{"id":1533,"date":"2020-12-08T14:00:48","date_gmt":"2020-12-08T13:00:48","guid":{"rendered":"http:\/\/perinquiets.com\/?p=1533"},"modified":"2023-06-04T21:30:16","modified_gmt":"2023-06-04T19:30:16","slug":"una-pelicula-china-universal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/una-pelicula-china-universal\/","title":{"rendered":"Una pel\u00edcula china universal"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_1534\" style=\"width: 410px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/perinquiets.com\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Shenzhen-Mega-Ciudad-8.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-1534\" class=\"size-medium wp-image-1534\" src=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Shenzhen-Mega-Ciudad-8-400x300.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"300\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-1534\" class=\"wp-caption-text\">La ciudad de Shenzen en postal. A saber si vivir en ella ser\u00e1 tan bonito.<\/p><\/div>\n<p>Una rese\u00f1a de <b>Segismundo Bombardier<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El azar me ha invitado de nuevo a una estupenda pel\u00edcula china de t\u00edtulo ingl\u00e9s <i>The End of Summer<\/i>, &#8220;El final del verano&#8221;. Al principio la tom\u00e9 por la pel\u00edcula francesa <i>L&#8217;Heure d&#8217;\u00e9t\u00e9<\/i>, que me perd\u00ed en su d\u00eda. Pero me encontr\u00e9 con una preciosidad asi\u00e1tica.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La informaci\u00f3n esencial se encuentra en esta p\u00e1gina de cine, <a href=\"https:\/\/www.imdb.com\/title\/tt5644394\/\">IMDB<\/a> que, por cierto, pertenece a Amazon, que codicia y compra todo lo que se pueda vender.<!--more--><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Es una pel\u00edcula sin enigmas policiales ni existenciales, n\u00edtida como una fuente, sin sorpresas decisivas. La vida de una familia de chinos en una ciudad ribere\u00f1a, fechada (la acci\u00f3n) en 1998, aunque rodada en 2018. A esta ciudad se la supone vecina de Shenzhen, hoy uno de los n\u00facleos industriales de alta tecnolog\u00eda en el pa\u00eds, pero que en 1998 estaba iniciando su transformaci\u00f3n<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Esto \u00faltimo es lo m\u00e1s importante para entenderla. Porque, a primera vista, un padre maestro con ambiciones, una madre que aspira a cantante de \u00f3pera china, un ni\u00f1o al que se le hace poco caso fuera de exigirle los deberes del cole y buen comportamiento, un vecino jubilado de una f\u00e1brica de textil cerrada con quien se entiende a las mil maravillas la criatura, y una profesora de ingl\u00e9s que sin pretenderlo est\u00e1 a punto de convertirse en el tri\u00e1ngulo de la pareja antes mencionada, este esquema es un estereotipo de gui\u00f3n que se ha rodado en todas las lenguas. Retrato de clase media en un escenario realista y agridulce, como la salsa del chop suey.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El fondo oculto del iceberg que hace estupenda la pel\u00edcula es profundo y lleva mucho lastre.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El final del siglo XX marca en China el inicio de una industrializaci\u00f3n tremebunda que arrasa con la vida y costumbres de cientos de millones de seres humanos, les empuja a ciudades llenas de barrios con rascacielos, que se levantan sobre los cimientos de las antiguas casitas bajas en las que han vivido durante siglos sus antepasados, h\u00famedas, desvencijadas, pero habitadas por familias que llevan medio siglo sufriendo trastornos: la revoluci\u00f3n comunista, la revoluci\u00f3n cultural, la contra revoluci\u00f3n comunista, la privatizaci\u00f3n, la transformaci\u00f3n de China en el taller de baratijas del mundo, y luego de aparatos electr\u00f3nicos del planeta, la pol\u00edtica de un solo hijo\/hija. Ninguna sociedad ha sufrido en treinta a\u00f1os las transformaciones que han reconstruido esa naci\u00f3n que sustituir\u00e1 el impero yanqui en el dominio del planeta.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Y lo que vemos en las entra\u00f1as de la pel\u00edcula es exactamente eso. Seguimos las peripecias de la familia, que son las de cualquier familia de clase media reci\u00e9n salida de la clase baja (deben de ser millones en China, y se trata de un ejemplo perfecto), siguiendo al ni\u00f1o de 10 u 11 a\u00f1os, entusiasmado por el f\u00fatbol, y enfrentado a su padre el maestro que considera esa afici\u00f3n con la misma desconfianza que los padres de mi generaci\u00f3n dedicaban a nuestra pasi\u00f3n deportiva, ten\u00edamos que dedicarnos a hacernos hombres de provecho, no futbolistas analfabetos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Obs\u00e9rvese el paralelismo, que indica el &#8220;retraso&#8221; de China respecto a la transformaci\u00f3n en una sociedad de consumo monstruosa. Bendito retraso. El director, un se\u00f1or llamado Quan Zou, se ha tomado gran trabajo en dar pinceladas oportun\u00edsimas para que el espectador entienda lo que la pel\u00edcula pretende decir: estamos cambiando tanto, que hemos borrado del planeta una forma de vida que ten\u00eda enormes ventajas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">&#8220;El final del verano&#8221; es una historia que puede seguir, entender y saborear cualquier ciudadano del mundo occidental, porque cuenta sus problemas y sus ilusiones, los nuestros. Igual que las series turcas, egipcias, brasile\u00f1as o sudafricanas son aceptadas y absorbidas por las audiencias europeas, hispanoamericanas y gringas, esta pel\u00edcula china encaja a la perfecci\u00f3n en nuestra forma de ver al vida, con la diferencia de que nos hace reflexionar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Quan Zu hace que un locutor de radio informe de que las empresas privadas crecen como hongos en el pa\u00eds, nos ense\u00f1a barrios de rascacielos de la ciudad de (Shenzhen, pr\u00f3xima a la que hace de escenario de la acci\u00f3n, presenta una escuela reci\u00e9n inaugurada, en inigualables condiciones, pero con pupitres de madera de los de antes (el tr\u00e1nsito), ni\u00f1os y ni\u00f1as (muy pocas, por cierto, muchas deben de estar por Europa, en familias francesas, italianas y espa\u00f1olas) de uniforme, y este tipo de detalles que nos permiten observar la vida cotidiana de seres humanos como nosotros mismos, alejados del t\u00f3pico del &#8220;chino de tienda&#8221;, que tambi\u00e9n son iguales que nosotros, pero impenetrables vaya usted a saber por qu\u00e9, pues compartimos cultura, consumismo, imaginaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La historia no tiene un final feliz, sino un final ambiguo. Y en esto se manifiestan dos cosas, a mi juicio, que no es un instrumento de propaganda gubernamental (o s\u00ed, pero es de una calidad extraordinaria), y que incita al espectador a cerrarla por su cuenta, haci\u00e9ndose preguntas vitales.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Un \u00faltimo apunte, la relaci\u00f3n entre al jubilado y el ni\u00f1o. Es emotiva, espont\u00e1nea, limpia. \u00bfA que suena raro? Porque en muchas pel\u00edculas de hoy las relaciones adultos-ni\u00f1os (sobre todos si los primeros son varones) acaban siendo incestuosas o ped\u00f3filas. Y en &#8220;El final del verano&#8221;, por inercia maldita, uno est\u00e1 siempre esperando que en uno de los paseos, el abuelo asalte al ni\u00f1o y empiece a sobarlo o a forzarlo. Nada de eso.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Recomiendo esta pel\u00edcula, as\u00ed como <i>Di jiu tian chang<\/i>, &#8220;Hasta siempre hijo m\u00edo&#8221;, del que el editor de esta revista publicar\u00e1 en breve una rese\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una rese\u00f1a de Segismundo Bombardier El azar me ha invitado de nuevo a una estupenda pel\u00edcula china de t\u00edtulo ingl\u00e9s The End of Summer, &#8220;El final del verano&#8221;. Al principio la tom\u00e9 por la pel\u00edcula francesa L&#8217;Heure d&#8217;\u00e9t\u00e9, que me perd\u00ed en su d\u00eda. Pero me encontr\u00e9 con una preciosidad asi\u00e1tica. 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