{"id":16332,"date":"2023-08-14T11:17:29","date_gmt":"2023-08-14T09:17:29","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=16332"},"modified":"2023-10-13T17:11:48","modified_gmt":"2023-10-13T15:11:48","slug":"mil-palabras-de-azorin-d-y-e-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/mil-palabras-de-azorin-d-y-e-2\/","title":{"rendered":"Mil palabras de Azor\u00edn (D y E)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p><strong>Rafael Escrig<\/strong> ha buscado m\u00e1s de mil palabras poco usadas en los ensayos y novelas de Jos\u00e9 Mart\u00ednez Ruiz, Azor\u00edn, ha realizado una investigaci\u00f3n lexicogr\u00e1fica y las ha ubicado en diferentes contextos.\u00a0 Esta entrega contiene palabras que empiezan por las letras D y E. Azor\u00edn fue un escritor de la generaci\u00f3n del 98 que recuper\u00f3 en sus escritos vocablos del espa\u00f1ol del Siglo de Oro.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Rafael Escrig<\/p>\n<h3>DESENDORMISCA<\/h3>\n<p>De <em>des-<\/em>, del prefijo latino <em>dis-<\/em>, y <em>endormiscar<\/em>, de <em>dormitare<\/em>, dormitar, quedarse medio dormido.<\/p>\n<p>ENDORMISCAR: adormecer, adormilar \/ DESENDORMISCAR: desadormecer, espabilar, despertar.<\/p>\n<p>El vocablo <em>desendormisca<\/em> est\u00e1 tomado de la lengua murciana, con influencias del valenciano: de, <em>endormiscar-se<\/em>. De hecho, es un vocablo de uso actual en las zonas rurales, como tambi\u00e9n lo son: <em>cachirulo, calbote, camal, cordeta, cucarse, corcar, charrar, chulla, embolicar, enamoriscarse, esclafar, escupinnajo, fosca, gafarr\u00f3n, llanda, llengua, mamprender\u2026<\/em><\/p>\n<p>El reino de Murcia fue repoblado sucesivamente y en mayor medida por catalanes en una proporci\u00f3n aproximado del 24%, seguidos por los aragoneses, un 18%, castellanos, 22%, navarros, 7%, valencianos, un 4% y el resto estuvo formado por vascos y tambi\u00e9n, en menor proporci\u00f3n, de otras naciones extranjeras. Hist\u00f3ricamente, diversos autores han atribuido un buen n\u00famero de caracter\u00edsticas del murciano a la influencia ling\u00fc\u00edstica del catal\u00e1n, juzg\u00e1ndola superior a la herencia e influencia aportada por el aragon\u00e9s o el moz\u00e1rabe. Por tal motivo, igual que el vocablo <em>desendormiscar<\/em>, existen cientos de voces catalanas, que han quedado como testigos de aquellas repoblaciones y que est\u00e1n vivas en la lengua murciana.<\/p>\n<p>Aunque he contemplado la posibilidad de que se trate (en un 50%) de un catalanismo, hemos de considerar que el vocablo <em>desendormiscar<\/em>, no figura en el <em>Diccionari de la Llengua Catalana<\/em>, del <em>Institut d\u00b4Estudis Catalans<\/em>, y s\u00ed est\u00e1 en el <em>Diccionari General de la Llengua Valenciana<\/em>, de la RACV, lo que me hace suponer que no es vocablo catal\u00e1n, o no est\u00e1 en uso en Catalu\u00f1a. Por lo que podr\u00eda tratarse de un valencianismo o de un vocablo aut\u00f3ctono, derivado del moz\u00e1rabe murciano.<\/p>\n<p>El significado que da el DGLV, es: <em>Desendormiscar. v. tr. Fer deixar d\u00b4estar endormiscat \/\/ refl. Deixar d\u00b4estar endormiscat<\/em>.<\/p>\n<p>Por otra parte <em>endormiscar<\/em>, s\u00ed consta en ambas lenguas, veamos en el DLC: <em>Endormiscar. v. tr. Adormir lleugerament, fer comen\u00e7ar a dormir \/\/ Comen\u00e7ar a dormir<\/em>.<\/p>\n<p>Y en el DGLV: <em>Endormiscar. v. tr. Adormir de manera llaugera, escomen\u00e7ar a dormir \/\/ refl. Escomen\u00e7ar a dormir-se. \/\/ Mig dormir-se<\/em>.<\/p>\n<p><em>Endormiscar<\/em>, como verbo reflexivo, lo tenemos en valenciano, en multitud de ejemplos, veamos, de la mano del poeta Xavier Casp i Verger (1915-2004), este p\u00e1rrafo perteneciente al art\u00edculo \u201c<em>De l\u00b4humor i l\u00b4ironia, al trellat<\/em>\u201d:<\/p>\n<p>\u201c<em>Pensaba yo que seguixc diguent, problemes als problemes i no problem\u00e1tica, perque es que encara no m\u00b4ha ensenyat ningu a trobar la solucionatica en conte de les solucions; ya se que a\u00e7o vol dir que estic antiquat. Per a no estar-ho mes, se me va ocorrer conectar la televisio perque, segons pareix per l\u00b4imparable imfluencia que eixercix, es una feli\u00e7 manera d\u00b4endormiscar-se. I ha segut una sort, perque en eixe moment un catedratic de filologia de l\u00b4Universitat de Valencia, per a demostrar que la llengua valenciana i la catalana no son dos sino una nomes, feu esta declaracio formal: \u201cEn Valencia, en Barcelona i en Mallorca, cap, ma, dit i ungla son iguals; a\u00e7o vol dir que es la mateixa llengua que te dos noms, catal\u00e1 i valenci\u00e0, molt dignes els dos\u201d. Despres d\u00b4eixa explicacio tan rotunda i cientifica, he reflexionat i, quasi per chamba, he fet un descobriment important per lo que revela: que el castella tamb\u00e9 es catala, com ho demostra que \u201camor, amar, ironia, ser, estar, musica, mar, pintor, pintar, sentir, humor, servir, tren, cara, pensar, tocar, besar, cantar\u201d, etc., i una llarguisima tirera d\u00b4etceteres, son paraules catalanes. Davant d\u00b4esta realitat. Crec que conve anar preparant l\u00b4eixamplar els irrefrenables \u201cPa\u00efsos Catalans<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>La referencia de Azor\u00edn que he seleccionado, est\u00e1 extractada del art\u00edculo que public\u00f3 en portada para el diario El Globo de Madrid el 8 de febrero de 1903: \u201c<em>Notas sobre Espa\u00f1a Vieja. En Torrijos<\/em>\u201d. Pertenece a su novela del mismo a\u00f1o \u201cAntonio Azor\u00edn, peque\u00f1o libro en que se habla de la vida de este peque\u00f1o se\u00f1or\u201d. En 1902, trabajaron como redactores del peri\u00f3dico, Azor\u00edn y P\u00edo Baroja. A partir de esta \u00e9poca comenzar\u00e1 a firmar como Azor\u00edn, hasta entonces lo ven\u00eda haciendo como Jos\u00e9 Martinez Ru\u00edz.<\/p>\n<p>\u201c<em>Es preciso comer. Retorno al zagu\u00e1n. Y entonces grito m\u00e1s fuerte que antes, doy grandes golpazos, levanto la cortina de un cuarto. En la obscuridad, una mozuela duerme con un ni\u00f1o en los brazos; la luz la desendormisca e instintivamente chasca la lengua y vuelve a balancear r\u00edtmicamente la silla, cunando al ni\u00f1o. La llamo insistentemente. Despierta y me dice que el ama ha salido a la plaza. No sabe cu\u00e1ndo volver\u00e1; acaso a medio d\u00eda. Yo encargo de comer y salgo. El sol ba\u00f1a de lleno la inmensa plaza; en el fondo, cogiendo un lado, se yergue un caser\u00f3n disforme, a medias destruido, con saledizos balcones, recios, firmes los anchos sillares de los muros, afiligranado el blas\u00f3n que campea sobre la puerta<\/em>.\u201d Antonio Azor\u00edn, Madrid, Biblioteca Nueva, \u201cObras Selectas\u201d, 1943, pag. 266.<\/p>\n<h3>DIMINUTA<\/h3>\n<p>Del lat\u00edn diminutus. Excesivamente peque\u00f1o.<\/p>\n<p>No hay en la naturaleza ni en la realidad, grande ni peque\u00f1o, <em>m\u00e1ximum<\/em> ni <em>m\u00ednimum<\/em>; porque nada absoluto es posible, sino en la idea. As\u00ed, pues, todo m\u00ednimo como todo m\u00e1ximo, es puramente relativo. La misma Tierra, es un <em>diminuto<\/em> punto azul, en el extremo de una galaxia a la que llamamos V\u00eda L\u00e1ctea, inmersa, a su vez, en un Universo inconmensurable.<\/p>\n<p>Gusta Azor\u00edn de usar este adjetivo, quiz\u00e1 por su sonoridad, aunque tambi\u00e9n emplea otros con el mismo car\u00e1cter, para mostrar las cosas peque\u00f1as, tal vez, con el \u00e1nimo de darles mayor relevancia. Igual que en el conjunto de su obra nos muestra lo importante de las cosas menudas y sencillas, tambi\u00e9n, en su l\u00e9xico, nos regala con esas palabras que celebran lo m\u00e1s peque\u00f1o.<\/p>\n<p>En esta y las siguientes entradas, como una reafirmaci\u00f3n, van unidos lo diminuto y lo microsc\u00f3pico:<\/p>\n<p>\u201c<em>Van y vienen por las calles cl\u00e9rigos con el manteo recogido en la espalda, frailes, monjas, mandaderos de conventos con peque\u00f1os cajones y cestas, mozos vestidos de negro y afeitados, ni\u00f1os con el traje galoneado de oro, ni\u00f1as, de dos en dos, con uniformes vestidos azules. Hay una diminuta catedral, una microsc\u00f3pica obispal\u00eda, vetustos caserones con la portalada redonda y zaguanes sombr\u00edos, conventos de monjas, conventos de frailes<\/em>.\u201d<\/p>\n<p>Antonio Azor\u00edn, Madrid, Biblioteca Nueva, \u201cObras Selectas\u201d, 1943, pag. 248.<\/p>\n<p>\u201c<em>Mientras, Azor\u00edn piensa en que estas dos mujeres viven sin duda en un viejo caser\u00f3n, con un enorme escudo sobre la puerta, con un l\u00f3brego zagu\u00e1n empedrado de menudos cantos, con ventanas diminutas cerradas por celos\u00edas<\/em>.\u201d<br \/>\nLa Voluntad, Madrid, Biblioteca Nueva, 1939, pag. 162.<\/p>\n<p>\u201c<em>Subimos un escal\u00f3n; luego nos encontramos con un diminuto recept\u00e1culo; luego, a la derecha, reptamos por una escalera pendiente; ya en lo alto, llegamos a un angosto pasillo, torcemos a la izquierda, y nos hallamos en un cuarto reducido, con tres mesas de marmol y un ventanillo microsc\u00f3pico<\/em>.\u201d<br \/>\nAntonio Azor\u00edn, Madrid, Biblioteca Nueva, \u201cObras Selectas\u201d, 1943, pag. 268.<\/p>\n<p>La referencia que adjunto m\u00e1s abajo, est\u00e1 tomada de \u201cLa Voluntad\u201d, se trata del cap\u00edtulo XXIX de la primera parte, el \u00faltimo. En sus once p\u00e1rrafos, podemos encontrar tres veces el adjetivo <em>diminuto<\/em> y, otras cuatro, otros adjetivos sin\u00f3nimos: <em>min\u00fasculas manchas, las casas diminutas, la microsc\u00f3pica silueta, peque\u00f1\u00edsimo dentelleo, el min\u00fasculo trazo, los diminutos cristales, un diminuto nimbo<\/em>\u2026 Vale la pena leerlo por lo curioso de la insistencia.<\/p>\n<p>\u201c<em>A ratos, el gemido del viento, el tintinar lejano de una esquila, el silabeo imperceptible de una canci\u00f3n fatigosa, conmueven el esp\u00edritu con el ansia perdurable de lo Infinito. Y Azor\u00edn contempla a trav\u00e9s de los diminutos cristales el cielo gris y la llanura gris<\/em>.\u201d<br \/>\nLa Voluntad, Madrid, Biblioteca Nueva, 1939, pag. 143.<\/p>\n<h3>DOLOMELO<\/h3>\n<p>Probablemente se trate del <em>escarabajo buceador \u201cDytiscus marginalis\u201d<\/em>. Cole\u00f3ptero de unos 20 a 35 mm. De color pardo oscuro con una banda amarillenta que le rodea todo el cuerpo. Su nombre <em>Dytiscus<\/em>, del griego <em>dytisk\u00f3s<\/em>, buceador, alude a su capacidad para desplazarse por el fondo de los estanques, donde caza a otros peque\u00f1os insectos y larvas.<\/p>\n<p>Existen cientos de especies de insectos acu\u00e1ticos, con la propiedad de desplazarse sobre la superficie del agua (de andar sobre el agua), gracias a la tensi\u00f3n superficial del l\u00edquido. Estos insectos, se pueden agrupar en dos grandes familias: los <em>Guerridae<\/em> y los <em>Halobates<\/em>. El m\u00e1s conocido por todos nosotros es el <em>Gerris lacustris<\/em>, vulgarmente llamado zapatero.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay muchas otras familias de insectos cole\u00f3pteros que viven sobre el agua o sumergidos en ella, aunque todos ellos tienen respiraci\u00f3n pulmonar y han evolucionado con estrategias que les permiten respirar el ox\u00edgeno de la superficie: <em>Podura, Gyrinus (escribano), Dytiscus, Notonecta (garapito)<\/em>, etc.<\/p>\n<p>El nombre de la especie que Azor\u00edn trae en la referencia recogida m\u00e1s abajo, no es el cient\u00edfico; se trata, posiblemente, de un neologismo o del nombre vulgar de alguna de las familias aludidas. Doy como probable el nombre de \u201c<em>Dytiscus marginalis<\/em>\u201d porque se ajusta al comentario en su referencia: \u201ccorren bajo la superficie de los lagos, como el dolomelo orlado\u201d. Pero desconozco su identidad exacta. (<em>Ver el art\u00edculo anexo a la entrada ARGIRONETA<\/em>).<\/p>\n<p>Julio Casares, con una pizca de sentido del humor, en su cr\u00edtica sobre el estilo de Azor\u00edn \u201cCr\u00edtica profana\u201d, dice sobre los tecnicismos usados por \u00e9ste:<\/p>\n<p>\u201cEn varios linajes de tecnicismos ha incurrido Azor\u00edn y no siempre con ventaja para la propiedad, seg\u00fan veremos en los ejemplos siguientes. Todos o\u00edmos y decimos que una madera est\u00e1 apolillada, y solemos llamar polilla al insecto que roe y taladra las vigas y los muebles, produciendo ese ruido singular que en las horas de silencia nos llena a veces de inquietud. Nuestro autor ha preferido llamarlo anobio, nombre cient\u00edfico cuya etimolog\u00eda nada nos dice de la forma del insecto ni de sus cualidades destructoras. Puestos a usar un nombre griego, hubiera sido mejor el de xil\u00f3fago (que come madera), de no emplear el castellano y exacto de carcoma, o el po\u00e9tico de \u201creloj de la muerte\u201d. En este mismo ramo de la entomolog\u00eda habla Azor\u00edn, en sus novelas, de artrop\u00f3didos, d\u00edctilos, metil\u00f3filos, aeridios, cetonios, dolomelos, etc.\u201d<\/p>\n<p>Miguel de Toro y Gisbert, en su libro \u201cLos nuevos derroteros del idioma\u201d, tampoco se queda corto con la cr\u00edtica y hace sus propios comentarios a prop\u00f3sito de los neologismos y tecnicismos usados por Azor\u00edn, y aunque no los nombra, probablemente est\u00e9 pensando tambi\u00e9n con t\u00e9rminos como: <em>alexifarmaco, argironetas, epeiras<\/em>, o el mismo <em>dolomelo<\/em>. Dice as\u00ed:<\/p>\n<p>\u201cNeologismos propiamente dichos apenas los hay entre los substantivos. Pueden clasificarse acaso en esta categor\u00eda de voces: distingo, autorretrato, autoan\u00e1lisis, fronda, por arboleda, enarcadura, desvinculaci\u00f3n, ininteligencia, modalidad, membratura. Al g\u00e9nero cient\u00edfico pertenecen: \u00e1rades, oruca, tejenaria, teniza\u2026\u201d<\/p>\n<p>\u201c<em>Viven bajo las aguas, como la argironeta; corren bajo la superficie de los lagos, como el dolomelo orlado; fabrican su morada so las piedras, como la segestria; se agazapan en un pozo guateado de blanca seda, como la teniza minera; se columpian en a\u00e9reas redes, como la tejenaria. Corren, nadan, salta, vuelan, minan, trepan, tejen, patinan. Y en su insociabilidad hosca tienen como mira capital, como sentido esencial\u00edsimo, el amor a la raza<\/em>.\u201d<\/p>\n<p>Antonio Azor\u00edn, Madrid, Biblioteca Nueva, \u201cObras Selectas\u201d, 1943, pag. 206.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_empty_space height=&#8221;40px&#8221;]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-3\"><h2 style=\"text-align: center;\"><strong>LETRA E<\/strong><\/h2>\n<\/div><\/div>[vc_empty_space height=&#8221;40px&#8221;]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><h3>ELZEVIRIANOS<\/h3>\n<p>Perteneciente a los <em>Elzevir<\/em>. Familia de jud\u00edos holandeses, famosos impresores, cuya actividad transcurri\u00f3 entre 1580 y 1712.<\/p>\n<p>Los<em> Elzevir<\/em> o <em>Elzeviro<\/em> fueron una familia de editores que dur\u00f3 132 a\u00f1os y goz\u00f3 de gran prestigio durante el siglo XVII. Sus ediciones fueron famosas por su peque\u00f1o formato, su precio econ\u00f3mico y el objetivo de entretener. Fueron, en la \u00e9poca, la g\u00e9nesis de lo que hoy se conoce como libro de bolsillo.<\/p>\n<p>La saga fue fundada por Lodewijk Elzevir, natural de Lovaina, hijo de un maquinista de Plantino, que fue otra imprenta de la \u00e9poca que gozaba de gran esplendor debido a la exclusiva con la Iglesia para imprimir textos religiosos. All\u00ed trabaj\u00f3 en su juventud, pero por motivos religiosos emigr\u00f3 al norte de Holanda, a Leyden, donde fue librero, editor y bedel de la Universidad. Tuvo nueve hijos y a su muerte en 1617, estos continuaron con el negocio editorial, abriendo librer\u00edas en La Haya, Utrech y \u00c1msterdam.<\/p>\n<p>Los Elzevir, fueron m\u00e1s comerciantes que editores, ya que no se preocuparon tanto de la calidad del texto, ni de la correcci\u00f3n de pruebas, como del negocio de las ventas, en el que no ten\u00edan competencia. A esto ayud\u00f3 el beneficio aportado por las circunstancias de la \u00e9poca en Holanda, donde exist\u00eda una mayor libertad de prensa con respecto a los dem\u00e1s pa\u00edses de Europa y donde el libro estaba experimentando un auge como bien de consumo.<\/p>\n<p>En 1620 obtuvieron el t\u00edtulo de impresores de la Universidad, siendo entre 1622 y 1652 su mejor momento. Publicaron m\u00e1s de 2000 obras, la mayor parte de ciencias cl\u00e1sicas, como religi\u00f3n y teolog\u00eda, aunque destacaron tambi\u00e9n en los libros de derecho y de pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Se llaman cifras <em>elzevirianas<\/em>, min\u00fasculas, de texto, no alineadas o de estilo antiguo a las que no tienen la misma altura y pueden tener trazos descendentes. Hasta el siglo XIX las cifras elzevirianas eran las m\u00e1s habituales, pero tras la introducci\u00f3n de las alineadas en Inglaterra, fueron desplazadas poco a poco por estas \u00faltimas.<\/p>\n<p>La tipograf\u00eda <em>elzeviriana<\/em> se identifica por presentar remates triangulares, trazos modulares y ligero contraste entre las astas. Es una letra perteneciente al grupo llamado \u201c<em>Romana antigua<\/em>\u201d: desigualdad en el espesor del asta y terminales curvos e inclinados. La m\u00e1s conocida de las letras modernas de esta familia es la \u201c<em>Times New Roman<\/em>\u201d llamada as\u00ed, porque fue dise\u00f1ada para el diario \u201c<em>Times<\/em>\u201d de Londres en el a\u00f1o 1931.<\/p>\n<p>\u201c<em>Llenan los estantes de oloroso alerce, libros, muchos libros, infinitos libros \u2013libros en amarillo pergamino, libros pardos de jaspeada piel y encerados cantos rojos, enormes infolios de sonadoras hojas, diminutas ediciones de elzevirianos tipos-. En un \u00e1ngulo, casi perdidos en la sombra, tres gruesos vol\u00famenes que resaltan en azulada mancha, llevan en el lomo: Schopenhauer<\/em>.\u201d<\/p>\n<p>La Voluntad, Madrid, Biblioteca Nueva, 1939, pag. 19.<\/p>\n<h3>ENCENT\u00d3<\/h3>\n<p>De <em>encentar,<\/em> con ep\u00e9ntesis de la segunda n, por influencia de comenzar. Derivado de <em>decentar<\/em>, del lat\u00edn <em>inceptare<\/em>, empezar. Derivado del antiguo <em>encentar<\/em>, y \u00e9ste del dialectal <em>encetar<\/em>, voz com\u00fan a todos los romances hisp\u00e1nicos.<\/p>\n<p>1. Comenzar. Empezar el uso y consumo de alguna cosa.<\/p>\n<p>2. Disminuir, mordisquear, cortar.<\/p>\n<p>Generalmente est\u00e1 relacionado con los manjares s\u00f3lidos: encentar un queso, encentar un pan, encentar un mel\u00f3n. Tambi\u00e9n con el sentido de estrenar una cosa: encentar una lectura, encentar un trabajo (aunque es menos usual). Est\u00e1 vivo en valenciano. En algunos lugares, aplicado a la mujer, cuando \u00e9sta ha dejado de ser virgen.<\/p>\n<p>Eugeni S. Reig, escribe en el peri\u00f3dico digital EL PUNT AVUI, en fecha 18\u201303-2013, un art\u00edculo titulado \u201c<em>El verb encetar en valenci\u00e0<\/em>\u201d, donde entre otras cosas nos dice:<\/p>\n<p>\u201c<em>Actualment, en tots els parlars valencians, el verb encetar significa \u201ccomen\u00e7ar alguna cosa de menjar o de beure que tenim l\u00b4evid\u00e8ncia que est\u00e0 completa, sencera, \u00edntegra, intacta\u201d. Podem encetar un formatge, un pa, un mel\u00f3, un bescuit, una llandeta de sardines o una botella de cervesa, per\u00f2 no podem encetar una pe\u00e7a de roba o un ciri, perque no son comestibles. Per aix\u00f2 podem dir que encetem una botella de vi quan tenim la seguretat que no ha estat mai abans oberta. Antigament el verb encetar era usat pels valencians per a expresar el concepte de tindre un home relacions sexuals amb una dona verge. En l\u00b4 Espill de Jaume Roig llegim:<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cLo crex aument,<\/em><\/p>\n<p><em>Injustament<\/em><\/p>\n<p><em>Moltes lo prenen,<\/em><\/p>\n<p><em>Qui saben venen<\/em><\/p>\n<p><em>Ja en\u00e7etades<\/em><\/p>\n<p><em>He violades<\/em><\/p>\n<p><em>A l\u00b4encartar<\/em>\u201d.<\/p>\n<p><em>Aquet significat, actualmente, no es viu.<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cEl pastor ha jurado coger con la mano una raposa. Ha trabajado mucho Mat\u00edas para cogerla y no lo ha conseguido. Una vez puso la mano en el cerro a una raposita, y la raposita le encent\u00f3 un dedo de un mordisco y sali\u00f3 escapada. Los zagales y los hateros se rien de Mat\u00eda<\/em>s.\u201d<\/p>\n<p><em>Do\u00f1a In\u00e9s<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1972, pag. 80.<\/p>\n<h3>ERGOTIZANTES<\/h3>\n<p>De <em>ergotizar<\/em>. Del lat\u00edn <em>ergo<\/em>, por tanto, a consecuencia de, a causa de.<\/p>\n<p>Ergotista. El que abusa del sistema de argumentaci\u00f3n silog\u00edstica.<\/p>\n<p>Para insistir en esta palabra, he escogido un texto del escritor y cr\u00edtico espa\u00f1ol Andr\u00e9s Gonz\u00e1lez Blanco (1886-1924), que escribi\u00f3 para la revista uruguaya &#8220;Pegaso&#8221;. El t\u00edtulo de la cr\u00f3nica, que vio la luz en enero de 1920, es, sencillamente, \u201cP\u00e9rez Gald\u00f3s\u201d y se escribi\u00f3 en homenaje al fallecimiento del ilustre escritor:<\/p>\n<p>\u201cEn Gald\u00f3s \u2013se ha dicho antes- hay un \u201c<em>substratum<\/em>\u201d de espa\u00f1olismo. Lo que subsiste en Gald\u00f3s de la tradici\u00f3n cl\u00e1sica es el amor a cierto sutil discreteo muy en el gusto de nuestro teatro antiguo, que si entonces se expresa en verso y llega a cumbres de \u201cpoes\u00eda metaf\u00edsica\u201d, en Lope de Vega, por ejemplo, cuando trata de los celos con un ergotizante lirismo, calando en honduras ps\u00edquicas, hoy se expresa en clara y corriente prosa, en \u201crom\u00e1n paladino\u201d y hasta con intenciones y lenguaje positivistas, y llena p\u00e1ginas enteras en \u201cRealidad\u201d o en \u201cLa Inc\u00f3gnita\u201d.<\/p>\n<p>Pero por encima de este espa\u00f1olismo latente, flota en Gald\u00f3s todo el esp\u00edritu europeo, el esp\u00edritu de los tiempos nuevos, lo que llaman los alemanes \u201c<em>Zeitgeist<\/em>\u201d. As\u00ed ha podido escribir un cr\u00edtico franc\u00e9s, un historiador de las literaturas universales, Frederic Loli\u00e9e: \u201cLeyendo alguna de las \u00faltimas obras de P\u00e9rez Gald\u00f3s se siente uno muy lejos de las espa\u00f1oladas de anta\u00f1o. Se creer\u00eda uno m\u00e1s bien encontrar en presencia de un drama de origen escandinavo que ante la obra de uno de los sucesores de Lope de Vega.\u201d<\/p>\n<p>\u201c<em>Espl\u00e9ndidamente florec\u00eda la Universidad de Salamanca en el siglo XVI, Diez o doce mil estudiantes cursaban en sus aulas durante la segunda mitad de esa centuria. Herv\u00edan las calles, en la noble ciudad, de mozos castellanos, vascos, andaluces, extreme\u00f1os. A las parlas y dialectos de todas las regiones espa\u00f1olas mezcl\u00e1banse los sonidos guturales del ingl\u00e9s o la \u00e1spera ortolog\u00eda de los tudescos. Resonaban por la ma\u00f1ana, a la tarde, los patios y corredores con las contestaciones acaloradas de los ergotizantes, las carcajadas, los gritos, el ir y venir continuo, trafagoso, sobre las anchas losas<\/em>.\u201d<\/p>\n<p><em>P\u00e1ginas escogidas<\/em>, Altea (Alicante), Editorial Aitana, 1995, pag. 263.<\/p>\n<h3>ESCORIAL<\/h3>\n<p>De <em>escoria<\/em>, del lat\u00edn<em> scoria<\/em>, y \u00e9ste del griego <em>skor\u00eda<\/em>, de <em>sk\u00f3r<\/em>, excremento.<\/p>\n<p>1. Sitio donde se han echado, o se echan las escorias de las f\u00e1bricas metal\u00fargicas.<\/p>\n<p>2. Mont\u00f3n de escorias.<\/p>\n<p>En esta entrada, inevitablemente, hemos de pensar con El Escorial, pues se ha especulado mucho sobre el origen de ese nombre. La idea m\u00e1s extendida es que deriva de un <em>escorial<\/em>, seg\u00fan la primera acepci\u00f3n del Diccionario Usual de la RAE: \u201csitio donde se han echado las escorias de las f\u00e1bricas metal\u00fargicas\u201d. Sin embrago existen otras dos teor\u00edas y, a primera vista, parece que ninguna de las tres es definitiva. Veamos lo que nos dicen los investigadores:<\/p>\n<p>\u201cEl top\u00f3nimo de El Escorial parece proceder de la vegetaci\u00f3n dominante en su entorno en el momento de su fundaci\u00f3n, el roble y la encina \u2013<em>aesculus<\/em> en lat\u00edn-.<\/p>\n<p>As\u00ed lo indic\u00f3 ya el padre Mart\u00edn Sarmiento en 1762, que deriv\u00f3 el t\u00e9rmino Escurial del bajo lat\u00edn <em>esculealis<\/em> \u2013adjetivo de <em>esculus<\/em> o <em>aesculus<\/em>-, del cual naci\u00f3 la voz esculeal, escurial y escorial, esto es, un terreno poblado de \u00e9sculos, carbajos y quejigos.<\/p>\n<p>(<em>Aesculus<\/em>: nombre latino dado por Linneo, en 1753 y 1754 a partir del lat\u00edn antiguo <em>aesculus<\/em>, <em>-i<\/em>, el roble, lo que resulta sorprendente, aunque en los numerosos autores de la antig\u00fcedad que lo usaron, como Plinio el Viejo, precisan que es uno de los \u00e1rboles que producen bellotas, quiz\u00e1 de ah\u00ed proviene la confusi\u00f3n con los verdaderos Aesculus, puesto que el roble y la encina, pertenencen a la familia de la Fag\u00e1ceas, y sus nombres cient\u00edficos son <em>Quercus robur<\/em> y <em>Quercus ilex<\/em> respectivamente)\u201d.<\/p>\n<p>Otra teor\u00eda, propuesta en su momento por el padre Jos\u00e9 de Sig\u00fcenza, deriva el t\u00e9rmino Escorial del lat\u00edn <em>scoria<\/em>, que significa inmundicia o desecho, referido especialmente a aquellos resultantes del trabajo de los metales; significar\u00eda, por tanto, un lugar donde se abandonaban esos desechos o un mont\u00f3n de escorias.<\/p>\n<p>Y la tercera teor\u00eda, se\u00f1alada por Andr\u00e9s Avelino de Salabae y Artea, propone su origen en el vocablo <em>escouro<\/em>, con el significado de lugar oscuro, debido a la abundancia de arbolado en aquella zona.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, aunque hasta hoy se ha dado m\u00e1s cr\u00e9dito a la etimolog\u00eda del padre Sig\u00fcenza, como la derivada de \u201cescoria\u201d, fundada en que el bosque que se extiende delante del Monasterio se llama Herrer\u00eda, lo que form\u00f3 la creencia de que antiguamente hab\u00eda all\u00ed minas de hierro o fraguas para labrar este material en bruto. Pero lo cierto es que jam\u00e1s hubo minas ni herrer\u00edas en ese paraje, as\u00ed que tampoco hubo escorias. El vocablo <em>herrer\u00eda<\/em> es contracci\u00f3n de <em>herrener\u00eda<\/em>, sitio de herrones, que es el forraje en verde para el ganado, lo que nos lleva a la primera teor\u00eda, la del padre Sarmiento, fechada en 1762 y que hace derivar la etimolog\u00eda de <em>Aesculus<\/em>, por los encinares que abundan en el lugar, aunque \u00e9stos no sean del g\u00e9nero <em>Aesculus<\/em>.<\/p>\n<p>\u201c<em>Los d\u00edas van sucedi\u00e9ndose; de lo pasado s\u00f3lo queda un escorial. Ruinas de recuerdos, de sensaciones, de im\u00e1genes. Y sin emoci\u00f3n por nada; indiferencia a todo; caminar frio por los caminos<\/em>.\u201d<\/p>\n<p>F\u00e9lix V\u00e1rgas, Madrid, Biblioteca Nueva, 1928, pag. 63.<\/p>\n<h3>ESTRIDORES<\/h3>\n<p>De estridor, del lat\u00edn <em>stridor<\/em>, \u2013<em>oris<\/em>, sonido agudo, desapacible y chirriante.<\/p>\n<p>1. Que produce ruido y estruendo.<\/p>\n<p>2. Que molesta por su violencia, su extravagancia o su exceso.<\/p>\n<p>En medicina, el estridor, es un sonido respiratorio anormal, chill\u00f3n y musical causado por un bloqueo en la garganta o la laringe y que generalmente se escucha al inhalar.<\/p>\n<p>Sin salirnos de la medicina, el estridor es el ruido que se causa con los dientes al apretarlos. Es el rechinar de dientes aludido por Mateo en 8,12: \u201c\u2026 mientras que los hijos del Reino ser\u00e1n echados a las tinieblas de fuera, all\u00ed ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes.\u201d<\/p>\n<p>En el \u201cDiccionario hist\u00f3rico, cronol\u00f3gico, geogr\u00e1fico y universal de la Santa Biblia\u201d, editado en Madrid el a\u00f1o 1788 y escrito por D. Jos\u00e9 Armesto Goyanes y D. Vicente Sarrate, en la entrada correspondiente a \u201c<em>dientes<\/em>\u201d (entre las entradas <em>didrachma<\/em> y <em>diestra<\/em>), podemos leer:<\/p>\n<p>\u201cSe usa esta palabra en la Escritura; cruxieron con sus dientes sobre m\u00ed: declararon su furor, emulaci\u00f3n, y rabia contra m\u00ed. Romper\u00e1 el Se\u00f1or los dientes, \u00f3 muelas de los imp\u00edos, impedir\u00e1 que hagan mal \u00e1 los buenos. El Profeta Am\u00f3s amenaza \u00e1 los Jud\u00edos con pureza de dientes; esto es, que no tendr\u00edan a que aplicarlos, \u00f3 que padecer\u00edan mucha hambre. Para expresar el Se\u00f1or en el Evangelio el rigor con que han de ser castigados los condenados, usa freq\u00fcentemente de las palabras \u201cGremitus dentium\u201d, \u00f3 estridor de los dientes. De sus enemigos dice el Salmista que sus armas eran sus dientes, para explicar su implacable furor, y deseo de hacerle mal.\u201d<\/p>\n<p>Una noticia m\u00e1s la encontramos -esta vez mencionando los dos t\u00e9rminos: <em>estridor<\/em> y <em>rechinar<\/em>-, referido a los s\u00edntomas de la epilepsia, en el libro: \u201cMedicina pr\u00e1ctica de Guadalupe\u201d escrito por D. Francisco Sanz de Dios y Guadalupe y editado en Madrid el a\u00f1o 1750.<\/p>\n<p>El autor, en el Libro II, Cap\u00edtulo X, referido a la epilepsia, dice as\u00ed:<\/p>\n<p>\u201cLos se\u00f1ales se dirigen \u00e0 prevenir la epilepsia imminente, \u00e0 conocer la preferente, y \u00e0 manifestar la parte del mineral espasm\u00f3dico. Se rezelar\u00e1 la imminente si huviesse sue\u00f1os turbulentos, torpezas, y pesadez, dolor de cabeza, sonnolencia, v\u00e9rtigos, timidez, \u00f2 tristeza, tremores en esta, \u00f2 la otra parte, ruido en los o\u00eddos, representarse \u00e0 la vista un objeto de varios colores, torpeza en la lengua, y otros muchos, que se pueden amontonar; pero los se\u00f1ales propuestos son los proprios, bien que no siempre concurren todos.<\/p>\n<p>Los se\u00f1ales que manifiestan la actual est\u00e1n incluidos en la definici\u00f3n, y son el estridor \u00f2 rechinar los dientes, caer arrebatadamente, con privaci\u00f3n de sentidos, convulsi\u00f3n, \u00f2 vibraci\u00f3n de sentidos, convulsion, \u00f2 vibracion en las partes del cuerpo, los ojos se invierten, sale de su orden la boca, la respiraci\u00f3n anhelosa, y sofocativa, la que demuestran con golpes violentos en el pecho: algunas veces acompa\u00f1a porci\u00f3n de espuma por narices, y boca.\u201d<\/p>\n<p>En el contexto de la frase recopilada de Azor\u00edn, la palabra estridor, estar\u00eda mucho m\u00e1s cerca de estridencia, en el sentido no tanto de ruido, sino, en su significado de: \u201cviolencia o desmesura de la expresi\u00f3n o de la acci\u00f3n\u201d:<\/p>\n<p>\u201c<em>Pero ocurre un fen\u00f3meno singular, que yo no he advertido en ning\u00fan otro escritor: los estridores y negaciones de Baroja no dan idea ni de odio, ni de rencor, ni aun de leve inquina. Todas sus censuras est\u00e1n tan impregnadas de naturalidad, est\u00e1n todas tan dentro de un ambiente espont\u00e1neo, sin deliberaci\u00f3n previa maligna, que el interlocutor de Baroja, o su lector, no experimenta sensaci\u00f3n penosa<\/em>.\u201d<\/p>\n<p><em>Madrid<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, \u201cObras Selectas\u201d, 1943, pag. 997.<\/p>\n<h3>EV\u00d3NIMOS<\/h3>\n<p>Del lat\u00edn <em>evonymus<\/em>. Bonetero. \u201c<em>Evonymus europeae<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Arbusto que se cultiva en los jardines de Europa, sirve para setos, y su carb\u00f3n se emplea en la fabricaci\u00f3n de la p\u00f3lvora.<\/p>\n<p>El genial novelista Luis Landero, Premio de la Cr\u00edtica y Premio Nacional de Literatura, en su novela \u201cEl balc\u00f3n en invierno\u201d, haciendo un gui\u00f1o a Azor\u00edn, recoge la palabra ev\u00f3nimo por ser, precisamente, una de esas palabras que acompa\u00f1an las descripciones de nuestro novelista y que llegan a caracterizarle. Veamos el fragmento aludido:<\/p>\n<p>\u201cManuel P\u00e9rez Aguado ha dibujado en la pizarra dos vi\u00f1etas para ilustrar lo que va a ser su primera clase de literatura. En la vi\u00f1eta A se ve un corral donde hay un \u00e1rbol frondoso. Claro que, en realidad, es un arbusto [\u2026] El \u00e1rbol, o el arbusto, tiene un nombre precioso: ev\u00f3nimo, y tambi\u00e9n se llama bonetero de Jap\u00f3n.\u00a0\u00a0Debajo del ev\u00f3nimo hay un ni\u00f1o y una vieja sentados en sillitas de paja. La vieja es menuda y de lutos muy limpios. En su nitidez milim\u00e9trica, parece como descrita por Azor\u00edn, y as\u00ed le hubiera gustado a Manuel P\u00e9rez sacarla en el dibujo, porque as\u00ed es como la vieja, que es su abuela y se llama Francisca, pervive en el recuerdo. El ni\u00f1o es el propio Manuel con seis o siete a\u00f1os. Hay tambi\u00e9n algunos p\u00e1jaros cantores, y al fondo se ve un campanario con un reloj. La escena ocurre hacia 1955 en un pueblo de Extremadura que tiene tambi\u00e9n un nombre muy lucido: Alburquerque\u201d.<\/p>\n<p>Es muy usual, en los textos de Azor\u00edn, encontrar un seto de ev\u00f3nimo, y yo me pregunto si no le daba lo mismo nombrar el consabido seto de ev\u00f3nimo, que uno de mirto, de tuya, de cipr\u00e9s, de mioporo o de cualquier otra especie de las empleadas en jardiner\u00eda. Tambi\u00e9n en las novelas realistas de Pio Baroja, podemos encontrar un tipo de descripci\u00f3n muy similar, cuando retrata esos paisajes del Madrid tan s\u00f3rdido. En \u201cLa Busca\u201d, podemos leer: \u201cAlboreaba la ma\u00f1ana, ya no llov\u00eda; el cielo, a\u00fan obscuro, se llenaba de nubes negruzcas. Por encima de un seto de ev\u00f3nimos brillaba una estrella, en medio de la p\u00e1lida franja del horizonte, y sobre aquella palidad de \u00f3palo se destacaban entrecruzadas las ramas de los \u00e1rboles, todav\u00eda sin hojas.\u201d<\/p>\n<p>\u201c<em>Ve\u00eda la cinta del cielo azul que entre los dos aleros de los tejados se extiende; los patizuelos con ev\u00f3nimos y en que los blancos muros de cal tienen un z\u00f3calo de intenso a\u00f1\u00edl pintado; las estancias silenciosas de las casas modestas, en que tal vez hay un armario con libros viejos, olvidados de todos; las peque\u00f1as iglesias modestas; el campaneo al amanecer y durante el crep\u00fasculo vespertino. \u00a1Oh excelso muro! \u00a1Oh torres coronadas! Sobre el cielo limpio se destaca la alta torre de la mezquita; una fuentecilla mana en el patio, entre unos \u00e1rboles, con un son continuado y r\u00edtmico. \u00a1Oh f\u00e9rtil llano! \u00a1Oh sierras levantadas!<\/em>\u201d<\/p>\n<p><em>Al margen de los cl\u00e1sicos<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, \u201cObras Selectas\u201d, 1943, pag. 1051.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column]Rafael Escrig ha buscado m\u00e1s de mil palabras poco usadas en los ensayos y novelas de Jos\u00e9 Mart\u00ednez Ruiz, Azor\u00edn, ha realizado una investigaci\u00f3n lexicogr\u00e1fica y las ha ubicado en diferentes contextos.\u00a0 Esta entrega contiene palabras que empiezan por las letras D y E. 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