{"id":16565,"date":"2023-11-24T17:34:10","date_gmt":"2023-11-24T16:34:10","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=16565"},"modified":"2023-12-06T17:03:14","modified_gmt":"2023-12-06T16:03:14","slug":"mujeres-de-ficcion-en-azorin-y-baroja-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/mujeres-de-ficcion-en-azorin-y-baroja-i\/","title":{"rendered":"Mujeres de ficci\u00f3n en Azor\u00edn y Baroja (I)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Repaso a cuatro mujeres de ficci\u00f3n en las novelas de Azor\u00edn y Baroja. En esta entrega, Do\u00f1a In\u00e9s de Silva y Sacha Savarof. Se sostiene que ni Azor\u00edn era un reaccionario ni Baroja un mis\u00f3gino, y que ambas novelas (<em>Do\u00f1a In\u00e9s<\/em> y<em> La vida es ans\u00ed<\/em> revelan el disgusto y la decepci\u00f3n de dos autores por el fracaso estrepitoso de la modernidad, incapaz de sustituir mejorando el Antiguo R\u00e9gimen.<!--more--><\/p>\n<p><strong>Fernando Bell\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Leo y releo con frecuencia a Baroja. Las \u00faltimas novelas que he repasado (debido a mi memoria de mosquito es como si las leyera por primera vez) contienen personajes femeninos destacables.<\/p>\n<p>Ha coincidido esto con otro reencuentro con Azor\u00edn, y dos de sus libros protagonizados por mujeres.<\/p>\n<p>As\u00ed que me he propuesto reflexionar sobre el asunto con un par de entregas de mujeres del 98, o mujeres que viven en el cambio de dos \u00e9pocas, del Antiguo R\u00e9gimen a la modernidad parlamentaria, en concreto, mujeres en las obras de Baroja y Azor\u00edn. En el caso del alicantino he escogido a <em>Do\u00f1a In\u00e9s<\/em>, publicada en 1925, y<em> Mar\u00eda Font\u00e1n<\/em>, de 1943. Del vasco, me he decidido por dos: <em>El mundo es ans\u00ed<\/em>, de 1912, y <em>Laura o la soledad sin remedio<\/em>, de 1939.<\/p>\n<p>Todas son novelas de madurez, y est\u00e1n escritas en fechas que en general se corresponden.<\/p>\n<p>Me he puesto a buscar bibliograf\u00eda en la red, y la hay abundante, casi toda estudios acad\u00e9micos formales o ensayos argumentados tambi\u00e9n de modo convencional. No se centran en ninguna de las protagonistas, sino que las utilizan para sustentar las tesis de los autores, el conservadurismo reaccionario de Azor\u00edn y la misoginia de Baroja o lo contrario, su solter\u00eda analizada casi psicoanal\u00edticamente, su timidez, su supuesto disgusto por la pr\u00e1ctica sexual, y cosas de este cariz.<\/p>\n<p>Me ha llamado la atenci\u00f3n que una de las ensayistas que retira de Baroja el infundio de mis\u00f3gino, diga que se le ha le\u00eddo mal (es decir, se le ha entendido mal), y que su nuevo trabajo ha sido leer las novelas desde un punto de vista estrictamente literario. Esto es algo imposible, creo yo. S\u00f3lo se puede leer a un autor o autora desde un punto de vista estrictamente literario sin no se sabe nada de \u00e9l o de ella, un coreano, un let\u00f3n, una nobel malgache.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed algunos enlaces de Internet sobre el asunto. <a href=\"https:\/\/cronicaglobal.elespanol.com\/letraglobal\/letras\/20180810\/las-mujeres-valientes-de-baroja\/329217123_0.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Las mujeres valientes de Baroja<\/a>, un comentario en una p\u00e1gina literaria sobre el libro de Ascensi\u00f3n Rivas, Mujeres barojianas, que forma parte de una colecci\u00f3n sobre Baroja escrita por investigadores y novelistas. <a href=\"https:\/\/esirc.emporia.edu\/bitstream\/handle\/123456789\/2726\/Rodriguez%201971.pdf?sequence=1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">La mujer para Baroja<\/a>, corto ensayo de Juan Francisco Rodr\u00edguez para el Kansas State Teachers College. <a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/1985\/05\/23\/sociedad\/485647210_850215.html?event_log=oklogin\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">P\u00edo Baroja<\/a>, un art\u00edculo period\u00edstico de\u00a0 Sacramento Mart\u00ed. Y <a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/cultura\/2019-04-07\/inaki-ezkerra-baroja-la-voz-de-la-intemperie_1925802\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">I\u00f1aki Ezquerra: \u201cBaroja no fue mis\u00f3gino ni antivasco\u201d<\/a>, rese\u00f1a de Daniel Arjona sobre un libro del citado.<\/p>\n<p>Tengo la ventaja de no ser acad\u00e9mico ni profesor de nada. Soy un lector ilustrado con un conocimiento reducido de la realidad literaria, bibliogr\u00e1fica y biogr\u00e1fica. Eso, y un atrevimiento que no aspira a contradecir o a superar a los investigadores profesionales, sino a contar con ellos para razonar y reflexionar sobre dos autores que me han acompa\u00f1ado a lo largo de mi ya larga y afortunada vida.<\/p>\n<p>Por cierto, de Azor\u00edn he hecho menos b\u00fasquedas en la Red. No hay tantas referencias. Quiz\u00e1 sea porque <em>Do\u00f1a In\u00e9s<\/em> y <em>Mar\u00eda Font\u00e1n<\/em> son dos personajes m\u00e1s metaf\u00f3ricos que carnales, y aqu\u00ed s\u00ed que puede hacerse con m\u00e1s libertad un an\u00e1lisis literario. Para ampliarlo tendr\u00eda que conocer bien la vida de Jos\u00e9 Mart\u00ednez Ruiz, que en detalle ignoro, aunque tengo la impresi\u00f3n de que Azor\u00edn fue un maestro en el arte de envolverse en su estilo min\u00fasculo y sutil, e identificarse con lo ef\u00edmero y lo melanc\u00f3lico, siendo un intelectual con m\u00e1s teclas que un piano.<\/p>\n<p>El sentimentalismo de mi adolescencia me hizo identificarme con ciertas cualidades psicol\u00f3gicas que descubr\u00ed en Azor\u00edn, en especial su elogio de la impasibilidad. A trav\u00e9s de Azor\u00edn entr\u00e9 en el eterno retorno de Nietzche, que yo ignoraba por completo, aunque hab\u00eda le\u00eddo <em>As\u00ed hablaba Zaratustra<\/em> sin entender un pimiento. Luego he ido conociendo las filosof\u00edas orientales, la hinduista y el budismo sobre todo.\u00a0 Azor\u00edn y Baroja debieron hacer calas directamente en esa literatura, y tomaron de ella lo que les interes\u00f3.<\/p>\n<p>Azor\u00edn y Baroja fueron escritores vanguardistas, algo que he defendido en la serie \u201c<a href=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/category\/series\/pio-baroja-la-novela-y-yo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Baroja, la novela y yo<\/a>\u201d. Y lo hicieron sin el m\u00e1s m\u00ednimo af\u00e1n de escandalizar o de adquirir notoriedad. Lo hac\u00edan porque les gustaba el estilo que iban descubriendo y por llevar la contraria a la ret\u00f3rica imperante. Sin embargo, han pasado al resumen de la historia como dos artistas conservadores. Es significativo que autores espa\u00f1oles algo m\u00e1s j\u00f3venes que ellos y deliberadamente vanguardistas no han consolidado el mismo aprecio literario, y eso siendo personas de m\u00e9rito, como Cansinos Assens. Los vanguardistas conscientes y tenaces se han quedado en Espa\u00f1a en una an\u00e9cdota. La vanguardia es un fen\u00f3meno literario y social de la Europa Transpirenaica. Por razones diversas los franceses, los alemanes, incluso los italianos, veneran a los vanguardistas.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a nunca ha habido vanguardistas. Y lo m\u00e1s estupendo es que los m\u00e1s reconocidos y atrevidos creadores literarios y pl\u00e1sticos en la Europa moderna son espa\u00f1oles. Los espa\u00f1oles recelamos de los vanguardistas, los tenemos como falsarios, estafadores, y casi todos los son.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Azor\u00edn el inalterable<\/strong><\/p>\n<p>He dado con un buen documental de TVE sobre Azor\u00edn, \u00abNombres del 98. Azor\u00edn, cronista de Espa\u00f1a\u00bb, que comienza con una sucesi\u00f3n de retratos fotogr\u00e1ficos del alicantino, desde su ni\u00f1ez a su ancianidad. Es un cambio estupefaciente, apenas hay rastros de la cara de Azor\u00edn a los veinte a\u00f1os en la suya de los treinta, y menos a\u00fan en la de los cincuenta, setenta, noventa, se dir\u00eda que son individuos diferentes. Esto es algo que no sucede con Baroja o con Unamuno, por ejemplo. Es una evidencia desconcertante, que parece obra del Photoshop. \u00bfC\u00f3mo es posible que el artista de la permanencia, del presente absoluto, continuo, var\u00ede tanto sus rasgos con el paso del tiempo, sin ilaci\u00f3n aparente entre uno y otro? Y no es nada \u201canodino\u201d, por cierto. \u201cLo anodino, es decir, lo id\u00e9ntico a s\u00ed mismo a lo largo del tiempo; lo inalterable \u2014dentro de lo uniforme\u2014 en la eternidad.\u201d (<em>Do\u00f1a In\u00e9s<\/em>. Biblioteca Nueva 1973)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Un guion de pel\u00edcula<\/strong><\/p>\n<p>Voy con Do\u00f1a In\u00e9s . No constaba en la biblioteca de mi padre, y la he le\u00eddo ahora, sesenta a\u00f1os despu\u00e9s. Me ha parecido un gui\u00f3n de pel\u00edcula, valiente y vanguardista.<\/p>\n<p>La c\u00e1mara se halla a altura considerable, vista de p\u00e1jaro o dron, sobre el barrio de Segovia de Madrid, el del Viaducto. Sigue el dron a do\u00f1a In\u00e9s por un entramado de callejas con varios siglos a sus espaldas, cuestas, costanillas, plazuelas que descienden muy empinadas hasta la vaguada de la calle Segovia. \u201cSe exhala de los aposentos l\u00f3bregos y angostos un hedor de moho y lavazas <em>[ropa sucia en agua]<\/em>. Las nobles y viejas casas tienen su encanto peculiar; pero las modestas y vulgares, acaso atraen con m\u00e1s fuerza\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 atraen a Azor\u00edn las casas vulgares, siendo un arist\u00f3crata del gusto?<\/p>\n<p>En el segundo cap\u00edtulo el autor describe a do\u00f1a In\u00e9s. Lo hace con precisi\u00f3n, con econom\u00eda, marcado erotismo, y ret\u00f3rica limpia e inocente. Se\u00f1ala el autor que \u201cdo\u00f1a In\u00e9s de Silva gusta, a ciertas horas, de vestir el traje popular\u201d. Y a\u00f1ade: \u201cencuentra, finalmente, que un ligero envilecimiento es incentivo en el lance de amor repetido y cansado\u201d. Gui\u00f1os del autor, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>La seguimos hasta el tercer piso de un edificio de ladrillos rojos, numerosos en Madrid en el siglo XIX. Hemos olvidado decir que la acci\u00f3n de la pel\u00edcula transcurre en 1840. Do\u00f1a In\u00e9s est\u00e1 tranquila en el cuarto de la costanilla. Espera a alguien.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed siguen una serie de planos cortos o primeros planos del rostro de la protagonista, de objetos de la habitaci\u00f3n. Uno de ellos es un sobre que sujeta por una de las puntas con una mano lacia. Despu\u00e9s de silenciosas dudas, rasga el sobre y lee la carta. Palidece. Deja el papel en el velador, lo recoge, lo arruga y finalmente lo rasga en cachitos, que arroja por la ventana a la calle.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, el autor nos sit\u00faa en el momento y las circunstancias de la trama cinematogr\u00e1fica. Es el tiempo de los mecheros de gas en el alumbrado p\u00fablico de la capital, por ejemplo en la casa de don Juan. La c\u00e1mara\u2014pluma de Azor\u00edn, se vuelve expresionista, una visi\u00f3n de Murnau, maestro del cinemat\u00f3grafo alem\u00e1n que Azor\u00edn deb\u00eda conocer, porque era muy aficionado al cine.<\/p>\n<p>Entre do\u00f1a In\u00e9s y Don Juan existe un v\u00ednculo que el autor no explicita, quiz\u00e1 porque no hace falta. Azor\u00edn se complace en describir los rasgos f\u00edsicos (er\u00f3ticos) de la mujer, envueltos en \u201cuna luz suave que parece l\u00edquida\u201d.<\/p>\n<p>Do\u00f1a In\u00e9s, a la que se nos presenta como rica y educada mujer, viaja a Segovia, y se va a quedar all\u00ed hasta el final de la novela. Visita a un t\u00edo suyo machucho y enfermo, a quien aprecia con familiar cari\u00f1o. De nuevo, la c\u00e1mara nos describe el viaje en un land\u00f3 de caballos: las sierras madrile\u00f1as, los bosques segovianos. Con castizo lenguaje nombra la ciudad, su industria artesanal, y sus hist\u00f3ricos monumentos.<\/p>\n<p>No hay trama evidente en <em>Do\u00f1a In\u00e9s<\/em>, no hay conflicto dram\u00e1tico o melodram\u00e1tico. Azor\u00edn nos conduce a trav\u00e9s de sentimientos \u00edntimos de los personajes, y da m\u00e1s importancia al escenario que a las emociones. Los personajes se nos presentan como estereotipos, met\u00e1foras humanas de un tiempo definido por el cambio social, econ\u00f3mico, espiritual.<\/p>\n<p>Cambio econ\u00f3mico porque \u201cmuchos de los ricos lanificios se han\u00a0 cerrado; el estr\u00e9pito de los telares se va asordando\u201d. Tambi\u00e9n se advierte en la descripci\u00f3n del viejo caser\u00f3n de do\u00f1a In\u00e9s en Segovia, lleno de cuartos vac\u00edos, de corredores que en otro tiempo ten\u00edan un sentido, de patios, de huertas abandonadas.<\/p>\n<p>Cambio social por el t\u00edo Pablo, el anciano pariente de do\u00f1a In\u00e9s, y t\u00eda Pompilia, anciana de salud menesterosa que hasta hace nada sub\u00eda y bajaba por las escaleras como si tuviera veinte a\u00f1os. T\u00eda Pompilia organiza cada jueves sarag\u00fcetes (saraos caseros) para la poblaci\u00f3n af\u00edn a su clase, juegan a las prendas, meriendan. Y todo ello sin pizca de malevolencia, sin malos empe\u00f1os, sin ambiciones ni sarcasmos.<\/p>\n<p>Se trata de una sociedad antigua, vieja, es decir, que se comporta seg\u00fan las leyes y costumbres del Antiguo R\u00e9gimen, s\u00f3lidas, inapelables, honestas, morales. Un ejemplo: al t\u00edo Pablo se le define como amante de las rutinas, \u201cla secreta continuidad de la fruici\u00f3n\u201d. Es ajeno a la vor\u00e1gine de la acci\u00f3n pol\u00edtica, que entre 1840 y 1848 vive en Europa, incluida Espa\u00f1a, convulsiones tremebundas. T\u00eda Pompilia se atiene a id\u00e9ntico ritmo, el orden y aseo de la casa est\u00e1 dirigido con mano de hierro enguantada, porque no hace da\u00f1o, pero mantiene un sereno orden en la familia, incluidos los criados. Una de ellas, Pl\u00e1cida, jugar\u00e1 importante papel.<\/p>\n<p>Hacia la mitad de la novela se avanzan las sombras del conflicto. Surge Diego el de Garcill\u00e1n, poeta de esa localidad. No tiene t\u00edtulos ni posesiones, s\u00f3lo un trabajo administrativo en Segovia. Con otros dos funcionarios forma el tr\u00edo varonil de la novela.<\/p>\n<p>Son j\u00f3venes \u201cmodernos\u201d, esto es, que no tienen anclaje ni identidad en el Antiguo R\u00e9gimen. Sus aficiones son la literatura, la pintura y la geolog\u00eda. Uno es vasco y el otro valenciano, y Diego es de la tierra. Azor\u00edn no cuenta nada de ellos. Son personalidades ef\u00edmeras, trashumantes, como empieza a serlo la sociedad burguesa espa\u00f1ola del tiempo.<\/p>\n<p>\u201cHas visto t\u00fa cuantos tontos hay en el mundo\u201d, dice do\u00f1a In\u00e9s a Pl\u00e1cida. \u201cLos m\u00e1s antip\u00e1ticos son los engre\u00eddos con su dinero. Detesto estos nuevos hacendados que se est\u00e1n enriqueciendo con los bienes del clero. Son groseros, brutales. Despu\u00e9s vendr\u00e1n los remilgos, y esa gentecilla impondr\u00e1 a la sociedad espa\u00f1ola un odioso tono de gazmo\u00f1er\u00eda y de sordidez\u201d. Do\u00f1a In\u00e9s lamenta el pasado espl\u00e9ndido de Espa\u00f1a, y duda incluso de que haya existido, porque la desamortizaci\u00f3n de los bienes en manos muertas eclesi\u00e1sticas ha barrido la seguridad de la historia.<\/p>\n<p>Es el mismo sentimiento de la literatura francesa del siglo XIX, cuando la poblaci\u00f3n se levantaba con violencia para colocar el nuevo orden.<\/p>\n<p>Resulta significativo que a Azor\u00edn le cueste una vida, varias d\u00e9cadas, ser consciente de esta nueva realidad. Baroja es otro autor que describe el siglo XIX espa\u00f1ol con m\u00e1s precisi\u00f3n o m\u00e1s tino de Gald\u00f3s o Clar\u00edn, a mi juicio, claro. Ya lo veremos en el pr\u00f3ximo cap\u00edtulo de esta serie.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El conflicto de Do\u00f1a In\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p>Una vez que han entrado en escena los j\u00f3venes modernos, se inicia el conflicto, que es sordo, pero trascendente.<\/p>\n<p>El resumen es que do\u00f1a In\u00e9s y Diego el de Garcill\u00e1n, se besan en el atrio de\u00a0 una iglesia a la vista de unas cuantas urracas. Estas diseminan la noticia y su condena moral. La personalidad inmaculada de do\u00f1a In\u00e9s se contamina, se corroe. Y la de don Diego el poeta, tambi\u00e9n. Y el l\u00edo se hace mayor cuando Azor\u00edn nos hace ver de un modo indirecto que Pl\u00e1cida est\u00e1 enamorada de Diego, y el devaneo de su ama arruina sus esperanzas.<\/p>\n<p>No imagine el lector que Pl\u00e1cida har\u00e1 da\u00f1o a do\u00f1a In\u00e9s o a Diego.\u00a0 Es una hero\u00edna de leyenda, es la met\u00e1fora de la bondad popular. El desarrollo de la acci\u00f3n parece convencional dentro de la literatura rom\u00e1ntica contempor\u00e1nea de los hechos descritos: hay brujas, hay conjuros, interviene el \u201cbrazo secular\u201d.<\/p>\n<p>Por supuesto no hay final feliz. No puede haberlo, el nuevo r\u00e9gimen ha arramblado con el viejo, ninguno de los valores morales ha podido sobrevivir, a la virtud la borrado la envidia y la maledicencia.<\/p>\n<p>Azor\u00edn describe el dolor de do\u00f1a In\u00e9s, que en principio estaba decidida a mantener el embate contra las malas lenguas, y nos muestra el decrecimiento del ardor: \u201cel amor verdadero es serenidad, reposo, el ardimiento exaltado no puede perdurar\u201d. Esto es un pensamiento \u00e9tico, y es un pensamiento de sentido com\u00fan. Pero cuando el ardimiento (el coqueteo, el deseo) consiste en la base del amor, sigue la perdici\u00f3n del afecto, la rutina sustituye a la moral. Do\u00f1a In\u00e9s se marcha de Segovia. Pl\u00e1cida enferma. El poeta queda perplejo, quiz\u00e1 porque la poes\u00eda es ret\u00f3rica, hermosa pero vac\u00eda. \u00a1Qu\u00e9 demonios ha pasado aqu\u00ed, parece preguntarse, pero si yo s\u00f3lo quer\u00eda disfrutar de un acto po\u00e9tico!<\/p>\n<p>El cap\u00edtulo cincuenta (son todos bastante cortos), \u201cHacia una nueva civilizaci\u00f3n\u201d, es la reflexi\u00f3n que hace t\u00edo Pablo tras la marcha de su sobrina In\u00e9s. \u201cEn Madrid hab\u00eda estallado, en septiembre, una revoluci\u00f3n. Asonadas y motines hab\u00edan perturbado a Espa\u00f1a en este a\u00f1o de 1840. Se extend\u00eda por el mundo entero un fermento de desorden pol\u00edtico y de relajaci\u00f3n moral.\u201d Con estas frases cincela Azor\u00edn la moralidad de su cuento. \u201cEl soez materialismo de una burgues\u00eda iletrada es el mayor corrosivo del orden social.\u201d<\/p>\n<p>\u201cEl socialismo avanza y se difunde. Una mujer, precisamente, una peruana \u2014Flora Trist\u00e1n\u2014 se ha convertido en ap\u00f3stol de las reivindicaciones obreras [\u2026] El poeta m\u00e1s popular de Francia \u2014Beranger\u2014 aconseja a los soldados la indisciplina y la deserci\u00f3n en una cancioncilla.\u201d<\/p>\n<p>Un comentario sobre las deserciones militares. Con la Revoluci\u00f3n Francesa ha aparecido al nacionalismo. Ahora los ej\u00e9rcitos los forma el pueblo. Hasta el siglo XVIII desertar de un ej\u00e9rcito deb\u00eda ser algo frecuente, no se puede esperar fidelidad incondicional a un mercenario; ni siquiera era una preocupaci\u00f3n moral. Pero ahora que el pueblo se debe a su naci\u00f3n, la indisciplina militar es el fermento de la disoluci\u00f3n moral de la naci\u00f3n. Y tambi\u00e9n un argumento formidable en la lucha de clases, soldados-obreros-campesinos contra jerarqu\u00eda aristocr\u00e1tica y burguesa.<\/p>\n<p>En el pen\u00faltimo cap\u00edtulo, do\u00f1a In\u00e9s se embarca en un <em>steamer<\/em> de grandes rodillos y cruza el Atl\u00e1ntico. El trabajo de c\u00e1mara puede ser magn\u00edfico. En el cap\u00edtulo final, do\u00f1a In\u00e9s, ya anciana, pasea por los jardines de una estancia argentina convertida en asilo de ni\u00f1os hu\u00e9rfanos. A la entrada hay un soberbio omb\u00fa. Es el mismo lugar en el que vivi\u00f3 Diego el de Garcill\u00e1n, cuando hizo las am\u00e9ricas antes de regresar a Segovia y conocer a do\u00f1a In\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La complejidad del conservadurismo<\/strong><\/p>\n<p>Se atribuye a Azor\u00edn una ideolog\u00eda \u201cconservadora\u201d. Lo que hemos conocido hasta ahora de su trabajo en \u201cDo\u00f1a In\u00e9s\u201d lo corrobora. Pero yo estimo que es algo m\u00e1s que ideolog\u00eda conservadora. En las cabezas de los grandes escritores europeos del siglo XX hay una sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida desconcertante. Han pasado cien a\u00f1os desde que se hundi\u00f3 el Antiguo R\u00e9gimen, cuya moral domin\u00f3 el mundo occidental durante siglos. Es algo conocido y tratado por los novelistas rusos, los brit\u00e1nicos, los franceses, alemanes, italianos, portugueses y espa\u00f1oles e hispanoamericanos a lo largo del siglo XIX.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo es posible que en los cien a\u00f1os siguientes la sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida, de descomposici\u00f3n, de desesperanza contin\u00fae en la literatura? \u00bfNostalgia de un pasado idealizado? Yo creo que no es eso. No es nostalgia, es rabia, es decepci\u00f3n, es dolor irremediable ante lo que conocemos como \u201cel progreso\u201d.<\/p>\n<p>El soez materialismo de una burgues\u00eda iletrada es el mayor corrosivo del orden social. Exactamente.<\/p>\n<p>Cuando hoy la palabra progreso llena la boca y la mente de tanto ignorante encantado con la destrucci\u00f3n del orden que les sostiene, vemos la virulencia de ese corrosivo del orden social.<\/p>\n<p>El progreso, el progresismo, los progresistas revolotean delante de la boca de la bestia como moscas inanes, ni siquiera se dan cuenta de que el bicho se las est\u00e1 comiendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La vida es ans\u00ed<\/strong><\/p>\n<p>He buscado una mujer de Baroja que me sirva de ejemplo, no paralelo, pero s\u00ed ejemplar. La he encontrado en Sacha Savarof, coprotagonista de <em>La vida es ans\u00ed<\/em> (1912), una rusa que se casa con un pintor espa\u00f1ol algo calavera y de filosof\u00eda despreciable: \u201clas mujeres que se consideran civilizadas son el producto m\u00e1s antip\u00e1tico de la civilizaci\u00f3n\u2026 la \u00fanica misi\u00f3n de la mujer es estar en la cocina y cuidar de los ni\u00f1os\u2026\u201d Hoy, en la c\u00faspide del feminismo delirante (el que delira, no el que razona), estas ideas contundentes parecen decimon\u00f3nicas o medievales; sin embargo, todav\u00eda no hace diez a\u00f1os eran la base de muchos matrimonios peque\u00f1o burgueses y proletarios tambi\u00e9n. Es decir, el marido de Sacha, Juan Velasco, una calamidad moral, es el retrato robot de un var\u00f3n europeo corriente.<\/p>\n<p>Juanito Velasco se nos hace antip\u00e1tico desde que le conocemos. Baroja se limita a describir sus acciones y su \u00e9tica. Es un peque\u00f1oburgu\u00e9s de un convencionalismo atroz, un mu\u00f1eco dominado por el ego\u00edsmo y la autocomplacencia.<\/p>\n<p>Sacha Savarof es casi lo contrario. Hija de un distinguido militar ruso, Miguel Nicolaievitch Savarov. Se trata de un hombre cuyo motivo vital es seguir las ordenanzas, ser conservador y zarista fiel. Esto le permite justificar excesos propios de los varones ricos y poderosos de aquel tiempo, antes de la revoluci\u00f3n bolchevique, claro. Describe Baroja el hogar de Sacha as\u00ed: \u201cLa madre de Sacha, separada de su marido despu\u00e9s de ser v\u00edctima de sus brutalidades, se hab\u00eda refugiado en casa de una amiga. All\u00ed, apartada del mundo, se dedicaba a la m\u00fasica y a los libros; el hijo mayor, militar, estaba en el C\u00e1ucaso; el segundo segu\u00eda la carrera diplom\u00e1tica y se hallaba de agregado en Viena, y el menor se dedicaba, con el pretexto de administrar las tierras, a correr por los campos, a jugar, a emborracharse y a hacer el amor a las campesinas\u201d.<\/p>\n<p>Esta falta de piedad de Baroja con bastantes de sus protagonistas varones deber\u00eda valer para borrar su supuesta misoginia. Lo cierto es que los t\u00f3picos los imponen los sectarios ignorantes.<\/p>\n<p>Del general sabremos que intent\u00f3 mecanizar sus fincas, trayendo a mec\u00e1nicos y electricistas, que acab\u00f3 despidiendo \u201cporque se dedicaban a robar\u201d.<\/p>\n<p>Mientras tanto, las ideas revolucionarias penetran en la sociedad rusa. Tambi\u00e9n en Sacha. Ni\u00f1a malcriada, a los catorce a\u00f1os todav\u00eda no sabe leer. Gracias a una institutriz suiza, la ni\u00f1a se convierte en una educada pol\u00edglota. La muchacha estima tanto a su madre (\u201crecluida como una flor de estufa\u201d) como a su padre. Pero se infecciona mediante la lectura de libros revolucionarios proporcionados por un m\u00e9dico m\u00edstico. Sacha vuelve a la ciudad para estudiar en el Liceo y en la Universidad, mientras la revoluci\u00f3n se larva en Rusia. Sacha se aficiona al pueblo ruso, sentimiento muy propio de peque\u00f1oburgueses ilustrados. En sus vacaciones se aproxima a los campesinos. \u201cSe encontr\u00f3, como era natural, con una gente miserable, desconfiada, incapaz de una acci\u00f3n lenta y reflexiva, que iba abandonando el miedo respetuoso al se\u00f1or y adquiriendo el odio por el propietario.\u201d<\/p>\n<p>V\u00e9ase el n\u00edtido panorama que nos ofrece Baroja. Mientras el Antiguo R\u00e9gimen es s\u00f3lido y la servidumbre se encuentra natural, el equilibrio se mantiene. Pero en cuanto se pierde el \u201cmiedo respetuoso\u201d, aparece el odio. El odio es una novedad en la historia europea moderna. El odio es un producto de las ideas revolucionarias. Sin odio no hay revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sacha se hace \u201crevolucionaria profesional\u201d, es apresada y su padre interviene para librarla del destierro. El general, algo menos carca ahora, la env\u00eda a estudiar al extranjero. Ser\u00e1 Ginebra, donde se encuentran numerosos estudiantes y exiliados rusos. All\u00ed encontramos a Vera, otra rusa, hija de un m\u00e9dico rural que ambiciona que su hija se haga doctora, de lo que se deduce que es un hombre \u201cdiferente\u201d, un m\u00edstico propagandista para los muyic, si bien Vera habr\u00eda preferido ser modista o sombrerera. Contra protagonista de Sacha, Vera es un chica mundana y convencional, y no est\u00e1 dispuesta a convertirse en una m\u00e9dico rural que dispensa cuidados e ideas revolucionarias a los campesinos, no tiene ansias de martirio. Esta figura del m\u00e9dico agitador se encuentra en otras novelas de Baroja, como la trilog\u00eda dedicada a la Segunda Rep\u00fablica Espa\u00f1ola y su advenimiento, <em>La selva oscura<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Ginebra<\/strong><\/p>\n<p>Quiz\u00e1 Baroja ha extra\u00eddo de Dostoievski los personajes rusos situados en Ginebra. Seg\u00fan los estudiosos, Baroja escribi\u00f3 parte de <em>La vida es ans\u00ed<\/em> en Ginebra, donde pas\u00f3 una temporada con su amigo Paul Schmitz, que hab\u00eda conocido en Espa\u00f1a. Es muy posible que la experiencia de estudiante de medicina de Baroja le ayudara a forjar a los estudiantes y exiliados rusos de Ginebra, que acaso conoci\u00f3 en la ciudad suiza; ver\u00eda que no eran muy diferentes a los estudiantes revolucionarios\u00a0 o revoltosos espa\u00f1oles, y los fue colocando en torno a Sacha y a Vera.<\/p>\n<p>Uno de los personajes es un fil\u00f3sofo jud\u00edo llamado Ernesto Klein. He aqu\u00ed un referente del supuesto antisemitismo de Baroja. Es innegable que no le gustaban los jud\u00edos, pero eso es algo adjetivo en la vida y la naturaleza del novelista. Al menos a m\u00ed, que soy defensor del estado de Israel y del derecho a defenderse de sus habitantes, el antisemitismo de Baroja me preocupa tanto como su barba o su boina.<\/p>\n<p>El novelista se detiene en contar la vida de Klein y de su familia. Hay que advertir que Baroja nos dice que Ginebra es una ciudad impenetrable para el arribismo, una de las t\u00f3picas cualidades del jud\u00edo. Klein se relaciona con las estudiantes rusas arist\u00f3cratas, como medios de satisfacer su inter\u00e9s cremat\u00edstico personal. Es un tipo capacitado para el medro, y con el n\u00edtido prop\u00f3sito de obtenerlo; por ejemplo, la cultura rusa le es indiferente, pero se relaciona con los c\u00edrculos rusos s\u00f3lo para perfeccionar el idioma. \u201cComo buen jud\u00edo, no le gustaba entregarse a disquisiciones metaf\u00edsicas basadas en lo futuro, sino que quer\u00eda que todo le reportara alguna utilidad\u201d. Es f\u00e1cil de ver que el utilitarismo del jud\u00edo es el mismo que el del calvinista.<\/p>\n<p>Durante algunas p\u00e1ginas sigue el novelista las relaciones entre Klein\u00a0 y Sacha en la ciudad de Ginebra, retratada con rasgos del cine expresionista alem\u00e1n. En ciertos momentos surge el genio ir\u00f3nico de Baroja; al distinguir la novedad arquitect\u00f3nica que se agrega a una ciudad marcada por un urbanismo medieval dice: \u201cEra un local hecho para espect\u00e1culos variados, de esos edificios yanquis con aire de barraca de feria, que lo mismo sirven para bolsa de carb\u00f3n, para cinemat\u00f3grafo, para almacenes de bacalao o para decir misa\u201d.<\/p>\n<p>El apasionamiento pol\u00edtico de los rusos revolucionarios es casi religioso: \u201c\u2026 s\u00f3lo una raza como la nuestra, llena de ilusi\u00f3n, de candidez, puede dominar el porvenir. En el fondo, todo ese mundo occidental con su civilizaci\u00f3n complicada, est\u00e1 ya seco, muerto. No tiene m\u00e1s que ego\u00edsmo y vanidad. El porvenir es para nosotros los rusos.\u201d Esto lo pone Baroja en boca de uno de sus apasionados personajes en 1912. Se\u00f1ala la efervescencia que se viv\u00eda en el imperio zarista, al que le quedaban apenas cinco a\u00f1os de vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Matrimonio ilusorio<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 actitud tiene Sacha hacia Ernesto Klein? Le cae simp\u00e1tico, dir\u00edamos ahora, pero no siente por \u00e9l la menor pasi\u00f3n, y \u201cse dejaba llevar por el encanto de la Naturaleza y por el encanto de las palabras\u201d, estas \u00faltimas, que salen de la boca del astuto jud\u00edo. Por fin, consiente en casarse con \u00e9l.<\/p>\n<p>La boda y su celebraci\u00f3n las aprovecha Baroja para dar un repaso a Voltaire, a madame Sta\u00ebl y a Rousseau, los tres vecinos durante parte de sus vidas de Ginebra y alrededores.<\/p>\n<p>La luna de miel decepciona a Sacha, que esperaba una felicidad inefable: \u201cLa palabrer\u00eda literaria ha dado aire a esta idea, y para justificarla se ha inventado la psicolog\u00eda femenina\u201d. Baroja hace valoraciones ir\u00f3nicas sobre el tema de la psicolog\u00eda femenina, que convierte a toda mujer en una bailarina, una cupletista o una esposa de har\u00e9n, un animal lascivo y caprichoso. \u201cParalelamente, en el hombre la psicolog\u00eda ser\u00eda exclusiva de los chulos, de los bailarines y de los apaches <em>[bandido o salteador de Par\u00eds, en los principios del siglo XX]<\/em>\u201d El clich\u00e9 del Baroja mis\u00f3gino no encaja en estas palabras.<\/p>\n<p>Es el caso que Sacha pronto empieza a sentir dudas de su amor por Klein, y el de Klein hacia ella, que \u201cten\u00eda la mentalidad formada por la literatura, y dudaba de su amor\u201d. Sin embargo, tambi\u00e9n se contenta con que Klein no era su gran amor, pero s\u00ed lo bastante para considerarse feliz.<\/p>\n<p>De vuelta del viaje de novios descubre que Vera siente una pasi\u00f3n salvaje por uno de los rusos del grupo, un hombre casado, que despu\u00e9s de cotejarla se ha marchado a Par\u00eds con su esposa. Vera, que parec\u00eda una chica razonable, es una naturaleza exuberante y primitiva. Baroja sent\u00eda inclinaci\u00f3n por las paradojas, que son la mejor f\u00f3rmula para completar una trama literaria algo, mucho o poco, melodram\u00e1tica.<\/p>\n<p>Para sacha todo se precipita (el ep\u00edgrafe dedicado a esta etapa se titula \u201cPor el derrumbadero\u201d)<\/p>\n<p>La ocasi\u00f3n es el viaje de Vera, Klein y la hijita de ambos, Olga, a Rusia para recibir la herencia del general reci\u00e9n muerto. Klein va frot\u00e1ndose las manos. Le describe el novelista dispuesto a aprovechar a fondo el viaje; se provee de libros sobre Rusia para utilizarlos como referencia cuando escriba sus impresiones sobre Mosc\u00fa para sus cr\u00f3nicas period\u00edsticas. Pero nada m\u00e1s llegar a la frontera, se los incauta la censura zarista. El segundo contratiempo es el hermano menor de Sacha, que no quiere ceder nada de lo que \u00e9l considera suyo por haberlo \u201cgestionado\u201d, que dir\u00edamos hoy. Pero los dos hermanos mayores se ponen en contra suya. Klein al principio se siente satisfecho, le gusta la casa y los paseos de caza que realiza, pero enseguida empieza a aburrirle aquella vida rural. Lo que le saca de quicio es que la censura rusa borre sus art\u00edculos en el peri\u00f3dico que le enviaban desde Ginebra. De esto debe deducirse que la censura rusa podr\u00eda ser arbitraria, pero dominaba las lenguas europeas.<\/p>\n<p>Klein empieza a sentirse a disgusto y a manifestarlo. Una de las divergencias era el trato de Sacha a la servidumbre, amable y simp\u00e1tico. Al jud\u00edo esto le sirve para ponerse en contra de su mujer. Los muyic, dice Baroja, desconfiaban de los jud\u00edos que les vend\u00edan bienes en la ciudad, aunque a Klein le trataban con respeto. Para colmo, Klein se hace zarista y defiende que aquel pueblo no puede vivir en r\u00e9gimen de libertad. \u201cKlein se\u00a0 manifestaba <em>[con Sacha]<\/em> mal intencionado y canalla; cualquiera hubiera dicho que profesaba verdadero odio por su mujer\u201d.<\/p>\n<p>Al cabo de dos a\u00f1os de vivir en Rusia, Sacha empez\u00f3 a sentir por su marido un gran desprecio. La cosa sube de tono y Klein intenta pegar a Sacha, que coge un rev\u00f3lver y dispara dos tiros, sin alcanzarle. Pero la ruptura\u00a0 es inevitable.<\/p>\n<p>Baroja se burla de la cobard\u00eda de Klein, por ser jud\u00edo, por ser un hombre sin car\u00e1cter y ambici\u00f3n grosera. Se separan, el ginebrino vuelve a su tierra, y Vera se queda en Mosc\u00fa con su hija. El final de la primera parte de la novela es el viaje de Sacha a Florencia. All\u00ed conocer\u00e1 al bueno de Juanito de Juanito Velasco.<\/p>\n<p>La segunda parte podr\u00eda llevar el t\u00edtulo \u201cDe M\u00e1laga a Malag\u00f3n\u201d. A Baroja le habr\u00eda horrorizado, pobre.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Otro aventurero<\/strong><\/p>\n<p>El novelista nos ofrece al inicio de la segunda parte una descripci\u00f3n magn\u00edfica de la ciudad de Florencia, seg\u00fan las \u201cimpresiones retinianas\u201d de Sacha, que escribe cartas a Vera. Sacha evidencia su desesperanza. \u201cEl viejo Tolstoi, cuando habla con desprecio del arte y de las complicaciones de la vida moderna creo que tiene bastante raz\u00f3n.\u201d En Antiguo R\u00e9gimen ha dado paso a un monstruo de varias cabezas, hemos sugerido en este an\u00e1lisis de Azor\u00edn y Baroja. Tolstoi es uno de los primeros en advertirlo.<\/p>\n<p>Sacha asiste al teatro, a la \u00f3pera y va los museos, la magn\u00edfica <em>Galleria dei Uffizi<\/em>, visitada casi exclusivamente por mujeres, nos advierte el novelista, mujeres que \u201ctienen su peque\u00f1a o su gran tragedia y que buscan aqu\u00ed la distracci\u00f3n y el consuelo\u201d.<\/p>\n<p>Baroja convierte a Sacha en autora de la novela mediante los testimonios que da de las personas a las que va conociendo, la mayor\u00eda diletantes extranjeros como ella. Sacha confiesa que Italia no le gusta, sentimiento atribuible al autor vasco, que aprovecha para dar un repaso a la literatura italiana de la \u00e9poca con ir\u00f3nica habilidad.<\/p>\n<p>Nos enteramos mediante la correspondencia que Vera y el m\u00e9dico Leskoff, uno de los personajes rusos de Ginebra, est\u00e1n a punto de casarse. En Florencia aparece un espa\u00f1ol que atrae a Sacha: Juanito Velasco, pintor con aspecto de sportman brit\u00e1nico, \u201cun hombre tan expeditivo, que constantemente est\u00e1 haciendo proyectos y realiz\u00e1ndolos; para \u00e9l no hay ni dudas ni vacilaciones\u201d.<\/p>\n<p>A Sacha le molesta que Velasco intervenga en su vida e intente captar su voluntad, y se aleja de \u00e9l porque teme que sea otro aventurero. Pero el espa\u00f1ol expeditivo y tumultuoso la sigue, y la domina. Acaba la segunda parte con la boda en Biarritz de la rusa y el espa\u00f1ol.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Diario sentimental<\/strong><\/p>\n<p>La tercera parte es un diario sentimental de Sacha. Es interesante observar que Baroja pocas veces, si acaso alguna, adopta el papel de narrador omnisciente. Prefiere que intervenga una tercera persona ficticia o que hablen varios personajes, otra prueba del innato y espont\u00e1neo vanguardista.<\/p>\n<p>Conocemos a Juanito Velasco a trav\u00e9s de Sacha. La familia Velasco es una p\u00e1lida ilustraci\u00f3n en las andanzas del tipo, que lleva a Sacha medio a rastras a todas partes, siguiendo su instinto de no parar un instante de moverse y de intrigar.<\/p>\n<p>Resumo las impresiones que a Sacha le causa el caser\u00f3n de la Rioja en el que la ha instalado el marido. Es preciso reparar en el verbo, Sacha y su hija Olga <em>no viven<\/em> en Navaridas, <em>las han llevado all\u00ed<\/em> y las mantiene casi presas. En la plaza del pueblo hay un escudo con corazones, pu\u00f1ales y un lema: \u201cLa vida es ans\u00ed\u201d. Esto impresiona a la rusa. \u201c\u00a1En la vida de la persona menos cruel, cu\u00e1nta injusticia, cu\u00e1nta ingratitud!&#8230; El mundo es ans\u00ed\u201d. Sacha reconoce sus ego\u00edsmos y sus caprichos, pero la vida es ans\u00ed. A veces va a la iglesia: \u201cSalimos y este hormiguero de hombres desharrapados por la callejuela estrecha y mal iluminada por l\u00e1mparas el\u00e9ctricas cansadas y rojizas me pareci\u00f3 una cosa completamente siniestra\u201d. Imagino las bombillas de veinte o cuarenta vatios sujetas por garabatos a las paredes.<\/p>\n<p>Luego la familia va a Madrid. Juanito Velasco pretexta necesidades urgentes y se lleva a las dos mujeres a la capital de un d\u00eda para otro. Conoce a amigos de su marido. He aqu\u00ed algunas impresiones de Sacha, los espa\u00f1oles le parecen pose\u00eddos de un orgullo individual, pero carecen de patriotismo. Esta observaci\u00f3n me parece clave en Baroja: la sociedad espa\u00f1ola m\u00e1s o menos acomodada de 1910 est\u00e1 compuesta por tipos desalmados, que Azor\u00edn tambi\u00e9n identifica, como hemos visto: \u201cesa gentecilla impondr\u00e1 a la sociedad espa\u00f1ola un odioso tono de gazmo\u00f1er\u00eda y de sordidez\u201d. \u201cEl soez materialismo de una burgues\u00eda iletrada es el mayor corrosivo del orden social.\u201d<\/p>\n<p>Reflexiona Sacha: \u201cAqu\u00ed creen, o lo dicen al menos, que todo lo que hacen los espa\u00f1oles es malo, y consideran que sus pol\u00edticos, sus generales, sus hombres de estado est\u00e1n vendidos o son unos botarates\u201d \u201cUn convencimiento as\u00ed, de hacerlo todo mal, le deja a cada espa\u00f1ol en una situaci\u00f3n de iron\u00eda y mordacidad.\u201d<\/p>\n<p>\u00bfLe suena a usted de algo, amigo lector, ciento veinte a\u00f1os despu\u00e9s? Ha pasado un siglo y pico en vano, es lo que parece al menos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La moral decorativa<\/strong><\/p>\n<p>De Madrid Juanito Velasco y su familia se van de viaje por Andaluc\u00eda. De nuevo este escenario es frecuente en Baroja, saca a sus personajes a pasear por una tierra sobrada de fantas\u00eda, luz y jovialidad. M\u00e1s visiones del paisaje aporta Sacha en su cuaderno \u00edntimo.<\/p>\n<p>Uno de los capitulitos se titula \u201cLa moral decorativa\u201d.<\/p>\n<p>\u201cNo comprendo bien la manera de ser espa\u00f1ola; a primera vista parece ser que se vive aqu\u00ed con una gran libertad, pero despu\u00e9s se advierte que la moral tiene frenos de hierro\u201d. \u201cEste es un pueblo con dogma, pero sin moralidad, con gestos, pero sin entusiasmo, con franqueza y sin efusi\u00f3n. No comprendo bien\u201d.<\/p>\n<p>Baroja est\u00e1 mirando a Espa\u00f1a con los quevedos del expresionismo. Valle Incl\u00e1n hizo lo mismo, pero con un lenguaje m\u00e1s barroco y melodram\u00e1tico. Es la visi\u00f3n del 98. Espa\u00f1a no tiene remedio. El caso es que la generaci\u00f3n posterior se hart\u00f3 de pesimismo y pasividad, y entr\u00f3 en acci\u00f3n. El resultado fue una Rep\u00fablica fallida y cientos de miles de muertos en una guerra civil.<\/p>\n<p>Ni calvo ni cien pelucas, cabe decir ahora. El fracaso moral de la democracia moderna (es una forma gen\u00e9rica de hablar) da lugar al escepticismo. Y cuando la clase dirigente sale de \u00e9l de un tir\u00f3n, se da de bruces con la violencia. Eso lo sabemos ahora. Ni Baroja ni sus personajes ten\u00edan ni pajolera idea de ello.<\/p>\n<p>Aprecia Sacha que las espa\u00f1olas creen que las extranjeras son personas inquietas, impacientes y m\u00f3viles, turistas perpetuas. Esto es porque ven en Sacha un ejemplo. La rusa se queja ante Juanito de que no tiene casa. \u00c9l le contesta con la pachorra del dominador ego\u00edsta: \u201cYa la tendr\u00e1s, no tengas cuidado\u201d.<\/p>\n<p>Una turista cubana que vive en el mismo hotel que Sacha en Sevilla se pasa el d\u00eda coqueteando con todo el mundo, de manera provocativa. A Velasco le parece <em>una muchacha decente<\/em>. Es lo que Sacha llama \u201cmoral decorativa\u201d. Molesta a la rusa que los hombres hablan de mujeres como si fueran caballos; ha escuchado m\u00e1s de una vez decir a un hombre de cierta mujer \u201ces una buena jaca\u201d.<\/p>\n<p>Juanito lleva a Sacha a un caf\u00e9 cantante, hoy dir\u00edamos a un tablao flamenco. A Sacha, es decir, a Baroja, le parece un lugar desvergonzado y canallesco. La rusa empieza a pensar que, una vez m\u00e1s se ha equivocado. Le disgusta vivir de fiesta en fiesta, de teatro en teatro. Pobre mujer. Baroja la est\u00e1 sometiendo a un tercer grado dur\u00edsimo para hacernos ver las lacras de nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>El novelista da repasos a todo lo que tenga que ver con la creaci\u00f3n. Suele hacerlo al presentar sus novelas, asegurando que es un vago y un tipo mediocre. Es la excusa para burlarse de Zuloaga, de Sorolla, de los pintores cl\u00e1sicos espa\u00f1oles. Dice de un San Ignacio de Zurbar\u00e1n: \u201cQu\u00e9 cara de granuja tiene este tipo, \u00bfeh?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Aracelu y la visi\u00f3n del 98<\/strong><\/p>\n<p>Un personaje exc\u00e9ntrico es Aracelu, que suelta verdades irrebatibles sin inmutarse. Seg\u00fan \u00e9l, los hombres son los mejores ornamentos de\u00a0 Sevilla, no paran de exhibirse en casinos y en peluquer\u00edas. Sacha le pregunta por el papel de las mujeres en la exhibici\u00f3n, y Aracelu contesta: \u201cUstedes no tienen bastante importancia para eso.\u201d<\/p>\n<p>De este Aracelu, que viene a ser una contrafigura de Baroja, una m\u00e1s de tantas que \u00e9l interpone entre el lector y \u00e9l, este Aracelu, digo, aparece con frecuencia en el diario de Sacha, porque vive en el mismo hotel. Cuenta la vida del hombre, un andaluz de origen vasco que siente antipat\u00eda por Andaluc\u00eda. Se gana la vida como corresponsal de peri\u00f3dicos anglosajones. Se confiesa un hombre sin voluntad ni perseverancia, defectos que no son de Baroja, pero con los que \u00e9l gusta de jugar para dejar en evidencia a los voluntariosos y a los cabezotas sin masa gris. En realidad Aracelu es el estereotipo del peque\u00f1o burgu\u00e9s que va por el mundo como bola de billar en un tapete, recibiendo golpes y rebotes. \u201cEn mi vida no he hecho m\u00e1s que huir de todo, de ser andaluz, de ser vasco, de ser espa\u00f1ol, de ser rico, de ser bueno, de ser malo. Si no fuera tan definitiva la fuga.\u201d<\/p>\n<p>En cierta ocasi\u00f3n me dio por confesar algo parecido a una inglesa, cuando pasaba unas semanas en Cambridge prepar\u00e1ndome\u00a0 para unas oposiciones en ingl\u00e9s, que no logr\u00e9 pasar. Se qued\u00f3 patidifusa. Pens\u00f3 que era un cobarde irresponsable; sab\u00eda poco de m\u00ed, pero lo suficiente como para imaginar que estaba false\u00e1ndome. \u00bfPor qu\u00e9 lo har\u00eda?, me figuro que se preguntaba. La vida es ans\u00ed.<\/p>\n<p>Mediante Aracelu Baroja expone su teor\u00eda de la historia de Espa\u00f1a, que da bandazos entre el tipo semita y el tipo ibero. \u201cEl Quijote mismo es una obra sem\u00edtica\u201d. Y lo explica diciendo que Cervantes era semita. \u201cSi hubiese habido un ibero genial como Cervantes, capaz de escribir un libro as\u00ed, jam\u00e1s se le hubiese ocurrido burlarse de un h\u00e9roe como Don Quijote; se necesitaba ese sentido antiidealista, nacido de los zocos y de los ghettos para moler a golpes a un hidalgo valiente y esforzado; se necesitaba ese odio por la exaltaci\u00f3n individualista, que ha sido la caracter\u00edstica del espa\u00f1ol primitivo.\u201d<\/p>\n<p>Luego explica una antigua teor\u00eda sobre la aristocracia espa\u00f1ola. \u201cLa aristocracia en Espa\u00f1a va vinculada al latifundio, a las grandes dehesas, a los cotos de caza, que se quieren si colonos; a la usura, a la torer\u00eda, a la chulaper\u00eda, al caciquismo, a todo lo tristemente espa\u00f1ol, y a esas cosas va unida la degeneraci\u00f3n del pueblo, cada vez m\u00e1s pobre, m\u00e1s an\u00e9mico, m\u00e1s enclenque.\u201d<\/p>\n<p>Este es el pensamiento n\u00edtido de los noventayochistas, la degeneraci\u00f3n de Espa\u00f1a. Cada uno le encuentra causas distintas. Y cada uno se equivoca estrepitosamente. \u00bfC\u00f3mo una Espa\u00f1a como la describe Aracelu en 1910 ha llegado a lo que es hoy? Pues ser\u00e1 gracias a cientos de miles de muertos, a Franco, a la electrificaci\u00f3n y la industrializaci\u00f3n, a la Transici\u00f3n, a la monarqu\u00eda, al PSOE, al PP, a Vox\u2026 a muchas cosas de las que nos burlamos con frecuencia.<\/p>\n<p>Sacha descubre contradicciones en las palabras de Aracelu. Esto significa que el mismo Baroja sabe que est\u00e1 exagerando, que utiliza a su personaje para que exagere, que ni la aristocracia ni las clases bajas son as\u00ed. Al final, Aracelu reconoce que hay esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El origen infame de los t\u00f3picos<\/strong><\/p>\n<p>Siguen las conversaciones entre Sacha y Aracelu, un fil\u00f3n inagotable para que Baroja se explaye con maestr\u00eda. El vasco andaluz asegura que las mujeres espa\u00f1olas carecen de personalidad intelectual o moral, que s\u00f3lo tienen temperamento, que las mujeres del norte tienen personalidad, pero que las del mediod\u00eda son animales lascivos y peligrosos. Si uno a\u00edsla esta frase del contexto, Baroja es un mis\u00f3gino irrecuperable.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Aracelu tiene la ocurrencia de decir que \u201cla Alhambra es la representaci\u00f3n completa de la filosof\u00eda del chimpanc\u00e9\u201d. No hace mucho escuchaba yo a un comentarista ocurrente de la radio afirmar que Baroja dijo que la Alhambra era una vulgaridad. As\u00ed se construyen las falsedades, a base de mala uva y de ignorancia, como esas personas que no soportan que en una novela un personaje diga algo que a ella le parece intolerable. \u00a1Es una novela, imb\u00e9cil!<\/p>\n<p>El final se acerca, y Sacha nos lo advierte anotando en su diario al personaje de la Coquinera, una folcl\u00f3rica del momento con quien se \u201cenrolla\u201d su marido. Juanito Velasco obliga a la familia a viajar al Puerto de Santa Mar\u00eda porque all\u00ed ha ido a actuar la Coquinera. Aracelu les acompa\u00f1a, con la excusa de que es persona sin voluntad, y porque es su pueblo de nacimiento. Se asoman a la narraci\u00f3n nuevos personajes estrafalarios, un buen m\u00e9dico alcoholizado porque se considera un hombre in\u00fatil.<\/p>\n<p>Juanito desaparece con frecuencia del hotel donde se aloja la familia. Aracelu se marcha a \u00c1frica a hacer reportajes encargados. Sacha se queda con las hermanas del periodista. Un buen d\u00eda aparece Velasco rabioso y amoscado, y le suelta a su mujer que tiene que dejar de frecuentar a Aracelu, porque en la ciudad se empieza a hablar de ellos. Sacha no se calla, y se pelean. \u201cLa falsedad de su posici\u00f3n le hac\u00eda incomodarse en fr\u00edo y le hac\u00eda volcar su odio secreto contra Aracelu y su familia. En sus palabras hab\u00eda algo feo que inspiraba repulsi\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Toma la rusa la decisi\u00f3n de abandonar a su marido, y lo hace. Vuelve a Mosc\u00fa, y se desencanta. Cabe imaginarse lo que Baroja imaginaba que era Mosc\u00fa, sin saber que la revoluci\u00f3n bolchevique se estaba larvando. Sacha pregunta por sus antiguos amigos revolucionarios. \u201cUnos fueron llevados a la Siberia, otros se suicidaron, la mayor\u00eda ha desaparecido; algunos, muy pocos, los astutos y los intrigantes han progresado y se han acercado al Poder. Los d\u00e9biles, los idealistas, han perecido. \u00a1El mundo es ans\u00ed!\u201d<\/p>\n<p>Sacha a marcha a Ginebra con su amiga Vera. No encuentra lo que esperaba, y decide escribir a las hermanas de Aracelu, de quienes no se despidi\u00f3 para que no le retuvieran en el Puerto. Le contestan diciendo que Aracelu, al volver de T\u00e1nger y no encontrarla, acept\u00f3 una comisi\u00f3n en China para describir la revoluci\u00f3n contra el\u00a0 mandarinato. \u201cAl leer esta carta, Sacha se encerr\u00f3 en su cuarto y estuvo llorando. Ella tambi\u00e9n, al hombre que le quer\u00eda humildemente, desinteresadamente, le hab\u00eda tratado con indiferencia y con desd\u00e9n.\u201d Y es que la vida es ans\u00ed.<\/p>\n<p>Muchas mujeres de Baroja son extranjeras, como Sacha. Pero tambi\u00e9n las hay espa\u00f1olas. Es lo que ocurre con el personaje de <em>Laura o la soledad sin remedio<\/em>, una madrile\u00f1a del barrio de Arguelles, donde Baroja ten\u00eda su casa antes de la guerra civil.<\/p>\n<p>De esta novela y de la de Azor\u00edn, <em>Mar\u00eda Font\u00e1n<\/em>, trataremos en la segunda entrega de esta corta serie.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column]Repaso a cuatro mujeres de ficci\u00f3n en las novelas de Azor\u00edn y Baroja. En esta entrega, Do\u00f1a In\u00e9s de Silva y Sacha Savarof. 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