{"id":16571,"date":"2023-12-01T10:42:00","date_gmt":"2023-12-01T09:42:00","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=16571"},"modified":"2023-12-06T17:02:18","modified_gmt":"2023-12-06T16:02:18","slug":"mil-palabras-de-azorin-m-y-o","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/mil-palabras-de-azorin-m-y-o\/","title":{"rendered":"Mil palabras de Azor\u00edn (M, N y O)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Nos entrega Rafael Escrig palabras azorinianas que empiezan por M, N y O. Cabe destacar el trabajo encomiable de documentaci\u00f3n que se ha tomado el naturalista para explicarnos el origen y el uso de t\u00e9rminos que hoy apenas se emplean, desbordado el espa\u00f1ol por una marejada lamentable de vocablos anglosajones.<!--more--><\/p>\n<p><strong>MIGUERA<\/strong>.<\/p>\n<p>Relativo a las migas del pastor. Del lat\u00edn mica.<\/p>\n<p>LUCERO MIGUERO.<\/p>\n<p>El lucero miguero, o la estrella miguera, es la estrella\u00a0Sirio\u00a0(\u03b1\u00a0CMa) de la constelaci\u00f3n del Can Mayor.<\/p>\n<p>El lucero miguero o estrella miguera, seg\u00fan la mitolog\u00eda popular, es como llaman los pastores al lucero de la ma\u00f1ana, porque cuando aparece de madrugada es el momento de preparar las migas y salir al campo.<\/p>\n<p>Igualmente, el planeta Venus es el Lucero borreguero, porque sale a la hora en que los pastores recogen a los borregos para que vuelvan al corral.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cPor la luz sabe el pastor, durante el d\u00eda, la hora. Las estrellas que cuajan el cielo se la dicen de noche. Cuando salen los murci\u00e9lagos sale la estrella <strong>miguera<\/strong>. El lucero de la tarde es amigo de los pastores. Le contemplan con tristeza los que penan del coraz\u00f3n: -Lucero que brillas tanto, dime d\u00f3nde est\u00e1 mi amor. \u2013La mocita que t\u00fa quieres se la llev\u00f3 un rondador. \u2013Lucero, dile que venga; sin ella no vivo yo. \u2013Est\u00e1 presa en una torre; no la deja su se\u00f1or.<\/em>\u201d<\/p>\n<p><em>Do\u00f1a In\u00e9s<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1972, pag. 79.<\/p>\n<p><strong>MUNDANISMO.<\/strong><\/p>\n<p>De <em>mundano<\/em>, y \u00e9ste de mundo, del lat\u00edn <em>mundus<\/em>. Relativo a las cosas mundanas, pompas, placeres y vana ostentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Todo lo que conduce a los placeres y al lujo, y en especial al mundo que rodea ciertos ambientes socialmente elevados.<\/p>\n<p>En el contexto de la novela de Azor\u00edn que sirve de referencia al vocablo, no tiene nada que ver con el <em>mundanismo<\/em> como corriente filos\u00f3fica contraria al materialismo, ya que, en realidad, est\u00e1 diciendo todo lo contrario. El vocablo <em>mundanismo,<\/em> aqu\u00ed se ajustar\u00eda m\u00e1s a lo mundano, en su aspecto m\u00e1s trivial y materialista. Ser\u00eda todo aquello que nos acerca a los aspectos m\u00e1s mundanos de nuestro alrededor. Tambi\u00e9n llevar\u00eda ligada esa sensaci\u00f3n de sentirse superior por el mero hecho de haber viajado y conocer otras cosas.<\/p>\n<p>Incluyo un p\u00e1rrafo de la contestaci\u00f3n que hizo Azor\u00edn al discurso de D. Joaqu\u00edn \u00c1lvarez Quintero (1872-1944) como recipendiario del sill\u00f3n E de la Real Academia Espa\u00f1ola de la Lengua, donde contiene el vocablo <em>mundanismo<\/em> con ese cariz de algo presuntuoso y de quien todo lo sabe. En el p\u00e1rrafo que he escogido, Azor\u00edn hace un paralelismo entre los personajes de los hermanos Quintero y el de la novela de Anatole France, Jer\u00f3nimo Crainquebille, vendedor ambulante al que le cae todo el peso de la justicia, por una infeliz injusticia. Esos personajes que, como dice Azor\u00edn, \u201caceptan el mundo tal como ha sido hecho\u201d. Veamos:<\/p>\n<p>\u201cEn la obra de los Quinteros existen tipos tan simp\u00e1ticos como \u00e9ste de France; son tipos epis\u00f3dicos. Una campechana filosof\u00eda nos los hace gratos. No poseen nada; son pobres; pero la pobreza no les asusta. Aceptan el mundo tal como ha sido hecho. Dentro de su insignificancia, estos hombres anodinos pueden darnos una bella lecci\u00f3n de cordura. Nos percatamos de que todo nuestro saber, todo nuestro <strong>mundanismo,<\/strong> no vale lo que la simp\u00e1tica simplicidad de estos seres. Con su capita ra\u00edda, con su sombrero grasiento, pasan joviales por la vida. Llevan en el bolsillo, all\u00e1 en el fondo, un poco de tabaco. De tarde en tarde l\u00edan un cigarro. Y mientras echan el humo a lo alto, nos van contando una historia insignificante. La moralidad no est\u00e1 en las palabras que escuchamos; est\u00e1 en la calma, en la resignaci\u00f3n, en la socarroner\u00eda bondadosa con que estos hombres afrontan la pobreza y el dolor. As\u00ed es Crainquebille. Y as\u00ed son \u2013por no citar m\u00e1s que dos o tres de estos tipos humanos- Corbata, en \u201cCabrita que tira al monte\u201d; el se\u00f1or Zapata, en \u201cRamo de locura\u201d, y don F\u00e9lix, en \u201cPipiola\u201d.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cBiarritz; en las primeras horas de la tarde; en la calle central; entre muchedumbre; en el n\u00facleo de la vor\u00e1gine; autom\u00f3viles; bocinas sonorosas; bellas, sensuales mujeres. F\u00e9lix, de pie ante un escaparate; la luna de una joyer\u00eda. De pie y absorto; ve y no ve el anaquel de las joyas. Se siente complacido, con voluptuosidad, en este ambiente de <strong>mundanismo<\/strong> y elegancia; ans\u00eda perpetuar este momento.\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>F\u00e9lix V\u00e1rgas<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1928, pag. 81.<\/p>\n<p><strong>NAVAZO.<\/strong><\/p>\n<p>Probablemente del vasco <em>naba,<\/em> tierra llana y \u2013<em>azo<\/em>, sufijo aumentativo. De origen prerromano, quiz\u00e1 derivado del galoromance <em>nauda,<\/em> prado pantanoso.<\/p>\n<p>Tierra sin \u00e1rboles y llana, a veces pantanosa, situada generalmente en llanuras altas, donde se suele concentrar el agua de lluvia.<\/p>\n<p>Charca de agua llovediza que rara vez se seca. Tierra pantanosa.<\/p>\n<p>En algunos lugares de Andaluc\u00eda, nombre que se da a un tipo de huerto, ubicado en arenales pr\u00f3ximos a la playa.<\/p>\n<p>Existen algunos estudios etimol\u00f3gicos que lo relacionan con el lat\u00edn, <em>navis<\/em> o con el \u00e1rabe <em>nevaa,<\/em> pero no est\u00e1n suficientemente argumentados.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Corominas en su DCECH, las \u00faltimas investigaciones demuestran que se trata de un vocablo prerromano y no de una simple reliquia del protovasco o del \u00edbero, sino que pertenece a un sustrato ling\u00fc\u00edstico de m\u00e1s amplia extensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Veamos un art\u00edculo referido al <em>navazo<\/em> titulado \u201cEl navazo. Un ejemplo de patrimonio rural\u201d, publicada por la revista sanluque\u00f1a Ecologistas en Acci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cLos navazos son explotaciones en forma de cubeta que permite el riego aut\u00f3nomo por el ascenso capilar del agua ayudado por el flujo de las mareas. Su estructura se enmarca en unos bardos de arena laterales dispuestos a modo de cortaviento y que se empleaba para el cultivo de hortalizas, con la capa fre\u00e1tica de agua dulce localizada a poca profundidad, alta capacidad de insolaci\u00f3n y elevadas temperaturas interiores. Denominamos, por tanto, <strong>navazo<\/strong> a un sistema tradicional y casi exclusivo de Sanl\u00facar de huertas organizado en forma de cubetas. Seg\u00fan parece, la etimolog\u00eda proviene del vocablo \u00e1rabe <em>&#8220;nevaa&#8221;<\/em> que significa manar agua, dado que el aporte h\u00eddrico no se realiza con el riego sino aprovechando una propiedad f\u00edsica del agua: su ascenso por capilaridad.<\/p>\n<p>Las primeras noticias escritas que se tienen sobre la existencia de navazos son del siglo XVI y sabemos que en el XVIII se promovi\u00f3 su implantaci\u00f3n, para contener el alarmante avance de las dunas que se formaron desde la playa del \u201cEsp\u00edritu Santo\u201d hasta Bonanza.<\/p>\n<p>La cualidad m\u00e1s destacada, a simple vista, es su forma de cubeta que se debe a su peculiar forma de riego que era de abajo arriba al contrario de la forma natural. Edafol\u00f3gicamente, se localizan sobre arenas finas que permiten el drenaje sin dificultad y bajo toda esta arena se encuentra una capa de arcilla muy impermeable que retiene el agua. La duna es s\u00f3lo un soporte f\u00edsico de la planta ya que no tienen componentes fertilizantes. La principal dificultad del navazero era la de que la pl\u00e1ntula alcanzara esta capa fre\u00e1tica y esto se hac\u00eda con riego manual planta a planta. Una vez alcanzada la capa fre\u00e1tica se abastecer\u00e1 aprovechando los flujos y reflujos de las mareas.<\/p>\n<p>Como ya se ha dicho, la etimolog\u00eda del nombre, \u201cnavazo\u201d proviene del vocablo \u00e1rabe <em>nevaa<\/em> o <em>nevat,<\/em> que significa manar agua. Otra teor\u00eda, menos apoyada, argumenta que viene del euskera \u201cnava\u201d, que significa \u201cllanura pantanosa entre monta\u00f1as.\u201d<\/p>\n<p>En tierras de La Mancha, donde nos va a situar Azor\u00edn en la acotaci\u00f3n que sigue, se llama navazo a unos peque\u00f1os embolsamientos de agua de lluvia que quedan recogidos en ciertas oquedades del terreno. Esta agua se emplea para dar de beber al ganado, generalmente ovejas.<\/p>\n<p>Los Navazos tambi\u00e9n es el nombre de una aldea de la provincia de Albacete, perteneciente al municipio de Pozo Ca\u00f1ada.<\/p>\n<p>Sin alejarnos del top\u00f3nimo, tenemos dos enclaves m\u00e1s: la Lagunilla de los Navazos, cerca de Abenojar, en la provincia de Ciudad Real y el Navazo de la Negra, en Toledo. Ambos navazos son unas peque\u00f1as extensiones semipantanosas que se cubren de agua de lluvia cuando sube el nivel fre\u00e1tico de la zona.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n existe la llamada Ruta de los Navazos, que es un recorrido por los alrededores de Villaluenga del Rosario, en la provincia de C\u00e1diz. Se trata en este caso de diferentes zonas en las que se pueden encontrar peque\u00f1os arroyos o simples depresiones de roca k\u00e1rstica susceptibles de ser inundados por la lluvia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cNo era otro el prop\u00f3sito de los mozos tobosinos sino el de llevar a Cervantes a una laguna pr\u00f3xima y chapuzarlo en sus cenagosas aguas. En el Toboso son perit\u00edsimos en esta operaci\u00f3n. Cuando arriba all\u00ed alg\u00fan recaudador, lo somormugen en el dicho navazo. \u00a1Oh, en esto de atormentar a los ajecutores o comisionados son diestr\u00edsimos en el Toboso y con orgullo salvaje les oir\u00e9is referir mil atrocidades de las consumadas en la villa con estos pobres emisarios de la Hacienda!\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>P\u00e1ginas escogidas,<\/em> Altea (Alicante), Editorial Aitana, 1195, pag. 85.<\/p>\n<p><strong>NOCHERNIEGOS.<\/strong><\/p>\n<p>NOCHARNIEGOS.<\/p>\n<p>Disimilaci\u00f3n de <em>nochorniego,<\/em> y este de <em>nochorno,<\/em> del lat\u00edn <em>nocturnus,<\/em> y el sufijo <em>\u2013iego.<\/em><\/p>\n<p>Noctambulo. Que anda de noche. Que pasea de noche y le gusta disfrutar durante esas horas.<\/p>\n<p>Veamos lo que dice el Arcipreste de Hita en su \u201cLibro del Buen Amor\u201d:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u201c<em>Despu\u00e9s fice muchas c\u00e1ntigasde danza e troteras<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Para jud\u00edas, et moras, e para entendederas,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Para en instrumentos de comunales maneras,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>El cantar que non sabes, o\u00edlo a cantaderas.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Cantares fis\u00b4algunos de los que dicen ciegos,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Et para escolares que andan <strong>nocharniegos,<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>E para muchos otros por puertas andariegos,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Cazurros et de burlas, non cabr\u00edan en diez pliegos.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201c\u00bfQui\u00e9n es este can\u00f3nigo? \u2013os torn\u00e1is a preguntar. \u00bfEn qu\u00e9 estancias har\u00e1 resonar sus joviales carcajadas? \u00bfAmar\u00e1, con franco y sano amor, como Juan Ruiz, las troteras y danzaderas? \u00bfLe placer\u00e1 como a Juan Ruiz, correr las ferias de los viejos pueblos en compa\u00f1\u00eda de ruidosos estudiantes <strong>nocherniegos?<\/strong> Y si lee, por acaso, alguna vez, en los ratos de aburrimiento, \u00bfqu\u00e9 es lo que leer\u00e1?\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>Los Pueblos<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1935, pag. 75.<\/p>\n<p><strong>NOUMENOS.<\/strong><\/p>\n<p>Del griego <em>nooymenon,<\/em> lo pensado, lo que se pretende decir, de <em>noein,<\/em> pensar.<\/p>\n<p>En la filosof\u00eda de Immanuel Kant, esencia o causa hipot\u00e9tica de los fen\u00f3menos, seg\u00fan las noticias que el entendimiento recibe de los sentidos o de la propia conciencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cAnoche, en una hora de insomnio, imagin\u00e9 el siguiente cuentecillo\u2026 Oyelo\u2026 Se titula Sobre la utilidad de la metaf\u00edsica, y dice de este modo:<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cUna vez caminaban solos en un vag\u00f3n dos viajeros. Uno era gordo y con la barba rubia; otro era delgado y con la barba negra. Los dos dejaban traslucir cierta resignaci\u00f3n pl\u00e1cida, cierta melancol\u00eda metaf\u00edsica\u2026 Y como en Espa\u00f1a todos los que viajamos somos amigos, estos dos hombres se pusieron a platicar familiarmente.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>-Yo \u2013dijo el gordo acarici\u00e1ndose suavemente la barba- creo que la vida es triste.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>-Yo \u2013dijo el flaco ocultando con la palma de la mano un ligero bostezo- creo que es aburrida.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>-El hombre es un animal mon\u00f3tono \u2013observ\u00f3 el gordo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>-El hombre es un animal met\u00f3dico \u2013replic\u00f3 el flaco.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Llegaron a una estaci\u00f3n; uno se tom\u00f3 una copa de aguardiente, otro una copa de ginebra. Y volvieron a charlar melanc\u00f3licos y pausados.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>-No conocemos la realidad \u2013dijo el hombre gordo mir\u00e1ndose contritamente el abdomen.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>-No sabemos nada \u2013repuso el hombre flaco contempl\u00e1ndose tristemente las u\u00f1as.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>-Nadie conoce el noumenos \u2013dijo el gordo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>-Efectivamente \u2013contest\u00f3 un poco humillado el flaco-, yo no conozco el <strong>noumenos<\/strong>.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>-S\u00f3lo los fen\u00f3menos son reales \u2013dijo uno.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>-S\u00ed, s\u00f3lo los fen\u00f3menos son reales \u2013repiti\u00f3 el otro.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>-S\u00f3lo vivimos por los fen\u00f3menos \u2013volvi\u00f3 a decir uno.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>-S\u00f3lo vivimos por los fen\u00f3menos \u2013volvi\u00f3 a repetir con profunda convicci\u00f3n el otro.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Y callaron en un silencio largo y triste\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Y como llegaros al t\u00e9rmino de su viaje, se despidieron gravemente, convencidos de que no conoc\u00edan el <strong>noumenos<\/strong> y de que s\u00f3lo los fen\u00f3menos eran reales.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Uno era un fil\u00f3sofo kantiano; otro un empresario de barraca de feria.\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>La Voluntad<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1939, pag. 51.<\/p>\n<p><strong>OBRIZO.<\/strong><\/p>\n<p>ORO OBRIZO.<\/p>\n<p>Del lat\u00edn <em>obryzum<\/em>, y \u00e9ste del griego <em>\u00f3bryzon,<\/em> oro afinado.<\/p>\n<p>El oro muy puro, acendrado y subido de quilates.<\/p>\n<p>El oro <em>obrizo,<\/em> entre los romanos y otras naciones, estuvo siempre en gran estima, y por degeneraci\u00f3n del vocablo se dec\u00eda <em>obrizo,<\/em> algo as\u00ed como <em>ophirizo<\/em> u <em>ophiriso,<\/em> esto es, tra\u00eddo de la regi\u00f3n de Ophir. La etimolog\u00eda nos remite a que la palabra venga de fuente griega, <em>\u00f3brizon,<\/em> aut\u00e9ntico, limpio, fino, que ha sido una y otra vez fundido al fuego.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca del Imperio Romano, se dice que Ner\u00f3n exig\u00eda al pueblo plata pura y oro <em>obrizo,<\/em> por ello a las monedas o sueldos se les llamaba <em>obrizados.<\/em><\/p>\n<p>El padre jesuita Jos\u00e9 de Acosta, misionero en el Per\u00fa, a partir del a\u00f1o 1577, compuso un extenso tratado sobre la historia de las Indias, desde la perspectiva de todas las cosas naturales que all\u00ed vio. En palabras suyas: \u201ccosas notables del cielo, y elementos, metales, plantas y animales, as\u00ed como ritos, leyes y guerras de los indios\u201d. El libro se imprimi\u00f3 en 1608 con el t\u00edtulo de \u201cHistoria natural y moral de las Indias\u201d.<\/p>\n<p>Con referencia al oro que era lo que el comercio de los espa\u00f1oles iba buscando (El Dorado) hace una reflexi\u00f3n, basada en ciertas leyendas e historias b\u00edblicas, en donde deduce que era imposible que el oro se encontrara en aquellas Indias Occidentales, y habla tambi\u00e9n del oro <em>obrizo,<\/em> explicando porqu\u00e9, seg\u00fan esa misma leyenda, se le llama as\u00ed. Veamos:<\/p>\n<p>\u201cPreguntarme ha alguno a mi, seg\u00fan esto, que region, o provincia sea Ophir, adonde yva la flota de Salomon, con marineros de Hiran, Rey de Tyro, y Sidon, para traerle oro, a do tambien pretendiendo yr la flota del Rey Iosafat, padecio naufragio en Asiogaber, como refiere la escritura. En esto digo, que me aliego de mejor gana a la opini\u00f3n de Iosefo en los libros de Antiquitatibus, donde dize, que es provincia de la India Oriental, la qual fundo aquel Ophir hijo de Iectan, de quien se haze mencion en el Genesis: y era esta provincia de oro abundante de oro finissimo. De aqu\u00ed procedio el celebrarse tanto el oro de Ophir, o de Ophaz, y seg\u00fan algunos quieren dezir el <strong>Obrizo,<\/strong> es como el Ophirizo, porq aviendo siete linages de oro, como refiere Hieronymo, el de Ophir era tenido por el mas fino, assi como aca celebramos el oro de Valdivia, o el de Caravaya. La principal razon que me mueve a pensar, q Ophir est\u00e2 en la India Oriental, y no en esta Occidental es, porque no podia venir aca la flota de Salomon, sin passar toda la India Oriental, y toda la China, y otro infinito mar, y no es verisimil, que atravesassen todo el mundo para venir a buscar aca el oro: mayormente siendo esta tierra tal, y mostraremos despues, que no se podia tener noticia della por viage de tierra, y mostraremos despues, que los antiguos, no alcan\u00e7aron el arte de navegar, que agora se usa, sin el qual no podian engolfarse tanto. Finalmente en estas cosas quando no se traen indicios ciertos, sino conjeturas ligeras, no obligan a creerse, mas de lo que a cada uno le parece.\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cEn un rinc\u00f3n reposa una tinaja; cuatro c\u00e1ntaros rojos de Villacast\u00edn le dan guardia. Cazos grandes y cazos chiquitos, peroles, un calentador, una chocolatera \u2013todo de az\u00f3far- brillan amarillos, como el oro viejo y claro, de oro <strong>obrizo,<\/strong> sobre la nitidez del muro. Enfrente, colocadas en una poyata, se ven calderas grandes y calderas chiquitas. Su fondo, batido por millares y millares de martillazos, relumbra encendido al igual de hierro enalbado.\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>Do\u00f1a In\u00e9s<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1972, pag. 92.<\/p>\n<p>OLVIDANZAS.<\/p>\n<p>De <em>olvidar,<\/em> del lat\u00edn <em>oblitare.<\/em> Cesaci\u00f3n de la memoria que se ten\u00eda.<\/p>\n<p>En el libro de Las siete partidas de Alfonso X el Sabio, encontraremos el vocablo \u201colvidanza\u201d en el cap\u00edtulo CXXI de la tercera partida, donde habla de la justicia. El libro se titula: \u201cLas siete Partidas del rey don Alfonso el Sabio, cotejadas con varios c\u00f3dices antiguos, por la Real Academia de la Historia\u201d. Editado en Madrid, en 1807. Dice as\u00ed:<\/p>\n<p><em>\u201cQue la escriptura que alguno ficiese en su quaderno \u00e1 pro de s\u00ed et \u00e1 da\u00f1o de otri, que non debe valer.-<\/em><\/p>\n<p><em>Escriben los homes en sus quadernos por remembranza lo que les deben, et otrosi lo que ellos deben \u00e1 otri, et \u00e1 las vegadas escriben verdat et a las vegadas el contrario por olvidanza \u00f3 maliciosamente. Por ende decimos que si fallaven en quaderno de algunt home finado quel deben dar \u00f3 facer otros alguna cosa, que tal escriptura como esta non debe ser creida, nin facer prueba, maguer paresciese buen home aquel que la fizo escrebir, et hobiese jurado que era verdadera; ca serie cosa sin razon et contra derecho de haber home poderio de facer \u00e1 otros sus debdores por sus escripturas quando \u00e9l se quisiere.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cY las voces frescas y traviesas vuelan junto a las voces serias y graves, que las persiguen, que las amonestan, que reclaman de ellas cordura, mientras las notas de la guitarra, prestas, armoniosas, volubles, se mezclan agudas en los retozos de las unas, se adhieren profundas en los consejos de las otras.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Y Azor\u00edn escucha a trav\u00e9s de su letargo este concierto de centenarias melod\u00edas, este concierto de melod\u00edas tan dulces, tan voluptuosas, que traen a su esp\u00edritu consoladoras <strong>olvidanzas<\/strong>.\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>Antonio Azor\u00edn<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, \u201cObras Selectas\u201d, 1943, pag. 210.<\/p>\n<p><strong>ORO DE GUA\u00d1\u00cdN.<\/strong><\/p>\n<p>ORO DE GUAN\u00cdN.<\/p>\n<p>De <em>guan\u00edn,<\/em> voz antillana. Entre los colonizadores espa\u00f1oles, era el oro de baja ley fabricado por los indios antillanos.<\/p>\n<p>La profesora Mar\u00eda Antonieta Andi\u00f3n Herrera, en su libro \u201cAmericanismos no ind\u00edgenas en la historia de las Indias de Fray Bartolom\u00e9 de las Casas\u201d, nos aclara la procedencia del vocablo:<\/p>\n<p>\u201cSeg\u00fan minuciosos estudios, Guan\u00edn es un vocablo ta\u00edno, derivado del prefijo pronominal posesivo de primera persona del plural gua- y del sustantivo \u2013nin, coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Otros estudios, coinciden en su procedencia del arahuco general. A estas dos posibilidades, hay que agregar el nahuatlismo teputzque, pero s\u00f3lo guan\u00edn dej\u00f3 huella en el espa\u00f1ol hispanoamericano a trav\u00e9s de un derivado de guani(d)o que, en el oriente de Cuba, significa abundante en dinero, y cuyo etimo se considera un indigenismo arqueol\u00f3gico.<\/p>\n<p>La Real Academia Espa\u00f1ola, adopt\u00f3 el t\u00e9rmino en la 15\u00aa edici\u00f3n de su Diccionario, 1925, como oriunda de Colombia y Cuba, sin aplicaci\u00f3n remit\u00eda a <strong>gua\u00f1\u00edn<\/strong> y de \u00e9ste a <strong>oro gua\u00f1\u00edn<\/strong>. En la sucesiva edici\u00f3n 1939, suprime gua\u00f1\u00edn y adopta una definici\u00f3n propia para el indigenismo.<\/p>\n<p>El guan\u00edn se fabricaba en el Continente (Oviedo) con tres metales. En 32 partes de un guan\u00edn dio el ensayo 18 de oro, 6 de plata y 8 de cobre.\u201d<\/p>\n<p>En el Ta\u00edno, cultura de las Antillas, un <strong>guan\u00edn<\/strong> o Gua-Nin significa \u201cEl Noble de Nobles\u201d era una insignia de honor del liderazgo y la autoridad tribal, usada por los caciques y por el nata\u00edno (clase de la nobleza). El guan\u00edn, llamado tambi\u00e9n tumbaga, era una aleaci\u00f3n de oro, cobre y plata, con la cual fabricaban varios objetos.<\/p>\n<p>En Colombia y Centroam\u00e9rica se confeccionaba formando figuras antropom\u00f3rficas y zoomorfas, mediante la t\u00e9cnica del fundido a la cera perdida. En las Antillas, al no conocer las t\u00e9cnicas de la fundici\u00f3n, el oro era golpeado hasta formar peque\u00f1os l\u00e1minas con los que iban recortando las formas que, despu\u00e9s, el cacique pod\u00eda llevar colgando alrededor de su cuello, cintura o brazos.<\/p>\n<p>Siendo el ta\u00edno la lengua de los primeros americanos que tuvieron contacto con los espa\u00f1oles, fue una de las principales fuentes de amerindismos en el vocabulario del\u00a0idioma espa\u00f1ol. La presencia de las voces ta\u00ednas en nuestro idioma, es relevante en las categor\u00edas de nombres de plantas, animales y pr\u00e1cticas culturales de los ind\u00edgenas americanos. Varias de esas palabras han pasado directamente al espa\u00f1ol, como: <em>canoa, hamaca, piragua, maraca, carey, colibr\u00ed, iguana, batata, tibur\u00f3n, bejuco, man\u00ed, papaya\u2026<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cSuele acontecer que son las obras mediocres, y no las bellas, las que dan m\u00e1s p\u00e1bulo a un actor para su lucimiento. En la mediocridad de la obra el genio resalta m\u00e1s. El genio convierte en oro de t\u00edbar lo que es oro <strong>gua\u00f1\u00edn<\/strong>. En El cochero Henschel, de Hauptmann, Zacconi estaba prodigioso. V\u00e9ole ebrio, enfurecido, golpeando con el pu\u00f1o la mesa, arrebatado de una ira y de un dolor que no sabemos d\u00f3nde van a llegar.&#8221;<\/em><\/p>\n<p><em>Valencia<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1997, pag. 127.<\/p>\n<p><strong>ORO DE T\u00cdBAR<\/strong>.<\/p>\n<p>Del \u00e1rabe hispano\u00a0<em>t\u00edb[a]r<\/em>,\u00a0y \u00e9ste del \u00e1rabe cl\u00e1sico<em>\u00a0tibr<\/em>, oro.<\/p>\n<p>D\u00edcese del oro puro, muy fino y acendrado.<\/p>\n<p>El Diccionario de Autoridades nos informa que: ORO DE TIBAR. <em>\u201cUn oro mui acendrado, que se coge en un rio llamado ass\u00ed, que dicen Covarr. y Tamarid llaman los Arabes\u00a0Etar.\u00a0Lat.\u00a0Aurum Obryzum.&#8221;<\/em><\/p>\n<p>Corominas, por su parte, dice: \u201cDel \u00e1rabe<em> tibr<\/em>, oro, lingote o pajuela de oro. La primera documentaci\u00f3n, la encontramos hacia 1490, La Celestina.\u201d En los versos que siguen de Fernando de Rojas, los que preceden a la tragicomedia, se encuentra el vocablo como adjetivo, con el valor de \u201checho de oro puro\u201d:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u201c<em>Estando cercado por dudas y antojos,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Compuse tal fin que el principio desata:<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Acord\u00e9 dorar con oro de lata<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Lo m\u00e1s fino <strong>t\u00edbar<\/strong> que vi con mis ojos<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Y encima de rosas sembrar mil abrojos.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Suplico, pues, suplan discretos mi falta.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Teman groseros y en obra tan alta<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>o vean y callen o no den enojos.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Son muchas las leyendas que sit\u00faan al oro de <em>T\u00edbar<\/em> u oro <em>tiberi,<\/em> en las regiones interiores de Africa (en Sud\u00e1n y en Niger). Hablan de que era transportado por caravanas por cientos de sacos llenos de dicho oro en polvo y de que se hab\u00edan visto piedras de oro que entre varios hombres no pod\u00edan mover; las cl\u00e1sicas leyendas de grandes riquezas existentes en los lugares m\u00e1s alejados y desconocidos, como la de El Dorado, en Am\u00e9rica. Seg\u00fan todos los indicios el <em>oro de Tibar<\/em> y <em>el oro Obrizo<\/em> (descrito m\u00e1s arriba), se confunden en la leyenda como un oro muy puro, pues pr\u00e1cticamente surgen del mismo ideario que he se\u00f1alado antes. Las enciclopedias consultadas, difieren en muy poco y en todas ellas se hace coincidente la alta calidad de ambos metales. El<em> oro de T\u00edbar<\/em>: el muy puro y acendrado; el<em> oro obrizo<\/em>: el muy puro, acendrado y subido de quilates, que pr\u00e1cticamente es lo mismo, pues el aumento de quilates, se consigue, precisamente, con la pureza y con la operaci\u00f3n de acendrado, tambi\u00e9n se consigue lo mismo, m\u00e1s pureza, por la eliminaci\u00f3n de las impurezas existentes en el metal.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, hoy en d\u00eda, lejos ya de las fantas\u00edas que confundieron a los pueblos en busca de riquezas desde las primeras \u00e9pocas hist\u00f3ricas, ambas denominaciones hacen referencia al oro de veinticuatro quilates. Y, por otra parte, ya no buscamos en el mapa alg\u00fan lugar inc\u00f3gnito donde imaginemos la existencia del nuevo T\u00edbar. Ahora sabemos que el principal pa\u00eds productor es China con 355 toneladas en el a\u00f1o 2011 y que Per\u00fa, todav\u00eda posee una gran producci\u00f3n de este metal.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cSuele acontecer que son las obras mediocres, y no las bellas, las que dan m\u00e1s p\u00e1bulo a un actor para su lucimiento. En la mediocridad de la obra el genio resalta m\u00e1s. El genio convierte en oro de t\u00edbar lo que es oro gua\u00f1\u00edn. En El cochero Henschel, de Hauptmann, Zacconi estaba prodigioso. V\u00e9ole ebrio, enfurecido, golpeando con el pu\u00f1o la mesa, arrebatado de una ira y de un dolor que no sabemos d\u00f3nde van a llegar.&#8221;<\/em><\/p>\n<p><em>Valencia<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1997, pag. 127.<\/p>\n<p><strong>OXEAMOS.<\/strong><\/p>\n<p>De <em>oxear,<\/em> u <em>ojear,<\/em> espantar la caza, derivado de la interjecci\u00f3n primitiva <em>\u00a1ox!<\/em><\/p>\n<p>Espantar las aves dom\u00e9sticas y la caza. Por extensi\u00f3n: espantar las moscas y otros insectos.<\/p>\n<p>Es el mismo Azor\u00edn el que nos va a documentar esta referencia en varias situaciones y ejemplos, para un art\u00edculo del peri\u00f3dico ABC. El autor divaga sobre las diferencias que encuentra entre el campo y la ciudad, y pondera, como es habitual en \u00e9l, las ventajas de la vida en el campo, a\u00f1orando todos aquellos recuerdos de su ni\u00f1ez. Y despu\u00e9s de esto, fij\u00e1ndose ya en una escena concreta. Dice:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cEn la mesa, a mediod\u00eda, Remediets \u2013diminutivo de Remedios- me sirve; est\u00e1 en pie, atenta. Pasa su mano, a cierta altura de las viandas, de un lado a otro, verticalmente: <strong>oxea<\/strong> las moscas. Lo que, principalmente, se <strong>oxea<\/strong> en Levante son la moscas; se <strong>oxea<\/strong> el aver\u00edo, en el corral; se <strong>oxean<\/strong> los gorriones, que vienen a comerse el trigo que les echamos a las palomas. Junto a la mesa est\u00e1n el perro y el gato aguardando; podemos tambi\u00e9n <strong>oxearlos<\/strong>, aunque no los <strong>oxeamos<\/strong>. Remediets <strong>oxea<\/strong> con la mano; en la casa se ha perdido el <strong>oxeador<\/strong>. En un mango, una ca\u00f1a, se pone, al extremo, multitud de tiras de papel de seda, en varios colores; cuando lo agitamos, sobre la mesa, se produce un sordo rumor que <strong>oxea<\/strong> las moscas. No es otra la funci\u00f3n del <strong>oxeador<\/strong>. En la \u201cEscala espiritual\u201d de San Juan Cl\u00edmaco, traducida \u2013rehecha, con aumentos- por Fray Luis de Granada, se lee, en el cap\u00edtulo VII, p\u00e1rrafo cuarenta y dos: \u201cTen cuidado\u2026 de <strong>oxear<\/strong> de ti aquel perverso can\u201d. El verbo oxear podemos tambi\u00e9n usarlo en sentido figurado: oxeamos de la mente los malos pensamientos, las suspicacias. En la \u201cEscala\u201d, cap\u00edtulo XIX, p\u00e1rrafo tercero, se dice: \u201cY <strong>oxea<\/strong> de s\u00ed todas las vanas imaginaciones y representaciones\u201d. Para oxear preferimos el imperativo del verbo: \u201c<strong>oxe<\/strong>\u201d, aparta, quita, marcha. Terminada la cura de soledad, de silencio y de paz, vamos a <strong>oxearnos<\/strong> del campo a nosotros mismos.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(<em>Se puede prescindir, naturalmente, del t\u00e9rmino <strong>oxear<\/strong>; eso va en gustos. En \u201cHerejes\u201d de Chesterton, traducci\u00f3n de Barroso Bonz\u00f3n, Barcelona, 1932, p\u00e1gina 103, se lee: \u201cMister George Moore, el cual, seg\u00fan nos informa, se ha alejado la mosca de Stevenson. No s\u00e9 d\u00f3nde la ha alejado\u201d, etc. En cambio, Fray Luis est\u00e1 eencari\u00f1ado con <strong>oxear<\/strong>. En \u201cLa gu\u00eda de pecadores\u201d, libro primero, tercer t\u00edtulo, escribe: \u201cSe junt\u00f3 con el cuerpo muerto, guard\u00e1ndolo y <strong>oxeando<\/strong> las aves y las bestias.\u201d)<\/em><\/p>\n<p><strong>Oxear<\/strong>. Art\u00edculo para el diario\u201cABC\u201d, Madrid, 22\/4\/1950.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cNos encontramos en un momento terminal en la historia del arte: acaba un mundo, comienza otro. Para juzgar con serenidad lo que ese nuevo mundo entra\u00f1a, ser\u00eda preciso colocarnos en una situaci\u00f3n de interior renunciamiento: oxeamos ilusiones, repudiamos esperanzas. Cuanto amamos la literatura est\u00e1 en v\u00edas de desaparecer. La gloria literaria advenidera es la m\u00e1s enga\u00f1osa ilusi\u00f3n que podemos forjarnos.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Para el diario \u201cABC\u201d, Madrid, 24\/5\/1950.<\/em><\/p>\n<p><em>El Cinemat\u00f3grafo, <\/em>Valencia, Pre-Textos. Caja de Ahorros del Mediterr\u00e1neo, 1995, pag. 40.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u201cSirve a la mesa Remedios. Remedios es una moza fina, rubia, limpia, compuestita, callada, que pasa y repasa suavemente la mano por encima de las viandas, <strong>oxeando<\/strong> las moscas, cuando las pone sobre la mesa; que coloca el vaso del agua en un plato; que permanece a un lado silenciosa apoyada la cara en la mano izquierda y la derecha puesta debajo del codo izquierdo; que algunas veces, cuando por incidencia habla, mueve la pierna, con la punta del pie apoyada en tierra.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Esta moza tan meticulosa y apa\u00f1ada \u2013piensa Azor\u00edn- me recuerda esas mujeres que se ven en los cuadros flamencos, metidas en una cocina limpia, con un banco, con un armario coronado de relucientes cacharros, con una ventana que deja ver a lo lejos un verde prado por el que serpentea un camino blanco\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>Antonio Azor\u00edn<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, \u201cObras Selectas\u201d, 1943, pag. 202.<\/p>\n<p>Extractado de esta novela apareci\u00f3, unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el art\u00edculo que hemos visto m\u00e1s arriba, para el peri\u00f3dico ABC, con el t\u00edtulo de \u201cOxear\u201d.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column]Nos entrega Rafael Escrig palabras azorinianas que empiezan por M, N y O. 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