{"id":16533,"date":"2023-11-02T16:58:31","date_gmt":"2023-11-02T15:58:31","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=16533"},"modified":"2023-11-02T16:58:31","modified_gmt":"2023-11-02T15:58:31","slug":"espana-y-los-godos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/espana-y-los-godos\/","title":{"rendered":"Espa\u00f1a y los godos"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Recogemos un ensayo de P\u00edo Moa en el que critica y debate la interpretaci\u00f3n de la historia de Espa\u00f1a por parte de Josep P\u00e9rez. Moa es autor de varios libros sobre la historia de Espa\u00f1a ajena a la Guerra Civil y a la Rep\u00fablica, su tema m\u00e1s extenso. \u00a0Hegemon\u00eda espa\u00f1ola, La reconquista y Espa\u00f1a, Nueva historia de Espa\u00f1a. Los argumentos de Moa forman un punto de vista muy interesante, que a veces contrasta con una serie que hemos publicado en Agroicultura-Perinquiets: \u201c<a href=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/category\/series\/el-nacimiento-de-alandalus\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El nacimiento de Al \u00c1ndalus<\/a>\u201d, que cuenta con una \u201csubserie\u201d dedicada al reino visigodo.<!--more--><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Un debate con las propuestas del hispanista Joseph P\u00e9rez.<\/h3>\n<p><strong>P\u00edo Moa<\/strong><\/p>\n<p>Escribe el se\u00f1or J. P\u00e9rez:\u00a0<em>El imperio romano hab\u00eda sometido la Pen\u00ednsula a una autoridad \u00fanica, pero no hab\u00eda borrado los diferentes pueblos; no exist\u00eda una entidad hisp\u00e1nica \u2013a pesar del culto imperial, del cristianismo, de una lengua de comunicaci\u00f3n, el lat\u00edn\u2013, sino unas provincias administrativas aut\u00f3nomas. Esta entidad ser\u00eda creada por los visigodos: el reino de Toledo es desde ahora un pa\u00eds dirigido, administrado y organizado con un jefe \u00fanico, un rey, lo mismo que hubo un c\u00e9sar en Roma y un emperador en Bizancio. Se comprende que el reino de Toledo haya dejado en la historia una fuerte impronta despu\u00e9s de la invasi\u00f3n \u00e1rabe. La idea de una Hispania o Spania como entidad pol\u00edtica unificada es, pues, anterior a la invasi\u00f3n musulmana del 711. En caso contrario, carecer\u00eda de sentido la referencia a la ruptura o \u201cp\u00e9rdida de Espa\u00f1a\u201d (\u2026) En la Espa\u00f1a del siglo XVII el recuerdo de los godos cobr\u00f3 la dimensi\u00f3n de un mito: (\u2026) se acud\u00eda a la tradici\u00f3n visigoda para justificar reivindicaciones territoriales y la influencia pol\u00edtica de Espa\u00f1a, tambi\u00e9n como modo de gobierno distinto del absolutismo (\u2026) \u00bfQuiere decir esto que Hispania se ha transformado en una naci\u00f3n llamada Espa\u00f1a? Todav\u00eda no. Desde un punto de vista pol\u00edtico, no cabe duda de que los visigodos han transformado la Pen\u00ednsula en una realidad sustantiva. Son los creadores de la unidad pol\u00edtica, no de la unidad nacional. Esta no aparece sino despu\u00e9s de la invasi\u00f3n musulmana: los cristianos que no quieren ser moros van a ser considerados, desde fuera, como espa\u00f1oles\u201d<\/em> Y\u00a0sigue despu\u00e9s con una digresi\u00f3n algo extra\u00f1a sobre Francia y los francos y sobre la \u201cFrancia eterna\u201d o la \u201cEspa\u00f1a eterna\u201d, conceptos huecos, para volver a Am\u00e9rico Castro: \u201c<em>Para que haya espa\u00f1oles, es preciso que exista Espa\u00f1a y esto, a juicio de Castro (<\/em>y evidentemente de J. P\u00e9rez<em>) no se produce sino despu\u00e9s de la invasi\u00f3n \u00e1rabe<\/em>\u201d<\/p>\n<p>He aqu\u00ed\u00a0 un verdadero galimat\u00edas impropio del historiador solvente que en otros libros resulta J. P\u00e9rez. Har\u00e9 algunas observaciones elementales sobre el asunto:<\/p>\n<p>1.- Contra lo que dice P\u00e9rez, Roma borr\u00f3 evidentemente, en el curso de seis siglos, los pueblos anteriores de la pen\u00ednsula, as\u00ed como sus lenguas, que no reaparecen m\u00e1s: ni \u00edberos ni celtas ni sus subdivisiones. La \u00fanica excepci\u00f3n, parcial, fue el vascuence, que se mantuvo en las monta\u00f1as \u2013hay pruebas de que la costa y los llanos fueron romanizados\u2014y que al caer el Imperio volvi\u00f3 a extenderse sobre los otros territorios, de modo similar a como ocurri\u00f3 en las Mauritanias y Numidia.<\/p>\n<p>2.- Tanto fue as\u00ed que no hay el menor rastro de otro idioma que no fuera el lat\u00edn o el lat\u00edn vulgar en la \u00e9poca visigoda. Roma no aport\u00f3 solo la religi\u00f3n y la lengua, tambi\u00e9n el derecho, la literatura y sin duda un sinn\u00famero de costumbres y actitudes, t\u00e9cnicas y conocimientos de todo tipo que sustituyeron a los anteriores. Aparte de nuevas ciudades y una red de calzadas por las que circul\u00f3 tanto el comercio como la nueva cultura.<\/p>\n<p>3. Roma forj\u00f3, por tanto una comunidad cultural bastante homog\u00e9nea (con l\u00f3gicas diferencias en intensidad). No queda claro qu\u00e9 entiende J. P\u00e9rez por \u201cunidad pol\u00edtica\u201d y \u201cunidad nacional\u201d, pues no lo explica, y su digresi\u00f3n sobre Francia solo consigue embarullarlo.\u00a0<strong>La \u00fanica descripci\u00f3n adecuada para una naci\u00f3n es la de una comunidad cultural dotada de una unidad pol\u00edtica o estado propio. Y eso es precisamente lo que aparece en Espa\u00f1a a partir de los visigodos. Una naci\u00f3n de cultura latina, no germ\u00e1nica, y, muy en contraste con Francia, de intensa y tenaz vocaci\u00f3n unitaria y no dispersiva.<\/strong><\/p>\n<p>4.- P\u00e9rez se acerca a la verdad cuando hace amago de se\u00f1alar que sin el reino visigodo no habr\u00eda sido posible la Reconquista, para desdecirse a continuaci\u00f3n cuando afirma que los espa\u00f1oles solo existieron despu\u00e9s de la invasi\u00f3n \u00e1rabe. \u00bfDe d\u00f3nde saldr\u00edan? En fin,\u00a0<strong>el embrollo de los datos m\u00e1s elementales se presenta a veces como historia \u201ccient\u00edfica\u201d y de atenci\u00f3n a la \u201ccomplejidad\u201d, y no pasa de eso, de simple embrollo<\/strong>.\u00a0Simplemente a muchas gentes (separatistas, marxistas, islam\u00f3filos, etc.) les disgusta profundamente la continuidad hist\u00f3rica de Espa\u00f1a, y tratan de borrarla o difuminarla en aras de sus percepciones y prop\u00f3sitos ideol\u00f3gicos. Me ocupar\u00e9 en otro momento de un pedantesco art\u00edculo sobre el mismo tema en\u00a0Libertad Digital<\/p>\n<p>En\u00a0<em>Nueva historia de Espa\u00f1a<\/em>\u00a0abord\u00e9 el problema, que resumo aqu\u00ed:<\/p>\n<p><em>La estancia de los visigodos en Espa\u00f1a dur\u00f3 casi tres siglos, y puede dividirse en tres per\u00edodos: de 415 a 507, cuando se extendieron sobre gran parte de Hispania y de la Galia, con el centro de gravedad en esta \u00faltima y capital en Toulouse. Tras su derrota por los francos, en un segundo per\u00edodo, los godos se asentaron en Hispania, reteniendo una peque\u00f1a parte de la Galia, y con capital oscilante entre Barcelona, Sevilla, M\u00e9rida y Toledo. Por entonces segu\u00edan formando una casta conquistadora ajena a la poblaci\u00f3n ind\u00edgena y al propio territorio, del que pod\u00edan haber emigrado como antes lo hab\u00edan hecho de tantos otros. Exist\u00eda un poco estable reino godo, no hispano-godo, aunque aument\u00f3 la identificaci\u00f3n de los invasores con el territorio y una asimilaci\u00f3n cultural a la poblaci\u00f3n pol\u00edticamente dominada.<\/em><\/p>\n<p><em><strong>El reinado de Leovigildo, a partir de 573, marc\u00f3 un nuevo per\u00edodo muy diferente,\u00a0<\/strong>que durar\u00eda unos 140 a\u00f1os hasta la extinci\u00f3n del estado, en torno a 714. Leovigildo constituy\u00f3 un reino hispano-godo renunciando a gran parte de las tradiciones b\u00e1rbaras, y Recaredo complet\u00f3 la reforma, en un proceso muy probable de disoluci\u00f3n de la etnia germ\u00e1nica en la hispanorromana. El poder pol\u00edtico y militar permaneci\u00f3 en manos de la oligarqu\u00eda goda, si bien debi\u00f3 de haber una interpenetraci\u00f3n creciente con la oligarqu\u00eda hispanorromana, seg\u00fan sugieren nombres como Claudio, Paulo o Nicolaus (tampoco es imposible que hispanorromanos adoptaran nombres germ\u00e1nicos, y viceversa). Simult\u00e1neamente la organizaci\u00f3n c\u00edvico-religiosa romana \u2014 el episcopado\u2013 adquiri\u00f3 peso y representaci\u00f3n creciente en el poder pol\u00edtico. Esta tercera fase marca la constituci\u00f3n pol\u00edtica de la naci\u00f3n espa\u00f1ola con tinte germ\u00e1nico pero sobre la base cultural heredada de Roma y el catolicismo (aun si persist\u00edan restos marginales de paganismo y peque\u00f1as zonas monta\u00f1osas apenas latinizadas).<\/em><br \/>\n<em>As\u00ed, pol\u00edticamente dominadores, los visigodos fueron culturalmente dominados: no fundaron Gotia, sino Espa\u00f1a, no impusieron el arrianismo, sino que adoptaron el catolicismo, ni extendieron las costumbres germanas, sino que se asimilaron cada vez m\u00e1s las romanas. Y no prevaleci\u00f3 su lengua original, que debi\u00f3 de disolverse pronto.<\/em><\/p>\n<p><em>La \u201cP\u00e9rdida de Espa\u00f1a\u201d lo fue en gran medida, y pudo serlo por completo, porque Espa\u00f1a no es sino el nombre que caracteriza una evoluci\u00f3n pol\u00edtico-cultural en la pen\u00ednsula durante m\u00e1s de nueve siglos, desde los comienzos de su latinizaci\u00f3n y luego cristianizaci\u00f3n, hasta su conversi\u00f3n en una entidad pol\u00edtica independiente. Esta evoluci\u00f3n qued\u00f3 truncada cuando la invasi\u00f3n musulmana se extendi\u00f3 por toda la pen\u00ednsula, y pudo haber borrado todo el proceso anterior, como lo hizo en la mayor parte de los lugares donde se impuso. Con frecuencia leemos opiniones despectivas sobre la herencia visigoda en Espa\u00f1a, reduci\u00e9ndola a un pu\u00f1ado de palabras y negando cualquier influjo significativo sobre la historia posterior, dentro de la tendencia semitizante de Am\u00e9rico Castro u otras. <strong>Tales opiniones, expresadas con m\u00e1s emocionalidad que fundamento, tienen poco que ver con la realidad m\u00e1s evidente.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0Los godos dejaron muy poco l\u00e9xico en las lenguas peninsulares, pero este fen\u00f3meno revela lo contrario de lo que se pretende: la r\u00e1pida aculturaci\u00f3n tervingia o visigoda en el mundo latino-espa\u00f1ol. Hasta los nobles \u2014 seguramente los m\u00e1s renuentes\u2013 abandonaron su religi\u00f3n y muchas de sus costumbres, y documentos como la\u00a0Institutionum disciplinae\u00a0indican c\u00f3mo en la formaci\u00f3n de sus j\u00f3venes pesaba m\u00e1s la tradici\u00f3n cat\u00f3lica y cl\u00e1sica que las reminiscencias germ\u00e1nicas, aun sin ser estas desde\u00f1ables.\u00a0<strong>Al rev\u00e9s que luego los \u00e1rabes, los godos se latinizaron\u00a0profundamente en Espa\u00f1a<\/strong>, y sus rasgos ancestrales quedaron reducidos a un cierto estilo, tendencias e instituciones secundarias.\u00a0\u00a0Tambi\u00e9n queda muy poco de su arte, pues fue anegado por la invasi\u00f3n \u00e1rabe, y asolados la mayor parte de sus bibliotecas y edificios. Quedaron algunos de estos menores, pero de valor: quiz\u00e1 dejaron el arco de herradura, que los \u00e1rabes llevar\u00edan a la perfecci\u00f3n. De su tradici\u00f3n oral nada resta, aunque seguramente existi\u00f3; pero la imposici\u00f3n musulmana impidi\u00f3 que alguien la recogiese como hicieron siglos m\u00e1s tarde algunos escritores europeos con diversos leyendas c\u00e9lticas, germ\u00e1nicas o vikingas.<\/em><\/p>\n<p><em><strong>\u00a0M\u00e1s relevancia tiene su herencia pol\u00edtica<\/strong>.\u00a0Como hemos visto, los visigodos, originados probablemente en la actual Suecia, peregrinaron durante siglos por el este y sur de Europa hasta afincarse en Hispania. Durante un tiempo permanecieron aqu\u00ed como grupo social separado, que habr\u00eda podido seguir emigrando, por ejemplo al norte de \u00c1frica, adonde hab\u00edan marchado v\u00e1ndalos y alanos y hab\u00edan querido ir los mismos godos. Pero desde Leovigildo su identificaci\u00f3n con el pa\u00eds donde viv\u00edan no hizo m\u00e1s que crecer, hasta terminar disueltos en la poblaci\u00f3n hispanorromana. No sabemos c\u00f3mo ello se produjo, ni si al comenzar la reconquista permanec\u00edan n\u00facleos de godos separados, pero el proceso ocurri\u00f3 sin duda. M\u00e1s probablemente, la mezcla \u00e9tnica habr\u00eda avanzado durante el largo periodo de un siglo y cuarto tras la admisi\u00f3n de los matrimonios mixtos (que incluso exist\u00edan cuando estaban prohibidos).<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0Las noticias acerca de la poblaci\u00f3n germ\u00e1nica son muy escasas, y\u00a0<strong>a menudo se habla de ella refiri\u00e9ndose en realidad a su oligarqu\u00eda<\/strong>. La masa g\u00f3tica parece haberse asentado en el valle del Duero, y se ha supuesto que hacia el siglo IX o el X, durante la reconquista, habr\u00eda sido trasladada a Galicia, para fundirse all\u00ed con la poblaci\u00f3n local; pero suena dudoso. Como fuere, la etnia goda pas\u00f3 a ser un componente de la poblaci\u00f3n hispana, disolvi\u00e9ndose en ella nueve o diez siglos despu\u00e9s de haber emprendido su marcha desde Escandinavia.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0Asimismo tiene importancia la onom\u00e1stica. Los nombres de origen germ\u00e1nico proliferaron enormemente desde los comienzos de la Reconquista, llegando a superar a los de origen latino; probablemente ya abundaban antes entre la poblaci\u00f3n, y han seguido siendo muy frecuentes hasta hoy. Y si, como sostienen algunos, los apellidos en \u2013ez tienen origen tervingio (suelen formarse con nombres germ\u00e1nicos), la gran mayor\u00eda de los espa\u00f1oles, en todas las provincias, responden a esa influencia. Influencia no \u00e9tnica, pues la poblaci\u00f3n goda no pas\u00f3 de un 5 a un 10% de la hispanorromana, probablemente menos, sino debida, de un lado, al prestigio social de su nobleza, y de otro \u2014 y sobre todo\u2013 <strong>a\u00a0un esp\u00edritu de identificaci\u00f3n popular con la \u201cEspa\u00f1a perdida\u201d, la Espa\u00f1a hispanogoda.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0Este fen\u00f3meno de identificaci\u00f3n mutua apunta al principal y trascendental legado de los godos: el pol\u00edtico. Con ellos \u2013y con impulso del episcopado\u2014 tom\u00f3 forma la primera naci\u00f3n pol\u00edtica espa\u00f1ola y probablemente europea, culminando la unificaci\u00f3n cultural latina y cristiana; permanecieron as\u00ed, despu\u00e9s de la invasi\u00f3n isl\u00e1mica, sus leyes, tanto entre los moz\u00e1rabes como en los reinos cristianos, y numerosas reminiscencias, en parte legendarias pero con un sustrato hist\u00f3rico s\u00f3lido y emocionalmente motivador. De no ser por ese sustrato e identificaci\u00f3n popular, el legado hispano-godo se habr\u00eda sepultado para siempre cuando los \u00e1rabes conquistaron la pen\u00ednsula. Entonces pudo consolidarse definitivamente Al \u00c1ndalus, un pa\u00eds musulm\u00e1n, arabizado y africano, y<strong>\u00a0desaparecer Espa\u00f1a, pa\u00eds cristiano, latino y europeo, tal como desaparecieron las sociedades cristianas y latinizadas del norte de \u00c1frica.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0No es arbitrario afirmar que si Espa\u00f1a sigui\u00f3 un derrotero hist\u00f3rico distinto del norteafricano se debi\u00f3 a la herencia pol\u00edtica hispano-tervingia. Sin ella, como ha expuesto convincentemente el historiador Luis Garc\u00eda Moreno no habr\u00eda sido posible la Reconquista. Solo esta versi\u00f3n casa con los hechos conocidos. Cosa diferente es que algunos deseen reintegrar la pen\u00ednsula al \u00e1mbito musulm\u00e1n-magreb\u00ed y, por aversi\u00f3n a la Espa\u00f1a hist\u00f3rica,\u00a0<strong>insistan en borrar de la memoria los hechos que les disgustan<\/strong>.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0As\u00ed pues, la principal contribuci\u00f3n de los godos consisti\u00f3 en completar como unidad pol\u00edtica la unidad cultural creada por Roma, formando una naci\u00f3n en sentido preciso, como qued\u00f3 indicado en el cap\u00edtulo sobre Leovigildo (dejo aparte la discusi\u00f3n eterna y a mi juicio falsa sobre la naci\u00f3n \u201cmoderna\u201d, como si se tratase de una ruptura radical con la naci\u00f3n \u201cmedieval\u201d y no, m\u00e1s bien, de una evoluci\u00f3n de esta). Con todos sus desaciertos y desmanes, inevitables en toda obra humana, los reyes y al menos parte de la nobleza goda, en colaboraci\u00f3n con los representantes hispanorromanos, impulsaron la idea y la concreci\u00f3n de la naci\u00f3n y estado de Spania.\u00a0<strong>Y por ello el s\u00fabito hundimiento del estado no lo fue por completo:<\/strong>\u00a0la resistencia al Islam, tras escasos a\u00f1os de desconcierto, se organiz\u00f3 sobre la base de las leyes de Recesvinto y Chindasvinto, sobre una concepci\u00f3n muy distinta de la musulmana acerca del poder religioso y el pol\u00edtico, y una idea de la libertad personal, de una monarqu\u00eda no desp\u00f3tica y de un esbozo de representatividad que no surgieron de la nada durante la Reconquista. No menos crucial, la noci\u00f3n y el recuerdo de la \u201cp\u00e9rdida de Espa\u00f1a\u201d se hicieron una motivaci\u00f3n poderosa en el imaginario colectivo.\u00a0Sin ella, insistamos, no ser\u00eda comprensible la historia posterior.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por qu\u00e9 cay\u00f3 la naci\u00f3n hispanogoda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El relato, \u00a0demasiado breve y demasiado trivial, con que J. P\u00e9rez despacha la ca\u00edda del reino hispanogodo merece no obstante atenci\u00f3n, porque resume una multitud de t\u00f3picos tan extendidos como il\u00f3gicos o tendenciosos. P\u00e9rez hace una digresi\u00f3n sobre \u00e1rabes y bereberes, destacando que estos \u00faltimos formaban la mayor\u00eda de los invasores y olvidando que los primeros constitu\u00edan el elemento dominante, y \u201cexplica\u201d la invasi\u00f3n del modo m\u00e1s favorable a los musulmanes. <em>Estos \u201cderrumbaron r\u00e1pida y f\u00e1cilmente la superestructura pol\u00edtica y social de la monarqu\u00eda visigoda\u201d<\/em> <em>\u201cParece probable que, en muchos casos, la poblaci\u00f3n primitiva no hiciera nada para ayudar a los visigodos; incluso debieron de producirse en varios casos sublevaciones contra la nobleza y los terratenientes a los que probablemente consideraban opresores, sin hablar de los jud\u00edos, quienes, v\u00edctimas del odio de los \u00faltimos monarcas visigodos, acogieron a los moros como libertadores y les facilitaron la toma de varias ciudades (\u2026) Los nuevos due\u00f1os de la tierra exig\u00edan impuestos moderados en comparaci\u00f3n con los (\u2026) visigodos\u201d<\/em>.\u00a0Adem\u00e1s, recoge la suposici\u00f3n de que los impuestos en la \u00e9poca espa\u00f1ola eran muy superiores a los de la \u00e9poca andalus\u00ed, argumento clave para \u201cexplicar\u201d materialistamente los hechos. Como si dij\u00e9ramos que los historiadores escriben de un modo u otro seg\u00fan la ganancia econ\u00f3mica que esperen obtener de sus libros (cosa cierta en m\u00e1s de un caso, pero que no conviene generalizar).<br \/>\n\u201cParece probable\u201d, \u201cprobablemente\u201d, \u201cconsideraban opresores\u201d\u2026 \u00bfQu\u00e9 le parece al se\u00f1or P\u00e9rez esta descripci\u00f3n de la much\u00edsimo m\u00e1s r\u00e1pida conquista de Francia por Alemania en la II Guerra Mundial? \u201c<em>Los alemanes derrumbaron con extraordinaria facilidad la superestructura pol\u00edtica y social de la III Rep\u00fablica francesa. La poblaci\u00f3n francesa no hizo nada por ayudar al gobierno y al ej\u00e9rcito en derrota, a los que miraba como opresores y explotadores, que la somet\u00edan a impuestos excesivos cuyo fruto no percib\u00edan. Los socialistas ven\u00edan propugnando de a\u00f1os atr\u00e1s el desarme de Francia y los comunistas, resentidos con las represiones e intentos de marginarlos que hab\u00edan sufrido, recibieron como libertadores a los alemanes y sabotearon los esfuerzos del ej\u00e9rcito y las autoridades de la III Rep\u00fablica. Posteriormente, los nazis encontraron en Francia un grado muy alto de colaboraci\u00f3n, de manera que no habr\u00edan sido expulsados de no ser por el ej\u00e9rcito use\u00f1o\u201d<\/em>. Sin duda es una descripci\u00f3n muy tendenciosa, pero desde luego m\u00e1s veraz y atenida a los hechos que los \u201cparece\u201d y \u201cprobablemente\u201d con que nos ilustran tantos historiadores banales sobre las causas de la ca\u00edda del reino godo.<br \/>\nEn\u00a0<em>Nueva historia de Espa\u00f1a<\/em>\u00a0he recordado algunos datos que omite Joseph P\u00e9rez, y que no son balad\u00edes:<br \/>\n\u201cLa \u201cp\u00e9rdida de Espa\u00f1a\u201d dio lugar en su tiempo a especulaciones moralizantes, achac\u00e1ndolo a pecados y maldades que habr\u00edan socavado las bases del estado. Sentada la tesis, bastaba abundar en ella, exagerando o inventando todos los pecados precisos. En nuestra \u00e9poca se ha querido explicar el suceso por causas econ\u00f3micas o \u201csociales\u201d, suponiendo un reino carcomido cuando llegaron los moros; o se ha dicho que no existi\u00f3 invasi\u00f3n, sino \u201cimplantaci\u00f3n\u201d, ocurrencia pueril, si bien no m\u00e1s que tantas hoy en boga. La tesis m\u00e1s extendida desde S\u00e1nchez Albornoz habla de \u201cprotofeudalizaci\u00f3n\u201d, es decir, decaimiento de la monarqu\u00eda y disgregaci\u00f3n en territorios semiindependientes bajo poder efectivo de los magnates, tendencia acentuada a partir de Wamba. A la feudalizaci\u00f3n o protofeudalizaci\u00f3n se unir\u00eda la decadencia intelectual y moral del clero, una desmoralizaci\u00f3n popular ligada a una presi\u00f3n fiscal excesiva, e incluso un deseo de la poblaci\u00f3n de \u201clibrarse\u201d de una dominaci\u00f3n oprimente.<br \/>\nA mi juicio, estas teor\u00edas recuerdan a las especulaciones moralistas: puesto que el reino se hundi\u00f3 con aparente facilidad, \u201cten\u00eda que\u201d estar ya maduro para el naufragio por una masiva corrosi\u00f3n interna. Pero desastres semejantes no escasean a lo largo de los tiempos. Pa\u00edses al borde de la descomposici\u00f3n se han rehecho en momentos cr\u00edticos frente a enemigos poderosos; y otros relativamente florecientes han sucumbido de forma inesperada. As\u00ed, en nuestro tiempo, Francia y otros pa\u00edses cayeron ante el empuje nacionalsocialista no en cuesti\u00f3n de a\u00f1os, sino de semanas, obteniendo los vencedores amplia colaboraci\u00f3n entre franceses, belgas, holandeses, etc.;\u00a0<strong>pero nadie sugiere que esos pueblos vivieran en reg\u00edmenes carcomidos, estuviesen hartos de su democracia e independencia o deseasen que los alemanes les librasen de impuestos\u2026<\/strong><br \/>\nEl \u00e9xito musulm\u00e1n no resulta impensable: pocos a\u00f1os antes, los peque\u00f1os ej\u00e9rcitos \u00e1rabes brotados del desierto hab\u00edan rematado al Imperio sas\u00e1nida, ocho o diez veces m\u00e1s extenso que Espa\u00f1a, y hab\u00edan arrebatado enormes extensiones a otra superpotencia, el Imperio bizantino. En solo nueve meses hab\u00edan conquistado Mesopotamia, y en la decisiva batalla de Ualaya la proporci\u00f3n recuerda a la del Guadalete: 15.000 muslimes vencieron a 45.000 persas, sin la fortuna, para los vencedores, de una traici\u00f3n a la witizana. Lo mismo cabe decir de la batalla de Kadisia o Qadisiya, donde quebr\u00f3 el imperio sas\u00e1nida, o la todav\u00eda m\u00e1s desproporcionada de Nijauand. Contra la tosca idea de que la superioridad material decide las guerras y cambios hist\u00f3ricos, la derrota del m\u00e1s fuerte dista de ser un suceso excepcional. La ca\u00edda de Espa\u00f1a, as\u00ed, no debiera chocar tanto como se pretende.<br \/>\nLas noticias del \u00faltimo per\u00edodo hispano- tervingio son demasiado escasas para sacar conclusiones definitivas, pero los indicios de la supuesta protofeudalizaci\u00f3n suenan poco convincentes, pues, para empezar, existieron durante todo el reino de Toledo:\u00a0<strong>son factores disgregadores presentes en toda sociedad, que en la Galia \u2014 pero no en Espa\u00f1a\u2013 prevalecieron sobre los integradores<\/strong>.\u00a0Las leyes de Wamba o Ervigio para forzar a los nobles a acudir con sus mesnadas ante cualquier peligro p\u00fablico sugieren una creciente independencia y desinter\u00e9s olig\u00e1rquico por empresas de car\u00e1cter general. Pero siempre, no solo a partir de Wamba, dependieron los reyes de las aportaciones de los nobles, y con seguridad nunca faltaron roces y defecciones en esa colaboraci\u00f3n. Tampoco hay constancia de que Wamba o los reyes sucesivos, incluido Rodrigo, encontrasen mayor escollo para reunir los ej\u00e9rcitos precisos ante conflictos internos o externos. Aquellas leyes, como las relativas a la traici\u00f3n, podr\u00edan servir de pretexto a los monarcas para perseguir a los potentados desafectos, a lo que replicaron la nobleza y el alto clero con el\u00a0habeas corpus, innovaci\u00f3n jur\u00eddica ejemplar e indicio de vitalidad, no de declive.<br \/>\nDurante todo el reino de Toledo persisti\u00f3 una pugna, a menudo sangrienta, entre los reyes y sectores de la oligarqu\u00eda; pero esa pugna, causa mayor de inestabilidad, pudo haber sido m\u00e1s suave en la \u00faltima \u00e9poca, y no parece agravada desde Wamba. Motivo permanente de conflicto era el nombramiento de los reyes: estos procuraban ser sucedidos por sus hijos, quitando as\u00ed un poder esencial a los oligarcas, que prefer\u00edan un sistema electivo que les permitiera condicionar al trono. En principio triunfaron los oligarcas ya en 633, pues el IV Concilio de Toledo estableci\u00f3 por ley la elecci\u00f3n, pero solo tres de los once reyes posteriores, Ch\u00edntila, Wamba y Rodrigo, subieron al trono seg\u00fan esa ley. Ello podr\u00eda indicar una victoria de hecho de los reyes, pero tampoco sucedi\u00f3 as\u00ed: los dem\u00e1s subieron por golpe o por una herencia que nunca pas\u00f3 de la segunda generaci\u00f3n. No lleg\u00f3 a haber un vencedor claro en esta cambiante lucha, salvo el pasajero de Chindasvinto asentado en una carnicer\u00eda de nobles.<br \/>\nOtro factor de putrefacci\u00f3n del sistema, el morbo g\u00f3tico, es decir, la costumbre de matar a los reyes, descendi\u00f3 notablemente durante la etapa hispano-tervingia. De los catorce monarcas anteriores a Leovigildo, nueve murieron asesinados, dos en batalla y tres en paz. De los dieciocho a partir de Leovigildo solo dos fueron asesinados, Liuva II y Witerico, y justamente al principio y no al final del per\u00edodo, con sospechas sobre otros dos, Recaredo II y Witiza. Tres m\u00e1s fueron derrocados sin homicidio (Su\u00edntila, Tulga y Wamba). La duraci\u00f3n media de los reinados, otro dato relacionable con la estabilidad, no disminuye, sino que aumenta desde Wamba: nueve a\u00f1os, si excluimos a Rodrigo, que casi no tuvo tiempo de reinar, frente a siete y pico en el per\u00edodo anterior. Aumenta asimismo la frecuencia de los concilios en la \u00faltima etapa: uno cada cuatro y pico a\u00f1os de promedio, en comparaci\u00f3n con la media anterior de uno cada diez. Estos datos sugieren consolidaci\u00f3n institucional, no tambaleo, pues los concilios supon\u00edan tanto un principio de poder representativo como un factor de nacionalizaci\u00f3n. Todo lo cual no apunta a una especial \u201cprotofeudalizaci\u00f3n\u201d, sino m\u00e1s bien a lo contrario.<br \/>\nEn cuanto a la corrupci\u00f3n de la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica al comp\u00e1s de su creciente peso pol\u00edtico, se aprecia en ella una considerable germanizaci\u00f3n (hasta un 40% de los cargos), posiblemente acompa\u00f1ada de descenso del nivel moral e intelectual (si bien documentos como Institutionum Disciplinae indican un panorama nobiliario muy distinto de la barbarie originaria). Los c\u00e1nones de los \u00faltimos concilios tambi\u00e9n indican tirantez entre la oligarqu\u00eda y los obispos. Los c\u00e1nones condenaban la sodom\u00eda y otros vicios del clero, lo cual puede significar mucho o poco: tales vicios hab\u00edan existido siempre en alg\u00fan grado, y no sabemos si aumentaban o si solo se reparaba en ellos, o se los utilizaba por alg\u00fan motivo pol\u00edtico. Respecto al declive intelectual, Juli\u00e1n de Toledo muri\u00f3 en fecha tan avanzada como 690, y nunca sabremos si la posterior falta de figuras relevantes reflejaba decadencia o solo un bache pasajero.<br \/>\nPero mucha m\u00e1s realidad\u00a0 tienen sucesos como las hambrunas y las pestes. El pa\u00eds parece haber entrado en un ciclo de sequ\u00edas, que entonces significaban miseria, enfermedades y hambre masivas. Hubo, adem\u00e1s, plagas de langosta no menos desastrosas. <strong>Seg\u00fan la cr\u00f3nica \u00e1rabe Ajbar Machm\u00faa, el hambre de 708-9, muy pr\u00f3xima a la invasi\u00f3n musulmana, redujo a la mitad la poblaci\u00f3n de Espa\u00f1a, dato probablemente exagerado, pero indicativo de una grave cat\u00e1strofe demogr\u00e1fica.<\/strong> Poco antes una peste importada de Bizancio casi hab\u00eda despoblado la Narbonense y afectado al resto. El horror impotente por estos males queda documentado en las homil\u00edas: \u201cHe aqu\u00ed, hermanos nuestros, que nos hel\u00f3 de espanto la funesta noticia tra\u00edda por los mensajeros de que los confines de nuestra tierra est\u00e1n ya infestados por la peste y se nos avecina una cruel muerte\u201d. Las rogativas clamaban a Dios: \u201c\u00a1Aparta ya la calamidad de nuestros confines!; que el azote inhumano de la peste se alivie en aquellos que ya lo padecen y, gracias a tu favor, no llegue hasta nosotros\u201d. No hay modo de comprobarlo, pero la poblaci\u00f3n pudo bajar a menos de cuatro millones de habitantes bajo las desastrosas condiciones de la ca\u00edda del Imperio romano, y no crecer\u00eda mucho luego. S\u00ed est\u00e1 claro que en v\u00edsperas de la invasi\u00f3n \u00e1rabe no pudo haberse repuesto de unas cat\u00e1strofes mucho m\u00e1s aniquiladoras que las guerras. Por esos hechos cabe explicar a su vez fen\u00f3menos como la huida, frecuente y quiz\u00e1 masiva, de siervos o esclavos del campo, o la \u201cepidemia\u201d de suicidios causados por la desesperaci\u00f3n, referida en los c\u00e1nones conciliares. A su vez se har\u00eda muy dif\u00edcil la recogida de impuestos y el descontento por ellos, pese a alguna amnist\u00eda fiscal, con el consiguiente debilitamiento del estado.<br \/>\nOtro factor de debilidad estar\u00eda en los jud\u00edos. Las primeras disposiciones contra ellos trataban de impedirles una posici\u00f3n social de superioridad sobre cristianos, y hubo resistencia a medidas extremas deseadas por alg\u00fan papa, pero las leyes persecutorias empeoraron con el tiempo. El XVII Concilio, en 694, solo diecisiete a\u00f1os antes del final del reino, aprob\u00f3 las medidas m\u00e1s graves, exigidas por el rey \u00c9gica, molesto por el poco celo de los obispos en la persecuci\u00f3n. Arg\u00fc\u00eda el monarca la existencia de una conspiraci\u00f3n judaica para derrocar la monarqu\u00eda, informes de conversos sobre planes para destruir el cristianismo, y pretendidas rebeliones en curso en algunos pa\u00edses. Quiz\u00e1 se sab\u00eda que las comunidades hebreas de Oriente Pr\u00f3ximo hab\u00edan actuado como quinta columna de los sas\u00e1nidas contra los bizantinos y luego de los \u00e1rabes contra los sas\u00e1nidas (en este \u00faltimo caso tambi\u00e9n hab\u00edan obrado as\u00ed las comunidades cristianas de Persia). \u00c9gica tambi\u00e9n acus\u00f3 a los conversos de practicar clandestinamente su vieja fe. En consecuencia ped\u00eda reducir a todos a la esclavitud e impedirles practicar su religi\u00f3n, bajo penas sever\u00edsimas. El concilio acept\u00f3, de mala gana las propuestas-imposiciones regias. Estas persecuciones, si buscaban neutralizar una posible amenaza interna, exacerbaban al mismo tiempo la deslealtad de ese grupo social.<br \/>\nLos jud\u00edos compon\u00edan una exigua minor\u00eda que habitaba barrios aparte de las grandes ciudades b\u00e9ticas y algunas del interior y de levante, por lo que choca la obsesi\u00f3n del poder hacia ellos y sus supuestas conjuras. Parte de esa aversi\u00f3n nac\u00eda de la riqueza de la oligarqu\u00eda hebrea, que proporcionaba a esta un poder subterr\u00e1neo y suscitaba envidias. Adem\u00e1s se le consideraba el pueblo deicida, por la frase atribuida a la multitud en el juicio de Cristo: \u201c\u00a1Caiga su sangre sobre nosotros y nuestros hijos!\u201d. La persistencia en su fe se miraba como una ofensa a la verdadera religi\u00f3n, prueba de una maldad porfiada y del deseo de vivir al margen de los dem\u00e1s, cuando los mismos godos arrianos hab\u00edan dejado sus creencias para integrarse en las mayoritarias. A su vez, la autoconsideraci\u00f3n hebrea como pueblo elegido, junto con la permanente repulsa y frecuente persecuci\u00f3n sufridas, creaban un comportamiento cerrado, ya atacado por el moralista latino Juvenal: \u201cDesprecian las leyes de Roma, estudian, observan y temen el Testamento judaico que Mois\u00e9s les otorg\u00f3 en un documento secreto. S\u00f3lo se conf\u00edan a los de su misma religi\u00f3n, es decir, s\u00f3lo ayudan a los que, como ellos, son circuncisos\u201d.<br \/>\n\u00bfEn qu\u00e9 medida se aplicaron las leyes antisemitas? Las leyes, en general, no debieron de aplicarse muy estrictamente \u2014 salvo para mantener la unidad del estado\u2013 como se aprecia en las referentes a la elecci\u00f3n de los monarcas. El grado de cumplimiento de las normas antijud\u00edas hubo de ser especialmente bajo, como revela su reiteraci\u00f3n a lo largo de decenios. En los mismos tiempos de \u00c9gica, ya hacia el final del reino, ni siquiera se hab\u00edan cumplido los primeros decretos del III Concilio prohibiendo a los jud\u00edos tener esclavos cristianos. Aun as\u00ed, los decretos se aplicar\u00edan en alguna medida, y su mera existencia pesaba como una temible amenaza sobre sus destinatarios.<br \/>\nEn fin, todos los da\u00f1os mencionados, y m\u00e1s que pudieran aducirse, solo explicar\u00edan la ca\u00edda del reino si hubieran impedido la concentraci\u00f3n de un ej\u00e9rcito suficiente para afrontar a T\u00e1rik, lo cual no ocurri\u00f3. Las cr\u00f3nicas y los historiadores est\u00e1n conformes en la superioridad material del ej\u00e9rcito hispano-godo sobre el moro, y la causa determinante del desastre no fue una especial corrupci\u00f3n del poder o la traici\u00f3n hebrea, sino la de un sector de la nobleza. Aunque la ley prohib\u00eda la alianza con poderes for\u00e1neos para alcanzar el poder, este tipo de traici\u00f3n se dio con cierta frecuencia: un grupo visigodo busc\u00f3 en 552 la ayuda de los bizantinos, los cuales aprovecharon para adue\u00f1arse de una considerable porci\u00f3n de la pen\u00ednsula; y la utilizaci\u00f3n de francos y de rebeldes vascones en las pugnas internas hab\u00eda sucedido varias veces.\u00a0<strong>Por otra parte, las consecuencias decisivas de Guadalete, con la p\u00e9rdida del grueso del ej\u00e9rcito y la dificultad posterior de organizar la resistencia, apoya la idea de un estado bastante centralizado, como indica el historiador Garc\u00eda Moreno, y no tan \u201cprotofeudalizado\u201d como suele afirmarse.<\/strong><br \/>\nNo tienen m\u00e1s sentido las comparaciones con la invasi\u00f3n romana, cuando poblaciones independientes entre s\u00ed \u2014 e incapaces de unir sus fuerzas\u2013, armadas y acostumbradas a la guerra, ofrecieron una resistencia a menudo heroica. La larga pax romana hab\u00eda desarmado y desacostumbrado a la gente de las pr\u00e1cticas guerreras, como se hab\u00eda mostrado cuando las invasiones germ\u00e1nicas. A\u00f1\u00e1dase la influencia del clero, pacifista y conformista con el poder, obst\u00e1culo a un esp\u00edritu de lucha en la primera etapa de desconcierto. Isidoro hab\u00eda definido una doctrina contradictoria, pues si por una parte rechazaba al tirano (\u201cSer\u00e1s rey si obras con justicia, en otro caso no lo ser\u00e1s\u201d), por otra defin\u00eda el poder como enviado por Dios y desaconsejaba la resistencia incluso a la tiran\u00eda. Y el poder se estaba trasladando a los musulmanes.<br \/>\nHablar de una preferencia de la poblaci\u00f3n por los invasores, como hacen algunos, no resulta m\u00e1s adecuado que hablar de una \u201cpreferencia\u201d de los franceses por el dominio alem\u00e1n. La magnificencia que alcanzar\u00edan m\u00e1s tarde el emirato y el califato de C\u00f3rdoba ha creado el espejismo de que los musulmanes llegaban con una civilizaci\u00f3n superior, cuando se trataba de guerreros del desierto y de las monta\u00f1as del Atlas, tan b\u00e1rbaros o m\u00e1s que los suevos, v\u00e1ndalos y alanos de unos siglos antes. La exig\u00fcidad de su n\u00famero, y las disputas entre ellos, les forzaron a cierta tolerancia religiosa y pol\u00edtica inicial, pero el poder musulm\u00e1n hab\u00eda significado en muchos lugares una hecatombe para la civilizaci\u00f3n. Pasar\u00eda alg\u00fan tiempo hasta que el poder \u00e1rabe adaptase logros y formas culturales de los pueblos vencidos m\u00e1s civilizados, fueran el persa, el bizantino o el espa\u00f1ol. Pues Espa\u00f1a \u2013con Italia\u2013 era posiblemente el pa\u00eds m\u00e1s civilizado de Europa occidental, con tradici\u00f3n ya muy larga y profunda. La invasi\u00f3n solo pudo haber sido vista como una nueva plaga por una poblaci\u00f3n que llevaba tiempo soportando muchas\u201d.<br \/>\n<strong>En consecuencia, la ca\u00edda de Espa\u00f1a se explica mejor por el debilitamiento del reino causada por las sequ\u00edas y pestes de la \u00e9poca, al que se a\u00f1adi\u00f3\u00a0 el debilitamiento de la monarqu\u00eda debido al problema sucesorio. La invasi\u00f3n lleg\u00f3 en el momento m\u00e1s propicio para los invasores y estos supieron verlo. El que un ej\u00e9rcito inferior en n\u00famero venza a otro superior no es caso raro en la historia, y los musulmanes, precisamente, lo hab\u00edan logrado en muchas ocasiones. En el de Espa\u00f1a, ello vino favorecido al m\u00e1ximo por la traici\u00f3n de un sector del ej\u00e9rcito hispano.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<strong>Los prodigios de al \u00c1ndalus<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Creo que tiene raz\u00f3n Joseph P\u00e9rez cuando critica a numerosos historiadores y arabistas, algunos tan importantes como Men\u00e9ndez Pidal o S\u00e1nchez Albornoz, \u201cque minimizan la aportaci\u00f3n \u00e1rabe, haciendo hincapi\u00e9 en la debilidad num\u00e9rica de los invasores, la tibieza de su fe, el mestizaje con mujeres ind\u00edgenas\u2026, y acaban concluyendo que los vencidos asimilaron culturalmente a los vencedores: las estructuras administrativas, ling\u00fc\u00edsticas, culturales e incluso econ\u00f3micas de la monarqu\u00eda visigoda se mantuvieron casi intactas despu\u00e9s de la conquista. La civilizaci\u00f3n de Al-\u00c1ndalus debi\u00f3 muy poco a los \u00e1rabes y casi todo a los elementos hispanorromanos anteriores\u201d.<br \/>\nComo P\u00e9rez se\u00f1ala esas tesis resultan \u201cmuy exageradas y carecen de verosimilitud\u201d. Los vencidos no asimilaron a los vencedores, aunque les transmitieran algunas influencias secundarias. Quienes se asimilaron a Espa\u00f1a fueron justamente los visigodos, mientras que en Al \u00c1ndalus, recuerda P\u00e9rez, ocurri\u00f3 al rev\u00e9s: \u201cel elemento \u00e1rabe impuso una religi\u00f3n, una organizaci\u00f3n pol\u00edtica y una lengua\u201d.\u00a0Eso entre\u00a0 otras cosas fundamentales: a\u00f1adamos unas formas de derecho, nuevas costumbres que se extend\u00edan desde la culinaria a la familia y el matrimonio, etc.<strong>\u00a0 \u201cEs decir, una civilizaci\u00f3n completamente distinta de la anterior\u201d.\u00a0Distinta y radicalmente opuesta, pues luchaba por imponerse completamente, como en el norte de \u00c1frica.<\/strong> Esto es tan evidente que el llamativo error de Men\u00e9ndez Pidal y sobre todo de S\u00e1nchez Albornoz responde claramente a cierto prurito de hacer espa\u00f1oles a todos los que han habitado en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, dot\u00e1ndolos de\u00a0 rasgos \u201ctemperamentales\u201d un tanto especulativos\u00a0 y difusos, considerados definitorios por encima de los rasgos culturales claramente discernibles.<br \/>\nHace despu\u00e9s J. P\u00e9rez un c\u00e1ntico a las maravillas culturales del mundo isl\u00e1mico antes del siglo XI: <em>\u201cEn contraste con el resto de Europa, Al \u00c1ndalus se distingu\u00eda por la importancia y riqueza de sus ciudades: Toledo, Almer\u00eda, Granada, Zaragoza, M\u00e1laga, Valencia, y sobre todo C\u00f3rdoba, ciudad espl\u00e9ndida con cientos de mezquitas, ba\u00f1os y hoteles, tiendas\u2026\u201d Y por otra parte,\u00a0\u00a0 El \u00e1rabe era la lengua de los vencedores y de la administraci\u00f3n (\u2026) No lo olvidemos, era tambi\u00e9n la lengua del progreso, de la ciencia, de la cultura (<strong>o sea, lo que dicen hoy del ingl\u00e9s<\/strong>) y es l\u00f3gico que fuera adoptado en todo el territorio de Al \u00c1ndalus\u201d<\/em>. Hay\u00a0 bastante de cierto en todo ello, pero tal como lo presenta el autor, \u00a0podr\u00eda pensarse que si toda la pen\u00ednsula y Europa se hubieran islamizado, habr\u00eda sido para ellas un \u201cun buen negocio\u201d, en palabras de Alejo Vidal-Quadras. Pero un historiador debe preguntarse por qu\u00e9, pese a ocupar Al \u00c1ndalus la gran mayor\u00eda de la pen\u00ednsula, y justamente las partes m\u00e1s pobladas y ricas ya desde antes de la invasi\u00f3n musulmana, fue retrocediendo, a veces con gran rapidez, y sufriendo derrotas muy sensibles a manos de los m\u00e1s pobres y mucho menos numerosos espa\u00f1oles del norte.\u00a0 As\u00ed, un historiador debe se\u00f1alar tambi\u00e9n otros rasgos menos brillantes del emirato y del califato: con respecto a los estados del norte, sufr\u00eda un grado mucho m\u00e1s alto de despotismo y de arbitrariedad del poder, una extensi\u00f3n mucho mayor de la esclavitud (el propio ej\u00e9rcito lleg\u00f3 a componerse en gran medida de esclavos), una situaci\u00f3n de la mujer muy inferior y una guerra civil pr\u00e1cticamente permanente, entre otras taras que minaban a aquel r\u00e9gimen.<br \/>\n<strong>Si exponemos las diferencias solo en un sentido, como hace el se\u00f1or P\u00e9rez, no solo escribimos una historia mutilada, sino que nos impedimos la comprensi\u00f3n de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/strong><br \/>\nDicho de otro modo: aunque el r\u00e9gimen cordob\u00e9s se conform\u00f3 como un estado independiente, nunca lleg\u00f3 a ser una naci\u00f3n como s\u00ed lo fue la Espa\u00f1a visigoda. En primer lugar, la minor\u00eda \u00e1rabe nunca se asimil\u00f3 a la poblaci\u00f3n y cultura preexistentes, como hicieron los godos, sino que permaneci\u00f3 siempre como una oligarqu\u00eda privilegiada, autoconsiderada racialmente superior y ajena no solo a la masa de poblaci\u00f3n que permaneci\u00f3 cristiana, sino tambi\u00e9n a la que se convirti\u00f3 al Islam y a los ber\u00e9beres, siendo esta una de las causas de las continuas crisis y revueltas internas, hasta la implosi\u00f3n final en las taifas. Es m\u00e1s, la minor\u00eda dominante desconfiaba hasta tal punto de sus s\u00fabditos que siempre trat\u00f3 de mantenerlos atemorizados y alejados, incluso f\u00edsicamente, por fuerzas tra\u00eddas del exterior o esclavas.\u00a0<strong>A pesar de sus \u00e9xitos asimiladores en religi\u00f3n, lengua, derecho, costumbres, etc., el estado omeya permaneci\u00f3 siempre como un cuerpo extra\u00f1o, desp\u00f3tico y desconfiado de sus propios s\u00fabditos.\u00a0<\/strong>Todo ello lo he tratado con mucha m\u00e1s extensi\u00f3n en\u00a0<em>Nueva historia de Espa\u00f1a<\/em> (m\u00e1s tarde en\u00a0<em>La Reconquista y Espa\u00f1a<\/em>), a la que remito al lector interesado. Dejo para un pr\u00f3ximo art\u00edculo la interpretaci\u00f3n, realmente pintoresca, que hace el se\u00f1or P\u00e9rez de los inicios de la Reconquista.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00bfC\u00f3mo empez\u00f3 la Reconquista?<\/strong><\/p>\n<p><em>Al-Andalus nunca coincidi\u00f3 con toda la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, bien porque los invasores decidieron retirarse de algunas zonas aisladas e inh\u00f3spitas, bien porque encontraron en la poblaci\u00f3n una resistencia m\u00e1s fuerte que en otras partes.\u00a0 Esto es lo que ocurri\u00f3 en las monta\u00f1as de Asturias y los altos valles de los Pirineos, regiones marginales que los romanos hab\u00edan ocupado de forma tard\u00eda y superficial y en las que fue d\u00e9bil la cristianizaci\u00f3n. En aquellas comarcas, la resistencia a los moros se entiende dentro de aquella tradici\u00f3n de rechazo al extranjero, quienquiera que sea, por parte de hombres reacios a todo poder procedente del exterior. Es posible que se unieran a la poblaci\u00f3n local algunos nobles visigodos, cuyo jefe pudiera haber sido Don Pelayo. A este se le atribuye la victoria de Covadonga de la que se sabe poca cosa, ni siquiera la fecha exacta. Del mismo modo,\u00a0los altos valles del Pirineo ofrecieron una oposici\u00f3n tenaz. En toda aquella zona, de oeste a este, empez\u00f3 la que, andando el tiempo, acab\u00f3 llam\u00e1ndose Reconquista.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0 (\u2026) Los hombres que, a partir del siglo VIII, iniciaron una lucha que iba a ser multisecular contra Al-Andalus se vieron a s\u00ed mismos como cristianos; no quer\u00edan ser moros. As\u00ed se los consideraba desde fuera, desde m\u00e1s all\u00e1 de los Pirineos. Dos centurias despu\u00e9s\u00a0 \u2013en el siglo X\u2014se les va a llamar y se van a llamar a s\u00ed mismos espa\u00f1oles, usando un vocablo que, por cierto, no es castellano, sino que\u00a0 vendr\u00eda del lat\u00edn hispaniolu(m). A los que antes eran hispanos, los extranjeros empiezan a llamarles espa\u00f1oles. En el a\u00f1o 1100, en los territorios que quedaban fuera de Al-Andalus, viv\u00edan gallegos, leoneses, castellanos, aragoneses, catalanes, etc.; estos, poco a poco, fueron adquiriendo el h\u00e1bito de llamarse espa\u00f1oles, palabra que no tarda en generalizarse.<\/em><\/p>\n<p>La idea que se transmite, de forma algo confusa, es la de que no existe un esencial lazo de \u00a0cultura desde Roma y pol\u00edtico desde el reino de Toledo, sino que la invasi\u00f3n \u00e1rabe rompe decisivamente esa continuidad, la idea de Reconquista fue un concepto tard\u00edo, como el mismo nombre de espa\u00f1oles, la resistencia de Asturias y los montes pirenaicos entra en el mismo nivel que la opuesta a Roma y a los godos, y que los nuevos reinos son solo \u201ccristianos\u201d, y aparte de eso, los cristianos son solo gallegos, \u00a0no \u201chabitu\u00e1ndose\u201d a llamarse \u201cespa\u00f1oles\u201d hasta el siglo X, en que se extiende la denominaci\u00f3n, quiz\u00e1 desde Catalu\u00f1a (la cual no exist\u00eda entonces como tal). Y sugiere que la temprana retirada de los musulmanes de algunas zonas se deber\u00eda simplemente al car\u00e1cter inh\u00f3spito de ellas. De esta manera, siguiendo a Am\u00e9rico Castro, Espa\u00f1a va haci\u00e9ndose a trompicones en esa \u00e9poca sin relaci\u00f3n fundamental con Roma y con Toledo. Es dif\u00edcil entender esta man\u00eda, cuando lo m\u00e1s evidente con respecto a la naci\u00f3n espa\u00f1ola es la continuidad cultural y una esencial continuidad pol\u00edtica, aunque quebrada durante unos pocos a\u00f1os. Verdaderamente, las ideas de Castro combinadas con las marxistas pedestres al estilo del embrollo de Barbero y Vigil, no son una buena orientaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La especulaci\u00f3n sobre la palabra \u201cespa\u00f1oles\u201d y sus or\u00edgenes, tan cara a Am\u00e9rico Castro, simplemente carece de relevancia. Fuera cual fuere su origen, es una derivaci\u00f3n del lat\u00edn hispanus, que es como se llamaban antes los espa\u00f1oles. Suponer alguna clase de ruptura, es como pretender que hay una ruptura entre el espa\u00f1ol actual y el castellano de tiempos del Cid\u00a0 porque este nos resulta dif\u00edcil de entender hoy. En cuanto a la autoconsideraci\u00f3n como cristianos por oposici\u00f3n al Islam, est\u00e1 clara su gran importancia, pero no lo est\u00e1 menos que tambi\u00e9n contaba la consideraci\u00f3n de hispanos. Reinos cristianos hab\u00eda muchos por toda Europa, y la denominaci\u00f3n de \u201ccristianos\u201d har\u00eda imposible distinguir a unos de otros. Y no bastar\u00eda para diferenciar a los que iban form\u00e1ndose en Espa\u00f1a con la idea expl\u00edcita de recobrar el pa\u00eds. Tampoco tiene excesiva importancia cu\u00e1ndo apareci\u00f3 \u2013por escrito\u2014 el t\u00e9rmino Reconquista. El hecho es que, por todo lo que sabemos, fue un proceso intencional desde muy pronto, y probablemente\u00a0 desde el primer momento.\u00a0 Cierto que hay cierta oscuridad sobre el origen mismo de la Reconquista, pero lo que se sabe basta, creo, para volver muy\u00a0 improbables especulaciones como las que recoge P\u00e9rez. Hubo una resistencia que empez\u00f3 en una parte de Asturias y que se extendi\u00f3\u00a0\u00a0casi inmediatamente hacia el oeste, hacia el este y hacia el sur, y que los \u00e1rabes no pudieron impedir, pese a sus mucha mayor fuerza material y a sus constantes ofensivas.\u00a0<strong>Por imperativo de las circunstancias,\u00a0 la Reconquista empez\u00f3 en una de las zonas menos romanizada y menos cristianizadas, pero, por lo que revela la evoluci\u00f3n de los acontecimientos, lo bastante romanizada y cristianizada como para servir de base a la lucha por recobrar la perdida Espa\u00f1a.<\/strong><\/p>\n<p>De\u00a0<em>Nueva historia de Espa\u00f1a<\/em>:<\/p>\n<p>\u201cParece que en las monta\u00f1as del norte se hab\u00edan refugiado algunos nobles godos y romanos, entre ellos Pelayo (\u2026) La regi\u00f3n, a\u00fan d\u00e9bilmente dominada por los mahometanos, hab\u00eda sido rebelde a los godos, pero debi\u00f3 de haber acuerdo entre los refugiados y grupos astures opuestos al Islam (\u2026) El fondo real de los viejos relatos admite poca duda: en Covadonga salt\u00f3 la chispa de una rebeli\u00f3n muy distinta de las viejas y oscuras revueltas tribales de monta\u00f1eses, y de ella sali\u00f3 un reino independiente en la cercana Cangas de On\u00eds, que pronto se ampli\u00f3 a Galicia, Cantabria y Vasconia. Este reino tomar\u00eda, inmediatamente o muy pronto, car\u00e1cter cristiano y pol\u00edtico como recobro de la Espa\u00f1a perdida contra los \u201cmoros\u201d. La victoria de Pelayo, en una regi\u00f3n d\u00e9bilmente romanizada y cristianizada, hubo de contar con una masa local que lleg\u00f3 a compartir el proyecto pol\u00edtico y religioso de la Reconquista, pese a su antigua oposici\u00f3n a los godos.<\/p>\n<p>(\u2026) \u00a0Las cr\u00f3nicas \u00e1rabes conocidas, muy posteriores a las cristianas, desde\u00f1an la acci\u00f3n y la explican como una derrota rebelde incompleta: \u201cLa situaci\u00f3n de los musulmanes se hizo penosa, y al cabo despreciaron [a los de Pelayo] diciendo: \u201cTreinta asnos salvajes, \u00bfqu\u00e9 da\u00f1o pueden hacernos?\u201d Pero, admite melanc\u00f3licamente el Ajbar Machmua, aquel desprecio les saldr\u00eda caro, pues los insurgentes \u201cse convertir\u00edan en un grave problema\u201d. Pelayo expuls\u00f3 el poder \u00e1rabe de gran parte de Asturias con su ciudad m\u00e1s importante, la portuaria Gij\u00f3n; y se atrajo la colaboraci\u00f3n de grupos c\u00e1ntabros, vascones y gallegos. El nuevo reino tambi\u00e9n atrajo a numerosos cristianos que viv\u00edan bajo poder \u00e1rabe (\u2026) Pronto el foco de Asturias se hab\u00eda convertido en un peligro lo bastante grave para que los mahometanos abandonasen sus empresas ultrapirenaicas y concentraran sus energ\u00edas dentro de la pen\u00ednsula, lo cual salv\u00f3 a Francia y al resto de Europa de nuevas embestidas (despu\u00e9s de la derrota de Poitiers)<\/p>\n<p><strong>Es realmente muy forzada la hip\u00f3tesis de que habr\u00eda habido un corte entre el reino de Toledo y los comienzos de la Reconquista, pero, especulando sobre la escasez de la documentaci\u00f3n que ha quedado de la \u00e9poca, a diversos historiadores les gusta jugar con tan improbable idea,\u00a0 de tal modo que Espa\u00f1a y los espa\u00f1oles empezar\u00edan en el siglo X o algo por el estilo. Todos los datos y la l\u00f3gica, excepto el deseo, seg\u00fan parece ardiente, de negar la continuidad de Espa\u00f1a, militan contra semejante hip\u00f3tesis. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column]Recogemos un ensayo de P\u00edo Moa en el que critica y debate la interpretaci\u00f3n de la historia de Espa\u00f1a por parte de Josep P\u00e9rez. Moa es autor de varios libros sobre la historia de Espa\u00f1a ajena a la Guerra Civil y a la Rep\u00fablica, su tema m\u00e1s extenso. \u00a0Hegemon\u00eda espa\u00f1ola, La reconquista y Espa\u00f1a, Nueva [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":16534,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[25],"tags":[],"class_list":["post-16533","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura-y-comunicacion"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/IMG_E4994-copia.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-4iF","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16533","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16533"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16533\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16535,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16533\/revisions\/16535"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16534"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16533"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16533"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16533"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}