Suspiro en una Jaula

Soy Jonás. Puede que mi madre eligiera ese nombre previendo que iba a ser tragado por una gran ballena. Y de momento me encuentro dentro de la barriga de ese mamífero, aún no me ha vomitado a la orilla. Está claro que Dios hace oídos sordos a mis plegarias. Aunque en realidad yo nunca he querido tener nada que ver con él. Prefiero otras relaciones. Prefiero a Charo. Aunque lo nuestro es imposible. Ya no viene a verme hace meses. Creo que me ha olvidado.

Aún recuerdo la última vez que estuve a su lado. Fue como un suspiro liberador. Sentí la libertad invadirme hasta los huesos, pero esa sensación fue efímera, como lo es un suspiro.

Aquel día me despertaron sus pasos por el pasillo. Tac, tac, tac…Se ha puesto esos tacones que tanto me gustan, pensé excitado. Podía olerla a distancia. Tenía su aroma memorizado, su sabor clavado en la sien. No la poseía desde hacía meses y eso me incitaba aún más.

Por fin abrió la puerta y entró conmigo en la sucia y lóbrega habitación.

Una mirada esquiva, una sonrisa cómplice, y abandonados al instinto, pronto nuestros cuerpos se agitaban desnudos al compás del frenesí. Piel con piel, saliva con saliva. Mi boca pedía a gritos sordos su boca. Entre jadeos, nos buscábamos con juegos huidizos. Pero el escondite no duró más que unos minutos. Enseguida encontré el camino de fuego, jugoso y profundo, que me sumió en el placer más absorbente.

Aquello acabó demasiado pronto, sobre todo para ella, que se vistió rápido y me besó en la frente con afecto casi familiar.

Bajo la luz suave que entraba por la ventana, Charo estaba guapa. Destellaba una belleza decadente. Era una princesa en ruinas.

En cuanto a mí, me consumía día a día; la soledad y las cuatro paredes se agarraban a mí como larvas destructoras. Mi amistad con la heroína hacía el resto.

Charo y yo nos despedimos con un pitillo y un último beso. Tierno, dulce, intruso.

Justo entonces, el guardia llamó a la puerta. Se había terminado nuestro vis à vis. Mi suspiro había acabado.

 

 

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Autor: Redacción

Un comentraio para “Suspiro en una Jaula

  1. Segismundo
    26 julio, 2012 a las 11:11

    My God, Rebeca. Me gusta este salto en el vacío que acabas de publicar. Eres una chica Olímpica.

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