{"id":14692,"date":"2022-04-10T16:55:44","date_gmt":"2022-04-10T14:55:44","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=14692"},"modified":"2023-04-23T19:55:10","modified_gmt":"2023-04-23T17:55:10","slug":"renau-la-ingenuidad-autentica-de-peter-gultzow-epilogo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/renau-la-ingenuidad-autentica-de-peter-gultzow-epilogo\/","title":{"rendered":"Renau. La ingenuidad aut\u00e9ntica de Peter G\u00fcltzow. Ep\u00edlogo"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;10648&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b15\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>En el verano de 1978 Peter G\u00fcltzow ten\u00eda 14 a\u00f1os, y viv\u00eda en el distrito boscoso de Mahlsdorf, de Berl\u00edn Oriental.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, alguien hizo un regalo a Peter y a Uwe, su hermano mayor. Era una antigua pintura sobre tela pegada en una tabla, muy deteriorada, y se les ocurri\u00f3 la idea de llevarla a restaurar.<\/p>\n<p>En la puerta de una casa de Kastanienallee ve\u00edan una placa grabada: Prof. Jos\u00e9 Renau,<em> Maler und Grafiker, Au\u00dfenwandmalerei<\/em>. (Profesor Jos\u00e9 Renau, pintor, gr\u00e1fico y muralista.) A Jos\u00e9 Renau no le hab\u00edan visto nunca, pero sab\u00edan que era artista. Tampoco hab\u00edan o\u00eddo hablar de \u00e9l nunca, ni hab\u00edan le\u00eddo su nombre en el peri\u00f3dico, ni su imagen en la televisi\u00f3n. Esto era extra\u00f1o, porque Peter y Uwe eran j\u00f3venes interesados en el arte. Los hermanos eran integrantes de una nueva clase media, resultado del milagro alem\u00e1n en la zona de ocupaci\u00f3n sovi\u00e9tica. Su hogar, como unos cuantos en la DDR, era complicado, con un padre aficionado a beber m\u00e1s de la cuenta, que al embriagarse se volv\u00eda violento.<\/p>\n<p>Animados por la expectativa de conocer personalmente a un artista, cogieron su tabla y se plantaron un s\u00e1bado por la tarde ante el jard\u00edn de la casa de la placa. Llamaron a la puerta y les abri\u00f3 una muchacha de poca estatura y pelo corto, liso y negro. Preguntaron si el Sr. Profesor pod\u00eda atenderles. La chica les invit\u00f3 a entrar sin hacer averiguaciones.<\/p>\n<p>Se llevaron una desconcertante sorpresa, porque se encontraron con una escena que no cuadraba en absoluto con la idea de los hermanos sobre el interior de la vivienda de un Se\u00f1or Profesor. Estaba llena de personas j\u00f3venes y alborotadoras, con caballetes y tableros frente a ellos, y en el centro, un viejecito.<\/p>\n<p>Un poco amilanados por la presencia de aquellos j\u00f3venes mucho m\u00e1s desenvueltos que ellos, se atrevieron a mostrar su tabla, y preguntaron al anciano si \u00e9l la podr\u00eda reparar. Ten\u00edan la impresi\u00f3n de resultar algo extravagantes, puesto que no sab\u00edan a ciencia cierta si se dirig\u00edan al Se\u00f1or Profesor.<\/p>\n<p>El viejecito tom\u00f3 la tabla y la examin\u00f3 atentamente. Hizo un comentario en un alem\u00e1n muy defectuoso y tartamudeante, algo as\u00ed como que el pintor de ese cuadro deb\u00eda ser muy pobre, porque la tela era muy barata. Les prometi\u00f3 darles una respuesta pronto. Luego, les pregunt\u00f3 si les apetecer\u00eda alguna vez pintar y dibujar, y si quer\u00edan volver el s\u00e1bado siguiente.<\/p>\n<p>Peter y Uwe, impresionados y nerviosos por lo que hab\u00edan conseguido, se apresuraron a regresar a su casa.<\/p>\n<p>As\u00ed fue como se inici\u00f3 una relaci\u00f3n de afecto entre Peter y un artista extranjero que le trataba sin ninguna displicencia; al rev\u00e9s, con inter\u00e9s y cari\u00f1o. Los hermanos frecuentaron durante a\u00f1os el hotelito de Kastanienallee. Uwe para hablar desahogadamente, y Peter para dibujar. Para ambos, aquella casa era un refugio de su desapacible entorno familiar.<\/p>\n<p>La tabla con la tela al \u00f3leo nunca fue restaurada por Renau, ya que no encontr\u00f3 tiempo ni oportunidad para ello. Sin embargo, pronto dej\u00f3 de ser importante para los G\u00fcltzow, muy satisfechos con el simple prop\u00f3sito de haber podido expresar su deseo, y por la relaci\u00f3n que surgi\u00f3 de su atrevimiento.<\/p>\n<p>Peter acud\u00eda a Kastanienallee todas las tardes que pod\u00eda, al salir de la escuela, aplazando hasta bien entrada la noche el regreso a su hosco hogar. Sus visitas carec\u00edan de sentido pr\u00e1ctico inmediato, al menos para Renau y la muchacha morena que viv\u00eda con \u00e9l, Marta Hofmann. Por eso Peter se esforzaba en ser \u00fatil. Por ejemplo, aprendi\u00f3 a dibujar. Y tambi\u00e9n ayudaba a Marta en las tareas dom\u00e9sticas, echaba una mano en las rutinas laborales de Renau y su equipo, que en aquellos a\u00f1os preparaban un mural exterior para un centro cultural de un barrio nuevo de la ciudad de Erfurt, o hac\u00eda recados. En ocasiones, acompa\u00f1aba a Marta al banco, para cobrar unos cheques que Renau hab\u00eda recibido por correo o que acababa de firmar.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s importante para \u00e9l era el calor humano, el afecto tranquilo que se disfrutaba en aquella casa, en oposici\u00f3n al miedo o a la frialdad que se respiraba en su propio hogar. Era obvio que en Kastanienallee hab\u00eda bastante caos. Pero no era como el de su casa; era enriquecedor, productivo, vitalista.<\/p>\n<p>A veces, Peter presenciaba disputas subidas de tono entre la disc\u00edpula y el maestro. Esto le dejaba at\u00f3nito, porque no sab\u00eda de qu\u00e9 lado ponerse. Evocaba las peleas de su padre con su madre, la agresividad del progenitor, tan distinta a la del artista. Intentaba entender las causas de unos conflictos que a \u00e9l le parec\u00edan absurdos, inexplicables, bald\u00edos.<\/p>\n<p>La mayor parte del tiempo, Peter se dedic\u00f3 a observar lo que pasaba en aquella casa, las minuciosas actividades de Renau, las fascinantes visitas que recib\u00eda, espa\u00f1oles, alemanes, latinoamericanos, familiares que hablaban una lengua que, seg\u00fan Marta, no era espa\u00f1ol\u2026<\/p>\n<p>Poco a poco se fue dando cuenta de que Jos\u00e9 Renau era un artista de categor\u00eda internacional, que hab\u00eda trabajado con grandes pintores, y conocido y tratado personalmente a genios como Picasso o John Heartfield. El muchacho se zambull\u00eda en la biblioteca de Renau, y pasaba horas hojeando los vol\u00famenes ilustrados, y a trav\u00e9s de ellos intu\u00eda que m\u00e1s all\u00e1 de Mahlsdorf, m\u00e1s all\u00e1 de la ciudad partida por el muro, m\u00e1s all\u00e1 de la barrera de alambre de espino, de las fronteras alemanas, del continente, del oc\u00e9ano, hab\u00eda un mundo lleno de historias, de aventuras, de selvas, de ind\u00edgenas\u2026<\/p>\n<p>Un d\u00eda, Renau le cont\u00f3 que en M\u00e9jico, las indias le llamaban <em>tonati\u00fa,<\/em> porque era rubio, y que una de ellas le coment\u00f3 con admiraci\u00f3n: \u201cSe\u00f1or Renau, qu\u00e9 frente tan alta tiene usted\u201d, porque ellos la ten\u00edan muy estrecha; y Renau le contest\u00f3: \u201cS\u00ed. Desde la nariz, hasta aqu\u00ed\u201d, e hizo un arco con la mano sobre la cara hasta llegar el occipucio.<\/p>\n<p>Otro d\u00eda, el artista relat\u00f3 d\u00f3nde obtuvo ciertos incunables de los que estaba muy orgulloso, unos libros primitivos, desgastados e impresos en unas letras que a Peter le recordaban el antiguo alem\u00e1n en el que estaban escritos los carteles de algunas calles y de algunas estaciones de metro muy viejas de Berl\u00edn.<\/p>\n<p>Dec\u00eda Renau que los hab\u00eda comprado en rastros de M\u00e9jico y otras ciudades, a indios analfabetos que desconoc\u00edan el extraordinario valor de lo que estaban vendiendo en sus jarapas extendidas sobre el polvo. Llegaron a sus manos a trav\u00e9s de un itinerario tortuoso. Primero, arrebatados de sus estanter\u00edas, en los tiempos de la revoluci\u00f3n, a principios del siglo, cuando los sublevados asaltaron sacrist\u00edas de iglesias, casas de campo y palacios, saqueando lo que encontraban en su interior. Hab\u00edan repartido el bot\u00edn, y cada soldado sobreviviente se hab\u00eda llevado algo a su pueblo. Luego, a medida que iban necesitando dinero, lo llevaban al mercado y lo vend\u00edan a quien les diera unos pocos pesos.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana, ordenando trastos en el s\u00f3tano, dio con un trozo de lienzo pintado al \u00f3leo, exactamente la mitad del cuadro original. Lo subi\u00f3 para ense\u00f1\u00e1rselo a Renau y \u00e9ste le dijo que lo hab\u00eda pintado en M\u00e9jico en 1946, y se lo regal\u00f3.<\/p>\n<p>El artista ten\u00eda rasgos desconcertantes. Tiraba a la basura rollos enteros de pel\u00edcula filmada, que Peter recog\u00eda y se los llevaba a su casa, sin decir nada a Renau. Otros d\u00edas, el viejecito se afanaba en cortar a trocitos ciertos negativos, antes de echarlos en el cubo de los desperdicios. Al ver que Peter le miraba con asombro, le dec\u00eda, \u201cTambi\u00e9n hay espionaje en la basura\u201d, y le dejaba todav\u00eda m\u00e1s pasmado.<\/p>\n<p>Cierta aciaga ocasi\u00f3n, Peter abri\u00f3 una c\u00e1mara Hasselblat pensando que estaba vac\u00eda, con el prop\u00f3sito de ponerle una pel\u00edcula y practicar con ella, pero se encontr\u00f3 con que estaba cargada, y vel\u00f3 el carrete. Durante unos d\u00edas, permaneci\u00f3 moh\u00edno y atento a la reacci\u00f3n de Renau, que al ir a revelar el contenido de la Hasselblat se sorprendi\u00f3 al verlo borrado. Avergonzado, Peter termin\u00f3 por confesar a Renau el accidente. La reacci\u00f3n del artista le dej\u00f3 estupefacto, porque dedujo que se hab\u00eda dado cuenta de todo. \u201cLo peor no es la p\u00e9rdida de las fotos\u201d, vino a decir, \u201csino que te hubieras callado. Hay que confesar los errores.\u201d La lecci\u00f3n moral qued\u00f3 impresa en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>El muchacho fue cumpliendo a\u00f1os y transform\u00e1ndose en un joven. Una tarde de fin de semana, Renau le hizo un encargo especial, con el que demostraba su confianza absoluta en \u00e9l. Le dio divisas y le pidi\u00f3 que fuera a un <em>Intershop,<\/em> una de esas tiendas en las que se encontraba todo lo que faltaba en la RDA, para que le comprara whisky norteamericano, porque se le hab\u00eda acabado la provisi\u00f3n, y el que destilaban en el Este era matarratas.<\/p>\n<p>Peter realizaba todo esto sin rechistar, sin hacer preguntas, s\u00f3lo almacen\u00e1ndolo en su interior. Con el paso del tiempo, muerto el artista, Peter lament\u00f3 no haber interrogado m\u00e1s al viejo creador. Habr\u00eda podido escribir un buen relato con los peque\u00f1os secretos de Renau. Por ejemplo, le intrigaba una bala que el espa\u00f1ol ten\u00eda en la mesilla de noche. \u00bfDe qu\u00e9 guerra o revoluci\u00f3n la habr\u00eda sacado Renau? \u00bfCu\u00e1l pod\u00eda ser el sentido de aquel proyectil para el artista?<\/p>\n<p>Peter lleg\u00f3 a dormir algunas noches en la casa de Kastanienallee. La primera vez fue en compa\u00f1\u00eda de su madre y su hermano Uwe. El padre hab\u00eda vuelto al hogar en un estado de \u00e1nimo extremadamente violento, y los tres hab\u00edan decidido huir, ponerse a salvo. Renau les acogi\u00f3 con cordialidad, y les prepar\u00f3 sitio en su ca\u00f3tica casa.<\/p>\n<p>Con frecuencia permanec\u00eda en silencio al lado del artista, contemplando c\u00f3mo con sus manos y algunos instrumentos formaba estupendos fotomontajes o dibujaba figuras maravillosas en grandes cartones.<\/p>\n<p>A veces, la c\u00f3lera dominaba al artista. Peter presenci\u00f3 la expulsi\u00f3n de Marta Hofmann del hotelito de Kastanienallee, tras una discusi\u00f3n que no pudo entender porque la hicieron en espa\u00f1ol, pero que, de haberla comprendido, le habr\u00eda resultado igualmente misteriosa, como la de todos los adultos.<\/p>\n<p>Peter iba entonces cada d\u00eda al hotelito, para asistir al viejo artista. Le hac\u00eda la comida y le limpiaba la casa. Lo tom\u00f3 como una obligaci\u00f3n natural, para compensar a Renau de todo lo que hab\u00eda aprendido de \u00e9l. Sab\u00eda que dejarle solo era una temeridad, porque el viejo no comer\u00eda ni se asear\u00eda.<\/p>\n<p>A la vuelta de uno de los viajes fabulosos a su patria, el maestro tuvo que ser operado del coraz\u00f3n. Pareci\u00f3 recuperarse, pero a las pocas semanas Marta, que hab\u00eda regresado a Kastanienallee, llam\u00f3 muy temprano a Peter a su casa, porque Renau se hab\u00eda ca\u00eddo de la cama y no pod\u00eda moverlo. Entre los dos decidieron llamar a una ambulancia, que se llev\u00f3 al anciano, en medio de una lluvia de insultos y protestas, porque el hombre sab\u00eda que ya no volver\u00eda m\u00e1s a su hogar.<\/p>\n<p>Peter le iba a visitar a diario. Se quedaba a su lado, observando con incredulidad su cuerpo acartonado, echado en la cama de aquel hospital de autoridades en el que s\u00f3lo se podr\u00eda entrar con permisos especiales. Renau dormitaba, mientras Peter echaba ojeadas indiferentes a unos edificios no muy lejanos, situados al otro lado del muro. Incluso lleg\u00f3 a dormir all\u00ed algunas noches, despu\u00e9s que el anciano moribundo, perdidas sus facultades mentales, confundi\u00f3 a Marta Hofmann con su mujer, una espa\u00f1ola que Peter no hab\u00eda conocido, y la ech\u00f3 de la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La muerte del artista le doli\u00f3 tanto como si se hubiera quedado hu\u00e9rfano. Pero lo que m\u00e1s le afect\u00f3 fue la reacci\u00f3n de indiferencia en la RDA. La televisi\u00f3n emiti\u00f3 un reportaje biogr\u00e1fico, los diarios publicaron necrol\u00f3gicas y algunas revistas especializadas se hicieron eco del trabajo del artista internacional. Pero a Peter esto le supo a poco, pues al cabo de unos meses, la memoria de Renau fue sepultada por el olvido, una muestra de la superficialidad de aquella sociedad para la que el artista hab\u00eda trabajado con fe y ah\u00ednco, a pesar de pertenecer a otra.<\/p>\n<p>Entonces pens\u00f3 que la misi\u00f3n vindicatoria quiz\u00e1 estaba reservada para \u00e9l, un tipo t\u00edmido y que no era especialista en historia del arte. Sin embargo, \u00e9l hab\u00eda conocido bien a Renau y hab\u00eda aprendido muchas cosas en su casa.<\/p>\n<p>Peter escribi\u00f3 a la direcci\u00f3n de la DFF, televisi\u00f3n oficial y \u00fanica, el primer lugar de trabajo del artista en la RDA. Al poco tiempo recibi\u00f3 una carta protocolaria, explicando que la emisora audiovisual ya hab\u00eda cumplido con el documental biogr\u00e1fico.<\/p>\n<p>El joven se qued\u00f3 perplejo. Entonces sinti\u00f3 que la confianza en el estado socialista, el de la nueva sociedad, el hombre nuevo, que Renau hab\u00eda alimentado en \u00e9l, empezaba a flaquear.<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, en 1988, envi\u00f3 la copia de un viejo fotomontaje del Herr Professor a la revista <em>Eulenspiegel,<\/em> donde el artista espa\u00f1ol hab\u00eda publicado decenas de fotomontajes, reclamando que se acordaran de Renau. Esta vez, en la contestaci\u00f3n postal le invitaron a visitar la redacci\u00f3n. Peter acudi\u00f3 animado. Sin embargo, los periodistas se limitaron a escucharle, y no le prometieron nada.<\/p>\n<p>\u00danicamente hab\u00eda logrado publicar un art\u00edculo reivindicando la memoria de Renau en la revista <em>Neue Zeit<\/em>, ir\u00f3nicamente el \u00f3rgano del partido cristiano dem\u00f3crata de la RDA, escrito en colaboraci\u00f3n con una amiga que estudiaba historia del arte. La fe de Peter en la capacidad de supervivencia del sistema se desmoron\u00f3 un a\u00f1o antes que el Muro.<\/p>\n<p>Sin embargo, sinti\u00e9ndose en deuda con aquel hombre que hab\u00eda sustituido a su padre en su formaci\u00f3n personal y emocional, Peter compuso trabajosamente una conferencia sobre Renau, acompa\u00f1ada de una proyecci\u00f3n de diapositivas. La idea de presentarse ante un p\u00fablico le horrorizaba, a causa de su timidez. Pero se sobrepuso a ella gracias a su sentido de la responsabilidad.<\/p>\n<p>Peter resumi\u00f3 ante los asistentes la vida de Renau, desde su nacimiento en la remota ciudad de Valencia, hasta su muerte en Berl\u00edn, subrayando la dedicaci\u00f3n y el compromiso del artista con el socialismo. La conferencia, pronunciada ante un p\u00fablico local en un centro cultural del barrio donde viv\u00eda, fue un \u00e9xito.<\/p>\n<p>Peter G\u00fcltzow trabaja hoy en una biblioteca de Berl\u00edn, atendiendo el inter\u00e9s cultural de los vecinos, orient\u00e1ndolos, estimul\u00e1ndolos. Con la misma ingenuidad y el mismo empe\u00f1o que Renau le transmiti\u00f3 a \u00e9l cuando m\u00e1s lo necesitaba.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2022%2F04%2F25-Bio-Renau-Epilogo-copia.pdf||target:%20_blank|&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;10648&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2022%2F04%2F25-Bio-Renau-Epilogo-copia.pdf||target:%20_blank|&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":14705,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[521,25,510],"tags":[],"class_list":["post-14692","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografia-actualidaza","category-cultura-y-comunicacion","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/P1010050-copia.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-3OY","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14692","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14692"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14692\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14789,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14692\/revisions\/14789"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14705"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14692"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14692"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14692"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}