{"id":15803,"date":"2023-05-30T20:27:45","date_gmt":"2023-05-30T18:27:45","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=15803"},"modified":"2023-06-28T09:41:05","modified_gmt":"2023-06-28T07:41:05","slug":"espada-hambre-y-cautiverio-y-cinco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/espada-hambre-y-cautiverio-y-cinco\/","title":{"rendered":"Espada, hambre y cautiverio (y cinco)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><h1><strong>De las conquistas de los val\u00edes al colapso<\/strong><\/h1>\n<p>Una serie de <strong>Waltraud Garc\u00eda<\/strong><\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p><em>La imagen de presentaci\u00f3n es &#8220;Don Pelayo en Covadonga&#8221;, lienzo de Luis de Madrazo<\/em>.<\/p>\n<p>En esta \u00faltima entrega de la serie vamos a resumir los tres cap\u00edtulos finales del libro de Yeyo Balb\u00e1s: \u201cLas conquistas de los val\u00edes\u201d, \u201cCovadonga, el origen de un reino\u201d y \u201cEl colapso\u201d, refiri\u00e9ndose este \u00faltimo al inicio de la recuperaci\u00f3n de territorio por los cristianos cant\u00e1bricos ante la impotencia musulmana. Un colapso que dur\u00f3 siete siglos, pero que sin la reacci\u00f3n de Pelayo y los suyos, quiz\u00e1 no se habr\u00eda producido. Es preciso recordar a este respecto la respuesta que se daba Balb\u00e1s en el pr\u00f3logo de su libro a la pregunta \u201c\u00bfPor qu\u00e9 resistieron?\u201d<\/p>\n<p><em>Lo normal, lo sensato hubiera sido integrarse. No lo hicieron. Y tengo para m\u00ed que no lo hicieron porque no se conformaban con dejar de ser lo que hab\u00edan sido. No s\u00f3lo no se conformaron, sino que, al poco, lo \u201cmitificaron\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Al asesinado Abd al Aziz ibn Mus\u00e1 en 716 sustituy\u00f3 un nuevo gobernador, al-Hurr al Rahman al Taqafi, nombrado por el val\u00ed de Ifriqiya, no por el califa Suleym\u00e1n. Ostenta el t\u00edtulo no de emir sino de val\u00ed. Ven\u00eda acompa\u00f1ado por una fuerza militar considerable, cuatrocientos nobles \u00e1rabes del Magreb con sus familias y clientes, varios millares de hombres. De Sevilla traslad\u00f3 la capital a C\u00f3rdoba, decisi\u00f3n que supuso la preeminencia de C\u00f3rdoba durante tres siglos.<\/p>\n<p>Se auxilia Balb\u00e1s de la arqueolog\u00eda moderna para situar el estado mayor de al Hurr en un palacio episcopal bizantino. Su contingente se pudo alojar en el <em>castellum<\/em> que dominaba el puente romano. Seg\u00fan la Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe, el val\u00ed estableci\u00f3 un tributo extraordinario \u201ca cambio de la paz\u201d. Castig\u00f3 a bereberes que ocultaban bot\u00edn, para usarlo tambi\u00e9n para pagar a sus hombres. La pol\u00edtica de al-Hurr era terminar de dominar el sudoeste peninsular, y luego el territorio m\u00e1s septentrional.<\/p>\n<p>En la primavera de 717 inici\u00f3 la campa\u00f1a hacia el norte por el <em>Itinerario de Antonino<\/em>, en direcci\u00f3n a Zaragoza, con la idea de seguir hasta Tarragona, pasando por L\u00e9rida. Repasa Balb\u00e1s las instalaciones militares visigodas de la zona pirenaica y de Barcelona y Gerona. Eran formidables y estaban concebidas para contener invasiones del norte, y situadas en lugares estrat\u00e9gicos para detener ataques francos.<\/p>\n<p>Para al-Hurr no constituy\u00f3 problema grave avanzar hacia Huesca, que resisti\u00f3 siete a\u00f1os, seg\u00fan alg\u00fan cronista, y se rindi\u00f3 mediante tratado. A Balb\u00e1s este asedio tan largo le parece exagerado. Se conoce que al-Hurr sigui\u00f3 hacia L\u00e9rida, cuya conquista no citan las fuentes. A lo largo de la V\u00eda Augusta se encamin\u00f3 a Tarragona, una plaza fuerte bien protegida, pero que hab\u00eda perdido vitalidad en favor de Barcelona. No sabemos c\u00f3mo se tom\u00f3 la ciudad. Gerona era la \u00faltima urbe ambicionable antes de los Pirineos. Se la supone en mano \u00e1rabes en un arco de fechas muy amplio, entre 717 y 785, por falta de precisi\u00f3n en las cr\u00f3nicas. Existe una necr\u00f3polis isl\u00e1mica del siglo VIII, con un estudio gen\u00e9tico que arroja un cad\u00e1ver bereber, otro del Golfo P\u00e9rsico y otros de locales convertidos.<\/p>\n<p>El l\u00edmite de las conquistas de al-Hurr debi\u00f3 ser los Pirineos, en la primavera de 719, porque el an\u00f3nimo moz\u00e1rabe atribuye la toma de Narbona a su sucesor. Lo que quedaba de poder visigodo, un rey llamado Ardo, se refugi\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de los montes divisorios, <em>vigilando los pasos pirenaicos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u201c<\/em>Seg\u00fan la<em> Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe<\/em>, el 7 de junio de 718, en una amplia zona de la Pen\u00ednsula, cuyo centro se hallaba en Toledo, el sol se ocult\u00f3 durante unas horas y, en pleno d\u00eda, se pudieron contemplar las estrellas. Esta se\u00f1al celeste marcaba el ocaso del <em>Regnun Gothorun Spaniae<\/em>, y coincid\u00eda con el a\u00f1o 100 de la H\u00e9gira\u201d-<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El asedio a Constantinopla<\/strong><\/p>\n<p>Para situarnos en un terreno m\u00e1s amplio, donde podamos comparar la conquista musulmana de Al\u00e1ndalus con otras acciones militares contempor\u00e1neas de los mahometanos, Balb\u00e1s nos traslada a Constantinopla, la nueva Roma, objetivo de los califas, para ocupar el lugar que hab\u00eda perdido el Imperio Romano.<\/p>\n<p>Muerto al Walid en 715, el trono recay\u00f3 en su hermano Sulaym\u00e1n, y los ulemas o propagandistas del momento aprovecharon para afirmar que el conquistador de la capital romana tendr\u00eda nombre ilustre, Salom\u00f3n, y no por casualidad. D\u00e9cadas antes los \u00e1rabes hab\u00edan fracasado en la toma de Constantinopla, y estaban decididos a conquistar la ciudad, que supon\u00eda cercenar la cabeza de la cristiandad.<\/p>\n<p>En aquellos momentos los ej\u00e9rcitos isl\u00e1micos eran invencibles, y hab\u00edan alcanzado los confines de China. La propaganda escatol\u00f3gica del momento vaticinaba que la toma de Constantinopla marcar\u00eda el fin de los tiempos, tema que nunca ha perdido fuerza, a pesar de haberse repetido tanto. Lo cierto es que Bizancio se hab\u00eda vuelto agraria y rural, despu\u00e9s de ser despojada de los territorios que produc\u00edan grano, y ser acosada por bandas de eslavos y b\u00falgaros por el norte.<\/p>\n<p>\u201cDesde la deposici\u00f3n de Justiniano II en 695, en apenas veinte a\u00f1os, el trono bizantino hab\u00eda cambiado siete veces de manos de forma violenta, y las continuas purgas de este emperador propiciaron que las tropas aclamaran a un general armenio llamado Bardanes\u201d, dice Balb\u00e1s. Resume esa sucesi\u00f3n de emperadores, envuelta en traiciones, algaradas militares y codicia personal. El asedio musulm\u00e1n y el eslavo hac\u00edan tambalear el imperio.<\/p>\n<p>Las l\u00edneas de defensa bizantinas se hallaban en las cordilleras del Tauro y el Antitauro, ambas al oriente de la meseta anatolia, protegida luego por una serie de fortalezas o <em>kastron<\/em>. En todos ellos se hallaban <em>themata<\/em> o regimientos militares.<\/p>\n<p>El nuevo emperador duradero fue Le\u00f3n III, nacido y criado en una antigua ciudad imperial romana de Siria tomada por los \u00e1rabes. Conoc\u00eda el talante y la doctrina musulmana. Le\u00f3n hab\u00eda ayudado a Justiniano II a instalarse de nuevo en el poder en 705. Despu\u00e9s, Justiniano se enemist\u00f3 con \u00e9l y urdi\u00f3 un complot contra el militar. Finalmente, Le\u00f3n fue recuperado por un nuevo emperador, y se convirti\u00f3 en el jefe militar apropiado para defender Bizancio de los \u00e1rabes, a los que conoc\u00eda bien.<\/p>\n<p>Se enfrentaba a Maslama, familiar de gobernantes e hijo de una esclava, por tanto ten\u00eda que ganarse su derecho de acceder al califato por sus \u00e9xitos con las armas. Tom\u00f3 la ciudad de Militele en 714 con el prop\u00f3sito de ocupar los pasos centrales de los montes Tauro. La ofensiva isl\u00e1mica comenz\u00f3 en 716, con Sulayman por un camino, Maslama por otro y una flota recorriendo la costa mediterr\u00e1nea camino de Constantinopla.<\/p>\n<p>Sulayman intent\u00f3 atraerse a Le\u00f3n, todav\u00eda un militar al servicio de Anastasio II, opuesto a Teodosio III, y proclamarle emperador, para colocarle en sus manos. Sulaym\u00e1n hab\u00eda cercado la mayor ciudad anatolia en mitad de la pen\u00ednsula, Amori\u00f3n, bien defendida y amurallada. Le\u00f3n logr\u00f3 entrar en ella y convencer a sus defensores de que no era aliado de los \u00e1rabes. Mientras tanto, las dos columnas y la flota isl\u00e1mica prosegu\u00edan su camino hacia occidente, para reunirse frente a Constantinopla.<\/p>\n<p>Le\u00f3n, como se acaba de decir, se enfrentaba por su parte al emperador Teodosio III, y en una batalla derrot\u00f3 al hijo de \u00e9ste. Con el imperio Bizantino a merced de los musulmanes, la elecci\u00f3n de Le\u00f3n como emperador se hizo inevitable. Masdama se alegr\u00f3, confiando en que Le\u00f3n le entregara Constantinopla, como hab\u00edan hablado previamente. Masdama se present\u00f3 en la orilla europea de los Dardanelos, y de noche la caballer\u00eda b\u00falgara le atac\u00f3. Salv\u00f3 la vida de milagro. Dice Balb\u00e1s que el sentido com\u00fan le hace sospechar que el oro romano estuvo detr\u00e1s del asalto nocturno. Pero Masdama continuo hasta las puertas de la capital, que cerc\u00f3 con un foso, y protegi\u00f3 su retaguardia con varios regimientos, para defenderse de los b\u00falgaros y \u00e1varos.<\/p>\n<p>Los constantinopolitanos hab\u00edan preparado una defensa muy s\u00f3lida de la que Balb\u00e1s da cumplida cuenta, incluida una enorme cadena que cerraba (o abr\u00eda, hundi\u00e9ndose) el puerto. Es preciso saltarse los detalles para no perderse en esta batalla que dej\u00f3 a los musulmanes sin ganas ni medios para volver a imaginar la conquista de Constantinopla. El caso es que la flota de Le\u00f3n hundi\u00f3 la cadena, sali\u00f3 del puerto y diezm\u00f3 a la isl\u00e1mica gracias al \u201cfuego griego\u201d, un l\u00edquido inflamable que se lanzaba con complicado ingenio desde la proa.<\/p>\n<p>La derrota fue humillante y paralizadora, pero no total. El asedio continu\u00f3. Pero Le\u00f3n negoci\u00f3 con los musulmanes y les enga\u00f1\u00f3 con arriesgada astucia. Cuando parec\u00eda que el bizantino iba a entregar la ciudad, los isl\u00e1micos se dieron cuenta de que hab\u00edan ca\u00eddo en una trampa fatal, se hab\u00edan quedado sin provisiones. Suleyman se suicid\u00f3 temiendo que el fiasco se le atribuyera a \u00e9l. Le sucedi\u00f3 en el califato, su primo y consejero Umar ibn Abd al-Aziz<\/p>\n<p>Durante el invierno el campamento omeya fue azotado por un viento g\u00e9lido con granizo y aguanieve. El ej\u00e9rcito \u00e1rabe se alojaba en tiendas de campa\u00f1a y tuvo que improvisar caba\u00f1as m\u00e1s c\u00e1lidas. Se quedaron sin alimentos, y com\u00edan literalmente madera. Llegaron las epidemias, y entre ellas y las salidas del ej\u00e9rcito bizantino, los\u00a0 <em>muqatila<\/em> o guerreros ca\u00edan como moscas. Su moral tambi\u00e9n estaba por los suelos. En primavera, Masdama envi\u00f3 un informe enga\u00f1oso al nuevo sult\u00e1n, Umar II. Pero el emisario cont\u00f3 la verdad de los hechos. Desde Alejandr\u00eda enviaron a los sitiadores cuatrocientas naves de guerra y de transporte. Llegaron al litoral asi\u00e1tico del M\u00e1rmara trescientas sesenta. Pero las tripulaciones, cristianos egipcios reclutados a la fuerza, se sublevaron y huyeron a territorio cristiano. Le\u00f3n aprovech\u00f3 para enviar naves con fuego griego que destrozaron la flota \u00e1rabe. El califa orden\u00f3 la retirada. El sitio a Constantinopla se levant\u00f3 el 15 de agosto de 718, el 100 de la era isl\u00e1mica. La nueva Roma segu\u00eda sin conquistar.<\/p>\n<p>La retirada la facilit\u00f3 Le\u00f3n, a pesar de lo cual los \u00e1rabes saquearon el territorio por donde pasaban. Por su parte la flota isl\u00e1mica sufri\u00f3 tormentas y ataques romanos, y quedo por completo destruida. De dos mil quinientos barcos movilizados por los \u00e1rabes, solo cinco regresaron a sus puertos de origen.<\/p>\n<p>Advierte Balb\u00e1s que las principales fuentes para estos hechos son Te\u00f3fanes y Nic\u00e9foro de Constantinopla, mientras que las \u00e1rabes se alejan del n\u00facleo de la derrota, y hacen disquisiciones morales. Otras m\u00e1s tard\u00edas cuentan la historia al rev\u00e9s, la toma de la ciudad por Masdama. \u201cLa realidad fue muy distinta y la mayor\u00eda de especialistas incluye este fallido asedio entre las batallas m\u00e1s decisivas de la historia.\u201d<\/p>\n<p>Todo esto suced\u00eda en Constantinopla, mientras al extremo occidental del Mediterr\u00e1neo, los contingentes \u00e1rabes y bereberes ocupaban el reino godo de Spania. Alguna importancia debi\u00f3 de tener la cat\u00e1strofe en Bizancio para la estrategia del califato. De hecho, Balb\u00e1s dice que esta monumental derrota hizo que el califa Utmar II decidiera abandonar los territorios reci\u00e9n conquistados de Cilicia, Tranxoniana y al-\u00c1ndalus.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El califa Umar II<\/strong><\/p>\n<p>Dos corrientes pol\u00edticas se enfrentaban en el califato. Una hab\u00eda apostado por una pol\u00edtica expansionista y el estricto monopolio \u00e1rabe sobre la comunidad isl\u00e1mica. La segunda facci\u00f3n defend\u00eda la estabilizaci\u00f3n de las fronteras y la integraci\u00f3n de los maulas o neoconversos dentro del Estado Isl\u00e1mico. Maslama pertenec\u00eda a la facci\u00f3n belicista, y el califa a la integradora.<\/p>\n<p>\u201cLos triunfos militares ya no aportaban un bot\u00edn tan cuantioso como anta\u00f1o y, para hacer frente a la crisis financiera, Umar trat\u00f3 de limitar el n\u00famero de campa\u00f1as y suprimir los estipendios a los pr\u00edncipes omeyas. A nivel territorial quiso centralizar el gobierno y suprimi\u00f3 las superprovincias gobernadas por emires, al tiempo que reparti\u00f3 los cargos de val\u00edes entre figuras de probada honradez\u201d.<\/p>\n<p>Umar ha pasado a la historia como un dirigente capacitado y honesto, y dict\u00f3 decretos minuciosos sobre el vestido y la relaci\u00f3n con los <em>dimies<\/em> o cristianos y jud\u00edos. Se empe\u00f1\u00f3 en asimilar a los neoconversos con los musulmanes \u00e1rabes, y realiz\u00f3 reformas en la tributaci\u00f3n en un sentido racional. El objetivo de Umar era integrar a los neoconversos en el ej\u00e9rcito y en la administraci\u00f3n califal. El imperio era cada vez m\u00e1s amplio y necesitaba recursos para su gobernaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No obstante, estas decisiones pol\u00edticas del califa no provocaron la retirada de los isl\u00e1micos de Al\u00e1ndalus. Adujeron que las conversiones hab\u00edan sido numerosas, y los ej\u00e9rcitos hab\u00edan ocupado extensas regiones.<\/p>\n<p>En marzo-abril de 719 lleg\u00f3 un nuevo val\u00ed a Al\u00e1ndalus, Al Samh ibn Malik al-Jawlani, piadoso y honesto, escogido por Umar. Lleg\u00f3 a la pen\u00ednsula con un ej\u00e9rcito, y cre\u00f3 un censo fiscal que distingu\u00eda los territorios sometidos por capitulaci\u00f3n de los tomados por la fuerza, restituyendo la propiedad a <em>dimies<\/em> que la hab\u00edan visto arrebatada a pesar de su rendici\u00f3n. El an\u00f3nimo moz\u00e1rabe no escatima elogios hacia Umar.<\/p>\n<p>Apunta Balb\u00e1s que esta pol\u00edtica fue acompa\u00f1ada con acuerdos con las elites hispanogodas, y supusieron el final del reino. Se\u00f1ala Balb\u00e1s sellos de plomo que atestiguan estos hechos. Pero tambi\u00e9n las conquistas violentas. A continuaci\u00f3n expone diferentes versiones de unos hechos dif\u00edciles de verificar.<\/p>\n<p>Empieza citando a Eduardo Manzano, supongo que profesor o historiador. Presenta la conquista de Spania como una mezcla de acciones violentas y pactos de capitulaci\u00f3n. Basa su hip\u00f3tesis en estudios arqueol\u00f3gicos que evidencian c\u00f3mo en algunos lugares conquistados aparecen arrasados y otros, no: fuertes rupturas y continuidades. Balb\u00e1s confirma y ampl\u00eda esta hip\u00f3tesis.<\/p>\n<p>Utiliza como paradigma las excavaciones del Tolmo de Minatera, en Albacete. All\u00ed se hallaba una importante ciudad visigoda, Eio. Pas\u00f3 a llamarse Iyyuh, pero sin destrucciones, gracias al pacto de capitulaci\u00f3n de Teodomiro o Tudmir con Abd al-Aziz. De <em>civitas<\/em> visigoda pas\u00f3 a ser una medina \u00e1rabe con transformaciones urban\u00edsticas en favor de la nueva cultura instalada, pero no con destrucciones violentas.<\/p>\n<p>Presenta Balb\u00e1s otros ejemplos para confirmar la misma hip\u00f3tesis. Uno de ellos se encuentra en la vega sur de Madrid, entre los r\u00edos Jarama y Guadarrama, donde surgi\u00f3 un buen n\u00famero de granjas y aldeas. La mitad de los enclaves fueron abandonados a inicios del siglo VIII. Dice Balb\u00e1s que el emirato Omeya creo en esa zona una serie de ciudades-fortaleza para frenar las avanzadas cristianas, que llegaban bastante lejos de Asturias.<\/p>\n<p>\u201cVeintis\u00e9is aldeas tardoantiguas de la cuenca del Duero aportan una perspectiva territorial a\u00fan m\u00e1s amplia. La desintegraci\u00f3n del Estado romano y las invasiones b\u00e1rbaras conllevaron importantes transformaciones en este territorio.\u201d Fueron abandonadas suntuosas villas (de alguna de ella surgi\u00f3 el emperador Teodosio) a lo largo del siglo V. Las ciudades como centros de articulaci\u00f3n del territorio entraron en crisis en toda la meseta norte, y a lo largo del siglo VII se produjo la expansi\u00f3n de una red aldeana bastante pr\u00f3spera, como atestiguan los silos. En la primera mitad de siglo VIII este poblamiento sufre una fuerte fractura. Los yacimientos se encuentran abandonados hacia mediados de la centuria. En las zonas m\u00e1s pr\u00f3ximas a la cordillera cant\u00e1brica aparecen castillos y fortificaciones que m\u00e1s tarde se integraron en el reino asturiano.<\/p>\n<p>Esta fuerte disrupci\u00f3n est\u00e1 asociada a la conquista isl\u00e1mica, y a las disensiones entre \u00e1rabes y bereberes. Pero advierte Balb\u00e1s que todos estos datos han de tratarse con cautela, porque a lo largo del siglo VIII se registran en toda Europa profundos cambios en las pautas de poblamiento.<\/p>\n<p>\u201cEn territorios relativamente ricos y urbanizados, donde no se asentaron las tropas arabo-bereberes, la aristocracia fundiaria, provista de s\u00e9quitos armados, pudo negociar tratados que garantizaban su autonom\u00eda y <em>statu quo<\/em>, al menos de un modo temporal, como el <em>dux<\/em> Teodomiro. Otras regiones caracterizadas por una nebulosa de aldeas y granjas con algunos centros de poder laicos y eclesi\u00e1sticos, dispersos a modo de machas de leopardo, deb\u00edan resultar muy vulnerables a las incursiones musulmanas. El abandono masivo de aldeas, as\u00ed como el \u00e9xodo hacia enclaves de altura o n\u00facleos urbanos, no significa que fueran arrasadas, pero s\u00ed constata un evidente clima de inseguridad asociado a la conquista isl\u00e1mica\u201d.<\/p>\n<p>Ahora Balb\u00e1s repasa dos formas de abordar la invasi\u00f3n musulmana y la reconquista. La primera, de los cronistas y luego historiadores, que conciben los hechos como una desgraciada plaga de langosta que se echa sobre la Pen\u00ednsula. En los a\u00f1os setenta del siglo XX, algunos historiadores marxistas aportaron estudios y cifras en relaci\u00f3n con la econom\u00eda, la fiscalidad y la estructura social andalus\u00ed. Pero tal an\u00e1lisis contribuy\u00f3 a la creaci\u00f3n de una doctrina sobre la confrontaci\u00f3n entre el feudalismo visigodo y el sistema tributario andalus\u00ed, de car\u00e1cter mercantil e igualitario. \u201cAl \u00e1ndalus se hab\u00eda convertido en una utop\u00eda marxista, la conquista isl\u00e1mica en un motor del progreso social y cualquier agente que se opusiera a la implantaci\u00f3n del r\u00e9gimen tributario-mercantil era caracterizado como reaccionario\u201d.<\/p>\n<p>V\u00e9ase, apunto yo, c\u00f3mo la ideolog\u00eda distorsiona la realidad, porque es palmario que la invasi\u00f3n y conquista musulmana no impuso en Al\u00e1ndalus el socialismo colectivista.<\/p>\n<p>Ejemplo es Pedro Chalmeta: \u201cNo se puede firmar que Espa\u00f1a fuera conquistada, sino que habr\u00eda que hablar de entrega por capitulaciones.\u201d Para probarlo public\u00f3 una obra con un listado de pactos entre conquistadores y autoridades hispanogodas. Los ilustr\u00f3 con un mapa. Balb\u00e1s avisa que va a hacer un repaso para disputar esta tesis. El curioso puede consultar el libro de Pedro <em>Chalmeta Invasi\u00f3n e islamizaci\u00f3. La sumisi\u00f3n de Hispania y la formaci\u00f3n de Al \u00c1ndalus<\/em>. Madrid 1994.<\/p>\n<p>Chalmeta sigue la invasi\u00f3n musulmana en las cr\u00f3nicas que hemos citado en el cap\u00edtulo anterior. B\u00e1sicamente la de al-Razi. Balb\u00e1s le acusa de insertar pasajes de otras fuentes cuando mencionan alg\u00fan pacto, y de mezclar agua con aceite, metiendo de rond\u00f3n alg\u00fan pacto dudoso. Es decir, con el fin de llegar a una conclusi\u00f3n preestablecida, Chalmeta selecciona las capitulaciones de las cr\u00f3nicas que las mencionan. Pero omite que en otras cr\u00f3nicas sit\u00faan las mismas conquistas como violentas.<\/p>\n<p>El avance de las tropas de Musa y de Tariq fue un paseo militar al que los hisanovisigodos no se atrevieron a oponer resistencia, seg\u00fan Chalmeta. El <em>Moro Rais<\/em> y la <em>Cr\u00f3nica de 1344<\/em> dan cuenta de un recorrido a sangre y fuego hacia la Aquitania, y atribuyen a los primeros en cruzar el Estrecho la conquista de Barcelona, Narbona, Avi\u00f1\u00f3n y Lyon, que realizaron val\u00edes posteriores.<\/p>\n<p>En definitiva, Balb\u00e1s vuelve a recurrir al an\u00f3nimo de la <em>Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe<\/em> para recalcar que \u201cy as\u00ed, con la espada, el hambre y la cautividad\u201d devastaron \u201cno s\u00f3lo la Spania ulterior, sino tambi\u00e9n la citerior hasta m\u00e1s all\u00e1 de Zaragoza\u2026\u201d, cita que Chalmeta omite, le reprende Balb\u00e1s. Despu\u00e9s remite el repaso de Chalmeta a la <em>Gallaecia<\/em>. Donde \u201cno qued\u00f3 iglesia por derribar ni campana por quebrantar\u201d, que Chalmeta interpreta en sentido metaf\u00f3rico, deduciendo que toda la regi\u00f3n se someti\u00f3 mediante un solo pacto. Esto es absurdo en una regi\u00f3n poco poblada, con pocas ciudades, orogr\u00e1ficamente heterog\u00e9nea y llena de aldeas.<\/p>\n<p>Argumenta Balb\u00e1s que las ciudades y territorios que no pod\u00edan detener a los \u00e1rabes pero se resist\u00edan a su avance sin conseguirlo, eran tomados a la fuerza para apropiarse de tesoros y tierras. S\u00f3lo cuando la resistencia era s\u00f3lida y el asedio prolongado o el obst\u00e1culo era menor y retrasaba el avance, se produc\u00edan pactos.<\/p>\n<p>Esta l\u00f3gica, dice Balb\u00e1s queda evidente en la conquista de Jaybar un siglo atr\u00e1s por las tropas del mismo Mahoma, que sentaron las bases jur\u00eddicas del <em>sulh<\/em> o capitulaci\u00f3n. El Profeta asalt\u00f3 una tras otras las aldeas del oasis, las saque\u00f3 y esclaviz\u00f3 a la poblaci\u00f3n, salvo dos fuertes que no pudieron tomar, lo que propici\u00f3 un tratado de capitulaci\u00f3n con los jud\u00edos que ocupaban la plaza fuerte. Cita tambi\u00e9n el autor otras situaciones de parecida naturaleza en el avance musulm\u00e1n por Palestina.<\/p>\n<p>Lo cierto es que \u201cla realidad de la guerra medieval esboza un panorama complejo en la relaci\u00f3n entre los niveles de violencia de una conquista y el estatus legal de una poblaci\u00f3n una vez que esta hubiera finalizado\u201d. \u201cNo existe nada objetivo que nos induzca a pensar que la conquista isl\u00e1mica de Spania fuera sustancialmente distinta tantas otras acometidas en la Antig\u00fcedad y el Medievo.\u201d<\/p>\n<p>Por parte de esta recopiladora, debo de confesar que me extra\u00f1\u00f3 el rejoneo magistral de Balb\u00e1s a Chalmeta, frente al olvido de las tesis de Gonz\u00e1lez Ferr\u00edn de que no hubo conquista, sino una filtraci\u00f3n sostenida de musulmanes en la Pen\u00ednsula que termin\u00f3 por imponer por convicci\u00f3n el islam. Imagino que la raz\u00f3n est\u00e1 en la condici\u00f3n acad\u00e9mica de Gonz\u00e1lez Ferr\u00edn, que no es profesor de historia, sino de religi\u00f3n comparada y otras materias especulativas, que nuestro autor, Balb\u00e1s, no debe considerar dignas de rigor cient\u00edfico.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La conquista de Septimania<\/strong><\/p>\n<p>El califa Umar muri\u00f3 en 720, y fue sucedido por Yazid II que no tard\u00f3 en revertir algunos de los cambios introducidos por su antecesor. Coincide este cambio con la ofensiva musulmana en la Septimania. Pero Balb\u00e1s opina que se hab\u00eda iniciado poco antes, de forma que no es un cambio en relaci\u00f3n a la contenci\u00f3n expansiva decretada por Umar. \u201cNo debe atribuirse a Umar II un candoroso pacifismo, sino un pr\u00e1gm\u00e1tico deseo de racionalizar las conquistas\u201d, dice. Se resiste a considerar la descripci\u00f3n que se ha hecho de la Septimania como un territorio despoblado. Era un territorio militarizado, jalonado por una sucesi\u00f3n de fortalezas. La mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n se acumulaba en la costa, y hab\u00eda sufrido bastante con la gran epidemia de 693.<\/p>\n<p>Balb\u00e1s entiende que los l\u00edmites entre la Septimania goda y el norte franco est\u00e1n muy definidos arqueol\u00f3gicamente.<\/p>\n<p>Todas las cr\u00f3nicas atribuyen a al-Samh la conquista de ese territorio, partiendo de Gerona y ascendiendo por la V\u00eda Domitia, El hallazgo de monedas musulmanas y otros efectos\u00a0 cerca de Narbona sugieren un campamento isl\u00e1mico. El yacimiento que m\u00e1s informaci\u00f3n aporta es el de Ruscino, un poblado pr\u00f3ximo a Perpi\u00f1\u00e1n: cuarenta y dos sellos de plomo para las sacas de bot\u00edn.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la <em>Cr\u00f3nica de Moissac<\/em> al-Samh siti\u00f3 y tom\u00f3 Narbona, antigua capital de Septimania, matando a los hombres y enviando a mujeres y ni\u00f1os a Hispania. Luego dej\u00f3 una guarnici\u00f3n para que realizara correr\u00edas por las campi\u00f1as. Los ge\u00f3grafos \u00e1rabes consideraron Narbona el\u00a0 l\u00edmite septentrional de Al-\u00c1ndalus.<\/p>\n<p>Septimania estaba gobernada por el \u00faltimo rey godo, un teal Ardo, que aguant\u00f3 siete a\u00f1os. No es mencionado por las cr\u00f3nicas \u00e1rabes. Pero Balb\u00e1s dice \u201csu descendencia desempe\u00f1\u00f3 un importante papel en la expansi\u00f3n carolingia al sur de los Pirineos y en el origen de la marca Hisp\u00e1nica\u201d.<\/p>\n<p>El territorio contiguo al reci\u00e9n conquistado por los musulmanes era Aquitania, y su rey, Eudes. Balb\u00e1s emplea una p\u00e1gina para explicar el origen de este reino enemistado con los francos, que al final se tuvo que aliar con Carlos Martel para enfrentarse a los \u00e1rabes en Poitiers. En aquel momento hist\u00f3rico la actual Francia era un mosaico de reinos y condados enfrentados unos a otros, que unificar\u00eda durante alg\u00fan tiempo Carlomagno d\u00e9cadas despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Pero antes de Poitiers est\u00e1 la batalla de Tolosa, en 721. Eudes logra reunir un ej\u00e9rcito \u201cmultinacional\u201d y consigue vencer y matar a Al-Samh. Esta derrota \u00e1rabe supone el principio del fin del dominio musulm\u00e1n en Francia. El <em>Liber Pontificalis<\/em> atribuye a los cristianos la matanza de 375.000 enemigos, por mil quinientos soldados cristianos, algo que explica de un modo m\u00e1gico, por determinada alimentaci\u00f3n bendecida por el Papa.<\/p>\n<p>La <em>Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe<\/em> dice que los \u00e1rabes deb\u00edan el \u00e9xito militar a las formaciones en cu\u00f1a, que Balb\u00e1s explica con referencias a t\u00e1cticas b\u00e9licas existentes. \u201cEl avance en cu\u00f1a posibilita una mayor \u00e1rea de saqueo, lo que paliaba la dependencia de una hueste que vive sobre el terreno, en especial entre los pueblos n\u00f3madas que llevan consigo un alto n\u00famero de monturas y depend\u00edan de las zonas de pasto\u201d.<\/p>\n<p>Anbasa, nuevo val\u00ed, dedica mucha energ\u00eda a estas incursiones, tanto en la Galia como en Hispania, lo que da lugar a un flujo\u00a0 de refugiados hacia las monta\u00f1as cant\u00e1bricas. Carcasona y Nimes en la Galia son ciudades las tomadas por Anbasa, que sigue su carrera destructiva y vuelve a Hispania con un caudaloso bot\u00edn. Nimes se mantuvo en poder musulm\u00e1n hasta 759, hasta que Pipino el Breve liber\u00f3 la Septimania.<\/p>\n<p>Concluye Balb\u00e1s el cap\u00edtulo de los val\u00edes con una menci\u00f3n a la obsesi\u00f3n recaudatoria de los musulmanes en todos los escenarios, para contribuir a las p\u00e9rdidas derivadas del asedio fallido a Constantinopla. La presi\u00f3n fiscal dio lugar a levantamientos en diversos lugares, como la revuelta bereber de Al\u00e1ndalus de 740-743. El val\u00ed de Ifriqiya fue asesinado por un guardia barbar o bereber irritado por las humillaciones \u00e1rabes.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Covadonga, origen de un reino<\/strong><\/p>\n<p>Recuerda Balb\u00e1s que los cronistas medievales no distingu\u00edan entre lo natural y lo sobrenatural. Hay varios ejemplos en la evoluci\u00f3n de la Reconquista, como el pastorcillo de la batalla de las Navas de Tolosa\u00a0 (1212), que algunos transforman en \u00e1ngel, la batalla de Simancas (939) donde aparece san Mill\u00e1n asistiendo a Ramiro II, u otro \u00e1ngel que sustituye a Fern\u00e1n Antol\u00ednez en San Esteban de Gormaz, y desde luego el ap\u00f3stol Santiago, que intervino en una veintena de ocasiones a partir de la batalla de Clavijo (844).<\/p>\n<p>Pero el episodio inicial de esta serie tiene lugar en Covadonga, poco despu\u00e9s de la cabalgada \u00e1rabe a trav\u00e9s de la Pen\u00ednsula. Han de pasar casi cien a\u00f1os para que el hito glorioso aparezca en textos. En concreto en el <em>Testamento de Alfonso II<\/em>, fechado el 16 de noviembre de 812. El cronista afirma que Cristo eleva al rango de pr\u00edncipe a su siervo Pelayo, que abate y vence a sus enemigos, para gloria del pueblo cristiano. Todo esto sin mencionar de forma expl\u00edcita la batalla de Covadonga<\/p>\n<p>Setenta a\u00f1os despu\u00e9s, en la corte de Alfonso III el Magno se desarrolla una intensa labor para elaborar la historia oficial del reino asturiano.<\/p>\n<p>La <em>Cr\u00f3nica Albeldense<\/em> o <em>Ep\u00edtome ovetense<\/em> amplia el relato en un lenguaje sencillo carente de elogios y de hip\u00e9rboles. Pelayo llega a Asturias expulsado de Toledo por el rey Witiza, y es el primero que inicia la rebeli\u00f3n contra los musulmanes, derrotando y matando a Munnuza, enviado por el val\u00ed de C\u00f3rdoba, establece el reino de Asturias en Cangas de On\u00eds, donde reina hasta su muerte en 737. El cronista yerra en el tiempo de la rebeli\u00f3n, que sit\u00faa en el gobierno de Yusuf ibn Abd ad-Rahman al-Fihri; sabemos que este val\u00ed se mantuvo en el poder entre 746 y 756.<\/p>\n<p>Por su parte, la <em>Cr\u00f3nica de Alfonso III<\/em>, dedica m\u00e1s extensi\u00f3n a los hechos. Este tipo de trabajos no eran obra de una sola mano, y tampoco eran exclusivos de cl\u00e9rigos.\u00a0 Unas se basaban en las anteriores. Fija Balb\u00e1s la <em>Rotense<\/em> como la m\u00e1s extensa y fiable.<\/p>\n<p>La narraci\u00f3n tiene una gran fuerza, y merece la pena leer el original. He encontrado una p\u00e1gina digital con la cr\u00f3nica en lat\u00edn y su traducci\u00f3n al espa\u00f1ol<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.condadodecastilla.es\/cultura-sociedad\/fuentes-historicas\/cronica-rotense\/\">https:\/\/www.condadodecastilla.es\/cultura-sociedad\/fuentes-historicas\/cronica-rotense\/<\/a><\/p>\n<p>En resumen, el texto pretende ser una continuaci\u00f3n de la <em>Historia de los Godos<\/em> de San Isidoro. Comienza con el rey Wamba y termina con Ordo\u00f1o I, padre de Alfonso III. Pelayo, cuenta, era un espatario (cargo palatino militar) de los reyes Witiza y Rodrigo. Huye a Asturias y es apresado por Munuza, que le env\u00eda a C\u00f3rdoba con una falsa comisi\u00f3n, para hurtarle a la hermana del godo. Al regresar Pelayo, como en las tragedias griegas, jura vengarse y organiza la sublevaci\u00f3n. Intentan los musulmanes cogerle en una trampa, pero Pelayo se escapa advertido no por un \u00e1ngel sino por un colega. Se refugia en una cueva del monte Asueva. Hace correr la voz de su decisi\u00f3n, y se le unen hombres de todas las condiciones, hispanos, asturianos y godos. El val\u00ed env\u00eda tropas de todas partes para sofocar la rebeli\u00f3n, 170.000 hombres de armas, seg\u00fan la cr\u00f3nica. Al llegar a la cueva plantan sus tiendas, y el obispo Oppas, uno de los rufianes de la historia, intenta convencerle de que se rinda. Pelayo refuta sus argumentos con otros de car\u00e1cter teol\u00f3gico. Balb\u00e1s califica esta parte de la cr\u00f3nica de pl\u00fambeo di\u00e1logo.<\/p>\n<p>Los islamistas arrojan saetas y piedras mediante sus fust\u00edbalos (catapultas), sin darse cuenta de que todo eso va a rebotar en la roca y a caer sobre ellos mismos. Salen de su refugio los pelagianos, los \u00e1rabes se desbandan y Pelayo captura y mata al obispo Oppas. En la persecuci\u00f3n tiene lugar la matanza de musulmanes.<\/p>\n<p>En virtud del rigor hist\u00f3rico Balb\u00e1s hace una serie de apreciaciones sobre estudios de esta y otras cr\u00f3nicas, de las que deduce que fuera verdad o leyenda la batalla de Covadonga, se constituye en el necesario arranque de un hecho con pocos precedentes o subsecuentes, la recuperaci\u00f3n de un territorio inmenso por un grupo de desesperados refugiados entre monta\u00f1as.<\/p>\n<p>Sea como fuere, \u201cen el siglo XIII, las obras hist\u00f3ricas de Lucas de Tuy y Jim\u00e9nez de Rada, seguidas por la <em>Primera Cr\u00f3nica General<\/em> de Alfonso X conformaron el relato can\u00f3nico en torno a la rebeli\u00f3n pelagiana y el surgimiento del reino de Asturias como germen de Castilla.\u201d<\/p>\n<p>Las cr\u00f3nicas musulmanas tambi\u00e9n citan a Pelayo como un b\u00e1rbaro despreciable, un asno salvaje, que resisti\u00f3 con treinta hombres y mujeres. Los \u00e1rabes les dejaron en paz porque eran pocos y confiaban en que murieran de hambre. \u201cY, sin embargo, su fuerza y n\u00famero han aumentado desde entonces en tal magnitud que ya no se puede ocultar\u201d, dice Is\u00e1 ibn Ahmad al-Razi.<\/p>\n<p>La <em>Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe<\/em> tampoco menciona a Covadonga. Balb\u00e1s lo atribuye a la simpat\u00eda de su redactor con Witiza. Lo cierto es que los moz\u00e1rabes del siglo IX apenas prestan atenci\u00f3n al reino de Asturias. \u201cLa relaci\u00f3n entre los reinos cristianos del norte y sus correligionarios bajo dominio musulm\u00e1n no deb\u00eda de ser tan estrecha como los prejuicios modernos nos pudieran hacer pensar, y la ideolog\u00eda de la Reconquista, presente en las cr\u00f3nicas alfons\u00edes, es dif\u00edcil que pudiera tener origen moz\u00e1rabe.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Asturias y Cantabria en los albores del siglo VIII<\/strong><\/p>\n<p>La batalla de Covadonga fue considerada un mito por muchos historiadores (independientemente de que con el paso de los siglos se convirtiera en un mito fundacional). En la d\u00e9cada de los 70 del siglo pasado, Barbero y Vigil, aplicando un m\u00e9todo etnomarxista, dice Balb\u00e1s, volvieron a incidir en la teor\u00eda del mito. Seg\u00fan estos autores, astures y c\u00e1ntabros habr\u00edan permanecido ajenos a la romanizaci\u00f3n y al resto de los procesos que transformaron el occidente europeo. Organizaban su vida en una estructura social gentilicia, un matriarcado paleol\u00edtico y una econom\u00eda basada en la propiedad comunal. \u201cBajo el prisma de una Edad del Hierro eterna, el relato alfons\u00ed carec\u00eda de sentido, unos astures y unos c\u00e1ntabros ind\u00f3mitos jam\u00e1s habr\u00edan asumido el caudillaje de un godo.\u201d Estas tesis preconcebidas de sabor marxista val\u00edan m\u00e1s que las cr\u00f3nicas, trufadas de falsedades. Estas inflexibles deducciones no permiten entender que surgiera un reino a partir de treinta individuos enriscados en un monte\u201d.<\/p>\n<p>Sucede que desde la d\u00e9cada de 1990, el estudio de los or\u00edgenes del reino de Asturias se divide entre los que defienden una continuidad institucional visigoda y los que Balb\u00e1s llama \u201cindigenistas\u201d que se distancian de la interpretaci\u00f3n marxista.<\/p>\n<p>\u201cLa obra de los herederos de Barbero y Vigil ha estado tan impregnada de tribalismo irredento y ha tenido tan amplia difusi\u00f3n que nos obliga abordar la situaci\u00f3n del sector central de la cornisa cant\u00e1brica a principios del siglo VIII.\u201d<\/p>\n<p>Vamos a intentar resumirla, cosa que no es f\u00e1cil.<\/p>\n<p>Los argumentos de Balb\u00e1s se remiten a los testimonios de los ge\u00f3grafos romanos. Seg\u00fan estas fuentes, astures y c\u00e1ntabros contaron con una organizaci\u00f3n social basada en gentilidades o tribus. Cartularios de entre los siglos IX y X (algo parecido a t\u00edtulos de propiedad) documentan la existencia de tierras comunales que depend\u00edan de concejos de valle o aldea, formados por hombres libres que con el tiempo quedaron sometidos a v\u00ednculos de vasallaje con los centros mon\u00e1sticos y los emergentes poderes se\u00f1oriales. La articulaci\u00f3n basada en v\u00ednculos de parentesco se fue transformando entre los siglos IV y IX otra basada en relaciones de vecindad, que m\u00e1s tarde experimentaron un proceso de feudalizaci\u00f3n. No sabemos c\u00f3mo ocurri\u00f3 tal cosa, nos basamos en conjeturas.<\/p>\n<p>Balb\u00e1s sit\u00faa a los c\u00e1ntabros en un territorio mayor que la actual Cantabria, a ambos lados de la cordillera, cuyo imite occidental estar\u00eda en el r\u00edo Sella. A partir de all\u00ed comenzaba el territorio astur, tambi\u00e9n a ambas vertientes de la cordillera, y extendi\u00e9ndose por la meseta hacia el Duero. La econom\u00eda se basaba en el cultivo de cereales en la parte sur, protegidos por <em>oppida<\/em> o castros, y ganader\u00eda, mijo o panizo en la parte atl\u00e1ntica, aposentada en peque\u00f1as aldeas. Balb\u00e1s provee menuda informaci\u00f3n hist\u00f3rica y arqueol\u00f3gica para fundamentar estos argumentos.<\/p>\n<p>La conquista romana, algo anterior al inicio del siglo I consisti\u00f3 en el asedio de los <em>oppida<\/em>. Cruzaron la cordillera por el actual puerto del Escudo en el territorio c\u00e1ntabro, defendido por castros. Los testimonios arqueol\u00f3gicos son evidentes en este sentido, y revelan que el avance romano fue parecido al del franc\u00e9s en la Guerra de la Independencia, en el sentido contrario. Los romanos dispusieron guarniciones en los pasos y establecieron puertos para el comercio en el Cant\u00e1brico, <em>Portus Victoriae<\/em> (Santander) y <em>Flabi\u00f3briga<\/em> (Castro Urdiales).<\/p>\n<p>El sometimiento de los astures fue an\u00e1logo. Desde el interfluvio del Bernesga y el Esla bajaron hasta la bah\u00eda de Gij\u00f3n. Al sur de la cordillera quedan como testimonios Le\u00f3n (<em>Legio<\/em>) y Astorga (<em>Asturica Augusta<\/em>). La econom\u00eda urdida de modo eficaz en torno al comercio y la miner\u00eda, fue transform\u00e1ndose en modelo econ\u00f3mico de producci\u00f3n local a lo largo del Bajo Imperio. \u201cDurante el Bajo Imperio, las aristocracias de Cantabria y la Asturia transmontana se hab\u00edan convertido en <em>possessores<\/em> de unas haciendas cada vez m\u00e1s empobrecidas.\u201d<\/p>\n<p>Esta nobilitas provincial adquiere una creciente autonom\u00eda, aunque no tan prospera como la aristocracia b\u00e9tica. Se mudan a poblaciones fortificadas o a centros eclesi\u00e1sticos. Mientras tanto la poblaci\u00f3n no dependiente habitaba aldeas o caser\u00edos, ajenos a magnates o a autoridad estatal.<\/p>\n<p>Tenemos que saltarnos las referencias en detalle de aspectos militares sobre el emplazamiento y objetivo de las legiones romanas, dedicadas a contrarrestar el bandidaje en ubicaciones clave. Poco a poco, con el retroceso del Imperio, se convierten en ej\u00e9rcitos de <em>potentiores<\/em> o potentados. Balb\u00e1s se apoya en yacimientos arqueol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Llegan los v\u00e1ndalos asdingos en el 411, asolan la parte meridional del territorio astur y c\u00e1ntabro, pero son derrotados por los visigodos federado a Roma. Llegan los suevos y se establecen en la actual Galicia y en Asturias (provincia <em>Gallaecia<\/em>). \u201cCantabria parec\u00eda ajena a cualquier poder estatal, y la aristocracia local se organiz\u00f3 en un \u2019senado\u2019 con sede en Amaya, al sur de la cordillera.\u201d San Mill\u00e1n acude a convertir a los b\u00e1rbaros, pero pr\u00e1cticamente le echan de all\u00ed. Les vaticina tiempos peores, que llegan cuando Leovigildo, en 574 restaura la provincia a su dominio, seg\u00fan Juan de Biclaro. El uso del verbo \u201crestaurar\u201d contradice a San Isidoro, que sostiene que Leovigildo \u201cse apoder\u00f3 de los c\u00e1ntabros\u201d. Sea como fuere, cuando en 585 Leovigildo conquista el reino suevo, todo el norte peninsular se encontraba bajo la autoridad de Toledo. Especula Balb\u00e1s con la fundaci\u00f3n de una provincia de Asturia, con sede en Astorga, al igual que antes hay constancia de la constituci\u00f3n de la provincia C\u00e1ntabra, como contenci\u00f3n de los rebeldes vascones. Quedan testimonios de sublevaciones de astures y c\u00e1ntabros por razones fiscales. No obstante, de esto no puede deducirse que estos pueblos tuvieran naturaleza levantisca durante siglos. Entre de la intervenci\u00f3n de Wamba contra los vascones, de laque se habl\u00f3 en el primer cap\u00edtulo, en 673 y la de Rodrigo en 711, no hay constancia de una perpetua rebeld\u00eda. S\u00ed puede pensarse que \u201cla desintegraci\u00f3n del Estado romano y la nueva posici\u00f3n de Vasconia como espacio de fricci\u00f3n entre el reino visigodo y el franco, debieron de posibilitar que las elites locales consolidaran su poder.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Los or\u00edgenes de Pelayo<\/strong><\/p>\n<p>Seg\u00fan la fuente a la que acuda el curioso, la figura de Pelayo var\u00eda. Para la <em>Cr\u00f3nica Albendense<\/em> era hijo de Vermudo y nieto de Rodrigo. Otra versi\u00f3n le hace hijo del duque Favila, y la <em>Rotense<\/em> a\u00f1ade que hab\u00eda sido espatario de Witiza y de Rodrigo.<\/p>\n<p>Que los godos emigraron de la meseta hasta m\u00e1s all\u00e1 de los Picos de Europa es algo que confirma la arqueolog\u00eda, los cementerios del siglo VIII incrementan sus enterramientos.<\/p>\n<p>Advierte Balb\u00e1s tambi\u00e9n que las cr\u00f3nicas escritas por encargo contienen arbitrariedades evidentes. Por ejemplo, la de Alfonso III relata que el futuro rey Witiza asesin\u00f3 al duque Favila, padre de Pelayo de un estacazo en la cabeza por causa de su esposa, y que ya en el trono expuls\u00f3 a Pelayo de Toledo. La cr\u00f3nica de sucesos y la violencia de g\u00e9nero son frecuentes en las cr\u00f3nicas medievales. Ve Balb\u00e1s mala intenci\u00f3n en el relato, fabricado para da\u00f1ar la memoria de Witiza, y que permite sospechar una falsedad en este episodio. Tambi\u00e9n resulta dudoso el motivo de la revuelta de los c\u00e1ntabros y astures dirigidos por Pelayo. Ye hemos referido antes la historia de Munnuza, relatada por un correligionario \u00e1rabe, enviando a Pelayo a C\u00f3rdoba para desposarse con su hermana.<\/p>\n<p>El \u00faltimo objeto de duda es la fecha.<\/p>\n<p>Sobre el motivo los historiadores modernos suponen que fue de origen fiscal, aumento de impuesto, y sucedi\u00f3 en otras regiones del califato.<\/p>\n<p>La creciente presi\u00f3n fiscal sobre la poblaci\u00f3n procede de que \u201cla conquista de un territorio solo se afianzaba con la instauraci\u00f3n, de un sistema fiscal que permitiera a la elite invasora de una parte de los excedentes agr\u00edcolas y ganaderos\u2026 Para la <em>nobilitas<\/em> asturromana el reconocimiento de una nueva autoridad no deb\u00eda suponer un gran cambio. No obstante, cuando el califato inicia una pol\u00edtica de ocupaci\u00f3n mediante guarniciones para imponer su sistema fiscal la hostilidad hacia el poder isl\u00e1mico debi\u00f3 de incrementarse\u201d. A\u00f1ade una vez m\u00e1s Balb\u00e1s que \u201cla recaudaci\u00f3n fiscal resultaba casi indistinguible del bot\u00edn de guerra, pues s\u00f3lo se hac\u00eda efectiva <em>manu militari<\/em>.\u201d E insiste \u201cen caso de que sus recursos militares estuvieran comprometidos en otras acciones, o que los poderes locales acrecentaran el suyo, surg\u00edan revueltas.\u201d<\/p>\n<p>Hasta Abderram\u00e1n III no se solvent\u00f3 el asunto mediante una mezcla de poder militar y legitimaci\u00f3n religiosa, \u201calgo que s\u00f3lo fue posible tras un paulatino periodo de aculturaci\u00f3n.\u201d Que dur\u00f3 casi tres siglos, a\u00f1ado yo.<\/p>\n<p>Destaca una f\u00f3rmula de \u201caculturaci\u00f3n\u201d inasequible a los cristianos: la posibilidad de un musulm\u00e1n de tener varias esposas, sin que la religi\u00f3n de ellas fuera obst\u00e1culo, garantizaba una descendencia masculina musulmana, por imposici\u00f3n de la ley. Los linajes \u00e1rabes gozaban de ventaja \u201cbiol\u00f3gica\u201d en sus eventuales relaciones matrimoniales con las familias ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Esto me hace pensar en la fecundidad de las familias musulmanas que residen en esta Europa de hijos \u00fanicos. Los varones musulmanes no tienen necesidad de casarse con varias mujeres, les basta con una que sea f\u00e9rtil.<\/p>\n<p>Semejante problema era todav\u00eda inexistente en los albores de la invasi\u00f3n. Entonces, el abuso consist\u00eda en que el patrimonio de la mujer cristiana pasaba a manos \u00e1rabes. Por lo que \u201clos motivos de la rebeli\u00f3n pelagiana, en definitiva, pudieron ser m\u00faltiples e incluir factores como las identidades \u00e9tnicas y las diferencias de credo. La aparici\u00f3n de un enemigo externo pudo servir para afianzar la jefatura de Pelayo entre asturromanos y visigodos.\u201d<\/p>\n<p>Por eso Munnuza se deshace de Pelayo envi\u00e1ndolo a C\u00f3rdoba, seg\u00fan una de las fuentes musulmanas. Escapa, regresa y encabeza la sublevaci\u00f3n. El dato del env\u00edo a C\u00f3rdoba no lo mencionan las fuentes cristianas, porque quiz\u00e1 restaba lustre al nuevo h\u00e9roe. Una contradicci\u00f3n surge al comprobar que la fuente musulmana que narra este hecho se basa en la cr\u00f3nica alfons\u00ed. Fuera como fuese, el hecho es que Pelayo encabeza la rebeli\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n subraya Balb\u00e1s que las descripciones de las cr\u00f3nicas de la primera acci\u00f3n de los rebeldes est\u00e1n confirmadas por la arqueolog\u00eda. Se detiene en el an\u00e1lisis de los restos arqueol\u00f3gicos de murallas en los pasos monta\u00f1osos, que proceden de \u00e9poca romana y visigoda. Argumentos que damos por buenos y dejamos fuera de este resumen que no puede ser tan minucioso.<\/p>\n<p>Estas consideraciones sobre la penetraci\u00f3n musulmana hasta la costa cant\u00e1brica, que requer\u00eda el dominio de las fortificaciones en unas monta\u00f1as de dif\u00edcil paso, las hace con detenimiento Balb\u00e1s para discernir una pol\u00e9mica en los estudios sobre la conquista musulmana.<\/p>\n<p>\u201cUn debate persistente acerca de la conquista isl\u00e1mica de Spania intenta dilucidar si estuvo protagonizada por una reducida \u00e9lite de guerreros, ya fueran \u00e1rabes o bereberes, que tomaron mujeres locales, o si supuso la llegada de un elevado n\u00famero de poblaci\u00f3n norteafricana. Cabilas enteres con mujeres y ni\u00f1os.\u201d<\/p>\n<p>Se han realizado estudios gen\u00e9ticos en enterramientos, y aunque la presencia de norteafricanos es manifiesta, no es determinante.<\/p>\n<p>\u201cEsta desconcertante mezcla de violencia y aculturaci\u00f3n temprana desaf\u00eda los prejuicios tanto de quienes establecen fronteras n\u00edtidas e infranqueables, fruto de proyectar sobre el pasado las identidades nacionales modernas, como de aquellos que fantasean con una beat\u00edfica conquista.\u201d<\/p>\n<p><strong>La rebeli\u00f3n pelagiana y el santuario de Covadonga<\/strong><\/p>\n<p>De la <em>Cr\u00f3nica de Alfonso III<\/em> puede desprenderse que Pelayo manten\u00eda negociaciones con los musulmanes. Estos le citan en Brece con el prop\u00f3sito de apresarle. Pelayo escapa a u\u00f1a de caballo, cruza un r\u00edo Pilo\u00f1a crecido y embravecido, y se mete en los Picos de Europa. Cuando vuelve a aparecer es un guerrero con hueste numerosa que termina con los musulmanes en Covadonga.<\/p>\n<p>Balb\u00e1s recuerda la orograf\u00eda del terreno, usando la descripci\u00f3n minuciosa de la batalla que hiciera S\u00e1nchez Albornoz en sus Or\u00edgenes de la Naci\u00f3n Espa\u00f1ola. Yo he le\u00eddo el primero de los tres vol\u00famenes con un Atlas al lado y Confieso que me perd\u00eda en cada p\u00e1gina. Voy a ver c\u00f3mo me las apa\u00f1o para ser breve y clara.<\/p>\n<p>La cr\u00f3nica alfons\u00ed menciona Cangas de On\u00eds como <em>locum Canincas<\/em>, cien a\u00f1os despu\u00e9s de ser la primera capital del reino de Asturias segu\u00eda careciendo de rasgo urbano. Pero la comarca deb\u00eda de estar romanizada a juzgar por el conjunto epigr\u00e1fico que alberga. Tambien hay restos visigodos, entre ellos estructuras defensivas. Una ojeada al mapa muestra que Cangas se encuentra hoy en la nacional 625, que la conecta con Arriondas y Ribadesella en el Cant\u00e1brico, siguiendo el r\u00edo Sella hacia el norte; y hacia el sur la carretera llega a Ria\u00f1o, al lado meridional de la cordillera. Me parece m\u00e1s gr\u00e1fica la se\u00f1alizaci\u00f3n moderna, pero est\u00e1 claro que hoy y hace mil a\u00f1os supone el camino m\u00e1s sencillo entre la Valladolid, Palencia o Burgos y el Cant\u00e1brico, en concreto Gij\u00f3n, donde ten\u00eda su cuartel del moro Munnuza. Tambi\u00e9n se llega a Gij\u00f3n desde Le\u00f3n por Oviedo por la nacional 630 y luego la A 66. Pero este recorrido nos aleja de Cangas y de Covadonga, el escenario de la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en t\u00e9rminos generales sirve recordar que los picos de Europa, un macizo formidable, se hallan al este de Covadonga, y m\u00e1s all\u00e1 de ellos la comarca de Li\u00e9bana, la menos accesible de esa parte.<\/p>\n<p>Es en Li\u00e9bana donde nos recuerda Balb\u00e1s que hay restos de campamentos y castros romanos de las guerras c\u00e1ntabras. Es posible que, debido entre otras cosas a la aspereza del terreno se refugiaran all\u00ed hispanogodos. D\u00e9cadas despu\u00e9s de Covadonga aparece en un ceo bio de Li\u00e9bana el c\u00e9lebre Beato, por su comentarios al Apocalipsis y por la defensa de la divinidad de Cristo frente a los unitaristas del arzobispo Elipando de Toledo, como hemos visto en anterior cap\u00edtulo. Seg\u00fan el archivo monacal de La Hermida, cercano al cenobio de Santo Toribio, se constata la existencia en los siglos VIII y IX de una sociedad campesina apenas jerarquizada. Aldeas como el actual Potes contaban con fortificaciones.<\/p>\n<p>Dada esta geograf\u00eda, dice Balb\u00e1s, no resulta extra\u00f1o que Pelayo buscara refugio en torno a los Picos de Europa. La comarca del r\u00edo G\u00fce\u00f1a que, para hacernos una idea cartogr\u00e1fica, corre paralelo (o al rev\u00e9s) de la carretera AS 114 de Cangas de On\u00eds hacia el este, por el sur de los Picos. Pues bien, esta comarca contiene evidencias de poblamiento tardoantiguo, y sus lugare\u00f1os se reun\u00edan en <em>concilium<\/em> o <em>conventus publicus vicinorum<\/em>, donde se debat\u00edan problemas cotidianos o extraordinarios a toque de cuerno.\u00a0 Del mismo modo pudo Pelayo reunir a quienes formaron luego sus huestes. Contando con la animosidad tradicional de vascones, c\u00e1ntabros y astures, dice Balb\u00e1s, citando\u00a0 a Hugh Kennedy, es natural que el campesinado de toda esta zona monta\u00f1osa estuviera en cierta forma paramilitarizado.<\/p>\n<p>Balb\u00e1s deduce de la <em>Rotense<\/em> que la hueste de Pelayo estuviera formada por \u201chombres libres con armamento ligero o de fortuna, junto a un reducido n\u00facleo de magnates con sus s\u00e9quitos armados\u201d. Tambi\u00e9n pod\u00eda haber guerreros m\u00e1s o menos de oficio.<\/p>\n<p>La leyenda habla de un militar musulm\u00e1n, Alqama. Balb\u00e1s le supone jefe de la guarnici\u00f3n de Astorga, situada a 165 kil\u00f3metros al sur de Gij\u00f3n. Al enterarse de la sublevaci\u00f3n de Pelayo en esta zona, se encamina con tropa a Gij\u00f3n por el camino de la Mesa, m\u00e1s o menos, y s\u00f3lo para entendernos geogr\u00e1ficamente, por la Nacional 630. Tambi\u00e9n habla la leyenda del env\u00edo de tropas desde C\u00f3rdoba, algo improbable porque la fuerza m\u00e1s importante de los musulmanes se hallaba en el mediod\u00eda galo, y s\u00f3lo habr\u00eda sido enviada en el caso de una rebeli\u00f3n de gran entidad, que no era el caso.<\/p>\n<p>Pelayo se repliega hacia Cangas de On\u00eds, y luego por el r\u00edo G\u00fce\u00f1a va a ocultarse\u00a0 en Covadonga por la senda del monte Auseva. Ya estamos en el escenario glorioso.<\/p>\n<p>Covadonga se encuentra al fondo de un valle en una angosta depresi\u00f3n cerrada por las empinadas estribaciones del monte Auseva. En la pared noroeste se halla la Santa Cueva, y bajo ella un lago donde se acumula el agua de una cascada de veinte metros. Si se asciende entre robles, fresnos y arces, se accede al macizo occidental de los Picos de Europa.<\/p>\n<p>No se conserva documentaci\u00f3n sobre los or\u00edgenes del santuario. Una cita de 1789 habla de documentos que atribuyen la construcci\u00f3n a Alfonso I, pero es una falsificaci\u00f3n. En alg\u00fan momento del Medievo se construy\u00f3 un templo de madera, luego renovado. Pero se quem\u00f3. Hasta 1868 no se inici\u00f3 la construcci\u00f3n gracias al empe\u00f1o del obispo de Oviedo.<\/p>\n<p>La <em>Cr\u00f3nica de Alfonso III<\/em> la denomina <em>cova Dominica<\/em>, cueva de la Se\u00f1ora. Pero el origen m\u00e1s antiguo es <em>Cova d\u2019onnica<\/em>, del c\u00e9ltico \u201cfuente\u201d. Otro nombre ga\u00e9lico puede ser el del r\u00edo Deva, que significa \u201cdiosa\u201d. Balb\u00e1s se\u00f1ala otras coincidencias geogr\u00e1ficas en la zona c\u00e1ntabra y astur sobre deidades celtas, y tambi\u00e9n iberas en sitios m\u00e1s alejados. Luego entra en un discurso etnogr\u00e1fico sobre la diosa Diana y la supuesta destrucci\u00f3n de templos y santuarios paganos despu\u00e9s del edicto de Teodosio, que fue menor de la que se dice.<\/p>\n<p>Los manantiales sagrados y el agua como elemento purificador a trav\u00e9s del bautismo los cita asimismo Bal\u00e1s, y el esfuerzo de los concilios toledanos por extirpar el paganismo rural.<\/p>\n<p>La cueva Santa est\u00e1 llena de exvotos, una tradici\u00f3n tambi\u00e9n pagana, probablemente anterior a la batalla de Covadonga. \u201cLa ermita de Socueva [no muy alejada de Covadonga] nos permite constatar que esta labor de transformaci\u00f3n de cuevas sagradas en templos cristianos se estaba llevando a cabo en la \u00e9poca de la rebeli\u00f3n pelagiana incluso en comarcas muy apartadas.\u201d En definitiva, lo que viene a decir Balb\u00e1s es que es muy posible que la cristianizaci\u00f3n de esas remotas monta\u00f1as c\u00e1ntabras y astures fuera poco efectiva.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n se centra en Alqama. Ante la llegada del ej\u00e9rcito musulm\u00e1n, Pelayo y su gente se refugian en los valles angostos donde pueden acceder a los pastizales para los reba\u00f1os que llevaban con ellos. Alquama, dice, no debi\u00f3 perseguirlos siguiendo el mismo itinerario para no caer en una celada, y debi\u00f3 seguir el camino que avanza por la sierra.<\/p>\n<p>Sobre el n\u00famero de la hueste sarracena, Balb\u00e1s rebaja los 185.000 guerreros a unos mil, entre bereberes y \u00e1rabes. Razona que resulta errado y tendencioso hablar de \u201cescaramuza\u201d, que es un choque sin consecuencias, porque la mayor\u00eda de las batallas durante la Reconquista estaban protagonizadas por un n\u00famero no numeroso de combatientes, por razones t\u00e1cticas. Precisa que los <em>fundibalus<\/em> de los musulmanes no eran catapultas, sino hondas atadas a un asta de madera que lanzaba piedras. Tampoco pudieron los atacantes \u201crodear\u201d la cueva, porque es imposible.<\/p>\n<p>\u201cLa batalla de Covadonga, en definitiva, pudo consistir en un intercambio de proyectiles seguido de un ataque a la parte central o posterior de la columna musulmana que avanzaba por la sierra. Lo que explica que la vanguardia huyera atravesando los Picos de Europa.\u201d<\/p>\n<\/div><\/div><div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_single_image image=&#8221;15804&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Existe hoy una Ruta de la Reconquista (GR-202) que sigue el detallado relato de Claudio S\u00e1nchez Albornoz. En la reproducci\u00f3n del mapa de Balb\u00e1s se observa el itinerario musulm\u00e1n por el r\u00edo G\u00fce\u00f1a, en persecuci\u00f3n de las huestes de Pelayo. M\u00e1s all\u00e1 de Cangas, Alqama sube a las cumbres para atacar desde arriba a los no tan cristianos como cre\u00edamos, y al ser derrotados en el primer empuje, huyen por arriba hacia el terrible macizo de los Picos de Europa.<\/p>\n<p>En general Balb\u00e1s da cr\u00e9dito a S\u00e1nchez Albornoz, descontando su ret\u00f3rica, pero encuentra l\u00f3gica y natural la ruta de huida, que pasa por verdaderos infiernos, cuya sola menci\u00f3n pone la piel de gallina: la garganta del Cares, canal de Culiembro, el murall\u00f3n de Almuesa, Bulnes, localidad que hoy solo es accesible por funicular. Y eso que no mencionamos el itinerario hacia oriente por la hoya de Li\u00e9bana. Despu\u00e9s de tres jornadas de huida, a los fugitivos se les echa encima un alud en el monte Subiedes. Desde luego a los sobrevivientes no les quedaron ganas de regresar en busca de venganza.<\/p>\n<p>Al conocer la derrota, Munnuza se apresur\u00f3 a abandonar Gij\u00f3n con los restos de la guarnici\u00f3n. Se supone que camino de Astorga o Le\u00f3n. Pero sufri\u00f3 una emboscada y pereci\u00f3. Las cr\u00f3nicas no se ponen de acuerdo en la ubicaci\u00f3n de esta batalla, posiblemente a veinte kil\u00f3metros al sur de Oviedo. D\u00e9cadas despu\u00e9s, las tropas de Alfonso II emboscaron a las del emir de C\u00f3rdoba que regresaban a la meseta despu\u00e9s de asolar Oviedo. A partir de entonces los musulmanes evitaron la cordillera Cant\u00e1brica en sus incursiones, y las efectuaron desde Galicia. La monta\u00f1a se convirti\u00f3 en barrera defensiva esencial para la supervivencia de los cristianos, o ese agregado \u00e9tnico del que surgi\u00f3 siglos despu\u00e9s la naci\u00f3n espa\u00f1ola.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Covadonga, mito fundacional<\/strong><\/p>\n<p>Dedica Balb\u00e1s el \u00faltimo tramo de este pen\u00faltimo cap\u00edtulo a una reflexi\u00f3n documentada sobre la interpretaci\u00f3n y el uso que se ha dado a la batalla de Covadonga en el transcurso de los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cEn el \u2018rearme ideol\u00f3gico\u2019 cristiano ante al-\u00c1ndalus, iniciado en el siglo VIII, parecen surgir diversas tradiciones en pugna. <em>La Cr\u00f3nica de Alfonso III<\/em> no menciona la pol\u00e9mica adopcionista protagonizada por Elipando y Beato de Li\u00e9bana, que supuso la independencia doctrinal asturiana con respecto a Toledo, ni tampoco el \u2018descubrimiento\u2019 del sepulcro de Santiago\u2026 Un documento de donaci\u00f3n del siglo XI, redactado de la sede compostelana de Iria Flavia, incluye un breve texto hist\u00f3rico que no hace menci\u00f3n alguna a Covadonga.\u201d<\/p>\n<p>Los capitulares emitidos por Carlomagno en relaci\u00f3n con la conquista de Barcelona justifican las campa\u00f1as al sur de los Pirineos con las peticiones de auxilio de los <em>hispani<\/em>, que aceptan voluntariamente la soberan\u00eda franca.<\/p>\n<p>La ideolog\u00eda de la Reconquista aparece por primera vez en la <em>Chronologia regnum gothorum<\/em>, compuesta entre 774 y 800. Un siglo despu\u00e9s, la llamada <em>Cr\u00f3nica Prof\u00e9tica<\/em> anuncia que el rey Magno est\u00e1 llamado a restaurar el reino de los godos. Este supuesto, la restauraci\u00f3n del reino visigodo, fue un entramado ideol\u00f3gico para justificar las campa\u00f1as militares contra Al\u00e1ndalus, con independencia de sus objetivos reales y concretos; se trataba de una causa com\u00fan y leg\u00edtima.<\/p>\n<p>Recuerda Balb\u00e1s que la <em>Historia Silense<\/em> (1109-1118) se\u00f1ala que la victoria de Covadonga se debi\u00f3 a la intervenci\u00f3n de la Virgen, invocada por Pelayo. Esto supone el inicio de una \u201cfeminizaci\u00f3n de la piedad\u201d, que culmina con las <em>C\u00e1ntigas de Santa Mar\u00eda<\/em> de Alfonso X. En este siglo aparecen tres cr\u00f3nicas hist\u00f3ricas que constituyen \u201cel relato can\u00f3nico acerca de la rebeli\u00f3n pelagiana y el surgimiento del reino de Asturias como germen de Castilla.\u201d De este modo, la batalla de Covadonga se alz\u00f3 como el mito fundacional de la naci\u00f3n espa\u00f1ola, \u201cuna visi\u00f3n etnopatri\u00f3tica plenamente plasmada, a finales del siglo XVI, en la monumental <em>Historia General de Espa\u00f1a<\/em>, de Juan de Mariana\u201d, tema que asumen los \u201cintelectuales\u201d que se sucedieron al cabo de los siglos.<\/p>\n<p>Precisa Balb\u00e1s que aunque se otorgue funci\u00f3n etiol\u00f3gica a un supuesto pret\u00e9rito no significa necesariamente que se trate de un mito en el sentido de algo ficticio, sino atribuir a un hecho hist\u00f3rico un significado espec\u00edfico. Algo parecido hacen los borbones, dice Balb\u00e1s, en el siglo XVIII cuando se establecen en Espa\u00f1a, para sustituir la \u201ccorrupci\u00f3n\u201d de los Habsburgo. Luego Covadonga se convertir\u00eda en s\u00edmbolo de disputas entre conservadores y liberales. Y menciona obras literarias del siglo XIX en las que se trata la heroicidad de los resistentes.<\/p>\n<p>La estrecha vinculaci\u00f3n entre Iglesia, Monarqu\u00eda y Covadonga hizo que los liberales se distanciaran del \u201cmito\u201d, en especial despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de 1868. Construido el santuario de Covadonga gracias al celo del obispo de Oviedo tras la restauraci\u00f3n borb\u00f3nica, Covadonga fue perdiendo \u201cfuelle fundacional\u201d. En las \u00faltimas d\u00e9cadas, los estudios en relaci\u00f3n con Covadonga han tendido a considerar la batalla como una simple materia prima del \u2018relato nacional-cat\u00f3lico\u2019 antes que un hecho hist\u00f3rico en s\u00ed mismo\u201d.<\/p>\n<p>Lamenta Balb\u00e1s la identificaci\u00f3n que algunos historiadores hacen de Covadonga con el franquismo, soslayando los problemas que algunos de sus investigadores notables, como Men\u00e9ndez Pidal, tuvieron con la dictadura, o el hecho incontrovertible de que Claudio S\u00e1nchez Albornoz, gran propagandista de Covadonga, fuera presidente de la Rep\u00fablica en el exilio. Equipara la actitud de los \u201cdeconstructivistas\u201d de mitos a los terraplanistas. Y ofrece una larga cita de dos historiadores que aseguran que el mito de Covadonga aparece, tal cual, en las Guerras M\u00e9dicas de los griegos o en la misma Biblia. Balb\u00e1s desmonta estos argumentos con datos bastante s\u00f3lidos de la historia que los deconstructivistas confunden interesadamente.<\/p>\n<p>Otra larga y conveniente cita:<\/p>\n<p>\u201cEl relato de Covadonga, insertado en la cr\u00f3nica de Alfonso III, no es un parte de guerra, sino la interpretaci\u00f3n del desarrollo y desenlace de una batalla a partir de los recursos ling\u00fc\u00edsticos y referentes culturales de un autor medieval. Para quienes pose\u00edan una visi\u00f3n mitol\u00f3gica de la realidad, un hecho hist\u00f3rico s\u00f3lo era relevante en la medida en que serv\u00eda para establecer una lectura moral que afectase a la acci\u00f3n del presente para alcanzar una realidad futura.\u201d<\/p>\n<p>El lector interesado en el libro que resumimos tiene tambi\u00e9n una base documental en las notas que el autor coloca al final de cada cap\u00edtulo, a veces subcap\u00edtulos brillantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El colapso<\/strong><\/p>\n<p>Regresa Balb\u00e1s a Oriente, y nos recuerda que el califa ibn Abd al-Malik, que sucedi\u00f3 a su impetuoso hermano Yazid II fue un gobernante codicioso de riquezas, seg\u00fan le concept\u00faa la <em>Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe<\/em>. La consecuencia fue la tercera <em>fitna<\/em> o guerra civil entre \u00e1rabes. La dinast\u00eda Omeya fue derrocada por la abas\u00ed. \u201cEl fracaso al integrar a los maulas o neoconversos en la estructura pol\u00edtica del califato, junto con otras corrientes isl\u00e1micas, como los chi\u00edtas y los jariy\u00edes acabaron conformando un poderoso frente antiomeya.\u201d A esto hay que a\u00f1adir una sucesi\u00f3n de derrotas de los omeyas en sus diversos frentes de conquista, que mermaron su fuerza. Una de ellas fue la victoria de Carlos Martel en Poitiers en 732. Otra, la gran rebeli\u00f3n bereber de 740. Un error considerable del \u00faltimo califa omeya fue la inexistencia de una estrategia diplom\u00e1tica, su objetivo era el dominio universal, basado en el convencimiento de que la paz verdadera s\u00f3lo pod\u00eda alcanzarse cuando el enemigo aceptara el islam o un estatus vasallo.<\/p>\n<p>El islam hab\u00eda derrotado a dos imperios merced a su potencia militar y a circunstancias adversas para los antiguos poderes como la peste y la sequ\u00eda. Se hab\u00edan acostumbrado a financiar cada campa\u00f1a con el bot\u00edn de la anterior, de modo que detener las conquistas supon\u00eda un desastre fiscal.<\/p>\n<p>La dinast\u00eda abas\u00ed se resign\u00f3 a cortar las prolongadas campa\u00f1as en los confines del imperio musulm\u00e1n contra los bizantinos, vencidos en varias ocasiones por estos. La acci\u00f3n del califato se limit\u00f3 a algaz\u00faas en verano.<\/p>\n<p>Otro frente que se deterior\u00f3 fue el j\u00e1zaro, en el C\u00e1ucaso. En 730, en Azdarbil, un contingente j\u00e1zaro derrot\u00f3 a los musulmanes dentro de las fronteras del califato. Sigui\u00f3 una contraofensiva musulmana, que consigui\u00f3 paralizar a los j\u00e1zaros. Seg\u00fan la tradici\u00f3n isl\u00e1mica, se convirtieron al islam; seg\u00fan la historia lo hicieron al juda\u00edsmo, para distanciarse tanto de cristianos como de musulmanes.<\/p>\n<p>Balb\u00e1s cita al historiador ingl\u00e9s del siglo XVIII Edward Gibbon, que confirma que la derrota musulmana en Poitiers fren\u00f3 la expansi\u00f3n isl\u00e1mica, que podr\u00eda haber llegado a Polonia y a Inglaterra y cambiado la historia. Ironiza de inmediato Balb\u00e1s: \u201cComo suele ser habitual, el hipercriticismo moderno ha llegado incluso a negar que se tratara de una victoria franca.\u201d<\/p>\n<p>Detalles como el que sigue revelan lo intrincado de las relaciones pol\u00edticas y religiosas en aquella \u00e9poca: un militar musulm\u00e1n bereber llamado Munnuza, jefe de la Cerda\u00f1a, se ali\u00f3 con el duque Eudes de Aquitania para combatir a sus correligionarios que proced\u00edan de C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p>Detalla las incursiones \u00e1rabes en el actual sur de Francia, llegando hasta Lyon. Para ello utiliza a la <em>Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe<\/em>, redactada veinte a\u00f1os despu\u00e9s de la batalla de Poitiers, en la que muri\u00f3 el val\u00ed, y la tropa musulmana abandon\u00f3 el campamento por la noche, con muchas de sus pertenencias. Despu\u00e9s de este fracaso \u00e1rabe, Carlos Martel sigui\u00f3 tomando ciudades conquistadas por los islamistas, y asent\u00f3 el poder franco sobre un territorio que luego permitir\u00eda a su nieto el emperador Carlomagno adentrarse al sur de los Pirineos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La rebeli\u00f3n de los bereberes<\/strong><\/p>\n<p>El postrer intento del val\u00ed de C\u00f3rdoba por extender los dominios musulmanes al norte de los Pirineos se vio frustrado por la rebeli\u00f3n de los bereberes en \u00c1frica. Ibn al-Hajjaj al-Saluli se encontrabab con una formidable hueste en Zaragoza cuando recibi\u00f3 noticias de una gran revuelta en \u00c1frica.<\/p>\n<p>La rebeli\u00f3n estall\u00f3 en agosto de 740 liderada por un tal Maysara al-Faqir, un maula de la Tingitania, que se proclam\u00f3 califa. Aprovechando la ausencia de tropas en la pen\u00ednsula y de una expedici\u00f3n naval musulmana contra la Sicilia romana tom\u00f3 la guarnici\u00f3n de T\u00e1nger y aniquil\u00f3 a la guarnici\u00f3n \u00e1rabe. Luego sigui\u00f3 hacia el sur, atacando otro campamento omeya, que tambi\u00e9n extermin\u00f3, y se apoder\u00f3 de la zona del Magreb equivalente al actual Marruecos.<\/p>\n<p>Un ej\u00e9rcito enviado por el gobernador de Ifriqiya tambi\u00e9n fue vencido, y la rebeli\u00f3n se extendi\u00f3 por todo el norte del continente. Las batallas se sucedieron, con bajas en los dos campos enemigos.<\/p>\n<p>En Al\u00e1ndalus, al Saluli fue depuesto y liquidado por una insurrecci\u00f3n de tropas \u00e1rabes.<\/p>\n<p>El califa de Damasco envi\u00f3 un ej\u00e9rcito de \u00e1rabes, yemen\u00edes y sirios al mando de Kutum ibn-Iyad al-Qasi, que recorri\u00f3 el mismo itinerario que las primeras tropas \u00e1rabes camino de occidente, recogiendo refuerzos en Egipto y en Tripolitania. Pero a pesar de su ingente n\u00famero fueron derrotados. Asegura Balb\u00e1s que la batalla de Wadi Seb\u00fa supuso \u201cuna cat\u00e1strofe de enorme magnitud para el ej\u00e9rcito sirio, los cimientos del r\u00e9gimen omeya, y acarre\u00f3 unas consecuencias de primer orden para al-\u00c1ndalus.\u201d<\/p>\n<p>Refugiados los \u00e1rabes en Ceuta reclamaron la ayuda del val\u00ed de C\u00f3rdoba, que se desentendi\u00f3 de ellos, hasta que la revuelta bereber contagi\u00f3 a la pen\u00ednsula. Las guarniciones bereberes de <em>Gallaecia<\/em> y de los pasos del Sistema Central se sublevaron y expulsaron a los \u00e1rabes de Astorga. Varias columnas bereberes se dirigieron a C\u00f3rdoba. Fueron derrotadas por los \u00e1rabes en Talavera, y otra columna que se dirig\u00eda a Algeciras tambi\u00e9n fue vencida por los sirios de Ceuta, que hab\u00edan desembarcado en Al\u00e1ndalus.<\/p>\n<p>Estos \u00e1rabes se dirigen a C\u00f3rdoba y desposeen al gobernador. Refugiados en M\u00e9rida y Zaragoza los hijos de \u00e9ste, forman un frente antisirio con bereberes. Por ahorrarnos m\u00e1s complicaciones de nombres y batallas, a principios de 743 lleg\u00f3 a la Pen\u00ednsula un nuevo val\u00ed, que restaur\u00f3 el orden.<\/p>\n<p>Pero los caprichos impenetrables del destino, dicho esto tambi\u00e9n por resumir, derrumban la dinast\u00eda Omeya en Damasco en una cruenta guerra civil que dura dos a\u00f1os, a\u00f1adi\u00e9ndose a las desgracias una sequ\u00eda y una hambruna.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La g\u00e9nesis de un reino<\/strong><\/p>\n<p>Se\u00f1ala Balb\u00e1s que \u201cel <em>palatium<\/em> de Pelayo y su hijo Favila en Canicas es posible que estuviera construido con madera y zarzo\u201d. Ortro monumento todav\u00eda persiste, la bas\u00edlica de la Santa Cruz, en Cangas de On\u00eds, capital del nuevo reino, edificada sobre un dolmen del tercer milenio antes de Cristo, el a\u00f1o de la muerte de Pelayo.<\/p>\n<p>\u201cAdem\u00e1s del n\u00facleo de resistencia en las Primorias [territorio entre Asturias y Cantabria], hab\u00eda surgido otro en la antigua provincia de Cantabria, gobernada por un duque provincial llamado Pedro\u201d. La muerte prematura de Favila o F\u00e1ffila, atacado por un oso, coloc\u00f3 en el nuevo trono a Alfonso, hijo de ese Pedro, casado con Ermesinda, hija de Pelayo, en una alianza pol\u00edtica para resistir mejor las embestidas de C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p>Dice Balb\u00e1s que este cambio de dinast\u00eda, porque seg\u00fan alguna cr\u00f3nica Favila ten\u00eda hijos menores, pudo provocar alg\u00fan conflicto entre linajes, ausente en las cr\u00f3nicas alfons\u00edes.<\/p>\n<p>Asturia era el nombre del territorio de los astures, que en las cr\u00f3nicas ovetenses pasa a ser Asturias, acaso para englobar territorios m\u00e1s amplios.<\/p>\n<p>Alfonso fue \u201celegido rey por todo el pueblo\u201d, dice la <em>Cr\u00f3nica Rotense<\/em>. \u201cPor ese tiempo se pueblan Asturias, Primorias, Li\u00e9bana, Transmiera, Sopuerta, Carranza, las Vardulias, que ahora se llaman Castilla, y la parte mar\u00edtima de Galicia. Fue un var\u00f3n grande, querido por Dios y por todos. Construy\u00f3 muchas bas\u00edlicas. Vivi\u00f3 en el trono dieciocho a\u00f1os. Falleci\u00f3 de muerte natural.\u201d<\/p>\n<p>Esta ofensiva sobre la meseta norte la testimonian tambi\u00e9n los <em>Ajbar Ma<\/em>ymua y la <em>Cr\u00f3nica Albeldense<\/em>.<\/p>\n<p>De ellas se deduce Claudio S\u00e1nchez Albornoz que la intenci\u00f3n de Alfonso fue dejar desiertas de poblamiento las tierras del Duero, para que los musulmanes no pudieran abastecerse. No obstante, la arqueolog\u00eda demuestra que alg\u00fan poblamiento hubo en la zona entre los siglos VIII y X, pero sin articulaci\u00f3n pol\u00edtica. La clase dirigente de esa zona debi\u00f3 de marchar al norte con Alfonso. A\u00f1ade Balb\u00e1s que las circunstancias que hicieron posible esta estrategia de Alfonso fueron el abandono de las guarniciones bereberes del Duero como consecuencia de la gran rebeli\u00f3n bereber que hemos citado ante.<\/p>\n<p>\u201cEste contexto geopol\u00edtico resulto clave para la consolidaci\u00f3n del n\u00facleo de resistencia norte\u00f1o: del mismo modo que Tariq sac\u00f3 partido a los conflictos internos del Estado visigodo para destruirlo, Alfonso hizo lo propio para fraguar los cimientos de un nuevo reino\u201d.<\/p>\n<p>Y concluye su ensayo Balb\u00e1s con una referencia a la llegada de Abd al-Rahman ibn Muawiya, escapado de Damasco, uno de los pocos omeyas que sobrevivieron. La\u00a0 aparici\u00f3n del \u00faltimo omeya se complace en las leyendas, si bien es evidente que el periplo del joven Abderram\u00e1n debi\u00f3 ser en extremo complicado.<\/p>\n<p>Resume Balb\u00e1s el cambio de dinast\u00eda. El golpe de Estado contra un califa licencioso, al-Walid ibn Yaziz, en 743. La guerra por la sucesi\u00f3n fue cruel y tuvo sucesivos protagonistas. En 744 Marwan ibn Muhammad, gobernador de Armenia entr\u00f3 en Damasco y se proclam\u00f3 Califa. El conflicto se mantuvo, esta vez con un protagonista ajeno a los Omeya, Ab\u00fa Muslim al Joras\u00e1n, un maula cuya figura est\u00e1 rodeada de misterio, con un estandarte negro. Joras\u00e1n era un territorio f\u00e9rtil para todo tipo de conflictos, con \u00e1rabes, yemen\u00edes, maulas iranios, y descendientes de matrimonios mixtos. De este l\u00edo violento surgi\u00f3 Ab\u00fa al-Abb\u00e1s, que se dec\u00eda descendiente de un t\u00edo de Mahoma, y promet\u00eda una vuelta al esp\u00edritu del islam primigenio y la equiparaci\u00f3n de derechos entre todos los musulmanes, sin importar su origen \u00e9tnico.<\/p>\n<p>Vencidos los Omeyas en la batalla de Zab, los abas\u00edes se dedicaron a eliminar sistem\u00e1ticamente a todos los Omeyas. S\u00f3lo se salv\u00f3 el que conocemos en Espa\u00f1a por Abderram\u00e1n I. Escap\u00f3 de Damasco y con la ayuda de un maula fiel viaj\u00f3 por el norte de \u00c1frica apoy\u00e1ndose en que su madre era una bereber de la tribu Nafda. \u201cEl Magreb se hab\u00eda convertido en un mosaico de emiratos e imanatos, el azar le condujo a la Cabilia, con su linaje materno, y s\u00f3lo entonces puso los ojos en la Pen\u00ednsula, el <em>finis terrae<\/em> isl\u00e1mico.\u201d<\/p>\n<p>En septiembre de 755, tras varios viajes de sus emisarios a Al\u00e1ndalus, entraba en la Pen\u00ednsula \u201cdispuesto a fundar la dinast\u00eda que, durante casi tres siglos, rigi\u00f3 el destino de al-\u00c1ndalus\u201d.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2023%2F05%2FEspada-hambre-y-cautiverio-5.pdf||target:%20_blank|&#8221;]<div  class=\"empty-space  marg-lg-b20\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;15804&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; alignment=&#8221;center&#8221;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_btn title=&#8221;Lea o descargue este cap\u00edtulo en PDF&#8221; color=&#8221;info&#8221; align=&#8221;center&#8221; i_icon_fontawesome=&#8221;fa fa-file-pdf-o&#8221; button_block=&#8221;true&#8221; add_icon=&#8221;true&#8221; link=&#8221;url:https%3A%2F%2Fagroicultura.com%2Fgeneral%2Fwp-content%2Fuploads%2F2023%2F05%2FEspada-hambre-y-cautiverio-5.pdf||target:%20_blank|&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":15806,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[520,1,510],"tags":[],"class_list":["post-15803","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-nacimiento-de-alandalus","category-general","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/covadonga-madrazo.jpeg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-46T","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15803","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15803"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15803\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15815,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15803\/revisions\/15815"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15806"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15803"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15803"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15803"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}