{"id":15207,"date":"2022-10-29T11:54:44","date_gmt":"2022-10-29T09:54:44","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=15207"},"modified":"2023-04-23T20:10:32","modified_gmt":"2023-04-23T18:10:32","slug":"pio-baroja-la-novela-y-yo-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/pio-baroja-la-novela-y-yo-iii\/","title":{"rendered":"Elogio de la \u201cliteratura menor\u201d (Baroja, la novela y yo, 3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p><strong>\u00a0<\/strong>Una serie de<strong> Fernando Bell\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Nueve<\/strong><\/p>\n<p>Una de las ventajas que tiene adentrarse en la obra (y en la vida, pero esto, menos) de un novelista, un poeta, un dramaturgo, un historiador no acad\u00e9mico es que poco a poco vas construyendo la filosof\u00eda del tipo en cuesti\u00f3n. Baroja, comparado con Thomas Mann, con Marcel Proust, con James Joyce puede parecer un fil\u00f3sofo de segunda categor\u00eda. Esto es una deformaci\u00f3n ideol\u00f3gica arraigada en la Espa\u00f1a post-franquista, sobre todo en la educaci\u00f3n escolar y universitaria previa a las leyes <em>woke<\/em>; porque luego hemos llegado al paroxismo pedag\u00f3gico.<\/p>\n<p>Bucear con inteligencia y constancia en un autor equivale a la experiencia vivida y adquirida al lado de un padre, un hermano, un c\u00f3nyuge. Te das cuenta de que cada ser humano tiene una forma particular, sugestiva, de entender y afrontar la vida. No hace falta leer de arriba abajo a Wittgenstein, a Ortega y Gasset, a Bertrand Russell para entenderlos, entre otras cosas porque si no lo precisas, impon\u00e9rselo es una tortura innecesaria. Las \u201clecturas menores\u201d, en especial las ficciones, el trato social y familiar, te hacen sabio con menos desgaste de neuronas.<\/p>\n<p>Conocer bien el pensamiento de un creador a trav\u00e9s de su obra enriquece much\u00edsimo. Y Baroja es una mina de ideas y sensaciones.<\/p>\n<p>Uno de los libros que m\u00e1s me han ayudado a esta tarea ha sido el de Francisco Flores Arroyuelo.<\/p>\n<p>Le dec\u00eda yo a Waltraud Garc\u00eda en la introducci\u00f3n de esta serie que desech\u00e9 la idea de escribir un ensayo sobre las <em>Memorias de un hombre de acci\u00f3n<\/em> de P\u00edo Baroja porque en una feria de ocasi\u00f3n encontr\u00e9 ese libro insuperable: <em>Pio Baroja y la Historia<\/em>, de Francisco Flores Arroyuelo, su tesis doctoral en la Universidad de Murcia.<\/p>\n<p>Es uno de los raros libros acad\u00e9micos escritos para que se entiendan. Flores Arroyuelo fue profesor en esa universidad. Dej\u00f3 este mundo en 2020, y lo dej\u00f3 enriqueci\u00e9ndolo con varias obras dedicadas a los Baroja, en especial a don P\u00edo. En la necrol\u00f3gica de \u201cLa Verdad\u201d de Murcia se dice que fue uno de los autores murcianos m\u00e1s prol\u00edficos, aunque naci\u00f3 y se crio en Bilbao. Esto testimonia la tonta voracidad regionalista de la Espa\u00f1a actual.<\/p>\n<p>Si alg\u00fan lector de esta serie quiere enterarse de c\u00f3mo Baroja gest\u00f3, se document\u00f3 y redact\u00f3 las veintid\u00f3s novelas de Aviraneta, escritas entre 1912 y 1934, debe leer antes que nada la tesis doctoral de Flores Arroyuelo. A la serie hay que a\u00f1adir <em>Aviraneta o la vida de un conspirador<\/em>, una biograf\u00eda documentada del esp\u00eda liberal, que se encuentra al final del tomo IV de las obras completas de don P\u00edo de Biblioteca Nueva. Este tomo y el anterior, el III, contienen las <em>Memorias de un hombre de acci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>La colecci\u00f3n fue publicada como tal por la Editorial Renacimiento, a medida que se iba escribiendo, y luego por la Fundaci\u00f3n Jos\u00e9 Antonio Castro en varios tomos. Tambi\u00e9n, en las <em>Obras Completas<\/em> de Biblioteca Nueva. Y finalmente, en la edici\u00f3n de las <em>Obras Completas de P\u00edo Baroja<\/em> a cargo de Jos\u00e9 Carlos Mainer. Hay ediciones sueltas anotadas de algunos de los libros. El lector curioso puede encontrar la primera, <em>El aprendiz de conspirador,<\/em> sin moverse de su casa en esta p\u00e1gina de <a href=\"https:\/\/www.gutenberg.org\/files\/47103\/47103-h\/47103-h.htm\">Proyecto Gutenberg<\/a>.<\/p>\n<p>Otra edici\u00f3n digital he encontrado en la red, en este caso de <a href=\"https:\/\/nanopdf.com\/download\/baroja-pio-memorias-de-un-hombre-de-accion-15_pdf\"><em>La nave de los locos<\/em><\/a>, con introducci\u00f3n y notas de Flores Arroyuelo. Se trata de una iniciativa conjunta de Caro Raggio y de C\u00e1tedra, me figuro que gracias a alguna subvenci\u00f3n administrativa, y por eso no se han preocupado de reclamar sus derechos en la Red.\u00a0 Es importante este libro porque incluye un \u201cPr\u00f3logo casi doctrinal sobre la novela\u201d, que he citado en el primer cap\u00edtulo de esta serie.<\/p>\n<p>Al buscar \u201cMemorias de un hombre de acci\u00f3n\u201d en Google, aparecen 63.400 resultados. Algunos contienen obras enteras referidas al tema, Por ejemplo <a href=\"https:\/\/eprints.ucm.es\/id\/eprint\/56360\/1\/T41234.pdf\">La novelizaci\u00f3n en las \u201cMemorias de un hombre de acci\u00f3n\u201d de P\u00edo Baroja<\/a>, otra tesis doctoral, en este caso de Mar\u00eda \u00c1ngeles Santiago Miras. Tiene 827 p\u00e1ginas y acaso alg\u00fan d\u00eda intente leerla.<\/p>\n<p>Otro resultado sorprendente es una <a href=\"https:\/\/www.vsweibo.com\/29312.html\">p\u00e1gina china<\/a> , que contiene <em>Los recursos de la astucia<\/em>. La astucia que se atribuye a los chinos puede ser la motivaci\u00f3n de tan curiosa novedad.<\/p>\n<p>Si dedico m\u00e1s tiempo a recorrer las sesenta y tantas mil p\u00e1ginas anunciadas por Google es seguro que me llevar\u00e9 m\u00e1s sorpresas. Pero no es el objeto de este cap\u00edtulo.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>He aqu\u00ed el listado de las novelas, ordenado seg\u00fan su publicaci\u00f3n en las Obras Completas de Biblioteca Nueva.<\/p>\n<p><u>Tomo III<\/u><\/p>\n<p><em>El aprendiz de conspirador\u00a0(1913)<\/em><\/p>\n<p><em>El escuadr\u00f3n del \u00abBrigante\u00bb\u00a0(1913)<\/em><\/p>\n<p><em>Los caminos del mundo\u00a0(1914)<\/em><\/p>\n<p><em>Con la pluma y con el sable\u00a0(1915)<\/em><\/p>\n<p><em>Los recursos de la astucia\u00a0(1915)<\/em><\/p>\n<p><em>La ruta del aventurero\u00a0(1916)<\/em><\/p>\n<p><em>Los contrastes de la vida\u00a0(1920)<\/em><\/p>\n<p><em>La veleta de Gastizar\u00a0(1918)<\/em><\/p>\n<p><em>Los caudillos de 1830\u00a0(1918)<\/em><\/p>\n<p><em>La Isabelina\u00a0(1919)<\/em><\/p>\n<p><em>El sabor de la venganza\u00a0(1921)<\/em><\/p>\n<p><u>Tomo IV<\/u><\/p>\n<p><em>Las furias\u00a0(1921)<\/em><\/p>\n<p><em>El amor, el dandysmo y la intriga\u00a0(1922)<\/em><\/p>\n<p><em>Las figuras de cera\u00a0(1924)<\/em><\/p>\n<p><em>La nave de los locos\u00a0(1925)<\/em><\/p>\n<p><em>Las mascaradas sangrientas\u00a0(1927)<\/em><\/p>\n<p><em>Humano enigma\u00a0(1928)<\/em><\/p>\n<p><em>La senda dolorosa\u00a0(1928)<\/em><\/p>\n<p><em>Los confidentes audaces\u00a0(1930)<\/em><\/p>\n<p><em>La venta de Mirambel\u00a0(1931)<\/em><\/p>\n<p><em>Cr\u00f3nica escandalosa\u00a0(1935)<\/em><\/p>\n<p><em>Desde el principio hasta el fin\u00a0(1935).<\/em><\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo primero de <em>P\u00edo Baroja y la historia<\/em> reflexiona Flores Arroyuelo sobre la Generaci\u00f3n del 98. El libro est\u00e1 editado en 1972, de modo que es l\u00f3gico pensar que lo escribi\u00f3 antes, probablemente en los a\u00f1os en los que yo estudiaba bachillerato superior. En aquella \u00e9poca la Generaci\u00f3n del 98 era cap\u00edtulo b\u00e1sico de la Literatura Espa\u00f1ola en la ense\u00f1anza. Hoy ha perdido prestigio, aunque no por sus defectos, sino por la atroz vuelta de calcet\u00edn que ha tenido la educaci\u00f3n escolar y universitaria en Espa\u00f1a. Lo significativo es que sigue siendo motivo de debate.<\/p>\n<p>Los componentes de la Generaci\u00f3n del 98, escribe Flores Arroyuelo, \u201cpensaban que lo tradicional no era amoldarse a unos gustos, encadenarse a unas rutinas que proporcionaban una aparente seguridad; lo tradicional era el criterio independiente continuador de lo legado por la inteligencia anterior, ensanch\u00e1ndolo hasta fronteras y horizontes in\u00e9ditos, complet\u00e1ndolo. Por eso ninguno de ellos dud\u00f3 de que la Espa\u00f1a nueva\u201d [&#8230;] \u201cdeb\u00eda salir de la Espa\u00f1a vieja, de la Espa\u00f1a falsamente tradicional, por una evoluci\u00f3n acelerada, pero fiel a s\u00ed misma\u201d.<\/p>\n<p>Yo fui educado en el inter\u00e9s por la Espa\u00f1a del Siglo de Oro, y el afecto a la Generaci\u00f3n del 98. Me lo tom\u00e9 en serio, y fueron mis primeras lecturas literarias deliberadas y conscientes. Hay otro tipo de lecturas no exclusivamente literarias. Podr\u00eda llamarlas \u201clecturas de entretenimiento\u201d, literatura menor. Es una divisi\u00f3n arbitraria y discutible, que no pretende menoscabar el trabajo profesional del creador, solo clasificarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Diez<\/strong><\/p>\n<p>Creo posible que si Baroja no hubiera degustado en su adolescencia el follet\u00edn franc\u00e9s y espa\u00f1ol, su criterio literario y su estilo har\u00edan sido otros.<\/p>\n<p>A mi formaci\u00f3n contribuyeron eso que he llamado literatura menor.<\/p>\n<p>Una con la que me deleit\u00e9 durante a\u00f1os fueron <em>Las aventuras de Guillermo Brown<\/em>, de la inglesa Richmal Crompton. Todav\u00eda las releo de tarde en tarde. Constituyeron una base para la construcci\u00f3n intuitiva de mi teor\u00eda literaria particular. Un personaje que ni cambia ni crece a lo largo de los a\u00f1os, una especie de Peter Pan sin propiedades antinaturales como volar. Cuando a los 19 a\u00f1os fui a Inglaterra a pasar el verano fregando platos, al atravesar la campi\u00f1a inglesa, desde Dover a Londres, y luego de Londres a Chester, pasaba por los propios escenarios de Guillermo, con chavalitos vestidos igual que Guillermo en los parques innumerables, y otros personajes que Richmal Crompton recre\u00f3 en sus libros.<\/p>\n<p>El entrenamiento intelectual lo adquir\u00ed en paralelo mediante los tebeos. Un compa\u00f1ero de clase, cuyo padre ten\u00eda un oficio manual, creo recordar, subvencionaba a su hijo para que comprara todas las semanas las aventuras de <em>El Jabato, El guerrero del Antifaz, el Capit\u00e1n Trueno<\/em> y otras colecciones. El chico se apellidaba Carri\u00f3n, a quien no s\u00e9 por qu\u00e9 llam\u00e1bamos \u201cGurriato\u201d; y entre \u00e9l, Paco Campos, hoy pintor soberbio, y yo, nos constituimos sin saberlo en un club de lectura. Tambi\u00e9n le\u00eda el <em>TBO<\/em>, el <em>Jaimito<\/em> y <em>el Pulgarcito<\/em>. Mi padre me los compraba cuando estaba enfermo, para entretenerme con historias ligeras, pero \u00e9l no era amigo de esas lecturas.<\/p>\n<p>Algo m\u00e1s tarde, a mis catorce o quince a\u00f1os, me aficion\u00e9 a las novelitas de kiosko. En las vacaciones de verano eran lecturas fren\u00e9ticas, con visita diaria a la tienda de chucher\u00edas y tebeos para cambiarlas.<\/p>\n<p>Recuerdo julios, agostos o septiembres (s\u00f3lo un mes, las vacaciones de mi padre) en Alicante, en una pensi\u00f3n donde nos repart\u00edamos mi hermano y yo en una habitaci\u00f3n, y mis padres y mi hermana en otra, en los que iba a la Albufereta con mi familia, me sentaba debajo de un enca\u00f1ado, y me pon\u00eda a leer novelitas. Nunca me han gustado los deportes acu\u00e1ticos, as\u00ed que me limitaba a remojarme un ratito, y a volver a la lectura.<\/p>\n<p>Me apasionaban las de historietas del FBI (yo pronunciaba \u201cfebe\u00ed\u201d), en segundo lugar, las polic\u00edacas, las del Oeste me atra\u00edan menos. Las devoraba con tanta rapidez que me qued\u00e9 sin repuesto, porque las que ten\u00eda el se\u00f1or del kiosko las hab\u00eda le\u00eddo todas. Un d\u00eda me atrev\u00ed con una novela para chicas. Deb\u00ed de acabarlas tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>El verano siguiente ascend\u00ed la escala de la calidad. Empec\u00e9 a ir a la biblioteca municipal de Alicante en lugar de a la playa. A mi padre le pareci\u00f3 algo parad\u00f3jico, pero no puso objeci\u00f3n porque el \u00e1mbito no era desaconsejable.<\/p>\n<p>All\u00ed conoc\u00ed a Azor\u00edn. No recuerdo c\u00f3mo ni cu\u00e1ndo. Azor\u00edn era de Mon\u00f3var, estaci\u00f3n por la que pasaba el tren de Madrid, y tambi\u00e9n la carretera cuando en la familia entr\u00f3 un Renault Gordini. La melancol\u00eda del peque\u00f1o fil\u00f3sofo me entusiasm\u00f3, y la identifiqu\u00e9 con la m\u00eda. Supongo que le\u00ed al azar los libros de Azor\u00edn de los que dispon\u00eda la biblioteca. En alguno de ellos el alicantino hablaba de autores franceses. No se han borrado de mi memoria\u00a0 G\u00e9rard de Nerval, Th\u00e9ophile Gautier y alg\u00fan otro rom\u00e1ntico. Encontr\u00e9 alg\u00fan texto de aquellos y lo le\u00ed sin tener idea de lo que era el Romanticismo franc\u00e9s. Azor\u00edn tambi\u00e9n mencionaba a Montaigne, que me gust\u00f3 poco y le\u00ed menos.<\/p>\n<p>A la vuelta a Madrid empezaba sexto de Bachiller o segundo de Bachiller Superior. Ah\u00ed fue donde encontr\u00e9 a ese profesor magn\u00edfico de literatura de cuyo nombre no puedo acordarme.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Once<\/strong><\/p>\n<p>Flores Arroyuelo distingue tres tipos de novela en la producci\u00f3n barojiana entre 1913 y 1935: uno, novelas hist\u00f3ricas propiamente dichas; dos, obras de ficci\u00f3n que se apoyan en los datos de una \u00e9poca pret\u00e9rita obtenidos mediante un estudio documental y archiv\u00edstico; y tres, las que remiten a los hombres y problemas de su tiempo.<\/p>\n<p>En el primer grupo, incluye m\u00e1s o menos la mitad de las <em>Memorias de un hombre de acci\u00f3n<\/em>. A\u00f1ade la trilog\u00eda <em>La selva oscura<\/em> (<em>La familia de Errotacho, El cabo de las tormentas <\/em>y<em> Los visionarios<\/em>), de 1932, y\u00a0 <em>Juan Van Halen, el oficial aventurero <\/em>nacido en C\u00e1diz, \u00a0teniente general del Ej\u00e9rcito belga, mayor del Ej\u00e9rcito ruso y mariscal de campo del Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol. (En <a href=\"https:\/\/dbe.rah.es\/biografias\/15039\/juan-van-halen-y-sarti\">esta p\u00e1gina de la Real Academia de Historia<\/a> se encuentra un resumen de su vida fascinante).<\/p>\n<p>En el segundo apartado, ficci\u00f3n e historia, sit\u00faa Flores al menos nueve novelas, entre ellas siete de la serie de Aviraneta.<\/p>\n<p>Y en el tercero, las dem\u00e1s, seg\u00fan constan en el listado de \u201cObras de P\u00edo Baroja\u201d elaborado por el propio Flores.<\/p>\n<p>Advierte que los bloques primero y segundo est\u00e1n solapados, y sus obras caben en uno y otro de ellos.<\/p>\n<p>\u201cEn todo momento de la lectura estamos sintiendo este flujo y reflujo de la realidad a la ficci\u00f3n, aunque en muy distintos grados\u201d. A partir de determinado momento \u201cse produce una distensi\u00f3n en la materia hist\u00f3rica para dar paso a los productos de la imaginaci\u00f3n creadora\u201d, de modo que estos \u00faltimos llegan a ser dominantes.<\/p>\n<p>\u201cEn vez de contentarse con levantar un retablo m\u00e1s o menos rico en detalles y descripciones que fuesen arropando a lo historiado, \u00e9l us\u00f3 la tarea de crear todo un mundo de ficci\u00f3n, en el que tuvieran cabida desde los momentos de pasi\u00f3n hasta los momentos monocordes de lo cotidiano\u201d.<\/p>\n<p>En Baroja, viene a decir el estudioso y transparente Flores, la historia se compone de verdad y de realidad ambigua, y es perder el tiempo querer distinguirlas.<\/p>\n<p>Dada la oleada de novelas hist\u00f3ricas publicadas en las \u00faltimas d\u00e9cadas en Europa y las Am\u00e9ricas (prueba de que no es un fen\u00f3meno espont\u00e1neo, sino de inter\u00e9s editorial, por lo dem\u00e1s l\u00edcito) resulta curioso repasar las novedades y logros conseguidos por autores como Baroja o Gald\u00f3s, cada uno en su estilo.<\/p>\n<p>Baroja no consideraba buenas novelas aquellas que hablaban de un pasado lejano, porque es imposible ponerse en la piel y la mente de seres humanos que nos han precedido dos o tres siglos. En ese tiempo, la forma de entender la vida var\u00eda, aunque la psicolog\u00eda y la fisiolog\u00eda permanezcan.<\/p>\n<p>\u201cYo supon\u00eda que entre el hombre del campo de una tierra \u00e1spera y arcaica, como la de Castilla la Vieja, poco poblada, y el hombre de 1809 de esas mismas tierras no habr\u00eda apenas diferencia. Lo m\u00e1s l\u00f3gico es que no la hubiera\u201d, dice Baroja en sus memorias. Un siglo no cambia tanto a los hombres y a las mujeres.\u00a0 Lo cierto es que el tiempo es el\u00e1stico, y la sucesi\u00f3n de cambios tecnol\u00f3gicos que ha experimentado la sociedad europea y americana (las dos Am\u00e9ricas), dan para tres o cuatro siglos de la Edad Moderna. Mi padre vio volar aviones en su ni\u00f1ez (hizo la mili en aviaci\u00f3n, en Getafe), conoci\u00f3 la televisi\u00f3n en su juventud y madurez, y trabaj\u00f3 en la programaci\u00f3n del servicio digital incipiente del banco Hispano Americano, lleg\u00f3 a pasmarse con Internet y los sat\u00e9lites de comunicaciones. Pero no dej\u00f3 de ser \u00e9l mismo. Recuerdo una informaci\u00f3n de la guerra de Somalia entre la guerrilla y el ej\u00e9rcito gringo en 1993, cuando yo trabajaba en la secci\u00f3n de internacional de Canal 9. Una agencia envi\u00f3 una entrevista a una anciana somal\u00ed (quiz\u00e1 tuviera cuarenta a\u00f1os) diciendo que era necesario que la \u201copini\u00f3n p\u00fablica internacional\u201d se enterara de lo que estaba sucediendo all\u00ed, que lo estaban pasando fatal y cosas as\u00ed. Hablaba en su idioma, pero el guion de texto que enviaba la agencia lo traduc\u00eda de este modo.<\/p>\n<p>El doctorando Flores aventuraba sobre el \u201cperiodismo historiogr\u00e1fico\u201d, que practicaba Baroja. En solo cincuenta a\u00f1os, la historia reciente se ha colado en el periodismo, en la novela, en el cine y en la televisi\u00f3n. \u00a1Y de qu\u00e9 modo! Biopics, docudramas, ficciones basadas-en-hechos-reales, etc. Sin embargo, lo peor son las narraciones en papel o en medio electr\u00f3nico de episodios de la antig\u00fcedad, del medievo o del siglo XVI. Divagaciones surrealistas del presente proyectadas hacia detr\u00e1s. Los nerones, ciros, an\u00edbales, julioc\u00e9sares, abderramanes, isabelesyfernandos, magallanes y elcanos son ciudadanos estereotipados de nuestros d\u00edas encajados a martillazos en un mundo de cuyos detalles \u00edntimos y personales, su forma de entender la vida, su moralidad, conocemos poco. Pero con un dedo de imaginaci\u00f3n y unos millones de producci\u00f3n, reproducimos las naos que dieron la vuelta al mundo y las llenamos de chulitos, de sanchitos, de curas liberacionistas, de mentecatos y de gigantes de cart\u00f3n piedra.<\/p>\n<p>Valga como ejemplo las pel\u00edculas norteamericanas que se han hecho sobre algunas tragedias de Shakespeare. No tienen nada que ver con las puestas en escena en el \u201cGlobe\u201d presente de Londres. Shakespeare, Calder\u00f3n inventaban figuras de la historia bas\u00e1ndose en hechos reales, pero dot\u00e1ndolas de un esp\u00edritu tr\u00e1gico aut\u00e9ntico, humano. Salvo de la quema a <em>La vida de Brian<\/em> y a <em>Golfus de Roma<\/em> (<em>Miles Gloriosus<\/em>, de Plauto. Quiz\u00e1 la comedia admita mejor la impostura.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Doce<\/strong><\/p>\n<p>Aunque carezco de una teor\u00eda de la novela, ni acad\u00e9mica ni antiacad\u00e9mica, he escrito algunas urdidas sobre episodios hist\u00f3ricos. En ambos casos provech\u00e9 la experiencia acumulada en visitas de trabajo a Sur\u00e1frica, Norteam\u00e9rica, y tambi\u00e9n a las dos Alemanias. Las primeras me salieron gratis, porque vol\u00e9 a Nueva York y Washington, Johannesburgo y El Cabo en varias ocasiones como enviado especial de Canal 9 TVV. Mi conocimiento de <em>das Wende<\/em>, el giro, el cambio, tambi\u00e9n fue experimental, cuando derrumbaron el Muro, y la RFA absorbi\u00f3 como una esponja a la RDA ante la estupefacci\u00f3n del mundo, y el susto de Mitterrand, que tem\u00eda m\u00e1s que a la peste una Alemania unida.<\/p>\n<p><em>Bula Matari<\/em>, la primera novela mencionada, est\u00e1 escrita en 1993. Pas\u00e9 mis vacaciones laborales en mayo de 1991 en El Cabo en casa de Fernando Tolosana, un antiguo compa\u00f1ero de colegio, que resid\u00eda en Sur\u00e1frica desde tiempos del agonizante <em>Apartheid<\/em>, y luego estuve husmeando por mi cuenta en Johannesburgo y Pretoria. Acababan de liberar a Nelson Mandela y de suprimir las leyes raciales. Aprovech\u00e9 para realizar una serie de reportajes period\u00edsticos para un diario de Barcelona subvencionado con fondos de reptiles de la Generalitat, una de esas maniobras desconcertantes del entonces secesionismo larvado, con el sello espurio de Prenafeta. Se llamaba \u201cEl Observador.\u201d Me sirvi\u00f3 para pagarme el viaje.<\/p>\n<p>Entrevist\u00e9 a un ministro del gobierno De Klerk, a diputados mestizos y blancos progresistas (es una forma de etiquetar),\u00a0 a personas destacadas del <em>African National Congress<\/em> (algunos de ellos blancos m\u00e1s progresistas a\u00fan que los anteriores), y me sub\u00ed a\u00a0 microbuses de negros en El Cabo y en Johannesburgo, asist\u00ed a una concentraci\u00f3n de nativos cantarines y ruidosos en un estadio pr\u00f3ximo a El Cabo, viaj\u00e9 con Tolosana en su mercedes rojo descapotable por la zona de vi\u00f1edos de Stellenbosch, luego hacia Port Elizabeth, y nos asomamos al <em>Little Karoo<\/em>, un desierto fascinante, en Graaff-Reinet, un pueblo \u201choland\u00e9s\u201d entre monta\u00f1as, donde la segregaci\u00f3n, ya caduca, se manten\u00eda a rajatabla.<\/p>\n<p>En Johannesburgo me di paseos por el centro de la ciudad, volviendo a la pensi\u00f3n (un alojamiento de YMCA) antes de las seis, seg\u00fan consejo serio y prudente de su administrador. De vez en cuando me dirig\u00eda a un negro y le preguntaba por una calle o algo as\u00ed, trat\u00e1ndole de \u201csir\u201d por si acaso. Visit\u00e9 Pretoria y el monumento a los <em>boere<\/em> que realizaron el Gran Trek en sus carretas bovinas, con la Biblia en una mano, en la otra las riendas y en el asiento una carabina.<\/p>\n<p>En el YMCA compart\u00ed cuarto con un chaval <em>afrik\u00e1ner<\/em>, esto es, blanco, que trabajaba de vigilante jurado en una peque\u00f1a industria. Las conversaciones que mantuve con \u00e9l me instruyeron mucho sobre el pa\u00eds. Una noche volvi\u00f3 cariacontecido de su trabajo, y me dijo que hab\u00eda tenido que tirotear a un negro que hab\u00eda robado en la oficina. Vio salir corriendo de ella a un joven africano, y enseguida se asom\u00f3 el director gritando que le acababa de asaltar. Dio el alto al fugitivo. Viendo que no se paraba, apunt\u00f3 y dispar\u00f3. \u201cLa tir\u00e9 a las piernas\u201d, dec\u00eda el chico, \u201cporque me daba pena matarlo\u201d. Era buen tirador, porque hab\u00eda estado en la contraguerrilla en Angola y Botsuana, acert\u00f3, y se acerc\u00f3 a la carrera. Cuando lleg\u00f3 al cuerpo tendido, el negro se incorpor\u00f3 a medias apunt\u00e1ndole con un rev\u00f3lver. \u201cLe dije, \u2018chaval, podemos salir vivos los dos si bajas el arma. Si no, t\u00fa me matas, pero t\u00fa mueres en cuanto llegue la polic\u00eda\u2019\u201d.<\/p>\n<p>La escena la introduje en <em>Bula Matari<\/em>, porque ten\u00eda la fuerza de lo aut\u00e9ntico. Tambi\u00e9n introduje en ella al chaval afrik\u00e1ner. En esos d\u00edas me acerqu\u00e9 al cuartel general del ANC y ped\u00ed una entrevista con Mandela. Rellen\u00e9 una solicitud, y me dijeron que me enviar\u00edan un fax con la respuesta a Canal 9 en Valencia. Tardaron un mes en hacerlo, pero me la concedieron. Canal 9, entonces en sus inicios, produjo el viaje, contrat\u00f3 a un equipo de c\u00e1mara y sonidero en Johannesburgo, y me envi\u00f3 en avi\u00f3n a toda prisa, en primera clase, porque no hab\u00eda asientos en turista.<\/p>\n<p>C\u00e1mara y sonidero eran negros, y del ANC. Sin ellos no habr\u00eda podido entrar en Soweto en un momento en el que empezaban los atentados en vagones del metro y en los llamados <em>hostels<\/em> de trabajadores africanos en los <em>townships<\/em>, Soweto y Alexandra. Un blanco solo se arriesgaba a no salir ileso. Hice varios reportajes y tom\u00e9 material para ilustrar la entrevista. Viaje fascinante para m\u00ed, que no daba cr\u00e9dito. Deb\u00ed ser uno de los primeros periodistas espa\u00f1oles que entrevist\u00f3 a Mandela, excluido John Carlin, de madre espa\u00f1ola, que entonces viv\u00eda en Sur\u00e1frica y conoc\u00eda bien a Mandela, fue a esperarle a la puerta de la c\u00e1rcel de Robben Island.<\/p>\n<p>Mi entrevista con la figura legendaria fue muy corta y decepcionante. Es algo muy distinto conocer el pa\u00eds como Carlin (enviaba cr\u00f3nicas al \u201cGuardian\u201d), tener correspondencia con Mandela y haberle recibido en sus primeros pasos en libertad, y yo, que aunque hab\u00eda tenido tiempo para documentarme, era un desconocido corresponsal de una televisi\u00f3n de provincias. Mandela fue amable pero expeditivo, contest\u00f3 con estereotipos a mis preguntas (estereotipadas) y a las de otro periodista serbio, que no ten\u00eda ni idea de lo que pasaba en Sur\u00e1frica, y posiblemente no le interesada nada, porque Yugoslavia acababa de partirse, y unos y otros la emprend\u00edan a tiros entre ellos.<\/p>\n<p>Tico Medina, periodista popular en mi juventud, pretendi\u00f3 adquirir fama de haber \u201centrevistado\u201d a Indira Ghandi. Lo que hizo. Y parece que \u00e9l lo contaba con un descaro algo c\u00ednico, fue ponerse en la fila de los que le daban la mano, y al llegar su turno decirle que era periodista espa\u00f1ol. Eso fue todo.<\/p>\n<p>Es sabido el caso de otro famoso periodista espa\u00f1ol todav\u00eda en activo a quien pill\u00f3 la primera guerra de Irak en Bagdad. Determinado peri\u00f3dico public\u00f3 casi a diario cr\u00f3nicas suyas que hac\u00eda llegar a Madrid, v\u00eda Amman, entregando varios folios escritos a m\u00e1quina a un taxista que los llevaba a la frontera con Jordania, desde donde los enviaban por fax a Madrid. Era mentira. Se dice que las cr\u00f3nicas las escrib\u00edan en la redacci\u00f3n, donde estaban m\u00e1s enterados que \u00e9l de lo que suced\u00eda en Bagdad, gracias a la CNN. El corresponsal de Canal 9 en Bruselas, Josep L\u00f3pez, tambi\u00e9n qued\u00f3 atrapado en la capital de Irak, donde lleg\u00f3 antes del estallido del conflicto. Un autob\u00fas fletado por la ONU o alg\u00fan organismo similar se llev\u00f3 a todos los periodistas occidentales a Jordania. Cont\u00f3 Josep que uno de los pocos que se qued\u00f3 fue el periodista falsificador, que sol\u00eda emborracharse y salir a la calle donde estaba el hotel y levantar los brazos al cielo lanzando injurias contra los aviones yanquis (ausentes, claro), y pidiendo a gritos que le bombardearan, que \u00e9l no se mov\u00eda de all\u00ed porque era muy chulo.<\/p>\n<p>Pero estaba hablando de mis \u201cnovelas hist\u00f3ricas\u201d.<\/p>\n<p><em>Bula Matari<\/em>, que el lector puede encontrar en <a href=\"http:\/\/perinquiets.com\/portfolio\/bula-matari\/\">este enlace en PDF y en Epub<\/a>, la resumo as\u00ed: \u201cLos nativos africanos llamaron a Henry Morton Stanley\u00a0Bula Matari, que quiere decir\u00a0el que rompe las piedras, porque el explorador por antonomasia empleaba la dinamita para abrirse paso por el alto Congo, que navegaba con un yate desmontable. Cuando Stanley lleg\u00f3 al Atl\u00e1ntico y estableci\u00f3 contacto con su civilizaci\u00f3n se enter\u00f3 de que su novia le hab\u00eda dejado por otro. A Baltasar Quesada, empresario de la construcci\u00f3n, tan formal que sus colegas le toman por calvinista, le deja su mujer para irse con un aventurero que fue compa\u00f1ero suyo de colegio y emigr\u00f3 a Sud\u00e1frica en busca de fortuna. En cierta forma es la historia de Stanley al rev\u00e9s. Emprende su b\u00fasqueda, dando tumbos por el Congo Brazaville, el Zaire, Angola y finalmente Nueva York. Sin enterarse se convierte en actor pasivo de un episodio de tr\u00e1fico de diamantes. La historia se desarrolla en escenarios reales y con episodios reales, convenientemente disimulados. Se sit\u00faa en el mundo que acababa de ser bipolar y se hab\u00eda convertido en esquizofr\u00e9nico\u201d.<\/p>\n<p>Igual que Baroja utilizaba a personas reales para encarnar a sus personajes, me val\u00ed del mismo mecanismo, que usan tantos novelistas. Mi amigo Tolosana, el chaval afrik\u00e1ner, y otras personas que fui conociendo o que ya conoc\u00eda, me sirvieron de modelo, urdiendo yo una historia que no ten\u00eda nada que ver con ellos.<\/p>\n<p>El trabajo realizado con la novela me result\u00f3 \u00fatil a\u00f1os despu\u00e9s. Tuve que apresurarme para convalidar mis estudios en la Escuela Oficial de Periodismo por la licenciatura en Periodismo de la nueva facultad. Se acababa el plazo, y redact\u00e9 a toda prisa una tesina, en realidad una tesis. Se titulaba \u201cLa Transici\u00f3n en Sur\u00e1frica\u201d. Hab\u00eda hecho acopio de material, libros y peri\u00f3dicos ingleses y norteamericanos, y un semanario de Johannesburgo al que me suscrib\u00ed. Me dieron un sobresaliente, y eso que era un ensayo m\u00e1s period\u00edstico que acad\u00e9mico. Creo que fue merecido.<\/p>\n<p>La \u00faltima parte de la novela se desarrolla en Nueva York. Aprovech\u00e9 varios viajes como enviado especial en aquel mundo tortuoso y violento de los primeros noventa, para tomar nota literal de escenarios, episodios y tipos. Me serv\u00ed de casi todos los apuntes.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Trece<\/strong><\/p>\n<p>De Baroja he tomado el gusto por el detalle, la an\u00e9cdota, el retrato natural y la desmitificaci\u00f3n del personaje, el aspecto folcl\u00f3rico de las relaciones humanas, la b\u00fasqueda de seres con sentimientos, con biograf\u00eda particular, el menosprecio de la morosidad en las descripciones personales y del paisaje. La psicolog\u00eda es algo m\u00e1s que el psicoan\u00e1lisis, instrumento usado en numerosas novelas de un modo que horrorizar\u00eda a Freud. Me pregunto si el psiquiatra austriaco tuvo en cuenta a Dostoievski en sus estudios sobre la psique humana; sospecho que lo ley\u00f3 atentamente.<\/p>\n<p>Mi novela <em>La rendici\u00f3n de Lenin<\/em> intenta reflejar la psicolog\u00eda de los alemanes del Este. Escrita entre 2009 y 2011, he aqu\u00ed el resumen que consta en la p\u00e1gina que alberga la novela en Perinquiets-Libros <a href=\"http:\/\/perinquiets.com\/portfolio\/la-rendicion-de-lenin\/\">donde est\u00e1 colgada en PDF y en Epub<\/a>: \u201c<em>La rendici\u00f3n de Lenin<\/em>\u00a0narra los efectos de la demolici\u00f3n del Muro de Berl\u00edn sobre unos imaginarios personajes espa\u00f1oles y alemanes. Los hechos narrados parten de diciembre de 1988, y llegan hasta oto\u00f1o de 1991, y cubren todo el per\u00edodo de\u00a0<em>die Wende<\/em>, el cambio, que termin\u00f3 con la absorci\u00f3n de la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana por la Rep\u00fablica Federal. Los protagonistas son seres atrapados en una red de buenas intenciones e intereses espurios, tejida con sus propias manos. De s\u00fabito esa malla protectora se descose, quedan expuestos, y rid\u00edculamente vulnerables. Intervienen de un modo fat\u00eddico en los episodios hist\u00f3ricos que acabaron con la ca\u00edda del Muro, y que aparecen como contrapunto de la novela\u201d.<\/p>\n<p>La historia la cuentan seis personajes de un modo alternativo y ordenado. Como en casi todas mis novelas antes del inicio de la historia se imprime un <em>Dramatis Personae<\/em>, algo muy \u00fatil, pero que ha dejado de hacerse, para mayor confusi\u00f3n de los lectores.<\/p>\n<p>La documentaci\u00f3n fue profusa, y la \u201cmemoria hist\u00f3rica\u201d es en su mayor\u00eda experimentada. Pas\u00e9 un mes del verano de 1976 en Berl\u00edn Este, alumno de un curso de alem\u00e1n en la Humbolt Universit\u00e4t. Me dio tiempo de conocer el sistema. Antes hab\u00eda trabajado como redactor en una revista para la emigraci\u00f3n de la llamada Prensa del Movimiento (mi vida laboral empez\u00f3 en \u201cLa Ma\u00f1ana\u201d de L\u00e9rida en 1973), con sede en Colonia del Rin.<\/p>\n<p>Pero lo que mejor contribuy\u00f3 a mi cabal entendimiento de las Alemanias fue el trabajo para la biograf\u00eda <em>Jos\u00e9 Renau. La abrumadora responsabilidad del arte<\/em> publicada en 2009 por la Fundaci\u00f3 Alfons el Magn\u00e0nim de la Diputaci\u00f3n de Valencia. <a href=\"http:\/\/perinquiets.com\/la-biografia-de-renau-completa-en-epub\/\">Tambi\u00e9n accesible en Epub aqu\u00ed.<\/a><\/p>\n<p>Pas\u00e9 tres a\u00f1os recopilando material en Valencia y en Berl\u00edn Este ya reunificado. Mantuve conversaciones con familiares, camaradas y amigos del pintor comunista, que suman treinta cintas de grabadora y m\u00e1s de cien p\u00e1ginas de transcripciones. Le\u00ed todas las notas editadas y no editadas de Renau, libros en ingl\u00e9s y en espa\u00f1ol sobre la historia de la RDA, el Muro y los trabajos de Renau en aquel pa\u00eds magn\u00edfico a pesar de su gobierno. Revis\u00e9 la informaci\u00f3n generada por la ca\u00edda del Muro en 1989, pase\u00e9 por los escenarios sobrecogedores de Berl\u00edn Oriental, algunos de los cuales conoc\u00eda de treinta a\u00f1os antes; gracias a Marta Hofmann, alumna de Renau, establec\u00ed contacto con muchos de quienes trabajaron con \u00e9l y para \u00e9l. Los hijos de Renau Ruy y Teresa y otros familiares directos me proporcionaron desde an\u00e9cdotas reveladoras hasta cartas y documentos.<\/p>\n<p>A Renau le hab\u00eda entrevistado yo en 1976, durante mi estancia en Berl\u00edn, de ah\u00ed que me pareciera estimulante hacer una biograf\u00eda que nadie hab\u00eda intentado hasta esa fecha, salvo tesis doctorales, art\u00edculos y breves ensayos.<\/p>\n<p>En <em>La redici\u00f3n de Lenin<\/em> aparecen muchas de las personas que conoc\u00ed gracias a mi trabajo como bi\u00f3grafo, a veces con nombre y apellidos, otras disfrazadas. Conoc\u00eda los hechos, las psicolog\u00edas, las consecuencias de sus actos. Constru\u00ed un melodrama polic\u00edaco y de espionaje. No me qued\u00f3 mal, y lo afirmo sin vanidad al comparar <em>La rendici\u00f3n de Lenin<\/em> con muchas de las novelas de g\u00e9nero que he le\u00eddo. Si se hubiera publicado y promovido, habr\u00eda dado rentabilidad al editor. Pero no lo encontr\u00e9. Para ser exacto alguien se interes\u00f3 por el texto, y despu\u00e9s de leerlo me dijo que ten\u00eda que corregir varios episodios que no encajaban en la trama. Lo cierto es que me dio a entender que ten\u00eda que escribir la mitad de la novela de nuevo.<\/p>\n<p>Me acord\u00e9 de los editores anglosajones que facilitan el trabajo de los autores, sobre todo en temas de g\u00e9nero, que son los que m\u00e1s venden. La persona que me hac\u00eda sugerencias descomunales no me promet\u00eda nada, el riesgo de publicarlo y de promoverlo era m\u00edo. Le di las gracias del modo m\u00e1s sarc\u00e1stico posible, y me olvid\u00e9 de ella.<\/p>\n<p>Otra de mis \u201cnovelas hist\u00f3ricas\u201d es una visi\u00f3n de la llamada Transici\u00f3n espa\u00f1ola desde fuera. Me puse en la piel de quien pude haber sido yo si en 1974 hubiera volado de Colonia del Rin a Quebec, la provincia franc\u00f3fona de Canad\u00e1, algo que me propuse sin llegar a realizarlo. Se titula <a href=\"http:\/\/perinquiets.com\/portfolio\/bombardier-en-alphaville\/\"><em>Bombardier en Alphaville<\/em><\/a>, y vienen a ser los recuerdos de un sosias m\u00edo. Se presenta as\u00ed en Perinquiets-Libros: \u201cConsiderarla una autobiograf\u00eda enmendada es una tentaci\u00f3n, pero su autor lo niega. Es cierto que el protagonista (Marcelino) comparte con el autor sus estudios en Lille, al noroeste de Francia. Pero el verdadero Bombardier no ha estado nunca en Canad\u00e1 ni ha tenido un hijo en una pareja de tres. Segismundo asegura que es una novela sobre la Transici\u00f3n desde el punto de vista de un marciano. La acci\u00f3n est\u00e1 enmarcada entre 1970 y 1984. Marcelino, un joven nada interesado por la pol\u00edtica, es observador singular de los cambios que se producen en su conservadora familia y en sus compatriotas. Los ve desde el otro lado del oc\u00e9ano y ocasionalmente desde cerca en sus cortas visitas a la Patria. Tambi\u00e9n es observador perplejo del enredo de la provincia de Quebec por separase de Canad\u00e1.\u201d<\/p>\n<p>Nunca he estado en Qu\u00e9bec. Tuve que valerme de una amplia bibliograf\u00eda tomada del Institut Fran\u00e7ais de Valencia, de pel\u00edculas y documentales de Internet, y de los consejos y revisiones del texto de una amiga <em>qu\u00e9b\u00e9coise<\/em>, Denise Blaise. Lo que menos trabajo me cost\u00f3, claro, fueron los episodios de la Transici\u00f3n vividos por el protagonista en sus visitas a Espa\u00f1a, y las noticias recogidas por \u00e9l de la correspondencia de su familia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n me serv\u00ed de mi experiencia laboral en el <em>Public Service<\/em> australiano, no muy distinto del canadiense, y coloqu\u00e9 en la narraci\u00f3n personas conocidas por m\u00ed en aquella \u00e9poca, incluso con nombre y apellidos.<\/p>\n<p>La Transici\u00f3n es tambi\u00e9n el fondo turbio de uno de los relatos de <a href=\"http:\/\/perinquiets.com\/portfolio\/harbour-bridge\/\"><em>Harbour Bridge<\/em><\/a>, titulado \u201cLa sombra de una mirada\u201d, en la que un anodino personaje, viajante de comercio sin ambiciones, se sube al tren del \u00e9xito comercial gracias a sus relaciones inesperadas con personas importantes. No relata la peripecia \u201cexterna\u201d o la transformaci\u00f3n del flojo individuo en un cargazo inmoral, sino la peripecia interna de un tipo mediocre, que nunca pasa de subalterno.<\/p>\n<p>En realidad, seis de las siete narraciones de <em>Harbour Bridge<\/em> recorren episodios hist\u00f3ricos vividos por m\u00ed como espectador o como personaje secundario inventado. Mis h\u00e9roes no son desgraciados y lumpen, abundantes en el tiempo Baroja. Desde 1960 la miseria fue retir\u00e1ndose de la geograf\u00eda urbana y rural espa\u00f1ola. Hay novelas que la reflejan y la recrean. Salvo <em>La vida como es<\/em> de Juan Antonio Zunzunegui, ning\u00fan relato sobre el hampa me ha interesado. Valga decir que las novelas negras, de intriga y de conspiraciones constituyen un g\u00e9nero propio digno, pero apartado por completo de la realidad, sometidas a esquemas y tramas estereotipadas de la que no se puede escapar sin cargarse el g\u00e9nero.<\/p>\n<p>El siguiente cap\u00edtulo describe un jard\u00edn literario y una selva pol\u00edtica que los espa\u00f1oles vivimos durante los a\u00f1os que precedieron y siguieron a la llamada Transici\u00f3n.<\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_btn title=&#8221;Leer o descargar este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2023%2F02%2FPi%CC%81o-Baroja-y-la-novela-3.pdf||target:%20_blank|&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_btn title=&#8221;Leer o descargar este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2023%2F02%2FPi%CC%81o-Baroja-y-la-novela-3.pdf||target:%20_blank|&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":15211,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[522,25,510],"tags":[],"class_list":["post-15207","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-pio-baroja-la-novela-y-yo","category-cultura-y-comunicacion","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/P7210131-copia.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-3Xh","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15207","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15207"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15207\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15407,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15207\/revisions\/15407"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15211"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15207"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15207"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15207"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}