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Toni Peris, el cariño a la profesión y a los compañeros

Un tiempo pasado infinitamente mejor


Entrevista realizada por Fernando Bellón. Fotos de Toni Peris

Juan Antonio Peris Martínez, Valencia 1959, es desde hace muchos años Toni Peris para sus compañeros. Fue bajista en el grupo musical valenciano “Els Pavesos”, mánager del mismo, organizador de eventos, productor de televisión con altas responsabilidades y, después de esa trayectoria profesional, excedente. El 28 de febrero de 2013 Canal 9 le despidió sin contemplaciones, como a otros mil profesionales de la casa. Toni ha sido uña y carne del fallecido Joan Monleón, actor, cantante, mantenedor, y entretenedor heterodoxo valenciano. “El Show de Joan Monleón” o “La Paella Rusa” fue el programa más popular del recién nacido canal autonómico.

Toni Peris ha sido productor de Informatius, de Esports, con la más alta responsabilidad durante ocho años, y ha despachado en esos ejercicios asuntos multimillonarios.

La catástrofe de la Radiotelevisión Autonómica Valenciana ha sido un secreto a voces en los últimos años. Toni Peris no difiere del diagnóstico realizado en otras entrevistas a profesionales de la casa sobre las causas que ha desangrado RTVV. Es, sin embargo, más pesimista que otros, quizá por su conocimiento directo de los mecanismos que han operado en esa institución a la vista de todos, sin que nadie de los capacitados o facultados hiciera los más mínimo para desviar el camino hacia el abismo. Toni cree que RTVV está ya muerta y sólo hay que esperar que las circunstancias políticas la entierren.

Estudié en el colegio de los padres dominicos desde el jardín de infancia hasta el COU [Curso de Orientación Universitaria] de aquel tiempo. Entonces decidí dejar de estudiar porque mi familia no estaba muy boyante. Mi padre tenía un garaje para guardar coches, lavadero y taller, un negocio que me necesitó. En aquel tiempo yo tenía mucha afición a la música, empecé a tocar la guitarra, y luego el bajo. No tenía ningún tipo de miras ni de formación, era todo de oído. De vez en cuando estudiaba alguna partitura para el bajo. Aprendía las líneas del pentagrama. Y con todo eso más la práctica leía algo, no mucho.

Un buen día me llamaron para una orquesta de baile, que necesitaban un bajista. Estuve varios años viajando por los pueblos. Tendría 16 ó 17 años. Luego empezamos a coger actuaciones, y llegamos a ir a Galicia. Entonces, muchos del grupo trabajábamos, yo estaba con mi padre en el garaje, porque no se podía vivir de la música. Claro, hacerte un viaje a Galicia para una actuación de una noche y volverte, sin hoteles, simplemente pasando el volante del camión de un músico a otro… Alguna vez estuvimos a punto de pegarnos un tortazo por la noche. Muchos músicos de verano acaban dejándose la piel en la carretera. Así que al final cogíamos actuaciones solo por aquí. Acabamos actuando en restaurantes de bodas, bautizos y comuniones.

Un buen día, hacia 1974-75, se deshizo la orquesta y me vinieron a llamar, “oye, que hay un grupo que se llama Els Pavesos y necesitan un bajista, ¿te suena?”. Me sonaba, sí… Recuerdo estar en el garaje de mi padre con el bajo, y venir Joan Monleón con su 850, cargar mi amplificador y mi bajo, y marcharme a la huerta, a una alquería entre chufas en Alboraya donde ensayaban. Mi primera actuación fue una semana después de entrar en Pavesos, creo que en Algemesí. Recuerdo ir en el coche, y le preguntaba al batería, “oye, ¿y esta canción?”. “Sí, es esa que hace pin-pan-pin-pan”, me la tarareaba. “¡Ah. Sí!”. Y luego me dice de otra, “esta es la del estriptis”. Yo no había visto ningún espectáculo, sólo ensayado cuatro días, y pensaba que en una de las canciones se hacía un striptease. Cantaban Joan Monleón y Merche Banyuls, y pensé, será que Merche hace un streptease. Mi sorpresa fue cuando a mitad de actuación empieza la canción y aparece en el escenario Jona Monleón en pelota, porque hacía el striptease al revés, salía con un albornoz, se lo quitaba, se quedaba desnudo y con la música se iba vistiendo; acababa con un chaqué y un sombrero de copa, vestido de mago, y hacía trucos de magia.

Estuve con Pavesos mucho tiempo, compaginando las actuaciones con el trabajo en el garaje. Mi padre era inflexible, decía que con la música hiciera lo que quisiera, pero que a las ocho de la mañana tenía que estar en el garaje trabajando. En el garaje aparcaba coches, los lavaba los engrasaba… Luego, mi padre se quedó con la concesión de los vehículos segunda mano de Ford, y yo me dedicaba a probarlos, salía y veía si tenían bien la suspensión, la dirección, los frenos, y todo eso; me convertí en un probador y tasador de coches.

Total que al final decidí dedicarme por completo a la música con Els Pavesos. Monleón me propuso que, a parte de tocar, llevara la producción, las contrataciones de los espectáculos. Luego contrataron un bajista para sustituirme. Creé mi propia empresa como autónomo. Yo no sólo era productor ejecutivo sino productor artístico, porque como músico que había sido, tenía voz y voto en números, esqueches y tal, cosa que era muy atractiva. Hacía las funciones del verdadero productor, según el concepto que funciona en los Estados Unidos, que pone dinero e ideas.

De servicio en un control de RTV-Aitana

De servicio en un control de RTV-Aitana

El salto a la televisión

Un día iban a rodar en Valencia un capítulo de “La huella del crimen”, un programa de TVE. Era una serie de crímenes en España a lo largo del siglo XX. El capítulo de aquí se llamaba “El caso de la envenenadora de Valencia”. Me atraía el mundo de la televisión. Me fui a hablar con la gente de TVE, y al final me dejaron a cargo de la producción y de la figuración del rodaje. Yo trabajaba para la productora contratada por TVE, Pedro Costa Producciones Cinematográficas. El rodaje de los exteriores en Valencia duró una semana, en la que no dormí casi nada. Esas producciones son un berenjenal. Esa salió muy bien. Me encantó el mundo del cine y de la televisión.

Mientras tanto, yo seguía con Pavesos. En aquellos momentos yo conocí a mi mujer, nos casamos como casi todo el mundo, con una mano delante y otra detrás. Mi mujer trabajaba en una tienda de instrumentos musicales, Musical Penadés. Había que ganarse la vida de muchas maneras.

Me enteré de que la Generalitat Valenciana ofrecía unas becas en el departamento de producción de TVE en Valencia, lo que era Aitana. Eran becas de ocho meses. No las pagaban mal. Y al acabar la beca me contrataron en TVE en dos ocasiones para eventos o programas especiales. Era “Cita a las Dos”, en 1986, que se hacía en directo en la playa de la Malvarrosa. Y el otro era un musical de grupos valencianos, “Granizado de música valenciana”, con un montón de actuaciones en diferentes localizaciones, como la plaza de toros, donde grabamos al Titi en un coche de caballos cantando “Libérate”. También hice un especial Fallas en 1988.

Yo seguía con el grupo, para arriba, para abajo. Aunque Els Pavesos se empezó a disgregar por aquella época. Yo tenía mi empresa de servicios, de montajes de espectáculos, eventos varios, en fin. Y en 1989 me llamaron de Canal 9. Me llamó Rafa Cano, a quien yo conocía de TVE, de parte de Amadeu Fabregat, el segundo director general después de María García Lliberós. Me dijo que estaban empezando a organizar las oposiciones, y que necesitaban montar la infraestructura. Una cosa era la letra impresa en el boletín oficial y otra organizar el operativo, necesitaban a alguien que lo pusiera en marcha.

El salto a Canal 9

Yo hice un contrato civil de arrendamiento de servicios con Canal 9, en el que yo me comprometía a hacer el montaje, con ayuda de un grupo de doce personas contratadas por Canal 9. Primero, recoger las instancias, recuerdo haber recogido casi 12.000, guardarlas, informatizarlas; luego, buscar los lugares donde se tenían que hacer los exámenes de todas las categorías profesionales. Fue en las escuelas profesionales San José, que alquilé al efecto. De madrugada fotocopiaba los exámenes en fotocopiadoras también alquiladas. Yo me presenté a productor y no tuve tiempo de estudiar nada de lo que se pedía. Era la forma de descansar un rato, la noche en la que se fotocopiaban los exámenes de esa categoría, que yo no podía hacer, como es natural. Me suspendieron, claro. Fueron unas oposiciones que quedaron con la marca de haber sido limpias.

Yo ejercía incluso de vigilante en las oposiciones. Hay una anécdota en el examen de periodistas. Uno de los examinandos de la primera fila, delante del tribunal, me llamó. Porque el presidente del tribunal no sólo se durmió, sino que se puso a dar unos ronquidos tremendos. Y el chico me pidió que despertara al presidente porque no podía concentrarse. A mí me sabía mal hacerlo, porque era el presidente. Cogí a una de las azafatas y le dije que le llevara una botella de agua y que le preguntara si quería más. Ella me dijo, “está durmiendo”, y yo, “ya lo sé”. Se acercó, le despertó, y a los diez minutos estaba otra vez lanzando ronquidos, aunque más suaves.

Después de las oposiciones empezaron los cursillos en Canal 9 para los recién incorporados. En agosto del 89 me llamaron y me dijeron si me interesaba un contrato en Canal 9 como productor. Se llamaban contratos de lanzamiento de nueva actividad y duraban seis meses, ampliables hasta tres años. Mantuve mi empresa de servicios, porque yo seguía llevando el tema de Pavesos, montábamos sainetes en el teatro Olimpia y otros espectáculos.

Un tiempo pasado que fue mejor. Joan Monleón y su Paella Russa

Un tiempo pasado que fue mejor. Joan Monleón y su Paella Russa

El Show de Joan Monleón

En Canal 9 empecé a trabajar en Continuidad, con un programa que se llamaba “Don Teledó”. Era un concurso telefónico. A la gente que llamaba se le preguntaba algo y ganaban cuatro duros. Y cuando empezó “El Show de Joan Monleón”, dada la amistad que teníamos los dos, y sabiéndolo Amadeu Faregat, me propuso que llevara la producción, porque el programa había empezado con una productora externa que no funcionó. Canal 9 decidió asumir la producción y me llamaron a mí para que llevara la “Paella Russa”.

Duró tres años y funcionó bastante bien. Las postales que recibíamos, una o dos sacas diarias, no podíamos contarlas, y lo hacíamos por peso. Sabíamos que un kilo de tarjetas pesaba tanto, así que pesábamos las sacas y la media era de 1.775 tarjetas cada día. Todas las semanas las cambiábamos de la urna. La “Paella Russa” llegó a ser un programa tremendamente popular. Recuerdo una llamada de las que hacía Monleón desde el estudio, y saltó un contestador con algo así como “hola, le habla el contestador de Tal y Tal. En este momento no podemos ponernos, si quieres dejar un mensaje, hazlo después de oír la señal, gracias. ¡Ah! Y si eres Monleón, elegimos la clòxina”. No nos lo creíamos. Colgamos, volvimos a llamar, y comprobamos que era cierto.

Cuando acabó mi contrato de tres años, salí de Canal 9. Y a los cuatro meses se convocaron las segundas oposiciones. Me dijeron si las quería organizar otra vez yo, pero me negué, porque la experiencia fue de matapersonas. Además quería estudiar y sacar una plaza. De nueve plazas que salieron saqué la cuarta.

Productor de Informativos y de Deportes

Me volví a incorporar en la tele, cuando ya había acabado la primera etapa de Monleón. Estuve un tiempo en Informativos Diarios, haciendo algunos viajes. Recuerdo un un viaje contigo a Nueva York y a Washington, con motivo de la proclamación de Clinton como presidente. También estuve en Francia para hacer el seguimiento de una chiquita de Alcoy a quien se le habían transplantado los pulmones… Luego, con el presidente de la Generalitat, entonces Joan Lerma, o no sé si era ya Zaplana.

A continuación vino una segunda época de Joan Monleón, cuando el director era Carrascosa. Duró menos, y se cometió un error muy grande. Era un programa que tenía que ser barato, que tenía su techo de público y debería tener su techo económico. Pensaron que subiendo el techo económico se podría subir el techo de público. Y eso era un error. Carrascosa decidió dar un premio de un millón de pesetas todos los días. Nosotros nos opusimos, porque entendíamos que era no era un concurso para dar esos premios. Teníamos una audiencia tremenda, pero no podíamos superarla. Efectivamente, al acabar el trimestre, el coste del programa era una aberración, porque la audiencia seguía siendo la misma y esos millones se pagaban. Entonces decidieron que el programa era demasiado caro para la audiencia que tenía, y lo retiraron. Lo habían matado ellos mismos, y no querían ser conscientes de ello.

Luego pasé a Deportes. Empecé en retransmisiones de Pilota en toda la Comunidad Valenciana. Después de dos años me nombraron jefe de retransmisiones deportivas de Canal 9. Y al cabo de otros dos años pasé a ser jefe de producción de Deportes, con Paco Lloret de jefe de departamento. Tú estabas en la Delegación de Madrid haciendo información deportiva. Y recuerdo estar comiendo algunas veces en casa de Monleón y decirme, “cómo me gustan las crónicas que hace Fernando; qué raras son, pero cómo me gustan”. Creo que he sido el jefe de producción más duradero, ocho años.

Teníamos que coordinar todas las retransmisiones, porque entonces hacíamos fútbol de Primera, de Segunda, de Segunda B, hacer la selección de partidos a retransmitir en las próximas jornadas, peleándonos con Audiovisual Sport. Era el momento en que la FORTA [Federación de Organismos de Radiotelevisión Autonómicos] tenía derechos de retransmisión. También hicimos en la FORTA reuniones sobre los derechos de la Champions. Una vez a la semana íbamos a Madrid a reunirnos con unos y con otros.

Con Regina Tulmo, productora,  y Javier Alberola, periodista, ambos de Canal 9.

Con Regina Tulmo, productora, y Javier Alberola, periodista, ambos de Canal 9.

Despedido por no dar la talla

Cuando cambiaron la jefatura de Deportes, dejé de coordinar la producción de Deportes. Algo habitual y lógico en estas casas, un nuevo director de Informativos y de Deportes busca sus personas de confianza. Pasó conmigo y pasó después con quien me sustituyó. Entró Luis Motes en Deportes y Paco Lloret se marchó a Radio 9. Yo me quedé en Producción de Deportes y, después de ocho años muy duros, con muchas presiones y responsabilidades, porque por mis manos pasaron contratos de miles de millones de pesetas, pedí hacer retransmisiones de fútbol de Segunda B. La Segunda B era una cosa muy agradable de hacer. Ibas a los pueblos, y te apreciaban, querían a Canal 9, te cuidaban, te invitaban a la paella que habían preparado para la plantilla. Era una relación muy humana. Tenías que trabajar el fin de semana, pero ya mis hijos eran mayores, y me daba igual. Después de dos años haciendo eso, me llamó el director de televisión y me dijo que necesitaban un coordinador de Deportes para el fin de semana, tanto retransmisiones como programas, todo lo que fueran deportes. Me vino bien porque había estado dos años pateando los campos de fútbol de la Comunidad. Y en ese puesto he estado dos años y medio, hasta que el 28 de febrero de este año, Canal 9 decidió que yo no estaba preparado para trabajar, que la oposición no valía para nada y que yo no valía para trabajar en Canal 9.

El futuro del audiovisual valenciano, en el alero

Yo creo que el medio audiovisual en este momento en Valencia está muerto. Se ha quedado muchísima gente de Canal 9 en la calle. Ha sido un drama humano, sobre todo por la forma de realizarse. Cuando era jefe de producción se me obligó a contratar a unas personas que sólo sabían encender la tele y subir el volumen. Se me obligó a enseñarles. Esas personas no tienen título, ni oposición ni nada. Y muchas de estas personas se han quedado allí. Sí valen para la televisión. A mí me han tirado, yo no valgo. Casos como el mío los hay a cientos. Y es dramático.

El audiovisual, tal y como empezó Canal 9, con programas, concursos, etc, esto no volverá. Habrá concursitos, programitas de reportajes específicos o informativos, de deportes. Pero aquel despliegue de Minut a Minut, programas deportivos con actualidad y con imágenes, de momento fuera. Ya no tenemos fútbol. Las únicas imágenes que tenemos… que tiene Canal 9, según la última información que poseo, son los derechos de los clubs de Segunda B de la Comunidad Valenciana, y no de todos. Tienes poco material para poder trabajar. ¿Quién va hacer concursitos, las productoras que se queden esa franja…?

El audiovisual va a ser de los cuatro que tengan la suerte de ponerse a trabajar por menos de la mitad de lo que cobraban en Canal 9 , y gracias.

El panorama no es exclusivo de la Comunidad Valenciana. Mira Telemadrid. Ahora han hecho un ere en TV3, aunque un ere lógico, con sentido común, prejubilaciones, bajas incentivadas, bajas voluntarias, y han logrado reducir varios centenares de trabajadores. Yo he hablado con productores de otras televisiones y no hay ningún tipo de ánimo ni de visión de futuro. Yo ahora podría montar una productora y coger a cuatro periodistas con el ánimo de empezar a producir guiones para ofrecerlo a las televisiones… Las televisiones no tienen dinero. Les pasa como a ti, como a mí y como a cualquier persona, cada vez tenemos menos dinero, nuestro nivel de vida ha bajado. Pasa igual en la sanidad, en la educación.

Las razones del caos

Yo he sido parte directiva de Canal 9 y tengo conocimiento de causa. Cada vez que entraba un nuevo director general, venía con un equipo nuevo, que traía ideas nuevas y nombres de personas nuevas en la cabeza, para hacer un trabajo que se acomodara a sus ideas políticas, sociales, pero no a necesidades desde un punto de vista profesional. En Canal 9 estábamos setecientos u ochocientos profesionales fijos que habíamos demostrado de sobra lo que éramos capaces de hacer. Este personal se iba acumulando, entraban doscientos, trescientos, y estábamos los fijos más los doscientos o trescientos que entraban con la nueva tanda de dirección. Cuando cambiaba la dirección o los políticos, volvía a pasar lo mismo, dos cientos, trescientos más. Pero los doscientos o trescientos de antes no se iban. Así te llegas a encontrar con una plantilla de 1.800 personas que es totalmente desmesurada para una televisión autonómica. ¿Quiénes nos hemos ido ahora? Los profesionales que teníamos una oposición aprobada, los más mayores porque les salimos más caros. Eso es lo que ha pasado.

Canal 9 ha pagado muchísimas facturas de la Generalitat Valenciana que, por cuestión de imagen, la Generalitat no podía asumir. Por ejemplo, con conocimiento de causa: Valencia Club de Fútbol, Villarreal, Levante, Hércules, Elche… Clubes de fútbol de Primera y Segunda división con una potencia importante a quienes la Generalitat ofrecía ayudas económicas para poder levantar el club, poder contratar, pero esas ayudas no las podía hacer la Generalitat directamente, y las hacía a través de contratos de cesión de derechos con Canal 9. Te encuentras con derechos a clubs de fútbol de la Comunidad Valenciana totalmente desmesurados. Un detalle. Recuerdo una reunión en FORTA con todas las televisiones autonómicas, y nos preguntaron a los valencianos que si podríamos decir cuánto estábamos pagando a los clubs de Segunda división B por los derechos de retransmisión de la temporada, porque los clubs de Segunda B de toda España les estaban pidiendo a sus televisiones autonómicas cobrar como estaba pagando Canal 9, unas cantidades desmesuradas. Se corrió la voz por toda España, y todos querían cobrar como en Valencia. Eso es sólo un ejemplo, los hay a cientos.

El sangrante contrato de la Fórmula 1

¿Tú vas a retransmitir una Fórmula 1 que está retransmitiendo Tele 5 y TV3, que la audiencia es de ellos? ¿Tú te vas a comprometer a retransmitir eso por un montón de millones de euros, sabiendo que vas a tener una audiencia de cuatro gatos?

Un directivo que firme ese contrato lo hace obligado por los políticos, evidentemente. Tiene que pagar parte del canon que la Generalitat está pagando al señor Ecclestone: tanto por venir a Valencia, tanto por derechos de emisión en televisión. El señor Ecclestone habla con Tele 5 y con TV3, “¿no os importa?”, “no, no importa, si no lo va a ver nadie allí”. Y si el canon es, digo la cifra sin conocerla, de 50 millones de euros, 25 los paga la Generalitat como derechos de presencia, y 25 los paga Canal 9 como derechos de emisión. Si tú ese esquema lo aplicas a un montón de situaciones más, otras productoras, otros programas… la visita del Papa… si hemos estado despilfarrando el dinero así es normal que nos vayamos a la ruina.

El silencio de los corderos.

Tú como periodista y yo como productor estábamos cobrando unos sueldos que no los íbamos a cobrar en ningún otro medio de comunicación de la Comunidad Valenciana. Hay que darse el mea culpa también. Es muy fácil dejarte llevar, saber lo que está pasando, lo oigo, lo veo, pruebas no tengo, pero lo veo pasar por delante de mí… no lo puedo contar, pero lo estoy viendo pasar por delante de mí. No somos tontos, llevamos muchos años en esto.

Profesionales vs amiguetes

El PSOE arrancó Canal 9. Ponte en la situación de arrancar una empresa audiovisual de este tamaño, ¿a quién contratarías, a tus amigos o a profesionales? A los profesionales, claro. Una vez que la empresa está montada y funcionando, ¿a quién contratas? Ya contratas a amigos, los profesionales ya los tienes. Con el PSOE, la contratación de amigos era muy baja, porque necesitaban los profesionales, y se trajo gente de TVE… También se favoreció a amigos, a familiares, porque es la forma de actuar en este país, pero en un porcentaje mínimo, porque necesitaba a los profesionales para arrancar el monstruo. Cuando se marcha el PSOE, el monstruo de la televisión está funcionando. A los que vinieron les daba igual a quién contratar. Cambiaron la proporción, en vez de un 90 por cien de profesionales y un 10 por cien de amigos, lo hicieron al revés. A partir de determinado momento, Canal 9 ha llegado a ser solo una empresa de colocación. Lo curioso es que cuando ha llegado el momento de arreglar la situación y echar a los que sobraban, nos han echado a los profesionales.

No conozco la situación en otros sectores, pero lo que sé de la sanidad en Madrid es escalofriante. Se creen que trayendo a unos directivos del extranjero la van a arreglar. Ayer salió un médico diciendo que el índice de mortalidad en los hospitales está aumentando. Es lógico. En la educación, los estudiantes que podrán matricularse en las universidades cada vez serán menos. Los que tienen dinero sí pueden pagar sus servicios. Pero yo no sé si podré pagar la matrícula del curso que viene a mi hijo. A lo mejor no se la puedo pagar, y tiene que dejar la universidad, aunque tenga buenas notas. Puedo pedir una beca, pero quizá no haya suficientes becas.

El futuro del audiovisual como de tantas otras cosas, está en manos de políticos, no de profesionales. Canal 9 creo que irá a menos hasta que acabe cerrándose, y con ellas todas las productoras.

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Autor: Redacción

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