{"id":14435,"date":"2022-04-12T10:22:30","date_gmt":"2022-04-12T08:22:30","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=14435"},"modified":"2023-04-23T19:40:39","modified_gmt":"2023-04-23T17:40:39","slug":"renau-el-atolladero-del-exito-capitulo-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/renau-el-atolladero-del-exito-capitulo-4\/","title":{"rendered":"Renau. El atolladero del \u00e9xito. Cap\u00edtulo 4"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text \"><h2 style=\"text-align: center;\">Primera parte. Del Para\u00edso al Purgatorio<\/h2>\n<h1 style=\"text-align: center;\">La abrumadora exposici\u00f3n de Madrid<\/h1>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>La experiencia profesional de Renau crece y se asienta a un ritmo constante, debido entre otras cosas a la prosperidad econ\u00f3mica previa a la crisis del 29, de la que en gran parte fue art\u00edfice el programa de obras p\u00fablicas y la paz social aportada por la no tan f\u00e9rrea dictadura de Primo de Rivera.<\/p>\n<p>En 1927 el joven Renau, con 20 a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos, finaliza sus estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Recibe dos premios escolares, curiosamente en asignaturas te\u00f3ricas, \u201cTeor\u00eda de las formas arquitect\u00f3nicas y arte decorativo\u201d, y \u201cTeor\u00eda e historia de las Bellas Artes\u201d. Siendo un consumado dibujante de anatom\u00eda parece chocante que no obtuviera ninguna recompensa en materias pr\u00e1cticas. Es posible que no fuera tan f\u00e1cil. La generaci\u00f3n de Renau est\u00e1 llena de excelentes profesionales entre quienes resultar\u00eda dif\u00edcil seleccionar uno por encima de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed evidencian los premios en asignaturas te\u00f3ricas es la impronta que las lecturas dejaban en Renau. El joven estudiante perfeccionaba la t\u00e9cnica, pero dedicaba tambi\u00e9n mucho tiempo a la lectura. Esto hace muy meritoria su vida cotidiana, ocupada desde el alba a la medianoche en actividades productivas o creativas, en dar cohesi\u00f3n a su grupo de rebeldes y en quemarse las cejas ante textos casi indescifrables.<\/p>\n<p>Econ\u00f3micamente, a Renau le iba de maravilla. En 1928 obtiene el segundo premio, mil quinientas pesetas, una fortuna en la \u00e9poca, en el concurso nacional de carteles para la publicidad del aceite de oliva espa\u00f1ol. Renau compiti\u00f3 con los mejores cartelistas, y esto le hizo adquirir fama en el parnaso valenciano. La prensa le citaba, alabando sus virtudes profesionales.<\/p>\n<p>La clave de \u00e9xito del muchacho estaba en su inquietud intelectual. En aquellos a\u00f1os, adem\u00e1s de la Librer\u00eda Internacional, hab\u00eda en la reci\u00e9n urbanizada plaza de Castelar de Valencia (hoy del Ayuntamiento), un kiosko de prensa regido por un extranjero, que importaba revistas gr\u00e1ficas europeas. Renau afirm\u00f3 a diferentes interlocutores que este librero era un jud\u00edo franc\u00e9s o alem\u00e1n que le inici\u00f3 en las corrientes est\u00e9ticas de la vanguardia germana. Admite que le impresionaron las reproducciones de ciertos artistas centroeuropeos, un descubrimiento que coincidi\u00f3 con la salida de su \u00e9poca pict\u00f3rica abstractizante y su toma de conciencia pol\u00edtica. El librero jud\u00edo le asegur\u00f3 que Renau era el primero que adquir\u00eda ediciones originales de los alemanes Grosz, Otto Dix, K\u00e4the Kollwitz, Heartfield o del anarquista holand\u00e9s Domela-Nieuwenhuis. Le traduc\u00eda al franc\u00e9s los pies de los grabados y dibujos y algunos art\u00edculos. En alguna ocasi\u00f3n, Renau dijo que el <em>Arbeiter Illustierte Zeitung<\/em>, la revista militante de Heartfield (Herzfelde) y de su hermano Wieland, fue una de las que tuvo entre sus manos, aunque s\u00f3lo ser\u00eda consciente de ello a\u00f1os despu\u00e9s. En un texto suelto hallado en su Archivo, perteneciente a un borrador de las innumerables p\u00e1ginas que dedic\u00f3 a sus recuerdos, Renau da fe de la impresi\u00f3n que le causaron aquellas revistas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Comprend\u00ed cabalmente entonces, que el vertiginoso torbellino del Weimar revolucionario, tan aguda y enf\u00e1ticamente expresado por esta ins\u00f3lita pl\u00e9yade de artistas, en raz\u00f3n de las extremas contradicciones sociales que asum\u00eda, de las brutales tensiones humanas resultantes, de la exasperada voluntad con que trataban de rebasarlas con el arte y de su radical nihilismo antiburgu\u00e9s, constitu\u00eda, quiz\u00e1, un fen\u00f3meno \u00fanico que no tendr\u00eda que repetirse ya jam\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p>Esta sobreadjetivada afirmaci\u00f3n se ha de entender vista en perspectiva, porque resulta inveros\u00edmil que el joven Renau tuviera una idea clara y completa de lo que era la rep\u00fablica de Weimar en 1927 \u00f3 1928. La concienciaci\u00f3n pol\u00edtica del joven artista no fue s\u00fabita. Y adem\u00e1s convivi\u00f3 con una actitud alegre, casi hedonista, ante la vida. Su hija Teresa recuerda una visi\u00f3n de la juventud del artista proporcionada por su madre, entonces novia del estudiante, como un chico apasionado del baile, que marcaba el ritmo del charlest\u00f3n con maestr\u00eda. Por entonces, aseguraba Manuela Ballester, Renau ten\u00eda una gran admiraci\u00f3n por el modo de vida norteamericano, vest\u00eda a la moda de Hollywood, en especial llamativas camisas a cuadros, una predilecci\u00f3n que mantuvo el resto de sus d\u00edas: es verdaderamente dif\u00edcil encontrar fotograf\u00edas de Renau con camisas lisas. Esto casa poco con su confesada melancol\u00eda. Pero lo m\u00e1s l\u00f3gico es que se trate de dos l\u00edneas vitales paralelas o cruzadas, porque ninguna personalidad es homog\u00e9nea.<\/p>\n<p>Las impresiones que dejaron en su conciencia los artistas alemanes deben datar de los \u00faltimos a\u00f1os de estudiante. La primera revelaci\u00f3n est\u00e9tico-social que tuvo el joven fue la del \u201cgrito en la pared\u201d. El episodio lo exterioriz\u00f3 en diversas ocasiones.<\/p>\n<p>As\u00ed es como se lo contaba al galerista Manfred Schmidt, seg\u00fan queda registrado en una de las cintas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Recuerdo que un final de curso, en mitad de una de mis crisis, un d\u00eda de mucho sol y mucho calor, en la calle donde estaba mi casa, en un antiguo barrio \u00e1rabe de paredes encaladas, salgo de la escuela y veo unos carteles anunciando jab\u00f3n pegados sobre la cal. Me hicieron una impresi\u00f3n tremenda. Empec\u00e9 a pensar, \u201cCo\u00f1o, c\u00f3mo brillan los colores en el sol.\u201d Yo me hab\u00eda pasado media vida en el museo con mi padre, restaurando lienzos viejos y grabados grises, y de repente me impresionaron esos colores pegados en la pared. Me dije, \u201cEso lo ve toda la gente que pasa por ah\u00ed.\u201d Fue el aspecto quiz\u00e1 m\u00e1s importante de mi revoluci\u00f3n interior. Mi padre trabajaba en un museo excelente, con pinturas de todas las \u00e9pocas y de muchos maestros, como Vel\u00e1zquez. Y a m\u00ed me impresionaba que siempre estaba vac\u00edo, incluso en los d\u00edas de visita. Me daba tristeza. \u00bfPara esto quiere uno ser pintor? Por otro lado, las exposiciones de la \u00e9poca\u2026 en Valencia s\u00f3lo hab\u00eda una galer\u00eda, el C\u00edrculo de Bellas Artes, una sociedad de pintores. Yo iba a ver las exposiciones, y tambi\u00e9n s\u00f3lo hab\u00eda cinco, seis o siete personas. Algo deprimente.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Esto era un contraste con el cartel de la calle que ve\u00eda todo el mundo. Empec\u00e9 a preocuparme por otra funci\u00f3n del arte. Yo hab\u00eda vivido el extremo m\u00e1s negativo de la museograf\u00eda: un buen museo donde no iba nunca nadie y exposiciones, donde nunca iba nadie tampoco, salvo los amigos de los pintores que expon\u00edan. Aquello me lig\u00f3 con la realidad. Me impresion\u00f3 lo de los carteles de colores, porque entonces no era algo com\u00fan los carteles de publicidad. Eso fue m\u00e1s o menos cuando yo ten\u00eda unos 15 a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p>Sesenta a\u00f1os despu\u00e9s, el episodio segu\u00eda fresco en su memoria. Sobre todo el contraste entre los museos vac\u00edos y el grito en la pared a la vista de los cientos de transe\u00fantes que pasaban a su lado y lo miraban con atenci\u00f3n, como \u00e9l.<\/p>\n<p>Son los contrastes de la vida lo que activa las conciencias. Este lo ten\u00eda Renau a la vuelta de la esquina, en el camino entre la Escuela de Bellas Artes y su casa en la calle Baja. No fue sin embargo un choque brutal que cambiara el curso de su carrera, s\u00f3lo un fuerte aviso que qued\u00f3 impreso en su conciencia y empez\u00f3 a efectuar una labor de zapa, alimentada por el fermento intelectual de sus lecturas.<\/p>\n<p>En verano, Pepito o Jos\u00e9 Renau se marchaba a Fontanares, y ese retiro era un sedante fort\u00edsimo, porque alejaba de \u00e9l temporalmente sus dudas y sus angustias juveniles.<\/p>\n<p>De hecho, ya sabemos que la mayor\u00eda si no todas las obras que expondr\u00e1 en diciembre de 1928 en Madrid, las hizo en aquel para\u00edso rural. Y si no las ense\u00f1\u00f3 a sus amistades del pueblo fue porque consideraba que no estaban hechas para ellos. \u00bfPara qui\u00e9n pintaba Renau? Esto s\u00f3lo se convertir\u00e1 en una obsesi\u00f3n dolorosa tras el \u00e9xito de Madrid. Un \u00e9xito buscado, codiciado, cuidadosamente preparado. Aunque tambi\u00e9n inesperado.<\/p>\n<p>La historia es clave, decisiva, concluyente, esta vez s\u00ed, en la existencia del artista. La cont\u00f3 en todas las entrevistas que se le hicieron durante sus estancias en Espa\u00f1a. Pero merece la pena analizar c\u00f3mo la reconstruy\u00f3 \u00e9l en las <em>Notas al margen de Nueva Cultura<\/em>, porque la palabra escrita compromete m\u00e1s que la hablada, y se puede calibrar y rectificar antes de hacerla p\u00fablica. B\u00e1sicamente todas las versiones coinciden, salvo detalles que luego analizaremos, pero la de las <em>Notas<\/em> es, digamos, la can\u00f3nica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Durante los dos \u00faltimos a\u00f1os, el tiempo que me dejaba libre el trabajo lito-publicitario para ganarme la vida, trabaj\u00e9 muy intensamente en una serie de pinturas, la mayor parte al temple.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>En el oto\u00f1o de 1928 \u2013 ten\u00eda yo entonces 21 a\u00f1os \u2013 me present\u00e9 en Madrid con una selecci\u00f3n de estas pinturas, y una recomendaci\u00f3n de mi padre para don Jos\u00e9 Franc\u00e9s, secretario de la Real Academia de San Fernando. Llegu\u00e9 muy optimista, con la ilusi\u00f3n de entrar en contacto con alg\u00fan grupo de intelectuales, encontrar fuentes de trabajo y con la ilusi\u00f3n de exponer mis cosas. Me aloj\u00e9 en una modesta hoster\u00eda de Las Ventas, y pas\u00e9 los primeros d\u00edas paseando por la capital, frecuentando los caf\u00e9s y visitando el museo del Prado y las exposiciones. Por entonces s\u00f3lo hab\u00eda dos posibilidades de exhibir pintura: un complejo de tres salas en el prestigioso C\u00edrculo de Bellas Artes y una sala menor patrocinada por el Heraldo de Madrid. Por casualidad o\u00ed comentar a unos reci\u00e9n conocidos que en ambas galer\u00edas las fechas de exhibici\u00f3n estaban ya cubiertas para casi dos a\u00f1os, de modo que la ilusi\u00f3n de exponer mis cosas qued\u00f3 para las calendas griegas\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Habi\u00e9ndome habituado un tanto al ambiente madrile\u00f1o, ten\u00eda que visitar sin demora a don Jos\u00e9 Franc\u00e9s. Me abri\u00f3 una sirvienta que me hizo entrar por la puerta de servicio. Le entregu\u00e9 la tarjeta de mi padre, esper\u00e9, y a poco regres\u00f3 dici\u00e9ndome que el se\u00f1or no estaba en casa y que regresara el mismo d\u00eda de la semana entrante, en la que sucedi\u00f3 exactamente lo mismo, as\u00ed como en la tercera, m\u00e1s esta vez rogu\u00e9 a la sirvienta que me permitiera dejar la carpeta con mis trabajos, que me pesaba bastante.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Unos d\u00edas despu\u00e9s recib\u00ed el recado de presentarme al d\u00eda siguiente al atardecer. Llam\u00e9 como de costumbre a la puerta de servicio, pero se me hizo entrar por la puerta grande\u2026 En un elegante sal\u00f3n me esperaban el se\u00f1or Franc\u00e9s, su esposa y dos o tres se\u00f1ores m\u00e1s. Despu\u00e9s de las presentaciones, la se\u00f1ora me sirvi\u00f3 una taza de caf\u00e9 y una copa de co\u00f1ac, y siguieron unos instantes de silencio que me parecieron siglos\u2026 Observ\u00e9 que algunas de mis cosas estaban alineadas sobre un div\u00e1n. Yo estaba totalmente amedrentado, y me pareci\u00f3 que me miraban con un talante entre severo y circunspecto\u2026 Lo que sigui\u00f3 se parec\u00eda m\u00e1s a un interrogatorio polic\u00edaco que a una entrevista amistosa. Lo primero que me preguntaron fue si mi madre era francesa o belga (hom\u00f3nimo de mi padre, yo firmaba entonces Renau Beger, contracci\u00f3n de mi apellido materno Berenguer), si yo hab\u00eda estudiado o vivido en Par\u00eds y hasta si yo hab\u00eda hecho realmente aquellas cosas. Mi natural locuacidad qued\u00f3 en aquella ocasi\u00f3n totalmente bloqueada por el tropel de preguntas que se me dirig\u00edan, que apenas me dejaban tregua para balbucir algunas torpes respuestas. En resumen respond\u00ed que salvo breves viajes a La Coru\u00f1a y a Barcelona, jam\u00e1s hab\u00eda salido de Valencia, donde hab\u00eda estudiado y trabajado, terminando con una somera relaci\u00f3n de mis cuitas y peripecias durante mis estudios. Todos los presentes comenzaron a deshacerse en tales alabanzas sobre mi trabajo, que qued\u00e9 desconcertado y at\u00f3nito\u2026 Resultaba ser que lo que yo hab\u00eda interpretado como severidad y circunspecci\u00f3n, era que aquellos se\u00f1ores estaban tan estupefactos como yo\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Inopinadamente el se\u00f1or Franc\u00e9s decidi\u00f3 que todo aquello ten\u00eda que ser expuesto cuanto antes; alud\u00ed a lo que hab\u00eda o\u00eddo sobre las fechas de las galer\u00edas, me dijo que era cierto, pero que el problema pod\u00eda ser resuelto. Uno de los presentes, que result\u00f3 ser un conocido marchand de pintura, me propuso poner unos precios muy altos con el fin de no vender nada y poder llevar posteriormente el conjunto a Par\u00eds y New York.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Las cosas fueron muy de prisa, y al mes escaso de aquella entrevista, mis cosas estaban ya colgadas en el sal\u00f3n derecho del C\u00edrculo de Bellas Artes madrile\u00f1o. El \u00e9xito fue tan fulminante que me dej\u00f3 aturdido\u2026 El p\u00fablico llenaba diariamente la exposici\u00f3n, y las gentes me miraban como a un bicho raro. La alta sociedad madrile\u00f1a visit\u00f3 la exposici\u00f3n, incluso la vieja infanta Isabel, as\u00ed como las infantitas\u2026 El general Mart\u00ednez Anido [militar destacado en la violenta represi\u00f3n del pistolerismo barcelon\u00e9s, con la llamada \u201cley de fugas\u201d] me invit\u00f3 a cenar, [el torero] Juan Belmonte, tambi\u00e9n, y numerosos personajes y conocidas damas de la villa y corte de Madrid. Toda la prensa espa\u00f1ola, sin excepci\u00f3n, habl\u00f3 muy encomi\u00e1sticamente de mis obras como el acontecimiento art\u00edstico del a\u00f1o.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Sin embargo\u2026 todo aquello me parec\u00eda demasiado convencional y demasiado fr\u00edo. Una profunda y extra\u00f1a desaz\u00f3n fue apoder\u00e1ndose de m\u00ed. En muy escasos d\u00edas tuve centenares de contactos con gentes de la m\u00e1s diversa \u00edndole y edad, que parec\u00edan interesarse, algunas seriamente, por mis cosas. Pero ni en un solo caso logr\u00e9 hablar dos veces con la misma persona. Ni enlazar una sola amistad.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Me sent\u00eda muy solo en medio de aquella barah\u00fanda de gente. A las tres semanas de la apertura dej\u00e9 de ir por la exposici\u00f3n, que ces\u00f3 repentinamente de interesarme. Por primera vez en mi vida sent\u00ed un g\u00e9lido vac\u00edo interior y tuve miedo de m\u00ed mismo\u2026 Y comenc\u00e9 a plantearme el por qu\u00e9 y para qu\u00e9 hab\u00eda yo trabajado tanto, es decir, la relaci\u00f3n del arte con la gente, de la gente con el arte: \u00bfqu\u00e9 sentido ten\u00eda todo aquello?<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Otro factor que quiz\u00e1 no fuera ajeno a mi estado de \u00e1nimo: en los puestos de lance de Madrid compr\u00e9 bastantes libros y folletos, entre otros algunos de Eliseo Recl\u00fas, Malatesta, Bakunin, etc., cuyos nombres me sonaban desde que, a\u00f1os atr\u00e1s, asist\u00ed a algunas conferencias y discusiones en el Ateneo Cient\u00edfico de Valencia. Me los le\u00ed con fruici\u00f3n y me causaron una impresi\u00f3n muy fuerte\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>La mejor herencia que me dej\u00f3 mi padre fue una dura moral de trabajo. Recuerdo que un d\u00eda \u2013tendr\u00eda yo trece o catorce a\u00f1os -, paseando por el puerto de Valencia, observ\u00e1bamos el trabajo de los cargadores, con medio cuerpo desnudo bajo el t\u00f3rrido sol de verano, llevando a lomo enormes sacos de pl\u00e1tanos. Mi padre me dijo: \u201c\u00bfVes, hijo? Esos hombres trabajan ocho horas diarias como demonios pero cuando cae la bola [izada en la Comandancia de Marina, en un m\u00e1stil bien visible desde cualquier parte del puerto], dejan el trabajo, se lavan, se visten con los pantalones bien planchados y se van a pasear con las chicas por delante de la iglesia\u2026 Hijo, para los pintores no hay bola: hay que trabajar siempre, sin descanso y, adem\u00e1s, sin ninguna garant\u00eda de \u00e9xito.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Y sin embargo, \u201cmi triunfo\u201d estaba ya all\u00ed tan pronto. Y tan f\u00e1cil\u2026<\/em><\/p>\n<p>Un an\u00e1lisis detenido de estos p\u00e1rrafos nos va descubriendo el estado de la personalidad de Renau antes del viaje a Madrid, y c\u00f3mo el s\u00fabito \u00e9xito le sume en un estupor paralizante del que tardar\u00e1 un a\u00f1o en reponerse. Vamos a desmenuzar sus razones para extraer de ellas m\u00e1s luz.<\/p>\n<p>En primer lugar vemos que Renau apenas hab\u00eda salido de Valencia. Dice haber ido una vez a Barcelona y otra a La Coru\u00f1a. El primer viaje, m\u00e1s corto, se pudo deber a razones pedag\u00f3gicas, durante su estancia en Bellas Artes. Pero tambi\u00e9n a cualquier otra causa, desde un compromiso familiar hasta una visita a un m\u00e9dico. Ni Juan ni Alejandro hacen la m\u00e1s m\u00ednima menci\u00f3n a este viaje, al que seguro no fueron ellos. Y hay que tener presente que en aquella \u00e9poca tomar un medio de transporte, o varios, y recorrer trescientos kil\u00f3metros era bastante menos com\u00fan que volar a Am\u00e9rica hoy. Al principio del siglo XX s\u00f3lo las personas pudientes y los viajantes de comercio ejerc\u00edan la movilidad geogr\u00e1fica, adem\u00e1s de los militares y funcionarios con cargo. Pero si desplazarse a Barcelona desde Valencia era algo inusual para un ciudadano corriente, llegar a La Coru\u00f1a requer\u00eda poderosas razones, no mero turismo. Quiz\u00e1 alg\u00fan d\u00eda se pueda descubrir qu\u00e9 demonios fue a hacer el joven Renau a la capital gallega, qu\u00e9 le reclam\u00f3 de ella o a qui\u00e9n buscaba en la torre de H\u00e9rcules.<\/p>\n<p>Alejandro Renau explica que en su primer viaje como agente de comercio fuera de Valencia, al llegar a Andaluc\u00eda tuvo la sensaci\u00f3n de encontrarse en el extranjero, porque todo se le hac\u00eda extra\u00f1o, desde el acento hasta la arquitectura.<\/p>\n<p>Y si M\u00e1laga o Sevilla le parecieron a Alejandro ciudades pintorescas, Barcelona, la gran metr\u00f3poli espa\u00f1ola de la \u00e9poca, m\u00e1s cosmopolita que Madrid, con una atm\u00f3sfera cultural bulliciosa, y un ostensible urbanismo modernista, <em>noucentista<\/em>, no ser\u00eda una experiencia indiferente, y menos para un artista en ciernes. En cuanto a La Coru\u00f1a, fuera lo que fuese que Renau hubiera ido a hacer all\u00ed, es lo m\u00e1s distante a Valencia que puede encontrarse en Espa\u00f1a, y las impresiones que el Atl\u00e1ntico, la r\u00eda, el paisaje de prados y granitos, los h\u00f3rreos, los pazos, las iglesias de piedra gris y otros detalles folkl\u00f3ricos pero reales, las impresiones que deja todo eso en un chico de dieciocho a\u00f1os son imborrables. Sin embargo, Renau se las reserv\u00f3. \u00bfEstuvo realmente en La Coru\u00f1a?<\/p>\n<p>Pudiendo haber elegido Barcelona, una meca tan accesible o m\u00e1s que Madrid a un valenciano, Renau se desplaza a la Meseta. El significado de esta decisi\u00f3n hay que tenerlo en cuenta.<\/p>\n<p>En 1928 Barcelona segu\u00eda siendo una fortaleza del arte, aunque en Madrid empezaba a reunirse ya lo m\u00e1s granado de la inteligencia y la pl\u00e1stica, entre otras cosas debido al \u00e9xito de la Residencia de Estudiantes. Sin embargo, la base cultural barcelonesa se llevaba construyendo desde principio de siglo y, lo que es m\u00e1s significativo, impulsada por la iniciativa privada, como la de las galer\u00edas Dalmau, que cultivaban el gusto de una fracci\u00f3n de la burgues\u00eda catalana con exposiciones de artistas espa\u00f1oles y extranjeros de la Escuela de Par\u00eds. El cubismo fue presentado por Dalmau en 1912. En 1917 se publican en la ciudad condal cuatro n\u00fameros de la revista &#8220;391&#8221;, editada por Francis Picabia, en su etapa dada m\u00e1s furibunda. El hecho se debi\u00f3 a que la ciudad se hab\u00eda convertido en un refugio de artistas fugitivos de la guerra europea. Pero las publicaciones aut\u00f3ctonas eran ya una tradici\u00f3n que no cesa hasta 1936, una serie de revistas en catal\u00e1n dedicadas al arte, en especial al arte de vanguardia. Aunque minoritarias, tendr\u00e1n un gran efecto en Catalu\u00f1a e incluso en Madrid. En 1920, Dalmau consigui\u00f3 implicar a las autoridades municipales para realizar una impresionante exposici\u00f3n de arte franc\u00e9s. En 1922 es Francis Picabia el objeto de Dalmau, con un cat\u00e1logo prologado por Andr\u00e9 Breton.<\/p>\n<p>No obstante, a partir de 1925, con la exposici\u00f3n de la Sociedad de Artistas Ib\u00e9ricos en el Retiro, Madrid adquiere un atractivo especial para los intelectuales inquietos de provincias.<\/p>\n<p>Sirva de muestra el caso de un pintor valenciano que quiz\u00e1 no ha obtenido el reconocimiento que se merece, Amadeo Roca, un artista innovador de la generaci\u00f3n de Renau, Pedro de Valencia o Genaro Lahuerta. Al contrario que Renau, Roca era poco amigo de los radicalismos pol\u00edticos. Tras acabar con gran sacrificio econ\u00f3mico sus estudios en Bellas Artes, consigue una beca y marcha a Madrid a finales de la d\u00e9cada de los a\u00f1os 20. Amadeo Roca elige Madrid sobre Barcelona por razones administrativas; a la ciudad condal no pod\u00eda ir con una beca, y esas mismas razones son las que cimentar\u00e1n su carrera. El reconocimiento y el \u00e9xito los encuentra Amadeo Roca en una especie de costumbrismo moderno. Un d\u00eda ve por las calles de Madrid a una mujer vestida de lagarterana. La impresi\u00f3n que le causa es tan grande que acaba alquilando una habitaci\u00f3n en el pueblo toledano de Lagartera, donde se dedica a pintar a sus vecinos con sus estupendas indumentarias. La raz\u00f3n material de Roca para cambiar la capital por el pueblo es que le sal\u00eda mucho m\u00e1s barato vivir, y pod\u00eda estirar su beca.<\/p>\n<p>Otro ejemplo es el de Antonio o Tonico Ballester, hermano de Manuela y futuro cu\u00f1ado de Jos\u00e9 Renau. En <em>Recuerdos de Infancia, Guerra y Exilio<\/em>, una conversaci\u00f3n grabada por Elena Aub al escultor en 1980, Tonico asegura que hizo un viaje a Madrid a los trece a\u00f1os, es decir en 1923. Fue solo, y se ocup\u00f3 de \u00e9l un antiguo disc\u00edpulo de su padre (tambi\u00e9n escultor y profesor de Bellas Artes), Agust\u00edn Ballester. El objeto del viaje de Tonico, que ya estaba matriculado en la Escuela de San Carlos, era visitar museos, sobre todo el de El Prado, familiarizarse con la \u201cverdadera pintura y escultura\u201d.<\/p>\n<p>Como vemos, Madrid era un escenario fant\u00e1stico, donde conviv\u00edan los radicalismos literarios y pl\u00e1sticos con un casticismo bien visible. Y eso deb\u00eda resultar muy atractivo para los j\u00f3venes que aspiraban a ocupar un lugar en el escenario del arte.<\/p>\n<p>Las expectativas que ofrec\u00eda Madrid al joven Renau, no obstante, est\u00e1n m\u00e1s relacionadas con la posible influencia de su padre en los c\u00edrculos acad\u00e9micos que con la ebullici\u00f3n cultural de la ciudad al final de los a\u00f1os 20. Renau establece contacto con ella una vez que desembarca en la capital, porque el asidero al que prev\u00e9 agarrarse es Jos\u00e9 Franc\u00e9s, el portavoz, por as\u00ed decirlo, de la cr\u00edtica conservadora.<\/p>\n<p>Es obvio que la relaci\u00f3n de su padre, acad\u00e9mico de San Carlos, con su colega Jos\u00e9 Franc\u00e9s, acad\u00e9mico de San Fernando, determin\u00f3 la elecci\u00f3n de Madrid en lugar de Barcelona, en la primera (y \u00fanica) confrontaci\u00f3n de Renau con el mercado del arte. Don Jos\u00e9 Renau, profesor de Bellas Artes y de gustos cl\u00e1sicos, fue el primer cr\u00edtico que tuvo Pepito Renau. Ya conocemos el rigor acad\u00e9mico y moral de aquel hombre. Si los trabajos de su hijo hubieran sido malos, de un vanguardismo feroz o simplemente flojos, no le habr\u00eda animado a ir a Madrid con la carpeta bajo el brazo.<\/p>\n<p>Lo que hab\u00eda visto don Jos\u00e9 en aquellas t\u00e9mperas hab\u00eda sido calidad, gusto y oportunidad. Porque el profesor no viv\u00eda con los ojos cerrados a los estilos cambiantes. Ya hemos visto que aunque no le gustaba Picasso tampoco lo despreciaba. Es decir, que estaba, m\u00e1s o menos, al corriente de lo que se hac\u00eda en Par\u00eds. Y estamos hablando de la d\u00e9cada de los 20, cuando el escenario del arte europeo empezaba a llenarse de una enredadera de estilos.<\/p>\n<p>Una muestra de que los artistas espa\u00f1oles y los aficionados al arte conoc\u00edan lo que se coc\u00eda en Par\u00eds es una cr\u00f3nica desde Madrid para &#8220;Las Provincias&#8221; de Luis de Galinsoga, publicada el 20 de diciembre de 1928. En ella informa de una exposici\u00f3n de Jos\u00e9 de Togores en la capital, en la sala de \u201cLos Amigos del Arte\u201d. Son 30 cuadros, \u201cobra conservadora y ortodoxa, destacable en un hombre que lleg\u00f3 a coquetear con el cubismo\u201d (por debilidad de car\u00e1cter, seg\u00fan Galinsoga). Dice que algunos cr\u00edticos han quedado perplejos al ver esta exposici\u00f3n, porque esperaban otra cosa de este artista que resid\u00eda entonces en Par\u00eds y se trataba con los m\u00e1s prestigiosos pintores.<\/p>\n<p>En resumen, Pepe Renau va a Madrid impulsado por su padre y recomendado por \u00e9l a una de las personas m\u00e1s influyentes en el panorama art\u00edstico convencional de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Ignorante de lo que le esperaba, el joven Renau desembarca con varios objetivos. El viaje ten\u00eda que rentabilizarse. Una de las formas de hacerlo era absorber el ambiente madrile\u00f1o, asomarse a las tertulias literarias, visitar museos, presentar dibujos a revistas, tomar bocetos. El r\u00e9dito que un artista puede obtener de un viaje a un lugar interesante est\u00e1 en relaci\u00f3n con el capital art\u00edstico, intelectual y humano que posea, que en el caso de Renau era alto.<\/p>\n<p>Dos o tres semanas deja pasar Renau antes de presentarse en casa de don Jos\u00e9 Franc\u00e9s. Y el resultado de la primera visita es el esperado en cualquier circunstancia parecida. Entre los acad\u00e9micos Renau y Franc\u00e9s deber\u00eda haber una cordialidad meramente profesional. Que no hab\u00eda gran familiaridad entre ellos lo muestra la recepci\u00f3n que se le da al muchacho, haci\u00e9ndole volver tres veces. Quiz\u00e1 si Renau no hubiera tenido la ocurrencia de dejar en casa de don Jos\u00e9 Franc\u00e9s la carpeta con sus trabajos, porque le \u201cpesaba bastante\u201d, a la cuarta visita se habr\u00eda hartado de dilaciones y se habr\u00eda olvidado de Franc\u00e9s. La tentaci\u00f3n de imaginar qu\u00e9 habr\u00eda sido de nuestro pintor en ese caso es muy fuerte, pero pertenece al \u00e1mbito de la novela, no de la biograf\u00eda.<\/p>\n<p>Mas los dibujos de Renau desconciertan al hombre influyente. Le desconciertan tanto que imagina que es un joven de origen franc\u00e9s, o que ha pasado una temporada en Par\u00eds absorbiendo pintura, o que incluso es un impostor. Le cita en su casa, y se acompa\u00f1a de un verdadero tribunal de expertos. Tambi\u00e9n est\u00e1 presente su mujer, que era conocida por &#8220;La Vitrina&#8221;, por la generosa exhibici\u00f3n a trav\u00e9s de sus escotes. El panel de expertos interroga al joven Renau, que responde amedrentado, pero en unos t\u00e9rminos que convencen a aquellos se\u00f1ores de que no es un impostor. Ya est\u00e1. La suerte est\u00e1 echada.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 suerte? Este es un punto en el que interesa detenerse. Porque la exposici\u00f3n que don Jos\u00e9 Franc\u00e9s y sus amigos organizan a toda prisa a \u201cRenau Beger\u201d en el C\u00edrculo de Bellas Artes de Madrid, no es un impulso de generosidad ni de reconocimiento de un genio. No tenemos que llamarnos a enga\u00f1o, Renau fue un hombre excepcional, un artista formidable, pero no fue ning\u00fan genio.<\/p>\n<p>La suerte que aquel grupo de personas influyentes deciden esa tarde de noviembre de 1928 es la de poner en circulaci\u00f3n a un artista prometedor bajo su m\u00e1s estricto control. El \u00e9xito fulminante no fue debido en exclusiva a la obra de Renau, sino al aparato que don Jos\u00e9 Franc\u00e9s y sus amigos debieron montar en torno a la exposici\u00f3n. No se explica que el &#8220;todo Madrid&#8221; la visitara, desde las infantas hasta un general con una temible hoja de servicios.<\/p>\n<p>Y este aparato es el que explica, en gran medida, la decepci\u00f3n \u00edntima de Renau. Cualquier joven creador inteligente (pintor, m\u00fasico, escritor) no tarda en percibir que el \u00e9xito s\u00fabito no es obra del azar ni de su mero genio, sino del trabajo subterr\u00e1neo y activo de los que mueven influencias. El rechazo brutal de Renau al mercado del arte arranca de esa experiencia traum\u00e1tica. En cosa de d\u00edas se debi\u00f3 de dar cuenta de que aquello era un montaje. \u00bfPor qu\u00e9 en lugar de aceptarlo y dejarse llevar empieza a resistirse a \u00e9l con tanta fuerza? As\u00ed lo contaba en los primeros a\u00f1os de su exilio mejicano, en un art\u00edculo publicado en la revista <em>Las Espa\u00f1as<\/em>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Lo desproporcionado del \u00e9xito tuvo en m\u00ed efectos contraproducentes; qued\u00e9 como aturdido y consciente, a pesar de mi ingenuidad provinciana, del car\u00e1cter realmente titubeante de mis pinturas; teniendo adem\u00e1s una idea exagerada de las dificultades de mi profesi\u00f3n y de lo dif\u00edcil que era alcanzar el \u00e9xito tal como me explicaba mi padre, el haber obtenido todo lo que puede desear un pintor en cuanto a \u00e9xito de p\u00fablico y de cr\u00edtica con tanta facilidad, me desmoraliz\u00f3 totalmente, haci\u00e9ndome ver con una gran claridad la falsedad de aquel p\u00fablico, de aquella cr\u00edtica y hasta de mis propias obras. Rechazando la oportunidad de trasladar mi exposici\u00f3n a Par\u00eds y a Nueva York, regres\u00e9 a Valencia, donde a los pocos meses la crisis intelectual que el acontecimiento de Madrid me hab\u00eda producido me llev\u00f3 a la actividad pol\u00edtica.<\/em><\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s nos encontramos con un fondo \u00e9tico, un lastre de virtud que se opone a la fama f\u00e1cil y a la prosperidad gratuita. El \u00e9xito hay que merecerlo, tiene que costar trabajo. Si hay truco, no hay m\u00e9rito. Lo que subleva a Renau es la inmoralidad que subyace a su \u00e9xito. Si el joven hubiera sido educado en una moral laxa, o su padre hubiera instilado en \u00e9l un pragmatismo de supervivencia, si le hubiera aconsejado que las oportunidades no hay que dejarlas pasar, que es preciso aprovechar los regalos de la suerte, independientemente de la calidad moral de quien la presenta en bandeja, Renau no s\u00f3lo se habr\u00eda ahorrado un trauma, sino que se habr\u00eda convertido en un pintor de moda, habr\u00eda expuesto en Par\u00eds y en Nueva York, y quiz\u00e1 ahora estar\u00edamos hablando del sucesor de Picasso o algo semejante.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, yo creo que la posici\u00f3n moral de Renau ante su \u00e9xito es la que cimenta su fama en Valencia. Le tratan como a un triunfador. Pero, puesto que no explota su popularidad, pudiendo hacerlo dada su capacidad de trabajo, \u201cla imagen\u201d que deja es la del hombre recto a quien merece la pena escuchar y seguir. De ah\u00ed que Renau sea luego la referencia de los intelectuales valencianos y de otros que no lo eran.<\/p>\n<p>Muestra de su pudor moral es la poca gracia que le hicieron las cenas a las que fue invitado, patrocinadas por personalidades famosas, desde el militar Mart\u00ednez Anido al torero Belmonte. Obviamente, preparadas por el equipo de Jos\u00e9 Franc\u00e9s. Pero tambi\u00e9n acudi\u00f3 a otro tipo de cenas, patrocinadas por \u201cconocidas damas de la villa y corte de Madrid\u201d. No eran unas damas cualquiera, no eran princesas de cuento ni arist\u00f3cratas inaccesibles, deb\u00edan ser mujeres de carne y hueso, exuberantes vitrinas de buena carne y estupendo hueso, decididas a pasarlo bien con un artista joven y guapo, seg\u00fan muestran las fotograf\u00edas de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Nunca fue expl\u00edcito Renau a este respecto. Pero las referencias que hizo permiten suponer cosas picantes. En la revista <em>Sa\u00f3<\/em>, evocaba esto Renau:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Entr\u00e9 tambi\u00e9n en contacto con el podrido mundo de la burgues\u00eda madrile\u00f1a, que pienso que ser\u00e1 como la de todo el mundo. Escenas ins\u00f3litas de cama protagonizadas por las m\u00e1s decadentes se\u00f1oras madrile\u00f1as de alcurnia, que quer\u00edan tenerme como colaborador de escenas o cuadros nada gratificantes para m\u00ed. Me fui asqueado, pero algo aprend\u00ed.<\/em><\/p>\n<p>No hay ninguna duda de las actividades en las que Renau fue involucrado. Quiz\u00e1 si hubieran sido j\u00f3venes modelos o musas de vida alegre vinculadas a la bohemia se habr\u00eda dejado llevar de fiesta en fiesta, como ocurr\u00eda en Par\u00eds en los mismos a\u00f1os con los artistas de vanguardia. Pero aunque no haya diferencia sustancial entre el libertinaje de la alta burgues\u00eda y el libertinaje jovial de la bohemia, una conciencia escrupulosa como la de Renau percibi\u00f3 distinciones morales muy notables.<\/p>\n<p>Dice que por primera vez en su vida sinti\u00f3 \u201cun g\u00e9lido vac\u00edo interior y tuve miedo de m\u00ed mismo\u2026\u201d Y comenz\u00f3 a plantearse el por qu\u00e9 y para qu\u00e9 hab\u00eda trabajado tanto, \u201ces decir, la relaci\u00f3n del arte con la gente, de la gente con el arte: \u00bfqu\u00e9 sentido ten\u00eda todo aquello?\u201d<\/p>\n<p>Deteng\u00e1monos en un punto espec\u00edficamente est\u00e9tico.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 lleva el muchacho en aquella carpeta que tanto impresion\u00f3 a Jos\u00e9 Franc\u00e9s y sus amigos?<\/p>\n<p>Esto es lo que colg\u00f3, tambi\u00e9n seg\u00fan Luis de Galinsoga, en cr\u00f3nica del 26 de diciembre de 1928, publicada ese d\u00eda en &#8220;Las Provincias&#8221;. Se titula \u201cGlosas de arte: Revelaci\u00f3n y triunfo memorables del joven valenciano, Renau Beger\u201d. Contiene tres ilustraciones, la m\u00e1s destacada es <em>Marineros ingleses<\/em>.<\/p>\n<p>Hace referencia a otra rese\u00f1a suya publicada en &#8220;ABC&#8221;, en la que pon\u00eda por las nubes la exposici\u00f3n, \u201clo m\u00e1s culminante de nuestra vida art\u00edstica en lo que va de temporada\u201d. Justifica la calidad del joven Renau por su estirpe de artistas, menciona a su padre, acad\u00e9mico de San Carlos, en lo que se ve que Galinsoga era pr\u00f3ximo a Jos\u00e9 Franc\u00e9s, que organiz\u00f3 la exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>La inauguraci\u00f3n fue un \u00e9xito de p\u00fablico, que manifestaba \u201cen vehementes opiniones su admiraci\u00f3n por el prodigioso pintor\u201d. Exhib\u00eda 26 estampas: temples, lavados, aguadas, aguatintas, etc.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Lo primero que de ellas maravilla es la agilidad magistral con que usa estas t\u00e9cnicas, solas o combinadas, sin c\u00e1nones, sin f\u00f3rmulas, sin recetas, seg\u00fan lo que la inspiraci\u00f3n pide en un instante en que aflora exigente y acuciosa, requiriendo al ejecutante a que interprete lo que el creador imaginativo ha alumbrado.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>En cuanto a los temas, a los motivos de emoci\u00f3n, Renau es tambi\u00e9n maestro. Su cultura se adivina rica, variada, selecta, lograda en lecturas copiosas, en voraces pesquisas de libros y revistas de ilustraciones depuradas, y sobre todo, mediante una intuici\u00f3n y un talento natural\u00a0 formidables, por lo penetrantes, sagaces y sutiles.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Cuanto de alacridad pueda apetecer una fantas\u00eda para volar, la tiene Renau en su imaginaci\u00f3n creadora. Y vuela en efecto por \u00e1mbitos que si fueron explorados hasta ahora por otros n\u00famenes, no lograron ser interpretados de tan fina manera como ahora lo son por Renau Beger.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Hay trozos en las estampas de este artista que no los resolver\u00eda mejor, con sentido m\u00e1s decorativo, un pintor oriental. Y en punto a modernidad de dibujo, no hay en el vanguardismo pululante por Europa quien acierte a estremecer la sensibilidad de nuestra \u00e9poca con una interpretaci\u00f3n m\u00e1s nueva \u2013 dentro de lo honrado y de lo positivo, de lo que construye, lejos de destruir la forma \u2013 que la de Renau Beger.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Se ha revelado un artista cabal en el ilustrador, en el pintor decorador que es Renau Beger. Su triunfo en Madrid se ofrecer\u00e1 siempre como ejemplo y memoria de la prepotencia del genio, sin necesidad de anuncios, reclamos ni preparativos de publicidad.<\/em><\/p>\n<p>En lugar de tom\u00e1rselo como el triunfo que fue, Renau lo recibe como un segundo martillazo en su conciencia, despu\u00e9s de aquel del grito pegado a la pared. Primero descubre que a la mayor\u00eda de las personas el arte les importa un r\u00e1bano, no acuden a las exposiciones, no hacen caso a los artistas; pero se dejan impresionar por la publicidad, los carteles pegados en las paredes, inventados espec\u00edficamente para eso, para impresionar al precario consumidor de la \u00e9poca. Y cuando tiene oportunidad de poner a prueba su talento, ve con claridad que el \u00e9xito es algo organizado, previsto, calculado y nada cristalino, porque su fondo es legamoso y turbio, como las veladas con las se\u00f1oras de la mejor sociedad de la Villa y Corte.<\/p>\n<p>De todas maneras, es muy posible que el martillazo en la conciencia de Renau se debiera menos al \u00e9xito art\u00edstico que a sus consecuencias sociales y sobre todo personales. Quiero decir que a Renau no le sorprendi\u00f3 del todo el reconocimiento de su trabajo. Sab\u00eda que estaba haciendo cosas buenas, cosas interesantes, cosas novedosas. A lo largo de su vida no se observa ninguna ocasi\u00f3n en la que dude en serio de su capacidad, de su profesionalidad, de su talento. Su amor propio fue siempre s\u00f3lido, casi gran\u00edtico. Y a causa de \u00e9l no par\u00f3 de tener conflictos con otros artistas, algunos de su talla, en M\u00e9jico, y otros inferiores a \u00e9l, como le suceder\u00eda en la Alemania Democr\u00e1tica.<\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9373&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Advirtamos que, pese a lo que se leer\u00e1 a continuaci\u00f3n, el regreso a Valencia no fue ni tan s\u00fabito ni se pareci\u00f3 tanto a una huida. Entre otras cosas porque Renau accedi\u00f3 a que se publicaran sus t\u00e9mperas en la revista &#8220;La Esfera&#8221;, dirigida a un p\u00fablico selecto. Naturalmente, cobraba por ello.<\/p>\n<p>As\u00ed lo cuenta en sus &#8220;Notas&#8221;.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Naturalmente, no vend\u00ed ni un solo cuadro, ni visit\u00e9, como qued\u00f3 convenido, al referido marchand: ni Par\u00eds ni Nueva York\u2026 Mis ilusiones pict\u00f3ricas, tal como las conceb\u00eda hasta entonces, se acabaron de una vez. Fue aquella la primera y la \u00faltima exposici\u00f3n personal de mi vida.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Regres\u00e9 a Valencia con los bolsillos vac\u00edos, y se me dispens\u00f3 un recibimiento entusiasta. Para corresponder a la situaci\u00f3n tuve que asumir durante cierto tiempo una actividad de euforia juvenil, mas la procesi\u00f3n iba por dentro\u2026 Hasta el punto de que ni siquiera en las personas m\u00e1s allegadas pude descargar el hondo desaliento que me pose\u00eda, que ni yo mismo llegaba a entender. No hice ninguna otra pintura en la direcci\u00f3n de las que expuse en Madrid. Llegu\u00e9 a pensar que el pintar carec\u00eda de sentido\u2026 Cruzaban mi \u00e1nimo inquietudes e impulsos tan contradictorios que se neutralizaban entre s\u00ed y paralizaban mi actividad, y los d\u00edas y los meses fueron pasando sin pena ni gloria.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Para ganarme la vida, segu\u00ed trabajando como siempre en materiales de publicidad y por lo dem\u00e1s no recuerdo a ciencia cierta las cosas que pasaron por entonces. Salvo vagamente que las escasas pinturas y dibujos, que segu\u00eda haciendo casi por inercia, eran cada vez m\u00e1s fr\u00edos, y que uno de los extremos de la contradicci\u00f3n a que aludo \u2013mi creciente inter\u00e9s por la literatura revolucionaria \u2013 fue tomando altura con respecto a los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Creo que por entonces fue cuando tom\u00e9 el primer contacto con los anarquistas, que predominaban en Valencia. Creo que Paco Carre\u00f1o estaba a\u00fan en Granada, que siguieron las charlas y paseos con los dem\u00e1s amigos; que les pas\u00e9 los libros le\u00eddos en Madrid y los que segu\u00eda comprando y leyendo con la misma fruici\u00f3n y, en fin, que nuestras discusiones empezaron a tomar un cariz muy diferente\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Lo que recuerdo bien es que, al cabo de alg\u00fan tiempo \u2013 en el oto\u00f1o del 29 debi\u00f3 ser \u2013 decid\u00ed una nueva estancia en Madrid y buscar all\u00ed un trabajo con caracter\u00edsticas distintas. Pero hab\u00eda tambi\u00e9n otro motivo: desde mi regreso ten\u00eda clavada la espina de si aquel Madrid que hab\u00eda conocido de de modo tan superficial y fulgurante, era el verdadero Madrid.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Paco Bad\u00eda se vino conmigo. Instal\u00e9 mi estudio en un \u00e1tico de la calle de Vel\u00e1zquez. Como no conoc\u00eda Madrid, Bad\u00eda se dedic\u00f3 desde el primer momento a vagar por las calles y caf\u00e9s de los barrios populares, a ver museos y exposiciones y a trabajar en unas tallas de madera que se trajo de Valencia. Fuera de las horas de trabajo, llev\u00e1bamos una vida separada y distinta. Pues yo, por las tardes, me ocupaba afanosamente de \u201cbuscar la luz\u201d por las tertulias del Madrid intelectual.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Conoc\u00ed de cerca los prestigiosos ambientes culturales de la capital de Espa\u00f1a, y a buena parte de los m\u00e1s conocidos escritores y artistas de la \u00e9poca y a muchos otros, m\u00e1s j\u00f3venes y menos conocidos. Mas creo que resulta in\u00fatil describir aqu\u00ed, pormenorizadamente, unas impresiones que no a\u00f1adir\u00edan nada a lo mucho ya escrito sobre la mediocridad y postraci\u00f3n de los cen\u00e1culos art\u00edsticos y literarios madrile\u00f1os durante la Dictadura primorriverista.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>No encontr\u00e9 ni una gota de lo que buscaba, lo que, por otra parte, no sab\u00eda entonces definir con mediana precisi\u00f3n. El caso es que entre muchas cosas, sin duda serias, pero de un inter\u00e9s muy relativo para m\u00ed, me toc\u00f3 o\u00edr y presenciar otras de una crueldad casi morbosa, y otras a\u00fan tan rayanas en la sordidez que me avergonzaron y quitaron las ganas de perseverar por ese camino. Mas a pesar de todo, yo cre\u00eda entonces que quiz\u00e1 tuve mala suerte, que la luz que yo buscaba estaba confinada en \u00e1mbitos an\u00f3nimos o en las criptas de la clandestinidad, o que quiz\u00e1s no exist\u00eda a\u00fan en ning\u00fan lado\u2026 Muy posteriormente comprob\u00e9 que esta \u00faltima hip\u00f3tesis result\u00f3 ser la aproximada.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Salvo algunos comentarios, bien poco dije a Bad\u00eda sobre el fondo de mis cuitas negativas, pues no eran a\u00fan concluyentes para m\u00ed. Por sus comentarios y estado de \u00e1nimo deduje que nuestras vivencias disent\u00edan netamente: a \u00e9l le hab\u00eda gustado Madrid, a m\u00ed, no. Y no porque nuestros criterios fueran opuestos, sino porque los respectivos contextos sociales \u2013el popular y el intelectual \u2013 difer\u00edan objetivamente. Cuando regres\u00e1bamos a casa \u00e9l estaba contento y yo decepcionado\u2026 Mas no me encontraba tan solo como en la primera estancia en Madrid, porque sent\u00eda a mi lado el calor de un buen amigo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Sin embargo, no todo hab\u00eda sido negativo en esta segunda estancia. En lo que toca a mi trabajo no tuve problema alguno, me lo pagaban muy bien y sobraba dinero para vivir y hasta para comprar libros, muchos libros, que hoje\u00e1bamos con ansiedad. Colm\u00e1bamos con ello importantes vac\u00edos en nuestro frente de informaci\u00f3n, particularmente sobre los \u00faltimos \u201cismos\u201d: cubismo, el movimiento dada\u00edsta \u2013que desconoc\u00edamos casi totalmente \u2013 y el surrealismo. Los dos \u00faltimos cuadraban muy bien con mis posiciones anarquizantes de entonces \u2013 que ya no eran solamente m\u00edas\u2026 Y el caso fue muy curioso. Meses despu\u00e9s, hacia finales del 29 \u2013 o principios del 30 \u2013 hice en Valencia mis primeros fotomontajes surrealistas, uno de los cuales se titula &#8220;El Hombre \u00c1rtico&#8221;. Y hasta mucho m\u00e1s tarde no me percat\u00e9 de que se trataba de un verdadero \u201cautorretrato\u201d subconsciente y simb\u00f3lico de aquella\u00a0 fr\u00eda etapa que he descrito aqu\u00ed. Entre esta obra y las que apenas hac\u00eda un a\u00f1o expuse en Madrid, media un abismo; y no precisamente en t\u00e9cnica y calidad, sino en sentido. Andaba buscando algo a partir de mi propia desolaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>De esta segunda estancia en Madrid, lo m\u00e1s importante y hondo que me qued\u00f3 fue mi t\u00e1cita confrontaci\u00f3n con las impresiones de Paco Bad\u00eda. En el primer viaje me hosped\u00e9 en un humilde Mes\u00f3n de las Ventas: \u00bfpor qu\u00e9 no se me ocurri\u00f3 pasear por las calles adyacentes, visitar las tascas y los bares, conocer un poco, en fin, a las gentes del barrio? Tiempo no me falt\u00f3\u2026 Esta simple reflexi\u00f3n me suscit\u00f3 otras muchas, m\u00e1s completas y profundas.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>En folletos y libros anarquistas le\u00ed, por vez primera, an\u00e1lisis sociol\u00f3gicos y bastante expl\u00edcitos para que las nociones de clase no me fueron ya te\u00f3ricamente extra\u00f1as\u2026 Pero, \u00bfen la pr\u00e1ctica de mi vida? Tal fue la base de mi revisi\u00f3n autocr\u00edtica de entonces. Y empec\u00e9 a \u201cleer\u201d hacia atr\u00e1s los acontecimientos m\u00e1s salientes de mi vida.<\/em><\/p>\n<p>Una de las divergencias m\u00e1s chocantes entre las versiones de este episodio capital en la vida de Renau est\u00e1 en la entrevista que yo le hice en su casa de Berl\u00edn en 1976. Como es natural, recuerdo muy pocos detalles de aquel encuentro, y desde luego nada de la literalidad de sus palabras. Pero seg\u00fan consta impreso en la revista &#8220;La Jaula&#8221; de julio de aquel a\u00f1o, me dijo que de su primer viaje a Madrid se volvi\u00f3 a Valencia con un cheque de cien mil pesetas, lo que contradice su afirmaci\u00f3n en las &#8220;Notas&#8221;, consignada m\u00e1s arriba, de que regres\u00f3 \u201ccon los bolsillos vac\u00edos\u201d.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u00bfSabe usted lo que eran cien mil pesetas en aquella \u00e9poca? Mi padre miraba el cheque por todos los lados, no se lo cre\u00eda. Pero yo no quer\u00eda pintar m\u00e1s, y mi padre confirm\u00f3 la idea de loco que sobre m\u00ed ten\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>Cien mil pesetas en 1928 era una fortuna impensable. Acaso ni Picasso cobrara semejante cantidad. Es posible que yo malinterpretara la cantidad. O que Renau exagerara. O tambi\u00e9n, lo m\u00e1s probable, que fuera muy inferior y no se refiriera a la exposici\u00f3n, sino a la venta de los derechos de reproducci\u00f3n de sus trabajos a &#8220;La Esfera&#8221;.<\/p>\n<p>Es de imaginar la decepci\u00f3n del <em>marchand<\/em> que quer\u00eda llevar la exposici\u00f3n a Par\u00eds y Nueva York, y de don Jos\u00e9 Franc\u00e9s, ante la espantada del joven y prometedor artista. Existe una fotograf\u00eda en un diario de la capital valenciana en la que se ve a Renau rodeado de sus cuadros, ya en Valencia, en 1929. Esto es una evidencia contra la informaci\u00f3n repetida por \u00e9l de que abandon\u00f3 sus cuadros en Bellas Artes y no volvi\u00f3 a saber de ellos. Es lo que le dijo a Manfred Schmidt en una de sus conversaciones grabadas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Mi primera exposici\u00f3n en Madrid me produjo una conmoci\u00f3n, y eso que fue un triunfo tremendo, de cr\u00edtica, de prensa, todos hablaban de m\u00ed. No se cre\u00edan que fuera espa\u00f1ol y que tuviera 20 a\u00f1os. Pensaban que era argentino, franc\u00e9s o belga. Vino incluso la infanta Isabel, la t\u00eda del rey, vinieron toreros. Y el segundo general de la dictadura (Mart\u00ednez Anido) me invit\u00f3 a cenar. Y no vend\u00ed nada. Antes de abrir la exposici\u00f3n conoc\u00ed a un marchante, vio mis cosas y me aconsej\u00f3 que pusiera precios muy altos, para no vender nada. Y luego \u00e9l se encargaba de llevarlo todo a Par\u00eds y a Nueva York. Pero aquella exposici\u00f3n me produjo una sensaci\u00f3n tan deprimente\u2026los cuadros eran tan optimistas\u2026, el p\u00fablico tan decadente, tan superficial, la alta sociedad madrile\u00f1a, putas, intelectuales. Pero no hice ni una sola amistad. Cada d\u00eda la exposici\u00f3n estaba llena, hab\u00eda quien ven\u00eda dos veces. Aquello me deprim\u00eda. Empec\u00e9 a pensar que pintar no ten\u00eda ning\u00fan sentido, que ten\u00eda que dedicarme a otra cosa. Coincidi\u00f3 que me compr\u00e9 unos folletos de literatura anarquista, Bakunin y eso. Fue para m\u00ed un descubrimiento tremendo. Mi padre era mon\u00e1rquico, cat\u00f3lico, acad\u00e9mico, muy buena persona, pero muy reaccionario, muy tradicional. En los folletos me encontr\u00e9 con algo de lo que no ten\u00eda ni idea. Tom\u00e9 la decisi\u00f3n ingenua de no volver a pintar, de hacer primero la revoluci\u00f3n social; despu\u00e9s, ya pintar\u00edamos. Era algo infantil. Me puse a buscar a los anarquistas. Dej\u00e9 los cuadros colgados en la exposici\u00f3n, los abandon\u00e9, no s\u00e9 qu\u00e9 pas\u00f3 con ellos. Ni siquiera visit\u00e9 al marchante.<\/em><\/p>\n<p>Es obvio que el Renau adulto recre\u00f3 tanto el trauma de su \u00e9xito, que le aport\u00f3 detalles inexistentes o existentes s\u00f3lo a medias.<\/p>\n<p>El caso es que volvi\u00f3 a Valencia si no en loor de multitud al menos en loor medi\u00e1tica. En varios peri\u00f3dicos impresos le hicieron entrevistas. Y en ninguna manifest\u00f3 el menor s\u00edntoma de desaliento, sino todo lo contrario. Insisti\u00f3 incluso en la idea de llevar la exposici\u00f3n al extranjero. De esto no debemos deducir que su crisis interior fuera inventada, sino que la procesi\u00f3n iba por dentro y hac\u00eda su efecto lentamente.<\/p>\n<p>En febrero de 1929 aparece en &#8220;Valencia Atracci\u00f3n&#8221; una entrevista a Renau de Francisco Sol\u00eds Serrano, hecha en enero en Madrid. El periodista pone por las nubes al valenciano \u201csurgido de pronto cual un refulgente cometa en el cielo del arte\u201d. \u201cLa personalidad art\u00edstica de Renau Beger destaca vigorosa, \u00fanica. No copia, crea.\u201d Y sigue:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>En sus obras, de luminoso colorido sobresale una exquisita y refinada modernidad, un agudo humorismo, fino, no vulgar. Igualmente bellos son sus dibujos de elegante composici\u00f3n, citemos algunos: los valencianos selectos y modernos, J\u00e1quera vella y Lliris Vermells, los de las bellas historias de ni\u00f1os, los de ambiente fr\u00edvolo, mujercitas de hoy d\u00eda, negros que se contorsionan en un fren\u00e9tico jazz, los humor\u00edsticos, unos rubios marinos brit\u00e1nicos, duros y ce\u00f1udos, de enjuto rostro reluciente por el brandy y de ojos grises, fr\u00edos, pero brillantes de lascivia, esa concupiscencia de los hombres de mar, los de temas decorativos, los bocetos y apuntes de paisaje o escenograf\u00eda, las portadas de libros, todos, absolutamente todos llevan indeleblemente marcado el sello del arte de este joven pintor. En sus obras resaltan, principalmente la l\u00ednea correcta e impecable, la composici\u00f3n art\u00edstica y adecuada, el colorido pol\u00edcromo y brillante como el de los diminutos dibujos orientales japoneses o chinos sobre lacas y porcelanas, y al mismo tiempo, en algunas de sus obras no exento de cierto misticismo asemejable al de las miniaturas de los c\u00f3dices, obra paciente de monjes medievales.<\/em><\/p>\n<p>Al margen de la ret\u00f3rica, se ve que Renau ha causado impacto. El artista le informa de que va a colaborar con las revistas &#8220;Prensa Gr\u00e1fica&#8221;, &#8220;La Esfera&#8221; y &#8220;Nuevo Mundo&#8221;. Se resiste a ser clasificado dentro de ning\u00fan &#8220;ismo&#8221;, y afirma que \u201cHasta ahora quieren dividir el arte por grupos, cosa que yo concept\u00fao un error. Debe clasificarse por procedimientos.\u201d Tambi\u00e9n asegura:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Hoy estamos ante una crisis grande. El futurismo y el cubismo afortunadamente ya van pasando. Por eso nada puede decirse. Hoy triunfa, adem\u00e1s del que tiene suerte, desde luego el que tiene fuerza de voluntad. Ahora se deja al artista libre. Antes eran disc\u00edpulos de maestros consagrados, de ah\u00ed la mon\u00f3tona sucesi\u00f3n de estilos y la creaci\u00f3n de determinadas escuelas. Hoy se le da una paleta y unos pinceles y se le deja que haga lo que quiera, libre por completo a su albedr\u00edo art\u00edstico. De aqu\u00ed las distintas formas y maneras de hacer y del estilo caracter\u00edstico de cada pintor.<\/em><\/p>\n<p>Es un misterio por qu\u00e9 Renau considera afortunado el supuesto eclipse del cubismo y el ya definitivo del futurismo. Suena m\u00e1s a petulancia juvenil que a idea propia y sustentada. Pero es claro en su caracterizaci\u00f3n del artista moderno como \u201cun creador libre\u201d. Parece que lo lamente, algo nada extra\u00f1o, porque uno de los efectos de la libertad de creaci\u00f3n, sin nada ni nadie que respalde al artista, es que el \u00e9xito s\u00f3lo depende de la suerte, como dice Renau, y muy poco de la fuerza de voluntad.<\/p>\n<p>Sobre sus planes para el futuro contesta Renau:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Mis ideales est\u00e1n en la exposici\u00f3n netamente valenciana que presentar\u00e9 all\u00ed en breve. Y digo netamente por ser toda ella de temas valencianos. Y luego tengo la idea de trasladarla a Par\u00eds. A qu\u00e9 negarle que siento la atracci\u00f3n de Am\u00e9rica; ahora, que ir\u00e9 cuando crea que debo ir, cuando hayan pasado algunos a\u00f1os, una vez que haya agotado cuanto Espa\u00f1a y Europa me pueden dar. Las circunstancias, de ellas depende.<\/em><\/p>\n<p>Desde luego suena a un farol, incluso si ponemos en duda la profundidad de la crisis que padec\u00eda en el momento de realizar la entrevista. \u00bfO no la padec\u00eda a\u00fan?<\/p>\n<p>Sustento la duda en una nota sobre la exposici\u00f3n que su mentor, Jos\u00e9 Franc\u00e9s, public\u00f3 en &#8220;La Esfera&#8221;, acompa\u00f1ada de tres ilustraciones, los l\u00fabricos marineros ingleses, una titulada &#8220;Valencianas&#8221;, y otra, &#8220;Andaluza&#8221;. La cita est\u00e1 tomada de una hoja suelta de la revista, que conserv\u00f3 Renau (proporcionada por su sobrina Marisa G\u00f3mez Renau), en la que no aparece fecha, aunque podemos deducir que es de diciembre de 1928 \u00f3 enero de 1929.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Nos encontramos con el caso de un dibujante que apenas salido de la adolescencia crea con la m\u00faltiple sabidur\u00eda de los cuatro o cinco maestros del arte editorial de Espa\u00f1a.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u00bfD\u00f3nde, c\u00f3mo se ha formado este muchacho? Un reciente concurso de carteles industriales donde Federico Ribas obtuvo el primer premio y Ren\u00e1n Beger (sic) el segundo, ya nos le revel\u00f3. Pero la exposici\u00f3n del C\u00edrculo le ratific\u00f3 con sorprendente elocuencia.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Ren\u00e1n Beger exhib\u00eda no m\u00e1s de quince o diecis\u00e9is dibujos: ilustraciones editoriales, peque\u00f1os carteles, estampas, estilizaciones de paisajes, caricaturas.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>No recat\u00f3 algunos originales de iniciaci\u00f3n angulosa de l\u00ednea chillona, de color, que ofrec\u00edan \u201ccarne\u201d a las fieras del reparo. Aun eso mismo le valoraba mejor, le a\u00f1ad\u00eda \u00edmpetu indiferente y descuidado a su efectiva mocedad. No disimulaba sus influencias y era f\u00e1cil a\u00f1adir a cada t\u00edtulo de estampas un par\u00e9ntesis con la frase \u201ca la manera de\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Pero enseguida, cedido moment\u00e1neamente al reparo y hecha concesi\u00f3n al reproche. \u00a1Qu\u00e9 infinita riqueza de temperamento y qu\u00e9 espont\u00e1nea y pr\u00f3digo genio de artista las suyas!<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Todo en Ren\u00e1n Beger parece tener aquel \u00edntimo y cong\u00e9nito don del destinado a maestr\u00eda suprema. Su trazo en\u00e9rgico o sutil, emocionado o burl\u00f3n, elegante o rudo, seg\u00fan los ritmos y las ideas a que sirve; su extraordinaria sensibilidad para el color, que agota todos los matices de un solo tono y al\u00eda con singular brillantez las m\u00e1s audaces fantas\u00edas crom\u00e1ticas; su distinci\u00f3n y buen gusto en la elecci\u00f3n de temas; su modernidad sin extravagancias ni incluserismo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>No creo enga\u00f1arme vaticin\u00e1ndole primac\u00edas en las distintas culminaciones que el arte editorial ofrece hoy d\u00eda a nuestros dibujantes: el cartel, la ilustraci\u00f3n, la estampa.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>En todos y cada uno de esos aspectos aguardan a Ren\u00e1n Beger no peque\u00f1os triunfos. Y ser\u00e1 grato recordar siempre que fue en el C\u00edrculo de Bellas Artes de Madrid donde se revel\u00f3 este dibujante excepcional.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La firma de Jos\u00e9 Franc\u00e9s bajo esta retah\u00edla de paneg\u00edricos debi\u00f3 impresionar a Renau (al que, cosa desconcertante, llama Ren\u00e1n) tanto como el \u00e9xito de su exposici\u00f3n. Y no s\u00f3lo a \u00e9l, sino al peque\u00f1o universo art\u00edstico valenciano. Cabe reparar en que el cr\u00edtico trata siempre a Renau como dibujante. Por un lado, recorta sus posibilidades como artista. Por otro, subraya una facultad muy codiciada en la \u00e9poca, cuando la ilustraci\u00f3n gr\u00e1fica llenaba las revistas gracias a la t\u00e9cnica del huecograbado, ya muy perfeccionada. Tambi\u00e9n se ve en las palabras de Franc\u00e9s que se siente orgulloso de su descubrimiento, en quien ha puesto tantas esperanzas, luego defraudadas por el artista anonadado por el \u00e9xito.<\/p>\n<p>La fama adquirida le fue muy \u00fatil en Valencia, donde ya ten\u00eda cierto reconocimiento. Le llovieron los encargos publicitarios. El ayuntamiento de Valencia premi\u00f3 un cartel suyo para la Feria de Julio de la ciudad, y recibi\u00f3 un diploma secundario en la Exposici\u00f3n Universal de Barcelona, inaugurada en mayo de 1929.<\/p>\n<p>Pint\u00f3 muy poco, seg\u00fan reconoce, quiz\u00e1 porque le quedaba poco tiempo libre entre la renovada pasi\u00f3n por los libros revolucionarios y su apostolado personal entre los compa\u00f1eros y ex compa\u00f1eros de Bellas Artes. Este contacto directo tendr\u00eda efectos muy persuasivos, debido al aura que acababa de adquirir.<\/p>\n<p>A Manfred Schmidt le hac\u00eda este comentario sobre su crisis personal:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Yo no es que lo decid\u00ed, es que ya no pint\u00e9 m\u00e1s. Sin saber\u2026 es que ya entonces no hac\u00eda otras cosas. Simplemente dej\u00e9 de pintar porque antes hab\u00eda que hacer la revoluci\u00f3n. Era un mundo cultural repugnante. Yo tuve ocasi\u00f3n de conocerlo bien de cerca, porque en ese momento conoc\u00eda a todos los pintores y escritores, y me produjo repugnancia. Dije, fuera, se acab\u00f3. Yo ven\u00eda de un mundo muy sano, de Valencia, ambiente campesino y artesano, pero era una provincial muy especial, muy politizada, una gran tradici\u00f3n republicana, ya en tiempos de Carlos V hubo una revuelta tremenda, en el siglo XVI, o sea que es una sociedad muy de izquierdas. La poblaci\u00f3n dominante es campesina y artesana. Madrid era burocr\u00e1tica, la capital artificial de Espa\u00f1a, que la hizo Felipe II para unificar el imperio. Ese contraste me impresion\u00f3 mucho y decid\u00ed dejar de pintar.<\/em><\/p>\n<p>Los j\u00f3venes artistas valencianos, procedentes casi todos de la Escuela Superior de San Carlos o de la de Artes y Oficios, constitu\u00edan desde hac\u00eda alg\u00fan tiempo, quiz\u00e1 unos a\u00f1os, una masa preparada para que una pizca de levadura la hiciera subir, esponjarse y convertirse en una sabrosa torta.<\/p>\n<p>En 1928 tuvo lugar en la sala Emporium de la ciudad de Valencia la llamada \u201cExposici\u00f3n de Arte Joven.\u201d El nombre reflejaba el contenido de la muestra. El poeta Juan Lacomba ley\u00f3 un manifiesto en la inauguraci\u00f3n. Atacaba el arte acad\u00e9mico, es decir, el dominio que este arte ejerc\u00eda sobre el peque\u00f1o mercado art\u00edstico valenciano, aunque no lo planteaba as\u00ed. Fustigaba el t\u00f3pico del provincialismo y ruralismo valenciano, asegurando que Valencia viv\u00eda \u201cal margen de la civilizaci\u00f3n est\u00e9tica mundial, borracha de sol, de cielo, de huerta y de mar\u201d. Solicitaba un arte acorde con el siglo. No anatematizaba a los s\u00f3lidos valores del arte valenciano, Sorolla, Blasco Ib\u00e1\u00f1ez, etc., pero ped\u00eda que se les dejara de considerar gu\u00edas.<\/p>\n<p>El problema de este tipo de manifiestos es que no proclaman lo que realmente les motiva: el deseo de reservarse un hueco en el mercado. De tal modo que confunden al p\u00fablico intelectual al que se dirigen y tambi\u00e9n al p\u00fablico que conforma su posible nicho de mercado.<\/p>\n<p>Los intelectuales y artistas m\u00e1s inquietos estaban fascinados por la revoluci\u00f3n sovi\u00e9tica, que hab\u00eda triunfado despu\u00e9s de d\u00e9cadas de incendiarias proclamas contra el coraz\u00f3n del sistema en todos los pa\u00edses europeos sin excepci\u00f3n. As\u00ed que el ataque a la base de la sociedad era el recurso m\u00e1s socorrido, aunque nada eficaz, cosa que provocar\u00eda unas frustraciones que, lejos de convencer a los revoltosos de su enfoque defectuoso les confirmaban en su raz\u00f3n. Como digo, el texto de Lacomba no es revolucionario, pero sienta las bases de otro que s\u00ed lo ser\u00e1, aunque tampoco sus objetivos aparecer\u00e1n muy definidos.<\/p>\n<p>Lo escribi\u00f3 Jos\u00e9 Renau con motivo de la \u201cExposici\u00f3n de Arte de Levante\u201d, una muestra oficialista y oficial celebrada en el Palacio Municipal de Valencia en junio de 1929. Participaban en ella los artistas maduros y consagrados, desde Jos\u00e9 Benlliure y Cecilio Pl\u00e0 al propio Jos\u00e9 Renau Montoro. El organizador era el Patronato Nacional de Turismo, y el prop\u00f3sito de la muestra era poner a disposici\u00f3n de los compradores valencianos y forasteros obras de artistas cotizados.<\/p>\n<p>Como es de imaginar, la reacci\u00f3n de los j\u00f3venes artistas \u201cen paro\u201d fue de desagrado. La de Renau fue tremebunda. En un texto que circul\u00f3 exclusivamente en los c\u00edrculos de iniciados y que no tuvo ninguna repercusi\u00f3n p\u00fablica, Renau no dej\u00f3 t\u00edtere con cabeza.<\/p>\n<p>Para entender mejor la transformaci\u00f3n psicol\u00f3gica e intelectual del joven Renau es interesante recordar lo que en enero de ese a\u00f1o le dec\u00eda a Sol\u00eds Serrano sobre el turismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Yo creo que el turismo es lo que m\u00e1s caracteriza la vida actual. El porvenir de las naciones y tambi\u00e9n de las regiones est\u00e1 en el turismo. Y respecto al arte puesto a su servicio, lo considero no s\u00f3lo necesario sino imprescindible, y opino que para la difusi\u00f3n de las bellezas de cada regi\u00f3n deben encargarse sus artistas, por ser los que m\u00e1s sienten las bellezas, los tipos, el ambiente.<\/em><\/p>\n<p>Renau se refer\u00eda a las estampas de andaluzas o valencianas que hab\u00eda presentado en la exposici\u00f3n de Bellas Artes. Pero seis meses despu\u00e9s, el mismo que aprecia el valor del turismo y el trabajo de los artistas en relaci\u00f3n con ese fen\u00f3meno naciente, redacta &#8220;A ra\u00edz de la Exposici\u00f3n de Arte de Levante, Valencia 1929&#8221;, un panfleto incendiario.<\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space \"><\/div>[vc_single_image image=&#8221;9370&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_single_image image=&#8221;9374&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Lo m\u00e1s curioso es que Renau no dirige su artiller\u00eda m\u00e1s pesada contra los maestros consagrados, sino contra los artistas de su generaci\u00f3n que se amoldaban al mercado. Esto puede parecer absurdo, pero evidencia la astucia de Renau, que era un tipo inteligente.<\/p>\n<p>\u00c9l es joven, ha triunfado, se le aprecia en los medios que consumen y publicitan la creaci\u00f3n art\u00edstica, y en lugar de entregarse a Moloch, se escapa de la asimilaci\u00f3n. El problema de la indignaci\u00f3n proclamada por Renau es que no dice hacia d\u00f3nde hay que escapar. Todav\u00eda no lo sabe. Al cabo de un a\u00f1o se dar\u00e1 cuenta de que \u201cno hab\u00eda otra posible salida que la revoluci\u00f3n social\u201d.<\/p>\n<p>Es posible que la reacci\u00f3n de Renau sea de una astucia intuitiva, no calculada. La teor\u00eda sustentadora vendr\u00e1 despu\u00e9s, una vez haya tomado partido por la revoluci\u00f3n social, y no obstante contin\u00fae haciendo carteles convencionales (aunque con su estupendo estilo), y colabore en revistas populares apol\u00edticas con ilustraciones er\u00f3ticas, a la vez que dirige la l\u00ednea gr\u00e1fica de una revista anarquista. Ya nos detendremos en esta aparente contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esto es lo que dice a sus compa\u00f1eros de generaci\u00f3n en su manifiesto:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>No al arte de los viejos artistas y pseudoartistas, que obedeci\u00f3 a una \u00e9poca equivocada o no, pero muy lejos de nosotros a pesar de estar tan cerca, sino al arte de los \u201cj\u00f3venes viejos\u201d es al que debemos dirigir todas nuestras censuras y desprecios. Al arte de los j\u00f3venes inertes: sin vida, ego\u00edstas de una comodidad que luchando y sufriendo crearon otras \u00e9pocas. A esa generaci\u00f3n tan abundante hoy, r\u00e9mora peligros\u00edsima para nuestra vida y nuestro siglo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La \u00fanica direcci\u00f3n que apunta el joven rebelde se contiene en este p\u00e1rrafo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Queremos que el arte nos ense\u00f1e la fisonom\u00eda moral de una \u00e9poca, de un individuo, de un momento, m\u00e1s que la apariencia material, que nada nos interesa, ni nunca interes\u00f3 ni emocion\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de la sensibilidad epid\u00e9rmica de los sentidos.<\/em><\/p>\n<p>Lo que propone Renau es \u201cla emoci\u00f3n, no de la forma y el color, sino del alma, de la forma y del color. Queremos sensibilidad din\u00e1mica, humedad de sentimientos, calor de pasiones, locura de voluptuosidades.\u201d<\/p>\n<p>La \u00fanica manera de entender estas imprecisas indicaciones es coloc\u00e1ndolas en su contexto cultural y social. Y ni siquiera en \u00e9l adquieren un sentido n\u00edtido. Porque de haber sido as\u00ed, su impacto habr\u00eda sido formidable, cuando fue nulo. Lo que hizo el atrevido Renau fue situarse a la cabeza de la vanguardia, pegar un saltito y convertirse en l\u00edder sin ser muy consciente de lo que estaba haciendo. Digo saltito porque gracias a la popularidad que hab\u00eda adquirido, al optar a favor de los parias sin cuota de mercado, en lugar de quedarse c\u00f3modamente en el nicho de los consagrados o encaminados a la consagraci\u00f3n, no necesit\u00f3 hacer un gran esfuerzo; simplemente se levant\u00f3 y dijo p\u00fablicamente que no le gustaban las reglas del sistema.<\/p>\n<p>Recordemos que estos plantes espectaculares no eran infrecuentes en el Par\u00eds o el Berl\u00edn dada\u00edstas, ni en la Espa\u00f1a de cultura supuestamente retrasada. El ejemplo m\u00e1s conspicuo es el de Dal\u00ed, que mont\u00f3 varios n\u00fameros en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde estudiaba, hasta que consigui\u00f3 que le expulsaran. Pero Dal\u00ed era un hombre en busca de la fama y el dinero, cosas que a Renau le parec\u00edan repugnantes.<\/p>\n<p>El valenciano ser\u00e1 el primero de los artistas espa\u00f1oles que se\u00f1ale con toda claridad al mercado como el problema principal de los artistas y del arte. Para entonces Renau ya ser\u00e1 marxista. Y se mantendr\u00e1 en sus trece hasta el final de su vida. Lo m\u00e1s singular de todo esto es que semejante lucidez le alejar\u00e1 de las complacencias de los intelectuales de todas las \u00e9pocas y pa\u00edses en los que vivi\u00f3, incluidos los artistas de la RDA, donde oficialmente no exist\u00eda el mercado del arte.<\/p>\n<p>Pero para llegar ah\u00ed, le queda todav\u00eda, en 1929, pasar por un t\u00fanel de ambig\u00fcedad y de angustias. El t\u00fanel es Madrid, una ciudad que le desagradar\u00e1 siempre.<\/p>\n<p>Regresa por segunda vez a la capital en oto\u00f1o de 1929, sin el menor esp\u00edritu proletario, algo que \u00e9l subray\u00f3. Es precisamente la decepci\u00f3n que le caus\u00f3 lo que volvi\u00f3 a ver all\u00ed el desencadenante del final de su crisis. Todo un mundo de intereses, de corrupci\u00f3n y de sofoco se ech\u00f3 sobre \u00e9l, como me revel\u00f3 en la entrevista que le hice en 1976:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Mire, yo he estado en la tertulia de Ram\u00f3n, el \u201cgran\u201d Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna. Y all\u00ed he visto c\u00f3mo se aplaud\u00eda, casi con l\u00e1grimas en los ojos, los versos vac\u00edos de un joven poeta americano. Ram\u00f3n dijo: \u201c\u00a1Camarero! Traiga usted una copa de co\u00f1ac para este vate\u201d, y hablaba con una seriedad, con una autoridad solemne. Y cuando el poeta se fue un momento al servicio, se empezaron a re\u00edr de \u00e9l a carcajadas y a ponerle como chupa de d\u00f3mine. Yo me dije: \u201cJos\u00e9, ahora mismo haces los bultos y te marchas de esta olla podrida que es Madrid.<\/em><\/p>\n<p>A Renau se le hac\u00eda insoportable la hipocres\u00eda y el cinismo del que se valen ciertos intelectuales para situarse en la cresta de la ola.<\/p>\n<p>Recurramos de nuevo al canon autobiogr\u00e1fico de Renau, sus <em>Notas al margen de Nueva Cultura<\/em>. Lo m\u00e1s importante es la sensaci\u00f3n de confusi\u00f3n cronol\u00f3gica que tiene Renau al rememorar aquel tiempo febril. Luego lo comentamos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Permanecimos en Madrid unos meses, y a finales del 29 est\u00e1bamos ya de nuevo en Valencia. Carre\u00f1o hab\u00eda regresado tambi\u00e9n. Estaba muy descontento de su trabajo, y lo m\u00e1s sorprendente fue que, en unas condiciones totalmente distintas, hubiera llegado a la misma conclusi\u00f3n que yo: no hab\u00eda otra posible salida que la revoluci\u00f3n social. [El subrayado es de Renau.]<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>[\u2026]<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>En lo que personalmente me ata\u00f1e, cuando m\u00e1s se acerca el a\u00f1o 30, m\u00e1s confusos e imprecisos son mis recuerdos.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Aquel a\u00f1o fue decisivo para m\u00ed, y creo que tambi\u00e9n para todo el grupo, y para gran parte de nuestra generaci\u00f3n. Y no porque fuera la antesala de la Rep\u00fablica, pues es bien cierto que \u00e9sta pill\u00f3 desprevenidos a los mismos republicanos, que no la esperaban para tan pronto. Sin embargo he pensado a menudo que, quiz\u00e1s tambi\u00e9n por esta raz\u00f3n, el a\u00f1o 30 fuera decisivo para nosotros: no me atrevo a firmarlo en mi experiencia propia, pues ning\u00fan signo precursor entr\u00f3 en la cuenta de mis opciones de entonces. Mas, me parece que la dial\u00e9ctica entre la necesidad y el azar ha sido muy mal estudiada, y peor a\u00fan aplicada al entendimiento de ciertas etapas de nuestra historia cultural reciente, particularmente a los a\u00f1os inmediatos a la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica: el que \u00e9sta llegara tan pronto fue, tal vez, una coyuntura azarosa, pero el hecho de que llegara, no, pues constitu\u00eda un proceso irreversible, que fue violentamente truncado con la p\u00e9rdida de la guerra del lado republicano\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Desde entonces, siempre que he tratado de rememorar aquellas fechas se me hac\u00eda como un nudo en la cabeza. Pensaba que tal vez ello se debiera a la erosi\u00f3n de un largo exilio, o a las intensas vivencias de otros tiempoespacios y ambientes distintos a los que me vieron nacer\u2026 Hasta que se me hizo necesario poner cierto orden cronol\u00f3gico en mi memoria para resumirlo en este escrito\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Y me encontr\u00e9, con sorpresa, con que ciertas evoluciones intelectuales, cambios de rumbo art\u00edstico, opciones pol\u00edticas y otros procesos complementarios que me parec\u00edan haber durado mucho, a\u00f1os enteros, resulta que realmente sucedieron en un lapso temporal extremadamente corto: unos discurriendo paralelos, otros simult\u00e1neamente, superpuestos, entrecruzados, imbricados en fin en una mara\u00f1a casi inextricable. Todos culminaron precisamente en aquel a\u00f1o de 1930. Y las opciones capitales que entonces decid\u00ed siguen todas, hasta hoy, vigentes para m\u00ed.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Esta experiencia autocronol\u00f3gica me ha deparado dos curiosas impresiones. La primera, que las horas de entonces \u201cten\u00edan\u201d tres veces m\u00e1s minutos y los meses, tres veces m\u00e1s d\u00edas que en toda mi vida anterior y posterior, incluidos los a\u00f1os de la guerra; la segunda, el que esta confusi\u00f3n a la que m\u00e1s arriba me refiero no estaba solamente en mi cabeza sino tambi\u00e9n, y en buena parte, fuera de ella: era objetiva y se respiraba en el aire mismo de aquellos vertiginosos tiempos.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Impresiona la lucidez de Renau en su reflexi\u00f3n sobre la irregular velocidad de los tiempos. Merecer\u00eda la atenci\u00f3n de los historiadores de la \u00e9poca. Resulta singular, y llena de posibles interpretaciones y glosas, la importancia que da Renau a los dos a\u00f1os que anteceden a la instauraci\u00f3n en Espa\u00f1a de la Rep\u00fablica. Importancia superior, dice, a los de la guerra.<\/em><\/p>\n<p>A este respecto, y por mencionar hechos que tienen que ver con el contenido de este libro, vale la pena recordar que la Sociedad de Artistas Ib\u00e9ricos, una especie de sindicato de pintores y escultores que tanto dio que hablar en la Rep\u00fablica hasta que fue sucedida por instituciones francamente revolucionarias, fue fundada en 1925; la Escuela de Vallecas, donde se forj\u00f3 un relevante grupo de pintores, data de 1927, y el \u201cSal\u00f3n de los Independientes\u201d, de 1929. Eso sin contar las innumerables agrupaciones de artistas pl\u00e1sticos que conviv\u00edan en Barcelona.<\/p>\n<p>Por un lado, vemos que la dictadura de Primo de Rivera no fue el erial cultural que algunos se empe\u00f1an en se\u00f1alar. Por otro, que se acumularon en ella, al modo que se\u00f1ala Renau, \u201cunos discurriendo paralelos, otros simult\u00e1neamente, superpuestos, entrecruzados, imbricados en fin en una mara\u00f1a casi inextricable\u201d, movimientos que estallar\u00edan en 1931 de un modo tan virulento que la sociedad no acert\u00f3 a asimilar, y que desembocar\u00edan en una guerra civil de la que fueron responsables todos los elementos en conflicto, no s\u00f3lo unos pocos.<\/p>\n<p>Regresemos a las postrimer\u00edas de 1929. El joven Renau ha vuelto a Valencia. En su ausencia, o quiz\u00e1 cuando est\u00e1 a punto de regresar a Madrid, se ha inaugurado en la ciudad del Turia la llamada &#8220;Sala Blava&#8221;.<\/p>\n<p>Se trata de unos bajos con cierto aire g\u00f3tico en una manzana situada en el coraz\u00f3n de la vieja Valencia universitaria, rodeada de iglesias memorables y a la espalda de las calles m\u00e1s comerciales de la pujante ciudad. El promotor es un empresario de la industria cer\u00e1mica, Fernando Gasc\u00f3n Sirera, que ha hecho fortuna en el t\u00e9rmino de Canillejas, pegado a Madrid. Pretende sentar las bases de algo que desea convertir en una versi\u00f3n valenciana de \u201cEls Quatre Gats\u201d de Barcelona, un c\u00edrculo selecto, un club de intelectuales y artistas locales. La calidad de aquellos a los que intenta agrupar est\u00e1 todav\u00eda por verse, pero desde nuestra perspectiva sabemos que era alta. La \u201cSala Blava\u201d tendr\u00e1 una vida corta, pero dar\u00e1 lugar, en paralelo al apostolado de Renau, a todas las pulsiones vanguardistas que ir\u00e1n cuajando en la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Cuando el pintor rebelde vuelva por segunda vez a Valencia desencantado de Madrid, donde no ha encontrado la luz que busca, frecuentar\u00e1 las tertulias de la &#8220;Sala Blava&#8221; y contribuir\u00e1 a algunas de sus exposiciones. En estas reuniones cimentar\u00e1 su fama y su liderazgo, y adquirir\u00e1 la confianza en s\u00ed mismo que le llevar\u00e1 en 1934 a fundar una revista, <em>Nueva Cultura<\/em>, que har\u00e1 \u00e9poca a partir de su primer n\u00famero, editado en enero de 1935. No obstante la importancia hist\u00f3rica que ha adquirido la huella de la &#8220;Sala Blava&#8221;, conviene no olvidar que era una isla en el mar del arte valenciano, lleno de archipi\u00e9lagos y pen\u00ednsulas acad\u00e9micas, comerciales o convencionales.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo m\u00e1s interesante, a mi parecer, en ese confuso y el\u00e1stico a\u00f1o de 1930 en la vida de Renau es su contacto con los militantes anarquistas. As\u00ed es como lo evocaba ante Manfred Schmidt en una de las cintas de 1977.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>La primera exposici\u00f3n que hice fue en el sindicato de los estibadores del puerto de Valencia. Desde muy joven he trabajado con la clase obrera.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Primero fui anarquista. Hab\u00eda muchos anarquistas en Valencia. Anarquistas armados, terroristas. Algunos huyeron a M\u00e9jico y a Argentina y fundaron all\u00ed los primeros sindicatos. Muchos eran catalanes.<\/em><\/p>\n<p>No hay ninguna otra noticia de que el joven Renau realizara una exposici\u00f3n en el puerto de Valencia dedicada a los estibadores. Puede formar parte de la leyenda construida por el artista. Aunque tambi\u00e9n puede ser una confusi\u00f3n con el mural que realiz\u00f3 en la Mar\u00edtima Terrestre, el sindicato de la FAI situado en la Calle de la Reina, pr\u00f3xima al puerto de Valencia, y que destruy\u00f3 seg\u00fan unos uno de los bombardeos sobre el puerto, o seg\u00fan otros el revanchismo y la barbarie cultural de las tropas franquistas que entraron en Valencia en 1939.<\/p>\n<p>En otra entrevista concedida a Juan Antonio Hormig\u00f3n y publicada en la revista &#8220;Triunfo&#8221; el a\u00f1o 1974, dec\u00eda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>En aquel tiempo, yo hablaba mucho con los campesinos y pescadores. A veces me iba con ellos al atardecer en los barcos y pasaba la noche faenando y hablando. Aprend\u00ed a conocerlos y vi sus condiciones de vida. Desde entonces me irrita que se sublime al proletariado que vive en esas condiciones horrorosas e infrahumanas. Ser proletario no es nada hermoso. Aquello influy\u00f3 mucho en mi concepci\u00f3n pol\u00edtica, y desde entonces estuve junto a aquellos que luchan por acabar con ese estado de cosas y con la sociedad dividida en clases.<\/em><\/p>\n<p>Desde luego, la condici\u00f3n de proletario no deb\u00eda ser entonces nada hermosa. Baste recordar el famoso cuadro de Sorolla, \u201cY dicen que el pescado es caro\u201d. No se necesitaba tener una mentalidad revolucionaria o protorrevolucionaria como deb\u00eda de ser la de Renau en 1929, para escandalizarse por las condiciones de vida de los proletarios.<\/p>\n<p>Esta estampa b\u00edblica de Renau haciendo apostolado entre los pescadores no debe estar muy alejada de la realidad. Sabemos, por \u00e9l mismo y por su hija Teresa, que ten\u00eda una gran pasi\u00f3n por el mar. Dej\u00f3 testimonio de ello en M\u00e9jico en las ilustraciones de un libro sobre la naturaleza marina, que no lleg\u00f3 a editarse. Y una y otra vez utiliz\u00f3 elementos marinos en sus dibujos: caracolas, olas encrespadas, peces, paisajes costeros.<\/p>\n<p>Esto es lo que cuenta Renau en sus &#8220;Notas&#8221;.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Apenas regresado de Madrid reanud\u00e9 el contacto con mis nuevos amigos libertarios. La vida del grupo se normaliz\u00f3 con alg\u00fan amigo m\u00e1s, si no recuerdo mal. Nuestras lecturas y temas habituales discurr\u00edan en dos direcciones principales: literatura anarquista a todo pasto e informaci\u00f3n sobre los movimientos vanguardistas europeos de entonces, lo cual no dejaba de ser un contrasentido. Nuestras discusiones se hac\u00edan cada vez m\u00e1s vivaces y \u201cpolitizadas\u201d. Entrecomillo esta palabra porque\u00a0 -y ah\u00ed viene la segunda contradicci\u00f3n \u2013 seg\u00fan la l\u00f3gica de nuestros postulados \u00e1cratas ten\u00edamos que ser apol\u00edticos en principio.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>(\u2026)<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Hasta entonces mi anarquismo se hab\u00eda limitado a la lectura de folletos y libros, y a las consiguientes pl\u00e1ticas y discusiones en el seno del grupo. He de advertir, sin embargo, que en un lapso de tiempo relativamente corto, mis copiosas lecturas me hab\u00edan permitido encontrar los l\u00edmites te\u00f3ricos del anarquismo. Mas faltaba lo fundamental: la necesaria confrontaci\u00f3n de la teor\u00eda con la pr\u00e1ctica.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Mis nuevos amigos me invitaban a ciertas reuniones, donde fui conociendo paulatinamente las variedades y matices de la familia \u00e1crata -anarquistas \u201cpuros\u201d, anarcosindicalistas, naturistas, vegetarianos, nudistas esperantistas\u2026 &#8211; para las cuales las tierras valencianas eran muy pr\u00f3digas por entonces. Comenc\u00e9 a frecuentar el Ateneo Libertario, sito en el Cam\u00ed del Grau [hoy Avenida del Puerto] (hab\u00eda otros en Valencia), que result\u00f3 famoso, para mi experiencia anarquista cuando menos\u2026<\/em><\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 le parece al Renau de 1976 un contrasentido interesarse por la literatura anarquista y a la vez por los movimientos vanguardistas europeos? Acaso por la mezcla impura de la esfera social con la est\u00e9tica. Aunque esto es dudoso, porque los anarquistas ten\u00edan en gran estima la cultura; y aunque es posible que los vericuetos del arte moderno les trajeran al fresco, transitarlos no era contradictorio con sus ansias revolucionarias, que tambi\u00e9n sent\u00edan muchos vanguardistas, si bien no con la misma coherencia. Quiz\u00e1 la raz\u00f3n de esta supuesta paradoja la encontrara Renau en la inclinaci\u00f3n elitista de los artistas, que les exclu\u00eda de las masas y les apartaba de la acci\u00f3n social. Tampoco parece muy coherente. La novela <em>Jusep Torres Campalans<\/em>, de Max Aub, escrita y publicada en M\u00e9jico despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, muestra a un pintor cubista espa\u00f1ol de convicciones y pr\u00e1ctica anarquistas. Max Aub se sirvi\u00f3 de su experiencia en el Par\u00eds preb\u00e9lico y tambi\u00e9n de las conversaciones que hab\u00eda mantenido con Renau en el exilio, quien le asesor\u00f3 en la preparaci\u00f3n del libro. Seg\u00fan el jud\u00edo valenciano, el Parnaso art\u00edstico de Par\u00eds estaba lleno de \u00e1cratas, algunos casi m\u00e1rtires como el inventado Torres Campalans. Las memorias y los testimonios de la \u00e9poca lo corroboran.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s probable es que al Renau comunista sus veleidades anarquistas le resultaran incompatibles con el estudio de las tendencias art\u00edsticas, puesto que para \u00e9l ambas ten\u00edan un cimiento pol\u00edtico, absurdo en el primer caso, como subraya, porque el anarquismo puro se opone a la pr\u00e1ctica de la pol\u00edtica, que es el ingrediente esencial del marxismo leninismo.<\/p>\n<p>Es decir, mientras hac\u00eda las dos cosas de un modo intuitivo, Renau no sent\u00eda contradicci\u00f3n alguna. Luego, con la conciencia iluminada ya por la luz del materialismo dial\u00e9ctico, la simultaneidad de ambas acciones le pareci\u00f3 un contrasentido. Pero un contrasentido que le condujo al PCE. De hecho, si no se hubiera interesado por la literatura anarquista, nunca habr\u00eda sentido el impulso de contrastarla con la pr\u00e1ctica, y la decepci\u00f3n que esto le supuso, como se ver\u00e1 en seguida, no le habr\u00eda conducido al comunismo. Luego, siendo ya miembro activo del PCE, colaborar\u00e1 \u00edntimamente con tres revistas anarquistas, dos valencianas y una catalana. Renau sinti\u00f3 siempre una gran simpat\u00eda por los anarquistas, sin duda porque compart\u00edan con \u00e9l un fondo \u00e9tico irrenunciable, que al leninismo le parec\u00eda una veleidad peque\u00f1oburguesa.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>El grupo de amigos anarquistas pertenec\u00eda a la categor\u00eda de los \u201cpuros\u201d. Me tomaron tal confianza que me llevaron a un concili\u00e1bulo ultrasecreto preparatorio de una acci\u00f3n terrorista de envergadura. Lo que all\u00ed vi y o\u00ed es tan inveros\u00edmil que a\u00fan hoy, a tantos a\u00f1os de distancia, me resulta penoso y dif\u00edcil describirlo. Bastar\u00e1 con la \u00faltima fase. El compa\u00f1ero que dirig\u00eda la reuni\u00f3n concluy\u00f3: \u201cLos que tengan pipa (pistola) que den un paso adelante\u201d. Est\u00e1bamos sentados en el suelo, cuatro compa\u00f1eros se levantaron, y este simple hecho los hizo \u201cresponsables\u201d\u00a0 de los grupos de acci\u00f3n previstos en el plan\u2026 Y la incoherencia entre la ben\u00e9vola audacia de aquellos hombres y el terrible infantilismo del plan en cuesti\u00f3n se puso de manifiesto hasta para mi incipiente revolucionarismo peque\u00f1oburgu\u00e9s.<\/em><\/p>\n<p>Renau no especifica en qu\u00e9 consisti\u00f3 aquella acci\u00f3n terrorista, pero relata su participaci\u00f3n en una huelga violenta de los portuarios, tumbando tranv\u00edas en el Cam\u00ed del Grau, que result\u00f3 en la detenci\u00f3n de todos los participantes por su ingenuidad t\u00e1ctica. Al joven Renau le solt\u00f3 la polic\u00eda enseguida porque ninguno de los anarquistas le denunci\u00f3.<\/p>\n<p>En estas y varias otras acciones menores que viv\u00ed, el balance era casi siempre negativo: dada la sistem\u00e1tica improvisaci\u00f3n y falta de rigor en el enfoque y en la organizaci\u00f3n de sus temerarias acciones, me parec\u00eda que aquellos abnegados compa\u00f1eros se dedicaban a una pura gimnasia gestual, sin importarles ni un comino la eficacia: la citada acci\u00f3n terrorista fracas\u00f3 tr\u00e1gicamente, como era de esperar, y la huelga portuaria se perdi\u00f3\u2026<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>En el plano cultural pasaba tres cuartos de lo mismo. En las \u201celites\u201d intelectuales anarquistas reinaba por entonces una desculturaci\u00f3n temible por su inconsciencia misma. Recuerdo una memorable e indescriptible conferencia titulada \u201cOrigen proletario del arte\u201d (sic) que distaba mucho de ser excepcional, sino m\u00e1s bien regla y nivel estad\u00edstico-intelectual de la acracia valenciana. Frecuentaba yo los ateneos libertarios y utilizaba a menudo el derecho a la tribuna libre, y a veces me pasaba de rosca y hasta me ensa\u00f1aba con el orador y su auditorio, siempre c\u00e1ndido y \u00e1vidamente receptivo, a pesar de sentir por ambos una \u00edntima ternura\u2026<\/em><\/p>\n<p>De nuevo Renau se deja influir por la perspectiva en sus recuerdos. Porque su primera militancia en el PCE no fue muy distinta de aquellas \u201cinfantiles\u201d acciones anarquistas.<\/p>\n<p>La flor y nata del joven Partido Comunista de Espa\u00f1a estaba formada por socialistas radicalizados y por ex militantes anarquistas que hab\u00edan encontrado en el marxismo leninismo una fuente de inspiraci\u00f3n, y en los caudales de Mosc\u00fa, una fuente de financiaci\u00f3n. Es un hecho hist\u00f3rico que el PCE fue una fuerza casi irrelevante hasta la Guerra Civil, y el protagonismo que adquiri\u00f3 en ella se debi\u00f3 tanto a la firmeza y a las convicciones de sus militantes, como a la f\u00e9rrea direcci\u00f3n ejercida desde el Kremlin, que entend\u00eda muy bien el curso de la guerra y anticipaba las mejores estrategias para intentar ganarla. Pero no adelantemos acontecimientos.<\/p>\n<p>Recuerda el pintor la lenta pero s\u00f3lida marcha de su grupo de amigos hacia la luz del marxismo, determinada por su capacidad cremat\u00edstica. Renau era el \u00fanico que ganaba dinero suficiente para comprar libros. Esto le permit\u00eda hacer la selecci\u00f3n. Cita como textos importantes La nueva Rusia, de \u00c1lvarez del Bayo y Un notario espa\u00f1ol en Rusia, de Diego Hidalgo, as\u00ed como art\u00edculos sobre la Revoluci\u00f3n de Octubre.<\/p>\n<p>Fruto de la semilla sembrada por el grupo de Renau fue la edici\u00f3n de un solo n\u00famero de cierta revista llamada &#8220;Proa&#8221;. Sus impulsores intentaron plasmar sus inquietudes, y hacerlas p\u00fablicas, algo natural, y coherente con su deseo de influir en la realidad m\u00e1s pr\u00f3xima. La revista no trascendi\u00f3 ni perdur\u00f3. Pero al menos fue el soporte del primer fotomontaje de Renau, el llamado &#8220;Hombre \u00c1rtico&#8221;.<\/p>\n<p>El artista no fue consciente de la trascendencia personal, \u00edntima de ese trabajo hasta casi cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, cuando volvi\u00f3 a realizar una versi\u00f3n de aquel fotomontaje. El &#8220;Hombre \u00c1rtico&#8221; primigenio es un mar oscuro en el que se eleva un iceberg alargado con una especie de brazo tambi\u00e9n de hielo, que se extiende hacia una constelaci\u00f3n vertical de estrellas sustentada en una pelota de golf. Sobre el iceberg hay algo as\u00ed como un globo o burbuja en cuyo interior se ve una pista de circo. Por lo que cuenta el artista, fue un fotomontaje realizado sin premeditaci\u00f3n, impulsivo, espont\u00e1neo, autom\u00e1tico como se supon\u00eda que deb\u00eda ser el surrealismo, estilo del que est\u00e1 impregnada la composici\u00f3n. Al verlo al cabo de los a\u00f1os cay\u00f3 en la cuenta de que era un autorretrato interior, una met\u00e1fora de su estado de \u00e1nimo: fr\u00edo, oscuro, y con unos equilibristas sobre el trapecio en el lugar correspondiente a la cabeza, al cerebro; el brazo de hielo se\u00f1ala la posici\u00f3n de las estrellas, de la luz. El significado de la pelota de golf es inexplicable, quiz\u00e1 la pedanter\u00eda o la vana ilusi\u00f3n peque\u00f1oburguesa de aquel triunfador en Madrid.<\/p>\n<p>Debi\u00f3 ser poco despu\u00e9s de hacer este fotomontaje cuando cay\u00f3 en las manos de Renau <em>El Arte y la vida social<\/em>, del socialdem\u00f3crata ruso Plejanov. Dice que lo compr\u00f3 en el kiosko Romea. Le caus\u00f3 un impacto fulgurante. A continuaci\u00f3n se trag\u00f3 de un bocado el Manifiesto Comunista. Y enseguida vinieron Los bakuninistas en acci\u00f3n, en el que Engels se burla de los cantonalistas alcoyanos que intentaron hacer una revoluci\u00f3n en 1873, y las cr\u00f3nicas de Marx sobre La Revoluci\u00f3n espa\u00f1ola.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Desde luego, al pasar de los op\u00fasculos, res\u00famenes y fragmentos a las obras originales y completas, las cosas cambiaron radicalmente de cariz, sobre todo al abordar las complejidades del materialismo hist\u00f3rico y, m\u00e1s a\u00fan, la intrincada problem\u00e1tica de la metodolog\u00eda dial\u00e9ctica\u2026 No obstante, leyendo a fondo y muy pacientemente, la claridad constitu\u00eda el signo primordial de aquel nuevo mundo de ideas, que iluminaba aspectos confusos de mi vida misma\u2026 Y ello me hizo tanto bien, mitig\u00f3 tanto mis complejos de analfabeto autodidacta, que andaba tan contento como chico con zapatos nuevos, y hasta me parec\u00eda echar luz por los ojos y que las gentes de la calle se daban cuenta.<\/em><\/p>\n<p>Quiz\u00e1 los ciudadanos an\u00f3nimos no se enteraron del feliz descubrimiento de Renau, la revelaci\u00f3n o teofan\u00eda sin Dios que sufri\u00f3 su esp\u00edritu. Pero s\u00ed que debieron advertirlo, y beneficiarse de ello, sus compa\u00f1eros disc\u00edpulos. Uno tras otro, se fueron convirtiendo al marxismo ortodoxo, siguiendo los pasos del ap\u00f3stol.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Me percat\u00e9 entonces de que lo penoso de ciertas lecturas no s\u00f3lo se deb\u00eda a mi falta de preparaci\u00f3n escolar sino, en buena parte tambi\u00e9n a una oscuridad premeditada, al terror p\u00e1nico de ciertos intelectuales a la claridad dial\u00e9ctica, a la popularizaci\u00f3n de sus ideas.<\/em><\/p>\n<p>El joven Renau estaba maduro para salir del atolladero del \u00e9xito y dar el paso decisivo de su vida, hacerse comunista militante.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2022%2F04%2F04-Bio-Renau-Capitulo-4-copia.pdf||target:%20_blank|&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9373&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9370&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][vc_single_image image=&#8221;9374&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2022%2F04%2F04-Bio-Renau-Capitulo-4-copia.pdf||target:%20_blank|&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":14696,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[521,25,510],"tags":[],"class_list":["post-14435","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografia-actualidaza","category-cultura-y-comunicacion","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/ELq2_leXYAQ09o-.jpeg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-3KP","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14435","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14435"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14435\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14746,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14435\/revisions\/14746"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14696"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14435"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14435"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14435"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}