{"id":16428,"date":"2023-09-14T10:07:26","date_gmt":"2023-09-14T08:07:26","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=16428"},"modified":"2023-12-01T10:51:10","modified_gmt":"2023-12-01T09:51:10","slug":"mil-palabras-de-azorin-e-y-f","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/mil-palabras-de-azorin-e-y-f\/","title":{"rendered":"Mil palabras de Azor\u00edn. ( F, G, H, I, J)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p><strong>FABRIQUERO.<\/strong><\/p>\n<p>De f\u00e1brica, del lat\u00edn <em>fabrica<\/em>, abreviaci\u00f3n de <em>ars fabrica<\/em>. <em>Ars<\/em>, arte, y <em>faber<\/em>, obrero o artesano. Arte del obrero o art\u00edfice.<\/p>\n<p>CAN\u00d3NIGO FABRIQUERO.<\/p>\n<p>Persona que en las iglesias cuida de la custodia y la inversi\u00f3n de los fondos dedicados al edificio, su mantenimiento y al de los utensilios y pa\u00f1os del culto.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n llamado: Mayordomo de f\u00e1brica o can\u00f3nigo obrero.<\/p>\n<p>Veamos el extracto de una noticia aparecida en el diario El Pa\u00eds, el 21 de enero de 2007, que con el t\u00edtulo \u201cLa Catedral de Le\u00f3n se resquebraja\u201d, habla de su can\u00f3nigo fabriquero:<\/p>\n<p>\u201cEl pasado 4 de diciembre se desplom\u00f3 una g\u00e1rgola de piedra con forma de aguilucho de m\u00e1s de 100 kilogramos de peso. Era la segunda que ca\u00eda en menos de una semana.<\/p>\n<p>Subidos a una gr\u00faa, un equipo de especialistas revisa, desde hace un mes, todos y cada uno de los 7.000 elementos exteriores de la catedral. Son la parte visible de un plan de emergencia para calibrar -y frenar- el deterioro del monumento despu\u00e9s de la reciente ca\u00edda de dos g\u00e1rgolas que llevaban ah\u00ed m\u00e1s de siete siglos. Por lo pronto, han sujetado con acero inoxidable la veintena de g\u00e1rgolas que quedan.<\/p>\n<p>Mario Gonz\u00e1lez, sacerdote de 54 a\u00f1os, desempe\u00f1a un cargo curioso y dif\u00edcil: es can\u00f3nigo fabriquero de la catedral. Esto significa que es el \u00faltimo responsable de todo, desde las campanas de las torres a las estatuas del p\u00f3rtico. Y se lo toma muy en serio. Armado con un enorme llavero, revisa, casi semanalmente, las puertas, los pasadizos, los desvanes, el claustro, los tejados o los pin\u00e1culos. Sube por escaleras de caracol del tama\u00f1o de edificios de ocho pisos y accede a rincones cuya contemplaci\u00f3n desear\u00eda m\u00e1s de un historiador de arte.<\/p>\n<p>El pasado 4 de diciembre, Mario Gonz\u00e1lez el can\u00f3nigo fabriquero de la Catedral de Le\u00f3n, padeci\u00f3 el disgusto de su vida.\u201d<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con esta entrada, veamos ahora unos datos sobre el tristemente famoso terremoto de Lisboa, en donde no s\u00f3lo cayeron g\u00e1rgolas y se destruyeron rosetones en muchas iglesias, torres y catedrales espa\u00f1olas, sino que fue mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que podamos imaginar. Habr\u00edamos de conocer los hechos con m\u00e1s profundidad, para entender el calibre de la tragedia en toda la costa atl\u00e1ntica de Portugal, de Espa\u00f1a y de Marruecos. Sus efectos destructivos alcanzaron el interior de Andaluc\u00eda y de Castilla, y se dejaron sentir en el otro lado del Atlantico e incluso en zonas de la lejana Finlandia.<\/p>\n<p>Transcribo a continuaci\u00f3n el art\u00edculo extra\u00eddo de Wikipedia:<\/p>\n<p>\u201cEl\u00a0terremoto de Lisboa de 1755\u00a0tuvo lugar entre las 09:30\u00a0y las 09:40\u00a0horas del\u00a01 de noviembre\u00a0de\u00a01755\u00a0y se caracteriz\u00f3 por su gran duraci\u00f3n, dividida en varias fases, y por su virulencia, causando la muerte de entre 60\u00a0000 y 100\u00a0000 personas. El\u00a0sismo\u00a0fue seguido por un\u00a0maremoto\u00a0y un incendio que causaron la destrucci\u00f3n casi total de\u00a0Lisboa.<\/p>\n<p>Los ge\u00f3logos estiman hoy que la magnitud del terremoto de Lisboa ser\u00eda de aproximadamente un 9 en la escala de Richter, con su epicentro en un lugar desconocido en alg\u00fan punto del\u00a0oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico\u00a0a menos de 300\u00a0km de Lisboa. De una poblaci\u00f3n lisboeta de 275.000 habitantes, unas 90.000 personas murieron. Otras 10.000 murieron en\u00a0Marruecos, mientras que en\u00a0Ayamonte\u00a0(Huelva,\u00a0Espa\u00f1a) murieron m\u00e1s de 1.000 personas, y se registraron v\u00edctimas y da\u00f1os de consideraci\u00f3n en m\u00e1s puntos del sur de Espa\u00f1a y de toda la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica.<\/p>\n<p>En\u00a0Espa\u00f1a, el rey\u00a0Fernando VI, ante la magnitud del fen\u00f3meno y por haberlo vivido en primera persona, una semana m\u00e1s tarde del triste suceso, orden\u00f3 al gobernador del\u00a0Supremo Consejo de Castilla\u00a0la preparaci\u00f3n de un informe sobre el terremoto. Para realizar tan magna encuesta se elabor\u00f3 un cuestionario de ocho preguntas dirigido a las personas de \u00abmayor raz\u00f3n\u00bb de las capitales y pueblos de cierta importancia, para que contestaran lo m\u00e1s r\u00e1pido posible y con sus respuestas tener una idea m\u00e1s acertada de la incidencia del terremoto en el reino.<\/p>\n<p>Las preguntas eran las siguientes: \u00bfSe sinti\u00f3 el terremoto? \u00bfA qu\u00e9 hora? \u00bfCu\u00e1nto tiempo dur\u00f3? \u00bfQu\u00e9 movimientos se observaron en los suelos, paredes, edificios, fuentes y r\u00edos? \u00bfQu\u00e9 ruinas o perjuicios se han ocasionado en las f\u00e1bricas? \u00bfHan resultado muertas o heridas personas o animales? \u00bfOcurri\u00f3 otra cosa notable? Antes de \u00e9l \u00bfhubo se\u00f1ales que lo anunciasen?<\/p>\n<p>Se recibieron respuestas de 1.273 localidades advirti\u00e9ndose en algunas de ellas carencias importantes de informaci\u00f3n, exageraciones o imprecisiones. Actualmente se guarda toda esta documentaci\u00f3n en el\u00a0Archivo Hist\u00f3rico Nacional, documentaci\u00f3n que ha sido recopilada y publicada hace unos a\u00f1os por J. M. Mart\u00ednez Solares en\u00a0\u201cLos efectos en Espa\u00f1a del terremoto de Lisboa\u201d\u00a0Ministerio de Fomento, Madrid, 2001.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil estimar las p\u00e9rdidas personales producidas por el terremoto en el territorio espa\u00f1ol, algunas fuentes hablan de en torno a las 5.300 v\u00edctimas, y de unas p\u00e9rdidas materiales valoradas en 53.157.936 reales de vell\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cEn 1775, el roset\u00f3n de la Catedral de Le\u00f3n repentinamente se desconcierta y quiebra. El fabriquero de la Catedral debi\u00f3 de pasar unos momentos de angustia. \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda ocurrido? Que en Lisboa un terremoto hab\u00eda derrumbado la ciudad. Y en Le\u00f3n, en la Catedral, en el roset\u00f3n y en otros lugares, hubo que hacer, \u201cinstant\u00e1neamente\u201d, nos dice un arquitecto, Mat\u00edas Lavi\u00f1a, reparaciones. \u00bfEs grande o no es grande el hecho? \u00bfC\u00f3mo lo calibraremos? \u00bfY c\u00f3mo calibrar la batalla de Waterloo? \u00bfQu\u00e9 grandor le asignaremos? En 1893 se produce en Santander la explosi\u00f3n de un barco cargado de dinamita. Y al relatar Pereda la explosi\u00f3n del Machicaco en 1896, nos dice que ha sido \u00e9sta \u201cuna de las mayores cat\u00e1strofes que registran los anales del mundo\u201d. Tenemos, pues, otro hecho que poner en contacto con Lepanto y con el terremoto de Lisboa. Todo depende, dec\u00edamos, de c\u00f3mo calibremos los hechos.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Con permiso de los Cervantistas, <\/em>Madrid, Visor Libros, 2005, pag. 100.<\/p>\n<p><strong>FANTASM\u00c1TICA<\/strong>.<\/p>\n<p>De fantasma. Del lat\u00edn <em>phantasma<\/em>, y \u00e9ste del griego <em>f\u00e1ntasma,<\/em> aparici\u00f3n, imagen.<\/p>\n<p>En psicolog\u00eda. Dicho de una representaci\u00f3n mental imaginaria, provocada por el deseo o el temor.<\/p>\n<p>En el contexto en que la palabra \u201cfantasm\u00e1tica\u201d, es usada por Azor\u00edn, probablemente haya intervenido la imagen mental del vocablo \u201cfantasmag\u00f3rica\u201d (del franc\u00e9s fantasmagorie) t\u00e9rmino \u00e9ste muy usado en los comienzos del cinemat\u00f3grafo, y voz implantada a partir de 1800, por el profesor de f\u00edsica \u00c9tienne Gaspar Robert (1763-1837), para designar un espect\u00e1culo de linterna m\u00e1gica, cuando se creaban aquellas ilusiones \u00f3pticas al espectador, por medio de la \u00f3ptica, de la luz y de las sombras. Fue \u00c9tienne Gaspar Robert, m\u00e1s conocido como Robertson, el inventor del fantascopio, la m\u00e1quina con que creaba sus im\u00e1genes, sus \u201centretenimientos filos\u00f3ficos\u201d, como \u00e9l los llam\u00f3, quien se apropi\u00f3 del nombre \u201cPhantasmagor\u00eda\u201d: resultado de a\u00f1adir al t\u00e9rmino fantasma la terminaci\u00f3n <em>gor\u00eda,<\/em> derivada del griego <em>agor\u00e9uo,<\/em> yo hablo.<\/p>\n<p>Resulta muy evidente todo esto, en la referencia que nos ofrece Azor\u00edn de esas im\u00e1genes fantasm\u00e1ticas de \u00c1vila, tambi\u00e9n podr\u00edamos decir irreales, compar\u00e1ndolas con un escenario teatral: algo ilusorio, en que todas las sensaciones son producto de nuestra imaginaci\u00f3n sublimada por los efectos \u00f3pticos, como ocurre con lo fant\u00e1sm\u00e1tico.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito, veamos lo que dice Jos\u00e9 D\u00edaz Cuy\u00e1s, profesor de est\u00e9tica en la Universidad de La Laguna. Extractado y resumido de su art\u00edculo \u201cLa imagen fantasma\u201d, aparecido en la revista de pensamiento art\u00edstico, &#8220;Acto&#8221;:<\/p>\n<p>\u201cLo <strong>fantasm\u00e1tico<\/strong> como categor\u00eda cultural surge aproximadamente un siglo despu\u00e9s, en torno a 1900, y proviene del \u00e1mbito psicoanal\u00edtico, aludiendo a la realidad ps\u00edquica encubridora del deseo y est\u00e1 estrechamente vinculado con la imagen en relaci\u00f3n con la t\u00e9cnica f\u00edlmica, lo que despu\u00e9s se ha dado en llamar, el r\u00e9gimen esc\u00f3pico: cada visi\u00f3n corresponde a una imagen, ya sea percibida, intuida o imaginada. Dicho r\u00e9gimen esc\u00f3pico, modernamente, ha sido dividido en tres etapas o tres r\u00e9gimenes esc\u00f3picos: El primero ser\u00eda la era de la imagen-materia, representada por la pintura, la fotograf\u00eda y todas las artes pl\u00e1sticas. En segundo lugar la era de las im\u00e1gen-filmica, ligada al cine y toda la imagen en movimiento con historia narrativa o hist\u00f3rica y en tercer lugar la era de la e-imagen: la imagen electr\u00f3nica, que se parecen a las imagenes mentales en el sentido de que no son objetos del mundo, son im\u00e1genes con rasgos fantasmales o espectrales que no pertenecen a la materialidad del objeto.\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cEl Mediterr\u00e1neo a lo lejos; Oriente, el Oriente de tan profunda atracci\u00f3n. Y vuelta a Castilla. Una cierta visi\u00f3n de \u00c1vila, en los primeros fulgores del alba, desde el tren, como en cierta ocasi\u00f3n la viera F\u00e9lix. \u00c1vila <strong>fantasm\u00e1tica<\/strong>, de papel pintado, como en el teatro, con una bombilla el\u00e9ctrica detr\u00e1s de cada ventana.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>F\u00e9lix V\u00e1rgas<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1928, pag. 174.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><strong>FEMBRAS<\/strong>.<\/p>\n<p>Del lat\u00edn <em>femina<\/em>. Hembra. Animal del sexo femenino. Segunda acepci\u00f3n: Mujer. Persona del sexo femenino.<\/p>\n<p>El vocablo <em>fembra<\/em>, es un cultismo en desuso actualmente, s\u00f3lo conservado en el lenguaje po\u00e9tico. En el siglo XVII, ya se hab\u00eda trocado por <em>hembra<\/em>, como tantos vocablos latinos que comienzan por f. El cambio fon\u00e9tico de la f a la h, es una de las caracter\u00edsticas de la formaci\u00f3n del castellano. El fen\u00f3meno consisti\u00f3 en que la f a principio de palabra se convirti\u00f3 en <em>h<\/em> aspirada (<em>Jamelgo<\/em>, del lat\u00edn <em>fam\u00e9licus<\/em>. <em>Fam\u00e9lico<\/em> es el cultismo), y que desapareci\u00f3 m\u00e1s tarde, en el castellano est\u00e1ndar (<em>hacer, hambre, hilo, hijo, humo, hoja, hierro, harina\u2026<\/em>).<\/p>\n<p>En la comedia de Lope de Vega (1562-1635) \u201cLas famosas asturianas\u201d, uno de los personajes, dice as\u00ed:<\/p>\n<p><em>\u201cEsso no, que do\u00f1a Sancha<\/em><\/p>\n<p><em>Ha de ser muger de Osorio,<\/em><\/p>\n<p><em>Y seldo vos de mi hermana,<\/em><\/p>\n<p><em>Que es fembra mas fermosa<\/em><\/p>\n<p><em>Que ay en todas las Monta\u00f1as.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n podemos encontrar el mismo vocablo en el \u201cLibro del Buen Amor\u201d del Arcipreste de Hita. Libro del que Azor\u00edn se hace eco en la referencia seleccionada y dice como el buen Juan Ruiz eso de, fembra placentera. Veamos:<\/p>\n<p><em>\u201cComo dise Arist\u00f3teles, cosa es verdadera,<\/em><\/p>\n<p><em>El mundo por dos cosas trabaja: la primera,<\/em><\/p>\n<p><em>Por aver mantenen\u00e7ia; la otra era<\/em><\/p>\n<p><em>Por haber juntamiento con fembra plasentera.<\/em><\/p>\n<p><em>Si lo dixese de m\u00edo, ser\u00eda de culpar;<\/em><\/p>\n<p><em>D\u00edselo grand fil\u00f3sofo, non s\u00f3 yo de rebtar;<\/em><\/p>\n<p><em>De lo que dise el sabio non debemos dubtar,<\/em><\/p>\n<p><em>Que por obra se prueba el sabio e su fablar.<\/em><\/p>\n<p><em>Que dis\u00b4verdat el sabio claramente se prueba<\/em><\/p>\n<p><em>Omes, aves, animalias, toda vestia de cueva<\/em><\/p>\n<p><em>Quieren, segund natura, compa\u00f1a siempre nueva;<\/em><\/p>\n<p><em>Et quanto m\u00e1s el omen que a toda cosa se mueva.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cConfidencias salaces de viejos y pirujas. Melindres incitativos de fembras placenteras. Las nubes corren r\u00e1pidas sobre el fondo azul del cielo. Las veletas \u2013son veletas- giran alocadas. No se ha visto nunca en Segovia tal abominaci\u00f3n. Los golpazos de las ventanas en los desvanes son formidables.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Do\u00f1a In\u00e9s,<\/em> Madrid, Biblioteca Nueva, 1972, pag. 166.<\/p>\n<p><strong>GAJES.<\/strong><\/p>\n<p>Del\u00a0franc\u00e9s,\u00a0<em>gage,<\/em> prenda, y \u00e9ste del fr\u00e1ncico <em>waddi,<\/em> prenda, sueldo, del g\u00f3tico <em>wadi,<\/em> fianza.<\/p>\n<p>Lo que se adquiere por alg\u00fan empleo adem\u00e1s del sueldo.<\/p>\n<p>Sueldo o estipendio que pagaba el pr\u00edncipe a los de su casa o a los soldados.<\/p>\n<p>Autoridades: \u201cLo que corresponde en pago por la ocupaci\u00f3n, servicio, ministerio o empleo.\u201d<\/p>\n<p>He rescatado a un famoso autor de nuestra literatura del siglo XVIII para traer la siguiente referencia con la palabra <em>gaje.<\/em> Se trata del can\u00f3nigo doctoral de Granada que escribi\u00f3 sus \u201cS\u00e1tiras Morales\u201d con el pseud\u00f3nimo de Amato Benedicto. Su nombre era Antero Benito y N\u00fa\u00f1ez, nacido en Ezcaray (1756 &#8211; \u00bf). Conocido y discutido en su tiempo por su traducci\u00f3n de \u201cLa nueva Helo\u00edsa\u201d y de \u201cEl contrato social\u201d. Entre una de sus s\u00e1tiras encontramos la titulada \u201cLa corrida de toros\u201d, que nos dice as\u00ed:<\/p>\n<p><em>\u201c\u00a1Comedias! Ni por pienso; esta es la escuela<\/em><\/p>\n<p><em>En que la incauta juventud aprende<\/em><\/p>\n<p><em>El arte del amor, arte funesto,<\/em><\/p>\n<p><em>Origen de los males que desolan<\/em><\/p>\n<p><em>Al universo todo. Las comedias<\/em><\/p>\n<p><em>Corrompen y envenenan las costumbres<\/em><\/p>\n<p><em>Son la peste del mundo: los autores,<\/em><\/p>\n<p><em>Los sabios catedr\u00e1ticos lo dicen<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfY toros? Eso s\u00ed. Vaya en buena hora<\/em><\/p>\n<p><em>Con algazara el pueblo a pelotones<\/em><\/p>\n<p><em>A gozar el plazer, digno sin duda<\/em><\/p>\n<p><em>De los h\u00e9roes de Roma, a cuya vista<\/em><\/p>\n<p><em>La humanidad temblaba, y en el circo<\/em><\/p>\n<p><em>Del gladiator la sangre derramaba<\/em><\/p>\n<p><em>Era grato espect\u00e1culo a sus ojos.<\/em><\/p>\n<p><em>Brame rabiando el bruto jarame\u00f1o,<\/em><\/p>\n<p><em>Ensangrentada la cerviz que arrastra<\/em><\/p>\n<p><em>El duro arado, <strong>gaje<\/strong> el m\u00e1s precioso<\/em><\/p>\n<p><em>De los dones de C\u00e9res y Pomona.<\/em><\/p>\n<p><em>Y sea en fin trofeo de la espada<\/em><\/p>\n<p><em>Del diestro matador. \u00bfA qui\u00e9n ofende?<\/em><\/p>\n<p><em>Criado para el hombre aquella fiera,<\/em><\/p>\n<p><em>Si pereziendo entre tormentos, sirve<\/em><\/p>\n<p><em>A su recreo, nada importa, paga<\/em><\/p>\n<p><em>A su se\u00f1or el feudo que le debe.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cLo que no se comprende por lo absurdo, por lo fabuloso, es que Sancho, ansioso siempre de metales, no pida, al tiempo del infausto dimitir, lo devengado en esos d\u00edas. \u00bfC\u00f3mo puede partirse Sancho sin llevarse lo que por derecho le corresponde? \u00bfDe qu\u00e9 modo esos derechos, esos emolumentos, esos <strong>gajes<\/strong> no entran en el bolsillo de Sancho?\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Con permiso de los Cervantistas,<\/em> Madrid, Visor Libros, 2005, pag. 47.<\/p>\n<p><strong>GUAY<\/strong>.<\/p>\n<p>Interjecci\u00f3n de lamento. <em>\u00a1AY!<\/em><\/p>\n<p>El DCECH de Corominas, nos dice: Interjecci\u00f3n de lamento, procedente del antiguo g\u00f3tico <em>w\u00e1i<\/em>.<\/p>\n<p>Antonio de Nebrija, S. XV, recoge &#8220;<em>guaias<\/em>&#8221; con el significado de cantos de dolor.<\/p>\n<p>Se usa en portugu\u00e9s como <em>guai,<\/em> desde el S. XVI as\u00ed como en italiano, el cual ya lo recoge Dante. La ausencia en otros romances demuestra que es pr\u00e9stamo germ\u00e1nico y no creaci\u00f3n onomatop\u00e9yica aut\u00f3ctona. En castellano el uso de <em>guay<\/em> qued\u00f3 pronto anticuado, convirti\u00e9ndose en vocablo po\u00e9tico.<\/p>\n<p>Lo encontramos en el cap\u00edtulo XL de la segunda parte del Quijote:<\/p>\n<p>&#8220;-\u00a1Oh gigante Malambruno, que, aunque eres encantador, eres cert\u00edsimo en tus promesas!, env\u00edanos ya al sin par Clavile\u00f1o, para que nuestra desdicha se acabe, que si entra el calor y estas nuestras barbas duran, \u00a1<em>Guay<\/em> de nuestra ventura!&#8221;<\/p>\n<p>En &#8220;La Celestina&#8221;, de Fernado de Rojas, se puede leer:<\/p>\n<p>\u201cP\u00e1rmeno- (Aparte) \u00a1<em>Guay<\/em> de orejas que tal oyen! Perdido es quien tras perdido anda. \u00a1Oh! Calisto desventurado, abatido, ciego! \u00a1Y en tierra est\u00e1: adorando a la m\u00e1s antigua puta tierra, que fregaron sus espaldas en todos los burdeles! Deshecho es, vencido es, ca\u00eddo es. No es capaz de ninguna redenci\u00f3n, ni consejo, ni esfuerzo.\u201d<\/p>\n<p>Y m\u00e1s adelante, en un parlamento de Elicia a Sempronio, \u00e9sta le dice:<\/p>\n<p>\u201cElicia- Tres d\u00edas ha que no me veis \u00a1Nunca Dios te vea, nunca Dios te consuele ni visite! \u00a1<strong>Guay<\/strong> de la triste que en ti tiene su esperanza y el fin de todo su bien!\u201d<\/p>\n<p>En el Arcipreste de Talavera, 1438: \u201c-\u00a1Guay del que duerme solo!\u201d<\/p>\n<p>En el Cancionero de Baena. S. XV: \u201c-\u00a1<strong>Guay<\/strong> del triste que se moja!\u201d<\/p>\n<p>Veamos lo que dice el doctor en filolog\u00eda hisp\u00e1nica Jos\u00e9 Juan Morcillo P\u00e9rez, en uno de los art\u00edculos sobre la lengua espa\u00f1ola, publicados en su blog:<\/p>\n<p>\u201cHay palabras que hibernan, que permanecen aletargadas durante muchos a\u00f1os en las calladas celdillas de un idioma y luego, inesperadamente, despiertan y circulan de nuevo, de boca en boca, entre los hablantes de esta lengua. Resulta chocante, pero es as\u00ed.<\/p>\n<p>A lo largo de la historia del castellano, que ya tiene mil a\u00f1os, los hablantes no solo han ido incorporando t\u00e9rminos nuevos \u2013casi siempre por necesidad- sino que tambi\u00e9n han desechado otros por considerarlos desfasados o poco aconsejables para la moda ling\u00fc\u00edstica del momento. Algunas de estas palabras ya han desaparecido; son t\u00e9cnicamente vocablos muertos, pues no pertenecen al mundo de la lengua viva, del espa\u00f1ol actual. Pero tambi\u00e9n se han dado los casos de palabras que no han desaparecido, sino que en un momento fueron apartadas de la actividad y del ajetreo ling\u00fc\u00edstico y, como hemos dicho anteriormente, se han mantenido guardadas en los cajones imaginarios de nuestra lengua, apaciblemente dormidas, hasta que un d\u00eda son despertadas y reincorporadas al traj\u00edn incansable y caprichoso del idioma. Eso es lo que ha ocurrido con <strong>guay<\/strong>.<\/p>\n<p>En el siglo XIII, cuando el castellano comenzaba a afianzarse de la mano de Alfonso X el Sabio, se incorpor\u00f3 del g\u00f3tico \u2013lengua germ\u00e1nica ya desaparecida- la interjecci\u00f3n <strong>guay<\/strong> para usarla en contextos que denotaban tristeza, lamento o desesperaci\u00f3n, y su uso continu\u00f3 hasta el siglo XVII. Esta interjecci\u00f3n fue muy bien acogida en nuestro idioma, y se puso tan de moda que otras lenguas no dudaron en incorporarla, como fue el caso del portugu\u00e9s o del italiano. Pero, como casi todo en esta vida, la fama es ef\u00edmera, y el uso de guay tendi\u00f3 pronto a languidecer y hasta pr\u00e1cticamente desaparecer. Sin embargo, desde hace unos a\u00f1os se ha vuelto a usar este t\u00e9rmino, sobre todo por los hablantes m\u00e1s j\u00f3venes, pero en contextos sem\u00e1nticos m\u00e1s alegres, y no s\u00f3lo como interjecci\u00f3n, sino tambi\u00e9n como adjetivo o como sustantivo.\u201d<\/p>\n<p>En este sentido, el del uso m\u00e1s moderno del vocablo, la fil\u00f3loga Marta Gali\u00f1anes Gall\u00e9n en un trabajo titulado \u201cAlgunos rasgos de la lengua de los pijos\u201d, nos ampl\u00eda los detalles de su uso m\u00e1s reciente entre la juventud:<\/p>\n<p>\u201c<strong>Guay<\/strong>\u201d es una palabra muy utilizada por los j\u00f3venes, aunque, poco a poco, ha ido conociendo una ligera decadencia, a diferencia de lo ocurrido en las d\u00e9cadas 80 y 90 en la que serv\u00eda para calificarlo, pr\u00e1cticamente, todo.<\/p>\n<p>La palabra \u201cguay\u201d es muy antigua y se usaba, en principio, como una exclamaci\u00f3n que ten\u00eda el valor de un lamento o de una amenaza, sobre todo en la poes\u00eda; por extensi\u00f3n, \u201ctener uno muchos guayes\u201d significaba, como nos dice la Academia, \u201cpadecer grandes achaques o muchos contratiempos de la fortuna\u201d. S\u00f3lo al finalizar el siglo XX, su significado, debido en parte a su semejanza fon\u00e9tica, coincidi\u00f3 con los significados de la inglesa gay (alegre). De esta manera, en un principio, este adjetivo se aplicaba a lo que era especial, extraordinario o atractivo, para pasar, en un segundo momento, a sustituir a \u201cbueno, bonito o divertido\u201d.<\/p>\n<p>Varias eran las funciones que pod\u00eda cubrir dentro de la frase, as\u00ed, se encontraba en funci\u00f3n adverbial. Como en la expresi\u00f3n \u201cpasarlo guay\u201d, tambi\u00e9n como adjetivo aplicado a las personas en \u201cser un t\u00edo guay\u201d. Al ser, seguramente, la expresi\u00f3n m\u00e1s usada por este grupo, sirvi\u00f3 tambi\u00e9n al resto de la sociedad para calificarlo, cre\u00e1ndose de este modo la forma \u201cgente guay\u201d y, posteriormente, \u201cir de guay\u201d con un claro valor despectivo. \u201cIr de guay\u201d encierra los conceptos de irrealidad, de falsa alegr\u00eda y de falsa bondad, valores que se cre\u00eda que predominasen entre los pijos, es decir, presenta un significado de mofa y de recriminaci\u00f3n de la hipocres\u00eda.\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201c\u00a1Guay de nosotros! El pensar continuo e intenso nos atormenta. Nos entregamos a la mara\u00f1a de las callejas, en la ciudad milenaria, como nos entregamos al hipn\u00f3tico vencedor del insomnio penoso. Ansiamos dormir dulcemente ahora en lo pret\u00e9rito. Y estas callejitas de Valencia \u2013la ciudad goda, la ciudad romana, la ciudad \u00e1rabe, la ciudad cristiana- nos van enlazando con sus tent\u00e1culos, como lo har\u00eda un inmenso pulpo ben\u00e9fico.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Valencia,<\/em> Madrid, Biblioteca Nueva, 1997, pag. 143.<\/p>\n<p><strong>HITO.<\/strong><\/p>\n<p>Del\u00a0lat\u00edn\u00a0<em>fictus,<\/em> de\u00a0<em>fig\u0115re,<\/em> clavar, fijar.<\/p>\n<p>DE HITO EN HITO<\/p>\n<p>Mirar fijamente. Fijar la vista en un objeto sin distraerla a otra parte.<\/p>\n<p>\u201cDe hito en hito\u201d\u00a0es una frase hecha que significa que se presta atenci\u00f3n a una cosa, que se la mira fijamente.<\/p>\n<p>Un hito o fito es una se\u00f1al clavada en el suelo que indica un l\u00edmite. Se puede se\u00f1alar los l\u00edmites de una propiedad o los l\u00edmites de un camino colocando estacas clavadas en el suelo o piedras a intervalos regulares. De esta manera, un viajero que no conozca una regi\u00f3n podr\u00e1 evitar los terrenos privados y seguir f\u00e1cilmente las veredas haciendo caso de esas indicaciones, incluso en el caso de que la vegetaci\u00f3n hubiese cubierto un itinerario poco transitado.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, de hito en hito, significa que se preste atenci\u00f3n a una cosa, igual que debe hacer el viajero para no extraviarse: prestar atenci\u00f3n a los hitos del camino.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cUnos ojos negros tienen destellos de bondad, unas veces; otras, miran <strong>de hito en hito<\/strong> y misteriosos. Y unos brazos se levantan, y al tiempo que las manos atusan los crespos de las sienes, dejan recortado en el fondo indefinido un busto firme y esbelto. Los ojos del poeta miran la claridad lev\u00edsima del cielo y no ven nada.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Do\u00f1a In\u00e9s<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1972, pag. 120.<\/p>\n<p><strong>HONDO.<\/strong><\/p>\n<p>De fondo, que tiene profundidad, del lat\u00edn <strong>fundus,<\/strong> parte interior de una cosa hueca.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el Diccionario de Uso de la RAE, la palabra \u201chondo\u201d tiene cinco acepciones:<\/p>\n<p>1. Que tiene profundidad.<\/p>\n<p>2. Dicho de una parte de un terreno: Que est\u00e1 m\u00e1s baja que todo lo circundante.<\/p>\n<p>3. Profundo, alto o rec\u00f3ndito.<\/p>\n<p>4. Dicho de un sentimiento: Intenso, extremado.<\/p>\n<p>5. Parte inferior de una cosa hueca o c\u00f3ncava.<\/p>\n<p>LO HONDO.<\/p>\n<p>La parte m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p>La gram\u00e1tica nos ense\u00f1a que el art\u00edculo neutro <em>\u201clo\u201d,<\/em> se antepone en las voces abstractas o poco definidas y que, en estos casos, enfatiza e intensifica el sentido de estas.<\/p>\n<p>Pero, a mi modo de ver, hemos de considerar que existe tambi\u00e9n una hondura en el sentido \u00edntimo de las palabras y, cuando leemos \u201clo hondo\u201d, estamos recogiendo una imagen con ciertas connotaciones, m\u00e1s sublimada y plena, gracias al efecto que ofrece ese art\u00edculo \u201clo\u201d. En las palabras existe una emoci\u00f3n que est\u00e1 estrechamente relacionada con nuestra percepci\u00f3n psicol\u00f3gica. \u201cLo hondo\u201d nos lleva por el camino de la profundidad de las cosas, del misterio, de lo \u00edntimo. Y en ese caso, lo que lees no es exactamente lo que hay en negro sobre blanco, sino lo que te hace sentir.<\/p>\n<p>Tomemos de ejemplo frases como: En lo hondo del alma; en lo hondo de las esencias; en lo hondo de la fe; en lo hondo de nuestro coraz\u00f3n; y no olvidemos el salmo 129: \u201cDesde lo hondo grito a ti, Se\u00f1or, escucha mi voz\u2026\u201d <em>\u201cDe profundis clamavi ad te, Domine; Domine, exaudi vocem meam\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p>Azor\u00edn puede escribir indistintamente \u201cen lo hondo\u201d, \u201chondo\u201d y \u201cal fondo\u201d pero, cuando describe un paisaje, cuando toma las riendas de su sentimiento, se decanta siempre por \u201clo hondo\u201d y es entonces cuando te hace ver ese algo m\u00e1s que subyace en la palabra. Ya no es la hondura de tres dimensiones; hay una m\u00e1s, y ella es, la substancia inmaterial que anida en el interior de todas las cosas y que, a veces, se puede extraer con una simple matizaci\u00f3n, o, como en este caso, con s\u00f3lo a\u00f1adir un art\u00edculo.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la expresi\u00f3n \u201clo hondo\u201d tiene dos lecturas: Denotaci\u00f3n, que es profundidad y connotaci\u00f3n, que es dramatismo, misterio, interior, alma, profundo sentimiento.<\/p>\n<p>\u00bfHemos de ver en Azor\u00edn estos detalles, este misterio, cuando habla de \u201clo hondo\u201d? Tambi\u00e9n hemos encontrado en otros autores esa misma expresi\u00f3n; autores contempor\u00e1neos suyos: Pensemos en Unamuno cuando dec\u00eda: \u201c\u2026desde nosotros mismos, desde el fondo, el \u201chond\u00f3n del alma.\u201d\u00bfHay algo m\u00e1s all\u00e1 de las palabras en esa expresi\u00f3n? Si lo pensamos bien, y dada la frecuencia con que Azor\u00edn la emplea, parece que si. Tambi\u00e9n es posible que s\u00f3lo sea una forma de hablar sin intenci\u00f3n, sin matices, pero \u2013y sigo pensando- \u00bfes que hemos de pensar que Azorin escribe sin matices? Expongo toda esta cuesti\u00f3n, como una reflexioncita, como \u00e9l dir\u00eda. Yo quisiera entender por qu\u00e9 dice en lo hondo, y no tengo respuestas, s\u00f3lo puedo hablar sobre el efecto que me causa su insistencia&#8221;.<\/p>\n<p>Veamos este p\u00e1rrafo de \u201cLas Moradas\u201d de Teresa de Cepeda y Ahumada (Teresa de Avila), 1515-1582, ella s\u00ed, cuando dice \u201clo hondo\u201d est\u00e1 refiri\u00e9ndose a la hondura m\u00e1s \u00edntima, aquella que nos une con lo espiritual:<\/p>\n<p>\u201cHab\u00e9is de notar que hay penas y penas; porque algunas penas hay producidas de presto de la naturaleza, y contentos lo mismo, y aun de caridad de apiadarse de los pr\u00f3jimos, como hizo nuestro Se\u00f1or cuando resucit\u00f3 a L\u00e1zaro; y no quitan \u00e9stas el estar unidas con la voluntad de Dios, ni tampoco turban el \u00e1nima con una pasi\u00f3n inquieta, desasosegada, que dura mucho. Estas penas pasan de presto; que, como dije de los gozos en la oraci\u00f3n, parece que no llegan a lo hondo del alma, sino a estos sentidos y potencias. Andan por estas moradas pasadas, mas no entrar en la que est\u00e1 por decir postrera, pues para esto es menester lo que queda dicho de suspensi\u00f3n de potencias, que poderoso es el Se\u00f1or de enriquecer las almas por muchos caminos y llegarlas a estas moradas y no por el atajo que queda dicho.\u201d<\/p>\n<p>Y este mon\u00f3logo de la primera parte de <em>Fausto<\/em> de J. W. Goethe, cuando dice:<\/p>\n<p>\u201cEs verdad que tengo el t\u00edtulo de maestro, doctor, y que aqu\u00ed, y all\u00e1 y en todo lugar cuento con incontables disc\u00edpulos que dirijo a capricho; pero no lo es menos que nada logramos saber. Esto es lo que me lastima en <em>lo hondo<\/em>\u201d<\/p>\n<p>En la novela <em>Antonio Azor\u00edn<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, \u201cObras Selectas\u201d, 1943, el autor emplea la f\u00f3rmula \u201cel fondo\u201d, con el sentido que estamos hablando, en una s\u00f3la ocasi\u00f3n: \u201c<em>En el follaje, all\u00e1 en el fondo<\/em>\u201d. Pag. 196. Sin embargo, la f\u00f3rmula \u201cen lo hondo\u201d la emplea seis veces:<\/p>\n<p><em>La casa se levanta en lo hondo del collado. Pag. 197.<\/em><\/p>\n<p><em>En lo hondo, sobre la pincelada verde del ramaje. Pag. 199.<\/em><\/p>\n<p><em>En lo hondo, las palmeras del huerto destacan con sus ramas p\u00e9ndulas. Pag. 210.<\/em><\/p>\n<p><em>El Vinalop\u00f3 corre en lo hondo. Pag. 231.<\/em><\/p>\n<p><em>La verdura se extiende en lo hondo, bordeando el cauce\u2026 pag. 242.<\/em><\/p>\n<p><em>Y entonces se percibe en lo hondo una voz que grita\u2026 pag. 275.<\/em><\/p>\n<p>En una ocasi\u00f3n emplea<em> \u201cen lo profundo\u201d <\/em>donde la palabra se matiza de manera sobresaliente<em>: Las aguas se filtran y bajan en un claro raudal a lo profundo. Pag. 210.<\/em><\/p>\n<p>Y un ejemplo m\u00e1s en la novela &#8220;Los Pueblos&#8221;:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cNo hay en esta serran\u00eda pueblo m\u00e1s pintoresco. Sobre la cumbre de la monta\u00f1a la muchedumbre de casitas moriscas se apretuja y hacina en una larga l\u00ednea de cuatro o m\u00e1s kil\u00f3metros. El poblado comienza ya en la ladera suave de una colina; despu\u00e9s baja a lo hondo; luego comienza a subir en pendiente escarpada por la alta monta\u00f1a; m\u00e1s tarde baja otra vez, se extiende en breve trecho por el llano y llega hasta morir en la falda de otro altozano. Y hay en lo alto, en el centro, en lo m\u00e1s viejo y castizo de la ciudad, unas callejuelas angostas, que se retuercen, que se quiebran s\u00fabitamente en \u00e1ngulos rectos, pavimentadas de guijos relucientes, resbaladizos; al pasar, all\u00e1 en lo hondo, bajo vuestros pies, veis un rodal de prado verde o un pedazo de r\u00edo que espejea al sol.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Los Pueblos<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1935, pag. 184.<\/p>\n<p><strong>HORRA.<\/strong><\/p>\n<p>Del \u00e1rabe <strong>hurr<\/strong>, libre, de condici\u00f3n libre.<\/p>\n<p>Dicho de una persona: que, habiendo sido esclava, alcanza la libertad.<\/p>\n<p>Exento, falto, carente, libre.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cY muri\u00f3 el gran pol\u00edtico. Su popularidad era inmensa y el cari\u00f1o que se le profesaba sincer\u00edsimo. Dos d\u00edas despu\u00e9s de su muerte fui yo a su casa. Lo he referido alguna vez. Y la casa, antes bullente de amigos y parciales, estaba ahora horra de parciales y amigos. Silencio y soledad. Sit transit gloria mundi.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Madrid, Madrid, <\/em>Biblioteca Nueva, \u201cObras Selectas\u201d, 1943, pag. 964.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cY lo pregunta a un estudiante reci\u00e9n llegado de Brujas. Este escolar, desamparado, horro de toda blanca, ha pedido que le dejen comer aqu\u00ed en esta casa: sus compa\u00f1eros han accedido gustosos; y ahora \u00e9l, en pago de tal obsequio, les va contando las novedades que acontecen en la ciudad lejana.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Lecturas Espa\u00f1olas,<\/em> Par\u00eds, Thomas Nelson and Sons, Ltd. 1949. pag. 18.<\/p>\n<p><strong>INCONOCIDAS.<\/strong><\/p>\n<p>Neologismo, por inc\u00f3gnito. Del lat\u00edn <em>in-<\/em>, prefijo de negaci\u00f3n, y conocer, de <em>cognoscere<\/em>, conocer, entender, averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales, la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas.<\/p>\n<p>Se trata de una creaci\u00f3n similar a: <em>incerrados, impo\u00e9tico, incosmopolita, ininteligentes<\/em>, y otras palabras con el prefijo <em>in-<\/em>, que ya se comentan en sus respectivas entradas.<\/p>\n<p>Su significado, obviamente, es: desconocidas, como el mismo autor expresa.<\/p>\n<p>No se recoge en la \u00faltima edici\u00f3n del DRAE, sin embargo, s\u00ed estuvo presente hasta el a\u00f1o 1917, veamos:<\/p>\n<p>El Diccionario de Autoridades de 1734, dice en su entrada: Inconocido. Lo mismo que inc\u00f3gnito.<\/p>\n<p>El Diccionario de Vicente Salv\u00e1 de 1846, dice simplemente: Inconocido: Ignoto.<\/p>\n<p>M\u00e1s expl\u00edcito, el Diccionario de Alemany y Bolufer de 1917, dice: \u201cInconocido. (de in y conocido) adj. ant. Ignoto. Es galicismo\u201d.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cEl alma castellana de V., empieza a hacerme sospechar si Vds., los de la nueva generaci\u00f3n han vuelto a encontrar, a fuerza de seriedad y sinceridad, el esp\u00edritu inmanente del arte castellano en un nuevo sentido de su lenguaje, el sentido de la sobriedad, cosas una y otra inconocidas o desconocidas (a mi modo de ver) por los escritores castellanos de much\u00edsimo tiempo (exceptuando tal vez a P\u00e9rez Gald\u00f3s) que a fuerza de hacer juegos malabares con la riqueza m\u00e1s superficial de la lengua castellana, acabaron por perder su sentido \u00edntimo, e hicieron traici\u00f3n en su arte al alma castellana austera y poderosa por su misma austeridad.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Madrid<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, \u201cObras Selectas\u201d, 1943, pag. 968.<\/p>\n<p><strong>JOYANTE<\/strong>.<\/p>\n<p>Derivado de joya, del franc\u00e9s antiguo <em>joie<\/em>, derivado retr\u00f3grado de <em>joiel<\/em> (hoy <em>joyau<\/em>), que a su vez procede del lat\u00edn vulgar <em>jocale,<\/em> derivado de <em>jocus,<\/em> juego. (El cambio sem\u00e1ntico de juego, juguete a joya, pudo producirse a trav\u00e9s de la idea de objeto placentero).<\/p>\n<p>SEDA JOYANTE.<\/p>\n<p>La seda que es muy fina y de mucho lustre, por lo que resulta la m\u00e1s cotizada.<\/p>\n<p>El uso del vocablo <em>joyante<\/em>, es casi exclusivo en la locuci\u00f3n \u201c<em>seda joyante<\/em>\u201d, no obstante, tambi\u00e9n lo podemos encontrar en otros contextos, aunque siempre con el significado de algo lustroso, rico, brillante\u2026 El mismo Azor\u00edn, en uno de sus art\u00edculos titulado \u201cLa capital de Espa\u00f1a\u201d refiri\u00e9ndose a los jardines, nos dice: \u201c<em>se hallan muy verdes y joyantes.<\/em>\u201d<\/p>\n<p>La primera dataci\u00f3n de esta voz en el Corpus de la RAE es de Martinez de Burgos, en \u201cRepertorio prem\u00e1ticas y Cortes\u201d, en 1551, folio XXXVr, donde podemos leer:<\/p>\n<p>\u201cLa seda se hila del capullo que hacen los gusanos de la seda, Bombyx mori. En su \u00faltima fase larvaria, el gusano se encierra en el capullo que \u00e9l mismo va tejiendo, para proteger a la cris\u00e1lida, que despu\u00e9s se convertir\u00e1 en mariposa, acabando as\u00ed el ciclo de su metamorfosis.<\/p>\n<p>El capullo que hace un solo gusano, almendrado y bien formado, es el que da la mejor calidad de seda, m\u00e1s fina y de mejor brillo, \u00e9sta se llama seda joyante. Los capullos que forman dos o m\u00e1s gusanos, m\u00e1s irregulares, dan una seda de peor calidad, m\u00e1s fuerte, pero tambi\u00e9n m\u00e1s basta, esta seda se llama redonda u ocal.\u201d<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n encontramos ejemplos como este, con alusiones ajenas a la seda, en un poema de Charles Baudelaire: \u201cIncompatibilidades\u201d, dentro de sus \u201cPoes\u00edas diversas\u201d, y que dice:<\/p>\n<p>\u201cCompa\u00f1ero, tienes el coraz\u00f3n de poeta,<\/p>\n<p>\u00bfHas pasado por alguna aldea engalanada, todo bermejo,<\/p>\n<p>Cuando el cielo y la tierra tienen un lindo aire de fiesta,<\/p>\n<p>Un domingo iluminado por un <strong>joyante<\/strong> sol?\u201d<\/p>\n<p>Y ya que me he referido a Baudelaire, veamos lo que escribe el ensayista y periodista venezolano Luis Manuel Urbaneja Achelpohl (1873-1937), otro escritor vinculado a la corriente modernista, en este caso en pro de sus ideas, y firme difusor de sus principios:<\/p>\n<p>\u201cAmamos el arte; nos alimentamos en los nuevos principios; vemos la expresi\u00f3n art\u00edstica del momento. Con Ibsen en el drama, con Goncourt, Zola, Daudet en la novela. Con Taine y Bourguet la cr\u00edtica verdad, la que estudia el temperamento en las p\u00e1ginas de la obra, la que ha abofeteado la ret\u00f3rica y reventado los Clarines. Con Paul Verlain, el verso, el que tiene cabrilleo <strong>joyante<\/strong>, vahos de carne, al trav\u00e9s de nupcial velo, con aroma de blancos azahares y pureza m\u00edstica de c\u00e1lices y hostial.\u201d<\/p>\n<p>Otro ejemplo del uso de <em>joyante<\/em>, lo tenemos esta vez de la mano del escritor y poeta cordob\u00e9s Juan Morales Rojas (1918-1991), en su poema titulado \u201cAndaluc\u00eda, un pueblo que llora cantando\u201d. Veamos estos versos:<\/p>\n<p><em>\u201c\u00a1Una copla andaluza! Y brota en su garganta<\/em><\/p>\n<p><em>Rompiendo hasta el silencio de la Semana Santa<\/em><\/p>\n<p><em>Un cante en el que ofrece, con vibrante clamor,<\/em><\/p>\n<p><em>La expresi\u00f3n dolorosa del que canta rezando<\/em><\/p>\n<p><em>Y la angustia infinita del que llora cantando<\/em><\/p>\n<p><em>La pasi\u00f3n y la muerte de nuestro Redentor.<\/em><\/p>\n<p><em>Se junt\u00f3 a la profunda sensaci\u00f3n del poeta<\/em><\/p>\n<p><em>Bajo el cairel joyante del palio sideral,<\/em><\/p>\n<p><em>Prendida de la noche, la vibrante saeta<\/em><\/p>\n<p><em>Que se clava en el alma con su acento inmortal.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Y como conclusi\u00f3n, un p\u00e1rrafo del cuento \u201cLa tienda de al lado\u201d, escrito por Tom\u00e1s Borr\u00e1s y Bermejo (1891-1976), escritor, periodista y cronista oficial de la villa de Madrid:<\/p>\n<p>\u201cParec\u00eda la tienda agonizar. Un d\u00eda asom\u00f3se el \u00fanico dependiente a la calle hermosa y en ruido, transitada por inn\u00fameros apresurados, generosa de vida, y vi\u00f3 c\u00f3mo empezaban a derribar un bloque de edificios, al lado. Medio a\u00f1o despu\u00e9s se inauguraban los \u201cFant\u00e1sticos Almacenes del Lucero\u201d, enormes, <strong>joyantes<\/strong> de luz el\u00e9ctrica, puestos al \u00faltimo figur\u00edn comercial, medio atracci\u00f3n de espect\u00e1culo, medio enorme y ordenado mundo\u2026\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cAbajo, en la ciudad, las notas argentinas de las campanas vuelan sobre el sordo murmullo de voces, golpazos, gritos de los vendedores, ladridos, canciones, rebuznos, tintineos de fraguas, ruidos mil de la multitud que torna a la faena. El cielo se extiende en tersa b\u00f3veda de <strong>joyante<\/strong> seda azul. Radiante, limpio, preciso aparece el pueblo en la falda del monte. Aqu\u00ed y all\u00e1, en el mar gris de los tejados uniformes, emergen las notas rojas, amarillas, azules, verdes, de pintorescas fachadas.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>La Voluntad<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1939, pag. 10.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>En los balcones, los <strong>joyantes<\/strong> paramentos de espl\u00e9ndida seda. Ya rojos, ya amarillos, ya verdes, ya de esos colores apagados, mates \u2013amaranto, malva, heces de vino-, que en la seda, sobre todo en la antigua, la buena seda valenciana, son un placer para los ojos al par que la textura es una delicia para el tacto.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Valencia, Madrid, Biblioteca Nueva, 1997, pag. 177.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>\u00bfC\u00f3mo en Buenos Aires est\u00e1n regados los jardines? \u00bfCu\u00e1ntos d\u00edas a la semana se los riega? \u00bfSe hallan muy verdes y joyantes?<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>La capital de Espa\u00f1a<\/em>, 573 cr\u00f3nica para el diario \u201cLa Prensa\u201d de Buenos Aires, 6\/11\/1932.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16423,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[526,510],"tags":[],"class_list":["post-16428","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-miml-palabras-de-azorin","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/canpnigo.jpeg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-4gY","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16428","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16428"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16428\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16580,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16428\/revisions\/16580"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16423"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16428"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16428"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16428"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}