{"id":14541,"date":"2022-04-12T14:01:32","date_gmt":"2022-04-12T12:01:32","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=14541"},"modified":"2023-04-23T19:49:16","modified_gmt":"2023-04-23T17:49:16","slug":"renau-una-bomba-de-relojeria-en-el-barrio-ruso-capitulo-15","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/renau-una-bomba-de-relojeria-en-el-barrio-ruso-capitulo-15\/","title":{"rendered":"Renau. Una bomba de relojer\u00eda en el barrio ruso. Cap\u00edtulo 15"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text \"><h2 style=\"text-align: center;\">Cuarta parte. Un \u00e1crata en el socialismo real<\/h2>\n<h1 style=\"text-align: center;\">La desintegraci\u00f3n familiar en Berlin<\/h1>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;8029&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Los preparativos en M\u00e9jico del viaje de Renau a la RDA no fueron ajenos a sus hijos menores, Teresa y Pablo. A ambos se les instruy\u00f3 emocional e ideol\u00f3gicamente para su futuro traslado. Como sus hermanos mayores, ambos eran miembros de la organizaci\u00f3n pol\u00edtica juvenil de los comunistas mejicanos y espa\u00f1oles, y hab\u00edan sido educados en la convicci\u00f3n de que en la URSS y en el resto de los pa\u00edses socialistas se estaba forjando un hombre nuevo. No ten\u00edan por qu\u00e9 dudar de esta idea, puesto que proced\u00eda de tantas personas de val\u00eda. La fe de Teresa y Pablo en la superioridad del socialismo era s\u00f3lida y proced\u00eda de una fuente autorizada.<\/p>\n<p>La parte oriental de Berl\u00edn segu\u00eda sembrada de ruinas por una raz\u00f3n inapelable: hab\u00eda sido necesario bombardearla para destruir al nazismo catorce a\u00f1os antes, cuando Teresa ten\u00eda dos y Pablo estaba a punto de llegar, es decir, historia casi vivida.<\/p>\n<p>Sobre la llegada de la familia a Berl\u00edn, hay una an\u00e9cdota relatada por Ricard Rosso, arquitecto valenciano hijo de un viejo amigo de Renau. Se la cont\u00f3 la propia Manolita. Dec\u00eda la esposa del artista que para animar a sus hijos, n\u00e1ufragos en aquella capital europea semiderruida, les hablaba sobre la generosidad del socialismo. Un d\u00eda, Renau, que acaso acababa de pelearse con Heynowski, exclam\u00f3 delante de toda la familia, \u201c\u00a1Qu\u00e9 socialismo ni qu\u00e9 mierda!\u201d<\/p>\n<p>Una coincidencia llena de sonoros significados es que Elvis Presley, uno de los cantantes favoritos de Teresa, llegara a Alemania al tiempo que los Renau. En el caso del norteamericano, para hacer un propagand\u00edstico servicio militar en una base del ej\u00e9rcito norteamericano de ocupaci\u00f3n en Alemania Occidental. Renau y Presley llegaron a Europa desde las Am\u00e9ricas para servir a causas antag\u00f3nicas, con el apoyo de sus respectivos aparatos, aunque el pintor lo hizo con suma discreci\u00f3n y arriesgando mucho m\u00e1s que el rockero.<\/p>\n<p>Los ciudadanos de Berl\u00edn Este parec\u00edan personas saludables y felices. Teresa recuerda el pasmo que le caus\u00f3 ver a tantos muchachos y muchachas en bicicleta y ropa deportiva. M\u00e1s que en ropa deportiva, en ropa interior, al menos eso es lo que le parec\u00eda a una jovencita (ten\u00eda 16 a\u00f1os) educada en la etiqueta mejicana, donde una mujer en pantalones quedaba marcada irremediablemente. En Espa\u00f1a no era tan distinto, aunque las cosas empezaban a cambiar; esto lo comprobar\u00edan Teresa y Pablo un a\u00f1o despu\u00e9s, con motivo del primer viaje de ambos a la patria que hab\u00eda expulsado a sus padres dos d\u00e9cadas antes.<\/p>\n<p>Ver a lindas muchachas en ba\u00f1ador pedaleando por la Stalin Allee, pr\u00e1cticamente desierta de tr\u00e1nsito automovil\u00edstico, la dej\u00f3 boquiabierta. Posiblemente a Pablo tambi\u00e9n, aunque en su caso con un desconcierto te\u00f1ido de excitaci\u00f3n, siendo un p\u00faber y encima con mentalidad mejicana.<\/p>\n<p>Cuenta Teresa que conocer la RDA le oblig\u00f3 a realizar un reenfoque de la idea que se hab\u00eda formado a base de las revistas de propaganda que llegaban a M\u00e9jico, con ilustraciones de ciudades antiguas con casas de tejados puntiagudos, iglesias medievales y nieve por todas partes. En agosto, lo que predomina en Berl\u00edn son los t\u00e1banos y las avispas, en especial a orillas del Spree, del Havel y de los innumerables lagos que la embellecen; verdaderos enjambres de insectos por lo general inofensivos, pero muy molestos.<\/p>\n<p>Poco a poco, Teresa ir\u00eda asimilando las costumbres de la nueva sociedad socialista. Advirti\u00f3 que los hombres se comportaban m\u00e1s que con cortes\u00eda, con respeto y educaci\u00f3n. Y tambi\u00e9n qued\u00f3 sorprendida de que las relaciones sexuales se iniciaran a una edad muy temprana, a los quince o diecis\u00e9is a\u00f1os, y sin dar lugar a espect\u00e1culos familiares. La misma situaci\u00f3n en M\u00e9jico, incluso entre comunistas, habr\u00eda adquirido tintes melodram\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Las dificultades con el idioma duraron lo com\u00fan en unos j\u00f3venes. En cosa de un a\u00f1o, Teresa y Pablo se comunicaban fluidamente en alem\u00e1n con sus compa\u00f1eros. Aunque es de imaginar que, al principio, tendr\u00edan dificultades. Pero no les dejaron cicatrices, porque ven\u00edan protegidos por la vacuna de la ideolog\u00eda marxista, y en el colegio les daban un trato especial.<\/p>\n<p>La vida de los ciudadanos de la RDA distaba de ser c\u00f3moda y lujosa, pero a nadie le faltaba lo imprescindible, hab\u00eda escuelas y bibliotecas (por aquella \u00e9poca, en lamentable estado de conservaci\u00f3n), cines y teatros para los deseosos de cultura, hospitales que atend\u00edan a toda clase de enfermos, y a nadie le faltaba trabajo. Esta visi\u00f3n, preestablecida en M\u00e9jico, respond\u00eda en t\u00e9rminos generales a la realidad, y s\u00f3lo ser\u00eda ajustada con la experiencia. Dice Teresa que tard\u00f3 a\u00f1os en darse cuenta de que hab\u00eda muchos j\u00f3venes que no compart\u00edan las ilusiones socialistas, sin que esto significara que fueran \u201cdisidentes\u201d; simplemente \u201cpasaban\u201d del \u201cbuen t\u00edo Ulbricht\u201d.<\/p>\n<p>En las mentes de Pablo y Teresa, Berl\u00edn Occidental era la guarida del imperialismo feroz. Una tarde se equivocaron en la l\u00ednea del tranv\u00eda (antes de la construcci\u00f3n del muro), y se plantaron en el lado pavoroso. Se dieron cuenta porque los escaparates estaban llenos de bienes de consumo y en los cines hac\u00edan pel\u00edculas del Oeste. Dieron media vuelta y a toda prisa regresaron a lugar seguro. Luego, s\u00f3lo pasaban a Berl\u00edn Occidental cuando ten\u00edan valuta, divisas, algo que s\u00f3lo se produc\u00eda cuando su t\u00edo Alejandro se las proporcionaba en sus visitas.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os fueron matriculados en la escuela local, que se encontraba (y se encuentra) en la manzana anterior a su vivienda de la Ehrlichstrasse. Aquella calle marcar\u00eda para siempre la vida de Teresa por todo cuanto tuvo que vivir en ella.<\/p>\n<p>Al principio les confund\u00edan con rusos debido al predominio de familias sovi\u00e9ticas en el barrio de Karlshosrt. Repleto de cuarteles, tambi\u00e9n albergaba al Estado Mayor del ej\u00e9rcito de ocupaci\u00f3n, que entr\u00f3 a sangre y fuego (literalmente) en Berl\u00edn en la primavera de 1945. Los Renau pod\u00edan ser unos sovi\u00e9ticos m\u00e1s, y es probable que el artista paseara a sus hijos por el barrio y les aleccionara sobre el significado hist\u00f3rico de lugares como cierto edificio militar de la Zwieselerstrasse.<\/p>\n<p>Los Renau viv\u00edan en una de las casas m\u00e1s amplias de la Ehrlichstrasse, s\u00f3lo para la familia, con un jard\u00edn m\u00e1s grande incluso que la vivienda, un privilegio reservado a invitados especiales. De modo que el se\u00f1or Renau podr\u00eda ser, si no un militar, porque no vest\u00eda uniforme, s\u00ed un alto funcionario sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>El peso de lo sovi\u00e9tico en Berl\u00edn Este fue, durante d\u00e9cadas, algo f\u00edsico, cuantitativo. Para los militares eslavos un destino en Berl\u00edn era un regalo, porque les permit\u00eda vivir en un estatus desconocido en su pa\u00eds. En el barrio de Karlshosrt hab\u00eda casi m\u00e1s sovi\u00e9ticos que alemanes.<\/p>\n<p>A menos de dos kil\u00f3metros de la Ehrlichstrasse se hallaba el antiguo Club de Oficiales de una escuela del viejo ej\u00e9rcito alem\u00e1n. En este palacete se hab\u00eda instalado el Quinto Ej\u00e9rcito sovi\u00e9tico en abril de 1945, y la noche del 8 al 9 de mayo, en su sala de baile, el general Keitel, el almirante Friedeburg y el general Sumpff firmaron la capitulaci\u00f3n preliminar del ej\u00e9rcito alem\u00e1n ante el mariscal Zhukov, el almirante brit\u00e1nico Tender, el general norteamericano Spaatz y el general franc\u00e9s Lattre de Tassigny. Hoy ese edificio es el Museo Germano Ruso, que alberga documentaci\u00f3n, impresionantes fotograf\u00edas, y parafernalia militar de la batalla de Berl\u00edn, con varios tanques y un lanzacohetes Katiuska, en el jard\u00edn. Karlshorst fue \u201cterritorio\u201d sovi\u00e9tico durante d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Teresa admite que en la escuela les dieron un trato especial, sobre todo a final de curso (junio del 60), por ser hijos de quien eran.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 el invierno, la id\u00edlica nieve hizo su aparici\u00f3n. Berl\u00edn adquiri\u00f3 la apariencia de aquellas ilustraciones y cuadros de paisajistas flamencos que Teresa hab\u00eda interpretado como la verdadera cara de la Europa Central. Con lo que no contaban era con que la calefacci\u00f3n era todav\u00eda un lujo, en especial en un caser\u00f3n como el de la Ehrlichstrasse. Salvo en las habitaciones de uso com\u00fan, la casa era g\u00e9lida como una nevera, propiamente hablando, y ten\u00edan que moverse por ella con bufanda y abrigo. Adem\u00e1s, el holl\u00edn de la planta de electricidad generada por carb\u00f3n que funcionaba a unos metros del jard\u00edn de los Renau, te\u00f1\u00eda de negro cuanto hab\u00eda expuesto en el exterior a centenares de metros a la redonda. Produce escalofr\u00edos imaginar la escena: un barrio precioso cubierto de una nieve gris\u00e1cea, plomiza, un mes tras otro. Al parecer, las autoridades acabaron poniendo un filtro que limpi\u00f3 el paisaje; Teresa no recuerda cu\u00e1ndo.<\/p>\n<p>S\u00ed recuerda que pas\u00f3 el invierno escribiendo cartas a sus amigas mejicanas, y que una y otra vez le dec\u00eda a su madre que quer\u00eda volverse a su pa\u00eds de nacimiento. A Manuela esta insistencia debi\u00f3 romperle el coraz\u00f3n, aunque hizo lo posible por ilusionar a sus hijos. A su padre ni se le ocurr\u00eda mencionarle su melancol\u00eda.<\/p>\n<p>El artista fing\u00eda no enterarse de los problemas de su familia. \u00c9l, como siempre, se encargaba de asegurar el mantenimiento de la prole y la esposa, que ya era bastante. Teresa no me cont\u00f3 si alguna vez extendi\u00f3 a su padre sus s\u00faplicas de regresar al luminoso M\u00e9jico donde hab\u00eda sido feliz. Si lo hizo, se le debieron de quitar las ganas de insistir.<\/p>\n<p>En su ancianidad, Renau admiti\u00f3 que siempre hab\u00eda tenido dificultades para comunicar sus emociones. Esto no contradice para nada su enorme capacidad para seducir a cualquiera, incluida su familia, cuando le conven\u00eda. Pero en la rutina diaria, se aten\u00eda a una forma r\u00edgidamente materialista de entender la vida, por utilizar un calificativo ideol\u00f3gicamente apropiado. Si Renau era un \u201ccomunista pintor\u201d, no era ninguna rareza que adem\u00e1s fuera un \u201ccomunista padre de familia\u201d, seg\u00fan alg\u00fan rancio manual editado por la Academia de Ciencias de la URSS.<\/p>\n<p>Que estaba al corriente de los problemas familiares es algo que ratifican todos sus hijos. Otra cosa es c\u00f3mo los abordaba. Para empezar, ced\u00eda toda la responsabilidad dom\u00e9stica y educativa a Manuela, una mujer en\u00e9rgica y muy bien preparada. Recuerda Teresa que ante la m\u00e1s m\u00ednima cuesti\u00f3n relacionada con la vida cotidiana, Renau se inhib\u00eda ante su esposa. Cosas como pagar un recibo, disculparse ante un vecino malhumorado por las costumbres poco alemanas de los Renau o llamar al fontanero, eran trivialidades dom\u00e9sticas que deb\u00eda resolver Manuela. El problema es que Manuela tampoco sab\u00eda alem\u00e1n. Se gestaba el conflicto, el enfrentamiento decisivo entre esos dos pesos pesados del car\u00e1cter.<\/p>\n<p>Todos los que les conocieron, empezando por sus hijos, se\u00f1alan que vivir aislados en un pa\u00eds de lengua desconocida y sin los colchones protectores de la gran familia Ballester, fue lo que determin\u00f3 la separaci\u00f3n. Por primera vez en sus vidas, Renau y Manuela estaban uno junto al otro y uno frente al otro sin nada ni nadie que se interpusiera. El matrimonio era una bomba de relojer\u00eda en el barrio de los rusos. Sobre todo, si se tiene en cuenta que Pablo y Teresa estaban haci\u00e9ndose unos j\u00f3venes a quienes ya no hab\u00eda que preocuparse de proteger, porque el Estado lo hac\u00eda con eficacia, y que Manuela estaba descubriendo que ese Estado tambi\u00e9n velaba por ella, y pod\u00eda ganarse la vida por su cuenta, algo impensable e irrealizable en M\u00e9jico.<\/p>\n<p>Las tensiones entre Renau y Manuela no fueron una exclusiva de esta pareja de titanes. Seg\u00fan valoraciones de algunos hijos de emigrados pol\u00edticos en la RDA, los matrimonios que sobrevivieron constituyen excepciones rar\u00edsimas.<\/p>\n<p>En Berl\u00edn exist\u00eda una organizaci\u00f3n del PCE de la que formaban parte alrededor de veinte camaradas, casi todos parejas como los Renau, junto con sus hijos mayores. No es una casualidad que en agosto de 1956 se realizara en una escuela de cuadros del sector sovi\u00e9tico un importante Pleno del Comit\u00e9 Central del PCE, en el que se dio un repaso a la estrategia de la \u201cReconciliaci\u00f3n Nacional\u201d de todas las fuerzas pol\u00edticas de la oposici\u00f3n espa\u00f1ola contra el Franquismo y se analizaron los problemas que hab\u00eda ocasionado en las filas comunistas el \u201cculto a la personalidad\u201d. Pasionaria y otros dirigentes espa\u00f1oles atravesaron la borrasca sin sufrir una v\u00eda de agua.<\/p>\n<p>El n\u00facleo m\u00e1s importante de comunistas espa\u00f1oles exiliados se encontraba en Dresde. Nuria Quevedo, una pintora hija de exiliados en la RDA, y miembro en los a\u00f1os 60 de la c\u00e9lula del PCE en Berl\u00edn Este, opina que esta peque\u00f1a concentraci\u00f3n (unos veinte o treinta) no fue una casualidad.<\/p>\n<p>Berl\u00edn era un reducto de incondicionales, el centro neur\u00e1lgico de la Guerra Fr\u00eda, un nido del espionaje en t\u00e9rminos no s\u00f3lo novelescos. Cualquier extranjero con implicaciones pol\u00edticas era un peligro potencial. T\u00e9ngase en cuenta que en los a\u00f1os 60 abundaban ya las memorias denigratorias del estalinismo y de la propia URSS, escritas por antiguos y probados comunistas. Por ejemplo, Jes\u00fas Hern\u00e1ndez, ministro de Cultura en 1936, correligionario y \u201cjefe\u201d de Renau, hab\u00eda publicado en M\u00e9jico <em>Yo fui ministro de Stalin<\/em>, y Enrique Castro Delgado, otro comunista arrepentido, hizo lo propio en <em>Hombres made in Mosc\u00fa<\/em>, tambi\u00e9n editado en M\u00e9jico y luego en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Si a un exiliado, por desconocido que fuera, le daba por \u201cpasarse a Occidente\u201d, el esc\u00e1ndalo estaba asegurado. Con la construcci\u00f3n del Muro, las deserciones fueron demoledoras para la causa socialista. De modo que una forma de evitar el peligro era alejar la tentaci\u00f3n. A todo esto, hay que recordar que en 1956 las tropas sovi\u00e9ticas sofocaron la sublevaci\u00f3n h\u00fangara, un hecho que los militantes comunistas occidentales tuvieron que digerir como pudieron. La justificaci\u00f3n m\u00e1s socorrida, la intervenci\u00f3n soterrada en Hungr\u00eda de las agencias capitalistas de sabotaje, con toda probabilidad no fue una invenci\u00f3n, dada la tensi\u00f3n de la guerra fr\u00eda, pero no explicaba la naturaleza intr\u00ednsecamente h\u00fangara y proletaria del levantamiento. Los comunistas extranjeros residentes en la RDA pod\u00edan pensar lo que quisieran sobre este y otros espinosos asuntos, y hacer en privado los comentarios que les pluguieren, pero su subsistencia depend\u00eda del aparato, y todos reconoc\u00edan la generosidad de sus hu\u00e9spedes.<\/p>\n<p>Una poblaci\u00f3n reducida de emigrados era mucho m\u00e1s f\u00e1cil de controlar en Dresde, ciudad apartada de la frontera con el capitalismo, que en la l\u00ednea de fuego berlinesa. (Marta Hofmann comenta que a Dresde se le llamaba popularmente <em>Tal der Ahnungslosen<\/em>, el \u201cValle de los que No tienen ni Idea de Nada\u201d.) Y no se trataba s\u00f3lo de controlar su fidelidad ideol\u00f3gica, sino de atenuar los l\u00edos y conflictos familiares, a veces disfrazados de enfrentamientos pol\u00edticos. Sin duda, la vida de los comunistas clandestinos en Espa\u00f1a constituy\u00f3 una prueba dif\u00edcil de superar, pero la de los comunistas exiliados fue otro calvario, aunque menos heroica. Les distingu\u00eda una diferencia sustancial, los clandestinos arriesgaban su libertad porque quer\u00edan, apoyados en sus convicciones, mientras que los emigrados hab\u00edan salido a la fuerza y no se encontraban a gusto en ning\u00fan sitio.<\/p>\n<p>Aunque los problemas eran de la misma naturaleza en todos los casos: un grupo de personas sin agobios materiales, aceptados y reconocidos por sus acogedores, pero mantenidos al margen de la sociedad en la que viv\u00edan, b\u00e1sicamente por razones de lengua y cultura, pero tambi\u00e9n por el sutil recelo de las autoridades a quienes deb\u00edan su subsistencia. No obstante, hay que recordar que todos aquellos que hab\u00edan padecido la persecuci\u00f3n o la c\u00e1rcel del fascismo o del nazismo, sin importar su nacionalidad, recib\u00edan en la RDA (necesariamente ten\u00edan que vivir all\u00ed) una generosa pensi\u00f3n como \u201cLuchadores contra el Fascismo\u201d. Jos\u00e9 Renau y Manuela Ballester, ambos, y por separado, fueron beneficiarios de estas pensiones.<\/p>\n<p>El contacto de los alemanes con los extranjeros era considerado como fuente de contaminaci\u00f3n ideol\u00f3gica, y supon\u00eda una extrema preocupaci\u00f3n para el aparato de seguridad de la RDA. Marta Hofmann, alumna de Renau en los a\u00f1os 70, recuerda que el oficial de polic\u00eda que intervino en un caso de robo en casa de Renau qued\u00f3 encantado con \u00e9l, pero ten\u00eda vedado visitarle por el simple hecho de ser polic\u00eda, un trabajo que hab\u00eda que proteger de la posible curiosidad de un inmigrante, por especial que fuera su estatus.<\/p>\n<p>El caldo de cultivo de las disensiones personales y familiares entre los emigrados pol\u00edticos era mucho m\u00e1s potente que la fe y la ideolog\u00eda que profesaban. Adem\u00e1s, las mujeres encontraron una palanca a su favor, el sistema legal no diferenciaba los sexos, promov\u00eda el trabajo de la mujer por medio de guarder\u00edas y no pon\u00eda objeciones a los divorcios. A todo esto, hay que a\u00f1adir la atm\u00f3sfera de \u201ccostumbres relajadas\u201d (vistas desde la \u00f3ptica de un espa\u00f1ol o un mejicano, por muy de izquierdas que fuese), que no convert\u00eda a las mujeres en malditas por comportarse como los hombres en determinados aspectos de la vida, desde la indumentaria a las relaciones sexuales.<\/p>\n<p>Teresa Renau cuenta que en ciertas reuniones de c\u00e9lula realizadas en el caser\u00f3n de la Ehrlichstrasse, Renau se refer\u00eda a Manuela como \u201cla camarada Ballester\u201d, y ella a \u00e9l como \u201cel camarada Renau\u201d. No deb\u00edan ser los \u00fanicos. El desgaste de la emigraci\u00f3n hac\u00eda una mella violenta en hombres y mujeres. Teresa no recuerda el contenido de las discusiones, que para sus actores tendr\u00edan un sentido trascendental, pero s\u00ed las formas. A veces las reuniones de c\u00e9lula se convert\u00edan en aut\u00e9nticos debates al borde de lo pugil\u00edstico. Los camaradas se insultaban y se gritaban, fuera de sus casillas. Conociendo a Renau, no es absurdo pensar que estuviera entre los primeros en calentar los \u00e1nimos. Un d\u00eda, un camarada invidente chill\u00f3 que si no fuera por la ceguera se levantaba y se liaba a pu\u00f1etazos. Una r\u00e1pida ojeada a la historia del PCE en aquellos a\u00f1os muestra la violencia de las discusiones pol\u00edticas y sus crueles consecuencias, expulsiones, escisiones y acusaciones de traici\u00f3n. S\u00f3lo hab\u00eda una manera de sobrevivir a aquel torbellino, procurar alejarse de su v\u00f3rtice y no entrar en pol\u00e9micas sobre el orden interno. Es lo que Renau eligi\u00f3 hacer por intuici\u00f3n o m\u00e1s bien porque carec\u00eda de ambici\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Evidentemente, no todas las reuniones deber\u00edan ser tan subidas de tono. Tambi\u00e9n habr\u00eda momentos de distensi\u00f3n. Teresa evoca las veladas amistosas de los espa\u00f1oles, que Renau amenizaba con chascarrillos, chistes y ocurrencias ingeniosas. El ambiente relajado ten\u00eda momentos de tensi\u00f3n, cuando Manuela interven\u00eda para corregir alguna de las observaciones de su marido, que ella consideraba exageradas o fabulosas.<\/p>\n<p>Nuria Quevedo, que no presenci\u00f3 esta primera etapa, pero que conoci\u00f3 y convers\u00f3 con Manuela Ballester m\u00e1s adelante, asegura que la pintora se consideraba una v\u00edctima de Renau, en el sentido de haber tenido que renunciar a sus ambiciones e ilusiones profesionales y art\u00edsticas para atender a la familia. Adem\u00e1s, hablando de M\u00e9jico, se quejaba de haber trabajado para su marido en el estudio de publicidad, en los murales y en otros asuntos, renunciando a su propia creatividad. Se consideraba frustrada como pintora.<\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_single_image image=&#8221;8038&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Manuela, dice Nuria, era una mujer inteligente, buena conversadora, de una fuerte personalidad y ten\u00eda criterios propios en asuntos de pol\u00edtica. Esto \u00faltimo, que en la conciencia expl\u00edcita de cualquier buen comunista var\u00f3n no pod\u00eda sino ser una virtud, en la pr\u00e1ctica se convert\u00eda en una fuente de problemas. S\u00f3lo basta echar una ojeada al n\u00famero de mujeres con responsabilidad en el PCE. Sin duda, las militantes fueron multitud, pero su contribuci\u00f3n a la causa no consta en ninguna parte. El drama del exilio espa\u00f1ol ha depositado un velo de silencio sobre el duro papel de las esposas e hijas de los exiliados.<\/p>\n<p>El abismo insalvable de una pareja en conflicto es que ambos se creen cargados de raz\u00f3n. Renau ten\u00eda una concepci\u00f3n un tanto r\u00edgida de los compromisos contra\u00eddos por otras personas con \u00e9l. Su hija se r\u00ede hoy de algo que en 1960 \u00f3 1961 le causaba un insoportable malestar: presenciar las peleas de sus padres. Pocas personas se atreven a evocar esas dif\u00edciles situaciones de su ni\u00f1ez, de hecho este pavor da de comer a muchos analistas.<\/p>\n<p>Una de las peores situaciones en la Ehrlichstrasse eran los momentos en que Renau convocaba a Manuela, a Teresa y a Pablo, sacaba una caja llena de cartas, y empezaba a repasarlas. A Teresa, el panorama le provocaba temblores. A Pablo le sum\u00eda en una fingida y dolorosa indiferencia. Pero Manuela entraba al trapo.<\/p>\n<p>Exhib\u00eda Renau una de sus cartas, dirigidas a M\u00e9jico durante su soledad berlinesa, y empezaba a leerla en voz alta, frente a la familia reunida en el sal\u00f3n de aquella casa desapacible envuelta en el holl\u00edn de la f\u00e1brica de electricidad. Las cartas de Renau eran lo m\u00e1s parecido a un ensayo acad\u00e9mico, o quiz\u00e1 a la preceptiva epistolar grecolatina. Saludo, introducci\u00f3n, enumeraci\u00f3n de solicitudes o de problemas por resolver, despedida, firma y r\u00fabrica. Los borradores que se conservan corroboran el recuerdo de Teresa.<\/p>\n<p>Dec\u00eda Renau, por ejemplo, punto equis, en el que pido que os traig\u00e1is tal libro, tal fotograf\u00eda, tal disco. Renau extra\u00eda de la caja otro sobre y le\u00eda la respuesta de Manuela con el punto correspondiente, donde se compromet\u00eda a cumplir la petici\u00f3n. \u00bfY la realidad, cual es? Incumplimiento, irresponsabilidad, ante una necesidad urgente e irreemplazable del artista, aislado en una de las trincheras m\u00e1s activas de la Guerra Fr\u00eda.<\/p>\n<p>Como se ha dicho, Manuela argumentaba, y no con excusas o formalidades, sino con razones contundentes, como que su marido no se hab\u00eda preocupado lo m\u00e1s m\u00ednimo en economizar y en prever lo que costaba, en dinero, en tr\u00e1mites y en esfuerzos preparatorios, mover un hogar a trav\u00e9s de un oc\u00e9ano y meterlo por una frontera impermeable. Renau se hab\u00eda plantado en Berl\u00edn, indiferente a lo que dejaba en M\u00e9jico. Manuela se refer\u00eda a lo material, pero tambi\u00e9n a lo emotivo. Es obvio que esto no era justo, basta con echar una ojeada a la fotograf\u00eda de Renau en la sala de espera del aeropuerto de M\u00e9jico que mencionamos p\u00e1ginas atr\u00e1s: la expresi\u00f3n de aquella cara es la de una conciencia desasosegada, a pesar de su gran determinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Uno de los reproches m\u00e1s estramb\u00f3ticos de Renau, recuerda Teresa, era que Manuela no se hubiera tra\u00eddo el frigor\u00edfico de M\u00e9jico, punto que tambi\u00e9n escandaliz\u00f3 a Ruy, seg\u00fan hemos visto p\u00e1ginas atr\u00e1s. En el Berl\u00edn Oriental de 1960 un frigor\u00edfico deb\u00eda ser un electrodom\u00e9stico tan inalcanzable como en la Espa\u00f1a de la misma \u00e9poca, si no m\u00e1s. Pero en M\u00e9jico, siendo una rareza exclusiva de clase acomodada, un frigor\u00edfico era un bien accesible, al menos para una familia como la de Renau, que adem\u00e1s deber\u00eda hacer buen uso de \u00e9l. A Manuela no le cab\u00eda en su l\u00facida cabeza que su marido atribuyera tanta importancia a un trasto pesad\u00edsimo y tan caro de transportar.<\/p>\n<p>Aunque no ejemplifica esta man\u00eda anal\u00edtica de Renau, el borrador de una carta sin fecha dirigida a una mujer sin identificar muestra el estado de \u00e1nimo del artista exiliado en aquellos momentos. Renau ten\u00eda la costumbre de redactar y guardar borradores de todas las cartas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Escribo estas l\u00edneas un poco precipitadamente, tanto por no tener el estado de esp\u00edritu adecuado para escribirte (os) luego, como por la conciencia de haber quedado como un verdadero cochino contigo (con vosotros).<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Pero est\u00e1s equivocada del todo si me atribuyes una dureza de coraz\u00f3n (o insensibilidad) hacia las personas que quiero o hacia las cosas que me interesan. Tambi\u00e9n yo tengo mi sentimentalismo (bien atado y acogotado, por cierto, pues, \u00bfqu\u00e9 me pasar\u00eda en mis condiciones actuales si lo dejara suelto?) No soy tan insensible como todo eso a aquello que me dec\u00edas sobre vuestra \u2018herencia\u2019, hacia la parte sentimental de la cosa sobre todo&#8230; Y a otras tantas cosas que me has dicho (las vicisitudes de la Marisa de mis entrepa\u00f1os, que no hace m\u00e1s que peg\u00e1rmela con un joven que yo no conozco, pero a quien quiero sencillamente porque la quiero a ella&#8230;) Y tantas otras cosas m\u00e1s ligadas a recuerdos (a prop\u00f3sito) muy gratos hacia todos vosotros, (Antonio, los dem\u00e1s chicos&#8230;) Eso (del) dicho carta epistolar es una verdadera tragedia (\u00edntima), no s\u00f3lo para quienes me quieren, sino para m\u00ed mismo sobre todo. Una tragedia \u00edntima&#8230; Si te escribiera todo lo que pienso y repienso sobre ti, sobre vosotros, no terminar\u00eda nunca, no har\u00eda m\u00e1s que escribir. Y soy muy torpe para encontrar el t\u00e9rmino medio, un modo sencillo de comunicarme con los dem\u00e1s. O todo o nada, como se dice de C\u00e9sar. A veces me desespera seriamente esa insistente (\u00a1tantos a\u00f1os&#8230;!) imposibilidad, insoportable para mi car\u00e1cter, de la comunicaci\u00f3n directa. Esos puntitos de mosca de las letras me ponen realmente negro. Por lo que, quien s\u00f3lo me conoce epistolarmente tendr\u00e1 una bien pobre idea de m\u00ed&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Basta de divagaci\u00f3n. Lo de los discos me parece una idea espl\u00e9ndida (un poco ego\u00edsta por mi parte, pues os pedir\u00e9 de vez en cuando alg\u00fan libro). Me sobra el dinero, aqu\u00ed son muy baratos, y adem\u00e1s tengo un gusto infinito en serviros de camarero musical: no ten\u00e9is m\u00e1s que pedir lo que se os antoje. Si lo hay \u2018en cocina\u2019, ser\u00e1 vuestro. Lo que pasa es que como a todo buen camarero, no me es suficiente con que me digan \u2018tenemos gusto de comer\u2019, sino que hay que dar por lo menos una pista para el men\u00fa. Os env\u00edo cuatro discos escogidos a mi gusto como si fueran para m\u00ed. No s\u00e9 si acertar\u00e9. Apenas los recib\u00e1is, acusad recibo para que os env\u00ede m\u00e1s, y si es posible con alguna orientaci\u00f3n sobre vuestras preferencias musicales.<\/em><\/p>\n<p>Estas l\u00edneas revelan casi brutalmente el conflicto interno de Renau, que deb\u00eda estar convencido de que no pod\u00eda permitirse debilidades sentimentales, pero que reconoc\u00eda su fragilidad, ser \u201cmuy torpe para encontrar el t\u00e9rmino medio, un modo sencillo de comunicarme con los dem\u00e1s\u201d. Es posible que para el artista, \u201ccomunicarse con los dem\u00e1s\u201d significara descentrarse de sus objetivos vitales a corto plazo, de manera que se limitaba a ser un tipo simp\u00e1tico con los desconocidos, reservando su car\u00e1cter m\u00e1s exigente a la familia y a los m\u00e1s pr\u00f3ximos a \u00e9l. Esto no excluye que en lo profesional fuera severo con todo el mundo, ajeno o propio. Para Renau la profesi\u00f3n era exactamente eso, algo que profesaba, y no se permit\u00eda concesiones ni se las permit\u00eda a nadie.<\/p>\n<p>En diciembre de 1959, Renau viaja a Praga como delegado de los militantes del PCE en la emigraci\u00f3n para asistir al VI Congreso de la organizaci\u00f3n, que tendr\u00eda lugar en enero. Es una \u00e9poca complicada. La URSS se recupera del zarpazo monstruoso del estalinismo, la China continental empieza a a\u00f1adir la etiqueta de mao\u00edsmo al tradicional marxismo leninismo, en la Europa capitalista brotan las hierbas del izquierdismo que acusa al PCUS de haber traicionado a Lenin y a la clase obrera. Pero lo m\u00e1s inquietante es que Espa\u00f1a forma ya parte de la ONU (admitida con el voto sovi\u00e9tico) y empieza a despegar econ\u00f3micamente, sin que el PCE ni ninguna otra organizaci\u00f3n pol\u00edtica de la oposici\u00f3n tengan influencia en el curso de los acontecimientos.<\/p>\n<p>Ante los delegados de ese VI Congreso de Praga, en el que Santiago Carrillo consolida su posici\u00f3n como Secretario General, se presenta un panorama complicado.<\/p>\n<p>Para militantes como Renau esto no supon\u00eda un problema. Su convicci\u00f3n era cerrar filas en torno a la ortodoxia. Y la ortodoxia era la Huelga General Pol\u00edtica y la Reconciliaci\u00f3n Nacional, cuestiones ajenas a sus obligaciones. Por qu\u00e9 fue cooptado como miembro suplente del Comit\u00e9 Central no es dif\u00edcil de deducir: era ortodoxo, fiel a la l\u00ednea oficial y no se met\u00eda en el berenjenal de las luchas internas buscando consolidar una situaci\u00f3n de poder.<\/p>\n<p>Lo cual no quiere decir que fuera un corderito. Es fama que su llegada a Berl\u00edn puso casi patas arriba a la c\u00e9lula del PCE en la ciudad. Activ\u00f3 los debates y exhibi\u00f3 en ellos su preparaci\u00f3n intelectual. Como era cabezota, no se apeaba de sus posiciones. Sin embargo, lo que le diferenciaba de los ambiciosos era que no aspiraba a otra cosa que a satisfacer su ego intelectual por medio de una tartamudeante oratoria, y a aguijonear los lomos de una organizaci\u00f3n de exiliados que vegetaba amargamente en el jard\u00edn socialista.<\/p>\n<p>En Praga, Renau tuvo ocasi\u00f3n de reconocer a Isidoro (Doro) Balaguer, uno de los delegados \u201cdel interior\u201d. Como todos los que llegaban de Espa\u00f1a, el pintor Doro hab\u00eda disfrazado su personalidad con otro nombre y dec\u00eda proceder no de Valencia, sino de Valladolid o de Soria.<\/p>\n<p>Renau no hab\u00eda visto antes al Doro Balaguer adulto (nacido en 1931), pero el parecido de \u00e9ste con su padre, el artista Jos\u00e9 Balaguer, viejo amigo del cartelista, le impuls\u00f3 a \u201cromper\u201d las normas de seguridad. Aproxim\u00e1ndose sigilosamente a la mesa en la que se encontraba Doro, le dijo a la oreja algo as\u00ed como, \u201c<em>Quan to\u2026 tornes a ta ca&#8230; casa, li d\u00f3nes un abra\u00e7 a ton pare de part de Re\u2026 Renau.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Establecer contacto con Renau fue el hecho m\u00e1s importante para Doro Balaguer en aquella arriesgada participaci\u00f3n en el VI Congreso de los comunistas espa\u00f1oles, de cuya organizaci\u00f3n en Valencia formaba parte. No recuerda qu\u00e9 se debati\u00f3 o qu\u00e9 se aprob\u00f3 en la reuni\u00f3n, y eso que fue de las m\u00e1s importantes en la historia del PCE bajo el franquismo. Sin embargo, tiene fresca la memoria de meterse en una especie de trastienda con Renau y con el pintor Jos\u00e9 Ortega, que ven\u00eda de Mosc\u00fa, a hacer pancartas y carteles con consignas, y sobre todo, a hablar de arte, de pintura. Renau y Ortega hicieron una evocaci\u00f3n de los artistas que hab\u00edan conocido durante la Rep\u00fablica. El valenciano subray\u00f3 su amistad con Lalo Mu\u00f1oz, encarcelado en Mathausen, y cont\u00f3 an\u00e9cdotas de multitud de intelectuales de la \u00e9poca. Para Doro estas tertulias inesperadas fueron un seminario intensivo y riqu\u00edsimo de est\u00e9tica y de historia del arte, e influyeron en su actitud ante la pintura en \u00e9pocas posteriores de su vida.<\/p>\n<p>Doro Balaguer, que se complac\u00eda en la abstracci\u00f3n pict\u00f3rica desde su estancia en Par\u00eds, tuvo la oportunidad de escuchar de boca de Renau interpretaciones sobre la pintura moderna que le hicieron pensar. Doro asegura que su inclinaci\u00f3n a la abstracci\u00f3n no obedec\u00eda a ning\u00fan criterio pol\u00edtico, que pintaba as\u00ed porque le gustaba, y que sus pinceladas no conten\u00edan sordos gritos contra la dictadura. \u00c9l se opon\u00eda a la idea, al parecer entonces con cierto predicamento, de que \u201cpintar abstracto era hacer antifranquismo\u201d.<\/p>\n<p>La actividad pol\u00edtica de Balaguer se plasmaba en su militancia. Pintar era para \u00e9l un placer particular. En eso choc\u00f3 con las ideas de Renau, de dotar siempre al arte de un sentido social. Pero admite que el exiliado no le impuso jam\u00e1s su ortodoxia est\u00e9tica ni le reproch\u00f3 su heterodoxia, a lo largo de una amistad que durar\u00eda hasta la muerte de Renau. A pesar de un largo periodo entre 1960 y 1976, en que no se vieron ni intercambiaron correspondencia, la huella del viejo luchador quedar\u00eda indeleble en Doro Balaguer hasta que recuper\u00f3 el contacto con \u00e9l.<\/p>\n<p>Doro recuerda que con Renau, si eras comunista, todo estaba bien, y lo dem\u00e1s no importaba. Lo que pintaba Doro no entraba dentro de las ideas muy claras de Renau sobre la pl\u00e1stica. Pero no era un dogm\u00e1tico. Le apasionaba la pintura, sent\u00eda curiosidad por todos los estilos y los artistas. No es contradictorio que, aunque considerara la pintura moderna como algo que debe someterse al inter\u00e9s pol\u00edtico del partido del proletariado, eso no imped\u00eda que admirara a Picasso y a otros. Por otro lado, Renau no era un pintor de realismo socialista, que no le gustaba. Era un observador visual, objetivo, de las cosas. Le interesaban mucho las formas. Y ah\u00ed la pintura abstracta ten\u00eda un papel. Admiraba a los abstractos, pero no les conced\u00eda la funci\u00f3n de pintores del pueblo, les consideraba ajenos a los intereses de las masas proletarias.<\/p>\n<p>Terminado el Congreso de Praga, los dirigentes comunistas volvieron a su rutina de especulaciones pol\u00edticas sobre la inminente ruina del franquismo y a sus peleas por una posici\u00f3n de poder. Renau, ajeno a todo ello, regres\u00f3 a Berl\u00edn, donde sigui\u00f3 trabajando horas sin cuento en la televisi\u00f3n, en beneficio del socialismo y sentando las bases del hombre nuevo todav\u00eda por modelar.<\/p>\n<p>Unos apuntes sin fecha, desenterrados del Archivo, pero sin duda de la etapa berlinesa, muestran esa ingenuidad doctrinaria.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Nosotros [los comunistas] estudiamos la Historia de la vida en la tierra y nos basamos en la Realidad que refleja. Las soluciones que planteamos son naturalmente contrarias a las de los enemigos, pero no por llevarles \u00a1la contraria! sino porque son elaboradas con arreglo a verdades hist\u00f3ricamente comprobadas y corroboradas por sus frutos. V\u00e9ase Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, Brigadas Internacionales, etc. Ejemplo: en todas las Sociedades (hist\u00f3ricas) ha habido ladrones (naturalmente en las \u00a1castas bajas!). Las soluciones que se han dado para que no hayan m\u00e1s: en la Antig\u00fcedad se les cortaban las manos, en algunas naciones se les mataba. M\u00e1s adelante se les met\u00eda en Prisi\u00f3n. Hoy, en las Naciones donde el Materialismo es la base ideol\u00f3gica se da esta soluci\u00f3n tan sencilla, \u00a1trabajo para todos! Abrir el camino a la supresi\u00f3n de la Propiedad. Hemos visto las soluciones que se hab\u00edan dado en legislaci\u00f3n. Pero, \u00bfqu\u00e9 soluciones dieron los grandes pensadores? Justicia Social, la panacea que hab\u00eda que aplicar y que no se ha aplicado todav\u00eda a lo largo de la Historia. Porque es imposible conciliar a los dominadores con los dominados, porque no es una soluci\u00f3n que el dominador d\u00e9 unas pocas m\u00e1s de migajas al dominado (aunque aquel lo hiciese) porque el problema radica en su naturaleza econ\u00f3mica, en la que, hasta Marx y Engels, nadie cay\u00f3. No se puede decir que el \u00a1Robo! es un crimen. Es la Propiedad el crimen y quien incita al \u00a1Robo! Eliminemos pues a la Propiedad y habremos eliminado el \u00a1crimen del Robo!<\/em><\/p>\n<p>Esto lo escribe un hombre de cincuenta y tantos a\u00f1os, que ha participado en una guerra, que conoce la pol\u00edtica a fondo y que ha pasado media vida en un pa\u00eds institucionalmente revolucionario, siendo una de las sociedades m\u00e1s desequilibradas del continente americano, por un lado con bur\u00f3cratas \u201cal servicio del pueblo\u201d que nadaban en la abundancia, y miseria a raudales predominando por otro. O es ceguera o es el residuo de aquel anarquista puro que alguna vez debi\u00f3 ser Renau.<\/p>\n<p>El verano de 1960 ser\u00e1 especialmente tormentoso para el artista.<\/p>\n<p>En primer lugar, rompe con Heynowski, como hemos visto en el cap\u00edtulo anterior, y se marcha de la televisi\u00f3n dando un portazo y tomando prestados los muebles y utensilios del estudio en el que trabajaba. Manuela intent\u00f3 convencerle de que se reconciliara con el realizador. Deb\u00eda saber que esto era casi imposible. Pero no era la primera vez que Renau se peleaba con alguien, le retiraba el saludo, y al cabo del tiempo volv\u00eda a congraciarse con \u00e9l, seg\u00fan hemos visto que le ocurri\u00f3 con una mente preclara en M\u00e9jico, Max Aub.<\/p>\n<p>Las cosas en Berl\u00edn eran harto diferentes. Para empezar, no ten\u00eda una forma alternativa de vida. La decisi\u00f3n de secuestrar los muebles de dibujo revela no s\u00f3lo la fuerza vital de Renau, sino su instinto, hacerse con los instrumentos necesarios para trabajar por su cuenta, algo imposible en un pa\u00eds socialista.<\/p>\n<p>Teresa asegura haberle acompa\u00f1ado en algunas gestiones, con una carpeta de dibujos bajo el brazo. No recuerda d\u00f3nde fueron, pero es de imaginar que a la redacci\u00f3n de Eulenspiegel y a otras publicaciones que ya hab\u00edan sacado trabajos suyos. No fue, sin embargo, una \u00e9poca de privaciones. Renau asegur\u00f3 en varias ocasiones que en diferentes etapas de su vida en Berl\u00edn se qued\u00f3 sin dinero por las malas jugadas que le hicieron, pero olvidaba que las peores jugadas se las hac\u00eda \u00e9l mismo. Afortunadamente, en 1960 estaba a su lado el \u00e1ngel guardi\u00e1n de la econom\u00eda familiar, Manuela Ballester, cuya contribuci\u00f3n a solucionar las crisis laborales de Renau fue siempre determinante.<\/p>\n<p>\u00bfIntervino a favor de Renau alguno de los camaradas del Comit\u00e9 Central del SED que hab\u00eda conocido en M\u00e9xico? Es muy probable, aunque no sabemos c\u00f3mo. De hecho, algunos de quienes trataron a fondo a Renau en la RDA aseguran que, de no haber sido por sus buenas relaciones en el aparato, el valenciano habr\u00eda tenido problemas y hasta quiz\u00e1 se hubiera visto abocado a mudar de residencia. Le salvaron los viejos amigos y un hecho que pesaba como una losa en la inercia socialista postestalinista: \u201clos antiguos luchadores antifascistas son intocables, y m\u00e1s si son extranjeros invitados\u201d.<\/p>\n<p>La militancia comunista produce tensiones mucho m\u00e1s altas y de consecuencias m\u00e1s ruidosas que la militancia en cualquier otro punto del horizonte ideol\u00f3gico. Adem\u00e1s, estas tensiones se saldan con acciones fulminantes, con condenas, con traiciones y maniobras que, al cargarse de razones ideol\u00f3gicas, transforman a los protagonistas en monstruos llenos de vileza o en h\u00e9roes casi apol\u00edneos. El aparato socialista de la RDA hab\u00eda aprendido mucho (y sufrido m\u00e1s a\u00fan) de las purgas estalinistas. Hay que considerar adem\u00e1s algo que suele pasar inadvertido: los emigrados pol\u00edticos alemanes que escaparon del nazismo y regresaron a la RDA no fueron m\u00e1s que una minor\u00eda, una fracci\u00f3n de la masa de ciudadanos a la que toc\u00f3 vivir en la zona sovi\u00e9tica; es decir, el nuevo Estado y su nuevo aparato los construyeron, b\u00e1sicamente, los que hab\u00edan sobrevivido al nazismo en el nazismo. De hecho, los cambios pol\u00edticos que experiment\u00f3 el r\u00e9gimen de <em>Pankow<\/em> (el nombre viene de un palacio de ese barrio berlin\u00e9s donde Wilhem Pieck, su primer presidente, instal\u00f3 la sede de su autoridad) no produjeron v\u00edctimas mortales. Y si las produjeron fueron poco apreciables. Al contrario que la estrategia de cord\u00f3n sanitario, que cost\u00f3 la vida a casi doscientas personas decididas a saltar el Muro.<\/p>\n<p>La bronca de Renau en la televisi\u00f3n fue un elemento m\u00e1s, pero de gran peso, en la serie de razones que el matrimonio acumulaba en el foso que hab\u00edan excavado entre ellos. Dice Teresa que \u201cla separaci\u00f3n estaba ya desde hace tiempo programada. Los motivos eran muy diferentes y remotos.\u201d Tard\u00f3 dos a\u00f1os m\u00e1s en materializarse, el tiempo necesario para que la valiente valenciana adquiriera conocimiento del alem\u00e1n y estuviera en condiciones de buscarse un trabajo. El malestar se iba fraguando, y se exteriorizaba en las reuniones de la c\u00e9lula del partido. Teresa recuerda que en ellas los problemas personales cobraban acentos pol\u00edticos, y viceversa, cosa natural en los c\u00edrculos cerrados, que magnifican lo que en otras circunstancias ser\u00edan episodios insignificantes.<\/p>\n<p>Un borrador de carta de Renau fechado el 2 de septiembre de 1960, da una idea de esa mezcla de conflictos personales e ideolog\u00eda que se alimentaba en las reuniones de la c\u00e9lula de Berl\u00edn.<\/p>\n<p>La carta va dirigida al camarada Celestino Uriarte. Se queja en ella del acoso que \u00e9ste le hizo en cierta asamblea del Partido, en la que Renau critic\u00f3 al camarada Manolo Lafuente con razones no explicitadas. Al parecer, Uriarte acus\u00f3 a Renau de una serie de defectos que tienen visos de juicio pol\u00edtico sumar\u00edsimo. Esto es lo que dice al respecto Renau en su carta:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Dif\u00edcilmente <\/em>[Renau subraya argumentos de Uriarte contra \u00e9l]<em> admite que se le contradiga, no sabe escuchar la opini\u00f3n de los dem\u00e1s, interrumpe a sus interlocutores, sus intervenciones no han ayudado al mejoramiento de los grupos de base, sus planteamientos pol\u00edticos desv\u00edan la atenci\u00f3n de los problemas fundamentales, habla demasiado, sus razonamientos aplastan a la gente, yerra con mucha frecuencia, su actitud desprestigia su cargo de miembro del Comit\u00e9 Central.<\/em><\/p>\n<p>Y acaba diciendo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Actitudes cr\u00edticas como las que mantengo pueden crear objetivamente una peligrosa dualidad de la direcci\u00f3n en la organizaci\u00f3n&#8230; los camaradas pueden ver en m\u00ed un camarada m\u00e1s humano que los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p>En otra parte de esta carta, resalta sus enfrentamientos con unos camaradas a quienes acusa de limitar su actividad pol\u00edtica a los chascarrillos; as\u00ed como que padec\u00eda una enfermedad del est\u00f3mago que le produc\u00eda trastornos y malhumor; que se llevaba fatal con Manuela y que trabajaba como una mula. Al final reconoc\u00eda haber sido negligente en tareas administrativas menores, como hacer paquetes y llevarlos a correos.<\/p>\n<p>Previamente hab\u00eda enviado otra carta a Celestino Uriarte sobre Manuela. Le expresaba \u201cciertos deseos\u201d, pero Uriarte no le hab\u00eda contestado<em> \u201c\u00bfC\u00f3mo ha respondido la camarada Manuela? \u00bfEst\u00e1 o no de acuerdo con mi decisi\u00f3n? \u00bfTe ha confirmado o no lo que en mi carta te comuniqu\u00e9?\u201d \u201cParece como si una siniestra conspiraci\u00f3n de silencio se hubiera abatido sobre m\u00ed\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Al final del texto hay unas l\u00edneas manuscritas de Renau fechadas el 2 de junio del 62 en las que se queja de que <em>\u201cel camarada Celestino aun no me ha contestado a esta carta\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Que en el verano de 1960 Renau tuviera que preguntar a un camarada sobre la reacci\u00f3n de su mujer, con la que a\u00fan conviv\u00eda, a determinado asunto, deja a las claras la salud del matrimonio.<\/p>\n<p>Renau no obstante, manten\u00eda la ilusi\u00f3n de reunir a la familia. En noviembre de 1960 se encontraba en Praga, es de suponer que con motivo de alguna reuni\u00f3n del PCE. Un borrador de carta revela unos planes que finalmente jam\u00e1s se realizaron. Renau propone la idea de preparar a un grupo de j\u00f3venes para la producci\u00f3n en Espa\u00f1a de cortometrajes de tipo experimental y comercial, de 16 mil\u00edmetros, para la TV, el cine, cineclubs, etc. Lo hab\u00eda hablado con el camarada Mu\u00f1oz Suay con ocasi\u00f3n del IV Pleno, quiz\u00e1 el que se celebraba en ese momento.<\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_single_image image=&#8221;8032&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Ya cuenta con Francisco Espresate, su yerno, establecido en aquellos d\u00edas en Barcelona, autor de un reportaje sobre los braceros de La Alcarria, y que podr\u00eda firmar un contrato con la Televisi\u00f3n Alemana de Berl\u00edn Oriental. Con Honorio Ranca\u00f1a, que estudia Filolog\u00eda espa\u00f1ola en Praga y est\u00e1 pensando en trasladarse a Espa\u00f1a cuando acabe, pasando antes por Berl\u00edn para prepararse en la DEFA. Con Ruy Renau, dispuesto a trasladarse a Berl\u00edn con su familia para prepararse en la DEFA, y tambi\u00e9n dispuesto a trasladarse a Espa\u00f1a a hacer cine.<\/p>\n<p>Renau se manifiesta decidido a comprar con su dinero el material t\u00e9cnico necesario, que se fabrica en la RDA y enviarlo a Espa\u00f1a, puesto que sus condiciones econ\u00f3micas se lo permiten holgadamente. Podr\u00edan trabajar con el \u201cgrupo de Bardem\u201d. Seg\u00fan Renau:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Aparte del inter\u00e9s pol\u00edtico y art\u00edstico que creo tiene la cosa, la organizaci\u00f3n y desarrollo de un tal n\u00facleo constituir\u00eda para m\u00ed personalmente una magn\u00edfica perspectiva de trabajo colectivo para cuando se me abra la posibilidad de regresar a Espa\u00f1a. As\u00ed mismo, este n\u00facleo, elevado a la categor\u00eda de organismo legal de producci\u00f3n, podr\u00eda constituir en el futuro una fuente de trabajo para otros camaradas.<\/em><\/p>\n<p>Espresate no pod\u00eda permanecer en Espa\u00f1a m\u00e1s de tres meses, por ciertos requisitos relacionados con el servicio militar. Pero un camarada llamado Domingo, de Madrid, se hab\u00eda ofrecido a influir en la soluci\u00f3n de este problema. S\u00f3lo faltaba que la direcci\u00f3n del partido recomendara \u201cla cosa\u201d.<\/p>\n<p>Varios asuntos se desprenden de estas interesantes l\u00edneas. Una, que Renau esperaba convencer a su hijo Ruy de un eventual traslado a Europa. Otra, que no pasaba apuros econ\u00f3micos. Por \u00faltimo, subraya la pasi\u00f3n de Renau por el \u201cartista colectivo\u201d, algo que mantuvo hasta su muerte y que cre\u00f3 desconcierto en los pintores y escultores j\u00f3venes espa\u00f1oles de la segunda mitad de los a\u00f1os 70, cuando Renau recorr\u00eda Espa\u00f1a haciendo un discurso que hizo sentirse inc\u00f3modos a muchos.<\/p>\n<p>Con respecto al primer punto, Ruy Renau no parece que estuviera muy dispuesto a reunirse con su padre para trabajar de consuno. Ten\u00eda una experiencia poco alentadora. Lo estaba pasando mal en M\u00e9jico, pero el recurso a establecerse en un pa\u00eds donde sus problemas econ\u00f3micos desaparecer\u00edan por arte de magia no le seduc\u00eda.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n de Ruy es la siguiente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Yo trabaj\u00e9 con mi padre en su estudio hasta su marcha a Alemania&#8230; En cierto modo, me dej\u00f3 un paquete que no pude manejar aunque lo intent\u00e9. Yo no era mi padre y, l\u00f3gicamente, la mayor parte de sus clientes fueron dejando de encargarme trabajos, y los pocos que conservaba redujeron considerablemente los honorarios. A trancas y barrancas fui capaz de sobrevivir, aunque con bastantes apuros. En 1960 ya estaba casado y ten\u00eda dos hijas, lo que hac\u00eda m\u00e1s complicada mi vida. Debo decir\u2026 que tuve mucha suerte porque mi mujer, Montse, me apoy\u00f3 en todo, sin flaquear en ning\u00fan momento, pese a lo dif\u00edcil de la situaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Ocurri\u00f3 que mi cu\u00f1ado, hermano de Montse, hab\u00eda ido a trabajar en la agencia de noticias Prensa Latina, reci\u00e9n inaugurada en Cuba. Para completar el cuadro, Fernando Revuelta, para quien yo hab\u00eda trabajado en M\u00e9xico, fue nombrado Director de dicha agencia\u2026 El caso fue que, cuando yo estaba a punto de tocar fondo, me llama Revuelta por tel\u00e9fono y me pregunta si me interesar\u00eda ir a trabajar con \u00e9l en Prensa Latina\u2026 Mi respuesta fue fulminante: \u2018d\u00e9jame cambiar de camisa y en un par de horas estoy ah\u00ed\u2019. En julio de 1961 llegamos a La Habana y, a partir de ah\u00ed, rehicimos nuestras vidas, y puedo decir que muy bien rehechas.<\/em><\/p>\n<p>Ruy acab\u00f3 en Cuba, teniendo la oportunidad de instalarse en Berl\u00edn. Puede que de la RDA no le gustara ni el clima ni el idioma. Pero la realidad m\u00e1s disuasoria llevaba su apellido. Esto es algo que \u00e9l no ha reconocido expl\u00edcitamente, pero su hermana Teresa no deja lugar a ninguna duda sobre el asunto. Trabajar con \u201cpap\u00e1\u201d Renau era instructivo, apasionante, pero tambi\u00e9n agotador f\u00edsica y psicol\u00f3gicamente hablando.<\/p>\n<p>Renau era una m\u00e1quina de ideas, planes y proyectos que con frecuencia no se llevaban a la pr\u00e1ctica, y no porque fueran fantas\u00edas, sino porque no eran oportunos o porque creaban problemas cuya resoluci\u00f3n no era prioritaria para los aparatos afectados. Todo lo que propone, lo fundamenta, y a veces con una base te\u00f3rica muy s\u00f3lida.<\/p>\n<p>En octubre de 1960 se hab\u00edan publicado ya ocho n\u00fameros de la revista <em>Nuestras Ideas<\/em>, que los intelectuales del PCE quer\u00edan utilizar como escenario de debates en los que participaran no comunistas.<\/p>\n<p>Renau se hab\u00eda comprometido en 1958 con Fernando Claud\u00edn a escribir un art\u00edculo sobre el arte abstracto en Espa\u00f1a. No pudo hacerlo por falta de material, seg\u00fan deja apuntado en un borrador encontrado en su archivo. Obs\u00e9rvese su honestidad intelectual. Ten\u00eda que haber recibido documentaci\u00f3n, y quienes se comprometieron a envi\u00e1rsela, no lo hab\u00edan hecho o \u00e9sta hab\u00eda ido a parar a otras manos. Lamenta no haber podido participar en la pol\u00e9mica entre el camarada Pascual Garc\u00eda y un tal Bruno. Pascual, con quien Renau coincid\u00eda en muchos puntos, hab\u00eda simplificado las cosas, reduciendo el arte abstracto a una producci\u00f3n del imperialismo yanqui, cosa que distanciaba al PCE de los pintores j\u00f3venes. El \u201cvirus abstraccionista\u201d estaba repartido en todo el mundo burgu\u00e9s y no era un fen\u00f3meno mec\u00e1nico resultado de la alienaci\u00f3n capitalista, sino algo mucho m\u00e1s complejo.<\/p>\n<p>No se ve ninguna traza de dogmatismo en estas afirmaciones del pintor valenciano.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n hace unas observaciones, que cierta cr\u00edtica acad\u00e9mica considera prueba evidente del sectarismo de Renau. Asegura que la expansi\u00f3n del antirrealismo espa\u00f1ol no se debe a la contaminaci\u00f3n est\u00e9tica de una tendencia dominante en Europa, sino a las condiciones creadas por el franquismo en Espa\u00f1a. Sugiere que las tendencias formalistas y abstraccionistas eran una actitud subjetiva de resistencia antifranquista de los j\u00f3venes pintores.<\/p>\n<p>Renau no fantaseaba. Como hemos visto, Doro Balaguer, un joven abstracto de aquella Espa\u00f1a asegura que esta era la idea dominante, los artistas antifranquistas deb\u00edan pintar abstracto.<\/p>\n<p>Renau va un poco m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Sin la brutal obstrucci\u00f3n y enajenaci\u00f3n franquista de las v\u00edas del humanismo realista en todas las manifestaciones de la cultura espa\u00f1ola, la posibilidad concreta de tales formas de resistencia, hubiera resultado m\u00e1s que problem\u00e1tica: en una Espa\u00f1a sin franquismo, el arte abstracto jam\u00e1s hubiera podido servir de base a sinceras actitudes de inquietud y rebeld\u00eda social.<\/em><\/p>\n<p>Renau est\u00e1 afirmando algo imposible de demostrar, llevado por su visi\u00f3n del arte al servicio del pueblo, al estimar que si la guerra la hubiera ganado el Frente Popular, las premisas del desarrollo cultural habr\u00edan hecho imposible el auge del antirrealismo. Los cr\u00edticos m\u00e1s mordaces ven en ello la voluntad de Renau de imponer el realismo socialista en una supuesta Espa\u00f1a republicana. Pero esto es tan indemostrable como la ucron\u00eda del artista.<\/p>\n<p>Apunta Renau que el denominador com\u00fan de todas las escuelas vanguardistas que durante los a\u00f1os 30 sembraron las semillas del abstracto postb\u00e9lico fueron:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Individualismo y subjetivismo llevados ad absurdum, hermetismo antipopular y, como m\u00e9todo de trabajo, el cultivo sistem\u00e1tico de un radical y arrogante irracionalismo. \u00bfNo son estos acaso los exactos atributos de la decrepitud imperialista en el avanzado estado de descomposici\u00f3n en que la encontramos hoy? Pero los pont\u00edfices del antirrealismo se las ingenian para establecer como una muralla china entre los dos extremos.<\/em><\/p>\n<p>Obviamente, esta es la visi\u00f3n marxista ortodoxa del asunto, pero no es descabellada. El individualismo y el subjetivismo son elementos clave en la teor\u00eda de Kandinski sobre el arte. Opone la fuerza y la determinaci\u00f3n del esp\u00edritu al materialismo (industrial, capitalista) dominante. Los constructivistas rusos y luego sovi\u00e9ticos no pensaban algo muy distinto; como mucho, atribu\u00edan al materialismo cualidades con resonancias espirituales. El hecho de que llegara Stalin en 1932 y barriera del mapa toda forma de creaci\u00f3n que no dejara bien claros los valores \u201creales\u201d y oficiales, no significa que Renau, Director General de Bellas Artes en una posible Espa\u00f1a sovietizada hubiera impuesto el mismo tr\u00e1gala a los artistas. S\u00f3lo es una posibilidad entre muchas.<\/p>\n<p>La prueba m\u00e1s evidente de la altura de miras de Renau y de su independencia art\u00edstica est\u00e1 en lo que suceder\u00eda pronto con sus fotomontajes del <em>American Way of Life<\/em>. Precisamente, en los papeles que mencionamos hay una referencia donde dice que ha firmado un contrato con la revista <em>Eulenspiegel<\/em> para su publicaci\u00f3n, y que luego har\u00e1 una edici\u00f3n completa en forma de libro.<\/p>\n<p>Sugiere por \u00faltimo un art\u00edculo para Nuestras Ideas sobre el realismo de Bertold Brecht, y otro sobre sus trabajos de pel\u00edculas animadas en la RDA:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>La primera vez en la historia del cine que se realizan films gr\u00e1ficos con el deliberado prop\u00f3sito de expresar por medio de im\u00e1genes concretas procesos ideol\u00f3gicos muy complejos \u2013 abstractos en ocasiones \u2013 de nuestra teor\u00eda. Y sin ning\u00fan auxilio de la expresi\u00f3n verbal.<\/em><\/p>\n<p>Las pel\u00edculas que Renau hab\u00eda hecho para la televisi\u00f3n alemana puede que sean construcciones ideol\u00f3gicas, pero aportan soluciones formales desechadas o proscritas en la industria norteamericana del dibujo animado, donde tambi\u00e9n las producciones ten\u00edan un fuerte contenido ideol\u00f3gico, aunque muy bien disimulado y empaquetado.<\/p>\n<p>Durante 1960 y 1961 Renau sigui\u00f3 publicando fotomontajes en el <em>Eulenspiegel.<\/em> As\u00ed como dibujos sat\u00edricos contra el r\u00e9gimen espa\u00f1ol en peri\u00f3dicos alemanes y del PCE. Algunos de ellos son abiertamente caricaturas. Quiz\u00e1 aprovechaba la experiencia acumulada en aquellos programas de <em>Zeitgezeichnet.<\/em> Mirados a trav\u00e9s de la lente valenciana, a veces sugieren verdaderos proyectos de falla, como uno del general\u00edsimo Franco sentado en un orinal. La reserva de humor de Renau fue siempre inagotable. En el ap\u00e9ndice VI incluyo un art\u00edculo m\u00edo sobre este asunto publicado en el <em>Llibret de Fallas de la Falla Lepanto<\/em>, en 2006<\/p>\n<p>Las noticias que le llegaban de Espa\u00f1a, de donde recib\u00eda revistas y diarios, produc\u00edan desasosiego pero tambi\u00e9n risa. Y por otro lado, el mundo socialista en el que viv\u00eda en Berl\u00edn estaba colmado de situaciones llenas de iron\u00eda, de las cuales la construcci\u00f3n del Muro fue la m\u00e1s tr\u00e1gica burla.<\/p>\n<p>Sobre la curiosidad insaciable de Renau y su deseo de estar al corriente de lo que suced\u00eda en Espa\u00f1a, vale una nota suelta de aquella \u00e9poca hallada en su archivo. Es un esbozo de carta dirigida a alg\u00fan familiar en M\u00e9jico pidi\u00e9ndose que le env\u00ede libros y colecciones de revistas que dej\u00f3 all\u00ed. Tambi\u00e9n pide que le env\u00eden revistas de arte publicadas en Espa\u00f1a: Indice de Artes y Letras, Insula, Goya, Blanco y Negro, Mundo Hisp\u00e1nico. Lo hace con el prop\u00f3sito de documentarse en su trabajo de escritor, que le ocupa tanto como el de pintor.<\/p>\n<p>Teresa compart\u00eda militancia con su padre, un poco por educaci\u00f3n y por convicci\u00f3n, y otro poco porque no sal\u00eda a cuenta llevarle la contraria. Era una actitud com\u00fan en la mayor\u00eda de los hijos de los emigrados pol\u00edticos. Un buen d\u00eda, el partido encarg\u00f3 a un emigrado reciente y joven, Joaquim (Quim) Vilar, que se encargara de organizar a los chavales y de instruirles en el marxismo leninismo. Vilar hab\u00eda llegado a la RDA despu\u00e9s de pasar una temporada en la c\u00e1rcel por su participaci\u00f3n en las primeras algaradas estudiantiles de Barcelona, a mediados de los a\u00f1os 50. Lo que se cuenta a continuaci\u00f3n se refiere a los a\u00f1os 60, aunque Teresa no puede ubicar el episodio con precisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Conjugar los caracteres y experiencias personales de los exiliados pol\u00edticos adultos era tarea de titanes. Cada familia proced\u00eda de una regi\u00f3n espa\u00f1ola, algunos hab\u00edan pasado a\u00f1os refugiados en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, otros, en Francia, otros, en Italia, en Checoslovaquia o en M\u00e9jico. De modo que la formaci\u00f3n de sus hijos era todav\u00eda m\u00e1s dispar; sus personalidades, un batiburrillo incluso ideol\u00f3gico, y su experiencia familiar no siempre edificante. Quim Vilar se las vio y se las dese\u00f3 para sacar algo positivo de tanta diversidad, y finalmente tir\u00f3 la toalla. Las discusiones pol\u00edticas eran a\u00fan m\u00e1s encendidas que las de los adultos. Pi\u00e9nsese que en aquellos momentos la direcci\u00f3n ideol\u00f3gica de la URSS empezaba a ponerse en entredicho, y estaban brotando los primeros frutos del gauchismo entre las nuevas generaciones.<\/p>\n<p>Recuerda Teresa que un hijo de catalanes que hab\u00edan pasado algunos a\u00f1os en Francia, propuso con gran convicci\u00f3n que una de las tareas de la organizaci\u00f3n juvenil deb\u00eda ser aprender el manejo de armas, para preparar la invasi\u00f3n en Espa\u00f1a \u201cen cuanto se dieran las condiciones objetivas\u201d. A Teresa, que confiesa haber sido una izquierdista en aquella \u00e9poca, la idea le pareci\u00f3 descabellada. Pero no lo era tanto en la mente de otras personas. No eran pocos los emigrados que segu\u00edan convencidos, frente a toda evidencia, de que la ca\u00edda de Franco era cuesti\u00f3n de meses. Esta fantas\u00eda no era ajena ni al mism\u00edsimo Carrillo, persona astuta donde las haya.<\/p>\n<p>Asegura V\u00edctor Alba en su libro El Partido Comunista en Espa\u00f1a:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>En 1961 Carrillo propuso al Comit\u00e9 Ejecutivo que, en vista de la agravaci\u00f3n de la situaci\u00f3n internacional, se encargara a L\u00edster y a otro camarada el preparar un plan para la creaci\u00f3n de destacamentos de combatientes y otros de ataque a las bases norteamericanas en Espa\u00f1a.<\/em><\/p>\n<p>De hecho, se envi\u00f3 a un militante a realizar una tarea de informaci\u00f3n (o espionaje) sobre las bases, seg\u00fan afirma V\u00edctor Alba.<\/p>\n<p>No es extra\u00f1o que las familias de exiliados vivieran en un estado de ansiedad. A las dificultades dom\u00e9sticas se a\u00f1ad\u00edan las diferencias pol\u00edticas. Imaginemos la inquietud que debe de causar en una persona con casa y familia la eventualidad de tener que trasladarse a los Pirineos con una mochila llena de explosivos y un fusil ametrallador, como ya se hizo en 1944. No todos los exiliados eran como Grimau, dispuestos a arriesgarse en una selva de la que pocos sal\u00edan indemnes.<\/p>\n<p>No fueron razones pol\u00edticas, sin embargo, las que provocaron el choque final entre Teresa y su padre, previo incluso a la ruptura del matrimonio Renau, sino su reserva de energ\u00eda juvenil.<\/p>\n<p>La ocasi\u00f3n fue relativamente trivial. Una tarde, Renau reuni\u00f3 a los cuatro en el sal\u00f3n para una \u201csesi\u00f3n de cartas\u201d, es decir, de repaso de incumplimientos. De pronto, dice Teresa, sinti\u00f3 una violencia interior que se le escap\u00f3 en forma de reproche. Al parecer no hizo m\u00e1s que sugerir a sus padres, a ambos, sin ni siquiera levantar la voz, que no implicaran a sus hijos en sus disputas particulares. La reacci\u00f3n de Renau fue fulminante. Agarr\u00f3 el primer objeto no pesado que ten\u00eda a mano, una carpeta, y se la tir\u00f3 a Teresa, que consigui\u00f3 evitarla. Rojo de ira se incorpor\u00f3 el artista y expuls\u00f3 a su hija de casa, cual arc\u00e1ngel de espada flam\u00edgera en las puertas del Para\u00edso, alegando que aquello era algo intolerable.<\/p>\n<p>Recuerda Teresa que hac\u00eda fr\u00edo, es decir, que pod\u00eda ser oto\u00f1o o invierno. Sali\u00f3 al jard\u00edn de la \u201ccalle Honrada\u201d y empez\u00f3 a pasear por entre los setos y los arbolitos sin saber qu\u00e9 hacer. Aunque es incapaz de precisar m\u00e1s, se deduce que debi\u00f3 ser el oto\u00f1o de 1961, porque Teresa hab\u00eda ayudado a su padre en agosto a realizar a toda prisa, pr\u00e1cticamente en una noche en vela, un peque\u00f1o mural port\u00e1til para contrarrestar el impacto propagand\u00edstico del reci\u00e9n construido Muro. No pudo ser en 1962, porque ese fue el a\u00f1o de la separaci\u00f3n de Manuela, y en la bronca mencionada la madre estaba presente.<\/p>\n<p>Teresa pas\u00f3 la noche en casa de unos vecinos, y al d\u00eda siguiente, aprovechando la ausencia del padre, meti\u00f3 en una maleta sus prendas personales y se fue a casa de Carmen Solero, la camarada que hab\u00eda albergado a Renau nada m\u00e1s aterrizar en Berl\u00edn. Manuela intent\u00f3 convencerla de que hablara con su padre. Pero Teresa no ve\u00eda cual hab\u00eda sido su falta. Su amor propio (al fin y al cabo era una Renau) domin\u00f3 sobre la perspectiva de cambiar de vida abruptamente. Los camaradas se echaron sobre ella con la cantinela de que mostrara su arrepentimiento, y Teresa les contest\u00f3 que ella no hab\u00eda hecho nada malo.<\/p>\n<p>En las cintas de Manfred Schmidt, el propio Renau evoca este episodio, enmarcado en la reacci\u00f3n de Pablo y Teresa al traslado de M\u00e9jico a Berl\u00edn.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Aprendieron el alem\u00e1n estudiando en el colegio, sin profesor especial, con los otros ni\u00f1os. Durante m\u00e1s de un a\u00f1o estuvieron en crisis. Lo odiaban todo, la familia, a su madre, a su padre, a Alemania, a Espa\u00f1a, y adoptaron posiciones izquierdistas, mao\u00edstas. En la escuela hab\u00eda entonces chicos influenciados por el gobierno. La \u00fanica vez que le he pegado seriamente a Teresa fue en esa \u00e9poca. Una bofetada. Estaba sentada en una silla y se fue rodando. Y la ech\u00e9 de casa. Era por oto\u00f1o y se pas\u00f3 la noche en el jard\u00edn. Pero ya no volvi\u00f3 a casa. Se march\u00f3 a estudiar a Leipzig y ya estuvo un a\u00f1o y medio sin relaciones. Hasta que un amigo m\u00edo catal\u00e1n dijo, \u201coye, env\u00edale un poco de dinero a Teresa, que no tiene dinero para comer\u201d, y yo le dije, \u201cque me lo pida ella\u201d. Cuando regres\u00f3, yo no le ped\u00ed ninguna explicaci\u00f3n. No ha pasado nada. Me falt\u00f3 al respeto de una manera muy grave.<\/em><\/p>\n<p>Teresa dice que, siendo ya estudiante en Leipzig, un d\u00eda que hab\u00eda viajado a Berl\u00edn para asistir a una representaci\u00f3n de teatro, reconoci\u00f3 desde un palco la calva de su padre entre el p\u00fablico de platea. Con los nervios a flor de piel, descendi\u00f3 al patio de butacas, se aproxim\u00f3 al hombre, le dio un beso fingiendo indiferencia, y Renau respondi\u00f3 fingiendo no conmoverse. Fue el primer paso para el deshielo. Tambi\u00e9n reconoce que en su ancianidad, Renau le pidi\u00f3 indirectamente disculpas por aquellas barrabasadas que le hizo en su adolescencia.<\/p>\n<p>A\u00f1adir\u00e9 un testimonio fragmentario de estas situaciones tremebundas por las que Renau hizo pasar a su familia. Guadalupe Gaos, hija de Rosita y Jos\u00e9 Gaos, me ha hecho llegar, a trav\u00e9s de C\u00e9sar S\u00e1nchez, un investigador mejicano, la s\u00edntesis de cuatro cartas. Me limito a reproducirla.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Carta 1. De Renau a Julia. Berl\u00edn-Karlshorst. 13 de junio de 1963<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Reclamos por parte de Renau a su hija Julia.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Rese\u00f1a Renau los 261 d\u00edas de nociva convivencia de Julia y su esposo Quico en su casa.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Carta 2. De Teresa a Quico y a Julia. 19 de junio de 1963. (Carta encontrada por Jos\u00e9 Renau antes de que Teresa la enviara a sus destinatarios.)<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Teresa escribe del autoritarismo y lo de que no le hagan caso al viejo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Notas a mano de Renau.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Renau apunta que eso desencaden\u00f3 uno de los mayores problemas familiares.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Carta 3. De Renau a Julia y Quico. Dresde, 22 de junio de 1963.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Carta iracunda de Jos\u00e9 Renau, que da cuenta del encuentro de la carta que Teresa les iba a enviar.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Renau comenta el no querer saber m\u00e1s de Teresa, Quico y Julia.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Carta 4. De Renau a Paquito Bad\u00eda y su mujer, 24 de junio de 1963.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Cuenta lo dif\u00edcil de su relaci\u00f3n con las mujeres en su familia.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Y c\u00f3mo es que la carta de Teresa \u2013encontrada por Jos\u00e9 Renau \u2013 desencadena la ruptura de relaci\u00f3n de Julia y Teresa con \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p>Hay un desajuste de fechas en relaci\u00f3n con la expulsi\u00f3n de Teresa de Ehrlichstrasse. Requiere una investigaci\u00f3n para datar con rigor los hechos.<\/p>\n<p>La madrugada del 13 de agosto de 1961, domingo, la radio de la RDA emit\u00eda un alarmante comunicado: \u201cLos gobiernos de los estados miembros del Tratado de Varsovia se dirigen a la C\u00e1mara Popular y al gobierno de la RDA con la propuesta de establecer un orden tal que obstruya el camino a las intrigas en contra de los pa\u00edses socialistas y que garantice una vigilancia segura en toda la zona de Berl\u00edn Oeste.\u201d Las farolas de la Puerta de Brandemburgo se apagaron, y una brigada de polic\u00edas se puso a levantar adoquines y a tender alambradas. A la vez, las l\u00edneas del metro y del tren elevado que pasan de un Berl\u00edn a otro se interrumpieron. Camiones cargados de polic\u00edas iban ocupando la l\u00ednea de demarcaci\u00f3n entre la ciudad sovi\u00e9tica y los otros tres sectores.<\/p>\n<p>Durante unos terribles minutos, los servicios de vigilancia aliados temieron que se tratara del final de la guerra fr\u00eda y el inicio de la caliente. Pero pronto estuvo claro cual era el objetivo de todo aquel movimiento, porque el Muro era un mal anunciado. Ya en junio de aquel a\u00f1o, Walter Ulbricht hab\u00eda salido al paso de los rumores, asegurando que \u201clos obreros de la construcci\u00f3n de nuestra capital est\u00e1n muy ocupados construyendo viviendas, y toda su capacidad laboral se emplea a tal fin. Nadie intenta levantar un muro.\u201d<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n final la tom\u00f3 el secretario del Consejo Nacional de Defensa, Erich Honecker, que menos de diez a\u00f1os despu\u00e9s suceder\u00eda a Walter Ulbricht en la direcci\u00f3n del pa\u00eds. Se lo gan\u00f3 a pulso.<\/p>\n<p>Ninguno de los Renau opuso la menor objeci\u00f3n a esta dram\u00e1tica decisi\u00f3n. Las razones de la RDA para cercar Berl\u00edn Occidental con un muro pod\u00edan ser inaceptables, pero ten\u00edan una base econ\u00f3mica contundente.<\/p>\n<p>En 1958, el a\u00f1o que Renau lleg\u00f3 a Berl\u00edn, el movimiento de ciudadanos de la Alemania Oriental a la Occidental era de 4.000 personas a la semana. En 1959, un total de 143.917 alemanes orientales se pasaron a la RFA, y 90.862 de ellos lo hicieron a trav\u00e9s de Berl\u00edn. La mayor\u00eda eran j\u00f3venes reci\u00e9n licenciados, profesionales, ingenieros, m\u00e9dicos\u2026 El pa\u00eds se estaba desangrando.<\/p>\n<p>En junio de 1961, tuvo lugar una Cumbre en Viena entre Kruchev y Kennedy. El ruso presionaba a los aliados para que firmaran un tratado de paz definitivo con Alemania. Aquellos se resist\u00edan, porque la propuesta de la URSS era firmar dos tratados, es decir, dar carta de reconocimiento a la RDA, con quien ning\u00fan pa\u00eds occidental manten\u00eda relaciones diplom\u00e1ticas. De hecho, Kruchev amenazaba con firmar ese tratado \u00e9l por su cuenta, con lo cual asegurar\u00eda la \u201coficializaci\u00f3n\u201d del nuevo estado y la partici\u00f3n absoluta e irrevocable de Berl\u00edn. Esto hizo aumentar la tensi\u00f3n. La sensaci\u00f3n de que una trampa estaba a punto de cerrarse, y el impulso de salir de ella cuanto antes, precipitaron la huida de alemanes del este al oeste.<\/p>\n<p>En julio de 1961, tras el fracaso de la Cumbre, el flujo de tr\u00e1nsfugas se dobl\u00f3, de 4.000 por semana a 8.000. M\u00e1s de la mitad de los 34.415 refugiados de todo el mes de agosto ten\u00edan menos de 25 a\u00f1os. S\u00f3lo el d\u00eda 2 se fugaron 1.322 personas. El 9 se registraron casi 2.000.<\/p>\n<p>Para Teresa y para su padre, la fecha del 13 de agosto qued\u00f3 marcada porque se pasaron la noche trabajando en un mural de urgencia que se exhibir\u00eda en una exposici\u00f3n justificativa de la construcci\u00f3n del Muro. Se trataba de una serie de paneles desmontables. Al finalizar la exposici\u00f3n estos se retiraron, y al parecer no volvieron a la casa de los Renau. De ellos no queda ni siquiera constancia fotogr\u00e1fica, aunque quiz\u00e1 una investigaci\u00f3n exhaustiva en los viejos almacenes de la RDA pueda sacarlos a la luz alg\u00fan d\u00eda.<\/p>\n<p>La RDA se estaba jugando su existencia, su mera supervivencia. Estudiar una carrera universitaria estaba al alcance de cualquier joven con aptitudes, y le sal\u00eda gratis. Muchos, con el t\u00edtulo en el bolsillo, lejos de sentirse en deuda con el gobierno de la RDA, hac\u00edan la maleta y se marchaban a la RFA, donde sus t\u00edtulos eran reconocidos, a iniciar una carrera profesional mucho m\u00e1s pr\u00f3spera. Renau ten\u00eda un alto sentido del deber y del agradecimiento. Para \u00e9l era una obligaci\u00f3n defender la integridad del Estado que le hab\u00eda albergado con tanta generosidad. Lo hizo convencido de que se trataba de una batalla m\u00e1s en la ofensiva del imperialismo norteamericano y el nazismo remanente en la RFA contra el baluarte del socialismo.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s de la separaci\u00f3n de los dos Berlines, Renau y Manuela hac\u00edan lo propio. No es posible precisar la fecha porque Teresa se encontraba en Leipzig estudiando, y ha perdido la cuenta de algunos hechos aciagos.<\/p>\n<p>El proceso debi\u00f3 de ser el siguiente. Manuela hab\u00eda aprendido el suficiente alem\u00e1n como para ofrecerse de redactora en la agencia oficial Intertext. Esta firma necesitaba personas que tradujeran o adaptaran textos del alem\u00e1n al espa\u00f1ol, la mayor\u00eda de car\u00e1cter publicitario o t\u00e9cnico, con un prop\u00f3sito comercial y tambi\u00e9n propagand\u00edstico. A trav\u00e9s de intermediarios del PCE o de antiguos emigrados alemanes en M\u00e9jico, que Manuela deb\u00eda conocer tanto como Renau, se puso de acuerdo con la instituci\u00f3n, y empez\u00f3 a trabajar. Seg\u00fan Teresa, el trabajo de su madre inclu\u00eda la realizaci\u00f3n de dibujos, tarea para la que estaba perfectamente preparada.<\/p>\n<p>Un buen d\u00eda, despu\u00e9s de una bronca con Renau o sin que mediara ninguna discusi\u00f3n, Manuela llen\u00f3 una maleta con ropa y otras pertenencias y se march\u00f3 de su casa en la Ehrlichstrasse, la calle \u201cHonrada\u201d. Sin duda, lo hizo por honradez moral, y porque deb\u00eda de estar harta. Aunque ese tipo de cosas suelen permanecer en el lado oscuro y secreto de las familias, no hay la m\u00e1s m\u00ednima evidencia de que Renau jam\u00e1s maltratara a su esposa. Entre otras cosas, Manuela no se habr\u00eda dejado.<\/p>\n<p>Imagina Teresa que para su padre tambi\u00e9n debi\u00f3 de ser un alivio la separaci\u00f3n. Meses despu\u00e9s, en una reuni\u00f3n conjunta de los cuatro, acordaron \u201cdemocr\u00e1ticamente\u201d que Teresa se quedar\u00eda con Manuela y que Pablo permanecer\u00eda en el caser\u00f3n de la calle \u201cHonrada\u201d con Renau. Es posible que para aquel entonces Teresa hubiera vuelto ya de Leipzig, donde los estudios de arte no le interesaron, matricul\u00e1ndose en una escuela de artes y oficios de Berl\u00edn, para estudiar dibujo cient\u00edfico, que le atra\u00eda m\u00e1s que el art\u00edstico.<\/p>\n<p>La separaci\u00f3n fue muy mal vista por la familia, tanto por los Renau como por los Ballester. Nadie entendi\u00f3 que Manuela abandonara su casa. Les parec\u00eda \u201cimpropio de una mujer\u201d. Renau lamentaba ante la familia que Manuela se hubiera marchado despu\u00e9s de haber sido sostenida por \u00e9l durante d\u00e9cadas. En ninguna entrevista concedida, en ninguna cinta biogr\u00e1fica de las que conozco he encontrado la m\u00e1s m\u00ednima menci\u00f3n de Renau a sus problemas conyugales. Cuando cita a Manuela lo hace de un modo profesional, reconociendo sus valores, al margen de su matrimonio.<\/p>\n<p>Resulta curioso, aunque nada sorprendente, la reacci\u00f3n de una familia de \u201carchirrepublicanos\u201d con mentalidad progresista, defensores de los derechos de la mujer, etc., ante el fracaso matrimonial o ante las disputas paterno-filiales. El conservadurismo real, cotidiano, por llamar de alg\u00fan modo a una tradici\u00f3n que por serlo se lleva en la sangre, acaba imponi\u00e9ndose sobre las hermosas teor\u00edas liberadoras. Muchos, quiz\u00e1 la mayor\u00eda de los emigrados pol\u00edticos espa\u00f1oles, mantuvieron relaciones con mujeres del pueblo que les acogi\u00f3, fueran o no fueran camaradas, y no siempre en ausencia de las suyas propias. Pocas familias se libraron del fen\u00f3meno, comprensible si se ve desde el punto de vista del exiliado con necesidades afectivas. El problema es que a las propias mujeres exiliadas no se las consideraba igual, y su actitud pod\u00eda ser criticada con feroz e hip\u00f3crita moralismo, incluso si su \u201cculpa\u201d no era de adulterio, sino de simple abandono por hartura o por hast\u00edo.<\/p>\n<p>Las reuniones de c\u00e9lula del PCE de Berl\u00edn no se centraban s\u00f3lo en aspectos pol\u00edticos. Lo personal se pod\u00eda convertir en orden del d\u00eda. Era una manera de discutir \u201ctemas de actualidad\u201d. Aunque es dudoso que las reuniones adquirieran el tono de los actuales reality shows del coraz\u00f3n, no andar\u00edan muy distantes. Nuria Quevedo asegura que se perd\u00eda mucho tiempo en estos asuntos, con un prop\u00f3sito moralizante. Tambi\u00e9n en los c\u00edrculos internos del SED, la vida privada de sus dirigentes se observaba con lupa. Era posible que esas historias licenciosas de las novelas de espionaje pudieran tener lugar en pa\u00edses de laxa moralidad tradicional, como Rusia o Checoslovaquia, pero en la Alemania de Lutero, en los predios de los antiguos terratenientes (la aristocracia Jun<em>k<\/em>er), en el solar de la filosof\u00eda idealista, hasta los secretarios generales ten\u00edan que pagar un peaje muy alto por la infidelidad matrimonial. De todos modos, no parece que el sexo fuera en los pa\u00edses socialistas una obsesi\u00f3n tan ubicua como en el capitalismo.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2022%2F04%2F15-Bio-Renau-Capitulo-15-copia.pdf||target:%20_blank|&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;8029&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;8038&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;8032&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2022%2F04%2F15-Bio-Renau-Capitulo-15-copia.pdf||target:%20_blank|&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":8048,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[521,25,510],"tags":[],"class_list":["post-14541","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografia-actualidaza","category-cultura-y-comunicacion","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/P10100501.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-3Mx","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14541","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14541"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14541\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14775,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14541\/revisions\/14775"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8048"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14541"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14541"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14541"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}