{"id":16107,"date":"2023-06-22T09:58:04","date_gmt":"2023-06-22T07:58:04","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=16107"},"modified":"2023-06-28T09:42:25","modified_gmt":"2023-06-28T07:42:25","slug":"espada-hambre-y-cautiverio-apendice","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/espada-hambre-y-cautiverio-apendice\/","title":{"rendered":"Espada, hambre y cautiverio (Ap\u00e9ndice)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><h1 style=\"text-align: center;\"><strong>La ca\u00edda del reino visigodo<\/strong><\/h1>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Waltraud Garc\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>(La ilustraci\u00f3n de portada presenta a la reina Egilona, esposa de Rodrigo en actitud desesperada ante la victoria musulmana. Sin embargo poco despu\u00e9s se cas\u00f3 con Abd al Azi ibn Nusair, que fueron geradores de una estirpe visigodo musulmana de gran prestigio\u00a0 en su tiempo.)<\/em><\/p>\n<p><em>Los visigodos. Hijos de un dios furioso<\/em>, de Jos\u00e9 Soto Chica, publicado en la misma editorial que <em>Espada, hambre y cautiverio<\/em>, de Yeyo Balb\u00e1s, es otro libro fundamental en torno a los visigodos, desde su origen brumoso en las orillas del mar B\u00e1ltico a su ocaso en <em>Spania<\/em> a manos de los musulmanes,<\/p>\n<p>Los estudios hist\u00f3ricos en los que se combina el rigor acad\u00e9mico con la divulgaci\u00f3n maestra son una bendici\u00f3n que en espa\u00f1ol era dif\u00edcil encontrar hasta ahora, como tampoco era f\u00e1cil hacerlo en la Alemania de los Herren Doktoren.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n minuciosa de los visigodos muestra un pueblo compuesto de varios pueblos. Soto Chica deja claro que no hubo visigodos puros, ni siquiera godos exclusivos. Eran pueblos que fueron bajando por el Danubio hasta el Ponto Euxino, estableci\u00e9ndose aqu\u00ed y all\u00e1 adapt\u00e1ndose a las circunstancias, hasta que desbordaron la frontera del Imperio Romano y se integraron tanto en \u00e9l que llegaron a dominar Italia, la Panonia y la Tracia, antes de dirigirse a Galia, ocupar la Septimania en la actual Francia, y atravesar los Pirineos para fundar reino propio en Hispania (Spania) con capital en Toletum. En el itinerario se iban agrupando y deshilachando y en la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica se constituyeron como visigodos, el reino visigodo que perdi\u00f3 Rodrigo.<\/p>\n<p>Me ha parecido digno de un resumen el \u00faltimo cap\u00edtulo de <em>Los visigodos. Hijos de un dios furioso<\/em>, \u201cCon la espada, el hambre y la cautividad. La ca\u00edda del Reino (672-722)\u201d. Lo a\u00f1ado como ap\u00e9ndice a esta serie sobre el avance musulm\u00e1n en Europa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Comienza Soto Chica el cap\u00edtulo recordando que la destrucci\u00f3n implacable y sangrienta del reino visigodo no fue una novedad ni una excepci\u00f3n en la expansi\u00f3n musulmana desde el siglo VII, cuando destruyeron el impero persa e hicieron retroceder el Romano en Palestina y Siria, y despu\u00e9s en el norte de \u00c1frica.<\/p>\n<p>Arranca con el rey Wamba, en la apoteosis del reino godo, que empez\u00f3 su descomposici\u00f3n con el destronamiento de Wamba por Ervigio, que intent\u00f3 asesinarlo con una p\u00f3cima. Wamba enferm\u00f3 y tuvo que retirarse para morir en paz. Pero no muri\u00f3, y cuando se recuper\u00f3 se encontr\u00f3 tonsurado (perder a la fuerza la melena era una deshonra entre los godos) y en un monasterio. Hasta ese momento hab\u00eda llevado a Spania hasta una cima comparable a la que llego Chindasvinto.<\/p>\n<p>Ervigio utiliz\u00f3 el mismo instrumento de poder que sus antepasados, los concilios de Toledo, cuyas conclusiones ten\u00edan efecto de leyes. Wamba hab\u00eda reconstruido y embellecido la ciudad para gloria de su pueblo, y Ervigio no tuvo m\u00e1s que aprovecharse de esta situaci\u00f3n. Lo curioso es que ped\u00eda la colaboraci\u00f3n del clero \u201cpara dar apoyo a un mundo que se derrumba\u201d, seg\u00fan consta en las actas del XII Concilio en 681. No se equivocaba, los \u00e1rabes se hab\u00edan establecido en Egipto y avanzaban hacia el Oeste.<\/p>\n<p>El imperio bizantino aguant\u00f3 la embestida durante varias d\u00e9cadas. Pero los musulmanes se iban imponiendo a sangre y fuego. Lo hemos visto en los cap\u00edtulos anteriores. En los primeros tiempos del reinado de Ervigio las hordas musulmanas llegaban a las puertas de Septem, Ceuta, y se retiraban a Kairu\u00e1n para acumular fuerzas, donde fueron derrotadas, y se vieron obligadas a regresar a Tr\u00edpoli.<\/p>\n<p>Como sabemos, Cartago, la capital bizantina, cay\u00f3 en manos del islam en 697. De nuevo fueron expulsadas por la armada de Bizancio. El califa Abd al-Malik orden\u00f3 un contragolpe, que se llev\u00f3 a cabo con \u00e9xito.<\/p>\n<p>Nos dice Soto Chica que en \u201cel oto\u00f1o de 698 en Hispania reinaban el hambre la peste y \u00c9gica, un rey implacable pero incapaz. Cuando las tropas llegaron a Las Columnas de H\u00e9rcules, \u00a0el <em>comes<\/em> de Septem pact\u00f3 con los musulmanes un acto de sumisi\u00f3n. Soto le menciona como \u201cel enigm\u00e1tico, semilegendario y maldecido don Juli\u00e1n\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl 14 de noviembre de 684 Ervigio y su amigo y c\u00f3mplice Juli\u00e1n de Toledo [no el de Ceuta], ten\u00edan ante s\u00ed el apresuradamente reunido XIV Concilio de Toledo.[\u2026] Muchos obispos no pudieron acudir, pues el reino se hallaba cubierto por la nieve y atrapado por un temprano invierno.\u201d Soto subraya que la tierra estaba sepultada sobre la nieve, porque este fue uno de los cambios clim\u00e1ticos perceptibles y documentados de la Alta Edad Media, que hab\u00eda empezado en el 536, cuando se declar\u00f3 la gran peste de Justiniano. La <em>Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe<\/em>, que tantas veces hemos citado en esta serie, dice que los siete a\u00f1os de gobierno de Ervigio fueron de un hambre terrible; y en los quince de su sucesor, \u00c9gica, no ces\u00f3 una peste inguinal mort\u00edfera. Este dato lo refleja tambi\u00e9n el <em>Ajbar Machm\u00faa<\/em>.<\/p>\n<p>Ervigio tuvo que condonar impuestos imposibles de pagar, y tambi\u00e9n modificar las leyes militares de Wamba, muy duras con la alta nobleza, para ganarse su favor. A muchos devolvi\u00f3 las propiedades que Wamba les hab\u00eda arrebatado por apoyar a Paulo, que se hab\u00eda rebelado contra \u00e9l, seg\u00fan tambi\u00e9n hemos relatado antes. Reconoce expl\u00edcitamente el nuevo rey la capacidad legislativa de los concilios, adem\u00e1s de la dimanante de la autoridad real.<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n entre realeza y nobleza e Iglesia se multiplic\u00f3 por entonces. El obispo de Toledo, Juli\u00e1n, cuidaba sus intereses por encima de la amistad, en otras palabas. No era un incondicional. El halo de sacralidad de la figura del rey perdi\u00f3 brillo. Por su complejidad, evitamos ahora especificar las causas y razones. El reinado de Ervigio tambi\u00e9n es famoso por el bautismo forzado a los jud\u00edos.<\/p>\n<p>En noviembre de 687 Ervigio \u201cbebi\u00f3 el amargo trago que el destino le hab\u00eda preparado con el jugo de los frutos de su desmedida ambici\u00f3n y de su retorcida traici\u00f3n a Wamba: en el lecho de muerte el sobrino del traicionado Wamba, \u00c9gica, yerno de Ervigio [casado con su hija Cixilo], le arranc\u00f3 su reconocimiento como nuevo rey, postergando a los hijos varones del moribundo\u201d.<\/p>\n<p>No fue un buen rey, dice Soto Chica, aunque conseguirlo en aquellos tiempos tan duros era dif\u00edcil: \u201cno ser excepcional era casi una condena al fracaso\u201d. Es preciso recordar que \u00c9gica era sobrino de Wamba, todav\u00eda vivo, recluido en un monasterio, pero activo bajo el h\u00e1bito de monje.<\/p>\n<p>Dos cosas voy a destacar de la cr\u00f3nica que hace Soto Chica sobre el reinado de \u00c9gica. En primer lugar, los conflictos que tuvo con la nobleza, a pesar de haberle devuelto tierras y prebendas arrebatadas por su padre Ervigio. Una de las leyes de \u00c9gica fue prohibir los juramentos de fidelidad que no fueran hechos al rey.<\/p>\n<p>Dice Soto Chica: \u201cEstos juramentos eran la base de una sociedad que caminaba resueltamente hacia algo que, discusiones est\u00e9riles y eruditas aparte, podemos denominar la como protofeudal [\u2026] Las disposiciones de \u00c9gica se enfrentaban a una realidad social cada vez m\u00e1s omnipresente: el <em>patrocinium<\/em> que estaba convirti\u00e9ndose de hecho en el eje organizador de las relaciones de poder y riqueza en el reino visigodo\u201d.<\/p>\n<p>El segundo hecho destacable pertenece casi a una cr\u00f3nica salvaje del coraz\u00f3n, a una teleserie o una novela de conflictos intrafamiliares, que quiz\u00e1 alg\u00fan autor haya llevado a cabo.<\/p>\n<p>Hemos dicho que \u00c9gica era hijo de Ervigio y de Cixilo, hija a su vez \u00a0del depuesto rey Wamba. El reino estaba dividido en bander\u00edas, rasgo com\u00fan en los estados y protoestados europeos de la Edad Media. En <em>Spania<\/em>\u00a0 los ervigianos estaban enfrentados a los partidarios de Wamba y su nieto Witiza. Ervigio alej\u00f3 de la corte a su mujer Cixilo, que fue la urdidora de los enemigos del rey, uno de los cuales, Suniefredo, intent\u00f3 deponerle sin \u00e9xito. Los l\u00edos que esto ocasion\u00f3 son dignos de un melodrama decimon\u00f3nico o de una astracanada tipo la Venganza de don Mendo, seg\u00fan el punto de vista. Tanto Soto como Balb\u00e1s han escrito novelas hist\u00f3rica aprovechando sus conocimientos.<\/p>\n<p>Es el caso que a la muerte de Ervigio le sucedi\u00f3 Witiza. Witiza intent\u00f3 congraciarse con todos, pero era demasiado joven e inexperto para conseguirlo.<\/p>\n<p>El muchacho se qued\u00f3 sin patrimonio real, por haberlo distribuido entre los nobles que pod\u00edan echarle del trono. Tuvo que convocar un Concilio, el XVIII, para recaudar fondos. Las actas de este concilio se han perdido, y la <em>Cr\u00f3nica de Alfonso III<\/em> afirma que una de las conclusiones fue permitir el matrimonio de los sacerdotes, que ya se hab\u00eda aprobado en Constantinopla. Esto contrari\u00f3 a Roma, que quiz\u00e1 influyera en la Iglesia hispana para que las actas del concilio se esfumasen.<\/p>\n<p>El \u00faltimo asunto del cap\u00edtulo rese\u00f1ado se titula:<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La batalla de Guadalete y el fin del reino<\/strong><\/p>\n<p>El tema ha sido narrado con cierta extensi\u00f3n en el cap\u00edtulo anterior de esta serie. De modo que me voy a limitar a resumir la situaci\u00f3n del reino visigodo desde la muerte de Witiza a finales del 709 o inicios del 710.<\/p>\n<p>Soto Chica insiste en algo que Balb\u00e1s tambi\u00e9n hace suyo. \u201cPero, \u00bfc\u00f3mo se perdi\u00f3 un reino tan poderoso en tan poco tiempo?\u201d \u201cLo cierto es que la ca\u00edda del reino visigodo no tuvo nada de extraordinaria, ni de singular, si la colocamos en su contexto: la gran expansi\u00f3n \u00e1rabe de los siglos VII y VIII. Si es observada desde esta amplia perspectiva, no fue sino un acontecimiento m\u00e1s en una cadena de grandes conquistas que, adem\u00e1s, en no pocos casos, tuvieron un mismo patr\u00f3n: divisiones pol\u00edticas internas, ej\u00e9rcitos poderosos dispuestos a rechazar a los invasores pero debilitados en su c\u00faspide por las divisiones en el alto mando, ofrecimiento al invasor de una batalla decisiva y, tras ser barridas sus fuerzas en ella, una repentina y r\u00e1pida ca\u00edda no exenta de una resistencia feroz pero, al cabo, in\u00fatil.\u201d<\/p>\n<p>Recordemos que Musa ibn Musair hab\u00eda aplastado una revuelta africano romana y bereber, en los mismos tiempos en que Witiza hered\u00f3 <em>Spania<\/em>. Junto a esta coincidencia, resulta que el comes Juli\u00e1n, aislado y olvidado se\u00f1or de lo que quedaba del territorio de <em>Septem<\/em>, acababa de pactar con los nuevos se\u00f1ores de \u00c1frica y lanzado una razia contra las costas de la pen\u00ednsula. Juli\u00e1n es llamado en las cr\u00f3nicas \u00e1rabes (posteriores, t\u00e9ngase en cuenta) \u201cpatricio de los romanos\u201d, \u201cVali Majaz al Andalus\u201d o \u201ccomandante del estrecho de Espa\u00f1a\u201d.<\/p>\n<p>Conjetura Soto Chica que deb\u00eda ser un hombre desesperado. \u201cEn alg\u00fan momento posterior a la definitiva ca\u00edda de Cartago en agosto\/septiembre del 698, Juli\u00e1n debi\u00f3 de comprender que el Imperio no le enviar\u00eda ayuda\u201d, porque su posici\u00f3n en la lucha por el poder en Bizancio no fue acertada. Es posible, dice Soto Chica, que buscara protecci\u00f3n en el reino visigodo, que no estaba para prestar apoyo a nadie. En la primavera de 709, cuando los musulmanes ocupan <em>Tingis<\/em>, T\u00e1nger, decide pasarse el invasor, igual que hizo despu\u00e9s Teodomiro con gran \u00e9xito para \u00e9l y su familia en el sureste mediterr\u00e1neo. \u201cAs\u00ed fue como en el oto\u00f1o de 709 los cuatro <em>dromones<\/em> de la flotilla destacada en <em>Septem<\/em> desembarcaron tropas septensianas y moras para correr los campos de m\u00e1s all\u00e1 de los montes Transductinos.\u201d<\/p>\n<p>Muerto Witiza, Rodrigo ocupa su lugar con oportunismo. Seg\u00fan la Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe \u201cRodrigo, m\u00e1s por astucia que por valor, toma el reino de los godos\u201d. Pudo ser astuto porque contaba con el apoyo de los <em>comes<\/em> de la B\u00e9tica y probablemente de la Lusitania y la <em>Gallaecia<\/em>, pero no con los de la Tarraconense y la Septimania. Durante seis meses hubo negociaciones y traiciones, algo natural en aquellas luchas por el poder.<\/p>\n<p>Parece ser que Rodrigo ven\u00eda de estirpe regia, hijo de un hijo de Chindasvinto, Teodofredo, y era un hombre maduro en 709. A Todofredo le hab\u00edan arrancado los ojos por orden de \u00c9gica. Familia de apestados. Es el caso que Rodrigo aparenta una reconciliaci\u00f3n con Witiza, y queda a la espera de que llegue su momento, preparando cumplida venganza por la muerte de su hermano Fabila, asesinado por un muy joven Witiza por causa de una mujer.<\/p>\n<p>La trama shakesperiana est\u00e1 urdida, y subir\u00e1 a la escena viva muy pronto.<\/p>\n<p>A ello se a\u00f1ade que Egilona, la esposa de Rodrigo, pudo haber sido hija o sobrina de \u00c9gica. Esta Egilona despu\u00e9s se casar\u00e1 con Abd al Azi ibn Nusair. Soto Chica expone m\u00e1s detalles de este enredo familiar que me ahorro para no despistar.<\/p>\n<p>Tenemos a los hermanos y a los hijos de Witiza por un lado, y a Rodrigo por otro, esperando los primeros una oportunidad para destronarle o una muerte en combate o por enfermedad de oportunista.<\/p>\n<p>Dice el historiador que los \u00e1rabes pose\u00edan tambi\u00e9n un gran sentido de la oportunidad. Lo mismo que hab\u00edan hecho en el Imperio Persa y en el imperio Romano a mediados del siglo VII, aprovecharon la divisi\u00f3n de Spania para saquear primero, y si se les daba bien, conquistar despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Agila, posiblemente duque de la Tarraconense\u00a0 o de la Narbonense, se proclam\u00f3 rey y se ali\u00f3 con los vascones buscapleitos. Rodrigo sali\u00f3 hacia el norte, igual que lo hab\u00eda hecho Wamba medio siglo antes. Pero Wamba se impuso, y Rodrigo no pudo hacerlo porque le avisaron de la invasi\u00f3n musulmana. La Cr\u00f3nica Moz\u00e1rabe dice que previamente a 711 hubo dos ataques moros, uno de ellos conducido por Tariq ibn Ziyad, que arras\u00f3 la B\u00e9tica. Eran ataques de tanteo. Rodrigo hab\u00eda enviado al reci\u00e9n nombrado conde de la B\u00e9tica, cuya derrota le forz\u00f3 a llevar du ej\u00e9rcito a toda prisa a los montes Transductinos, donde en el cap\u00edtulo anterior le hemos visto perecer traicionado por los suyos.<\/p>\n<p>Esta es la historia fat\u00eddica de la que surgir\u00eda con el paso de los siglos Espa\u00f1a.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":16108,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[520,25],"tags":[],"class_list":["post-16107","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-nacimiento-de-alandalus","category-cultura-y-comunicacion"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/egilona-portada-libro-abdalaziz-egilona.png","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-4bN","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16107","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16107"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16107\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16109,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16107\/revisions\/16109"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16108"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16107"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16107"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16107"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}