{"id":15433,"date":"2023-03-30T12:23:18","date_gmt":"2023-03-30T10:23:18","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=15433"},"modified":"2023-04-30T18:05:30","modified_gmt":"2023-04-30T16:05:30","slug":"preparando-el-cruce-del-estrecho-espada-hambre-y-cautiverio-tres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/preparando-el-cruce-del-estrecho-espada-hambre-y-cautiverio-tres\/","title":{"rendered":"Preparando el cruce del Estrecho. Espada, hambre y cautiverio (Tres)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;15434&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Una serie de <strong>Waltraud Garc\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Al releer el cap\u00edtulo anterior observo que la monta\u00f1a de datos que lo nutre tiene un atractivo poco pedag\u00f3gico. Pod\u00eda haber resumido todo en una glosa del estilo \u201clos musulmanes entran a sangre y fuego en Egipto hacia el 640, les cuesta conquistarlo poco tiempo, se detienen antes de continuar al oeste, hacia Libia, avanzan por toda la costa mediterr\u00e1nea de \u00c1frica en incursiones veloces, a veces s\u00f3lo en busca de bot\u00edn, no para establecerse, y a las puertas del siglo VIII ya est\u00e1n en Ceuta, donde se preparan para asaltar el reino visigodo de Hispana, con el mismo \u00edmpetu y modelo de espada, sangre y cautiverio, empleado hasta entonces\u201d.<\/p>\n<p>Es una s\u00edntesis correcta, pero yo estoy resumiendo un libro que me parece valioso y fundamental para entender la invasi\u00f3n musulmana de Hispania, y quiero ofrecer a los lectores una visi\u00f3n documentada, aunque densa. La \u201ccabalgada\u201d por el norte de \u00c1frica dura 60 a\u00f1os, que no es un rel\u00e1mpago temporal, pero s\u00ed indica que los ej\u00e9rcitos \u00e1rabes (no todos sus guerreros son musulmanes) arrasan en su avance, no van convenciendo sino venciendo, y del modo mas brutal.<\/p>\n<p>Es la primera (y posiblemente la \u00fanica) religi\u00f3n que se impone con las armas y en menos de un siglo, all\u00ed donde el cristianismo tard\u00f3 cuatro en arraigar predicando, y bautizando pocas veces a la fuerza. Decir que \u201cislam\u201d va unido a violencia no es ni exagerar ni mentir. Fue cierto en su origen, lo sigui\u00f3 siendo en su desarrollo, y en la actualidad la vigencia del islam se basa en el miedo que ejerce sobre la sociedad, en especial su sociedad, sobre los suyos, las mayores v\u00edctimas del fanatismo isl\u00e1mico. Un fanatismo, por lo dem\u00e1s, fomentado, instruido y armado por los EE.UU. Tiene guasa. Esto \u00faltimo es de mi cosecha, no de Balb\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>El esplendor Omeya<\/strong><\/p>\n<p>Conocer el origen y el destino de la dinast\u00eda Omeya, que gobierna durante el fortalecimiento del islam en los siglos VII y VIII, es importante para esta historia, porque uno de los pocos que escaparon de la muerte en Siria, Abderram\u00e1n, se establecer\u00e1 el 755 en Hispania o Al\u00e1ndalus como emir independiente de Bagdad, la nueva capital del imperio musulm\u00e1n. Ser\u00e1 el primero de una serie de gobernantes que culminar\u00e1n cuando Abderram\u00e1n III se titule califa, y lleve al islam a su punto culminante en la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. Una pen\u00ednsula en la que ej\u00e9rcitos y reyes cristianos han conseguido arrebatar ya al invasor musulm\u00e1n un tercio del territorio.<\/p>\n<p>La gran expansi\u00f3n militar musulmana hacia el oeste se realiza durante el reinado de los Omeyas, que inician tambi\u00e9n la tarea de unificaci\u00f3n administrativa y canonizaci\u00f3n religiosa del islam, y construyen la primera mezquita \u201cortodoxa\u201d en Jerusal\u00e9n. A finales del siglo VII tienen una crisis sucesoria, y se enfrentan a una facci\u00f3n musulmana opuesta, a la que derrotan en un asedio a la Meca.<\/p>\n<p>El califa Ab al Malik, dominante en ese periodo de esplendor omeya, se vale de un lugarteniente implacable que trata a sus enemigos (independientemente de la religi\u00f3n que profesan) con brutalidad desmesurada. Este califa es quien manda construir la mezquita de la Roca, en Jerusal\u00e9n, todav\u00eda en pie. Abd el Malik tambi\u00e9n es el primer jefe musulm\u00e1n que compite con Roma en t\u00e9rminos monetarios, hace un dinar igual y equivalente al s\u00f3lido bizantino, pero en lugar de la imagen del Pantocrator, Jesucristo Rey de todo lo existente, coloca la inscripci\u00f3n: \u201cNo hay m\u00e1s dios que el Dios \u00fanico, que no tiene igual. Muhamad es el mensajero de Dios quien envi\u00f3 con la gu\u00eda y la religi\u00f3n verdadera, para que pueda vencer sobre cualquier otro credo\u201d. Las cosas claras en la moneda de pago y cambio. Al Walid I, hijo de Malik, continu\u00f3 el ambicioso plan de su padre de obras p\u00fablicas en un imperio que llegaba a su m\u00e1xima extensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Advierte Balb\u00e1s que \u201clas tendencias centr\u00edfugas de un imperio cada vez m\u00e1s extenso, unidos a los conflictos at\u00e1vicos de lealtades tribales, hicieron que la estructura se concentrara en torno a superprovincias bajo la autoridad de aut\u00e9nticos virreyes, cuya designaci\u00f3n obedec\u00eda a v\u00ednculos de parentesco con el califa o a lealtad personal\u201d. Los val\u00edes de Al\u00e1ndalus depend\u00edan de los gobernadores de Ifriqiya y estos, a su vez, de los de Egipto, en lo que concierne a la provincia de Occidente. Recuerda Balb\u00e1s que \u201cpatrimonio p\u00fablico y privado resultaban, en la pr\u00e1ctica, casi indistinguibles y la designaci\u00f3n de cargos se convirti\u00f3 en un modo de enriquecimiento personal\u201d. Tendencia universal en toda organizaci\u00f3n pol\u00edtica de aquellos y estos tiempos. Recuerda Balb\u00e1s que no exist\u00eda aut\u00e9ntica meritocracia, otra constante universal.<\/p>\n<p>Dentro del califato, Siria era la provincia metropolitana, con un ej\u00e9rcito que constitu\u00eda la espina dorsal del r\u00e9gimen omeya. Pod\u00eda tener ciento setenta y cinco mil efectivos, y en todo el califato pod\u00eda haber trescientos mil <em>muqatila<\/em> o guerreros. Se trataba de un ej\u00e9rcito profesional no limitado por las facciones tribales, al que se acced\u00eda voluntariamente.<\/p>\n<p>Irak era otra de las superprovincias m\u00e1s potentes. La tercera era Egipto, Ifriqiya y Magreb. \u201cEl agotamiento de los recursos humanos de origen \u00e1rabe \u2014en su mayor\u00eda yemen\u00edes\u2014 para continuar con la pol\u00edtica expansiva de los omeyas hizo que, en el norte de \u00c1frica, se reclutaran de forma masiva tropas bereberes que conservaron sus identidades tribales dentro de los contingentes califales, un hecho sin parang\u00f3n en el mundo isl\u00e1mico\u201d.<\/p>\n<p>Explica en detalle Balb\u00e1s la organizaci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos isl\u00e1micos, cosa que me voy a saltar. Para el autor del libro resumido es importante la relaci\u00f3n que hay entre los ingresos fiscales y la retribuci\u00f3n a los regimientos de <em>muqatila<\/em>, hecho que costaba solventar con eficacia y justicia administrativa. La rapi\u00f1a y el bot\u00edn no eran suficiente soldada.<\/p>\n<p>Otro apartado al que Balb\u00e1s dedica estudio es el de los maulas, concepto que abarca cierta variedad de significados a partir de \u201cestar vinculado a alguien\u201d, desde esclavos a clientes, en ambos casos incluida la conversi\u00f3n al islam. \u201cLos prisioneros de guerra, esclavizados y despu\u00e9s manumitidos, constituyeron la principal fuente de maulas, ya que el n\u00famero de cautivos durante las conquistas isl\u00e1micas fue enorme\u201d. Y aclara Balb\u00e1s, \u201caunque con frecuencia se elogia la tolerancia de los conquistadores musulmanes por permitir que los pueblos sometidos mantuvieran su religi\u00f3n, la clase dirigente del califato trat\u00f3 de mantener el culto isl\u00e1mico restringido a la etnia \u00e1rabe\u201d. Los \u00e1rabes siempre se mostraron reticentes a integrar a los neoconversos en la <em>umma<\/em> o comunidad isl\u00e1mica. S\u00f3lo los privilegiados incluidos en el aparato burocr\u00e1tico califal gozaron de condiciones equiparables, y tambi\u00e9n la aristocracia irania logr\u00f3 imponer su <em>ethos<\/em> y rasgos distintivos. Al contrario que los romanos frente a la cultura griega y los germanos frente a la romanizaci\u00f3n, los \u00e1rabes fueron muy refractarios ante la cultura de los pueblos sometidos. A pesar de todo ello, los ej\u00e9rcitos isl\u00e1micos contaron desde muy temprano con contingentes no \u00e1rabes.<\/p>\n<p>Los <em>dim\u00edes<\/em> o gentes del Libro es el siguiente apartado al que se dedica Balb\u00e1s. Toma como ejemplo el Egipto reci\u00e9n conquistado. Existe una variedad documental, por ejemplo, cartas en papiro conservadas gracias a la sequedad del terreno. Es correspondencia entre regidores coptos cristianos (contrarios a la Trinidad) y autoridades isl\u00e1micas de temas b\u00e1sicamente econ\u00f3micos, impuestos y gabelas. Ya ha explicado Balb\u00e1s que la r\u00e1pida conquista \u00e1rabe sobre el Creciente F\u00e9rtil supuso un desaf\u00edo para los nuevos dominadores, por lo que se preservaron la administraci\u00f3n y la estructura burocr\u00e1tica existente. El Tratado de Mist, pacto de capitulaci\u00f3n entre isl\u00e1micos y poblaci\u00f3n egipcia mayoritariamente copta garantizaba el mantenimiento de la religi\u00f3n de los sometidos. La burocracia se sigui\u00f3 redactando en griego y en copto hasta bien entrado el siglo VIII.<\/p>\n<p>Los conflictos fiscales, no obstante, se sucedieron d\u00e9cada tras d\u00e9cada, sin ning\u00fan beneficio para los sometidos, seg\u00fan consta en la <em>Historia<\/em> o <em>Libro de los Patriarcas<\/em>, que detalla la rapacidad de los gobernantes isl\u00e1micos. Esto produjo revueltas relacionadas con los tributos, en el Alto y en el Bajo Egipto en los siglos VIII y IX.<\/p>\n<p><strong>Los relatos de la conquista<\/strong><\/p>\n<p>Las leyendas sobre lo que pudiera existir m\u00e1s all\u00e1 de las columnas de H\u00e9rcules, a un lado y otro del Estrecho, continuaron con la llegada isl\u00e1mica a la zona. Las columnas de H\u00e9rcules romanas (dos montes enfrentados en \u00c1frica y Europa) pasaron a ser Yabal Mus\u00e1 y Yabal Tariq, los conquistadores de Hispania, una tierra que supon\u00edan misteriosa, m\u00e1gica y de riqueza fabulosa, envuelta en un Mar de Tinieblas.<\/p>\n<p>La leyenda de la Mesa de Salom\u00f3n, importada a Hispania como bot\u00edn por un rey ep\u00f3nimo de Ishbania (Hispania), que asalt\u00f3 Jerusal\u00e9n y arras\u00f3 el Templo, es una muestra de lo que cronistas \u00e1rabes inventaron o recogieron de alg\u00fan sitio. Otra es que Alejandro Magno \u201cel de los dos cuernos\u201d, rein\u00f3 en Hispania y construy\u00f3 un puente de bronce entre las dos orillas, cuyas ruinas alg\u00fan ge\u00f3grafo musulm\u00e1n aseguraba haber visto.<\/p>\n<p>Los primeros relatos \u00e1rabes sobre la conquista de Al\u00e1ndalus son <em>ajbares<\/em> de tradici\u00f3n oral que presentan una <em>isbar<\/em> o cadena de transmisi\u00f3n. Los tradicionalistas mezclaron estas an\u00e9cdotas sin reparar en las contradicciones que implicaban, introduciendo leyendas del tipo de las mencionadas. \u201cLa verdad es an\u00f3nima, s\u00f3lo el error es personal\u201d, menciona Balb\u00e1s el dictamen del historiador Paul Veyne sobre ciertos relatos y cr\u00f3nicas de la antig\u00fcedad. Tiene que llegar el siglo XIV para que el historiador Ibn Jald\u00fan considerara los relatos mencionados como \u201cretahila de disparates y fantas\u00edas\u201d.<\/p>\n<p>Menciona Balb\u00e1s las tres compilaciones de <em>ajbar<\/em>, elaboradas en el siglo IX sobre la conquista de Hispania.\u00a0 La m\u00e1s antigua es de Ibd al-Hakam, que narra la conquista de Egipto y el norte de \u00c1frica, e incluye la entrada en Al\u00e1ndalus. La primera andalus\u00ed, es decir, elaborada en la Espa\u00f1a musulmana, es de Abd al-Malik ibn Habib, un ulema o jurisconsulto de Elvira (Granada) que viaj\u00f3 por oriente en busca de fuentes. La tercera compilaci\u00f3n es an\u00f3nima, <em>Kitab Imama wal-siyasa<\/em>, muy parecida a la anterior. Estas fuentes \u00e1rabes se redactan un siglo y medio despu\u00e9s de los hechos que relatan, e incluyen un buen n\u00famero de leyendas como la de la Mesa de Salom\u00f3n o la Casa de los Cerrojos de Toledo, que se insert\u00f3 en <em>Las Mil y una Noches,<\/em> y culmin\u00f3 en un cuento de Jorge Luis Borges en su <em>Historia Universal de la Infamia<\/em>.<\/p>\n<p>El texto de Balb\u00e1s resume algunas de estas leyendas, que hacen amena la lectura de este cap\u00edtulo, pero que resulta poco \u00fatil al trabajo que me he propuesto. De modo que tambi\u00e9n me las salto.<\/p>\n<p>Insiste Balb\u00e1s en los defectos de las cr\u00f3nicas citadas para construir una idea veraz de la invasi\u00f3n y conquista musulmana de Hispania. No es cosa de tachar con un rotulador rojo las leyendas, y ce\u00f1irnos al texto restante, lleno de <em>topos<\/em> o lugares comunes a cr\u00f3nicas de las conquistas \u00e1rabes en otros territorios. Los resume en cinco: 1) un traidor muestra a los musulmanes una brecha en las murallas de la ciudad; 2) una festividad\u00a0 distrae la atenci\u00f3n de los asediados; 3) se produce el asalto de un grupo de \u00e1rabes por la brecha de las murallas; 4) hecho esto gritan el <em>takbir<\/em> (\u201cAl\u00e1 es grande\u201d) como se\u00f1al para el ataque del ej\u00e9rcito principal; 5) abren la puerta desde dentro y se produce el asalto de ambas fuerzas\u201d.<\/p>\n<p>Otro <em>topos<\/em> es una batalla decisiva y providencial, como la de Gualalete. Con frecuencia los ge\u00f3grafos \u00e1rabes mencionan relatos forjados a posteriori , explicando nombres de lugares con arreglo a mera homofon\u00eda, como el \u201cCeuta\u201d procedente de <em>Sebta<\/em> en \u00e1rabe, que a su vez refleja el <em>Septem<\/em> romano.<\/p>\n<p>Dentro del manique\u00edsmo propio de la historiograf\u00eda medieval, el conquistador musulm\u00e1n siempre aparece como un piadoso l\u00edder que desprecia los bienes materiales, y el gobernante del reino conquistado es un tirano. La presencia de tales leyendas en unas obras pretendidamente hist\u00f3ricas \u201cha alimentado diversas teor\u00edas de historia-ficci\u00f3n acerca de la inexistencia de una conquista \u00e1rabe\u201d, apunta Balb\u00e1s, sin mencionar a Gonz\u00e1lez Ferr\u00edn, el principal acad\u00e9mico espa\u00f1ol que sustenta esta tesis estudiada en la serie <a href=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/category\/series\/el-nacimiento-de-alandalus\/\">\u201cEl nacimiento de Al\u00e1ndalus\u201d.<\/a> \u201cEste collage de <em>topos<\/em> y de mitos no prueba por necesidad el car\u00e1cter ficticio de los personajes y los hechos referidos por los <em>ajbar<\/em>. En algunos casos, hubo una reasignaci\u00f3n del protagonista de una antigua leyenda; en otros, una transmutaci\u00f3n de los hechos hist\u00f3ricos en un abanico de arquetipos\u201d.<\/p>\n<p>Balb\u00e1s se apoya en dos antrop\u00f3logos especialistas en los arquetipos, Mircea Eliade y Claude Levi-Strauss. La oralidad de los relatos sobre los primeros tiempos del islam es lo que los hace poco sostenibles como documento, plasmados por escrito entre el 730 y el 830, \u00fanica e inveros\u00edmil fuente. El mayor problema de los recopiladores fue la cronolog\u00eda, que tuvieron que adaptar o inventar sobre bases nada fiables. Tiene Balb\u00e1s rasgos humor\u00edsticos. \u201cLa adulteraci\u00f3n de los hechos hist\u00f3ricos por parte de los tradicionalistas que recogieron los <em>ajbar<\/em> no responde tanto al deseo deliberado de manipular la memoria hist\u00f3rica\u2026 sino a la necesidad de abreviar unos contenidos y de ampliar otros\u201d. Si bien, en ocasiones, existen poderosos motivos para falsear los hechos pasados.<\/p>\n<p>Hacia finales del siglo IX surgen narraciones mejor estructuradas. Balb\u00e1s cita algunas como las <em>Noticias de los reyes de al-\u00c1ndalus<\/em>, de Ahmad al-Razi, en torno al 955, hoy perdida, que fue utilizada por fuentes \u00e1rabes y cristianas. Otra es un trabajo de Arib ibn Said, secretario del califa Alaqu\u00e9n II. No coinciden los itinerarios de la conquista. En total existen m\u00e1s de veinte cr\u00f3nicas \u00e1rabes que aportan informaci\u00f3n sustancial de la conquista de Al\u00e1ndalus, siendo la m\u00e1s importantes los <em>Ajbar Maymuna<\/em>, \u201cColecci\u00f3n de noticias\u201d.<\/p>\n<p>Procede Balb\u00e1s a un repaso a las cr\u00f3nicas m\u00e1s importantes y a los estudios que se han hecho sobre ellas, con aportaciones arqueol\u00f3gicas que contrastan con lo narrado. No las detallo porque es imposible sin reproducir el texto prolijo del autor.<\/p>\n<p>\u201cLas divergencias en fechas, lugares, itinerarios e identidad de los protagonistas de algunos sucesos asimismo han servido para poder elegir, de entre todas las opciones, aquellas que mejor se ajustasen a las ideas preconcebidas, para, a modo de puzle lineal, elaborar un relato a la carta\u201d, dice Balb\u00e1s, a\u00f1adiendo que se va a ce\u00f1ir a la <em>Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe<\/em> y a las fuentes \u00e1rabes m\u00e1s tempranas para narrar<\/p>\n<p><strong>El paso del Estrecho<\/strong><\/p>\n<p>Hemos llegado a la mitad de <em>Espada, hambre y cautiverio<\/em>. A partir de ahora, el autor va a centrarse en Al\u00e1ndalus, despu\u00e9s de haber sentado las bases necesarias para el entendimiento de la invasi\u00f3n, conquista y establecimiento de la cultura musulmana en Hispania.<\/p>\n<p>\u201cLas operaciones del califato omeya en el Magreb, previas a 711 suponen uno de los episodios peor conocidos de las conquistas \u00e1rabes del periodo cl\u00e1sico\u201d, advierte Balb\u00e1s. Las biograf\u00edas de los dos protagonistas, Tariq ibn Aiyad y Mus\u00e1 ibn Nusayr est\u00e1n idealizadas. Por ejemplo. Este \u00faltimo, el \u201cmoro Muza\u201d de la tradici\u00f3n cristiana, se presenta como un descendiente de la familia del Profeta, cuando es m\u00e1s posible que su padre fuera un cristiano iraqu\u00ed capturado por Jalid ibn al-Walid, que prosper\u00f3 como maula, y dej\u00f3 a su hijo como encargado de los tributos de Basora, gracias a lo cual se enriqueci\u00f3 tanto, que tuvo que refugiarse en Egipto para no ser decapitado por el califa. Luego fue nombrado gobernador de Egipto, y avanz\u00f3 hacia occidente con un ej\u00e9rcito de <em>muqatila<\/em> egipcios y bereberes dedicados al saqueo. Tambi\u00e9n foment\u00f3 el pirateo naval sobre Sicilia, Cerde\u00f1a, y en alguna ocasi\u00f3n Mallorca, que reportaba inmensos botines.<\/p>\n<p>\u201cSin embargo los mayores esfuerzos militares se centraron en la consolidaci\u00f3n del dominio \u00e1rabe sobre Ifriqiya y en la conquista del Magreb. Este vago t\u00e9rmino, que en \u00e1rabe significa \u2018lugar donde se pone el sol\u2019 y que se refiere de forma gen\u00e9rica a occidente\u201d. La <em>Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe<\/em> da cuenta de esta actividad de Mus\u00e1 de un modo gen\u00e9rico. Como ha dicho antes Barb\u00e1s, los detalles de c\u00f3mo sucedi\u00f3 resultan una inc\u00f3gnita. Por ejemplo, se dice que lleg\u00f3 a conquistar el sur del Marruecos actual, cosa incre\u00edble por el \u00e1spero y extenso territorio.<\/p>\n<p>Parece que los bereberes se convirtieron al islam aceleradamente y creando pocos problemas, sospecha Balb\u00e1s que debido a que su estructura social se parec\u00eda a la de los \u00e1rabes, y porque \u201cel <em>yihad<\/em> (guerra santa) serv\u00eda para encauzar el estado de guerra latente de las tribus norteafricanas, para cuyos miembros el saqueo era el mejor medio de ascenso social\u201d.\u00a0 A\u00f1ade el autor unas notas sobre el ingente n\u00famero de prisioneros, que hicieron florecer el mercado de esclavos, sobre todo de esclavas sexuales. \u201cLas esclavas sexuales debidamente <em>instruidas,<\/em> realizaron pr\u00e1cticas que la <em>hurra<\/em> o esposa leg\u00edtima, atada a un complejo sistema de valores de dignidad y modestia, no pod\u00eda ofrecer\u201d. La consecuencia fue el establecimiento de fabulosos harenes, basadas en que el Profeta no fij\u00f3 el n\u00famero de esposas que pod\u00eda tener un musulm\u00e1n.<\/p>\n<p>La trata de blancas institucionalizada se mantuvo con el paso de los siglos, mediante algaz\u00faas anuales en el litoral hispano que duraron hasta el siglo XVIII.<\/p>\n<p>La conquista musulmana de la Tingitania est\u00e1 llena de enigmas que probablemente nunca se resuelvan por falta de datos fiables. Balb\u00e1s se basa en los documentos hist\u00f3ricos sobre el dominio romano-bizantino y la ocupaci\u00f3n visigoda de Ceuta y territorio interior, aprovechando la guerra entre Bizancio y Persia, de lo cual tambi\u00e9n hay registros numism\u00e1ticos en la zona.<\/p>\n<p>Se apoya el autor en varias fuentes musulmanas, y propone un relato de conquistas de Mus\u00e1 y de su lugarteniente y maula Tariq. Toman T\u00e1nger, y preparan el cruce del Estrecho. Mus\u00e1 env\u00eda instrucciones detalladas a Tariq basadas en leyendas. Tariq responde que la realidad es muy distinta, pero moviliza a 1.700 hombres y prepara a 12.000 bereberes (y diecis\u00e9is instructores \u00e1rabes) para cruzar el Estrecho entre mayo y abril de 711. Todas las versiones coinciden en la fecha, el a\u00f1o 92 de la H\u00e9gira, pero en poco m\u00e1s.<\/p>\n<p>El origen del maula Tariq ibn Aiyad es confuso. El nombre es \u00e1rabe, lo que permite situar a su familia en la zona \u00e1rabe o persa, pero tambi\u00e9n es aceptable que sea bereber de la tribu zanata de Nafda.<\/p>\n<p>Los bereberes, recuerda Balb\u00e1s, no ten\u00edan la confianza de los \u00e1rabes invasores, eran levantiscos, y estaban predispuestos a la apostas\u00eda, recelos registrados en las cr\u00f3nicas \u00e1rabes sobre la conquista de Ifriqiya. Durante las dos primeras d\u00e9cadas del siglo VIII, los maulas supusieron el diez por ciento de los ej\u00e9rcitos del califa, y con frecuencia su pago se reduc\u00eda a los productos del saqueo.<\/p>\n<p><strong>El conde don Juli\u00e1n<\/strong><\/p>\n<p>La venganza del conde don Juli\u00e1n o Yuli\u00e1n aparece en la m\u00e1s antigua de las cr\u00f3nicas de la conquista de Al\u00e1ndalus, la de Ibn Abd al Hakam. Indignado el conde por la violaci\u00f3n de su hija, luego conocida por la Cava, ofrece a Tariq sus servicios para facilitarle el cruce del Estrecho.<\/p>\n<p>Balb\u00e1s documenta lo que resulta una leyenda usada en otras invasiones o tomas de ciudades en diferentes momentos de la historia y en diferentes pueblos. Adem\u00e1s, los \u00e1rabes hab\u00edan dado p\u00e1bulo a otras leyendas sobre la desverg\u00fcenza y promiscuidad de las bellas cristianas. El relato de Abd al-Hakam puede ser eco de un hecho hist\u00f3rico sucedido en aquellos tiempos en Sicilia, donde un poderoso militar forz\u00f3 a una monja a casarse con \u00e9l y fue castigado por el emperador bizantino. El canalla huy\u00f3 a Ifriqiya y favoreci\u00f3 la conquista de la isla por los \u00e1rabes.<\/p>\n<p>Por su parte, la Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe no menciona ninguna violaci\u00f3n, y tampoco a fuente andalus\u00ed m\u00e1s antigua. La leyenda propagada por Abd al-Hakam fue aceptada por fuentes musulmanas posteriores, pero no por las cristianas. Hasta el siglo XII, con la <em>Chronica Gothorum pseudo-Isidoriana<\/em> no aparece la violaci\u00f3n, atribuida a Witiza con el nombre de G\u00e9tico. \u201cEl talante moralizador de la historia se ajustaba bien al car\u00e1cter lascivo atribuido a los \u00faltimos reyes godos, as\u00ed como a la concepci\u00f3n de la invasi\u00f3n isl\u00e1mica como resultado de un <em>juicio de Dios<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Se adentra Balb\u00e1s ahora en un camino m\u00e1s limpio de leyendas. Deduce de las informaciones sobre el suceso que hubo un pacto de capitulaci\u00f3n entre \u00e1rabes y el jefe cristiano de Ceuta, aceptando \u00e9ste la superioridad musulmana. Entre los invasores se hallaba un tal Urbanus, noble enfrentado a Rodrigo, de cuyo nombre puede derivarse Yulianus, por un error de copista.<\/p>\n<p>La secuencia cronol\u00f3gica m\u00e1s estructurada y casi sin elementos sobrenaturales es la de al Razi, perdida, pero recogida por los <em>Ajbar Maymua<\/em>. En resumen narra la conquista de T\u00e1nger por Mus\u00e1, su fracaso ante Ceuta, la retirada de Mus\u00e1 a Kairu\u00e1n, en la actual T\u00fanez, y su relevo por Tariq. Juli\u00e1n se entera de la violaci\u00f3n de su hija por Rodrigo, y ofrece ayuda a Mus\u00e1. \u00c9ste consulta al califa, y realiza incursiones exploratorias que culminan en la invasi\u00f3n de Tariq con siete mil bereberes en 711. Rodrigo, entonces en Pamplona, atraviesa la pen\u00ednsula y en julio se produce la batalla de Guadalete.<\/p>\n<p>El dato cronol\u00f3gico m\u00e1s fiable lo presentan las primeras emisiones de dinares peninsulares en el a\u00f1o 83 de la H\u00e9gira, 712-713, relacionadas con la llegada de Mus\u00e1 un a\u00f1o despu\u00e9s de Tariq. En cuanto al top\u00f3nimo Tarifa, atribuido a un desconocido invasor, Ab\u00fa Zura Tarif, no aparece m\u00e1s que en cr\u00f3nicas posteriores.<\/p>\n<p>Para intentar fijar con verosimilitud el cruce del Estrecho por una tropa a caballo de bereberes y sus instructores \u00e1rabes, Balb\u00e1s recurre a una amplia documentaci\u00f3n sobre esas dif\u00edciles circunstancias, el transporte de caballos en barcos, en el ejercito bizantino. Primero recuerda que las dos ciudades de Carteya (San Roque) y Julia Traducta (Algeciras) eran m\u00e1s bizantinas que visigodas, pues no se ha encontrado en ellas m\u00e1s que monedas bizantinas, y los cementerios excavados muestran restos militares con atav\u00edos bizantinos tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Cita al historiador Pedro Chalmeta, que cifr\u00f3 en 30 \u00f3 40 d\u00edas el paso de las tropas de \u00c1frica a Spania, algo que a Balb\u00e1s le parece poco sostenible. Mejor calibrada, cree Balb\u00e1s, es la hip\u00f3tesis de brit\u00e1nico Roger Collins, cuando establece una comparaci\u00f3n entre la invasi\u00f3n de Spania y la de Inglaterra desde Francia por Guillermo el Conquistador en 1066. Las disputas din\u00e1sticas del reino de Inglaterra se tradujeron en una invasi\u00f3n noruega no muy lejos de York, en mitad de la isla. El rey ingl\u00e9s acudi\u00f3 a toda prisa para contener el ataque, derrotando a los noruegos. Guillermo aprovecho las condiciones favorables del mar para invadir el sur de Inglaterra con una flota. El rey ingl\u00e9s baj\u00f3 con rapidez, se enfrent\u00f3 en la batalla de Hastings a los normandos, y fue derrotado y muerto.<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n de Collins se basa en la existencia de documentos que citan las condiciones t\u00e1cticas del cruce del Canal de la Mancha: entre ocho y doce mil hombres y dos o tres mil caballos, fuerzas semejantes a las de Tariq. Describe Balb\u00e1s las embarcaciones en las que se produjo el cruce, su capacidad y su calado para permitir la carga de animales grandes como los caballos. Fueron naves construidas al parecer exprofeso, seg\u00fan estudios casi contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>\u201cUna cuesti\u00f3n esencial para deducir c\u00f3mo pudo realizarse el cruce del Estrecho por Ab\u00fa Zura y Tariq es conocer los medios materiales que lo hicieron posible\u201d. A falta de fuentes o documentos, Balb\u00e1s recurre a otra comparaci\u00f3n, el descubrimiento de un pecio bizantino del siglo VII junto a una isla de la costa de Turqu\u00eda, Bodrum, y otras naves exhumadas en Yenikapi (Estambul) de entre los siglos V y XI. Balb\u00e1s explica que a mayor parte del comercio mar\u00edtimo bizantino se realizaba en naves peque\u00f1as, porque las grandes, como la de Bodrum, eran muy caras de construir. Se atribuye el transporte de las tropas de Tariq a los dromones bizantinos, parecidas a las galeras con remos. \u201cLa idea de sentar a unos n\u00f3madas del desierto en bancos de remos para tripular un buque no s\u00f3lo resulta descabellada sino que tampoco explica c\u00f3mo pod\u00eda regresar la nave a Ceuta si sus remeros\/tripulantes se hubieran quedado en Gibraltar\u201d.<\/p>\n<p>Las fuentes bizantinas distinguen los <em>dromones<\/em>, para el transporte de tropas, de los <em>sagenai<\/em>, buques de carga. Estos buques de carga u otros dise\u00f1ados al efecto, <em>chelandion<\/em>, transportaban hasta doce caballos en las expediciones militares.<\/p>\n<p>\u201cEs m\u00e1s que dudoso que el Imperio bizantino hubiera dejado alguno de estos buques en Ceuta, lo m\u00e1s razonable es que Tariq empleara naves de carga reformadas con alguna plataforma para acceder a la cubierta y la entrada a la bodega ampliada para dar cabida a las monturas\u201d. Algo que Balb\u00e1s considera tarea nada f\u00e1cil.<\/p>\n<p>Otras experiencias de traves\u00eda mar\u00edtima son las de Julio C\u00e9sar de Francia a las costas Brit\u00e1nicas, que estuvo a punto de acabar en derrota romana. El problema del desembarco es sincronizar la llegada de tropas, conseguir que una tormenta no las dispersara, y transportar caballos.<\/p>\n<p>Cita Balb\u00e1s la gesta de Genserico en 429, cuando una hueste de v\u00e1ndalos y alanos desembarcaron en la Tingitania. Tambi\u00e9n una hueste del rey visigodo Teudis logr\u00f3 atravesar el Estrecho y apoderarse de Ceuta en 540.<\/p>\n<p>Otro de los problemas de la tropa invasora era la alimentaci\u00f3n: los siete mil hombres de Tariq necesitaban unas siete toneladas de alimento diario.<\/p>\n<p>Luego se adentra Balb\u00e1s en las condiciones meteorol\u00f3gicas del Estrecho, que hacen su paso todav\u00eda mas complicado. Cita datos de romanos e hispano\u00e1rabes que describen el tiempo que cuesta el viaje de una costa continental a otra, entre ocho y diecis\u00e9is horas.<\/p>\n<p>En definitiva, el transporte de doce mil hombres y caballos era imposible en las cuatro naves citadas en las cr\u00f3nicas, eran precisas al menos treinta y cinco, adem\u00e1s de los problemas de carga y de atraque. La posibilidad de que la flota \u00e1rabe de Ifriqiya participase en la invasi\u00f3n la descarta Balb\u00e1s porque Mus\u00e1 la hab\u00eda enviado a una expedici\u00f3n contra Cerde\u00f1a. Por \u00faltimo cita nuestro autor a Alejandro Garc\u00eda San Juan (el opositor a Gonz\u00e1lez Ferr\u00edn) que sugiere que la flota tunecina particip\u00f3 en la campa\u00f1a andalus\u00ed.<\/p>\n<p><strong>Una posible reconstrucci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La fuente andalus\u00ed m\u00e1s antigua, ibn Habib, sobre el paso del estrecho no est\u00e1 contaminada por la leyenda de don Juli\u00e1n, y resulta coherente con el inicio de la temporada de navegaci\u00f3n, dice Balb\u00e1s.<\/p>\n<p>Estima que no pudo ser un lento goteo de tropas, sino un desembarco simult\u00e1neo aprovechando los vientos y el clima. \u201cLa situaci\u00f3n m\u00e1s occidental de T\u00e1nger con respecto a Ceuta har\u00eda m\u00e1s sencilla una derrota hacia la bah\u00eda de Algeciras, pues tanto el viento como la corriente dominante tendr\u00edan una deriva hacia Levante\u201d. El traslado de los efectivos musulmanes se realizar\u00eda desde Tingi (T\u00e1nger), capital de la Tingitania, quiz\u00e1 con el apoyo de la escuadra de Ifriqiya. Los preparativos debieron realizarse durante el invierno, y requirieron un meticuloso c\u00e1lculo log\u00edstico, para evitar sorpresas, aunque las fuentes \u00e1rabes no dan la sensaci\u00f3n de estar describiendo una acci\u00f3n de envergadura. Esta \u00faltima consideraci\u00f3n procede del historiador Pedro Chalmeta, a quien Balb\u00e1s ha criticado previamente.<\/p>\n<p>\u201cTariq tuvo que reunir un buen n\u00famero de tripulaciones y barcos de varios puertos africanos, construir otros, o al menos acondicionarlos, para el transporte de equinos, acopiar excedentes agr\u00edcolas en toda la Tingitania y asegurar una l\u00ednea de suministros para abastecer al n\u00famero creciente de efectivos desplazados a la otra orilla, justo al inicio de la temporada de navegaci\u00f3n, momento que coincid\u00eda con la cosecha\u201d. Tariq supo aprovechar el conflicto interno del reino visigodo, pero es descartable que fuera una iniciativa fruto de la improvisaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n supone Balb\u00e1s que el mando visigodo de la zona no pod\u00eda ignorar la presencia de miles de soldados musulmanes en la otra orilla. De hecho, las cr\u00f3nicas cuentan la resistencia ofrecida por el ej\u00e9rcito visigodo a los invasores. La toma de Carteya (San Roque) facilit\u00f3 la de Traducta (Algeciras). Para desanimar a esta fuerza cuenta la cr\u00f3nica de ibn Abd al-Hakam que Tariq hizo creer a los enemigos que los musulmanes devoraban los cad\u00e1veres. La presencia musulmana se concentr\u00f3 en la actual Algeciras, la base de operaciones para la conquista del <em>regnum Gothorum<\/em>.<\/p>\n<p>En la siguiente entrega dar\u00e9 cuenta de la batalla del Lago y la sumisi\u00f3n de Spania.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_btn title=&#8221;Lea o descargue en PDF el cap\u00edtulo&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2023%2F03%2FEspada-hambre-y-cuativerio-3.docx||target:%20_blank|&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;15434&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_btn title=&#8221;Lea o descargue en PDF el cap\u00edtulo&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2023%2F03%2FEspada-hambre-y-cuativerio-3.docx||target:%20_blank|&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":15509,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[520,25,510],"tags":[],"class_list":["post-15433","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-nacimiento-de-alandalus","category-cultura-y-comunicacion","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Yahya\u0302_ibn_Mahmu\u0302d_al-Wa\u0302siti\u0302_005.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-40V","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15433","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15433"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15433\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15487,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15433\/revisions\/15487"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15509"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15433"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15433"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15433"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}