{"id":15727,"date":"2023-04-30T18:03:48","date_gmt":"2023-04-30T16:03:48","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=15727"},"modified":"2023-06-20T12:05:55","modified_gmt":"2023-06-20T10:05:55","slug":"mil-palabras-de-azorin-la-letra-a","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/mil-palabras-de-azorin-la-letra-a\/","title":{"rendered":"Mil palabras de Azor\u00edn. La letra A"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;15729&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; style=&#8221;vc_box_border&#8221;]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p><strong>SOBRE EL PAISAJE. LOS COLORES<\/strong><\/p>\n<p>Azor\u00edn entra a describir un paisaje y, en un instante, sustituye la pluma por el pincel:<\/p>\n<p><em>\u201cLa lejan\u00eda est\u00e1 cerrada por una pincelada azul de las monta\u00f1as\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Las palabras se tornan <em>\u201cmanchones\u201d<\/em> de color, y la luz lo inunda todo dando a cada cosa el justo colorido que le corresponde, el preciso matiz:<em> amarillento, negruzco, blanquecino, \u00e1ureo, verdoso, rubio, azulado, r\u00f3seo, lechoso, plateado, sanguinolento, rosado, pardo, rojizo, zarco, bermejo, a\u00f1il intenso, nacarado\u2026<\/em> Quien se expresa as\u00ed, \u00bfno est\u00e1 pintando?<\/p>\n<p>Tanto es as\u00ed, que dice \u00e9l mismo:<\/p>\n<p><em>\u201cDesde lo alto del castillo he contemplado el llano inmenso, gris, negruzco, cerrado en la lejan\u00eda por una l\u00ednea azul, surcado, en fulgentes meandros, por un riachuelo que corre entre dos estrechas fajas de verdura. Ya pintar\u00e9, cuando est\u00e9 m\u00e1s descansado, este pueblecillo y este campo.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n a este respecto, el mismo Azor\u00edn por boca de su personaje, Yuste, dice:<\/p>\n<p><em>\u201cLo que da la medida de un artista es su sentimiento de la naturaleza del paisaje\u2026 Un escritor ser\u00e1 tanto m\u00e1s artista cuanto mejor sepa interpretar la emoci\u00f3n del paisaje\u2026\u201d y m\u00e1s adelante: \u201c\u2026para m\u00ed, el paisaje es el grado m\u00e1s alto del arte literario\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p>En la dedicatoria de <em>\u201cBlanco en Azul\u201d<\/em> le escribe a su amigo Gabriel Mir\u00f3, otro pintor, como \u00e9l, de paisajes literarios:<\/p>\n<p><em>\u201cA Gabriel Mir\u00f3, pintor maravilloso\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p>En las descripciones, tanto si se trata de un paisaje exterior:<\/p>\n<p><em>\u201cAl otro lado del Castillo se extiende la llanura inmensa, verdeante a trechos, a trechos amarillenta, limitada por el perfil azul, all\u00e1 en lo hondo, de la sierra de Salinas. Y en primer t\u00e9rmino, entre olivares grises, un paralelogramo grande, de tapias blanquecinas, salpicadas de puntitos negros\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Como si se trata de un paisaje interior:<\/p>\n<p><em>\u201cCerca de la puerta del patio, en lo hondo, brilla en sus primorosos arabescos, azules, verdes, amarillos, rojos, el alizar del tinajero. La tinaja, empotrada en el ancho resalto, deja ver el recio reborde bermejo de su boca. Y el sol, que por el montante de la cerrada puerta penetra en leve cinta, refulge en los platos vidriados, en los panzudos jarros, en las blancas jofainas, en las garrafas verdosas\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Azor\u00edn se detiene para pintarnos lo que ve con todos los colores y con la misma frescura como lo ver\u00eda un ni\u00f1o. Como cualquier artista que busca mostrarnos el mundo como si fuera la primera vez, con toda la inocencia y el entusiasmo hacia lo nuevo. Un pasaje m\u00e1s para confirmar lo dicho:<\/p>\n<p><em>\u201cLo cierto es que constantemente se sinti\u00f3 X atra\u00eddo por los pintores. Ve\u00eda su propia vida, no como la de un escritor, sino como la de un pintor. Se imaginaba al sentarse ante la m\u00e1quina, que estaba con paleta y pincel en la mano\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Sin salirnos del asunto, apuntemos que no s\u00f3lo los colores llamaban su atenci\u00f3n como expresi\u00f3n literaria, sino todo aquello que, siendo parte de la naturaleza, excitaba su sensibilidad de artista y que procuraba captar para revel\u00e1rnoslo con todo el detalle.<\/p>\n<p><em>&#8220;Sabes de mi predilecci\u00f3n por el olor, el olor como elemento de arte, con tantos t\u00edtulos, o un poquito menos, que el color. Estas casas de que te hablo huelen de un modo especial; Madrid, como todas las ciudades, tiene su olor, y las casas tienen el suyo. \u00bfTe hablar\u00e9 del espliego en el invierno, de humedad, de vejez en muebles y ropas? No te lo sabr\u00e9 decir; pero, con los ojos vendados, reconocer\u00eda yo una casa de Madrid\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Y quiero aqu\u00ed a\u00f1adir unas l\u00edneas correspondientes al libro de Jos\u00e9 Luis Bernal Mu\u00f1oz: <em>\u201cEl color en la literatura del modernismo\u201d<\/em> En \u00e9l se refiere al uso del color por los escritores de dicha corriente, fundamentalmente, Rub\u00e9n Dar\u00edo y Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, pero nos servir\u00e1 para darnos cuenta de, hasta qu\u00e9 punto ha influido el color, como s\u00edmbolo, en la literatura, gracias a su enorme carga evocativa:<\/p>\n<p><em>En pocas ocasiones se ha visto un movimiento art\u00edstico tan vinculado, tan \u00abte\u00f1ido\u00bb por un color como en el caso que ahora nos ocupa. Pero \u00bfpor qu\u00e9 es azul el modernismo?<\/em><\/p>\n<p><em>Son suficientemente conocidas las dos cartas que dedic\u00f3 Juan Varela al libro que con este t\u00edtulo le remiti\u00f3 Rub\u00e9n Dar\u00edo desde Am\u00e9rica. El escritor espa\u00f1ol, que dedic\u00f3 elogiosos comentarios al mismo, reconocer\u00eda que sin embargo en un primer momento lo hab\u00eda recibido con indiferencia debido precisamente a su t\u00edtulo: Azul. Recordaba don Juan que ya Victor Hugo hab\u00eda dicho \u00abL&#8217;art c&#8217;est l&#8217;azur\u00bb, con lo cual ven\u00eda a acusar a Dar\u00edo de falta de originalidad adem\u00e1s de no compartir esta opini\u00f3n porque para \u00e9l \u00abtanto vale decir que el arte es lo azul, como decir que es lo verde, lo amarillo o lo rojo. \u00bfPor qu\u00e9, en este caso, lo azul (aunque en franc\u00e9s no sea bleu sino azur, que es m\u00e1s po\u00e9tico) ha de ser cifra, s\u00edmbolo y superior predicamento que abarque lo ideal, lo et\u00e9reo, lo infinito, la serenidad del cielo sin nubes, la luz difusa, la amplitud vaga y sin l\u00edmites, donde nacen, viven, brillan y se mueven los astros?\u00bb. A\u00f1ad\u00eda finalmente que no ve\u00eda en la afirmaci\u00f3n de Hugo m\u00e1s que una frase enf\u00e1tica y vac\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>Algo m\u00e1s tarde el poeta nicarag\u00fcense vendr\u00eda a matizar las opiniones de Valera en \u00abHistoria de mis libros\u00bb donde, adem\u00e1s de asumir como fundamento de su renovador estilo el conocimiento de los autores franceses del Parnaso y a Canille Mend\u00e9s como su aut\u00e9ntico iniciador, reconoc\u00eda haber explorado \u00abla inmensa selva de V\u00edctor Hugo\u00bb pero negaba conocer en la \u00e9poca de la publicaci\u00f3n de su obra Azul la citada frase de Hugo \u00abL &#8216;art c &#8216;est l &#8216;azur\u00bb, aunque s\u00ed una canci\u00f3n del mismo poeta en Les Ch\u00e1timents donde dec\u00eda \u00abAdieu, patrie! L &#8216;onde est en furie. Adieu, patrie, azur!.\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>Es tambi\u00e9n en este trabajo donde explica Rub\u00e9n sus est\u00edmulos po\u00e9ticos ante este color \u00abMas el azul era para m\u00ed el color del ensue\u00f1o, el color del arte, un color hel\u00e9nico y hom\u00e9rico, color oce\u00e1nico y firmamental, el \u00abcoeruleum\u00bb, que en Plinio es el color simple que semeja al de los cielos y al zafiro\u00bb Es por ello que concentrar\u00eda en ese color del cielo lo que el poeta llamaba \u00abla floraci\u00f3n espiritual de mi primavera art\u00edstica\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><strong>SOBRE LOS PERSONAJES<\/strong><\/p>\n<p>El principal personaje es \u00e9l mismo. Azor\u00edn se autobiograf\u00eda, cuando no directamente, por medio de sus heter\u00f3nimos: Antonio Azor\u00edn y F\u00e9lix Vargas como m\u00e1s representativos. Sus personajes, siempre llevados por la mano de un narrador omnisciente describen, pintan, cuentan y nos detallan con avidez paisajes y personas; lugares y cosas; la vida que palpita en el interior de todo lo creado. Hasta el alma que se puede encontrar en el interior de una humilde j\u00edcara de barro esmaltado.<\/p>\n<p>Cuando se trata de pintar los rasgos de un personaje, podemos ver una gran diferencia entre la descripci\u00f3n que da de un hombre y la de una mujer. Cuando retrata a un hombre, se detiene un poco en el atuendo: <em>Pantalones a cuadritos negros y blancos, la cadena de plata, el chaleco, un bast\u00f3n, es grueso, tiene bigotes, el sombrero\u2026<\/em> Cuando se trata de una mujer, las aclaraciones van mucho m\u00e1s all\u00e1 y se demora en todos sus detalles, tanto de la vestimenta, como de su aspecto f\u00edsico y de su interior: <em>el vestido de seda, el delantal, el bordado, el calzado, el color del cabello, sus bucles, las manos, los largos y delicados dedos, las u\u00f1as curvadas, el color de su piel, los grandes ojos azules, o negros, la boca sensual, el carm\u00edn, el busto, las piernas, la mirada, la voz, el atractivo de su sonrisa, la picard\u00eda, la gracia, la dedicaci\u00f3n en todos los trabajos, la finura, el apa\u00f1o, seg\u00fan dicen los monoveros\u2026<\/em><\/p>\n<p>Llega a decir, por boca del narrador, en un rapto de sensualismo:<\/p>\n<p><em>Virginia, esbelta, erguida, con sus ojos verdes, sus labios carnosos, rojos; su busto ligeramente abombado, s\u00f3lido, puntiagudo, sus dos puntitos agudos que se marcan debajo de la sutil y tenue seda<\/em>. Y m\u00e1s adelante sigue diciendo: <em>\u2026 la tersura de un espejo retrata una pierna torneada enfundada en seda marr\u00f3n, una mano que se contrae lentamente, el busto lleno, incitante; el escorzo de una cadera en convexidad elegante. Y los ojos de Virginia durante largo rato contemplan absortos, voluptuosos, esa misma pierna, este escorzo, estas bellas manos. Y luego el espejito, entre los dedos sutiles, refleja largamente las meditaciones profundas, con \u00edntima voluptuosidad; estos mismos ojos verdes, azules, que lo contemplan, y estos labios que se contraen \u2013rojos y sensuales- con un moh\u00edn de desd\u00e9n.<\/em><\/p>\n<p>A nadie puede dejar indiferente la carga er\u00f3tica que desprende este p\u00e1rrafo. Ese Azor\u00edn que es todo esp\u00edritu, que se confunde con la naturaleza al describir un paisaje. Ese Azor\u00edn que es todo sensibilidad y poes\u00eda, se deleita con la sensualidad femenina cuando retrata a una mujer.<\/p>\n<p><em>Obs\u00e9rvese la similitud de este pasaje que acabamos de ver con la descripci\u00f3n que hace en Do\u00f1a In\u00e9s. Cap\u00edtulo VII \u201cEl oro y el tiempo\u201d en donde nos dice: la luz se resbalaba por todos los objetos, su mano, sus u\u00f1as combadas y sonrosadas, los labios, la curva del seno, la l\u00ednea de la pierna ce\u00f1ida por la seda brillante, otra vez la mano que acaricia, el espejo que refleja la imagen\u2026<\/em> Otra vez se detiene el autor en esos sensuales detalles, casi los mismos, mostrando a la vez ese car\u00e1cter repetitivo que emplea a veces.<\/p>\n<p><strong>SOBRE LOS RASGOS<\/strong><\/p>\n<p>Los rasgos de Azor\u00edn en su novela, se hacen muy patentes en el uso de los diminutivos. Los diminutivos est\u00e1n muy presentes en la lengua valenciana, pero tambi\u00e9n lo est\u00e1n, y mucho m\u00e1s arraigados, en la murciana. Su tierra de nacimiento, por donde \u00e9l se movi\u00f3 de muchacho, es tierra fronteriza con Murcia: Villena, Sax, Elda, Monovar, Salinas, poblaciones tan nombradas en sus novelas, son tierras con fuerte influencia murciana. Toda la franja desde Villena hasta Orihuela, son tierras en las que la lengua se ha intentado fusionar, recibiendo influencias cruzadas. Pienso que, en Azor\u00edn, pudieron m\u00e1s los diminutivos murcianos; esos diminutivos sumamente afectivos que dan a las cosas esa sensaci\u00f3n de acercamiento, de belleza interior, en expresiones como: <em>un platizuelo, un tantico grandes, las piedrecitas, la callejita, los vi\u00f1alicos, medrosica, el cuadernito, un manojito, el papelito, peque\u00f1uelo, el relojito, caminejo, un golpecito.<\/em><\/p>\n<p>Otro de los rasgos, es el empleo de adjetivos con un car\u00e1cter m\u00e1s sonoro de lo habitual, m\u00e1s chocantes incluso, como: <em>anchuroso, brilladores, manchones, sonorosos, sombrosos, poblach\u00f3n, hilacho, humazo,<\/em> que contienen un cierto calor de cercan\u00eda, son calificativos a los que parece que ha querido dar el car\u00e1cter de algo m\u00e1s especial, incluso m\u00e1s \u00edntimo. O, en otras ocasiones, de algo m\u00e1s rotundo, m\u00e1s metaf\u00edsico, como: <em>lo hondo, lo blanco, lo profundo, lo verde.<\/em><\/p>\n<p>El empleo de series largas de verbos, de sustantivos y sobre todo de adjetivos, para describir sensaciones y detallar, a modo de inventario, todo lo que su vista alcanza: L<em>a laguna desaparece borrosa. Y vibra una canci\u00f3n lejana que sube, baja, ondula, pla\u00f1e, r\u00ede, calla\u2026<\/em> O <em>Adornan las paredes cuatro fotograf\u00edas de los tapices de Goya. Las esbeltas figuras juegan, bailan, retozan, platican sentadas en un pretil de sillares blancos.<\/em><\/p>\n<p>El final de una descripci\u00f3n, suele hacerlo con cierto car\u00e1cter repetitivo, empleando una serie de \u201cplantillas\u201d o \u201cmoldes\u201d con los que remata la frase. A menudo suele ser el sonido de un tren que no se ve y que se intuye alej\u00e1ndose por las monta\u00f1as, o la llamada de unas campanas que dan la hora, o el lejano sonido de una esquila.<\/p>\n<p>Y esas curiosas repeticiones, que parecen no importarle, las remacha, a veces, de manera ostensible. En <em>La ruta de Don Quijote<\/em> repite diecis\u00e9is veces la palabra \u201cvetusto\u201d. <em>(1\/ Caserones vetustos, 2\/ las vetustas alamedas, 3\/ del vetusto reloj, 4\/ otros molinos vetustos, 5\/ este aire de vetustez, 6\/ un vetusto caser\u00f3n, 7\/ un caser\u00f3n vetusto, 8\/ ante nosotros aparece vetusto y formidable, 9\/ un caser\u00f3n vetusto, 10\/ unos coches vetustos, 11\/ la casa es vetusta, 12\/ los molinos surgen vetustos, 13\/ el vetusto aparato, 14\/ aparecen vetustas y redondas portaladas, 15\/ este pueblo vetusto, y 16\/ una iglesia vetusta).<\/em><\/p>\n<p>Independientemente del simbolismo que pueden encerrar los colores, las nubes, el mismo paisaje, los \u00e1rboles, se observa tambi\u00e9n su insistencia en el uso de otras palabras o frases que le persiguen en todas sus novelas, como: <em>los chopos, el tren a lo lejos, el sonido de las campanas, los viejos sentados, la pincelada azul como fondo de un paisaje, la esquila del ganado<\/em>. Otras veces son sensaciones, como: <em>un estremecimiento, una conmoci\u00f3n, un silencio, la obscuridad, lo hondo.<\/em> Expresiones estas, que tambi\u00e9n son s\u00edmbolos, de nostalgia, de melancol\u00eda y de fatalidad. Esa fatalidad que \u00e9l encuentra en el alma de todo lo espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Por una parte, tendr\u00edamos conceptos est\u00e1ticos: <em>los montes, las nubes, las campanas, los castillos, los viejos<\/em>. Y por otra parte tendr\u00edamos los conceptos que implican movimiento, que est\u00e1n vivos: <em>los trenes, los sembrados, las chimeneas, los viajes.<\/em> Estas dos sensaciones contrapuestas nos est\u00e1n dando la medida del tiempo, en la visi\u00f3n de un espectador que lo contempla todo desde el presente. Por una parte contempla la nostalgia del pasado y al mismo tiempo la esperanza en lo moderno, incluso con una proyecci\u00f3n hacia lo futuro, aunque sea s\u00f3lo el presente, como el autor propugna <em>lo \u00fanico que importa<\/em>. Siempre encontraremos cierta contradicci\u00f3n en esos sentimientos. Y en realidad \u00bfqui\u00e9n no alberga alguna contradicci\u00f3n? La dualidad est\u00e1 en el fundamento de nuestra esencia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n est\u00e1 en esas contradicciones la melancol\u00eda de un pasado, que siempre se a\u00f1ora, como se a\u00f1ora la juventud y todo lo que se ha perdido, y una latente esperanza en el futuro, aunque sea vi\u00e9ndolo como una repetici\u00f3n del mismo pasado. Creo que esa visi\u00f3n se plasma perfectamente, quiz\u00e1 de manera inconsciente por parte del autor (no conozco si ese detalle est\u00e1 suficientemente estudiado), con la imagen del tren; el tren como elemento de uni\u00f3n entre pasado y presente; ese tren que puede tomarse como la l\u00ednea del tiempo y que Azor\u00edn siempre parece <em>columbrar<\/em> a lo lejos, con sus lejanos pitidos, con sus peque\u00f1os y misteriosos cajones enlazados que corren veloces por el llano; con ese <em>humacho<\/em> que desprende por su rutilante chimenea; ese tren que \u00e9l contempla y le anonada cuando quiebra la quietud de la llanada, <em>apagando el canto de los, hasta entonces, vanidosos grillos<\/em>.<\/p>\n<p>La obra de Azor\u00edn, como todos han sabido ver, est\u00e1 en la frontera entre esa visi\u00f3n fatalista (<em>Castilla<\/em>) y la exuberancia, la luz, la pujante industria, la opulencia a veces y todos los felices recuerdos de su tierra monovera, tambi\u00e9n ubicada en esa frontera entre Castilla y Levante. \u00c9l mismo lo dice cuando enfrenta la <em>ciudad adusta<\/em> con la <em>ciudad apacible<\/em>. Ya desde su infancia siente esa dualidad que le influye desde lados contrarios: Yecla-Monovar, Castilla-Levante. Siempre resta en el autor esa influencia, ese sentimiento dual: Moderno-Cl\u00e1sico, llano-monte, blanco-negro, dos de los colores que m\u00e1s nombra en su obra. Al final se decantar\u00e1 por la infinita gama de los grises, por donde siempre discurri\u00f3 su vida. As\u00ed lo quiso \u00e9l mismo. \u00c9l era un personaje normal y no pretend\u00eda halagos ni alharacas. \u00c9l s\u00f3lo fue un peque\u00f1o fil\u00f3sofo que en la soledad de sus noches emborronaba unas p\u00e1ginas, mientras pod\u00eda contemplar el titileo misterioso de una estrella en la inmensidad profunda.<\/p>\n<p><strong>EPILOGO<\/strong><\/p>\n<p>He acariciado con mis dedos su m\u00e1quina de escribir, la misma que us\u00f3 para redactar sus novelas, sus cr\u00f3nicas parlamentarias, sus cr\u00edticas de cine y sus art\u00edculos de prensa. He reposado mis dedos, humildemente, sobre esas teclas negras y nada he percibido (no hay que ser fetichista). Pero he le\u00eddo y me he demorado en su obra narrativa y he sentido con \u00e9l, el ritmo de su pluma haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s lento hasta parar el tiempo en un instante extraordinario. Me he recreado en sus colores, en esas min\u00fasculas pinceladas con que va dibujando, matizando, perfilando el peque\u00f1o detalle. He gustado su prosa precisa y a veces extra\u00f1a, repleta de palabras aut\u00f3ctonas, palabras hermosas, sonoras, ajustadas, evocadoras de certezas. Azor\u00edn no emplea palabras raras, emplea la palabra exacta. Usa la palabra m\u00e1s adecuada, aquella que descubre la verdadera sustancia expresiva.<\/p>\n<p>Leer una novela de Azor\u00edn es una forma de recrearnos en ese baile lento de los vocablos, como si acompa\u00f1\u00e1ramos el ritmo de una pavana, si se me permite el s\u00edmil, al tiempo lenta y refinada. A veces, tambi\u00e9n (esto es mucho m\u00e1s prosaico), un ejercicio de b\u00fasqueda en el diccionario. Muchas de las palabras que nos podemos encontrar en sus novelas, son aquellas que el tiempo nos va haciendo olvidar; palabras reducidas a un uso local o a una profesi\u00f3n que desaparece, algunas, incluso, las hemos sustituido por otras m\u00e1s fr\u00edvolas o importadas. Por eso vale la pena releer a Azor\u00edn, donde siempre encontraremos palabras que describen realidades concretas, palabras muy nuestras que valdr\u00eda la pena rescatar y en todo caso saber apreciar, palabras todas que nos har\u00e1n reconocer el verdadero nombre de nuestras cosas.<\/p>\n<p>Este prontuario azoriniano, o l\u00e9xico, o manual, o como queramos llamarle \u2013quiz\u00e1 \u00e9l le llamara vadem\u00e9cum- pretende ser una ayuda para el lector de su obra narrativa; es una contribuci\u00f3n al entendimiento del artista. Aqu\u00ed encontraremos esas palabras tan suyas, tan nuestras, esas palabras tan sonoras y perfectas en su definici\u00f3n, como el sonido de esa campanilla que a lo lejos se escucha. No es una campanilla, es una esquila:<\/p>\n<p><em>Anochece. Se oye el traqueteo persistente de un carro; tintinea a intervalos una esquila. El cielo est\u00e1 p\u00e1lido; la negrura ha ascendido de los barrancos a las cumbres; los bancales, las vi\u00f1as, los almendros se confunden en una mancha informe. Destacan indecisos los bosquecillos de pinos en las laderas. La laguna desaparece borrosa. Y vibra una canci\u00f3n lejana que sube, baja, ondula, pla\u00f1e, r\u00ede, calla&#8230;<\/em><\/p>\n<\/div><\/div>[vc_single_image][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Estas son las palabras de Azor\u00edn.<\/p>\n<p>La obra de Azor\u00edn es muy extensa: Novela, ensayo, drama, poes\u00eda, cuento, cr\u00edtica literaria, de cine, de teatro, art\u00edculos de prensa y cr\u00f3nica parlamentaria, de la que se revel\u00f3 como un gran especialista. El novelista Luis Carandell, lo describi\u00f3 como el inventor de la cr\u00f3nica parlamentaria.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed vamos a hablar de sus palabras en la novela, donde su estilo m\u00e1s depurado, su Naturalismo, su Realismo, su Modernismo \u2013pues de todos estos estilos tiene rasgos notables-, su sensibilidad en suma, nos dej\u00f3 esas p\u00e1ginas en las que se sublima la belleza de las peque\u00f1as cosas y donde se nos muestra, con naturalidad y con sencillez, todos esos detalles quiz\u00e1 pasajeros y aparentemente pueriles, que son aquellos donde la vida se posa con m\u00e1s autenticidad.<\/p>\n<p>Vamos a hablar de la comprensi\u00f3n de sus palabras, de sus voces, de su l\u00e9xico, de sus miradas. No estar\u00e1n todas, evidentemente. Dejemos que alguien, un d\u00eda, recoja el testigo mejorando y ampliando este humilde trabajo.<\/p>\n<p><strong>NORMAS DE USO<\/strong><\/p>\n<p>Unas breves palabras, a modo de exposici\u00f3n, que nos facilitar\u00e1n la consulta y manejo de este vocabulario azoriniano, y ser\u00e1n la explicaci\u00f3n de c\u00f3mo ha sido organizado:<\/p>\n<p>Aunque el t\u00edtulo anuncia 1.000 palabras, hay un total de 1.016 palabras.<\/p>\n<p>Las entradas, todas por orden alfab\u00e9tico, est\u00e1n encabezadas por una letra capital, que es la primera de uno de los textos de referencia de las obras consultadas, y a continuaci\u00f3n, siguiendo ese orden, con la primera palabra que aparece.<\/p>\n<p>El criterio para la selecci\u00f3n de dichas entradas ha sido: la rareza del vocablo, por estar en desuso, por ser un localismo, por su originalidad, por lo curioso o interesante, y, a veces, por la frecuencia con que aparece.<\/p>\n<p>En algunos casos hay entradas que proceden de la entrada anterior, por ejemplo: <em>columbra<\/em>, a la que seguir\u00e1 <em>columbrado y columbran; ace\u00f1a y ace\u00f1as o enjalma y enjalmas.<\/em> Esto me ha parecido conveniente, pues en cada caso, la frase o el p\u00e1rrafo, demuestran que dicha palabra es importante en la fraseolog\u00eda del autor, en otros casos, por la frecuencia con que aparece y, en otros, por el inter\u00e9s del contexto donde se encuentra.<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n del vocablo, es encabezada por su etimolog\u00eda. No se pone, cuando la palabra deriva de otra en la que ya se ha dado. En la mayor\u00eda de los casos, la etimolog\u00eda es latina, como cabr\u00eda esperar, pero tambi\u00e9n hay muchas de ascendencia \u00e1rabe, sobre todo en la A, que contiene 164 entradas. La fuente de todas las etimolog\u00edas ha sido el \u201cDiccionario Cr\u00edtico Etimol\u00f3gico Castellano e Hisp\u00e1nico\u201d de Juan Corominas y Jos\u00e9. A. Pascual, en la edici\u00f3n de 1989 de Editorial Gredos de Madrid.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, si procede, como es en la mayor\u00eda de los casos, ya sea por lo interesante del vocablo, ya por las connotaciones, se da una extensi\u00f3n enciclop\u00e9dica, dando a conocer explicaciones inherentes al asunto que se trata, desde diferentes enciclopedias, consulta en hemerotecas, fondos informatizados por internet, y tambi\u00e9n en otros textos, a menudo cl\u00e1sicos, en donde se refleja, o se habla, de dicho vocablo.<\/p>\n<p>Cuando se cita alguna fuente de otro autor, a modo de pr\u00e9stamo literario, o una cita hist\u00f3rica, o el t\u00edtulo de una obra, nombre latinos u otros idiomas, etc., siempre ir\u00e1n escritos en letra cursiva, a diferencia del texto perteneciente al <em>corpus<\/em> general del trabajo y el texto de referencia en Azor\u00edn que ir\u00e1n en redonda.<\/p>\n<p>Siempre al final, y entrecomillado, aparecer\u00e1 el texto de referencia en Azor\u00edn. En la mayor\u00eda de los casos, s\u00f3lo habr\u00e1 una referencia; en muchos otros, se dan dos, tres y hasta cuatro referencias distintas. La mayor o menor extensi\u00f3n de dichas referencias, est\u00e1n en relaci\u00f3n con el inter\u00e9s, la importancia del texto, o para su total comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Faltan las entradas de las letras K, \u00d1, Q y W. por no haber hallado voces que las representen.<\/p>\n<p>La letra U, X y Y, s\u00f3lo constan de una entrada, que son: UVATE, XERGAS y YACIJAS respectivamente.<\/p>\n<p>El vocabulario consta en total de 1.016 entradas. Comienza con la palabra ABASTADA y concluye con ZURRIR.<\/p>\n<\/div><\/div>[vc_single_image][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>A lo lejos, una campana toca lentamente, pausada, melanc\u00f3lica. El cielo comienza a clarear indeciso. La niebla se extiende en larga pincelada blanca sobre el campo. Y en clamoroso concierto de voces agudas, graves, chirriantes, met\u00e1licas, confusas, imperceptibles, sonorosas, todos los gallos de la ciudad dormida cantan. En lo hondo, el poblado se esfuma al pie del cerro en mancha incierta. Dos, cuatro, seis blancos vellones que brotan de la negrura, crecen, se ensanchan, se desparraman en cendales tenues. El carraspeo persistente de una tos rasga los aires: los golpes espaciados de una maza de esparto resuenan lentos.<\/p>\n<p><em>La Voluntad<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1939, pag. 9.<\/p>\n<p><strong>ACASARADO<\/strong><\/p>\n<p>Del lat\u00edn, <em>cautus,<\/em> defendido.<\/p>\n<p>COTO ACASARADO O REDONDO.<\/p>\n<p>Se dice del conjunto de las fincas r\u00fasticas unidas o muy pr\u00f3ximas, comprendidas dentro de un per\u00edmetro y pertenecientes a un mismo due\u00f1o.<\/p>\n<p>Durante la segunda mitad del siglo XIX, surge un nuevo modelo de colonizaci\u00f3n denominado \u201ccoto acasarado\u201d, propugnado por Ferm\u00edn Caballero.<\/p>\n<p>El modelo se fundamentaba en una poblaci\u00f3n dispersa distribuida en casas ocupadas por una unidad familiar, planteaba un modelo que propugnaba frente a la construcci\u00f3n de poblaciones nuevas, el aumento de casas de labranza al estilo de los caser\u00edos del norte del pa\u00eds o de las mas\u00edas catalanas.<\/p>\n<p>Los \u201cnuevos pobladores\u201d ten\u00edan que asentarse en caser\u00edos dispersos de forma aut\u00f3noma, sin agruparse, no hay comunidades y la familia habita en una sola parcela cerrada y en el centro una casa como un \u201ccoto cerrado\u201d.<\/p>\n<p>Es un modelo campesino sin formar comunidades. Se consideraba como una verdadera poblaci\u00f3n rural y medida que les permiti\u00f3 desarrollar una agricultura eficaz, los campesinos concentraban su atenci\u00f3n en el cuidado de sus cultivos y tierras constituyendo una nueva forma de vida fuera de las afluencias de la ciudad. Se elaboran la Ley de Fomento de la Poblaci\u00f3n Rural y Establecimiento de Colonias Agr\u00edcolas, de (11\/06\/1866) y la Ley sobre las nuevas bases para el establecimiento de las Colonias Agr\u00edcolas de (03\/06\/1868) recoge uno de los modelos de colonizaci\u00f3n y asentamiento.<\/p>\n<p>Si estas nuevas colonias o grupos de casa construidas ten\u00edan una distancia de m\u00e1s de 7 kil\u00f3metros con otra poblaci\u00f3n, o contaban con 100 casas o edificaciones, eran auxiliadas por el gobierno, con la instalaci\u00f3n de iglesia, p\u00e1rroco, m\u00e9dico y nuevos asentamientos como escuelas, servicios asistenciales, cooperativas como los dem\u00e1s pueblos.<\/p>\n<p>\u201cLa venta se ha convertido en casa de labor; el antiguo ventero, con sus ahorros, ha comprado las tierras adyacentes y ha constituido un coto <strong>acasarado.<\/strong> Cervantes se encuentra en la cocina de la que fue venta; est\u00e1 ahora en unos momentos de m\u00ednima vitalidad; no se forja ilusiones sobre nada; renuncia a todo, si algo le queda renunciable; puede ver sin entusiasmo lo que le rodea; considera sin pasi\u00f3n lo por venir.\u201d<\/p>\n<p><em>Con permiso de los Cervantistas<\/em>, Madrid, Visor Libros, 2005, pag. 79.<\/p>\n<p><strong>ACIROLOG\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p>Del griego <em>akyros<\/em>, impropio, y <em>logos,<\/em> discurso. Uso impropio de las palabras.<\/p>\n<p>Es una figura que consiste en usar una palabra improcedente, por otra que ser\u00eda la adecuada.<\/p>\n<p>Podemos ilustrar el caso, acudiendo al libro <em>Humanismo, gram\u00e1tica y poes\u00eda. Juan de Mena y los autores en el canon de Nebrija<\/em>, del profesor Juan Casas Rigall:<\/p>\n<p>\u2026Frente a estos casos, otras veces el ejemplo literario latino es traducido por Nebrija sin marca expresa de su procedencia cl\u00e1sica, como ocurre en las ilustraciones de <em>acirolog\u00eda, tmesis<\/em> y una de las muestras de enigma:<\/p>\n<p><em>Acirolog\u00eda es cuando alguna dicci\u00f3n se pone impropiamente de lo que significa, como si dixessemos espero da\u00f1os por dezir temo, porque propriamente, esperan\u00e7a es del bien venidero, como temor, del mal. Y ll\u00e1mase acirolog\u00eda, que quiere dezir \u201cimpropiedad\u201d.<\/em><\/p>\n<p>En este caso de acirolog\u00eda, aunque el ejemplo parezca <em>ad hoc<\/em>, en realidad es adaptaci\u00f3n de un verso de la <em>Eneida<\/em> (IV, 419) \u2013<em>hunc ego si potui tantum sperare dolorem.<\/em><\/p>\n<p>\u201cViviendo en Valencia, venido a Valencia desde un pa\u00eds montuoso y desnudo, el paisaje valenciano no se me hab\u00eda revelado a\u00fan. Se ha dicho que el paisaje lo hace el artista. Y es mucha verdad. Blasco Iba\u00f1ez ha creado la Naturaleza valenciana. Encantado, embelesado \u2013venciendo la frecuente <strong>acirolog\u00eda<\/strong> del novelista- yo contemplaba los espect\u00e1culos desconocidos que se me presentaban. De lo particular en que estaba yo sumido pasaba -durante unas horas- a lo general. El paisaje en las novelas de Blasco Iba\u00f1ez estaba pintado a grandes rasgos, impetuosamente.\u201d<\/p>\n<p>Valencia, Madrid, Biblioteca Nueva, 1997, pag. 121.<\/p>\n<p><strong>ADEHALA<\/strong><\/p>\n<p>Del \u00e1rabe <em>addajala,<\/em> la entrada, el ingreso.<\/p>\n<p>Lo que se agrega de gajes o emolumentos al sueldo de alg\u00fan empleo o comisi\u00f3n.<\/p>\n<p>DE ADEHALA: Por a\u00f1adidura, de propina.<\/p>\n<p>\u201cEn el caf\u00e9 nos tra\u00edan un platillo de metal blanco colmado de terrones de az\u00facar y un botell\u00edn de ron. Llenaban un gran vaso de buen caf\u00e9, y a\u00f1ad\u00edan en una copa, a modo de graciosa <strong>adehala,<\/strong> otra porci\u00f3n de rico brebaje. Con este caf\u00e9 suplementario y con ron se hac\u00eda un refresco agradable. Y sol\u00edamos confeccionar tambi\u00e9n caramelos. En la cucharilla pon\u00edamos az\u00facar, y en el platillo ron, que hac\u00edamos arder. Cuando el az\u00facar se licuaba y tomaba un mat\u00edz dorado, lo extend\u00edamos en el marmol. Lo malo era que algunas veces la cucharilla se fund\u00eda.\u201d<\/p>\n<p><em>Valencia<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1997, pag. 57.<\/p>\n<p><strong>ADVENTICIAS, HIERBAS<\/strong><\/p>\n<p>Del lat\u00edn, <em>adventic\u012dus.<\/em> Extra\u00f1o o que sobreviene a diferencia de lo natural y que es propio.<\/p>\n<p>Dicho de un \u00f3rgano o parte de un animal o de un vegetal: Que se desarrolla en lugar distinto del habitual. Dicho, concretamente, de una planta, que se desarrolla en cualquier sitio.<\/p>\n<p>En agricultura o en bot\u00e1nica, planta adventicia es cualquier planta que se ha introducido en la flora de una regi\u00f3n de modo accidental.<\/p>\n<p>Las plantas adventicias son conocidas vulgarmente con el nombre de malas hierbas. El hombre, desde que conoci\u00f3 la forma de domesticar las plantas y hacerse sedentario ha sentido rechazo por las plantas salvajes o nacidas de forma espont\u00e1nea, por considerarlas totalmente competidoras de aquellas que s\u00ed les proporcionan un beneficio directo o producci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la actualidad, las investigaciones al respecto han evidenciado que, estas plantas pueden resultar un verdadero beneficio para nuestros cultivos, de ah\u00ed que sea preferible sustituir el calificativo peyorativo de \u201cmalas hierbas\u201d por el de \u201cadventicias\u201d.<\/p>\n<p>\u201cPor el camino no se transita, sino para acarrear los frutos de las heredades cercanas. En la venta no entra sino alg\u00fan viandante extraviado. Tienen, con todo, los viejos caminos su especial encanto: las hierbas arvenses, de los sembrados, se juntan con las hierbas <strong>adventicias,<\/strong> que son propias de los caminos.\u201d<\/p>\n<p><em>Con permiso de los Cervantistas<\/em>, Madrid, Visor Libros, 2005, pag. 79.<\/p>\n<p><strong>AERONAUTA<\/strong><\/p>\n<p>Del griego <em>aero,<\/em> aire y del lat\u00edn <em>nauta,<\/em> y este, a su vez, del griego <em>naut\u00e9s.<\/em> Navegante. Persona que navega por el aire.<\/p>\n<p>Aeronauta es la persona que pr\u00e1ctica la navegaci\u00f3n a\u00e9rea, es decir, el que utiliza un aerostato. Suele hacer referencia a los pioneros en el uso del\u00a0globo aerost\u00e1tico\u00a0de finales del siglo XVIII.<\/p>\n<p>El poeta y fabulista espa\u00f1ol de la \u00e9poca,\u00a0Felipe Jacinto Sala, les homenaje\u00f3 con un poema titulado\u00a0\u201cEl aeronauta\u201d.<\/p>\n<p><em>Rompe el Aereonauta<\/em><br \/>\n<em>Las ligaduras fuertes<\/em><br \/>\n<em>Que el \u00edmpetu fogoso<\/em><br \/>\n<em>Del mongolfier detiene,<\/em><br \/>\n<em>Y ciego de locura,<\/em><br \/>\n<em>Con \u00e9l en los espacios va a cernerse.<\/em><\/p>\n<p><em>Al verse a cierta altura,<\/em><br \/>\n<em>M\u00e1s su osad\u00eda crece<\/em><br \/>\n<em>Y arroja temerario todo el lastre<\/em><br \/>\n<em>Y hasta los cielos escalar pretende.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Quim\u00e9rica ilusi\u00f3n! A poco rato<\/em><br \/>\n<em>\u00bfSab\u00e9is lo que sucede?<\/em><br \/>\n<em>Que el leve gas que daba vida al globo,<\/em><br \/>\n<em>Fugaz se desvanece,<\/em><br \/>\n<em>Y con frecuencia el hombre en su ca\u00edda<\/em><br \/>\n<em>Halla segura muerte.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfVerdad que el ambicioso<\/em><br \/>\n<em>Tambi\u00e9n al Aereonauta se parece?<\/em><br \/>\n<em>Entrambos buscan siempre las alturas,<\/em><br \/>\n<em>Y entrambos elev\u00e1ndose se pierden.<\/em><\/p>\n<p>En la leyenda griega, \u00cdcaro y su padre D\u00e9dalo construyeron alas a partir de plumas, y las pegaron con cera, para escapar de una prisi\u00f3n. \u00cdcaro vol\u00f3 muy cerca del sol, esto provoc\u00f3 que se derritiera la cera cayendo al mar, donde muri\u00f3 ahogado.<\/p>\n<p>El primer intento cient\u00edfico de vuelo lo llev\u00f3 a cabo Ab\u00e1s Ibn Firnas, en C\u00f3rdoba donde plane\u00f3 desde una torre de la ciudad en dos oportunidades, primero con una amplia lona y luego con alas de madera y tela, en el siglo IX.<\/p>\n<p>Entre los cient\u00edficos que iniciaron el estudio de la aeron\u00e1utica figura Leonardo Da Vinci. Da Vinci estudi\u00f3 el vuelo de los p\u00e1jaros desarrollando diferentes esquemas para una de las primeras m\u00e1quinas voladoras, a finales del siglo XV d. C. Este artilugio se llam\u00f3 el <em>ornit\u00f3ptero,<\/em> que fall\u00f3 al momento de ser puesto en pr\u00e1ctica. Las m\u00e1quinas de aleteo que hab\u00eda dise\u00f1ado eran muy peque\u00f1as para elevarse lo suficiente, en algunos casos, o muy pesadas para ser operadas por humanos.<\/p>\n<p>Diego Mar\u00edn Aguilera, mec\u00e1nico de Coru\u00f1a del Conde (Burgos, Espa\u00f1a), en 1793, con un artefacto similar al <em>ornit\u00f3ptero<\/em> de Leonardo, y pilotado por \u00e9l mismo, consigui\u00f3 hacerlo volar 431 varas castellanas (360 m).<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 experimentar mejor lo que es la gente de los campos y de los pueblos, es decir, en qu\u00e9 grado de civilizaci\u00f3n viven? Pues\u2026 un <strong>aeronauta.<\/strong> \u00a1C\u00f3mo! \u00bfUn aeronauta? S\u00ed, se\u00f1or; un aeronauta. Un aeronauta cae con su globo en alguna parte; esto es evidente. Cuando cae el globo en medio del campo, en las inmediaciones de un pueblecito, acuden pastores, labradores, artesanos. \u00bfCu\u00e1l es la actitud de esta gente ante el globo y qu\u00e9 es lo que van a hacer con el globo? El globo es una cosa ins\u00f3lita, fant\u00e1stica para ellos. En la vida de estos hombres ha surgido de pronto un hecho estupendo.\u201d<\/p>\n<p><em>Un pueblecito: Riofrio de \u00c1vila<\/em>, Buenos Aires, Espasa Calpe, 1946, pag. 68.<\/p>\n<p><strong>ALACRIDAD<\/strong><\/p>\n<p>Del lat\u00edn, <em>alacr\u012dtas, -\u0101tis<\/em>.<\/p>\n<p>Alegr\u00eda y presteza de \u00e1nimo para hacer alguna cosa.<\/p>\n<p>\u201cLa casita blanca, con las persianas verdes \u2013y toda la realidad externa- son sensaciones desde\u00f1ables. En esta motivaci\u00f3n de ahora \u2013Francia en su siglo XVIII- est\u00e1 la raz\u00f3n de vivir del poeta; apoy\u00e1ndose en esas sensaciones, encuentra una vitalidad, una alacridad espiritual que \u00e9l necesita para seguir trabajando. Dentro de s\u00ed, el poeta siente la necesidad de un tema en que estribar; estribar para seguir viviendo, para seguir creando.\u201d<\/p>\n<p><em>F\u00e9lix Vargas<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1928, pag. 14.<\/p>\n<p>\u201cSonr\u00ede a cada momento Don Juan con una sonrisita ir\u00f3nica, sarc\u00e1stica. En gracia a su alegr\u00eda, a su viveza, a su <strong>alacridad,<\/strong> a su prontitud, lo perdonamos todo.\u201d<\/p>\n<p>Para el diario \u201cABC\u201d, Madrid, 27\/10\/1950.<\/p>\n<p><em>El Cinemat\u00f3grafo<\/em>, Valencia, Pre-Textos. Caja de Ahorros del Mediterr\u00e1neo, 1995, pag. 102.<\/p>\n<p>\u201cLa obra, desde luego, desde el primer momento, se ve que est\u00e1 escrita en situaci\u00f3n de viva <strong>alacridad;<\/strong> goza el autor escribi\u00e9ndola; nos causa, a nuestra vez, gozo el que escriba as\u00ed. En tales condiciones, todo es f\u00e1cil, fluido, sencillo, claro, en la prosa; la prosa se va deslizando como l\u00edmpida corriente.\u201d<\/p>\n<p><em>Con permiso de los Cervantistas<\/em>, Madrid, Visor Libros, 2005, pag. 93.<\/p>\n<p><strong>ALEXIFARMACA<\/strong><\/p>\n<p>Del lat\u00edn <em>alexipharmacon,<\/em> y \u00e9ste del griego <em>alexiph\u00e1rmakon,<\/em> contraveneno.<\/p>\n<p>El <em>Theriaka y Alexipharmaka<\/em>\u00a0de Nicandro es un c\u00f3dice iluminado del siglo X, conservado en la Biblioteca Nacional de Francia.<\/p>\n<p>M\u00e9dico, poeta y gram\u00e1tico, Nicandro de Colof\u00f3n vivi\u00f3 en la corte de Atala III, rey de P\u00e9rgamo. Su <em>Theriaka<\/em> versa sobre las mordeduras de los animales salvajes, serpientes e insectos venenosos, mientras que su <em>Alexipharmaka<\/em> o hace sobre otros venenos de origen vegetal y mineral, as\u00ed como las precauciones que hay que tomar y los remedios propios para su curaci\u00f3n. Sus f\u00f3rmulas m\u00e1gicas, que comprenden de 50 a 60 sustancias, fueron aumentadas por Mitr\u00edades, sobre todo con opio y hierbas arom\u00e1ticas, por Crit\u00f3n, el m\u00e9dico de Trajano, y muy especialmente por Andr\u00f3maco, el m\u00e9dico de Ner\u00f3n.<\/p>\n<p>Los <em>Theriaka<\/em> son el conjunto de datos que es conveniente conocer para hacer frente a los envenenamientos por picadura de serpientes, escorpiones y dem\u00e1s animales, marinos, a\u00e9reos o terrestres. Estos datos pueden dividirse en tres categor\u00edas fundamentales: la descripci\u00f3n f\u00edsica y la etolog\u00eda de los animales venenosos, los s\u00edntomas de sus mordeduras y picaduras y, finalmente, los tratamientos para los envenenamientos.<\/p>\n<p>Los <em>Alexipharmaka,<\/em> est\u00e1n constituidos por 630 versos que tratan de los venenos absorbidos por v\u00eda oral. Estos venenos, en n\u00famero de veintiuno, son de toda naturaleza, vegetales, animales y minerales. Su estudio se basa en la especificidad de las acciones t\u00f3xicas y, por lo tanto, de las terapias. Los <em>Alexipharmaka<\/em> est\u00e1n bien estructurados, con una sistem\u00e1tica divisi\u00f3n tripartita de la parte consagrada a cada uno de los venenos: descripci\u00f3n f\u00edsica de la soluci\u00f3n en la que el veneno se mezclaba, cuadro cl\u00ednico de los s\u00edntomas que siguen al envenenamiento y enumeraci\u00f3n de las terapias espec\u00edficas.<\/p>\n<p>\u201cEl mencionado barbero, para hacerme ver que si no es Salom\u00f3n en el conocimiento de las yerbas, puede disputar sino del cedro del L\u00edbano, s\u00ed del hisopo de la pared, me ha presentado en cierta ocasi\u00f3n una ra\u00edz con sus dedos en forma de mano (llamado <em>manus Christi<\/em>), asegurando que para su curaci\u00f3n es eficaz remedio. Yo le he cre\u00eddo sobre su palabra; porque si la ra\u00edz de escorzonera, por la semejanza con el escuerzo, tiene virtud <strong>alexifarmaca,<\/strong> o contra su veneno, la otra, por la misma raz\u00f3n, la tendr\u00e1 para curar las manos.\u201d<\/p>\n<p><em>Un pueblecito: Riofrio de \u00c1vila<\/em>, Buenos Aires, Espasa Calpe, 1946, pag. 125.<\/p>\n<p><strong>AOSADAS (AOSAES)<\/strong><\/p>\n<p>Del lat\u00edn vulgar <em>ausare,<\/em> osar.<\/p>\n<p>El vocablo no aparece en la \u00faltima edici\u00f3n del DRAE. Seg\u00fan podemos ver en el Diccionario de la Lengua Espa\u00f1ola, en la 2\u00aa reimpresi\u00f3n, de la 8\u00aa edici\u00f3n de 1841, significa: Osadamente, ciertamente, a f\u00e9 m\u00eda, en verdad.<\/p>\n<p>Encontramos una antigua referencia de este adverbio en el libro: <em>Fundamento del Vigor y Elegancia de la Lengua Castellana expuesto en el propio y vario uso de sus particulas<\/em>, escrito por el presb\u00edtero D. Gregorio Garc\u00e9s, en Madrid, 1791. Dice as\u00ed:<\/p>\n<p>\u201c<em>Aosadas es un t\u00e9rmino muy usado, dice el Licenciado Covarrubias en su Tesoro de la lengua Castellana, para asegurar y esperar de cierto una cosa; y vale tanto como \u201cosar\u00eda yo apostar\u201d. Usa deste adverbio Santa Teresa de Jes\u00fas: \u201cPues a tal Rey Aosadas que no le dexen solo los Cortesanos, sino que est\u00e1n con \u00e9l\u00bb, part. 2. Camino de la perfecci\u00f3n, cap. 28. \u00abAosadas que si alg\u00fan regalo hacen al cuerpo, que lo paga bien el esp\u00edritu\u00bb. En la misma part. 2. Cap. 9. Hallase tambien usado en las obras de Antonio Perez este antiguo y vigoroso adverbio.<\/em>\u201d<\/p>\n<p>Aosadas, dej\u00f3 de aparecer en el DRAE, y tambi\u00e9n en el castellano hablado, pero se mantiene en el uso del valenciano actual (ya lo recogi\u00f3 Azor\u00edn hablando de la lengua que se hablaba en Monovar), puesto que, con la forma <em>ausaes,<\/em> se emplea hoy en d\u00eda, formando parte de expresiones y frases hechas: <em>\u201causaes que me l\u00b4has feta bona\u201d \u201causaes que tens pac\u00e8ncia en el teu home\u201d \u201causaes qu\u00b4es mant\u00e9 jove la neboda del retor\u201d \u201dausaes que tinc fam\u201d<\/em> incluso en la forma compuesta: \u201c<em>ausaes mi vida\u201d \u201causaes mi vida, qu\u00b4es bonica la meua filla<\/em>\u201d<\/p>\n<p>\u201cEn la casa monovera, las cadiras. El valenciano, que est\u00e1 esmaltado de voces y frases antiguas ya en desuso entre los castellanos de ahora. Hay voces cl\u00e1sicas a manta, como aqu\u00ed se dice. S\u00f3lo en la A, las palabras abondo, a\u00edna, arreo (arreu), <strong>aosadas (aosaes)<\/strong>, que van y vienen por la parla de los monoveros. Y otros muchos vocablos de sabor castizo.\u201d<\/p>\n<p><em>Superrealismo,<\/em> Madrid, Biblioteca Nueva, 1929, pag. 245.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2023%2F04%2FAZORIN-AGROICULTURA-2.pdf||target:%20_blank|&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;15729&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; style=&#8221;vc_box_border&#8221;][vc_single_image][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2023%2F04%2FAZORIN-AGROICULTURA-2.pdf||target:%20_blank|&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":15728,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[526,25,510],"tags":[],"class_list":["post-15727","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-miml-palabras-de-azorin","category-cultura-y-comunicacion","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/0-copia.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-45F","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15727","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15727"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15727\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15785,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15727\/revisions\/15785"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15728"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15727"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15727"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15727"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}