{"id":14500,"date":"2022-04-12T13:10:21","date_gmt":"2022-04-12T11:10:21","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=14500"},"modified":"2023-04-23T19:47:31","modified_gmt":"2023-04-23T17:47:31","slug":"renau-la-espinosa-hispanidad-de-cuernavaca-capitulo-12","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/renau-la-espinosa-hispanidad-de-cuernavaca-capitulo-12\/","title":{"rendered":"Renau. La espinosa Hispanidad de Cuernavaca. Cap\u00edtulo 12"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text \"><h2 style=\"text-align: center;\">Tercera parte. El estilo de vida americano<\/h2>\n<h1 style=\"text-align: center;\">Manolita Ballester, una artista silenciada<\/h1>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>En 1945 Renau hab\u00eda realizado una serie de peque\u00f1as pinturas murales en un restaurante de Ciudad de M\u00e9xico llamado &#8220;Lincoln&#8221;. Era propiedad del empresario espa\u00f1ol Manuel Su\u00e1rez, un hombre que invert\u00eda en diversos tipos de negocios. Son trabajos de car\u00e1cter decorativo. Seg\u00fan Forment, Renau no quer\u00eda hablar de ese asunto porque le avergonzaba.<\/p>\n<p>Vuelvo a referirme al espl\u00e9ndido dibujo de las sirenas en torno a una roca, una copia del cual Teresa Renau conserva en su casa de Berl\u00edn, que aparece tambi\u00e9n en alguna fotograf\u00eda de la familia Renau en una de sus viviendas en M\u00e9jico, y que los \u201ccr\u00edticos m\u00e1s exigentes\u201d consideran una obra kitsch. Desde luego, no es un trabajo original ni comparable a otros muy apreciados por el artista. Pero no deb\u00eda avergonzarse tanto de \u00e9l si lo colgaba del sal\u00f3n de estar de su casa, tan frecuentada por intelectuales de lengua y pluma afilada como una navaja de afeitar.<\/p>\n<p>Las pinturas del restaurante Lincoln, al parecer hoy en mal estado, representan, seg\u00fan Forment, que las ha visto y estudiado, un \u201ctipismo regional, fascinaci\u00f3n por los paisajes naturales, vistas provincianas, etc\u2026 Situadas entre la pintura costumbrista y el paisaje rom\u00e1ntico, responden a una voluntad decorativista.\u201d<\/p>\n<p>Da la impresi\u00f3n de que intenta pillar a Renau en renuncio, como si su compromiso revolucionario (o est\u00e9tico, depende de quien le juzgue) le procurara por arte de magia techo y sustento para \u00e9l y su familia. Decorar restaurantes era una de las formas que ten\u00eda el pintor de ganarse la vida. Estaba acostumbrado por sus trabajos publicitarios a atender las demandas del cliente, por poco que las compartiera. Con los frescos del restaurante Lincoln debi\u00f3 hacer lo propio, los realiz\u00f3 pensando en el tipo de comensales que lo frecuentaban, de clase alta, con ganas de relajarse y de disfrutar de un ambiente agradable, al igual que hab\u00eda hecho con las pinturas murales para casas de la alta burgues\u00eda valenciana en los primeros a\u00f1os 30.<\/p>\n<p>Manuel Su\u00e1rez y Renau debieron de hacer buenas migas, porque en 1946 el gachup\u00edn le ofreci\u00f3 la posibilidad de realizar un gigantesco mural en un hotel que pose\u00eda en Cuernavaca, la ciudad de la eterna primavera, seg\u00fan el lema tur\u00edstico. Se trataba de un lugar llamado Casino de la Selva, un atrevido edificio parte del cual fue dise\u00f1ado por el arquitecto espa\u00f1ol F\u00e9lix Candela.<\/p>\n<p>La construcci\u00f3n del Hotel del Casino de la Selva se inici\u00f3 en 1929 por la Compa\u00f1\u00eda Hispanoamericana de Hoteles, y en 1931 fue abierto al p\u00fablico de altos recursos con servicios de restaurante y alojamiento limitado a 20 habitaciones. Como casa de juego funcion\u00f3 hasta 1934, pero una deuda que ten\u00edan los empresarios con Manuel Su\u00e1rez, por 350 mil pesos de entonces, adem\u00e1s de la prohibici\u00f3n del juego implantada por el gobierno de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, cambiaron el destino original de este sitio de recreo.<\/p>\n<p>En la p\u00e1gina de Wikipedia dedicada al <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Hotel_Casino_de_la_Selva\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Casino de la Selva de Cuernavaca<\/a> se encuentran interesantes referencias.<\/p>\n<p>Manuel Su\u00e1rez no pod\u00eda dedicar a casino el as\u00ed llamado de la Selva, y por alguna raz\u00f3n decidi\u00f3 emplear una suma no muy onerosa a la decoraci\u00f3n de las paredes por pinturas murales. En el documental \u201cLa batalla del casino de la Selva\u201d se narran los avatares que sufri\u00f3 el edificio. En una informaci\u00f3n sobre \u00e9l encontrada en la p\u00e1gina de Internet de Ediciones Pentagrama se dice:<\/p>\n<p>En el documental podemos ver a Marcos Manuel Su\u00e1rez, descendiente del due\u00f1o del hotel, dici\u00e9ndonos c\u00f3mo don Manuel Su\u00e1rez, all\u00e1 por los a\u00f1os cincuenta, se propuso convertir su hotel en un importante sitio cultural. Mientras nos habla de los trabajos de F\u00e9lix Candela, Jos\u00e9 Renau, Francisco Icaza, Reyes Meza y Jorge Flores, quienes acudieron con entusiasmo al llamado de Su\u00e1rez levantando interesantes construcciones y plasmando hermosos murales de cientos de metros cuadrados (murales que llevaron al gran Neruda a decir que el Casino de la Selva era la Capilla Sixtina mexicana).<\/p>\n<p>Los tres \u00faltimos citados eran pintores muralistas mejicanos que realizaron sus propios trabajos en el edificio, al igual que Renau. Su mural se ha titulado de varias maneras: Espa\u00f1a hacia Am\u00e9rica, El nacimiento de la Hispanidad o Mural de la conformaci\u00f3n hisp\u00e1nica.<\/p>\n<p>Tonico Ballester, el cu\u00f1ado de Renau, estuvo a punto de intervenir en el embellecimiento del complejo. Realiz\u00f3 la maqueta de una fuente ornamental que nunca lleg\u00f3 a construirse.<\/p>\n<p>En \u201cEl Pintor y la Obra\u201d, art\u00edculo publicado en noviembre de 1946, Renau se refer\u00eda ya a su trabajo de Cuernavaca, parte del cual aparec\u00eda ilustrando el texto.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>En el mural que estoy realizando en Cuernavaca (5m x 28m) espero realizar un primer intento en gran escala de este concepto din\u00e1mico en el asunto general que titulo Espa\u00f1a hacia Am\u00e9rica, considero la etapa hist\u00f3rica a que me refiero, m\u00e1s que como una suma o sucesi\u00f3n de personajes y an\u00e9cdotas, como un impulso din\u00e1mico en el tiempo en el que las personas y los hechos mismos no son m\u00e1s que la expresi\u00f3n epis\u00f3dica del movimiento general, consider\u00e1ndolo como protagonista. Mi empe\u00f1o fundamental en esta obra es que ese impulso de Espa\u00f1a hacia Am\u00e9rica considerado en s\u00ed mismo sea tan visible como elemento abstracto primordial, en su calidad de movimiento, como los mismos elementos concretos que animan a la composici\u00f3n desde el punto de vista representativo.<\/em><\/p>\n<p>El prop\u00f3sito de Renau est\u00e1, a juicio del resultado, plenamente conseguido. En sus veintiocho metros de anchura por cinco de altura se observa, sin soluci\u00f3n de continuidad, una representaci\u00f3n simb\u00f3lica de la historia de Espa\u00f1a, desde la invasi\u00f3n romana de la pen\u00ednsula hasta la llegada de Cort\u00e9s a M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Al parecer esto \u00faltimo caus\u00f3 cierto esc\u00e1ndalo entre los muralistas e intelectuales mejicanos, que reprochaban a los espa\u00f1oles no plasmar en su obra los obligados remordimientos que deb\u00edan sentir porque sus antepasados se hubieran adue\u00f1ado de todo un continente a sangre y fuego.<\/p>\n<p>De nuevo la \u201ccr\u00edtica m\u00e1s exigente\u201d considera este trabajo de Renau casi como un desatino, porque expresa una concepci\u00f3n imperial o imperialista inaceptable, en especial por su iconograf\u00eda de un figurativo exaltador de los valores tradicionales de la Espa\u00f1a Eterna. Y no se atreven a calificarla de \u201cobra menor\u201d debido a sus dimensiones. Sin embargo Neruda, que fue muy exigente cuando le interes\u00f3 serlo, bautiz\u00f3 aquellos murales como \u201cla Capilla Sixtina mexicana.\u201d Dudo que lo hiciera por el mero hecho de complacer la amistad que podr\u00eda tener con Renau y de los otros pintores mexicanos que hab\u00edan contribuido con sus propios murales al Casino de la Selva.<\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;10421&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>El valenciano emple\u00f3 en su mural toda la experiencia adquirida con Siqueiros. Desde luego no utiliz\u00f3 ninguna t\u00e9cnica vanguardista, como las que se ven en el Retrato de la Burgues\u00eda. Pero no estaba trabajando para un sindicato ni escenificando un mensaje revolucionario.<\/p>\n<p>Algunos se han preguntado c\u00f3mo pod\u00eda sentirse Renau orgulloso de este mural, Espa\u00f1a hacia Am\u00e9rica, siendo un marxista ortodoxo. El argumento de que es una obra coherente con el realismo socialista puede resultar aceptable. Otro, m\u00e1s inc\u00f3modo para los progresistas fundamentalistas, es que Renau se cre\u00eda lo que estaba haciendo, aunque no supo explicarlo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, seg\u00fan Manuela Ballester, Renau estaba compitiendo con Rivera y con Siqueiros, que eran mexicanistas ac\u00e9rrimos. Por orgullo, por amor propio o por celos, el espa\u00f1ol estaba convencido de que su obra era tan valiosa est\u00e9ticamente como la de los mejores muralistas mexicanos. Y lo quiso demostrar, aunque probablemente no le hac\u00eda falta, despu\u00e9s de su intervenci\u00f3n en el<em> Retrato de la Burgues\u00eda<\/em>. Tampoco hay que olvidar que los mexicanos tuvieron que hacer obras de encargo como Renau, seg\u00fan \u00e9l mismo \u201cdenuncia\u201d, al acusar a Siqueiros de tener una visi\u00f3n \u201carqueol\u00f3gica\u201d del imperialismo, centrada en las atrocidades que cometieron los espa\u00f1oles, y restando importancia al expansionismo norteamericano. Pero, subraya Renau, Siqueiros ten\u00eda miedo de perder sus clientes americanos.<\/p>\n<p>Sobre el mural de Cuernavaca hay una desconcertante referencia en un art\u00edculo firmado por J.E. Casariego en un n\u00famero de ABC del a\u00f1o 60, cuando Renau ya viv\u00eda en Berl\u00edn Este. Pone los murales por las nubes (por su veracidad y escrupulosidad hist\u00f3ricas), habla de otros en preparaci\u00f3n, explica que se deben al mecenazgo de Manuel Su\u00e1rez, empresario mexicano de origen espa\u00f1ol, que sale retratado bajo uno de los murales. Y lo m\u00e1s chocante es que los atribuye a \u201cdos j\u00f3venes artistas puros\u201d a quienes se brindaba la ocasi\u00f3n de hacer una obra perenne: Jos\u00e9 Renaud [sic] y Jos\u00e9 Reyes Meza. Este \u00faltimo fue uno de los muralistas del Casino de la Selva, aunque no en colaboraci\u00f3n con Renau. El cambio de apellido de \u00e9ste quiz\u00e1 se deba a que Casariego no quer\u00eda comprometerse con la censura franquista y se invent\u00f3 la bola de un \u201cjoven pintor puro\u201d, cuando en ese momento ya ten\u00eda 53 a\u00f1os, y era un artista empe\u00f1ado en distanciarse del esteticismo.<\/p>\n<p>Ruy Renau resume de esta manera la llegada de la familia a Cuernavaca<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Fue durante nuestra estancia en Mixcoac que mi padre estableci\u00f3 v\u00ednculos con Manuel Su\u00e1rez, un millonario gachup\u00edn que era due\u00f1o de media costa de Veracruz, a m\u00e1s de que pose\u00eda terrenos en Cuernavaca y el DF. Era tambi\u00e9n due\u00f1o de una empresa, como se dir\u00eda ahora, l\u00edder en la industria de art\u00edculos de asbesto\u2013cemento: \u201cTecho Eterno Eureka\u201d. Este empresario dio trabajo a un mont\u00f3n de refugiados y, entre ellos, a mi padre, sobre todo para \u201cpromocionar\u201d sus \u201cfraccionamientos\u201d (algo as\u00ed como Marbella, pongamos por caso, pero sin control alguno) en las playas de Veracruz. A la saz\u00f3n, ya era due\u00f1o del hotel Mocambo, en Veracruz, un colosal hotel en la playa de Mocambo que, en aquel tiempo, jam\u00e1s lleg\u00f3 a cubrir el cupo planificado. Se llamaba \u201cEl Corsario\u201d, mi madre pint\u00f3 un conjunto de \u201cescenas marinas\u201d o algo parecido. Lo mejor, para m\u00ed, de esta relaci\u00f3n era que pod\u00edamos disponer de un \u201cbungalow\u201d, situado frente a una lamentable imitaci\u00f3n de \u201cLa Torre del Oro\u201d, en las vacaciones, que por entonces eran en invierno, y sol\u00edamos irnos a Veracruz a disfrutar en grande de las playas y de la ciudad, que sigue siendo, en mi opini\u00f3n, una de las m\u00e1s agradables de este pa\u00eds.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Como dicen en los enredos sexuales de la TV, una cosa llev\u00f3 a la otra y don Manuel Su\u00e1rez, que hab\u00eda construido el hotel \u201cCasino de la Selva\u201d, en Cuernavaca, \u201cel m\u00e1s grande de Am\u00e9rica Latina\u201d, encarg\u00f3 a mi padre la pintura de un mural en una pared de, si la memoria no me traiciona, seis por veintiocho metros, o sea, un mural en serio. Este hotel, en una ciudad que tendr\u00eda poco m\u00e1s de ocho o diez mil habitantes y que, pese a ser \u201cla ciudad de la eterna primavera\u201d, definici\u00f3n que suscribo, jam\u00e1s lleg\u00f3 a funcionar como tal. Seg\u00fan le explic\u00f3 a mi padre un administrador del hotel, resultaba m\u00e1s costoso abrirlo al p\u00fablico que mantenerlo en \u201cstand by\u201d. Esto result\u00f3 ser una bendici\u00f3n para nosotros que pudimos disponer de cuatro bungalow, cada uno con dos habitaciones y un ba\u00f1o, unidos en un bloque y que funcionaron, por orden de importancia, como cocina, comedor y cuarto de la yaya; biblioteca y habitaci\u00f3n de mis padres; dormitorio de los hermanos, en una habitaci\u00f3n, y de las hermanas en la otra. El restante hac\u00eda las veces de estudio y cuarto oscuro. Pero esto que te cuento requiere de una retrospectiva, puesto que el traslado a Cuernavaca no fue de golpe sino por \u201caproximaciones sucesivas\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Ruy contin\u00faa su historia de las \u201caproximaciones sucesivas\u201d.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>En esa \u00e9poca, la de Mixcoac, yo sol\u00eda ir a la empresa \u201cTecho Eterno Eureka\u201d, algunos s\u00e1bados, a cobrar 500 pesos, que era lo que mi padre recib\u00eda por sus trabajos publicitarios, adem\u00e1s de aprovechar el viaje, de vez en cuando, para acompa\u00f1ar a Julieta a sus clases de ballet, donde tambi\u00e9n me \u201cenamor\u00e9\u201d de un mont\u00f3n de chicas y, en especial, de su maestra.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>En alg\u00fan momento del a\u00f1o 45 o 46, surgi\u00f3 el proyecto del mural en el Casino de la Selva. Seg\u00fan reza un letrerito, en la esquina inferior izquierda del mural, \u201cJos\u00e9 Renau empez\u00f3 a pintar este mural en 1946\u201d. Pero, evidentemente, a la pintura del mural precedieron una serie de bocetos, esquemas, retratos de personajes, escenas de batallas, vestimentas, etc, que se ajustaran en lo posible a la historia que cuenta el mural, una tarea ingente y que requiri\u00f3 de mucha dedicaci\u00f3n y entusiasmo. El producto final fue una maqueta en carboncillo y, l\u00f3gicamente, cuidadosamente cuadriculada, para despu\u00e9s transferirla al muro. En esta primera etapa, durante la que mi padre dispon\u00eda de un peque\u00f1o bungalow, junto a una espectacular piscina ol\u00edmpica, fue que yo empec\u00e9 a meter mano, en mis vacaciones escolares, en lo que pudiera corresponderme: Mi primera colaboraci\u00f3n consisti\u00f3 en sujetar firmemente un cordel, previamente embebido en un colorante rojo, para trazar una cuadr\u00edcula en el muro que correspondiera a la del esquema previo. Para ser justo, te dir\u00e9 que esas temporadas que pas\u00e9 con mi padre, solos \u00e9l y yo, me hicieron pensar en que \u00e9l confiaba en m\u00ed mucho m\u00e1s de lo que yo hab\u00eda supuesto. A toro pasado creo que, en esas circunstancias no hab\u00eda raz\u00f3n para que hiciera gala de su autoridad y, es m\u00e1s, me mostr\u00f3 su faceta m\u00e1s noble y amorosa. Incluso empec\u00e9 a \u201ccasi\u201d olvidar el pavor que le ten\u00eda. Me he preguntado el porqu\u00e9 de su empe\u00f1o en ocultar dicha faceta, en especial a la familia, de amor entreverado con despotismo. Supongo que, desde su \u00f3ptica, mostrar sus \u201cdebilidades\u201d tan humanas, socavar\u00eda el principio de autoridad que le correspond\u00eda. No lo s\u00e9. Ahora bien, esas sesiones en el peque\u00f1o bungalow no eran muy largas: mi padre se ve\u00eda obligado a viajar con frecuencia entre el DF y Cuernavaca debido a que segu\u00eda haciendo carteles de cine y prospectos publicitarios, puesto que la familia ten\u00eda que comer y, por el momento, el mural no daba para mucho.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Durante bastante tiempo hubo un trasiego de gente del DF a Cuernavaca, hasta que en un momento dado, que me cuesta trabajo ubicar, toda la familia acabamos por instalarnos en el Casino de la Selva. Tengo un punto de referencia: yo hab\u00eda terminado el segundo de secundaria y me matricul\u00e9, para el tercero, en una escuela p\u00fablica, o sea que tendr\u00eda unos trece a\u00f1os, en el a\u00f1o 47, m\u00e1s o menos. Y aqu\u00ed da comienzo un per\u00edodo de dolce vita para los hermanos. No en balde Teresa piensa que estuvo ah\u00ed durante ocho a\u00f1os. Hay un axioma que dice que, si la est\u00e1s pasando bien, el tiempo se te va con inaudita rapidez. Este axioma se puede comprobar emp\u00edricamente por cualquiera que la est\u00e9 pasando bien. Pero creo que, en el recuerdo, ese tiempo se alarga hasta lo indecible. Una de las virtudes de la memoria es su capacidad de seleccionar lo que nos interesa y desechar lo que nos molesta. Teresa, que tendr\u00eda unos cuatro a\u00f1os, disfrut\u00f3 como nadie de esa \u00e9poca dorada pero, como no sab\u00eda sumar, cont\u00f3 m\u00e1s a\u00f1os de los que hab\u00edan pasado.<\/em><\/p>\n<p>Intercalar\u00e9 aqu\u00ed algunas de las referencias que Teresa Renau me proporcion\u00f3 sobre la vida en Cuernavaca, en las varias conversaciones que mantuve con ella en Berl\u00edn.<\/p>\n<p>Teresa cree haber pasado all\u00ed m\u00e1s a\u00f1os de los que en realidad transcurrieron. Es el primer recuerdo n\u00edtido de su infancia. Confirma que era como habitar un para\u00edso. Como Renau pasaba parte de la semana en M\u00e9jico DF trabajando en el estudio, no ten\u00eda oportunidad de pelearse con Manolita. Estas treguas, debido a la ausencia del padre, son referencias llenas de significaci\u00f3n que los hijos de Renau ofrecen sobre sus relaciones con \u00e9l.<\/p>\n<p>Ya hemos visto que Ruy le tem\u00eda por su intransigente rectitud. Estamos en 1947 y comprobamos que la pareja se lleva francamente mal. Tras el nacimiento de Pablo, Manolita hizo un apunte en su diario, que Ruy ha tenido la amabilidad de enviarme:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Mi madre, tras acudir a la consulta de una comadrona en compa\u00f1\u00eda de su hermana Rosita escribe: &#8220;No vullc tindre m\u00e9s xiquets, despr\u00e9s de cinq, i als meus anys&#8221;. Esto me parece que ilustra en cierto modo el por qu\u00e9 se mantuvo siempre en un \u201csegundo plano\u201d. No creo que tuviera muchas opciones.<\/em><br \/>\n<em>Dice Teresa que tampoco se peleaban cuando estaban con invitados o en p\u00fablico, de este modo, los problemas del matrimonio pasar\u00edan inadvertidos para los que no eran \u00edntimos. Al padre casi no le ve\u00edan, s\u00f3lo por la ma\u00f1ana, antes de ir a trabajar al mural, o cuando necesitaban algo e iban a buscar a la madre, que estaba con \u00e9l al pie del andamio. Renau preparaba los dibujos necesarios, se iba a trabajar a M\u00e9xico DF, y Manolita se quedaba encargada del mural.<\/em><\/p>\n<p>En M\u00e9xico, Renau dorm\u00eda en el estudio, en una litera. En el edificio de apartamentos contiguo viv\u00eda la t\u00eda Rosa. Renau com\u00eda en casa de Rosita. Trabajaba en el estudio con dos ayudantes j\u00f3venes, aprendices. La familia, mientras tanto, permanec\u00eda en Cuernavaca.<\/p>\n<p>El mural lo hicieron s\u00f3lo entre los Renau, padre, madre y Ruy. En realidad, los colores los daba s\u00f3lo Renau y a veces Manolita. Al traslado del boceto a la pared, con plantilla, ayudaba Ruy, que tendr\u00eda entre diecis\u00e9is y diecisiete a\u00f1os, y pasaba el tiempo en la escuela. Es decir, que el mayor trabajo es de Manolita, subida al andamio todo el tiempo, recuerda Teresa.<\/p>\n<p>Los fines de semana, cuando llegaba el padre, los chiquillos se pon\u00edan contentos, porque siempre tra\u00eda cosas. Pero, a veces, la alegr\u00eda se enturbiaba porque comenzaban las discusiones entre Renau y el resto de la familia. Asegura Teresa que Renau no ten\u00eda ni idea de c\u00f3mo educar a sus hijos. En Cuernavaca, donde viv\u00edan a lo salvaje en su ausencia, hab\u00eda dos piscinas, una ol\u00edmpica.<\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;10422&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Habla Teresa.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Cuando ven\u00edan visitas y se animaban, Renau se empe\u00f1aba en que los varones se subieran al trampol\u00edn m\u00e1s alto y se tiraran de cabeza. Quer\u00eda hacer de los hijos unos valientes, lo que \u00e9l tampoco era. Yo me resist\u00eda chillando y pataleando. Pero mis hermanos Ruy y Totli obedec\u00edan llenos de pavor. Renau pasaba poco tiempo con nosotros. Cuando llegaba de M\u00e9jico el fin de semana, le recib\u00edamos con alborozo, pero en cuando empezaba a forzar a los ni\u00f1os a hacer cosas absurdas, est\u00e1bamos deseando que se fuera.<\/em><\/p>\n<p>Seguimos con la evocaci\u00f3n de aquel epis\u00f3dico Ed\u00e9n desde la visi\u00f3n de Ruy.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Quiero hacerte una somera descripci\u00f3n de c\u00f3mo transcurr\u00eda nuestra vida cotidiana en ese para\u00edso. El hotel Casino de la Selva era, seg\u00fan la publicidad, el m\u00e1s extenso de Am\u00e9rica. Pues resulta que nosotros, la familia Renau Ballester, dispuso de ese hotel, que jam\u00e1s lleg\u00f3 a funcionar como tal, como si fuera propio: una piscina ol\u00edmpica, en la que aprendimos a nadar todos los hermanos; otra piscina para ni\u00f1os; canchas de tenis; caballerizas, que aunque no ten\u00edan caballos, utiliz\u00e1bamos para escondernos durante los juegos de persecuci\u00f3n; un front\u00f3n para cesta punta que utiliz\u00e1bamos como front\u00f3n \u201cnormal\u201d. A\u00f1\u00e1dele a esto unos prados de verde hierba, entreverados con tr\u00e9bol, en que sol\u00edamos yacer en las noches de luna y tambi\u00e9n en las que no hab\u00eda luna. Durante el d\u00eda todos \u00edbamos a cumplir con nuestras obligaciones escolares, pero en cuanto volv\u00edamos a casa nos pon\u00edamos un ba\u00f1ador y nos \u00edbamos a la piscina. Cuernavaca, por entonces, cumpl\u00eda con los par\u00e1metros que la defin\u00edan como \u201cla ciudad de la eterna primavera\u201d. Ya te defin\u00ed el significado de \u201cz\u00f3calo\u201d [plaza mayor]. Pues bien, en Cuernavaca hab\u00eda tres z\u00f3calos, unidos por sus v\u00e9rtices y que representaban tres tipos de relaci\u00f3n social. Esto no tiene mucho que ver con lo que a ti te interesa, pero creo que podr\u00eda ubicar en un cierto entorno las excepcionales condiciones en que mis padres y su familia nos dimos el lujo de vivir, literalmente, como marqueses.<\/em><\/p>\n<p>Teresa aporta otros detalles de la \u00e9poca dorada.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>En el Casino de la Selva hab\u00eda una familia espa\u00f1ola cat\u00f3lica con 11 hijos, que ped\u00eda a Renau que vistiera a los ni\u00f1os. Mi madre se encargaba de este trabajo. El capataz era un tipo que a los ni\u00f1os nos parec\u00eda un nazi, con botas de montar y fusta. Pablito era una v\u00edctima de todo el mundo. Especialmente se met\u00edan con \u00e9l y le asustaban el capataz y el jardinero, un tipo con una cicatriz tremenda en la cara.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Los ni\u00f1os nos dedic\u00e1bamos a robar fruta de los huertos cercanos, y ten\u00edamos trifulcas con los propietarios. Era algo muy emocionante. Una vez nos descubri\u00f3 uno de los due\u00f1os, un mejicano borrach\u00edn, que sali\u00f3 con una pistola, y Ruy me escondi\u00f3 en una conejera, donde permanec\u00ed aterrorizada hasta que se march\u00f3 el borrach\u00edn y Ruy volvi\u00f3 a rescatarme.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>La maestra de Cuernavaca era una mujer muy ind\u00edgena, muy relimpia y repintada y arreglada. Cuando se perd\u00eda algo, pegaba una vela en un plato, lo llenaba de agua y ped\u00eda a los ni\u00f1os que escribieran sus nombres en unos papelitos que echaba al plato. La \u00fanica que no ten\u00eda que escribir su nombre era yo, porque era blanca y me cre\u00eda incapaz de robar. El papel que quedaba pegado a la vela, era el del ladr\u00f3n, y le castigaba, fuera o no fuera verdad. Un racismo al rev\u00e9s. Esta mujer me ense\u00f1\u00f3 a bordar y a cocinar.<\/em><\/p>\n<p>Manolita hac\u00eda reuniones de padres de chicos de la escuela para recoger dinero y dar desayuno a los ni\u00f1os que llegaban con la tripa vac\u00eda. El alumnado era ind\u00edgena.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Hab\u00eda una colonia o barrio en Cuernavaca donde viv\u00edan algunas celebridades, como Sara Montiel. En una visita que hicimos a su casa, me dieron una fruta que no me gustaba, y tuve que fingir que me la com\u00eda. Me sent\u00e9 en una silla con respaldo abierto, met\u00ed el brazo y me qued\u00e9 enganchada en \u00e9l. Por no armar un esc\u00e1ndalo ni molestar a los mayores que estaban muy entretenidos, hice esfuerzos brutales para sacar el brazo, y me lo her\u00ed. Como era muy obediente no solt\u00e9 la fruta, que acab\u00e9 tirando al salir.<\/em><\/p>\n<p>Una de las evocaciones m\u00e1s apasionantes de la hija de Renau son las visitas nocturnas a casa de una mujeruca mejicana que les contaba cuentos de miedo y de cr\u00edmenes. Se escapaban de casa cuando los padres dorm\u00edan, y regresaban a las tantas, sobrecogidos de miedo. Pero volv\u00edan a las sesiones de terror una y otra vez.<\/p>\n<p>Dice Teresa que hoy utiliza algunas de estas historietas para los cuentos que actualmente escribe e ilustra en Alemania.<\/p>\n<p>De ni\u00f1a escuchaba mucho el t\u00e9rmino \u201cpeque\u00f1o burgu\u00e9s\u201d, y se preguntaba cual era su significado, porque, a primera vista ella tambi\u00e9n se cre\u00eda dentro del orden de los peque\u00f1os burgueses por la forma de vida que llevaban, pero no ve\u00eda nada malo en ello, frente a las implicaciones negativas del t\u00e9rmino. Hasta que descubri\u00f3 que peque\u00f1o burgu\u00e9s era sin\u00f3nimo de egoc\u00e9ntrico y mezquino. Esto la dej\u00f3 muy confundida.<\/p>\n<p>De nuevo damos la palabra a Ruy<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Cuernavaca (Cuaun\u00e1huac, en la traducci\u00f3n fon\u00e9tica de los conquistadores), era una ciudad peque\u00f1a y amable, y los a\u00f1os que pasamos en ella forman parte de nuestras m\u00e1s gratas a\u00f1oranzas, y digo \u201cnuestras\u201d porque los hermanos nunca dejamos de evocar esa \u00e9poca con nostalgia, o saudade, como quieras llamarla. Por algo Teresa cree que vivi\u00f3 ocho a\u00f1os en un lapso de cuatro o cinco, a m\u00e1s dar. Teresa lleg\u00f3 a Cuernavaca a los cuatro a\u00f1os y, a partir de entonces, vivi\u00f3 como una salvaje, subi\u00e9ndose a los \u00e1rboles y dej\u00e1ndose caer confiando en que alguno de nosotros amortiguar\u00eda su ca\u00edda.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Las fechas se me contrapean y solo soy capaz de establecer con aproximaci\u00f3n el desarrollo de los eventos que subsiguieron a la instalaci\u00f3n de la familia en Cuernavaca y, a\u00f1os m\u00e1s tarde, a su abrupta e inesperada expulsi\u00f3n del Casino de la Selva. Pues bien, la familia se estableci\u00f3 \u201cdefinitivamente\u201d en Cuernavaca por los a\u00f1os 47 \u00f3 48. Aunque seg\u00fan el contrato, no s\u00e9 si escrito u oral, que mi padre acord\u00f3 con Don Manuel Su\u00e1rez, dispon\u00edamos, como ya te cont\u00e9, de cuatro bungalow y, por tanto, no hab\u00eda que pagar alquiler, s\u00ed hab\u00eda que pagar comida, ropa, escuelas, diversiones, etc\u00e9tera, y si se tiene en cuenta que \u00e9ramos ocho de familia (no olvidar a la yaya), mis padres tuvieron que arrimar el hombro y siguieron haciendo carteles, ilustraciones y publicidad m\u00e9dica y de la otra. El caso es que mi padre deb\u00eda viajar con cierta frecuencia al DF para entregar los carteles de cine que le hab\u00edan encomendado. Pero, dado que la medida de los carteles era m\u00e1s o menos de 70 X 90 cm., mi padre hab\u00eda dise\u00f1ado un tablero que se pod\u00eda fijar a un pie met\u00e1lico y que al mismo tiempo le permit\u00eda trasladar el cartel de Cuernavaca al DF, o viceversa. El medio de transporte m\u00e1s utilizado por entonces eran unos autos grandes, con ocho asientos para pasajeros, por lo que hab\u00eda que contratar el espacio de tres para llevar el tablero. Entonces, en 1949, fue que mi padre compr\u00f3 su primer (y \u00fanico) autom\u00f3vil. Era un Dodge de 1946 que, tras finalizada la Segunda Guerra Mundial, result\u00f3 ser un verdadero tanque de guerra. \u00bfA que no adivinas qui\u00e9n fue el chofer de cabecera de mi padre? Incidentalmente, \u00e9ste auto lo conserv\u00e9 yo hasta que me fui a Cuba.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>La hechura del mural requiri\u00f3 del importante concurso de mi madre, principalmente en sus primeras etapas, o sea, trasladar al muro previamente cuadriculado el dibujo de la maqueta con carboncillo, que no era broma (6 X 28 m), y despu\u00e9s ayudar a mi padre a pintar, sobre el dibujo y en color sepia, todas las figuras. Mis funciones se reduc\u00edan a mezclar anilinas y empujar el andamio. Al mismo tiempo, ambos segu\u00edan haciendo trabajos de publicidad y algunas ilustraciones de libros que, l\u00f3gico, requer\u00edan de viajar al DF con cierta frecuencia. Yo sol\u00eda ser el correveidile, puesto que era el \u00fanico capaz de conducir el Dodge. Mis padres lo conduc\u00edan a veces pero, a sus m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, los reflejos ya no respond\u00edan como a los quince o diecis\u00e9is. Aqu\u00ed, un poco al margen, supongo que te preguntar\u00e1s c\u00f3mo yo, a los quince a\u00f1os, ten\u00eda carn\u00e9 de conductor. Pues bien, y esto es parte del folclore mexicano, el carn\u00e9 te lo daban a los 18 a\u00f1os, pero resulta que mi padre era muy amigo de un m\u00e9dico que, a su vez, era m\u00e9dico del jefe de la polic\u00eda de caminos. Mi padre le dijo al m\u00e9dico y \u00e9ste le dijo al jefe que hac\u00eda falta que me otorgaran el carn\u00e9 de conductor. Ni tardo ni perezoso, el jefe curs\u00f3 la orden de que se me concediera ipso facto el susodicho carn\u00e9. Fue as\u00ed que me convert\u00ed en el ch\u00f3fer oficial de la familia.<\/em><br \/>\n<em>Mas todo lo bueno tiene un final. Las \u00e9pocas de vivir en el para\u00edso son cortas como los suspiros que provoca la nostalgia.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Pero la buena vida se acab\u00f3 algo abruptamente. Un d\u00eda en que yo regresaba del DF, junto con un amigo, llegu\u00e9 al Casino de la Selva y ped\u00ed al portero que me abrieran la reja. En lugar del portero apareci\u00f3 un sujeto bajo y fornido, con cara de pocos amigos y vestido de traje y corbata, que me dijo que no pod\u00eda entrar puesto que los trabajadores hab\u00edan estallado una huelga. Los trabajadores del hotel, que yo recuerde, eran tres o cuatro jardineros, otros tantos vigilantes y el portero y su familia, que viv\u00edan en una casita adosada a la entrada. Me arm\u00e9 de valor y le dije al sujeto que yo viv\u00eda ah\u00ed, con mi familia. Entonces me respondi\u00f3 que la familia ten\u00eda que salir del hotel a la mayor brevedad posible, puesto que los trabajadores no estaban dispuestos a deponer su actitud. Me parece bien, le dije, pero el caso es que yo soy parte de esa familia que est\u00e1 encerrada y creo que podr\u00eda ayudar a su traslado. Al cabo de unos minutos abri\u00f3 el enorme candado que manten\u00eda cerrada la reja y me dej\u00f3 entrar con el coche, s\u00f3lo para comprobar que era cierto, que ten\u00edamos que salir del hotel.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Fue un d\u00eda de locura. En unas cuantas horas mi padre llam\u00f3 a su hermano Alejandro, el rico de la familia, a algunos contactos que ten\u00eda en la CTM (Confederaci\u00f3n de Trabajadores Mexicanos), por entonces omnipotente y omnipresente sindicato nacional, e incluso al l\u00edder de la CTM, que hab\u00eda apoyado a los muralistas mexicanos. No hubo manera: ese d\u00eda, tras contratar alg\u00fan cami\u00f3n de mudanzas, nos vimos obligados a salir a trancas y barrancas, sin tener un lugar a donde ir. No s\u00e9 si me creer\u00e1s pero de momento nos alojamos en una casa propiedad de Sarita Montiel. S\u00ed, esa misma. Mientras mi padre se abocaba a resolver el problema, mi madre y yo nos dedicamos a buscar alguna casa en la pudi\u00e9ramos alojarnos. No fue f\u00e1cil pero al fin encontramos un piso en la calle Morelos, la avenida principal de Cuernavaca. Era un piso muy sui g\u00e9neris. El primer piso estaba, como debe ser, a nivel de la calle, pero los pisos subsiguientes iban descendiendo, escalonados, conforme a una ca\u00f1ada en cuyo fondo flu\u00eda un r\u00edo, a unos cincuenta metros bajo nuestro piso.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>De nuevo, aqu\u00ed se me solapan los tiempos y no estoy seguro de que mis evocaciones se ajusten a la realidad. El traslado de la familia al DF no fue de golpe. Por ejemplo, yo hice la \u201cmili\u201d en Cuernavaca, en 1952, pero ya parte de la familia viv\u00eda en el DF. En consecuencia, yo viajaba, en el inefable Dodge, del DF a Cuernavaca, donde a\u00fan dispon\u00edamos del piso en la calle Morelos. A la saz\u00f3n, yo me hab\u00eda inscrito en el Instituto Luis Vives, en el DF, dado que mi bachillerato se hab\u00eda quedado colgado. Al mismo tiempo hab\u00eda ingresado en la JSU, a instancias de mis padres y de algunos amigos.<\/em><\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;10415&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space \"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>El brusco abandono del Casino de la Selva se parece mucho a la expulsi\u00f3n del Para\u00edso Terrenal de Ad\u00e1n y Eva por el \u00e1ngel de flam\u00edgera espada. En alguna declaraci\u00f3n de Manuela Ballester, desmiente que se debiera a que Renau y Su\u00e1rez ri\u00f1eran. El caso es que ninguno de los adultos afectados ha sabido o querido aportar las razones. Debi\u00e9ranse \u00e9stas a alg\u00fan pecado original de los Renau o a una simple necesidad de Su\u00e1rez de despejar su casino, tuvo que haberlas. Para encontrar m\u00e1s luz sobre este asunto habr\u00eda que ir buscarla a M\u00e9jico. Esta es la visi\u00f3n de Ruy sobre aquellos malhadados d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Nos hab\u00edamos quedado en nuestra expulsi\u00f3n del Casino de la Selva y sus secuelas. No creo que mi padre hubiera previsto semejante desenlace. Sin embargo, fue capaz de reaccionar y prever sus posibles consecuencias. Desde luego, nunca estuve al tanto de las gestiones que mis padres hicieron para paliar en lo posible la debacle. Por otra parte, creo que Albert dice algo que parece ser cierto. El asunto de la \u201chuelga\u201d organizada por cuatro gatos result\u00f3 muy confuso. Aunque no hab\u00eda pruebas fehacientes todo parec\u00eda indicar que don Manuel Su\u00e1rez tuvo algo que ver en la bronca, es decir, que fue una maniobra para echarnos del hotel y a lo mejor no tuvo coraz\u00f3n para decirle a mi padre que ya estaba bien. El mural ya estaba terminado pero creo que hab\u00eda el proyecto de pintar otros dos paneles laterales. La verdad, yo no pude enterarme de primera mano pero, como soy tan listo, deduje que Su\u00e1rez ten\u00eda intenci\u00f3n de reabrir el hotel.<\/em><br \/>\n<em>No me hagas mucho caso, son especulaciones. Lo \u00fanico que s\u00e9 de cierto es que ya no hubo m\u00e1s contactos entre mi padre y don Manuel.<\/em><\/p>\n<p>Albert Forment, en referencia a testimonios recogidos por \u00e9l de de Ruy y de Pablo propone que la expulsi\u00f3n se pudo deber a \u201cpresiones pol\u00edticas, propias de la guerra fr\u00eda, sobre Manuel Su\u00e1rez\u201d. Es decir, le forzaron a que se quitara de encima a un comunista. Por su parte, la historiadora y alumna de Renau en la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana, Eva Maria Thiele, asegura que el propio Renau le confes\u00f3 que se pele\u00f3 con la direcci\u00f3n del hotel (por lo dem\u00e1s, no lo olvidemos, cerrado) a causa del boceto de la \u00faltima pared, pues el proyecto constaba de tres lienzos de muro. \u00bfLa \u201cdirecci\u00f3n del hotel\u201d la llevaba Manuel Su\u00e1rez, el capataz de botas altas o alguna otra persona?<\/p>\n<p>Sigamos con el testimonio de primera mano de aquel Ruy adolescente.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Pudimos sobrevivir gracias a los carteles de cine que mi padre, que ten\u00eda un prestigio muy bien ganado, hac\u00eda durante la \u201c\u00c9poca Dorada\u201d del cine mexicano, a m\u00e1s de otros trabajos que encargaban a mis padres. A ra\u00edz de nuestra salida del hotel mis padres se ocuparon de conseguir en el DF alg\u00fan refugio para proseguir con sus actividades y hallaron, como ya te cont\u00e9, un piso que consist\u00eda en una estancia (sala comedor) bastante amplia en la que se instal\u00f3 la biblioteca junto con un rinc\u00f3n que hac\u00eda las veces de sala de estar o, cuando hac\u00eda falta, de estudio fotogr\u00e1fico; tres habitaciones, la mayor de las cuales se utiliz\u00f3 como estudio propiamente dicho; es decir, el lugar en que pintaban los carteles y dem\u00e1s; la m\u00e1s peque\u00f1a se habilit\u00f3 como cuarto oscuro y la tercera como una suerte de saloncito donde, adem\u00e1s de recibir alguna visita, mis padres pintaban a los modelos de sus cuadros. En esa habitaci\u00f3n, abriendo la puerta \u201cpor accidente\u201d, pude ver un par de veces a unas se\u00f1oras que no ten\u00edan nada puesto, modelos de mis padres. Este piso fue el germen del Estudio Imagen y perdur\u00f3 como tal hasta que mi padre se fue a Alemania\u2026<\/em><br \/>\n<em>Te estoy hablando de los primeros a\u00f1os 50, a\u00f1os que se me confunden en la mente debido al un tanto aleatorio trasiego de evocaciones y sensaciones, que no consigo ordenar en el tiempo ni en el espacio. En ese per\u00edodo hubo tal cantidad de eventos que se me dificulta hacer una cr\u00f3nica m\u00e1s o menos ajustada a la realidad. Mi \u00fanica referencia consistente es que en 1952 tuve que cumplir el servicio militar, en Cuernavaca, donde a\u00fan pose\u00edamos el piso de la calle Morelos (piso que conservamos durante dos o tres a\u00f1os m\u00e1s).<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>(Por si te interesa, y como otra muestra del folclore mexicano, la \u201cmili\u201d, en ese tiempo y en ese lugar, consist\u00eda en un sorteo en el que pod\u00edas sacar \u201cbola negra\u201d, que implicaba pasar un a\u00f1o entero en un cuartel militar o \u201cbola blanca\u201d que solo te obligaba a acudir todos los domingos al cuartel y hacer como que te somet\u00edas a los mandos militares. Yo tuve la suerte de que mi bola fuera blanca. Y la suerte de que, desde el primer domingo, llegu\u00e9 al cuartel en \u201cel coche de papi\u201d, lo cual hizo que mi coronel se enamorara de m\u00ed, habida cuenta de que el 90 % de los conscriptos eran campesinos e ind\u00edgenas de las sierras aleda\u00f1as y, para m\u00e1s, de piel oscura. Aqu\u00ed habr\u00eda material para escribir una novela o alg\u00fan cuento, si yo fuera capaz de escribirlos).<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Pues bien, una vez que se decidi\u00f3 que todos nos traslad\u00e1ramos al DF, nos alojamos en el estudio y, algunos, como la yaya, en casa de Rosita y \u00c1ngel, que viv\u00edan en un apartamento en el mismo piso en que estaba el estudio (aqu\u00ed puede haber alguna confusi\u00f3n dado que en Espa\u00f1a, un \u201cpiso\u201d es lo que aqu\u00ed llamamos un \u201capartamento\u201d; cuando aqu\u00ed hablas un de \u201cpiso\u201d, en realidad quieres decir una \u201cplanta\u201d: primer piso, etc.) Este per\u00edodo fue breve. Pronto nos mudamos a otro piso (apartamento) que no estaba lejos del estudio. A la saz\u00f3n yo hab\u00eda reiniciado los estudios de bachillerato que se me hab\u00edan quedado colgados. Al mismo tiempo me hab\u00eda convertido en un fiel y abnegado militante de la JSU. Te repito que en esta etapa no soy capaz de encuadrar con precisi\u00f3n los acontecimientos. Supongo que mi dif\u00edcil transici\u00f3n de la adolescencia a la juventud en un per\u00edodo tan lleno de avatares acab\u00f3 por confundir mi raz\u00f3n y nublar mi entendimiento.<\/em><\/p>\n<p>Renau apenas mencion\u00f3 los murales de Cuernavaca en las nueve horas de grabaci\u00f3n que dedic\u00f3 a Manfred Schmidt. Esto sugiere que no le interesaba hablar de ellos. Podr\u00edamos enredarnos en una larga especulaci\u00f3n sobre el por qu\u00e9, pero lo cierto es que tampoco parece que Schmidt insistiera en el asunto en sus preguntas. De lo que s\u00ed habl\u00f3 Renau fue del para\u00edso en el que se encontraron all\u00ed sus hijos. En especial, habla de Julieta, la hija mayor, una persona que tuvo una vida adulta bastante desgraciada, algo que a su padre (y a su madre) deb\u00eda preocupar mucho, a pesar de esa coraza antisentimental que llev\u00f3 puesta toda su vida Renau.<\/p>\n<p>Informa el artista que hab\u00eda ilustrado en M\u00e9jico DF un llamado <em>Libro del Mar<\/em>, un encargo del bi\u00f3logo espa\u00f1ol Enrique Rioja. En el Archivo de Valencia se conservan pruebas de imprenta y galeradas de este trabajo, al parecer nunca editado, y revelan la alt\u00edsima cualificaci\u00f3n de Renau como dibujante, as\u00ed como el gusto con el que realiz\u00f3 el trabajo. Dice que fue una especie de compensaci\u00f3n por su frustraci\u00f3n marinera. Tambi\u00e9n utiliza la evocaci\u00f3n de este libro para hablar de la afici\u00f3n al mar de todos sus hijos. Ni Ruy ni Teresa me la han negado, pero tampoco han dicho que tuvieran la pasi\u00f3n que les atribuye su padre. Esto le dec\u00eda Renau a Schmidt de su hija Julia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>La que m\u00e1s condiciones, m\u00e1s vocaci\u00f3n hacia la biolog\u00eda ten\u00eda era Julia. Julia, ya de muy chiquitita quer\u00eda a los bichitos: gusanos, ara\u00f1itas, y no ten\u00eda miedo de ning\u00fan animal. Desde chiquitita. Ten\u00eda unos cuatro o cinco a\u00f1os, reci\u00e9n llegados de Espa\u00f1a, su mam\u00e1 fue a acostarla, y al abrir la cama estaba llena de bichitos, todos durmiendo all\u00ed, con trapitos enrollados, escarabajos, de todo. Esa era su debilidad. Y cuando est\u00e1bamos en Cuernavaca, que ya era m\u00e1s crecidita, tendr\u00eda ya unos diez o doce a\u00f1os, lleg\u00f3 a agarrar con la mano un coralillo. A la media hora de que te muerdan, te mueres. Yo la vi. Con una sangre fr\u00eda. Mucha serenidad. Yo iba al bungalow donde viv\u00edamos desde donde estaba pintando, y la veo con la serpiente agarrada debajo de la cabeza, y me dice \u201cMira, pap\u00e1\u201d. Me agarr\u00f3 un susto que dije, \u201cEstate quieta. No te muevas\u201d. Llam\u00e9 al jardinero, un indio, y con una hoz le cort\u00f3 el cuello. \u00a1Qu\u00e9 susto! Ella estaba tan campante, tan tranquila. Por all\u00ed hab\u00eda tar\u00e1ntulas, de todo. El hotel no ten\u00eda jard\u00edn, era un trozo de selva, con bananos, etc. Yo le dije, \u201cPero no sabes lo que has hecho, Julia\u201d, Y ella, \u201cYa, pap\u00e1. Pero me fij\u00e9 mucho c\u00f3mo agarrarla\u201d Julia explica que vio c\u00f3mo se met\u00eda la serpiente entre la hierba (tienen la ventaja de que son rojas y se las distingue) por un tubo de desag\u00fce, y esper\u00f3 a que sacara la cabeza y se fue con ella por ah\u00ed.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>A los siete a\u00f1os vino un d\u00eda llorando con el dedo hinchado, le hab\u00edan picado abejas. Y su madre dijo \u201ces mejor que le pase esto, y ya ver\u00e1s como no agarra m\u00e1s bichos\u201d. Estaba pintando yo un d\u00eda en el andamiaje, y me llama. \u201cPap\u00e1\u201d, y me ense\u00f1\u00f3 una abeja, y dijo que ya hab\u00eda aprendido c\u00f3mo cogerlas. En la playa cog\u00eda cangrejos con total facilidad, sin miedo. Imag\u00ednate el complejo que tendr\u00eda la chica, cuando eso se acab\u00f3\u2026 Y estudiaba con mucho inter\u00e9s. Yo le hice una biblioteca de biolog\u00eda en M\u00e9jico\u2026 libros americanos.<\/em><\/p>\n<p>Teresa me dec\u00eda que en casa Renau pocas veces hablaba de arte.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Renau nunca hablaba espont\u00e1neamente de arte ante la familia. S\u00ed de temas cient\u00edficos. Pero no de est\u00e9tica ni de historia del arte. La ret\u00f3rica sobre est\u00e9tica le molestaba o le provocaba iron\u00edas. Dec\u00eda que eso de la \u00e9poca azul de Picasso era un invento de los acad\u00e9micos, que la explicaci\u00f3n real era que por entonces Picasso s\u00f3lo ten\u00eda dinero para comprar colores baratos.<\/em><\/p>\n<p>Teresa tambi\u00e9n evoca las ideas de su padre sobre la ejecuci\u00f3n de una pintura. La naturaleza como objeto de representaci\u00f3n constitu\u00eda un problema para \u00e9l. No se pon\u00eda ante ella y la copiaba, pero Manolita, s\u00ed. Renau no era naturalista. Pintaba paisajes despu\u00e9s de haber hecho fotograf\u00edas de ellos, y de haberlos filtrado por su imaginaci\u00f3n. Una de las broncas de Renau con Manolita fue por haberse tra\u00eddo a Alemania cuadros de M\u00e9jico. Pero en la vejez, al descubrir el respeto que caus\u00f3 en Espa\u00f1a, lament\u00f3 no haber conservado m\u00e1s lienzos propios. Fue una de las \u00faltimas paradojas de su vida.<\/p>\n<p>La firmeza doctrinaria de Renau en torno a sus principios comunistas era equivalente a la de su padre don Jos\u00e9 Renau Montoro en sus convicciones cat\u00f3licas. Pero, como le ocurri\u00f3 al primer Renau artista, el segundo fue amold\u00e1ndose a los tiempos. Teresa recuerda una an\u00e9cdota que a m\u00ed me resulta clave para entender los pasos hacia delante que dio Renau en sus f\u00f3rmulas de fotomontaje pol\u00edtico, al que dedicaremos el pr\u00f3ximo cap\u00edtulo. Porque, aunque coleccionaba revistas Life y otros mensuarios y semanarios ilustrados \u201cdel imperialismo\u201d, es posible que ni se molestara en leerlos, o que lo hiciera a trav\u00e9s del prisma del dogma marxista. Teresa, la mejor dotada de todos los hermanos para la pintura y el dibujo, de ni\u00f1a tuvo la ilusi\u00f3n de trabajar para Walt Disney, cuyas pel\u00edculas le encantaban. Cuenta lo siguiente.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Renau fue campe\u00f3n del charlest\u00f3n en su juventud en Valencia. Era la \u00e9poca que admiraba el modo de vida norteamericano, la informalidad. Le encantaban las camisas a cuadros. Renau se enfadaba conmigo en M\u00e9jico porque yo ten\u00eda todos los discos de Elvis Presley. Mi madre me defend\u00eda, recordando a Renau su \u00e9poca de filia americana, y cuando estaba ausente, me contaba con orgullo que hab\u00eda sido campe\u00f3n de charlest\u00f3n. Renau era un bail\u00f3n, le encantaba el cha-cha-cha, la rumba; pero mi madre bailaba peor. Un d\u00eda, sin venir mucho a cuento, me quit\u00f3 los discos de Presley, y los rompi\u00f3. Pero luego alguien le dijo que la m\u00fasica de Elvis ven\u00eda de ra\u00edces negras. Se interes\u00f3 en esa m\u00fasica, y convencido de su calidad ideol\u00f3gica, me compr\u00f3 discos nuevos.<\/em><\/p>\n<p>Renau no soportaba que la familia le contradijera. Cuando estaba con amigos o con otras personas ajenas a la familia, admit\u00eda que le llevaran la contraria, aunque se le notaba que se estaba aguantando.<\/p>\n<p>Sobre las relaciones familiares, Teresa recuerda que Renau sol\u00eda pelearse en broma con Alejandro, que pose\u00eda una f\u00e1brica de lanas en M\u00e9jico, a quien llamaba \u201ccapitalista\u201d. Pero cuando necesitaba dinero, le ped\u00eda, y Alejandro se lo prestaba. Dinero que no le devolvi\u00f3 nunca. Alejandro pagaba los viajes que hac\u00edan los Renau. Pero no le importaba, porque admiraba mucho el talento de su hermano.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n recuerda Teresa uno de los motivos de disputa entre sus padres: el uso del dinero tan costosamente ganado. Para Renau, el dinero no ten\u00eda importancia, lo gastaba sin considerar el valor de lo que compraba, y no ahorraba en absoluto. No ten\u00eda ni idea de lo que costaba el alquiler de la casa o la ropa o la comida. Cobraba un encargo y se compraba 20 discos, por lo general de m\u00fasica cl\u00e1sica, que Totli calificaba de \u201cm\u00fasica de ultratumba\u201d y que le encantaba. Manolita se enfadaba, le reprochaba que no ahorrara.<\/p>\n<p>En esto, como en otras cosas, ten\u00eda una personalidad parecida a la de Siqueiros, salvo en lo referente a las peleas f\u00edsicas y al gusto por la batalla. Ni el mismo Renau ni ning\u00fan otro han dado a entender que llegara a usar el pistol\u00f3n que portaba como Director General de Bellas Artes en la Rep\u00fablica. Tampoco se jact\u00f3 nunca de haber participado en ninguno de los tiroteos que acabaron con la sublevaci\u00f3n militar en Valencia en julio de 1936. Luego, su trabajo de alto cargo le alej\u00f3 de los frentes.<\/p>\n<p>En uno de los viajes que hizo a la URSS, gast\u00f3 el \u00faltimo d\u00eda los rublos que le hab\u00edan dado por sus conferencias. En este caso Renau no estaba dilapidando nada, porque el valor de los rublos en occidente era insignificante. As\u00ed que compr\u00f3 con ellos un mont\u00f3n de collares, oro y rub\u00edes. Los llev\u00f3 a M\u00e9jico en una bolsita de papel como si fueran patatas.<\/p>\n<p>Es de esperar que alg\u00fan d\u00eda la familia Renau permita que se hagan p\u00fablicos los diarios que Manolita Ballester mantuvo en M\u00e9jico entre 1941 y 1952. \u201cEstos diarios est\u00e1n escritos con una letra min\u00fascula en varios tomitos y recogen mucho de lo que pasamos antes y despu\u00e9s del exilio\u201d, asegura Ruy. En ellos deben de encontrarse las razones exactas de las desavenencias que surgieron entre ellos ya en Espa\u00f1a, se agudizaron en el exilio mejicano y terminaron por explotar en Berl\u00edn.<\/p>\n<p>[<em>Post Scriptum<\/em>. En 2021 se ha publicado Manuela Ballester. Mis d\u00edas en M\u00e9xico. Diarios (1939-1953), edici\u00f3n de Carmen Gait\u00e1n Salinas. Renacimiento. Sevilla.]<\/p>\n<p>Sobre el papel de segundo plano art\u00edstico que Manolita otorg\u00f3 a su trabajo, por debajo del de madre, dice Ruy:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>La verdad es que mi madre nunca renunci\u00f3 [a pintar]. La crianza de sus hijos corri\u00f3 a cargo de la inefable yaya y de las hermanas de mi madre, Rosita y Finita, principalmente de Rosita. No quiero decir que mi madre se desentendi\u00f3 de nosotros, pero no recuerdo haberla visto sin pintar o dibujar o dar clases de pintura, desde que est\u00e1bamos en Mixcoac. El problema es que mi madre, que era una muy talentosa pintora y magn\u00edfica dibujante, tuvo por marido a mi padre, que era un hombre absorbente si los hay, al margen de su indiscutible calidad como pintor, cartelista y fotomontador. Por decirte algo, mi madre, adem\u00e1s de colaborar de manera decisiva con mi padre, pint\u00f3 innumerables y estupendos retratos, empezando por la yaya, mi padre, los cinco hermanos y mis t\u00edas. Muchos amigos de la familia tienen colgados en sus paredes los retratos que mi madre les pint\u00f3, magn\u00edficos todos ellos. Pero tambi\u00e9n hac\u00eda carteles. Por ejemplo, particip\u00f3 en un concurso de carteles por el centenario de la primera estampilla mexicana (1956) y obtuvo el primer premio, por encima de mi padre.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Pero adem\u00e1s tuvo tiempo para dedicarse a los figurines. Se modelaba en plastilina cuerpos de mujer a escala reducida y despu\u00e9s los vest\u00eda con elegantes vestiditos. Luego tomaba fotos y trasladaba sus modelos al papel desde varios \u00e1ngulos (una versi\u00f3n rudimentaria y premonitoria de los programas gr\u00e1ficos del ordenador). Su proyecto m\u00e1s ambicioso fue una monograf\u00eda de los trajes de los innumerables pueblos de M\u00e9xico. Recorri\u00f3, muchas veces en mi compa\u00f1\u00eda, muchos pueblos en los que copiaba del natural los vestidos de las mujeres y hombres de las comunidades (aqu\u00ed hay algunas an\u00e9cdotas sabrosas). Asimismo, se pon\u00eda en contacto con coleccionistas y museos para enriquecer su monograf\u00eda. El resultado de ese trabajo fue una colecci\u00f3n de l\u00e1minas que, por cierto, no s\u00e9 qui\u00e9n poseer\u00e1 en este momento. Son unas ilustraciones que yo considero \u00fanicas, por su meticulosidad y su realismo.<\/em><\/p>\n<p>Ruy no acaba de explicarse c\u00f3mo se llevaban tan mal aquellas dos personas tan inteligentes, tan trabajadoras y tan ajenas a los melodramas sentimentales.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Llevo un mont\u00f3n de a\u00f1os tratando de explicarme qu\u00e9 fue lo que pas\u00f3 entre mis padres durante su intensa relaci\u00f3n odio-amor. Creo que mi madre amaba a mi padre, no por casualidad engendraron cinco hijos. Y tambi\u00e9n creo que mi padre amaba mucho a mi madre. Pero pienso que mi padre, en su empe\u00f1o por erigirse en patriarca, pec\u00f3 de soberbia. Seg\u00fan yo lo veo, mi padre requer\u00eda de una mujer sumisa, y mi madre podr\u00e1 ser cualquier cosa menos sumisa. Tal vez de ah\u00ed provengan sus frecuentes encontronazos.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Estoy leyendo los diarios de mi madre y, si quieres que te diga la verdad, es un proceso que me est\u00e1 resultando doloroso, mucho m\u00e1s doloroso de lo que hab\u00eda supuesto. Los diarios son los correspondientes a los a\u00f1os 49-51, y en ellos se demuestra que mi madre colabor\u00f3 de manera decisiva en la pintura del mural de Cuernavaca, de lo cual no se da fe, salvo en los diarios de mi madre.<\/em><br \/>\n<em>Habr\u00e1s percibido, a trav\u00e9s de mis cartas, el apego que le tengo a mi madre. No obstante, quiero ser objetivo en lo posible (aunque, como creo haberte dicho en alguna ocasi\u00f3n, no creo en la objetividad). Mi padre era un mit\u00f3mano, aunque en general bastante inofensivo. Por el contrario, mi madre era adalid de \u201cla verdad a toda costa\u201d. En esta \u201cdicotom\u00eda\u201d se dieron conflictos que ninguno de nosotros alcanz\u00e1bamos a discernir. Pero es obvio que bajo las broncas consuetudinarias hab\u00eda bastante mar de fondo. Yo empec\u00e9 a percibirlo tras la marcha de mi padre a Alemania, aunque tiempo atr\u00e1s ya pensaba en cu\u00e1l era la raz\u00f3n por la que mis padres segu\u00edan juntos pese a sus sempiternos desacuerdos. Ahora, a toro pasado, me parece que mi madre opt\u00f3 por seguir a mi padre hasta ver que sus hijos estuvi\u00e9semos a buen recaudo: Yo, casado y con hijas; Julieta, casada y con hijos; Totli, marino con futuro asegurado. Teresa y Pablo, a la saz\u00f3n una adolescente y un preadolescente, erradicados bruscamente de su \u201ch\u00e1bitat\u201d, se hab\u00edan adaptado (\u00bf) sin muchos problemas al nuevo ambiente\u2026[El par\u00e9ntesis con la interrogaci\u00f3n es de Ruy; m\u00e1s adelante veremos por qu\u00e9 duda de esa adaptaci\u00f3n de Teresa a la vida en la RDA, que fue muy dura.]<\/em><br \/>\n<em>Fue entonces que mis padres se separaron. Actualmente sigo sin entender c\u00f3mo fue posible que se soportaran una al otro, o uno a la otra. No estoy renegando de mi herencia. Creo firmemente que mis genes provienen de una mujer y de un hombre de indudable val\u00eda. Y creo que el producto de esos genes, modestia aparte, es un se\u00f1or m\u00e1s o menos inteligente.<\/em><\/p>\n<p>Hay en el Archivo Renau de Valencia una serie de planchas de lin\u00f3leo y algunas pruebas de ellas realizadas por Manuela Ballester.<\/p>\n<p>Algunas de estas planchas son de la etapa mejicana. Esto me hace pensar en la posible relaci\u00f3n entre los Renau, o al menos entre Manuela Ballester y \u201cEl Taller de Gr\u00e1fica Popular\u201d. Este taller lo crearon en M\u00e9jico una serie de artistas relacionados con el antiguo LEAR, la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, algunos de cuyos miembros viajaron a Espa\u00f1a y participaron en el Congreso de Escritores de Valencia de 1937. Muchos eran comunistas o se encontraban muy a gusto en la ideolog\u00eda marxista ortodoxa.<\/p>\n<p>La LEAR fue un espl\u00e9ndido espacio de aprendizaje y una valios\u00edsima posibilidad de dar al arte un nuevo sentido por su contacto con las masas. Sin embargo, este espacio de compromiso cultural, sin duda el mejor de su tiempo en M\u00e9xico, se diluy\u00f3 hacia principios de 1937 por el burocratismo de muchos miembros que, de manera oportunista, se integraron s\u00f3lo para obtener un trabajo pagado por el gobierno. En contraposici\u00f3n a tal postura los fundadores de TPG s\u00ed mantuvieron su militancia revolucionaria por medio del arte.<\/p>\n<p>Esto lo afirma Ana Lilia Roura, historiadora mejicana.<\/p>\n<p>En Internet hay multitud de referencias, algunas ilustradas, al TGP. Los textos citados proceden de la p\u00e1gina M\u00e9xico Desconocido.<\/p>\n<p>Era mediados de 1937, el tercer a\u00f1o de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas en el gobierno, cuando menos de una docena de j\u00f3venes entusiastas discut\u00edan sobre trabajo art\u00edstico y compromiso pol\u00edtico en un local de una calle de prostitutas. Con dos prensas de mano y un viejo lit\u00f3grafo dispuesto a compartir experiencias, hablaban de un colectivo de trabajo con una inscripci\u00f3n de 15 pesos. Menos de un a\u00f1o despu\u00e9s, el flamante Taller de Gr\u00e1fica Popular (TGP) estrenaba estatutos, logotipos, una vieja pero \u00fatil prensa litogr\u00e1fica y un nuevo local en Belisario Dom\u00ednguez, con tres cuartos: uno para imprimir, otro para grabar y el tercero para vender y hacer asambleas. De este humilde origen saldr\u00eda una producci\u00f3n gr\u00e1fica que dio al grabado mexicano una fisonom\u00eda propia y reconocida en el mundo.<\/p>\n<p>El TGP dedic\u00f3 inmensos esfuerzos a difundir consignas populares contra el nazifascismo y favorables a la URSS durante los a\u00f1os de la guerra. Para ello contaron con la colaboraci\u00f3n de artistas espa\u00f1oles exiliados, que la autora del art\u00edculo no cita.<\/p>\n<p>La llegada de artistas espa\u00f1oles exiliados introdujo algunas novedades en el viejo lenguaje sovi\u00e9tico y alem\u00e1n, que aunque enriquecieron el trabajo de los grabadores del taller no los apart\u00f3 del desarrollo de un estilo propio y reconocible.<\/p>\n<p>El tema era siempre pol\u00edtico, social o de denuncia, apoyando a los sindicatos y a organizaciones populares, agrarias o de obreros y maestros, gremios que la mayor\u00eda de las veces, ten\u00edan una escas\u00edsima capacidad de pago. El alma del TGP era llevar el arte a las masas, por lo que, a fin de cumplir con los encargos, se opt\u00f3 por el moderno lin\u00f3leo \u2013de f\u00e1cil reproducci\u00f3n y menos caro que el zinc o la madera\u2013 material que supieron explotar al m\u00e1ximo; un miembro recuerda que con 10 pesos de lin\u00f3leo pod\u00edan hacer hasta ocho grabados. La forma de trabajo consist\u00eda en investigar el tema a fin de contar con los elementos esenciales. Despu\u00e9s se hac\u00eda una propuesta colectiva o individual que se discut\u00eda en grupo y, por \u00faltimo, se realizaba el grabado.<\/p>\n<p>Alude Ana Lilia Roura a una serie de carteles para la Liga pro cultura alemana, integrada por exiliados comunistas de ese pa\u00eds en M\u00e9jico. Es muy posible que Renau o Manolita colaboraran con el TGP, y tambi\u00e9n que conocieran a algunos de los refugiados alemanes comunistas. De esto \u00faltimo no cabe ninguna duda, porque el propio Renau lo admiti\u00f3 en alguna ocasi\u00f3n, sin referirse a nadie en particular. Sus altos contactos con la direcci\u00f3n pol\u00edtica de la RDA se forjaron en M\u00e9jico.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de esto, en su archivo hay una traducci\u00f3n del alem\u00e1n al espa\u00f1ol de cierta Disposici\u00f3n ejecutiva relativa al Decreto para asegurar la posici\u00f3n jur\u00eddica de los reconocidos perseguidos del r\u00e9gimen nazi del 22 de enero de 1951. La disposici\u00f3n est\u00e1 firmada por las autoridades municipales del Gross Berlin, el Gran Berl\u00edn.<\/p>\n<p>Tenemos que dar un salto de unos a\u00f1os, para adelantarnos a conocer que tanto Renau como su mujer cobraron una sustanciosa pensi\u00f3n durante todo el tiempo que permanecieron en la RDA, que fue el resto de sus vidas, 24 y 34 a\u00f1os respectivamente. Era la compensaci\u00f3n del gobierno a aquellos que hab\u00edan sufrido la persecuci\u00f3n del r\u00e9gimen nazi. Ignoro si en la Rep\u00fablica Federal se hizo otro tanto. Pero en la RDA se la proporcionaban a hombres y mujeres de cualquier nacionalidad, adem\u00e1s de tratarles con ciertos privilegios, como prioridad a la hora de encontrarles vivienda. Los Renau ten\u00edan un doble derecho a esa pensi\u00f3n: en Espa\u00f1a hab\u00edan sido v\u00edctimas del fascismo de los sublevados y del nazismo de los alemanes que colaboraron militarmente con ellos. Pero para cobrar hab\u00eda que residir en la RDA.<\/p>\n<p>Esto nos permite deducir que Renau empez\u00f3 a plantearse la posibilidad de regresar a Europa, a un pa\u00eds socialista, ya en 1951 \u00f3 1952. Es en esa \u00e9poca cuando empieza a tomarse en serio sus fotomontajes sobre el American Way of Life. La guerra fr\u00eda est\u00e1 en su punto \u00e1lgido. Renau cree que en un pa\u00eds socialista sus carteles propagand\u00edsticos contra el imperialismo yanqui ser\u00e1n bienvenidos, y adem\u00e1s conoce a la elite del comunismo alem\u00e1n exiliado en M\u00e9jico, que est\u00e1 regresando poco a poco a su nuevo pa\u00eds, donde empieza a ocupar puestos de importancia.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2022%2F04%2F12-Bio-Renau-Capitulo-12-copia.pdf||target:%20_blank|&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;10421&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;10422&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;10415&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2022%2F04%2F12-Bio-Renau-Capitulo-12-copia.pdf||target:%20_blank|&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":10417,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[521,25,510],"tags":[],"class_list":["post-14500","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografia-actualidaza","category-cultura-y-comunicacion","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/P1010057.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-3LS","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14500","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14500"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14500\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14772,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14500\/revisions\/14772"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10417"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14500"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14500"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14500"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}