{"id":14479,"date":"2022-04-12T10:44:21","date_gmt":"2022-04-12T08:44:21","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=14479"},"modified":"2023-04-23T19:44:54","modified_gmt":"2023-04-23T17:44:54","slug":"renau-la-temeraria-salvacion-del-museo-del-prado-capitulo-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/renau-la-temeraria-salvacion-del-museo-del-prado-capitulo-8\/","title":{"rendered":"Renau. La temeraria salvaci\u00f3n del Museo del Prado. Cap\u00edtulo 8"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text \"><h2 style=\"text-align: center;\">Segunda parte. Dosis de marxismo contra el desasosiego<\/h2>\n<h1 style=\"text-align: center;\">Los cuadros se van de viaje a Suiza<\/h1>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>La personalidad de un ser humano se despliega ante los dem\u00e1s como un haz de luz blanca, que suma los colores del espectro de los que est\u00e1 compuesto. Una biograf\u00eda ha de mostrar la variedad crom\u00e1tica del hombre o la mujer que describen, y para eso el investigador echa mano de las fuentes documentales m\u00e1s variadas a su disposici\u00f3n. Pero en ciertos casos no existe tanta variedad.<\/p>\n<p>Es el caso de Renau. Escribi\u00f3 y habl\u00f3 mucho sobre s\u00ed mismo, pero como es natural protegi\u00f3 su intimidad, a veces exagerando, a veces velando, a veces confundiendo. Adem\u00e1s, las cartas personales que escribi\u00f3 (sol\u00eda hacer copias) y las que recibi\u00f3 fueron entregadas al fuego por su esposa, Manuela Ballester, tras la muerte del artista, aunque se conservan algunas, quiz\u00e1 por descuido, y ciertos familiares poseen otras de alt\u00edsimo inter\u00e9s, todav\u00eda por investigar.<\/p>\n<p>El brillo profesional de una celebridad suele deslumbrar, y oculta las sombras de su vida.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo era el Renau dom\u00e9stico de aquellos tiempos tormentosos? Desde luego, el hecho de que fueran turbulentos, no facilitaba la normalidad y el equilibrio de las relaciones humanas. Sabemos que, en otras \u00e9pocas m\u00e1s tranquilas, convivir con \u00e9l no era c\u00f3modo: coinciden en ello todos sus familiares, pero apenas conservamos detalles. As\u00ed que no tenemos otra f\u00f3rmula que la de deducir de testimonios indirectos para reconstruir su variopinto ser.<\/p>\n<p>El 17 de mayo de 1934 naci\u00f3 su primer hijo, Ruy. Julia o Julieta vio la luz el 23 de marzo de 1937. Totli nacer\u00e1 ya en M\u00e9jico, en 1940, mientras su madre trabaja en un mural dise\u00f1ado por Siqueiros. Teresa, en 1943. Y el \u00faltimo, Pablo, en 1946. Ambos tambi\u00e9n en el exilio mejicano.<\/p>\n<p>Cinco hijos no son una bagatela en ning\u00fan matrimonio, y menos en un matrimonio de intelectuales exiliados. Pero Renau jam\u00e1s sufri\u00f3 problemas de subsistencia o de empleo, y pudo mantener a su familia sin agobios extremos. Vivi\u00f3 instalado c\u00f3moda y s\u00f3lidamente en la clase media a la que se hab\u00eda encaramado su padre, y nunca se ape\u00f3 de ella, porque incluso en la Alemania Democr\u00e1tica careci\u00f3 de privaciones y disfrut\u00f3 de comodidades poco comunes en aquella sociedad.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo era la relaci\u00f3n entre Jos\u00e9 Renau y Manuela Ballester? No exenta de conflictos. Esto es como no decir nada. Pero de los comentarios que he ido recabando de la familia Renau, de hijos y sobrinos, se deduce que los conflictos entre Jos\u00e9 y Manolita no se parec\u00edan a los de la mayor\u00eda de las familias de clase media espa\u00f1olas, y en concreto valencianas, de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Renau sedujo a Manolita por completo. De ello son testimonio los versos aludidos en el cap\u00edtulo anterior, que \u00e9sta escribi\u00f3 durante su noviazgo o los primeros a\u00f1os del matrimonio. Vea el lector una prueba de este afecto absoluto e incondicional de Manolita.<\/p>\n<p>Luz siempre viva.<\/p>\n<p>\u00c9l la ve en mi camino hacia la fuente<\/p>\n<p>de donde le traigo el agua<\/p>\n<p>para apagar su sed.<\/p>\n<p>M\u00e1s alto construye.<\/p>\n<p>Con la tarde descendemos.<\/p>\n<p>\u00c9l va hacia donde muere el sol<\/p>\n<p>para comprender la noche.<\/p>\n<p>Yo hacia mi hogar para esperarle<\/p>\n<p>comprendi\u00e9ndolo.<\/p>\n<p>Renau hab\u00eda dedicado a su amada dos libritos de versos fervorosos. Podr\u00eda decirse que Manuela le devolvi\u00f3 el cumplido, comprometiendo mucho de su libertad y de su personalidad, como se desprende de las estrofas rese\u00f1adas.<\/p>\n<p>Por los hijos, sabemos que Manuela se dirig\u00eda a Renau por su apellido. Para ella jam\u00e1s fue Jos\u00e9 o Pepe. Este hipocor\u00edstico s\u00f3lo lo empleaban los miembros de la familia Renau, sus hermanos, sus sobrinos, y sus amigos m\u00e1s pr\u00f3ximos de la d\u00e9cada de los a\u00f1os 30. Solo a la vuelta del exilio despu\u00e9s de 1976, algunos viejos amigos y muy pocos nuevos empezaron a llamarle Pepe.<\/p>\n<p>\u00bfHubo alg\u00fan momento en el que la Manolita enamorada llamara a su novio y marido por un apelativo cari\u00f1oso? Si lo hubo, debi\u00f3 durar poco. Porque enseguida que empezaron a vivir juntos (antes de casarse, pues ya hemos visto que lo hizo por \u201cimposici\u00f3n pol\u00edtica\u201d) naci\u00f3 una rivalidad casi siempre latente entre ellos. Una rivalidad profesional, pero sobre todo personal. Los especialistas que conocen la obra de Manuela Ballester coinciden con sus hijos en el extraordinario talento pict\u00f3rico de la valenciana. Si se hubiera podido dedicar a la pintura, dicen, habr\u00eda sido una de las artistas espa\u00f1olas m\u00e1s renombradas. Lo mejor eran sus retratos.<\/p>\n<p>[Como hemos advertido en nota a\u00f1adida en cap\u00edtulo anterior, en 2021 han publicado los diarios de Manuela Ballester de M\u00e9xico. En ellos se encuentran muchas de las claves que en esta biograf\u00eda se sugieren por falta de documentos fidelignos]<\/p>\n<p>Pero Manolita no estaba en condiciones de competir profesionalmente con su marido. Es muy probable que ni siquiera se lo propusiera. El problema quiz\u00e1 estaba larvado en el subconsciente, y eso lo hizo tortuoso hasta que en la madurez estall\u00f3 como un ob\u00fas escondido. Seg\u00fan los testimonios de la familia, la mayor ocupaci\u00f3n de Manuela desde que se cas\u00f3 con Renau fue poner l\u00edmites a los desbordantes compromisos de su marido. Tuvo que ser el freno de una pareja que amenazaba con desbocarse por el empuje arrollador del var\u00f3n.<\/p>\n<p>La capacidad de trabajo de Renau deb\u00eda ser formidable. En el art\u00edculo publicado en la revista <em>Sonntag<\/em> de 1974 mencionado anteriormente, dec\u00eda, refiri\u00e9ndose a la \u00e9poca anterior a la guerra civil:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>La participaci\u00f3n activa en las luchas reivindicativas de la clase obrera fue muy intensa: casi ocho horas diarias de trabajo pol\u00edtico durante unos cuantos a\u00f1os, y menos de cuatro en el ejercicio profesional para mantener una familia, generalmente en trabajos publicitarios de rutina.<\/em><\/p>\n<p>Cuatro horas, pero muy bien aprovechadas. Si ganaba dinero para comprarse un coche y para sufragar una revista es porque no paraba de realizar encargos. A veces, en abierta contradicci\u00f3n con sus convicciones pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas. Es muy posible que, tal y como ocurrir\u00eda en M\u00e9jico, Manuela Ballester ayudara a su marido en los trabajos publicitarios.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed tenemos claro es que varios dibujos de Manuela Ballester aparecen en sucesivos n\u00fameros de <em>Nueva Cultura<\/em>. Es decir, obraba independientemente de Renau, aunque fuera en la revista en la que ambos estaban comprometidos. Tambi\u00e9n realiz\u00f3 Manuela portadas de libros y otros trabajos remunerados.<\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9833&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>En una p\u00e1gina sin fecha de La Semana Gr\u00e1fica, revista valenciana de los a\u00f1os 20 y 30, que se conserva en el archivo Josep Renau, aparece una fotograf\u00eda de Manolita con este titular: \u201cLa se\u00f1orita Manolita Ballester, joven pintora valenciana da el primer paso firme en su carrera art\u00edstica.\u201d En un texto ditir\u00e1mbico se cuenta su proeza, y se la relaciona con Renau, aunque no se dice que ya eran novios.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Ayer Renau, casi un ni\u00f1o, triunfador en Madrid con su exposici\u00f3n de dibujos admirables, y hoy esta dulce y bella Manolita Ballester, cuyo nombre suena en el mundo del arte por primera vez (\u2026) Esta joven artista acaba de alcanzar el primer premio en el concurso de portadas abierto por la editorial Z\u00e9nit para elegir la destinada a la novela Babbitt, de Sinclair Levis.<\/em><\/p>\n<p>Para subrayar el m\u00e9rito de Manolita, se informa que el segundo premio se lo llev\u00f3 el famoso dibujante Rafael Penagos.<\/p>\n<p>En lo que respecta al cuidado de Ruy y de Julieta, que naci\u00f3 en plena guerra, siempre cont\u00f3 con su madre, Rosa Vilaseca, que hab\u00eda quedado viuda. Adem\u00e1s le echaban una mano sus dos hermanas, adolescentes entonces, Rosita y Josefina.<\/p>\n<p>Al parecer, la casa de la calle Flora en Valencia tambi\u00e9n fue un centro de reuni\u00f3n de intelectuales y pol\u00edticos, sobre todo de estos \u00faltimos.<\/p>\n<p>El escenario familiar de Renau hab\u00eda variado desde su matrimonio. Se produjo una especie de distanciamiento de los suyos, los Renau, y una aproximaci\u00f3n a los Ballester. Pi\u00e9nsese que la rivalidad y las disputas entre don Jos\u00e9 y Jos\u00e9 hab\u00edan constituido la base de la relaci\u00f3n padre-hijo. Por mucho que se hubieran apaciguado, los caracteres de ambos eran incompatibles precisamente por ser tan parecidos, a ninguno se le pod\u00eda llevar la contraria sin crearse un problema. Los Renau mayores se hab\u00edan mudado de la calle Baja a la calle Cirilo Amor\u00f3s, situada en un barrio emblem\u00e1tico de la nueva clase, en el entonces ensanche de la ciudad. Don Jos\u00e9, que desde 1927 era acad\u00e9mico de n\u00famero de San Carlos, hab\u00eda conseguido ser miembro efectivo de la apreciada clase media.<\/p>\n<p>Con sus hermanos, Renau mantuvo la relaci\u00f3n. Pero cabr\u00eda decir que debido m\u00e1s a la buena disposici\u00f3n de Alejandro y Juan, que a la de Jos\u00e9, desapegado de la parentela y centrado en su mundo revolucionario.<\/p>\n<p>Pero el centro de la nueva familia Renau era la abuela, Rosa Vilaseca, la \u00fanica persona que hac\u00eda callar al artista. Sencilla, de gran naturalidad, sin cultura, una modista, peque\u00f1a de estatura, muy trabajadora, pero de un aplomo que se impon\u00eda con una frase: <em>Xe Pepe, ac\u00ed, mentre estem dinant no se parla de pol\u00edtica. Fes el favor de callar.<\/em> (Che, Pepe, aqu\u00ed, mientras estamos comiendo no se habla de pol\u00edtica. Haz el favor de callar.) Y Pepe callaba. Para algunos que conocieron bien a los Renau-Ballester, Rosa Vilaseca es el personaje central de la familia, y uno de los pocos ajenos a la familia Renau que le llamaba Pepe.<\/p>\n<p>Renau asumi\u00f3 riegos muy fuertes con <em>Nueva Cultura<\/em>, tanto en su primera etapa como en la segunda, a partir de marzo de 1937, aunque en \u00e9sta no pod\u00eda estar tan encima de ella debido a sus obligaciones de gesti\u00f3n pol\u00edtica en la Direcci\u00f3n General de Bellas Artes.<em> NC<\/em> se hab\u00eda convertido (esta vez sin tapujos) en el \u00f3rgano de expresi\u00f3n de la <em>Alian\u00e7a d\u2019Intel\u00b7lectuals en Defensa de la Cultura a Val\u00e8ncia (AIDCV)<\/em>, organizaci\u00f3n que hab\u00eda sustituido a la AEAP, tambi\u00e9n con unas supuestas pretensiones de pluralidad ideol\u00f3gica, que chocaban contra el muro de la realidad pol\u00edtica de la Rep\u00fablica en guerra. Aunque la proyecci\u00f3n de <em>NC<\/em> segu\u00eda siendo, nominalmente, de dimensi\u00f3n estatal, centr\u00f3 m\u00e1s su punto de vista o de observaci\u00f3n de la realidad en lo que hab\u00eda empezado a llamarse Pa\u00eds Valenciano. La denominaci\u00f3n proced\u00eda de los nacionalistas pro catalanistas como Emili Nadal y Carles Salvador, que contribuyeron repetidas veces con art\u00edculos escritos en valenciano sobre este tema ya entonces pol\u00e9mico, aunque perif\u00e9rico en relaci\u00f3n al n\u00facleo de problemas graves que ten\u00eda la Rep\u00fablica. <em>Acci\u00f3 d\u2019Art<\/em>, un club de artistas de convicciones nacionalistas valencianas, se integr\u00f3 en la AIDCV.<\/p>\n<p>Esta visible reducci\u00f3n de las perspectivas de <em>NC<\/em> fue debida o compensada, o las dos cosas a la vez, con la publicaci\u00f3n de otra revista de naturaleza parecida a <em>NC<\/em>, y tambi\u00e9n vinculada al PCE, <em>El Mono Azul<\/em>, dirigida por Rafael Alberti, que as\u00ed consumaba uno de sus deseos. <em>El Mono Azul<\/em> se editaba en Madrid y su tono era m\u00e1s comprometido, sin filigranas ni barnices de independencia.<\/p>\n<p>La posici\u00f3n de Renau en este panorama intelectual debi\u00f3 ser firme, y sus intervenciones en la vida cultural incesantes, tanto institucional como personalmente.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n resulta curioso que en los estudios que se han hecho sobre la \u00e9poca, la figura de Renau tenga tan poco relieve, salvo en los ensayos escritos por valencianos como Manuel Garc\u00eda, Francisco Agramunt y Albert Forment, que sit\u00faan a Renau en un lugar destacado de la escena intelectual espa\u00f1ola. La principal raz\u00f3n de la escasa proyecci\u00f3n del artista valenciano es el \u00e9nfasis con el que siempre antepuso su militancia a su oficio.<\/p>\n<p>El clich\u00e9 de Renau es el de un comunista ortodoxo e implacable. Un clich\u00e9 que esconde (o evidencia) un reproche. No se dan mucha importancia a sus contradicciones personales, a sus servidumbres o a sus defectos. Se considera a Renau hist\u00f3ricamente intrascendente y prescindible, precisamente porque fue un comunista ortodoxo e implacable. Un clich\u00e9.<\/p>\n<p>Uno de los pocos que mencionan a Renau en sus investigaciones sobre la \u00e9poca es Gregorio Mor\u00e1n. En su enjundioso Miseria y Grandeza del PCE. 1939-1985, destaca las \u201cprofundas convicciones dogm\u00e1ticas\u201d del valenciano, y asegura que nadie hac\u00eda caso \u201cde su car\u00e1cter fallero ideol\u00f3gico\u201d. Se refiere Mor\u00e1n al exilio mejicano. Las palabras de Mor\u00e1n confirman que se le hizo el vac\u00edo por cuentas pendientes de su \u00e9poca de director general.<\/p>\n<p>Para Andr\u00e9s Trapiello, autor del notable <em>Las armas y las letras<\/em>, Renau fue \u201cun comunista tan ortodoxo como implacable\u201d. M\u00e1s adelante reconoce que \u201cRenau, comunista de la m\u00e1s ortodoxa cepa, era toda una instituci\u00f3n en Valencia.\u201d<\/p>\n<p>\u00bfLo era en el resto de Espa\u00f1a?<\/p>\n<p>El Renau que en el invierno de 1934 acude a Madrid por segunda vez en su vida con el proyecto de una revista pol\u00edtico-cultural bajo el brazo tiene poco que ver con el hombre seguro de s\u00ed mismo, con poder, con despacho oficial (probablemente no se sent\u00f3 en \u00e9l m\u00e1s de diez minutos seguidos), del oto\u00f1o de 1936. Se hizo con un equipo de colaboradores, entre los que destaca un hombre que fue amigo suyo hasta que Renau abandon\u00f3 M\u00e9jico: Antonio Deltoro. Gracias a ellos pudo desplegar una serie de actividades verdaderamente notables que afectaban a diversas disciplinas art\u00edsticas, no s\u00f3lo las pl\u00e1sticas.<\/p>\n<p>Las referencias a nuestro hombre, bien como director general de Bellas Artes, bien como militante comunista, bien como cartelista, menudean en las publicaciones de la \u00e9poca, pero siempre en un contexto de informaci\u00f3n institucional. A t\u00edtulo de ejemplo, Renau hace un mitin en el Quinto Regimiento en noviembre de 1936, agradeciendo la protecci\u00f3n que \u00e9ste hab\u00eda dado a las caravanas de intelectuales que abandonaron Madrid, camino de Valencia. En ese mismo mes se efect\u00faa el traslado de muchas obras del Prado, tambi\u00e9n protegidas por el Quinto Regimiento.<\/p>\n<p>Renau tiene igualmente la responsabilidad de la custodia de miles de peque\u00f1as piezas de arte guardadas en la Iglesia de San Francisco el Grande de Madrid por la Junta Delegada de Salvamento del Tesoro Art\u00edstico. La procedencia de estas obras era diversa, iglesias saqueadas o en peligro de sufrir un saqueo y propiedades particulares en las mismas circunstancias. Seg\u00fan testimonios de Renau, en San Francisco el Grande hab\u00eda \u201cm\u00e1s de 10.000 lienzos, 300 tapices preciosos y unos 100.000 objetos art\u00edsticos de diferente \u00edndole.\u201d La agenda del artista valenciano debi\u00f3 de ser muy apretada en esos meses. \u00c9l mismo dice que robaba horas al sue\u00f1o para satisfacer su instinto creativo.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n de la que m\u00e1s orgulloso se manifest\u00f3 siempre fue el traslado de una selecci\u00f3n de los mejores cuadros del Museo del Prado a Valencia. La decisi\u00f3n la tom\u00f3 el gobierno de la Rep\u00fablica simult\u00e1neamente a su desplazamiento, tambi\u00e9n de Madrid a Valencia, a principios de noviembre de 1936. Aza\u00f1a quiso que el tesoro art\u00edstico acompa\u00f1ara la derrota (en todos los sentidos) del gabinete, porque de esta forma, entend\u00eda, estaba asegurada una completa protecci\u00f3n. Esta mudanza del gobierno fue muy mal saludada por lo que podr\u00edamos llamar la opini\u00f3n p\u00fablica de la \u00e9poca. Sin duda estuvo motivada por el miedo a que la capital cayera en manos de las tropas de Franco, el gobierno de la Rep\u00fablica fuera apresado y la instituci\u00f3n disuelta o tomada en las manos de los sublevados.<\/p>\n<p>La primera expedici\u00f3n sali\u00f3 de Madrid el 8 de noviembre, al finalizar con \u00e9xito la contenci\u00f3n de la primera ofensiva franquista sobre Madrid. El subdirector del museo, S\u00e1nchez Cant\u00f3n, hab\u00eda confeccionado una lista de 250 obras que deb\u00edan ser retiradas de las salas y protegidas en los s\u00f3tanos a la primera se\u00f1al de alarma. El comienzo de los bombardeos sobre Madrid apresuraron la decisi\u00f3n del doble traslado, el del gobierno y el del tesoro, cosa esta \u00faltima a la que S\u00e1nchez Cant\u00f3n se opon\u00eda con el argumento de los azares del camino, tan peligrosos si no m\u00e1s, que los aviones alemanes e italianos de Franco.<\/p>\n<p>Las fuentes de informaci\u00f3n de este episodio son limitadas, un informe del arquitecto del museo, Lino Vaamonde, la conferencia que dict\u00f3 Renau en Par\u00eds para expertos internacionales, basado en el texto anterior, y los testimonios de S\u00e1nchez Cant\u00f3n tras la guerra. A este respecto, merece la pena ver la pel\u00edcula <em>Las Cajas espa\u00f1olas<\/em>, de Alberto Porl\u00e1n y Jos\u00e9 del R\u00edo, aunque ignora el papel que jug\u00f3 Renau en esta aventura y presta una atenci\u00f3n exagerada a Rafael Alberti.<\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9839&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_single_image image=&#8221;9836&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Renau sostuvo que los bombardeos eran m\u00e1s que una amenaza. De hecho es el argumento que el gobierno utiliz\u00f3 ante la prensa internacional y las canciller\u00edas extranjeras cuando ocho bombas incendiarias cayeron el 16 de noviembre sobre el museo del Prado, afectando en otras oleadas a la Biblioteca Nacional y al Museo Arqueol\u00f3gico, situado a la espalda de \u00e9ste, en el paseo de Recoletos, al norte de Cibeles.<\/p>\n<p>El informe de Lino Vaamonde dice que los bombarderos alemanes e italianos determinaron los lugares donde deb\u00edan dejar caer los explosivos ese d\u00eda 16, gracias a una avanzadilla a\u00e9rea que tir\u00f3 bengalas. El objetivo de este ataque era el hotel Savoy, situado frente al museo, en el lado opuesto del Paseo del Prado. En este hotel pernoctaban oficiales rusos. Los aviones soltaron bombas explosivas, muy pesadas, y bombas incendiarias, m\u00e1s ligeras, siguiendo el rastro de las bengalas. Tres bombas explosivas cayeron en las inmediaciones del museo, y ocho incendiarias impactaron en \u00e9l, sin causar da\u00f1os a los cuadros, que estaban en los s\u00f3tanos, pero s\u00ed destrozos de consideraci\u00f3n en algunas salas.<\/p>\n<p>Las im\u00e1genes dram\u00e1ticas que el gobierno capt\u00f3 de inmediato fueron distribuidas con celeridad en una formidable campa\u00f1a de prensa, con la que pretend\u00edan contrarrestar la fama de barbarie que hab\u00edan dejado los saqueos en zona republicana de los primeros d\u00edas de la sublevaci\u00f3n franquista, y que hab\u00edan afectado a iglesias, palacios e incluso residencias de personalidades de derechas no siempre prominentes.<\/p>\n<p>El traslado de los cuadros, seg\u00fan estos argumentos, estaba m\u00e1s que justificado.<\/p>\n<p>En cualquier caso, el movimiento de grandes cuadros por una ciudad y un frente cuyas acciones de guerra eran poco predecibles, convert\u00edan una operaci\u00f3n de salvamento en otra de alto riesgo, como sosten\u00eda S\u00e1nchez Cant\u00f3n.<\/p>\n<p>Renau asegura que la soluci\u00f3n de situarlas en los s\u00f3tanos blindados del Banco de Espa\u00f1a fue descartada, porque anteriormente se hab\u00edan guardado en \u00e9l unos lienzos de El Greco tra\u00eddos de Illescas, y la humedad los hab\u00eda deteriorado. Sin embargo, el propio Renau asegura que uno de sus primeros deberes nada m\u00e1s hacerse cargo de la direcci\u00f3n general de Bellas Artes fue la incautaci\u00f3n del palacio de Liria, propiedad del duque de Alba, ocupado por el Quinto Regimiento, en una zona muy pr\u00f3xima al frente de Moncloa. \u201cA excepci\u00f3n de los retratos de Goya \u2013que el propio duque hab\u00eda depositado en las cajas fuertes del Banco de Espa\u00f1a antes del levantamiento \u2013 todo estaba en su lugar y en el mejor estado.\u201d Cabe preguntarse si esos retratos de Goya corrieron la misma suerte que los lienzos del Greco.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s espinoso del traslado lo cifran los cr\u00edticos a \u00e9l en un nunca documentado prop\u00f3sito de servirse de las obras como moneda de cambio para comprar armamento. Esta posibilidad, sin embargo, fue sugerida expl\u00edcitamente en Madrid por algunos noticiarios propagand\u00edsticos, ya en verano del 36, alegando que hab\u00eda que sacrificarlo todo para adquirir armas. Otra de las propuestas sacrificiales era fundir las estatuas de la capital para fabricar balas.<\/p>\n<p>Renau nombr\u00f3 al pintor Timoteo P\u00e9rez Rubio responsable de la protecci\u00f3n y traslado del tesoro, cometido que llev\u00f3 a cabo con eficacia irreprochable, ayudado por un abnegado equipo de t\u00e9cnicos. El director general de Bellas Artes atribuy\u00f3 la fortuna y eficacia del salvamento al hecho de que quienes estaban encargados del mismo actuaron movidos por una fuerza especial, no por simple inercia funcionarial, y por la convicci\u00f3n de sentirse depositarios de la salvaguarda de bienes culturales del pueblo espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>A solicitud de sus jefes, Renau tuvo que redactar un informe para leerlo ante un panel de expertos en Par\u00eds, en junio de 1937, cuando todav\u00eda el traslado de cuadros no hab\u00eda acabado. Su t\u00edtulo era \u201cLa organizaci\u00f3n de la defensa del patrimonio art\u00edstico e hist\u00f3rico espa\u00f1ol durante la guerra civil\u201d. El objetivo era demostrar ante una audiencia internacional muy selecta que la Rep\u00fablica estaba trabajando a fondo en la protecci\u00f3n y conservaci\u00f3n del patrimonio hist\u00f3rico art\u00edstico espa\u00f1ol. Sin duda, las noticias y reportajes ilustrados que se publicaron sobre todo en Francia, Reino Unido y los Estados Unidos sobre la barbarie desatada en la zona republicana contra la vida y la propiedad de las personas, indujeron al gobierno a programar una contraofensiva en la que hac\u00eda valer uno de sus m\u00e9ritos indudables: el trabajo de un grupo de profesionales de las artes y la arquitectura en la protecci\u00f3n de un n\u00famero ingente de obras maestras famosas en los cinco continentes.<\/p>\n<p>Renau verti\u00f3 en su informe toda su experiencia personal y colectiva en un asunto que interesaba a los directores de museos de toda Europa por su envergadura, por el valor hist\u00f3rico y cremat\u00edstico de las obras afectadas, y por lo bien que hab\u00eda salido hasta la fecha de la conferencia, cuando todav\u00eda se encontraban en Valencia.<\/p>\n<p>El mayor empe\u00f1o del director general fue ofrecer una relaci\u00f3n de hechos dando detalles t\u00e9cnicos, que es lo que importaba. Y tuvo que morderse la lengua al mencionar el trasfondo y la trascendencia pol\u00edtica del tema, e incluso retocar algunos p\u00e1rrafos en los que se le hab\u00eda escapado la emoci\u00f3n que tan poco le gustaba en los carteles, algo que veremos m\u00e1s adelante en este mismo cap\u00edtulo.<\/p>\n<p>Empieza Renau por exponer la acci\u00f3n del gobierno en la organizaci\u00f3n y tareas de las Juntas de conservaci\u00f3n y protecci\u00f3n del tesoro art\u00edstico. Pasa como sobre ascuas por encima de los \u201cdisturbios civiles\u201d que da\u00f1aron parte de ese tesoro, explica las medidas de traslado a s\u00f3tanos de todo lo que se pudo guardar para preservarlo de los bombardeos de la aviaci\u00f3n y de la artiller\u00eda, da cuenta de la construcci\u00f3n de refugios para proteger edificios y monumentos. Tambi\u00e9n cita la custodia gubernamental de \u201cgran n\u00famero de objetos provenientes de colecciones particulares, eclesi\u00e1sticas, etc.\u201d<\/p>\n<p>Resume luego los decretos que sustentan estas actividades. El primero, en julio de 1936, dando cobertura legal a las juntas que se hab\u00edan constituido espont\u00e1neamente para impedir los asaltos, y el segundo en agosto ampliando los miembros de la Junta de Incautaci\u00f3n y Protecci\u00f3n de Patrimonio Art\u00edstico. En enero de 1937 un nuevo decreto formaliza la responsabilidad de la Direcci\u00f3n General de Renau en otros temas como el traslado de obras de arte a paraderos m\u00e1s seguros. En febrero se crea un Consejo Central de Archivos, Bibliotecas y Tesoro Art\u00edstico dependiente de Renau, intentando coordinar una serie de tareas ingentes.<\/p>\n<p>Renau proporciona una serie de datos estad\u00edsticos sobre las actividades de su departamento y sus ramas en la protecci\u00f3n de las obras de arte y los monumentos.<\/p>\n<p>Tras la decisi\u00f3n del gobierno de salir de Madrid acompa\u00f1ado del tesoro, se constituyeron a toda prisa dos equipos de t\u00e9cnicos, dirigidos por Timoteo P\u00e9rez Rubio. Los detalles que da Renau en este sentido manifiestan la gran preparaci\u00f3n de los profesionales espa\u00f1oles, que fueron capaces de embalar convenientemente dos mil lienzos de primera categor\u00eda, transportarlos cuatrocientos kil\u00f3metros y volverlos a colocar en Valencia en unas condiciones de seguridad inmejorables. Obviamente no pudo realizarse el traslado en las mejores circunstancias. Algunas fotograf\u00edas muestran camiones que cargan cuadros valios\u00edsimos al descubierto, sujetos con cuerdas. Dos piezas maestras, &#8220;Las Meninas&#8221;, de Vel\u00e1zquez y el &#8220;Retrato Ecuestre de Carlos V&#8221;, de Tiziano, tuvieron que ser extra\u00eddas de los camiones en el puente de Arganda porque daban con el armaz\u00f3n met\u00e1lico de la construcci\u00f3n, y fueron desplazadas sobre rodillos hasta la otra orilla. Renau da cuenta de las inquietantes condiciones en que se efectu\u00f3 el traslado:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>No hay que olvidar que estos transportes tuvieron que efectuarse en plena guerra y bajo la constante amenaza de los aviones: fue preciso aprovechar las noches m\u00e1s oscuras, parar los motores y apagar los faros a la m\u00e1s m\u00ednima alerta (\u2026) Once d\u00edas despu\u00e9s de esta memorable expedici\u00f3n, la carretera que atraviesa el r\u00edo Jarama estaba bajo el fuego enemigo. Fue preciso, luego, utilizar una carretera secundaria, lo cual aumentaba muy sensiblemente las serias dificultades que ten\u00edamos ya en la evacuaci\u00f3n de las obras de arte.<\/em><\/p>\n<p>De esta operaci\u00f3n en concreto fueron responsables Mar\u00eda Teresa Le\u00f3n y su marido Rafael Alberti. Desde su casa en Madrid siguieron el movimiento, recibiendo llamadas telef\u00f3nicas de los expedicionarios al pasar por las localidades m\u00e1s importantes, hasta que a las siete de la ma\u00f1ana, los cuadros llegaron a Valencia. Una y no m\u00e1s, debieron pensar la pareja de intelectuales, porque de inmediato renunciaron a su responsabilidad, que consideraban insoportable. No obstante, Alberti dej\u00f3 un po\u00e9tico testimonio de su participaci\u00f3n, de la que el lector puede desprender que, sin \u00e9l, el museo del Prado se habr\u00eda perdido.<\/p>\n<p>El tesoro del Prado encontr\u00f3 dos albergues en Valencia, las Torres de Serranos y el Colegio e Iglesia del Patriarca. Ambos edificios fueron preparados concienzudamente por ingenieros y arquitectos para el caso de sufrir un ataque. No fueron los \u00fanicos edificios valencianos que guardaron tesoros art\u00edsticos. Una testigo ocular recuerda haber visto trasiego de cajas llenas de objetos valiosos por las calles del barrio del Carmen. Se trata de Carmen Ferr\u00e9s, de la familia que pose\u00eda Casa Insa, un negocio de ropa y disfraces de la calle Baja, en la que vivi\u00f3 Renau.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Enfrente del 48 estaba el Monte de Piedad\u2026 En el Monte metieron durante la guerra mucho material de la Casa Real, plata y otras cosas. Recuerdo las cajas grises con el sello de la Casa Real. Yo vi sacar las cajas y meterlas en camiones y llev\u00e1rselas.<\/em><\/p>\n<p>Otro testimonio in\u00e9dito es el de Miquel Franc\u00e9s, responsable del Departamento Audiovisual de la Universitat de Val\u00e8ncia al redactar este cap\u00edtulo. La familia de Franc\u00e9s procede de Fontanars dels Alforins, donde el joven Renau veraneaba con sus padres y hermanos. Cuenta Franc\u00e9s que el propio Renau, a quien conoci\u00f3 en 1977, le revel\u00f3 que los cuadros m\u00e1s valiosos, seg\u00fan su criterio, del Prado le acompa\u00f1aron a Fontanars, donde el director general instal\u00f3 su oficina durante parte de la guerra. De este hecho no qued\u00f3 constancia en ning\u00fan sitio. Es decir, de ser cierto, Renau lo mantuvo en secreto. Miquel Franc\u00e9s hizo averiguaciones entre sus parientes en Fontanars, y corrobor\u00f3 que en un caser\u00f3n de familia de alcurnia, ocupado por las autoridades republicanas, se vieron entrar cajas al comienzo de la guerra, y tambi\u00e9n salieron del cas\u00f3n poco antes de que finalizara.<\/p>\n<p>Ante la falta de precisi\u00f3n cronol\u00f3gica, y dando por buena la fecha de entrada de las cajas, cabe preguntarse si la salida coincidi\u00f3 con el traslado del convoy del Prado de Valencia a Figueras, antes de que la comunicaci\u00f3n terrestre con Barcelona quedara cortada por la ofensiva del General Yag\u00fce, cuyas tropas entraban en Vinaroz en abril de 1938<\/p>\n<p>El director general de Bellas Artes explicaba a los sesudos acad\u00e9micos de Par\u00eds c\u00f3mo protegieron el tesoro de los cuatro peligros m\u00e1s graves que le amenazaban: 1.- Acci\u00f3n directa de las bombas de aviaci\u00f3n y artiller\u00eda. 2.- Acci\u00f3n de la expansi\u00f3n del aire por efecto de la explosi\u00f3n de bombas a\u00e9reas de gran potencia. 3.- Acci\u00f3n de las bombas incendiarias. 4.- Posibles cambios de ambiente y temperatura.<\/p>\n<p>Renau despleg\u00f3 un gran lujo de detalles t\u00e9cnicos, fotograf\u00edas, planos y otros documentos ante los interesados ojos de los expertos internacionales. De ello se desprende que la experiencia de los t\u00e9cnicos espa\u00f1oles era notable, y que contaron con materiales relativamente sofisticados para proteger los lienzos del fuego, de la humedad y del efecto de las explosiones. La audiencia de Renau qued\u00f3 no s\u00f3lo satisfecha con su exposici\u00f3n, sino que tom\u00f3 buena nota, porque no pasar\u00eda mucho tiempo sin que se vieran ellos en la circunstancia de hacer lo propio para proteger el patrimonio art\u00edstico de sus pa\u00edses.<\/p>\n<p>Las memorias de Aza\u00f1a reflejan las terribles circunstancias en que se efectu\u00f3 el traslado definitivo de los cuadros hasta la frontera francesa, que atravesaron a hombros de carabineros. \u201cDesde Par\u00eds les enviaron una recompensa en met\u00e1lico, pero alg\u00fan intermediario se guard\u00f3 el dinero, y los pobres hombres, en recompensa por su servicio, han ido al infierno de un campo de concentraci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>La generosa mano que enviaba estos fondos pudo haber sido la de David David-Weill, un rico coleccionista de arte, jud\u00edo franco norteamericano, que por aquella \u00e9poca presid\u00eda la Mesa de Directores de Museos Nacionales franceses, y que organiz\u00f3 un comit\u00e9 internacional para salvar las obras del Prado.<\/p>\n<p>\u201cEn enero de 1939, veinte camiones realizaron setenta y un viajes entre los lugares de almacenamiento y la frontera. Desde all\u00ed, las obras se embarcaron en un tren que las llev\u00f3 a Ginebra, donde permanecieron hasta el final de las hostilidades.\u201d Es lo que dice H\u00e9ctor Feliciano en su libro <em>El Museo Perdido<\/em>, dedicado al saqueo de obras de arte efectuado por los nazis durante la guerra europea. Una precisi\u00f3n a este dato es que desde la frontera francesa a Perpignan, los cuadros tambi\u00e9n fueron llevados en camiones y autobuses. Por fin, desde la ciudad francesa viajaron en tren hasta Suiza.<\/p>\n<p>Finalmente, la baqueteada colecci\u00f3n regres\u00f3 a Espa\u00f1a desde la Sociedad de Naciones, que la custodiaba. Lo hicieron en el verano de 1940, tambi\u00e9n en tren, y amenazados por el avance y los ataques a\u00e9reos de los alemanes, que hab\u00edan invadido Francia. Una vez m\u00e1s, la suerte protegi\u00f3 los cuadros.<\/p>\n<p>Renau menciona en su libro <em>Arte en Peligro<\/em>, publicado en 1980, unas palabras del marqu\u00e9s de Lozoya sobre este asunto: \u201cAfortunadamente nada se ha perdido y las colecciones del Estado se encuentran hoy \u00edntegras como antes de 1936\u201d. Es evidente que el valenciano se sent\u00eda orgulloso de la responsabilidad que le toc\u00f3 en la integridad del tesoro. Renau hace una nota a pie de p\u00e1gina sobre el Marqu\u00e9s de Lozoya, todo un caballero, que conoci\u00f3 y trat\u00f3 en el taller de restauraci\u00f3n de su padre. El sorprendente texto de la nota dice as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>En 1951, la direcci\u00f3n del PCE en M\u00e9xico me pidi\u00f3 un corto trabajo sobre este mismo tema. Se public\u00f3 en el n\u00ba 1 \u2013segunda \u00e9poca- de la revista &#8220;Nuestro Tiempo&#8221;, correspondiente a septiembre de 1951. Me sorprendi\u00f3 sobremanera el que diversos puntos de mi escrito hubieran sido modificados y arbitrariamente tergiversados, lleg\u00e1ndose a injuriar incluso al marqu\u00e9s de Lozoya. Protest\u00e9 en\u00e9rgicamente entonces, y conservo pruebas documentales de ello.<\/em><\/p>\n<p>Debido a su cargo de director general de Bellas Artes, Renau tuvo que conocer, tratar, negociar, llegar a compromisos con muchas personas de talento e influencia. Es muy probable que su nombre sonara en el \u00e1mbito de la intelectualidad espa\u00f1ola, y tambi\u00e9n de la extranjera. La impresi\u00f3n que caus\u00f3 en unos y otros debe estar sepultada en la monta\u00f1a de testimonios que hablan de la Rep\u00fablica y la Guerra Civil. Buscar y seleccionar lo que de Renau se pensaba es una tarea digna de tesis doctoral. Animo a los j\u00f3venes acad\u00e9micos a que se atrevan. Descubrir\u00e1n cosas interesantes. Uno de los pocos que quedan lo dej\u00f3 escrito el mismo Renau en un ensayo sobre Siqueiros.<\/p>\n<p>Al hablar de su huida a Francia en enero de 1939, Renau rememora al pintor mejicano.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>No me qued\u00e9 en Francia por la cosa de Siqueiros. Siqueiros lleg\u00f3 a Espa\u00f1a en 1937 con la idea de hacer un colectivo [de muralistas]. Yo era director general de Bellas Artes y le dije, \u201cMira, Siqueiros, eso no es posible ahora. Nuestros mejores artistas est\u00e1n movilizados en labores de educaci\u00f3n en el ej\u00e9rcito, en la milicia, y de agitprop, y no podemos desmovilizarlos para hacer arte. A m\u00ed me entusiasma producir arte, y tampoco puedo dedicarme a ello. El problema prioritario es la guerra.\u201d \u00c9l lo comprendi\u00f3, y entr\u00f3 tambi\u00e9n en el ej\u00e9rcito como militar, no como artista, fue comandante. Y al terminar la guerra yo ten\u00eda la oportunidad de ir a la URSS o de quedarme en Francia. Pero no me pod\u00eda quitar de la cabeza a Siqueiros. Y dije, pues a M\u00e9jico, con la mayor\u00eda de los intelectuales, porque con M\u00e9jico hay una unidad cultural tremenda, m\u00e1s que con cualquier otro pa\u00eds de Iberoam\u00e9rica. M\u00e9jico es como si fuera Espa\u00f1a. De M\u00e9jico me atra\u00eda la pintura mural.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Mi inter\u00e9s en la pintura mural data de 1933 \u00f3 34, cuando hice un mural dentro del pabell\u00f3n de los sindicatos anarquistas del puerto de Valencia. Se destruy\u00f3 despu\u00e9s de la guerra, no tengo ni fotos. Era un mural antifascista.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Yo invit\u00e9 a Siqueiros a dar una conferencia en el Paraninfo de la Universidad de Valencia. Tuve que convencer a los jefes militares para que dejaran asistir a la conferencia a los pintores. Fue un esc\u00e1ndalo. Hab\u00eda un grupo de estetas, algunos homosexuales, criaturas hist\u00e9ricas que llamaban a Siqueiros gorila y orangut\u00e1n, porque era un hombre con mucha fuerza. Y all\u00ed va el t\u00edo, alzando la voz\u2026 Yo no conoc\u00eda de antes a Siqueiros. S\u00ed conoc\u00ed a Diego Rivera. Qued\u00e9 sorprendido por la conferencia porque descubr\u00ed que [en el mural del Grao] hab\u00eda usado los mismos materiales que \u00e9l. Una de las cosas que dijo, y a las que yo no hab\u00eda dado importancia, era una tesis contundente: en los murales el pintor tiene que dejar los materiales tradicionales, y adaptarse a los productos industriales de hoy, que es lo que yo hab\u00eda hecho intuitivamente, l\u00f3gicamente. Yo hab\u00eda pintado el mural del puerto de Valencia con pistolas, no con brochas.<\/em><\/p>\n<p>En el art\u00edculo \u201cMi experiencia con Siqueiros\u201d, publicado en la Revista de Bellas Artes, de M\u00e9jico, en 1976, Renau daba m\u00e1s detalles sobre su relaci\u00f3n con el muralista.<\/p>\n<p>Siqueiros dio dos conferencias en la Universidad de Valencia. La segunda trataba sobre la Escuela de Par\u00eds, y fue la m\u00e1s comentada, porque entraba a saco en el debate entre arte puro y arte socialmente funcional. Ya hemos visto la opini\u00f3n que ten\u00eda Renau de los esteticistas. Que execrara a algunos de ellos aduciendo su condici\u00f3n homosexual debe ser una de las paradojas del car\u00e1cter de nuestro hombre, porque Juan Gil Albert fue uno de sus mejores amigos y a Renau no pareci\u00f3 importarle en absoluto su inclinaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>Cuenta Francisco Agramunt que en la segunda conferencia de Siqueiros \u201cel poeta Rafael Alberti abandon\u00f3 airadamente el Aula Magna donde se desarrollaba el debate porque el moderador \u2013 Josep Renau- no le hab\u00eda otorgado la palabra\u201d. Es evidente que los camaradas no se ca\u00edan simp\u00e1ticos.<\/p>\n<p>La primera idea de Siqueiros al desembarcar en la Espa\u00f1a en guerra fue \u201corganizar un colectivo de pintores espa\u00f1oles y mexicanos que se encargara de producir materiales pict\u00f3ricos y gr\u00e1ficos para las necesidades pol\u00edticas de la guerra\u201d, y para instruir a los pintores espa\u00f1oles en la t\u00e9cnica del muralismo. Al no poder realizar esta tarea pedag\u00f3gica, Siqueiros puso a disposici\u00f3n del gobierno su experiencia militar, tan larga como la de muralista. Renau le ofreci\u00f3 la posibilidad de dictar una conferencia a los j\u00f3venes artistas sobre \u201cEl arte como herramienta de lucha\u201d, que tuvo lugar en febrero de 1937 en el Paraninfo de la Universidad de Valencia. La mayor\u00eda de los asistentes quedaron fascinados. Salvo el grupo que reaccion\u00f3 \u201ccon escenas de histerismo\u201d.<\/p>\n<p>El m\u00e1s impresionado fue Renau (tanto que no pudo cerrar la conferencia), al descubrir su identificaci\u00f3n est\u00e9tica, t\u00e9cnica e ideol\u00f3gica con Siqueiros. Le satisfizo la conferencia de Siqueiros especialmente \u201cdada la marginalidad y relativo aislamiento de mi pr\u00e1ctica pict\u00f3rica e intelectual en el ambiente art\u00edstico espa\u00f1ol de entonces.\u201d<\/p>\n<p>A fines de 1937 Siqueiros le invit\u00f3 a comer en compa\u00f1\u00eda de Hemingway, a quien Renau hab\u00eda conocido en el frente de Madrid, gracias al cineasta holand\u00e9s Yoris Ivens, que rodaba el documental propagand\u00edstico <em>Spanish Earth<\/em>. La comida se desarroll\u00f3 en un restaurante de la playa de Valencia, en el que consumieron una paella y cantidades ingentes de vinos y licores. A Hemingway le interes\u00f3 la experiencia de Siqueiros (un comunista) con su brigada de milicianos anarquistas. Hablaban en ingl\u00e9s, que Renau entend\u00eda bastante bien. Renau se limitaba a escuchar. Hemingway, de afecciones anarquistas<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>\u2026trazaba un paralelo psicosimb\u00f3lico entre la radical afirmaci\u00f3n del fuero individual en \u00e9stos [los anarquistas] y la gratuidad del tr\u00e1gico enfrentamiento a vida o muerte del torero con el toro. Desarrollaba toda una metaf\u00edsica individual alrededor de la violencia individual como comportamiento tipo del hombre en situaciones extremas, que trata de forzar los factores de su destino individual consider\u00e1ndolo, sin embargo, como vulnerable y, por tanto, como un posible no destino.<\/em><\/p>\n<p>Hemingway insist\u00eda en que no estaba teorizando sino intentando formular un paralelismo entre sus vivencias personales y diversos casos ajenos, que hab\u00eda vivido directa e indirectamente\u00a0 en la guerra civil de Espa\u00f1a. Dec\u00eda sentirse emocionalmente muy pr\u00f3ximo al \u201ctemperamento violento y gratuitamente temerario de los espa\u00f1oles\u201d. En su opini\u00f3n, gran parte de estos y, lo que es m\u00e1s significativo, de las capas m\u00e1s humildes de la sociedad, trataban fren\u00e9ticamente de forzar una situaci\u00f3n revolucionaria capaz de producir la liberaci\u00f3n total del individuo. En relaci\u00f3n con otras crisis revolucionarias que hab\u00eda conocido, era eso \u2013concluy\u00f3\u2013 lo m\u00e1s interesante y original de la situaci\u00f3n que se estaba viviendo en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Siqueiros le contradijo cort\u00e9smente: esa forma de ser y de actuar no era exclusiva de los anarquistas espa\u00f1oles, sino de todos los anarquistas, que se comportaban igual en todas partes, debido a la unidad de su ideolog\u00eda. Aunque era cierto que los italianos, los espa\u00f1oles y los mejicanos se parec\u00edan bastante. Siqueiros cont\u00f3 a Hemingway an\u00e9cdotas personales que explicaban el comportamiento anarquista, su tendencia al cantonalismo, su indisciplina, su resistencia a formar un ej\u00e9rcito regular, cosa que no ocurr\u00eda entre los comunistas o los socialistas, que eran tan espa\u00f1oles como los anarquistas, y le pregunt\u00f3 a Hemingway c\u00f3mo pod\u00eda explicarlo. El americano no respondi\u00f3 y se dirigi\u00f3 a Renau: &#8220;And you, Renau, what do you think about?&#8221; Llevaba la cabeza vendada, con una mancha de sangre en el parietal derecho. Sali\u00f3 del restaurante y regres\u00f3 con una botella de whisky, \u201cun gesto de sutil cordialidad\u201d, para Renau. La conversaci\u00f3n dur\u00f3 siete horas. El norteamericano relat\u00f3 experiencias vividas por \u00e9l en Madrid, por ejemplo que la gente no se met\u00eda en los refugios en los primeros bombarderos, sino que se quedaba en la calle mirando los aviones. Un miliciano, ciego de rabia y con una navaja en la mano le grit\u00f3 a un avi\u00f3n, \u201c\u00a1Baja aqu\u00ed, cobarde!\u201d Renau asegur\u00f3 que le parec\u00eda evidente que era necesario que ese hombre cambiara de actitud, insertando su violencia individual en un marco colectivo, si no quer\u00eda quedarse en un gesto de teatralidad suprema.<\/p>\n<p>Luego habl\u00f3 Renau de su idea de que en la guerra de Espa\u00f1a se estaba experimentando lo qu\u00e9 \u00e9l llamaba \u201cacero contra carne humana\u201d. Le cont\u00f3 la terrible escena que hab\u00eda vivido en Madrid, al distinguir en el frente un tanque que llevaba en sus orugas trozos de carne humana. Renau reprochaba a los dada\u00edstas que no hubieran utilizado esta paradoja en sus trabajos, y volvi\u00f3 al motete de los deberes de los pintores revolucionarios en una \u00e9poca as\u00ed, sobre la inmoralidad del mercado del arte y otros t\u00f3picos muy queridos para \u00e9l.<\/p>\n<p>Hemingway le interrumpi\u00f3: \u201cUsted sigue con la navaja en la mano&#8230; \u00a1Cuidado con las bombas!\u201d Al quedarse solos Hemingway y Siqueiros, el primero coment\u00f3 que Renau le parec\u00eda un anarquista renegado, con muchos rescoldos a\u00fan, y que sus ideas le sonaron un tanto ingenuas y demasiado \u201cideologizadas\u201d, pero que le hab\u00eda ca\u00eddo bien.<\/p>\n<p>Cuando Renau ya estaba establecido en M\u00e9jico en 1939, Siqueiros le ofreci\u00f3 trabajar con su equipo en la realizaci\u00f3n de un mural en el Sindicato Mexicano de la Electricidad llamado <em>Retrato de la Burgues\u00eda<\/em>. Las im\u00e1genes que iban a constituir la base de su contribuci\u00f3n al mural dieron vueltas en la cabeza de Renau durante varios d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Tanques fascistas allanan las alturas abisinias; Adis Abeba: gases asfixiantes otra vez&#8230; Manchuria: fest\u00edn nip\u00f3n de sangre china&#8230; Confusi\u00f3n y terror en los Balkanes: asesinatos pol\u00edticos casi a diario&#8230; Espa\u00f1a: desfile de moros con cabezas de mineros asturianos clavadas en las bayonetas&#8230; Turbios manejos imperialistas por doquier y manos santas que bendicen los ca\u00f1ones&#8230; Ni\u00f1os muertos de Getafe: primera estampa de la tragedia espa\u00f1ola; bombas incendiarias sobre el Museo del Prado&#8230; Piratas nazis frente a las costas de Almer\u00eda: masacre en la poblaci\u00f3n civil, el blanco y el azul salpicados de sangre&#8230; Bombas a\u00e9reas de 500 kilos en la calle de Aribau, en pleno mediod\u00eda: por primera vez los cad\u00e1veres de transe\u00fantes colgados de los balcones y tejados de las casas&#8230; Cad\u00e1veres, cad\u00e1veres, cad\u00e1veres&#8230; Sangre, sangre y explosiones de color de azufre y llamas que suben hasta el cielo&#8230; Y brazos, brazos, millones de brazos desnudos y tensos que luchan y mueren contra le ley de la selva, contra la miseria y la atroz dictadura del capital.<\/em><\/p>\n<p>Antes de seguir adelante es interesante se\u00f1alar que Siqueiros no menciona ni de pasada a Renau en sus exuberantes memorias Me llamaban el Coronelazo. La ausencia es dif\u00edcil de interpretar. De la lectura del libro se deduce que la vida de Siqueiros fue una verdadera feria de atracciones violentas, algunas de las cuales se desarrollaron en Espa\u00f1a, donde \u00e9l mismo cuenta que, en el frente de Extremadura, remat\u00f3 con su pistola a un prisionero ejecutado. El muralista mejicano retrat\u00f3 en sus memorias a una galer\u00eda de personajes exc\u00e9ntricos, entre los cuales no encajaba Jos\u00e9 Renau, quiz\u00e1 un hombre demasiado normal para su gusto.<\/p>\n<p>De 1936 a 1939 Renau fue un hombre con autoridad. Esto siempre suscita enemigos, sobre todo entre gente de cultura, m\u00e1s vulnerables a la vanidad que el resto de los mortales.<\/p>\n<p>El pol\u00edtico-artista fue consciente de sus errores. Uno de ellos le supo especialmente mal y lo manifest\u00f3 varias veces a lo largo de su vida. Depur\u00f3 a un funcionario de su departamento por considerarle hombre de poca confianza, de inclinaciones facciosas. Luego, se lo encontr\u00f3 en el campo de Argel\u00e9s-sur-Mer, padeciendo las mismas penalidades que \u00e9l. Y se llev\u00f3 la sorpresa de que el antiguo depurado le procuraba un cazo de caldo. Esto era un acto m\u00e1s de abnegaci\u00f3n que de generosidad, porque la comida era un lujo casi extravagante en aquel infierno, y Renau, como tantos refugiados, ten\u00eda una tremenda diarrea, de modo que el caldo fue una bendici\u00f3n para \u00e9l.<\/p>\n<p>El pintor valenciano, cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s de acabada la guerra, la evocaba en el libro <em>Arte en Peligro<\/em>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Algunos intelectuales republicanos no se hallaban a su gusto en el tumulto democr\u00e1tico que supon\u00eda la reacci\u00f3n popular contra el golpe militar. Nosotros nos hall\u00e1bamos como peces en el agua. En medio del tumulto percib\u00edamos una nueva claridad.<\/em><\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los intelectuales republicanos no eran comunistas, aunque los comunistas supieron captar a muchos de ellos para su causa con ingenio y diligencia. La diferencia entre unos y otros la deja bien clara Renau en ese comentario: los intelectuales comunistas se hallaban como peces en el agua, porque en medio del tumulto percib\u00edan esa nueva claridad que llevaba casi veinte a\u00f1os alumbrando en la URSS.<\/p>\n<p>La experiencia de un enjambre de intelectuales reunidos en una ciudad \u201cprovinciana\u201d fue una novedad absoluta. Un a\u00f1o de ebullici\u00f3n cultural que se conoce poco y que se ha tratado entre la hagiograf\u00eda y el estereotipo. Se les ha observado como una tribu de fil\u00f3sofos y cient\u00edficos agarrados a los restos de un naufragio intelectual, como si en el bando de los sublevados no hubiera existido una partida semejante. Pocas veces se ha contado su peripecia personal, y menos todav\u00eda se ha investigado su intimidad, no tanto por pudor sino por miedo a dejar en evidencia a figuras venerandas y casi heroicas, v\u00edctimas como cualquier otro ser humano de las miserias que acarrea la guerra y la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aparte de las memorias de unos y otros, Andr\u00e9s Trapiello es de los pocos que han hecho un esfuerzo erudito y anal\u00edtico por ofrecer, desde su particular punto de vista, como es natural, un fascinante kaleidoscopio en <em>Las armas y las letras<\/em>. Nos permite ver que cada intelectual y cada artista hab\u00eda creado su propio mundo, te\u00f1ido a veces de ideolog\u00eda, otras de desesperaci\u00f3n y otras de pura ansia de supervivencia.<\/p>\n<p>Un ejemplo del re\u00f1idero de intelectuales que fue la Guerra Civil lo saca a colaci\u00f3n Trapiello, con dos protagonistas conspicuos. Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez critic\u00f3 a Le\u00f3n Felipe porque gritaba \u201c\u00a1A las trincheras!\u201d.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Yo creo que un hombre fuerte todav\u00eda, si tiene vocaci\u00f3n peleona, debe pelear con los que pelean sin vocaci\u00f3n y a la fuerza. Si no, debe quitarse de en medio y no estorbar. No debe ver y llevar a los extranjeros a que vean, como turistas, la guerra y la cuenten como teatro; no debe celebrar con banquetes los triunfos de la muerte; debe alejarse, hacer lo que pueda por todos sin mermarle pan y abrigo ni lugar al que lo hace todo.<\/em><\/p>\n<p>Rosa Chacel se \u201cexili\u00f3\u201d prematuramente a Par\u00eds, porque el ambiente que se respiraba en Valencia perjudicaba sus pulmones espirituales. Mucho deb\u00eda sufrir la escritora, porque su marido, Timoteo P\u00e9rez Rubio, quedaba en Espa\u00f1a, con el espinoso encargo de velar por la seguridad del tesoro art\u00edstico. La misma reacci\u00f3n tuvo Cernuda. Bu\u00f1uel, en Francia al estallar la guerra, no tuvo el menor impulso de echar una mano en los frentes. Gregorio Mara\u00f1\u00f3n, en cuanto pudo, se meti\u00f3 en un barco en Alicante, y desde Francia manifest\u00f3 su decepci\u00f3n con la Rep\u00fablica y tambi\u00e9n su apoyo a la rebeli\u00f3n franquista. Desde Valencia se le execr\u00f3 debidamente, destacando que hab\u00eda huido aprovechando la protecci\u00f3n de la Rep\u00fablica. Las autoridades republicanas le proteg\u00edan, efectivamente, por las amenazas que sufri\u00f3, al igual que a Ortega y Gasset, que hab\u00eda firmado contra su libre voluntad un manifiesto de apoyo al gobierno republicano, pero que en cuanto se encontr\u00f3 a salvo en Francia, denunci\u00f3 las presiones a que hab\u00eda sido sometido durante su refugio en la Residencia de Estudiantes de Madrid, y critic\u00f3 a Einstein que hab\u00eda manifestado su apoyo incondicional a la Rep\u00fablica; Ortega le acusaba de hablar al dictado, porque el f\u00edsico no ten\u00eda ni idea de lo que estaba pasando en Espa\u00f1a, adem\u00e1s de no conocer en absoluto nuestra historia.<\/p>\n<p>En Valencia \u2013dice Trapiello\u2013 los alojaron durante unos d\u00edas en el hotel Palace (calle de la Paz), al que los valencianos comenzaron a llamar &#8220;El Casal dels Sabuts de tota mena&#8221;. Hab\u00eda all\u00ed investigadores, juristas, matem\u00e1ticos, pintores. Los pintores Moreno Villa, Arteta y Solana empezaron tambi\u00e9n a hacer litograf\u00edas en los talleres del cartelista Renau, un comunista tan ortodoxo como implacable, obras que se publicar\u00edan en una nueva revista, titulada &#8220;Madrid&#8221; y subtitulada como &#8220;Cuadernos de la Casa de la Cultura&#8221;.<\/p>\n<p>Esta revista, ajena al control de la ortodoxia, se convirti\u00f3 en un dolor de cabeza para los rectores de la intelectualidad.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de aquellas mujeres y aquellos hombres deb\u00edan su subsistencia al erario p\u00fablico. Esto constituye un antecedente de lo que sucede hoy a escala general. Un intelectual, ahora como antes, o vive de su sueldo de funcionario (casi siempre profesor), o de alguna empresa o renta familiar, o come de la mano del Padre-Estado. La Valencia de 1936-37 fue el laboratorio de lo que hoy es un fen\u00f3meno generalizado, cuando el n\u00famero de los intelectuales que no pueden vivir de la venta de sus productos y elaboraciones en el mercado libre es incontable.<\/p>\n<p>El instrumento de cohesi\u00f3n de los intelectuales fue la &#8220;Alianza de Intelectuales para la Defensa de la Cultura&#8221;, la AIDC, y su sede, la Casa de la Cultura, en la calle de la Paz de Valencia. La Alianza valenciana (<em>Alianza d\u2019Inte\u00b7lectuals per la Defensa de la Cultura<\/em>) estaba presidida por el catedr\u00e1tico Jos\u00e9 Mar\u00eda Orts y Capdequ\u00ed. Su acta de nacimiento fue el documento de adhesi\u00f3n al gobierno de la Rep\u00fablica de 9 de agosto del 36, firmado por 33 intelectuales. La nueva instituci\u00f3n proced\u00eda de una consigna aprobada en el I &#8220;Congreso de Escritores para la Defensa de la Cultura&#8221;, celebrado en Par\u00eds, en 1935, por gente de letras pr\u00f3xima al PCF. Renau se hab\u00eda adherido como \u201cdibujante\u201d. Esto revela que o bien \u00e9l o bien quien le inscribi\u00f3 valoraba m\u00e1s su categor\u00eda de cartelista que su calidad de pintor y profesor de Bellas Artes.<\/p>\n<p>La &#8220;Uni\u00f3n de Escritores y Artistas Proletarios &#8220;de Renau se integr\u00f3 en la AIDCV, al mismo tiempo que el club <em>Acci\u00f3 d\u2019Art<\/em>, compuesto por artistas pl\u00e1sticos de confesi\u00f3n nacionalista valenciana. El desembarco fue un hecho natural, y volvi\u00f3 a dar el dominio de una organizaci\u00f3n profesional a los partidarios y clientes de Mosc\u00fa, como se vio enseguida en el II Congreso de Escritores en Defensa de la Cultura.<\/p>\n<p>Esta Alianza organiz\u00f3 cantidad de actividades culturales, para tener ocupados a los intelectuales desplazados. Nunca Valencia conoci\u00f3 tanta programaci\u00f3n cultural, comparable a la de hoy, salvando las distancias y las proporciones. No queda mucha constancia del efecto que esta acci\u00f3n de los intelectuales ejerci\u00f3 sobre la poblaci\u00f3n poco instruida. Es de suponer que no faltaba p\u00fablico a los actos, estando la ciudad repleta de refugiados con una formaci\u00f3n m\u00e1s bien alta. La referencia de Renau a la audiencia que escuch\u00f3 a Siqueiros, nos permite deducir qu\u00e9 tipo de personas acud\u00edan a las conferencias.<\/p>\n<p>La Alianza organiz\u00f3 el &#8220;II Congreso de Escritores para la Defensa de la Cultura&#8221;, un acontecimiento que tuvo lugar en Valencia en el mes de julio de 1937. Juan Renau hace una breve referencia a \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>En mi calidad de Secretario General de la Alianza de Intelectuales, re\u00fano en el domicilio social de la entidad [un palacete de la calle Trinquet de Cavallers] a un nutrido grupo de intelectuales y escritores que han acudido, procedentes de diferentes partes del mundo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>El idioma oficial del Congreso, para los extranjeros, es el franc\u00e9s. Aunque lo traduzco y lo comprendo casi a la perfecci\u00f3n, la falta de pr\u00e1ctica en el habla me dificulta extraordinariamente la misi\u00f3n cerca de ellos. En un sal\u00f3n Luis XV nos citamos. Acuden Juan Marinello, Jef Last, Ilya Ehrenbug, Trist\u00e1n Tzara, Anna Seghers, Pablo Neruda, Andr\u00e9 Malraux, Jos\u00e9 Marcisidor, Nicol\u00e1s Guill\u00e9n, Stephen Spender, Theodor Balk, Jos\u00e9 Bergam\u00edn, Egon Edwin Kish, etc\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>En esta asamblea previa se esbozan los lineamientos\u00a0 del Congreso, que obtiene un \u00e9xito admirable. Terminado \u00e9ste, los congresistas se presentan en Madrid. Animan a los rudos defensores de la ciudad que lleva casi un a\u00f1o de resistencia. Recorren la capital derruida. Palpan en carne viva el tremendo drama del pueblo espa\u00f1ol y lo proclaman a los cuatro puntos cardinales.<\/em><\/p>\n<p>La visi\u00f3n que Juan Renau ofrece del congreso est\u00e1 edulcorada. La de Trapiello es m\u00e1s \u00e1cida. Por ejemplo, el joven poeta brit\u00e1nico y comunista Stephen Spender se preguntaba c\u00f3mo los fotografiados en los peri\u00f3dicos eran siempre Alberti, Neruda o Malraux. Un Neruda que, seg\u00fan parece, se pele\u00f3 con todo el mundo debido a su desbordante ego.<\/p>\n<p>El Congreso tuvo lugar en el Ayuntamiento de Valencia, muy bien publicitado en Espa\u00f1a y en el extranjero. Deb\u00eda ser la primera vez en la historia que se invitaba a un grupo de intelectuales de izquierda de varios continentes a una guerra. La idea funcion\u00f3 estupendamente. El franc\u00e9s Juli\u00e1n Benda inst\u00f3 al intelectual a salir de su torre de marfil para defender la justicia pisoteada por los b\u00e1rbaros. No podemos decir que le hicieran mucho caso, porque si es verdad que hubo intelectuales que se alistaron en las Brigadas Internacionales, y que incluso perdieron la vida en el frente, los m\u00e1s famosos limitaron a breves paseos por el frente de Madrid su fugaz salida de la torre de marfil acorazada.<\/p>\n<p>Francisco Agramunt, en <em>La vanguardia art\u00edstica Valenciana de los a\u00f1os treinta<\/em> resume algunas de las actividades.<\/p>\n<p>La Alianza se encarg\u00f3 de facilitar alojamiento y manutenci\u00f3n al nutrido grupo de artistas, escritores e intelectuales for\u00e1neos. En una asamblea previa celebrada en su local social se esboz\u00f3 el programa de actividades y el orden de intervenci\u00f3n de los asistentes a las sesiones del Congreso. En los primeros d\u00edas de estancia en Valencia los congresistas realizaron diversas excursiones por lugares tur\u00edsticos y centros de inter\u00e9s hist\u00f3rico, y fueron obsequiados con diversas comidas en las que no faltaron los discursos y los homenajes de hermandad y solidaridad internacional.<\/p>\n<p>M\u00e1s o menos, la rutina que se sigue en los congresos y seminarios internacionales que tienen lugar hoy en casi todas partes.<\/p>\n<p>Las conclusiones del evento reflejaron la conciencia atormentada de los intelectuales. Saludaban a quienes se encontraban en las trincheras, cuyo pensamiento y sentimiento interpretaban, y les promet\u00edan acudir a su lado pronto. Pero el tema m\u00e1s debatido fue el del significado del arte, en especial del arte de vanguardia. Se establec\u00eda una divisi\u00f3n muy n\u00edtida entre la vanguardia formal y est\u00e9tica y la vanguardia revolucionaria. Los artistas de verdad deber\u00edan comprometerse con la revoluci\u00f3n. Nadie puso en tela de juicio esta elaboraci\u00f3n del marxismo: el arte como avalancha transformadora.<\/p>\n<p>De lo que quedan pocos testimonios es de la participaci\u00f3n de los intelectuales no comunistas que resid\u00edan en Valencia, un buen pu\u00f1ado. Parece que se mantuvieron distantes, sobre todo porque no les gust\u00f3 la actitud de los intelectuales reunidos en relaci\u00f3n con el esc\u00e1ndalo Gide.<\/p>\n<p>El escritor franc\u00e9s Andr\u00e9 Gide, significado defensor del comunismo, hab\u00eda sido invitado antes del Congreso de Valencia por las autoridades de la URSS a un viaje, que luego glos\u00f3 en su op\u00fasculo <em>Regreso de la URSS<\/em>. El cr\u00edtico de arte Francisco Agramunt hace un resumen del mismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Sac\u00f3 a la luz la indolencia de los trabajadores y pon\u00eda en duda los datos oficiales sobre los resultados econ\u00f3micos y la vida que se desarrollaba en las granjas comunales. Encontraba conformismo en los comportamientos de la gente y vanagloria en todas partes. Denunciaba que sus propias declaraciones hab\u00edan sido censuradas y relataba el gran culto que se ten\u00eda a la personalidad de Stalin. Y sobre todo criticaba c\u00f3mo el arte estaba subordinado a las necesidades propagand\u00edsticas del estado. Se percat\u00f3, en fin, de la falta de libertad y del conformismo impuesto desde arriba, que eliminaba todo esp\u00edritu cr\u00edtico, junto a la espantosa ignorancia del mundo exterior y un renacer del esp\u00edritu de clase en provecho de una burgues\u00eda democr\u00e1tica.<\/em><\/p>\n<p>Es f\u00e1cil deducir el impacto que debieron causar estas noticias impertinentes entre intelectuales al servicio de una causa orientada hacia la luminaria sovi\u00e9tica. Gide fue excluido del congreso, y los delegados rusos y otros que no lo eran dedicaron largas peroratas a llenarle de imprecaciones, casi tantas, se dice, como las que se dedicaron a Franco, a H\u00edtler y a Mussolini.<\/p>\n<p>En las extensas referencias al Congreso que public\u00f3 <em>Nueva Cultura<\/em> no hay la m\u00e1s m\u00ednima menci\u00f3n al esc\u00e1ndalo.<\/p>\n<p>Otro esc\u00e1ndalo inmediato fue el que se organiz\u00f3 en torno a la &#8220;Casa de la Cultura&#8221;, sufragada por el Ministerio de Instrucci\u00f3n P\u00fablica, y cerrada tras un corto aviso inmediatamente despu\u00e9s del Congreso de Intelectuales. A mi entender, la relaci\u00f3n entre ambos acontecimientos es evidente. Fortalecida la fracci\u00f3n intelectual proclive a los comunistas, que se hab\u00edan constituido en el espinazo de la resistencia al lento pero imparable avance de las tropas sublevadas, decide quitar a la facci\u00f3n m\u00e1s o menos liberal y anarquizante, la base econ\u00f3mica de la que disfruta \u201csin merecerlo\u201d, desde el punto de vista de los procomunistas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>La \u201cCasa de la Cultura\u201d fue creada para facilitar a un determinado n\u00famero de intelectuales su evacuaci\u00f3n de Madrid. Ha venido funcionando durante ocho meses. Agotada la consignaci\u00f3n con que se sosten\u00eda, ha sido necesario proceder a su disoluci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>El argumento del Ministerio de Instrucci\u00f3n P\u00fablica, no hay dinero para los intelectuales y artistas, es inapelable. Por si acaso, recalca que \u201cconviene que la opini\u00f3n p\u00fablica conozca que la casi totalidad de los alojados en la \u2018Casa de la Cultura\u2019 conservan sus sueldos oficiales y no han dejado de percibirlos ni un solo d\u00eda.\u201d<\/p>\n<p>Wenceslao Roces, subsecretario de Instrucci\u00f3n P\u00fablica, camarada de Renau y, entonces, amigo suyo, se defendi\u00f3 con energ\u00eda del reproche que los expulsados del para\u00edso le hac\u00edan. En una especie de proclama firmada por una de las afectadas, Luc\u00eda S\u00e1nchez Saornil, publicada en <em>Fragua Social<\/em> el 15 de julio de 1937, fecha se\u00f1alada para la clausura del <em>Casal dels Sabuts de tota mena<\/em>, se dice<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Siempre hemos cre\u00eddo que hab\u00eda intereses tan altos, zonas tan superiores que no ser\u00eda nunca posible que en su atm\u00f3sfera se atreviera a infiltrarse, ni a insinuarse siquiera, la especulaci\u00f3n pol\u00edtica. Hoy, con dolor, confesamos nuestra candidez. El c\u00e1ncer lo corroe todo.<\/em><\/p>\n<p>Si una cualidad distingue a los intelectuales del resto de los mortales es su falta de candidez. Despu\u00e9s de calificar a la &#8220;Casa de la Cultura&#8221; de peque\u00f1o para\u00edso, Luc\u00eda S\u00e1nchez asegura que hab\u00edan sido \u201ccomplacientes rubricando cuantos documentos se les pon\u00edan a la firma\u201d. Como ejemplo de colaboraci\u00f3n desinteresada cita un homenaje al general Miaja en la revista <em>Madrid<\/em>, que tambi\u00e9n fue clausurada, y \u201cuna ofrenda autogr\u00e1fica al caudillo L\u00edster\u201d. Sobran comentarios al calificativo que se da al estratega comunista. Manifiesta luego la raz\u00f3n (a la que no quieren dar cr\u00e9dito los afectados) del cierre de la &#8220;Casa de la Cultura&#8221;: \u201cque los sabios se han mostrado reacios a pasar por el aro del proselitismo que, en aquella casa, como en muchos otros lugares, se ha intentado por el Partido Comunista\u201d.<\/p>\n<p>Antonio Machado sali\u00f3 al paso de estas cr\u00edticas en la revista <em>Frente Rojo<\/em>. Est\u00e1 por verificar si motu propio o aconsejado por alguien. Previamente, <em>Fragua Social<\/em> hab\u00eda publicado una carta del doctor Gonzalo Lafora en la que se hac\u00eda portavoz de otros residentes \u201cque por tener cargos dependientes de dicho Ministerio [el de Instrucci\u00f3n P\u00fablica] no pueden suscribir este documento mientras no se les garantice la inmunidad\u201d. Fuera una exageraci\u00f3n o no el peligro que corr\u00edan estos residentes an\u00f3nimos, la cosa tiene su trascendencia. El especioso argumento de Lafora es que quiere denunciar<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>\u2026el grave perjuicio que el subsecretario de Instrucci\u00f3n P\u00fablica, se\u00f1or Roces, est\u00e1 infiriendo al Partido Comunista en primer lugar y a la pol\u00edtica del Gobierno secundariamente, por sus m\u00e9todos de venganza personal, de opresi\u00f3n pol\u00edtica y de vej\u00e1menes sobre los que no siguen d\u00f3cilmente sus indicaciones, no atendiendo ni respetando nombres ni largas historias de actuaci\u00f3n democr\u00e1tica o pol\u00edtica.<\/em><\/p>\n<p>Finalmente, en agosto de 1937, la \u201cCasa de la Cultura\u201d volvi\u00f3 a abrir sus puertas, aunque con otra misi\u00f3n y con nuevos dirigentes. Roces defin\u00eda las nuevas funciones: \u201cen esta fase en que la &#8216;Casa de la Cultura&#8217; va a ser un taller, va a ser un hogar, una comunidad de trabajo, la &#8216;Casa de la Cultura&#8217; va a dar frutos magn\u00edficos.\u201d<\/p>\n<p>La suspensi\u00f3n de este peque\u00f1o para\u00edso de intelectuales fue posterior al conflicto armado entre anarquistas-poumistas y comunistas en Barcelona, saldado a favor de los segundos. Es muy probable que la consolidaci\u00f3n del PCE en el nuevo gobierno formado en mayo de 1937, presidido por Negr\u00edn, decidiera a los comunistas a dar una lecci\u00f3n a los intelectuales refugiados en Valencia, que no tuvieron muchas opciones de resistir, sobre todo visto lo que hab\u00eda sucedido con los dirigentes del POUM, eliminados sin contemplaciones bajo la acusaci\u00f3n de ser agentes de Franco y de Alemania.<\/p>\n<p>No aparece el nombre de Renau en el esc\u00e1ndalo valenciano. En aquellos d\u00edas estaba todav\u00eda en Par\u00eds o acababa de regresar de dar su conferencia sobre el salvamento de los cuadros del Prado. \u00bfSe enter\u00f3 a tiempo o s\u00f3lo cuando la suerte estaba por completo echada? En cualquier caso es improbable que estuviera involucrado en el conflicto, del que todos hacen responsable a Wenceslao Roces, subsecretario de Instrucci\u00f3n P\u00fablica.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2022%2F04%2F08-Bio-Renau-Capitulo-8-copia.pdf||target:%20_blank|&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9833&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9839&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][vc_single_image image=&#8221;9836&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2022%2F04%2F08-Bio-Renau-Capitulo-8-copia.pdf||target:%20_blank|&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":14698,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[521,25,510],"tags":[],"class_list":["post-14479","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografia-actualidaza","category-cultura-y-comunicacion","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/20190410_traslado_museo_prado.jpeg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-3Lx","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14479","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14479"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14479\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14737,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14479\/revisions\/14737"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14698"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14479"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14479"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14479"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}