{"id":15270,"date":"2022-12-01T13:03:09","date_gmt":"2022-12-01T12:03:09","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=15270"},"modified":"2023-04-23T20:08:52","modified_gmt":"2023-04-23T18:08:52","slug":"el-jardin-barojiano-al-que-pertenezco-baroja-la-novela-y-yo-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/el-jardin-barojiano-al-que-pertenezco-baroja-la-novela-y-yo-4\/","title":{"rendered":"El jard\u00edn barojiano al que pertenezco (Baroja, la novela y yo, 4)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Una serie de<strong> Fernando Bell\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Me pongo a escribir este cuarto cap\u00edtulo de mi deuda con Baroja cuando se cumplen 150 a\u00f1os de su nacimiento. Andr\u00e9s Trapiello y otros cuantos barojianos se han juntado en la estatua del vasco en la Cuesta de Moyano o de los libreros. Parece ser que es de las pocas o la \u00fanica celebraci\u00f3n, cosa que tampoco tiene importancia. Pero <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/opinion\/columnistas\/2022\/10\/09\/63429d17fdddfff81e8b4589.html\">Trapiello cuenta en su art\u00edculo<\/a> \u201cBaroja y \u2018lo que manden\u2019\u201d detalles del desapego, incluso el odio a Baroja en el Pa\u00eds Vasco (me refiero a ciertas instituciones y sectas), que justifican estos homenajes \u201cprovocadores\u201d.<\/p>\n<p><strong>Catorce<\/strong><\/p>\n<p>Hubo un periodo en mi vida, entre 1976 y 1990, cuando flotaba n\u00e1ufrago entre Berl\u00edn, Sydney, Madrid y Valencia, en el que s\u00f3lo le\u00eda autores anglosajones, aprovechando que pod\u00eda hacerlo. Sin embargo, las lecturas de mayor calado en los a\u00f1os turbulentos fueron alemanas, traducidas, claro. Mi pasi\u00f3n por Goethe procede de aquella \u00e9poca. Aprovechando mi escuela de verano en Berl\u00edn Oriental compr\u00e9 un <em>Fausto<\/em> en edici\u00f3n alemana en un acto de fe rid\u00edculo, porque leer a Goethe requiere algo m\u00e1s que un t\u00edtulo en la escuela de idiomas. Poseo tres tomos de sus obras completas, traducidas por Rafael Cansinos Assens, que saboreo a trozos.<\/p>\n<p>Thomas Mann, Herman Hesse, Alfred D\u00f6blin y, m\u00e1s modernos, G\u00fcnther Grass y Heinrich B\u00f6hl, fueron mis instructores for\u00e1neos en el arte de la novela. Les debo mucho, aunque menos que a los espa\u00f1oles. Algunos de los relatos que he colocado en la colecci\u00f3n <a href=\"http:\/\/perinquiets.com\/portfolio\/harbour-bridge\/\"><em>Harbour Bridge<\/em><\/a>, en la p\u00e1gina <strong><em>Perinquiets-Libros<\/em><\/strong>, tienen un aire de expresionismo alem\u00e1n.<\/p>\n<p>Son todos vivencias biogr\u00e1ficas pasadas por un tamiz entre surrealista y dada\u00edsta. No pretenden ser vanguardia de nada. Contienen personajes, paisajes y peripecias vividas por m\u00ed o por amigos y conocidos m\u00edos.<\/p>\n<p>Uno de los relatos es \u201cBienestar, Sexo y Cari\u00f1o\u201d, situado en la Espa\u00f1a de los a\u00f1os 90. Un antiguo militante del PCE, sin cualidades dignas de m\u00e9rito, tropieza con los camaradas de la c\u00e9lula universitaria desde la que intentaban derribar al R\u00e9gimen, antes de la muerte de Franco. En aquella \u00e9poca se purg\u00f3 a un disidente, que reaparece d\u00e9cadas despu\u00e9s con los mismos sofismas de anta\u00f1o. Todos son disidentes de muchas cosas, y siguen disputando con los mismos argumentos.<\/p>\n<p>El militante del PCE era, en parte, yo, y tambi\u00e9n el narrador. Los otros personajes vienen a ser r\u00e9plicas de camaradas con los que coincid\u00ed en diversas c\u00e9lulas, que en la narraci\u00f3n se re\u00fanen en un lugar. Se trata del hotelito familiar de los Sauquillo en el barrio de Arg\u00fcelles de Madrid. Una c\u00e9lula de universitarios y de escuelas t\u00e9cnicas se reuni\u00f3 un par de veces en casa de Francisco Javier Sauquillo, el laboralista asesinado en 1977. Estoy hablando de los primeros a\u00f1os de esas d\u00e9cadas. Los detalles que se cuentan en el relato de esas citas son bastante aproximados a la realidad, uno de cuyos episodios fue la expulsi\u00f3n de un camarada de cierta escuela t\u00e9cnica por no atenerse al dogma imperante.<\/p>\n<p>El relato est\u00e1 escrito tras el asesinato de Javier Sauquillo, que aparece sin su nombre. El crimen de Atocha congreg\u00f3 a una multitud impresionante en la plaza de Col\u00f3n con ocasi\u00f3n del entierro. Yo fui uno de los que acudi\u00f3 a la Salesas para despedir al abogado, que hab\u00eda tratado clandestinamente. Al pasar delante del cad\u00e1ver me impresion\u00f3 no reconocerle en absoluto, por la lividez y quiz\u00e1 la deformaci\u00f3n de su rostro debido al sufrimiento. En el relato no se menciona el crimen de Atocha.<\/p>\n<p>De la Transici\u00f3n hay multitud de libros, cantidad de novelas y ensayos de todo g\u00e9nero. Del g\u00e9nero pol\u00edtico s\u00f3lo me ha interesado la especulaci\u00f3n personal desnuda, es decir, la apreciaci\u00f3n personal de quien observa o vive la pol\u00edtica. Los an\u00e1lisis y compendios de sucesos pretenden ser m\u00e1s objetivos porque se basan en experiencias ajenas o en documentos: pero corren el riesgo de la fantas\u00eda voluntaria o involuntaria. La especulaci\u00f3n personal desnuda al menos no aspira a ser verdad.<\/p>\n<p>As\u00ed que voy a aprovechar esta serie y la base antropol\u00f3gica de las novelas de Baroja, para especular contando lo poco y trivial que yo viv\u00ed en la Transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Mi distanciamiento del Partido Comunista empez\u00f3 con un acto gratuito de rebeld\u00eda. Me integr\u00e9 en una facci\u00f3n llamada la OPI, oposici\u00f3n de Izquierdas. Nos reun\u00edamos de vez en cuando y critic\u00e1bamos las actividades de la Junta Democr\u00e1tica. No hac\u00edamos otra cosa.<\/p>\n<p>Hasta 1973 hab\u00eda participado en manifestaciones del 1\u00ba de Mayo en la plaza de Atocha, simples paseos por las aceras, con tantos grises y polic\u00edas disimulados como manifestantes. Tambi\u00e9n en acciones que se llamaban \u201ccomandos\u201d. Uno de ellos fue pintar con espray o con brocha, no recuerdo si dispon\u00edamos de medios t\u00e9cnicos avanzados, en una pared de la plaza de Ant\u00f3n Mart\u00edn. La dej\u00e9 a medias, porque acudi\u00f3 raudo el due\u00f1o del local, nos recrimin\u00f3 que ensuci\u00e1ramos su pared y nos recomend\u00f3 que fu\u00e9ramos a otra, por ejemplo, un banco.<\/p>\n<p>Otro episodio de valerosa acci\u00f3n antifranquista fue el lanzamiento de ladrillos a la cristalera\u2026 de un banco. La idea era s\u00f3lo saltar en mitad de la calle Goya lanzando gritos y panfletos. Pero uno de los antifascistas se acerc\u00f3 a una obra pr\u00f3xima, enarbol\u00f3 un ladrillo o un adoqu\u00edn y se fue derecho al escaparate. Yo me qued\u00e9 inm\u00f3vil. Me pareci\u00f3 una barbaridad innecesaria. No ten\u00eda yo madera de hombre de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro momento de tensi\u00f3n me ocurri\u00f3 en la curva que hace la calle Castell\u00f3 al encontrarse con N\u00fa\u00f1ez de Balboa en Madrid. Era el punto de cita para el reparto de propaganda clandestina, mi labor en la c\u00e9lula de escuelas t\u00e9cnicas, a cada una de las cuales hab\u00eda que hacer llegar <em>Mundos Obreros<\/em> y otras lecturas edificantes. Yo recog\u00eda el paquete en una calle-escalinata cerca de Cuatro Caminos, de nombre Cicer\u00f3n. Me lo llevaba a casa de mis padres, donde yo viv\u00eda, y hac\u00eda varios paquetitos, uno para cada centro. Mediante una serie de llamadas telef\u00f3nica con cierta clave, me citaba con unos y otros aqu\u00ed y all\u00e1. Era de noche, no hab\u00eda mucha luz en aquella curva, y de pronto vi venir hacia m\u00ed un coche de polic\u00eda. Me di por detenido y torturado. Pero el veh\u00edculo pas\u00f3 de largo.<\/p>\n<p>He contado en alg\u00fan sitio que fui capturado dos veces, y dado con mis huesos en la c\u00e1rcel de Carabanchel por poco tiempo. La primera fue una maldita casualidad: ser pasajero excursionista de un tren a la sierra de Madrid, en el que iba un grupo de prochinos a concertar alguna acci\u00f3n. En la estaci\u00f3n de Cercedilla nos metieron a todos los j\u00f3venes con carnet de estudiante en un autob\u00fas, y nos llevaron a la Direcci\u00f3n General de Seguridad. Mi padre me llevaba bocadillos a la DGS envueltos en peri\u00f3dicos, para que me entretuviera (era una consigna para familiares). La segunda visita a la DGS fue consecuencia de una detenci\u00f3n en cierta iglesia de Vallecas, un momento en que dejaron la puerta de la diminuta celda abierta, me asom\u00e9 al pasillo, que daba a un callej\u00f3n trasero a la Puerta del Sol, San Ricardo. Cerca del techo hab\u00eda unos ventanucos. Pasaban transe\u00fantes y se escuchaba el ruido urbano. De pronto surgi\u00f3 un gris, y de una bofetada me envi\u00f3 a la celda. Pas\u00e9 tres o cuatro noches en ella. Al pisar la calle de Correos en libertad, me sent\u00eda un zombi<\/p>\n<p>Mi compa\u00f1ero de E.O.P. Jos\u00e9 Catal\u00e1n Deus est\u00e1 dispuesto a escribir los nuevos Episodios Nacionales, <em>Cr\u00f3nica de medio siglo. Del FRAP a Podemos<\/em>. Ya ha editado veinticuatro t\u00edtulos, y le queda trabajo hasta que concluya su empe\u00f1o en 2024, seg\u00fan sus previsiones. He le\u00eddo alguno de los vol\u00famenes, y me parece un trabajo extraordinario de documentaci\u00f3n, una documentaci\u00f3n vasta: impresa, escuchada y vivida; a m\u00ed me cuesta leer cincuenta hojas seguidas sin empezar a perderme, y eso que estoy familiarizado con algunos de los protagonistas. Catal\u00e1n y P\u00edo Moa son dos Aviranetas vivos, y la idea de resumir mi militancia me parece una provocaci\u00f3n a estos amigos y compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>En <em>De un tiempo, de un pa\u00eds<\/em>, de Moa, me cita. Yo le present\u00e9 a un tipo conocido por el <em>Franc\u00e9s<\/em>, que apareci\u00f3 por el barrio de la Concepci\u00f3n (tambi\u00e9n le cita Catal\u00e1n), donde un par de comunistas trabaj\u00e1bamos el antifranquismo en una asociaci\u00f3n de antiguos alumnos, y atra\u00edamos a los \u201cdem\u00f3cratas\u201d y \u201ctipos majos\u201d (as\u00ed les denomin\u00e1bamos) del barrio de la Concepci\u00f3n y de fuera de \u00e9l. Manolo el <em>Franc\u00e9s<\/em> ven\u00eda de Bruselas con la misi\u00f3n de establecer en Espa\u00f1a un grupo creado en la capital belga, la OMLE (Organizaci\u00f3n de Marxistas-Leninistas de Espa\u00f1a). Es lo que cuenta P\u00edo Moa en su memoria. De all\u00ed surgi\u00f3 despu\u00e9s lo que dio lugar a despu\u00e9s al Grapo (Grupos Revolucionarios Antifascistas Primeros de Octubre) y al PCE (r) (Partido Comunista de Espa\u00f1a reconstituido). Varios estudiantes del colegio Obispo Perell\u00f3, donde yo hice el bachillerato, formaron parte de los grupos de acci\u00f3n que asesinaron a polic\u00edas. Cerd\u00e1n Calixo y los hermanos Calder\u00f3n eran algunos de ellos. Al primero le abatieron a tiros huyendo por unos tejados, como en las pel\u00edculas de g\u00e9nero. De los Calder\u00f3n no s\u00e9 que ha sido.<\/p>\n<p>Es preciso aclarar que ni tuve que ver ni me enter\u00e9 de la fundaci\u00f3n del Grapo y el PCE (r). Si me hubiera visto envuelto en ello, me habr\u00eda derrumbado psicol\u00f3gicamente al primer crimen. Una relaci\u00f3n tangencial tuve con P\u00edo a trav\u00e9s de otro compa\u00f1ero de la escuela llamado Rafael G\u00f3mez Parra. Cuando secuestraron al financiero Oriol y al general Villaescusa, me entr\u00f3 p\u00e1nico, debido a esa relaci\u00f3n tangencial. Trabajaba yo entonces en una revista dirigida por Ra\u00fal Heras, tambi\u00e9n compa\u00f1ero de la EOP, y una ma\u00f1ana se present\u00f3 la polic\u00eda y me llev\u00f3 a la DGS, me figuro que por tener ficha policial. Fue el viaje m\u00e1s angustioso de mi vida por las calles de Madrid. Me iba despidiendo de plazas y jardines, porque tem\u00eda que si empezaban con el tercer grado, me iba a llevar gratis todos los da\u00f1os y vejaciones, porque no ten\u00eda nada que ofrecerles.<\/p>\n<p>Me sometieron a un interrogatorio suave sobre P\u00edo Moa. Por las preguntas, me iba dando cuenta de que a m\u00ed no me encajaban en el GRAPO, cosa que no me tranquiliz\u00f3, por lo que he dicho antes, despu\u00e9s de una buena paliza me habr\u00eda confesado autor de los dos secuestros. Quer\u00edan que les hablara de la psicolog\u00eda de Moa. Me agarr\u00e9 como un clavo a la oportunidad y les contest\u00e9 con an\u00e9cdotas y especulaciones de la \u00e9poca de la EOP.<\/p>\n<p>En determinado momento me sometieron a algo que hasta yo, un tipo amedrentado en aquel momento, me di cuenta de que era una prueba insensata. Uno de los polic\u00edas deposit\u00f3 una pistola sobre la mesita de centro (como un cuarto de estar en un rinc\u00f3n de la DGS, no era ni una celda ni un despacho), y se march\u00f3, dej\u00e1ndome solo. Recul\u00e9 en mi asiento lo m\u00e1s alejado que pude de la mesita. Al cabo de un rato regres\u00f3 el polizonte. Me dejaron libre. Iban a por los secuestradores, no a por cuartos o quintos papeles ajenos a la trama. La polic\u00eda lo hizo bien, porque finalmente encontraron a los retenidos por el GRAPO. Lo que costar\u00eda aquello a unos y a otros debi\u00f3 ser espantoso.<\/p>\n<p>El susto tuvo su consecuencia. Mi ideolog\u00eda se desactiv\u00f3 por completo. Me convenc\u00ed de que yo no estaba hecho para el hero\u00edsmo, ni siquiera para el riesgo. Me cost\u00f3 d\u00e9cadas aceptar la esencia de mi naturaleza, en las que fui dando bandazos sentimentales, porque la ideolog\u00eda no es otra cosa que un sentimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Quince<\/strong><\/p>\n<p>La sinceridad y la iron\u00eda son virtudes barojianas. Intento usarlas en este recuento de mi relaci\u00f3n literaria con \u00e9l, y no despe\u00f1arme en el menosprecio por m\u00ed mismo. Como yo no he llegado a dirigir ning\u00fan medio ni he adquirido fama de reportero destacado, a punto he estado en alguna ocasi\u00f3n de considerarme el estereotipo del fracaso. Pero comprend\u00ed que si no hab\u00eda llegado muy alto fue porque no quise, no porque no pude o no supe. El premio codiciado ten\u00eda un precio demasiado alto para mi car\u00e1cter.<\/p>\n<p>En mi profesi\u00f3n de periodista y en mis tentativas literarias he conocido y tratado a personas con cierto predicamento que eran ratas, enfermos mentales, acomplejados, crueles, seres indignos, amorales y bellacos; no pongo en duda su calidad profesional, sino su solidez moral. Lo chusco es que alguno de aquellos pas\u00f3 de ser un hombre del R\u00e9gimen a ser dem\u00f3crata, socialista y hasta comunista en cosa de meses. Top\u00e9 con algunos otros de poca monta, gente poco capaz que se hab\u00edan dejado llevar por la inercia p\u00fablica de la profesi\u00f3n, y adapt\u00e1ndose al estereotipo del periodista activo e infatigable. Imagino que de haberme dejado llevar por la ambici\u00f3n yo podr\u00eda haber sido uno de ellos. Tambi\u00e9n hay entre mis compa\u00f1eros de profesi\u00f3n personas nobles y hasta caballeros, todo hay que decirlo.<\/p>\n<p>En el repaso de lo revelado aqu\u00ed, veo que he sido un tipo receloso y suspicaz, pero sin maldad, un individualista de naturaleza barojiana, con un talento limitado, pero m\u00e1s apegado a la verdad que al travestismo social. Me parezco a Baroja en el sentimiento de que no encajo en ninguna parte donde haya que \u201ctrabajar en equipo\u201d, o sea, a las \u00f3rdenes de alg\u00fan incompetente o un competente demente. Hacerlo durante d\u00e9cadas merma mucho el amor propio. Pero cuando he tenido la oportunidad de elegir grupo, ideolog\u00eda, afici\u00f3n o club, mi lealtad ha durado poco, me he cansado, aburrido o sentido preso de un aparato ajeno a m\u00ed.<\/p>\n<p>Un ejemplo es el f\u00fatbol. Mi padre me hizo socio del Real Madrid a los trece o catorce a\u00f1os, y vi jugar a Distefano, Puskas, Gento, Amancio, Pach\u00edn, Zoco, Marquitos, a Araquistain o a Kubala. Cuando llegu\u00e9 a la universidad, fui perdiendo la afici\u00f3n. Y a los veintitantos a\u00f1os el deporte rey me era indiferente. Hoy lo soporto mal, salvo los partidos de final de la selecci\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>De un inadaptado se deriva un tipo \u00e1crata, inconstante, aventurero. Si resumo mi vida en mis andanzas por el mundo puedo parecerlo. Sin embargo, soy un conservador, una persona de orden. Nunca he practicado el gamberrismo, me he emborrachado en serio una vez en la vida, en la juventud. Tengo la paciencia corta y la ira se me suelta pronto, pero no muerdo. El Estado no me repugna, y defender\u00eda el espa\u00f1ol en caso de necesidad. Soy lo que yo mismo habr\u00eda llamado a los veinte a\u00f1os un <em>carca<\/em>. Probablemente lo haya sido siempre, en estado let\u00e1rgico.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Diecis\u00e9is<\/strong><\/p>\n<p>Una de las ventajas de mi juventud era la existencia de un mercado de trabajo plet\u00f3rico de ofertas cualificadas. Con cierto pudor incluyo entre las cualificadas la de periodista.<\/p>\n<p>Llev\u00e9 la marca del \u201cperiodista\u201d y del \u201cgafas\u201d como insignias de mi uniforme militar. Ese servicio lo realic\u00e9 en Ciudad Real, Regimiento de Artiller\u00eda de Informaci\u00f3n y Localizaci\u00f3n, cuyo coronel o teniente coronel era un \u00c1lvarez de Toledo. El ej\u00e9rcito me envi\u00f3 all\u00ed debido a mi ficha policial, porque en aquel tiempo la mili se hac\u00eda en la ciudad en la que uno estaba censado, si hab\u00eda acuartelamiento. Me encontr\u00e9 all\u00ed con cuatro o cinco reclutas de mi condici\u00f3n, universitarios y con ficha. Hasta ese momento eran los estudiantes mejor preparados que he conocido. De buena familia, con lecturas abundantes, con criterio cultural propio. Uno era pecero, los otros no ten\u00edan filiaci\u00f3n. Aprend\u00ed de ellos a estudiar, a separar lo relevante de lo circunstancial y adventicio.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n me dio lecciones de paciencia y determinaci\u00f3n la estancia en el cuartel y el ejemplo de otro destinado de Madrid, este sin ideas pol\u00edticas. Era mayor de lo habitual en un recluta, porque hab\u00eda pedido pr\u00f3rrogas. Pero su padre, un gran empresario, con quien estaba enemistado, influy\u00f3 para que lo alejaran de la capital y de su novia o su mujer, ahora no lo recuerdo.<\/p>\n<p>En mi novela corta <a href=\"http:\/\/perinquiets.com\/portfolio\/el-fascinante-mundo-de-la-artilleria\/\"><em>El fascinante mundo de la artiller\u00eda<\/em><\/a>, accesible en <em>Perinquiets-Libros<\/em>, le convert\u00ed en protagonista. Me ha parecido una solemne tonter\u00eda novelar desde un punto de vista pol\u00edtico o ideol\u00f3gico. La distancia hace m\u00e1s cre\u00edble la narraci\u00f3n y permite el uso de la iron\u00eda. Cuento en la novelita mis experiencias en el cuartel de Ciudad Real con el apol\u00edtico como narrador. Invento una trama que no existi\u00f3 para poner algo de picante en la historia, la confusi\u00f3n de unas revistas \u201cGramma\u201d, que la embajada de Cuba entregaba a quien fuera a buscarlas, con \u201cMundo Obrero\u201d, \u00f3rgano del PCE, entonces clandestino. El apol\u00edtico pasaba el d\u00eda leyendo novelas baratas y estudiando resultados de las quinielas. Apostaba cada semana una buena cantidad, y siempre ganaba m\u00e1s de lo invertido, a veces un buen golpe. Ya he dicho que era una persona calculadora y tranquila. Tanto, que se provoc\u00f3 el estallido de una \u00falcera para que le enviaran al hospital. Consigui\u00f3 lo que se propon\u00eda, que el ej\u00e9rcito y acaso su poderoso padre le dejaran en paz.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s acabar la mili, me traslad\u00e9 a L\u00e9rida, como periodista de \u201cLa Ma\u00f1ana\u201d, diario del Movimiento. Como puede advertirse, la represi\u00f3n en el tardofranquismo era floja o ineficaz, porque ninguna autoridad se preocup\u00f3 de comprobar mi idoneidad pol\u00edtica. Desconectado por completo del PCE, fue el a\u00f1o m\u00e1s feliz de mi vida hasta la fecha. Tuve como director a un ex combatiente de la Guerra Civil. Era un extreme\u00f1o peque\u00f1ito y tolerante, de nombre apropiado, don Justo. Todo lo contrario de lo que se puede esperar de un franquista estereotipado.<\/p>\n<p>Durante aquel a\u00f1o de 1973 escrib\u00ed una docena de relatos, los primeros con cierto valor. Me sirvieron para forjar ese estilo surrealista que he conservado, salvo para las novelas, que s\u00f3lo tienen un aroma de lo estrafalario.<\/p>\n<p>En noviembre me fui a Colonia del Rin, en la Rep\u00fablica Federal Alemana. El director de \u201c7 Fechas\u201d, un doble del semanario que se editaba en Madrid, pero para los emigrantes, era Teodoro Delgado Pomata. Me entrevist\u00f3 en Madrid, y me consider\u00f3 adecuado para sustituirle en la direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para m\u00ed fue un maestro de periodismo oficial y estereotipado (el que sigue abundando hoy). Delgado Pomata hab\u00eda combatido en Rusia con la Divisi\u00f3n Azul y se cas\u00f3 con una rusa. Pas\u00f3 muchos a\u00f1os en la Alemania Federal, yo dir\u00eda que por no pasarlos con la <em>rusa<\/em> (\u00e9l la llamaba as\u00ed). Ten\u00eda una hoja de servicios al Movimiento intachable. Me trat\u00f3 como a un hijo suyo. La secretaria de redacci\u00f3n era una valenciana de aire estirado y protocolario. Despu\u00e9s de present\u00e1rmela me dijo en broma \u201cA ver si acabas cas\u00e1ndote con ella\u201d, algo que \u00e9l deb\u00eda considerar una rareza imposible. Me cas\u00e9 con ella y tuvimos una hija.<\/p>\n<p>La direcci\u00f3n de \u201c7 Fechas\u201d edici\u00f3n europea ha sido la mayor oportunidad que se me ha dado de administrar un peri\u00f3dico. La idea, previa conversaci\u00f3n con Delgado Pomata en Madrid, era que yo me har\u00eda cargo de la direcci\u00f3n del peri\u00f3dico al cabo de unos meses. Otra muestra contundente de la miop\u00eda o la falta de recambio humano en el franquismo. Dije que s\u00ed a todo.<\/p>\n<p>Yo hab\u00eda llegado a Colonia con la idea de aguantar hasta la primavera, y largarme sin avisar a Quebec. En septiembre de 1973 el gobierno de aquella provincia organiz\u00f3 en Par\u00eds una exposici\u00f3n magn\u00edfica que yo visit\u00e9 en mis vacaciones. Me fascin\u00f3, y decid\u00ed unirme a aquel caudal de oportunidades culturales.<\/p>\n<p>No lo hice porque la secretaria estirada y protocolaria no era nada aventurera. Luego me serv\u00ed de la idea para escribir <a href=\"http:\/\/perinquiets.com\/portfolio\/bombardier-en-alphaville\/\">Bombardier en Alphaville<\/a>, que ya he citado, una de mis novelas m\u00e1s barojianas, en las que se describe la Transici\u00f3n desde lejos, y se introduce la peripecia independentista de aquella provincia, que termin\u00f3 en agua de borrajas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Diecisiete<\/strong><\/p>\n<p>Mi trabajo en Alemania como redactor de una revista gubernamental para emigrantes espa\u00f1oles termin\u00f3 con mi regreso a Espa\u00f1a. Las circunstancias de este regreso constituyen uno de los episodios emocionales m\u00e1s turbulentos de mi vida. Adem\u00e1s de turbulentos son de una vulgaridad catastr\u00f3fica. Nunca he tenido la tentaci\u00f3n de convertirlos en una novela. S\u00ed he utilizado esas vivencias para narraciones que no son autobiogr\u00e1ficas.<\/p>\n<p>Proyectar mi personalidad y mi vida en personajes y circunstancias ajenas a m\u00ed ha resultado m\u00e1s literario. Tengo amigos y conozco a personas que han sucumbido a la tentaci\u00f3n autobiogr\u00e1fica, porque consideraban que su vida, por lo general perra, merec\u00eda un descargo narrativo; el resultado es loable pero no convincente. La realidad desnuda, sobre todo la experiencia personal, calcada en forma de novela se contamina de cr\u00f3nica, de memoria y crea paradojas o desiertos narrativos.<\/p>\n<p>Hay sin embargo excepciones. Alg\u00fan d\u00eda dedicar\u00e9 un art\u00edculo a <em>The Underdogs<\/em>, <em>Los perdedores<\/em>. <em>Cr\u00f3nica de un refugiado espa\u00f1ol de la Segunda Guerra Mundial<\/em>, de Vicente Fillol. Caracas. 1971. Probablemente edici\u00f3n del autor. Las historias que cuenta son tan incre\u00edbles como las de las pel\u00edculas sobre el tema. Sin embargo, no me cabe la menor duda de que el noventa por ciento de lo que cuenta sucedi\u00f3 y le sucedi\u00f3 a \u00e9l. Fillol fue un obrero anarquista y catalanista (paradoja barojiana) refugiado en Francia. Se lo llevaron los alemanes como trabajador extranjero, estuvo de ch\u00f3fer en los pa\u00edses B\u00e1lticos de un capit\u00e1n de la <em>Wehrmacht<\/em>, particip\u00f3 en la resistencia francesa, fue detenido por la Gestapo se escap\u00f3\u2026 Leyendo <em>Los perdedores<\/em> uno se da cuenta de que los escenarios b\u00e9licos est\u00e1n llenos de aventuras dram\u00e1ticas que dan lugar a grandes obras \u00e9picas. Si Baroja le hubiera conocido, habr\u00eda escrito una novela sobre \u00e9l, aunque la de Fillol es insuperable.<\/p>\n<p>Por lo general convertir la realidad en narraci\u00f3n ficticia, inventada, paralela o tangente a los hechos, facilita el distanciamiento. Hablar de uno mismo, como lo hago yo ahora, no puede enmarcarse en un relato novelesco. Ser\u00eda poco cre\u00edble.<\/p>\n<p>La virtud de P\u00edo Baroja fue su capacidad de hacer cr\u00f3nicas, folletones, melodramas en los que \u00e9l y sus pr\u00f3ximos aparec\u00edan disfrazados, en circunstancias jam\u00e1s vividas por el autor, recogidas de testimonios, de legajos, de panfletos, de observaciones propias. Baroja, sus amigos y rivales aparecen en todas sus novelas. Esto es algo que ning\u00fan autor puede evitar hacer, aunque trate de la Edad del Hielo, y por eso las novelas sobre la Edad del Hielo son inveros\u00edmiles, falsas.<\/p>\n<p>Las batallas que aparecen en el cine son disparates t\u00e1cticos, imposibles. Y son el recurso que tenemos todos aquellos que no hemos participado en una batalla para intentar describirla con toda la imaginaci\u00f3n posible, lo que hace del relato un delirio.<\/p>\n<p>En agosto de 1991 fui de enviado especial a Kuwait, de donde acababan de ser expulsadas las tropas iraqu\u00edes. La autopista que sale de la capital hacia el norte fue atacada con todo tipo de armas, sobre todo desde helic\u00f3pteros sofisticados, y se convirti\u00f3 en un cementerio de soldados y de chatarra b\u00e9lica. Yo la visit\u00e9, convenientemente dirigido por servicios de prensa kuwaiti-norteamericanos, cuando se hab\u00edan retirado los cad\u00e1veres y apartado la chatarra a los m\u00e1rgenes. No pod\u00edamos alejarnos de la cuneta m\u00e1s de un metro por miedo a las minas o a los obuses sin explotar.<\/p>\n<p>Me caus\u00f3 una impresi\u00f3n tremenda. Contaban los locales que los soldados que hu\u00edan se llevaban en autobuses y en camiones todo tipo de objetos valiosos, desde oro y joyas a alfombras o muebles caros. Les cay\u00f3 una lluvia de plomo y de fuego, quedaron atrapados a lo largo de varios kil\u00f3metros en una carretera llena de veh\u00edculos, tanques y ca\u00f1ones autopropulsados. No me dieron detalles, pero imagino que los que sobrevivieron y no pudieron escapar murieron como ratas en manos de los furiosos invadidos. Y lo m\u00e1s chusco, algunos de los primeros periodistas que llegaron a aquel escenario infernal se llevaron algo del bot\u00edn que los iraqu\u00edes hab\u00edan atracado. Imagino a un soldado herido que ve c\u00f3mo un aseado occidental le hurta un reloj Rolex o un collar de oro. La rapi\u00f1a de la Prensa. El embajador de Espa\u00f1a en Arabia Saud\u00ed nos convid\u00f3 a un grupo de periodistas espa\u00f1oles a una cena. Lo que se cont\u00f3 all\u00ed dar\u00eda para varios cap\u00edtulos barojianos, en los que se muestra la bajeza, bellaquer\u00eda y amoralidad de los chicos de la tele y de otros medios.<\/p>\n<p>Esto es todo lo que yo puedo contar de un escenario de guerra. Para novelarlo habr\u00eda tenido que falsear los sentimientos de los soldados amigos y enemigos, porque yo no soy musulm\u00e1n ni he vivido en Oriente Medio. El resultado ser\u00eda una escena inaceptable con personajes fant\u00e1sticos.<\/p>\n<p>Baroja nunca escribi\u00f3 acciones dram\u00e1ticas que no hubiese conocido indirectamente, por referencias o por cr\u00f3nicas. Ni siquiera novel\u00f3 la guerra que \u00e9l vivi\u00f3, y se limit\u00f3 a narrar su escapada de la Espa\u00f1a Nacional, una aventura escalofriante. Recojo en Internet este p\u00e1rrafo de Antonio Morales Moya, \u201cEn este a\u00f1o de 2006, la renovada editorial Caro Raggio ha publicado una novela in\u00e9dita de Baroja,\u00a0<em>Miserias de la guerra<\/em>, edici\u00f3n de Miguel S\u00e1nchez-Ostiz, quien, en un documentado \u00abPosfacio\u00bb,\u00a0<em>El Madrid\u00a0en guerra de P\u00edo Baroja<\/em>, nos da cumplida cuenta de las vicisitudes de la novela. Destinada a formar parte de una \u00abtrilog\u00eda\u00bb sobre la guerra civil, parece haberse escrito \u2014 o compuesto\u2014 entre 1949 y 1951, aunque utilizando materiales anteriores, y fue presentada a censura \u2014seg\u00fan Torrealdai\u2014 en las primeras semanas de este \u00faltimo a\u00f1o, sin que, naturalmente, prosperara.\u201d<\/p>\n<p>Mainer menciona cuatro libros de la posguerra que no fueron publicados en su d\u00eda \u201cpor razones obvias\u201d: <em>La guerra civil en la frontera<\/em>, <em>Ilusi\u00f3n y realidad,<\/em> <em>Pasada la tormenta<\/em> y <em>Rojos y blancos<\/em>. No s\u00e9 si el \u00faltimo es el mismo que <em>Miserias de la guerra<\/em>.<\/p>\n<p>S\u00ed public\u00f3, antes, durante la Rep\u00fablica, una trilog\u00eda sobre un tema vivido por \u00e9l y por todos los espa\u00f1oles de su \u00e9poca, la ca\u00edda de la Monarqu\u00eda y el surgimiento de la Rep\u00fablica, <em>La selva oscura<\/em>.<\/p>\n<p>De ello tratar\u00e9 en el pr\u00f3ximo cap\u00edtulo, se\u00f1alando ciertos paralelismos con lo vivido por los espa\u00f1oles de mi generaci\u00f3n y aleda\u00f1as. De monarqu\u00eda se pas\u00f3 a rep\u00fablica en un solo d\u00eda en 1931. La dictadura hizo su transici\u00f3n hacia la democracia en tres a\u00f1os, a pesar de los sabotajes sangrientos del separatismo, el FRAP y el Grapo, y algunas atrocidades como la matanza de Atocha por parte de locos asesinos de la derecha, aunque yo creo que la ideolog\u00eda a todos ellos les importaba un r\u00e1bano o les ven\u00eda grande. No eran m\u00e1s que ep\u00edgonos sangrientos de la historia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_btn title=&#8221;Descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2023%2F02%2FPi%CC%81o-Baroja-y-la-novela-4.pdf||target:%20_blank|&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_btn title=&#8221;Descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2023%2F02%2FPi%CC%81o-Baroja-y-la-novela-4.pdf||target:%20_blank|&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":15302,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[522,25,510],"tags":[],"class_list":["post-15270","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-pio-baroja-la-novela-y-yo","category-cultura-y-comunicacion","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Malaga-1-copia.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-3Yi","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15270","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15270"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15270\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15411,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15270\/revisions\/15411"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15302"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15270"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15270"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15270"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}