{"id":15327,"date":"2022-12-29T16:47:12","date_gmt":"2022-12-29T15:47:12","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=15327"},"modified":"2023-04-23T20:07:17","modified_gmt":"2023-04-23T18:07:17","slug":"retratos-paralelos-de-ayer-y-de-hoy-baroja-la-novela-y-yo-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/retratos-paralelos-de-ayer-y-de-hoy-baroja-la-novela-y-yo-5\/","title":{"rendered":"Retratos paralelos de ayer y de hoy   (Baroja, la novela y yo, 5)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Una serie de<strong> Fernando Bell\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>Dieciocho<\/strong><\/p>\n<p>Refresco mis limitados conocimientos literarios con relecturas de libros, pesca de art\u00edculos y documentos en Internet, y estudios nuevos para m\u00ed sobre el asunto Baroja. Uno de los primeros es el libro de Julio Caro, el antrop\u00f3logo, <em>Los Baroja<\/em>. Julio parece un calco de don P\u00edo en su visi\u00f3n de la vida y la naturaleza. Es una lectura valiosa porque Julio Caro conoci\u00f3 al hombre, el t\u00edo, antes que a la celebridad, y tuvo tiempo de conciliar ambas visiones, y de transmitirnos una estampa bastante completa.<\/p>\n<p>La \u201cmemoria\u201d agazapada durante casi setenta a\u00f1os ha saltado como una pantera hambrienta al escenario presente. Ha sido estimulada por un individuo rencoroso, el expresidente Rodr\u00edguez Zapatero, reforzada luego y esgrimida como un sable por pol\u00edticos como \u00e9l, y por advenedizos no movidos por el rencor sino por la ambici\u00f3n, la recua de sicofantes acad\u00e9micos y medi\u00e1ticos.<\/p>\n<p>La memoria siempre es hist\u00f3rica, pero la historia nunca es memoria, sino estudio contrastado que se vale de fuentes diversas y del concepto filos\u00f3fico de cada historiador.<\/p>\n<p>Hay miles de memorias personales publicadas sobre la Guerra Civil espa\u00f1ola similares a <em>Los Perdedores<\/em> de Vicente Fillol, citado en el cap\u00edtulo anterior. Casi todas son valiosas. El libro <em>De un tiempo, de un pa\u00eds<\/em>, de P\u00edo Moa pertenece a este g\u00e9nero.<\/p>\n<p>En <em>La Transici\u00f3n de cristal<\/em>, Moa analiza con instrumentos quir\u00fargicos de historiador fehaciente esa etapa decisiva en nuestra prosperidad actual, y se\u00f1ala con precisi\u00f3n los defectos, larvados entonces, sobre todo en la Constituci\u00f3n, que ponen en riesgo la estabilidad pol\u00edtica en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>En el \u00fanico punto que discrepo de \u00e9l es en la importancia de la intervenci\u00f3n exterior en el proceso. Para Moa \u201cfue un proceso eminentemente interno, a partir del desarrollo y las fuerzas pol\u00edticas espa\u00f1olas\u201d, lo cual es cierto, pero monitorizado desde Norteam\u00e9rica y Alemania, siendo esta \u00faltima modelo e intermediaria entre los intereses yanquis y UCD, primero, y el PSOE y UP-PP despu\u00e9s. Del mismo modo debe interpretarse la deriva de la URSS en una Rusia debilitada, fomentada por la OTAN, hasta que ha llegado Putin y ha restablecido la iniciativa rusa, guste o no a la poblaci\u00f3n y a los intereses antirrusos.<\/p>\n<p>Relatos ficcionados tambi\u00e9n los hay, demasiado pr\u00f3ximos a los hechos como para resultar convincentes, porque los hechos est\u00e1n impregnados de la suciedad de los intereses en juego.<\/p>\n<p>Es como si Baroja se hubiera encontrado en una biblioteca rec\u00f3ndita, los veintid\u00f3s tomos de <em>Las memorias de un hombre de acci\u00f3n<\/em> escritas y firmadas por Aviraneta y por Legu\u00eda. Imaginemos que los malabarismos literarios que hace Baroja con su supuesta t\u00eda \u00darsula y con Legu\u00eda, el heredero de Aviraneta, responden a unos hechos ciertos y literales. Pura memoria. Como testimonio hist\u00f3rico valdr\u00edan poco.<\/p>\n<p>Sin embargo, al ser <em>Las memorias de un hombre de acci\u00f3n<\/em> una ficci\u00f3n \u201cbasada en hechos reales\u201d escrita muchas d\u00e9cadas despu\u00e9s, un siglo en las primeras, lo que m\u00e1s vale no es la verdad de las batallas y de los conflictos que aparecen o se describen. Est\u00e1n ba\u00f1ados en realidad, como un bizcocho cubierto de chocolate: la masa, la materia prima, sostiene al chocolate, que es lo que m\u00e1s se saborea. Las novelas revelan la realidad de su tiempo mejor que los libros de historia. Otra cosa es que la historia que cuentan sea cierta o fiel a los hechos. La Guerra Civil de los novelistas republicanos no es la misma que la de los nacionales, la de los \u201crojos\u201d es diferente a la de los \u201cfascistas\u201d, ambos apellidos mal medidos.<\/p>\n<p>A m\u00ed como a la mayor\u00eda de los espa\u00f1oles la Transici\u00f3n me cogi\u00f3 por sorpresa. A la muerte de Franco no sucedieron los des\u00f3rdenes temidos y pronosticados. \u00bfQu\u00e9 pasa? \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 pasando? Nos dec\u00edamos los rojeras. Las masas obreras no se lanzaron a la calle. Los dogm\u00e1ticos tardamos en comprender que ni hab\u00eda masas obreras radicalizadas ni la ciudadan\u00eda guardaba rencores a presi\u00f3n.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n del Grapo y de la ETA se basaba en un supuesto err\u00f3neo. Es posible que tuvieran el convencimiento de ser capaces de instigar una revuelta popular. Viv\u00edan en un delirio, porque era evidente que no se iba a producir, no hab\u00eda muestras ni nadie manifestaba ganas. Franco no s\u00f3lo hab\u00eda ganado la guerra sino a la propia historia de miseria, degradaci\u00f3n, explotaci\u00f3n y caldero de odio en estado de ebullici\u00f3n. Luego se ha sabido, entre otras cosas porque lo han contado quienes lo vivieron, que los servicios de inteligencia sovi\u00e9ticos y de la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana ten\u00edan contactos y puede que hasta entregaran fondos al GRAPO-PCR. Nunca fueron prochinos, pero pasaron a ser prosovi\u00e9ticos de un modo s\u00fabito y sospechoso.<\/p>\n<p>Pasar <em>de la Ley a la Ley<\/em> es algo que siempre ha irritado a los que hoy desentierran la memoria. El Grapo y ETA erraron en el c\u00e1lculo de provocar al ej\u00e9rcito. Sus acciones terroristas iban dirigidas b\u00e1sicamente contra la polic\u00eda y los militares. Supon\u00edan que se alzar\u00edan de nuevo, asaltar\u00edan el poder, volver\u00edamos al franquismo, y los grupos organizados de la izquierda leninista, la vanguardia del proletariado, encabezar\u00edan una rebeli\u00f3n que en si misma era imposible. No contaban con la potencia formidable de los intereses internacionales dominantes. Sin la CIA, los sindicatos alemanes y otros voluntarios intencionados, la Transici\u00f3n habr\u00eda sido otra, quiz\u00e1 m\u00e1s sencilla, quiz\u00e1 m\u00e1s violenta.<\/p>\n<p>Leer hoy panfletos y dict\u00e1menes pol\u00edticos de la \u00e9poca muestra el delirio de los salvajes. A muchos nos cost\u00f3 llamarles asesinos. Pero los hechos se imponen sobre la manipulaci\u00f3n y la mentira. \u00bfPor qu\u00e9 hemos sido tantos los dem\u00f3cratas rojeras que nos hemos hecho conservadores? Porque es preciso conservar para seguir edificando sobre lo existente. El extraviado juicio de la nueva progres\u00eda mantenida sostiene que\u00a0una persona de izquierdas que con el paso del tiempo se ha vuelto de derechas no ha evolucionado, ha entrado en una franca decadencia. El problema es que la izquierda y la derecha son denominaciones que han perdido su sello y su origen. Pero nos estamos desviando de Baroja.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Diecinueve<\/strong><\/p>\n<p>Flores Arroyuelo coloca una trilog\u00eda llamada <em>La Selva Oscura<\/em> entre las novelas <em>puramente hist\u00f3ricas<\/em> de Baroja Es una de las que yo no hab\u00eda le\u00eddo, y lo termino de hacer para escribir mis impresiones.<\/p>\n<p><em>La selva oscura<\/em> comprende el tr\u00e1nsito de la monarqu\u00eda a la rep\u00fablica. Y lo hace, a la moda barojiana, plasmando hechos ciertos a trav\u00e9s de personajes sin celebridad y sin autoridad. Empieza con <em>La familia de Errotacho<\/em>, franco espa\u00f1ola, de la que emergen algunos individuos rebeldes y estrafalarios que se ver\u00e1n envueltos en un asalto al territorio espa\u00f1ol a trav\u00e9s de Vera de Bidasoa, para hacer que estalle la revoluci\u00f3n, no para imponer una rep\u00fablica, durante la dictadura de Primo de Rivera, en noviembre de 1925.<\/p>\n<p>Baroja conoce el terreno y se documenta mediante conversaciones con personas que intervinieron o que presenciaron los hechos, y tambi\u00e9n con informes impresos, porque da los nombres y alias de los invasores y de los represores.<\/p>\n<p>Los revolucionarios son sindicalistas anarquistas residentes en Francia, cincuenta o sesenta hombres reclutados en Par\u00eds y en San Juan de Luz, dirigidos por tres que luego ser\u00e1n condenados a muerte, y otros que se retiraron a tiempo. Uno de los narradores-recopiladores es un m\u00e9dico nacionalista vasco. Aparecen militares, carabineros, ciudadanos liberales, gente del pueblo.<\/p>\n<p>Un personaje excepcional es el de Margot, hija de la mujer que vive en Errotacho (\u201cel molino viejo\u201d, en vascuence), y que al contrario que la mayor\u00eda de sus hermanos no es persona desquiciada por la vida o por la biolog\u00eda, se hace enfermera y acaba trabajando de asistente sanitaria en Madrid al servicio de una familia arst\u00f3crata.<\/p>\n<p>\u201cHab\u00eda en ella como una personalidad dormida, que promet\u00eda ser avasalladora; cierta inocencia como del cuerpo, quiz\u00e1 m\u00e1s peligrosa para s\u00ed misma y para los dem\u00e1s que la malicia corriente de las muchachas de su edad\u201d, la describe el m\u00e9dico Arizmendi, que la hace ayudante en sus intervenciones quir\u00fargicas, y est\u00e1 enamorado de ella sin atreverse a manifestarlo. Margot progresa, rechaza varios novios y amantes, y espera una oportunidad que llegar\u00e1 al final de la novela siguiente.<\/p>\n<p>Los daguerrotipos barojianos se suceden: los preparativos de la invasi\u00f3n, el paso de la frontera y los tiroteos insensatos de los atacantes, la descomposici\u00f3n de los distintos grupos invasores al no sentirse apoyados por un levantamiento, la intervenci\u00f3n de la guardia civil y los carabineros que los va cazando como conejos, y acaban con los dos procesos que sufren los cabecillas y su ejecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esto \u00faltimo es lo que parece aberrante a los personajes literarios intermediadores, que recogen los testimonios de los protagonistas. No puedo asegurar que las descripciones y los descalificativos que hace Baroja en <em>La selva oscura<\/em> de los militares y de los pol\u00edticos, del rey Alfonso XIII y su parentela sean las m\u00e1s feroces de su novel\u00edstica. Pero lo que resulta evidente es que el autor no deja t\u00edtere con cabeza. Luego estuvo a punto de costarle eso, la cabeza.<\/p>\n<p><em>El cabo de las tormentas<\/em> se centra en el fallido golpe de estado de los militares Ferm\u00edn Gal\u00e1n y Garc\u00eda Hern\u00e1ndez en Jaca en diciembre de 1930. Como en la novela anterior no se narran los hechos en s\u00ed, pero a trav\u00e9s de testigos directos e indirectos. Tres personajes de la primera novela, <em>La familia de Errotacho,<\/em> se desplazan a la ciudad oscense para averiguar si uno de los hermanos aventureros de Margot est\u00e1 implicado en el pronunciamiento. El viaje real a Jaca lo hizo Baroja en 1931, constituida ya la Rep\u00fablica. Tom\u00f3 apuntes al natural y habl\u00f3 con personas que hab\u00edan vivido el acontecimiento.<\/p>\n<p>El novelista compara los dos sucesos, y ensalza el de Vera por su car\u00e1cter an\u00e1rquico, que considera un ejemplo para el drama literario, mientras que el golpe militar fracasado es una acci\u00f3n cuartelera sin valor ni literario ni pol\u00edtico. \u00c1ngel Mart\u00ednez de Salazar, en su <em>El se\u00f1or de Itzea<\/em> asegura que el anarquismo es patol\u00f3gico, pero literario y pintoresco.<\/p>\n<p>La \u00faltima parte de la novela describe la instauraci\u00f3n de la Rep\u00fablica, cuando \u201cMadrid tom\u00f3 un aire carnavalesco\u201d. Los personajes que antes fueron a Jaca y algunos m\u00e1s est\u00e1n en Madrid, observan y comentan lo que sucede en la calle. Las palabras de Baroja son despiadadas.<\/p>\n<p>\u201cEn los autos y camiones ven\u00eda una multitud sudorosa, con el rostro inyectado. Iban chiquillos de voz gatuna, viejas gordas con aire de ballenato, entre obreros y supuestos trabajadores que parec\u00edan chulos\u201d. \u201cToda la multitud harapienta de los barrios bajos y del extrarradio invad\u00eda las calles c\u00e9ntricas y las proximidades de Palacio\u201d. \u201cUnos ne\u00f3fitos de la Juventud Comunista, con la cabeza descubierta y un aire sentimental, cantaban himnos tristes con voz l\u00e1nguida. Unas chiquillas, con voz agria y pronunciaci\u00f3n madrile\u00f1a, dec\u00edan en su canci\u00f3n: somos los hijos de Lenin\u201d.<\/p>\n<p>Los personajes pasivos de <em>El cabo de las tormentas<\/em>, se extra\u00f1an de que no se produzcan asaltos y algaradas sangrientas, dado el dominio del populacho. Pero todav\u00eda no ha pasado un mes del tr\u00e1nsito, y empiezan a arder conventos y colegios religiosos en Madrid.<\/p>\n<p>Este episodio real y cierto me lo cont\u00f3 mi t\u00eda y confirm\u00f3 mi padre, que no hablaba nunca de su experiencia infantil y juvenil en esos a\u00f1os violentos: en la calle Bravo Murillo, entraron las hordas en el colegio de los salesianos, donde \u00e9l estudiaba, tiraron los libros por la ventana y los prendieron fuego en mitad de la calzada. El chaval Antonio Bell\u00f3n rescat\u00f3 unos cuantos, que conserv\u00f3 en su biblioteca, un viejo libro de recetas de cocina franc\u00e9s y otros que no puedo precisar. Mi padre fue siempre un hombre cabal, amante del orden y de derechas. Recibi\u00f3 lecciones hist\u00f3ricas contundentes.<\/p>\n<p>Fue aquella de mayo del 31 una proclama fracasada de revoluci\u00f3n que cost\u00f3 vidas y patrimonio. Hubo un momento en que se esperaba la aparici\u00f3n de un aviador c\u00e9lebre en la Puerta del Sol (\u00bfRam\u00f3n Franco, hermano del general?) para instituir otro cambio de r\u00e9gimen, el anarquismo o el bolchevismo. No pas\u00f3 nada, salvo los incendios salvajes.<\/p>\n<p>Se preguntan en una tertulia los de <em>El cabo de las tormentas<\/em> qui\u00e9n va a gobernar, y alguien responde: \u201c\u00a1Qu\u00e9 s\u00e9 yo! Se ve que quieren crear una seudoaristocracia republicana que se dedique a la oratoria y a la pedanter\u00eda\u201d. Y luego, \u201cPara m\u00ed, con el tiempo, la soluci\u00f3n la dar\u00e1 una dictadura de gentes inteligentes que intenten equilibrar con justicia las fuerzas del pa\u00eds y avanzar un poco en el bienestar general\u201d. Reflexiones anticipatorias de Baroja.<\/p>\n<p>Acaba la novela con la boda de Margot con un antiguo novio de juventud, que vuelve de California a Guip\u00fazcoa. Ambos viajan a Nueva York convencidos de que en tres a\u00f1os podr\u00e1n regresar a su casa.<\/p>\n<p>La tercera parte es <em>Los visionarios<\/em>, y no tiene centro ni argumento, es una sucesi\u00f3n de reportajes. Son estampas principalmente de Andaluc\u00eda, por donde circulan los personajes de las novelas anteriores para observar el desarrollo de la Rep\u00fablica al sur de Sierra Morena. El \u00fanico trazo visible es el viaje de los peregrinos en busca de la revoluci\u00f3n en marcha.<\/p>\n<p>Conversan al principio de la narraci\u00f3n sobre la evoluci\u00f3n de la pol\u00edtica. Uno de ellos es un marqu\u00e9s de poca monta, que atribuye la p\u00e9rdida de la monarqu\u00eda a la debilidad del rey. Se retrata a Alfonso XIII como un tipo miserable, cobarde y petulante. La prensa extranjera le valora, \u201cPero eso, \u00bfqu\u00e9 valor tiene? Son las mismas gentes que creen que las espa\u00f1olas llevan la navaja en la liga y que los grandes de Espa\u00f1a son toreros\u201d.<\/p>\n<p>Luego el grupo se va de viaje en autom\u00f3vil hacia Talavera, duermen en Trujillo y al d\u00eda siguiente entran en Sevilla donde permanecen alg\u00fan tiempo, con alg\u00fan viaje a cierto latifundio y a C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p>En todas partes recaban informaci\u00f3n, visitan a personajes implicados en la rebeld\u00eda, casas del pueblo, albergues anarquistas, un m\u00e9dico comunista y ut\u00f3pico, un latifundista salvaje y su oscuro sirviente, uno de los hijos de la familia de Errotacho. A trav\u00e9s de ellos Baroja nos pone al corriente, con soberbia t\u00e9cnica de reportaje, de lo que se viv\u00eda en el campo y en la ciudad, una multitud inconexa de visionarios de todas las ideolog\u00edas, y el latifundista cruel, que en la novela aparece con una visi\u00f3n muy capitalista y rentable de sus inversiones, con un ingeniero agr\u00f3nomo dirigiendo los cultivos. Su comportamiento es t\u00f3pico, chulesco, abusivo, pero su figura no es la del absentista. Espa\u00f1a estaba cambiando sin que sus contempor\u00e1neos se dieran cuenta.<\/p>\n<p>La cantidad y calidad de los datos que el escritor nos proporciona es abrumadora. Yo no hab\u00eda o\u00eddo hablar de estas novelas que definen muy bien el esp\u00edritu de ese tiempo turbulento. Es como si las escondieran por pudor. El resumen que hace de ellas el estudio de Jos\u00e9 Carlos Mainer es muy completo, pero se nota que le molesta el apresuramiento con que las escribi\u00f3 el novelista, y quiz\u00e1 tambi\u00e9n su fobia republicana. \u00c1ngel Mart\u00ednez Salazar, otro de los glosadores de Baroja, pone las mismas objeciones a su trabajo. No puede decirse que sean un ejemplo de relato refinado, pero si uno se pone a juzgar a Cervantes o a Calder\u00f3n, encontrar\u00e1 defectos solemnes. Lo importante de un escritor es el conjunto de su obra o de cada una de sus obras. Los an\u00e1lisis bajo la \u00f3ptica de la teor\u00eda literaria, del academicismo, no sirven m\u00e1s que para los doctorandos. Salvo el de Flores Arroyuelo, que es excepcional.<\/p>\n<p>Yo he disfrutado de la lectura de <em>La selva oscura<\/em> lo mismo que en las tertulias de mi juventud en mi familia, con t\u00edos de varias ideolog\u00edas, cuando cada uno contaba lo que hab\u00eda vivido, sufrido y observado. Salvo mi padre, que interven\u00eda poco.<\/p>\n<p>A Baroja su trabajo documental estuvo a punto de costarle un disgusto. Cuando estall\u00f3 la sublevaci\u00f3n militar en \u00c1frica, grupos de asesinos populares, por llamarles de alg\u00fan modo, fueron a buscarlo a su casa en el barrio de Arg\u00fcelles, pero se encontraba en Vera. All\u00ed una banda de requet\u00e9s, los cafres del otro bando, le detuvo y lo traslad\u00f3 a una mazmorra. Hay varias versiones sobre su liberaci\u00f3n, incluida la de Baroja; esto es algo que proporciona empaque literario a la aventura. Seg\u00fan la m\u00e1s c\u00e9lebre, si no interviene un militar con sentido com\u00fan le fusilan. Le recomend\u00f3 que pasara cuanto antes a Francia. \u00bfSe habr\u00eda convertido Baroja, que abominaba de la Rep\u00fablica y del Frente Popular, en un segundo Garc\u00eda Lorca? Otro miembro de su generaci\u00f3n, Ramiro de Maeztu fue detenido en Madrid y fusilado por el delito de pensar lo contrario de quienes le apresaron, y no arrepentirse.<\/p>\n<p>\u201cLa actitud de P\u00edo Baroja ante la guerra civil espa\u00f1ola\u201d es un art\u00edculo con datos interesantes. Lo firma Eutimio Mar\u00edn, de la Universit\u00e9 Aix-en-Provence, Revista <em>Cahiers du monde Hispanique<\/em>. 1975. Hace sin embargo una afirmaci\u00f3n sectaria: \u201cel peso de sus prejuicios y su aplastante cultura pol\u00edtica le inhabilitan a Baroja para hablar de la Guerra Civil con conocimiento de causa\u201d. Progresismo dixit.<\/p>\n<p>Julio Caro, en <em>Los Baroja<\/em>, dice: \u201cPara un hombre atento a la realidad, como mi t\u00edo P\u00edo, lo que ocurri\u00f3 desde 1930 a 1936 estaba lleno de inter\u00e9s, aunque tambi\u00e9n viera los peligros. No hab\u00eda episodio por peque\u00f1o que fuera que no le produjera curiosidad. Sobre todo, lo que ocurr\u00eda en la calle era lo que m\u00e1s le preocupaba. Su desprecio por la actividad de los pol\u00edticos en las Cortes, m\u00edtines, etc., contrastaba con la atenci\u00f3n que pon\u00eda en saber lo que hac\u00edan los grupos de j\u00f3venes, banderizados en sus luchas de barrio.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Veinte<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La Rep\u00fablica y la Guerra Civil espa\u00f1olas las viv\u00ed en el cuarto de estar de mi casa o en las de mis t\u00edos, que lucharon en bandos contrarios. Los relatos y las discusiones eran apasionantes para m\u00ed, es espectador, y para los contertulios. Pod\u00eda haber discrepancia entre ellos, pero no enfrentamiento. Eso s\u00ed era memoria hist\u00f3rica. Algo parecido a lo que el Baroja ni\u00f1o escuch\u00f3 de las Guerra Carlistas.<\/p>\n<p>La Transici\u00f3n del 76 al 79 la viv\u00ed como un tiempo turbio, desasosegante. Una imagen grabada en mi memoria es un ep\u00edtome de la \u00e9poca. Acud\u00ed con mi entonces mujer a cierta manifestaci\u00f3n (supongo que autorizada) en la calle Bravo Murillo a la altura de Tetu\u00e1n. \u00c9ramos bastantes, y creo que el lema era contra los Pactos de la Moncloa. No s\u00e9 c\u00f3mo ir\u00eda yo vestido, pero me parec\u00eda que los congregados \u00e9ramos una masa de desharrapados, avanzando por una avenida polvorienta sin aceras, y entre edificios de fachadas en sucio abandono. Yo hab\u00eda tra\u00eddo a mi mujer de Alemania, y ella hab\u00eda encontrado un trabajo estupendo como secretaria del presidente de cierto banco. La pobre estaba hecha un l\u00edo, es decir, yo le hac\u00eda un l\u00edo, porque estaba arrepentido de haber vuelto de Alemania a aquel pa\u00eds sin futuro, y me hab\u00eda empe\u00f1ado en largarme de \u00e9l. Hasta que no lo consegu\u00ed, con destino a Australia, no descans\u00e9. Salimos para Sydney con nuestra hija en febrero de 1982, un a\u00f1o despu\u00e9s del golpe de Tejero, que para m\u00ed fue la evidencia absoluta del destino de mi patria, de la que quer\u00eda borrarme.<\/p>\n<p>Algunos de los relatos que escrib\u00ed en aquellos a\u00f1os ten\u00edan que ver con los escenarios no oficiales de la Transici\u00f3n. Hay uno, sin embargo, que me falta por hacer. Se trata de un hecho cierto que me coment\u00f3 un chavalito de las Juventudes Comunistas a quien conoc\u00eda a trav\u00e9s de antiguos camaradas.<\/p>\n<p>Les hab\u00eda tocado acudir a Arganda de Rey, ciudad muy cercana a Madrid, con un mont\u00f3n de carteles del Partido Comunista reci\u00e9n legalizado. O sea que deb\u00eda de ser en abril de 1977. Fueron de noche para no provocar emociones entre los \u201cnacionales\u201d residentes. No tuvieron problemas. Adem\u00e1s, iban acompa\u00f1ados de algunos t\u00edos cachas por si acaso. En cierto instante, uno de los guardaespaldas les se\u00f1al\u00f3 a un viejo que les segu\u00eda desde hac\u00eda rato. Dejaron que se acercara y les hablara. Result\u00f3 ser un antiguo comunista del pueblo, que les entreg\u00f3 una lista con los nombres de \u201clos que hay que detener y fusilar\u201d. Mi amigo el chavalito se qued\u00f3 l\u00edvido. Luego me contaba riendo la atrocidad.<\/p>\n<p>De mis dos colecciones de cuentos, la primera, <a href=\"http:\/\/perinquiets.com\/portfolio\/harbour-bridge\/\"><em>Harbour Bridge<\/em><\/a> contiene algunos relatos de la Transici\u00f3n que he citado: \u201cBienestar, Sexo y Cari\u00f1o y \u201cLa sombra de una mirada\u201d. La segunda, <em>Callej\u00f3n sin salida<\/em>, se refiere a la \u00e9poca que se supone cerr\u00f3 la Transici\u00f3n, y algunos llamaron \u201cEl desencanto\u201d. Cuando las reviso veo en ellas pocos rasgos barojianos. S\u00f3lo el empe\u00f1o de no colocar protagonistas de relevancia pol\u00edtica o econ\u00f3mica, sino pueblo llano, individuos como yo, despistados, frustrados, incapaces de medrar en un escenario en el que todo eso est\u00e1 permitido y premiado. Todav\u00eda no he colgado <em>Callej\u00f3n sin salida<\/em> en <strong><em>Perinquiets-Libros<\/em><\/strong>, pero no tardar\u00e9 en hacerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Veintiuno<\/strong><\/p>\n<p>Uno de los rasgos m\u00e1s da\u00f1inos de la Transici\u00f3n fue la contraposici\u00f3n de las\u00a0 obligaciones pol\u00edticas con la rutina familiar. Todos los viejos amigos rojeras casados o con pareja, muchos de los cuales se decantaron por la rosa despu\u00e9s de octubre del 82, se separaron, sin excepciones. Ellos y ellas. Tambi\u00e9n fue la \u00e9poca del ascenso de la mujer al protagonismo pol\u00edtico, lo que dio lugar a rupturas impensables.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s gracioso de esto es que durante los a\u00f1os de la Transici\u00f3n, el trabajo pol\u00edtico no estuvo gratificado ni pagado. Tard\u00f3 en llegar el momento en el que algunos pudieron abandonar sus empleos o escapar de ellos por motivos sindicales. As\u00ed que durante largos meses los rojeras trabajaban las horas contratadas y luego otras tantas en sus obligaciones pol\u00edticas. A esto no estaban\u00a0 acostumbradas las mujeres que, adem\u00e1s, tambi\u00e9n eran rojeras, y participaban en la lucha o en la acci\u00f3n pol\u00edtica legal. Con frecuencia eran ellas las que romp\u00edan y se quedaban con las criaturas. Y se daba el chusco caso de que unos y otras se liaban con las y los ajenos, encerrados en un callej\u00f3n sin salida, tapada por ellos mismos.<\/p>\n<p>Este efecto tremendo de las separaciones lo he reflejado en algunos de mis relatos, en especial los todav\u00eda no publicados, que pertenecen a otra \u00e9poca, pero que tienen su causa ra\u00edz en la famosa y destartalada Transici\u00f3n. Yo tambi\u00e9n me separ\u00e9, aunque mucho despu\u00e9s, porque llevo a la familia cosida con bramante.<\/p>\n<p>Al preparar mi biograf\u00eda <em>Renau. La abrumadora responsabilidad del arte<\/em>, descubr\u00ed que los efectos de la pol\u00edtica como bomba de fragmentaci\u00f3n no era nuevo. Lo reflej\u00e9 en el <a href=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/renau-el-jardin-feraz-del-moderno-progresismo-espanol-capitulo-6\/\">cap\u00edtulo VI<\/a>, \u201cEl jard\u00edn feraz del moderno progresismo espa\u00f1ol\u201d, en referencia a los intelectuales y cofrades de la pluma y del arte (<em>els sabuts de tota mena<\/em>) que se reunieron en el Congreso en Defensa de la Cultura de Valencia en 1937. Han dado buena cuenta de \u00e9l Gonzalo Santonja (flamante consejero de Cultura de Castilla y Le\u00f3n por VOX, en el momento de escribir estas l\u00edneas) y Andr\u00e9s Trapiello entre otros. Cabe decir que la bibliograf\u00eda m\u00e1s frondosa se debe a los herederos presentes de aquellos <em>sabuts<\/em>.<\/p>\n<p>Al evocar a mi yo progre de anta\u00f1o, me refiero a mi juventud, me veo un calco, un clon (o clown) de los sabios de todas las categor\u00edas que vivieron a sus anchas en el viejo Hotel Palace de Valencia, y en otros, a sueldo del gobierno republicano.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>Veintid\u00f3s<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sal\u00ed huyendo de Espa\u00f1a y de su transici\u00f3n, seg\u00fan he anticipado m\u00e1s arriba, en febrero de 1982. Entre mi regreso de Alemania y esta salida intempestiva me acomod\u00e9 a lo que muchos rojeras hicimos entonces, \u201cbuscar faena\u201d donde la hubiere. Primero trabaj\u00e9 en el diario \u201cEl Alc\u00e1zar\u201d de confeccionador o maquetador, porque hasta 1985, m\u00e1s o menos, la forma de editar un peri\u00f3dico era meter los textos en una maqueta previa dibujada a medida, que se convert\u00eda en una rama (un cuadro bien apretado) de plomo y luego en una serie de recortes de colunas de texto impresas a la inversa que se montaban sobre una horma de papel y de ah\u00ed se llevaban a la rotativa o la rotoplana.<\/p>\n<p>Creo que por aquel entonces me hab\u00eda afiliado a UGT. Una de las razones de este salto fue pragm\u00e1tica. Cuando se fund\u00f3 \u201cEl Pa\u00eds\u201d, me present\u00e9 como tantos j\u00f3venes periodistas a la redacci\u00f3n en ciernes. El que me entrevist\u00f3 fue Mart\u00edn Prieto que, con Juan Luis Cebri\u00e1n, hab\u00edan hecho pinitos democr\u00e1ticos en el diario vespertino \u201cInformaciones\u201d. Rafael G\u00f3mez Parra, personaje curioso que merece una novela, fue quien me lo indic\u00f3. Y yo fui tan ingenuo que le dije a Mart\u00edn Prieto de parte de qui\u00e9n ven\u00eda. G\u00f3mez Parra era maquetador de \u201cInformaciones\u201d, y yo aspiraba a lo mismo en \u201cEl Pa\u00eds\u201d, porque le ten\u00eda pavor a la selva de los reporteros de aquella \u00e9poca, casi todos compa\u00f1eros m\u00edos en la EOP, que se bat\u00edan el cobre con audacia, tenacidad y con frecuencia con malas artes. Pero G\u00f3mez Parra, adem\u00e1s de maquetador era una especie de agente del PCE (r), que empezaba a significarse en ese momento. Mart\u00edn Prieto me identific\u00f3 a m\u00ed con G\u00f3mez Parra, y ni me llam\u00f3 para decirme que no hab\u00eda tenido suerte. Hab\u00eda que agarrarse a un clavo ardiendo.<\/p>\n<p>G\u00f3mez Parra es el autor de una historia del Grapo, <em>El Grapo, los hijos de Mao<\/em>, en la que detalla su origen y desarrollo. No me he parado a compararla con el libro de P\u00edo Moa <em>De un tiempo, de un pa\u00eds<\/em>; valga saber que Moa no siente ning\u00fan aprecio por G\u00f3mez Parra que, hasta la \u00faltima noticia que tengo de \u00e9l, era un filoetarra ideol\u00f3gicamente hablando<\/p>\n<p>Trabajar en \u201cEl Alc\u00e1zar\u201d era un estigma. Pero hacerlo de maquetista lo perdonaba. A m\u00ed me hac\u00eda gracia esta paradoja, y a veces confesaba mi empleo a alguien que me conoc\u00eda, y le dejaba l\u00edvido. \u00bfMe hab\u00eda vuelto facha de golpe? En cierta forma me hab\u00eda convertido en un burgu\u00e9s t\u00f3pico: mi mujer, secretaria de un banquero, yo en un diario franquista, y con una hija. Afiliarme a UGT tuvo su rentabilidad. Llegu\u00e9 a trabajar para la Uni\u00f3n Provincial de Madrid con motivo de las primeras o las segundas elecciones sindicales libres. Coincid\u00ed con otro personaje de novela, en este caso de novela hist\u00f3rica. Se trata de Rafael Jim\u00e9nez Claud\u00edn, un periodista eficaz y serio, legal, como se dice ahora, y buen amigo. Era sobrino de Fernando Claud\u00edn. Y ten\u00eda gran entusiasmo por el PSOE, m\u00e1s bien de su ala izquierda, no porque fuera muy de izquierda, sino porque consideraba que all\u00ed se encontraba la honradez, y no el oportunismo.<\/p>\n<p>En una visita que hice a un edificio de las federaciones de UGT en la Avenida de los Toreros, trabajando ya en \u201cEl Alc\u00e1zar\u201d, Rafael me present\u00f3 a Jes\u00fas Montesinos, periodista valenciano que se dispon\u00eda a marchar a Valencia para ser redactor jefe de \u201cDiario de Valencia\u201d, una iniciativa de otro periodista exc\u00e9ntrico, J.J. (Juanito) P\u00e9rez Benlloch y algunos capitalistas liberales y de filia catalanista de Valencia. Me ofreci\u00f3 contratarme como maquetista. Acept\u00e9, y me march\u00e9 a Valencia.<\/p>\n<p>Es algo que carece de importancia, pero de lo que presumo de vez en cuando. Varias veces visit\u00e9 aquel centro de UGT para hablar con Montesinos, que era el encargado de prensa del sindicato de Ense\u00f1anza. La secretaria general era Carmen Romero, la mujer de Felipe Gonz\u00e1lez, todav\u00eda en la oposici\u00f3n. Y Montesinos me la present\u00f3, a ella y a sus hijos, de diez o doce a\u00f1os calculo.<\/p>\n<p>Aquellas experiencias me sirvieron para escribir luego dos relatos de los no publicados, \u201cCallej\u00f3n sin salida\u201d y \u201cDesaf\u00edo\u201d: un sindicalista agobiado por su triste destino, y un intelectualillo que se encumbra y se hunde durante un viaje en autob\u00fas. Ya he dicho que son relatos entre el dada\u00edsmo y el surrealismo. Y otro que est\u00e1 incluido en <a href=\"http:\/\/perinquiets.com\/portfolio\/harbour-bridge\/\">Harbour Bridge<\/a>, \u201cEncuentros fortuitos en el jard\u00edn\u201d, que incluye evocaciones de la guerra de Yugoslavia y uno de los atentados de ETA en la capital de Espa\u00f1a, es decir, posterior a esa \u00e9poca.<\/p>\n<p>Pas\u00e9 casi un a\u00f1o en \u201cDiario de Valencia\u201d, lo necesario para preparar los papeles para ir con la familia a Australia.<\/p>\n<p>Tengo dos an\u00e9cdotas soberbias de ese a\u00f1o.<\/p>\n<p>La primera es que una semana despu\u00e9s de llegar a la redacci\u00f3n se produjo el golpe de Tejero y Milans del Bosch llen\u00f3 Valencia de tanques.<\/p>\n<p>La noticia cay\u00f3 como una bomba en la redacci\u00f3n. Nos dedicamos a destruir pruebas de nuestra causa o afiliaci\u00f3n. Yo romp\u00ed el carnet de UGT en cachitos y los fui tirando a varias papeleras. Telefone\u00e9 a mi mujer a Madrid y pr\u00e1cticamente me desped\u00ed de ella, me ve\u00eda encerrado en la plaza de toros de Valencia. Mi hija estaba con sus abuelos en un pueblo cercano a Valencia. Mi suegro, que hab\u00eda sido militar franquista durante la guerra, dijo algo as\u00ed como \u201cQu\u00e9 se le va a hacer\u201d. Estaba lejos de confraternizar con los sublevados, pero le parec\u00eda algo natural de la civilizaci\u00f3n espa\u00f1ola organizar golpes de vez en cuando.<\/p>\n<p>Se present\u00f3 en la redacci\u00f3n un teniente acompa\u00f1ado de un cabo. Preguntaron d\u00f3nde se pod\u00edan instalar. Se ve\u00eda que estaban inc\u00f3modos, y quer\u00edan distanciarse de la sala de redacci\u00f3n. Les metieron en una especie de sala de espera, y all\u00ed se estuvieron hasta el repliegue de los tanques que Milans del Bosch hab\u00eda sacado a pasear.<\/p>\n<p>J.J. P\u00e9rez Benlloch dijo algo as\u00ed a la redacci\u00f3n acollonada. \u201cVolvemos atr\u00e1s. Tirad a la papelera todo lo que est\u00e1is preparando de pol\u00edtica, y vamos a hacer un diario como los de Franco\u201d. Nadie se sublev\u00f3, aunque hubo murmullos de disgusto. Era una decisi\u00f3n sensata y pragm\u00e1tica.<\/p>\n<p>De madrugada, despu\u00e9s del discurso del rey, un compa\u00f1ero de deportes y yo nos fuimos a la calle con mi coche, un R-4 amarillo, a ver qu\u00e9 pasaba. Los tanques se retiraban. Tambi\u00e9n el del ayuntamiento y el del gobierno civil, que estuvieron enfilando los ca\u00f1ones a la fachada. Hab\u00eda dos nidos de ametralladoras instaladas a ambos extremos del puente de Ademuz, y vimos c\u00f3mo las desmontaban.<\/p>\n<p>Hay un libro en el que se nos pidi\u00f3 a varios periodistas y a alg\u00fan pol\u00edtico, creo, que escribieran su recuerdo del 23 F. Es bastante divertido, aunque de una sinceridad suavizada. Y tambi\u00e9n susceptible de fallos de memoria. En mi relato inicial yo inclu\u00eda a una compa\u00f1era periodista que ni siquiera trabajaba en el diario. No s\u00e9 c\u00f3mo se col\u00f3 en mi cabeza. Menos mal que le di a leer el manuscrito y pude corregirlo.<\/p>\n<p>La segunda an\u00e9cdota tiene que ver con P\u00edo Moa. En 1981 estaba P\u00edo recorriendo el camino hacia el conservadurismo y el orgullo de ser espa\u00f1ol. Me suena en la memoria que ten\u00eda una buena relaci\u00f3n con Gonzalo Fern\u00e1ndez de la Mora y con Ricardo de la Cierva. Ignoro por qu\u00e9 caminos hab\u00eda llegado a ellos. El caso es que me telefone\u00f3 a la redacci\u00f3n con una propuesta muy period\u00edstica. Si pod\u00eda publicar en \u201cDiario de Valencia\u201d una entrevista con \u00e9l. Ven\u00eda a ser eso un <em>scoop<\/em>, una primicia. P\u00edo quer\u00eda asegurarse determinadas declaraciones en la entrevista, y me pregunt\u00f3 si me importaba que \u00e9l la trajera hecha. Siendo algo vital para su \u201creintegraci\u00f3n\u201d me pareci\u00f3 que no pod\u00eda negarme. Qued\u00f3 en venir a Valencia a entreg\u00e1rmela personalmente. No le importaba que yo la firmara, pero a m\u00ed s\u00ed, y me invent\u00e9 un seud\u00f3nimo cualquiera.<\/p>\n<p>Es el caso que llev\u00e9 la entrevista a Jes\u00fas, que entonces hab\u00eda sustituido a J.J. en la direcci\u00f3n del diario, le interes\u00f3 y la dej\u00f3 sobre su mesa a la espera de un momento adecuado.<\/p>\n<p>Pasaron los d\u00edas, las semanas, y la entrevista no sal\u00eda. P\u00edo me llamaba, quer\u00eda saber qu\u00e9 pasaba, si hab\u00eda alg\u00fan problema, porque el asunto era importante para su rehabilitaci\u00f3n. Pregunt\u00e9 a Montesinos por qu\u00e9 no la publicaba, y me dijo que hab\u00eda desaparecido de su mesa. En otras palabras. Alguien hab\u00eda entrado, la hab\u00eda visto y la hab\u00eda quitado de en medio. No tard\u00e9 en saber qui\u00e9n hab\u00eda sido, y fue por mi prurito vanidoso. Por fortuna conservaba yo una fotocopia de la entrevista. La busqu\u00e9 y me la llev\u00e9 a la redacci\u00f3n. Con ella en la mano, me dirig\u00ed al despacho de Montesinos. En el camino me cruc\u00e9 con cierto periodista joven y audaz, al que ense\u00f1\u00e9 los papeles para darle envidia por el <em>scoop<\/em>. El tipo los mir\u00f3 y no pudo evitar murmurar \u201cEso es m\u00edo\u201d. Yo segu\u00ed andando, caviloso. Me cost\u00f3 admitir la sucia verdad. Este tipo se hizo corresponsal de guerra en el L\u00edbano, luego form\u00f3 parte de la redacci\u00f3n de \u201cEl Pa\u00eds\u201d. Y ha terminado dirigiendo una revista joven y audaz como \u00e9l, que se identifica con la quintaesencia del periodismo \u00e9tico y progresista. No me duelen prendas, y le considero un buen profesional. Le encontr\u00e9 en Jerusal\u00e9n en cierto viaje m\u00edo como enviado de Canal 9. \u00c9l formaba parte de los periodistas bragados en acciones de guerra y otras desventuras humanas. Segu\u00eda siendo un pretencioso, un cretino, y se burlaba de los reci\u00e9n llegados como yo a esos escenarios en los que ellos ten\u00edan la exclusiva. Menudo p\u00e1jaro.<\/p>\n<p>He sufrido el \u201csupremacismo\u201d moral y profesional de antiguos compa\u00f1eros. En cierta ocasi\u00f3n siendo yo informador deportivo de Canal 9 en Madrid (no entrar\u00e9 en ello porque esto requiere otra novela), me encontr\u00e9 en no s\u00e9 qu\u00e9 acto (no deportivo, desde luego) a Joaqu\u00edn Estefan\u00eda, otra eminencia del periodismo y antiguo compa\u00f1ero de la E.O.P. Le dije cual era mi cometido en aquel momento y me solt\u00f3 que menuda sorpresa, que \u00e9l me ten\u00eda por un l\u00edder, un hombre con madera de periodista duro, supongo que refiri\u00e9ndose a mi etapa de delegado de curso. Me figuro que fue un alivio para \u00e9l verme \u201cdegradado\u201d, porque eso es la prueba que necesitan los alacranes para sentirse especiales, elegidos, resistentes, valientes.<\/p>\n<p>Menudos p\u00e1jaros.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Veintitr\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Yo me fui a Australia con la idea de olvidarme de Espa\u00f1a, hacerme australiano, aprender bien ingl\u00e9s y escribir mis novelas en ese idioma. Las circunstancias no me fueron favorables, m\u00e1s que nada porque yo no las facilitaba. Nada m\u00e1s llegar con mi familia, el gobierno conservador perdi\u00f3 un poder que manten\u00eda desde 1975, tras la destituci\u00f3n de Gough Whitlam, un laborista \u00e9pico que retir\u00f3 a su pa\u00eds de Vietnam, construy\u00f3 el estado del bienestar y convirti\u00f3 a Australia en un ed\u00e9n socialdem\u00f3crata.<\/p>\n<p>Gan\u00f3 las elecciones Bob Hawke, un laborista con aspecto de gallo de pelea.<\/p>\n<p>La experiencia de aquellos a\u00f1os en Espa\u00f1a y Australia se refleja en mi novela <a href=\"http:\/\/perinquiets.com\/portfolio\/edad-de-ruinas\/\"><em>Edad de ruinas<\/em><\/a>, est\u00e1 colgada en Perinquiets-Libros. Utilic\u00e9 mis propias experiencias, un emigrado com\u00fan y corriente, elevadas a la categor\u00eda de un compa\u00f1ero de la EOP que dej\u00f3 la escuela, march\u00f3 a Inglaterra y se cas\u00f3 con una brit\u00e1nica. Se puso a trabajar en un banco, aprendi\u00f3 a manejarse en el mercado de monedas, y termin\u00f3 en Singapur, trabajando a lo bestia y ganando mucho dinero. Me puse en su piel, y cont\u00e9 mi propia vida. <em>Edad de ruinas<\/em> es el t\u00edtulo de un cap\u00edtulo de <em>A Short History of Australia<\/em>, del profesor Manning Clark, autor de una edici\u00f3n en varios tomos.<\/p>\n<p>Siendo un espa\u00f1ol at\u00edpico en las Ant\u00edpodas, puse en funcionamiento mi reserva period\u00edstica, conoc\u00ed a cientos de personas de todos los \u00e1mbitos, muchos de ellos y ellas magn\u00edficos hombres y mujeres australianos, casi todos de origen irland\u00e9s, y recopil\u00e9 cantidades ingentes de material. Lo utilic\u00e9 en <em>Edad de Ruinas<\/em>, una d\u00e9cada despu\u00e9s, ya en Espa\u00f1a, y en bastantes narraciones que escrib\u00ed all\u00ed y aqu\u00ed. <a href=\"http:\/\/perinquiets.com\/portfolio\/harbour-bridge\/\"><em>Harbour Bridge<\/em><\/a>, el puente monumental de la r\u00eda de Sydney es uno de los cuentos que contiene esa primera colecci\u00f3n m\u00eda. Muy posteriormente escrib\u00ed al alim\u00f3n con mi segunda mujer, la dramaturga Antonia Bueno, <em>Walzing Tirisiti<\/em>, una obra de teatro en la que vierto sentimientos y experiencias, esta vez en el cuerpo de una espa\u00f1ola que llega a Australia con su familia; su padre vuelve a Espa\u00f1a y su madre prospera en las Ant\u00edpodas y se casa con un parlamentario aborigen.<\/p>\n<p>El teatro es otro de los g\u00e9neros que he probado, gracias a los conocimientos y recomendaciones de Antonia. Algunas de las piezas que he hecho las considero buenas, pero dudo que alguien m\u00e1s de la caterva de los modernos cr\u00edticos y autores dram\u00e1ticos est\u00e9 de acuerdo. Mi t\u00e9cnica es regular, y aunque los trazos dada\u00edstas y surrealistas siguen presentes, es una narrativa contenida, realista, sin retorcimientos, v\u00f3mitos ni sadomasoquismo.<\/p>\n<p>De todo esto se deduce que no olvid\u00e9 Espa\u00f1a, sino todo lo contrario, no me hice australiano, no llegu\u00e9 a aprender el ingl\u00e9s necesario para ser literato, y empec\u00e9 a recapacitar sobre mi pa\u00eds, la literatura, la pol\u00edtica y yo. Baroja fue uno de mis pilares. Me llev\u00e9 cuatro tomos de sus obras completas y los utilic\u00e9 como terapia.<\/p>\n<p>Algo chusco. El compa\u00f1ero de la EOP con experiencia financiera de cuya experiencia me serv\u00ed para <em>Edad de ruinas<\/em>, regres\u00f3 a Espa\u00f1a con su familia multi\u00e9tnica. Se busc\u00f3 con habilidad la vida en el PSOE, donde debi\u00f3 de asesorar sobre finanzas, y aprovech\u00f3 para asesorar a su propio bolsillo. Debi\u00f3 hacerlo a lo bruto, y acab\u00f3 en prisi\u00f3n, una de las corruptelas poco conocidas del partido de la honradez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_btn title=&#8221;Descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2023%2F02%2FPio-Baroja-y-la-novela-5.pdf||target:%20_blank|&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_btn title=&#8221;Descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2023%2F02%2FPio-Baroja-y-la-novela-5.pdf||target:%20_blank|&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":15329,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[522,25,510],"tags":[],"class_list":["post-15327","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-pio-baroja-la-novela-y-yo","category-cultura-y-comunicacion","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/sanguesa.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-3Zd","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15327","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15327"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15327\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15414,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15327\/revisions\/15414"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15329"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15327"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15327"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15327"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}