{"id":15353,"date":"2023-01-30T11:42:11","date_gmt":"2023-01-30T10:42:11","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=15353"},"modified":"2023-04-23T20:06:52","modified_gmt":"2023-04-23T18:06:52","slug":"la-busqueda-de-un-estilo-baroja-la-novela-y-yo-6","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/la-busqueda-de-un-estilo-baroja-la-novela-y-yo-6\/","title":{"rendered":"La b\u00fasqueda de un estilo (Baroja, la novela y yo, 6)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Una serie de<strong> Fernando Bell\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Este sexto cap\u00edtulo de la serie lo dedico a las primeras novelas de Baroja, que he le\u00eddo por orden de publicaci\u00f3n, <em>Vidas sombr\u00edas<\/em>, cuentos (1900), <em>La casa de Aizgorri<\/em> (1900), <em>Inventos, aventuras y mixtificaciones de Silvestre Paradox<\/em> (1901), <em>Idilios vascos<\/em> (1900) y la tremenda <em>Camino de perfecci\u00f3n, pasi\u00f3n m\u00edstica<\/em>, 1902). En ellas Baroja forja su estilo, del que ya nunca se separar\u00e1. Este esfuerzo se nota, y es un ejemplo de c\u00f3mo un artista va puliendo su mano.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Veinticinco<\/strong><\/p>\n<p>Me intriga saber c\u00f3mo se inici\u00f3 en la literatura, y me hace pensar en mis propios inicios. Baroja logr\u00f3 un eco que fue ampli\u00e1ndose. Dado que los peri\u00f3dicos en los que Baroja y sus compa\u00f1eros de generaci\u00f3n publicaron eran manifiestamente minoritarios, de escasa circulaci\u00f3n y m\u00ednimas ventas (casi todos se arruinaron), y que las ediciones de aquellas primeras obras se vendieron poco y mal, seg\u00fan la mayor\u00eda de las investigaciones acad\u00e9micas, el reconocimiento de aquellos autores es poco menos que un misterio. De ah\u00ed que sea objeto de especulaciones repetidas a lo largo de un siglo largo. El pr\u00f3ximo y \u00faltimo cap\u00edtulo de esta serie estar\u00e1 dedicado a la <em>Generaci\u00f3n del 98<\/em>, con una variada bibliograf\u00eda que va de La\u00edn Entralgo a Andr\u00e9s Trapiello.<\/p>\n<p>El libro de La\u00edn es el de un acad\u00e9mico escrito sin academicismos. Luego ha salido nuevos estudios muy muy acad\u00e9micos en los que sus autores pretenden reflejar la filosof\u00eda de esa generaci\u00f3n y de cada uno de sus componentes, y definirlos o encuadrarlos sociol\u00f3gicamente. Cada uno lo hace a su modo y forma. Pero no convencen, porque entre Baroja y ellos colocan una lente que deforma cualquier an\u00e1lisis. No se puede leer nada sin lente, claro. Pero la lupa acad\u00e9mica es de las m\u00e1s rayadas, y al \u00faltimo (que escribir\u00eda Baroja) lo que se lee es algo parecido a un cuadro cubista, quiero decir, la lupa es un prisma y se centra en una figura convencional, pero la rompe, la descompone. En el fondo es lo que hacen los \u201cinnovadores\u201d del lenguaje literario, coja usted una oraci\u00f3n compuesta larga, empiece a trocearla, cambie los puntos y las comas, el orden de los sujetos y los predicados, suprima los verbos\u2026 O haga lo contrario, suprima las conjunciones, los relativos, los adverbios, los puntos, y convierta el relato en un p\u00e1rrafo denso como el plomo. Est\u00e1 usted innovando.<\/p>\n<p>A m\u00ed me gusta leer sin interpretar deliberadamente lo que leo. Me fatiga mucho este esfuerzo de \u201ccomentario de texto\u201d de bachillerato. Cuando leo, intento disfrutar, de ah\u00ed que en ocasiones me apee del libro, a no ser que lo necesite para algo.<\/p>\n<p>Mainer se hace eco de la queja de Baroja sobre la orfandad de los escritores j\u00f3venes de 1900, y lo explica con los argumentos del vasco: los escritores reconocidos se ganaban la vida con otras profesiones (salvo Gald\u00f3s, a quien aprecia sin entusiasmo, y Blasco Ib\u00e1\u00f1ez, a quien menosprecia), mientras que los j\u00f3venes eran gacetilleros o periodistas que hac\u00edan lo que pod\u00edan para subsistir. Dice Mainer que es una \u201cobservaci\u00f3n ingenua, pero no balad\u00ed\u201d. Con ingenuidad hago yo el mismo c\u00e1lculo con los autores reconocidos \u00a0hoy, y veo que nada ha cambiado. Los escritores con cargo acad\u00e9mico dominan junto con los periodistas. Los otros, much\u00edsimos, son los que se autopublican, o se autoditigalizan.<\/p>\n<p>Coincido con Mainer en este juicio: \u201cLa verdad es que no es f\u00e1cil decir qu\u00e9 hab\u00eda juntado Baroja en <em>Vidas sombr\u00edas<\/em>: \u00bfcuentos?, \u00bfensayos?, \u00bfapuntes?\u2026 Son \u00abfragmentos\u00bb y \u00e9sta es su m\u00e1s certera estrategia. \u00bfDe qu\u00e9? De un universo en ruina y de unos valores en decadencia o que no acaban de manifestarse todav\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>A Unamuno le sedujo este libro de cuentos, y a unos pastores de cierta aldea a quien ley\u00f3 el bilba\u00edno algunos, tambi\u00e9n. A Unamuno y a Azor\u00edn, contempor\u00e1neos de generaci\u00f3n, les fascin\u00f3 la indeterminaci\u00f3n, la vaguedad de aquel Baroja sin experiencia.<\/p>\n<p><em>Vidas sombr\u00edas<\/em>, que acabo de leer porque no la conoc\u00eda, me ha producido la impresi\u00f3n de los tanteos de un escritor novel, ensayos, borradores que le\u00eddos hoy tienen el valor que la Vanguardia ha ido depositando en la est\u00e9tica del siglo XX, convertida en este siglo XXI en roca bas\u00e1ltica. Baroja emplea distintos estilos, el naturalismo, el follet\u00edn, y llega en algunos al modelo que seguir\u00e1 siempre, la imprecisi\u00f3n que flota sobre una materia llena de matices. Esto suena a recurso, y lo es, pero no queda mal para definir lo que observo. Sirva de ejemplo \u201cEl amo de la jaula\u201d, por si alguien quiere echarle una ojeada. Las pat\u00e9ticas \u00faltimas horas de un joven enfermo terminal que pide a Dios no morir de noche, y al que Dios no escucha. Termina Baroja la historia recordando el tiempo pasado en el que \u00c9l escuchaba a los mortales, \u201cpero como es cierto que estamos en decadencia y que caminamos a la perdici\u00f3n, ya no nos atiende\u201d. \u00c9l es el amo de la jaula.<\/p>\n<p>Me atrevo a comparar mis primeros trabajos, y reconozco en los de Baroja un dominio y una seguridad de las que yo carec\u00eda. Parece natural. Claro, yo no he sido Baroja.<\/p>\n<p>Los miserables (desdichados, abatidos, infelices) de <em>Vidas sombr\u00edas<\/em> me hacen pensar en los mendigos actuales llamados \u201csin hogar\u201d o \u201csin techo\u201d, j\u00f3venes o adultos sentados en las aceras transitadas, con un perro al lado, envueltos en mantas, y a veces curioseando la pantalla de un tel\u00e9fono m\u00f3vil, o ancianos prematuros tirados sobre un colch\u00f3n cochambroso en un pasadizo del Metro o de un t\u00fanel para el tr\u00e1fico, con la mirada perdida. En vida del Baroja joven deber\u00eda haber tipos as\u00ed a centenares, en las villas y en las aldeas. Eran visibles, llamaban la atenci\u00f3n, y las autoridades organizaban los llamados auxilios sociales. Igual que ahora. Paso por delante de la Casa Caridad de Valencia, y veo a la hora del almuerzo una fila de desgraciados y desgraciadas esperando la pitanza; no se distinguen mucho de m\u00ed en la indumentaria. Baroja us\u00f3 estos personajes como met\u00e1foras, por ejemplo, en el cuento \u201cNihil\u201d. Es la manera m\u00e1s digna y acertada de hacer literatura con estos seres humanos. El naturalismo de las pel\u00edculas y series de hoy, repletas de drogodependientes hechos cisco, me parece impostado. Pero no estoy seguro, no se me ha ocurrido nunca ir de espectador a los barrios de narcotraficantes. Lo que nunca har\u00eda es colocarme en una cola de la Casa Caridad para escuchar a los mendicantes y hacer un reportaje, periodismo apestoso.<\/p>\n<p>En algunos de los apuntes de <em>Vidas sombr\u00edas<\/em> encuentro rastros de Edgar Allan Poe, y un romanticismo austero, pariente muy lejano de las piezas del Duque de Rivas, de Zorrilla o de Espronceda. Imagino que son ensayos de estilos y de formas. Los individuos solitarios y abandonados al destino, que no intervienen con sus decisiones en su propia vida y en la de los dem\u00e1s, tienen tambi\u00e9n rastros rom\u00e1nticos, fatales, estoicos. Baroja conoce la Biblia, hace referencias al Viejo Testamento y creo que ninguna al Nuevo, acaso por la influencia anticristiana de Nietzsche. Y tambi\u00e9n da muestra de conocer algunas doctrinas orientales como el budismo, del que le interesaba la renuncia al deseo. Esto es propio de un hombre sin ambiciones competitivas y de fondo humilde, de buen cristiano. Los seres humanos estamos llenos de paradojas.<\/p>\n<p>Estos cuentos est\u00e1n protagonizados por hombres (algunas mujeres aparecen, pero pocas) fugitivos de la ciudad y a veces exiliados en el campo. Son tipos tallados en madera con navajas sin afilar; en el arte gr\u00e1fico dir\u00edamos que son xilograf\u00edas de gubia ancha. Las mujeres est\u00e1n m\u00e1s perfiladas, algunas son de pedernal, otras dulces, serenas y flexibles, pero irrompibles.<\/p>\n<p>Supongo que alguien habr\u00e1 estudiado o especulado por qu\u00e9 Baroja no se cas\u00f3 ni tuvo amante fija. La sensualidad, el erotismo forman parte de su prosa de un modo muy evidente. Debe haber interpretaciones psicoanal\u00edticas, el papel de la madre y de la hermana, de las que pocas veces se separ\u00f3 y s\u00f3lo por la fuerza de los acontecimientos. Digamos que Baroja ten\u00eda una familia y consider\u00f3 innecesario formar otra por su cuenta. Lo m\u00e1s probable es que hubiera roto poco despu\u00e9s de la boda, y su obra no habr\u00eda sido la misma. Mejor le dejamos como estuvo siempre, soltero. Me suena que en <em>Las m\u00e1scaras del h\u00e9roe<\/em>, novela de Juan Manuel de Prada, se cuenta que contertulios de una generaci\u00f3n posterior a la de Baroja le pagaban prostitutas, o bromeaban con hacerlo. Imagino que de Prada lo sacar\u00eda de alg\u00fan sitio, porque es persona bien formada e informada.<\/p>\n<p>A veces me pregunto qu\u00e9 papel habr\u00eda jugado el escritor vasco en esta sociedad medi\u00e1tica audiovisual, en la que lo sobresaliente es el esc\u00e1ndalo. Es posible que hubiera pasado inadvertido. O no. Pienso en escritores actuales que se han prodigado poco en la televisi\u00f3n, y a quienes se reconoce m\u00e9rito art\u00edstico. Pero no se puede sacar a nadie de su tiempo, es algo absurdo.<\/p>\n<p>Por diferenciarme de quienes han glosado <em>Vidas sombr\u00edas<\/em>, destaco algunos cuentos poco mencionados. \u201cConciencias cansadas\u201d viene a ser una serie de retratos de canallas felices o la paradoja de ganarse la vida de un modo ruin o inadecuado (de acuerdo con lo \u201cnormal\u201d) y llevar una existencia familiar y amable.<\/p>\n<p>Y en la galer\u00eda de seres angelicales con vida perra tenemos \u201cLa trapera\u201d, una vieja y su nieta de vida miserable y habit\u00e1culo cochambroso, pero con un puchero hirviente de olor apetitoso, que representa la seguridad del hogar. Por el contrario, las descripciones de los ciudadanos respetables son de monstruos rid\u00edculos.<\/p>\n<p>En casi todos los cuentos aparece el paisaje. Es una visi\u00f3n de la naturaleza desde la naturaleza, sin imposturas literarias, y sin embargo de un artificio art\u00edstico eficaz y tremendo. La genialidad de los paisajes descritos consiste en usar casi las mismas palabras, los mismos nombres, los mismos adjetivos, para mostrar lugares diferentes. Ser\u00eda cosa de hacer una investigaci\u00f3n lexicogr\u00e1fica, igual alguien la ha hecho.<\/p>\n<p>En definitiva, en <em>Vida sombr\u00edas<\/em> aparecen seres \u00e9picos y reales, humanos, sin modelar. Los escenarios son de un tipismo naturalista que se ha evaporado ya; hoy visitar los barrios nuevos de cualquier capital o de cualquier pueblo grande es reiterativo, todo es lo mismo, y la miseria casi ha desaparecido o se oculta muy bien en precintados guetos.<\/p>\n<p>Pocos debieron entender o aceptar las narraciones del joven Baroja. Se gan\u00f3 la fama de cenizo, pero no fue un hombre deprimido, sino un observador, alguien que s\u00f3lo se compromet\u00eda con su personalidad y su familia, ajeno a la ambici\u00f3n dominante entre los literatos, al lujo, a los placeres mundanos. \u201c\u00bfC\u00f3mo no ha de ser le\u00edda una prosa que es vital y no ficticia; que es el producto de una fisiolog\u00eda y no de una f\u00f3rmula?\u201d, dijo su amigo Azor\u00edn.<\/p>\n<p>Me ha llamado la atenci\u00f3n \u201cEl vago\u201d, del que destaca su serenidad budista. \u201cLa sima\u201d, dos pastores a los que el autor hace hablar en un castellano antiguo, y un accidente que hoy se llamar\u00eda laboral, es de un patetismo soberbio. Y tambi\u00e9n algunos ejemplos de surrealismo febril que luego utiliz\u00f3 en muchas de sus novelas: \u201cDe la fiebre\u201d, un sue\u00f1o, o \u201cLa vida de los \u00e1tomos\u201d, una fantas\u00eda de ciencia ficci\u00f3n, tambi\u00e9n un sue\u00f1o.<\/p>\n<p>Hay en la obra primera de Baroja un libro que he encontrado partido en las obras completas que yo tengo. Se trata de <em>Idilios vascos<\/em>, seis cuentos ambientados en el Pa\u00eds Vasco, escritos entre 1889 y 1892. Dice Mainer que de los seis cuentos publicados en 1903, cinco lo hab\u00edan sido ya en <em>Vidas sombr\u00edas<\/em>, El nuevo era \u201cElizabide el vagabundo\u201d. Aparece en el tomo VIII y \u00faltimo de la edici\u00f3n de Biblioteca Nueva de 1980, dentro de <em>Cuentos<\/em>. \u201cElizabide el vagabundo\u201d \u201creun\u00eda todas las cualidades y defectos del vascongado de la costa: era audaz, ir\u00f3nico, perezoso y burl\u00f3n\u201d, dice. Baroja represent\u00e1ndose a s\u00ed mismo: \u201cEra de esos hombres que se dejan llevar por los acontecimientos sin protestar nunca\u201d.<\/p>\n<p>Es una historia que acaba bien, como \u201cLas coles del cementerio\u201d, donde un hombre taciturno y poco sociable, se enamora de una chica del pueblo, padece por ello y al final logra su afecto. Ambas historias est\u00e1n situadas en un pueblo vascongado donde domina la tradici\u00f3n mostrenca y la desconfianza, una tensi\u00f3n que el amor deshace, a pesar de que la desconfianza y la superstici\u00f3n se mantienen invariables en \u201cLas coles del cementerio\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Veintis\u00e9is<\/strong><\/p>\n<p>La actividad de cuentista y period\u00edstica de Baroja est\u00e1 estudiada por Flores Arroyuelo en un ensayo que he recuperado de Internet: \u201c<a href=\"https:\/\/digitum.um.es\/digitum\/bitstream\/10201\/21797\/1\/02%20Las%20primeras%20novelas%20de%20Pio%20Baroja.pdf\">Las primeras novelas de P\u00edo Baroja<\/a>\u201d. El profesor de la Universidad de Murcia descubre en todo ese primer trabajo de Baroja la virtud que siempre le acompa\u00f1\u00f3, un hombre libre y puro, que no quiere servir a nadie, \u201ccon el que podremos estar de acuerdo o no, bien en su obra o pensamiento, pero del que no dudaremos tocando a su integridad y sinceridad\u201d.<\/p>\n<p>Flores Arroyuelo repasa los hitos del joven Baroja, lo penoso de sus estudios de Medicina, los cambios de destino de su padre, de San Sebasti\u00e1n a Madrid pasando por Valencia y Burjassot, donde yo resido, sin saber en qu\u00e9 casa del viejo pueblo vivieron los Baroja. \u201cPer\u00edodo \u00e9ste de su vida en que el tiempo parec\u00eda que no necesitaba ser administrado. Pasaba y hab\u00eda que dejarlo pasar. Su imaginaci\u00f3n torturante, lanzada en carrera sin freno, le machacaba una y otra vez, sin perd\u00f3n, dici\u00e9ndole que todo le iba a salir mal en la vida\u201d.<\/p>\n<p>Public\u00f3 algunos art\u00edculos en \u201cLa Uni\u00f3n Liberal\u201d de San Sebasti\u00e1n, de significativo nombre. Despu\u00e9s, en Madrid, en \u201cLa Justicia\u201d, que dirig\u00eda Francos Rodr\u00edguez, y en \u201cEl Mot\u00edn\u201d, de un tal N\u00e1kens. De ambos le despidieron. Estamos hablando de los \u00faltimos a\u00f1os del siglo XIX. Dice Flores Arroyuelo que su pr\u00e1ctica de m\u00e9dico en Cestona le sirvi\u00f3 para reconocer su fondo vasco. Algo que verti\u00f3 en cuentecitos y art\u00edculos.<\/p>\n<p>Abandona su puesto de m\u00e9dico en 1895 y se instala en Madrid, donde regenta con su hermano Ricardo la panader\u00eda de una pariente, con poco \u00e9xito, si bien ahora <em>Viena Capellanes<\/em> es uno de esas franquicias de fama. Frecuenta tertulias y redacciones. Su pensamiento pol\u00edtico se va conformando. Dice el profesor bilba\u00edno-murciano que \u201cel hombre masa le repugna. Por eso se manifiesta una y otra vez contra la democracia y el socialismo. \u2018No creo que una masa social pueda ir a nada bueno. Todo en ella ser\u00e1n apetitos un poco brutales, nunca pensamientos nobles ni juicios claros\u2019\u201d.<\/p>\n<p>Baroja colabora en \u201cEl Globo\u201d, que le pag\u00f3 un viaje a T\u00e1nger para que escribiera despachos sobre la guerra marroqu\u00ed, en \u201cEl Imparcial\u201d y en revista \u201cAlma espa\u00f1ola\u201d, que no dur\u00f3 mucho, pero fue influyente, en la que escribieron todos los autores de la Generaci\u00f3n del 98.<\/p>\n<p>Mientras tanto publica <em>Vidas Sombr\u00edas<\/em> y <em>La casa de Aizgorri<\/em>, y prepara <em>Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox<\/em> y <em>Camino de perfecci\u00f3n<\/em>. Dice Flores Arroyuelo de estas dos \u00faltimas que \u201caunque rehechas y trabajadas a partir de cero, eran refundiciones de ideas habidas en tiempo de estudiante\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Veintisiete<\/strong><\/p>\n<p>Antes de detenerme en estas primeras novelas necesito comparar la vida de las redacciones de inicios del siglo XX con la que yo viv\u00ed en los a\u00f1os setenta, reci\u00e9n acabada mi carrera y el servicio militar. No se parec\u00edan f\u00edsicamente en casi nada, pero el fondo era el mismo. Con frecuencia eran aventuras de empresarios de otros negocios que probaban suerte en el bullicio medi\u00e1tico de la primera Transici\u00f3n, y tambi\u00e9n eran intentos de negocio econ\u00f3mico y pol\u00edtico.<\/p>\n<p>En ese medio hirviente nacieron \u201cEl Pa\u00eds\u201d, hoy peri\u00f3dico mundial y hoja parroquial del gobierno S\u00e1nchez, \u201cCambio 16\u201d, \u201cNuevo Diario\u201d, \u201cIntervi\u00fa\u201d y otras revistas er\u00f3ticas y pornogr\u00e1ficas, que es lo primero que emerge tras una dictadura moralista. En el otro extremo ideol\u00f3gico, por etiquetarlo de alg\u00fan modo, estaban decenas de revistas \u00e1cratas, comunistas, trotskistas, libertarias\u2026 Conservo algunas sueltas, y leerlas produce risa y desasosiego. Hoy muchos j\u00f3venes ponen la Transici\u00f3n en entredicho; pero en los \u00faltimos a\u00f1os 70 y primeros 80, hasta que el PSOE lleg\u00f3 al gobierno seg\u00fan estaba programado, las proclamas de ruptura eran un rugido entre la izquierda radical, mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que Unidas Podemos llega hoy. No consiguieron mucho porque la <em>Realpolitk<\/em> se los fue comiendo. El curso de la historia pol\u00edtica de Espa\u00f1a entre 1898 y 1936 es l\u00edcitamente comparable con la de la Transici\u00f3n hasta la fecha. Sacar conclusiones de ello no es tan sencillo.<\/p>\n<p>La diferencia fue que el control de los acontecimientos fue m\u00e1s eficaz en los 70 que en las primeras d\u00e9cadas del siglo. Europa se hab\u00eda echado en manos de los intereses norteamericanos, y el gobierno de Washington y sus agencias hab\u00edan tejido una chaqueta met\u00e1lica que no consigui\u00f3 romper ni el Partito Comunista Italiano, y tampoco el Parti Communiste Fran\u00e7ais. La revoluci\u00f3n de los Claveles en Portugal fue la muestra evidente de que la \u201cruptura\u201d pol\u00edtica (la revoluci\u00f3n bolchevique) con las \u00faltimas dictaduras europeas era inviable, porque entre la poblaci\u00f3n hab\u00eda muchas ganas de libertad, sobre todo de expresi\u00f3n, y las instituciones pol\u00edticas internacionales estaban muy capacitadas para controlar los excesos.<\/p>\n<p>Algo de lo que se habla muy poco es del cierre del diario \u201cArriba\u201d, cabecera de Prensa del Movimiento, que se hab\u00eda detenido para siempre, y de la agencia de noticias \u201cCifra\u201d, del mismo due\u00f1o. Fue una jugada maestra de este complejo nacional e internacional difuso y herm\u00e9tico, pero muy capaz, que dio lugar a \u201cEl Pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>Los ciudadanos observadores de la pol\u00edtica, la mayor\u00eda, no se enteraron de nada. Pero los periodistas vivimos una experiencia desconcertante. En aquellos d\u00edas quedaban en Madrid un par de peri\u00f3dicos nacidos en el franquismo, \u201cInformaciones\u201d y \u201cYa\u201d, un complicado \u201cNuevo Diario\u201d, creado al calor de la Ley Fraga de 1966, m\u00e1s algunos nacidos o renovados para la Transici\u00f3n, como \u201cDiario 16\u201d, procedente de la revista \u201cCambio 16\u201d. Todos ellos estaban controlados por intereses que hoy llamar\u00edamos liberales nada aventureros.<\/p>\n<p>Pero la redacci\u00f3n de \u201cArriba\u201d, peri\u00f3dico de Falange, y la agencia \u201cCifra\u201d estaban ocupada por j\u00f3venes radicales de izquierda. Es nada m\u00e1s que una etiqueta, porque la confesi\u00f3n pol\u00edtica en aquellos d\u00edas era transitoria y peregrina. En los quioscos, los titulares de \u201cArriba\u201d eran m\u00e1s fuertes que los de \u201cMundo Obrero\u201d. Lo m\u00e1s curioso es que el p\u00fablico de izquierdas se hab\u00eda dado cuenta, y la tirada del \u201cDiario del Movimiento\u201d, que a duras penas hab\u00eda pasado de unos pocos miles de ejemplares que se quedaban sin vender, aument\u00f3 como un buen pan con levadura en el horno. Los redactores de \u201cArriba\u201d y \u201cCifra\u201d no se lo cre\u00edan, por primera vez pod\u00edan dar las noticias que interesaban, y encima te\u00f1irlas de radicalismo.<\/p>\n<p>La anomal\u00eda no pod\u00eda durar. Primero sali\u00f3 \u201cEl Pa\u00eds\u201d. Y enseguida, la Cadena del Movimiento fue desmantelada, los diarios vendidos a bajo precio y \u201cArriba\u201d cerrado, no por fascista, sino por izquierdista. Un final parad\u00f3jico, pero previsible.<\/p>\n<p>El resto de la prensa independiente, que realmente lo era dentro de lo que cabe, sobrevivi\u00f3 a duras penas. Muchos medios fueron cerrando, y al final qued\u00f3 \u201cEl Pa\u00eds\u201d sin competencia. No me he interesado por las memorias de Juan Lu\u00eds Cebri\u00e1n y sus compa\u00f1eros que poco antes de 1975 metieron en el armario las viejas camisas franquistas. Pero las cosas fueron m\u00e1s o menos como las he contado.<\/p>\n<p>La prensa catalana, esto es, barcelonesa, tuvo una trayectoria democr\u00e1tica muy parecida. Durante un tiempo \u201cLa Vanguardia\u201d public\u00f3 una edici\u00f3n de Madrid bastante buena, la verdad. Pero pronto se repleg\u00f3 a su territorio. Otros medios catalanes (barceloneses) como \u201cTele Expr\u00e9s\u201d o \u201cEl Noticiero Universal\u201d consiguieron hacer un periodismo de calidad. El de Madrid tambi\u00e9n lo era, pero se sent\u00eda abochornado por el mito del centralismo. Por cierto que el separatismo no consider\u00f3 prudente exhibirse sin disfraces en aquellos a\u00f1os turbulentos, y tuvo que esperar un momento m\u00e1s propicio.<\/p>\n<p>No puedo evitar incluir aqu\u00ed una an\u00e9cdota personal. Mi madre, Carmen P\u00e9rez Bustos, siendo jovencita, vivi\u00f3 durante unas semanas bajo el mismo techo que Pepito Ortega Spottorno, uno de los primeros patrones de &#8220;El Pa\u00eds&#8221;. Carmencita, que resid\u00eda con su familia en Madrid, pasaba unas vacaciones de colonias en Santo\u00f1a. De adulta dej\u00f3 escritas unas memorias de su infancia en Barcelona durante la Guerra Civil, con un grupo de hijas de empleados del Banesto refugiadas en la Ciudad Condal al no poder regresar a la capital. De todo esto hay constancia period\u00edstica en una doble p\u00e1gina de cierta publicaci\u00f3n republicana, en la que se cuenta a \u201clos camaradas del Banesto\u201d el acogimiento de una colonia de hijas de empleados en Barcelona. Mi madre no me ense\u00f1\u00f3 estos papeles hasta la muerte de Franco. Pasaron tres a\u00f1os sin ver a la familia en un chalet de la ciudad, pero nada m\u00e1s llegar a Barcelona las alojaron en el palacio de Pedralbes, donde, entre otras personas ilustres, se encontraba la familia del fil\u00f3sofo Ortega y Gasset. Mi madre y el joven Ortega Spottorno se cruzaban en los pasillos y seg\u00fan ella Pepito, que deber\u00eda ser un chaval\u00edn, le sacaba la lengua y se dec\u00edan tonter\u00edas.<\/p>\n<p>Dos estampas emergen en mi memoria. Una de ellas es m\u00eda. Durante unas vacaciones de verano del a\u00f1o 76 \u00f3 77 sustitu\u00ed a un compa\u00f1ero de la E.O.P. como corresponsal pol\u00edtico en Madrid de un diario de Barcelona, no recuerdo cual. Ra\u00fal Heras, el compa\u00f1ero en cuesti\u00f3n, ha tenido una carrera t\u00edpica del periodismo espa\u00f1ol post Transici\u00f3n, incluso como comentarista y contertulio televisivo. En aquellos a\u00f1os se estaba fogueando. Yo consent\u00ed en sustituirle porque era cosa de un mes, y no me compromet\u00eda a mucho. Ra\u00fal me dio instrucciones de c\u00f3mo componer una cr\u00f3nica. \u00c9l las dictaba, y yo al cabo de la primera quincena me puse al d\u00eda y tambi\u00e9n las dictaba por tel\u00e9fono, sin haberlas escrito previamente, a alguien que las mecanografiaba a toda prisa. No s\u00e9 c\u00f3mo lo consegu\u00ed, porque la improvisaci\u00f3n es mi punto d\u00e9bil. El caso es que un d\u00eda alguien involucrado en las negociaciones constitucionales (me figuro) me dio cierta informaci\u00f3n confidencial de la que no recuerdo ni el asunto. Yo compuse mi cr\u00f3nica, se public\u00f3, y se organiz\u00f3 un peque\u00f1o esc\u00e1ndalo en Catalu\u00f1a. Cuando volvi\u00f3 Ra\u00fal me dijo que algunas de las cosas que los pol\u00edticos cuentan no son para publicar, al menos de golpe. No lo entend\u00ed, porque en el diario me hab\u00edan felicitado, pero acept\u00e9 la lecci\u00f3n. M\u00e1s tarde he sabido gracias a compa\u00f1eros significados de\u00a0los medios, que hab\u00eda grandes empresas que pagaban casi sueldos a los significados para que no las citaran en sus comentarios, ni bien ni mal, sobre todo lo segundo. Hoy los sueldos se los llevan los <em>Community Officers<\/em>, que hacen de intermediarios y de censores.<\/p>\n<p>La segunda estampa es ajena. El diario \u201cEl Pa\u00eds\u201d segu\u00eda con lupa el debate constitucional. Sol Gallego D\u00edaz (en la E.O.P. era Marisol), luego directora de tan dilecto medio, era una de sus mejores sabuesas. Una ma\u00f1ana los espa\u00f1oles pudieron leer en \u201cEl Pa\u00eds\u201d el borrador constitucional, gracias a la sagacidad y la poca verg\u00fcenza de Marisol. Resulta que un desliz de ignorante como el m\u00edo era una quiebra de la \u00e9tica profesional. Pero si el desliz era un bombazo, el mensajero era un hacha y un lince.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Veintiocho<\/strong><\/p>\n<p>Acabo este pen\u00faltimo art\u00edculo de la serie con una rese\u00f1a de tres novelas del joven Baroja: <em>La casa de Aizgorri<\/em>, <em>Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox<\/em>, y <em>Camino de perfecci\u00f3n, pasi\u00f3n m\u00edstica<\/em>.<\/p>\n<p>En las tres hay algo de autobiogr\u00e1fico. Se les podr\u00eda poner la etiqueta de \u201cbasadas en hechos reales\u201d, porque todo novelista describe una realidad que ha experimentado, sufrido o conocido directa o indirectamente, y el joven Baroja no mistifica nada sin avisar.<\/p>\n<p><em>La casa de Aizgorri<\/em> tiene una estructura dramat\u00fargica, porque parece ser que el autor la ofreci\u00f3 como pieza teatral. No la llevaron a escena, pero Baroja no quiso cambiarle el g\u00e9nero. Es una obra costumbrista y naturalista con un fondo moral: el conflicto entre la industria sin alma y la que busa el servicio al consumidor, una destiler\u00eda contra una fundici\u00f3n de piezas mec\u00e1nicas.<\/p>\n<p>Yo la imagino como pel\u00edcula, que tampoco se hizo. Se han llevado al cine tres novelas de Baroja. Esto siempre me ha sorprendido, porque el estilo de Baroja tiene mucho de guion cinematogr\u00e1fico, y transformarlo en un guion debe ser algo sencillo, mucho m\u00e1s que <em>Fortunata y Jacinta<\/em>, <em>Los Pazos de Ulloa<\/em> o <em>La Regenta<\/em>.<\/p>\n<p>Tomada <em>La casa de Aizgorri<\/em> fuera de contexto, es un trabajo flojo. Pero las novelas de un escritor forman un mosaico al que no se le debe quitar piececitas porque se hayan quedado sin brillo. Los inicios de todo artista con frecuencia son tanteos.<\/p>\n<p>Las <em>Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox<\/em> es otra muestra de la b\u00fasqueda de un estilo. Junto con la segunda parte, <em>Paradox Rey<\/em>, (otra novela dialogada) forma \u201cLas vidas fant\u00e1sticas\u201d. Supongo que este t\u00edtulo es cosa de Baroja, que era un tipo expeditivo cuando presentaba un libro, una parte de \u00e9l o un cap\u00edtulo. A m\u00ed, el m\u00e9todo me ha hecho siempre gracia, y me he servido de \u00e9l: titular lo primero que se me ocurriera, que siempre tendr\u00e1 m\u00e1s que ver con el contenido de la novela o el cuento que uno de esos t\u00edtulos contundentes de superventas.<\/p>\n<p>Paradox es Baroja, es decir, est\u00e1 hecho de elementos del autor, por ejemplo, su rostro y su pelo rojizo, un individuo \u201cparadoxal\u201d. Vista desde un modelo acad\u00e9mico, <em>Paradox<\/em> es una sucesi\u00f3n de los disparates que constitu\u00edan el andamiaje de la vida social espa\u00f1ola en aquellos tiempos, y que Baroja describi\u00f3 tal y como eran, no como los ve\u00edan los novelistas convencionales.<\/p>\n<p>Por eso se me ocurren dos observaciones en beneficio de Baroja, primero que en ella est\u00e1 probando su arte de novelar. El arranque de <em>Paradox<\/em> tiene p\u00e1rrafos en los que el autor refleja vivencias de su ni\u00f1ez acaso tomadas de viejos apuntes sin revisar. Luego la trama se estabiliza, y su protagonista recorre caminos de picaresca, si bien los p\u00edcaros son aquellos a los que el joven Paradox recurre para seguir subsistiendo en Espa\u00f1a y en Francia, mientras se va posando en \u00e9l una convicci\u00f3n moral basada en la verdad y en la ciencia, que no le sacar\u00e1 nunca de pobre sabio estrafalario. Resultan curiosas las apariciones de algunos personajes, Fernando Osorio, protagonista de la siguiente novela <em>Camino de perfecci\u00f3n<\/em>, y de los hermanos Baroja, Ricardo y P\u00edo, que en el texto se apellidan Labarta, due\u00f1os de una panader\u00eda. Al final de la historia, Paradox, su socio Avelino Diz de la Iglesia, arruinados y hambrientos, celebran la Navidad en la panader\u00eda de los Labarta con un grupo de tipos fant\u00e1sticos, uno lee un poema grotesco, otro toca el piano, un relojero suizo que entiende mal el espa\u00f1ol y dos mujeres que acompa\u00f1an sin intervenir casi nada.<\/p>\n<p><em>Camino de perfecci\u00f3n, pasi\u00f3n m\u00edstica<\/em> es una novela de paisajes interiores y exteriores. Los interiores parecen tomados de varias sesiones de psicoan\u00e1lisis, que Baroja menospreciaba. Complejos, sentimientos de culpa, depresiones, neurosis de Fernando Osorio, un joven de familia acomodada en una provincia, que no sabe qu\u00e9 hacer con su vida. Una de las razones es el rechazo que hace de \u00e9l una mujer fatal. A lo largo de la historia Fernando Osorio va conociendo otras mujeres de calidad moral superior, pero que no le satisfacen. Este atractivo de lo er\u00f3tico perturbador o la er\u00f3tica de lo atractivo inconveniente es por completo freudiana, y tambi\u00e9n vieja como la literatura. Algo deb\u00eda haber le\u00eddo de Freud Baroja, porque no se entiende que le criticara por las buenas. Mi lectura de Freud en mi primera juventud me produjo una conmoci\u00f3n brutal, pero en mi \u00e9poca el psicoan\u00e1lisis era algo muy respetable, y yo no era nadie para contestar las teor\u00edas del jud\u00edo vien\u00e9s.<\/p>\n<p>Los paisajes exteriores son cuadros soberbios del g\u00e9nero barojiano. Recorre el interior de la Pen\u00ednsula y va haciendo daguerrotipos magn\u00edficos del itinerario de Fernando Osorio.<\/p>\n<p>La forma de novelar de Baroja est\u00e1 casi constituida en <em>Camino de perfecci\u00f3n<\/em>: un h\u00e9roe var\u00f3n sin madera de h\u00e9roe, hura\u00f1o, sentimental, sin rumbo prefijado, clase media y antiburgu\u00e9s, paradoja muy de la modernidad, itinerante, curioso, inconstante, numerosos personajes secundarios, subtramas entrecruzadas \u201cque no llevan a ning\u00fan sitio\u201d, y lo entrecomillo a prop\u00f3sito, porque las novelas de Baroja ni empiezan ni terminan, por lo que no le costaba trabajo empalmarlas en series, y grandes lienzos paisaj\u00edsticos, urbanos y rurales de una precisi\u00f3n y belleza fascinantes.<\/p>\n<p>Un detalle singular de Fernando Osorio es que tiene su heredad familiar en la llanura manchega, aunque el modelo real es Yecla, en la provincia de Murcia. Y Yecla es el escenario donde se desarrolla la novela de Azor\u00edn <em>La Voluntad<\/em>. En ambos libros es equivalente el sentimiento de pesadumbre, de pesimismo, de resignaci\u00f3n, si bien esto \u00faltimo es m\u00e1s azoriniano que barojiano. Yo ignoraba tal cosa hasta que empec\u00e9 a leer estudios literarios sobre el 98. Le\u00ed <em>La Voluntad<\/em> har\u00e1 cosa de cuarenta a\u00f1os, y no la he vuelto a abrir, pero lo har\u00e9 para tenerla en cuenta en el pr\u00f3ximo cap\u00edtulo de esta serie. Por cierto, Azor\u00edn consideraba <em>Camino de perfecci\u00f3n<\/em> la mejor novela de Baroja, seg\u00fan algunos estudiosos.<\/p>\n<p>Estos protagonistas de Baroja, como los de Azor\u00edn en sus novelas, los de Unamuno y los de Ganivet no son individuos en conflicto con ellos mismos y con la sociedad pervertida o inerte, son seres humanos que expresan en su conversaci\u00f3n, en sus relaciones, en su navegaci\u00f3n vital desasosiego, pesimismo y, al \u00faltimo, conformismo ante lo irreparable.<\/p>\n<p>En mi juventud, como en la de mis contempor\u00e1neos equivalentes a m\u00ed, hijos de una familia empe\u00f1ada en situarse y en situar a sus v\u00e1stagos en una posici\u00f3n mejor de la que partieron, le\u00ed las novelas que se recomendaban, aventuras, h\u00e9roes cristianos, piratas simp\u00e1ticos\u2026 y sin embargo me identificaba con los (anti)personajes barojianos a medida que maduraba mi car\u00e1cter. Esto es algo desconcertante. Ser\u00e1 porque me sent\u00eda un tipo menguado, demediado, decepcionado, medio Baroja, medio Azor\u00edn, medio mendigo, medio arist\u00f3crata arruinado por desidia. \u00bfY por qu\u00e9 me sent\u00eda as\u00ed?<\/p>\n<p>Desde luego no era yo solo el portador de estos virus del descontento.\u00a0 Nunca una sociedad ha mantenido su equilibrio y confort m\u00e1s all\u00e1 de cinco o diez a\u00f1os. As\u00ed que nunca ha habido ninguna generaci\u00f3n libre de angustias. Pero esta reflexi\u00f3n no explica mi perplejidad conmigo mismo. Por eso escribo esta serie. No para iluminar mi consciencia o extraer de su cueva mi inconsciente. Sino porque quien no se pone en cuesti\u00f3n es una hormiga, una oveja, una fiera corrupia, pero no un ser humano.<\/p>\n<p>Dos detalles de esta novela me han llamado la atenci\u00f3n el releerla.<\/p>\n<p>Uno es el materialismo sensualista de Baroja (o Fernando Osorio). En una de las conversaciones se dice que los fil\u00f3sofos espa\u00f1oles niegan los problemas metaf\u00edsicos, mientras que los alemanes les dan vueltas y m\u00e1s vueltas sin resolver nada. No coincido con el vasco, aunque entiendo lo que quiere decir, el espa\u00f1ol del Imperio y hasta el siglo XIX actuaba sin pensarlo mucho y sin confiar nada en los que le mandaban. El alem\u00e1n se perd\u00eda en disquisiciones, y llegado el momento de actuar lo hace obedeciendo las \u00f3rdenes de alguien autorizado.<\/p>\n<p>Otro es la hostilidad de Baroja con los ciudadanos y los campesinos que dan la impresi\u00f3n de dejarse llevar por la inercia. En realidad, est\u00e1 criticando la inercia, la pasividad supuesta del espa\u00f1ol de clase media, m\u00e1s o menos acomodado, del siglo XIX y XX; una vez alcanzado el estatus que cree merecer, se queda quieto. Por ejemplo, esta descripci\u00f3n de los parroquianos viejos y j\u00f3venes de un caf\u00e9: \u201cCaras hoscas por costumbre, gente de mirada siniestra y hablar dulce\u201d. Y sentencia, \u201cLas horas parec\u00edan m\u00e1s largas que en ninguna parte.\u201d<\/p>\n<p>La Espa\u00f1a Negra (no la Leyenda Negra) es obra literaria de la Generaci\u00f3n del 98, como veremos en el pr\u00f3ximo cap\u00edtulo. Lo hicieron con buena voluntad, como revulsivo, pero no consiguieron mejorar casi nada y dejaron un poso turbio, que ante conflictos insignificantes se revolv\u00eda, y perturbaba una realidad bastante parecida a la de otros pa\u00edses considerados m\u00e1s avanzados. La obsesi\u00f3n por esa Europa ordenada, limpia, industriosa, activa, la crearon y padecieron todos ellos. Era una Europa inventada por una Espa\u00f1a menospreciada.<\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_btn title=&#8221;Descargue o lea este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2023%2F02%2FPio-Baroja-y-la-novela-6-2.pdf||target:%20_blank|&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_btn title=&#8221;Descargue o lea este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2023%2F02%2FPio-Baroja-y-la-novela-6-2.pdf||target:%20_blank|&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":15355,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[522,25,510],"tags":[],"class_list":["post-15353","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-pio-baroja-la-novela-y-yo","category-cultura-y-comunicacion","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Madrid-10.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-3ZD","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15353","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15353"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15353\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15417,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15353\/revisions\/15417"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15355"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15353"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15353"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15353"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}