{"id":14483,"date":"2022-04-12T12:25:45","date_gmt":"2022-04-12T10:25:45","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=14483"},"modified":"2023-04-23T19:45:19","modified_gmt":"2023-04-23T17:45:19","slug":"renau-entre-la-vida-y-la-muerte-capitulo-9","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/renau-entre-la-vida-y-la-muerte-capitulo-9\/","title":{"rendered":"Renau. Entre la vida y la muerte. Cap\u00edtulo 9"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text \"><h2 style=\"text-align: center;\">Segunda parte. Dosis de marxismo contra el desasosiego<\/h2>\n<h1 style=\"text-align: center;\">La angustiosa huida hacia el exilio<\/h1>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Las actividades gestoras del director general de Bellas Artes fueron intensas, no obstante todos los conflictos expuestos en el cap\u00edtulo anterior. Faltos de la documentaci\u00f3n adecuada, que debe andar dispersa en unos y otros archivos, nos limitaremos a hacer un resumen fugaz.<\/p>\n<p>El Consejo Central de la M\u00fasica y el Consejo Central del Teatro fueron dos de las iniciativas de Renau que contribuyeron a la causa del intelectual dependiente de las instituciones.<\/p>\n<p>El 24 de Junio de 1937 el Ministerio de Instrucci\u00f3n P\u00fablica y Bellas Artes dispuso la creaci\u00f3n del Consejo Central de la M\u00fasica, vinculado a la Direcci\u00f3n General de Bellas Artes. Su director fue Salvador Bacarisse, que cre\u00f3 la Orquesta Nacional, una instituci\u00f3n que perdur\u00f3 durante el franquismo.<\/p>\n<p>Ese mismo verano se cre\u00f3 el Consejo Central del Teatro, del que fue secretario Max Aub, viejo amigo de Renau. Es de destacar un art\u00edculo que Aub public\u00f3 en &#8220;La Vanguardia&#8221; de Barcelona desde su cargo. Se titulaba \u201cCarta a un actor viejo\u201d, criticaba la responsabilidad profesional de los \u201cc\u00f3micos\u201d en la degradaci\u00f3n del teatro comercial anterior al 18 de julio de 1936, y defend\u00eda la necesidad de dignificar la escena (\u201cno queremos que sea lo que era\u201d), de situarla a la altura de las circunstancias, de construir \u201cuna nueva concepci\u00f3n del espect\u00e1culo en donde el teatro no fuera un puro entretenimiento, sino que respondiese responsablemente a su funci\u00f3n de arte social, un nuevo teatro a la manera de c\u00f3mo se hab\u00eda constituido el Ej\u00e9rcito Popular.\u201d La concepci\u00f3n de la creaci\u00f3n art\u00edstica de Max Aub no se diferenciaba mucho de la de Renau.<\/p>\n<p>Esta referencia y la siguiente est\u00e1n tomadas de la contribuci\u00f3n de Manuel Aznar Soler al libro &#8220;Valencia, capital cultural de la Rep\u00fablica&#8221;.<\/p>\n<p>Otra muestra de la munificencia del Estado republicano es la orden publicada en &#8220;Gaceta de la Rep\u00fablica&#8221; del 11 de febrero de 1937. El ministerio de Instrucci\u00f3n P\u00fablica y BBAA libra 4.000 pesetas a la<em> Alian\u00e7a d\u2019Intel\u00b7lectuals per la Defensa de la Cultura<\/em> de Valencia, para la construcci\u00f3n de cuatro fallas de car\u00e1cter antifascista, bajo control art\u00edstico de la Direcci\u00f3n General de BBAA. Como se ve, la instituci\u00f3n benefactora se reserva, seg\u00fan la l\u00f3gica del patrocinador interesado, el derecho de supervisi\u00f3n. De ello hay testimonios gr\u00e1ficos: Renau, con cazadora de cuero, acompa\u00f1ado de otras autoridades, observando uno de los monumentos. Una curiosidad llena de significado es el contenido de un corto documental realizado por alg\u00fan franc\u00e9s (el idioma en el que se oye el comentario). Se muestran los <em>ninots<\/em> de Franco, de Mussolini, de Hitler, y se glosan con evidente sarcasmo. Pero se ve, muy de pasada, un <em>ninot<\/em> de Stalin, del que no se menciona una palabra. Las fallas construidas no llegaron a arder, por miedo a atraer la atenci\u00f3n de la aviaci\u00f3n franquista.<\/p>\n<p>La actividad de los artistas pl\u00e1sticos y gr\u00e1ficos en Valencia fue notable. Los que quer\u00edan trabajaban en el Taller de Agitaci\u00f3n y Propaganda, instalado en los bajos del Conservatorio de M\u00fasica de Valencia, local que la Alianza de Intelectuales y Artistas para la Defensa de la Cultura puso a disposici\u00f3n de la pol\u00edtica del Frente Popular.<\/p>\n<p>Los trabajos consist\u00edan en la creaci\u00f3n de carteles de guerra, murales para partidos y sindicatos del Frente Popular, decoraciones de fachadas como la del Teatro Principal en homenaje al buque sovi\u00e9tico &#8220;Konsomol&#8221;, peri\u00f3dicos murales para los frentes de lucha o dibujos para peri\u00f3dicos.<\/p>\n<p>Como hemos visto en el cap\u00edtulo anterior, Renau no estaba muy satisfecho de la calidad de las contribuciones a la cartel\u00edstica de guerra. Y es evidente que no era el \u00fanico insatisfecho. El pintor Ram\u00f3n Gaya fue otro.<\/p>\n<p>La revista &#8220;Hora de Espa\u00f1a&#8221; representa en gran medida las contradicciones y los conflictos que crearon, sufrieron e intentaron resolver los intelectuales no comunistas afectos a la Rep\u00fablica. &#8220;Hora de Espa\u00f1a&#8221; fue el \u00e1mbito de una pol\u00e9mica entre Renau y el pintor murciano Ram\u00f3n Gaya. Es del todo significativo que fuera precisamente el primer n\u00famero de &#8220;Hora de Espa\u00f1a&#8221;, en enero de 1937, el que publicara la cr\u00edtica de Ram\u00f3n Gaya. El motivo de la discusi\u00f3n era la calidad de los carteles de propaganda que se editaban en la Espa\u00f1a republicana. En teor\u00eda, la responsabilidad de este asunto estaba en el negociado de Renau, como director general de Bellas Artes, que encargaba o supervisaba los carteles.<\/p>\n<p>Para Gaya, la mayor\u00eda de esos carteles eran malos y adem\u00e1s carec\u00edan de emoci\u00f3n. Eran puros anuncios. \u201cUn batall\u00f3n no puede anunciarse; la guerra no es una marca de autom\u00f3vil. La misi\u00f3n del cartel dentro de la guerra no es anunciar, sino decir cosas emocionadas, emocionadas m\u00e1s que emocionantes\u201d. \u201cEl cartel de la guerra y en la guerra no puede estar hecho de f\u00f3rmula y c\u00e1lculo\u201d. Gaya propone otra manera de cartel. No define ni describe los preceptos de la nueva manera, s\u00f3lo pone ejemplos de referencia: \u201cEl cartel que yo pienso (\u2026) lo hubiera pintado, naturalmente, Goya en Espa\u00f1a y Delacroix y Daumier en Francia\u201d. Luego, asegura que el cartel de letras solas y el fotomontaje \u201cson falsas soluciones\u201d, porque estima que esos procedimientos no levantan emociones. Para estimular la resistencia de las gentes a la agresi\u00f3n fascista hay que utilizar \u201cel arte libre, aut\u00e9ntico y espont\u00e1neo, sin trabas ni exigencias, sin preocupaci\u00f3n de resultar pr\u00e1ctico y eficaz.\u201d<\/p>\n<p>He dejado para el final del resumen de los argumentos de Gaya un punto que \u00e9l coloca en mitad de su \u201cCarta de un pintor a un cartelista\u201d. Y el t\u00edtulo lo dice todo. Ram\u00f3n Gaya se ve a s\u00ed mismo como un pintor, que lo fue, y grande. Y se dirige a alguien que considera un mero cartelista. Gaya sostiene que la tinta plana y el sombreado de los carteles son elementos mec\u00e1nicos. Son artificios. Pero, claro, \u201cEl art\u00edfice no es en ning\u00fan modo el artista, como suelen creer algunos. Artista es lo contrario precisamente; el artista desnuda, aclara, hace m\u00e1s transparente la Historia, mientras que el art\u00edfice cubre y esconde con adornos aquello que tratamos de ver.\u201d<\/p>\n<p>Ram\u00f3n Gaya est\u00e1 defendiendo su amor propio profesional y sagrado. En realidad lo que pone encima de la mesa de &#8220;Hora de Espa\u00f1a&#8221; es un tema candente en los c\u00edrculos art\u00edsticos de la \u00e9poca: el arte es algo superior a la artesan\u00eda, y no puede someterse al dictado de nada ni de nadie. Una definici\u00f3n que adquiere valor a mediados del siglo XIX, y que tiene su ra\u00edz en la Ilustraci\u00f3n. Hasta esa \u00e9poca arte y artesan\u00eda eran la misma cosa y estaban al servicio de los mecenas de turno, desde que los griegos empezaron a representar la vida en im\u00e1genes, en poes\u00edas y en teatro.<\/p>\n<p>Esa es la clave de la pol\u00e9mica. Un artista que reclama sus privilegios sobre los art\u00edfices. Algo que a Miguel Angel, a Rafael, a Tizziano o a Rubbens, les habr\u00eda parecido una discusi\u00f3n superflua. Y a Vel\u00e1zquez, algo inaceptable, porque \u00e9l jam\u00e1s admiti\u00f3 que fuera un pintor, alguien que trabaja con las manos, sino un arist\u00f3crata, un noble que empleaba gustosamente su ocio en servir al rey su se\u00f1or, realizando algo que se le daba bien y le resultaba agradable, pintar, igual que Luis XVI se entreten\u00eda montando relojes.<\/p>\n<p>Ram\u00f3n Gaya es uno m\u00e1s de las decenas de intelectuales y artistas que padecen las convulsiones de la guerra, teniendo que abandonar sus casas, sus h\u00e1bitos de trabajo, sin la menor perspectiva personal, careciendo de futuro, se encuentran atrapados en Valencia y hacen lo que pueden para sobrevivir, la mayor\u00eda a costa del achacoso erario p\u00fablico. Est\u00e1n deprimidos, cabreados, menoscabados. En aquel tiempo Valencia debi\u00f3 ser una verdadera colmena llena de abejas reina murmurando en voz baja. Ram\u00f3n Gaya tuvo al menos la valent\u00eda de expresarse en p\u00fablico.<\/p>\n<p>Y esto nos conduce a la segunda clave. Una clave m\u00e1s inmediata, m\u00e1s evidente. El conflicto ideol\u00f3gico entre los que pensaban y sent\u00edan como Gaya y los que pensaban y sent\u00edan como Renau. El conflicto entre el intelectual que pretende hacer lo que le plazca en usufructo de la sacrosanta libertad, y el intelectual de partido, comprometido con una doctrina. En realidad, el dilema no es tan n\u00edtido. Y el mejor ejemplo es Juan Renau, Juanino, que se pas\u00f3 la guerra y el exilio intentando conciliar su impulso de hacer lo que le ped\u00edan el cuerpo y el alma, y sometiendo ambos al partido comunista, hasta que ya no pudo m\u00e1s. Pero Jos\u00e9 Renau no ten\u00eda ese problema.<\/p>\n<p>Recordemos el cierre de la Casa de la Cultura y de la revista &#8220;Madrid&#8221;, y el sonoro ataque a Andr\u00e9 Gide en el II Congreso de Escritores en Defensa de la Cultura, orquestado desde la Komintern. Ram\u00f3n Gaya se dirige a Renau, conspicuo representante de la ortodoxia comunista, para decirle indirectamente tres cosas: que \u00e9l es un artista, que los carteles hechos por artesanos le parecen mal\u00edsimos, y que no le da la gana trabajar como artista en funci\u00f3n de nada ni de nadie, y menos del partido comunista.<\/p>\n<p>Renau era absolutamente consciente de las tres. Y en la contestaci\u00f3n que publica el n\u00famero 3 de &#8220;Hora de Espa\u00f1a&#8221;, en marzo de 1937, lo deja ver con gran discreci\u00f3n y respeto. Es absurdo e imposible especular sobre lo que habr\u00eda hecho o dejado de hacer Renau en una Espa\u00f1a sovietizada; probablemente habr\u00eda sido un eficaz cumplidor de dogmas y consignas. Pero a lo largo de la guerra civil no hay testimonios sobre una conducta suya ofensiva o da\u00f1ina contra compa\u00f1eros de profesi\u00f3n, lo cual no significa que no metiera la pata o se propasara en determinados momentos, como \u00e9l mismo reconoci\u00f3 en privado.<\/p>\n<p>La respuesta de Renau en &#8220;Hora de Espa\u00f1a&#8221; se resume en estos puntos: 1.- Es dif\u00edcil distinguir entre arte y artesan\u00eda, entre artista y cartelista como realizador de un producto menor. 2.- El cartelista debe renunciar a su emoci\u00f3n, el cartel de propaganda debe de ce\u00f1irse al c\u00e1lculo y a la direcci\u00f3n pol\u00edtica, porque es la mejor forma de preservar el mando \u00fanico en el ej\u00e9rcito, el respeto a la peque\u00f1a propiedad y la producci\u00f3n en el campo, elementos claves para la victoria republicana. 3.- El valor emocional del fotomontaje ha quedado manifiestamente probado en el dada\u00edsmo.<\/p>\n<p>En este \u00faltimo punto, el comunista ortodoxo Renau est\u00e1 ech\u00e1ndole en cara al artista independiente que \u00e9l conoce y saborea el vanguardismo art\u00edstico con gran placer, cosa que Ram\u00f3n Gaya no compart\u00eda, pues la vanguardia le tra\u00eda al fresco.<\/p>\n<p>Por todo lo dem\u00e1s, Renau manifiesta su acuerdo con Gaya en \u201cla superficialidad y bajo nivel de eficacia emotiva en nuestros carteles de guerra.\u201d Algo que ya hab\u00eda criticado meses antes en la conferencia que dio en la Universidad de Valencia. All\u00ed asegur\u00f3 que los cartelistas de guerra se repet\u00edan como monos y segu\u00edan basando su ret\u00f3rica en los recursos publicitarios. \u201cLos mejores cartelistas siguen creando esos hermosos y falsos carteles de feria, de exposici\u00f3n de bellas artes o de perfumer\u00eda\u2026 El juego de los colores sigue el t\u00f3pico decorativista de los mejores tiempos de frivolidad\u201d.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 fuera el afecto filial, quiz\u00e1 un criterio basado en su propia experiencia. Pero esto es lo que dej\u00f3 escrito Juan Renau sobre Ram\u00f3n Gaya.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Gaya escucha, escucha y sonr\u00ede levemente, con iron\u00eda acerada, con gesto c\u00e1ustico, desde su pedestal de peque\u00f1o dictador de la sensibilidad est\u00e9tica\u2026 \u00a1Cu\u00e1n poca ternura y cu\u00e1nta inteligencia helada las de Gaya! Es como un c\u00e1liz soberbiamente tallado conteniendo apenas unas gotas de ambros\u00eda mortal, venenosa.<\/em><\/p>\n<p>La actividad de Renau como cartelista pol\u00edtico durante la guerra civil fue glosada por \u00e9l y por Carlos Fontser\u00e9 en una entrevista que les realiz\u00f3 Mar\u00eda Ruip\u00e9rez, publicada en &#8220;Tiempo de Historia&#8221; en 1978. Renau asegura que hizo muy pocos carteles \u201cpartidistas\u201d, tres para el PCE, uno para el PSOE y otro para la FAI, que pag\u00f3 de su bolsillo. \u201cLos carteles proselitistas se abandonaron de 1937 a 1938 con la aparici\u00f3n del ej\u00e9rcito regular, disciplinado, porque con guerrillas no pod\u00edamos combatir a un ej\u00e9rcito bien armado y disciplinado como era el nacional.\u201d Tambi\u00e9n explica los dispendios que se realizaron.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Cuando estall\u00f3 la guerra encontramos las imprentas llenas de papel y de tintas de imprimir y se hicieron unos excesos tremendos, y lleg\u00f3 un momento que ya no hab\u00eda tintas. Estaban las m\u00e1quinas all\u00ed, pero inservibles. Esto ocurri\u00f3 en la \u00faltima etapa de la guerra. Yo estaba militarizado al frente de esto, y tuve que hacer prodigios, porque, por ejemplo, un cartel con fondo rojo necesitaba kilos y kilos de rojo, y esto era un lujo. Me encontr\u00e9 con una gran penuria de medios. Por eso no pude volver a hacer un solo fotomontaje. Se gast\u00f3 el material tan r\u00e1pidamente, porque nosotros cre\u00edamos que la guerra iba a durar un mes o todo lo m\u00e1s dos y adem\u00e1s, pens\u00e1bamos que \u00edbamos a ganar, porque yo estuve en algunas tomas de cuarteles y aquello fue pan comido.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>(\u2026)<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Con respecto a las luchas partidistas, he de decir que en la Direcci\u00f3n General de Bellas Artes no existieron ni se dejaron sentir. All\u00ed todo lo que se hac\u00eda era arte. All\u00ed no nos ocup\u00e1bamos de putas, s\u00f3lo de arte. Fontser\u00e9 tuvo algo que ver, yo, no.<\/em><\/p>\n<p>Este \u00faltimo p\u00e1rrafo evidencia la pasi\u00f3n que desataba en Renau evocar determinados aspectos de la guerra. En la entrevista que le realiz\u00f3 el profesor Facundo Tom\u00e1s, Renau reacciona con cierta ira cuando le pregunta por Fontser\u00e9. Le pone como ejemplo de cartelista que jam\u00e1s particip\u00f3 en la guerra ni estuvo en el frente. No debi\u00f3 ser el \u00fanico artista o artesano que escurriera el bulto. Esto Renau lo debi\u00f3 de llevar muy mal, sobre todo en los meses que pas\u00f3 en Barcelona, cuando el gobierno republicano escap\u00f3 de Valencia hacia el Norte para estar m\u00e1s cerca de una frontera.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Catalu\u00f1a fue la retaguardia durante toda la guerra. Por eso la mayor\u00eda de los carteles republicanos que se conservan son catalanes: fue la menos saqueada. No s\u00e9 si sabes que la Generalitat intent\u00f3 varias veces la paz por separado con Franco. Ten\u00edan incluso la esperanza de que Franco se parar\u00eda en el Ebro. Mientras ellos esperaban, nosotros ya sab\u00edamos lo que era el fascismo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Te encuentras con muchos carteles catalanes que hablan de repoblaciones forestales, de campa\u00f1as contra los incendios de los bosques, a favor de las plantas\u2026eso que se llama hoy ecologismo, defensa del entorno.<\/em><\/p>\n<p>La revista <em>Nueva Cultura<\/em> reapareci\u00f3 en marzo de 1937. Lo hizo como \u00f3rgano oficial de la Alianza de Intelectuales en Defensa de la Cultura de Valencia. La AIDCV era una organizaci\u00f3n de mayor espectro pol\u00edtico, nominalmente, que la AEAP.<\/p>\n<p>Resulta llamativo que el primer editorial de la nueva etapa recurra a la idea de \u201cla independencia de la patria espa\u00f1ola frente a la invasi\u00f3n coaligada del fascismo internacional.\u201d Es exactamente el mismo argumento empleado a la inversa por el aparato de propaganda franquista, la independencia de Espa\u00f1a frente al dominio de Mosc\u00fa. Permite ver c\u00f3mo una misma idea \u201cpublicitaria\u201d adopta formas opuestas, para desconcierto de los amantes de las memorias hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>En abril de 1938 Renau deja de ser director general de Bellas Artes, al cambiar el gobierno, y se convierte en director de Propaganda Gr\u00e1fica del Comisariado General del Estado Mayor del Ej\u00e9rcito. Renau vuelve a su elemento natural. Los \u00faltimos meses hab\u00edan sido nefastos para la Rep\u00fablica, que hab\u00eda trasladado sus instituciones a Barcelona, donde tambi\u00e9n se hallaba el gobierno vasco, ya en el exilio. El territorio republicano menguaba implacablemente.<\/p>\n<p>Es evidente que Renau estaba harto de su anterior cargo, porque en el nuevo gobierno, dominado por los comunistas, pod\u00eda haber \u201cascendido\u201d, en lugar de conformarse con un puesto te\u00f3ricamente inferior. Pero, el artista necesitaba dedicar sus energ\u00edas a lo que mejor sab\u00eda hacer y m\u00e1s satisfacciones le proporcionaba.<\/p>\n<p>Este hecho, la opci\u00f3n profesional, podr\u00edamos decir, por encima de la pol\u00edtica, define el car\u00e1cter de Renau, que siempre ser\u00e1 un actor de reparto, nunca un protagonista en el escenario pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Como director de Propagada Gr\u00e1fica del Ej\u00e9rcito realizar\u00e1 carteles, fotomontajes y diapositivas que se proyectaban en los cines. Adem\u00e1s, intentar\u00e1 coordinar y dirigir hacia un objetivo \u00fanico los esfuerzos propagand\u00edsticos del gobierno.<\/p>\n<p>De una calidad admirable es la serie de fotomontajes &#8220;Los 13 puntos de Negr\u00edn&#8221;. Al artista se le debi\u00f3 ocurrir que la mejor forma de dar calado a esta propuesta desesperada del jefe de gobierno republicano para pactar un acuerdo pac\u00edfico con Franco, era darle publicidad. De hecho la intenci\u00f3n era llevar la serie a la Exposici\u00f3n Universal de Nueva York. No se plasm\u00f3 el empe\u00f1o, porque el ej\u00e9rcito franquista entr\u00f3 en Barcelona a finales de enero de 1939, y Renau escap\u00f3 por los pelos abandonando cajones de materiales minuciosamente reunidos y clasificados a lo largo de la guerra.<\/p>\n<p>Era la segunda vez que el fotomontador perd\u00eda los frutos de un trabajo archiv\u00edstico que le obsesion\u00f3 durante toda la vida. As\u00ed lo manifestaba a Manfred Schmidt.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Yo he perdido tres archivos en mi vida, completos. El de Valencia, totalmente perdido, cuando los franquistas cortaron la carretera entre Valencia y Barcelona. En Barcelona, con los viajes a Par\u00eds me hab\u00eda hecho otro archivo, \u00bfno?, pero muy r\u00e1pido, muy limitado. Yo he trabajado a lo largo de mi vida dos horas diarias s\u00f3lo en archivo, y eso no es un trabajo burocr\u00e1tico. Es un mundo tan fascinador que puede volverte loco si no lo dominas, hay que tener mucho temple para que no se te rompan los nervios. As\u00ed que el archivo de Valencia lo perd\u00ed; me lo robaron colegas m\u00edos tambi\u00e9n, \u00bfeh?, que tambi\u00e9n hac\u00edan fotomontajes distintos de los m\u00edos. El de Barcelona lo quemaron. Llegu\u00e9 a M\u00e9jico con mucha gente y sin nada para trabajar. As\u00ed empec\u00e9 el AWL.<\/em><\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n la queja de Renau sobre el expolio de su archivo de Valencia, que no traslad\u00f3 a Barcelona quiz\u00e1 porque crey\u00f3 que lo podr\u00eda recuperar al final de una guerra que iba perdiendo, pero en cuya victoria necesitaba creer. Dice que se lo robaron colegas. La lista de sospechosos no es muy larga, los cartelistas valencianos m\u00e1s conocidos, pero es una temeridad especular sobre ella.<\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9922&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>El estado de \u00e1nimo de Renau en Barcelona, se pone de manifiesto en un art\u00edculo suyo publicado en el suplemento \u201cArte y Arqueolog\u00eda\u201d de &#8220;La Vanguardia&#8221;, el 16 de febrero de 1938. Va acompa\u00f1ado de un grabado de Kirchner titulado, significativamente, Melancol\u00eda. El t\u00edtulo del art\u00edculo es \u201cEntre la Vida y la Muerte\u201d,<\/p>\n<p>Empieza con ese lenguaje retorcido, de frases interminables llenas de conceptos oscuros o ambiguos con que Renau escribi\u00f3 su conferencia sobre la funci\u00f3n social del cartel. Despu\u00e9s de la introducci\u00f3n, empieza a aclararse. Es dif\u00edcil discernir si esa oscuridad ret\u00f3rica del principio obedece a un estilo o es que Renau no acertaba a centrar el tema. Me inclino por lo segundo.<\/p>\n<p>Se lamenta Renau de la dif\u00edcil situaci\u00f3n, en la que domina el patetismo y la miseria. Habla de la lucha entre dos mundos, y deja suponer que son el Mal del Fascismo y el Bien de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>En un ambiente en que lo heroico se percibe y se siente por todas partes como condici\u00f3n espec\u00edfica de una de las partes contendientes, como acicate de un esp\u00edritu nuevo que anima a los hombres y a la significaci\u00f3n de las cosas, dif\u00edcil es el arraigo de las formas del arte que intentan consolidar sus intereses creados. Dif\u00edcil es para los individuos, para los pensamientos aislados que siguen nutri\u00e9ndose de la sustancia inerte que condiciona el desarrollo unilateral de la cultura en ciertas \u00e9pocas de decadencia o transici\u00f3n, penetrar en esta disyuntiva sin arriesgar valores o sentimientos que le son muy caros.<\/em><\/p>\n<p>Dice que, desde que en la Grecia Cl\u00e1sica se enaltecieron los valores heroicos del ser humano, \u201cel entusiasmo, la alegr\u00eda y la belleza como valores de expresi\u00f3n art\u00edstica del mundo\u201d han aparecido raras veces, porque la historia se ha empobrecido y esto ha empobrecido al ser humano. De esta apreciaci\u00f3n puede deducirse que Renau no estaba refiri\u00e9ndose s\u00f3lo al arte cl\u00e1sico griego sin m\u00e1s. Sab\u00eda que el esfuerzo creativo de los griegos era en gran medida propagand\u00edstico, y se centraba con frecuencia en las guerras, mitol\u00f3gicas o hist\u00f3ricas de los habitantes de H\u00e9lade. Para los griegos, las guerras eran una calamidad tan grande como para los europeos del siglo XX, pero adoptaban ante ella una actitud heroica, que es la que Renau ech\u00f3 en falta durante toda la contienda civil.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de afirmar que la conciencia subjetiva del hombre se va angostando con el paso de las \u00e9pocas, plantea que \u201ces el triunfo de la burgues\u00eda, y luego, el envenenamiento capitalista de sus conquistas humanas lo que precipita este proceso.\u201d El hombre que se esfuerza en encontrar su conciencia va descubriendo el entramado de intereses y el mecanismo de la lucha de clases. Todo esto lo dice de un modo casi herm\u00e9tico. \u201cEl concepto de humanidad se desplaza entonces, deja de ser dominativo universal; es la clase de los oprimidos quien exclusiviza su sentido activo organizando la lucha por la continuidad hist\u00f3rica de la vida y de la cultura.\u201d<\/p>\n<p>Recuerda la misantrop\u00eda, la angustia y la falta de horizontes de la pl\u00e1stica de los a\u00f1os 20, de Grosz y de Dix, un estilo que \u201cse consum\u00eda en s\u00ed mismo y se hund\u00eda ahora de nuevo en la esterilidad.\u201d \u201cNi tan siquiera queda hoy la posibilidad de utilizar las formas dada\u00edstas de entonces por su filo opuesto. El arte de cr\u00edtica revolucionaria de posguerra [la I Guerra Mundial] arranc\u00f3 de aquel mismo cuerpo: la eficiencia despiadadamente aguda, desnuda y soez a veces tuvo entonces una raz\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Ya empieza a tener las cosas claras, y con claridad se expresa:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Hoy en d\u00eda no hay m\u00e1s tremenda cr\u00edtica, ni m\u00e1s mordaz denuncia que la fotograf\u00eda period\u00edstica, la imagen literal de los hechos o su correspondencia en palabras. Por otra parte, en esta nueva situaci\u00f3n de las fuerzas, las masas populares han pasado a una capacidad ofensiva que da un nuevo sentido y giro a la lucha. La necesidad actual de un arte cr\u00edtico no es tanta ni tan inmediata como la de un arte positivo, capaz de recoger el gesto heroico, el entusiasmo, la voluntad firme del hombre del momento, en colores y en formas para intuir a trav\u00e9s de los ojos del pueblo la dignidad, la raz\u00f3n y la elevaci\u00f3n de sus sentimientos, de sus entusiasmos, de sus aspiraciones inmediatas en al encrucijada entre la vida y la muerte, la muerte de un mundo y la voluntad de vivir de otro.<\/em><\/p>\n<p>Y contin\u00faa con lucidez y hastiado de esa avalancha de dibujos y pinturas en las que se describe la miseria del frente o la desesperaci\u00f3n de las v\u00edctimas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>De la gran conflagraci\u00f3n europea surgieron las formas de un arte que ten\u00eda que influir largamente en los destinos posteriores de la evoluci\u00f3n art\u00edstica. Las referidas formas se nutrieron por v\u00edas diferentes de sentimientos y valores surgidos al calor o al hedor de las trincheras. Estas formas pesimistas, estimuladas por sentimientos posteriores, que, naciendo en las entra\u00f1as de la misma guerra han encontrado terreno abonado para su desarrollo y transformaci\u00f3n en las condiciones de crisis econ\u00f3mica del capitalismo, han tomado cuerpo formal impregnando toda la producci\u00f3n moderna de su aliento negativo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>El hecho de que en nuestra guerra y en las circunstancias excepcionales en que se desarrolla, haya voluntades que persistan en incorporar los valores de la pl\u00e1stica europea actual a las necesidades iconogr\u00e1ficas del momento, no demuestra m\u00e1s que el tremendo dictado que ejerce el desarrollo de las formas, los valores consolidados de la expresi\u00f3n pl\u00e1stica sobre la necesidad vital que es funci\u00f3n del arte en toda \u00e9poca y momento. La expresi\u00f3n pl\u00e1stica de nuestra guerra ha quedado estancada en esos remansos melanc\u00f3licos, esc\u00e9pticos o angustiosos que va dejando atr\u00e1s la corriente tumultuosa de los hechos. Es la l\u00ednea de menor resistencia; son los criminales bombardeos, con las mujeres y los ni\u00f1os destrozados; es la melancol\u00eda de aquellos primeros parapetos con sus milicianos en la hora de la inactividad o del descanso; es el caballo muerto; los heridos y cuanto m\u00e1s, la plasmaci\u00f3n de los horrores fascistas. La a\u00f1oranza de otro contenido emana de las formas obligadas. Los rasgos y los elementos de representaci\u00f3n pl\u00e1stica quedan intransitivos en su propia tristeza, en su inactividad&#8230; \u00bfQu\u00e9 se espera, pues de la nueva realidad?&#8230; De nuestra guerra no puede surgir ese arte angustioso y esc\u00e9ptico que caracteriz\u00f3 tan genuinamente toda la producci\u00f3n de la posguerra&#8230; Porque el desarrollo de nuestra guerra no se realiza sobre la base de un relajamiento en la moral, de una ca\u00edda vertical de los valores precipit\u00e1ndose la conciencia humana en el vac\u00edo oscuro que dej\u00f3 tanta ausencia repentina. En las entra\u00f1as mismas de nuestra lucha palpita ya el brote impetuoso de una nueva forma que es fuerza vital en la propia carne de la historia; el rumor de un hombre nuevo que surge imperturbable de las cenizas de su miseria y de su esclavitud. La caracter\u00edstica esencial de nuestra guerra reside en esa voluntad resuelta a aceptar la realidad tr\u00e1gica y dura, tal como es, y sobre ese gesto de afirmaci\u00f3n viril plantear la disyuntiva de una sola salida posible: por la vida, que es la victoria.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Evidentemente, los espa\u00f1oles estamos hoy m\u00e1s cerca que nunca de la muerte, pero tambi\u00e9n de la vida&#8230; Por la reacci\u00f3n instintiva, moment\u00e1nea de cada espa\u00f1ol ante esta doble presencia, podr\u00eda deducirse su ideolog\u00eda. Ganar la vida a riesgo de perderla, sin amor o temor a la muerte, olvid\u00e1ndola. El optimismo, la audacia, el entusiasmo y, muchas veces, la pasi\u00f3n irreflexiva, pueden ser los signos vitales del nacimiento de un nuevo arte, de una nueva cultura. Y la melancol\u00eda, el escepticismo o la tristeza, residuos impregnados de derrota.<\/em><\/p>\n<p>En enero de 1939 el frente de Catalu\u00f1a se derrumb\u00f3 como una fila de fichas de domin\u00f3.<\/p>\n<p>Franco hab\u00eda iniciado una doble ofensiva desde el Segre y el Ebro el 23 de diciembre. El 14 de enero, el general Yag\u00fce entraba en Tarragona. Diez d\u00edas despu\u00e9s el ej\u00e9rcito franquista llegaba al r\u00edo Llobregat, a las puertas de Barcelona por el sur. El 26 de enero las tropas entraban por la Diagonal, casi desfilando, ante la nula oposici\u00f3n del ej\u00e9rcito republicano.<\/p>\n<p>Aquella guerra tan alucinante como real estaba a punto de acabar. Hugh Thomas describe una escena esperp\u00e9ntica: en uno de los primeros blindados alemanes que entraron en la capital, iba subida una jud\u00eda alemana que los nacionalistas acababan de sacar de la prisi\u00f3n de Montjuic, donde estaba presa por pertenecer al POUM, haciendo el saludo fascista<\/p>\n<p>El cinco de febrero, las tropas de Franco ocupaban Gerona. El d\u00eda 8, Figueras, de donde huy\u00f3 el gobierno republicano, refugiado hasta ese d\u00eda en su castillo. El d\u00eda 9, las unidades nacionalistas llegaban a la frontera francesa, desbordada de refugiados civiles y militares.<\/p>\n<p>Para hacernos una idea de lo que debi\u00f3 ser aquella Barcelona, recurrimos a La Guerra Civil Espa\u00f1ola, de Hugh Thomas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Negr\u00edn, Aza\u00f1a, el gobierno, los dirigentes comunistas, los jefes del ej\u00e9rcito y del funcionariado se trasladaron de Barcelona a Gerona, junto con el gobierno catal\u00e1n y el gobierno vasco en el exilio. (Aza\u00f1a tuvo que viajar por su cuenta.) En la capital catalana no hab\u00eda esp\u00edritu de resistencia, y la exigencia comunista de que el Llobregat se transformara en \u201cel Manzanares de Catalu\u00f1a\u201d fue una mera guasa. El Jefe del Estado Mayor del Ej\u00e9rcito, Vicente Rojo, se\u00f1al\u00f3 que \u201caunque en absoluto agotado por el sufrimiento y el hambre, el pueblo estaba harto de guerra\u201d. La capital catalana pudo haber sido defendida, y Garc\u00eda Lacalle, el comandante de los luchadores republicanos, expres\u00f3 a su jefe su asombro de que no se hiciera as\u00ed. La disputa del gobierno central con la Generalitat pag\u00f3 su tributo, en la medida que hab\u00eda quebrado el deseo de Catalu\u00f1a de resistir a los ej\u00e9rcitos nacionalistas. La campa\u00f1a comunista contra el POUM y los anarquistas tuvo el mismo efecto. Los extranjeros que quedaban o bien se unieron a la marea de refugiados que hu\u00edan hacia el norte o intentaron encontrar un barco que les evacuara. Las calles de la gran ciudad estaban sucias por la huida de los barrenderos municipales. Las turbas se dedicaron a saquear los ultramarinos.<\/em><\/p>\n<p>En este escenario apocal\u00edptico se produce la huida de Renau, documentada muy someramente por \u00e9l mismo y con alg\u00fan detalle m\u00e1s por sus hermanos Alejandro y Juanino. Ninguno de los relatos ofrece fechas de referencia, por lo que reconstruir la primera etapa del terrible viaje hacia el exilio es un trabajo lleno de suposiciones y de inducciones.<\/p>\n<p>Es curioso que los que sobrevivieron a tama\u00f1a odisea la hayan relatado con muy poco melodramatismo. Este ha sido aportado artificialmente por quienes realizaron novelas, pel\u00edculas y documentales, a\u00f1os despu\u00e9s de concluida la tragedia.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 esto explique el silencio de Renau sobre aquel episodio aciago. Sin duda, este esfuerzo de dimensiones tit\u00e1nicas por oponerse a la melancol\u00eda, al escepticismo o a la tristeza, que consideraba como residuos impregnados de derrota, le permitieron sobrevivir a algo que, desde nuestro punto de vista y nuestro bienestar presente, nos parece insoportable. No obstante, al reparar en los efectos de aquellos d\u00edas sobre nuestros padres y abuelos, vemos con claridad la extrema fortaleza del ser humano, capaz de sobrevivir f\u00edsica y psicol\u00f3gicamente adversidades extremas.<\/p>\n<p>Renau le dec\u00eda a Manfred Schmidt:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Sal\u00ed en enero del 39 de Espa\u00f1a, en el \u00faltimo momento, a Le Perthus, que es mitad Espa\u00f1a y mitad Francia, y cruc\u00e9 la calle cuando los falangistas estaban en la otra acera. Era una calle muy estrecha, y nos insult\u00e1bamos. No se atrevieron a cruzar ni a disparar porque hab\u00eda gendarmes franceses, si no, nos agarran.<\/em><\/p>\n<p>Este paso de la frontera de Renau est\u00e1 lleno de inc\u00f3gnitas. Sabemos que Manolita y sus hijos, Ruy y Julieta, la abuela Rosa y las cu\u00f1adas Rosita y Josefina, hab\u00edan atravesado antes los Pirineos a pie, en un grupo en el que tambi\u00e9n iban Elisa Piqueras, la mujer de Juanino, y una maestra amiga de Elisa que dec\u00eda conocer los pasos. Sobre esto volveremos despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Renau sale solo, es decir, no le acompa\u00f1a nadie de su familia. No sabemos si se uni\u00f3 a un grupo de refugiados o pas\u00f3 la frontera en alguna caravana gubernamental. Como alto funcionario del gobierno dispon\u00eda de una documentaci\u00f3n equivalente a un pasaporte diplom\u00e1tico, que le permit\u00eda circular libremente por Francia. Sin embargo, un d\u00eda indeterminado de febrero de 1939 aparece en el campo de Argel\u00e9s-sur-Mer con una enc\u00eda inflamada, sin duda producto de la tensi\u00f3n nerviosa. \u00bfC\u00f3mo fue a parar all\u00ed? \u00bfPor qu\u00e9? Renau jam\u00e1s dio detalles. Una explicaci\u00f3n posible de que no utilizara su documentaci\u00f3n de alto funcionario es que se deshiciera de ella por miedo a ser capturado e identificado, puesto que los perseguidores iban pisando los talones a los fugitivos. Si hubo razones oscuras, espinosas, conocerlas arrojar\u00eda mucha luz sobre su personalidad, porque fueron momentos decisivos de su vida. O quiz\u00e1, no, quiz\u00e1 le venci\u00f3 el fatalismo, y decidi\u00f3 unir su suerte a la de decenas de millares de hombres derrotados.<\/p>\n<p>Esto \u00faltimo es lo que hizo su hermano Alejandro, que despu\u00e9s de haber pasado un par de d\u00edas en Francia, volvi\u00f3 a cruzar la frontera hacia Espa\u00f1a porque crey\u00f3 que le conven\u00eda m\u00e1s formar parte del grueso de los refugiados que buscarse la vida por su cuenta y riesgo. Y se equivoc\u00f3.<\/p>\n<p>Su relato nos va a servir de primera prueba testifical de esta terrible odisea.<\/p>\n<p>Alejandro formaba parte de una brigada que suministraba gasolina a aer\u00f3dromos militares improvisados. Los \u00faltimos d\u00edas de la guerra se dedic\u00f3 a destruir dep\u00f3sitos para que no cayeran en manos del enemigo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Ya en el que posiblemente fue el \u00faltimo [viaje o misi\u00f3n] que hice, paso de regreso por casa de mi hermano Pepe, que vive por el barrio de la Bonanova, por Sarri\u00e1, y a media tarde me lo encontr\u00e9 trabajando en su despacho con una propaganda gr\u00e1fica sobre el lema \u201cLos Puntos de Negr\u00edn\u201d. Le digo muy nervioso, \u201c\u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed? \u00a1L\u00e1rgate!\u201d Le doy un manotazo a todos sus pinceles y pinturas, que ruedan por el suelo. Muy sorprendido, me dijo: \u201c\u00bfY por qu\u00e9 eso?\u201d \u201cPorque los moros ya est\u00e1n en el Pl\u00e0 de Llobregat [de esto podemos deducir que esta escena se desarrollo despu\u00e9s del 24 de enero de 1939, que es cuando Yag\u00fce lleg\u00f3 al r\u00edo mencionado] y empiezan a escalar Montjuic.\u201d Y me contesta que no es as\u00ed, porque \u00e9l llam\u00f3 en la ma\u00f1ana al Comisariado y le dijeron que en ese lugar nuestras tropas en un contraataque los hab\u00edan echado para atr\u00e1s. Le contesto tambi\u00e9n que en ese momento, navarros e italianos est\u00e1n escalando el Tibidabo. Incr\u00e9dulo toma el tel\u00e9fono y llama al Estado Mayor, y nadie contesta. Despu\u00e9s de insistir varias veces, le contesta un conserje que all\u00ed no hay nadie, que todos se han ido y que \u00e9l est\u00e1 juntando lo que puede y se va enseguida. Ante la evidencia, y en un estado de derrumbe y amargado me dice, \u201cNi siquiera me han avisado por tel\u00e9fono. Me han dejado solo. \u00bfQu\u00e9 hago?\u201d \u201cSube al cami\u00f3n. Inmediatamente te llevo a La Bisbal, lejos de aqu\u00ed.\u201d \u201cPero, \u00bfy mi familia?\u201d \u201cTu familia que se dedique esta noche a quemar todo lo que pueda de documentaci\u00f3n y papeles, y de madrugada les enviar\u00e9 otro cami\u00f3n que los recoja y me los llevar\u00e9 a Vilov\u00ed de O\u00f1ar.\u201d<\/em><\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9921&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>As\u00ed se hizo. Alejandro regres\u00f3 de madrugada a Barcelona con un cami\u00f3n y meti\u00f3 en \u00e9l a toda la familia. Permanecieron en Vilov\u00ed de O\u00f1ar dos d\u00edas, en casa de un farmac\u00e9utico que albergaba a Alejandro y a su mujer. Luego, los traslad\u00f3 en cami\u00f3n a la misma raya de la frontera, donde en un villorrio monta\u00f1oso Elisa ten\u00eda una amiga maestra. \u201cDesde all\u00ed ya no hab\u00eda ning\u00fan riesgo para internarse en Francia. Ya en ese momento qued\u00e9 descargado de tan gran preocupaci\u00f3n. \u00a1Estaban salvados!\u201d<\/p>\n<p>La sorpresa del fotomontador ante el avance arrollador de los franquistas confirma la idea de que Barcelona estaba en condiciones militares de resistir, seg\u00fan testimonia Thomas. Lo que no hab\u00eda era fuerza de voluntad, esp\u00edritu de lucha.<\/p>\n<p>Juanino Renau resume la huida de Barcelona en un corto p\u00e1rrafo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Mi hermano Alejandro, que presta sus servicios en Intendencia de Fuerzas A\u00e9reas, ha requisado un cami\u00f3n. En \u00e9l se embuten mi otro hermano, Pepe, y su numerosa familia, gran parte de libros, su archivo fotogr\u00e1fico y documental de valor incalculable, la mujer de Alejandro, Teresa y Elisa.<\/em><\/p>\n<p>Hay una discrepancia entre esta noticia y la de Alejandro sobre id\u00e9ntica circunstancia. Para Juanino, su hermano Pepe forma parte del grupo que viaja en un mismo cami\u00f3n de Barcelona hacia el norte (Juanino no cita destino). Alejandro dice que le llev\u00f3 solo. La otra novedad de Juanino es que su hermano mayor viaja con un importante equipaje, libros y su archivo fotogr\u00e1fico y documental. Algo que Renau asegur\u00f3 una y otra vez haber dejado en Barcelona. No es del todo contradictorio. El fotomontador admiti\u00f3 haber conseguido salvar algo. Qui\u00e9n y c\u00f3mo lo llevar\u00eda son las inc\u00f3gnitas. Porque una maleta llena de papeles es un lastre demasiado pesado para unos peregrinos desesperados que cruzan los Pirineos a pie. En el archivo Renau de su fundaci\u00f3n hay papeles que proceden de los a\u00f1os de la guerra civil e incluso de antes. La verdad es que no me he parado a comprobar cu\u00e1nto pueden pesar y qu\u00e9 espacio ocupan todos juntos, porque est\u00e1n dispersos en varias cajas. Merecer\u00eda la pena hacerlo.<\/p>\n<p>Manuela Ballester cont\u00f3 a Manuel Garc\u00eda c\u00f3mo se desarroll\u00f3 la terrible evasi\u00f3n de la familia, todo mujeres, salvo un hombre, en realidad un ni\u00f1o, Ruy.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>En aquel tiempo ten\u00edamos una amiga del colegio que viv\u00eda en La Bisbal. De manera que decidimos acudir a ella para tratar de pasar la frontera hacia Francia. Sal\u00ed con mis hijos, Julieta al brazo y Ruy andando. Conmigo ven\u00edan mi madre, mi cu\u00f1ada Elisa Piqueras y mis hermanas Rosa y Josefina. El d\u00eda de la partida era lluvioso y de niebla abundante. El caso es que nos perdimos por el camino. En fin, que pasamos la noche en los Pirineos. Puesto que la previsi\u00f3n del trayecto era s\u00f3lo de unas horas, pronto nos quedamos sin alimentos. Mi pobre madre, que andaba medio cojeando lo pas\u00f3 muy mal. Perdidas como \u00edbamos, con aquel tiempo infernal, vimos venir a un grupo de hombres. Al vernos, nos preguntaron qu\u00e9 hac\u00edamos. Les dijimos que est\u00e1bamos perdidas, y que esper\u00e1bamos la salida del sol para orientarnos. Entonces nos dijeron que nos acerc\u00e1ramos a la hoguera y que ya ver\u00edamos lo que hac\u00edamos. Me interes\u00e9 entonces por qui\u00e9nes eran aquellos hombres, hasta que nos confesaron que eran pr\u00f3fugos [probablemente Manolita quiso decir \u201cdesertores\u201d] As\u00ed que les ped\u00ed que nos llevaran hasta el otro lado. Como se resistieron, me cog\u00ed a la manga de uno de ellos, y dije que no le soltaba hasta que nos llevaran al pa\u00eds vecino. As\u00ed que con unos pr\u00f3fugos llegamos al pueblo fronterizo de Le Boulou, en los Pirineos Orientales. La llegada a Francia fue tremenda. El espect\u00e1culo dram\u00e1tico de mujeres clamando por sus hijos perdidos, muertos, durante el \u00e9xodo, era impresionante. Las colas tremendas de refugiados. Fue una cosa tremenda. En el \u00faltimo tramo nos llev\u00f3 uno de tantos camiones que cruzaban republicanos al pa\u00eds vecino. Como hablaba un poco de franc\u00e9s, entabl\u00e9 conversaci\u00f3n con uno de los gendarmes. Al ver el panorama familiar se apiad\u00f3 de nosotros y me indic\u00f3 que a la hora de la partida de un tren, procurara entrar en el mismo vag\u00f3n que las autoridades.<\/em><\/p>\n<p>As\u00ed lo hizo, y el tren les llev\u00f3 a Le Mans, donde el alcalde socialista les acogi\u00f3 y les auxili\u00f3 cuanto pudo.<\/p>\n<p>Teresa Renau, que naci\u00f3 en M\u00e9jico, escuch\u00f3 a su madre muchas veces relatar la odisea. Su reconstrucci\u00f3n es b\u00e1sicamente igual. A\u00f1ade que Julieta, que ten\u00eda dos a\u00f1os, se agarr\u00f3 a su madre y no hab\u00eda forma de que la soltara, de puro miedo. La criatura se hac\u00eda las necesidades encima. Estuvieron un d\u00eda o dos perdidos. De pronto, de noche, oy\u00f3 Manolita unas voces de hombres pasando cerca; les grit\u00f3, y eran soldados republicanos en desbandada, que no quer\u00edan pararse. Manolita agarr\u00f3 del cintur\u00f3n al oficial y dijo que no le soltaba hasta que no les dirigiera a Francia. Manolita les dio unos botes de leche condensada, porque los soldados estaban hambrientos. Se fueron todos juntos hasta un lugar con una senda, donde les dirigieron los soldados, que se marcharon por otro sitio.<\/p>\n<p>En Francia, narra Teresa las evocaciones de su madre, tuvieron mucha suerte. Se encontraron con unos camiones o un tren de transporte para mujeres y ni\u00f1os espa\u00f1oles refugiados. Hab\u00eda una cola enorme (m\u00e1s bien una multitud), pero por casualidad o por astucia, surgieron del bosque por la parte de acceso al transporte. Se subieron, y llegaron a un campamento para mujeres y ni\u00f1os.<\/p>\n<p>El siguiente testimonio es el de un testigo excepcional de aquella huida. Ruy Renau, el primog\u00e9nito del fotomontador. En uno de los correos electr\u00f3nicos enviados desde M\u00e9jico, lo recordaba as\u00ed.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Empezar\u00e9 por algunas impresiones propias, que empiezan por una casa en Barcelona con un jard\u00edn inmenso, donde convivimos con la t\u00eda Teresa, esposa de Alejandro, hermano de mi padre, y alguna otra gente que no recuerdo bien. Ahora hay un lapso en blanco de incierta duraci\u00f3n, hasta que nos veo en una casa en la monta\u00f1a (supongo que en las faldas de los Pirineos) en un pueblo que alguien me dijo se llama Cantallops. En esa casa recuerdo que nos dieron una peque\u00f1a mochila con huevos duros y latas de leche condensada, al menos en la m\u00eda, que me colgu\u00e9 al hombro con un orgullo digno de quien va a escalar el Everest. En mi siguiente visi\u00f3n aparecemos, ya en los Pirineos, mi abuela Rosa, mi madre, Rosita y Finita, hermanas menores de mi madre; mi hermana Julieta de a\u00f1o y medio y yo, el \u00fanico macho de la &#8220;trouppe&#8221;. Tras una larga caminata por la monta\u00f1a, con aguacero incluido, me veo alzado en vilo y lanzado dentro de un cami\u00f3n que surgi\u00f3 de la nada y en el que hab\u00eda otras personas hacinadas. A partir de ah\u00ed supongo que me habr\u00e9 dormido, ya que recuper\u00e9 la conciencia en una inmensa nave, con el piso cubierto de aserr\u00edn, atravesada por unas largas mesas de madera y decorada con buena cantidad de gendarmes (de quienes mi madre y mis t\u00edas, muy hermosas las tres, no tienen el mejor recuerdo).<\/em><\/p>\n<p>Desde Le Mans, la familia Renau-Ballester fue trasladada a Toulouse, por mediaci\u00f3n del Comit\u00e9 de Ayuda a los Intelectuales Espa\u00f1oles. En esta \u00faltima ciudad terminaron reuni\u00e9ndose con Jos\u00e9 Renau al cabo de unas semanas. Hasta que se embarcaron para Am\u00e9rica, en mayo, vivieron acogidos por una familia jud\u00eda de clase alta de apellido Cohen.<\/p>\n<p>Para llegar a Toulouse, Renau hab\u00eda sido evacuado milagrosamente (en realidad gracias al Comit\u00e9 de Ayuda a los Intelectuales Espa\u00f1oles) del campo de Argel\u00e9s-sur-Mer.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo hab\u00eda llegado all\u00ed? Es de suponer que siguiendo un camino parecido al de sus hermanos. Alejandro cuenta que huy\u00f3 con su mujer una primera vez a Francia, despu\u00e9s de haberse despedido de su hermano Jos\u00e9 en Figueras. Por cierto, que dice haberle visto all\u00ed con Manolita. \u201cPor ellos supe que su familia ya hab\u00eda cruzado a pie los Pirineos\u201d. Alejandro tiene un lapsus, porque si Manolita se hallaba en Francia, no pod\u00eda estar al mismo tiempo en Figueras.<\/p>\n<p>El caso es que Alejandro y su mujer Teresa pudieron llegar sin problemas, pero andando, hasta Perpi\u00f1\u00e1n a trav\u00e9s de Le Perthus. Estuvieron vagando por la zona durante tres d\u00edas. Alejandro intent\u00f3 encontrar alg\u00fan trabajo de pe\u00f3n, de descargador de camiones, de lo que fuera. Pero nadie le quer\u00eda contratar sin papeles. Durmieron en corrales y en un coche desvencijado, y consiguieron comida por caridad. Humillados, sin perspectivas, y sin dinero, le pareci\u00f3 que lo mejor ser\u00eda unir su suerte a la de las decenas de miles de refugiados espa\u00f1oles. Regresaron a Espa\u00f1a, y al menos pudieron comer comida caliente en un campamento militar.<\/p>\n<p>Luego emprendieron el camino del exilio con la multitud. Primero en camiones, despu\u00e9s a pie por trochas enfangadas para atravesar los Pirineos. En larga fila india, iban avanzando por el monte \u201ccada quien con su silencio y su angustia\u201d. De noche, en un puerto lleno de nieve, en torno a unas fogatas, Alejandro se apart\u00f3 un momento en direcci\u00f3n a un resplandor no muy lejano y vio \u201cun espect\u00e1culo maravilloso, que as\u00ed me pareci\u00f3 entonces, en la vertiente francesa y cerca, una peque\u00f1a ciudad completamente iluminada.\u201d<\/p>\n<p>Al amanecer se acercaron a un puesto fronterizo, dejaron las armas y, tras separar a las mujeres de los hombres, estos fueron encaminados por una carretera, donde cada cincuenta metros hac\u00eda guardia un gendarme que dec\u00eda: <em>Allez, allez, a la soupe chaude<\/em>. (Vamos, vamos, a la sopa caliente.) El destino era la playa de Argel\u00e9s-sur-Mer, donde les abandonaban dentro de un cerco de alambres de espino, sin sopa caliente y ni siquiera agua potable.<\/p>\n<p>Frente a un mar gris, y sin protecci\u00f3n contra el mistral inclemente, no tuvieron m\u00e1s remedio que resignarse a sobrevivir a la intemperie.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, Alejandro tuvo la fortuna de encontrar a su hermano Juan. Un d\u00eda despu\u00e9s, apareci\u00f3 Jos\u00e9. Mario Llorca Blasco Ib\u00e1\u00f1ez se uni\u00f3 al cuarteto, y a\u00fan una quinta persona que Alejadro no cita.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n de este encuentro que da Juan a\u00f1ade algunas circunstancias, como que en la playa los refugiados se organizaban, m\u00e1s o menos, de acuerdo con las unidades militares a las que pertenec\u00edan. Tambi\u00e9n aporta Juanino el nombre de la quinta persona, un comisario llamado Girves. Pero en realidad era cuarta, pues seg\u00fan su relato, Jos\u00e9 Renau no aparece hasta cuatro d\u00edas despu\u00e9s, con \u201cel carrillo inflado y duro como una pelota\u201d. Tras la alegr\u00eda de la reuni\u00f3n familiar, el primog\u00e9nito explica que \u201calgo gordo\u201d le ha sucedido.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Al penetrar en Argel\u00e9s se encontr\u00f3 con algunos camaradas del PSUC a quienes conoc\u00eda por haberles enchufado en la retaguardia inventando empleos y a\u00f1adiendo sus nombres en las n\u00f3minas. Pens\u00f3 que con esa enc\u00eda hecha polvo, am\u00e9n de los favores que le deben aquellos, lo menos que pod\u00edan hacer por \u00e9l ser\u00eda dejarle acostar en un rinc\u00f3n de la ampl\u00edsima chabola, al abrigo del fr\u00edo y las inclemencias. All\u00ed no estorbar\u00eda a nadie hasta que, un tanto recobrado de su dolencia, seguir\u00eda indagando nuestro paradero. Aquel d\u00eda los compa\u00f1eros de marras organizan un banquetazo por todo lo alto. No se les ocurri\u00f3 invitarle ni prestarle atenci\u00f3n alguna. Para acabar de arreglar la cosa, le dijeron de malos modos que all\u00ed sobraba, que la chabola era chica para tanta gente y que se las najase por donde hab\u00eda venido.<\/em><\/p>\n<p>Los tres hermanos permanecieron unidos en aquel infierno, vigilados por tropas moras a caballo y por infanter\u00eda senegalesa. Las inhumanas condiciones de subsistencia se multiplicaron hasta el infinito a causa de las humillaciones a las que hubieron de someterse, perpetradas por sus guardianes. El hecho de que Francia no estuviera preparada ni previera semejante avalancha, no sirve de descargo a sus autoridades, seg\u00fan han puesto de manifiesto todos los que se vieron involucrados en la odisea.<\/p>\n<p>Aquellos miles de hombres protagonizaron escenas dantescas, como la muerte de un caballo que inopinadamente salt\u00f3 del exterior de las alambradas al interior del campo. De s\u00fabito, cuenta Alejandro, aparecieron todo tipo de navajas, cuchillos e instrumentos cortantes en las manos de los refugiados (que hab\u00edan sido registrados previamente a su encierro).<\/p>\n<p>Lo descuartizaron en unos minutos, cayendo sobre el animal como moscas, y llev\u00e1ndose el que pudo alg\u00fan pedazo de carne sangrante, que algunos ni siquiera esperaron para asarla, llev\u00e1ndosela a la boca cruda, embarr\u00e1ndose la cara de sangre de una forma macabra.<\/p>\n<p>La enfermedad y la muerte se convirtieron en compa\u00f1\u00eda habitual de los cautivos. Las diarreas se generalizaron, y mataron a los m\u00e1s d\u00e9biles. Los compa\u00f1eros y los amigos de los muertos, los llevaban por la noche a la alambrada y los abandonaban sin el menor duelo; al salir el sol, los cad\u00e1veres hab\u00edan desaparecido, llevados por los gendarmes.<\/p>\n<p>Otra forma de morir era a causa de una pelea por comida o por dinero. Juanino cuenta que un tipo que gan\u00f3 una tarde una buena cantidad a los naipes apareci\u00f3 degollado y medio desnudo al amanecer, semienterrado en la playa.<\/p>\n<p>Una escena que excede a la imaginaci\u00f3n m\u00e1s exacerbada tambi\u00e9n la cuenta el hermano menor de Renau: una fila de hombres ante una chabola donde una ramera muy joven alquila su cuerpo, por decir algo sensible.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>La comida en fr\u00edo, combinada con el helor atmosf\u00e9rico, nos debilita. La \u00fanica vez que tenemos la suerte de tragar algo caliente es hoy, al anochecer. Un soldado de Intendencia, amigo circunstancial de Pepe ha sustra\u00eddo del aprovisionamiento un buen plato cuartelero de habichuelas caldosas. Es una raci\u00f3n colmada para una sola persona de buen apetito, pero somos cinco hambrientos. Como el buen amigo tiene que devolver el plato, lo vaciamos en el casco alem\u00e1n que Mario Llorca ha usado durante la guerra: \u201cEl que tenga remilgos, que se muera\u201d. Rodeamos el raqu\u00edtico condumio. La cuchara de lat\u00f3n, fabricada por Alejandro, consume r\u00e1pidas y fam\u00e9licas rondas. Las manos de los cuatro que esperamos, se tienden implorantes, \u00e1vidas del turno. Los ojos se clavan en el fondo mugriento del casco, viendo tristemente c\u00f3mo disminuye el alimento.<\/em><\/p>\n<p>Posiblemente Juan dramatiza algo la escena, que Alejandro cuenta de un modo m\u00e1s vulgar. Sencillamente usan el casco de Mario Llorca de cacerola para cocinar al fuego unas habichuelas con tocino. Sin embargo, el regalo del \u201camigo circunstancial\u201d de Pepe lo record\u00f3 a menudo el fotomontador, porque se trataba de aquel funcionario de Bellas Artes a quien \u00e9l hab\u00eda depurado por considerarlo desafecto a la causa republicana. La generosidad de aquella persona, de la que cualquiera hubiera esperado una reacci\u00f3n hostil, conmovi\u00f3 a Renau y fue una de las lecciones que recibi\u00f3 en su vida adulta.<\/p>\n<p>Un buen d\u00eda, el nombre de Jos\u00e9 Renau suena por los altavoces instalados en el campo. Le espera una norteamericana cu\u00e1quera llamada Miss Palmer, del Carnegie Institute. Le saca durante un d\u00eda del encierro, le lleva a un restaurante y le harta de comer, que es lo que m\u00e1s necesitaba. Por la noche, le devuelve. Renau cuenta los detalles de su afortunado d\u00eda, anunciando que amigos influyentes preparan su \u201cextracci\u00f3n\u201d de Argel\u00e9s, y de pronto saca una botella de cerveza oculta tras la chaqueta y la ofrece como regalo a sus amigos.<\/p>\n<p>Alejandro dice que sinti\u00f3 ganas de agredirlo, pero al final se ech\u00f3 a re\u00edr. \u201cAs\u00ed era mi hermano Pepe, todo lo genial que era para su trabajo, as\u00ed era tambi\u00e9n de despistado para cosas positivas.\u201d<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente la cu\u00e1quera volvi\u00f3 a sacarle, y esta vez Renau regres\u00f3 con un bot\u00edn m\u00e1s pr\u00e1ctico para los cautivos. Tras una semana, recuerda Alejandro, Renau volvi\u00f3 a ser requerido por los altavoces, y esta vez ya no regres\u00f3. Hab\u00eda sido reclamado por la \u201cCasa de la Cultura\u201d de Par\u00eds, posiblemente el Comit\u00e9 de Ayuda a los Intelectuales Espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de dos meses \u201cde abandono absoluto\u201d, empez\u00f3 a establecerse cierto orden en el campo. Se construyeron barracones, se empez\u00f3 a repartir el correo. Algunos de los refugiados consintieron en regresar a Espa\u00f1a, seg\u00fan se les propuso, en medio de los insultos de quienes se quedaban.<\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_single_image image=&#8221;9928&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Diez d\u00edas despu\u00e9s de la salida de Pepe, Alejandro y Juan escuchan su nombre en los altavoces. As\u00ed lo cuenta Juan.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>A la puerta del campo nos espera Stephan Priacel, cr\u00edtico teatral de varios peri\u00f3dicos y revistas parisinas. En Persignan nos compra ropa hecha. En un limpio y claro restaurante nos hartamos de comer. Una larga jornada de tren hasta Carcassonne. All\u00ed nos reunimos con otro grupo de compatriotas procedentes de diversos campos: Luis Alamitos, Aceves, Antonio Rodr\u00edguez Luna, Enrique Climent, Casal Chap\u00ed, Castro y tres miembros de las Brigadas Internacionales.<\/em><\/p>\n<p>De Carcasona se les traslada a una antigua fortaleza llamada Castel Novel, propiedad de Arlette y Renaud de Jouvenel, un matrimonio de clase alta que hab\u00eda decidido auxiliar a los intelectuales espa\u00f1oles refugiados. All\u00ed permanecer\u00e1n casi un a\u00f1o, sin obligaciones y sin otra perspectiva que el exilio a Am\u00e9rica, puesto que desde septiembre de 1939, Alemania estaba en guerra con Francia, y se hac\u00eda improbable una vida rutinaria.<\/p>\n<p>Aquel grupo de intelectuales (salvo Alejandro, que estaba all\u00ed en raz\u00f3n de parentesco) tuvo mucha fortuna, y poco sentido com\u00fan (una vez m\u00e1s, salvo Alejandro). Gracias a sus influencias evadieron la obligaci\u00f3n de integrarse en el ej\u00e9rcito franc\u00e9s, que muchos refugiados espa\u00f1oles sin cach\u00e9, hubieron de resignarse a aceptar. Y vivieron a cuerpo de rey, literalmente, hasta que la proximidad del ej\u00e9rcito alem\u00e1n les oblig\u00f3 a buscarse la salida m\u00e1s efectiva del pa\u00eds invadido.<\/p>\n<p>Juan pasa de un plumazo sobre este a\u00f1o de ocio que vivi\u00f3 en Castel Novel. Nos cuenta que escribi\u00f3 a Ots y Capdequ\u00ed, que hab\u00eda sido presidente de la AIDCV, residente a la saz\u00f3n en Colombia como exiliado, que \u00e9ste le consigui\u00f3 un visado oficial, y que tras pasar unos d\u00edas deliciosos en Par\u00eds, embarc\u00f3 en Marsella para Argelia, y desde all\u00ed cruz\u00f3 el Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Alejandro es bien expl\u00edcito sobre detalles muy vergonzosos para el amor propio de los intelectuales refugiados.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Por otra parte, nuestra conducta no era correcta y nos pon\u00eda en evidencia, haciendo que los razonamientos [las cr\u00edticas] del administrador [de la propiedad] en muchos casos fueran evidentes y razonables. Recuerdo que estando un d\u00eda tomando el sol, se dirigi\u00f3 a m\u00ed con una mirada de reproche, muy irritado, tumb\u00f3 la cubeta de la basura delante de m\u00ed, dici\u00e9ndome: \u201cQuel gaspillage!\u201d (\u00a1qu\u00e9 desperdicio!). Hab\u00eda trozos de buen queso, con un solo mordisco, echados a la basura, tambi\u00e9n fruta entera y sabrosa, con un solo bocado, pedazos de carne casi sin tocar. Me dio verg\u00fcenza esa recriminaci\u00f3n, comprendiendo que ten\u00eda toda la raz\u00f3n, me sent\u00ed muy molesto ya que se dirig\u00eda y me inclu\u00eda a m\u00ed como participante, cuando en mi interior sent\u00eda repugnancia hacia los compa\u00f1eros que se comportaban as\u00ed. Se pensaba que \u00e9ramos personas que hab\u00edamos pasado penurias y hambrunas, y nos est\u00e1bamos comportando como inmerecedores de ayuda, saliendo de cada quien los ego\u00edsmos, frivolidades que marcadamente algunos llevaban dentro. A los que nos atend\u00edan les demostr\u00e1bamos que no \u00e9ramos merecedores de la ayuda que tan generosamente nos brindaban.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>De todos nosotros hab\u00edan salido los de m\u00e1s val\u00eda. Por otra parte, tambi\u00e9n me sent\u00eda inc\u00f3modo con algunos de mis compa\u00f1eros, por su actitud de abuso, algunos de ellos eran los cl\u00e1sicos acomodaticios, que durante la guerra tuvieron la habilidad de enquistarse en la retaguardia apoltronados en sillones de alg\u00fan despacho. Eran tipos de mesa de caf\u00e9, buenos para \u201cnada\u201d. Hac\u00eda todo lo posible por integrarme a alg\u00fan trabajo, pero era rechazado sistem\u00e1ticamente por el administrador, porque pensaba que todos nosotros \u00e9ramos incapaces para hacer algo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Un d\u00eda nos lleg\u00f3 una carta del comit\u00e9 de Par\u00eds, encargado de nosotros, recriminando muy duramente a todo el grupo, sin hacer excepciones. Nos hac\u00edan una agria cr\u00edtica de nuestra conducta, y nos evidenciaban su decepci\u00f3n, por haber tra\u00eddo \u201cde todo\u201d menos combatientes. Esto levant\u00f3 una polvareda muy grande. Todos se sintieron muy ofendidos. Salieron a flote los egos de cada quien. Todo menos reconocer que todo lo que nos dec\u00edan era verdad, y tratar de rectificar\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Se convoc\u00f3 una reuni\u00f3n de \u201cofendidos\u201d, para acordar una respuesta, donde cada quien dio su opini\u00f3n. Como la carta planteaba exactamente todo lo que yo pensaba de ellos y que era justo, al preguntarme mi opini\u00f3n les dije que todo lo que dec\u00edan era justificado, y aun se hab\u00edan quedado cortos. Decir de mi parte lo contrario hubiera sido una hipocres\u00eda. Esto levant\u00f3 hacia m\u00ed un general reproche, seg\u00fan dijeron, por mi falta de solidaridad. Pero por mi parte no se trataba de solidaridad, sino de raz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>He lamentado y aun lamentar\u00e9 toda mi vida el incidente que tuve con un allegado m\u00edo, cuya actitud de entonces no quiero calificar y mejor trato de olvidar.<\/em><\/p>\n<p>Es evidente que Alejandro se refiere a su hermano Juan. Es de imaginar la violenta escena que tendr\u00edan entre ellos. El caso es que Alejandro se puso a trabajar, en la granja, as\u00ed como los intelectuales. Pero como Alejandro estaba familiarizado con la mec\u00e1nica de los motores, se le dio muy bien, y pronto empez\u00f3 a ahorrar. Algo que le vino de perlas en el momento de huir de Francia.<\/p>\n<p>Las circunstancias de su partida, desde Burdeos, con el ej\u00e9rcito alem\u00e1n a las puertas de la ciudad, constituyen no un cap\u00edtulo, sino una novela de aventuras. Alejandro tuvo que desplazarse con anterioridad desde Castel Novel a Burdeos para comprar el pasaje para \u00e9l y su mujer, con quien se hab\u00eda reunido en la granja. Para ello viaj\u00f3 clandestinamente en un tren, sobrevivi\u00f3 sin papeles en Burdeos refugiado en una casa de citas, el \u00fanico lugar donde no le ped\u00edan documentaci\u00f3n, y regres\u00f3 a por su esposa atravesando un pa\u00eds en desbandada, con los blindados alemanes a tiro de ca\u00f1\u00f3n.<\/p>\n<p>Esto debi\u00f3 ser en junio de 1940. Su hermano mayor se encontraba ya en M\u00e9jico, donde fue a parar Alejandro. \u00bfC\u00f3mo hab\u00eda llegado el fotomontador a Am\u00e9rica?<\/p>\n<p>En las cintas de Manfred Schmidt, Renau lo cuenta as\u00ed.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Al terminar la guerra yo ten\u00eda la oportunidad de ir a la URSS o de quedarme en Francia. Pero no me pod\u00eda quitar de la cabeza a Siqueiros. Y dije, pues a M\u00e9jico, con la mayor\u00eda de los intelectuales, porque con M\u00e9jico hay una unidad cultural tremenda, m\u00e1s que con cualquier otro pa\u00eds de Iberoam\u00e9rica. M\u00e9jico es como si fuera Espa\u00f1a. De M\u00e9jico me atra\u00eda la pintura mural.<\/em><\/p>\n<p>En otro momento dice:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Yo he recurrido a la pintura de caballete despu\u00e9s de situaciones malas que he pasado yo, como una forma de desintoxicaci\u00f3n, un recurso terap\u00e9utico. Despu\u00e9s de la guerra de Espa\u00f1a, en el campo de concentraci\u00f3n en Francia, cuando sal\u00ed y me esperaron ese matrimonio jud\u00edo, Raquel Cohen y su marido. Se portaron muy bien conmigo, me compraron materiales y empec\u00e9 a hacer en su casa pintura de caballete, surrealista, sin relaci\u00f3n con la pol\u00edtica, ten\u00eda necesidad de hacer algo libremente, ajeno a todo aquello en lo que hab\u00eda estado envuelto, la guerra la lucha contra el fascismo&#8230; Hice cinco o seis cuadros de los mejores que he realizado en mi vida.<\/em><\/p>\n<p>Adem\u00e1s de mitigar su tristeza con la pintura de caballete, Renau no dej\u00f3 de hacer gestiones para su salida de Francia.<\/p>\n<p>A Manfred Schmidt se lo contaba as\u00ed en 1977:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Pero mi opci\u00f3n estuvo a punto de frustrarse. Yo hab\u00eda salido de Espa\u00f1a con una familia numerosa: mi mujer, un hijo y una hija, m\u00e1s mi suegra y dos cu\u00f1adas, muy j\u00f3venes a\u00fan (siete personas en total). La embajada de M\u00e9xico en Par\u00eds me comunic\u00f3 que no estaba autorizada a sufragar los gastos de viaje de mi familia. Me vi forzado a renunciar a mi viaje a Am\u00e9rica. Mas, al cabo de dos d\u00edas, todo se arregl\u00f3.<\/em><\/p>\n<p>En 1981, un a\u00f1o antes de morir, escrib\u00eda unas notas para la revista valenciana Espill, y en ellas daba detalles de los meses que pas\u00f3 en Francia, entre febrero y mayo de 1939. Dec\u00eda que en abril, a iniciativa de la embajada de M\u00e9jico en Par\u00eds, form\u00f3 parte de una Junta de Cultura Espa\u00f1ola constituida por 19 personas con la misi\u00f3n de facilitar el viaje de los intelectuales republicanos espa\u00f1oles, a quien el presidente C\u00e1rdenas hab\u00eda abierto de par en par las fronteras mejicanas. Seg\u00fan Renau, acept\u00f3 por dos razones, la obsesi\u00f3n que se hab\u00eda apoderado de \u00e9l sobre el movimiento muralista mejicano, y la solemne promesa que le hizo a Siqueiros de formar parte de un colectivo de pintores mejicanos y espa\u00f1oles. En realidad era la misma raz\u00f3n.<\/p>\n<p>La Junta decidi\u00f3 que una idea pr\u00e1ctica ser\u00eda que parte de ella viajara a M\u00e9jico inmediatamente para asesorar a las autoridades sobre \u201cla condici\u00f3n y caracter\u00edsticas de la ingente cantidad de intelectuales espa\u00f1oles que se vieron obligados a abandonar la patria\u201d.<\/p>\n<p>A finales del mismo mes de abril del 39, once de los diecinueve miembros de la Junta (a los cuales se unieron cuatro intelectuales que no formaban parte de ella, hasta completar el n\u00famero de quince) recibimos de la embajada la invitaci\u00f3n de trasladarnos a M\u00e9jico \u2013con las familias respectivas \u2013 en una especie de primera expedici\u00f3n simb\u00f3lica, que abrir\u00eda el camino a muchas otras posteriores. Los gastos de esta primera expedici\u00f3n correr\u00edan \u00edntegramente a cargo del gobierno mejicano.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Mi familia era la m\u00e1s grande de la expedici\u00f3n, compuesta por Manuela Ballester (mi mujer), Ruy y Julia (mis hijos), Rosa Vilaseca (mi suegra), Rosita y Josefina Ballester (mis cu\u00f1adas). No ten\u00edamos ning\u00fan documento de identidad. Y cuando lleg\u00f3 la hora del papeleo, la embajada se neg\u00f3 a hacerse cargo del viaje de mis cu\u00f1adas y de mi suegra, alegando que no eran miembros directos de mi familia. Por mi parte, yo quer\u00eda a mi suegra (viuda desde hac\u00eda a\u00f1os) como si fuera mi madre, y a mis cu\u00f1adas \u2013 todav\u00eda en edad escolar \u2013 como a hijas mayores m\u00edas. Yo no pod\u00eda dejarlas tiradas en Francia. Pero como la objeci\u00f3n de la embajada era incuestionable, me vi en la obligaci\u00f3n de dimitir como miembro de al Junta y a renunciar a la invitaci\u00f3n al viaje. La situaci\u00f3n de Francia hac\u00eda impensable la permanencia legal de una familia numerosa. Y opt\u00e9 por el asilo que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica ofrec\u00eda tambi\u00e9n a los emigrados espa\u00f1oles\u2026 Pero a los dos d\u00edas de enviar la renuncia, recib\u00ed una comunicaci\u00f3n de la embajada mejicana aceptando pagar los pasajes de mis cu\u00f1adas y mi suegra.<\/em><\/p>\n<p>Es dudoso que el cambio de actitud de la embajada fuera un acto espont\u00e1neo de generosidad, aunque Renau lo da a entender. En nota adjunta informa de que el gobierno republicano ya en el exilio hab\u00eda depositado una cantidad de pesetas oro en Londres, en una cuenta abierta por el gobierno mejicano, para sufragar estos gastos. La administraci\u00f3n espa\u00f1ola del fondo corri\u00f3 a cargo del SERE, Servicio de Evacuaci\u00f3n de Republicanos Espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se intent\u00f3 financiar el SERE con el cargamento de objetos de valor expropiados en los primeros d\u00edas de la guerra, transportados por el buque &#8220;Vita&#8221;. El jefe de gobierno Negr\u00edn lo hab\u00eda encomendado al doctor Jos\u00e9 Puche \u00c1lvarez, ex rector de la universidad de Valencia. Pero al llegar al puerto mejicano de Tampico, se apropi\u00f3 del cargamento un grupo de hombres enviados por Indalecio Prieto, que se hab\u00eda trasladado a Am\u00e9rica como embajador extraordinario antes del final de la guerra, y lo dedic\u00f3 a financiar la JARE, Junta de Auxilio a los Republicanos Espa\u00f1oles. Esta dualidad de organismos respond\u00eda a los intereses contrapuestos de los pol\u00edticos republicanos, que a grandes rasgos se reduce al enfrentamiento entre el PSOE y sus aliados y el PCE y los suyos, que eran m\u00e1s bien pocos.<\/p>\n<p>Esta rivalidad se mantuvo a lo largo del exilio, en perjuicio notable de los comunistas. Con el paso de los a\u00f1os, y tras el ostracismo de la guerra fr\u00eda, el PCE se erigi\u00f3 en agente activo casi \u00fanico de la oposici\u00f3n interior, pero el conflicto entre el resto de republicanos y los comunistas se mantuvo.<\/p>\n<p>Esto forma parte dela tercera parte de esta biograf\u00eda, la etapa mejicana de Renau. \u00c9l y su familia embarcaron en el puerto de Saint Nazare el 6 de mayo de 1939 en el transatl\u00e1ntico holand\u00e9s Vendamm. Pudieron hacer una traves\u00eda c\u00f3moda, al contrario que aquellos que, como su hermano Alejandro, tuvieron que viajar despu\u00e9s, ya estallado el conflicto, cuando los submarinos alemanes se adue\u00f1aron de las aguas atl\u00e1nticas.<\/p>\n<p>Llegaron a Nueva York el 17 de mayo, cuando Renau cumpl\u00eda, seg\u00fan sus propios c\u00e1lculos (recordemos que en su partida de nacimiento figura la fecha del 18), treinta y dos a\u00f1os.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2022%2F04%2F09-Bio-Renau-Capitulo-9-copia.pdf||target:%20_blank|&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9922&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9921&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;9928&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2022%2F04%2F09-Bio-Renau-Capitulo-9-copia.pdf||target:%20_blank|&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":9918,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[521,25,510],"tags":[],"class_list":["post-14483","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografia-actualidaza","category-cultura-y-comunicacion","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/jose_luis_bardasano_evacuacio._c._1938.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-3LB","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14483","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14483"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14483\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14754,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14483\/revisions\/14754"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9918"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14483"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14483"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14483"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}