{"id":15103,"date":"2022-08-30T16:22:44","date_gmt":"2022-08-30T14:22:44","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=15103"},"modified":"2023-04-23T20:12:26","modified_gmt":"2023-04-23T18:12:26","slug":"pio-baroja-la-novela-y-yo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/pio-baroja-la-novela-y-yo\/","title":{"rendered":"P\u00edo Baroja, la novela y yo (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Una serie de<strong> Fernando Bell\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Introducci\u00f3n de Waltraud Garc\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>El editor de <em>Agroicultura-Perinquiets<\/em> se est\u00e1 quedando sin temas. En realidad se est\u00e1 quedando sin colaboradores, fatigados de no cobrar por su trabajo. Es la eterna historia del publicista, el periodista y el literato modernos, que apenas viven del cuento, y para comer deben de colocarse a sueldo como maestros ciruelos, funcionarios de covachuela o matones ret\u00f3ricos que escriben discursos a los poderosos del momento.<\/p>\n<p>Me ha pedido que prologue esta nueva serie dedicada a don P\u00edo Baroja y Nessi, novelista, hombre humilde y errante, a quien ley\u00f3 de adolescente, sin dejarlo jam\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDe qu\u00e9 va esta serie, don Fernando?<\/p>\n<p>\u2014Pues iba a tratar en un principio de las novelas sobre Aviraneta, un hombre de acci\u00f3n, lejano pariente de don P\u00edo. Pero hace tiempo encontr\u00e9 una tesis doctoral bastante buena sobre el asunto en una caseta de libros viejos, y comprend\u00ed que no podr\u00eda superarla. (<em>P\u00edo Baroja y la historia<\/em>, de Francisco J. Flores Arroyuelo) Luego me dije que ser\u00eda interesante tratar de compilar lo que don P\u00edo escribi\u00f3 sobre su forma de novelar, montones de cuartillas a lo largo de su carrera. Tambi\u00e9n encontr\u00e9 otras publicaciones, tesis doctorales y elaboraciones acad\u00e9micas que despejaban el camino de la novedad. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda a\u00f1adir yo, do\u00f1a Waltraud, a tan autorizadas voces?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY luego? \u2014me sali\u00f3, expresi\u00f3n gallega que debe venir de la familia de mi padre, el emigrante en Alemania<\/p>\n<p>\u2014Luego de descartar esos caminos ya recorridos, pens\u00e9 que la \u00fanica novedad que yo pod\u00eda aportar ser\u00eda mi propia experiencia con Baroja. Mis lecturas tempranas, mi fidelidad a \u00e9l, su magisterio en el oficio, su armadura de viejo achacoso, malhumorado y esc\u00e9ptico. Uno se va pareciendo con la edad a quienes le han configurado, y don P\u00edo Baroja ha sido un segundo padre para m\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Entonces va a hablar de usted mismo, una especie de autobiograf\u00eda literaria.<\/p>\n<p>\u2014No es ese el prop\u00f3sito, aunque la serie transcurrir\u00e1 por ah\u00ed. Yo me tengo por escritor, novelista y ensayista b\u00e1sicamente, y luego periodista. Con este \u00faltimo oficio me he ganado la vida. Y he empleado los ratos libres para practicar la literatura.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfS\u00f3lo practicar? Quiero decir, que habr\u00e1 publicado algo.<\/p>\n<p>\u2014Una biograf\u00eda de un pintor comunista (<a href=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/category\/series\/biografia-actualidaza\/\"><em>Renau, la abrumadora responsabilidad de arte<\/em><\/a>, y un libro pr\u00e1ctico sobre t\u00e9cnicas de periodismo (<a href=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/category\/series\/los-informativos-electronicos\/\"><em>Los informativos electr\u00f3nicos<\/em><\/a>). Por eso digo practicar. Soy un autor con dos libros publicados (reproducidos en <em>Agroicultura Perinquiets)<\/em>. Esto me tuvo amargado alg\u00fan tiempo, y llegu\u00e9 a sospechar que mi trabajo carec\u00eda de m\u00e9rito. Asomarme a ese abismo me separ\u00f3 de \u00e9l. Comprend\u00ed que el m\u00e9rito no est\u00e1 en la obra publicada, sino en la obra escrita. A lo largo de los tiempos, los escritores ignorados han sido multitud. En unos pocos casos alguien les ha sacado del anonimato. Pero queda la multitud que sigue fuera del juego editorial. Me refiero a personas con oficio, con obra apreciable y s\u00f3lida. Fue entonces cuando empec\u00e9 a conocer el mundo digital. Encontr\u00e9 en \u00e9l la oportunidad que no hab\u00eda tenido en el papel. Que tuviera escasa o nula penetraci\u00f3n en el p\u00fablico no era un problema. La clave era poner a disposici\u00f3n de los lectores mis trabajos. Que los lean o no depende de la buena publicidad y de lo aleatorio. Muchas personas se editan a su costa un libro, y luego de imprimirlo no pueden venderlo y lo acaban regalando. As\u00ed que es mero pragmatismo nada vergonzoso regalarlo directamente, infiltrarlo en la Red a disposici\u00f3n de cualquier lector de los m\u00e1s alejados rincones del planeta.<\/p>\n<p>\u2014Pero no formar parte de la n\u00f3mina de autores publicados, le condena a ser un escritor inexistente.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 le voy a hacer yo! La mayor\u00eda de los escritores m\u00e1s publicados dejar\u00e1n de existir en cuanto mueran o incluso antes.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNunca se ha presentado a concursos?<\/p>\n<p>\u2014Claro que s\u00ed. Me dieron un primer premio <em>ex aequo<\/em> en M\u00f3stoles. Nada m\u00e1s. Mi estilo, que debe mucho a la sencillez barojiana, era disuasivo para los jurados. Para aspirar a un premio tienes que ser un personaje conocido, al menos para alguien del jurado. Y otro requisito es tener una escritura ret\u00f3rica que parezca novedosa. Los dos juntos garantizan el \u00e9xito. Cuando era joven y frecuentaba c\u00edrculos literarios, una chica francesa me dijo que mis cuentos eran romos y vulgares. Lo que quer\u00eda decir es que mi estilo no era ret\u00f3rico, no que la narraci\u00f3n fuera mala o la trama aburrida, porque los otros autores del grupo escrib\u00edan cosas a veces incomprensibles, a veces inanes, pero con un estilo pomposo. \u00bfQuiere que le ponga un ejemplo?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, por favor.<\/p>\n<p>\u2014Pues esto es un p\u00e1rrafo que he le\u00eddo no hace mucho en una revista digital, <em>Campo de Rel\u00e1mpagos<\/em>, firmado por Mario Bellat\u00edn, a quien no conozco ni s\u00e9 qui\u00e9n es, titulado \u201cLas nuevas escrituras\u201d. <em>En este momento deseo referirme a la necesidad de la aparici\u00f3n de una Nueva Escritura. De una manera de narrar propia que, de alguna forma, se\u00f1ale, refleje, el genocidio an\u00f3nimo, de una intensidad apenas conocida en su verdadera dimensi\u00f3n, que atraviesa nuestro territorio, desde las nevadas zonas donde habitan los inuits en Canad\u00e1, pasando por la eugenesia sistem\u00e1tica que se lleva a cabo en los alrededores o centros de las principales ciudades de los Estados Unidos, y que sigue su avance asesino hacia el sur, tomando la totalidad de M\u00e9xico, de Centro Am\u00e9rica, las costas negras del Pac\u00edfico, los distintos pa\u00edses de Sudam\u00e9rica, los Andes, que, a partir de diferentes posturas pol\u00edticas, son campos propicios para la aparici\u00f3n constante de la muerte. <\/em>\u00bfEntiende lo que quiero decir?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSe refiere a lo que quiere decir el autor citado? Pues la verdad es que no.<\/p>\n<p>\u2014Yo tampoco. Lo pongo como ejemplo de ret\u00f3rica vac\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014En el periodismo ha conseguido usted alg\u00fan <em>scoop<\/em>, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>\u2014Creo que fui el primer periodista espa\u00f1ol que entrevist\u00f3 a Nelson Mandela. Y no he sido un mal reportero, aunque tambi\u00e9n he hecho un poco el ganso. Trabajar en la televisi\u00f3n me ha permitido ir a lugares del mundo a los que uno no va con su sueldo. Pero habr\u00eda preferido trabajar en un medio escrito. Empec\u00e9 as\u00ed. En 1967 estudiaba Filosof\u00eda y Letras. En vieja facultad conoc\u00ed a un estudiante con quien desde entonces he mantenido relaci\u00f3n, Andr\u00e9s Arenas, profesor de instituto de Ingl\u00e9s luego, y autor de varios libros, entre ellos una estupenda biograf\u00eda de Hemingway. Publicamos una revista que llamamos \u201cNO SI\u201d, por llevar la contraria. Fueron dos o tres n\u00fameros, y nos dej\u00f3 satisfacciones, sobre todo la de hacerla juntos. La escrib\u00edamos a m\u00e1quina con un par de papeles de calco, esa fue toda nuestra circulaci\u00f3n. Al a\u00f1o siguiente me matricul\u00e9 en la Escuela de Periodismo de Madrid.<\/p>\n<p>\u2014Gracias, don Fernando, y que tenga suerte con su trabajo.<\/p>\n<p>\u2014Ya le digo, do\u00f1a Waltraud, lo mejor es la satisfacci\u00f3n de hacerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Uno<\/strong><\/p>\n<p>Admiro y envidio a quienes conocen bien la Teor\u00eda de la Literatura. A quienes escribimos novelas este conocimiento nos resulta muy \u00fatil. El problema es que la Teor\u00eda de la Literatura, para quienes la urden y argumentan, es un secreto intrasmisible. Lo he intentado con algunos acad\u00e9micos, y no entend\u00eda casi nada. Hay excepciones.<\/p>\n<p>Me consta que en las universidades anglosajonas existe una materia llamada <em>Professional Writting<\/em> bastante \u00fatil en todas las ramas de la creaci\u00f3n literaria, incluido el ensayo. Tambi\u00e9n es usual en los pa\u00edses de ese \u00e1rea ling\u00fc\u00edstica que los escritores reconocidos y los no tan populares dicten lecciones en los <em>Colleges<\/em> basadas en su pr\u00e1ctica y en su conocimiento. Esto interesa m\u00e1s que las construcciones te\u00f3ricas.<\/p>\n<p>Me he formado como periodista y como escritor por mi cuenta. Las clases de la Escuela Oficial de Periodismo me fueron \u00fatiles muy en general, incluidos los profesores, que parec\u00edan algunos sacados de los recuerdos del P\u00edo Baroja estudiante; pero es la experiencia la que construye el conocimiento. Como los autores profesionales (\u00bfsoy un periodista profesional a mis 72 a\u00f1os, ahora que trabajo sin cobrar? esto no es del todo verdad, cobro mi pensi\u00f3n), echo en falta una base t\u00e9cnica aprendida en las aulas. Casi todos los que se dedican a la m\u00fasica han pasado por un conservatorio. Hoy son raros los artistas pl\u00e1sticos que no se han licenciado en Bellas Artes. Pero entre los escritores y los periodistas predominan los que \u201cse han hecho a s\u00ed mismos\u201d. Para ser un buen profesional hay que dominar las t\u00e9cnicas de tu oficio, y cuando no has asistido a una buena escuela, ese dominio cuesta a\u00f1os.<\/p>\n<p>Se puede objetar que el artista es una persona dotada por la naturaleza o el destino, que, o lleva dentro la inspiraci\u00f3n o no puede pasar de artesano. Pues es posible, pero para llegar a profesional se ha de atravesar el artesanado. Hasta bien entrada la Edad Moderna, las ense\u00f1anzas art\u00edsticas (la <em>techn\u00e9<\/em> griega) segu\u00edan un curso indeclinable: se aprend\u00eda con el maestro y en casa del maestro. Luego vino la educaci\u00f3n reglada, y se perdieron las ventajas de la pr\u00e1ctica diaria del oficio.<\/p>\n<p>Dos de los pocos casos que conozco de buena ense\u00f1anza de la Teor\u00eda de la Literatura son el de <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/c\/Jes%C3%BAsGMaestro\">Jes\u00fas Maestro<\/a>, profesor en la universidad de Vigo y que se atiene al Materialismo Filos\u00f3fico de Gustavo Bueno, y el de <a href=\"http:\/\/alfonsomartinjimenez.blogs.uva.es\/presentacion-2\/\">Alfonso Mart\u00edn Jim\u00e9nez<\/a>, profesor en la universidad de Valladolid. Pongo los enlaces a disposici\u00f3n del lector curioso. Tambi\u00e9n encuentro destacable la serie de Youtube del malague\u00f1o Adelardo M\u00e9ndez Moya, <a href=\"https:\/\/retrologando.com\/\">Retrologando<\/a>, que resume con precisi\u00f3n e ingenio en veinte o treinta minutos la trayectoria de un escritor, de un director de cine y hasta de los autores de lo que en mi juventud llam\u00e1bamos tebeos o historietas.<\/p>\n<p>Advierto de todo esto para que se me disculpe el atrevimiento de tener mi propia teor\u00eda de la literatura, as\u00ed en min\u00fascula.\u00a0 A falta de lecciones que nunca recib\u00ed, he tenido que ir construy\u00e9ndome un an\u00e1lisis propio, para entenderme a m\u00ed mismo y para entender a los dem\u00e1s en el campo de la creaci\u00f3n literaria. Admito que he tomado lecciones en <em>YouTube<\/em>, pero hay que hacerlo con m\u00e9todo y constancia, no valen los cursillos o seminarios de creaci\u00f3n literaria o, por ser justos, valen poco.<\/p>\n<p>Lo primero que me fastidi\u00f3 fue reconocer que escribir una novela requiere un orden. Me fastidi\u00f3 porque, no sabiendo yo c\u00f3mo hacerlo, la improvisaci\u00f3n era mi \u00fanico \u00fatil, y me costaba un gran trabajo. As\u00ed que empec\u00e9 a leer con el l\u00e1piz en la mano, subrayando y apuntando notas. Me sirvi\u00f3 de mucho. Lo hice m\u00e1s o menos desde los 16 a\u00f1os, sin auxilio de nada ni de nadie, porque cuando buscaba consejo en los libros no me enteraba de nada, y en las personas, daba casi siempre con un pedante acomplejado.<\/p>\n<p>Ese trabajo de juventud se convirti\u00f3 en un s\u00f3lido cimiento sobre el que no constru\u00ed edificios (novelas) hasta pasados los treinta a\u00f1os y, sobre todo, a partir de los cincuenta. Mejores o peores, mis novelas est\u00e1n colgadas en la p\u00e1gina <a href=\"http:\/\/perinquiets.com\/novelas-y-relatos\/\"><strong><em>Perinquiets-Libros<\/em><\/strong><\/a>. El hecho de que no haya publicado en papel ninguna se debe a razones pr\u00e1cticas: no encontr\u00e9 editor que hiciera su trabajo, publicar, distribuir y vender el libro y me ha parecido que ponerlos al alcance de cualquiera en lugares remotos del planeta, y gratis, es una buena idea. Los hay que se pagan la impresi\u00f3n, algo que se ha convertido en un negocio de p\u00edcaros y farsantes en ese mundo basado en la ilusi\u00f3n y en el ego del escritor no reconocido en los <em>media<\/em>.<\/p>\n<p>P\u00edo Baroja, a quien va dedicada esa serie, dec\u00eda en sus memorias que nunca leer\u00eda las de un gran escritor, porque le desilusionar\u00eda; \u201cpero de un escritor oscuro, puede que s\u00ed\u201d. Me siento aludido, y lo tengo en cuenta en la redacci\u00f3n de estas p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>Mi primer novelista de fuste fue P\u00edo Baroja. Y sigue siendo mi favorito, cosa que no debe interpretarse como que me parece el mejor. Me debe de pasar lo que Andr\u00e9s Trapiello defini\u00f3 como el <em>lector barojiano<\/em>: \u201cLos lectores de Baroja parecer\u00edan siempre salidos de sus novelas, como una formaci\u00f3n cordial de su literatura, quiz\u00e1 por que en el fondo terminan pensando lo mismo que \u00e9l\u201d. Y tambi\u00e9n, \u201cCuando a uno le gusta Baroja no hay libros mejores o peores entre los suyos.\u201d Me pasa a m\u00ed, que no he le\u00eddo todo Baroja, como a Trapiello, que debe tener h\u00e1bitos de lectura insoportables para mortales normalitos.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, se me ha ocurrido preparar una serie para <strong><em>Agroicultura-Perinquiets<\/em><\/strong> dedicada al gran autor vasco. Para hacerla bien, me ver\u00e9 obligado a argumentar y sintetizar mi teor\u00eda de la novela, basada en la experiencia de mi oficio.<\/p>\n<p>Hela en un par de p\u00e1rrafos.<\/p>\n<p>La novela moderna, la que tiene una estructura literaria que supera a las narraciones \u00e9picas antiguas y medievales, se plasma por primera vez en el <em>Quijote<\/em>, as\u00ed que nuestra lengua, el espa\u00f1ol, tiene la suerte de ser la iniciadora de un g\u00e9nero; algo que no es casual, sino la manifestaci\u00f3n de un hecho hist\u00f3rico. Cervantes vive en la gran potencia imperial de la \u00e9poca. Lo que resulta chocante es que no fue consciente de su innovaci\u00f3n, y hasta el \u00faltimo instante de su vida, crey\u00f3 que la novela bizantina, el <em>Persiles y Sigismunda<\/em>, era la buena y verdadera. Quiz\u00e1 el <em>Quijote<\/em> fuera para \u00e9l un experimento o una broma.<\/p>\n<p>La literatura, como cualquier disciplina art\u00edstica, se dirige a las emociones del ser humano. Otros aspectos de la inventiva de los hombres y mujeres se dirigen a la raz\u00f3n, al aprovechamiento cient\u00edfico y t\u00e9cnico, a responder a las necesidades f\u00edsicas y morales. El novelista y el poeta necesitan una formaci\u00f3n y una experiencia est\u00e9tica y psicol\u00f3gica que le permita objetivar escenarios, tramas y personajes. Salvo en tipos excepcionales como Jorge Manrique o Garcilaso, ambos muertos j\u00f3venes y en asedios, al escritor le cuesta d\u00e9cadas llegar a serlo.<\/p>\n<p>La virtud no es dominar la t\u00e9cnica. La virtud literaria, el valor est\u00e9tico lo pone el creador. Hay creador sin t\u00e9cnica o con una t\u00e9cnica basta y elemental. Pero el dominio de la t\u00e9cnica no garantiza una creaci\u00f3n valiosa, como mucho un follet\u00edn mediocre.<\/p>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 se va a hacer! A m\u00ed el libro que me gusta es el que no tiene ni principio ni fin. Ni alfa ni omega. Me agrada la novela permeable y porosa, como la llama un amigo nuestro; melod\u00eda larga que sigue y no concluye<\/em>, escribi\u00f3 Baroja en el pr\u00f3logo de <em>Los amores tard\u00edos<\/em>.<\/p>\n<p>Sondeando en libros de acad\u00e9micos sobre Baroja he encontrado testimonios de los que se deduce que los novelistas espa\u00f1oles que empiezan a publicar a inicios del siglo XX, Baroja entre ellos, utilizan estilos, <em>registros<\/em> se dir\u00eda ahora, de pura vanguardia. Rompen la estructura de la novela, como hicieron sus contempor\u00e1neos franceses, ingleses o alemanes. Son novedosos y atrevidos, pero al escribir en espa\u00f1ol y desde Espa\u00f1a han sido ninguneados en beneficio de for\u00e1neos. S\u00f3lo los investigadores expertos europeos o norteamericanos conocen esta impostura, que ha desbordado, como suele suceder en casos semejantes, las fronteras y ha quedado como verdad inapelable: los novelistas espa\u00f1oles son mediocres, al lado de sus colegas transpiren\u00e1icos. Eso dejando de lado la novel\u00edstica hispanoamericana, la portuguesa y la brasile\u00f1a, plagada de autores extraordinarios.<\/p>\n<p>Esta ruptura de la novela convencional tiene un valor especial, que tambi\u00e9n ha pasado inadvertido. En el declive del siglo XX se han publicado en Espa\u00f1a novelitas y novelones que pasan por novedades literarias. La ignorancia y la cara dura siguen siendo moneda corriente en la literatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Dos<\/strong><\/p>\n<p>Mi padre, una persona con elevado amor propio, fue empleado de banca. La guerra civil le empiton\u00f3 en su adolescencia, en medio de sus estudios elementales, que nunca complet\u00f3. Pero el ansia de saber le condujo a crear en el cuarto de estar una librer\u00eda de ficci\u00f3n y de ensayo. La mayor\u00eda de los vol\u00famenes era de la Colecci\u00f3n Austral.<\/p>\n<p>Yo crec\u00ed en un comedor-sala de estar una de cuyas paredes estaba cubierta de libros. Para m\u00ed aquella visi\u00f3n fue natural, pero era una anomal\u00eda en el hogar de un empleado de banca. Entre otras cosas porque mi padre fue pluriempleado, y no s\u00e9 de d\u00f3nde sacaba el tiempo para leer. Muchos de aquellos libros los he heredado, y contienen marcas, subrayados y breves anotaciones. Los ley\u00f3. Ley\u00f3 a Hegel, a Kant, a Dickens, a Dostoievski, a Ortega y Gasset, a Unamuno, a Valle Incl\u00e1n, a Ramiro de Maeztu, a Azor\u00edn, a Baroja y a muchos m\u00e1s, espa\u00f1oles y extranjeros.<\/p>\n<p>Antonio Bell\u00f3n no habr\u00eda sido un buen profesor o maestro, porque las intentonas que realiz\u00f3 conmigo y con mis hermanos le sacaban de quicio, y a nosotros todav\u00eda m\u00e1s. Pero s\u00ed habr\u00eda sido un excelente acad\u00e9mico, un estudioso. La formaci\u00f3n de mi padre se la procur\u00f3 \u00e9l mismo, a base de la experiencia, la dedicaci\u00f3n y el esfuerzo. Era defectuosa, pero s\u00f3lida. De familia religiosa, lo m\u00e1s curioso de \u00e9l es que su actitud moral no era la del cat\u00f3lico, laxa y optimista, sino la del protestante, m\u00e1s luterano que calvinista. Se aferraba al principio de que el trabajo es la garant\u00eda de la salvaci\u00f3n. Debe estar en el m\u00e1s alto de los cielos luteranos.<\/p>\n<p>Alguna vez que me pill\u00f3 trasteando en la biblioteca, me advirti\u00f3 que algunos de aquellos libros no eran para m\u00ed, que no iba a entenderlos, pero jam\u00e1s me prohibi\u00f3 leer nada. Se refer\u00eda a las novelas, que contienen m\u00e1s veneno que las teor\u00eda filos\u00f3ficas.<\/p>\n<p>Tendr\u00eda yo doce o catorce a\u00f1os cuando me regal\u00f3 por Reyes <em>Los pilotos de Altura<\/em>, de P\u00edo Baroja. Fue el primer libro suyo que le\u00ed. Luego vinieron <em>Las inquietudes de Shanti And\u00eda<\/em>, <em>Aventuras, Inventos y Mixtificaciones de Silvestre Paradox<\/em>, <em>La leyenda de Ja\u00fan de Alzate<\/em>, hasta leerme m\u00e1s o menos la mitad de su producci\u00f3n, en ocasiones dos y hasta tres veces una novela, adem\u00e1s de sus memorias y ensayitos.<\/p>\n<p>Sin embargo, el autor que m\u00e1s me influy\u00f3 hasta los dieciocho a\u00f1os fue Azor\u00edn, de quien mi padre ten\u00eda casi todos los libros publicados en Austral, m\u00e1s que las novelas de Baroja. Quiz\u00e1 eso, tener a mano tanta obra, me mantuvo en ella. Me pregunto qu\u00e9 encontrar\u00eda mi padre en Azor\u00edn, algo que no pudo ser lo mismo que vi yo.<\/p>\n<p>Azor\u00edn era un escritor sumergido en una melancol\u00eda que hoy me recuerda al budismo. Y yo en mi juventud universitaria era un tipo melanc\u00f3lico, la afectaci\u00f3n que tuvo en m\u00ed el tr\u00e1nsito a la madurez, por razones que me voy a saltar, porque este texto se est\u00e1 convirtiendo en un psicoan\u00e1lisis. Llegu\u00e9 a escribir a Azor\u00edn una carta doliente que jam\u00e1s tuvo respuesta, aunque yo la envi\u00e9 a la direcci\u00f3n correcta.<\/p>\n<p>Azor\u00edn fue siempre amigo de P\u00edo Baroja, cuya melancol\u00eda fue m\u00e1s iracunda que pasiva. El caso es que, despu\u00e9s de pasar a\u00f1os leyendo a Azor\u00edn, enriqueciendo mi vocabulario y doli\u00e9ndome por los estragos del mundo moderno y adoptando la nostalgia azoriniana por el antiguo, me pas\u00e9 a Baroja, que era din\u00e1mico, divertido, y segu\u00ed ley\u00e9ndolo con fruici\u00f3n y aprovechamiento.<\/p>\n<p>Ahora que voy enter\u00e1ndome de las vidas y milagros de aquellos escritores, y veo que fueron tan feroces como animales dom\u00e9sticos, me sorprendo con algo obvio, natural, que padecieron las mismas dolencias literarias, los afectos y las fobias de los autores de todos los tiempos y naciones. Y es que yo los he conservado en hornacinas juveniles, protegidas por el cristal de la ingenuidad durante todo este tiempo, que es mucho y dice poco bueno de mi ingenio.<\/p>\n<p>Un hecho anecd\u00f3tico y representativo: cuando me embarqu\u00e9, ya crecidito, por mi cuenta en la lectura literaria, dediqu\u00e9 horas a los escritores espa\u00f1oles, cl\u00e1sicos, antiguos y contempor\u00e1neos. Uno de estos \u00faltimos fue Alfonso Grosso. En alg\u00fan rinc\u00f3n de mi biblioteca conservo su <em>Gambito de Dama<\/em>, que le\u00ed con tozudez varias veces, haciendo an\u00e1lisis de texto, subrayando el sujeto, el verbo y el predicado de la oraci\u00f3n principal, casi siempre llena de excursos de varias p\u00e1ginas. Hice otro intento con Juan Benet, pero no pod\u00eda pasar de la p\u00e1gina diez de <em>Volver\u00e1s a Regi\u00f3n<\/em>, no entend\u00eda nada, igual que con Grosso, pero ya estaba vacunado contra el virus de la tozudez. Aprend\u00ed a descifrar los misterios de la creaci\u00f3n no popular, basados en la oscuridad del lenguaje. Y volv\u00ed a Baroja. Luego he sabido, buceando en los ensayos modernos sobre el vasco, que Benet admir\u00f3 a Baroja. Me parece cosa chocante.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Tres<\/strong><\/p>\n<p>Baroja se esforz\u00f3 por quitar de su literatura lo ret\u00f3rico, que dominaba en su \u00e9poca igual que ahora, si bien hace un siglo los ret\u00f3ricos eran m\u00e1s pedantes que hoy. En el pr\u00f3logo a <em>Las figuras de cera<\/em>, de la serie \u201cLas memorias de un hombre de acci\u00f3n\u201d (Eugenio de Aviraneta), dice que a la novela se le debe quitar lo rom\u00e1ntico y dejar la realidad, la verdad escueta. A\u00f1ade que la novela tiene m\u00e1s verdad que la historia. <em>El Quijote da m\u00e1s impresi\u00f3n de la Espa\u00f1a de su tiempo que ninguna obra de los historiadores nuestros. Y lo mismo pasa con La Celestina y con El gran Taca\u00f1o\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Al pr\u00f3logo de <em>La nave de los locos<\/em>, tambi\u00e9n de la serie Aviraneta, lo califica Baroja de \u201ccasi doctrinal sobre la novela\u201d. Lo tengo bien le\u00eddo y subrayado, cosa que recomiendo a los j\u00f3venes decididos a hacerse escritores. Es una respuesta al ensayo de Ortega y Gasset <em>Ideas sobre la novela<\/em>.<\/p>\n<p>Dec\u00eda Ortega: <em>Baroja es un caso lamentable de una inspiraci\u00f3n novecentista que ha naufragado dentro de un hombre del siglo XIX. Una clara impetuosidad de arte palpita en el subsuelo de todos sus libros; cada volumen es una mazmorra de t\u00f3picos ideol\u00f3gicos y est\u00e9ticos dentro de la cual viene el poeta prisionero [\u2026]. El arte \u2014e igualmente la verdad y la virtud\u2014 tienen que ser sinceros, no hay duda. Pero en modo alguno se hallan constituidos por la sinceridad. Es esta ley de la acci\u00f3n \u2014est\u00e9tica o moral\u2014 en el mismo sentido en que es el principio de contradicci\u00f3n ley del pensamiento. Y, sin embargo, a despecho de este \u00absincerismo\u00bb agobiante, yo no creo que exista en Espa\u00f1a una intenci\u00f3n est\u00e9tica superior a la de Baroja. De cada p\u00e1gina suya parece levantarse un arte nov\u00edsimo que al volver la hoja vemos caer en tierra como un gran pajarraco de alas muy cortas. De ning\u00fan libro de Baroja puede decirse que est\u00e9 bien. Atr\u00e1enos a la lectura la sugesti\u00f3n de cierta cosa vaga, donde columbramos los atributos de fuerza, originalidad, ardor, luz \u00e1spera \u2014todo eso que indecisamente creemos significado en la palabra \u00abBaroja\u00bb\u2014, y salimos de la lectura insatisfechos: las vagas formas de la promesa no han llegado a hacerse tangibles.<\/em><\/p>\n<p>La cita est\u00e1 tomada de Jos\u00e9-Carlos Mainer. <em>P\u00edo Baroja<\/em> (Colecci\u00f3n Espa\u00f1oles Eminentes)<\/p>\n<p><em>Si mis interlocutores y yo hubi\u00e9ramos sido bastante psic\u00f3logos para comprendernos unos a otros con exactitud, quiz\u00e1 en vez de defender una tesis, nos hubi\u00e9ramos definido cada uno a nosotros mismos con absoluta exactitud y, despu\u00e9s de definirnos, no hubi\u00e9ramos tenido necesidad de discutir<\/em>, afirma Baroja en el citado pr\u00f3logo. Es evidente que no coincid\u00edan Ortega y \u00e9l en la visi\u00f3n de la novela y de la filosof\u00eda, aunque fueron amigos e hicieron viajes juntos. Esto hoy ser\u00eda rar\u00edsimo. No imagino a Rosa Montero y a P\u00e9rez Reverte navegando por el Mediterr\u00e1neo en el velero del acad\u00e9mico.<\/p>\n<p><em>La novela, hoy por hoy [1925], es un g\u00e9nero multiforme, proteico, en formaci\u00f3n, en fermentaci\u00f3n; lo abarca todo: el libro filos\u00f3fico, el libro psicol\u00f3gico, la aventura, la utop\u00eda, lo \u00e9pico; todo absolutamente<\/em>, dice repasando los g\u00e9neros que se iban imponiendo en su siglo, incluida la ciencia ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo complicado para Baroja era inventar personajes que tuvieran vida y que no fueran necesarios sentimentalmente. Esto es algo dif\u00edcil de entender. Despu\u00e9s de esto, dice que Cervantes, Shakespeare, Defoe y otros novelistas y dramaturgos han creado personajes inmortales. Mientras que Balzac, Dickens, Tolstoi y Dostoievski han dado personajes subalternos. Estos \u00faltimos son los maestros de Baroja. No le duelen prendas en considerarse un creador de personajes subalternos, psicol\u00f3gicamente innecesarios. Admite que a su Aviraneta le falta el sentido de lo pat\u00e9tico.<\/p>\n<p>Es curiosa esta sinceridad, que fue virtud elemental del escritor vasco.<\/p>\n<p>Comenta en ese pr\u00f3logo el trabajo de algunos novelistas. De Stendhal dice que su Juli\u00e1n Sorel de <em>Le Rouge et le Noir<\/em>, basado en hechos reales, algo de moda siempre, no se parece al original, un seminarista llamado Berthet, un fracasado de pies a cabeza, mientras que Sorel es un h\u00e9roe rom\u00e1ntico. De Dostoievski dice que domina en sus novelas el inconsciente, el instinto. Y deduce con clarividencia una cosa que los te\u00f3ricos de la literatura tardaron en ver: \u201cToda la gran literatura moderna est\u00e1 hecha a base de perturbaciones mentales.\u201d<\/p>\n<p>Algo tambi\u00e9n l\u00facido sobre la t\u00e9cnica: \u201csi se pudiera separar del autor y ser empleada por otro no valdr\u00eda gran cosa\u201d. El valor lo aporta el creador dotado, la t\u00e9cnica literaria es pura osamenta, algo que se ve en la riada de novelas polic\u00edacas, de intriga y catastrofistas del presente, casi todas iguales. <em>Ya dentro de la vulgaridad cotidiana, casi prefiere uno el novelista de mala t\u00e9cnica, ingenuo, un poco b\u00e1rbaro, que no el fabricante de libros h\u00e1biles, que da la impresi\u00f3n de que los va elaborando con precisi\u00f3n en su despacho, como una m\u00e1quina hace tarjetas o chocolate<\/em>.<\/p>\n<p>Esto me recuerda la noticia que me dio una persona vinculada al mundo editorial sobre determinados superventas de autores prestigiosos. Las novelas, afirmaba, las compon\u00edan equipos de negros a quienes el autor famoso trasladaba un \u00f3rgano de ideas, que ellos interpretaban seg\u00fan el estilo del figura. En el pr\u00f3logo a una edici\u00f3n conmemorativa de <em>Catch 22<\/em>, su autor Josep Heller da pelos y se\u00f1ales de c\u00f3mo se escribi\u00f3 el libro, a base de rectificaciones, arreglos, supresiones y a\u00f1adidos, todo sugerido por sus editores, el m\u00e1s exigente de ellos Robert Gottlieb. Al menos Heller, que era un pretencioso seg\u00fan su hija, no escond\u00eda la verdad.<\/p>\n<p>Baroja se divert\u00eda siendo contradictorio. Era una forma de mostrar que la academia le tra\u00eda al fresco. Sobre la \u201cverdad del detalle\u201d necesaria para los novelistas, dec\u00eda que se opon\u00eda a la t\u00e9cnica. <em>De ah\u00ed que para muchos, entre los cuales yo me cuento, sea m\u00e1s divertido, sea m\u00e1s ameno leer las an\u00e9cdotas de Chamfort que a Chateaubriand o a Flaubert<\/em>. Algo as\u00ed como decir ahora que uno prefiere una pel\u00edcula de Santiago Segura a una de Amen\u00e1bar.<\/p>\n<p>El oficio de novelista \u201cno tiene metro\u201d, seg\u00fan expresi\u00f3n de un carpintero que juzgaba otros oficios. Baroja se compara con un salchichero, y se distancia de un relojero, donde el mil\u00edmetro es imprescindible. A continuaci\u00f3n, defiende que el novelista haga lo que le d\u00e9 la gana con su creaci\u00f3n: <em>\u00bfno hablaron con su propia voz, interrumpiendo sus textos, Cervantes y Fielding, Dickens y Dostoiewski? \u00bfNo interrump\u00eda Carlyle la historia con sus magn\u00edficos sermones?<\/em><\/p>\n<p>Esto, a los Mario Bellat\u00edn de turno, que buscan <em>una Nueva Escritura que refleje el genocidio an\u00f3nimo<\/em>, les desmonta su torpe argumento: la vanguardia es tan vieja como el hombre.<\/p>\n<p>Mainer, citado antes como magn\u00edfico estudioso de la literatura, dice en un momento, <em>que la novela procede de un descendimiento de la rotundidad de la \u00e9pica al azar entreverado de certezas que es propio del nuevo g\u00e9nero. Pero Baroja se supo testigo de otra nueva degradaci\u00f3n que llevaba la novela a las cercan\u00edas del \u00abreportaje\u00bb y que trocaba la rotundidad caracterol\u00f3gica de los antiguos h\u00e9roes en el merodeo indeciso de \u00ablo psicol\u00f3gico\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>A Baroja esta apreciaci\u00f3n le habr\u00eda hecho soltar un bufido anti ret\u00f3rico. Para \u00e9l \u201cuna novela es posible sin arquitectura y sin composici\u00f3n\u201d. Toma ya. Mejor que un dada\u00edsta de caf\u00e9.<\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b25\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_btn title=&#8221;Leer m\u00e1s&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2023%2F02%2FPi%CC%81o-Baroja-y-la-novela-1.pdf||target:%20_blank|&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_btn title=&#8221;Leer m\u00e1s&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2023%2F02%2FPi%CC%81o-Baroja-y-la-novela-1.pdf||target:%20_blank|&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":15108,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[522,25,510],"tags":[],"class_list":["post-15103","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-pio-baroja-la-novela-y-yo","category-cultura-y-comunicacion","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/pio-baroja.jpeg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-3VB","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15103","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15103"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15103\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15401,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15103\/revisions\/15401"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15108"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15103"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15103"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15103"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}