{"id":14430,"date":"2022-04-12T10:20:06","date_gmt":"2022-04-12T08:20:06","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=14430"},"modified":"2023-04-23T19:40:19","modified_gmt":"2023-04-23T17:40:19","slug":"renau-la-formacion-del-optimista-ingenuo-capitulo-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/renau-la-formacion-del-optimista-ingenuo-capitulo-3\/","title":{"rendered":"Renau. La formaci\u00f3n del &#8220;optimista ingenuo&#8221;. Cap\u00edtulo 3"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text \"><h2 style=\"text-align: center;\">Primera parte. Del Para\u00edso al Purgatorio<\/h2>\n<h1 style=\"text-align: center;\">Un alumno consecuente con su rebeld\u00eda<\/h1>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>En el oto\u00f1o de 1920, Pepito Renau, a los trece a\u00f1os y medio, empez\u00f3 a estudiar en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, a un paseo de su casa, en el mismo barrio castizo del Carmen. La instituci\u00f3n estaba situada en el antiguo convento del Carmen Calzado desde mitad del siglo XIX. Don Jos\u00e9 Renau Montoro era profesor auxiliar de Dibujo del Antiguo (de figuras humanas grecorromanas) en aquel centro, y adem\u00e1s se dedicaba a la restauraci\u00f3n de pinturas renacentistas y barrocas a cuenta del Ayuntamiento, de la Iglesia y de clientes privados.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El fotomontador insisti\u00f3 una y otra vez en que su matr\u00edcula en Bellas Artes fue forzada por el padre. Est\u00e1 claro que quiere decir que Pepito no se habr\u00eda matriculado de propia iniciativa. Tambi\u00e9n insin\u00faa Renau que su padre aprovech\u00f3 la influencia que ten\u00eda en el centro para que el ni\u00f1o entrara antes de la edad. As\u00ed lo manifiesta en las <em>Notas al margen de Nueva Cultura.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"JUSTIFY\"><em> No obstante, aunque el ingreso en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos se verificaba a los diecis\u00e9is a\u00f1os, mi padre, que era profesor auxiliar de dicha escuela, se las arregl\u00f3 para meterme en ella a los catorce.<\/em><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Y en la entrevista que concedi\u00f3 a la revista <em>Sa\u00f3<\/em>, dice: &#8220;Hasta los diecis\u00e9is a\u00f1os no se pod\u00eda ingresar en la Escuela. Pero yo entr\u00e9 apenas cumplidos los catorce a\u00f1os, vali\u00e9ndome de las influencias de mi padre&#8221;.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Si hab\u00eda cumplido los catorce a\u00f1os, el ingreso debi\u00f3 de producirse en el oto\u00f1o de 1921, dado que hab\u00eda nacido en el mes de mayo. Sin embargo, la documentaci\u00f3n que manej\u00f3 Albert Forment deja claro que el a\u00f1o de incorporaci\u00f3n a Bellas Artes fue 1920. La discrepancia est\u00e1 en la memoria de Renau m\u00e1s que en un l\u00edmite para la edad de ingreso.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Y para corroborar esta informaci\u00f3n tenemos el testimonio del propio artista, que dice literalmente en las cintas de Schmidt:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"JUSTIFY\"><em> Como mi padre era profesor de dibujo en la escuela de Bellas Artes, hizo trampa y me admitieron dos a\u00f1os antes. Entr\u00e9 a los 12 a\u00f1os, cuando la entrada era a los 14. Todos los estudiantes eran <\/em><em>mayores que yo.<\/em><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">As\u00ed pues, ni doce ni catorce. En el oto\u00f1o de 1920 Pepito ten\u00eda trece a\u00f1os y medio. Tampoco el padre tuvo que intervenir, porque el reglamento de la Escuela de 1918 establec\u00eda la edad m\u00ednima en los 12 a\u00f1os. Francisco Agramunt lo refleja en <em>La Vanguardia Art\u00edstica Valenciana de los a\u00f1os 30<\/em>.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><em> Los alumnos que deseaban ingresar deb\u00edan acreditar haber cumplido los doce a\u00f1os de edad y pasar un examen oral y gr\u00e1fico. En el primero deb\u00edan demostrar conocimientos elementales de Aritm\u00e9tica y Geometr\u00eda o presentar un certificado de tener aprobadas estas asignaturas en un centro de ense\u00f1anza oficial\u2026 [El examen gr\u00e1fico consist\u00eda] en la ejecuci\u00f3n, en un plazo fijado, de una mascarilla del antiguo o el ejercicio an\u00e1logo que determinase el tribunal.<\/em><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Ahora podemos entender los afanes de don Jos\u00e9 en que su primog\u00e9nito adquiriera ma\u00f1a en el dibujo de cuerpos humanos, de extremidades y de bodegones.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Una prueba de lo poco excepcional que resultaba que un ni\u00f1o se iniciara en la ense\u00f1anza pl\u00e1stica lo tenemos en el pintor valenciano Amadeo Roca, nacido en 1905. Su padre era artista con taller propio y profesor. Cuando contaba con nueve a\u00f1os, el se\u00f1or Roca hizo ingresar a su hijo en la Escuela de Artesanos. Igualmente, algunos de los alumnos m\u00e1s avanzados de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos se hab\u00edan iniciado en esa instituci\u00f3n, fundada en 1868 para \u201cdar y fomentar la ense\u00f1anza gratuita de las artes y los oficios entre las clases trabajadoras\u201d, o en la Escuela de Artes y Oficios de Valencia, dependiente de la Diputaci\u00f3n y del Ayuntamiento, y por la que pas\u00f3 Joaqu\u00edn Sorolla en su adolescencia.<\/p>\n<p>El impacto que la escuela caus\u00f3 en Pepito debi\u00f3 ser fuerte. En primer lugar, era quiz\u00e1 uno de los estudiantes m\u00e1s j\u00f3venes, en cualquier caso, un ni\u00f1o todav\u00eda. Adem\u00e1s se zambull\u00eda en un caldo de cultivo intelectual hasta entonces desconocido, y cuyo rasgo m\u00e1s violento era el despiadado y arbitrario sentido cr\u00edtico. Los alumnos m\u00e1s inquietos de la Escuela de Bellas Artes estaban hasta la coronilla del academicismo y de Sorolla, no sab\u00edan c\u00f3mo sustituirlo, pero se quejaban en voz bien alta.<br \/>\nHasta ese momento, Pepito hab\u00eda tenido oportunidad de conocer la pintura cl\u00e1sica espa\u00f1ola. Sab\u00eda qui\u00e9n eran Goya, el Greco, Vel\u00e1zquez, porque hab\u00eda visto lienzos de estos artistas en el museo y en el taller de restauraci\u00f3n de don Jos\u00e9. La impresi\u00f3n que estos pintores dejaron en \u00e9l fue m\u00e1s negativa que positiva. Pero nadie, al margen de su padre, le hab\u00eda hablado de historia de la pintura, de escuelas, de estilos contrapuestos. De pronto, el poso que han dejado en su retina y en su cabeza los lienzos de los cl\u00e1sicos adquiere vida en las conversaciones con sus compa\u00f1eros, probablemente en un tono pedante y en unos t\u00e9rminos que a un ni\u00f1o le cuesta trabajo asimilar.<\/p>\n<p>En una conferencia pronunciada en la<em> Gallerie Berlin<\/em>, situada en la parte oriental de la ciudad, hacia finales de los a\u00f1os 70, Renau, entonces exiliado en la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana, rememor\u00f3 la primera visi\u00f3n que tuvo de Goya siendo ni\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Desde que aprend\u00ed a ver, tuve ante mis ojos dos obras de Goya, que eran propiedad de mi padre, un dibujo a la pluma, que representaba un agarrotado por la Inquisici\u00f3n y una oscura litograf\u00eda sobre tauromaquia. Estas dos obras estaban en la sala de mi casa mucho antes de nacer yo. Y a medida que fui creciendo, la impresi\u00f3n terrible de estas im\u00e1genes se fue haciendo m\u00e1s fuerte. Hasta el extremo de que llegu\u00e9 a tomarle una fuerte alergia a Goya. Aquellas dos im\u00e1genes estaban en \u00e1spera contradicci\u00f3n con el mundo que me rodeaba. En Valencia, mi tierra, una tierra luminosa, llena de jardines de flores, naranjos, palmeras y aquellas im\u00e1genes no cuadraban con aquel ambiente.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>A la edad de ocho a\u00f1os aproximadamente mi padre me sac\u00f3 de la escuela y me tuvo como aprendiz. Mi padre era pintor y restaurador de cuadros. As\u00ed que yo, desde muy chico tuve en mis manos muchos famosos goyas, manej\u00e1ndolos, limpi\u00e1ndolos, ayud\u00e1ndole a mi padre. Sin embargo, ese conocimiento de esas pinturas no me quit\u00f3 la alergia que sent\u00eda hacia Goya.<\/em><\/p>\n<p>Con este bagaje pict\u00f3rico en la cabeza, Pepito empieza a escuchar opiniones de sus compa\u00f1eros de clase, unos compa\u00f1eros que, al contrario que \u00e9l, no hab\u00edan tenido jam\u00e1s un Goya en sus manos, y hablaban, probablemente, por boca de ganso.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo que choc\u00f3 m\u00e1s al jovenc\u00edsimo estudiante fue el menosprecio de sus compa\u00f1eros hacia la pintura acad\u00e9mica, la \u00fanica que Pepito conoc\u00eda y que tan poco entusiasmo le causaba. Lo l\u00f3gico habr\u00eda sido que el muchacho empezara a respirar a pleno pulm\u00f3n un aire nuevo y reconfortante, en la medida que coincid\u00eda con su propia antipat\u00eda hacia el academicismo como algo impuesto y sofocante. Pero lo que ocurri\u00f3 fue todo lo contrario, y no es una paradoja. Dice en las <em>Notas al margen de Nueva Cultura<\/em>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Si no recuerdo mal, al filo del tercer curso \u2013 el plan de estudios constaba de seis- reaccion\u00e9 violentamente en la pr\u00e1ctica del trabajo contra el particular academicismo-impresionista-sorollismo que prevalec\u00eda en la escuela, ante la total indiferencia, cuando no la burla de mis condisc\u00edpulos (todos mayores que yo), lo cual me produjo un trauma de perplejidad que me cost\u00f3 mucho superar. Mis profesores estaban escandalizados, y mi padre decidi\u00f3 interrumpir mis estudios y meterme de aprendiz en una litograf\u00eda, donde me pagaban un duro semanal por cuatro horas diarias de trabajo.<\/em><\/p>\n<p>Tres a\u00f1os le cost\u00f3 a Pepito convertirse en Jos\u00e9, defraudarse y reaccionar con un esc\u00e1ndalo. Durante esos primeros cursos fue actuando en \u00e9l la carcoma de la cr\u00edtica de sus compa\u00f1eros. Renau confirma que la atm\u00f3sfera educativa de la Escuela de Bellas Artes era el sorollismo, algo inevitable por el \u00e9xito internacional del gran pintor valenciano y porque su pintura era un corolario natural del academicismo todav\u00eda en boga en los mejores salones y galer\u00edas europeos.<\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space \"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9323&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space \"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Academicismo, aclar\u00e9moslo, nada exclusivo de la ciudad de Valencia. Las instituciones oficiales de Madrid y Barcelona basaban su ense\u00f1anza en el mismo m\u00e9todo acad\u00e9mico. Pero lo mismo ocurr\u00eda en Par\u00eds, Berl\u00edn, Munich, Roma o Nueva York. La vanguardia que ven\u00eda forj\u00e1ndose en algunas ciudades europeas se ten\u00eda que valer por s\u00ed propia, y gracias a algunos marchantes y galeristas generosos y arriesgados. Es importante tener esto en cuenta, una vez m\u00e1s, para escapar de la falsa idea de que Valencia era un rinc\u00f3n provinciano ajeno a los avances de la pintura. Los estudiantes valencianos aprend\u00edan exactamente igual que los estudiantes de Dresde. Y en Dresde, los que formaron el grupo expresionista \u201cEl Puente\u201d, tuvieron que marcharse a Berl\u00edn, una ciudad cosmopolita como Par\u00eds, para que alguien les hiciera caso, y no mucho. La ventaja de Par\u00eds y de Berl\u00edn es que absorb\u00edan la disidencia y le daban curso. Los artistas cr\u00edticos y rebeldes de toda Europa se marchaban a Par\u00eds, desde donde los &#8220;ismos&#8221; empezaron a irradiar. Y naturalmente llegaron a Valencia, como comprobaremos, que no era el \u00faltimo rinc\u00f3n del mundo, sino una ciudad pr\u00f3spera, conectada cultural y econ\u00f3micamente con Europa, y que en los pac\u00edficos a\u00f1os 20 de la dictadura primorriverista creci\u00f3 con gran vigor.<\/p>\n<p>Pero lo que nos interesa ahora es destacar la confusi\u00f3n que al joven estudiante Renau le produjeron el desinter\u00e9s de sus compa\u00f1eros por la ense\u00f1anza oficial o acad\u00e9mica y m\u00e1s aun la burla que hac\u00edan de ella. Un trauma que le \u201ccost\u00f3 mucho superar.\u201d<\/p>\n<p>Aquellos muchachos, de edad superior a la suya, y la mayor\u00eda de familias mejor situadas que la de Renau, seg\u00fan confirman los nombres de quienes despu\u00e9s empezar\u00e1n a ocupar un espacio en el escenario art\u00edstico espa\u00f1ol y valenciano, deb\u00edan manifestar un desprecio rid\u00edculo por los artistas cl\u00e1sicos. \u00bfPor qu\u00e9 se burlaban de Goya, de Zurbar\u00e1n, de Sorolla? \u00bfC\u00f3mo se atrev\u00edan a ironizar sobre grandes maestros siendo ellos unos simples estudiantes cuyo talento estaba por demostrar?<\/p>\n<p>La conciencia de Pepito estaba edificada sobre cimientos morales muy s\u00f3lidos, muy coherentes. Su padre era un trabajador infatigable, un hombre sin peque\u00f1os ni grandes vicios, recto y exigente con sus hijos, a quienes jam\u00e1s desatendi\u00f3. El primog\u00e9nito tard\u00f3 tres cursos en empezar a sufrir un proceso de disoluci\u00f3n que jam\u00e1s lleg\u00f3 a completarse, porque Renau nunca fue un vanguardista ni jam\u00e1s se jact\u00f3 de ello, ni siquiera en el momento del \u00e9xito. Es posible que lo que m\u00e1s desconcertara al muchacho fuera la falta de alternativas. Aquellos compa\u00f1eros suyos se mofaban de Sorolla, pero no daban pruebas de poder superarle. Aquello era un callej\u00f3n est\u00e9tico sin salida. Y aunque Renau no tard\u00f3 en comprender que el academicismo era un peso inerte en la formaci\u00f3n pict\u00f3rica, tampoco ten\u00eda claro c\u00f3mo sustituirlo. Es lo mismo que pasaba en las conciencias de la mayor\u00eda de los estudiantes de Bellas Artes de Europa. Pero s\u00f3lo en Par\u00eds y luego en Berl\u00edn empez\u00f3 a surgir una alternativa vigorosa. Todo lo dem\u00e1s era ch\u00e1chara est\u00e9ril y paralizante.<br \/>\nEsos tres primeros a\u00f1os en la escuela, los trece, catorce y quince de Pepito, fueron de maduraci\u00f3n, y no dejaron en \u00e9l ninguna huella especial. Forj\u00f3 su sensibilidad, hizo sus primeras amistades y adquiri\u00f3 el dominio del dibujo. No consta en ning\u00fan sitio que destacara por su habilidad. Conociendo la maestr\u00eda de sus trabajos posteriores debemos deducir que sus compa\u00f1eros ten\u00edan m\u00e9ritos parecidos a los suyos. De hecho en los a\u00f1os 20 y en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, se forj\u00f3 lo que en los a\u00f1os 30 ser\u00eda una generaci\u00f3n de estupendos artistas de todos los g\u00e9neros y estilos. Algunos de ellos constituir\u00edan lo que despu\u00e9s se llam\u00f3 la vanguardia art\u00edstica valenciana.<br \/>\nDe todos ellos, Renau fue el que adquiri\u00f3 mayor renombre al poco de terminar los estudios. La fama de tipo resolutivo y valiente empez\u00f3 a construirla en la escuela. Seg\u00fan \u00e9l, organiz\u00f3 un esc\u00e1ndalo que impuls\u00f3 a su padre a sacarlo temporalmente de ella. Pero lo m\u00e1s probable es que s\u00f3lo estuviera fuera unas semanas. Nos atrevemos a deducirlo porque Renau no era el \u00fanico muchacho que combinaba el estudio y el trabajo como aprendiz. Entre sus compa\u00f1eros de clase hab\u00eda chicos de familias sin muchos recursos o estudiantes que viv\u00edan fuera de Valencia y estaban en la ciudad de pensi\u00f3n, lo que les obligaba a trabajar para costearse los estudios. Normalmente lo hac\u00edan en talleres de grabado, de carpinter\u00eda, de talla, de l\u00e1pidas de m\u00e1rmol, o en imprentas. A Renau lo coloc\u00f3 su padre en una litograf\u00eda, que deb\u00eda conocer gracias a uno de sus innumerables trabajos, el de cartelista de fiestas y de toros.<\/p>\n<p>La estampa que Juan Renau hace en <em>Pasos y Sombras<\/em> de esta peque\u00f1a fauna estudiantil es m\u00e1s ret\u00f3rica que real. Corresponde a una etapa posterior, casi diez a\u00f1os, y presenta a los alumnos que pasean por el claustro del antiguo edificio de la Universidad de Valencia, donde \u00e9l se acababa de matricular en Derecho.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Se ven algunas [cabezas] de estudiantes sabihondos que defienden los eczemas virulentos de sus ojuelos cegatos con sendas corazas de carey, monturas de anteojos que les prestan mayor poder taladrante en el continuo descifrar c\u00f3digos muertos\u2026 M\u00e1s all\u00e1, en un rinc\u00f3n de moho ulceroso escamoteado a la maldici\u00f3n solar, se observa un enjambre jaranero y decidor. Est\u00e1 integrado, en su mayor parte, por manchegos. Forman estudiantina sempiterna, deste\u00f1ida y macerada por juergas y desvelos noct\u00edvagos en recorrido pecador por el barrio chino, tascas, cabarets y billares escandalosos\u2026 Como la bolsa les mengua, empe\u00f1an textos en golfas librer\u00edas de lance. M\u00e1s de uno ingenia f\u00e1cil industria de ciclostil que procura alivio a la escasez, inundando la Universidad de apuntes que endilgan a novatos, a precio de oro. Ello les permite holgar con apa\u00f1ada miseria y echar anclas en hospeder\u00edas de mala muerte y hambres heroicas.<\/em><\/p>\n<p>En los a\u00f1os 20 y 30 Valencia estaba llena de caf\u00e9s con tertulia, de teatros de variedades y no faltaban los prost\u00edbulos. Un escenario semejante al de Madrid o Barcelona. Y no muy distinto al que describe Alfred D\u00f6blin en Berlin Alexanderplatz, o Hemingway en Par\u00eds era una fiesta, salvo en el clima, en las peculiaridades culturales y en un exotismo barriobajero memos cosmopolita. Los j\u00f3venes estudiantes eran irreverentes, jaraneros e iconoclastas. Aunque los que rememora Juan Renau est\u00e1n ba\u00f1ados de esa p\u00e1tina de casticismo mediocre que se supone caracteriza a lo espa\u00f1ol. De hecho, estampas como la que acabamos de rese\u00f1ar contribuyeron a formalizar el estereotipo de Valencia, ciudad provinciana caracterizada \u201cpor una producci\u00f3n intelectual placentera, destinada a la c\u00f3moda y mentalmente perezosa burgues\u00eda\u201d, seg\u00fan un estudioso de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>La realidad era harto m\u00e1s compleja. En los a\u00f1os 20, Valencia creci\u00f3 hasta sobrepasar los trescientos mil habitantes, ten\u00eda una producci\u00f3n industrial nada desde\u00f1able y exportaba fruta a media Europa. Una burgues\u00eda \u201cmentalmente perezosa\u201d no llega a tales extremos de prosperidad. El esp\u00edritu antiburgu\u00e9s de muchos de los j\u00f3venes, artistas y estudiantes valencianos, procedentes en su mayor\u00eda de la peque\u00f1a burgues\u00eda funcionarial o menestral, tiene que ver con las frustraciones econ\u00f3micas y sociales de una clase que se siente capacitada para dirigir una ciudad, y se ve obligada a mantenerse casi al margen a causa del sistema pol\u00edtico imperante, que deja de lado a las clases populares y a las clases medias emergentes.<\/p>\n<p>En aquellos a\u00f1os se renueva el tejido urbano de Valencia, se construyen barrios con edificios de estupendas fachadas modernistas y <em>art deco<\/em>. Todo esto lo llevan a cabo los industriales y exportadores de mayor capacidad econ\u00f3mica. Y naturalmente tambi\u00e9n se benefician de las oportunidades de lucro que genera todo negocio en expansi\u00f3n, mientras que la clase media se tiene que conformar con las sobras. Es curioso c\u00f3mo la influencia catalana, en especial barcelonesa, se proyecta sobre Valencia en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX. Valencia copia o imita el modernismo barcelon\u00e9s. Los arquitectos que renuevan la ciudad son catalanes. A la vez, en esos a\u00f1os se forja el sentimiento valencianista radical y republicano, al que no era ajena la intelectualidad.<br \/>\nCabe recordar que el academicista Sorolla, que retrataba a lo m\u00e1s conspicuo de la aristocracia espa\u00f1ola, se alineaba pol\u00edticamente con el escritor Blasco Ib\u00e1\u00f1ez, republicano y exiliado a causa de la dictadura del general Primo de Rivera. Asimismo, contra la idea del acartonamiento cultural, est\u00e1n las evidencias de que los pintores valencianos m\u00e1s destacados del \u00faltimo tercio del siglo XIX ten\u00edan poco de conservadores, como el alcoyano Antonio Gisbert, comprometido con el liberalismo progresista, amigo de personajes como Prim, Topete o Serrano; Gisbert lleg\u00f3 a ser el primer director del Museo del Prado, hasta que decidi\u00f3 marcharse a Par\u00eds tras la abdicaci\u00f3n de Amadeo de Saboya. Mu\u00f1oz Degrain, por su parte, fue un distinguido mas\u00f3n.<br \/>\nEn treinta a\u00f1os, entre 1890 y 1920 nacen tres instituciones privadas de defensa de los intereses de los artistas: el C\u00edrculo de Bellas Artes, creado en 1894 por el pintor Joaqu\u00edn Agrasot; inmediatamente despu\u00e9s, la Asociaci\u00f3n de Artes y Letras, impulsada por el pintor Antonio Fillol, de inclinaciones sorollistas; y tres lustros m\u00e1s tarde, la Asociaci\u00f3n de la Juventud Art\u00edstica, en 1916, estimulada por Sorolla y que propon\u00eda la integraci\u00f3n de las artes, en especial de las artes aplicadas a la industria.<\/p>\n<p>Esta aspiraci\u00f3n no era nueva. Su pionero, en el \u00faltimo tercio del siglo XIX, fue William Morris, en Gran Breta\u00f1a. Morris se acog\u00eda a esta m\u00e1xima: \u201cNo teng\u00e1is nada en vuestras casas que no os resulte \u00fatil o que no cre\u00e1is hermoso\u201d. Morris y un grupo de artistas brit\u00e1nicos y norteamericanos dieron lugar a lo que se conoce por el <em>Arts and Crafts Movement<\/em> (Movimiento de Artes y Oficios), y se dedicaron a la fabricaci\u00f3n de muebles y objetos de cristal que tuvieran esas dos cualidades, la utilidad y la belleza. Este empe\u00f1o en regresar a la unidad perdida del arte y la artesan\u00eda era contempor\u00e1neo con la consolidaci\u00f3n de la idea del arte por el arte o la inutilidad del arte.<br \/>\nEn Francia, en la misma \u00e9poca, donde la propuesta esteticista tuvo muchos adeptos, hubo tambi\u00e9n un intento de reconciliaci\u00f3n del arte y la artesan\u00eda. Lo llev\u00f3 a la pr\u00e1ctica el jud\u00edo alem\u00e1n establecido en Par\u00eds Siegfried Bing, que como Morris contrataba a imaginativos artistas para el dise\u00f1o de cer\u00e1mica y muebles. El punto culminante de este fen\u00f3meno es la legendaria <em>Exposici\u00f3n Internacional de las Artes Decorativas<\/em>, realizada en Par\u00eds en 1925, evento que sin duda no pas\u00f3 inadvertido para los estudiantes de Bellas Artes de San Carlos.<\/p>\n<p>En Alemania, la revalorizaci\u00f3n de la artesan\u00eda estaba representada por Bruno Paul, y por Peter Behrens, pintor, dise\u00f1ador de muebles y arquitecto, que contribuy\u00f3 a la formaci\u00f3n de Le Corbusier, Walter Gropius, Mies van der Rohe y Paul Tiesch.<\/p>\n<p>Carmen Gracia, en <em>Los caminos hacia la modernidad. La pintura en la \u00e9poca de la Restauraci\u00f3n, 1880-1910<\/em> deja claro que Valencia fue especialmente receptiva a las modas culturales de principios del siglo XX. Sorolla ten\u00eda un gran predicamento en los Estados Unidos. Los artistas valencianos m\u00e1s dotados pudieron estudiar con becas en Roma y en Par\u00eds. A su regreso a Valencia no pod\u00edan vivir de su trabajo, y ten\u00edan que dedicarse a la ilustraci\u00f3n o a la ense\u00f1anza, en San Carlos o en Artes y Oficios. As\u00ed introdujeron en la escuela de Bellas Artes m\u00e9todos de ense\u00f1anza aprendidos en Francia.<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza art\u00edstica se dirig\u00eda hacia el dominio de la representaci\u00f3n del cuerpo humano, con ejercicios a lo largo de los a\u00f1os. \u201cAs\u00ed se explica que muchos de ellos, cuando se enfrentaron con manifestaciones art\u00edsticas m\u00e1s avanzadas fueran reacios a simplificar y distorsionar la forma o a abandonar las relaciones espaciales que hab\u00edan tardado tantos a\u00f1os en dominar correctamente\u201d, dice la profesora. Sorolla confes\u00f3 a Baroja que no pod\u00eda evolucionar porque su forma de pintar le hab\u00eda hecho rico, y ya no sabr\u00eda hacerlo de otro modo; es decir, que se hab\u00eda esforzado mucho en pintar de un modo que le permitiera vivir de su trabajo como para echarlo todo a perder.<br \/>\nAs\u00ed pues, el ambiente cultural valenciano estaba vivo y en estrecho contacto con las corrientes en boga en Europa, y tambi\u00e9n era feraz. La visi\u00f3n cr\u00edtica de los j\u00f3venes artistas estaba relacionada con las sugestiones propias de la edad, y con el dif\u00edcil panorama que se les presentaba como profesionales, porque el mercado art\u00edstico valenciano era, por razones econ\u00f3micas y demogr\u00e1ficas, no por miop\u00eda est\u00e9tica, mucho m\u00e1s reducido que en los grandes centros industriales europeos. Tambi\u00e9n hay que tener en cuenta el desasosiego y la rebeld\u00eda que cund\u00eda en la intelectualidad europea, incluida la que viv\u00eda en Valencia, despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial. Espa\u00f1a se hab\u00eda librado de ella, e incluso se hab\u00eda beneficiado econ\u00f3micamente. La versi\u00f3n espa\u00f1ola de la inquietud juvenil de aquellos a\u00f1os se alimentaba de un odio radical al sistema mon\u00e1rquico, lastrado por el caciquismo pol\u00edtico y por la guerra de Marruecos. A\u00f1adamos una terrible guinda a este complicado pastel, el pistolerismo o enfrentamiento armado entre bandas anarquistas y matones pagados por la burgues\u00eda amenazada, que afect\u00f3 en lo principal a Barcelona, pero que salpic\u00f3 seriamente a Madrid y Valencia.<\/p>\n<p>La juventud espa\u00f1ola se agarraba al clavo ardiendo de la renovaci\u00f3n pol\u00edtica. Y tambi\u00e9n al de la renovaci\u00f3n cultural, porque estaba convencida de que viv\u00eda en un pa\u00eds lastrado por la ignorancia. La miop\u00eda de la proximidad les imped\u00eda entender que en Espa\u00f1a hab\u00eda nacido una parte muy selecta de la inteligencia europea de aquellos a\u00f1os, como el sagaz cr\u00edtico literario Guillermo de Torre o el fil\u00f3sofo Jos\u00e9 Ortega y Gasset, cuyas <em>Rebeli\u00f3n de las masas<\/em> y <em>La deshumanizaci\u00f3n del arte<\/em>, causaron fuerte impacto en las instancias intelectuales europeas.<\/p>\n<p>El esc\u00e1ndalo que provoc\u00f3 Renau siendo estudiante en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, lo recuerda de un modo revuelto, pero gr\u00e1fico, en 1977, en las cintas de Schmidt.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Empec\u00e9 a adquirir fama a los 18 a\u00f1os. Imprim\u00ed un manifiesto contra la escuela, contra los profesores. Fue un esc\u00e1ndalo. Me qued\u00e9 solo, absolutamente solo. Los dem\u00e1s se ensa\u00f1aban conmigo. Tuve una etapa de crisis muy fuerte. Mi padre incluso me castig\u00f3. Me sac\u00f3 de la escuela y me meti\u00f3 en una litograf\u00eda. Trabajaba ocho horas, y en las cuatro libres ayudaba a mi padre. Luego empec\u00e9 a defenderme solo, cuando empec\u00e9 a hacer carteles publicitarios. Finalmente, termin\u00e9 mis estudios en la Escuela de Bellas Artes. Trabaj\u00e9 en artes gr\u00e1ficas para ganarme la vida, porque hab\u00eda aprendido litograf\u00eda. Pero como artista b\u00e1sicamente hac\u00eda pintura de caballete. En el viaje [a Espa\u00f1a, en 1976] me he quedado sorprendido, porque mi hermana tiene cuadros m\u00edos de esa \u00e9poca que yo hab\u00eda olvidado. Dicho sin arrogancia, est\u00e1n muy bien pintados. En la Escuela dominaba un postimpresionismo malo, fr\u00edo. Mi reacci\u00f3n fue hacia una cosa de solidez, muy dibujada, en direcci\u00f3n a Vel\u00e1zquez y a Claudio Coello. Ahora van a hacer una exposici\u00f3n de esas cosas.<\/em><br \/>\n<em>En aquella \u00e9poca yo estaba muy desinformado. Los m\u00e9todos acad\u00e9micos eran terribles. A m\u00ed me atra\u00eda el color. En la Escuela hab\u00eda un modelo muy viejo, de 70 a\u00f1os, con piel de pergamino, que posaba en una luz cenital\u2026 Yo estaba cansado de tanto gris. Y un d\u00eda me cabre\u00e9, era una pintura del hombre viejo ese, de espaldas, y empec\u00e9 a ponerle violeta puro y verde puro en la espalda. La gente pens\u00f3 que me hab\u00eda vuelto loco. Y se arm\u00f3 el l\u00edo. Luego fue lo del manifiesto. Pero el l\u00edo empez\u00f3 con esto.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Yo compraba los colores y los materiales que necesitaba en la \u00fanica tienda que hab\u00eda en Valencia, de un se\u00f1or llamado Viguer, y pagaba cuando pod\u00eda, a fin de mes. Mi padre me dio una tarjeta que dec\u00eda, \u201cSe\u00f1or Viguer, le ruego no le d\u00e9 a mi hijo ni violeta, ni verde ni azul cer\u00faleo.\u201d Me dijo: \u201cLa paleta de Vel\u00e1zquez es de nueve colores\u201d. Fue algo muy duro, terrible, yo era muy violento entonces en el trato. Dec\u00eda [el padre], \u201cEl violeta de Vel\u00e1zquez est\u00e1 hecho con rojo ingl\u00e9s y con blanco.\u201d Yo lo prob\u00e9, y era verdad, un violeta muy fino que no tiene nada de violeta, es ros\u00e1ceo. Yo dije que eso era una paleta sorda, sin fuerza, as\u00ed que yo ca\u00ed en eso huyendo del impresionismo. Esta falta de color, por otra parte, se un\u00eda al impresionismo, a una falta de solidez formal. Yo dibujaba con mucha precisi\u00f3n, cosa que no estaba de moda.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Yo pintaba entonces paisajes, naturalezas muertas, retratos de todos mis hermanos, de la madre de mis hijos, pintaba manos. Pero jam\u00e1s se me ocurri\u00f3 especializarme en nada.<\/em><\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space \"><\/div>[vc_single_image image=&#8221;9326&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Al profesor de la Facultad de Bellas Arte de Valencia, Facundo Tom\u00e1s, Renau le hizo un relato m\u00e1s mesurado:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Mi padre me castig\u00f3 cuando vio que no serv\u00eda para Sorolla. Me envi\u00f3 a la casa [de litograf\u00edas] Ortega y empec\u00e9 haciendo reducciones de los carteles, el trabajo m\u00e1s penoso, porque por razones industriales se dibujaba a\u00fan en dos piezas. La parte de arriba era siempre la misma y, abajo, se imprim\u00edan los nombres de los toreros, Joselito, Belmonte, Gallo\u2026 Tuve que aprender a darle al \u00f3leo como Sorolla: los tonos de color, el relieve de las pinceladas [\u2026] A Ortega ten\u00eda que ir cuatro horas diarias. Me pagaban un duro a la semana por reproducir a puntitos en doce y diecis\u00e9is colores los carteles de Ruano Llopis. Despu\u00e9s esos carteles se pon\u00edan por los bares y corr\u00edan por toda Espa\u00f1a.<\/em><\/p>\n<p>Cuatro horas al d\u00eda en una litograf\u00eda dan para practicar y aprender el oficio, y dejan tiempo libre para seguir estudiando y para ayudar un poco al padre. No mucho, porque adem\u00e1s necesitaba tiempo para leer, para instruirse, para orientarse en el caos intelectual en el que viv\u00edan aquellos j\u00f3venes insurrectos e incongruentes. En las <em>Notas al margen de Nueva Cultura<\/em>, dice:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Mientras tanto, la situaci\u00f3n familiar hab\u00eda ido mejorando y al a\u00f1o escaso de este aprendizaje [en la litograf\u00eda Ortega, es decir, cuando ten\u00eda entre 16 y 17] comenc\u00e9 a tener algunos \u00e9xitos en concursos de carteles locales y nacionales que me permitieron vivir por mis propios medios, y hasta el lujo de suscribirme a la \u201cRevista de Occidente\u201d [fundada y dirigida por Ortega y Gasset] y comenzar a comprarme libros con que ir colmando el hambre de conocimiento que se me hab\u00eda ido acumulando. En aquella etapa le\u00eda mucho, con gran ansiedad y con una curiosidad enciclop\u00e9dica\u2026 Mas ello supon\u00eda para m\u00ed m\u00e1s pronto un tormento que un placer: entend\u00eda muy escasa y penosamente los textos y con harta frecuencia, cuando el t\u00edtulo de un ensayo o el \u00edndice de un libro me fascinaban, mi desconocimiento de las m\u00e1s elementales nociones l\u00f3gicas, matem\u00e1ticas, filos\u00f3ficas, etc, me desesperaba y me obligaba a recurrir a manuales escolares que mi carencia de h\u00e1bitos de estudio y del necesario tiempo me imped\u00edan asimilar a fondo [\u2026] De modo que mi formaci\u00f3n intelectual ha sido pr\u00e1cticamente autodidacta, pero tan azarosa y ca\u00f3tica que a\u00fan hoy me resiento gravemente de ello.<\/em><\/p>\n<p>Esta declaraci\u00f3n, opuesta a la pedanter\u00eda de muchos intelectuales, muestra que en la Valencia de 1920 se pod\u00edan comprar libros avanzados, por llamarlos de alg\u00fan modo, igual que en Madrid o en Barcelona. <em>La Librer\u00eda Internacional<\/em>, situada en la actual calle Pintor Sorolla, en el mismo centro de Valencia, era la cueva de Aladino que aprovisionaba a cuantos, como el joven Renau, quer\u00edan instruirse por su cuenta, a base de recomendaciones tomadas de unos y de otros, y de su propia intuici\u00f3n. A favor de la iniciativa juvenil est\u00e1 que el encargado del establecimiento, seg\u00fan el pintor Rafael P\u00e9rez Contel, contempor\u00e1neo y condisc\u00edpulo de Renau, era hermano de un estudiante de Bellas Artes.<\/p>\n<p>Juan o Juanino Renau, evoca el \u201chambre de conocimiento\u201d de Jos\u00e9.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Pose\u00eda una inteligencia poco com\u00fan y, especialmente una gran capacidad asimilativa. Le\u00eda a todas horas y se arm\u00f3 de una cultura irregular pero vigorosa y profunda, con vastas lagunas que supl\u00eda con la intuici\u00f3n certera del campesino valenciano. Por las noches, acostados en la misma alcoba y en camas juntas, discut\u00edamos largamente sobre problemas de filosof\u00eda, arte, pol\u00edtica y literatura. Sus dotes pol\u00e9micas me persuad\u00edan\u2026 Fedor Dostoievski, M\u00e1ximo Gorki, Le\u00f3n Tolstoi, Stendhal, Emilio Zola, Lope de Vega, Calder\u00f3n de la Barca, Quevedo, etc., aparecieron en mi horizonte produciendo una confusi\u00f3n de ideas y sentimientos que labraban mi futura rebeld\u00eda y me sum\u00edan en un mar de dudas y contradicciones irreconciliables.<\/em><\/p>\n<p>El lamento de Juan, extensible a su hermano mayor en sus consecuencias \u2013 confusi\u00f3n de ideas y sentimientos \u2013 no es nada extraordinario. La mayor\u00eda de los j\u00f3venes que carecen de preceptor personal, algo ahora mismo anacr\u00f3nico, han formado y siguen formando su conocimiento intelectual del mismo modo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Todo aquel aluvi\u00f3n de cultura adquirida al modo corso, entrando a saco sin orden ni concierto en los libros que devoraba, me afirmaron en una base vacilante, pero que negaba rotundamente la cultura oficial, que iba asimilando a trav\u00e9s de los libros de texto y de las aplicaciones de los profesores. Principiaba la iconoclastia. Todo lo tradicional, incluso la gran pintura cl\u00e1sica, me parec\u00eda in\u00fatil y rebasado por las corrientes modernas.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Admiraba a Picasso, a Dal\u00ed, a Joan Mir\u00f3 y a todo el expresionismo franc\u00e9s, \u00fanicamente porque no los entend\u00eda. Negaba a Vel\u00e1zquez, a Murillo, a Rivera o al Greco, porque cre\u00eda entenderlos demasiado. Se salvaba Goya por su rebeld\u00eda.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Ten\u00edamos discusiones salvajes con mi padre que, sin negar a Picasso, pon\u00eda a Vel\u00e1zquez por las nubes como el mejor pintor del mundo habido y por haber. Se disgustaba con nosotros, insult\u00e1ndonos, y se pasaba largos meses sin soltar prenda.<\/em><\/p>\n<p>No ser\u00eda justo proyectar en su hermano primog\u00e9nito Jos\u00e9 los sentimientos y reacciones que los pintores cl\u00e1sicos y vanguardistas produc\u00edan en Juan. Pero no andar\u00edan muy lejos. Subrayemos un hecho lleno de significados que no podemos desarrollar aqu\u00ed: el padre de los Renau situaba a Vel\u00e1zquez en la cima de la pintura (algo que tambi\u00e9n hizo, por ejemplo, alguien tan lejano a \u00e9l como Dal\u00ed) pero sin negar a Picasso. Don Jos\u00e9 no era ning\u00fan carca.<\/p>\n<p>Las informaciones de Jos\u00e9 Renau en las Notas al margen de Nueva Cultura (\u201cla situaci\u00f3n familiar hab\u00eda ido mejorando\u201d) indican que viv\u00eda desahogadamente. Nadie que pase necesidades de alimento, vivienda o indumentaria dedica sus ahorros a comprar libros. Nuestro hombre viv\u00eda en 1925 todav\u00eda en casa de sus padres, donde com\u00eda y era atendido en sus necesidades dom\u00e9sticas (lavado y planchado de ropa, por ejemplo) por su madre y sus hermanas Lola y Tildica (Matilde). Esto no es una bagatela, porque el joven Renau era un tipo aseado, atildado y quien gustaba vestir de un modo deportivo pero elegante. Se lo pod\u00eda permitir, gracias a su trabajo. Pero la manutenci\u00f3n y las tareas dom\u00e9sticas le sal\u00edan gratis, en el sentido de que no ten\u00eda que preocuparse de nada.<br \/>\nEsto es algo que en la familia no pas\u00f3 desapercibido. He aqu\u00ed c\u00f3mo lo refleja Alejandro Renau en <em>Hasta donde la memoria alcanza<\/em>, al esbozar un retrato de su hermano mayor. Para comprender mejor las reflexiones de Alejandro es preciso tener en cuenta que llevaba ya varios a\u00f1os trabajando como agente comercial, y que pasaba la mayor parte del a\u00f1o fuera de Valencia. Pero lo m\u00e1s importante es que entregaba a su madre su sueldo (descontadas las comisiones) para contribuir a la econom\u00eda familiar, cosa que Jos\u00e9 hizo pocas veces, a pesar de que com\u00eda y dorm\u00eda en casa todos los d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Fue el m\u00e1s destacado de todos nosotros. Aunque ya desde muy joven empec\u00e9 a discrepar de \u00e9l por alguna falla que ten\u00eda su conducta. Mi diferencia de car\u00e1cter hac\u00eda para m\u00ed m\u00e1s notorio observarlo. Fue un gran hermano, nos comprend\u00edamos muy bien, cada uno en sus conceptos. Siempre muy humano y sensible. Tampoco me hizo notar nunca la mayor preparaci\u00f3n que ten\u00eda sobre m\u00ed por su capacidad y estudios. En su balanza le falt\u00f3 un necesario equilibrio. Por una parte lo ve\u00eda todo con optimismo, muchas veces ilusorio, pensando que todo lo pod\u00eda lograr. Esa gran visi\u00f3n creadora le llev\u00f3 a alcanzar metas muy destacadas y reconocidas. Le falt\u00f3 lo que hubiera sido su complemento, o sea una visi\u00f3n m\u00e1s realista respecto a la vida [\u2026]<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>En el seno de la familia tampoco fue justo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Pas\u00f3 inadvertidas las carencias que hab\u00eda. Por su forma de ser no se dio cuenta que en la casa se necesitaban muchas cosas que se ten\u00edan que cubrir. De los ingresos que ya empezaba a tener, no dio a la familia lo necesario. Esta actitud no era por ego\u00edsmo, ya que si alguna persona hab\u00eda de gran generosidad fue \u00e9l. Fue simplemente ese contrapeso que le falt\u00f3 en la vida para valorar su optimismo adecuado.<\/em><\/p>\n<p>De su padre Pepito aprendi\u00f3 la eficacia y el valor del trabajo bien hecho y perseverante, y tambi\u00e9n un alegre estoicismo y mucha ma\u00f1a para afrontar las dificultades. Todo esto se forj\u00f3 a base de fuertes encontronazos, y de un modo casi melodram\u00e1tico, como se\u00f1ala Alejandro Renau:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Mi padre, que fue un gran apasionado de la pintura cl\u00e1sica, no aceptaba las tendencias modernistas que mi hermano empezaba a practicar. Los dos fueron notables artistas, cada quien en su especialidad. No comprend\u00edan que cada uno de ellos ten\u00eda gran valor. Durante las comidas, era desagradable con el encono que combat\u00edan sus tendencias, tratando de menospreciarlas.<\/em><\/p>\n<p>Juan tambi\u00e9n recuerda las trifulcas virulentas entre don Jos\u00e9 y Jos\u00e9. Se refiere a una etapa algo m\u00e1s avanzada, entre 1928 y 1930, cuando Juanino ten\u00eda la suficiente edad como para entender la causa ideol\u00f3gica de los esc\u00e1ndalos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Estantes y libreros del cuarto de estudio est\u00e1n a reventar de libros y folletos incendiarios, de oscura clandestinidad. Pepito consume todo lo que gana, gracias a sus trabajos publicitarios, en obras de portadas airadas y rabiosas, con preg\u00f3n de revoluci\u00f3n a muerte, sin cuartel.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>[\u2026]<\/em><br \/>\n<em>Al entrar en casa huelo a chamusquina espesa y escociente, a desagradable asado de papel. Mi padre, en rapto inquisitorial, arrim\u00f3 la tea purificadora a un mont\u00f3n de libros y folletos. Atiza con palo tostado el revoltijo impreso que se resiste, en \u00faltima rebeld\u00eda, a ser quemado por hereje.<\/em><br \/>\n<em>Estalla escandalera de muy se\u00f1or m\u00edo entre mi padre y mi hermano y la guerra declarada entre nosotros. Sin embargo, el incendio purificador resulta in\u00fatil a la postre. Folletos y libros gemelos, de flamante edici\u00f3n, reemplazan a los sacrificados y vuelven a ocupar sus puestos de combate en las trincheras de los estantes, como testaruda resurrecci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El propio artista se refiere a este episodio en las declaraciones que hizo al director de la revista <em>Sa\u00f3<\/em>, publicadas en 1982.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Un detalle muy curioso que explica muy bien su car\u00e1cter [el del padre] es el siguiente: yo ten\u00eda en mi dormitorio una peque\u00f1a alacena donde ten\u00eda todos los folletones que cumpl\u00edan el papel de catecismo revolucionario; mi padre los descubri\u00f3 y en un ataque de autoritarismo desp\u00f3tico me orden\u00f3 romperlos y quemarlos. Inmediatamente volv\u00ed a comprarlos, esos y algunos m\u00e1s, y los coloqu\u00e9 en claro desaf\u00edo donde estuvieron los anteriores.<\/em><\/p>\n<p>No especifica si \u00e9l mismo cumpli\u00f3 la orden desp\u00f3tica de trocear e incinerar los panfletos o lo hizo don Jos\u00e9. Pero la tozuda provocaci\u00f3n de renovar la biblioteca tuvo un efecto inesperado en el padre.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Cual ser\u00eda mi sorpresa cuando un d\u00eda descubr\u00ed que mi padre, que me cre\u00eda dormido, entr\u00f3 en mi habitaci\u00f3n y los le\u00eda de arriba a abajo. A partir de aquel momento no volvi\u00f3 a decirme nunca nada sobre la direcci\u00f3n pol\u00edtica que yo deb\u00eda seguir.<\/em><\/p>\n<p>Conserve el lector en la memoria este incidente, porque cuando Jos\u00e9 Renau viva en el exilio alem\u00e1n tendr\u00e1 un enfrentamiento con su hija Teresa, que parecer\u00e1 un calco de \u00e9ste. En realidad, cuando Renau se cas\u00f3 y fue padre reprodujo con una fidelidad desconcertante muchas de las actitudes de su progenitor, que en su juventud le parecieron desp\u00f3ticas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Renau fue poco a poco asimilando todas las contradicciones de la ense\u00f1anza en la Escuela Superior de Bellas Artes, y las de sus propios compa\u00f1eros. Cuando se hizo con el dominio de la situaci\u00f3n, empez\u00f3 a poner en pr\u00e1ctica la inclinaci\u00f3n proselitista que la naturaleza o su padre instalaron en \u00e9l.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En las <em>Notas al margen de Nueva Cultura<\/em>, recuerda que las energ\u00edas y el tiempo que gast\u00f3 al prepararse como perito mercantil, le sirvieron para hacerse con unos \u00fatiles rudimentos de lengua inglesa y francesa. Poder leer en estos idiomas dice que le permiti\u00f3 \u201cromper el aislamiento casi total en que me hab\u00eda sumido mi rebeli\u00f3n anti acad\u00e9mica\u201d.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Es dif\u00edcil discernir a qu\u00e9 aislamiento se refiere Renau. No parece veros\u00edmil que sus compa\u00f1eros le dieran la espalda por el hecho de haber pintado de un color chill\u00f3n el cuerpo de un modelo. Este tipo de rebeld\u00edas configuran la fama entre los j\u00f3venes. Lo m\u00e1s probable, como he apuntado antes, es que a Renau le molestara mucho la pedanter\u00eda de algunos de los estudiantes, algo que combinado con la falta de talento convierte en insoportables a las personas. Renau no querr\u00eda saber nada de este tipo de compa\u00f1eros y se distanci\u00f3 de ellos. Pero su crisis personal, la desesperaci\u00f3n de no saber hacia d\u00f3nde orientar su creatividad, tambi\u00e9n le ensimismar\u00eda. Encontr\u00f3 una f\u00f3rmula natural para salir de tal marasmo. Estrechar lazos entre los compa\u00f1eros m\u00e1s afines. Es precisa una larga cita para colocarnos en la situaci\u00f3n de Renau.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"JUSTIFY\"><em> La cosa comenz\u00f3 hacia 1926 con mi idea de dar un curso de franc\u00e9s a un reducido grupo de condisc\u00edpulos, compuesto por la futura madre de mis hijos, Manuela Ballester (pintora), su hermano Tonico Ballester (escultor), Francisco Carre\u00f1o (pintor), Paco Bad\u00eda (escultor) y quiz\u00e1 alguien m\u00e1s que no recuerdo. Naturalmente, la cosa no tard\u00f3 en desbordar la motivaci\u00f3n ocasional y formamos un grupo que fue afirm\u00e1ndose con inquietudes comunes hasta constituir el n\u00facleo inicial de lo que hoy [1976] se viene llamando \u201cla Vanguardia Art\u00edstica Valenciana de los a\u00f1os 30\u201d\u2026 Mas yo creo que muy impropiamente, puesto que nuestras inquietudes esenciales no era exclusivamente art\u00edsticas, sino tambi\u00e9n de otros \u00f3rdenes; ni tampoco propiamente pol\u00edticas, ya que otros m\u00e1s an\u00f3nimos nos hab\u00edan precedido, en este sentido, en los oscuros a\u00f1os de la dictadura primorriverista. Lo que s\u00ed es cierto es que se trataba de algo inconsciente aun para nosotros, pero de \u00edndole totalmente nueva en el contexto intelectual valenciano (y no s\u00f3lo valenciano, como luego se ver\u00e1) de entonces.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"JUSTIFY\"><em> [\u2026]<\/em><br \/>\n<em>Con todo, nuestro vago revolucionarismo de entonces estaba a\u00fan demasiado m\u00e1s impregnado de antis que de pros. Y con demasiadas debilidades e insuficiencias, sobre todo en cuanto a fuentes de informaci\u00f3n de lo que suced\u00eda por doquier fuera de nosotros mismos.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"JUSTIFY\"><em>[\u2026]<\/em><br \/>\n<em>En el plano nacional propiamente est\u00e9tico, nuestro af\u00e1n de informaci\u00f3n se dilu\u00eda en una mortal calma chicha, con los se\u00f1eros Salones de Oto\u00f1o de Eugenio d\u2019Ors como casi \u00fanico alimento espiritual.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"JUSTIFY\"><em> En lo internacional, las cosas no andaban mejor. Apenas algunos indicios de las vanguardias est\u00e9ticas y pol\u00edticas europeas llegaban hasta nosotros y, aparte de algunas narraciones de escritores sovi\u00e9ticos \u2013aparecidas en la Revista de Occidente -, una idea muy nebulosa y bastante peyorativa de la Revoluci\u00f3n de Octubre, y una ignorancia absoluta acerca de su alcance pol\u00edtico-intelectual en el mundo de entonces\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"JUSTIFY\"><em> Yo llevaba la iniciativa del grupo, mas esta situaci\u00f3n de hecho dejaba tanto que desear que en las categor\u00edas intelectuales \u2013est\u00e9ticas o extraest\u00e9ticas \u2013 que iba penosamente \u201casimilando\u201d a trav\u00e9s de mis prolijas y dif\u00edciles lecturas, apenas s\u00ed lograba distinguir lo que eran cimientos de lo que eran tejas.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"JUSTIFY\"><em> [\u2026]<\/em><br \/>\n<em>Lo m\u00e1s positivo de todo era, a mi juicio, el que no nos consider\u00e1semos ninguna elite, ni construy\u00e9ramos un n\u00facleo cerrado. Por el contrario, trat\u00e1bamos de ampliar la base de nuestro grupo admitiendo o invitando con frecuencia a otros condisc\u00edpulos y amigos de condici\u00f3n intelectual distinta, estudiantes de arquitectura principalmente. Pero tales contactos eran demasiado circunstanciales, muy espor\u00e1dicos y carec\u00edan de la m\u00ednima constancia necesaria, de modo que a fin de cuentas y al cabo de m\u00e1s de un a\u00f1o \u00e9ramos los mismos, y el avance m\u00e1s notable consist\u00eda, al menos para m\u00ed, en que mi soledad inicial se hab\u00eda convertido en la soledad de cinco amigos, que no era poco decir.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"JUSTIFY\"><em> Al filo del a\u00f1o 28 comenzamos a sentir un fuerte desasosiego y sentimiento de frustraci\u00f3n, y hab\u00edamos empezado a tomar conciencia \u2013muy relativa y parcial, por cierto- de las causas de nuestra situaci\u00f3n. Comenzamos a darnos cuenta, en efecto, de que nuestras babas especulativas iban paulatinamente envolvi\u00e9ndonos en un peligroso \u201ccapullo\u201d gremial y de que nuestras quimeras est\u00e9ticas no pod\u00edan ofrecer salida real alguna a nuestras crecientes inquietudes\u2026 Y convinimos en que el mal proven\u00eda de la estrechez y mediocridad intelectual del ambiente social en que viv\u00edamos. Por lo tanto, la soluci\u00f3n no pod\u00eda ser otra que la emigraci\u00f3n individual en busca de aires m\u00e1s frescos y f\u00e9rtiles, con la t\u00e1cita consigna de reunirnos de nuevo y \u201crepartirnos la luz\u201d que cada uno hubiera encontrado\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"JUSTIFY\"><em> Llegaban por entonces a nosotros vagos rumores de personas, grupos y tendencias que, principalmente en Madrid y en Barcelona, buscaban orientaciones nuevas.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"JUSTIFY\"><em> Paco Carre\u00f1o consigui\u00f3 una pensi\u00f3n o beca de estudios en Granada, y yo decid\u00ed marcharme a Madrid.<\/em><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">V\u00e9ase que las inquietudes del grupo pastoreado por Renau no eran s\u00f3lo est\u00e9ticas. Posiblemente habr\u00eda en Valencia estudiantes, publicitstas e intelectuales de todas las categor\u00edas que limitaban sus preocupaciones p\u00fablicas a las formas y a los contenidos art\u00edsticos. Por las relaciones que han hecho los especialistas en la \u00e9poca, deber\u00edan ser cantidad. P\u00e1ginas enteras del libro de Francisco Agramunt <em>La Vanguardia Art\u00edstica Valenciana de los A\u00f1os Treinta<\/em> est\u00e1n llenas de nombres de estudiantes, pintores, escultores, periodistas y escritores, vecinos de la ciudad de Valencia, una verdadera n\u00f3mina de la avanzadilla cultural. Algunos de ellos se identificaban con determinadas ideas pol\u00edticas. De entre los estudiantes, los m\u00e1s reflejados en las investigaciones hist\u00f3ricas han sido los de la FUE, <em>Federaci\u00f3n de Universitarios Espa\u00f1oles<\/em>, de ideolog\u00eda izquierdista que dieron la matraca durante los \u00faltimos a\u00f1os de la dictadura del general Primo de Rivera, al final de la d\u00e9cada de los 20. Pero tambi\u00e9n estaban los de la <em>Federaci\u00f3n Regional de Estudiantes Cat\u00f3licos<\/em>. Sin embargo, la mayor\u00eda de los matriculados en la Universidad y en diversas escuelas superiores no estaban asociados a nada, entre ellos, j\u00f3venes que llegaron a convertirse en reconocidos artistas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Rafael P\u00e9rez Contel, que formaba parte del grupo de estudiantes adelantados y artistas inquietos evocaba aquellos a\u00f1os con motivo de una necrol\u00f3gica sobre Renau publicada en la revista <em>Cimal<\/em> en noviembre de 1982.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"JUSTIFY\"><em> [Alude] a las reuniones en el estudio taller de Francisco Carre\u00f1o, situado en la calle de Salvador Giner, cerca de la escuela de San Carlos, en el que, a seguido, se juntaban condisc\u00edpulos de Renau \u2013pintores y escultores \u2013 Sabina, Bad\u00eda, Ballester, etc., y, en \u00e9poca de vacaciones escolares, los estudiantes de arquitectura Segarra, Rosso, Rivaud, etc., sin que faltase la presencia de alumnos de la Escuela de San Carlos, entre los que me contaba yo. Se dialogaba de todo lo divino y lo humano, de est\u00e9tica y de \u00e9tica, de arte y de pol\u00edtica. En ocasiones acud\u00edan poetas y escritores contertulios de los caf\u00e9s &#8220;Lion d\u2019Or&#8221;, &#8220;As de oros&#8221; y &#8220;El Siglo&#8221;. Como contumaces peripat\u00e9ticos mediterr\u00e1neos cada uno de los asistentes aportaba, a veces, su \u201cdescubrimiento\u201d siempre motivado por el af\u00e1n de enriquecer nuestro bagaje cultural. En aquellos tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera, en una Valencia anodina, amodorrada y de asfixiante mediocridad, el estudio de Francisco Carre\u00f1o fue saludable y reconfortante oasis, y la esperanza de alcanzar amplios horizontes.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"JUSTIFY\"><em> Puedo afirmar que se estudiaron seriamente todas las cuestiones planteadas, especialmente cuanto a las artes pl\u00e1sticas se refiere: an\u00e1lisis del post-impresionismo, fuerismo, cubismo, creacionismo, surrealismo. Pero no todo se quedaba en palabras, sino que se realizaban obras inspiradas en las m\u00e1s avanzadas manifestaciones del arte europeo, que conoc\u00edamos por reproducciones gr\u00e1ficas.<\/em><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Se desprende de estas evocaciones que el grupo de Renau debi\u00f3 ser el m\u00e1s consecuente y el m\u00e1s serio, como corresponde al car\u00e1cter apost\u00f3lico de su director. Acaso sin ser consciente de ello, y sin sus amigos percibirlo, Renau sembraba en el grupo la inquietud social y pol\u00edtica. Esto explica que, luego, en casi todas las actividades pol\u00edtico-culturales que jalonar\u00e1n los a\u00f1os 30 en Valencia aparezca el nombre de Renau o alguno de sus primeros compa\u00f1eros. La semilla hab\u00eda dado fruto.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Hay una an\u00e9cdota que suele repetirse en los ensayos biogr\u00e1ficos sobre Renau, citada por \u00e9l para ilustrar los altibajos de su formaci\u00f3n. Dice que una vez encontr\u00f3 el <em>Manifiesto Futurista<\/em>, que fue le\u00eddo con veneraci\u00f3n por el grupo, \u201ca la luz de la luna como recomendaba su autor, y que nos produjo una especie de estupor rayano en el traumatismo, excepto a Paco Bad\u00eda, que guard\u00f3 un sensato escepticismo\u201d. Los j\u00f3venes ignoraban que Marinetti era \u201cun conspicuo acad\u00e9mico del fascio mussoliniano\u201d, dando a entender que, de haberlo sabido, el texto les habr\u00eda causado otro efecto. Esto manifiesta que daban m\u00e1s importancia al autor y a sus circunstancias que al texto en s\u00ed. En realidad m\u00e1s que el impacto que produjo en su d\u00eda, que debi\u00f3 ser relativo, lo que al grupo de Renau pudo impresionar fueron las secuelas del Manifiesto. En 1910, la revista <em>Prometeo<\/em> publicaba unas &#8220;Proclamas futuristas a los espa\u00f1oles&#8221;, de Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna y de Marinetti, que se hab\u00edan hecho amigos. El texto de Marinetti contiene propuestas con las que se pod\u00eda identificar cualquier joven rebelde, sin distinci\u00f3n de ideolog\u00eda.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><em> \u00a1Espa\u00f1oles! Llegar\u00e9is infaliblemente a este resultado [el engrandecimiento de Espa\u00f1a] por la autonom\u00eda municipal y regional, hoy indispensable, y por la instrucci\u00f3n popular, a la cual debe consagrar el gobierno los cuarenta y dos millones de pesetas anuales dedicados a culto y clero.<\/em><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">As\u00ed pues, el <em>Manifiesto Futurista<\/em> de 1909 y su secuelas, le\u00eddos en 1925 \u00f3 1926, no resultaba tan \u201cfacha\u201d, porque de otro modo no habr\u00eda impresionado tanto a aquellos muchachos valencianos.<br \/>\nLa primera conclusi\u00f3n es que Renau form\u00f3 o impuls\u00f3 una elite intelectual en Valencia. Esto es cierto visto desde fuera. Visto desde dentro, no. Renau no quer\u00eda formar una elite, porque sab\u00eda que la esencia de las elites era el distanciamiento de la sociedad y la observaci\u00f3n umbilical. Y \u00e9l lo que quer\u00eda era un grupo de ap\u00f3stoles que influyeran en la gente, algo que es m\u00e1s que una elite. Es posible que si Renau no hubiera nacido, la efervescencia cultural de la Valencia republicana hubiera tenido otro tono, posiblemente habr\u00eda sido m\u00e1s elitista de lo que a la postre fue, a pesar de los esfuerzos de aquel hombre de acci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Este antielitismo renaudiano se refleja en el desasosiego que sinti\u00f3 el grupo m\u00e1s o menos a partir del a\u00f1o 28. Empezaron a darse cuenta de que sus quimeras est\u00e9ticas no ofrec\u00edan salida real alguna a sus crecientes inquietudes, y que corr\u00edan el riesgo de convertirse en un grupo gremial m\u00e1s. El desasosiego de Renau sembr\u00f3 en los corazones de sus compa\u00f1eros una inquietud paralela a la que desde las formaciones pol\u00edticas radicales (de izquierda y de derecha) se ejerc\u00eda sobre la poblaci\u00f3n en general, sobre todo la proletaria, porque no debe olvidarse que hubo un sindicalismo \u201cde derechas\u201d y otro cat\u00f3lico muy fuerte. Es decir, Renau ten\u00eda a qu\u00e9 oponerse, en realidad se opon\u00eda a s\u00ed mismo, a lo que \u00e9l hab\u00eda sido en su familia hasta que empez\u00f3 a armar su criterio social y pol\u00edtico.<br \/>\nEl texto de Renau revela tambi\u00e9n algo chocante: un joven pintor como Paco Carre\u00f1o decide escapar de la <i>mediocre<\/i> Valencia para irse a la ciudad de Granada. Una pensi\u00f3n de Pintura en la Residencia de Paisaje de Granada no era cosa de despreciar. El exotismo andaluz es tan fuerte que ha atra\u00eddo y seducido a intelectuales europeos y americanos desde el Romanticismo a nuestros d\u00edas, desde Washington Irving a Ian Gibson. Pero ni Carre\u00f1o ni Renau ni los otros tres del grupo pod\u00edan creer que el ambiente intelectual de Granada fuera m\u00e1s fecundo que el de Valencia.<br \/>\nFrancisco Carre\u00f1o era de familia acomodada y de los pocos que pose\u00edan estudio o taller propio en Valencia, a la vuelta de la calle donde se encontraba la Escuela de Bellas Artes. Por lo dem\u00e1s, seg\u00fan otras fuentes documentales, no march\u00f3 a Granada en 1928 sino en 1926.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Por su parte, Renau, fue consecuente con las inquietudes que le apartaban de Valencia y se march\u00f3 a Madrid.<\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_single_image image=&#8221;9314&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Renau se hab\u00eda convertido en un estupendo dibujante y en un gran lit\u00f3grafo, cualidades que le valdr\u00edan para hacer carteles que ser\u00edan premiados sin que mediara influencia o favoritismo. Sus primeros trabajos art\u00edsticos que se conservan corresponden a la \u00e9poca de aprendizaje. Seg\u00fan los especialistas, los \u00f3leos primeros reflejan la influencia sorollista y acad\u00e9mica, son de una ejecuci\u00f3n irreprochable y manifiestan un dominio t\u00e9cnico indiscutible. Muchos de ellos son retratos de familiares, de sus padres y sus hermanos y hermanas, de sus primos y primas. Tambi\u00e9n hizo cantidad de dibujos anat\u00f3micos, g\u00e9nero en el que Renau fue uno de los grandes maestros espa\u00f1oles del siglo XX, posiblemente por encima de Picasso y Mir\u00f3 (en la juventud de estos). La portada del mes de junio de 1925 de la revista valencianista <em>Germania<\/em> lleva la firma de Renau. Albert Forment ha datado en 1926 dos aguadas en un estilo <em>art deco<\/em>, que fascinaba al estudiante por su estilizaci\u00f3n y su \u201cmodernidad\u201d. De 1927 data un cartel firmado por Renau<em> Beger<\/em> sobre la exposici\u00f3n del pintor valenciano Guillot Carratal\u00e0. Renau afrances\u00f3 su segundo apellido, suponemos, porque pensaba que causar\u00eda mayor impacto y mejor impresi\u00f3n en el p\u00fablico, era un modo de aprovecharse de la fama de la Escuela de Par\u00eds. Es un paisaje de formas geom\u00e9tricas con una ermita al fondo, un estilo que en la \u00e9poca debi\u00f3 ser atrevido.<\/p>\n<p>A hacer carteles Renau hab\u00eda aprendido en la litograf\u00eda Ortega, una de las mejores de Espa\u00f1a. En varias ocasiones, el viejo pintor reconoci\u00f3 que todo lo que aprendi\u00f3 de arte litogr\u00e1fico lo deb\u00eda al artista Carlos Ruano Llopis. En la entrevista realizada por el catedr\u00e1tico de la Facultad de Bellas Artes de Valencia Facundo Tom\u00e1s, evocaba:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>En cuanto a la litograf\u00eda, la primera fue la de Sime\u00f3n Dur\u00e0 [en funcionamiento desde 1870], que empez\u00f3 con una m\u00e1quina de imprimir cartas de baraja; despu\u00e9s montaron una litograf\u00eda en piedra, tama\u00f1o est\u00e1ndar de cartel, de 100 x 70. M\u00e1s tarde vino Casa Ortega, y Sime\u00f3n Dur\u00e0 y Ortega se pusieron de acuerdo para poder comprar m\u00e1quinas mejores y m\u00e1s modernas. Y ah\u00ed es donde yo entro a trabajar. En Ortega reproduje, fui dibujante lit\u00f3grafo, pero nunca se reprodujo ning\u00fan original m\u00edo, todav\u00eda no era cartelista.<\/em><\/p>\n<p>El primer trabajo de Renau consisti\u00f3 en reproducir a mano en las planchas litogr\u00e1ficas cada uno de los colores (y formas, claro) del cartel que se iba a imprimir, seg\u00fan el modelo realizado por el artista. A veces pod\u00edan ser m\u00e1s de diez colores, es decir, ten\u00eda que hacer multitud de planchas, un trabajo mec\u00e1nico pero nada sencillo, porque hab\u00eda que ser buen dibujante, tener buena mu\u00f1eca y mucha paciencia. No obstante, pronto se introdujeron innovaciones t\u00e9cnicas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Dirig\u00ed el primer taller valenciano de fotolito, el de Gr\u00e1ficas Valencia. El original de la fotograf\u00eda se seleccionaba con filtros, haci\u00e9ndose tantas fotos como colores ten\u00eda el cartel, y despu\u00e9s se pon\u00edan esas fotos en una c\u00e1mara m\u00e1s potente, ampli\u00e1ndolas sobre una emulsi\u00f3n. La principal diferencia es que ya no exist\u00eda el dibujante lit\u00f3grafo, ya no hab\u00eda nadie que copiara lo de otro. Con la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica la reproducci\u00f3n era exacta al original, los colores eran mucho m\u00e1s limpios y la tinta plana cobraba una fuerza tremenda. Despu\u00e9s, se pod\u00eda retocar si se quer\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>En Ortega adquiri\u00f3 una destreza en el oficio que le sirvi\u00f3 para salir bien parado de alguna fanfarronada. Aunque el episodio corresponde a los a\u00f1os de la Rep\u00fablica, da una idea de c\u00f3mo se las deb\u00eda gastar el joven Renau<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>En una ocasi\u00f3n llegu\u00e9 a hacer una apuesta con Casanova, el de Cifesa [compa\u00f1\u00eda de distribuci\u00f3n de pel\u00edculas, que encargaba carteles a diversas litograf\u00edas]. Est\u00e1bamos tomando una copa en un bar \u00e9l, Vicente Mu\u00f1oz (de Gr\u00e1ficas Valencia) y yo. Al d\u00eda siguiente estrenaban &#8220;La Hermana San Sulpicio&#8221;. Casanova estaba desesperado, porque no s\u00e9 qu\u00e9 hab\u00eda pasado con la pel\u00edcula, que no hab\u00eda tenido tiempo de hacer los carteles. Yo le dije entonces: \u201cMa\u00f1ana tendr\u00e1 usted aqu\u00ed diez mil carteles\u201d. Vicente lo confirm\u00f3 enseguida: \u201cS\u00ed, se\u00f1or\u201d. Le hice una apuesta de diez mil pesetas; y acept\u00f3. Desde ese momento nos pusimos a trabajar Vicente y yo, yo al lado de la m\u00e1quina con una mesa y un tablero, sin original siquiera, con un cart\u00f3n\u2026 y al d\u00eda siguiente estaban los diez mil ejemplares. Fue una fanfarronada. Quiso que lo repiti\u00e9ramos otra vez, y tuvimos que responderle que eso no se hac\u00eda dos veces.<\/em><\/p>\n<p>Al joven Renau, como al adulto, le gustaba eso que los ejecutivos de \u00e9xito llaman \u201clos retos profesionales\u201d.<br \/>\nPero tambi\u00e9n le gustaba recrearse en su propia imaginaci\u00f3n ante el caballete. Aqu\u00ed no ten\u00eda las cosas tan claras como en el cartelismo profesional. Obviamente Renau disfrutaba coloc\u00e1ndose ante una paleta llena de colores y un lienzo. Pero se resist\u00eda a lo que le hab\u00eda ense\u00f1ado su padre, y lo aprendido en la Escuela de Bellas Artes no le convenc\u00eda. A esto hab\u00eda que a\u00f1adir el sarcasmo dominante entre los alumnos de la instituci\u00f3n hacia el arte acad\u00e9mico, y la sed de noticias de lo que llevaba a\u00f1os coci\u00e9ndose en Par\u00eds. Me atrevo a sugerir que para el joven Renau, la pintura de caballete era m\u00e1s un sufrimiento que una satisfacci\u00f3n. Estaba hecho un l\u00edo, lo dice \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Este periodo de confusi\u00f3n lo aten\u00faa Renau en Fontanares.<\/p>\n<p>Fontanares o Fontanars dels Alforins es un pueblo situado en la zona seca y monta\u00f1osa de la provincia de Valencia. Yace en un valle limitado por las sierras Grossa al Norte y la Solana al Sur, que separa la provincia de Alicante de la de Valencia. Es un valle agreste y de recursos agr\u00edcolas casi exclusivamente dedicados al vino, de una excelente calidad.<\/p>\n<p>La familia Renau sol\u00eda pasar all\u00ed los veranos. Para los chicos y chicas era un para\u00edso semejante al Caba\u00f1al, por donde campaban en absoluta libertad durante tres meses. \u00bfPor qu\u00e9 este pueblo pobre y \u00e1rido y no otros m\u00e1s pintorescos, situados bastante cerca, como Agres o Bocairente, al pie de la fragante sierra Mariola, refugio de la clase media de la ciudad de Valencia durante el verano? El pintor adulto lo explica de este modo en la revista <em>Sa\u00f3<\/em>: la familia Renau era esclava de las apariencias, y una de ellas era veranear.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Pero est\u00e1 claro que con nuestra econom\u00eda no pod\u00edamos ni so\u00f1arlo. Encontramos una soluci\u00f3n que consist\u00eda en pasar los veranos en Fontanars dels Alforins, donde la vida resultaba m\u00e1s barata que en Valencia y donde hasta pod\u00edamos ahorrar. Era habitual que la gente del pueblo compartiera con nosotros su pobreza, y todas las ma\u00f1ana recib\u00edamos el tributo altivo pero generoso de aquella gente sencilla. Para m\u00ed la gente de aquel pueblo fue maravillosa. Tambi\u00e9n tuve mi primer amor, por supuesto totalmente plat\u00f3nico, una doncella de mirada profunda que me cautiv\u00f3 completamente. Y sus paisajes fueron fundamentales para las obras que llev\u00e9 a Madrid.<\/em><\/p>\n<p>Esto \u00faltimo se refiere a la exposici\u00f3n de diciembre de 1928 en el C\u00edrculo de Bellas Artes de Madrid, que se sald\u00f3 con un rotundo \u00e9xito, pero que fue a la vez el detonante de la transformaci\u00f3n de Renau en un artista politizado al m\u00e1ximo, seg\u00fan veremos en el pr\u00f3ximo cap\u00edtulo. En lo dem\u00e1s, se tiene la tentaci\u00f3n de sospechar que, dej\u00e1rase o no Renau seducir por Fontanars, con esta evocaci\u00f3n id\u00edlica est\u00e1 seduciendo al periodista de <em>Sa\u00f3<\/em>\u00a0con la imagen de un urbanita encantado con revitalizar su alma en un pueblo remoto, habitado por unas personas que \u201ccomparten\u201d con los forasteros su pobreza, algo dif\u00edcil de entender.<\/p>\n<p>En las <em>Notas al margen de Nueva Cultura<\/em>, rememora:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Desde mi m\u00e1s temprana adolescencia, mi familia pasaba los veranos en una min\u00fascula aldea \u2013 tres o cuatro calles- del suroeste de Valencia, Fontanars, centro de una zona latifundista: anchos horizontes de collados ondulantes con vastos vi\u00f1edos y trigales que se perd\u00edan de vista: paisaje m\u00e1s manchego que valenciano. La mentalidad de las gentes era tambi\u00e9n notablemente distinta a la del peque\u00f1o campesino de la huerta valenciana; con lo que espont\u00e1neamente nos regalaban \u2013melones, uvas y otras frutas, huevos mantequilla y a veces gallinas \u2013 ten\u00edamos casi bastante para toda la familia. Y las vacaciones se prolongaban, porque constitu\u00edan tambi\u00e9n un ahorro de dinero para mi padre.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Los muchachos y muchachas del lugar eran mis mejores y m\u00e1s cordiales amigos, y quiz\u00e1 los \u00fanicos de por entonces. El hogar campesino que habitualmente ocup\u00e1bamos se compon\u00eda de una planta baja y de un piso en uno de cuyos cuartos instalaba yo mi estudio cada verano. En los dos \u00faltimos a\u00f1os fue precisamente en este peque\u00f1o estudio donde pint\u00e9 buena parte de las mejores cosas que expuse en Madrid. Sin embargo, nunca se me ocurri\u00f3 mostrarlas a aquella entra\u00f1able muchachada de mi misma edad, por temor \u2013pensaba yo- a que no las entendiera. Luego, en mi fuero interno, aquellas cosas no estaban hechas para ellos.<\/em><\/p>\n<p>Merece la pena detenerse en esa imagen fabricada por el viejo pintor, en la que Fontanars se parece tanto a Jauja, el m\u00edtico lugar donde las longanizas cubren las paredes de las casas y las frutas y verduras crecen espont\u00e1neamente de la tierra. En su <em>Pasos y Sombras<\/em>, la imagen que da Juan Renau de Fontanars es bien diferente. Detalla que sus habitantes viv\u00edan miserablemente sometidos al despotismo de los latifundistas. De haber sido as\u00ed, al pie de la letra, \u00bfqu\u00e9 melones, uvas, mantequilla y gallinas pod\u00edan haber regalado a una familia venida de Valencia a veranear? Ignoro el r\u00e9gimen de propiedad en aquella comarca en los a\u00f1os 20; pero es bien probable que no nadaran en la abundancia y que alg\u00fan latifundista explotador y sinverg\u00fcenza fuera el responsable de ello. Ahora bien, ning\u00fan agricultor sin recursos regala a forasteros lo que le falta. Yo entiendo que, sin negar la generosidad de los fontanarinos para festejar la llegada de los Renau, la l\u00f3gica y el sentido com\u00fan indica que a lo largo del verano les vender\u00edan los v\u00edveres para alimentar a una tan numerosa familia.<br \/>\nEn <em>Pasos y Sombras<\/em>, Juan Renau empieza describiendo en su estilo naturalista, el viaje en tren desde Valencia. &#8220;Pepito carg\u00f3 con alg\u00fan material para hacer trabajos de publicidad&#8221;, dice. Al llegar a la estaci\u00f3n de destino les recoge un viejo Ford, y recorren durante tres cuartos de hora un angosto cauce seco. Les llega un olor a madera quemada. El lugare\u00f1o que les conduce explica que es un incendio forestal provocado para enriquecer \u201ca m\u00e1s de un sinverg\u00fcenza\u2026 Los guardabosques hacen la vista gorda y cobran su parte de le\u00f1a que vende el ingeniero a precio de oro&#8221;.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, dice algo muy interesante de su hermano mayor:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Pepito est\u00e1 dispuesto a divertirse en serio. Ya tiene relaciones con Manuela Ballester, una chica pintora disc\u00edpula de mi padre y rubia, de andares arrogantes y clara inteligencia. Mi hermano nos pasa la consigna: \u201cMientras estemos en el pueblo no tengo novia, \u00bfentendido?\u201d&#8230; En Fontanares hay varias muchachas que valen la pena y, la verdad\u2026<\/em><\/p>\n<p>Luego de retratar estampas y personajes singulares, describe las fiestas de Moros y Cristianos del pueblo. Una de las escenas fundamentales de la fiesta gira en torno a un mu\u00f1ecote de Mahoma, que pasean y llenan de escarnio, en una jarana que hoy se considera inaceptable ofensa por los profesos de lo pol\u00edticamente correcto.<\/p>\n<p>El mu\u00f1ecote (\u201cun figur\u00f3n o espanto que abre la vanguardia mora, provocando por su mala ralea, corajes y odios en la grey cristiana\u201d) se constru\u00eda cada a\u00f1o, y al parecer perec\u00eda incinerado al final del festejo. El encargado de hacerlo deb\u00eda de haber sido Ruperto Sanchis, un condisc\u00edpulo de Jos\u00e9 Renau en Bellas Artes, que precisamente en esa fecha convalec\u00eda de una enfermedad febril. Los lugare\u00f1os encargaron el trabajo a los Renau. \u201cNi a Pepito ni a m\u00ed nos falta experiencia para esta industria. Mi hermano hizo una falla el a\u00f1o anterior.\u201d<\/p>\n<p>Este dato es revelador. El pintor jam\u00e1s se refiri\u00f3 a su implicaci\u00f3n en la festividad fallera, de la que hu\u00eda como de la peste, seg\u00fan \u00e9l mismo afirma en <em>Notas al Margen de Nueva Cultura<\/em>.<\/p>\n<p><em>En las fechas de jolgorio folkl\u00f3rico mayor \u2013Fallas de San Jos\u00e9, d\u00eda de la Virgen, de San Vicente Ferrer, etc.\u2014sal\u00edamos de Valencia, las m\u00e1s de las veces por el camino de Monteolivete, hasta el poblado de Nazaret y las playas del Saler\u2026<\/em><\/p>\n<p>Sin embargo es evidente que su calificaci\u00f3n de artista y su fama de hombre cumplidor despert\u00f3 el inter\u00e9s de alguna comisi\u00f3n fallera que, por lo que sugiere su hermano Juanino, le debi\u00f3 de encargar el dise\u00f1o de una falla.<\/p>\n<p>No obstante, la revelaci\u00f3n m\u00e1s interesante del hermano peque\u00f1o es la consigna de Pepito: \u201cMientras estemos en el pueblo, no tengo novia, \u00bfentendido?\u201d<\/p>\n<p>En los a\u00f1os 20 del siglo de la misma cifra, el sexo empezaba a irrumpir escandalosamente en la vida p\u00fablica. En especial, los conflictos y confusiones que exist\u00edan y existen entre el intercambio er\u00f3tico y el afecto de las personas. C\u00f3mo lo viv\u00eda un joven valenciano de esa \u00e9poca lo pone de manifiesto Juan Renau con todo lujo de detalles en <em>Pasos y sombras<\/em>. Pero el conflicto sexual que nos interesa no es el suyo, sino el de su hermano mayor. Y de \u00e9l tenemos escasas referencias, algo absolutamente natural, porque de todas las regiones de la privacidad, el sexo sigue siendo la m\u00e1s reservada.<br \/>\nEl sexo no es en s\u00ed mismo escandaloso, aunque con frecuencia se transforma en motivo de pol\u00e9mica al utilizarlo est\u00e9ticamente. Pero en la vida cotidiana lo convertimos con frecuencia en un fen\u00f3meno escabroso, algo que Renau puso empe\u00f1o en evitar.<\/p>\n<p>En <em>Pasos y sombras<\/em> Juan Renau dedica un significativo espacio al impacto que caus\u00f3 en su inquieta psicolog\u00eda el problema del sexo. Aunque son p\u00e1ginas morbosas, no est\u00e1n escritas con el prop\u00f3sito de llamar la atenci\u00f3n del lector, sino para mostrar las torturas emocionales de un joven sensible, que sol\u00eda navegar entre dudas.<\/p>\n<p>Su hermano mayor no manifest\u00f3 estos problemas \u00e9ticos, sino todo lo contrario, una vez que vio la luz, no se apart\u00f3 jam\u00e1s de ella. Pero esto no significa que no sintiera la turbia llamada de la sombra. En <em>Notas al margen de Nueva Cultura<\/em> no son pocas las veces que habla de sus vacilaciones, de sus confusiones, de los palos de ciego que va dando a diestro y siniestro. La diferencia entre los dos hermanos es que Jos\u00e9 tom\u00f3 iniciativas, busc\u00f3 remedios activos cada vez que se ve\u00eda en una encrucijada, mientras que Juan parec\u00eda recrearse en la incertidumbre.<br \/>\nJuan descubre la sexualidad en el instituto Luis Vives, el \u00fanico en toda Valencia, al que acud\u00edan tambi\u00e9n chicas. Evoca hechos de naturaleza escabrosa que vistos desde una perspectiva actual son muestras antropol\u00f3gicas de la mala relaci\u00f3n entre la sexualidad y los miembros de una sociedad moralmente r\u00edgida, radical, intransigente, fuera cual fuera su ideolog\u00eda. A uno de sus compa\u00f1eros de estudios le expulsan por andar exhibiendo fotograf\u00edas pornogr\u00e1ficas, de hombres y mujeres desnudos en posturas poco decentes.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Yo no comprend\u00eda una palabra de todo aquello. Estaba acostumbrado a ver a mi padre y a Pepito dibujar mujeres y hombres desnudos y, por otra parte, no ten\u00eda ni idea de lo que era hacer cosas indecentes\u2026<\/em><\/p>\n<p>Por aquella \u00e9poca, lo acabamos de ver, Jos\u00e9 Renau ya ten\u00eda novia, esa compa\u00f1era de estudios llamada Manolita Ballester.<\/p>\n<p>Era hija del prestigioso escultor Antonio Ballester Aparicio, y uno de sus hermanos, Tonico Ballester, tambi\u00e9n estudiaba en la Escuela de Bellas Artes. Es muy dudoso que entre los novios hubiera algo m\u00e1s que castos intercambios cari\u00f1osos. No hay constancia de nada que indique otro tipo de relaciones. En 1930 Renau produce dos libros de poemas, que tambi\u00e9n ilustra, titulados <em>Estrellamar<\/em> e <em>Intento de Amanecer.<\/em> Son trabajos de artista enamorado. Renau ten\u00eda entonces 23 a\u00f1os.<br \/>\nA los 23 a\u00f1os, la mayor\u00eda de los hombres han tenido una o varias experiencias sexuales. Pero hasta la generaci\u00f3n del 68 estas experiencias sexuales raramente se manten\u00edan con la novia, entre otras cosas porque no se dejaba, instruida severamente por su madre para proteger su virtud. La forma com\u00fan del conocimiento sexual de los varones era a trav\u00e9s de una prostituta, como evoca Juan en sus memorias.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u00c9ramos una decena aproximadamente los que estudi\u00e1bamos la rama de Letras. La mayor parte de mis compa\u00f1eros iniciaban su virilidad en los prost\u00edbulos de la calle de Gracia, de la de Centelles y en otros muchos situados en las callejuelas inmundas y malolientes a espaldas del Instituto.<\/em><\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de los a\u00f1os 30, Renau participar\u00e1 con dibujos en dos revistas anarquistas editadas en Valencia, <em>Orto<\/em> y <em>Estudios<\/em>. Los art\u00edculos sobre sexo dominaban el sumario. Eran textos de car\u00e1cter pedag\u00f3gico. Fustigaban la pacater\u00eda, ilustraban sobre aspectos fisiol\u00f3gicos y psicol\u00f3gicos, predicaban el amor libre y defend\u00edan la iniciativa er\u00f3tica de la mujer. Curiosamente, ya lo veremos con detenimiento en su pr\u00f3xima etapa, consideraban la homosexualidad como algo morboso e incluso aberrante.<\/p>\n<p>Renau dibuj\u00f3 para <em>Orto<\/em> y <em>Estudios<\/em> centenares de ilustraciones, que a veces eran fotomontajes, una t\u00e9cnica en la que se hab\u00eda iniciado, como veremos. La mayor\u00eda aplastante de estos trabajos tratan temas er\u00f3ticos o muestran mujeres desnudas o semidesnudas. Renau no era el \u00fanico ilustrador, tambi\u00e9n colaboraba el luego famoso cartelista Monle\u00f3n, en el mismo tono. Saco esto a colaci\u00f3n para que se vea el calado personal y social que la sexualidad ten\u00eda en la sociedad espa\u00f1ola, al menos en la sociedad urbana, un fen\u00f3meno de dimensiones semejantes en toda Europa. Es la \u00e9poca de eclosi\u00f3n del nudismo y de la propaganda de la vida natural, del an\u00e1lisis freudiano, cimentado en los oscuros objetos del deseo er\u00f3tico. Una oleada de apostolado de la liberaci\u00f3n sexual inunda las \u00e1reas m\u00e1s inquietas de la sociedad. Los ateneos libertarios predican incluso la promiscuidad. Se editan libros did\u00e1cticos, doctrinarios, se hacen panfletos, que turban las conciencias de los ciudadanos bienpensantes.<\/p>\n<p>En las artes pl\u00e1sticas, el n\u00famero de cuadros de todas las t\u00e9cnicas, grabados y bocetos que tocan el tema er\u00f3tico es abrumador. Y no s\u00f3lo en el \u00e1mbito de la pintura figurativa o acad\u00e9mica. Las vanguardias pict\u00f3ricas parecen obsesionadas con el sexo, en especial el surrealismo, que hacia 1930 llevaba a\u00f1os extrayendo oro del subconsciente de los artistas y de los compradores del arte de vanguardia.<br \/>\nA este respecto, el de la relaci\u00f3n del joven Renau con el sexo, tenemos el testimonio indirecto de un buen amigo suyo, Wolfgang Schwarze, casado con Waltraud Schwarze, que fue int\u00e9rprete del artista en Berl\u00edn Oriental, del franc\u00e9s al alem\u00e1n y viceversa.<\/p>\n<p>Wolfgang evocaba los hermosos recuerdos de juventud de Renau, que tantas veces le hab\u00eda contado el artista.<\/p>\n<p>Wolfgang se encontraba de turista en la ciudad de Valencia, a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Renau, y paseaba por las calles del viejo barrio de <em>Velluters<\/em> o de la Seda, solar y albergue tradicional de casas de lenocinio. Entonces le vinieron a la memoria ciertos episodios narrados por Renau, seg\u00fan los cuales, cuando la polic\u00eda le persegu\u00eda, se escond\u00eda en una de esas casas. Wolfgang dice que Renau quer\u00eda mucho a las prostitutas, en el sentido sociopol\u00edtico que pueda tener este verbo. Ninguna vida de asalariado es m\u00e1s perra que la de las putas, algo que debe afectar a la sensibilidad de un revolucionario profesional. Mirando los deteriorados edificios de aquel barrio, se preguntaba Wolfgang en cu\u00e1l de ellos se refugiar\u00eda el joven artista.<\/p>\n<p>Aventuraba el alem\u00e1n que quiz\u00e1 Renau visitara los prost\u00edbulos no s\u00f3lo para refugiarse de la polic\u00eda.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2022%2F04%2F03-Bio-Renau-Capitulo-3-copia.pdf||target:%20_blank|&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9323&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9326&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9314&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2022%2F04%2F03-Bio-Renau-Capitulo-3-copia.pdf||target:%20_blank|&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":9331,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[521,25,510],"tags":[],"class_list":["post-14430","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografia-actualidaza","category-cultura-y-comunicacion","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/amadeo.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-3KK","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14430","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14430"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14430\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14745,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14430\/revisions\/14745"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9331"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14430"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14430"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14430"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}