{"id":16742,"date":"2024-04-21T19:47:22","date_gmt":"2024-04-21T17:47:22","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=16742"},"modified":"2024-04-21T19:47:22","modified_gmt":"2024-04-21T17:47:22","slug":"el-gran-camilo-castelo-branco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/el-gran-camilo-castelo-branco\/","title":{"rendered":"El gran Camilo Castelo Branco"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>La novela <em>Amor de perdici\u00f3n<\/em>, del portugu\u00e9s Castelo Branco, es un trabajo extraordinario. Su lectura entretiene, divierte y conmueve. Tiene un valor contempor\u00e1neo, a pesar de que fue publicada en 1862, y est\u00e1 clasificada dentro del romanticismo luso tard\u00edo.<!--more--><\/p>\n<p><strong>Fernando Bell\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>(Imagen tomada de la p\u00e1gina comumonline)<\/p>\n<p>Camilo Ferreira Botelho Castelo Branco vivi\u00f3 65 agitados a\u00f1os (1825-1890). Hijo natural de una familia de la aristocracia menor portuguesa, fue autor popular, prominente y prol\u00edfico, en 40 a\u00f1os escribi\u00f3 260 obras, entre novelas, ensayos e historia, m\u00e1s innumerables art\u00edculos period\u00edsticos. Se le tiene por uno de los primeros autores portugueses que vivi\u00f3 de la pluma. <a href=\"https:\/\/pt.wikipedia.org\/wiki\/Camilo_Castelo_Branco\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Todo esto y mucho m\u00e1s se encuentra en la p\u00e1gina de Wikipedia portuguesa dedicada a \u00e9l<\/a>, muy recomendable para el lector curioso.<\/p>\n<p>He tenido la fortuna de leer <em>Amor de perdici\u00f3n<\/em> en una traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de autor an\u00f3nimo y contempor\u00e1neo a la publicaci\u00f3n de la novela. Es una traducci\u00f3n encomiable, y con notas reveladoras de c\u00f3mo un traductor espa\u00f1ol ve\u00eda Portugal hace siglo y medio.<\/p>\n<p>Digo que la novela es contempor\u00e1nea por su melodramatismo de pel\u00edcula de serie. Se atribuye a Castelo Branco una debilidad de novela folletinesca francesa, en concreto de Eugenio Su\u00e9, a quien parece que admiraba. Pero esto no es un menoscabo, porque los estilos de cada \u00e9poca traspasan las fronteras, y con frecuencia se mejoran. Gald\u00f3s debe mucho a Zola y a Balzac, y P\u00edo Baroja admite que en su adolescencia ley\u00f3 mucho a Su\u00e9, sin que esto le causara da\u00f1o en su profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Las distribuidoras de contenidos televisivos y los pocos cines que quedan en uso rebosan de series y pel\u00edculas melodram\u00e1ticas, ingrediente eficaz para cautivar la audiencia. El volumen de ficci\u00f3n televisiva es monstruoso, en todos los pa\u00edses, todas las culturas y todas las lenguas. Este fen\u00f3meno es paralelo a la publicaci\u00f3n de folletines en peri\u00f3dicos del siglo XIX y primera mitad del XX.<\/p>\n<p>El objetivo de ambas \u00e9pocas es proporcionar pasto cultural a las masas ociosas, prop\u00f3sito pol\u00edtico obligado para entretenerlas y que piensen poco en su condici\u00f3n, sus circunstancias y las estafas pol\u00edticas y econ\u00f3micas que sufrimos la poblaci\u00f3n. En 1850 no hab\u00eda futbol espect\u00e1culo, quiz\u00e1 porque todav\u00eda no era necesario. Ahora el deporte es un aliviadero de pasiones.<\/p>\n<p>Un hito sociol\u00f3gico del siglo XIX fue la literatura. No hay naci\u00f3n europea ni americana, incluidas las iberoamericanas, que no acumule buenos novelistas. Potentes creadores de ficci\u00f3n tuvieron Rusia, Francia, Alemania, Gran Breta\u00f1a, Italia, y espl\u00e9ndidos novelistas aparecieron en Espa\u00f1a y Portugal. En nuestra memoria educativa los portugueses ocupan poco espacio, y no porque sus logros fueran menores. Las econom\u00edas ib\u00e9ricas eran inferiores a las de la Europa industrial, pero nuestra producci\u00f3n cultural era equiparable.<\/p>\n<p>En la <em>Historia literaria de Portugal<\/em>, de Fidelino de Figueiredo, publicada por Espasa Calpe Argentina en 1949, el a\u00f1o de mi nacimiento, aparecen decenas de autores. Algunos de m\u00e9rito, como los rom\u00e1nticos Alejandro Herculano, un hombre hecho a s\u00ed mismo, y Almeida Garret, personaje de familia ilustrada. Ambos tuvieron cuentas con la justicia por razones pol\u00edticas y literarias; eran rom\u00e1nticos en ejercicio. Distingue el estudioso un estilo de novela hist\u00f3rica, uno pasional (en el que encaja Castelo Branco), uno de novela mar\u00edtima, otro campesina, hay teatro y l\u00edrica. Y a partir de 1870 emerge una nueva est\u00e9tica literaria, con Juan de Deus, poeta y pedagogo de origen humilde y Antero de Quental, tambi\u00e9n poeta y cr\u00edtico y movilizador literario.<\/p>\n<p>Dice Fidelino de Figueiredo que los poetas portugueses de ese tiempo seducidos por V\u00edctor Hugo, Leconte de Lisle y por el satanismo de Baudelaire, se imponen a la decadencia del romanticismo, tornado en trivial confesi\u00f3n\u00a0 de vulgares sentimientos y vulgares ideas, sin emoci\u00f3n po\u00e9tica. \u201cAbandonan el amor y la naturaleza pintoresca, para ir a buscar sus temas al complejo conjunto de la vida, a los problemas sociales y a la historia y la naturaleza filos\u00f3ficamente interpretadas\u201d. Atribuye a Guilhermo de Azevedo (1839-1882) una \u201cpoes\u00eda pol\u00edtica, sat\u00e1nica, materialista sin excluir la groser\u00eda\u201d. Pero entre todos destaca a Guerra Junqueiro, poeta, pol\u00edtico republicano, el m\u00e1s alto representante de la poes\u00eda revolucionaria de su tiempo.<\/p>\n<p>Y sobre los literatos se levanta E\u00e7a de Queir\u00f3s, un novelista equiparable en todos los sentidos a Clar\u00edn y a Gald\u00f3s en Espa\u00f1a, y a Balzac o Zola en Francia. Diplom\u00e1tico, liberal, se dedic\u00f3 a ofrecer a la burgues\u00eda portuguesa retratos realistas cargados de humor. Describ\u00edan a su propia clase, no\u00a0 muy amplia pero s\u00f3lida e ilustrada en los movimientos pol\u00edticos transpirenaicos precedentes.<\/p>\n<p>La Ilustraci\u00f3n y la Revoluci\u00f3n Francesa calaron hondo en toda Europa. La segunda llen\u00f3 el continente de sangre, sobre todo en su patria, y abri\u00f3 las puertas a una burgues\u00eda encantada de verse en papel.<\/p>\n<p>Portugal en el siglo XIX recorre unos caminos hist\u00f3ricos similares a los de\u00a0 otros pa\u00edses europeos, colonialistas expansivos, y nuestros vecinos, como Espa\u00f1a, en su justa medida de imperio decadente. La econom\u00eda del reino se asienta en las exportaciones de las colonias, Brasil, Angola, Mozambique, Cabo Verde, etc, y la costa del \u00cdndico en el subcontinente indio, sembrada de ciudades comerciales de norte a sur. El vino portugu\u00e9s es la mayor exportaci\u00f3n, y su mayor importador es Inglaterra, de quien la econom\u00eda lusa se hace dependiente. La poca industria del pa\u00eds, textil y metal, se duele de las importaciones de productos ingleses, mejores y m\u00e1s baratos, a pesar de los esfuerzos del gobierno por impedirlo con impuestos. Situaci\u00f3n paralela al otro lado del Duero.<\/p>\n<p>Sin embargo, la burgues\u00eda lusa va emergiendo. Es un pa\u00eds volcado en tres continentes, y esto se advierte en su literatura, de glorioso pasado, aunque a partir de mediados del siglo XIX, Brasil adquiere identidad cultural propia. Resulta chocante que mientras Portugal es expulsada de la India, Inglaterra se aposenta en ella, aprovechando las instalaciones centenarias de un imperio debilitado.<\/p>\n<p>E\u00e7a de Queir\u00f3s da cuenta de estas transformaciones en varias de sus novelas. <em>Los Maias<\/em> y <em>La ilustre casa de Ramires<\/em> son un retrato de Portugal, sus gentes, sus frustraciones y sus ilusiones perdidas. Un retrato realizado con un sentido del humor nacional e inteligente.<\/p>\n<p>Puede pensarse que Portugal, igual que Espa\u00f1a, es en aquel momento un pa\u00eds en descomposici\u00f3n, lastrado por la incuria, la desigualdad social, con pol\u00edticos barrigudos y clero incompetente y viceversa. Pero esto es un insultante estereotipo. Un pa\u00eds miserable produce un arte miserable. Y las literaturas decimon\u00f3nicas de ambos pa\u00edses son vitales, de una riqueza comparable a las de m\u00e1s all\u00e1 de los Pirineos.<\/p>\n<p>La diferencia hist\u00f3rica con el\u00a0 nuestro es que la rep\u00fablica que se estableci\u00f3 all\u00ed todav\u00eda perdura. Fue en 1910, despu\u00e9s de medio siglo de l\u00edos pol\u00edticos, como en el resto de Europa. La monarqu\u00eda qued\u00f3 desacreditada por aceptar un ultim\u00e1tum de Inglaterra para que le entregaran sus colonias\u00a0 indias en 1890. Dos asesinatos reales a principios de siglo (consid\u00e9rense que vienen casi a coincidir con el atentado anarquista contra Alfonso XIII) dan al traste con el r\u00e9gimen. En Espa\u00f1a la Primera Rep\u00fablica se descompone en cantones insostenibles. En Portugal, las tensiones centr\u00edfugas son inexistentes, y su rep\u00fablica anduvo dando tumbos hasta los a\u00f1os treinta, cuando Oliveira Salazar, profesor de econom\u00eda en Co\u00edmbra, establece el <em>Estado Novo<\/em> tras un golpe militar.<\/p>\n<p>Volvamos a Camilo Castelo Branco. Es un tipo involucrado en las conspiraciones, los conflictos y las guerras civiles decimon\u00f3nicas en aquel pa\u00eds. Hombre rebelde, acaso por su condici\u00f3n de ileg\u00edtimo, se casa a los 16 a\u00f1os, se separa, empieza a estudiar, practica el periodismo, es amanuense de cargos p\u00fablicos, es decir, se gana la vida por su cuenta; renueva sus amores ef\u00edmeros, empieza a estudiar medicina, tiene una crisis de misticismo y est\u00e1 a punto de entrar en un seminario, rapta a una mujer casada, y terminan ella y \u00e9l en la c\u00e1rcel acusados de adulterio. Son absueltos. En\u00a0 prisi\u00f3n conoce a bandoleros y delincuentes que luego usar\u00e1 en sus novelas. Y tambi\u00e9n en prisi\u00f3n escribe el primer boceto de <em>Amor de perdici\u00f3n<\/em>, con rasgos autobiogr\u00e1ficos.<\/p>\n<p>Se relaciona con los autores se\u00f1eros portugueses. Mantiene la relaci\u00f3n con la ad\u00faltera, con quien terminar\u00e1 cas\u00e1ndose al enviudar, y teniendo prole. En 1885 se le concede el t\u00edtulo de vizconde de Correia Botelho, que correspond\u00eda a su familia paterna.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tipo de novelas pueden esperarse de una persona as\u00ed? Siendo un trabajador infatigable, mucho. No resulta raro que Castelo Branco se quitara la vida al saberse irremediablemente ciego. Actu\u00f3 con frialdad escandinava.<\/p>\n<p><em>Amor de perdici\u00f3n<\/em> viene a ser un compendio de su propia vida, con final infeliz.<\/p>\n<p>El estilo de la novela es fluido, rico, y contiene elementos que podr\u00edan considerarse novedosos para su \u00e9poca. El autor se dice descendiente indirecto del protagonista, y de vez en cuando intercala comentarios dirigidos al lector.<\/p>\n<p>\u201cTeresa [coprotagonista femenina de la novela] adivina que la lealtad tropieza\u00a0 a cada paso en el camino real de la vida, y que los mejores fines se alcanzan por atajos en que no cabe la franqueza y la sinceridad. Estos ardides son raros en la edad inexperta de Teresa; pero la hero\u00edna de una novela casi nunca es vulgar, y \u00e9sta de que hablan mis apuntes no lo era\u201d.<\/p>\n<p>El protagonista masculino, Sim\u00f3n Antonio Botelho, hijo de un magistrado local de Viseu, es un joven perdulario que s\u00fabitamente se enamora de Teresa, hija de un rico hacendado enemigo del padre de Sim\u00f3n. H\u00e9tenos aqu\u00ed con Romeo y Julieta. Castelo Branco se atreve a desafiar a Shakespeare, y sale ileso y reforzado del intento.<\/p>\n<p>La coprotagonista femenina es Mariana, la hija de un herrador, en cuya casa se refugia Sim\u00f3n despu\u00e9s de un incidente con dos criados, muertos al emboscar sin \u00e9xito al joven y al herrador. Mariana, claro est\u00e1, es una muchacha pura, cristalina e ingenua, y se enamora perdidamente del fugitivo herido. Sim\u00f3n se pone a meditar sobre su falta de fondos, aborrecido por el orgulloso padre.<\/p>\n<p>\u201cOcurr\u00edanle ideas de una clase que los novelistas raras veces atribuyen a sus h\u00e9roes. En la novela todas las crisis se explican, menos la crisis innoble de la falta de dinero. Creen los novelistas que es materia baja y plebeya. El estilo se adapta de mala manera a las cosas rastreras. Balzac habla mucho de dinero, pero de dinero por millones. No conozco, en los cincuenta libros que de \u00e9l tengo, uno s\u00f3lo de sus galanes que en el entreacto de su tragedia se ponga a cavilar sobre el modo de arreglar la cantidad necesaria para pagar a su sastre y para verse libre de las redes que el usurero le tiende\u2026 desde donde le asaltan el capital y el inter\u00e9s de ochenta por ciento\u201d.<\/p>\n<p>Esto no es romanticismo, ni de entonces ni del siglo XVII. Esto es realismo, folkl\u00f3rico, melodram\u00e1tico, y un anticipo del estilo que llegar\u00eda a las imprentas casi cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>La iron\u00eda soberbia de Castelo Branco se manifiesta en otro momento de la historia, una subtrama de la que es protagonista el hermano de Sim\u00f3n, Manuel, que se ha escapado a Espa\u00f1a con una mujer casada y, completada la aventura sentimental vuelve a casa. Manuel tambi\u00e9n es estudiante, y encima desertor del ej\u00e9rcito. El padre de los bribones hermanos, el magistrado, consigue arreglar el entuerto, eso s\u00ed, enviando a su hijo al cuartel para que pague su desverg\u00fcenza. Un hidalgo portugu\u00e9s es un hidalgo portugu\u00e9s. A la chica (la se\u00f1ora, esposa de un estudiante de medicina) la devuelve a su tierra, en las Azores. Y dice la mujer al magistrado \u201cY le quedo muy agradecida\u2026 Una desgraciada como yo no pod\u00eda esperar tanta caridad\u201d. A lo que responde el autor en un divertido y largo par\u00e9ntesis:<\/p>\n<p>\u201cPocas horas despu\u00e9s, la esposa del m\u00e9dico\u2026<\/p>\n<p>&#8220;\u2013\u00a1El cual hab\u00eda muerto tal vez de dolor y verg\u00fcenza!, exclama una lectora sensible&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;\u2013No, se\u00f1ora; el estudiante continuaba aquel a\u00f1o frecuentando las aulas de la Universidad; y como ya hab\u00eda adquirido vasta instrucci\u00f3n en la patolog\u00eda se hab\u00eda ahorrado la muerte de la verg\u00fcenza, que es un g\u00e9nero de muerte inventado por el vizconde de Almeida Garret [colega y escritor rom\u00e1ntico de Castelo Branco] en <em>Fray Luis de Sousa<\/em>, y la muerte del dolor, que es otra muerte inventada por los enamorados en las cartas de despecho, y que no sienta bien a los maridos a quienes el siglo ha dotado de ciertos instintos filos\u00f3ficos, pero de la filosof\u00eda griega y romana; porque es sabido que los fil\u00f3sofos de la antig\u00fcedad ofrec\u00edan a sus mujeres a los amigos como un obsequio, cuando ellos, por favor, no se las quitaban&#8221;.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, en una nota a pie de p\u00e1gina, el autor cuenta una an\u00e9cdota que, dice, \u00e9l acaba de presenciar en el despacho de un abogado amigo. Se presenta en el bufete un se\u00f1or que denuncia el abandono de su mujer con un amante y ochocientos mil reis. El abogado le informa de que puede hacer la denuncia en el juzgado. El tipo pregunta si de esa forma recuperar\u00e1 el dinero. El abogado le replica que no lo sabe, pero que acusarlos de adulterio les fastidiar\u00e1 bien. &#8220;Lo que yo quiero es mi dinero&#8221;, insiste el r\u00fastico, y le informa que la mujer le importa un pimiento porque tiene cincuenta a\u00f1os. El letrado le contesta: &#8220;Vu\u00e9lvase usted a su casa y d\u00e9jese de pleitos, que el m\u00e1s desgraciado es \u00e9l&#8221;.<\/p>\n<p>Este chiste es hoy <em>woke<\/em>. \u00a1Lo que cambian los tiempos! Pero el portugu\u00e9s\u00a0 no est\u00e1 jugando con fuego, s\u00f3lo destruye el melodrama de un pu\u00f1etazo.<\/p>\n<p>La suerte de Sim\u00f3n cae en barrena cuando mata de un tiro al primo de su novia y se deja detener. Teresa es recluida por su padre en un convento. Sim\u00f3n es condenado a muerte y trasladado a prisi\u00f3n en espera de la horca. El padre magistrado no mueve un dedo, pero al final es convencido de que intervenga para que el chico pida perd\u00f3n, y solicite el indulto. Sim\u00f3n se niega. Y finalmente es enviado forzado a la India.<\/p>\n<p>La \u00faltima escena es propia de pel\u00edcula muda. Mariana acompa\u00f1a a Sim\u00f3n como un perrillo a su amo. Previamente, el herrero ha sido muerto de un trabucazo en venganza. El herrero es un &#8220;hombre que se afeita&#8221;, un bravo, y no le arredra la muerte, y se sabe maldito por la &#8220;pena negra&#8221;.<\/p>\n<p>Teresa agoniza en el convento de Miragaya, en una de las orillas del Duero en Oporto, exactamente al mismo tiempo que la nave en la que viaja el condenado camino de Goa pasa por delante, y Sim\u00f3n ve desfallecer a su amada (primer plano) tras la reja de una ventaja del convento. No tarda en morir \u00e9l tambi\u00e9n por consunci\u00f3n, y su cad\u00e1ver es arrojado al mar con una piedra de lastre. En ese momento, Mariana se tira al agua y se agarra al cuerpo de su amado y, claro est\u00e1, se ahoga.<\/p>\n<p>No hay g\u00e9nero literario puro. Pero el\u00a0 melodrama deja de serlo en cuanto se mezcla con la iron\u00eda. Hay que ser valiente, haber vivido los envites de la vida, crueles y grotescos, para atreverse a hacer lo que Camilo Castelo Branco escribi\u00f3 en <em>Amor de perdici\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column]La novela Amor de perdici\u00f3n, del portugu\u00e9s Castelo Branco, es un trabajo extraordinario. Su lectura entretiene, divierte y conmueve. 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