{"id":13571,"date":"2020-12-30T11:29:30","date_gmt":"2020-12-30T10:29:30","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=13571"},"modified":"2021-01-31T13:02:17","modified_gmt":"2021-01-31T12:02:17","slug":"historia-general-de-la-agricultura-de-j-i-cubero-14","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/historia-general-de-la-agricultura-de-j-i-cubero-14\/","title":{"rendered":"Historia General de la Agricultura de J. I. Cubero &#8211; 14 (La conexi\u00f3n \u00e1rabe)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><h3 style=\"text-align: center;\">Parte Cuarta. La Peque\u00f1a Globalizaci\u00f3n<\/h3>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Cap\u00edtulo XIV<\/h2>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Del libro <em><strong>Historia General de la Agricultura<\/strong><\/em><\/h3>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><em><strong>De los pueblos n\u00f3madas a la biotecnolog\u00eda<\/strong><\/em><\/h3>\n<h3 style=\"text-align: center;\">del profesor Jose Ignacio Cubero<\/h3>\n<h1 style=\"text-align: center;\">La conexi\u00f3n \u00e1rabe<\/h1>\n<h4 style=\"text-align: center;\">Corresponde al cap\u00edtulo 17 del libro original. Resumen realizado por Gaspar Oliver<\/h4>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b40\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Recalca el profesor Cubero la trascendencia del Islam en la fijaci\u00f3n de las etapas de la historia occidental, y se apoya en la autoridad de Christopher Dawson, quien en &#8220;The Making of Europe&#8221; asegura que es el siglo VII y no el V el que marca el inicio de la Edad Media europea.<\/p>\n<p>Un siglo despu\u00e9s de a muerte de Mahoma, el Islam se extiende desde Hispania al Turquest\u00e1n y la India, pasando por el norte de \u00c1frica.<\/p>\n<p>&#8220;El inmenso imperio creado puso en contacto todas las partes del Antiguo Mundo, su influencia y su comercio llegaron al coraz\u00f3n de la Europa cristiana y a rozar el impenetrable interior africano. Este contacto fue fundamental para la agricultura: cultivos y t\u00e9cnicas se difundieron por todo el Antiguo Mundo, algo que quiz\u00e1 habr\u00eda sucedido tarde o temprano, pero que se pudo realizar con rapidez gracias a la expansi\u00f3n musulmana.<\/p>\n<p>&#8220;Tras haber visto en el cap\u00edtulo anterior la agricultura de la Europa Cristiana, en el presente veremos qu\u00e9 se trasmiti\u00f3, de d\u00f3nde a d\u00f3nde, gracias a esa <em>puesta en com\u00fan de regiones lejanas<\/em>, a esa conexi\u00f3n \u00e1rabe. S\u00f3lo Am\u00e9rica queda fuera de esta <em>Peque\u00f1a Globalizaci\u00f3n<\/em>.&#8221; (P\u00e1g. 518)<\/p>\n<\/div><\/div>[vc_single_image image=&#8221;13724&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text \"><h3 style=\"text-align: center;\">La agricultura en Las mil y una noches<\/h3>\n<p>Aunque esa colecci\u00f3n de cuentos no trata en ninguno de ellos sobre la Agricultura en especial, s\u00ed que aparecen en sus historias cultivos y ganados que retratan una forma de vida.<\/p>\n<p>Advierte Cubero que un problema ling\u00fc\u00edstico ensombrece ese panorama, pues los traductores no eran agr\u00f3nomos y confundieron determinadas especies con el ma\u00edz, el pimiento y el tomate, que llegan de las Am\u00e9ricas en el siglo XVI. Salvando los localismos, la agricultura de &#8220;Las Mil y Una Noches&#8221; no es muy distinta de la andalus\u00ed. Y aparecen especias, flores y estupefacientes.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos estad\u00edsticos, la rosa es la planta que m\u00e1s aparece, seguida de la palmera datilera y de la vid (se menciona m\u00e1s al vino que a la vid y las pasas en concreto), el granado, el jazm\u00edn, el az\u00facar de ca\u00f1a, almendro, manzano, \u00e1loe, narciso, arroz, y as\u00ed hasta el naranjo amargo. Del olivo hay pocas menciones, porque los cuentos est\u00e1n escritos entre Bagdad y El Cairo, donde el olivo no es frecuente. Tambi\u00e9n cita Cubero los animales, los comunes en el Mediterr\u00e1neo, m\u00e1s alguno ex\u00f3tico como el avestruz o el b\u00fafalo.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">El Corredor \u00c1rabe<\/h3>\n<p>En el siglo XI existe una ancha franja que llamamos &#8220;Corredor \u00c1rabe&#8221; porque se basa en la expansi\u00f3n del Islam. En \u00e9l confluyen rutas desde el Asia central y la costa oriental africana. No es un corredor espont\u00e1neo, Alejandro Magno hab\u00eda conectado ya con el Indo y la Bactriana. Y exist\u00edan adem\u00e1s la Ruta Sabea y la de la Seda, conocidas por griegos y romanos. Pero la expansi\u00f3n musulmana unifica todas las rutas, gracias, entre otras cosas, a la peregrinaci\u00f3n a la Meca. Se puede atribuir sin reparo, dice Cubero, al mundo isl\u00e1mico haber sido el motor de la primera globalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Imperio Mongol, que pudo haber sido el fin de ese corredor, lo estabiliz\u00f3 al asentar la paz y la seguridad en las rutas. Por el pasillo circularon personas de todas las clases sociales, mercanc\u00edas, incluidas los libros, t\u00e9cnicas, cultivos y cultura. La filosof\u00eda, las matem\u00e1ticas y la agricultura griegas fueron traducidas pronto al \u00e1rabe centralizado todo ello por cristianos nestorianos a quienes el califa abas\u00ed Al Mam\u00fan cedi\u00f3 al &#8220;Casa de la Sabidur\u00eda&#8221; en 832. La direcci\u00f3n dominante de las transacciones fue, hasta el descubrimiento de Am\u00e9rica, de Este a Oeste.<\/p>\n<p>Entre las t\u00e9cnicas y materiales distribuidos por el Corredor \u00e1rabe est\u00e1n la seda (con la morera y el gusano como parte del paquete), el papel, la p\u00f3lvora, la destilaci\u00f3n y el alcohol.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos agr\u00edcolas, los \u00e1rabes transmitieron hacia Occidente t\u00e9cnicas persas o mesopot\u00e1micas en el manejo del agua para labores agr\u00edcolas, la rueda hidr\u00e1ulica y la mina de agua, y desde Yemen la construcci\u00f3n de Terrazas. Los romanos no desconoc\u00edan el riego, pero era algo limitado al <em>hortus<\/em>, no extensivo. Pero los cultivos que introducen los \u00e1rabes en Europa necesitan mucha agua, y asegurar el riego es fundamental.<\/p>\n<p>Advierte Cubero que algunas plantas como la alcachofa, la alfalfa y la alubia no eran desconocidas para los romanos. Pero la lista de novedades que se van a cultivar intensa y extensamente es muy larga, desde el arroz a la naranja amarga, la palmera datilera, el lim\u00f3n y la lima, sand\u00eda, berenjena, ca\u00f1a de az\u00facar, algod\u00f3n, espinaca, el banano, el trigo duro, que precisa climas secos y c\u00e1lidos. El naranjo amargo alcanz\u00f3 Espa\u00f1a en el siglo X, pues aparece mencionado en un texto \u00e1rabe.<\/p>\n<p>&#8220;Hay que se\u00f1alar la escasa importancia que en este tr\u00e1nsito de cultivos tuvieron, a pesar de lo que se cree com\u00fanmente, tanto los bizantinos como los cruzados, unos y otros m\u00e1s interesados en el comercio de algod\u00f3n, seda, tejidos lujosos, especias, colorantes, armas y esclavos que en las humildes plantas cultivadas&#8221;. (P\u00e1g. 524)<\/p>\n<p>Los cultivos tuvieron que enfrentarse a barreras de los propios agricultores, poco proclives al riesgo, de las autoridades, inclinadas a mantener cultivos que aseguraban los impuestos o la falta de t\u00e9cnica para el tratamiento industrial por ejemplo de la ca\u00f1a de az\u00facar, y la estructura de propiedad, de car\u00e1cter feudal en Europa. Una de las causas irracionales que estorbaron la aparici\u00f3n de nuevos cultivos es el ejemplo del naranjo amargo, que se introduce con la llegada de los almor\u00e1vides, y las taifas por ellos conquistadas lo consideraron una prueba de mala suerte.<\/p>\n<p>Se pone Cubero en la piel de un agricultor de la \u00e9poca acostumbrado al trigo y al cebada, y se pregunta para qu\u00e9 necesita arroz o naranja amarga.<\/p>\n<p>Las razones para la expansi\u00f3n y el \u00e9xito hay que buscarlas en la imitaci\u00f3n de los poderosos, por ejemplo, al arroz se puso de moda en Bagdad, y tambi\u00e9n la exigencia de los inmigrantes, que buscaban productos de sus tierras, refiri\u00e9ndose a los numerosos bereberes que se instalaron en Al \u00c1ndalus. La berenjena y al sand\u00eda ten\u00edan antecedentes (el pepino y el mel\u00f3n) que facilitaron su introducci\u00f3n. &#8220;Hay que mencionar tambi\u00e9n que, en el mundo musulm\u00e1n, al contrario que en Europa, donde el campesino era un ciudadano de segunda clase como mucho, la labor agr\u00edcola est\u00e1 ensalzada ya en el mismo Cor\u00e1n y lo fue, l\u00f3gicamente, por la sociedad: los poetas \u00e1rabes compon\u00edan poemas no s\u00f3lo sobre flores y frutos sino tambi\u00e9n sobre cultivos modestos.&#8221; (P\u00e1g. 525)<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Los tratadistas musulmanes<\/h3>\n<p>Asegura Cubero que los musulmanes medievales escribieron muchos y mejores textos que los cristianos referidos a la agricultura, transmitiendo, adem\u00e1s, la racionalidad helena y romana. Basan sus tratados en el calendario solar, que es el cristiano, porque el musulm\u00e1n lunar no sirve al cambiar de a\u00f1o en a\u00f1o. No le llaman calendario cristiano, sino sir\u00edaco o egipcio.<\/p>\n<p>En Siria es donde los musulmanes encuentran toda la riqueza te\u00f3rico pr\u00e1ctica cl\u00e1sica, traduciendo y adaptando esa vieja savia a nuevas venas, seg\u00fan expresi\u00f3n del profesor. La poblaciones arabizadas de la Espa\u00f1a musulmana las trasladaron a Europa. Muchos autores grecolatinos se conocen gracias a los tratadistas musulmanes que hablaron de ellos, aunque fuera s\u00f3lo cit\u00e1ndolos.<\/p>\n<p>El n\u00famero de textos procedentes del oriente musulm\u00e1n que han llegado a nosotros es menor que los originales de Al \u00c1ndalus. Se ha perdido, por ejemplo, el m\u00e1s importante, \u201cEl libro de las plantas\u201d, de Ab\u00fa Hanifa al Dinawari, una enciclopedia de multitud de tomos, semejante a la Historia Natural de Plinio. Lo conocemos por comentaristas andalus\u00edes. Otro bien conocido es la &#8220;Agricultura Nabatea&#8221;, libro \u201cde culto\u201d de relativo valor, \u201cuna mezcla de pr\u00e1cticas agr\u00edcolas con un sinn\u00famero de prescripciones teos\u00f3ficas, m\u00e1gicas y supersticiosas, incluso con toques po\u00e9ticos y m\u00edsticos\u201d (p\u00e1g. 527), basado en las Geop\u00f3nticas, como se ha dicho antes. Se atribuye a Ibn Wahsiyya, de finales del siglo IX, y su influencia se debe a ser una refundici\u00f3n de textos griegos con otros de diferentes fuentes orientales.<\/p>\n<p>Dedica buen espacio el profesor Cubero a los tratadistas agron\u00f3micos andalus\u00edes.<\/p>\n<p>\u201cPrecedidos por el <em>Calendario de C\u00f3rdoba<\/em> en el siglo X, en el XI empiezan a aparecer en la Espa\u00f1a musulmana tratados de Agricultura que se prolongan hasta el XIV y quiz\u00e1 el XV. Con un seguidor que hace de enlace con la agricultura cristiana, Gabriel Alonso de Herrera. Est\u00e1n escritos por directores de Jardines Reales y sus disc\u00edpulos, dise\u00f1adores de villas de recreo y a veces propietarios estudiosos y enciclop\u00e9dicos. El conjunto de obras producidas por los andalus\u00edes tiene poco parang\u00f3n en la literatura agr\u00edcola hasta nuestra \u00e9poca. Sus obras estuvieron planteadas siguiendo esquemas grecolatinos cl\u00e1sicos, fueron autores serios, poco dados, en general, a la teosof\u00eda y a las practicas m\u00e1gicas.\u201d (P\u00e1g. 528)<\/p>\n<p>Aclara el profesor Cubero un equ\u00edvoco que refiere la literatura agr\u00edcola andalus\u00ed m\u00e1s a la romana que a la griega. Atribuye este error a que no se ha le\u00eddo y comparado los libros del sevillano Columela con las fantas\u00edas de la &#8220;Geop\u00f3ntica&#8221; de Anatolio de Beirut o de Casiano Baso, mencionadas en los cap\u00edtulos dedicados a la agricultura griega y romana. Ibn Hayyay y Al Awam citan a un tal Junius, Iunius o Yunius, que no es Julio Moderato Columela, pues las citas literales pertenecen a las &#8220;Geop\u00f3nticas&#8221;.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n expone una relaci\u00f3n de siete obras y autores: <em>Calendario de C\u00f3rdoba<\/em>, siglo X, con instrucciones sobre una variedad de plantas y su manejo; Ibn Basal, siglo XI, creador del Jard\u00edn Bot\u00e1nico de Toledo, una de sus obras se tradujo al castellano; Ibn Hayyay al Ishbil\u00ed, finales siglo XI, sevillano; Abu el Jair al Ishbil\u00ed otro sevillano mayor que el anterior, da los nombres de los meses en romance castellano, por ser solares; Ibn Wafid, el moro Abancenif citado por Gabriel Alonso de Herrera, contempor\u00e1neo de Ibn Basal y tambi\u00e9n director del Jard\u00edn Bot\u00e1nico de Toledo; Ibn Luyun, pol\u00edgrafo almeriense entre los siglos XII y XIV, autor de un <em>Libro de Agricultura<\/em> escrito en verso para memorizar las instrucciones sobre el cultivo de una variedad de plantas.<\/p>\n<p>Hemos dejado para el final el m\u00e1s destacado para el profesor Cubero, Ibn al Awam, autor de una monumental obra basada en su experiencia en su finca del Aljarafe sevillano, que siglos atr\u00e1s pisar\u00eda su colega Columela. &#8220;Se lo ha tenido como resumen o copia de la <em>Nabatea<\/em>; esta, como otras muchas fuentes, le ha dado informaci\u00f3n, pero la composici\u00f3n es totalmente distinta: ordenada, sistem\u00e1tica, racional como las de Varr\u00f3n y Columela, lejana de la magia y la teosof\u00eda\u201d. (P\u00e1g. 529) Es tan preciso en sus citas, que conocemos a trav\u00e9s de \u00e9l obras de autores olvidados, cede al lector la pr\u00e1ctica de lo que que propone, para que extraiga sus propias conclusiones. Es una obra que abarca la agricultura del mundo musulm\u00e1n, son s\u00f3lo de Al \u00c1ndalus.<\/p>\n<p>En treinta y cuatro cap\u00edtulos estudia tierras, abonos, aguas, arboricultura, conservaci\u00f3n de frutos, hortalizas, semillas y harinas, cultivos extensivos de secano y regad\u00edo, cultivos de huerto, construcci\u00f3n de molinos y graneros, y varios cap\u00edtulos dedicados al caballo, vacuno, ovino, caprino, aves y abejas, ninguno al cerdo.<\/p>\n<p>\u201cEl gran ministro Campomanes encarg\u00f3 la edici\u00f3n a Jos\u00e9 Banquieri para uso de los agricultores espa\u00f1oles, y ya en 1751 se publicaron dos cap\u00edtulos como ap\u00e9ndices del Cultivo de tierras; la traducci\u00f3n completa, junto al texto \u00e1rabe, no se public\u00f3 debido a diversas vicisitudes hasta 1802\u201d. (P\u00e1g. 530) Se tradujo al franc\u00e9s en el siglo XIX para los colonos franceses de Argelia, y a finales del siglo XIX Esteban Boutelou lo resumi\u00f3 para que sirviera de desarrollo a la agricultura espa\u00f1ola. Al Awamia es el nombre del Instituto Tunecino de Investigaciones Agrarias.<\/p>\n<p>Cierra el listado de bot\u00e1nicos, m\u00e9dicos y agr\u00f3nomos andalus\u00edes con menci\u00f3n a Al Hajj, el Granadino, de mediados del siglo XI, que escribi\u00f3 un Tratado de Agricultura en 12 vol\u00famenes, de los cuales quedan fragmentos. Abulcasis, medico de gran fama, era un especialista en procesos de destilaci\u00f3n. El Bot\u00e1nico An\u00f3nimo de Sevilla escribi\u00f3 un tratamiento de la plantas de car\u00e1cter moderno, asegura Cubero. Y por \u00faltimo, Ibn Baytar o Ab\u00e9n Beithar, malague\u00f1o de la primera mitad del siglo XIII, que lleg\u00f3 a ser director de los jardines de Damasco, y estudi\u00f3 y corrigi\u00f3 al bot\u00e1nico griego Diosc\u00f3rides.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">La agricultura \u00e1rabe<\/h3>\n<p>Admira Cubero la capacidad po\u00e9tica de los bot\u00e1nicos y agr\u00f3nomos \u00e1rabes: &#8220;La Alcachofa es una muchacha cristiana vestida con una coraza de espinas&#8221;, dice . Establece que no hay diferencia perceptible entre la agricultura grecolatina y la llamada &#8220;\u00e1rabe&#8221;, pues esta es una derivaci\u00f3n de la primera con algunas aportaciones orientales.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda eran cultivos de nuestro verano, el del \u00e1mbito mediterr\u00e1neo, que en sus lugares de origen se cultivan durante el h\u00famedo monz\u00f3n. Esto oblig\u00f3 a los agricultores de zonas \u00e1ridas a buscar la mayor eficacia posible en el uso del agua. Otra diferencia entre \u00e1rabes y grecorromanos es que los primeros estudiaron a fondo los detalles.<\/p>\n<p>&#8220;El resultado fue un aumento notable en el conocimiento de tierras, abonos y aguas, y en un mayor estudio de las operaciones agr\u00edcolas en general (por ejemplo, de los injertos) y de las necesidades concretas para cada cultivo. Es peculiar a la agricultura \u00e1rabe el loable intento de utilizar todo tipo de suelo, de agua y de abono, hasta los m\u00e1s sorprendentes; no hay abandono del yermo sino todo lo contrario, una necesidad de llenar el vac\u00edo: si el yermo es yermo es porque no se lo puede cultivar&#8221;. (P\u00e1g. 535)<\/p>\n<p>Los andalus\u00edes experimentaron sobre experiencias grecorromanas y elevaron los conocimientos a un nuevo marco te\u00f3rico. Las operaciones agr\u00edcolas deben de realizarse de modo que compensen el equilibrio de los cuatro elementos b\u00e1sicos, tierra, agua, aire y fuego, con sus pares antag\u00f3nicos de fr\u00edo y seco y c\u00e1lido y h\u00famedo. El desequilibrio de los elementos esenciales se trataba como una enfermedad, con una sistematizaci\u00f3n de conocimientos sobre plagas y enfermedades, desarrollada por Al Awam, que los depura de explicaciones teos\u00f3ficas astrol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n distinguieron el sexo de las plantas, no siempre con precisi\u00f3n, pero atinaron en la polinizaci\u00f3n forzada de determinados cultivos como pistachero, algarrobo, laurel y c\u00e1\u00f1amo.<\/p>\n<p>Si el material t\u00e9cnico es abundante, no hay mucha informaci\u00f3n sobre la estructura de la tierra y la organizaci\u00f3n general. Hay m\u00e1s documentaci\u00f3n en Al \u00c1ndalus, pero no es aconsejable trasladarla al resto del mundo isl\u00e1mico.<\/p>\n<p>Domina una gran distribuci\u00f3n de la propiedad con peque\u00f1os propietarios, pero tambi\u00e9n latifundios. Se a\u00f1ade a la dificultad el que en muchas regiones los derechos eran tribales, y siguen si\u00e9ndolo. Ejemplo de ello es que los ocupantes \u00e1rabes de la pen\u00ednsula recibieron lotes de tierra y se agruparon por etnias o clanes, que se conservan en los top\u00f3nimos. No hay equivalente al siervo de la gleba ni al trabajo obligado para el se\u00f1or, que en la Europa transpirenaica form\u00f3 el feudalismo. Hubo, eso s\u00ed, obreros contratados. &#8220;Sin embargo, la gran mayor\u00eda de las tierras debieron quedar, en una primera fase, en poder de los hispanos a cambio del pago de unos impuestos variables seg\u00fan los casos&#8221;, explica, pero precisa que la permanencia de lo hispano en la agricultura \u00e1rabe est\u00e1 fuertemente debatido y sin conclusi\u00f3n un\u00e1nime.<\/p>\n<p>Hay detalles de la agricultura en el reino de Granada antes y despu\u00e9s de la ca\u00edda en 1492. La situaci\u00f3n era parecida al resto de la Andaluc\u00eda conquistada: grandes latifundios, terrenos forestales, pastos, secano y regad\u00edo, y minifundios tan peque\u00f1os que una morera pod\u00eda pertenecer a varios propietarios por ramas, igual que los olivos.<\/p>\n<p>Aunque el estado musulm\u00e1n no construy\u00f3 grandes obras p\u00fablicas, al estilo de los imperios aztecas, mayas, incas o chinos, mantuvieron calzadas, puentes y regad\u00edos, y mejoraron grandemente las captaciones de agua. Las leyes para evitar el abandono del campo tuvieron su eficacia. Las tierras sin cultivo durante a\u00f1os se repart\u00edan, se favoreci\u00f3 la roturaci\u00f3n de eriales, pastizales y tierras des\u00e9rticas, los impuestos se fijaban atendiendo a la producci\u00f3n, la calidad de la tierra y el origen del agua; los pozos, norias, minas rebajaban los impuestos con respecto al cultivo con agua de lluvia o de r\u00edos pr\u00f3ximos. Se pagaba la mitad de la renta de los frutales si se plantaban como cultivos permanentes.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Sistemas de cultivo y manejo del agua<\/h3>\n<p>Califica Cubero a los \u00e1rabes como &#8220;se\u00f1ores del agua&#8221;, por el sabio uso que supieron hacer de ella, aunque no fueron los primeros en explotarla. La propiedad del agua es privada, seg\u00fan numerosas y variadas disposiciones legales que var\u00edan de un lugar a otro, pero seg\u00fan el Cor\u00e1n, no puede negarse a nadie que la necesita, incluso si no es musulm\u00e1n.<\/p>\n<p>Destaca el autor los cuatro principios fundamentales de los \u00e1rabes (es preciso advertir que en algunos casos Cubero utiliza &#8220;\u00e1rabe&#8221;, y en otros &#8220;musulm\u00e1n&#8221;, aunque nunca al azar; en este caso se refiere a la forma de entender la agricultura de los pueblos de la pen\u00ednsula ar\u00e1biga, donde nace el Islam).<\/p>\n<p>La agricultura es una obra grata a Dios. Toda tierra es aprovechable. Toda agua es utilizable. Y todos los abonos son posibles. A ello hay que a\u00f1adir el valor que se da al trabajo y que la estructura de propiedad musulmana no era feudal.<\/p>\n<p>El arado que conocieron y usaron fue el romano, nunca el pesado del norte de Europa, y el equipamiento tambi\u00e9n era semejante, y ha quedado en el l\u00e9xico.<\/p>\n<p>Para los \u00e1rabes era importante conseguir una capa superficial en la que opinaban estaba toda la sustancia nutritiva de las plantas. Para el desfonde inicial, nunca superior a los 30 cent\u00edmetros de profundidad, se utilizaban palas de hoja triangular. A cada suelo corresponde un riego especial y unas plantas determinadas. Para Al Awan hab\u00eda que hacer un tratamiento en\u00e9rgico el suelo, con tres aradas, si bien pod\u00eda llegarse a diez en el caso del algod\u00f3n.<\/p>\n<p>El papel fertilizante de la leguminosa era conocido, estercolaban o hac\u00edan descansar la tierra, a modo de intensificaci\u00f3n del barbecho. La agricultura andalus\u00ed, en lo que concierne al barbecho y a las leguminosas fue muy superior a la pr\u00e1ctica medieval cristiana.<\/p>\n<p>&#8220;Los sistemas de cultivo principales eran los cl\u00e1sicos: barbecho (que se pod\u00eda sembrar con leguminosas de grano o forrajeras), cultivo al tercio (cereal, barbecho y pasto) y cultivo continuo. Pero con la introducci\u00f3n de nuevas especies de clima c\u00e1lido y cultivo de verano, hubo que importar tambi\u00e9n nuevas t\u00e9cnicas, es m\u00e1s, lo que se import\u00f3 fue realmente el paquete tecnol\u00f3gico, pues de otra manera la implantaci\u00f3n habr\u00eda resultado imposible. Esto alter\u00f3 el calendario agr\u00edcola, las rotaciones y el trabajo, pero puso en circulaci\u00f3n una tierra hasta entonces improductiva. En lugar del a\u00f1o y vez cl\u00e1sico, ahora a veces se llegaba a cuatro cultivos cada dos a\u00f1o, y a rotaciones de hasta seis u ocho cultivos en sucesi\u00f3n&#8221;. (P\u00e1g. 540) Los cultivos de ciclo corto, como berenjenas o espinacas, pod\u00edan hacerse hasta tres al a\u00f1o. Los problemas de infertilidad creados se contrarrestaron con hac\u00edan cultivos de verano que cubr\u00edan el suelo, lo enfriaban con su sombra y mediante el riego.<\/p>\n<p>Los musulmanes superaron en finura y precisi\u00f3n a los grecorromanos en la descripci\u00f3n y aprovechamiento de suelos, con el riego racional y mucho m\u00e1s eficaz, y una combinaci\u00f3n de las rotaciones largas con las cortas, seg\u00fan la experiencia india. Lo mismo que se introdujeron en Al \u00c1ndalus nuevas plantas tambi\u00e9n se hizo con todo tipo de abonos: &#8220;esti\u00e9rcoles diversos relacionados con sus propiedades y uso [incluido los de cerdo, advierte el profesor], orina, huesos, sangre, masa vegetal, minerales, polvos de los caminos, por su mezcla con deyecciones y textura suelta), enmiendas, incluso la tierra de los cementerios (evidentemente no musulmanes) por el contenido en cal y f\u00f3sforo de los huesos&#8221;. (P\u00e1g. 541)<\/p>\n<p>Los cultivos de clima monz\u00f3nico introducidos en el Mediterr\u00e1neo occidental de veranos secos y calurosos, necesitaban mucha agua para vegetar y producir, por ejemplo la ca\u00f1a de az\u00facar necesita riego cada 4-8 d\u00edas, el arroz, inundaciones en parte de su ciclo. La tendencia hacia un agricultura extensiva era evidente. Cubero se\u00f1ala que, si bien fueron maestros del riego, se basaron en los esquemas existentes en cada zona que ocuparon, o extendiendo la red de canales. Utilizaron diversos procedimientos para la captaci\u00f3n de aguas, desde presas hasta azudas o ace\u00f1as dirigidas a ruedas hidr\u00e1ulica o molinos, en el siglo XI no qued\u00f3 corriente fluvial sin utilizar. Los primeros colonos musulmanes proced\u00edan de Siria, donde hab\u00edan aprendido t\u00e9cnicas premusulmanas como la noria, y su tecnolog\u00eda pronto se extendi\u00f3 a la Europa cristiana para molinos y batanes.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Cultivos, ganados, industria<\/h3>\n<p>Unas quinientas especies se cuentan entre las citadas en la bibliograf\u00eda agron\u00f3mica musulmana. La m\u00e1s completa es la de Al Awam, que cita cuatrocientas, de las cuales cincuenta son arb\u00f3reas. Las cifras deben ser calibradas, debido a problemas de traducci\u00f3n pues, insiste Cubero, los ling\u00fcistas no son agr\u00f3nomos. Tambi\u00e9n es de tener en consideraci\u00f3n que productos como el arroz o el az\u00facar de ca\u00f1a tardaron en implantarse. Hasta que los portugueses no empiezan a cultivar ca\u00f1a en las islas Madeira, el az\u00facar no aprovisiona Europa. Los cereales determinantes siguen siendo los cl\u00e1sicos, cebada y trigo, con variedades de duro y harinero. El algod\u00f3n se cultivaba en forma herb\u00e1cea a mediados del siglo X en Sevilla, y la ca\u00f1a de az\u00facar en Almu\u00f1\u00e9car (Granada).<\/p>\n<p>La variedad de verduras de huerto era impresionante, algunas relativamente nuevas, como el esp\u00e1rrago, la sand\u00eda, la berenjena, la alcachofa. Al igual que ahora, dice el profesor Cubero, varios de los cultivos de huerta se pod\u00edan sembrar en secano como mel\u00f3n sand\u00eda y calabaza, incluso en invierno en lugares protegidos.<\/p>\n<p>&#8220;La labor con los frutales fue formidable; en Basora, en el 860, un autor dice que en el mercado hab\u00eda hasta 360 clases de d\u00e1tiles y en un lugar del Norte de \u00c1frica, hacia el 1400, un autor habla de la existencia de 65 clases de uva, 36 de peras, 28 de higos y 16 de albaricoques. Cifras quiz\u00e1 exageradas, pero que da un buen \u00edndice del hortelano \u00e1rabe.&#8221; (P\u00e1g. 543-544)<\/p>\n<p>Los c\u00edtricos adquieren carta de naturaleza en ese momento, aunque las naranjas dulces llegaron a Occidente en dos momentos, en el siglo XV mediante los genoveses, y en el XVI mediante los portugueses. La palma, la vid y el olivo tambi\u00e9n requieren el inter\u00e9s de los tratadistas, a pesar del tab\u00fa del vino en el Islam. Al Awam menciona gran variedad de uvas. Se beb\u00eda vino en Bagdad, en Damasco y el C\u00f3rdoba. Del olivo se mencionan maneras de plantarlo y de la recolecci\u00f3n mediante vareo. La aceituna se consum\u00eda aderezada o seca, y el aceite se utilizaba sobre todo para iluminaci\u00f3n o para higiene corporal, y veh\u00edculo de medicinas, pocas veces como condimento de cocina. Las plantas ornamentales tambi\u00e9n tuvieron importancia, en especial entre los poetas musulmanes.<\/p>\n<p>Con los animales, no hubo tantos intercambios como en los cultivos. La \u00fanica excepci\u00f3n la constituyeron los caballos \u00e1rabes, que dejar\u00edan su impronta gen\u00e9tica en todas las futuras razas europeas. Al Awam dedica a los caballos dos largos cap\u00edtulos, y tambi\u00e9n a los burros, mulos y camellos, as\u00ed como al vacuno. El cerdo no se menciona, pero es conocido que lo consum\u00edan los cristianos. Las ovejas aparecen en los tratados, siguiendo un r\u00e9gimen trashumante; los cristianos posteriores, dice Cubero &#8220;se quejaban de los ganaderos que met\u00edan sus ovejas en sus cultivos &#8216;al estilo de los moros&#8217; &#8221;<\/p>\n<p>En la regiones orientales del Islam se\u00f1ala Cubero que el b\u00fafalo tiene la consideraci\u00f3n del buey en Europa, animal esencial en la finca. Incluye en la n\u00f3mina a los pastoralistas isl\u00e1micos de las estepas, que manejaban todo tipo de animales, salvo los cerdos, cuya presencia es incompatible con la higiene de las aguas. &#8220;El sistema econ\u00f3mico es siempre el mismo: maximizar el n\u00famero de cabezas, pues es lo que sirve de moneda de cambio; eso tiene el inconveniente de una erosi\u00f3n creciente de los recursos naturales, en particular el agua y los pastos&#8221;. (P\u00e1g. 546)<\/p>\n<p>El profesor Cubero se permite una reflexi\u00f3n sobre el deterioro contempor\u00e1neo de las estepas asi\u00e1ticas y europeas por su explotaci\u00f3n secular, y la arbitraria distribuci\u00f3n de modernas naciones artificiales en territorios tradicionales de pastoreo. &#8220;Uno de los muchos problemas agr\u00edcolas no resueltos&#8221;.<\/p>\n<p>En fin, la industria que m\u00e1s destaca el autor es la destilaci\u00f3n, pues las tradicionales se mantuvieron. La destilaci\u00f3n fue fruto de trabajo de los alquimistas, que detall\u00f3 con precisi\u00f3n Al Awam, bas\u00e1ndose en dos figuras universales, Abulcasis y Razes. &#8220;La destilaci\u00f3n permiti\u00f3 la proliferaci\u00f3n de nuevos productos aplicables no s\u00f3lo a las conservas sino a la obtenci\u00f3n del &#8216;esp\u00edritu&#8217; o el &#8216;sutil&#8217;, el alcohol, base de todo un mundo de aplicaciones que compiti\u00f3 desde entonces con el aceite en la fabricaci\u00f3n de perfumes.&#8221; (P\u00e1g. 547)<\/p>\n<p>\u00bfExiste una cocina \u00e1rabe? El profesor Cubero afirma que es una pretensi\u00f3n absurda, porque el &#8220;Corredor o Pasillo \u00c1rabe&#8221; tiene miles de kil\u00f3metros de longitud, y no hay nada tan local como el alimento cocinado. Nada tiene que ver un men\u00fa preparado por un musulm\u00e1n malayo o chino que el de un andalus\u00ed. &#8220;Hay menos diferencias entre un cusc\u00fas magreb\u00ed y un cocido castellano que entre ellos y cualquier plato de de la cocina oriental&#8221;. (P\u00e1g.547) La prohibici\u00f3n de consumo de alcohol, por lo que parece nunca llevada a rajatabla, priv\u00f3 a la poblaci\u00f3n de una fuente de hidratos de carbono, que se recuper\u00f3 mediante el desarrollo de la pasteler\u00eda, que Cubero s\u00ed eleva a &#8220;cocina identitaria&#8221; musulmana.<\/p>\n<p>Los men\u00fas elaborados que hoy conocemos en Espa\u00f1a en la \u00e9poca andalus\u00ed eran comunes a cristianos y a musulmanes, en forma de guisos con todo lo que se pudiera a\u00f1adir a la olla, que se consum\u00edan una vez al d\u00eda. Por supuesto, la mesa de los poderosos y se\u00f1ores eran otra cosa.<\/p>\n<p>Concluye el profesor Cubero destacando lo que ning\u00fan historiador niega, que la cultura andalus\u00ed en el extremo occidental del corredor \u00e1rabe tuvo una \u00e9poca de esplendor en todos los sentidos, desde la agricultura a la ciencia. No hay error, dice, al considerar que la Espa\u00f1a cristiana era bien consciente del valor del conocimiento agr\u00edcola de la musulmana, algo que se tradujo en publicaciones estimuladas desde el poder. Los Reinos de Arag\u00f3n y de Valencia fueron los que aprovecharon mejor la herencia musulmana gracias a los moriscos.<\/p>\n<p>Cierra el cap\u00edtulo de la agricultura musulmana con una reflexi\u00f3n sobre un paulatino eclipse que sufre desde el siglo XI. La causa para el profesor Cubero, aunque no es de aceptaci\u00f3n general, es la expansi\u00f3n turca. Ortodoxos y estrictos musulmanes eran un pueblo de las estepas, con habilidades militares, pero m\u00e1s influidos por sus costumbres n\u00f3madas, que les hac\u00edan desinteresarse de los cultivos.<\/p>\n<p>El pr\u00f3ximo cap\u00edtulo en la edici\u00f3n de febrero incluir\u00e1 la agricultura en la China medieval y en \u00c1frica hasta la colonizaci\u00f3n. Y de ah\u00ed pasaremos a la parte V del libro, &#8220;El final de la tradici\u00f3n. La gran globalizaci\u00f3n: un solo mundo&#8221;<\/p>\n<p><em>(La fotograf\u00eda de presentaci\u00f3n muestra un cultivo de alcachofas en la Huerta de Valencia, un paisaje\u00a0 que conserva unas costumbres agr\u00edcolas y elementos de hace siete siglos, cuando los musulmanes la cultivaron.)<\/em><\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_btn title=&#8221;Descargue o lea este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2021%2F01%2F14-Ha-Agricultura-Cubero.pdf||target:%20_blank|&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;13724&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_btn title=&#8221;Descargue o lea este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2021%2F01%2F14-Ha-Agricultura-Cubero.pdf||target:%20_blank|&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":13572,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[20,515,510],"tags":[],"class_list":["post-13571","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-agroecologia","category-historia-general-de-la-agricultura-de-j-i-cubero","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/alcachofas.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-3wT","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13571","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13571"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13571\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13726,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13571\/revisions\/13726"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13572"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13571"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13571"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13571"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}