{"id":16589,"date":"2023-12-09T14:21:25","date_gmt":"2023-12-09T13:21:25","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=16589"},"modified":"2023-12-09T14:21:25","modified_gmt":"2023-12-09T13:21:25","slug":"mis-recuerdos-de-alexandra-kollontai-de-isabel-oyarzabal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/mis-recuerdos-de-alexandra-kollontai-de-isabel-oyarzabal\/","title":{"rendered":"\u201cMis recuerdos de Alexandra Kollontai\u201d, de Isabel Oyarz\u00e1bal"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Descripci\u00f3n y comentarios sobre un libro importante publicado en ingl\u00e9s en 1947 por una malague\u00f1a de familia ilustrada. Lo han traducido dos experimentados profesores y traductores de ingl\u00e9s, Andr\u00e9s Arenas y Enrique Gir\u00f3n, que dedican su vida a recordar ejemplares curiosos de la fauna brit\u00e1nica en la Costa del Sol.<\/em><!--more--><\/p>\n<p>Rese\u00f1a de <strong>Fernando Bell\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Andr\u00e9s Arenas y Enrique Gir\u00f3n, traductores y <em>transductores<\/em>, se han ganado el cielo en el que descansa lo m\u00e1s florido del imperio brit\u00e1nico que pas\u00f3 por M\u00e1laga, ingleses e inglesas exc\u00e9ntricos, conc\u00e9ntricos y de diversas cunas. Han dedicado lo mejor de su tiempo de profesores de ense\u00f1anza media a recuperar sus memorias, y a presentarlas en libros. Todo esto, como suele decirse con infinita raz\u00f3n, por amor al arte, gratis et amore. Siguen dedicando su tiempo a ellos en su ilustrada jubilaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Su \u00faltimo producto es <em>Mis recuerdos de Alexandra Kollontai<\/em>, de Isabel Oyarz\u00e1bal. Isabel Oyarz\u00e1bal fue malague\u00f1a, republicana, y escribi\u00f3 mucho en ingl\u00e9s siendo biling\u00fce, de madre escocesa. De hecho, sus memorias <a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/elmundo\/2011\/06\/08\/cultura\/1307543367.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Hambre de libertad. Memorias de una embajadora republicana<\/a>, escritas y publicadas en ingl\u00e9s, fueron traducidas por Arenas y Gir\u00f3n en 2011. Fue mujer viajera, y conoci\u00f3 a personajes notables de la escena internacional, figuras de segunda fila, pero cuya intervenci\u00f3n en la peripecia de la historia vali\u00f3 tanto como la de los dirigentes a los que sirvieron. En el caso de Alexandra Kollontai, el mism\u00edsimo Lenin y luego Stalin.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/portales\/isabel_oyarzabal\/autora_biografia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"> Isabel Oyarz\u00e1bal Smith,<\/a> de casada Isabel de Palencia, por su marido Ceferino Palencia \u00c1lvarez-Tubau, diplom\u00e1tico espa\u00f1ol, fue embajadora de la Rep\u00fablica Espa\u00f1ola en Suecia, la primera mujer ministra plenipotenciaria espa\u00f1ola. Escribi\u00f3 ensayos sobre feminismo, familia, infancia, novelas y obras de teatro. Vivi\u00f3 94 a\u00f1os, la mayor\u00eda de ellos en el extranjero mientras fue diplom\u00e1tica, y en el exilio.<\/p>\n<p>En la p\u00e1gina rese\u00f1ada en el p\u00e1rrafo anterior, de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, se da cuenta de algo que me sorprendi\u00f3, una relaci\u00f3n imprevista de Isabel Oyarz\u00e1bal con la Generaci\u00f3n del 98, en especial con P\u00edo Baroja.<em> Bajo el nombre art\u00edstico de \u00abIsabel Aranguren\u00bb debut\u00f3 en la obra de repertorio\u00a0\u201cPepita Tud\u00f3\u201d\u00a0de Ceferino Palencia, y perteneci\u00f3 al elenco de compa\u00f1\u00eda hasta finales de 1906. Su faceta teatral se complet\u00f3 con su participaci\u00f3n, hasta 1930, en \u00abEl Mirlo Blanco\u00bb, teatro de c\u00e1mara instalado en casa de los Baroja dirigido por Cipriano de Rivas Cherif. All\u00ed, \u00abElla\u00bb -nombre con el que la conoc\u00edan en la intimidad- estren\u00f3 su obra\u00a0\u201cDi\u00e1logo con el dolor\u201d\u00a0en la noche del 20 de marzo de 1926<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La bolchevique Kollontai<\/strong><\/p>\n<p>Viejo zorro del bolchevismo trasplantado a la Espa\u00f1a franquista, s\u00f3lo conoc\u00eda yo de nombre a Alexandra Kollontai. Por una de esas confusiones de la mediana erudici\u00f3n la ten\u00eda por una anarquista rusa. Fue revolucionaria bolchevique, cercana a Lenin. Un interesante resumen de su vida est\u00e1 en una p\u00e1gina web argentina radical: <a href=\"https:\/\/politologosalwhisky.com\/2019\/10\/11\/aleksandra-kollontai-la-vida-de-quien-incomoda\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Aleksandra Kollontai, la vida de quien incomoda<\/a>.<\/p>\n<p>Isabel Oyarz\u00e1bal conoci\u00f3 a Alexandra Kollontai en Suecia, ambas diplom\u00e1ticas. Se hicieron buenas amigas por afinidad m\u00e1s personal que ideol\u00f3gica, porque Oyarz\u00e1bal tuvo relaci\u00f3n con el PSOE, pero ninguna que se sepa con el PCE. Uno de los traductores, Andr\u00e9s Arenas, llama a esto \u201csororidad\u201d, palabra no s\u00e9 si antigua, pero s\u00ed de uso no lejano.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n las aproximaban afinidades socioecon\u00f3micas. Ambas eran hijas de familia con posesiones y tradici\u00f3n conservadora. Aleksandra Mijailova Domontovich era hija de un general zarista de origen ucraniano, y su madre era de origen campesino pudiente finland\u00e9s, territorio que en los a\u00f1os setenta del siglo XIX formaba parte del imperio ruso.<\/p>\n<p>En los primeros cap\u00edtulos de la biografia, Oyarz\u00e1bal resumen la infancia y formaci\u00f3n de la Kollontai (el apellido le viene de su primer marido Vlad\u00edmir Ludvigovich Kollontai), y las enmarca en el escenario de una Rusia finisecular inestable, donde el campesinado pobre y los obreros de la incipiente industria fabril padecen todo tipo de atrocidades e injusticias. La espa\u00f1ola enhebra con eficaz estilo hagiogr\u00e1fico la vida de la muchacha noble, sus incursiones en el mundo de la clase baja, la mudanza de su psicolog\u00eda, su transici\u00f3n hacia la rebeld\u00eda social (familiar no hubo nunca, se llev\u00f3 siempre bien con su padre y con su madre, una mujer capacitada para los negocios y para el hogar a la vez).<\/p>\n<p>Se maravilla Oyarz\u00e1bal de que \u201cfructificase dentro de su coraz\u00f3n el deseo de ayudar, costase lo que costase, a aquellos que necesitaban ser librados del hambre, la ignorancia y la desesperaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Su padre, el general zarista bonach\u00f3n, le impide incorporarse a la universidad, por un miedo razonable a que se contaminara de ideas subversivas. Pero la institutriz de Alexandra, Mar\u00eda Strakhova, ilustr\u00f3 a su alumna con inteligencia.<\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n, como he dicho, que una mujer que creci\u00f3 en una familia tolerante y generosa y poco convencional le diera por la rebeli\u00f3n social. O su infancia no fue tan agradable y familiar como ella pretende, o su seguridad en ella misma era tan grande, que se pod\u00eda permitir meterse por cualquier camino minado.<\/p>\n<p>La \u00fanica rebeld\u00eda de la muchacha fue casarse contra el deseo de sus padres con un guapo primo del que tom\u00f3 su apellido, como se ha dicho antes. Tuvieron un hijo, pero, dice Oyarz\u00e1bal, pronto surgieron graves desavenencias. No obstante, la bi\u00f3grafa advierte que al marido era persona liberal y condescendiente con la capacidad intelectual y social de su mujer.<\/p>\n<p>Antes de las desavenencias, suponemos, Alexandra se dedica a estudiar con intensidad la literatura socioecon\u00f3mica del momento. \u201cPese a que sus opiniones pol\u00edticas l\u00f3gicamente contribu\u00edan a crearle problemas en el hogar, se neg\u00f3 a abandonar la misi\u00f3n para la cual ella pensaba hab\u00eda sido llamada, y despu\u00e9s de varios a\u00f1os de grandes penalidades decidi\u00f3 separarse de su marido y llevar la vida de acuerdo con sus creencias\u201d. Y sigue Oyarz\u00e1bal, \u201cCon el paso del tiempo se vio cada vez m\u00e1s implicada en el movimiento revolucionario y su principio generador: el Marxismo\u201d. La rusa se traslada a Z\u00farich donde estudia econom\u00eda pol\u00edtica. Pasa all\u00ed tres a\u00f1os, pero cuando se marcha de Suiza no la acompa\u00f1a ning\u00fan t\u00edtulo universitario.<\/p>\n<p>\u201cLos tres a\u00f1os en Z\u00farich, sin embargo, supusieron la ruptura definitiva de todos los lazos sentimentales\u201d. Esta afirmaci\u00f3n debe de hacerla la autora en virtud de toda la obra posterior de la rusa, centrada en lo que deb\u00eda ser a su juicio la familia y los componentes no sentimentales del afecto, adem\u00e1s de su teor\u00eda sobre la sexualidad, sustentada en la ideolog\u00eda bolchevique o comunista. Mucho despu\u00e9s se la llego a considerar como la inventora de las nuevas relaciones entre hombres y mujeres (que se sepa jam\u00e1s habl\u00f3 de la homosexualidad), una musa despiadada y altiva de la sociedad comunista ideal.<\/p>\n<p>De regreso en Rusia se va a vivir con su hijo a casa de su padre, el general ilustrado, pero zarista hasta la m\u00e9dula. Estamos hablando de los primeros a\u00f1os del siglo XX. Antes pasa por Inglaterra, donde conoce a Sydney y Beatrice Web, dos de los padres de la sociedad fabiana y del posterior laborismo brit\u00e1nico. Es decir, Alexandra empieza a dotarse de t\u00e9rminos de comparaci\u00f3n en lo que toca a las doctrinas sociales y econ\u00f3micas. A punto de producirse la revoluci\u00f3n de 1905, dice Oyarz\u00e1bal que Alexandra se sent\u00eda poco a poco m\u00e1s pr\u00f3xima a los bolcheviques que a los mencheviques, facciones de la oposici\u00f3n socialdem\u00f3crata ilegal.<\/p>\n<p>Aplastada la revoluci\u00f3n, Alexandra se retira a estudiar y a escribir. \u201cPublic\u00f3 un art\u00edculo ampliamente difundido, \u2018La moralidad desde un punto de vista positivo\u2019, en el cual ella sosten\u00eda que el matrimonio ten\u00eda una finalidad social y materialista. Apuntaba que los principios morales del pasado eran puramente convencionales y que las mujeres ten\u00edan el derecho a elegir libremente en el tema matrimonial\u201d.<\/p>\n<p>Crea en San Petersburgo un club femenino, hoy se llamar\u00eda feminista.<\/p>\n<p>Conoce a Lenin y a su mujer, que hab\u00edan regresado a Rusia desde Suiza. Pero la represi\u00f3n zarista dispersa de nuevo a los revolucionarios. No a Alexandra, que se ve obligada a llevar una doble vida, dice su bi\u00f3grafa. Esto era literal, porque, buscada por la polic\u00eda, empieza a vivir una vida peregrina para no ser capturada. Escapa por los pelos y se exilia. Vuelve a Suiza, refugio de revolucionarios rusos, una elite de intelectuales radicales de altura, sin los cuales no habr\u00eda habido ni revoluci\u00f3n menchevique ni revoluci\u00f3n bolchevique, esta \u00faltima, la dirigida por la vanguardia del proletariado, casi todos intelectuales de buena familia. Alexandra viaja por toda Europa, alimentando su sed de conocimiento y de experiencias pol\u00edticas. Se dedica a dar conferencias, por las que los asistentes pagaban, y ella puede sobrevivir.<\/p>\n<p>En el mes de marzo de 1911, Alexandra ayud\u00f3 a organizar el Primer D\u00eda Internacional de la Mujer Trabajadora, y habl\u00f3 en el encuentro celebrado en Frankfurt-am-Main.<\/p>\n<p>Fruto de todo ello es el libro <em>Through the European Labor Class<\/em>, publicado en 1912. Hace amistad con los que pronto ser\u00edan dirigentes revolucionarios en Alemania, Clara Zetkin, Karl Liebknecht, Rosa Luxemburgo\u2026<\/p>\n<p>A medida que pasa el tiempo y el horizonte b\u00e9lico se hace visible, Alexandra se enfada con los socialdem\u00f3cratas alemanes, que se identifican con los intereses de Alemania antes que con la clase obrera internacional.<\/p>\n<p>Participa en un crucial encuentro de la Segunda Internacional Socialista en Basilea. \u201cLas voces de personas de nombres de reconocido prestigio, nombres que evocaban la memoria de largas luchas contra el capitalismo, la opresi\u00f3n y la injusticia \u2013 nombres como Bebel, Liebknecht, Kier Hardie, Vanderwelde \u2013y, sobre todo los de personas m\u00e1s brillantes que todos ellos como Jaur\u00e8s y Lenin\u2013 se elevaban y descend\u00edan en aquella gigantesca c\u00fapula de la catedral tratando de convencer o guiar la opini\u00f3n de millones de hombres y mujeres, algunos de los cuales eran plenamente conscientes de los peligros de la situaci\u00f3n, no s\u00f3lo para ellos mismos sino para lo que era a\u00fan m\u00e1s valioso: el triunfo de la causa en la que estaba en juego la justicia del mundo y por el mundo\u201d. La conferencia se clausur\u00f3 con la divisi\u00f3n del socialismo en dos, la Segunda y la Tercera internacional<\/p>\n<p>Al leer esta visi\u00f3n de Rusia zarista mediada por una espa\u00f1ola de izquierdas, uno tiene la impresi\u00f3n de que la represi\u00f3n policial en Rusia no deb\u00eda ser tan contundente, ni la sociedad rusa tan estanca, deber\u00eda de haber un l\u00edo pol\u00edtico y social tremendo entre los ciudadanos situados. Uno se siente inclinado a hacer caso a Chejov y a otros novelistas rusos, que nos muestran una clase media bastante compleja, y unos muyic algo estereotipados.<\/p>\n<p>Oyarz\u00e1bal hace afirmaciones simplistas sobre el socialismo ruso. \u201cLo que se conoc\u00eda como \u2018marxismo legal\u2019 se hab\u00eda convertido en defensor de los grandes empresarios mientras que el ala izquierda socialista, los bolcheviques, daban su apoyo a las t\u00e1cticas revolucionarias\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl movimiento revolucionario que se extend\u00eda por toda Rusia y los despiadados y brutales m\u00e9todos empleados por las autoridades, hab\u00edan conmocionado el mundo de\u00a0los exiliados rusos hasta tal punto que se hab\u00edan vuelto m\u00e1s activos que cualquier otro grupo de refugiados. De hecho, se convirti\u00f3 en algo habitual estar en contacto con los revolucionarios rusos y ayudarlos en su causa\u201d.<\/p>\n<p>\u201cDurante el oto\u00f1o de ese mismo a\u00f1o, fue testigo y una participante activa de la violenta huelga que hubo en Par\u00eds y en diferentes ciudades del norte de Francia, sobre todo en la famosa huelga de las \u2018amas de casa o gestoras del hogar\u2019 que se produjo debido al excesivo alto coste de la vida y los innumerables abusos por parte del hombre tradicional\u201d.<\/p>\n<p>\u201cDurante su estancia en Bruselas, visit\u00f3 a Vanderwelde y conoci\u00f3 a muchos intelectuales radicales belgas cuya forma c\u00f3moda de vida contrastaba desgraciadamente con las condiciones miserables en la que la mayor\u00eda de los trabajadores belgas viv\u00edan\u201d.<\/p>\n<p>\u201cFue entonces cuando comenz\u00f3 a interesarse por los problemas de tipo sexual sobre los cuales hab\u00eda escrito mucho Havelock Ellis\u201d.<\/p>\n<p>Veo que me estoy extendiendo m\u00e1s de la cuenta. Lo hago en beneficio del lector, para que se haga idea del contexto de la vida de Kollontai y de Oyarz\u00e1bal, gracias al eficaz trabajo de Arenas y Gir\u00f3n. Dedico ahora unos p\u00e1rrafos a la revoluci\u00f3n de 1917 vista por Oyarz\u00e1bal-Kollontai, y con esto acabo.<\/p>\n<p>\u201cEn 1917, Alexandra Kollontai regresaba a su querida tierra natal. La ansiada revoluci\u00f3n, que provoc\u00f3 la ca\u00edda del zarismo y el triunfo de aquellos que hab\u00edan luchado durante tanto tiempo contra la opresi\u00f3n, trajo consigo una amnist\u00eda general para todos aquellos presos pol\u00edticos que tanto en las c\u00e1rceles como en el exilio pagaron el precio de su independencia de pensamiento y libertad de esp\u00edritu\u201d.<\/p>\n<p>\u201cDe los lejanos campos siberianos, de las c\u00e1rceles de las ciudades, de las tierras del exilio, todo un ej\u00e9rcito de revolucionarios march\u00f3 hacia la capital de Rusia lanzando gritos de victoria. La soledad, el silencio, los castigos f\u00edsicos, las enormes distancias, el espantoso miedo a ser detenido, la p\u00e9rdida de vidas preciosas quedaba en el olvido en aquel momento de supremo \u00e9xtasis. Llevaban esperando tanto tiempo\u2026\u201d<\/p>\n<p>Informa Oyarz\u00e1bal que el cambio brusco trajo desorden, violencia y una crueldad innecesaria. Kollontai fue nombrada Comisaria de Bienestar Social. Que me perdonen los mencheviques y los bolcheviques por mi atrevimiento, pero ser la primera ministra del primer gobierno de Lenin con la cartera de Bienestar Social, me hace pensar en las carteras que el se\u00f1or S\u00e1nchez P\u00e9rez Castej\u00f3n entreg\u00f3 a mujeres de Podemos, que ten\u00edan poco valor y menos efectividad. En fin, es que uno anda caliente, y no puede dejar de analizar la realidad en perspectiva hist\u00f3rica, por deforme que sea.<\/p>\n<p>\u00abCuando me dispuse a ocupar mi puesto \u2013dice Kollontai\u2013, casi todo el personal abandon\u00f3 las oficinas, bajando las escaleras y cruz\u00e1ndose conmigo sin saludarme. S\u00f3lo unos cuantos funcionarios de menor rango manifestaron su inter\u00e9s de colaborar con el nuevo Gobierno\u00bb.<\/p>\n<p>Se produjeron \u201cciertos actos de brutalidad. \u00bfDeb\u00edamos aprobarlos?, mi opini\u00f3n era que no. Lenin, sin embargo, hizo un gesto de desaprobaci\u00f3n con la cabeza: \u00b4\u00bfAcaso esperabas que hici\u00e9ramos la revoluci\u00f3n sin mancharnos las manos? Tenemos s\u00f3lo dos caminos: o estamos de parte de los soviets o de los contrarrevolucionarios. No hay otra elecci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Queda claro.<\/p>\n<p>Una informaci\u00f3n de Oyarz\u00e1bal para m\u00ed valiosa es el conflicto que se cre\u00f3 en la joven URSS con la llamada \u201cOposici\u00f3n Obrera\u201d, constituida por los sindicatos, que intentaron intervenir en el gobierno bolchevique sin la menor fortuna. Dice la bi\u00f3grafa que Kollontai se sent\u00eda parte de esa Oposici\u00f3n. No dice en qu\u00e9 acab\u00f3 la cosa, aunque deja entrever que a Lenin le hizo poca gracia la actitud de la camarada.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El feminismo sovi\u00e9tico<\/strong><\/p>\n<p>En ese momento la Kollontai tuvo una misi\u00f3n diplom\u00e1tica consistente en presentar el nuevo r\u00e9gimen ruso en Estocolmo, Par\u00eds y Londres. Al regresar se dedic\u00f3 con entusiasmo a construir lo que hoy llamar\u00edamos el argumentario del feminismo sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>Palabra de Lenin: \u201cA pesar de todas las leyes liberadoras aprobadas, la mujer sigue siendo una esclava dom\u00e9stica, porque el trabajo del hogar la aliena, asfixia, la degrada, la encadena a la cocina y al cuarto de los ni\u00f1os, y malgasta sus energ\u00edas en tareas totalmente improductivas, triviales, agotadoras y est\u00e9riles. La aut\u00e9ntica emancipaci\u00f3n de las mujeres, el aut\u00e9ntico comunismo, comenzar\u00e1 solamente cuando se inicie la lucha de masas contra esta alienante realidad dom\u00e9stica, o mejor incluso cuando se transforme de manera masiva dentro una econom\u00eda socialista a gran escala\u00bb.<\/p>\n<p>Lenin desconfiaba del \u00e9nfasis que se pon\u00eda en las cuestiones sexuales, sobre todo por parte de la juventud. Hoy es posible que muchos comunistas de la generaci\u00f3n Z le tuvieran por un carca estrecho. Las ideas evolucionan y uno puede cambiar de opini\u00f3n, como dijo aquel.<\/p>\n<p>Veamos c\u00f3mo reaccion\u00f3 la Kollontai al asunto de la familia, el matrimonio, la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os\u00a0 y el comunismo, al amor y a la amistad.<\/p>\n<p>\u00abEl trabajo del hogar se est\u00e1 convirtiendo progresivamente en algo in\u00fatil e improductivo. La mujer trabajadora se acabar\u00e1 liberando del cuidado de la casa. En la sociedad comunista del ma\u00f1ana, esta tarea acabar\u00e1 siendo encomendada a una categor\u00eda especial de trabajadoras que no har\u00e1n otra cosa [obs\u00e9rvese que no dice trabajadores, sin distinci\u00f3n de g\u00e9nero]. Las esposas de los ricos llevan mucho tiempo liberadas de estos quehaceres. En la Rusia Sovi\u00e9tica las trabajadoras disfrutar\u00e1n de las mismas cosas, es decir, de las mismas comodidades, higiene y belleza que las clases pudientes. Los comedores p\u00fablicos y las cocinas centrales har\u00e1n esto posible. Estas cosas ya existen en algunos pa\u00edses, incluso en los de r\u00e9gimen capitalista, pero solamente las personas de cierto poder adquisitivo pueden permit\u00edrselo. En las ciudades comunistas todo el mundo podr\u00e1 beneficiarse de ellas. Las lavander\u00edas centrales liberar\u00e1n a la mujer de la tarea de lavar la ropa. Las tiendas especializadas en arreglos de ropa le permitir\u00e1n a la mujer dedicarse a la lectura y al ocio\u00bb.<\/p>\n<p>No resulta complicado ver la miop\u00eda de estas afirmaciones. El desarrollo del capitalismo dio lugar a guerras feroces, pero tambi\u00e9n a la sociedad de consumo, a las m\u00e1quinas lavadoras, a la ropa pr\u00eat \u00e0 porter, a los comedores de empresa, a las guarder\u00edas, a la educaci\u00f3n universal, a la seguridad social, a la jubilaci\u00f3n y a los viajes del Imserso. El papel del comunismo en todo esto es marginal, en todo caso provoc\u00f3 la \u201cgenerosidad\u201d del capitalismo para que los trabajadores no se les fueran de las manos.<\/p>\n<p>Otra afirmaci\u00f3n contundente y pol\u00e9mica de la Kollontai es que la relaci\u00f3n amorosa se acaba cuando se deja de estar enamorado, en ese momento la separaci\u00f3n resulta inevitable<\/p>\n<p>A juzgar por el n\u00famero de divorcios censados, ten\u00eda algo de raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro hecho curioso en la vida de Alexandra es su breve uni\u00f3n con un camarada, el marinero Fedora Dubenko. El hombre fue purgado y estuvo a punto de caer en manos de la Inquisici\u00f3n Bolchevique. Oyarz\u00e1bal disculpa a Alexandra.<\/p>\n<p>\u201cEn momentos de gran agitaci\u00f3n social, cuando el ambiente total se vuelve tenso por la emoci\u00f3n del momento, y la vida corre peligro, la gente se aferra de forma instintiva a una felicidad, por muy ef\u00edmera que sea, y el amor surge despreocupado por lo que pueda traer el d\u00eda de ma\u00f1ana\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Stalin y la preguerra mundial<\/strong><\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con esto, la bi\u00f3grafa se detiene en las purgas estalinistas de 1937, feroces y sangrientas.<\/p>\n<p>\u201cEl Gobierno sovi\u00e9tico se comport\u00f3 de un modo, sin duda, severo, tremendamente severo con los antiguos camaradas, pero los hechos han demostrado quiz\u00e1s que, si no hubiera sido as\u00ed, Alemania e Italia, ayudadas por una traicionada Rusia, podr\u00edan haber conseguido dominar el mundo\u201d. Siendo esto ucron\u00eda, carece de valor.<\/p>\n<p>Y cuenta la reacci\u00f3n de Kollontai.<\/p>\n<p>\u201cCon l\u00e1grimas en los ojos, me abri\u00f3 su coraz\u00f3n. Algunos de los hombres juzgados hab\u00edan sido camaradas suyos muy queridos. Uno de los que hizo menci\u00f3n con labios temblorosos fue su m\u00e9dico. No le pregunt\u00e9 el nombre, claro, pero a\u00f1adi\u00f3 que era el cardi\u00f3logo que figuraba en la lista de los acusados. Ni entonces ni en ninguna otra ocasi\u00f3n mostr\u00f3 Alexandra la m\u00e1s m\u00ednima duda o desacuerdo con las resoluciones de su Gobierno. Hablaba de Stalin, Molotov y Litvinov con profunda admiraci\u00f3n, y not\u00e9 que era consciente del sufrimiento que para ellos supondr\u00eda todo aquel asunto\u201d.<\/p>\n<p>Y para acabar, una referencia a los proleg\u00f3menos de la Segunda Guerra Mundial: el desconcertante pacto entre la Alemania nazi y la URSS.<\/p>\n<p>\u201cLa URSS consideraba que ser\u00eda demencial arriesgarse a ser atacada por todas partes. Por otro lado, ellos hab\u00edan brindado a todos los pa\u00edses la oportunidad de firmar tratados de mutua no-agresi\u00f3n, y cuando Alemania acept\u00f3, el Gobierno sovi\u00e9tico pens\u00f3 tal vez que, debido a las dificultades, no habr\u00eda en ese momento otra salida\u201d.<\/p>\n<p>La bi\u00f3grafa tambi\u00e9n cuenta la guerra de la URSS con Finlandia, en aquel momento amparada por Alemania. Confieso que no tengo una idea clara de la cronolog\u00eda de este asunto, si fue antes o despu\u00e9s del pacto germano-sovi\u00e9tico. Del texto de Oyarz\u00e1bal no se saca una clara conclusi\u00f3n. El caso es que Finlandia se liber\u00f3 para siempre de Rusia.<\/p>\n<p>En fin, me ha resultado instructivo la lectura de esta vida de Alexandra Kollontai compuesto por la malague\u00f1a-brit\u00e1nica Isabel Oyarz\u00e1bal. Escrito en 1947 contiene fondos hist\u00f3ricos y doctrinales que vistos desde el presente son fuente valios\u00edsima de conocimiento de una \u00e9poca vista desde ella misma.<\/p>\n<p>Hay que agradecer a Andr\u00e9s Arenas y a Enrique Gir\u00f3n, el esfuerzo realizado para ofrecernos un texto iluminador. Cuando les llamo <em>transductores<\/em> me refiero al concepto de \u201cmediador\u201d entre el escritor y el lector, con su trabajo de traducci\u00f3n, de interpretaci\u00f3n, de an\u00e1lisis literario y esas cosas tan acad\u00e9micas. Al fin y al cabo, yo tambi\u00e9n soy transductor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column] Descripci\u00f3n y comentarios sobre un libro importante publicado en ingl\u00e9s en 1947 por una malague\u00f1a de familia ilustrada. Lo han traducido dos experimentados profesores y traductores de ingl\u00e9s, Andr\u00e9s Arenas y Enrique Gir\u00f3n, que dedican su vida a recordar ejemplares curiosos de la fauna brit\u00e1nica en la Costa del Sol.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":16591,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[25,1],"tags":[],"class_list":["post-16589","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura-y-comunicacion","category-general"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/ak.jpeg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-4jz","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16589","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16589"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16589\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16592,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16589\/revisions\/16592"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16591"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16589"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16589"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16589"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}