{"id":16666,"date":"2024-02-10T19:41:30","date_gmt":"2024-02-10T18:41:30","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=16666"},"modified":"2024-02-10T19:41:30","modified_gmt":"2024-02-10T18:41:30","slug":"mil-palabras-de-azorin-p-y-r","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/mil-palabras-de-azorin-p-y-r\/","title":{"rendered":"Mil palabras de Azor\u00edn (P y R)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Finaliza nuestro recopilador la letra P de las palabras azorinianas y comienza la R. Un ensayo sem\u00e1ntico a o largo de la literatura espa\u00f1ola, recabando siempre en Azor\u00edn. La fotograf\u00eda de presentaci\u00f3n, Juniperus Sabina, est\u00e1 tomada del una p\u00e1gina de Gabriel A. Guti\u00e9rrez Tejada.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>PL\u00daTEOS<\/strong>.<\/p>\n<p>Del lat\u00edn <em>pluteus<\/em>, especie de mantelete, a modo de tabique, montado sobre ruedas.<\/p>\n<p>Armario. Anaquel. Repisa. Cada uno de los cajones o tablas de un estante o armario de libros.<\/p>\n<p>El <em>pl\u00fateo<\/em> o pared andante, durante el periodo cl\u00e1sico, era un peque\u00f1o resguardo m\u00f3vil con forma curva o en \u00e1ngulo recto, dotado de tres ruedas, que usaba el ej\u00e9rcito romano para los asedios. Normalmente era de madera forrada con piel, para resguardarse al m\u00e1ximo del riesgo de ser incendiado por el enemigo. Las tres ruedas en la base daban a este instrumento de defensa la posibilidad de moverse muy f\u00e1cilmente. El <em>pl\u00fateo<\/em> era arrastrado por los soldados, y al mismo tiempo que se proteg\u00edan con \u00e9l, se iban acercando a los muros enemigos, como cuenta C\u00e9sar en el asedio de Marsella en el a\u00f1o 49, durante la guerra civil.<\/p>\n<p>El <em>pl\u00fateo<\/em> sigui\u00f3 utiliz\u00e1ndose durante el periodo medieval y en el renacimiento.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u201cHay en la casa una mesa llena de libros. Muchos de estos libros van desapareciendo poco a poco, dejando en los <strong>pl\u00fateos<\/strong> anchos claros. En la pared, colgadas, se ven dos hermosas fotograf\u00edas: una, la de una dama de bellos y pensativos ojos, con unos rizos sedosos, tenues, sobre la frente; otra, la de una ni\u00f1a, tan pensativa y bonita como la anterior dama.\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Castilla<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, \u201cObras Selectas\u201d, 1943, pag. 544.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>POBLACH\u00d3N.<\/strong><\/p>\n<p>Superlativo de <em>pueblo<\/em>, del lat\u00edn <em>populus,<\/em> pueblo.<\/p>\n<p>La Academia no recoge el vocablo <em>poblach\u00f3n.<\/em> S\u00ed recoge <em>poblacho,<\/em> como despectivo de pueblo, y le da el significado de pueblo ruin y destartalado.<\/p>\n<p>Con ese mismo adjetivo de \u201cdestartalado\u201d, se refiere Azor\u00edn a un pueblo manchego en el cap\u00edtulo III de la segunda parte de <em>La Voluntad<\/em>, cuando dice: \u201c<em>Es un destartalado pueblo manchego, silencioso, triste<\/em>.\u201d En destartalado pueblo, est\u00e1 impl\u00edcito el <em>poblach\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>POBLACH\u00d3N MANCHEGO<\/strong>.<\/p>\n<p>T\u00e9rmino acu\u00f1ado por Francisco Umbral para referirse a Madrid, y que ya fue empleado por muchos y diferentes autores como Mesonero Romanos, Gald\u00f3s, Cela, Aza\u00f1a, el conde de Romanones y el mismo Azor\u00edn. Aunque parece que fue Quevedo el que primero se refiri\u00f3 a Madrid con esa frase.<\/p>\n<p>Yo quisiera entender el vocablo <em>poblach\u00f3n<\/em> como: Superlativo cari\u00f1oso que pretende describir lo que fue un pueblo de origen humilde, convertido ahora en otro grande y desordenado. Al menos, ese creo que es el esp\u00edritu de la letra.<\/p>\n<p>Percibo como si la palabra hubiera pasado de una forma despectiva, a un superlativo con tintes de afecto y de cari\u00f1o. (Lo mismo que tratar\u00edamos a un amigo grandote y bobalic\u00f3n, al que se le tiene l\u00e1stima y se le quiere).<\/p>\n<p>Pero Azor\u00edn emplea la palabra <em>\u201cpoblach\u00f3n\u201d<\/em> en la referencia que hemos seleccionado, en un contexto muy diferente. Dice \u201c<em>en este <strong>poblach\u00f3n<\/strong> sombr\u00edo<\/em>\u201d, como si estuviera contagiado por esa imagen de su amigo, antes corpulento y lleno de vida; ahora decr\u00e9pito y acabado. \u00bfAcaso es esa imagen obscura de su amigo, encerrado en esa casa-palacial tambi\u00e9n obscura y triste, la que le incita?<\/p>\n<p>Pero, \u00bfpor qu\u00e9 dice Azor\u00edn \u201c<em>en este <strong>poblach\u00f3n<\/strong> sombr\u00edo<\/em>\u201d? Leamos todo el p\u00e1rrafo desde el principio:<\/p>\n<p><em>\u201cLa casa tiene un peque\u00f1o huerto detr\u00e1s; es grande; enormes salas suceden a salas enormes; hay pasillos largos, escaleras con grandes bolas lucientes en los \u00e1ngulos de la barandilla, cocinas de campana, caballerizas\u2026 Y en esta casa vive Menchir\u00f3n. Al escribir este nombre, que debe ser pronunciado enf\u00e1ticamente -\u00a1Menchir\u00f3n!- parece que escribo el de un viejo hidalgo que ha peleado en Flandes. Y es un hidalgo, en efecto, Menchir\u00f3n; pero un hidalgo viejo, cansado, triste, empobrecido, encerrado <strong>en este poblach\u00f3n sombr\u00edo<\/strong>. Yo no puedo olvidar su figura: era alto y corpulento, llevaba siempre unas zapatillas viejas bordadas en colores; no usaba nunca sombrero, sino una gorra, e iba envuelto en una manta que le arrastraba indolentemente\u2026 Este contraste entre su indumentaria astrosa y su alta alcurnia causaba un efecto prodigioso en mi imaginaci\u00f3n de muchacho. Luego supe que un gran dolor pesaba sobre su vida: en su enorme casa solariega hab\u00eda una habitaci\u00f3n cerrada herm\u00e9ticamente; en ella aparec\u00eda una cama deshecha, sobre la mesa se ve\u00edan frascos de medicamentos viejos, y sobre los muebles destacaban ac\u00e1 y all\u00e1 ropas finas y suaves de una mujer. Nadie hab\u00eda puesto los pies en esta estancia desde hac\u00eda mucho tiempo: en ella muri\u00f3 a\u00f1os atr\u00e1s una muchacha delicada, la m\u00e1s bonita de la ciudad, hija del viejo hidalgo. Y el viejo hidalgo hab\u00eda dejado, en supremo culto hacia la ni\u00f1a, la cama, las ropas y los muebles tal como estaban cuando ella se fue del mundo.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Como hemos podido comprobar, en este p\u00e1rrafo, aparece tres veces la palabra \u201ccasa\u201d pues todo el tiempo est\u00e1 refiri\u00e9ndose al \u00e1mbito cerrado del lugar: sus aposentos, sus pasillos, el pasado y el presente, el personaje, lo que all\u00ed sucedi\u00f3\u2026 \u00bfNo hubiera sido m\u00e1s l\u00f3gico decir que Menchir\u00f3n est\u00e1 encerrado en \u201c<em><strong>este caser\u00f3n sombr\u00edo<\/strong><\/em>\u201d?<\/p>\n<p>Ya hemos dicho antes que Azor\u00edn conoc\u00eda sobradamente y us\u00f3 esa frase tan conocida de \u201c<em>poblach\u00f3n manchego<\/em>\u201d referida a Madrid, como tantos otros la usaron antes y despu\u00e9s de \u00e9l. Probablemente quiso usar aqu\u00ed el calificativo con una pizca de ternura hacia el pueblo grande y quiz\u00e1s destartalado que fuera Yecla entonces. Pero extra\u00f1a mucho, pues Azor\u00edn siempre se refiri\u00f3 a Yecla como una ciudad, (ver \u201c<em>La Voluntad<\/em>\u201d) pero todo es posible.<\/p>\n<p>Azor\u00edn escribe esto, en \u201c<em>Las confesiones de un peque\u00f1o fil\u00f3sofo<\/em>\u201d en el cap\u00edtulo XXXV titulado \u00a1<em>Menchir\u00f3n<\/em>! y se desarrolla, como \u00e9l mismo nos dice, en Yecla: <em>\u00a1Menchir\u00f3n! Helo aqu\u00ed, por las calles de Yecla\u2026<\/em><\/p>\n<p>Yecla, en la \u00e9poca en la que se edit\u00f3 la novela 1904, era un pueblo bastante grande, con una poblaci\u00f3n de 19.000 habitantes. Ten\u00eda un castillo con ra\u00edces \u00e1rabes, una bas\u00edlica y varias iglesias, un teatro, un famoso palacio \u2013el de los Ortega- y una importante industria vin\u00edcola.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hemos de considerar otro detalle muy importante: la pujante sociedad yeclana, empujada por una burgues\u00eda enriquecida por la agricultura y esa industria del vino, no dej\u00f3 de crecer hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>En cuanto al nivel cultural de la ciudad, s\u00f3lo diremos que en los primeros a\u00f1os del siglo XX el periodismo yeclano alcanz\u00f3 una \u00e9poca de esplendor. Entre 1900 y 1920 se publicaron, al menos, 25 cabeceras distintas, que convierten a Yecla en la cuarta ciudad de la regi\u00f3n con mayor n\u00famero de publicaciones peri\u00f3dicas en este periodo, tras Murcia, Cartagena y Lorca. Precisamente, Azor\u00edn colabor\u00f3 en el primer peri\u00f3dico que apareci\u00f3 en la ciudad, era el <em>Acuarelas<\/em>, en 1901.<\/p>\n<p>No nos cabe duda sobre la importancia de Yecla en todas las \u00e9pocas, y no es posible que Azor\u00edn desde\u00f1ara su condici\u00f3n, por lo que insisto en el car\u00e1cter de superlativo cari\u00f1oso del t\u00e9rmino, aunque sigo sin comprender por qu\u00e9 lo uso en ese contexto. Yecla, aunque s\u00ed podr\u00eda referirse a ella como un <em>poblach\u00f3n,<\/em> lo ser\u00eda pero en el segundo sentido, el bueno, pero lo que nunca ser\u00eda es sombr\u00eda. Y ahora repito el pasaje, seleccionado de P\u00e1ginas Escogidas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cY en esta casa vive Menchir\u00f3n. Al escribir este nombre, que debe ser pronunciado enf\u00e1ticamente -\u00a1Menchir\u00f3n!- parece que escribo el de un viejo hidalgo que ha peleado en Flandes: Y es un hidalgo, en efecto. Menchir\u00f3n; pero un hidalgo viejo, cansado, triste, empobrecido, encerrado en este <strong>poblach\u00f3n<\/strong> sombr\u00edo.\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>P\u00e1ginas escogidas<\/em>, Altea (Alicante), Editorial Aitana, 1995, pag. 135<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u201cEl car\u00e1cter duro, feroz, inflexible, sin ternura, sin superior comprensi\u00f3n de la vida, del pueblo castellano se palpa viviendo un mes en un pueblo. Esas caras p\u00e1lidas que se asoman tras de los cristales, en los viejos <strong>poblachones<\/strong> manchegos, espiando al forastero que pasa solo; esas sonrisas piadosas y meneos de cabeza compasivos ante la desgracia; esas eternas y est\u00fapidas frases: \u201c<em>debi\u00f3 haber hecho esto\u201d, \u201cYa dije yo que haciendo tal cosa\u201d, \u201cno era posible que de ese modo\u201d\u2026<\/em>, todas esas mil formas peque\u00f1as y miserables de la crueldad humana, \u00a1qu\u00e9 castellanas son! \u00a1Cu\u00e1ntas veces las he visto poner en pr\u00e1ctica en los pueblos!\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>La Voluntad<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1939, pag. 250.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>POR DE CONTADO<\/strong><\/p>\n<p>Locuci\u00f3n adverbial, con el significado de: por supuesto, de seguro, por descontado.<\/p>\n<p>De <em>contar,<\/em> del lat\u00edn <em>computare,<\/em> tener en cuenta, considerar.<\/p>\n<p>Esta locuci\u00f3n adverbial en desuso, lo cual es una pena enorme para nuestra lengua y, en particular para nuestra fraseolog\u00eda, aparece en el diccionario oficial con su significado correcto, que no es otro que, por supuesto o de seguro. La locuci\u00f3n \u201cmelliza\u201d de la anterior.<\/p>\n<p><em>Por descontado<\/em> presenta su aparici\u00f3n en 1898, a\u00f1o en el que, al parecer, la segunda formulaci\u00f3n toma el relevo de la primera, apareciendo ya con la \u201cs\u201d (por descontado).<\/p>\n<p>Aunque el uso de <em>por descontado<\/em> est\u00e1 hoy totalmente generalizado entre todos los hispanohablantes, la Academia consider\u00f3, tiempo atr\u00e1s, que la expresi\u00f3n correcta es <em>por de contado<\/em>. En este caso, contado se refiere a la acepci\u00f3n de contar en el sentido de confiar o dar por cierto que se lograr\u00e1 algo determinado, como cuando decimos: <em>Cuenta conmigo. Lo cuento por hecho.<\/em><\/p>\n<p>El uso de una expresi\u00f3n a otra, se origin\u00f3, muy probablemente, por la similitud fon\u00e9tica entre contado y descontado.<\/p>\n<p><em>Por descontado<\/em>\u00a0ha desbancado al acad\u00e9mico\u00a0por <em>de contado<\/em>. Resultado: a partir de la vig\u00e9sima edici\u00f3n, el Diccionario de la Academia registra la expresi\u00f3n\u00a0 <em>por descontado\u00a0<\/em>y la define como\u00a0contar con ello como seguro e indiscutible. Y\u00a0<em>por de contado<\/em>\u00a0lo hace equivalente.<\/p>\n<p>Un ejemplo de su uso en nuestra narrativa con posterioridad a esa fecha, lo tenemos en \u201c<em>Bodas reales<\/em>\u201d de D. Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s (1843-1920):<\/p>\n<p>\u201c<em>Si Eufrasia\u00a0ne pouvait se consoler du d\u00e9part de\u00a0Terry, y all\u00e1 se iba con Calipso en la intensidad de su pena, aventajaba\u00a0<strong>por de contado<\/strong>\u00a0a la Diosa en el arte para disimularla.\u00a0La pena y el disimulo de la manchega eran cuentas con el Destino, que pagaba el pobre Ord\u00f3\u00f1ez de Castro, a quien la moza oprim\u00eda con un dogal, y cada d\u00eda le daba una vuelta para tenerle m\u00e1s ahogadito y con mayor rendimiento.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Lo vemos tambi\u00e9n, usado por el escritor cubano Cirilo Villaverde (1812-1894) en su novela \u201c<em>Teresa<\/em>\u201d editada en la Habana en 1839:<\/p>\n<p>\u201c<em><strong>Por de contado<\/strong> que desde que sali\u00f3 de la escuela no vio m\u00e1s libro impreso en su vida, pues hasta el Diario, que como lo sabe toda la Habana, lo pisotean las gallinas en todos los basureros, no lo pasaba por la vista. Su letra eran garrapatos, y de cartel; mas seg\u00fan su opini\u00f3n, exceptuando los m\u00e9dicos, de hombre de pr\u00f3 \u00e9 ilustres era tenerla mala.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u201cPero el libro completo, escrupuloso, henchido de cordialidad \u2013y al mismo tiempo de cr\u00edtica vivaz- no se ha perge\u00f1ado todav\u00eda. Y quien lo haga habr\u00e1 de tener en cuenta muchas cosas; <strong>por de contado<\/strong> habr\u00e1 de huir de hip\u00e9rboles, superlativos y ditirambos que tan caros nos son a nosotros los escritores espa\u00f1oles.\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Las Obras de Giner<\/em>, 1\u00aa Cr\u00f3nica para el diario \u201cLa Prensa\u201d de Buenos Aires, 30\/3\/1916.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>PROTERVOS<\/strong><\/p>\n<p>Del lat\u00edn <em>protervus.<\/em> Perverso. Obstinado en la maldad.<\/p>\n<p>Rub\u00e9n Dar\u00edo, en su poema \u201c<em>Responso a Verlain<\/em>\u201d nos habla del p\u00e1jaro <em>protervo,<\/em> en medio de todo un lenguaje plenamente modernista:<\/p>\n<p><em>\u201cPadre y maestro m\u00e1gico, lir\u00f3foro celeste<\/em><\/p>\n<p><em>Que al instrumento ol\u00edmpico y a la siringa agreste<\/em><\/p>\n<p><em>Diste tu acento encantador;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Panida! Pan t\u00fa mismo, con coros condujiste<\/em><\/p>\n<p><em>Hacia el prop\u00edleo sacro que amaba tu alma triste,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Al son del sistro y del tambor!<\/em><\/p>\n<p><em>Que tu sepulcro cubra de flores Primavera,<\/em><\/p>\n<p><em>Que se humedezca el \u00e1spero hocico de la fiera<\/em><\/p>\n<p><em>De amor si pasa por all\u00ed;<\/em><\/p>\n<p><em>Que el f\u00fanebre recinto visite Pan bicorne,<\/em><\/p>\n<p><em>Que de sangrientas rosas el fresco abril te adorne<\/em><\/p>\n<p><em>Y de claveles de rub\u00ed.<\/em><\/p>\n<p><em>Que si posarse quiere sobre la tumba el cuervo,<\/em><\/p>\n<p><em>Ahuyenten la negrura del p\u00e1jaro <strong>protervo<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>El dulce canto de cristal<\/em><\/p>\n<p><em>Que Filomela vierta sobre tus tristes huesos,<\/em><\/p>\n<p><em>O la armon\u00eda dulce de risas y de besos<\/em><\/p>\n<p><em>De culto oculto y florestal.<\/em><\/p>\n<p><em>Que p\u00faberes can\u00e9foras te ofrenden el acanto,<\/em><\/p>\n<p><em>Que sobre tu sepulcro no se derrame el llanto,<\/em><\/p>\n<p><em>Sino roc\u00edo, vino, miel:<\/em><\/p>\n<p><em>Que el p\u00e1mpano all\u00ed brote, las flores de Citeres,<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Y que se escuchen vagos suspiros de mujeres<\/em><\/p>\n<p><em>Bajo un simb\u00f3lico laurel!<\/em><\/p>\n<p><em>Que si un pastor su p\u00edfano bajo el frescor del haya,<\/em><\/p>\n<p><em>En amorosos d\u00edas, como en Virgilio, ensaya,<\/em><\/p>\n<p><em>Tu nombre ponga en la canci\u00f3n;<\/em><\/p>\n<p><em>Y que la virgen n\u00e1yade, cuando ese nombre escuche<\/em><\/p>\n<p><em>Con ansias y temores entre las linfas luche,<\/em><\/p>\n<p><em>Llena de miedo y de pasi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>De noche, en la monta\u00f1a, en la negra monta\u00f1a<\/em><\/p>\n<p><em>De las Visiones, pase gigante sombra extra\u00f1a,<\/em><\/p>\n<p><em>Sombra de un S\u00e1tiro espectral;<\/em><\/p>\n<p><em>Que ella al centauro adusto con su grandeza asuste;<\/em><\/p>\n<p><em>De una extrahumana flauta la melod\u00eda ajuste<\/em><\/p>\n<p><em>A la armon\u00eda sideral.<\/em><\/p>\n<p><em>Y huya el tropel equino por la monta\u00f1a vasta,<\/em><\/p>\n<p><em>Tu rostro de ultratumba ba\u00f1e la Luna casta<\/em><\/p>\n<p><em>De compasiva y blanca luz;<\/em><\/p>\n<p><em>Y el S\u00e1tiro contemple sobre un lejano monte<\/em><\/p>\n<p><em>Una cruz que se eleve cubriendo el horizonte<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Y un resplandor sobre la cruz!\u201d<\/em><\/p>\n<p>A pesar de su extensi\u00f3n, me ha parecido interesante trasladar el p\u00e1rrafo que sigue, tomado de <em>La Voluntad<\/em>, por su contenido tan en l\u00ednea con la problem\u00e1tica social de aquel momento y las ideas de entonces de nuestro autor.<\/p>\n<p>Azor\u00edn, en sus primeros escritos, refleja esas tendencias libertarias que le llegaron por las lecturas del entonces padre del anarquismo internacional Pyotr Kropotkin, como tambi\u00e9n de Ernest Renan y de S\u00e9bastien Faure. Azor\u00edn, en esa primera \u00e9poca, imbuido de los ideales anarquistas, se convierte en luchador y propagandista de la causa. Sus opiniones y sus escritos est\u00e1n encaminados a cambiar el mundo. En el cambio de siglo (XIX \u2013 XX) aparece una pol\u00e9mica entre dos formas diferentes de entender el arte: la corriente est\u00e9tica \u201cel arte por el arte\u201d y la corriente social; Azor\u00edn ser\u00e1 de estos \u00faltimos. Pero despu\u00e9s de 1904, concluida su famosa trilog\u00eda (La Voluntad, Antonio Azor\u00edn y Las confesiones de un peque\u00f1o fil\u00f3sofo), plagada de elementos autobiogr\u00e1ficos, se da cuenta de que su postura pol\u00edtico-social, le puede llevar a la exclusi\u00f3n, y decide un cambio radical, decide un cambio desde arriba, continuar la cr\u00edtica a trav\u00e9s del parlamentarismo, y dedicar a la narraci\u00f3n el oficio de creador art\u00edstico.<\/p>\n<p>En la referencia que sigue, tomada del cap\u00edtulo VIII de la segunda parte de La Voluntad, Azor\u00edn muestra ese talante combativo que a\u00fan sostendr\u00e1 en otras novelas (cuando nos muestra las condiciones laborales de los trabajadores, las est\u00e9riles discusiones entre diputados, la pobreza general y la desigualdad social tan acusadas\u2026), por el que insiste en la remodelaci\u00f3n de la sociedad, con la mirada prendida en un idealismo que haga feliz a todo el mundo.<\/p>\n<p>Pero veamos lo que se\u00f1alan sus personajes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u201cEnrique Olaiz dice:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">-Nuestro tiempo es un tiempo de excepci\u00f3n para los intelectuales. En primer lugar, el hecho que se ha mostrado claramente a todos los pensadores es que el principio democr\u00e1tico es un error, que los dogmas de la Revoluci\u00f3n, Libertad, Igualdad y Fraternidad, contienen una contradicci\u00f3n, una blasfemia en contra de la naturaleza eterna\u2026 Libertad e Igualdad son incompatibles porque la Naturaleza ha hecho a los individuos desiguales, y por consiguientes \u00e9stos en la realizaci\u00f3n de su libertad volver\u00e1n siempre a la reconstituci\u00f3n de su desigualdad\u2026 Hay tambi\u00e9n otro motivo: la destrucci\u00f3n de los privilegios de la herencia no ha tenido por consecuencia ni siquiera aquella igualdad relativa que corresponder\u00eda a la desigualdad natural de los hombres; sino que esta destrucci\u00f3n de los privilegios ha allanado el camino a dos nuevos due\u00f1os, o sea, a la burgues\u00eda y al pueblo\u2026 En contraste con los sue\u00f1os de la Revoluci\u00f3n francesa, la realidad ha demostrado que la mera liberaci\u00f3n de una Humanidad todav\u00eda ineducada e ignorante, fundada en el principio democr\u00e1tico\u2026, esta liberaci\u00f3n no pod\u00eda producir otra cosa que un nuevo privilegio: el de los declamadores, entre los astutos y entre los interiormente menos delicados\u2026<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La libertad llevada a sus \u00faltimas consecuencias, repugna. Actualmente un hombre, a no ser un sectario, encuentra l\u00f3gica y necesaria la libertad de conciencia y la libertad de emisi\u00f3n del pensamiento. La mayor\u00eda de los hombres creemos que todos tienen el derecho de buscar la verdad, su verdad; pero esta libertad que para el pensamiento la aceptamos todos, no la aceptamos respecto, por ejemplo, del comercio. Si alguien tratara de vender en la calle veneno o abortivos, todos creer\u00edamos que la libertad del vendedor deber\u00eda ser atajada\u2026 Tambi\u00e9n nos molesta pensar que un hombre pueda comprar los favores de una mujer por dinero, y sin embargo, es libre \u00e9l para comprarlos y ella para prostituirse\u2026<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La igualdad no es necesaria llevarla al absurdo para comprender que es una idea sin base ninguna\u2026 Respecto a la fraternidad es un sue\u00f1o hermoso, pero irrealizable, al menos por ahora.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Consecuencia de estos tres dogmas es la Democracia, la santa, la intangible Democracia, que es el medio de realizar esos ideales\u2026 Hablo, al decir Democracia, del dogma pol\u00edtico-social as\u00ed llamado, no de esa piedad y benevolencia por las clases menesterosas, producto de la cultura de la Humanidad y que no tiene nada que ver con el dogma\u2026 Me refiero a la Democracia que tiende al dominio de la masa, al absolutismo del n\u00famero, y que ya no tiene tantos partidarios como antes entre los hombres libres que piensan sin prejuicios\u2026 El n\u00famero no podr\u00e1 ser nunca una raz\u00f3n; podr\u00eda serlo si la masa estuviera educada; pero para educarla, alguno tiene que ser el educador, y ese educador tiene que estar alto, para imponer una ense\u00f1anza que quiz\u00e1s la misma masa rehusara\u2026 Hoy todos los que no tenemos intereses ni aspiraciones pol\u00edticas, estamos convencidos de que la Democracia y el sufragio son absurdos, y que un gran n\u00famero de ineptos no han de pensar y resolver mejor que un corto n\u00famero de inteligentes. Estamos viendo la masa agitada siempre por malas pasiones; vemos los clamores de la multitud ahogando la voz de los hombres grandes y heroicos. Desde la que condena a Cristo hasta la que grita a Zola, casi siempre la masa es de instintos <strong>protervos\u2026<\/strong> A pesar de la cultura adquirida, con haber triunfado la Democracia no se puede decir que haya abierto el campo a las energ\u00edas de los fuertes; actualmente al menos no se ve que la Democracia sea comadrona de genios o de hombres virtuosos. Dada la manera de ser comunista de la ense\u00f1anza \u2013y esto es bastante para que todos los esp\u00edritus libres y algo revoltosos sientan antipat\u00edas por ella-; dada esta ense\u00f1anza, un hombre de talento o de car\u00e1cter no tiene m\u00e1s medios que antes de sobresalir; acaso tenga menos que hace doscientos a\u00f1os, porque el af\u00e1n de lucro arrastra hacia las universidades y escuelas especiales, y un turbi\u00f3n de gente obstruye todos los caminos y ahoga con su masa las personalidades m\u00e1s en\u00e9rgicas\u2026\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>La Voluntad<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1939, pag. 191.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>PUENTE<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>UNA PUENTE<\/strong><\/p>\n<p>Del lat\u00edn <em>pons, pontis<\/em>, puente.<\/p>\n<p>Construcci\u00f3n de piedra, ladrillo, madera, hierro, hormig\u00f3n,\u00a0etc. que se construye y forma sobre los r\u00edos, fosos y otros sitios, para poder pasarlos.<\/p>\n<p><em>Puente<\/em> es en castellano sustantivo de g\u00e9nero com\u00fan o ambiguo, es decir, que puede utilizarse como masculino o femenino, sin que por ello cambie su significado. Se suma as\u00ed a otros t\u00e9rminos con el mismo g\u00e9nero como: <em>color, mar, calor, pringue, margen, canal,<\/em> etc.<\/p>\n<p>En el resto de lenguas rom\u00e1nicas, siempre se encuentra con el g\u00e9nero masculino, excepto en gallego y portugu\u00e9s, que adopta el g\u00e9nero femenino (<em>a ponte<\/em>). S\u00f3lo es en castellano que se admite esa dualidad de g\u00e9neros.<\/p>\n<p>En lat\u00edn, tambi\u00e9n se emple\u00f3 solamente en su forma masculina, pero fue el castellano medieval el que alterna desde el principio las dos opciones, y en los textos m\u00e1s antiguos podemos comprobarlo, aunque diptongando la <em>o<\/em> t\u00f3nica, seg\u00fan las normas privativas del castellano, en <em>ue<\/em>.<\/p>\n<p>La l\u00edrica popular tambi\u00e9n mantendr\u00e1 la rigurosa alternancia, no obstante, con cierta preferencia hacia la forma femenina.<\/p>\n<p>El dramaturgo Don Pedro Calder\u00f3n de la Barca (Madrid 1600-1681), escribi\u00f3 una comedia de corte caballeresco, titulada \u201c<em>La puente de Mantible<\/em>\u201d, en la que, empezando por el t\u00edtulo ya podemos ver que emplea el g\u00e9nero femenino en uso. Veamos:<\/p>\n<p>\u201c\u00bfVes ese monstruo terrible<\/p>\n<p>Que del agua nace? \u00bfVes<\/p>\n<p>Ese prodigio? <em>Esa es<\/em><\/p>\n<p><em>La gran puente <\/em>de Mantible.<\/p>\n<p>El edificio eminente<\/p>\n<p>Que, no sin fatiga suma,<\/p>\n<p>Sustenta sobre la espuma<\/p>\n<p>Esa l\u00f3brega corriente<\/p>\n<p>Es, Guar\u00edn, <em>la excelsa puente.<\/em><\/p>\n<p>Y este pi\u00e9lago que veo<\/p>\n<p>Correr tarde, triste y feo<\/p>\n<p>Es, si el ser de cristal pierde,<\/p>\n<p>El r\u00edo del Agua Verde,<\/p>\n<p>Desatado del Leteo,<\/p>\n<p>Pues ese campo profundo,<\/p>\n<p>Que montes cer\u00faleos hace<\/p>\n<p>Con \u00e9l, del infierno nace<\/p>\n<p>Y, dando una vuelta al mundo,<\/p>\n<p>Fatal, l\u00f3brego e inmundo<\/p>\n<p>En el mar de \u00c1frica muere.\u201d<\/p>\n<p>Otra vez es el fascinante Gabriel Mir\u00f3 quien nos embriaga con su vasto conocimiento del l\u00e9xico, y nos conduce a los principios del sustantivo femenino puente. Es en el cap\u00edtulo X de \u201c<em>Del vivir<\/em>\u201d en el que describe un escenario de Parcent, con estas palabras:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>\u201c\u2026 La rambla est\u00e1 seca, blanca y muda. Acabada <strong>la puente<\/strong>, tan gallarda, tan flamante, no faenan braceros; dejaron de quejumbrar en la hondonada los ejes de carretas, de golpear los picos, de coplear los muchachos que acercan piedra, cemento, y amasan en las lechadas de Humeante cal. <\/em>La puente<em> est\u00e1 hecha; el camino, liso, nuevecito, se desliza por la roja tierra. Todo est\u00e1 callado; el sol lo envuelve, y la piedra nueva chispea y brillan las cristalizaciones del yeso.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Azor\u00edn usa la forma femenina de <em>puente<\/em> el su escritura.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>\u201cY despu\u00e9s de una pausa, sonriendo, comenz\u00f3 a declamar con voz recia:\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>\u2014P\u00e1sase a este admirable prodigio de la Naturaleza por dos excelsas pe\u00f1as, torres de su artificio y espantosa arquitectura de su estrecha entrada, cuyos t\u00e9rminos abraza <\/em><strong>una puente<\/strong><em>, por quien se dan las manos, a pesar de un arroyo, que cuando fuera caudaloso r\u00edo, le hicieran del gigantesco nombre los mismos riscos. Supongo que no te habr\u00e1s formado idea del paisaje de la Cartuja. Y \u00e9ste es el hombre que tachaba de anticient\u00edfico a Cervantes.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Memorias Inmemoriales, <\/em>Madrid, Biblioteca Nueva, 1946, pag. 67.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>PUNZ\u00d3<\/strong><\/p>\n<p>Del franc\u00e9s <em>Ponceau<\/em>: amapola silvestre, su color.<\/p>\n<p>Color rojo muy vivo, rojo encendido.<\/p>\n<p>Corominas sugiere que el vocablo deriva de <em>pavo<\/em>, del lat\u00edn <em>pavus<\/em>, pavo real.<\/p>\n<p>Seg\u00fan su an\u00e1lisis, la forma antigua y propiamente castellana era <em>pav\u00f3n,<\/em> con el que se design\u00f3 el color azul oscuro (o verde azulado del pavo real), de ah\u00ed, <em>pavonar<\/em> o <em>empavonar,<\/em> dar color de pav\u00f3n. Al italiano pas\u00f3 como <em>pavonazzo,<\/em> viol\u00e1ceo y en franc\u00e9s <em>ponceau,<\/em> rojo subido, de \u00e9ste \u00faltimo pas\u00f3 al castellano como <em>punz\u00f3,<\/em> tambi\u00e9n utilizado en Cuba y R\u00edo de la Plata.<\/p>\n<p>En el <em>Diccionario Ideol\u00f3gico<\/em> de Julio Casares, podemos encontrar 61 adjetivos referidos al color rojo, entre los que se encuentran dos de origen franc\u00e9s, como <em>punz\u00f3<\/em> y <em>granc\u00e9.<\/em><\/p>\n<p>Para comenzar, ilustremos el vocablo, con este peque\u00f1o poema en forma de nana, nacido de la pluma de Juana Ibarbourou (Fern\u00e1ndez Morales, de soltera) poetisa uruguaya (1892\u20131979):<\/p>\n<p>\u00a1Pajarito chino<br \/>\nde color a\u00f1il!<br \/>\nCanta, que mi ni\u00f1o<br \/>\nse quiere dormir.<\/p>\n<p>\u00a1Pajarito chino<br \/>\nde color\u00a0<em>punz\u00f3!<\/em><br \/>\nCalla, que mi ni\u00f1o<br \/>\nya se durmi\u00f3.<\/p>\n<p>Honor\u00e9 de Balzac nos ilustra el vocablo (aqu\u00ed recogido del original en franc\u00e9s), con este p\u00e1rrafo de su novela \u201c<em>La muchacha de los ojos de oro<\/em>\u201d:<\/p>\n<p><em><strong>&#8220;Ponceau&#8221;<\/strong> fait partie de ces mots que l&#8217;on croit conna\u00eetre et qu&#8217;on ne prend jamais la peine de chercher dans le dictionnaire. J&#8217;aurais jur\u00e9 qu&#8217;il d\u00e9signait une couleur entre le taupe et le vieux rose. Il n&#8217;en est rien. Je vous laisse lire ce texte et deviner \u00e0 quelle nuance il correspond.<\/em><\/p>\n<p><em>La moiti\u00e9 du boudoir o\u00f9 se trouvait Henri d\u00e9crivait une ligne circulaire mollement gracieuse, qui s&#8217;opposait \u00e0 l&#8217;autre partie parfaitement carr\u00e9e, au milieu de laquelle brillait une chemin\u00e9e en marbre blanc et or. Il \u00e9tait entr\u00e9 par une porte lat\u00e9rale que cachait une riche porti\u00e8re en tapisserie, et qui faisait face \u00e0 une fen\u00eatre. Le fer-\u00e0-cheval \u00e9tait orn\u00e9 d&#8217;un v\u00e9ritable divan turc, c&#8217;est-\u00e0-dire un matelas pos\u00e9 par terre, mais un matelas large comme un lit, un divan de cinquante pieds de tour, en cachemire blanc, relev\u00e9 par des bouffettes\u00a0en\u00a0soie noire et <strong>ponceau,<\/strong> dispos\u00e9es en losanges. Le dossier de cet immense lit s&#8217;\u00e9levait de plusieurs pouces au-dessusdes nombreux coussins qui l&#8217;enrichissaient encore par le go\u00fbt de leurs agr\u00e9ments. Ce boudoir \u00e9tait tendu d&#8217;une \u00e9toffe rouge, sur laquelle \u00e9tait pos\u00e9e une mousseline des Indes cannel\u00e9e comme l&#8217;est une colonne corinthienne, par des tuyaux alternativement creux et ronds, arr\u00eat\u00e9s en haut et en bas dans\u00a0une bande d&#8217;\u00e9toffe couleur <strong>ponceau<\/strong> sur laquelle \u00e9taient dessin\u00e9es des arabesques noires. Sous la mousseline,\u00a0le <strong>ponceau<\/strong> devenait rose, couleur amoureuse que r\u00e9p\u00e9taient les rideaux de la fen\u00eatre qui \u00e9taient en mousseline des Indes doubl\u00e9e de taffetas rose, et orn\u00e9s de\u00a0franges ponceau m\u00e9lang\u00e9 de noir.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>DIVISA PUNZ\u00d3<\/strong><\/p>\n<p>La &#8216;<em>Divisa punz\u00f3<\/em>&#8216; fue un vistoso distintivo pol\u00edtico utilizado por los\u00a0federales, impuesta por el caudillo\u00a0Juan Manuel de Rosas\u00a0en el segundo mandato en el\u00a0territorio\u00a0de la\u00a0Provincia de Buenos Aires,\u00a0Argentina. Consist\u00eda en una franja de color rojo.<\/p>\n<p>Su primer uso masivo data del a\u00f1o 1831, cuando fue utilizada en el desfile militar del 17 de marzo por todo el ej\u00e9rcito federal. Entre la poblaci\u00f3n civil, su uso se impuso a partir del Tedeum en la Catedral el 27 de enero de 1832. Su uso se hizo obligatorio a partir del d\u00eda 3 de febrero de 1832, cuando un decreto la hizo obligatorio para todos los empleados civiles y militares.<\/p>\n<p>El primero de los decretos que consagraba oficialmente el uso de la <em>divisa punz\u00f3<\/em> fue promulgado por el Gobernador de Buenos Aires, don Juan Manuel de Rosas. En \u00e9l se estimaba conveniente \u201c<em>consagrar del mismo modo que los colores nacionales el distintivo federal de esta provincia y constituirlo, no en una se\u00f1al de divisi\u00f3n y de odio, sin\u00f3 de fidelidad a la causa del orden y de paz y uni\u00f3n entre sus hijos bajo el sistema federal<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Su uso fue convertido por el Gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, en obligatorio para no ser considerado traidor. El autoritarismo de &#8220;<em>El Restaurador de las Leyes<\/em>&#8221; lleg\u00f3 hasta tal punto que la <em>divisa punz\u00f3<\/em> era obligatoria hasta en la vestimenta en los campus educativos y en el eclesi\u00e1stico. De omitir la divisa, toda persona que no la utilizara ser\u00eda vista como traidor y podr\u00eda ser ejecutado, exiliado o torturado por la \u201c<em>Mazorca o Sociedad Popular Restauradora<\/em>\u201d, organizaci\u00f3n parapolicial liderada por la esposa de Rosas, Encarnaci\u00f3n Ezcurra.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u201cLos labios y las mejillas de la moza son \u2013usando una de las im\u00e1genes de las que gustaba usar a Lope- p\u00e9talos de rosa ca\u00eddos en naterones c\u00e1ndidos. El cuerpo fino y duro se mueve ondulando. Viste la moza una falda de indiana azul celeste con un ribete blanco, y el busto va ce\u00f1ido por un pa\u00f1uelo de fondo <strong>punz\u00f3<\/strong> y ramos tambi\u00e9n blancos. Bajo uno de los pa\u00f1os que cubren las tablas del armario se nota un grueso bulto. Las manos de do\u00f1a In\u00e9s han tropezado con \u00e9l. Pl\u00e1cida se acerca vivamente al armario.\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Do\u00f1a In\u00e9s<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1972, pag. 89.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>PUPILAJES<\/strong><\/p>\n<p>Derivado de <em>pupilo,<\/em> del\u00a0lat\u00edn, \u00a0<em>pupillus.<\/em> Pupilo, menor de edad.<\/p>\n<p>Casa donde se reciben hu\u00e9spedes mediante un precio convenido.<\/p>\n<p>La figura del <em>pupilaje<\/em> en los pasados siglos XVI y XVII est\u00e1 bien presente en nuestros cl\u00e1sicos. Como ilustraci\u00f3n sobre las caracter\u00edsticas del <em>pupilaje<\/em> para estudiantes, durante el siglo XVI en Salamanca, podemos adentrarnos en el estudio que nos presenta el historiador Luis Enrique Rodr\u00edguez-San Pedro Bezares.\u00a0El t\u00edtulo del estudio es: \u201c<em>Pupilajes, gobernaciones y casas de estudiantes en Salamanca (1590-1630)<\/em>\u201d<\/p>\n<p><em>\u201cModalidades de alojamiento: el pupilaje. Definici\u00f3n y car\u00e1cter&#8221;<\/em><\/p>\n<p><em>Desde 1538 la Universidad de Salamanca se preocup\u00f3 de regular minuciosamente un tipo de hospedaje de estudiantes con car\u00e1cter educativo-paternal, en el que a un bachiller se le conf\u00eda la tutela de un cierto n\u00famero de estudiantes que viven en su casa, con los cuales realiza funciones de padre y maestro, responsabiliz\u00e1ndose de sus estudios, crianza, alimentaci\u00f3n, religiosidad, moralidad y costumbres. A trav\u00e9s del examen previo del solicitante de <strong>pupilaje,<\/strong> ciertos minuciosos estatutos y visitas anuales de supervisi\u00f3n, la Universidad realiza un estricto control de este tipo de hospedaje, y por ello de todas las esferas de la vida de sus ocupantes. Administrar, regir, corregir y gobernar ser\u00e1n las funciones asignadas al Pupilero seg\u00fan un modelo del que el propio pupilero debe ser el ejemplo a los ojos de los estudiantes: en el &#8220;Busc\u00f3n&#8221; la funci\u00f3n del bachiller de pupilos aparece definida con todo el peso del verbo &#8220;criar&#8221;.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfEra el \u00e1mbito mon\u00e1stico-intelectual de los <strong>pupilajes<\/strong> el com\u00fan de los estudiantes salmantinos? Pudiera as\u00ed creerse seg\u00fan el t\u00f3pico com\u00fan de considerar el <strong>pupilaje<\/strong> como la forma principal del hospedaje universitario, influida esta opini\u00f3n por el peso de la literatura picaresca de la \u00e9poca. Sin embargo, otra cosa parece deducirse de escudri\u00f1ar los libros de visitas. Seg\u00fan \u00e9stos podemos comprobar que entre 1561 y 1630 el n\u00famero de <strong>pupilajes<\/strong> visitados rara vez pas\u00f3 de 15, oscilando habitualmente en torno a 109.<\/em><\/p>\n<p><em>La exenci\u00f3n de visita a los graduados mayores por Salamanca que tuvieran <strong>pupilaje<\/strong> no parece modificar esencialmente estas cifras, por cuanto dichos grados eran raros y escasos.<\/em><\/p>\n<p><em>Tenemos de ello datos cualitativos en los testimonios literarios, cuando hablando del <strong>pupilaje<\/strong> del licenciado Cabra nos dice Quevedo: &#8220;que ten\u00eda por oficio el criar hijos de caballeros&#8221;<\/em><\/p>\n<p><em>Posiblemente las privilegiadas condiciones del <strong>pupilaje<\/strong> para dedicar tiempo al estudio y desentenderse de preocupaciones materiales incid\u00edan en que muchos padres lo consideraran como una inversi\u00f3n rentable que garantizar\u00eda el mejor provecho de sus hijos, as\u00ed como una tutela m\u00e1s ce\u00f1ida. Esta vez es el Guzm\u00e1n de Alfarache quien nos confirma la suposici\u00f3n, al se\u00f1alar, tras considerar otras, formas de alojamiento posibles, las causas de su elecci\u00f3n de un <strong>pupilaje:<\/strong> &#8220;Con esto estaba libre de todo g\u00e9nero de cuidado. No me lo daba la comida ni el buscarla o proveerla, quedaba libre para s\u00f3lo mi negocio y todo en todo&#8221;<\/em><\/p>\n<p>Veamos ahora un ejemplo en <em>El Quijote<\/em>, concretamente en el cap\u00edtulo XXXII de la segunda parte, titulado: \u201c<em>De la respuesta que dio don Quijote a su reprehensor, con otros graves y graciosos sucesos<\/em>\u201d:<\/p>\n<p><em>\u201c\u00bfNo hay m\u00e1s sino a trochemoche entrarse por las casas ajenas a gobernar sus due\u00f1os, y habi\u00e9ndose criado algunos en la estrecheza de alg\u00fan <strong>pupilaje,<\/strong> sin haber visto m\u00e1s mundo que el que puede contenerse en veinte o treinta leguas de distrito, meterse de rond\u00f3n a dar leyes a la caballer\u00eda y a juzgar de los caballeros andantes? \u00bfPor ventura es asumpto vano o es tiempo mal gastado el que se gasta en vagar por el mundo, no buscando los regalos d\u00e9l, sino las asperezas por donde los buenos suben al asiento de la inmortalidad?\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u201cLas casas de hu\u00e9spedes ten\u00edan su faz especial. No todas las casas pueden ser casas de hu\u00e9spedes. Hab\u00eda cuartos como incrustados unos en otros. Para entrar en uno, hab\u00eda que pasar por dos o tres. El papel de las paredes se desprend\u00eda a veces en grandes fragmentos, y en el pavimento sonaban, al pisarlos, algunos ladrillos sueltos. Pero, \u00bfy nuestra alegr\u00eda? \u00bfY nuestro af\u00e1n de vivir? \u00bfY nuestra despreocupaci\u00f3n? Pag\u00e1bamos ocho reales diarios por cama, desayuno, comida y cena. Hab\u00eda <em>pupilajes<\/em> todav\u00eda m\u00e1s arreglados: las casas de hu\u00e9spedes de seis reales.\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Valencia,<\/em> Madrid, Biblioteca Nueva, 1997, pag. 55.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u201cVamos a ver si escribimos despacito, con sosiego, este cap\u00edtulo. El asunto es muy espa\u00f1ol. He vivido en Madrid en incontables <em>pupilajes.<\/em> Los <em>pupilajes,<\/em> casas de <em>pupilos,<\/em> o casas de hu\u00e9spedes \u2013ahora se llaman todas pensiones- se dividen en las dos categor\u00edas que expresa la f\u00f3rmula abreviada de con y sin, es decir, comiendo en la casa, siendo asistido con los yantares, o sin comer. Y todav\u00eda se puede establecer otra distinci\u00f3n: casas en que se admite un caballero solo, y casas en que se recibe a todos. Los restaurantes, bodegones, figones, y casas de estado son anejo ineludible de los <em>pupilajes<\/em> sin asistencia.\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Madrid, Madrid, Biblioteca Nueva, \u201cObras Selectas\u201d, 1943, pag. 959.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>RASEAR<\/strong><\/p>\n<p>Esta palabra no est\u00e1 registrada en el DRAE, aunque es de uso corriente en el lenguaje deportivo y en alba\u00f1iler\u00eda.<\/p>\n<p>Corominas en su DCECH tampoco la registra. S\u00ed contempla: <em>ras, rasante, rasar, rasero y rasilla<\/em>, y en cada uno de estos vocablos, nos conduce a <em>raer,<\/em> del lat\u00edn <em>radere,<\/em> raspar.<\/p>\n<p>S\u00ed la recoge el diccionario de Mar\u00eda Moliner como: Rasear. En futbol, lanzar el bal\u00f3n de forma que vaya a ras del suelo.<\/p>\n<p>El profesor y fil\u00f3logo Leonardo G\u00f3mez Torrego, en su libro <em>\u201cAspectos gramaticales del lenguaje del futbol en Espa\u00f1a\u201d<\/em>, nos dice:<\/p>\n<p><em>\u201cPara no extenderme m\u00e1s en el comportamiento sint\u00e1ctico (a veces tambi\u00e9n l\u00e9xico) de ciertos verbos en la jerga futbol\u00edstica, s\u00f3lo comento brevemente algunos otros usos peculiares.<\/em><\/p>\n<p><em>Algunos verbos como <strong>rasear<\/strong> (la pelota, el bal\u00f3n) y blocar (el bal\u00f3n, la pelota), no los registra la RAE; en otros como triangular solo se registra su uso en arquitectura, pero nada se dice de su significado ni de su r\u00e9gimen en \u201clos jugadores triangularon bien el bal\u00f3n.\u201d<\/em><\/p>\n<p>En principio, el concepto <em>rasear<\/em>, nos dirige hacia algo que ha de quedar <em>al ras<\/em>, o a un mismo nivel por medio de ser raspado, afeitado, pulido o cepillado.<\/p>\n<p>En el lenguage deportivo, ya hemos visto que es muy usual. En alba\u00f1iler\u00eda es el t\u00e9rmino empleado para preparar una pared de ladrillo, dej\u00e1ndola completamente lisa (<em>al ras<\/em>).<\/p>\n<p>Evidentemente, el autor no ha pensado en ninguno de estos dos significados. Azor\u00edn apunta, en la referencia aportada, una acci\u00f3n que se est\u00e1 produciendo <em>a ras<\/em> del suelo. No obstante, esa acci\u00f3n (<em>rasear<\/em>), est\u00e1 ligada a un ruido, porque \u00e9l dice: \u201c<em>se oye sobre la acera el rasear de una escoba<\/em>\u201d, y esto me lleva a deducir que, en conclusi\u00f3n, Azor\u00edn crea un verbo derivado de una onomatopeya: el sonido de arrastre, de rasgueo, podr\u00edamos decir (<em>ras-ras-ras<\/em>), que hace la palma al ser arrastrada sobre el suelo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u201cYa los pardillos han descendido del tejado hasta el patio. Desde la parra caen r\u00e1pido sobre las losas del piso, y corren a saltitos, comiendo las migajas que Azor\u00edn ha esparcido por la noche. Cacarea a lo lejos un gallo; suena el grito largo de un vendedor; se oye sobre la acera el <em>rasear<\/em> de una escoba. Y la campana vuelve a llamar con golpes menuditos.\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Antonio Azor\u00edn,<\/em> Madrid, Biblioteca Nueva, \u201cObras Selectas\u201d, 1943, pag. 211.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>RATIZOS<\/strong><\/p>\n<p>De <em>rata<\/em>. Voz com\u00fan en todos los romances occidentales con las lenguas germ\u00e1nicas y c\u00e9lticas, de origen incierto, quiz\u00e1 onomatopeya del ruido de la <em>rata<\/em> al roer o al arrastrar objetos a su agujero.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>MONTE RATIZO<\/strong><\/p>\n<p>Perteneciente al monte bajo, en contraposici\u00f3n al monte alto que es la moheda.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino <em>rat-izo<\/em>, est\u00e1 formado por la ra\u00edz de rata, de la onomatopeya <em>RA<\/em>, y el sufijo <em>\u2013izo<\/em>, que indica tendencia, semejanza o pertenencia, tal como ocurre con <em>arrojadizo, cobrizo, rojizo, plomizo<\/em>, etc.<\/p>\n<p>Lo <em>ratizo,<\/em> referido a un terreno austero en vegetaci\u00f3n, bajo y sin atractivo, est\u00e1 relacionado con rata, por la semejanza con algo que se arrastra y por el color del animal.<\/p>\n<p>Veamos un ejemplo extractado de una cr\u00f3nica escrita por el periodista Jos\u00e9 Mar\u00eda Galiana en <em>La Verdad<\/em>, de Murcia:<\/p>\n<p><em>\u201cAl pie de un cabezo rocoso, junto a un par de casas semiderruidas, rodeado de escombros, basura, palmeras <strong>ratizas<\/strong>, y polvorientas, cactus, dos balsas abandonadas y un almendro en flor, \u00fanico signo de belleza en este solar surrealista e incalificable, se encuentra la primitiva fuente termal de los ba\u00f1os de Fortuna y la exedra, construcci\u00f3n al aire libre de planta semicircular con gradas talladas en la roca.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u201cSu situaci\u00f3n es al pie de una monta\u00f1a; el monte est\u00e1 poblado de pinos olorosos y de hierbajos <em>ratizos,<\/em> tales como romero, espliego, eneldo, hinojo; entre estas matas aceradas y obscuras aparecen a trechos las corolas azules o rosadas de las campanillas silvestres, o la corona n\u00edvea, con su bot\u00f3n de oro, que nos muestra la matricaria,\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Las Confesiones de un peque\u00f1o Fil\u00f3sofo<\/em>, Buenos Aires, Espasa Calpe, 1944, pag. 11.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u201cLas mohedas son boscajes espesos de encinas, alcornoques, hayas, casta\u00f1os. En el <em>monte ratizo<\/em> las retamas \u2013con sus flores amarillas-, los enebros, los lentiscos, los romeros, se extienden por los recuestos formando bosquecillos.\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Una hora de Espa\u00f1a<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, \u201cObras Selectas\u201d, 1943, pag. 638.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u201cHe paseado mucho por el campo en mis estadas en San Sebasti\u00e1n. He recorrido tambi\u00e9n la provincia. En un pormenor resumo yo la oposici\u00f3n de los montes levantinos y los vascos: en los levantinos nos podemos sentar y en los vascos hemos de estar en pie. La desnudez de los montes <em>ratizos<\/em> nos ofrece asiento en cualquier lugar.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>Madrid,<\/em> Madrid, Biblioteca Nueva, \u201cObras Selectas\u201d, 1943, pag. 1013.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>REDIVIVAS<\/strong><\/p>\n<p>Del lat\u00edn <em>redivivus<\/em>. Revivido, aparecido, resucitado. Renovado.<\/p>\n<p>En la Edad Media, popularmente se percib\u00eda como compuesto del lat\u00edn <em>vivus,<\/em> vivo, aunque en realidad parece derivar de <em>reduvia,<\/em> piel que muda la culebra.<\/p>\n<p>El<em> Nuevo Diccionario de la Lengua Castellana<\/em>, de Vicente Salv\u00e1, de 1846, nos dice: <em>Redivivo. Adjetivo, po\u00e9tico. Resucitado.<\/em><\/p>\n<p>Veamos este comentario recuperado del &#8220;Diario de Le\u00f3n&#8221; Digital. Se titula \u201cEufemismos y disfemismos\u201d, lo firma el escritor y periodista Jos\u00e9 Luis Gavilanes Laso, quien reflexiona:<\/p>\n<p>\u201c<em>El lenguaje est\u00e1 muy lejos de ser algo neutro e inocente, pues comporta generalmente una carga intencionada positiva o negativa. A quienes nos siguen afectuosamente les gratificamos como \u201ccompa\u00f1eros o camaradas\u201d; en cambio, quienes secundan a nuestros rivales son como integrantes de las SS <strong>redivivas,<\/strong> esto es, \u201csicarios y secuaces.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u201cLa vida es dolorosa y triste. El desolador pesimismo del pueblo griego, el pueblo que creara la tragedia, resurge en nuestros d\u00edas. \u201c\u00a1Qui\u00e9n sabe si la vida no es para nosotros una muerte y la muerte no es una vida!\u201d, exclama Eur\u00edpides. Y Larra, indeciso, irresoluto, esc\u00e9ptico, es la primera encarnaci\u00f3n y la primera v\u00edctima de estas <em>redivivas<\/em> y angustiosas perplejidades. El constante e inexpugnable \u201cmuro\u201d de que F\u00edgaro hablaba, es el misterio eterno de las cosas. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la vida y d\u00f3nde est\u00e1 la muerte?\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><em>La Voluntad<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva, 1939, pag. 199.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column]Finaliza nuestro recopilador la letra P de las palabras azorinianas y comienza la R. Un ensayo sem\u00e1ntico a o largo de la literatura espa\u00f1ola, recabando siempre en Azor\u00edn. La fotograf\u00eda de presentaci\u00f3n, Juniperus Sabina, est\u00e1 tomada del una p\u00e1gina de Gabriel A. Guti\u00e9rrez Tejada.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":16687,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[526,510],"tags":[],"class_list":["post-16666","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-miml-palabras-de-azorin","category-series"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/rastreras.jpeg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-4kO","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16666","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16666"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16666\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16725,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16666\/revisions\/16725"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16687"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16666"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16666"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16666"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}