Llauradors del PV, Intervegas, Herbes del Molí, Cooperativas Agroalimentarias de la CV, servicio de prevención Antea y SEAE.

También ha sido esencial para el éxito de las jornadas el trabajo desinteresado de Salvador Bertomeu, Ingeniero Técnico Agricola y Licenciado en Ciencias Ambientales, Fanny Collado, del Centro de Formación de Posgrado UPV, Marta Garzón, coordinadora de la cátedra “Antonio Bello”, de la Universidad de la Laguna, Julio Quilis y Leticia Gómez, estudiantes de Agronomía en la UPV, del agrónomo Alberto García y de la profesora de la UJI Mónica Hurtado.

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Autor: Redacción

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