{"id":15765,"date":"2023-04-30T18:01:11","date_gmt":"2023-04-30T16:01:11","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=15765"},"modified":"2023-05-30T20:27:23","modified_gmt":"2023-05-30T18:27:23","slug":"la-batalla-del-lago-espada-hambre-y-cautiverio-cuatro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/la-batalla-del-lago-espada-hambre-y-cautiverio-cuatro\/","title":{"rendered":"La batalla del Lago. Espada, hambre y cautiverio (Cuatro)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Un serie de <strong>Waltraud Garc\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Cando Tariq se apoder\u00f3 de la bah\u00eda de Algeciras, Rodrigo estaba en Pamplona combatiendo a los vascones, que persist\u00edan en sublevarse, aprovechando las disputas entre la nobleza goda por detentar el poder en Toletum, o parte de \u00e9l en las provincias Tarraconense y de Aquitania.<\/p>\n<p>Cuando llegaron los primeros contingentes \u00e1rabes y bereberes a la costa gaditana, Rodrigo estaba saliendo de Toledo en direcci\u00f3n al norte. Las noticias de la invasi\u00f3n le llegaron a Pamplona procedentes del gobernador de la B\u00e9tica y de Teodomiro, otra autoridad del sur (Murcia actual). Volvi\u00f3 el rey godo a toda prisa con su ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>Los primeros choques entre invasores e hispano-godos (dirigidos por un tal Sancho o Bay) se saldaron a favor de los musulmanes. Dice Balb\u00e1s que se tratar\u00eda de soldados de a pie, los primeros en atravesar el estrecho. La caballer\u00eda es la que fortalece a las bandas musulmanas, y los lleva a la victoria en la llamada batalla del Lago, cuando Rodrigo llegue. Anota Balb\u00e1s:<\/p>\n<p>\u201cEl desembarco de Tariq hab\u00eda tenido lugar en el mes de rayab, entre el 24 de abril y el 23 de mayo, aunque otras fuentes precisan que fue el 5 de rayab, el 28 de abril. La batalla entre rodrigo y Tariq se librar\u00eda entre el 28 ramad\u00e1n y 5 shawwal, esto es, entre el 29 y el 26 de julio. Durante estos tres meses, Rodrigo tuvo que recorrer m\u00e1s de mil kil\u00f3metros con sus tropas de \u00e9lite, mientras que Tariq aniquilaba a la hueste de Bay\/Sancho y saqueaba la B\u00e9tica a placer.\u201d<\/p>\n<p>Desecha Balb\u00e1s la idea de que el estado del reino fuera tumultuoso, y se\u00f1ala que Rodrigo hizo una leva y reuni\u00f3 un ej\u00e9rcito notable en Toledo, con ceremonia de partida al campo de batalla minuciosamente descrita en el Liber ordinum. \u201cMientras la hueste marcha hacia el sur, cruzando el puente romano, los religiosos entonan el himno lit\u00fargico In profectione exercitus.\u201d<\/p>\n<p>Los cronistas musulmanes describen a un Rodrigo llevado en un trono tirado por mulas, vestido ricamente y con joyas, el rey soberbio y est\u00fapido. Los Ajbar Maymua relatan que Tarik, enterado de la fuerza que se le viene encima, pide refuerzos y los recibe, hasta reunir a doce mil hombres, cifra que a Balb\u00e1s le parece razonable.<\/p>\n<p>La Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe no da datos del contingente de Rodrigo. Las cr\u00f3nicas musulmanas hablan de entre setenta mil y cien mil combatientes, caballeros e infantes. Siglos despu\u00e9s, la cantidad ir\u00e1 aumentando hasta los seiscientos mil, una manera de valorar el triunfo milagroso musulm\u00e1n. Balb\u00e1s considera imposible que una sociedad \u201cprotofeudal\u201d pueda movilizar y abastecer un ej\u00e9rcito de esa envergadura, adem\u00e1s de que pocos a\u00f1os antes una peste hab\u00eda diezmado la poblaci\u00f3n de Spania.<\/p>\n<p>El autor de este ensayo cita a un historiador anglosaj\u00f3n que reflexiona sobre la cat\u00e1strofe que caer\u00eda sobre los pueblos y ciudades \u00a0enel recorrido de un ej\u00e9rcito de 20.000 hombres, con necesidades diarias de abastecimiento. De ello algunos deducen que los ej\u00e9rcitos en los siglos posteriores a la ca\u00edda del Imperio Romano no contar\u00edan con m\u00e1s de cinco mil guerreros, divididos en peque\u00f1os contingentes de unos cientos.<\/p>\n<p>En definitiva, que carecemos de datos objetivos para cualquier estimaci\u00f3n de las fuerzas de Rodrigo, y el autor del libro los deja entre doce y catorce mil nombres. En cualquier caso, insiste Balb\u00e1s, la tropa de Rodrigo no era un ej\u00e9rcito de esclavos mal armados y sin entusiasmo en la lucha. Para sustentar la idea contraria recurre a las leyes militares de reyes anteriores, ya citadas, que aseguraban el reclutamiento, y a detalles de ej\u00e9rcitos bizantinos o carolingios. Muchos guerreros llevaban cota de malla o loriga, que ten\u00eda un precio muy alto equivalente a doce vacas. Es absurdo pensar que un pechero de las labores del campo pudiera convertirse de la noche a la ma\u00f1ana en un combatiente, pero las mesnadas de los nobles establecidos en territorios propios ten\u00edan una fuerza combatiente s\u00f3lida, fuera cual fuera su composici\u00f3n social. Durante siglos la sociedad europea desde el cabo Norte a Algeciras se mantuvo en un estado de guerra casi permanente y por lo tanto estuvo muy militarizada. Cita Balb\u00e1s una causa probable de la derrota visigoda: la invasi\u00f3n sobreviene tras unas d\u00e9cadas en las que el reino visigodo tuvo pocos conflictos b\u00e9licos internos, y sencillamente no estaban acostumbrados a las batallas, como los musulmanes que llevaban un siglo de guerra incesante.<\/p>\n<p>\u201cHacia el a\u00f1o 711, en toda Spania apenas habr\u00eda hombres en edad de empu\u00f1ar un arma que hubieses participado en una guerra y ciertamente nadie lo hab\u00eda hecho en una gran batalla a campo abierto.\u201d<\/p>\n<p>En C\u00f3rdoba se re\u00fane Rodrigo con las mesnadas de Witiza y sus hermanos Opas y Sisberto, que no entran en la ciudad, \u201cpor miedo al rey\u201d. Esta noticia la da un cronista musulm\u00e1n, y Balb\u00e1s ve en ella un anticipo de la felon\u00eda que cometen en el campo de batalla.<\/p>\n<p>Este ej\u00e9rcito se dirige hacia el sur por la Via Augusta por \u00c9cija, Carmona y Sevilla, y avanzan hacia Medina Sidonia (Assidona), plaza fuerte desde la antig\u00fcedad, con defensas y castillo, sobre una colina de trescientos metros de alto.<\/p>\n<p>Compara Balb\u00e1s las diversas cr\u00f3nicas sobre el enfrentamiento, y concluye que no tuvo lugar en el r\u00edo Guadalete, sino en el Barbate, que cuadra mejor con la descripci\u00f3n que se hace del Wadi lakko, el r\u00edo del Lago o laguna de la Janda. El r\u00edo Guadalete lo establece el historiador Jim\u00e9nez de Rada en el siglo XIII sin propon\u00e9rselo. Menciona un lugar, Vedelac, que un transcriptor fija como Guadalete.<\/p>\n<p>La laguna de la Janda, entre Vejer de la Frontera al oeste y las monta\u00f1as Transductinas al este, es \u201cun enorme humedal de unas cuatro mil hect\u00e1reas que inclu\u00eda las marismas del r\u00edo Barbate, hasta sumar un total de siete mil. Este lago pose\u00eda un car\u00e1cter estacional y de media no exced\u00eda los dos metros de profundidad, salvo el charco de los \u00c1nsares, que llegaba a mantener agua todo el a\u00f1o.\u201d<\/p>\n<p>Tariq se manten\u00eda en Algeciras. No hab\u00eda iniciado una campa\u00f1a de razias ni hab\u00eda regresado con bot\u00edn a \u00c1frica.\u00a0 Con su refuerzo de cinco mil jinetes, ten\u00eda un meditado plan de batalla con el prop\u00f3sito de una larga campa\u00f1a de conquista, no de incursiones peri\u00f3dicas, como sostienen algunos. Buscaba una batalla a campo abierto.<\/p>\n<p>Se sumerge Balb\u00e1s en un recorrido hist\u00f3rico posterior, la reconquista del Pe\u00f1\u00f3n y su territorio por las tropas cristianas en el siglo XIII, para explicar la posible t\u00e1ctica de aquellos ej\u00e9rcitos en el siglo VIII. Sit\u00faa a Tariq en un cerro pr\u00f3ximo a la actual Facinas, al oeste de Algeciras, al otro lado de los montes. Asume que el humedal mencionado antes podr\u00eda estar muy reducido debido al verano y a que en aquellos a\u00f1os se constata una prolongada sequ\u00eda. El ej\u00e9rcito de Rodrigo se situ\u00f3 en una posici\u00f3n t\u00e1ctica fatal, con la retirada obstaculizada por el humedal.<\/p>\n<p><strong>Consideraciones t\u00e1cticas<\/strong><\/p>\n<p>Este peliagudo asunto llama la atenci\u00f3n del investigador antes de entrar en la batalla. Es peliagudo porque, como reconoce, las descripciones de batallas de las cr\u00f3nicas son hiperb\u00f3licas, con an\u00e9cdotas moralizantes o clich\u00e9s literarios.<\/p>\n<p>Echa mano Balb\u00e1s de los furusiya al-harbiya, tratados militares \u00e1rabes, para hacerse una idea de las formas de combatir. Uno de ellos del siglo IX describe treinta modos de desplegar un ej\u00e9rcito, las partes que lo forman y el equipo militar necesario. Aconseja escoger como lugar de acampada un emplazamiento elevado, como una colina, o un r\u00edo que proteja alguno de los flancos, para evitar ataques por la retaguardia. Aconseja crear un per\u00edmetro defensivo mediante una zanja, con entradas defendidas por arqueros y caballer\u00eda. Es lo que hizo Mahoma en la batalla de la Trinchera en 627. Este per\u00edmetro ser\u00eda rectangular, seg\u00fan investigadores actuales. Otra recomendaci\u00f3n de los estrategas es una guardia montada que patrulle por el exterior de las defensas durante la noche<\/p>\n<p>Tariq pronunci\u00f3 una arenga ante su tropa incit\u00e1ndoles a perseverar y no rendirse a la fatiga o al miedo, es lo que cuentan los cronistas. Se dispon\u00eda a librar una batalla campal, en la que se juega todo a una carta, algo que iba contra la doctrina militar de la \u00e9poca, y Balb\u00e1s nos cita muestras de ello. Es preferible someter al enemigo por hambre, o invadir su territorio y arrasarlo para mermar sus recursos.<\/p>\n<p>\u201cLos Estados tardoantiguos pose\u00edan unas estructuras pol\u00edticas extremadamente d\u00e9biles y una severa derrota en un enfrentamiento donde concentraban todos sus recursos militares, amenazaba su propia existencia. A las dificultades de reunir un nuevo ej\u00e9rcito, a causa de la precaria demograf\u00eda, se sumaba el hecho de que las labores militares reca\u00edan la mayor\u00eda de las veces, sobre una reducida \u00e9lite social, ya fuera una aristocracia proto profesional o un ej\u00e9rcito profesional como el romano\u201d, dice Balb\u00e1s, haciendo una incursi\u00f3n r\u00e1pida por la t\u00e1ctica militar a lo largo de los tiempos. Las batallas campales del ejercito romano imperial eran efectivas. Luego, la guerra se hizo ca\u00f3tica, y el azar pod\u00eda ser decisivo en la victoria o en la derrota. En la Edad Media la guerra se torn\u00f3 en una interminable sucesi\u00f3n de asedios junto con cabalgadas para asolar el territorio enemigo. Durante la Reconquista cristiana, los concejos contaban con milicias, pero la poblaci\u00f3n del reino visigodo viv\u00eda desarmada, y los castillos eran pocos y vulnerables.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 Rodrigo acept\u00f3 librar una gran batalla cuando esto contradec\u00eda la doctrina militar imperante? Esta es la pregunta clave en la conquista \u00e1rabe de la pen\u00ednsula.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los cronistas posteriores la batalla dur\u00f3 varios d\u00edas.<\/p>\n<p>El ej\u00e9rcito godo, especula Balbas, debi\u00f3 de desplegarse \u201ccon los peones en formaci\u00f3n de tres cuerpos, precedidos de arqueros, honderos y fundibulatores\u00a0 [servidores de catapultas] que, tras hostigar al enemigo con arcos, hondas y fust\u00edbalos, se retirar\u00e1n tras la infanter\u00eda de l\u00ednea. La caballer\u00eda, compuesta por las Scholae [caballer\u00eda del s\u00e9quito real], los s\u00e9quitos de los fideles regis y los bucelarios [poblaci\u00f3n libre vinculada por juramento a la nobleza] de la aristocracia b\u00e9tica, aguardaba tras esta formaci\u00f3n, con especial presencia en las alas, donde se hallaban las tropas de Oppas y Sisberto.\u201d<\/p>\n<p>Describe el autor en detalle la indumentaria y el armamento de diversos ej\u00e9rcitos de la \u00e9poca, y la psicolog\u00eda del soldado, menos sometida al miedo f\u00edsico que al miedo a fallar a sus compa\u00f1eros. Y concluye que los combates deb\u00edan ser mucho m\u00e1s conservadores de lo que Hollywood nos he hecho pensar. La mayor\u00eda de las bajas se produc\u00edan en la huida. Hace una larga cita del Cantar de Valtario, un visigodo del reino de Tolosa en el siglo X, en el que describe el aspecto terror\u00edfico de un caballero con su armadura.<\/p>\n<p>En cuanto al ej\u00e9rcito musulm\u00e1n de Tariq, hay m\u00e1s detalles porque las cr\u00f3nicas \u00e1rabes son m\u00e1s numerosas. La gran duda sin resolver es el porcentaje de bereberes en las tropas de Tariq. La literatura al efecto presenta una formaci\u00f3n de cinco cuerpos, compuesta por dos alas, una vanguardia, un centro y un contingente de reserva. La t\u00e1ctica recomendaba el hostigamiento montado inicial, choque formando filas y ataque por cargas y retiradas sucesivas. La infanter\u00eda pod\u00eda cerrarse en banda con las lanzas o picas hacia fuera, aguantar la embestida de la caballer\u00eda enemiga, y a continuaci\u00f3n perseguirla.<\/p>\n<p>Un resumen como el presente no puede detenerse en las variadas muestras que el autor presenta de t\u00e1ctica militar a lo largo de la historia antigua y medieval. As\u00ed que vamos de cabeza a<\/p>\n<p><strong>La batalla del Lago<\/strong><\/p>\n<p>En un expresivo gr\u00e1fico compila Balb\u00e1s la informaci\u00f3n de que disponemos, seg\u00fan esta hip\u00f3tesis.<\/p>\n<p>\u201c1. Despu\u00e9s de varias jornadas en las que ambos ej\u00e9rcitos se enfrentan mediante escaramuzas, don Rodrigo despliega la totalidad de su ej\u00e9rcito y avanza sobre las fuerzas de Tariq. 2.Los escaramuzadores musulmanes se repliegan ante el empuje visigodo. 3. La caballer\u00eda visigoda choca contra las formaciones de lanceros de Tariq, que, resisten la embestida. Poco despu\u00e9s la infanter\u00eda visigoda se une a la lucha. 4. Los flancos de don Rodrigo abandonan el combate. 5. El centro, donde se encuentra el rey, no tarda en ser envuelto y puesto en fuga. Muerte de don Rodrigo.\u201d<\/p>\n<p>Es patente que el movimiento cuarto es el decisivo, dos nobles visigodos hostiles a Rodrigo le retiran el apoyo, y \u201ccambian la historia\u201d. Oppas y Sisberto eran hijos de Vitiza o Witiza, rival de Rodrigo y antecesor suyo en el trono de Toletum. Los protagonistas de la debacle son variados seg\u00fan las fuentes, pero se concentran en dos s\u00edmbolos, porque Oppas y Sisberto, si llegaron a existir, ser\u00edan ni\u00f1os en el 711.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis de Balb\u00e1s se basa en diferentes textos de los que puede desprenderse. Combate feroz que se prolonga varias jornadas. Traici\u00f3n de las alas de su ej\u00e9rcito, derrota y muerte del rey.<\/p>\n<p>\u201cLa consecuencia m\u00e1s l\u00f3gica ante el abandono de las alas consiste en un doble flanqueo por parte del enemigo, una acci\u00f3n ante la que el muro de escudos resultaba extremadamente vulnerable. Esto habr\u00eda producido un embolsamiento, lo cual imposibilitar\u00eda la huida del ej\u00e9rcito que se viera rodeado, demasiado api\u00f1ado para combatir, atacado por la espalda y los costados.\u201d<\/p>\n<p>La traici\u00f3n de lo witicianos est\u00e1 explicada en diversas versiones, incluida la del trato previo de Oppas y Sisberto con Tariq. La Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe y el Fath al-Andalus consideran a esta pareja no hijos sino hermanos de Witiza. Una de las cr\u00f3nicas musulmanas, la de Ibn al-Qutiyya (que se dec\u00eda descendiente de uno de ellos), cuenta que despu\u00e9s de la derrota de Rodrigo, Oppas y Sisberto recibieron tres mil haciendas que hab\u00edan pertenecido a la corona, res dominica. El Ajbar Maymua pone en la mente de los traidores esta idea: \u201cDesband\u00e9monos cuando nos enfrentemos a estos invasores, ellos derrotar\u00e1n a este mal nacido [Rodrigo, que no era de estirpe real] y, cuando se retiren, entronizaremos a quien merezca el cargo.\u201d<\/p>\n<p>La Cr\u00f3nica Albeldense, redactada en 881, viene a decir pr\u00e1cticamente lo mismo. La Historia Silense, redactada entre 1109 y 1118, cuenta que Oppas y Sisberto fueron expulsados del reino por Rodrigo, pasaron a Tingitania y acordaron con Juli\u00e1n la traici\u00f3n.<\/p>\n<p>Una leyenda antiwitiziana se elabor\u00f3 en Asturias a finales del siglo VIII, m\u00e1s tarde contenida en la Cr\u00f3nica de Alfonso III, que incluye una supuesta rebeli\u00f3n en el naciente reino cristiano por descendientes de Witiza.<\/p>\n<p>Cuando el reino asturiano conquist\u00f3 y repobl\u00f3 la ciudad, hoy portuguesa, de Viseu es fama que apareci\u00f3 un sepulcro cuya inscripci\u00f3n dec\u00eda \u201caqu\u00ed yace Rodrigo, el \u00faltimo rey de los godos\u201d.<\/p>\n<p>Ignoro si esta leyenda ha derivado en novela o en serie televisiva. Dar\u00eda mucho juego, sobre todo si se mezcla con la Mesa de Salom\u00f3n, que Muza se llev\u00f3 a Damasco cuando saque\u00f3 Toledo.<\/p>\n<p><strong>La sumisi\u00f3n de Spania<\/strong><\/p>\n<p>Sigue una vez m\u00e1s el autor las fuentes musulmanas, y describe los dos itinerarios que siguieron los invasores hacia el norte de la pen\u00ednsula.<\/p>\n<p>Las riquezas que obtuvieron de los despojos de la batalla fueron considerables, a la altura de las leyendas que hablaban de un reino visigodo equivalente al del rey griego Midas, oro, plata y joyas a raudales. Balb\u00e1s prefiere el relato Ajbar Maymua. Tariq march\u00f3 por entre monta\u00f1as (el \u201cdesfiladero de Algeciras\u201d, de ubicaci\u00f3n indeterminada) hacia \u00c9cija, la antigua Astigi, ciudad grande y prospera, donde mantuvo enfrentamientos con los hispanovisigodos que costaron a los invasores vidas y bajas notables.\u00a0 Se desprende de la cr\u00f3nica que \u201cla facci\u00f3n nobiliaria que hab\u00eda desertado en la batalla del lago busc\u00f3 un combate a campo abierto, despu\u00e9s de descubrir con disgusto, que aquello no supon\u00eda ni de lejos una simple algaz\u00faa destinada a obtener bot\u00edn\u201d.\u00a0 Los traidores witizianos perder\u00edan la vida en \u00c9cija, encontrando justo castigo a su felon\u00eda, seg\u00fan la fuente m\u00e1s temprana, redactada cuatro d\u00e9cadas despu\u00e9s de la cat\u00e1strofe. Un reino azotado desde hac\u00eda d\u00e9cadas por el hambre y la peste perd\u00eda en dos batallas su ej\u00e9rcito, quedando el territorio sin fuera militar capaz de enfrentarse a los invasores. Los que quedaban se retiraron a Toledo.<\/p>\n<p>Tariq se encamin\u00f3 a la capital visigoda a toda prisa, atra\u00eddo por el tesoro fabuloso almacenado en ella. Otras dos columnas se dirigieron, una a C\u00f3rdoba por la V\u00eda Augusta, y otra hacia M\u00e1laga y Granada, pasando por la v\u00eda romana que atravesaba Antequera. C\u00f3rdoba no tard\u00f3 en constituirse la tercera ciudad de Europa, que alcanz\u00f3 a ser en el siglo X con el califato. Los restos arqueol\u00f3gicos excavados, visigodos y musulmanes adem\u00e1s de lo conservado, lo confirman.<\/p>\n<p>Cuando llegaron los invasores quedaban en la ciudad pocas personas adem\u00e1s de la guarnici\u00f3n de cuatrocientos hombres. Setecientos jinetes musulmanes se sirvieron de un pastor para averiguar los puntos d\u00e9biles de la ciudad. \u201cAunque las fuentes \u00e1rabes dejan claro que el lugare\u00f1o fue \u2018apresado\u2019, con frecuencia se apela a este episodio para demostrar el \u2018colaboracionismo\u2019 de la poblaci\u00f3n hispana hacia los invasores.\u201d<\/p>\n<p>Sostiene Balb\u00e1s que el relato en torno a la conquista de c\u00f3rdoba responde a un topos o clich\u00e9 argumental que se emple\u00f3 tambi\u00e9n en las narraciones sobre la toma de Damasco y Ces\u00e1rea en-Siria, de Babilonia y Alejandr\u00eda en Egipto y de Tuszar en Juzest\u00e1n. La guarnici\u00f3n cordobesa se refugia en la bas\u00edlica de San Acisclo, construida en el anfiteatro romano. Al Maqqari, capit\u00e1n \u00e1rabe de recia moral (hab\u00eda despreciado a una bella cristiana que se propon\u00eda envenenarlo en el lecho), deg\u00fcella a los cristianos sin piedad.<\/p>\n<p>La hueste enviada hacia M\u00e1laga y Granada encuentra ciudades desiertas, salvo los jud\u00edos, a quienes conf\u00eda el lugar sin detener su avance. La colaboraci\u00f3n de los jud\u00edos hispanos con los musulmanes no la mencionan ni las compilaciones musulmanas del siglo XI ni la Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe ni las cr\u00f3nicas asturianas posteriores.<\/p>\n<p>La atribuci\u00f3n a los jud\u00edos de la connivencia con los musulmanes dice Balb\u00e1s que es producto del antisemitismo dominante en Europa en los siglos XIII y XIV. \u00a0A pesar de que las comunidades jud\u00edas ten\u00edan motivos sobrados para odiar a los visigodos, que les persegu\u00edan como a ratas, no cree el autor que fueran m\u00e1s all\u00e1 de ser colaboradores \u00fatiles o informadores.<\/p>\n<p>Los relatos sobre la conquista de Toledo dan importancia al tesoro visigodo, a la Mesa de Salom\u00f3n y a la Casa de los Reyes. La Mesa es el objeto m\u00e1s codiciado por Tariq, que en las batallas previas se hab\u00eda reservado el quinto del bot\u00edn, cual Mahoma redivivo. En busca de ella, que hab\u00eda sido trtasladada, atraviesa Tariq con su ej\u00e9rcito la Sierra del Guadarrama hacia \u201cla ciudad de la Mesa\u201d. Balb\u00e1s explica que esto es, una vez m\u00e1s, un clich\u00e9 basado en top\u00f3nimos. Madinat al-maida tambi\u00e9n puede significar la ciudad de la meseta, que es lo que hay tras el Guadarrama; el apellido espa\u00f1ol Almeida viene de ah\u00ed.<\/p>\n<p>Amaya, en plena meseta, pod\u00eda ser esta ciudad, que Tariq toma y vuelve a Toledo meses despu\u00e9s, entre 711 y 712, a\u00f1o 93 de la H\u00e9gira. Para Balb\u00e1s esto es un relato duplicado, primero Toledo y lo mismo en Amaya. Ibn al-Qutiyya hace llegar a Tariq hasta Astorga, tambi\u00e9n m\u00e1s all\u00e1 de las monta\u00f1as leonesas, una tercera repetici\u00f3n del mismo clich\u00e9.<\/p>\n<p>La cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe no confirma que Tariq llegara a Toledo antes que su jefe Muza, que se hab\u00eda encaminado a M\u00e9rida previamente. Se\u00f1ala Barb\u00e1s que algunos cronistas musulmanes atribuyen a Tariq el prop\u00f3sito de seguir avanzando hasta Roma e incluso Constantinopla, pero no lo hizo por no cansar a sus hombres.<\/p>\n<p><strong>El moro Muza en Toledo<\/strong><\/p>\n<p>En el verano de 712 Muza ibn-Nusayr, nuestro Moro Muza, desembarc\u00f3 en Algeciras con unos 18.000 hombres. Seg\u00fan unos, en respuesta a la llamada de refuerzos de Tariq. Para otros, envidioso por los \u00e9xitos de su cliente que, adem\u00e1s, se hab\u00eda extralimitado en sus atribuciones. Balb\u00e1s dice que las dos versiones encajan en los dos puntos de vista sobre la invasi\u00f3n musulmana de Spania, una iniciativa personal de Tariq o un minucioso plan del emir.<\/p>\n<p>Lo primero que hizo Muza fue un acto simb\u00f3lico, construir una mezquita, donde reuni\u00f3 a su estado mayor para decidir el consejo de quienes le invitaban a no seguir la misma ruta que Tariq, y adentrar en por otra donde encontrar\u00eda ciudades repletas de bot\u00edn.<\/p>\n<p>March\u00f3 pues a Sevilla, pasando antes por Medina Sidonia, que hab\u00eda pactado antes con los invasores su ocupaci\u00f3n, y batallando en Carmona, ciudad situada en un cerro, amurallada y con fortaleza, a la que entr\u00f3 mediante la traici\u00f3n inveterada del conde don Juli\u00e1n, presente en la cabalgada sarracena, seg\u00fan fuentes y leyendas. Sevilla call\u00f3 en manos musulmanas tras meses de asedio.<\/p>\n<p>El siguiente objeto de conquista de Muza fue M\u00e9rida, capital de la provincia de Lusitania, y lugar de residencia de grandes se\u00f1ores, con palacios, iglesias y monumentos, y nudo de comunicaciones en el occidente de la pen\u00ednsula. Uno de los caminos un\u00eda a la ciudad con Zaragoza, a trav\u00e9s de Toletum y Complutum. Seg\u00fan la cr\u00f3nica de al-Razi, fue la ciudad que m\u00e1s resistencia opuso a los invasores.<\/p>\n<p>\u201cAlentados ante las dificultades de los \u00e1rabes ante la ciudad del Guadiana, los sevillanos se sublevaron con ayuda de tropas llegadas de Niebla y de Beja, y acabaron con la guarnici\u00f3n de ochenta \u00e1rabes.\u201d Muza envi\u00f3 tropas para la reconquista, mientras trataba con los emeritenses la rendici\u00f3n de la capital de la Lusitania, que consigui\u00f3 de nuevo con enga\u00f1os legendarios. Sucede en junio de 713.<\/p>\n<p>Muza se dirigi\u00f3 entonces a Toledo, un a\u00f1o despu\u00e9s de su desembarco en Algeciras. Se encontr\u00f3 con Tarik en Talavera, donde le humill\u00f3 seg\u00fan algunas cr\u00f3nicas poco dignas de cr\u00e9dito. Otras cr\u00f3nicas sit\u00faan la disputa de Muza y Tariq en otro escenario. Tariq toma Toledo y la saquea, y marcha a C\u00f3rdoba, pero antes recibe una carta amenazante de Muza dici\u00e9ndole que no se le ocurra llegar ante que \u00e9l. Muza hab\u00eda escrito al emir atribuy\u00e9ndose los \u00e9xitos de su subordinado.<\/p>\n<p>De las fuentes \u00e1rabes tempranas se desprende que el enfrentamiento de Muza con Tariq fue menos violento, y postal. Se desprende de las noticias registradas que el motivo del enfrentamiento fue el que Tariq se hab\u00eda apropiado de la quinta partir del bot\u00edn, reservada para la comunidad musulmana. Muza hab\u00eda hecho lo propio, como se ver\u00e1 al ser llamado por el califa despu\u00e9s.<\/p>\n<p>La Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe introduce detalles dignos de menci\u00f3n. Los invasores entran a sangre y fuego en casi todas partes. All\u00e1 donde consiguen acuerdos, los incumplen en cuanto les conviene. Y Muza castiga a nobles visigodos de Toledo por no haber impedido que Oppas escapara. Esto \u00faltimo, especula Balb\u00e1s, puede entenderse como que Oppas no fue tan traidor como se le supone, si bien a veces se ha traducido al rev\u00e9s, que Oppas facilita la decapitaci\u00f3n de los viejos nobles visigodos de Toledo.<\/p>\n<p>Como puede verse, las fuentes hist\u00f3ricas no son muy dignas de cr\u00e9dito.<\/p>\n<p>Parece ser que los primeros que pusieron tierra de por medio ante la llegada inminente de los musulmanes a Toledo fueron las autoridades eclesi\u00e1sticas, que se buscaron sedes episcopales en Italia y en Francia. Tambi\u00e9n Balb\u00e1s duda de este \u201cs\u00e1lvese quien pueda\u201d, si bien existi\u00f3 en varios sitios. Testimonios de los siglos inmediatos dejan ver que la Iglesia sali\u00f3 muy perjudicada con la invasi\u00f3n, y que colabor\u00f3 sin entusiasmo a hacer pagar a sus fieles los impuestos de los paganos, a quienes se maldec\u00eda en misas y otras liturgias.<\/p>\n<p>Sobre este asunto de la colaboraci\u00f3n de los eclesi\u00e1sticos con el islam, refiere Balb\u00e1s la conquista de la Septimania francesa, y la pol\u00edtica de tierra quemada de los musulmanes, que se establecieron all\u00ed con sus familias, eliminando a los varones all\u00e1 donde llegaban y esclavizando a mujeres y a ni\u00f1os. La reconquista franca de ese territorio, posterior a la batalla de Poitiers donde Carlos Martel derrota a los sarracenos, facilita el expansionismo franco en una zona dominada por los visigodos desde antiguo. Muchos hispanogodos hab\u00edan huido a territorio franco debido al victorioso avance musulm\u00e1n, y contribuyeron a la idea carolingia de que los francos, y s\u00f3lo ellos, hab\u00eda liberado ese territorio en los siguientes a\u00f1os y entrado en Hispania.<\/p>\n<p>El sometimiento de los eclesi\u00e1sticos al poder musulm\u00e1n es discutido por Balb\u00e1s, al menos en sus dimensiones. Recuerda que tambi\u00e9n autoridades \u00e1rabes recurrieron a Carlos Martel para que les ayudara, se supone que contra el emir de C\u00f3rdoba, y le prometieron entregarle sus ciudades, cosa que luego no hicieron. Mientras que los obispos cristianos obedec\u00edan antes a C\u00f3rdoba que a los jefes \u00e1rabes locales, que estorbaban su autoridad religiosa. En este sentido, dice Balb\u00e1s que \u201csi una ciudad opone resistencia a los francos es a causa de su condici\u00f3n de sede episcopal; si se entrega a los francos es a pesar de su condici\u00f3n de sede episcopal.\u201d Esto implica que los obispos cuidaban su inter\u00e9s tanto frente a unos como frente a otros, empe\u00f1ados en min\u00e1rselo a los eclesi\u00e1sticos.<\/p>\n<p>Describe con cierto detalle el autor el papel de la jerarqu\u00eda moz\u00e1rabe frente a la cristiana de los territorios liberados. Se trata de la herej\u00eda adopcionista. El obispo Elipando del Toledo musulm\u00e1n concibi\u00f3 una f\u00f3rmula para congraciarse con los isl\u00e1micos, que acusaban a los cat\u00f3licos trinitarios de polite\u00edstas. Seg\u00fan Elipando, Jes\u00fas era hijo adoptivo de Dios. El obispo de Urgel y otros eclesi\u00e1sticos ilustres le apoyaron. Pero ni a los francos ni a los asturianos les hizo gracia esta herej\u00eda. De hecho, el m\u00e1s combativo fue Beato de Li\u00e9bana, que escribi\u00f3 textos can\u00f3nicos en los que llamaba a Elipando \u201ccoj\u00f3n de Anticristo\u201d. Y Elipando reaccion\u00f3 considerando a Beato un monje de pueblo, frente a \u00e9l, arzobispo de una gran ciudad. Estamos viendo un episodio parecido a la jerarqu\u00eda copta de Egipto respecto a los invasores isl\u00e1micos, que buscaban entre el clero las figuras m\u00e1s d\u00f3ciles y serviles y dispuestas a colaborar en el expolio fiscal, con tal de ostentar y detentar el cargo. El territorio de la antigua B\u00e9tica, dominado ahora por los islamistas, es el lugar que mejor conserva una red de jerarqu\u00edas cristianas, por sumisi\u00f3n. En el resto de la Pen\u00ednsula, el \u00e9xodo eclesi\u00e1stico ante los musulmanes debi\u00f3 ser una constante. Sobre el martirio de moz\u00e1rabes de C\u00f3rdoba en el siglo IX, Balb\u00e1s no tiene una opini\u00f3n maniquea y tajante.<\/p>\n<p>\u201cA mediados del siglo XI, las sedes episcopales que a\u00fan no hab\u00edan desaparecido estaban ocupadas por t\u00edteres elegidos a capricho por los emires, tal y como da a entender \u00c1lvaro de C\u00f3rdoba. La maniquea imagen de una turba de fan\u00e1ticos azuzados por Eulogio para inmolarse ante una sensata y moderada jerarqu\u00eda obispal, s\u00f3lo sirve para enmascarar los conflictos existentes en el clero moz\u00e1rabe, una instituci\u00f3n que, para entonces, deb\u00eda estar completamente degradada y al servicio del poder isl\u00e1mico.\u201d<\/p>\n<p><strong>La desdichada Spania<\/strong><\/p>\n<p>Se lamenta Balb\u00e1s de la desesperante brevedad de la Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe, el testimonio m\u00e1s pr\u00f3ximo a la invasi\u00f3n. Sin embargo, su originalidad consiste en mostrar la visi\u00f3n de los vencidos. Las cr\u00f3nicas musulmanas, incluso las que eluden las leyendas, muestran al reino visigodo como una realidad nebulosa, y a sus habitantes como sujetos pasivos de la depredaci\u00f3n de una elite de nobles guerreros, mencionando poco o nada a los bereberes.<\/p>\n<p>Destaca el autor un texto de la Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe que utiliza como t\u00edtulo de su trabajo:<\/p>\n<p>\u201cY as\u00ed, con la espada, el hambre y la cautividad devasta no s\u00f3lo la Spania ulterior, sino tambi\u00e9n la citerior hasta m\u00e1s all\u00e1 de Zaragoza, ciudad antigua y muy floreciente\u2026 Con el fuego deja asoladas hermosas ciudades y las reduce a cenizas; manda crucificar a los se\u00f1ores y nobles y descuartiza a pu\u00f1aladas a los j\u00f3venes y lactantes\u2026\u201d<\/p>\n<p>No Cree Balb\u00e1s que esto sea una denuncia ret\u00f3rica sino una mera descripci\u00f3n de la guerra de la Alta Edad Media en todos los escenarios religiosos, si bien las grandes batallas son una recreaci\u00f3n casi literaria, muy escasas y excepcionales. Los conflictos armados consist\u00edan en razias en territorio enemigo para desgastar sus recursos. Incluso en la \u00e9poca de mayor beligerancia, explica Balb\u00e1s, un guerrero medieval pod\u00eda pasar toda su vida en campa\u00f1as sin haber librado ninguna gran batalla.<\/p>\n<p>Cita el autor varios ejemplos de esta tesis. Cr\u00f3nicas musulmanas que exaltan las cabalgadas de los ej\u00e9rcitos del emir por Castilla destruyendo viviendas y cultivos, asaltando castillos y degollando con crueldad a sus ocupantes.\u00a0 No hay una distinci\u00f3n clara entre operaciones de conquista o de saqueo. \u201cTras la conquista castellana de C\u00f3rdoba (1236), Fernando III lanz\u00f3 una serie de ataques sistem\u00e1ticos sobre el valle medio del Guadalquivir entre 1240 y 1241, durante los cuales las tropas \u2018corrieron tierra de moros a todas partes et robaron et quebrantaron et fecieron quanto quisieron\u2019. Ante la pasividad de las autoridades isl\u00e1micas, los lugare\u00f1os acabaron reconociendo la autoridad del rey santo.\u201d<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n echa mano Balb\u00e1s de la Primera Cr\u00f3nica General, mencionando la sinceridad militar del Cid Campeador cuando los habitantes de la taifa de Denia se quejan del saqueo de las tierras; la raz\u00f3n del Campeador fue contundente: \u201cporque ouiesse de comer\u201d. Los abusos de las tropas sobre la poblaci\u00f3n civil eran tan habituales que ni siquiera las urbes aliadas quer\u00edan acogerlas. \u201cCon unas aldeas tardomedievales que rara vez exced\u00edan del centenar de habitantes y unas ciudades que pocas veces superaban los dos mil, una hueste de tres mil guerreros \u2018viviendo del terreno\u2019 supon\u00eda una aut\u00e9ntica cat\u00e1strofe.\u201d<\/p>\n<p>Estos detalles vienen a cuento para desmontar la imagen de un islam que ocupa la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica pactando con unos habitantes oprimidos por el reino visigodo. Como las cr\u00f3nicas no dan detalles, Balb\u00e1s recurre a las que s\u00ed los dan, en concreto la campa\u00f1a de Yazid inb al-Muhallab en Tabartist\u00e1n, en la orilla sur del Caspio, contempor\u00e1nea a la conquista musulmana de Spania. Aquella tierra hab\u00eda sido sometida por un pacto, que no se cumpli\u00f3, y provoc\u00f3 rebeliones reprimidas a sangre y fuego, de lo que da detalles el cronista. Se queja Balb\u00e1s de que algunos historiadores occidentales olvidan esos extremos espantosos de las cr\u00f3nicas \u00e1rabes.<\/p>\n<p>La crueldad no s\u00f3lo se practicaba con los cristianos, sino contra parientes rebeldes o conspiradores, a quienes se crucificaba por traidores.<\/p>\n<p>Bonita \u00e9poca, me permito observar yo con horror, de convivencia de las tres culturas, donde ni musulmanes ni cristianos dejaban pasar la oportunidad de mostrarse feroces con sus enemigos, sin olvidar que hab\u00eda jud\u00edos en los gobiernos de uno y otro lado, y tambi\u00e9n en sus ej\u00e9rcitos. Sangrienta convivencia.<\/p>\n<p>Cita el autor a la arabista Maribel Fierro, quien sostiene que \u201cla adopci\u00f3n del t\u00edtulo califal por Abderram\u00e1n III, en competencia con los fatim\u00edes y abas\u00edes, estuvo acompa\u00f1ada de una agresiva ret\u00f3rica del yihad, as\u00ed como de un poderoso mensaje visual en forma de cabezas cortadas y cuerpos crucificados.\u201d Sobre la realidad de estos ejemplos algo importante es que se citan en la Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe, porque resultaba desconocidos y horribles en Hispania.<\/p>\n<p>Hay testimonios de t\u00famulos de cabezas cortadas en episodios de castigo a Barcelona durante una aceifa sobre la Marca Hisp\u00e1nica carolingia, en 811-812, y al terminar la batalla de Guazalete en 854, en las cercan\u00edas de Toledo, que concluy\u00f3 en derrota cristiana.<\/p>\n<p><strong>La ofensiva contra Zaragoza<\/strong><\/p>\n<p>Muza se dirigi\u00f3 a Zaragoza desde Toledo, y consigui\u00f3 tomarla en combate, casi sin asedio, a pesar de que la ciudad estaba amurallada y era plaza fuerte, donde se hab\u00eda refugiado el nuevo rey godo, Agila II. Lo que se deduce de las cr\u00f3nicas es que ten\u00eda muy pocos efectivos militares. Cuando Muza iba a continuar hacia el norte fue requerido por el califa al-Walid, envidioso del guerrero, seg\u00fan el Ajbar Maymua. Otros textos cuentan itinerarios distintos de Muza y de Tariq, exagerando la penetraci\u00f3n de los invasores en la Pen\u00ednsula. Balb\u00e1s ofrece cuatro itinerarios de cuatro cronistas que reproducimos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div><\/div>[vc_gallery type=&#8221;image_grid&#8221; images=&#8221;15778,15779&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; onclick=&#8221;img_link_large&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Se observan incursiones de Muza en territorio franco por el oeste de los Pirineos y territorio visigodo por la Aquitania, en el Este. Pero los historiadores consideran que se trata de hechos ocurridos a\u00f1os despu\u00e9s con diferentes protagonistas. Asimismo. los anacronismos y las leyendas conviven con los hechos, como la que cuenta que los cl\u00e9rigos de Zaragoza descubrieron que la llegada de Muza aparec\u00eda en libros antiguos, y le acogieron, o que al llegar los sarracenos a los Pirineos vieron un \u00eddolo con una inscripci\u00f3n que les aconsejaba no seguir m\u00e1s all\u00e1, advirtiendo adem\u00e1s los problemas que iban a surgir entre \u00e1rabes y bereberes. El caso es que Muza y Tariq fueron obligados a regresar a Damasco. Los cronistas tard\u00edos que defienden a Muza aseguran que si el califa no le hubiera hecho volver, habr\u00eda acabado con toda la resistencia cristiana, incluida la del rey Pelayo en Asturias y a Carlos Martel en Poitiers.<\/p>\n<p>Claudio S\u00e1nchez Albornoz sit\u00faa a Muza en Zaragoza enviando a Tariq a Tarragona, donde se detendr\u00eda el avance musulm\u00e1n. Se atribuye a Muza seguir o enviar a sus tropas hasta Galicia, Lugo; pero los analistas modernos lo consideran algo inconcebible. La numism\u00e1tica y la arqueolog\u00eda permiten suponer que las fechas de la llegada de los musulmanes a la Pen\u00ednsula son las tradicionales, porque se dejan de hacer monedas en el actual Magreb, y empiezan a aparecer en territorio usurpado a los visigodos, de lo que se deduce que Muza pas\u00f3 a Spania con la ceca. Muza y Tariq llegaron a Damasco con un deslumbrante cargamento de oro y esclavos a lo m\u00e1s tardar en febrero de 715. En Al\u00e1ndalus qued\u00f3 su hijo Abd el-Azid.<\/p>\n<p>El saqueo suculento de ciudades lo atribuyen cronistas \u00e1rabes posteriores a mercenarios extranjeros, responsables de todos los excesos.<\/p>\n<p>Aunque el bot\u00edn ha sido constante en todas las guerras hasta la edad moderna, me permito referir noticias que me dieron amigos periodistas que estuvieron en Kuwait nada m\u00e1s escapar las tropas iraqu\u00edes. En la autopista que sale de la capital hacia el norte se detuvo una caravana militar de varios quil\u00f3metros a causa de su atropellado n\u00famero de camiones y autobuses, y por el castigo que llovi\u00f3 desde el cielo en forma de bombas desde helic\u00f3pteros y cazas de guerra. Aquella caravana motorizada convertida en chatarra llevaba joyas, dinero, piezas de oro, alfombras y todo tipo de riqueza dom\u00e9stica, pillada por los soldados iraqu\u00edes en su retirada. Tambi\u00e9n intentaban volver a su capital, Bagdad, cargados de riquezas. Fueron los kuwait\u00edes y los periodistas menos escrupulosos los que se apropiaron de lo que pudieron y les dejaron coger.<\/p>\n<p>De vuelta a Damasco, Muza llev\u00f3 consigo decenas de nobles, mujeres y ni\u00f1os, si bien los cronistas elevan las cifras a millares, algo incre\u00edble en un viaje a pie de miles de kil\u00f3metros, donde los prisioneros caer\u00edan como moscas. En sellos de plomo usados, como hemos visto en previas conquistas \u00e1rabes, para cerrar sacos con riquezas, se ha encontrado referencia a \u201cperlas sin abrir\u201d, en referencia a las m\u00edticas doncellas cristianas v\u00edrgenes. Que hubo tesoros lo evidencian los hallazgos en el siglo XX de los de Guarrazar en Toledo o Torredonjimeno en Ja\u00e9n, ocultos por sus propietarios ante la inminente llegada de los invasores.<\/p>\n<p>Es el caso que a Muza le toc\u00f3 pagar la apropiaci\u00f3n que hab\u00eda hecho del quinto del bot\u00edn destinado al estado musulm\u00e1n. La cantidad es colosal, dos millones de sueldos. Fue destituido y estuvo a punto de perder la cabeza, que salv\u00f3 gracias a aquellos notables a quienes hab\u00eda favorecido anta\u00f1o. La tradici\u00f3n \u00e1rabe dice que Muza termin\u00f3 su vida pidiendo limosna por los arrabales de Damasco. Probablemente no fuera as\u00ed.<\/p>\n<p><strong>Abdelaziz Rex Spaniae y el pacto de Teodomiro<\/strong><\/p>\n<p>Escribe con discernimiento aristot\u00e9lico Balb\u00e1s: \u201cEl poder militar no basta por s\u00ed s\u00f3lo para gobernar, tambi\u00e9n requiere el reconocimiento de los sometidos de su autoridad. Tal vez por ello Abd al-Aziz decidi\u00f3 casarse con Egilo, la viuda de Rodrigo.\u201d Y recuerda que los enlaces matrimoniales entre \u00e1rabes y cristianos fueron una valiosa herramienta pol\u00edtica para forjar alianzas. Ya se ha descrito antes que algunos nobles musulmanes, por ejemplo el cronista Ibn al-Qutiya, se dec\u00edan descendientes de Witiza. Y Teodomiro, del que Balb\u00e1s habla a continuaci\u00f3n, cas\u00f3 a una hija suya con un magnate musulm\u00e1n. Ante tama\u00f1o desafuero, el papa Adriano I lament\u00f3 que los cristianos de Spania entregaran sus hijas a los gentiles.<\/p>\n<p>El caso es que Abd al-Aziz se convirti\u00f3 en rey de Spania por su matrimonio, aunque su felicidad dur\u00f3 poco. Otro \u00e1rabe ley\u00f3 su pensamiento y le asesin\u00f3 en 716 por ap\u00f3stata e intento de rebeli\u00f3n. Diversas an\u00e9cdotas contenidas en las cr\u00f3nicas \u00e1rabes en torno a estos incidentes muestran, a juicio del autor, \u201clos estereotipos \u00e1rabes en relaci\u00f3n con las cristianas, capaces, gracias a su encanto, de conducir al desorden y a alejarse de la senda de Dios\u201d. Lo cierto, y este juicio es de la recopiladora, es que habr\u00eda supuesto otro &#8220;cambio hist\u00f3rico\u201d el \u00e9xito de Abd al-Aziz, de haber tenido lugar.<\/p>\n<p>Abd al-Aziz dedic\u00f3 esfuerzo en afianzar el control fiscal sobre la poblaci\u00f3n cristiana. Y tambi\u00e9n ampli\u00f3 el territorio de conquistas. En 713 firm\u00f3 un pacto c\u00e9lebre con el dux Teodomiro, en \u00e1rabe Tudmir. Este personaje es mejor conocido que el propio Rodrigo.<\/p>\n<p>Tres cr\u00f3nicas relatan el pacto. La de al-Razi cuenta que Teodomiro sali\u00f3 al encuentro de la hueste musulmana que se dirig\u00eda a su territorio despu\u00e9s de haber tomado Elvira (Granada) y M\u00e1laga. Perdi\u00f3 la batalla y se refugi\u00f3 en la ciudad amurallada de Orihuela. All\u00ed resisti\u00f3 usando triqui\u00f1uelas como pedir a las mujeres que se soltaran el cabello y se situaran en las murallas. Los sitiadores, preocupados por el n\u00famero de soldados cristianos aceptaron firmar un pacto.<\/p>\n<p>M\u00e1s detalles del pacto de Teodomiro proceden de varias fuentes musulmanas. Y tambi\u00e9n aparece en la Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe. Esta atribuye a al dux una gran capacidad guerrera, que ocasion\u00f3 a los invasores numerosas derrotas, y que anteriormente se evidenci\u00f3 con sus victorias sobre los bizantinos. Teodomiro viaja a Damasco para firmar el pacto con el mismo califa. Las discrepancias entre unos testimonios y otros no permiten a la historiograf\u00eda exigente discernir el curso de los acontecimientos, pero no cabe duda que el dux era gobernador de un amplio territorio situado al sudeste del reino visigodo,\u00a0 que hoy son las provincias de Murcia, Alicante y Valencia, con ciudades que aparecen en el pacto de capitulaci\u00f3n. En Ribarroja de Turia, a pocos kil\u00f3metros de Valencia se ha descubierto un conjunto palatino visig\u00f3tico, donde se han hallado monedas, una de las cuales menciona a Tebdemir. Teodomiro o Tudmir es uno de los grandes se\u00f1ores mulad\u00edes (cristianos convertidos al islam).<\/p>\n<p>Balb\u00e1s repasa el derecho isl\u00e1mico para encuadrar los pactos de capitulaci\u00f3n en un marco hist\u00f3rico y procesal adecuado. Las ciudades y territorios tomados por la fuerza pasaban a propiedad del califa, y sus habitantes eran esclavizados. Cuando hab\u00eda pacto, las circunstancias eran otras.\u00a0 Compara el autor este derecho isl\u00e1mico con los empleados por romanos y bizantinos en sus conquistas, y dice que ven\u00eda a ser una forma de \u201cderecho internacional\u201d. Sin embargo, con frecuencia la conquista en batalla no convert\u00eda a los vencidos en esclavos para ser vendidos, porque sin ellos, las tierras dejaban de cultivarse, al igual que pas\u00f3 luego al rev\u00e9s, cuando los cristianos fueron reconquistando territorio musulm\u00e1n. Documenta Balb\u00e1s detalles sobre el pago de los impuestos por los dim\u00edes (cristianos), y compara los pagados en diferentes momentos de las conquistas musulmanas, que evitamos reproducir aqu\u00ed por su complejidad.<\/p>\n<p>La pr\u00f3xima entrega de esta serie ser\u00e1 la \u00faltima, y est\u00e1 dedicada a las conquistas de los val\u00edes, Covadonga, el origen de un reino, y el colapso del poder musulm\u00e1n.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2023%2F04%2FEspada-hambre-y-cautiverio-4.pdf||target:%20_blank|&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_gallery type=&#8221;image_grid&#8221; images=&#8221;15778,15779&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; onclick=&#8221;img_link_large&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2023%2F04%2FEspada-hambre-y-cautiverio-4.pdf||target:%20_blank|&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":15781,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[520,25,510],"tags":[],"class_list":["post-15765","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-nacimiento-de-alandalus","category-cultura-y-comunicacion","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/guadalete.jpeg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-46h","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15765","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15765"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15765\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15787,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15765\/revisions\/15787"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15781"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15765"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15765"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15765"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}