{"id":14475,"date":"2022-04-12T10:39:31","date_gmt":"2022-04-12T08:39:31","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=14475"},"modified":"2023-04-23T19:44:31","modified_gmt":"2023-04-23T17:44:31","slug":"renau-el-falansterio-libertario-de-toledo-y-el-embrujo-de-paris-capitulo-7","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/renau-el-falansterio-libertario-de-toledo-y-el-embrujo-de-paris-capitulo-7\/","title":{"rendered":"Renau. El falansterio libertario de Toledo y el embrujo de Par\u00eds. Cap\u00edtulo 7"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><h2 style=\"text-align: center;\">Segunda parte. Dosis de marxismo contra el desasosiego<\/h2>\n<h1 style=\"text-align: center;\">Un director general de Bellas Artes a la altura de una guerra civil<\/h1>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>A mediados de los a\u00f1os 70, Renau ofreci\u00f3 en Berl\u00edn Este, ante un p\u00fablico de camaradas alemanes, una charla titulada \u201cGoya y las Mujeres\u201d. En realidad hablaba m\u00e1s de \u00e9l mismo y de las tremendas jornadas de julio de 1936. El t\u00edtulo ven\u00eda a ser una excusa para contar un episodio trascendental de su vida. Renau no fue un hombre vanidoso, como puede parecer a quien lea sus escritos no ensay\u00edsticos, en los que habla casi siempre de s\u00ed mismo. Lo hac\u00eda por el escr\u00fapulo de no separarse de la realidad vivida. Cuando escrib\u00eda sobre historia del arte o sobre est\u00e9tica utilizaba como referencia su experiencia profesional y la bibliograf\u00eda que hab\u00eda le\u00eddo, reunida por \u00e9l sin un m\u00e9todo acad\u00e9mico. La primera la sacaba a colaci\u00f3n en cuanto pod\u00eda, porque los ejercicios acad\u00e9micos no eran su fuerte, y le sal\u00eda un estilo algo enrevesado. Hasta su regreso a Espa\u00f1a, en 1976, no empez\u00f3 a novelar determinados episodios de su vida.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, Renau sosten\u00eda que para entender a un artista hay que conocer su obra y tener todos los datos posibles sobre su vida y su \u00e9poca.<\/p>\n<p>Esta conferencia sobre Goya en Berl\u00edn la transform\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s en un art\u00edculo que public\u00f3 en catal\u00e1n la revista valenciana <em>Trellat<\/em>, editada por Eliseu Climent.<\/p>\n<p>La otra fuente documental es la evocaci\u00f3n de ese domingo 17 de julio de 1936, grabada por su amigo Manfred Schmidt.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Despu\u00e9s del triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, yo estaba sumamente fatigado. Llevaba muchos a\u00f1os dedicado a la lucha pol\u00edtica, y hab\u00eda so\u00f1ado con tomarme unos meses de descanso para volver a pintar. Un d\u00eda, estaba yo en mi estudio, al atardecer. [En la calle Flora, hoy &#8220;Volta del Rosinyol&#8221;, que linda con los Jardines del Real o de Viveros.] Mi estudio era un lugar maravilloso, un sue\u00f1o, con grandes ventanas de cristal. No hab\u00eda ning\u00fan edificio delante. Se ve\u00edan todos los jardines de flores, toda la huerta, los naranjos, las palmeras, la playa, el mar Mediterr\u00e1neo. Era un d\u00eda de verano, muy caluroso, con un sol muy fuerte. Yo estaba apoyado en la ventana mirando al mar y so\u00f1ando, con varios cuadros empezados. Y en ese momento son\u00f3 el tel\u00e9fono. Era un camarada que me dijo que los militares se hab\u00edan sublevado en \u00c1frica, y que los soldados en toda Espa\u00f1a estaban acuartelados en todos los cuarteles. Ser\u00edan las siete y media de la tarde, hora solar, del 17 de julio. Cuatro horas y media despu\u00e9s de ese sue\u00f1o, yo era responsable de uno de los grupos de asalto de uno de los cuarteles. Hab\u00eda cinco cuarteles en Valencia. El Partido se reuni\u00f3 urgentemente y se nombraron a los cuatro camaradas de m\u00e1s experiencia, cada uno responsable de un grupo para vigilar y si era posible asaltar los cuarteles. [Renau aclara que no se trataba de camaradas dirigentes, sino \u201cde confianza\u201d, y que \u00e9l ya no era del \u201cComit\u00e9\u201d entonces.] A m\u00ed me toc\u00f3 el cuartel de uno de los barrios m\u00e1s pobres de Valencia. Era el cuartel de Zapadores, ingenieros militares, por lo tanto ten\u00eda caballer\u00eda y artiller\u00eda ligera. [Situado en la carretera de la Fuente de San Luis, al sur de la ciudad, en aquella \u00e9poca rodeado de huerta.] El plan era convocar a todos los comunistas del barrio, reunirlos urgentemente para que ellos movilizaran a los simpatizantes, a los conocidos del barrio para que nos ayudaran en esa lucha. Nuestro armamento era irrisorio, cinco pistolas autom\u00e1ticas y once escopetas de caza con bala, no con perdigones. Todo eso contra un cuartel. Por fortuna, uno de los camaradas era hijo de la portera de un edificio que hab\u00eda delante del cuartel. Las ventanas de la porter\u00eda estaban casi al nivel de la calle. Eso facilit\u00f3 mucho mi tarea de direcci\u00f3n. Muy r\u00e1pidamente, orden\u00e9 a los camaradas armados que se situaran en las ventanas de la porter\u00eda, y que si sal\u00eda la tropa, dispararan contra los oficiales a caballo. Y dos grupos de camaradas en las esquinas del cuartel, sin armas, con la misi\u00f3n de mezclarse con los soldados si sal\u00edan, confraternizar con ellos y armar confusi\u00f3n. Esto que estoy contando ahora es lo que pas\u00f3 despu\u00e9s de la reuni\u00f3n con los responsables de las c\u00e9lulas del Partido Comunista de ese barrio.<\/em><\/p>\n<p>En este punto acaba la cinta de Berl\u00edn. A continuaci\u00f3n, las referencias escritas en el art\u00edculo mencionado<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>La reuni\u00f3n comunista hab\u00eda tenido lugar en la sede del partido, en la calle del doctor Romagosa, en el mismo centro de la ciudad. Uno de los objetivos del plan era prepararse para un asalto del cuartel, una vez congregada frente a \u00e9l una multitud armada. Pero esto era m\u00e1s un sue\u00f1o que una posibilidad, porque carec\u00edan de armas. Apostados en la penumbra de la \u00fanica calle que daba al cuartel, porque los otros lados eran huerta, observaban, escuchaban y esperaban. En estas circunstancias de tensi\u00f3n extrema, una mujer comunista se plant\u00f3 y dijo muy exaltada: \u201cLas mujeres nos encargamos de que no pasen de la puerta: veremos si se atreven a disparar contra nosotras. Yo me encargo de ir a buscarlas.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Dice Renau que en pocos minutos una docena de mujeres paseaban frente al cuartel. Al cabo de media hora, ya eran treinta. Y la cantidad fue aumentando hasta los dos centenares.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>El barrio, un suburbio de Ruzafa, era uno de los m\u00e1s pobres de la ciudad. Lleg\u00f3 un camarada visiblemente alarmado, para anunciarnos que todas las putas de un burdel pr\u00f3ximo, con la gobernanta a la cabeza se paseaban tambi\u00e9n \u201ccon las mujeres\u201d. Le contest\u00e9 secamente que las putas eran tambi\u00e9n \u201cmujeres\u201d, y que cuantas m\u00e1s, mejor.<\/em><\/p>\n<p>Sin embargo, aquella multitud femenina se paseaba en silencio, como mucho, entre murmullos. De pronto, Renau pens\u00f3 que eso no era bueno, que necesitaba esc\u00e1ndalo. La mejor manera de provocarlo fue toda una ocurrencia renaudiana: pegarle un pellizco a la mujer que ten\u00eda m\u00e1s cerca, una conocida, eso s\u00ed. La chica dio un grito, y las otras mujeres se arremolinaron en torno a ella y a Renau, que aprovech\u00f3 para instruirlas pol\u00edticamente. Nunca una fingida \u201cagresi\u00f3n de g\u00e9nero\u201d tuvo mejores resultados. Dice en el art\u00edculo de Trellat:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Les habl\u00e9 severamente: ten\u00edan que romper aquel silencio de muerte, hablar alto, gritar, re\u00edrse, cantar, hacer ruido y armar barullo para que las oyeran desde dentro: para poner en alerta a los soldados y animar a los oficiales vacilantes de la sala de banderas. Al poco, aquello parec\u00eda una verbena. El cuartel estaba verdaderamente \u201csitiado\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Al romper el d\u00eda todav\u00eda lleg\u00f3 m\u00e1s gente, y algunas personas propon\u00edan el asalto. Pero las mujeres impusieron el sentido com\u00fan.<\/em><\/p>\n<p>Renau se march\u00f3 a la ciudad a informar al partido. Y lo hizo en su coche. Es la primera noticia de que tuviera coche. De ello se deduce que ganaba una buena cantidad de dinero con sus trabajos de imprenta y cartelismo. Suficiente como para mantener a su familia, incluidas su suegra y dos cu\u00f1adas peque\u00f1as, para subvencionar <em>Nueva Cultura<\/em> y para sus gastos personales.<\/p>\n<p>El relato de Renau acaba horas despu\u00e9s, cuando dos soldados consiguen escapar del cuartel e informan de la situaci\u00f3n en el interior. La reflexi\u00f3n final regresa al tema del t\u00edtulo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Goya vivi\u00f3 intensamente lo que pintaba. Los que no hayan vivido situaciones como la que me toc\u00f3 vivir aquella noche, dif\u00edcilmente entender\u00e1n, por eruditos que sean, la distancia que hay entre los bellos retratos de la duquesa de Alba y la esplendorosa Lechera de Burdeos. Y menos todav\u00eda, la enorme diferencia entre las miserables hembras de Los Caprichos y las airadas mujeres de Los Desastres, luchando contra los invasores en plano de igualdad con los hombres\u2026 Goya fue el primero que vislumbr\u00f3 el problema. Y lo anot\u00f3 en la parte inferior de aquellos aguafuertes: Qu\u00e9 valor, Son fieras, Las mujeres dan valor.<\/em><\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9701&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Seg\u00fan los testimonios hist\u00f3ricos, los cuarteles valencianos que se sumaron a la sublevaci\u00f3n de Franco no se rindieron hasta el 31 de julio o el 1 de agosto, algunos tomados al asalto por multitudes dirigidas por un Comit\u00e9 Ejecutivo Popular constituido de urgencia a ra\u00edz del alzamiento, ante la incertidumbre que se cern\u00eda sobre la ciudad, porque muy pocos militares se hab\u00edan manifestado p\u00fablicamente a favor o en contra.<\/p>\n<p>El gobernador militar, general Mart\u00ednez Monje no se sum\u00f3 a la sublevaci\u00f3n, pero tampoco hizo un gesto determinante por salir al paso de los militares proclives al levantamiento en Valencia. Se limit\u00f3 a acuartelar las tropas. Se ha dicho que si el general Manuel Gonz\u00e1lez Carrasco, encargado a \u00faltima hora por los conspiradores para hacerse cargo de la acci\u00f3n en Valencia, hubiera obrado con resoluci\u00f3n, la mayor\u00eda de la oficialidad le habr\u00eda secundado, aunque tambi\u00e9n podr\u00eda haberse sucedido una carnicer\u00eda entre la poblaci\u00f3n civil.<\/p>\n<p>El 19 de julio, lunes, los sindicatos UGT y CNT proclamaron la huelga general. Grupos de exaltados pegaron fuego a varias iglesias en la ciudad. Y en los descampados empezaron a aparecer cad\u00e1veres de personas de derechas secuestradas y fusiladas sin contemplaciones. Para intentar acabar con unos desmanes crecientes, el 20 de julio, el capit\u00e1n de la Guardia Civil Manuel Uribarry instituye las Milicias Valencianas. Dos d\u00edas despu\u00e9s se forma el mencionado Comit\u00e9 Ejecutivo Popular, integrado por sindicatos y partidos pol\u00edticos y presidido por Jos\u00e9 Benedito. El PCE era uno de los partidos representados, de los menos significativos. Inmediatamente, el gobierno de Madrid envi\u00f3 al presidente de las Cortes, Diego Mart\u00ednez Barrio, junto con otros diputados, con el objeto de averiguar qu\u00e9 suced\u00eda en Valencia. Este organiz\u00f3 una Junta Delegada del Gobierno y destituy\u00f3 al Comit\u00e9 Ejecutivo Popular. El CEP no hizo el menor caso de Mart\u00ednez Barrio, que tuvo que salir de la ciudad por razones de seguridad.<\/p>\n<p>El CEP se mantuvo hasta 1938, incluso cuando el gobierno republicano se hab\u00eda instalado en Valencia, pero poco a poco fue perdiendo fuelle e influencia. Sin embargo, en las primeras semanas de la guerra, la impresi\u00f3n que dio Valencia fue la de haberse convertido en una especie de rep\u00fablica sovi\u00e9tica independiente.<\/p>\n<p>Franz Borkenau, que recorri\u00f3 los escenarios de la guerra y plasm\u00f3 sus impresiones en caliente, antes de que acabara el conflicto, en <em>The Spanish Cockpit<\/em> (El re\u00f1idero espa\u00f1ol), dice que en Valencia se instaur\u00f3 en agosto de 1936 un sistema casi sovi\u00e9tico dominado por los anarquistas, aunque \u201ctras la pantalla de un r\u00e9gimen revolucionario, permaneci\u00f3 completamente peque\u00f1oburguesa y no revolucionaria\u201d.<\/p>\n<p>El 22 de agosto de 1936 Borkenau estaba en Valencia. Llegaba de Barcelona, donde a Valencia se la consideraba \u201cla ciudad donde mandan los trabajadores\u201d, dominada por una singular dictadura del proletariado. In situ, Borkenau modific\u00f3 esta impresi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>La idea que adquir\u00ed en Barcelona acerca de la situaci\u00f3n en Valencia estaba completamente equivocada. Constitucionalmente, Valencia puede ser hoy casi una rep\u00fablica sovi\u00e9tica independiente. Pero socialmente es mucho menos sovi\u00e9tica que Barcelona y sigue siendo una ciudad completamente peque\u00f1oburguesa. Hay muchas menos milicias armadas que en Barcelona, menos expropiaciones y menos control de los trabajadores en las industrias, menos banderas rojas y m\u00e1s banderas espa\u00f1olas y de los colores valencianos. M\u00e1s coches pertenecen a algunas administraciones del Estado que a los comit\u00e9s de los trabajadores y a los sindicatos. Por las calles se ven a m\u00e1s personas vestidas a la moda; y tambi\u00e9n hay un n\u00famero significativo de mendigos, mientras que en Barcelona casi no se ven, gracias a los reci\u00e9n creados comit\u00e9s de asistencia. Valencia no ha sufrido un levantamiento social como el de Barcelona, sino s\u00f3lo una breve lucha con la guarnici\u00f3n, que por razones de pol\u00edtica local ha conducido a esta suerte de independencia regional. Y eso es todo.<\/em><\/p>\n<p>Otra conclusi\u00f3n a la que lleg\u00f3 Borkenau fue que todas las formaciones pol\u00edticas y sindicales de Valencia estaban re\u00f1idas con el PCE. En la sede comunista, Borkenau vio enormes carteles de Stalin colgando de las paredes. A su lado pod\u00edan leerse estas consignas: \u201cRespeta la propiedad del peque\u00f1o agricultor\u201d y \u201cRespeta la propiedad del peque\u00f1o industrial\u201d. No consta en ning\u00fan sitio que los carteles fueran obra de Renau. El austriaco empez\u00f3 a conversar con el l\u00edder local del partido, que admiti\u00f3 que los comunistas eran los \u00fanicos que apoyaban a la Junta Delegada del Gobierno de Mart\u00ednez Barrio. Tambi\u00e9n se quejaba el comunista valenciano de que los socialistas estuvieran escorados hacia una revoluci\u00f3n salvaje, dirigidos por Largo Caballero, que toda su vida hab\u00eda sido un reformista.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esta visita, y de otras a diversas localidades agr\u00edcolas, Borkenau lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que \u201cel vac\u00edo entre ideales y realidad es a veces grotesco en Espa\u00f1a, la gente se siente satisfecha con sus buenas intenciones, sin preocuparse de llevarlas a efecto.\u201d Se refer\u00eda a las proclamas anarquistas de eliminaci\u00f3n de la propiedad y de la intermediaci\u00f3n comercial, cuando la realidad era diferente, gracias a lo cual, por otro lado, funcionaban las cosas.<\/p>\n<p>Los comunistas no eran as\u00ed. Renau no era as\u00ed. Por eso, poco a poco fueron saliendo del rinc\u00f3n en el que las circunstancias les hab\u00edan situado, y se hicieron con la direcci\u00f3n de la pol\u00edtica y de la guerra. Con la peque\u00f1a ayuda, obviamente, de los camaradas sovi\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Borkenau defin\u00eda as\u00ed a los comunistas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>El Partido Comunista es hoy, en gran medida, el partido del personal militar y administrativo, en segundo lugar, el partido de la peque\u00f1a burgues\u00eda y de ciertos grupos campesinos bien situados, en tercer lugar, el partido de los empleados, y s\u00f3lo en cuarto lugar el partido de los empleados industriales.<\/em><\/p>\n<p>Borkenau atribu\u00eda esta situaci\u00f3n a la pol\u00edtica de alianzas del PCE, aunque dos a\u00f1os antes \u201cla Internacional Comunista no conceb\u00eda ning\u00fan avance pol\u00edtico por otro medio que no fuera la lucha contra otras organizaciones hasta su desactivaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Renau dej\u00f3 claro que el alzamiento militar le sorprendi\u00f3 mientras pintaba relajadamente, para reponerse de la campa\u00f1a de las elecciones que gan\u00f3 el Frente Popular en febrero de ese a\u00f1o. Advierte que el hecho pol\u00edtico no le cogi\u00f3 desprevenido, que lo esperaba, pero quiz\u00e1 no a esas alturas de un verano t\u00f3rrido.<\/p>\n<p>Sol\u00eda contar que tras la constituci\u00f3n del gobierno frentepopulista en la primavera, lleg\u00f3 a hacerse \u201cunos planes quim\u00e9ricos a largo plazo\u201d de su trabajo y de su vida. Una vez completada la victoria electoral de las clases populares, empez\u00f3 a so\u00f1ar con asegurar su empleo en la Escuela Superior de Bellas Artes. Para ello, hab\u00eda presentado una litograf\u00eda titulada Homenaje a Gustavo Adolfo B\u00e9cquer a la Exposici\u00f3n Nacional de Bellas Artes de Madrid, que se inauguraba en julio de de 1936. Conseguir una medalla en esta exposici\u00f3n era, dice Forment, una f\u00f3rmula segura de obtener una plaza fija en una de las escuelas de Bellas Artes. Adem\u00e1s, sigui\u00f3 dise\u00f1ando carteles de pel\u00edculas. Su trabajo pol\u00edtico se centraba en la revista Nueva Cultura, despu\u00e9s de haber abandonado en 1934 la direcci\u00f3n del PCE de Valencia. Ignoramos por qu\u00e9 raz\u00f3n dej\u00f3 el cargo. Pero no parece descabellado que con ese gesto intentara desprenderse de la etiqueta de comunista que con tanta dedicaci\u00f3n \u00e9l mismo se hab\u00eda labrado. Esto conven\u00eda a la salud y a la credibilidad de una revista que estaba adquiriendo influencia en el panorama intelectual espa\u00f1ol de izquierdas.<\/p>\n<p>Renau se permiti\u00f3 una vez especular sobre lo que habr\u00eda sido su vida si no se hubiera sublevado Franco. Su vida y la de millones de espa\u00f1oles. Es un supuesto muy tentador para un equipo de guionistas, aunque es posible que terminara acabando mal, con la Segunda Guerra Mundial. Pero, en cualquier caso, revela que a Renau, como a muchos intelectuales de izquierda, la victoria del Frente Popular le hab\u00eda dejado la sensaci\u00f3n del deber cumplido. Al menos, de momento. Semejante estado de la conciencia se aleja de los hechos violentos que se estaban sucediendo en las calles, sobre todo en las calles de Madrid, con asesinatos y algo parecido a la guerrilla urbana. La conciencia del intelectual es una de las cosas m\u00e1s desconcertantes vistas desde fuera, y quiz\u00e1 tambi\u00e9n desde dentro. Hasta un marxista incombustible como Renau ten\u00eda necesidad de olvidarse del combate cultural y recrearse en su \u201cesp\u00edritu\u201d.<\/p>\n<p>El caso es que la sublevaci\u00f3n militar le saca de esta inercia de relajo y le empuja a la trinchera pol\u00edtica y casi real. Su partido le nombra codirector del nuevo diario Verdad, junto a Max Aub. Verdad era un diario editado por los partidos comunista y socialista, aliados por encontrarse en minor\u00eda frente a la preponderancia anarquista.<\/p>\n<p>Pero antes de que Valencia se convirtiera en la capital de la Rep\u00fablica, en noviembre de 1936, Renau ser\u00eda llamado a Madrid para ejercer el cargo de director general de Bellas Artes. Fue el 7 de septiembre. Viaj\u00f3 a la capital en el tren nocturno, y se present\u00f3 en el ministerio de Instrucci\u00f3n P\u00fablica, que dirig\u00eda el comunista Jes\u00fas Hern\u00e1ndez, sin saber lo que iban a proponerle. Pedro Checa, tambi\u00e9n camarada suyo, le sac\u00f3 de dudas. Renau lo cuenta en \u201cEl oro del silencio\u201d, un cap\u00edtulo de su libro Arte en Peligro.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Me hab\u00eda imaginado que se tratar\u00eda de alguna discusi\u00f3n de asuntos culturales, y qued\u00e9 desconcertado: le dije que hab\u00eda personas mucho m\u00e1s aptas y prestigiosas que yo para desempe\u00f1ar un tal cargo. Checa me explic\u00f3 que la cosa hab\u00eda sido discutida y que lo que hac\u00eda falta en aquellos momentos no era una \u201cfachada\u201d, sino un camarada con disciplina militante y con experiencia de organizaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>Cuando Renau hablaba de \u201cpersonas mucho m\u00e1s aptas y prestigiosas\u201d se refer\u00eda en especial a lo segundo. Al camarada Checa el prestigio le importaba un r\u00e1bano, buscaba a alguien \u201ccon disciplina militante y con experiencia de organizaci\u00f3n\u201d. La tarea que esperaba a Renau era ingente, cuidarse de proteger el patrimonio hist\u00f3rico art\u00edstico en la zona republicana y organizar una pol\u00edtica cultural para la m\u00fasica, el teatro y las bellas artes. Por pol\u00edtica cultural se ha de entender pol\u00edtica propagand\u00edstica, que era lo m\u00e1s necesario en aquellos momentos de resistencia a la sublevaci\u00f3n, y el control de los desmanes que el populacho perpetraba contra iglesias, conventos, palacios y museos. Hab\u00eda que convencer a la gente de que quemar iglesias, mutilar santos y destruir cuadros religiosos era una barbaridad que se volv\u00eda contra el prestigio del gobierno legal.<\/p>\n<p>El intelectual de prestigio que aspiraba al cargo que acababa de asumir Renau era Rafael Alberti. Es la segunda vez en su vida que Renau tropieza con Alberti, y ambas sin hab\u00e9rselo buscado. Despu\u00e9s de la toma de posesi\u00f3n, el poeta dijo al pintor que hab\u00eda estado convencido de que le iban a nombrar a \u00e9l director general de Bellas Artes, hasta el extremo de que hab\u00eda ido apuntando en un cuaderno ideas y proyectos que, con m\u00e1s menosprecio que generosidad, le pas\u00f3 a Renau. Una de ellas, seg\u00fan el propio pintor, era la de nombrar director del museo del Prado a Picasso, cosa que se llev\u00f3 a efecto de inmediato, por medio de un decreto firmado por el presidente de la Rep\u00fablica, Manuel Aza\u00f1a, el 19 de septiembre.<\/p>\n<p>Esta frustraci\u00f3n de Alberti no es una simple an\u00e9cdota, sino algo que marc\u00f3 a sangre y fuego la conciencia de Renau para el resto de sus d\u00edas. Pocas veces entr\u00f3 en detalles sobre las disputas que tuvo con los intelectuales de izquierda durante la guerra civil, pero existieron y fueron sonadas. Hay una referencia indirecta en una de las conversaciones que Manfred Schmidt grab\u00f3. En sus palabras se observa que el impacto de la envidia de sus colegas tuvo efectos similares a los que le supuso la mezquindad de los intelectuales del caf\u00e9 Pombo en 1929. Renau se refiere al vac\u00edo que le hicieron en el exilio mejicano, de ra\u00edces pol\u00edticas muy evidentes.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Todos los colegas, pintores, cr\u00edticos, estaban contra m\u00ed o no me hac\u00edan caso, me despreciaban como artista. M\u00e1s tarde entend\u00ed que en parte se deb\u00eda a una revancha de la cosa de Madrid, a mi etapa de director general de Bellas Artes durante la guerra. Es dif\u00edcil contentar a todo el mundo. Comet\u00ed errores, hubo problemas, y hab\u00eda gente que me ten\u00eda mucha envidia, hasta poetas muy conocidos, y no quiero citar nombres. Me clasificaron de una manera despectiva como artista agitprop. Me discriminaban.<\/em><\/p>\n<p>El nombramiento de Renau fue utilizado por los tribunales franquistas constituidos tras la guerra para las depuraciones, como una prueba de cargo contra el ex director general. En el expediente n\u00famero 37.113, fechado en 1945, que se guarda en el Archivo de la Guerra Civil de Salamanca, se informa al juez de la noticia dada en el \u00f3rgano del PCE, <em>Mundo Obrero<\/em>, el 8 de septiembre del 36. El titular era \u201cEn Valencia produce gran satisfacci\u00f3n el nombramiento del insigne artista Renau para la Direcci\u00f3n de Bellas Artes\u201d.<\/p>\n<p>Otra prueba de cargo para los perseguidores de &#8220;enemigos&#8221; de Espa\u00f1a es la noticia que publica el diario <em>Verdad<\/em> de Valencia el 9 de septiembre del 36. Esto dec\u00eda el peri\u00f3dico:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Apenas constituido el nuevo gobierno de la victoria, los ministerios han comenzado a designar los nombres para las vacantes de los altos cargos. Jos\u00e9 Renau es el nuevo director general de Bellas Artes. Su nombramiento es lo suficientemente expresivo, en cuanto a la orientaci\u00f3n que desde el ministerio de Instrucci\u00f3n P\u00fablica se est\u00e1 dispuesto a marcar en ese atolladero de incompetencia y favoritismo que ha sido en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os la deplorable realidad de la vida art\u00edstica espa\u00f1ola. Renau es la garant\u00eda m\u00e1s firme de que este estado de cosas se liquidar\u00e1 inexorablemente, como inexorablemente nuestro pueblo en armas acaba en las pe\u00f1as con la purulenta reacci\u00f3n avivada por el fascismo. Hombre joven, impuesto, capaz, que ha mantenido su robusta naturaleza a salvo de las delicuescentes deformaciones espirituales de su momento, es sin duda ninguna el artista espa\u00f1ol en quien concurren las m\u00e1ximas disposiciones intelectuales par la actividad de su cargo.<\/em><\/p>\n<p>Lo primero que tuvo que hacer Renau en su nuevo cargo fue acercarse a Toledo en una misi\u00f3n casi imposible: asegurar el patrimonio art\u00edstico, amenazado por los combates en torno al Alc\u00e1zar, ocupado por tropas sublevadas. La ciudad estaba al borde del abismo por la desidia y la incompetencia de los anarquistas que dominaban la ciudad. Cabe pensar que a Renau le sacaron de Valencia para ponerle a prueba en Toledo y medir su utilidad al PCE y a la defensa de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9703&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Este episodio de Toledo podr\u00eda ser la base de una novela de ese g\u00e9nero tan de moda hoy que combina la intriga con la historia, todo envuelto en el celof\u00e1n de una imposible verosimilitud. S\u00f3lo que lo que vivi\u00f3 Renau fue bien real y bien peligroso.<\/p>\n<p>Resumir\u00e9 su propio relato, hecho en el libro <em>Arte en Peligro<\/em>, aunque la viveza del original es recomendable para los lectores curiosos.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n de Renau consist\u00eda en poner a salvo el tesoro de la catedral de Toledo, los vitrales de la misma, y todas las pinturas del Greco que pudiera encontrar. Ten\u00eda muy pocas horas para conseguirlo, porque una unidad de zapadores del ej\u00e9rcito republicano estaba excavando una profund\u00edsima mina bajo el Alc\u00e1zar con el prop\u00f3sito de llenarla de explosivos y hundir el edificio, que un grupo de sublevados defend\u00edan heroicamente. Se hace preciso afirmar que la ideolog\u00eda no puede empa\u00f1ar el hecho de que la guerra civil espa\u00f1ola dio lugar a acciones heroicas en uno y otro bando; la defensa de Madrid fue tambi\u00e9n heroica.<\/p>\n<p>Para empezar, Renau se enter\u00f3 de que en Toledo no funcionaba ninguna Junta de Defensa del Tesoro Art\u00edstico. De hecho pronto comprob\u00f3 <em>in situ<\/em> que en Toledo no funcionaba casi nada, salvo los comedores comunales.<\/p>\n<p>El pintor Mariano Rodr\u00edguez Orgaz, que hab\u00eda escapado de un Toledo tomado por el <em>cantonalismo anarquista<\/em> (el calificativo es de Renau), le hab\u00eda puesto al corriente sobre el estado de los tesoros art\u00edsticos, que en general era bueno. Los anarquistas hab\u00edan suprimido el dinero y colectivizado todos los servicios de la ciudad. El hecho resultaba sorprendente porque, apunta Renau, Toledo y su provincia arrojaron uno de los \u00edndices m\u00e1s bajos de votaci\u00f3n por el Frente Popular en las elecciones de febrero. Al parecer, la poblaci\u00f3n se hab\u00eda quedado estupefacta por la acci\u00f3n de los radicales, que adem\u00e1s hicieron una verdadera escabechina de ciudadanos de derechas, vengada cruelmente por las tropas franquistas cuando tomaron la provincia y la ciudad. Nadie se hab\u00eda atrevido a tocar nada, aunque la ciudad era un escenario de escombros, bajo los que hab\u00edan sucumbido ya algunos tesoros, debido a los encarnizados combates.<\/p>\n<p>El Comit\u00e9 de Defensa de Toledo actuaba por su cuenta, neg\u00e1ndose a reconocer la autoridad del gobierno de Madrid, de ah\u00ed el calificativo de <em>cantonalista<\/em> que le aplica Renau. Despu\u00e9s de la \u201crep\u00fablica sovi\u00e9tica\u201d de Valencia en julio-agosto de ese a\u00f1o, Renau deb\u00eda estar bastante harto del voluntarismo anarquista. La misi\u00f3n del flamante director general consist\u00eda en asegurar el tesoro, soslayando un enfrentamiento directo con el Comit\u00e9 de Defensa, que pod\u00eda acabar como el rosario de la aurora y condenar a la destrucci\u00f3n a las obras de arte y a las iglesias amenazadas. Renau no se hac\u00eda ilusiones acerca de \u201cla capacidad de realismo de los anarquistas, cuya simplicidad \u2013 en el mejor de los casos \u2013 conoc\u00eda bastante bien.\u201d<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de repasar el informe de Rodr\u00edguez Orgaz y de calcular sus posibilidades, Renau se fij\u00f3 como objetivos imprescindibles salvaguardar El entierro del Conde de Orgaz, del Greco, sito en la iglesia de Santo Tom\u00e9, y proteger los vitrales de la catedral. El plan para lo primero era envolverlo en mantas, cubrirlo de tablones y dejarlo en el suelo del templo, de modo que, incluso si la tremenda mina del Alc\u00e1zar derribaba los muros, el lienzo resultara indemne. Para los vitrales catedralicios, Renau hab\u00eda previsto el desmontaje de algunas piezas con objeto de permitir la salida del aire a presi\u00f3n de la onda expansiva, que era el principal peligro.<\/p>\n<p>Fueron unos d\u00edas tan intensos que, al evocarlos d\u00e9cadas despu\u00e9s, no consigui\u00f3 precisar las fechas. Sus c\u00e1lculos fueron: puesto que la mina estall\u00f3 el d\u00eda 18 de septiembre, \u00e9l fue nombrado el 7 y no pudo salir de Madrid antes del 14, la misi\u00f3n se tuvo que desarrollar en el espacio de cuatro d\u00edas, aunque recordaba haber pasado s\u00f3lo dos noches en la ciudad asediada.<\/p>\n<p>Provisto de un salvoconducto del ministerio de la Guerra para circular libremente por los frentes, se desplaz\u00f3 a Toledo con un ch\u00f3fer y en compa\u00f1\u00eda de un experto en arte antiguo y en orfebrer\u00eda que se hac\u00eda pasar por su secretario, para evitar las suspicacias de los cantonalistas.<\/p>\n<p>El primer control lo tuvieron en un altozano pr\u00f3ximo a la capital llamado El Pinedo. All\u00ed hab\u00eda una bater\u00eda del ej\u00e9rcito popular servida por militares profesionales. Un oficial de carrera advirti\u00f3 a Renau del caos creado en Toledo por el \u201cfalansterio libertario\u201d, y le permiti\u00f3 observar con prism\u00e1ticos el impacto de los obuses sobre las torres del Alc\u00e1zar. Algunos de ellos, dice el pintor, entraban limpiamente por las ventanas y estallaban en el interior.<\/p>\n<p>El segundo control estaba a las puertas de la ciudad. \u201cVarios milicianos con fusil rodearon el auto a cierta distancia. Uno se adelant\u00f3. Era de los barbudos de pa\u00f1uelo rojo al cuello\u201d. El individuo llevaba pistola y bombas de mano colgadas del cintur\u00f3n. Renau explica que el tipo de barba hirsuta con pa\u00f1uelo rojo respond\u00eda a un estereotipo de disfraz, usado por muchas personas, algunas de derechas, para pasar por lo que no eran.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Mientras examinaba los documentos, hizo una se\u00f1a y otro miliciano se acerc\u00f3 al ch\u00f3fer y le pidi\u00f3 que abriera la cajuela del coche. Pegu\u00e9 un brinco y sal\u00ed: \u201cEste auto no lo registra nadie: yo respondo de \u00e9l\u201d. El del control me devolvi\u00f3 los papeles y me grit\u00f3 insolentemente: \u201cDen la vuelta y v\u00e1yanse!\u2026 Aqu\u00ed no obedecemos al gobierno de Madrid\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p>Renau sab\u00eda por propia experiencia que a un chulo sin personalidad lo mejor es responderle con su misma medicina. Se puso a gritarle para que le escucharan desde la garita. Los reproches del flamante director general fueron que si eran milicianos antifascistas o aduaneros, que si Toledo era una potencia extranjera en medio de Espa\u00f1a, que \u00e9l era representante de la Rep\u00fablica, no de Madrid, y que si no le dejaban entrar en coche lo har\u00eda andando. Explic\u00f3 que deb\u00eda entregar urgentemente un documento oficial al Comit\u00e9 de Defensa, y finalmente le dejaron pasar con autom\u00f3vil y todo.<\/p>\n<p>El Comit\u00e9 de Defensa estaba en el edificio de Correos, y Renau ense\u00f1\u00f3 las credenciales al responsable que le recibi\u00f3. Los anarquistas se lo tomaron con calma. Renau, nervioso y de mal humor, descubri\u00f3 en una pared unos pasquines.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Y entre ellos, cuatro o seis fotomontajes juntos de la serie Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios, que yo hab\u00eda hecho a\u00f1os atr\u00e1s para una revista libertaria\u2026 Me levant\u00e9 s\u00fabitamente de la silla, haci\u00e9ndola sonar adrede, y me plant\u00e9 ante las l\u00e1minas, a espaldas del responsable. Y o\u00ed una voz casi de perro: \u201c\u00bfQu\u00e9 hace usted ah\u00ed?\u201d No contest\u00e9 ni me mov\u00ed, segu\u00ed mirando. Luego me volv\u00ed tranquilo. Los dos hombres me miraban fijamente. \u201cCon lo que hace\u201d, dije con falsa sorpresa, \u201cque no ve\u00eda estas cosas\u201d. Silencio. Hasta que el responsable me pregunt\u00f3: \u201c\u00bfLas ha hecho usted?\u201d Se\u00f1alando enf\u00e1ticamente los papeles que hab\u00eda encima de la mesa, le grit\u00e9: \u201c\u00a1Co\u00f1o! \u00bfNo sabes leer?\u201d Era otra persona la que me respondi\u00f3: \u201cHaberlo dicho, compa\u00f1ero! Cre\u00eda que eras otro Renau!\u201d El miliciano sac\u00f3 una botella y tres vasos de vino. [\u2026] Lo duro no quita lo valiente. En mis tiempos, los buenos anarquistas sol\u00edan ser sentimentales. Y yo tambi\u00e9n, de cuando en cuando. Aquel compa\u00f1ero sab\u00eda que yo era comunista y me ayud\u00f3 en lo que pudo.<\/em><\/p>\n<p>Roto el hielo, el buen anarquista se ofreci\u00f3 a ayudar al comunista ficticiamente sentimental. Le proporcion\u00f3 un salvoconducto del Comit\u00e9 y vales para comer y dormir. Hay que recordar que el dinero se hab\u00eda suprimido en Toledo. De todos modos, le dijo a Renau que no se hiciera muchas ilusiones. Le cit\u00f3 a la ca\u00edda de la tarde para tener tiempo de prevenir a otros responsables de la ciudad de la misi\u00f3n del director general, y preparar un plan de trabajo.<\/p>\n<p>Antes de presentarse en el gobierno civil, el artista decidi\u00f3 dar una vuelta por las ruinas de Toledo. La plaza de Zocodover era un amasijo de escombros con un largo parapeto a un lado. All\u00ed hab\u00eda de guardia un miliciano de los barbudos, con un fusil y sentado en una mecedora, que le advirti\u00f3 que no asomara la cabeza por encima del mont\u00edculo. Para ilustrar la prevenci\u00f3n, clav\u00f3 un mu\u00f1eco de trapo en la bayoneta, la levant\u00f3, y enseguida sonaron unos disparos que desprendieron el mu\u00f1eco del pincho. Proced\u00edan de tiradores de precisi\u00f3n apostados en las ventanas del Alc\u00e1zar. Renau se meti\u00f3 por las callejas. Algunas ten\u00edan una cuerda de pared a pared, con un trapo rojo atado en el medio. Un ni\u00f1o le explic\u00f3 que esos lugares estaban batidos desde el Alc\u00e1zar. Finalmente Renau se sent\u00f3 en un poyo, a la sombra, y se qued\u00f3 dormido. Tuvo un r\u00e1pido sue\u00f1o en el que se le aparec\u00eda el escultor Alberto, nacido en un pueblo de la provincia de Toledo, y le preguntaba qu\u00e9 hac\u00eda all\u00ed, que no hab\u00eda ning\u00fan tesoro art\u00edstico que salvar porque toda la ciudad era un tesoro. Se despert\u00f3 pensando que la belleza de Toledo era venenosa, y extra\u00f1ado de que no hubiera m\u00e1s locos sueltos por la ciudad.<\/p>\n<p>Luego de fijar una cita con el gobernador para la tarde, se fue a comer con sus acompa\u00f1antes. Lo hicieron en una plaza, al aire libre, en unas mesas alargadas en las que se suced\u00edan los comensales por riguroso turno. Serv\u00edan unas mujeres j\u00f3venes muy aseadas y diligentes. Un miliciano les explic\u00f3 que se trataba de prostitutas de los pueblos cercanos que estaban regener\u00e1ndose y gan\u00e1ndose la vida. El men\u00fa era ensalada bien ali\u00f1ada y lentejas con patatas y chorizo. Les sirvi\u00f3 una muchacha delgada y de ojos grandes que llamaba la atenci\u00f3n de los comensales. \u201cNos levantamos y fui a darles las gracias a las chicas. La bella del cuchar\u00f3n me respondi\u00f3 con desparpajo y voz alta: \u2018\u00bfEres compa\u00f1ero tambi\u00e9n? \u00a1Qu\u00e9 raro, aqu\u00ed nadie le agradece a una nada!\u2019 \u201d.<\/p>\n<p>Cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, Renau escribi\u00f3 una poes\u00eda de contenido suavemente er\u00f3tico dedicada a esta muchacha. Ven\u00eda a ser un trabajo paralelo a los fotomontajes sobre la mujer y la naturaleza que realiz\u00f3 entre 1975 y 1982, a\u00f1o de su muerte. Es un hecho emotivo, de viejo comunista en este caso aut\u00e9nticamente sentimental.<\/p>\n<p>La entrevista con el gobernador fue desalentadora, porque el hombre se declar\u00f3 impotente, sin autoridad, para que Renau pudiera contar con ayuda y colaboraci\u00f3n. Recuerda el pintor que aquella persona ten\u00eda los nervios destrozados. Sac\u00f3 un sobre de una caja fuerte. Dentro hab\u00eda un Greco despedazado cuidadosamente con una cuchilla, efecto de los d\u00edas de confusi\u00f3n que hab\u00eda sufrido la ciudad. El director general de Bellas Artes quiso hacerse cargo del expolio para repararlo, pero el gobernador le quit\u00f3 bruscamente el sobre de las manos. Aleg\u00f3 que si le registraban a la salida del Toledo y se lo encontraban, le podr\u00edan fusilar, y al \u201cgobernador\u201d tambi\u00e9n, porque los cantonalistas ten\u00edan constancia de la existencia de aquel cuadro cortado y en posesi\u00f3n de la supuesta autoridad.<\/p>\n<p>Luego trazaron un plan de actuaci\u00f3n en la catedral para desmontar partes de las vidrieras. Tendr\u00edan que hacerlo de noche, sin que los anarquistas se dieran cuenta.<\/p>\n<p>Todo esto parece irreal, advierte Renau, pero es rigurosamente cierto.<\/p>\n<p>Junto con el oficial de la guardia de asalto, afecta al gobernador, y el orfebre, planearon entrar en la catedral de madrugada.<\/p>\n<p>Resuelto este punto, Renau se centr\u00f3 en el salvamento de las obras de arte, que pretend\u00eda sacar de Toledo. Se reuni\u00f3 con un alto responsable anarquista de la ciudad, que se neg\u00f3 en redondo a permitir que saliera de ella \u201cni un alfiler\u201d. Entonces plante\u00f3 el pintor y director general el tema de El Entierro del Conde de Orgaz. A los anarquistas les pareci\u00f3 bien, y quedaron en visitar la iglesia de Santo Tom\u00e9 a primera hora del d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la medianoche penetraron en la catedral por el puente que la une al palacio arzobispal, sede entonces del desautorizado gobierno civil. Se alumbraban con linternas amordazadas para no producir reflejos. El guardia toledano cont\u00f3 una historia fabulosa, seg\u00fan la cual la puerta principal de la catedral ten\u00eda siete llaves, s\u00f3lo cuatro de las cuales pose\u00edan los anarquistas, lo que garantizaba que no pudieran entrar.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Por los vitrales entraba un tenue fulgor nocturno y se empez\u00f3 el trabajo casi a tientas. Lo realizaron el joyero y el ch\u00f3fer. Yo s\u00f3lo ayudaba, desde abajo, a sostener las escaleras y a cambiarlas de lugar. El oficial se paseaba sigilosamente por las naves, como un gato, con la oreja parada al menor rumor de fuera\u2026 Tal como se recuerda en sue\u00f1os: al claror naciente, las naves de la Catedral iban dibuj\u00e1ndose con una vaguedad fant\u00e1stica, y por el transparente barroco comenzaba a fluir una luz cenital, lechosa y difusa, como en ciertos grabados de Dor\u00e9\u2026<\/em><\/p>\n<p>La escena es de una fuerza brutal. Un director general arrastrando con precauci\u00f3n una escalera por las naves en tinieblas de la catedral g\u00f3tica, hasta el amanecer. Desmontaron una cantidad de fragmentos de vitral insuficiente a juicio del joyero, pero no pudieron hacer m\u00e1s. Numeraron los trozos de cristal y los guardaron convenientemente. Tambi\u00e9n verificaron el inventario del tesoro de la catedral, descubriendo que las piedras preciosas de la custodia de Arfe era sencillos cristales pegados con plata de envolver bombones. El gobernador les dijo despu\u00e9s que lo m\u00e1s veros\u00edmil era que los propios can\u00f3nigos las hubieran desprendido poco antes del alzamiento o enseguida de producirse.<\/p>\n<p>Sin descansar, Renau se prepar\u00f3 para su segunda misi\u00f3n. Para llegar a Santo Tom\u00e9 tuvo que atravesar una de aquellas calles batidas desde el Alc\u00e1zar. Lo hizo primero el miliciano que le conduc\u00eda. Al instante tirotearon la descubierta. Luego, salt\u00f3 Renau, tras el cual volvieron a llover balas. El pintor dice que no hab\u00eda necesidad de cruzar por all\u00ed para llegar a la iglesia, y que fue una broma pesada del cantonalista, para hacerle pasar una emoci\u00f3n fuerte.<\/p>\n<p>Una vez en Santo Tom\u00e9, el director de Bellas Artes explic\u00f3 su plan.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Dado el gran tama\u00f1o de la obra, ten\u00eda que quedar cerca de donde estaba, mas en el suelo. El buen estado del pavimento era un factor de seguridad de primer orden: el lienzo quedar\u00eda acostado sobre cuatro montones de mantas, a ser posible de lana, de igual grosor y sin costuras ni bordes; el lienzo, sin marco, con la superficie de la pintura en contacto directo con las mantas, y el dorso de ella rellenado igualmente con mantas hasta el nivel del bastidor. Le expliqu\u00e9 que ello era indispensable para suprimir los huecos, cuyo aire herm\u00e9tico pod\u00eda vibrar peligrosamente con la detonaci\u00f3n de la mina y ocasionar serios desperfectos a la pintura. Apoy\u00e1ndose sobre el bastidor, una fila compacta de tablones lo m\u00e1s gruesos posible, en sentido longitudinal, de unos cuatro metros (la pintura tiene 3,60), cargando sobre el bastidor todo el peso de los sucesivos elementos protectores; nueva capa de mantas (pod\u00edan ser de algod\u00f3n) y nueva cubierta de tablones gruesos, ahora latitudinalmente, excediendo la anchura del lienzo; otra capa de mantas y otra cubierta de tablones longitudinales, etc.<\/em><\/p>\n<p>As\u00ed se hizo y as\u00ed se salv\u00f3 <em>El Entierro del Conde de Orgaz<\/em>, aunque la iglesia no lleg\u00f3 a derrumbarse y la protecci\u00f3n del cuadro no tuvo afortunadamente que actuar de colch\u00f3n.<\/p>\n<p>Todav\u00eda permanecer\u00eda Renau ese d\u00eda y la noche en Toledo, para asegurarse de que sus instrucciones se hab\u00edan llevado a cabo correctamente. Pero tuvo que regresar a Madrid con las manos vac\u00edas porque el Comit\u00e9 de Defensa se neg\u00f3 a entregarle \u201cni un alfiler\u201d del tesoro art\u00edstico almacenado en Toledo.<\/p>\n<p>El periodo m\u00e1s bajo de la productividad art\u00edstica de Renau fue, por razones evidentes, el de su gesti\u00f3n como Director General de Bellas Artes. Nada m\u00e1s estallar la guerra tuvo que abandonar sus tareas en Nueva Cultura para hacerse cargo de la codirecci\u00f3n del nuevo peri\u00f3dico socialista y comunista Verdad. No obstante, pocas semanas despu\u00e9s del 18 de julio, la redacci\u00f3n de <em>NC<\/em> se reuni\u00f3 para ver qu\u00e9 hac\u00edan. Dice Renau que todos estaban agotados por los m\u00faltiples trabajos de apoyo a la guerra, y que su propuesta de realizar un \u201cmanual del miliciano\u201d fue en principio descartada. Pero tras una discusi\u00f3n sobre la utilidad de la idea, ante \u201cla ca\u00f3tica situaci\u00f3n creada por la proliferaci\u00f3n de los grupos de Milicias Populares\u201d, se aprob\u00f3 la propuesta. Dos militares profesionales elaboraron los textos, Rafael P\u00e9rez Contel, los dibujos y la tipograf\u00eda, en forma de aleluya, y se imprimieron 40.000 ejemplares.<\/p>\n<p>Otra de las realizaciones del grupo de <em>NC<\/em> fue una edici\u00f3n especial de la revista dedicada a los agricultores. Esto no fue ning\u00fan capricho ni una digresi\u00f3n pastoril de los intelectuales valencianos. Obedec\u00eda a una necesidad tan urgente como la de instruir a los milicianos. El campo murciano y valenciano era el sustento de la Espa\u00f1a Republicana, su despensa, y<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>\u2026la evidente nocividad de las expropiaciones y las colectivizaciones forzadas (tierras, aperos, ganado\u2026) por los anarquistas y otros extremistas de la regi\u00f3n, en una estructura socio-econ\u00f3mica de peque\u00f1os y medianos campesinos, desorganizaba y reduc\u00eda gravemente la productividad agr\u00edcola. No se trataba, pues, de \u201cveleidades agraristas\u201d por nuestra parte, que sab\u00edamos muy bien que el problema ten\u00edan que resolverlo los organismos competentes; mas hab\u00eda que reforzar esta necesaria acci\u00f3n llevando a los productores del campo el calor y la simpat\u00eda de los intelectuales revolucionarios y la solidaridad realista de los luchadores antifascista.<\/em><\/p>\n<p>Renau insist\u00eda en 1977 en que <em>Nueva Cultura<\/em> y la <em>Alian\u00e7a d\u2019Intel\u00b7lectuals per la Defensa de la Cultura<\/em> (transformaci\u00f3n provocada por la guerra de la <em>Uni\u00f3n de Escritores y Artistas Proletarios<\/em>) no fueron una correa de transmisi\u00f3n del PCE. En la forma no lo eran, pero en el fondo, como muestran los comentarios de Borkenau, la huella de la pol\u00edtica del PCE estaba en todas las propuestas encabezadas por Renau y sus intelectuales valencianos: protecci\u00f3n de la peque\u00f1a propiedad, defensa de una concepci\u00f3n \u201cordenada\u201d de la cultura. Asegura el pintor que, hacia 1938, <em>NC<\/em> y la AIDC aglutinaban el 70 por ciento de la intelectualidad valenciana, algo bastante veros\u00edmil si se admite que el restante treinta por ciento pod\u00eda estar constituido por personas que no deseaban adscribir su creatividad a ning\u00fan bando y por bohemios m\u00e1s o menos anarcoides, algunos de los cuales eran artistas de considerable val\u00eda.<\/p>\n<p>El \u00faltimo trabajo de Renau como cartelista cinematogr\u00e1fico antes del pronunciamiento franquista fue, curiosamente, <em>Tchapaieff<\/em>, una pel\u00edcula sovi\u00e9tica sobre las haza\u00f1as de un famoso guerrillero durante la guerra civil de los rusos blancos contra los bolcheviques, tras la revoluci\u00f3n de 1917. Luego de la sublevaci\u00f3n, hizo otro para <em>Los marinos del Kronstadt<\/em>. Esta pel\u00edcula la cedi\u00f3 la embajada sovi\u00e9tica para levantar la moral de los defensores de Madrid. Renau lo contaba a Manuel Garc\u00eda as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Era como un western pol\u00edtico. La estrenamos con gran aparato de propaganda y la ayuda del Altavoz del Frente. Tambi\u00e9n pegamos muchos carteles por la calle. Todos los organismos del gobierno de la Rep\u00fablica espa\u00f1ola nos ayudaron en la difusi\u00f3n de esa pel\u00edcula. La presentaci\u00f3n del filme la hicimos para los combatientes del frente de Madrid. Fue en el cine Callao de la capital espa\u00f1ola y se llen\u00f3 de milicianos. La gente sali\u00f3 electrizada con la pel\u00edcula. Era una pieza maestra en el g\u00e9nero de la agitaci\u00f3n y la propaganda.<\/em><\/p>\n<p>Y tan maestra. Seg\u00fan le contaba el pintor al catedr\u00e1tico Facundo Tom\u00e1s, la pel\u00edcula dio lugar a la formaci\u00f3n de una escuela de \u201cantitanquistas\u201d.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Un tal Carrasco, un t\u00edo muy bruto, de un pueblo castellano, fue el mejor antitanquista. El s\u00f3lo se carg\u00f3 seis tanques por el mismo procedimiento. Me cuentan que se mete en un hoyo, y cuando pasa el tanque le echa la bomba. Sale otra vez del hoyo y ve el tanque ardiendo [\u2026] Con la pistola golpea tranquilamente en la portezuela del tanque. Se abre, baja el capit\u00e1n, el conductor, y todos los tripulantes con las manos arriba. Los llev\u00f3 andando hasta el puesto que estaba a tres kil\u00f3metros de all\u00ed [\u2026] A veces piensas, \u00bfpuede tener una obra de arte tales consecuencias? Las ha tenido.<\/em><\/p>\n<p>La Guerra Civil fue la confirmaci\u00f3n de todas las teor\u00edas est\u00e9ticas de Renau. El arte al servicio de una causa, la del pueblo espa\u00f1ol, en el que se integraba el proletariado. Un argumento m\u00e1s para pensar que si no hubiera habido levantamiento militar, nuestro artista posiblemente no habr\u00eda desarrollado el fotomontaje ni se hubiera empe\u00f1ado en hacer murales a la mejicana. Sea o no el arte esclavo de una utilidad social, lo cierto es que la guerra civil espa\u00f1ola confirm\u00f3 las teor\u00edas de Renau.<\/p>\n<p>En el archivo de sus papeles conservados por la Fundaci\u00f3n, hay un borrador de una carta suya en respuesta a alguien que est\u00e1 escribiendo cosas sobre \u00e9l. Le precisa datos.<\/p>\n<p>En 1936 no hizo una docena de carteles, sino menos: El Comisario, para el incipiente Comisariado General de Guerra, uno para el PCE, otro sobre la Independencia de la Espa\u00f1a Republicana que no lleg\u00f3 a reproducirse, y otros perdidos sobre la reforma agraria y diversos organismos.<\/p>\n<p>En 1938, cuando ya era Director de Propaganda Gr\u00e1fica en el Comisariado General del Estado Mayor Central, en Barcelona, dise\u00f1o m\u00e1s de treinta carteles, pasquines y diarios murales, casi todos en dos colores (negro y rojo) por falta de tinta. Debido a la acumulaci\u00f3n de trabajo, reconoce que se nota el bajo nivel art\u00edstico de su producci\u00f3n. A veces, por pura urgencia, trabajaba directamente sobre las planchas, sin dibujo de referencia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n asegura que nadie le encarg\u00f3 <em>Los 13 puntos de Negr\u00edn<\/em>, fue una iniciativa suya, propuesta a Manuel S\u00e1chez Avens, subsecretario de Propaganda de la Rep\u00fablica. El Gobierno de Juan Negr\u00edn, formado en abril de 1938 formul\u00f3 un programa pol\u00edtico con trece puntos, en los que detallaban los objetivos de la guerra, definiendo a la vez unos principios de acuerdo con los que luchaban contra la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Los Trece Puntos que Renau transform\u00f3 en fotomontajes magistrales eran: 1. La independencia de Espa\u00f1a. 2. Liberarla de militares extranjeros invasores. 3. Rep\u00fablica democr\u00e1tica con un gobierno de plena autoridad. 4. Plebiscito para determinar la estructuraci\u00f3n jur\u00eddica y social de la Rep\u00fablica Espa\u00f1ola. 5. Libertades regionales sin menoscabo de la unidad espa\u00f1ola. 6. Conciencia ciudadana garantizada por el Estado. 7. Garant\u00eda de la propiedad leg\u00edtima y protecci\u00f3n al elemento productor. 8. Democracia campesina y liquidaci\u00f3n de la propiedad semifeudal. 9. Legislaci\u00f3n social que garantice los derechos del trabajador. 10. Mejoramiento cultural, f\u00edsico y moral de la raza. 11. Ej\u00e9rcito al servicio de la Naci\u00f3n, libre de tendencias y partidos. 12. Renuncia a la guerra como instrumento de pol\u00edtica nacional. Y 13. Amplia amnist\u00eda para los espa\u00f1oles que quieran reconstruir y engrandecer Espa\u00f1a<\/p>\n<p>El programa era mucho m\u00e1s moderado que el del Frente Popular. Desde el mismo momento en que asumi\u00f3 las funciones de jefe de gobierno, Negr\u00edn se hab\u00eda propuesto alcanzar una paz negociada, para lo cual contaba con la aprobaci\u00f3n del PCE. Pero Franco, que ve\u00eda cada vez m\u00e1s cerca su d\u00eda de la victoria, no hizo el menor caso de la propuesta.<\/p>\n<p>Estos fotomontajes no se editaron nunca como carteles porque no dio tiempo, y tambi\u00e9n porque lo que ofrec\u00edan no tard\u00f3 en devaluarse. Pero forman parte de la febril actividad cartel\u00edstica desplegada por los servicios de propaganda republicanos. Muchos de los carteles que se hac\u00edan y se distribu\u00edan carec\u00edan de gracia y de valor efectivo. Los hac\u00edan aprendices de buena fe. Seg\u00fan dijo Renau a Facundo Tom\u00e1s:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Como sabes, en Valencia hab\u00eda solera, tradici\u00f3n cartel\u00edstica. Eso produjo un fen\u00f3meno curioso: muchos que a lo mejor eran analfabetos, hijos de labradores, de les barraquetes de per ac\u00ed, de Quart de Poblet\u2026 trabajaban en litograf\u00edas, y se las ingeniaban como nadie. Yo conoc\u00ed a muchos, y todos ten\u00edan su cartel. Por eso, muchas veces, ve\u00eda un cartel y me preguntaba \u201c\u00bfDe qui\u00e9n ser\u00e1?\u201d, porque no hab\u00eda visto nunca un dibujo suyo.<\/em><\/p>\n<p>As\u00ed pues, el flamante Director General de Bellas Artes, un cartelista, encuentra primordial unificar los criterios de elaboraci\u00f3n de carteles, en la medida de lo posible. Y no se le ocurre otra cosa que dar una conferencia en el Paraninfo de la Universidad de Valencia, a la que asisten grafistas y tip\u00f3grafos, artistas y artesanos de la imprenta. La titula \u201cFunci\u00f3n social del Cartel\u201d. Lo hace en diciembre de 1936, antes de viajar a Par\u00eds para hablar con Picasso sobre su participaci\u00f3n en la Exposici\u00f3n Internacional del a\u00f1o siguiente en la capital francesa.<\/p>\n<p>La conferencia se ha publicado en forma de libro, pero originalmente sali\u00f3 en dos n\u00fameros consecutivos (abril y mayo de 1937) en las p\u00e1ginas de <em>Nueva Cultura.<\/em><\/p>\n<p>Renau no hab\u00eda preparado un acto institucional ni buscaba presumir de cargo delante de sus paisanos. Era uno m\u00e1s de los conferenciantes de un ciclo informal organizado por la Casa de la Cultura, instituci\u00f3n reciente instalada en la calle de la Paz de Valencia, donde viv\u00edan un buen pu\u00f1ado de los intelectuales que hab\u00edan escapado, junto al gobierno de la Rep\u00fablica, del Madrid asediado. Hab\u00eda un jard\u00edn de inteligencia tan grande en Valencia que resultaba indecente no poner sus frutos a disposici\u00f3n del p\u00fablico general.<\/p>\n<p>De un modo concienzudo y minucioso escribi\u00f3 un texto que luego fue leyendo con su desconcertante tartamudeo. Se basaba en su consolidada experiencia como cartelista publicitario, y en la que hab\u00eda adquirido realizando carteles y portadas de libros de naturaleza pol\u00edtica o ideol\u00f3gica. El otro cimiento de las ideas de Renau sobre el cartel era la teor\u00eda marxista que hab\u00eda ido acumulando desde que se hiciera comunista.<\/p>\n<p>Su informaci\u00f3n eran sus conocimientos de los trabajos de Cassandre y de otros cartelistas internacionales, y de la propia tradici\u00f3n cartelista espa\u00f1ola y en concreto valenciana, la m\u00e1s f\u00e9rtil en Espa\u00f1a. Del desarrollo del cartelismo en todos los rincones del planeta, muy avanzado en los a\u00f1os 30 como sabemos ahora, tendr\u00eda una idea derivada de lo que hab\u00eda visto en revistas ilustradas europeas. A juzgar por sus afirmaciones, carec\u00eda de referencias documentales o de ensayos escritos por estudiosos del fen\u00f3meno, que tampoco abundaban.<\/p>\n<p>Este primer trabajo te\u00f3rico de Renau es clave para entender la evoluci\u00f3n de sus convicciones est\u00e9ticas. Por eso merece dedicarle una glosa algo extensa.<\/p>\n<p>Resumo las conclusiones que a mi juicio se obtienen de la lectura de La funci\u00f3n social del cartel: utiliza el materialismo dial\u00e9ctico como dogma conductor de sus razonamientos, y lo hace de un modo simplista, aunque eficaz; en segundo lugar, se apoya en argumentos de car\u00e1cter moral basados, creo yo, en su formaci\u00f3n cat\u00f3lica y conservadora; y por \u00faltimo, valora en unos t\u00e9rminos poco habituales entre los intelectuales de izquierda la tradici\u00f3n pict\u00f3rica cl\u00e1sica espa\u00f1ola, que pone como ejemplo a su variopinta audiencia.<\/p>\n<p>La primera parte del ensayo o de la conferencia es de dif\u00edcil comprensi\u00f3n, sin duda porque Renau cedi\u00f3 a la tentaci\u00f3n de usar un lenguaje sesudo y acad\u00e9mico, quiz\u00e1 por el escenario de su intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Empezaba con una cita de Adolphe Mouron Cassandre, (\u201cel artista m\u00e1s representativo y actual de la pl\u00e1stica publicitaria\u201d) sobre la feliz elecci\u00f3n de los artistas j\u00f3venes, que hab\u00edan abandonado \u201cel aire enrarecido de los museos y de los salones\u201d, y hab\u00edan perdido el contacto con los estetas de las academias, pero recobrado la relaci\u00f3n con los hombres.<\/p>\n<p>De un dogma marxista part\u00eda Renau: el hombre nuevo crear\u00e1 un arte nuevo. Y como el hombre nuevo se estaba pariendo en Espa\u00f1a con gran derramamiento de sangre en ese momento de guerra, el arte que se hac\u00eda con una finalidad pol\u00edtica, sostiene, es el m\u00e1s adecuado a las circunstancias y el \u00fanico con el derecho a llamarse arte nuevo. Todo lo dem\u00e1s es arte burgu\u00e9s, arte capitalista, algo cadav\u00e9rico, repugnante.<\/p>\n<p>La mayor expresi\u00f3n del arte nuevo es el cartel. Si ese mismo cartel se exhibiera en las serenas paredes de un Sal\u00f3n de Oto\u00f1o, ser\u00eda tan poco atractivo para el pueblo sin cultivar, como un lienzo de cualquier pintor de la \u00e9poca. Es en las paredes carcomidas por la metralla donde el cartel tiene su sitio, su funci\u00f3n.<\/p>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s de este discurso en la Universidad de Valencia, Renau coge un tren y se planta en Toulouse. La meta del viaje es Par\u00eds y su objetivo hablar con Picasso, que es director em\u00e9rito del Museo del Prado desde septiembre. El artista se refiri\u00f3 innumerables veces a este episodio que, seg\u00fan \u00e9l, constituy\u00f3 uno de los acontecimientos m\u00e1s importantes de su vida. En 1981 redact\u00f3 un texto verdaderamente enrevesado: <em>Albures y cuitas con el \u2018Guernica\u201d y su madre<\/em>, parte del cual se public\u00f3 en la revista valenciana de arte <em>Cimal<\/em> en mayo de 1982.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>El escrito que el lector tiene a la vista es el que ha consumido la mayor extensi\u00f3n de mi tiempo literario. [\u2026] Sus primeras l\u00edneas fueron escritas hace ya cerca de 45 a\u00f1os (fines de diciembre de 1936) en el aeropuerto de Toulouse, durante la larga espera de un avi\u00f3n de l\u00ednea. Y en unas circunstancias triplemente excepcionales para m\u00ed: la primera vez que sal\u00eda de Espa\u00f1a, la primera que visitaba Par\u00eds y, lo m\u00e1s inefable, la perspectiva de conocer personalmente a Pablo Picasso, algo entonces inveros\u00edmil para m\u00ed hasta el momento mismo de estrechar su mano\u2026<\/em><\/p>\n<p>Renau insisti\u00f3 por activa y por pasiva en que \u00e9l no hab\u00eda ido a Par\u00eds a encargar a Picasso el Guernica, entre otras razones porque el bombardeo de Guernica no se produjo hasta varios meses despu\u00e9s. El Guernica fue el resultado de esa visita, pero no su causa directa. Sobre la gestaci\u00f3n de esta obra universalmente conocida se ha escrito y discutido mucho, sobre todo a ra\u00edz de la vuelta \u201ca casa\u201d de la obra, una vez asentada la democracia en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>En primer lugar, se discuti\u00f3 si Picasso habr\u00eda autorizado la entrega de su trabajo a una monarqu\u00eda, cuando a \u00e9l se lo hab\u00eda encargado una rep\u00fablica. Luego, se puso en duda su propiedad, si pertenec\u00eda al pueblo espa\u00f1ol, v\u00eda la Administraci\u00f3n del Estado, o si nunca se compr\u00f3 formalmente el cuadro. Y tambi\u00e9n se gast\u00f3 mucha tinta en resolver el enigma de qui\u00e9n hizo el encargo, Renau, Director General de Bellas Artes, Luis Lacasa y Jos\u00e9 Lu\u00eds Sert, arquitectos del pabell\u00f3n, o Jos\u00e9 Gaos, comisario del pabell\u00f3n espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>En una nota del libro <em>Arte en Peligro<\/em>, Renau es bien expl\u00edcito, hablando de su primer viaje en diciembre de 1936 \u201ccon el fin de invitar oficialmente a Picasso y a otros artistas espa\u00f1oles residentes en Par\u00eds a participar en el pabell\u00f3n de Espa\u00f1a en la <em>Exposition International<\/em> del a\u00f1o siguiente\u201d. Fuera de ese texto, del antes citado que public\u00f3 parcialmente <em>Cimal,<\/em> y de algunas declaraciones a periodistas espa\u00f1oles a la vuelta del exilio, Renau fue tan misterioso en el tema del Guernica como luego lo ser\u00eda en el de su implicaci\u00f3n (si es que la hubo) con el asalto frustrado a la casa de Trotski en M\u00e9xico efectuado por David Alfaro Siqueiros en M\u00e9jico en 1939.<\/p>\n<p>Sea lo que fuere, Renau ofreci\u00f3 pocos detalles de sus entrevistas con Picasso. Y los que dio, los envolvi\u00f3 en el celof\u00e1n de la an\u00e9cdota cuidadosamente fabricada. Manuel Vicent, periodista y escritor barroco, public\u00f3 una entrevista con Renau en <em>El Pa\u00eds<\/em> el 10 de octubre de 1981. El episodio del encuentro de los dos artistas adquiere un color literario en la pluma de Vicent.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Poco despu\u00e9s tuve ocasi\u00f3n de conocer personalmente a Picasso cuando fui a Par\u00eds, en viaje oficial, a pedir a los artistas que colaborasen con la causa de la Rep\u00fablica mandando obras al pabell\u00f3n espa\u00f1ol, en la Exposici\u00f3n Internacional. No fui a contratar el Guernica, como se ha dicho, sino a realizar una labor exploratoria. Llegu\u00e9 a Par\u00eds y el embajador Araquistain me dijo que yo iba muy mal vestido para ser director general, que su obligaci\u00f3n era equiparme seg\u00fan el protocolo de mi categor\u00eda si quer\u00eda presentarme en regla en el estudio de Picasso. Y all\u00ed, en la Embajada, me visti\u00f3 con pantal\u00f3n de rayadillo, guantes amarillos de cabritilla, cuello de pajarita, corbata de plastr\u00f3n, bomb\u00edn, zapatos con media ca\u00f1a de pa\u00f1o con botones, y bast\u00f3n corto, como de bailar\u00edn de claqu\u00e9. Me mir\u00e9 al espejo y casi me desmayo. Parec\u00eda un payaso. En la Embajada me dieron la direcci\u00f3n de Picasso en la rue de la Boetie. Era diciembre y estaba lloviendo. Hab\u00eda anochecido. Totalmente avergonzado por la indumentaria, me ech\u00e9 a la calle y entonces vi con sorpresa que el n\u00famero que yo llevaba en el papel correspond\u00eda a un bistr\u00f3. Mir\u00e9 por el ventanal y all\u00ed dentro hab\u00eda unos tipos que beb\u00edan y jugaban a las cartas bajo una pantalla verde. Todo me pareci\u00f3 muy misterioso, y yo estaba all\u00ed, moj\u00e1ndome en la acera, hecho un cromo y corrido. Desde un tabac llam\u00e9 a la Embajada. Se puso Luis Bu\u00f1uel, que se hab\u00eda enchufado de funcionario all\u00ed para huir de la guerra. Me confirm\u00f3 que esas eran las se\u00f1as exactas que hab\u00eda dado el pintor. Entonces, en un portal, vi un cubo de basura y tir\u00e9 el bomb\u00edn, la pajarita, el pa\u00f1o de los zapatos y la bengala de bailar\u00edn. Me qued\u00e9 en gabardina y con la bufanda enrollada, como si estuviera resfriado. Entr\u00e9 en aquel bistr\u00f3 canalla y en la penumbra alguien me dio unos toques en la espalda y me pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfUsted es Renau? Yo soy Picasso. Venga, que quiero presentarle a dos paisanos suyos. T\u00f3mese un pernod con nosotros\u00bb. Jugando a las cartas con Picasso estaban dos tipos de Corbera de Alzira, valencianos, asentadores de frutas en el mercado de Par\u00eds. Parec\u00edan tres apaches. Y Picasso, que era un currutaco, m\u00e1s bajito que yo y con ese ojo de brasa, comenz\u00f3 a soltar animaladas y chistes verdes con sus compinches. Y para no quedarme atr\u00e1s les cont\u00e9 aquella vez que iba yo, de ni\u00f1o, con mi sombrerito, el caballete, los pinceles y el lienzo bajo el brazo con mi profesor de paisaje por una senda entre naranjos y hab\u00eda un grupo de muchachas recogiendo fruta. Una de ellas me grit\u00f3: \u00abSe\u00f1orito, se\u00f1orito, \u00bfes usted pintor?\u00bb Todo ilusionado, le contest\u00e9 que s\u00ed. \u00abPues p\u00ednteme el culo a cuadros\u00bb. Picasso se ri\u00f3 a carcajadas. \u00abQu\u00e9 valenciana m\u00e1s bestia, deber\u00eda tener el co\u00f1o cubista\u00bb. Despu\u00e9s me dijo Max Aub que Picasso me hab\u00eda citado en aquella taberna con los dos apaches de Alzira para hacerme un honor, En el tiempo libre que me permiti\u00f3 aquella visita a Par\u00eds sol\u00eda acudir al caf\u00e9 Le Select, del bulevar de Montparnasse, a la tertulia de Louis Arag\u00f3n, Paul Eluard, Trist\u00e1n Tzara, Sadoul y de los espa\u00f1oles Luis Lacasa y Sert, el escultor Alberto, Juan Larrea, \u00d3scar Dom\u00ednguez y Hernando Vi\u00f1es. Me hice muy amigo de Trist\u00e1n Tzara, que era muy abierto y extremadamente simp\u00e1tico. En cambio, Arag\u00f3n me miraba por encima del hombro. Con Oscar Dom\u00ednguez explor\u00e9 los bajos fondos de Par\u00eds. Yo era el m\u00e1s joven de todos, a\u00fan no hab\u00eda cumplido los treinta a\u00f1os. Y por primera vez en mi vida, no s\u00e9 por qu\u00e9, me dio un fren\u00e9tico tic por jugar al futbol\u00edn en las m\u00e1quinas tragaperras del caf\u00e9. Mis rivales eran el escultor Alberto, Sert y Trist\u00e1n Tzara, sobre todo. Pero jam\u00e1s nadie me gan\u00f3. Me convert\u00ed en el campe\u00f3n del bulevar. Hasta que la mujer de Larrea me reconvino sobre el esc\u00e1ndalo que se armar\u00eda si un reportero pillaba al director general de Bellas Artes del Gobierno rojo jugando al futbol\u00edn en pleno barullo de un caf\u00e9.<\/em><\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9710&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>En <em>Albures y cuitas con el \u2018Guernica\u2019 y su madre<\/em> Renau habla de casi todo, pero muy poco de su relaci\u00f3n con Picasso.<\/p>\n<p>En realidad lo \u00fanico que deja claro Renau es que el malague\u00f1o se encontraba en un periodo cr\u00edtico existencial y art\u00edstico, y que la guerra civil espa\u00f1ola y el encargo de participar en el pabell\u00f3n espa\u00f1ol de la Exposici\u00f3n Internacional de Par\u00eds le sacaron del letargo. As\u00ed como que Picasso nunca dijo que su cuadro se llamara Guernica, y que una serie de investigadores y cr\u00edticos del arte, entre los que destaca Santiago Am\u00f3n, juzgan con atrevimiento e ignorancia las circunstancias en las que se gest\u00f3 el Guernica.<\/p>\n<p>Renau declara haberse sentido obligado media vida a ser discreto, igual que lo fue Max Aub, que entreg\u00f3 150.000 pesetas a Picasso para sufragar los gastos de su trabajo, a cambio de un recibo que se perdi\u00f3 junto con muchos otros papeles durante la huida del gobierno republicano en 1939. Aub dej\u00f3 claro en un intercambio epistolar con Renau en 1965 que en el contrato con Picasso se hac\u00eda constar que la propiedad del cuadro seguir\u00eda siendo del artista tras la exposici\u00f3n. El escritor era entonces agregado cultural en la embajada espa\u00f1ola en Par\u00eds, y uno de los muchos que intervinieron en la organizaci\u00f3n del pabell\u00f3n espa\u00f1ol. Tanto \u00e9l como Renau recibieron \u201cde altas instancias la recomendaci\u00f3n de guardar una estricta discreci\u00f3n en todo lo referente al aspecto financiero del asunto\u201d, dice Renau.<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n m\u00e1s plausible de esta solicitud puede cifrarse en el temor del gobierno republicano a que se organizara un peque\u00f1o esc\u00e1ndalo en torno a si dedicaba mucho del escaso dinero que hab\u00eda para pagar obras de arte a pintores millonarios.<\/p>\n<p>En las grabaciones de Manfred Schmidt, Renau hace unas cuantas menciones a Picasso, casi todas sobre su papel fundamental en la historia del arte. S\u00f3lo en una ocasi\u00f3n habla, de pasada, de la relaci\u00f3n del malague\u00f1o con el gobierno de la Rep\u00fablica. Schmidt le pregunta c\u00f3mo se tom\u00f3 Picasso su nombramiento como director del museo del Prado. Renau contesta as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Lo tom\u00f3 con mucho cari\u00f1o pero no quiso venir a Espa\u00f1a a tomar posesi\u00f3n, porque ten\u00eda un miedo\u2026 Preguntaba sobre los bombardeos; yo le dec\u00eda que viniera a o\u00edrlos. Se le perdon\u00f3. Ten\u00eda p\u00e1nico a las bombas, igual que Bu\u00f1uel, que estaba escondido en la embajada espa\u00f1ola. Era antifascista, trabajaba para nosotros, pero no estuvo ni un d\u00eda en Espa\u00f1a. Eso es el intelectualismo\u2026<\/em><\/p>\n<p>En la entrevista que le hice en Berl\u00edn en 1976, Renau evocaba as\u00ed aquellos primeros meses de director general de Bellas Artes.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>En aquella \u00e9poca era director del museo S\u00e1nchez Cant\u00f3n. <\/em>[Seg\u00fan la Gaceta de Madrid de 13 de septiembre de 1936, el director era Ram\u00f3n P\u00e9rez de Ayala Tr\u00e1paga, que fue destituido por medio de un decreto publicado ese d\u00eda.] <em>Y \u00e9l se negaba al traslado [de los cuadros]. Dec\u00eda que los fascistas no iban a bombardear un museo. \u00a1Y vaya si lo bombardearon! \u00a1Ya lo creo que lo bombardearon! Pero los cuadros estaban en otro sitio ya, en las Torres de Serrano, de Valencia, y en otros lados. Tuve que destituir a Sanchez Cant\u00f3n. Entonces Alberti me sugiri\u00f3 que por qu\u00e9 no nombr\u00e1bamos director del museo a Picasso. Lo hicimos. Yo fui a Par\u00eds a visitar a Picasso y le entregu\u00e9 el nombramiento. Le dije que se viniera a Madrid, pero \u00e9l me miraba con los ojos recelosos y me preguntaba: \u201c\u00bfY no es peligroso Madrid con los bombardeos y todo eso?\u201d. A Picasso le encargamos el Guernica algo despu\u00e9s. Yo le llev\u00e9 el cheque de cien mil pesetas, que era el precio del cuadro. Pero esto no puede considerarse un precio excesivo. A Picasso le hab\u00eda salido cara Espa\u00f1a. Ayud\u00f3 mucho durante la guerra. Y despu\u00e9s de la derrota \u00e9ramos muchos los espa\u00f1oles que recib\u00edamos dinero todos los meses de Picasso, en Francia y en M\u00e9jico.<\/em><\/p>\n<p>En ninguna parte aparece otra vez este cheque de cien mil pesetas que supuestamente llev\u00f3 Renau a Picasso. Quiz\u00e1 sea una simplificaci\u00f3n de los hechos realizados ante un periodista curioso. Al fin y al cabo, Picasso recibi\u00f3 200.000 pesetas por su trabajo, 50.000 pagadas en un principio por Lacasa, y 150.000 despu\u00e9s por Max Aub.<\/p>\n<p>En su texto <em>Albures y cuitas con el Guernica y su madre<\/em>, hace referencias a las gestiones que realiz\u00f3 en Par\u00eds con otros pintores espa\u00f1oles. Una de ellas fue, involuntariamente, con Dal\u00ed. Tomo la cita de un ensayo de Miguel Caba\u00f1as Bravo, publicado en el cat\u00e1logo de la exposici\u00f3n de la Universidad de Valencia Renau. 1907-1982. Comprom\u00eds i Cultura, octubre de 2007, porque en el art\u00edculo editado en <em>Cimal<\/em> no aparecen estas l\u00edneas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Cumpl\u00ed la misi\u00f3n con un solo incidente, que estuvo a punto de terminar con un esc\u00e1ndalo diplom\u00e1tico [\u2026] Mi plan consist\u00eda en visitar personalmente a cada uno de los artistas invitados por riguroso orden de prelaci\u00f3n, tal como ya hab\u00eda hecho con Picasso. Dal\u00ed ocupaba el segundo lugar en mi lista. Con el fin de preparar estas entrevistas, la embajada puso a mi disposici\u00f3n un peque\u00f1o gabinete con tel\u00e9fono y una secretaria-mecan\u00f3grafa. Poco despu\u00e9s de mi segunda entrevista con Picasso, y estando dict\u00e1ndole algo a la secretaria, irrumpi\u00f3 inopinadamente Salvador Dal\u00ed en el gabinete. A primeras de cambio, y sin miramiento alguno, se puso a increparme a voz en grito: que si el gobierno no sab\u00eda nada de lo que pasaba en Par\u00eds; que si Picasso estaba ya acabado y era un \u201cgrand\u00edsimo\u201d reaccionario\u2026; que si el \u00fanico pintor espa\u00f1ol comunista [sic] en Par\u00eds era \u00e9l\u2026; que si le dej\u00e1bamos en primer lugar\u2026 La \u201cvisita\u201d me cay\u00f3 como una piedra. Por aquel entonces yo era bastante impulsivo, y me fall\u00f3 la sangre fr\u00eda. Me levant\u00e9 de un brinco de la silla para decirle que no estaba acostumbrado a que nadie me gritara: que si ten\u00eda algo que reclamar pod\u00eda hacerlo desde all\u00ed mismo \u2013 se\u00f1al\u00e1ndole el tel\u00e9fono \u2013 a mi ministro, al Jefe del Gobierno y hasta a la propia Presidencia de la Rep\u00fablica\u2026 Busqu\u00e9 nerviosamente mi agenda de direcciones (que estaba en mi gabardina, sobre un perchero detr\u00e1s de la mesa). Cuando volv\u00ed la cabeza con la libreta en la mano, Dal\u00ed hab\u00eda desaparecido\u2026 La secretaria me dijo que se hab\u00eda puesto l\u00edvido. Semanas despu\u00e9s \u2013 no recuerdo cu\u00e1ntas \u2013 tom\u00f3 parte en un virulento mitin organizado en Par\u00eds por el POUM y la FAI contra el gobierno de la Rep\u00fablica Espa\u00f1ola.<\/em><\/p>\n<p>No podemos cerrar este cap\u00edtulo sin dedicar unas l\u00edneas al papel de Renau en el pabell\u00f3n espa\u00f1ol de la Exposici\u00f3n de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Como hemos citado antes, fue a la capital francesa en diciembre de 1936 a proponer a algunos pintores espa\u00f1oles que resid\u00edan all\u00ed, lejos del fragor de las batallas en territorio hisp\u00e1nico, su participaci\u00f3n en un pabell\u00f3n que se convertir\u00eda (para ello fue concebido) en un potente instrumento de propaganda a favor de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Hay estudios monogr\u00e1ficos sobre el asunto, a los que remito al lector interesado. El \u00faltimo de ellos est\u00e1 en el mencionado cat\u00e1logo de la exposici\u00f3n de la Universidad de Valencia Renau.1907-1982. Comprom\u00eds i Cultura, octubre de 2007. En el documentad\u00edsimo art\u00edculo del profesor Miguel Caba\u00f1as Bravo, se proporcionan detalles del trabajo de Renau en el pabell\u00f3n espa\u00f1ol de la Exposici\u00f3n Internacional de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 el director general de Bellas Artes varios meses de 1937 en Par\u00eds. Desde finales de mayo hasta el veinte de junio, ultimando el pabell\u00f3n espa\u00f1ol, que permanec\u00eda cerrado, aunque la Exposici\u00f3n se hab\u00eda inaugurado el 24 de mayo. All\u00ed se dedic\u00f3 a hacer fotomontajes, preparar carteles y tambi\u00e9n a instalar f\u00edsicamente lo que iba a exhibirse. A su regreso a Valencia, el director general se preocup\u00f3 de agilizar las gestiones de una comisi\u00f3n creada en abril con el objetivo de recoger las obras de los artistas espa\u00f1oles residentes en el pa\u00eds en guerra, que deber\u00edan exponerse en el Pabell\u00f3n. La Comisi\u00f3n edit\u00f3 un folleto con detalles sobre las dimensiones de las obras, dirigido a todos los creadores pl\u00e1sticos a trav\u00e9s de sus organizaciones sindicales. Volvi\u00f3 a Par\u00eds en julio, para la inauguraci\u00f3n del Pabell\u00f3n, que se produjo el d\u00eda 12. All\u00ed permaneci\u00f3, redactando un informe t\u00e9cnico sobre el traslado de los cuadros del Museo del Prado a Valencia, del que hablaremos en el pr\u00f3ximo cap\u00edtulo, y pendiente a la vez de la renovaci\u00f3n del material gr\u00e1fico expuesto en el Pabell\u00f3n.<\/p>\n<p>No actu\u00f3 como un director general bur\u00f3crata, sino como un hombre implicado manualmente en un encargo que \u00e9l mismo hab\u00eda hecho. Se hab\u00eda propuesto que el p\u00fablico se hiciera una idea de los valores de Espa\u00f1a, de los sufrimientos causados a la poblaci\u00f3n por la guerra y de la heroica reacci\u00f3n del pueblo ante la amenaza del fascismo.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo, invenci\u00f3n relativa de Renau, aunque basado en las experiencias de los constructivistas rusos, como indica Albert Forment, se llamaba <em>lecto-visual<\/em>, y consist\u00eda en grandes paneles con fotograf\u00edas, datos estad\u00edsticos, gr\u00e1ficos y tablas que mostraban la realidad espa\u00f1ola. Esta idea de lo <em>lecto-visual<\/em> ser\u00eda desarrollada varias veces por Renau a lo largo de su vida, tanto en los fotomontajes de la serie American Way of Life, como en los murales interiores y exteriores que realiz\u00f3 en M\u00e9jico y en la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana. El m\u00e9todo <em>lecto-visual<\/em> consiste en contar gr\u00e1ficamente una historia \u00e9pica o manifestar unos hechos de trascendencia social, o denunciar una conducta pol\u00edtica indigna. Era algo as\u00ed como llevar las posibilidades del cartel a unos territorios nuevos, que llegaron a incluir el documental televisivo, cuando Renau trabaj\u00f3 este tema en Berl\u00edn Este en los a\u00f1os 60.<\/p>\n<p>Tan absorto estuvo en la urgente puesta a punto del pabell\u00f3n espa\u00f1ol, que olvid\u00f3 una cita con su hom\u00f3logo franc\u00e9s en la direcci\u00f3n general de Bellas Artes, que se present\u00f3 un d\u00eda con una delegaci\u00f3n, todos vestidos \u201cde punta en blanco\u201d. Renau les recibi\u00f3 \u201csin afeitar y con un mono de trabajo, sucio de polvo, cola y manchas de color.\u201d<\/p>\n<p>A \u00faltima hora de la tarde, el espa\u00f1ol buscaba esparcimiento en los caf\u00e9s de Montparnasse, donde pudo encontrar a la flor y nata de la vanguardia art\u00edstica francesa, que no le caus\u00f3 la misma mala opini\u00f3n que le hab\u00eda producido en 1928 y 1929 la intelectualidad madrile\u00f1a.<\/p>\n<p>Dice que con quien mejor se entendi\u00f3 fue con Trist\u00e1n Tzara y con \u00d3scar Dom\u00ednguez, el surrealista canario, \u201cque algo m\u00e1s tarde me sirvi\u00f3 de experto cicerone en mis incursiones por los altos niveles y los bajos fondos de Par\u00eds\u201d. Se podr\u00e1 acusar a nuestro hombre de muchos defectos, pero nunca del de pretenciosidad. Cuando quer\u00eda conocer algo, no se encerraba en una biblioteca a leer sobre el tema o buscaba informaci\u00f3n en fuentes indirectas: se implicaba en ello y sacaba sus propias conclusiones.<\/p>\n<p>Estas fueron algunas de las que obtuvo en Par\u00eds, seg\u00fan recordaba ante el magnet\u00f3fono que sosten\u00eda Manfred Schmidt, en Berl\u00edn en 1977.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Cuando yo fui a Par\u00eds a hablar con Picasso sobre el encargo del gobierno, conoc\u00ed a muchos pintores: Braque, Leger, y a pintores espa\u00f1oles en Par\u00eds; uno de ellos se llamaba Mauricio de la Serna, era un poco surrealista, de la llamada escuela de Par\u00eds, m\u00e1s joven que Picasso; era madrile\u00f1o, pero viv\u00eda en Par\u00eds desde hac\u00eda muchos a\u00f1os; en el estudio hab\u00eda cuatro caballetes, cada uno con un cuadro empezado, ninguno acabado, todos en violetas y grises; yo ten\u00eda 30 a\u00f1os, mucho m\u00e1s joven que \u00e9l; me extra\u00f1\u00e9 de que estuviera pintando esos cuadros, me dijo que los pintaba a la vez; quise saber por qu\u00e9 ten\u00edan todos la misma paleta, porque hab\u00eda visto cosas suyas que no ten\u00edan el mismo color; me dijo que eso era una cosa de su marchante, \u201cporque vend\u00ed dos con esa entonaci\u00f3n, y me ha dicho que le haga diez m\u00e1s en el mismo tono\u201d. Picasso tambi\u00e9n lo hac\u00eda. Algo t\u00edpico, llegan amigos m\u00edos entendidos, yo oigo lo que dicen de lo que m\u00e1s les gusta, y la mayor\u00eda de los pintores invita a su estudio a los amigos, a los cr\u00edticos de arte, etc. y est\u00e1n muy atentos a ver qu\u00e9 cuadros llaman m\u00e1s la atenci\u00f3n, y hay discusiones y tal, y ellos sacan una conclusi\u00f3n operativa. Yo nunca he hecho eso.<\/em><\/p>\n<p>Si la manipulaci\u00f3n que pretend\u00eda elevarle a la fama en Madrid en diciembre de 1928 le provoc\u00f3 una reacci\u00f3n de asco, lo que vio en Par\u00eds ocho a\u00f1os despu\u00e9s, la entra\u00f1a de la vanguardia, los intestinos del arte, no le escandalizaron, pero reforzaron su convicci\u00f3n de que los artistas eran fr\u00e1giles engranajes del mercado, algo que \u00e9l no aceptaba bajo ning\u00fan concepto, y contra lo que luch\u00f3 con la teor\u00eda como arma, en diversos ensayos, y con la pr\u00e1ctica de ofrecer su trabajo a la \u00fanica causa noble seg\u00fan sus convicciones, el comunismo.<\/p>\n<p>Otras de las pocas informaciones sobre sus entrevistas con Picasso las dio en su texto Albures\u2026. El malague\u00f1o hab\u00eda pegado unos papeles pol\u00edcromos en el Guernica, y finalmente decidi\u00f3 arrancarlos, cosa que realiz\u00f3 ante testigos, entre otros el director general de Bellas Artes. Entonces \u00e9ste tuvo una idea repentina y la lanz\u00f3 espont\u00e1neamente a Picasso.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>\u2013\u00bfQu\u00e9 le parecer\u00eda \u2013le dije\u2013 si terminada la guerra prepar\u00e1semos en el Prado una sala especial en que se expusieran juntos Las Meninas, su Guernica y Los Fusilamientos de la Moncloa? Me mir\u00f3 fijamente por unos instantes con profunda simpat\u00eda, volvi\u00f3 la cabeza y sigui\u00f3 trabajando. Nos despedimos cordialmente como siempre.<\/em><\/p>\n<p>La impresi\u00f3n que el malague\u00f1o le dio a Renau fue la que pr\u00e1cticamente recogen todos sus bi\u00f3grafos. Picasso era un hombre sin pretensiones intelectuales, enemigo de la pedanter\u00eda, t\u00edmido y de gustos nada aristocr\u00e1ticos. \u201cPicasso era un hombre de una sencillez tremenda. Si no sab\u00edas que era un pintor, no te enterabas. Hemingway y Siqueiros eran unos intelectuales, Picasso, no\u201d, le contaba a Schmidt.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_btn title=&#8221;Leer o descargar este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2022%2F04%2F07-Bio-Renau-Capitulo-7-copia.pdf||target:%20_blank|&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9701&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9703&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9710&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_btn title=&#8221;Leer o descargar este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2022%2F04%2F07-Bio-Renau-Capitulo-7-copia.pdf||target:%20_blank|&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":14706,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[521,25,510],"tags":[],"class_list":["post-14475","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografia-actualidaza","category-cultura-y-comunicacion","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/P1010035-copia.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-3Lt","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14475","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14475"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14475\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14726,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14475\/revisions\/14726"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14706"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14475"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14475"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14475"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}