{"id":16809,"date":"2024-06-22T18:25:33","date_gmt":"2024-06-22T16:25:33","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=16809"},"modified":"2024-06-22T18:25:33","modified_gmt":"2024-06-22T16:25:33","slug":"baltasar-gracian-un-cura-barroco-sin-pelos-en-la-lengua-el-criticon-3a-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/baltasar-gracian-un-cura-barroco-sin-pelos-en-la-lengua-el-criticon-3a-parte\/","title":{"rendered":"Baltasar Graci\u00e1n, un cura barroco sin pelos en la lengua.  (El Critic\u00f3n, 3\u00aa Parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Le\u00eddo al completo <i>El Critic\u00f3n<\/i> de Graci\u00e1n, una de las grandes novelas del Siglo de Oro de la literatura espa\u00f1ola, se entiende el predicamento que tuvo fuera de Espa\u00f1a, sobre todo entre los fil\u00f3sofos. En esta entrega \u00faltima de la serie vamos a tratar la Tercera Parte, \u201cEn el invierno de la vejez\u201d. Es una obra intensa y extensa sobre la naturaleza del mundo regido por los seres humanos.\u00a0 <!--more--><\/p>\n<p><strong>Fernando Bell\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>(Fotograf\u00eda de presentaci\u00f3n: balcones de la plaza de Espa\u00f1a de Calatayud)<\/p>\n<p>Tiene doce cap\u00edtulos o crisis. Recoge a los protagonistas, Andrenio y Critilo, de la jaula de locos en la que se han metido en el \u00faltimo episodio de la segunda parte, y arranca la narraci\u00f3n al pie de los Alpes, camino de Italia, donde entrar\u00e1n en el territorio de la vejez.<\/p>\n<p>El modelo es el mismo que el de las dos partes anteriores. Los dos peregrinos, acompa\u00f1ados de alguien avisado, atraviesan sucesivos escenarios metaf\u00f3ricos, se adentran en t\u00f3picos pol\u00edticos y morales, y observan la inmensa variedad de hechos y comportamientos de los hombres (mujeres aparecen menos), y se van instruyendo hasta llegar a la Isla de la Inmortalidad.<\/p>\n<p>Es la entrada de \u00e9sta un lugar lleno de edificios y murallas en ruinas (luego veremos por qu\u00e9), que cierran, porque se abren poco, las puertas de la Inmortalidad. Las cuida un portero insobornable, que exige a los candidatos su \u201cpatente\u201d, hoy dir\u00edamos su curr\u00edculum certificado. Se trata del M\u00e9rito.<\/p>\n<p>S\u00f3lo permite el paso a quienes demuestran valerlo, la mayor\u00eda soldados que han adquirido fama en batallas y en asaltos.<\/p>\n<p>Para ilustrar al lector de este cap\u00edtulo en el sistema que utiliza Graci\u00e1n, vamos a anticipar una cita que resume, en la \u00faltima p\u00e1gina, el viaje de los peregrinos. Entregan su patente al portero y<\/p>\n<p>\u201cP\u00fasose [M\u00e9rito, el portero] a examinarla muy de prop\u00f3sito, y comenz\u00f3 a arquear las cejas, haciendo ademanes de admirado. Y cuando la vio calificada con tantas r\u00fabricas de la filosof\u00eda en el gran teatro del universo, de la raz\u00f3n y sus luzes en el valle de las fieras, de la atenci\u00f3n en la entrada del mundo, del propio conocimiento en la anotom\u00eda moral del hombre, de la entereza en el mal paso del salteo, de la circunspecci\u00f3n en la fuente de los enga\u00f1os, de la advertencia en el golfo cortesano, del escarmiento en casa de Falsirena, de la sagacidad en las ferias generales, de la cordura en la reforma universal, de la curiosidad en casa de Salastano, de la generosidad en la c\u00e1rcel del oro, del saber en el museo del discreto, de la singularidad en la pla\u00e7a del vulgo, de la dicha en las gradas de la fortuna, de la solidez en el yermo de Hipocrinda&#8230;\u201d y otras tantas escenas que se han ido sucediendo en las tres partes, y de las que hemos dado cuenta en los cap\u00edtulos anteriores, certificados sus m\u00e9ritos, \u201cles franque\u00f3 de par en par el arco de los triunfos a la mansi\u00f3n de la Eternidad\u201d, all\u00ed a donde llega s\u00f3lo el que \u201ctome el rumbo de la virtud insigne, del valor heroico\u201d, para alcanzar el teatro de la fama, el trono de la estimaci\u00f3n y el cetro de la inmortalidad.<\/p>\n<p>Llegar aqu\u00ed les ha costado inn\u00fameros errores a Andrenio (que los ha pagado) y sacrificios a Critilo.<\/p>\n<p>Esta tercera parte en la Vejez es la compleci\u00f3n del retrato iniciado en las anteriores, la juventud y la madurez, a base de met\u00e1foras y figuras del lenguaje. Tantas que constituyen un diccionario muy apropiado para la formaci\u00f3n de ret\u00f3ricos. En resumen, un compendio sociol\u00f3gico y psicol\u00f3gico del siglo XVII en Europa, mucho m\u00e1s entretenido que media docena de vol\u00famenes de ensayos acad\u00e9micos.<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><b>La filosof\u00eda cr\u00edtica de Graci\u00e1n<\/b><\/p>\n<p>Se dirige Graci\u00e1n \u201cal que leyere\u201d en el comienzo, y confiesa \u201cque hubiera sido mayor acierto el no emprender esta obra\u201d. En esto se advierten los sinsabores que le cost\u00f3. Esta \u00faltima parte, quedarse a pan y agua durante unos d\u00edas, castigado por su compa\u00f1\u00eda, la de Jes\u00fas. Pero el tozudo aragon\u00e9s se empe\u00f1a en acabarla, es decir, no se deja amilanar por nadie.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n advierte al que leyere que ha dejado anchos m\u00e1rgenes en el texto impreso para que quien lo desee escriba comentarios. Es una l\u00e1stima que esta costumbre se haya perdido. Yo tengo mi ejemplar (casi sin m\u00e1rgenes) repleto de inscripciones, y las l\u00edneas con subrayados en cada p\u00e1gina.<\/p>\n<p>De nuevo recurro a uno de los estudiosos de Graci\u00e1n, Gustavo Bueno, en su ensayo \u201cLa filosof\u00eda cr\u00edtica de Graci\u00e1n\u201d, ofrecido como lecci\u00f3n de clausura del congreso \u201cEn el 400 aniversario de Baltasar Graci\u00e1n\u201d, Oviedo, 24 de noviembre de 200.<\/p>\n<p><i> El proyecto de Graci\u00e1n puede definirse como un proyecto de cr\u00edtica universal de los t\u00f3picos o lugares comunes sobre el hombre vigentes en su \u00e9poca [&#8230; ] los t\u00f3picos o lugares comunes de su \u00e9poca, que van a ser sometidos a cr\u00edtica, no son costumbres lugare\u00f1as o prejuicios aldeanos, sino los t\u00f3picos o lugares comunes del Mundo, del Imperio (de un Imperio que arrastra con \u00e9l \u00aba toda la Historia\u00bb, a la antigua \u2013griega y romana\u2013 y a la moderna). Y por ello, la cr\u00edtica universal, no puede interpretarse, sin m\u00e1s, como la cr\u00edtica de un moralista \u00abque fustiga las corrupciones de su \u00e9poca\u00bb, sino la cr\u00edtica o discernimiento de las complejidades del mundo, para lo cual necesita asumir una perspectiva de alg\u00fan modo hist\u00f3rico universal. <\/i><\/p>\n<p><i> <\/i>Bueno distingue en su ensayo diversos \u201cgrados\u201d o par\u00e1metros de criticismo. Compara a Graci\u00e1n con otros te\u00f3logos del cristianismo, como Santo Tom\u00e1s o Francisco Su\u00e1rez, que someten a la religi\u00f3n a una critica filos\u00f3fica \u201cen\u00e9rgica\u201d. Lo dice para negar que la filosof\u00eda cr\u00edtica haya sido practicada por primera vez por Kant.<\/p>\n<p>Los procedimientos cr\u00edticos del jesuita se oponen al escolasticismo y al racionalismo cartesiano (que tiene mucho de escol\u00e1stico, asegura). Frente al silogismo, emplea \u201cel arte del tropo\u201d y \u201cla agudeza y arte de ingenio\u201d, t\u00edtulo de su tratado m\u00e1s completo.<\/p>\n<p><i>Y<\/i> <i>esto de dos modos principales, a saber, el modo que podr\u00edamos llamar de la <\/i>personalizaci\u00f3n<i> (consistente en presentar los discursos a trav\u00e9s de los sujetos que los pronuncian, generalmente frente a otros sujetos) y el modo que llamaremos de la <\/i>personificaci\u00f3n<i> (hip\u00f3stasis o prosopopeya) consistente en hacer que determinadas ideas abstractas se comporten ante otras como si fueran personas.<\/i><\/p>\n<p><i> <\/i>No ejecuta Graci\u00e1n una novedad filos\u00f3fica, porque Pat\u00f3n us\u00f3 en alguno de sus discursos esa personalizaci\u00f3n. De hecho, Critilo y Andrenio viajan figuradamente, en modo teor\u00e9tico, como hizo viajar Plat\u00f3n a algunos de sus personajes.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n dedica Bueno gran espacio a las correspondencias entre la cr\u00edtica de Graci\u00e1n y las realizadas desde la filosof\u00eda.<\/p>\n<p><i>Las primeras \u00abcorrespondencias\u00bb que consideramos necesario establecer son las que puedan mediar entre las materias tratadas en <\/i>El Critic\u00f3n<i> y las materias tratadas en las obras de filosof\u00eda \u00absistem\u00e1tica\u00bb y, ante todo, las de las obras coet\u00e1neas, como puedan serlo los tres tratados de filosof\u00eda especial que desde Francisco Bacon (que recog\u00eda por lo dem\u00e1s, tradiciones precedentes, incluida la <\/i>Summa Teol\u00f3gica<i> de Santo Tom\u00e1s) se denominar\u00edan durante alg\u00fan tiempo <\/i>De Homine, De Natura y De Numine.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n hay correspondencia entre el valor teol\u00f3gico del aragon\u00e9s y las teolog\u00edas desarrolladas en su \u00e9poca y anteriores.<\/p>\n<p>En cuanto al pesimismo de Graci\u00e1n,<\/p>\n<p><i>Sin embargo, si contraponemos la filosof\u00eda cortesana de Graci\u00e1n al nihilismo de Molinos \u2013para quien el mundo y el hombre realmente existentes son inmundicia o, dir\u00edamos por nuestra parte, basura\u2013 la interpretaci\u00f3n pesimista de Graci\u00e1n parece que ha de ser en\u00e9rgicamente corregida. <\/i>El Critic\u00f3n<i> no nos ofrecer\u00eda tanto una visi\u00f3n pesimista de la vida humana cuando una visi\u00f3n cr\u00edtica de aquella tradici\u00f3n optimista que iba a encontrar, ya en 1666 (por cierto el a\u00f1o del incendio de Londres), pocos a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de la tercera parte de <\/i>El Critic\u00f3n<i> (1657), su expresi\u00f3n m\u00e1s radical y desaforada en el optimismo metaf\u00edsico de Leibniz .<\/i><\/p>\n<p>Y por \u00faltimo, un aspecto clave en <i>El Critic\u00f3n<\/i>, su distanciamiento de la visi\u00f3n can\u00f3nica, dogm\u00e1tica, del cristianismo, evidente en las referencias \u00fanicas al gran Hacedor o Hacedor universal, sin otras propiedades religiosas.<\/p>\n<p><i>\u00bfQuiso llegar Graci\u00e1n en <\/i><i><b>El critic\u00f3n<\/b><\/i><i> a ofrecer una \u00abcr\u00edtica a toda revelaci\u00f3n\u00bb, en la l\u00ednea de Espinosa, ofreciendo una visi\u00f3n de los hombres como si ellos estuvieran movidos \u00fanicamente por causas naturales, y no sobrenaturales? Por nuestra parte, nos atrevemos a responder afirmativamente, sin por ello entrometernos en un juicio relativo a las creencias subjetivas del propio Graci\u00e1n, a sus juicios sobre la influencia que la Gracia sobrenatural pudo tener, a trav\u00e9s de la teolog\u00eda dogm\u00e1tica, en el \u00abdiscurso de la vida\u00bb; y sobre todo habr\u00eda que tener en cuenta hasta qu\u00e9 punto la incorporaci\u00f3n de los dogmas aparentemente m\u00e1s irracionales del catolicismo por la teolog\u00eda dogm\u00e1tica y por la filosof\u00eda a que ella abri\u00f3 camino ofrec\u00edan un concepto de Naturaleza mucho m\u00e1s amplio que el de Naturaleza mec\u00e1nica cartesiana, un concepto de Naturaleza que estaba mucho m\u00e1s cerca de Newton (del Newton que concibe al espacio como \u00absensorio de Dios\u00bb).<\/i><\/p>\n<p align=\"CENTER\"><i><b>Achaques de la vejez<\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"LEFT\"><i><b> <\/b><\/i>Graci\u00e1n tuvo que<i> <\/i>enfrentarse a su orden, que ten\u00eda en la obediencia militar su sentido del <i>orden<\/i> eclesial. Pero ni la Inquisici\u00f3n ni sus valedores togados le molestaron lo m\u00e1s m\u00ednimo. Y esto desmonta la fantas\u00eda \u201cnacional-cat\u00f3lica\u201d aplicada a todo tiempo espa\u00f1ol esgrimida por los negrolegendarios.<\/p>\n<p>En los Alpes se topan Critilo y Andrenio con Jano, el de las dos caras, que \u201ctra\u00eda el rostro hacia ellos y caminaba al contrario\u201d. Explica que es la \u00fanica forma de vivir, con dos caras, preparado para cualquier contingencia. Aqu\u00ed menciona, seg\u00fan el autor de las notas, al Conde Duque de Olivares, recientemente fallecido, por primera vez. Lo hace tambi\u00e9n despu\u00e9s, y dej\u00e1ndolo bastante mal.<\/p>\n<p>Se encuentran en su recorrido, similar al de las dos partes anteriores, a todo tipo de personas y personajes. Los despiadados verdugos de Vejecia, \u201cespiones de la muerte\u201d, porque los que llegan all\u00ed suelen fingir que ni son viejos ni est\u00e1n a punto de irse al otro mundo.<\/p>\n<p>Un caso c\u00f3mico es el de un anciano, muy atildado que llega sin criado, algo fuera de uso en un rico. Enseguida se descubre que el mozo ha huido aterrorizado, porque al desvestir al viejo \u00e9ste le fue entregando su peluca (\u201cy qued\u00f3se en calavera\u201d), su dentadura, (\u201cdexando un p\u00e1ramo la boca\u201d), se arranca un ojo y se lo da para que lo pusiese sobre una mesa (\u201cdonde estaba la mitad del tal amo\u201d); le pide que le quita la bota, y le saca la pierna entera.<\/p>\n<p>Otro recomienda \u201cSi quieres vivir mucho y sano, hazte viejo temprano; esto es, vive a la italiana\u201d. Esto me recuerda a la jubilaci\u00f3n anticipada, que parece que los italianos sab\u00edan aplicarse.<\/p>\n<p>En determinado momento, Critilo y Andrenio se separan. El primero es introducido por la puerta de los honores, el segundo por la de los horrores. Algo ver\u00eda en ellos el portero. El pobre Andrenio se topa con una vieja \u201cprototipo de monstruos, espectro de fantasmas, idea de trasgos\u201d. Y a continuaci\u00f3n dedica un largo p\u00e1rrafo Graci\u00e1n a los peores achaques de la vejez.<\/p>\n<p>Mientras tanto, a Critilo, que hab\u00eda pasado por la puerta de los honores se encuentra a claros varones y a una venerable matrona de semblante sereno. En aquel momento \u201cest\u00e1 honrando a un grande personage, tan cargado de espaldas como de prudencia\u201d. Se trata del rey Felipe Segundo, un Atlante pol\u00edtico para los espa\u00f1oles del siglo XVII, que ven en \u00e9l lo que en realidad fue. La mujer es Vejecia, que tambi\u00e9n tiene dos caras, una para los buenos y otra para los viciosos.<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><b>Ensayos minuciosos de poco valor<\/b><\/p>\n<p>He recurrido a ensayos colgados en la Red sobre Graci\u00e1n para entenderle mejor. Y me he encontrado con un aluvi\u00f3n de palabras que a m\u00ed no me han dicho casi nada. El ensayo acad\u00e9mico se dispersa en minucias minuciosas. Por ejemplo, se enaltece el estilo \u201cretorcido\u201d del aragon\u00e9s, la palabra sobrecargada de sentidos y valores, su recurso al s\u00edmbolo, su objetivo exclusivo en los lectores de formaci\u00f3n elevada, la agudeza, la sutileza, el ingenio, su menosprecio del vulgo.<\/p>\n<p>La riqueza de t\u00e9rminos y el lenguaje refinado es una delicia. Pero no todo el lenguaje es refinado. Encaja t\u00e9rminos que se me antojan populares: gater\u00eda, matach\u00edn, farante, sabandij\u00f3n, puchonero, despique, perdig\u00f3n, redemazo, etc. En otras palabras, Graci\u00e1n escribe para los que est\u00e1n acostumbrados a leer, del mismo modo que Cervantes escribe para los que est\u00e1n acostumbrados a escuchar, a que les lean en voz alta.<\/p>\n<p>En ocasiones se me ha ocurrido comparar <i>El Critic\u00f3n<\/i> con los buenos columnistas del presente, los que repasan la actualidad pol\u00edtica y social con agudo \u00e1nimo cr\u00edtico. A veces los textos son reiterativos, pero brutales, aplastantes. Y emplea recursos de novelista; lleva a sus viajeros a un punto en el que parecen condenados a despe\u00f1arse, pero les rescata. A m\u00ed esto no me parece literatura \u201crefinada\u201d y simb\u00f3lica, sino el estilo de quien procura mantener la atenci\u00f3n del lector, un lector culto, desde luego, pero al fin y al cabo hijo de su tiempo y de sus circunstancias. Al final de cada cap\u00edtulo deja al lector en suspenso literalmente. \u201cQuien quisiere saber qu\u00e9 monstruo, qu\u00e9 espantoso fuesse aquel feo hijo de una tan hermosa madre, y d\u00f3nde fueron a parar nuestros asustados peregrinos, trate de seguirlos hasta la otra crisi.\u201d<\/p>\n<p>Consid\u00e9rese esta reflexi\u00f3n, en que tratan de la rueda de la vida y del tiempo, que vuelve una y otra vez a los mismos defectos porque los olvida. Pregunta Andrenio a un Cortesano: \u201c\u00bfno se les podr\u00eda tomar el pulso a las mudan\u00e7as y el tino a la vicisitud de la rueda para prevenir los remedios a los venideros males y saberlos desviar?\u201d La respuesta es: \u201cYa se podr\u00eda, pero como fenecieron aquellos que entonces viv\u00edan y suceden otros de nuevo sin recuerdo de los da\u00f1os, sin experiencia de los inconvenientes, no queda lugar al escarmiento. Vinieron unos noveleros, amigos de mudan\u00e7as peligrosas, que no probaron de las calamidades de la guerra, atropellaron con la rica y abundante paz, y despu\u00e9s murieron suspirando por ella.\u201d<\/p>\n<p>El siglo XVII europeo est\u00e1 lleno de guerras, de ajustes y desajustes. El reino de Espa\u00f1a pierde el Rosell\u00f3n en beneficio de Francia. Inglaterra corta la cabeza a un rey y se convierte durante un tiempo en rep\u00fablica de fan\u00e1ticos. La paz de Westfalia es un punto de no retorno para muchos equilibrios convertidos en desequilibrios. \u201cSiempre va todo empeorando\u201d, dice alguien.<\/p>\n<p>Y en relaci\u00f3n con el lenguaje culterano, v\u00e9ase este apunte: \u201cHasta en el hablar hay su novedad, pues el lenguaje de hoy ha doscientos a\u00f1os parece algarab\u00eda. Y si no leed essos fueros de Arag\u00f3n, esas <i>Partidas<\/i> de Castilla, que ya no hay quien las entienda.\u201d<\/p>\n<p>\u00bfSe empe\u00f1aba Graci\u00e1n en ser un escritor oscuro? No lo dir\u00eda yo, pero un escritor culto, s\u00ed. Me ha parecido a medida que avanzaba en esta parte tercera que el estilo del aragon\u00e9s se hac\u00eda fluido, con un prop\u00f3sito de ser entendido que, en la primer parte y menos en la segunda, es de un barroquismo doloroso, pero de efectos salut\u00edferos en quienes quieren instruirse leyendo, y no s\u00f3lo pasar un buen rato.<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><b>El palacio de la Alegr\u00eda et\u00edlica<\/b><\/p>\n<p>Una de las recurrencias de <i>El Critic\u00f3n<\/i> es la comparaci\u00f3n de los caracteres \u201cnacionales\u201d de la Europa de su tiempo. Una y otra vez Graci\u00e1n hace un repaso cr\u00edtico al continente, con escasa menci\u00f3n de las Indias.<\/p>\n<p>La segunda Crisi la dedica al \u201cestanco de los vicios.\u201d Un estanco es el compartimento de un recinto, incomunicado con otros compartimentos; una expendedur\u00eda de tabaco y sellos; y tambi\u00e9n un dep\u00f3sito o archivo. Creo que esta \u00faltima acepci\u00f3n encaja en la intenci\u00f3n de su uso por Graci\u00e1n. El estanco de los vicios est\u00e1 dedicado a la bebida alcoh\u00f3lica, y es un archivo de ejemplos.<\/p>\n<p>Da paso a un pregonero que dicta consejos y prohibiciones para los ancianos y los que llegan a serlo. Enuncia obligaciones y privilegios<\/p>\n<p>Una viejecita atiende a Critilo de una forma amable, y a Andrenio con mayor dureza. Luego topan con \u201cun sabandij\u00f3n de los de cada esquina\u201d y con un charlat\u00e1n sin mesura. Dice Graci\u00e1n que puede ser andaluz por lo locuaz, valenciano por lo f\u00e1cil (quiz\u00e1 quiere decir ligero, descomprometido), y <i>chichiliano<\/i> (siciliano) por lo <i>chacharai, <\/i>porque los italianos no hablan, chacharean para quien no est\u00e1 acostumbrado a su lengua<i>.<\/i> Les conduce al palacio de la Alegr\u00eda, que no es otro que una inmensa bodega con toda clase de licores. El vino, dice, es el Jord\u00e1n de los viejos. Andrenio, impaciente por beber, se tira de bruces a un estanque de licores, y all\u00ed se queda. Delante de ese palacio hay una multitud de viejos sedientos. Despu\u00e9s recorren otras zahurdas ahumadas, estancias donde se da rienda suelta a la bebida. Es curioso la colecci\u00f3n de aforismos que exaltan \u201cla medicina universal\u201d del vino. <i>Tras las peras, vino bebas<\/i>, <i>el arroz, el pez y el tocino, nacen en el agua y mueren en el vino,<\/i> y bastantes m\u00e1s.<\/p>\n<p>Otra apreciaci\u00f3n singular se basa en el supuesto o en el t\u00f3pico de que el espa\u00f1ol bebe poco vino, en relaci\u00f3n con franceses, alemanes e ingleses. Gracias a eso, dice Graci\u00e1n Espa\u00f1a se ha mantenido libre de herej\u00edas, estimuladas por el alcohol.<\/p>\n<p>Una gorda pellejuda, contradicci\u00f3n suprema, empieza a lanzar eructos, reg\u00fceldos, y con cada uno expulsa un monstruo de la tripa, que aterra a todo var\u00f3n cuerdo. \u201cSali\u00f3 de los primeros la Hereg\u00eda, monstruo primog\u00e9nito de la borrachera, confundiendo los reinos y las ciudades, rep\u00fablicas y monarqu\u00edas, causando desobediencias a sus verdaderos se\u00f1ores\u201d. Puede parecer un estereotipo de la \u00e9poca, pero descubre una verdad contundente. En Alemania cat\u00f3licos y protestantes de diferentes cofrad\u00edas llevaban un siglo enredados en conflictos, en Inglaterra, la nueva iglesia se impon\u00eda a sangre y fuego, y en Francia los hugonotes eran masacrados y ellos masacraban a cat\u00f3licos. En Espa\u00f1a el \u00fanico conflicto doloroso fue la separaci\u00f3n de Portugal, y la sangrienta revuelta de los catalanes, que dur\u00f3 un decenio.<\/p>\n<p>La crisi tercera, la \u201cVerdad de parto\u201d, se inicia con esta declaraci\u00f3n: \u201cEnferm\u00f3 el hombre de achaque de s\u00ed mismo; despert\u00f3sele una fiebre maligna de concupiscencias, adelant\u00e1ndosele cada d\u00eda los crecimientos de sus desordenadas pasiones; sobrev\u00ednole un agudo dolor de agravios y sentimientos.\u201d Si esto es culteranismo, ni al m\u00e1s ignorante se le escapar\u00eda el sentido. A continuaci\u00f3n se\u00f1ala el autor la reacci\u00f3n de unos y de otros, seg\u00fan sean sus naturalezas y sus clase social. \u201cLos vicios no sanan sino matan, y las virtudes remedian\u201d, dice Critilo. Pero peor que la \u201cVinolencia\u201d es la Quimera, peste del siglo y necedad de la moda, fen\u00f3menos perennes<\/p>\n<p>Critilo hace un discurso de una actualidad sobrecogedora. Intento resumirlo. La define como monstruo cortesano, todo embuste, mentira, enga\u00f1o, enredo, invenciones y quimeras. Se encuentra entre \u201clos aduladores falsos, desvergonzados, lisonjeros, que todo lo alaban y todo lo mienten.\u201d Les pide que se vaya con los \u201cdesdichados arbitristas, inventores de felicidades agenas&#8230; todo embeleco, devaneo de cabe\u00e7a, necedad y quimera.\u201d Y a\u00f1ade, \u201cvete a unos caprichosos pol\u00edticos, amigos de peligrosas novedades, inventores de sutilezas mal fundadas, trastorn\u00e1ndolo todo, no s\u00f3lo no adquiriendo de nuevo ni conservando de viejo, pero perdiendo cuanto hay, dando al traste con un mundo, y a\u00fan con dos, todo perdici\u00f3n y quimera.\u201d<\/p>\n<p>Le acompa\u00f1a en esta escena un hombre llamado Acertador. Y Critilo se desahoga con \u00e9l lamentando la p\u00e9rdida de Andrenio, esclavo del vino. Llegan a un cenagal de los vicios, donde encuentran al perdido, le llaman, y \u00e9l responde \u201c\u00a1Dejadme, que estoy so\u00f1ando cosas grandes!\u201d Y a continuaci\u00f3n hace un l\u00facido discurso de sus visiones alcoh\u00f3licas. El mundo no es redondo, todo va a la larga (despacio), la tierra no es firme, el cieno es cielo, todo en el mundo es aire y se lo lleva el viento, el sol no es solo ni la luna es una, los luceros si estrellas y el norte no gu\u00eda, las flores son delirios y los lirios espiran, los derechos andan tuertos y los tuertos a las claras, la verg\u00fcenza es corrimiento, y los buenos no hacen llorar sino re\u00edr, el tiempo hecho cuartos y el d\u00eda enhoramalas (en-horas-malas) los relojes quitan dando y de los buenos d\u00edas se hacen los malos a\u00f1os. Y as\u00ed sigue el infeliz l\u00facido se\u00f1alando lo trocado que anda todo, que los buenos valen poco y los muy buenos para nada, etc.<\/p>\n<p>El Acertador le pone una serpiente en la botella de vino, y le hacer reaccionar. Dice el autor que Andrenio no para de decir dislates, cuando es todo o contrario; es evidente que pone en la voz de un loco, las verdades dolorosas,<\/p>\n<p>El Acertador es una suerte de adivino, que se\u00f1ala el fondo real de las personas, sobre todo el oscuro. Y vuelve con los estereotipos \u201cnacionales\u201d: \u201cDe un desvanecido, ingl\u00e9s; de un desmala\u00e7ado [flojo], alem\u00e1n; de un sencillo, vizca\u00edno; de un altivo, castellano; de un cuitado, gallego; de un b\u00e1rbaro, catal\u00e1n; de muy poca cosa, valenciano; de un alborotado alborotador, mallorqu\u00edn; de un desdichado, sardo; de un to\u00e7udo, aragon\u00e9s; de un cr\u00e9dulo, franc\u00e9s; de un encantado, danao (dan\u00e9s); y as\u00ed de todos los otros. No s\u00f3lo la naci\u00f3n, pero el estado y el empleo adevinaba.\u201d<\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n c\u00f3mo hace tres siglos los t\u00f3picos nacionales y regionales ya ten\u00edan vigencia, incluso la misma de lo t\u00f3picos de hoy.<\/p>\n<p>Se los lleva luego a Italia, donde se supone que est\u00e1 \u201cla m\u00e1s c\u00e9lebre provincia de Europa\u201d, pa\u00eds de personados, enmascarados, falsos. Como viene a cuento, el Acertador pregunta a los peregrinos qu\u00e9 les ha parecido Alemania, aunque no consta en el libro que estuvieran en ella. Y hacen una somera descripci\u00f3n con mucho acierto. Hay dos Alemanias, la Alta y la Baja, y es tierra \u201cque todo produce y engendra [fuerza Graci\u00e1n la identidad de Germania con germinar], siendo fecunda madre de vivientes y de v\u00edveres, y de todo cuanto se puede imaginar para la vida humana .\u201d Esto lo dice Andrenio, y Critilo rectifica: \u201cmucho de extensi\u00f3n y nada de intenci\u00f3n, mucha cantidad y poca calidad\u201d Y Andrenio justifica: \u201c\u00a1Eh!, que no es una provincia sola, sino muchas que hacen una. Cada potentado es un rey y cada ciudad una corte.\u201d<\/p>\n<p>Resulta chocante la paradoja del ayer con la actualidad. Es notable c\u00f3mo a la destrucci\u00f3n de un imperio, el espa\u00f1ol, se sigue la formaci\u00f3n de uno nuevo, y luego otro, y peque\u00f1os imperios. Encadenados entre s\u00ed en la evoluci\u00f3n de la Historia. La lectura de obras sustanciosas como <i>El Critic\u00f3n<\/i>, nos permiten descubrir los aparentes caprichos de la historia.<\/p>\n<p>Andrenio, protogerman\u00f3filo, insiste en destacar la abundancia y la opulencia de Alemania en agricultura y ganader\u00eda, la base entonces de la riqueza de las naciones. Y el ponderado Critilio, que parece adivinar lo que nosotros ya conocemos insiste: \u201cMas en eso hallo yo su destruici\u00f3n, y que su misma abundancia la arruina, pues no hace otro que ministrar le\u00f1a al fuego de sus continuas guerras y numerosos ex\u00e9rcitos: lo que no pueden otras provincias, especialmente Espa\u00f1a, que no sufre ancas.\u201d Espa\u00f1a no sufre que la dominen, esa es la idea que se ten\u00eda entonces. Recordemos una vez m\u00e1s que Espa\u00f1a no tuvo apenas conflictos violentos interiores entre 1500 y 1640, y despu\u00e9s casi ninguno hasta la guerra de la Independencia. Esto debi\u00f3 de tener consecuencias en la psicolog\u00eda nacional, si es que eso existe.<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><b>La Verdad, \u201cestrecha religi\u00f3n\u201d<\/b><\/p>\n<p>Se encuentran luego un tropel de gente que huye atropell\u00e1ndose, de nuevo una escena reiterada en <i>El Critic\u00f3n<\/i>, por necesidades del argumento. Descubren que vienen huyendo del reino de la Verdad, donde los peregrinos y el Acertador se dirigen. Uno de los desbandados les advierte que la Verdad est\u00e1 de parto, \u201csi agora con una verdad s\u00f3lo no hay quien viva, ni hay hombres que la puedan tolerar, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 si da en parir otras verdades, y \u00e9stas otras, y todas paren?\u201d Y apunta Graci\u00e1n que no es asunto raro esta huida, porque pasa en Italia, donde se teme m\u00e1s una verdad que una bala. Y se pregunta, si no se oy\u00f3 jam\u00e1s verdad en corte, \u00bfc\u00f3mo puede la verdad tener corte?<\/p>\n<p>Pero la tiene, y en ella no cabe la mentira ni la lisonja ni el favor. Por eso Andrenio se revuelve y asegura que no le interesa ese lugar (\u201cestrecha religi\u00f3n\u201d, dice), porque donde no hay embustes no hay corte.<\/p>\n<p>El Acertador cuenta que una vez expulsada la verdad del mundo, la realidad era ca\u00f3tica, y los hombres reclamaron su vuelta. Se estableci\u00f3 un premio para quien expresara la primera verdad. Nadie se atreve. As\u00ed que deciden fabricar un mejunje para atenuar el amargo sabor de la verdad, con mucho az\u00facar y otros materiales necesarios, y lo dieron a beber a pr\u00edncipes, que la rehusaron, a los sabios, que se excusaron diciendo que \u201cten\u00edan harto con la te\u00f3rica, que no quer\u00edan la pl\u00e1tica [la pr\u00e1ctica], en especulaci\u00f3n, no en execuci\u00f3n.\u201d. S\u00f3lo los ni\u00f1os y los locos beben la p\u00f3cima endulzada.<\/p>\n<p>Es el caso que llegan a la corte, y observan c\u00f3mo los que entran se \u201ccalafatean\u201d, se tupen las orejas, porque en la boca la verdad es muy dulce, pero en los o\u00eddos muy amarga. Entran con los o\u00eddos destapados, y Andrenio, cada vez que ve un ni\u00f1o se pone a temblar. Dice Graci\u00e1n que ah\u00ed hallaron hombres sin artificio, mujeres sin enredo y gente sin tramoya. Y cuando est\u00e1n a punto de entrar en el palacio, otra espantada de gente les detiene: \u201c\u00bfA huir todo el mundo , que ha parido ya la Verdad el hijo feo, el odioso, el abominable! \u00a1Que viene, que vuela, que llega!\u201d<\/p>\n<p>El humor de Graci\u00e1n es espa\u00f1ol\u00edsimo. A m\u00ed me recuerda al que se hizo en el cine espa\u00f1ol de hace decenios, y que ya ha desaparecido, supongo que gracias al concepto de lo pol\u00edticamente correcto impuesto por los acad\u00e9micos del cine.<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><b>La especie de los <i>alterutrum<\/i><\/b><\/p>\n<p>En la crisi cuarta, \u201cEl mundo descifrado\u201d, les sirve de gu\u00eda, es preciso, un Descifrador. En el mundo todo est\u00e1 cifrado, as\u00ed que conviene tener un amigo descifrador. Por ejemplo, el primog\u00e9nito de la Verdad es el Odio, ella le engendra concebido por otros, y le pare con dolor ajeno. Es un argumento filos\u00f3fico y contundente. No es invisible la Verdad, se encuentra a la vista de todos, pero muy pocos la reconocen. El cifrado del mundo consiste en que \u201cdonde pensar\u00e9is que hay sustancia, todo es circunstancia, y lo que parece m\u00e1s s\u00f3lido es m\u00e1s hueco, y lo hueco, vac\u00edo\u201d.<\/p>\n<p>Un argumento de calado, la cumbre de las met\u00e1foras y de las paradojas es que la mayor\u00eda de los que parecen hombres no son sino <i>dipthongos<\/i>. \u00bfY qu\u00e9 es un <i>dipthongo?<\/i><\/p>\n<p><i> \u201c<\/i>Un dipthongo es un hombre con voz de muger y una muger que habla como hombre; dopthongo es un marido con melindres y una muger con cal\u00e7ones; dipthongo es un ni\u00f1o de setenta a\u00f1os y uno sin camisa crugiendo seda; dipthongo es un franc\u00e9s inserto en espa\u00f1ol, que es la peor mezcla de cuantas hay\u201d, y para acabar de ganarse a toda la grey LGTBI indica luego el Desdifrador que \u201cH\u00e9rcules con clava no es sino con rueca, que son muchos los dipthongos afeminados\u201d. Y tambi\u00e9n que \u201cconversar con un necio no es otro que estar toda una tarde sacando pajas de una albarda\u201d. Las calles de las ciudades de hoy deber\u00edan estar llenas de paja.<\/p>\n<p>Entre los numerosos ejemplos de desciframientos cabe destacar este referido a los intelectuales de entonces. Le preguntan de qu\u00e9 sirven, \u201cDe embara\u00e7ar, estos son una cierta cifra que llaman <i>\u00e7anc\u00f3n<\/i>, y es dezir que no se ha de medir uno por la zancas, no por cierto, sino por la testa; que de ordinario lo que ech\u00f3 en estos la naturaleza en gambas [piernas], les quit\u00f3 de cerbelo, lo que les sobra en cuerpo les haze falta en gambas\u201d.<\/p>\n<p>Otra es la especie de los <i>alterutrum, <\/i>es decir los que parecen lo contrario de lo que son.<\/p>\n<p>Enseguida pasan a otro escenario, una gran plaza, emporio c\u00e9lebre de la apariencia y teatro ostentoso de la ostentaci\u00f3n. En este punto se encuentra una menci\u00f3n acusatoria a Felipe II, a quien ha puesto varias veces en la cima del valor, significativa paradoja, aunque ignoro su sentido. Primero da una mano de tortas a otros reyes famosos de Espa\u00f1a y Portugal (obs\u00e9rvese la recurrencia en <i>El Critic\u00f3n<\/i> de Portugal, que fue integrante del reino de Espa\u00f1a hasta que dej\u00f3 de serlo oficialmente en 1668, veintiocho a\u00f1os antes en la realidad). \u201cDezir que el perseguir los propios hijos, y hacerles guerra y encarcelarles y quitarles la vida que fue obligaci\u00f3n y no passi\u00f3n: resp\u00f3ndaseles que por m\u00e1s que lo quieran dorar con capa de justicia, siempre ser\u00e1n yerros\u201d. Es evidente que se refiere al pr\u00edncipe Carlos, a quien su padre Felipe encarcel\u00f3 por desequilibrado, seg\u00fan se cuenta.<\/p>\n<p>No se le escapa ni una al observador y cr\u00edtico Graci\u00e1n. Es una l\u00e1stima que se conozca tan poco de su vida, porque servir\u00eda para comprender las razones de su sarcasmo. Por el c\u00e9lebre emporio de apariencia pasan el charlat\u00e1n, el embustero, el bachiller en busca de sentencias publicitarias (dir\u00edamos hoy), y hasta el catedr\u00e1tico posmoderno capaz de confundir con un torrente de necedades a un consistorio que paga conferencias incomprensibles.<\/p>\n<p>El charlat\u00e1n les anuncia que detr\u00e1s de cierta cortina hay un fabuloso gigante, y en correrla aparece un enano. \u201cEstaban todos at\u00f3nitos y pregunt\u00e1banse con los ojos: Se\u00f1ores \u00bfqu\u00e9 tiene este de gigante?, \u00bfqu\u00e9 le veis de h\u00e9roe? Mas ya la runfla [multitud] de los lisonjeros comenz\u00f3 a voz en grito a dezir&#8230;\u201d Y se puede imaginar las bobadas que les pone en la boca Graci\u00e1n a los lisonjeros, sobre quienes llueven doblones de oro, los periodistas de anta\u00f1o.<\/p>\n<p>Por fin acaban frente a un espejo, que s\u00f3lo refleja a los grandes hombres, a las mujeres bellas, y que a los que carecen de virtudes no los ense\u00f1a. Como es natural cada uno ve su imagen, y destaca las maravillas que no posee. \u201cY con que todos sab\u00edan que no sab\u00edan, y cre\u00edan que no ve\u00edan ni dez\u00edan verdad, ninguno ossaba declararse por no ser el primero a romper el yelo. Todos agraviaban la verdad y ayudaban al triunfo de la mentira\u201d.<\/p>\n<p>Es en ese momento cuando Critilo desenmascara al Descifrador, que comienza a echar humo espeso por la boca, encendido en el est\u00f3mago, lleno de paja, y deja el claro hemisferio lleno de confusi\u00f3n. Hecho lo cual defiende con soberbia (y veracidad): \u201cde aqu\u00ed a doscientos a\u00f1os tan cre\u00eddo ser\u00e9 yo como ellos [se entiende que los que hablan con verdad]. Por lo menos causar\u00e9 raz\u00f3n de dudar o pondr\u00e9 la verdad en disputa, que desta suerte se confunden las materias\u201d.<\/p>\n<p>Esto ha sucedido en el mundo siempre, pero desde que se impuso la libre interpretaci\u00f3n sobre el dogma, la opini\u00f3n sobre el conocimiento, la confusi\u00f3n se ha ido por las nubes. No, la ciencia no tiene nada que ver con enredar la ignorancia o la mala voluntad con la verdad y la veracidad. Intente usted, lector, alzar la voz en un estadio de f\u00fatbol repleto hasta la bandera; por muy cient\u00edficamente correcto que sea lo que pretende comunicar, su voz quedar\u00e1 aplastada; y no porque le prohiban hablar, sino porque cincuenta mil gargantas silencian a una o incluso a cien.<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><b>El Desenga\u00f1o, hijo de la Verdad <\/b><\/p>\n<p>Avanzan nuestros h\u00e9roes a toda m\u00e1quina hacia el final de su recorrido. Primero se acercan a \u201cun palacio sin puertas\u201d. Advierte el jesuita rebelde que una de las mayores monstruosidades de la existencia es \u201cel estar el Enga\u00f1o en la entrada del mundo y el Desenga\u00f1o en la salida\u201d. Ser\u00eda m\u00e1s justo al rev\u00e9s. De modo que el mundo va al rev\u00e9s. Desaparecido el mal\u00e9volo Descifrador en su propio humo, surge otro ser que matiza su desenga\u00f1o: \u201cno hab\u00e9is de preguntar qui\u00e9n ass\u00ed lo orden\u00f3, sino qui\u00e9n lo ha desordenado\u201d. Es decir, los propios seres humanos. Adem\u00e1s, el Desenga\u00f1o no llega en la vejez, est\u00e1 presente en todos los momentos de la vida, s\u00f3lo que nadie lo ve o pocos quieren verlo. El Desenga\u00f1o es el hijo de la Verdad.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hace Critilo unas reflexiones sentidas, lamentando que todo lo que m\u00e1s importa no se conoce cuando se tiene, ni se estima cuando se goza: la verdad, la virtud, la dicha, la sabidur\u00eda, la paz y al final el desenga\u00f1o. A continuaci\u00f3n es Andrenio el que lanza suspiros que a mi parecer Graci\u00e1n utiliza como burla de aquellos que pusieron inconvenientes a la publicaci\u00f3n de <em>El Critic\u00f3n<\/em>, en especial su propia orden. \u201c\u00a1Eh, que ya nos enfadaba y ten\u00eda muy hartos de tanta verdad a las claras&#8230; Podr\u00eda ser hijo de la Verdad, mas a m\u00ed me pareci\u00f3 padrastro de la vida. \u00a1Qu\u00e9 enfado tan continuo, qu\u00e9 cosa tan pesada su desenga\u00f1o cada d\u00eda, aquello de desayunarse con un desenga\u00f1o a secas!\u201d<\/p>\n<p>El nuevo interlocutor de la pareja de peregrinos les pone ejemplos de los enga\u00f1os que ensalzan lo que no es. \u201cTal es la tiran\u00eda de la afectada fama, la violencia de dar a entender todo lo contrario de lo que las cosas son. De suerte que hoy todo est\u00e1 en opini\u00f3n y seg\u00fan c\u00f3mo se toman las cosas!\u201d.<\/p>\n<p>Cuidado, que no est\u00e1 criticando la fama, a la que se llegar\u00e1 al final de la novela, sino la afectada fama, la falsa.<\/p>\n<p>Y si hab\u00eda alguna duda sobre el optimismo cr\u00edtico de Graci\u00e1n, he aqu\u00ed una prueba en favor del aragon\u00e9s. \u201cCada d\u00eda se van adelantando las materias y sutilizando las formas\u201d. Y Critilo le corrige, \u201ctodos convienen que todo ha llegado a lo sumo y que est\u00e1 en su mayor pujan\u00e7a, tan adelantadas todas las cosas de naturaleza y arte, que no se pueden mejorar\u201d. Esto suena al mejor de loa mundos de Leibniz y su teor\u00eda de la armon\u00eda preestablecida, que tardar\u00e1 todav\u00eda medio siglo en dar a conocer. Recuerdo la cita de Gustavo Bueno del principio del cap\u00edtulo:<\/p>\n<p>El Critic\u00f3n<i> no nos ofrecer\u00eda tanto una visi\u00f3n pesimista de la vida humana cuando una visi\u00f3n cr\u00edtica de aquella tradici\u00f3n optimista que iba a encontrar, ya en 1666 (por cierto el a\u00f1o del incendio de Londres), pocos a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de la tercera parte de <\/i>El Critic\u00f3n<i> (1657), su expresi\u00f3n m\u00e1s radical y desaforada en el optimismo metaf\u00edsico de Leibniz.<\/i><\/p>\n<p><i> <\/i>Enmienda Graci\u00e1n al poco fino Critilo<i>: \u201c<\/i>Eng\u00e1\u00f1ase de medio a medio quien tal dize [que se ha llegado a la perfecci\u00f3n], cuando todo lo que discurrieron los antiguos es ni\u00f1er\u00eda respeto de lo que se piensa hoy, y mucho m\u00e1s ser\u00e1 ma\u00f1ana. Nada es cuanto se ha dicho con lo que queda por decir, y creedme, que todo cuento hay escrito en todas las artes y ciencias, no ha sido m\u00e1s que sacar una gota de agua del oc\u00e9ano del saber\u201d.<\/p>\n<p><i> <\/i>Quien esto dice es el Veedor, el Zahor\u00ed, otra figura aleg\u00f3rica ingeniosamente aplicada. Un tipo que puede ver la sustancia de las cosas de una ojeada, no s\u00f3lo los accidentes y las apariencias. Una individuo de la estirpe de Superm\u00e1n, que ve a las personas por dentro. Pero si todo lo ve, todo lo calla, la discreci\u00f3n hecha materia.<\/p>\n<p>En estas llegan a un edificio sin puertas ni ventanas, del que sale (misteriosamente) un monstruo mezcla de hombre y de caballo, coge el centauro a Andrenio de los pelos y se lo monta en los lomos, y se pone a volar de ac\u00e1 para all\u00e1. El edificio resulta ser \u201cel palacio de Caco y de sus secuaces, que ya no habitan en cuevas\u201d. El Veedor se dispone a entrar con Critilo en el palacio, para pasmo del peregrino. \u201c\u00bfNunca has o\u00eddo preguntar a algunos simples: &#8216;Se\u00f1ores, \u00bfc\u00f3mo entr\u00f3 aquel en palacio, c\u00f3mo consigui\u00f3 el puesto y el empleo, con qu\u00e9 m\u00e9ritos, con qu\u00e9 servicios?\u201d El Veedor le induce a colarse en el palacio sin puertas por las rendijas de los entremetidos. Y dentro escuchan voces y conversaciones pero no ven a nadie.<\/p>\n<p>Recorren el vac\u00edo palacio lleno de voces, hay comedores repletos de vianda tra\u00edda por el aire por simples manos que sujetan bandejas. Se trata de festines de los ladrones m\u00e1s avispados, tanto que ni se les ve. Devoran como leones y tragan cono avestruces de plata (dinero). Y advierten \u201clos raros modos por donde ven\u00edan los sobornos, los varios caminos por do llegaban los cohechos\u201d. Tambi\u00e9n hallan libros y libelos que pasan de mano en mano sin saberse el original, \u201cy hab\u00eda autor que, despu\u00e9s de muchos a\u00f1os enterrado, compon\u00eda libros y con harto ingenio, cuando no hab\u00eda ya ni memoria d\u00e9l\u201d. La vieja existencia del plagio, otra forma de robo. Y termina el cap\u00edtulo con una referencia desconcertante para m\u00ed, lego en la f\u00edsica. Una afirmaci\u00f3n en boca de un estoico: \u201cQue no hab\u00eda verdaderos colores en los objetos, que el verde no es verde ni el colorado es colorado, sino que todo consiste en las diferentes disposiciones de las superficies y en la luz que las ba\u00f1a.\u201d Con permiso de los expertos y doctores, a m\u00ed esto me suena a longitudes de onda y a f\u00edsica cu\u00e1ntica.<\/p>\n<p>Pero el descubrimiento de Graci\u00e1n no es sino otra alegor\u00eda: \u201cLos m\u00e1s en el mundo son tintoreros y dan el color que les est\u00e1 bien al negocio, a la haza\u00f1a, a la empresa y al suceso\u201d.<\/p>\n<p>Andrenio sigue sin aparecer, aunque le escuchan gorjear, porque es otro de los invisibles. Y se ha de esperar a la siguiente crisi para recobrarle en cuerpo y alma.<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><b>El camino de en medio<\/b><\/p>\n<p><i> <\/i>Es la sexta y se titula \u201cEl saber reinando\u201d.<\/p>\n<p>\u201cNo hay maestro que no pueda ser disc\u00edpulo, no hay belleza que no pueda ser vencida: el mismo sol reconoce a un escarabajo la ventaja del vivir\u201d. Si yo fuera hombre ilustrado, poseedor de un castillo donde toda necesidad me fuera servida, dedicar\u00eda un semana a analizar la sutileza de esta sentencia formidable. Pero este resumen se me va haciendo largo, de modo que debo de abreviar.<\/p>\n<p>En la alborada del d\u00eda siguiente, el castillo sin puertas ni ventanas se desvaneci\u00f3: \u201cen amaneciendo la luz del desenga\u00f1o, anocheci\u00f3 todo artificio\u201d.<\/p>\n<p>Los habitantes del castillo hecho aire se enfurecen porque el Veedor les ha dejado sin cobijo, y arremeten contra \u00e9l. Pero se escapa volando, en compa\u00f1\u00eda de Critilio y Andrenio, que se ha librado de su encantamiento. Llegan enseguida a una encrucijada de la que parten dos caminos, por el de la derecha se arrastran serpientes, por el de la izquierda vuelan palomas. Pero cuidado, que esto es enga\u00f1oso, no es que en el siglo XVII ya se hubiera levantado el edificio de las ideolog\u00edas.<\/p>\n<p>Como ha solido ocurrir hasta ahora, a Andrenio le encandilas las sinceras palomas, a Critilo le atrae el camino de las serpientes, s\u00edmbolo de sagacidad y prudencia. De nuevo departen uno del otro.<\/p>\n<p>Critilo va acompa\u00f1ado de otro voluntario, el Narigudo (se supone que los narigudos son sagaces) con quien conversa, es decir, con quienes Graci\u00e1n construye sus neoplat\u00f3nicos di\u00e1logos. Se van encontrando con met\u00e1foras de la prudencia, el Marrajo (el cauto, el astuto, dif\u00edcil de enga\u00f1ar, nos informa el anotador), un mellizo suyo el Bobico (no hay explicaci\u00f3n en las notas), el Dropo y el Za\u00edno, que son cautelosos pero traidores. Narigudo le cuenta f\u00e1bulas oportunas, en una de las cuales aparece Calatayud, donde no hay necio alguno.<\/p>\n<p>Andrenio, por su parte, siguiendo a las palomas va a parar al pa\u00eds de los buenos hombres, gente toda amigable, pero que vale poco, porque no saben enga\u00f1ar, ni porf\u00edan ni se maltratan. Una de las figuras es Buena Miel, comido de moscas, Fulano de Mazap\u00e1n, que cada uno le da un pellizco o el can\u00f3nigo Blandura, que todo lo hace bueno. Ven a Dexado, a Pachorra&#8230;<\/p>\n<p>Un viejo les dice que en el pasado hab\u00eda m\u00e1s gente y mejores. \u201cAhora todo est\u00e1 maleado, todo mudado, hasta los climas, y seg\u00fan van las cosas, dentro de pocos a\u00f1os ser\u00e1 Alemania otra Italia, y Valladolid otra C\u00f3rdoba\u201d. \u00bfAnticipaba tambi\u00e9n Graci\u00e1n el cambio clim\u00e1tico?<\/p>\n<p>Telep\u00e1ticamente se ponen de acuerdo Andrenio y Critilo y se re\u00fanen en el camino del medio, que es el del Saber prudente y que conduce a su corte. Les acompa\u00f1a un tipo con cien sesos, el Sesudo: castellano en lo sustancial, aragon\u00e9s en lo cuerdo, portugu\u00e9s en lo juicioso, y todo espa\u00f1ol en ser hombre de mucha sustancia.\u201d \u00bfY quedar\u00e1 quien insista en que los espa\u00f1oles de aquel siglo y posteriores eran cavern\u00edcolas?<\/p>\n<p>Llegan a una espaciosa plaza donde est\u00e1n las oficinas del juicio y las tiendas del entendimiento. All\u00ed bullen los ingenios, reyes, pr\u00edncipes, generales, doctores, un repaso a las glorias de Espa\u00f1a y Portugal, todav\u00eda Espa\u00f1a en la mente de muchos ilustrados y aldeanos de la \u00e9poca. Tambi\u00e9n hay \u201ch\u00e9roes modernos\u201d, a quienes no conviene nombrar porque creen que se les celebra y se ponen ufanos.<\/p>\n<p>Suenan trompetas y atabales y se anuncia otro bando, \u201cuna cr\u00edtica reforma de los comunes refranes\u201d, llamados tambi\u00e9n los \u201cEvangelios peque\u00f1os\u201d. \u00bfEstar\u00e1 haciendo escarnio Graci\u00e1n de Lutero y sus evangelistas? Siguen siete paginas de refranes enmendados, otro dep\u00f3sito para monologuistas sin ideas.<\/p>\n<p>El destino del cap\u00edtulo es la oficina mayor, donde se refina el seso y se afirma la sind\u00e9resis (capacidad natural para juzgar rectamente).<\/p>\n<p>Y entramos en la crisi s\u00e9ptima, donde encontramos a \u201cla hija sin padre en los desvanes del mundo\u201d. Comienza con una serie de propuestas para mejorar la anatom\u00eda (moral) del ser humano: una ventanilla en el pecho, ojos en las manos, candados en la boca, una chimenea en la cabeza para que exhale los humos del cerebro, en especial en la vejez. Se encaminan los dos peregrinos a Roma en compa\u00f1\u00eda del Var\u00f3n de muchos sesos, o Sesudo, que asegura: \u201cPor una de cuatro cosas llega un hombre a saber mucho, por haber vivido muchos a\u00f1os, o por haber caminado muchas tierras, o por haber le\u00eddo muchos y buenos libros, que es m\u00e1s f\u00e1cil, o por haber conversado con amigos sabios y discretos, que es m\u00e1s gustoso\u201d. Recu\u00e9rdese que en el siglo XVII el que quer\u00eda conocer tierras y ten\u00eda pocos cuartos ten\u00eda que caminar por necesidad miles de kil\u00f3metros; y le daba tiempo de conocer todo tipo de gente y acumular experiencia.<\/p>\n<p>En medio del camino real ven a dos bravos guerreros batallando. Por m\u00e1s que se descalabran no les sale una gota de sangre. La raz\u00f3n, uno de los hombres es del g\u00e9nero de los insensibles, y el otro de los fant\u00e1sticos, que tienen el cuerpo a\u00e9reo. Consiguen separarlos y los guerreros explican que se pelean por ellos, por Critilo y Andrenio; el que gane se los llevar\u00e1 a su reino. Protestan los peregrinos de que les arrebaten su libre voluntad, y preguntan cual es el destino de cada uno. El primero les lleva a lo m\u00e1s alto del mundo, a la esfera del lucimiento, donde ser\u00e1n inmortales. El segundo les dirige al deseado sosiego, a la quietud y al descanso.<\/p>\n<p>Nueva discrepancia entre Critilo, que desea la honra y la fama, y Andrenio, que la paz y la tranquilidad. Se pasan el d\u00eda entero discutiendo, asistido cada uno por el guerrero Vano y por el guerrero Poltr\u00f3n. Por fin se rinde Andrenio y acepta ir por el camino de la honra. Lo primero que ven es un empinado monte. En su cima hay un edificio con setecientas chimeneas, referencia a la casa de las Siete Chimeneas, hoy ministerio de Cultura, en Madrid. De las chimeneas sale humo, alegor\u00eda de la vanidad, que sirve a los afectados de moneda de cambio, hoy dir\u00edamos de criptomoneda. Cuando ascienden escuchan grandes ruidos en el palacio, provocado por quienes lo habitan, porque hacer ruido es manifestarse. La vocer\u00eda es ensordecedora, y el gu\u00eda explica que se celebra una chanza; una especie de competici\u00f3n de c\u00f3micos, hoy tan com\u00fan en los teatros y en la televisi\u00f3n. Sigue la ristra de alegor\u00edas Graci\u00e1n al descubrir Andrenio que el magn\u00edfico castillo no tiene cimientos, carece de fundamentos. \u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 su due\u00f1o?<\/p>\n<p>En este caso una due\u00f1a, la Hija sin padres, la Soberbia. All\u00ed todo est\u00e1 vac\u00edo de importancia y lleno de impertinencia. Hay muchos grandes escudos de armas a las puertas, pero dentro no hay un real.<\/p>\n<p>Pasan a otra estancia muy ostentosa, con sitiales, doseles, tronos y troneras. Encuentran a una hembra sin t\u00edtulo ni realidad que se hace servir de rodillas, y el paje va cay\u00e9ndose, y con \u00e9l el servicio que trae. Las personas hablan hueco y entonado, y se conoce el caso de que \u201cun cierto gran se\u00f1or hizo junta de f\u00edsicos [m\u00e9dicos] para ver si podr\u00edan darle modo de hablar por el cogote, para distinguirse del pueblo, que eso de hablar por la boca era una cosa com\u00fan y vulgar\u201d. Las personas se hacen ceremonia exagerada, \u201cmetiendo en ella grandes metaf\u00edsicas.\u201d<\/p>\n<p>De esta escena de gran comicidad pasan al desv\u00e1n de la Ciencia, donde el sarcasmo de Graci\u00e1n se desborda: \u201cToparon aqu\u00ed raras sabandijas del aire, los preciados de discretos, los bachilleres del est\u00f3mago, los doctos legos, los conceptistas, las cultas resabidas, los miceros [letrados], los sabihondos y dotorcetes. Pero a todos ellos ganaban en tercio y quinto de desvanecimiento los puros gram\u00e1ticos, gente de brava satisfacci\u00f3n; y ass\u00ed dez\u00eda uno que \u00e9l bastaba a inmortalizar los hombres con su estilo y hacer emes con su pluma [magestad, maestro, y maric\u00f3n, sugiere el anotador]; dez\u00eda ser el clar\u00edn de la Fama, cuando todos le llamaban el cencerro del orbe\u201d.<\/p>\n<p>Abundan aqu\u00ed los que se adornan y ufanan de lo que no poseen.<\/p>\n<p>\u201cDesta suerte est\u00e1n todo el d\u00eda diziendo mal del siglo presente, que no s\u00e9 c\u00f3mo los sufre. Nadie les parece que sabe sino ellos. A todos los dem\u00e1s tienen por mo\u00e7os y por muchachos, aunque lleguen a los cuarenta, y mientras ellos viven, nunca llegan los otros a ser hombre.\u201d<\/p>\n<p>Al final de la crisi llegan a una gran puerta con dos columnas gigantes. Les impiden el paso, pero los peregrinos ruegan y suplican con impertinente curiosidad, y al abrirse la ostentosa puerta les acometen torbellinos, tempestades de vanidad, avenidas de humo y de fantas\u00edas.<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><b>La cueva de la Nada<\/b><\/p>\n<p>Se trata de la cueva de la Nada, de la que da cuenta en la crisi octava.<\/p>\n<p>Nuestro mundo podr\u00eda ser mucho mejor, si estuviera hecho de otra manera con los mismos materiales. Esta propuesta de fil\u00f3sofo de sal\u00f3n, que en aquel momento eran los arbitristas, con ideas a mogoll\u00f3n para beneficio del declinante imperio, es el inicio de este cap\u00edtulo. La respuesta a c\u00f3mo habr\u00eda de ser es: todo al contrario que ahora, todo al rev\u00e9s. En pocas palabras, un para\u00edso: \u201cfuera siempre una primavera alegre y regozijada, no duraran solos quince d\u00edas las rosas, ni solos dos meses las flores, cantaran todo el a\u00f1o las ruise\u00f1ores, y fuera continuo el regalo de las guindas. Era la opini\u00f3n de sabios de entendimiento novelero, amigos de mudar las cosas cuadradas en redondas.<\/p>\n<p>Para otros, lo m\u00e1s adecuado era quitar \u201cla variedad y con ella la hermosura y el gusto, destruyendo de todo punto el orden y concierto de los tiempos, de los a\u00f1os, los d\u00edas y las horas, la conservaci\u00f3n de las plantas, la saz\u00f3n de los frutos, el sossiego de las noches&#8230;\u201d<\/p>\n<p>Un comentario llamativo hace Graci\u00e1n, que no estoy en condiciones de interpretar por falta de informaci\u00f3n, pero que al anotador Santos Alonso no le interesa un \u00e1pice o lo finge, porque no dice ni una palabra.\u00a0Se trata del Sol. \u201cPero a todos estos desconciertos, \u00bfqu\u00e9 hab\u00eda de hacer el sol, inmoble y apoltronado en el centro del mundo, contra toda su natural inclinaci\u00f3n y obligaci\u00f3n, que a fuer de vigilante pr\u00edncipe pide moverse sin parar, dando una y otra vuelta por toda su luzida monarqu\u00eda? \u00a1He!, que no es tratable eso. Mu\u00e9vase el sol y camine, amanezca en unas partes y esc\u00f3ndase en otras&#8230; passe y passee de la una India a la otra.\u201d<\/p>\n<p>Est\u00e1 tratando de dos hechos decisivos en la \u00e9poca. Uno, el evidente e incontestable: que el imperio espa\u00f1ol sigue siendo el \u00fanico en el que no se pone jam\u00e1s el sol, desde las dos costas del Pac\u00edfico a ambas costas del Atl\u00e1ntico; esto es algo que a bastantes espa\u00f1oles de hoy parece molestarles, y lo borran de su \u201cmemoria hist\u00f3rica\u201d.<\/p>\n<p>Y el segundo hecho explosivo en aquella \u00e9poca es el movimiento del sol. Galileo, fallecido a\u00f1os antes de la publicaci\u00f3n de \u201cEl Critic\u00f3n\u201d, hab\u00eda demostrado con estudios experimentales y emp\u00edricos, y observaciones astron\u00f3micas con el telescopio, que la teor\u00eda copernicana del heliocentrismo era correcta. El siglo XVII, tormentoso y tumultuoso en guerras y en fronteras, es el escenario de la gran revoluci\u00f3n cient\u00edfica de Occidente.<\/p>\n<p>Todas las personas cultas y doctas eran conscientes de los provocativos avances de la ciencia, hasta entonces ajena a la experimentaci\u00f3n, y fiel a las Escrituras y a Arist\u00f3teles. Es obvio que Graci\u00e1n sab\u00eda de lo que se burlaba. Pero mi pregunta es, \u00bfse burlaba de Galileo o se burlaba de quienes le persegu\u00edan? Es el caso que termina su p\u00e1rrafo en defensa de la inmovilidad del sol con esta sentencia: \u201csi el ocio donde quiera es culpable vicio, en el pr\u00edncipe de los astros ser\u00eda intolerable monstruosidad.\u201d<\/p>\n<p>La duda no es capricho, porque esta discusi\u00f3n la mantienen los dos acompa\u00f1antes de Critilo y Andrenio, el Honroso y el Ocioso.<\/p>\n<p>Entra Graci\u00e1n en un estropeado berenjenal. Habla del desv\u00e1n de Portugal que, ya lo hemos dicho antes, cuando escribe esto el jesuita, sigue perteneciendo a Espa\u00f1a nominalmente, aunque ya se hab\u00eda separado por la fuerza. Para el autor Portugal es una de las mejores partes de Espa\u00f1a, la \u201ccoronilla\u201d de Europa.<\/p>\n<p>Sale del berenjenal y se mete en el pa\u00eds de los acomodados, de los comodones, \u201cun ameno y alegre prado, centro de delicias, esencia del buen tiempo\u201d. Se toman todos el viaje muy despacio. Atraviesan estancias de mucho recreo, silenciosas porque nadie mete ruido, con carrozas elegantes que llevan a personajes desconocidos. Dan con un tipo gord\u00edsimo que da lecciones sobre las reglas de la comodidad y escuela del vivir. Discursea en italiano. Pide que sus consejos le sean pagados en \u201ctrentines\u201d catalanes, pero le dicen que no hay, porque se los han llevado todos los franceses, que acaban de quedarse con el Rosell\u00f3n, hoy renombrado Catalu\u00f1a Nord por bastantes doctos tontos.<\/p>\n<p>Este Gord\u00edsimo ser\u00eda hoy un Buda, que predica la contenci\u00f3n: \u201c<i>cena poco, usa el foco, testa in capelo e poqui pensieri en el cerbelo. Oh la bela cosa!<\/i>\u201d<\/p>\n<p>A lo que contesta Critilo: \u201cPar\u00e9ceme que toda esta ciencia del saber vivir y gozar para en pensar en nada y hazer nada y valer nada. Y como yo trato de ser algo y valer mucho, no se me asienta esta poltroner\u00eda.\u201d<\/p>\n<p>Los gu\u00edas ense\u00f1an a los peregrinos cementerios de holgazanes, es decir, sepulcros de personas que han preferido enterrarse vivas, y se han cubierto del polvo del olvido. Est\u00e1n llenos de \u201csegundones, sucessores de ret\u00e9n, de terceros y de cuartos, sin que saliessen a medrar y valer ni en las campa\u00f1as ni en las Universidades. Todos yac\u00edan en las mesas de juego, en el cieno dela torpe\u00e7a, en el rega\u00e7o de la ociosidad, \u00fanica consorte del vicio.\u201d<\/p>\n<p>Se acercan luego a la boca de una tenebrosa gruta. Se trata de la cueva de la Nada, en consecuencia l\u00f3gica del camino que han seguido en esta octava crisi. Se precipitan por ella multitudes de gentes que \u201cfueron nada, obraron nada y as\u00ed vinieron a parar en nada\u201d.<\/p>\n<p>El juicio de Graci\u00e1n en este cuento es una soberbia cr\u00edtica a la descomposici\u00f3n del imperio espa\u00f1ol: \u201cdesta suerte, y tan sin dicha, entraban unos y otros, estos y aquellos, que se despoblaba el mundo y nunca se llenaba la infeliz sima de las honras y de las haziendas. Entraban caballeros, t\u00edtulos, se\u00f1ores y a\u00fan pr\u00edncipes\u201d. Muchos entran de grado, otros a puntapi\u00e9s y empujones del Ocio y el Vicio. Tambi\u00e9n participa en el el trabajo de meter en la caverna de la Nada a notables ociosos Venus. El imperio se desangra, viene a lamentarse Graci\u00e1n.<\/p>\n<p>Otros sujetos de la condenaci\u00f3n a la sima son los libros de historia, llenos de mentiras y lisonjas, muchos de ellos meras copias, pastiches, falsificaciones.<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><b>El mito de la felicidad <\/b><\/p>\n<p>Y as\u00ed entramos en la crisis nona, Felisinda descubierta.<\/p>\n<p>Nos adentra Graci\u00e1n en el mito de la felicidad. Un necio da vuelta al mundo en busca del Contento. All\u00e1 donde llega le dicen que le conocen, pero de o\u00eddas, de sus antepasados, o de creer que est\u00e1 en el pa\u00eds de al lado. El autor utiliza la alegor\u00eda para describir el viaje de sus h\u00e9roes, que han llegado a la boca de la caverna de la Nada, sorprendidos de que en la nada haya algo o alguien. Los que la habitan son menos que nada, nonadillas, sombras sin cuero, t\u00edtulos sin realidad y cosas sin t\u00edtulo.<\/p>\n<p>Lo que est\u00e1 revelando Graci\u00e1n es que el mundo est\u00e1 cubierto de mucho enga\u00f1o, mucha apariencia. Realiza un largo discurso sobre la nada m\u00e1s ir\u00f3nico que filos\u00f3fico. En ese momento uno de los acompa\u00f1antes de los viajeros empuja a Andrenio al foso de la Nada, y el otro sujeta a Critilo, que a su vez toma de la mano a Andrenio. Librados del abismo, se ven llevados a rastras al palacio de la Vanidad.<\/p>\n<p>Llegan a Roma, y les recibe un gu\u00eda sabio y artero, un viejo espa\u00f1ol que lleva media vida en la ciudad. Le cuentan lo que buscan, a Felisinda, que debe de alojarse en el palacio del embajador del Rey Cat\u00f3lico, en aquel momento Felipe IV. Les conduce all\u00ed, y entran en una sala repleta de celebridades del intelecto, que el anotador se encarga de describir.<\/p>\n<p>El \u00faltimo es Juan Bautista Marino o Marini, sonetista italiano, que larga un denso discurso sobre la imposibilidad de la felicidad, y cede la palabra a John Barclay (le llama Barclayo), novelista escoc\u00e9s (ignoro si cat\u00f3lico o protestante, que escribi\u00f3 contra los jesuitas y la Iglesia, pero muri\u00f3 en Roma) del agrado de Graci\u00e1n (escrib\u00eda en lat\u00edn), que hace un discurso muy pragm\u00e1tico. Juan Bautista Birago Avogadro, historiador italiano, contempor\u00e1neo de Graci\u00e1n como el resto (muestra de que el jesuita era un hombre muy bien informado) se\u00f1ala que \u201cla felicidad humana consiste en un agregado de todos los que se llaman bienes, honras, placeres, riquezas, poder, mando, salud, sabidur\u00eda, hermosura, gentileza, dicha y amigos con quien grozarlo\u201d. Es decir, una quimera. Para Agust\u00edn Mascardi, erudito italiano, \u201ctoda la felicidad humana consiste en tener prudencia, y la desventura en no tenerla\u201d. Para otro, es feliz quien fue primero desdichado. Y el budista intuitivo dice que la verdadera felicidad no consiste en tenerlo todo, sino en no desear nada. Los m\u00e1s infelices son los sabios, apunta otro sabio. Hasta que se levanta un desconocido y suelta \u201cvuestros sabios son unos grandes necios, pues andan buscando en la tierra lo que est\u00e1 en el cielo\u201d, se marcha dando un portazo, y los que se quedan reconocen su acierto, e insisten en el principio teol\u00f3gico de que no puede haber felicidad m\u00e1s que en presencia de Dios.<\/p>\n<p>Pregunta el cicerone a los peregrinos qu\u00e9 les ha parecido la culta Italia. Critilo la compara con Espa\u00f1a, que \u201cest\u00e1 hoy del mismo modo que dios la cri\u00f3, sin haberla mejorado en cosa sus moradores, fuera de lo poco que labraron en ella los romanos: los montes est\u00e1n hoy tan soberbios y zahare\u00f1os como al principio, los r\u00edos innavegables, corriendo por el mismo camino que les abri\u00f3 la naturaleza, las campa\u00f1as se est\u00e1n p\u00e1ramos, si haber sacado para su riego las azequias, las tierras incultas, de suerte que no ha obrado de nada la industria.\u201d<\/p>\n<p>Una prueba de que el pesimismo del espa\u00f1ol consigo mismo es antiguo. Pero tambi\u00e9n prueba de algo prodigioso, c\u00f3mo es posible que de una tierra as\u00ed se haya construido un imperio. Italia, por el contrario es un vergel, viene a decir Critilo. Y a\u00f1ade algo curioso: \u201cSi en manos de los italianos hubiera dado las Indias, \u00a1c\u00f3mo que las hubieran logrado!\u201d, es decir, aprovechado. Se advierte que Graci\u00e1n s\u00f3lo ten\u00eda referencias de la Indias, porque se habr\u00eda pasmado de ver lo que hab\u00edan llegado a ser en siglo y medio de presencia espa\u00f1ola. Encuentra sin embargo un defecto a Italia, que admiran a los franceses y odian a los espa\u00f1oles. Recu\u00e9rdese que Elvira Roca Barea sit\u00faa en Italia el inicio de la Leyenda Negra antiespa\u00f1ola, que perfeccionaron franceses e ingleses.<\/p>\n<p>La crisi d\u00e9cima est\u00e1 dedicada a \u201cla rueda del Tiempo\u201d. Como el cortesano les hab\u00eda prometido que les iba a ense\u00f1ar el futuro, Andrenio le apremia a que no se entretenga en el pasado y el presente. El cortesano saca unas lentes del bolsillo y cita a Galileo, que las emple\u00f3 en su telescopio. Lo que viene a decir es que la rueda del Tiempo permite ver el futuro porque todo se repite. \u201c\u00bfQu\u00e9 pens\u00e1is que es el passarse el mando, el mudarse el se\u00f1or\u00edo desta provincia en aquella, de una naci\u00f3n en la otra? Es que se muda las alforjas del tiempo: hoy est\u00e1 aqu\u00ed el imperio y ma\u00f1ana acull\u00e1, hoy van delante los que ayer iban detr\u00e1s; mud\u00f3se la vanguardia en retaguardia.\u201d<\/p>\n<p>Es este un razonamiento seguro y algo dial\u00e9ctico sobre el devenir de la historia, antes de que la Ilustraci\u00f3n pusiera de moda el progreso. Ante los testigos va rodando la rueda y les permite ver las consecuencias de tal movimiento, el sucederse de las modas y vuelta al inicio de casi todo. Aunque lo malo es que \u201ctodo se va empeorando\u201d. El pesimismo del viejo.<\/p>\n<p>Ya hemos adelantado este tema en este cap\u00edtulo, as\u00ed que vamos a dejar a los peregrinos que se alimenten. En un rasgo de humorismo, pone Graci\u00e1n en boca del Cortesano: \u201cbaxemos a comer no diga el otro simple letor:\u00bfDe qu\u00e9 passan estos hombres, que nunca se introducen comiendo ni cenando, sino filosofando?\u201d<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><b>La Muerte de buen humor<\/b><\/p>\n<p>Y nos metemos en \u201cla suegra de la Vida\u201d, o crisi und\u00e9cima.<\/p>\n<p>Les lleva el Cortesano a una gran plaza llena de curiosos que miran a un equilibrista dando brincos sobre una maroma tendida. Se admira Andrenio, y el gu\u00eda le dice que no tiene por qu\u00e9, pues todo ser humano camina sobre el hilo de la vida sin darse cuenta de que puede caerse en cualquier momento. Se van luego a la posada de la Vida, y descubren que la due\u00f1a es una troglodita caribe\u00f1a que se zampa a los hu\u00e9spedes. Un Passagero les muestra un s\u00f3tano tenebroso donde tienen encerrados a los fam\u00e9licos hu\u00e9spedes. Penetra la oquedad una procesi\u00f3n de espantos, de cuya conversaci\u00f3n se deduce que la posadera es la suegra de la Vida, la Muerte.<\/p>\n<p>De nuevo tiene Graci\u00e1n un rasgo de humor. Cuando los peregrinos \u201cesperaban ver entrar en f\u00fanebre pompa tropas de fantasmas, catervas de visiones, ex\u00e9rcitos de trasgos, multitud de larvas y un escuadr\u00f3n de funestos monstruos, vieron muy al contrario muchos ministros suyos, muy colorados; no s\u00f3lo tristes, pero muy risue\u00f1os y placenteros, catando y bailando con brava chan\u00e7a y bureo\u201d. Advierte uno de los gordinflones, Hartazgo, que eso de los monstruos era de los \u201ctiempos antiguos\u201d. No tan antiguo, a juzgar por las novelas y las series de horror de hoy en d\u00eda.<\/p>\n<p>Por fin entra la Muerte, curiosa se\u00f1ora, con media cara descarnada y media bien hermosa. Se sienta en su sill\u00f3n de costillas mondas, canillas secas, sitial de esqueletos. Y empieza a hablar con voz graciosa y linda iron\u00eda. Convoca a sus ministros, Pesares, Cuidados, Penas, Guerras. Sobre esta \u00faltima, muy reciente ,la de Francia,\u00a0 se hace estad\u00edstica de los degollados y muertos, decenas de miles. Pero la Guerra corrige que \u201cno mueren peleando al cabo del a\u00f1o, ocho mil de ambas partes\u201d. \u00bfY c\u00f3mo es eso? La buena cuenta es que \u201cla mayor\u00eda mueren de hambre, se\u00f1ora de enfermedades, de mal passar, de necesidad, de desnudez y de desdichas\u201d.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se presentan las Pestes, los Contagios, la Gota, los dolores de costados, retenciones de orina. La Muerte relata su juventud, en la que le daba pena matar, y c\u00f3mo lanz\u00f3 con cuidado sus flechas mort\u00edferas a viejos, a enfermos, a personas malas; recibiendo a cambio condenas de los hombres. De modo que tir\u00f3 el arco, tom\u00f3 una guada\u00f1a, y con ella se dedic\u00f3 a ir segando cabezas todo parejo, sin cuidarse de qui\u00e9nes eran sus due\u00f1os.<\/p>\n<p>Uno de los ministros le aclara que con todo lo que matan mueven m\u00e1s a risa que a provecho, porque \u201cno enmiendan sus vidas los mortales, ni corrigen sus vicios; antes, se experimenta que hay m\u00e1s pecados despu\u00e9s de una gran peste, y a\u00fan en medio della, que antes.\u201d<\/p>\n<p>Finaliza el cap\u00edtulo dando pie al siguiente que es el \u00faltimo, y que nos cuenta algo insospechado, que la muerte tiene remedio.<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><b>La Isla de la Inmortalidad<\/b><\/p>\n<p>Graci\u00e1n nos saca de dudas enseguida: \u201cSon eternos los h\u00e9roes y los varones eminentes inmortales. \u00c9ste es el \u00fanico y eficaz remedio contra la muerte.\u201d Es lo que dice el Peregrino que acompa\u00f1a a los otros peregrinos, Andrenio y Critilo, y les lleva al palacio de la Vida en la Isla de la Inmortalidad. Explicaci\u00f3n: \u201cNing\u00fan hombre, por eminente que sea es estimado en vida; ni lo fue el Ticiano en la pintura, ni el Bonarota [Miguel \u00c1ngel Bunarrotti] en la escultura, ni G\u00f3ngora en la poes\u00eda, ni Quevedo en la prosa. Ninguno parece hasta que desaparece, no son aplaudidos hasta que idos.\u201d Me resulta llamativo que no mencione a Calder\u00f3n de la Barca, tan barroco y tan brillante como Graci\u00e1n.<\/p>\n<p>No lo entienden bien los viajeros, algo que estimo comprensible. Preguntan si en esa Isla no se padecen enfermedades y dolores de vejez y miedo a la muerte. Y es que la muerte es inapelable, destruye e iguala a los hombres. \u00a1Qu\u00e9 demonios tiene que ver la fama y la inmortalidad! \u00a1De qu\u00e9 nos sirve que nos aplaudan cuando nos hayamos ido!<\/p>\n<p>Son recelos razonables. Sobre todo Critilo, el intelectual, opone razonamientos a este optimismo p\u00f3stumo. Compara al hombre con el vidrio, \u201ca un tris dan un tras y ac\u00e1banse vidrio y hombre.\u201d<\/p>\n<p>Para convencerlos les conduce el Peregrino por un t\u00fanel al templo del Trabajo, a la orilla de un negro mar, el de la memoria perpetua, en el que desembocan sudores y llanto, efecto del esfuerzo humano, y el color procede de la tinta de los m\u00e1s famosos escritores, validos de la Fama. Y cita a unos cuantos.<\/p>\n<p>En medio del mar yace la Isla de la Inmortalidad. Se llega a ella volando como los cisnes y las \u00e1guilas, o remando y sudando. Toman una chalupa que lleva inscripciones en la quilla de otros escritores, como Diego Saavedra Fajardo, otro ilustre barroco espa\u00f1ol, o el pintor Diego Vel\u00e1zquez.<\/p>\n<p>Remando charlan sobre los animales y las plantas de vida m\u00e1s larga. Atribuye al cuervo vivir trescientos a\u00f1os, imagino que metaf\u00f3ricamente; y c\u00f3mo el hombre se quej\u00f3 al Hazedor supremo, y \u00e9ste le contest\u00f3 \u201cest\u00e1 en tu mano vivir eternamente.\u201d<\/p>\n<p>Van llegando a la isla, y resulta que no tiene palacios ni obeliscos, sino toscos edificios. Supon\u00edan los viajeros que encontrar\u00edan en la isla pir\u00e1mides y esplendorosos monumentos. Pero les dicen que fueron obra de hombres vanidosos. La isla tiene una costa de pe\u00f1ascos inaccesibles, donde la mayor\u00eda de los marineros se estrellan y naufragan. Se ponen ejemplos de s\u00f3lidos bajeles, por ejemplo la vida de Enrique VIII de Inglaterra, que pas\u00f3 de Defensor de la Iglesia Cat\u00f3lica a hereje; y precisamente en los a\u00f1os en los que se publica <i>El Critic\u00f3n<\/i>, ha dejado una herencia de guerra y destrucci\u00f3n en Inglaterra, dominada por los republicanos de Cromwell, que han cortado la cabeza a Carlos Estuardo.<\/p>\n<p>Cuida el acceso a la isla un tan exacto cuan absoluto portero, inexorable, r\u00edgido, inmune a los sobornos. Se trata del \u201cM\u00e9rito en persona, hecho y derecho.\u201d<\/p>\n<p>Cierra el paso al rey Francisco I de Francia, y lo abre con reservas a Alfonso X el Sabio. Pero a don Fernando el Cat\u00f3lico, nacido en Arag\u00f3n para Castilla, le recibe con agasajos.<\/p>\n<p>Otro afortunado es el capit\u00e1n Jos\u00e9 Mar\u00eda Calder\u00f3n de la Barca, hermano del dramaturgo, que no se menciona tampoco ahora. A Alejandro Magno no le deja pasar, quiz\u00e1 por gentil. Y as\u00ed va poniendo ejemplos ejemplares, descubri\u00e9ndose que las haza\u00f1as de algunos son inventadas y escritas por autores de renombre. Togados entran pocos, la mayor\u00eda soldados, que emiten un sudor de h\u00e9roe, sobaquina de mosqueteros, y aceite de los desvelados escritores, porque pasaban las noches en blanco trabajando.<\/p>\n<p>Por fin les toca el turno a los viajeros y a su valedor. Este entrega al portero M\u00e9rito sus credenciales, como se ha anticipado al inicio de este cap\u00edtulo:<\/p>\n<p>\u201cP\u00fasose [M\u00e9rito, el portero] a examinarla muy de prop\u00f3sito, y comenz\u00f3 a arquear las cejas, haciendo ademanes de admirado. Y cuando la vio calificada con tantas r\u00fabricas de la filosof\u00eda en el gran teatro del universo, de la raz\u00f3n y sus luzes en el valle de las fieras, de la atenci\u00f3n en la entrada del mundo, del propio conocimiento en la anotom\u00eda moral del hombre, de la entereza en el mal paso del salteo, de la circunspecci\u00f3n en la fuente de los enga\u00f1os, de la advertencia en el golfo cortesano, del escarmiento en casa de Falsirena, de la sagacidad en las ferias generales, de la cordura en la reforma universal, de la curiosidad en casa de Salastano, de la generosidad en la c\u00e1rcel del oro, del saber en el museo del discreto, de la singularidad en la pla\u00e7a del vulgo, de la dicha en las gradas de la fortuna, de la solidez en el yermo de Hipocrinda&#8230;\u201d y, certificados sus m\u00e9ritos, \u201cles franque\u00f3 de par en par el arco de los triunfos a la mansi\u00f3n de la Eternidad\u201d, all\u00ed a donde llega s\u00f3lo el que \u201ctome el rumbo de la virtud insigne, del valor heroico\u201d, para alcanzar el teatro de la fama, el trono de la estimaci\u00f3n y el cetro de la inmortalidad.<\/p>\n<p>No pod\u00eda acabar de otro modo su novela Graci\u00e1n. Hay que admitir que es un truco poco novedoso, un final feliz para dos desgraciados que han pasado la vida dando vueltas por le mundo y recibiendo enmiendas. Pero, \u00bfqu\u00e9 otra cosa pod\u00eda hacer el rebelde jesuita? Llevarlos al Infierno o al Purgatorio. Pero eso habr\u00eda sido chusco, castigar, al menos las flaquezas de Andrenio, y perdonar a Critilo con la Inmortalidad. Lo anticipara o no, la inmortalidad fue de Graci\u00e1n, que, despu\u00e9s de Cervantes es el escritor espa\u00f1ol m\u00e1s celebrado en el mundo.<\/p>\n<p>Es este caso lo que ha llevado a algunos acad\u00e9micos a disputar lo pertinente de la inmortalidad en Graci\u00e1n. Seg\u00fan Aurora Egido, quien hemos mencionado en el primer cap\u00edtulo de esta serie, el jesuita era muy consciente de la fama que iban adquiriendo sus libros en Espa\u00f1a y en el extranjero, y por eso acab\u00f3 <i>El Critic\u00f3n<\/i> con una oda a la inmortalidad de los soldados heroicos, de escasos pol\u00edticos y de nombrados autores, entre ellos \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Es muy posible. Pero ya he dicho que lo poco que se conoce de la vida de Baltasar Graci\u00e1n s\u00f3lo permite especulaciones sobre su psicolog\u00eda.<\/p>\n<p>Terminada la lectura y rese\u00f1a de <i>El Critic\u00f3<\/i>n, he descubierto una edici\u00f3n cr\u00edtica a cargo de\u00a0Luis S\u00e1nchez La\u00edlla y Jos\u00e9 Enrique Laplana, con anotaciones de M.\u00aa Pilar Cuartero, Jos\u00e9 Enrique Laplana y Luis S\u00e1nchez La\u00edlla. Fue publicada por la Instituci\u00f3n Fernando el Cat\u00f3lico de Zaragoza en 2016, y consta de dos vol\u00famenes. Viene a ser la edici\u00f3n can\u00f3nica. Pero como no la he le\u00eddo, me limito a mencionarla para los lectores interesados<\/p>\n<p>Y termino con una coda<\/p>\n<p>Qu\u00e9 le parecer\u00eda a Graci\u00e1n la Espa\u00f1a de 2024, si saliera de la tumba<\/p>\n<p>Imaginemos que el Hacedor Supremo le concede al jesuita el privilegio de volver a la vida durante unos d\u00edas, precisamente ahora.<\/p>\n<p>\u00bfQue diagn\u00f3stico har\u00eda Graci\u00e1n del estado moral de Espa\u00f1a? No variar\u00eda mucho del que hizo para su tiempo. S\u00f3lo se quedar\u00eda perplejo de nuestro nivel de vida.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo es posible, ser preguntar\u00eda, que una humanidad tan amoral como la m\u00eda, haya conseguido esta forma tan c\u00f3moda y adecuada para convivir en s\u00f3lo cuatro siglos?<\/p>\n<p>Hay m\u00e1s paz que guerra. Hay gobiernos liberales (en el sentido primigenio, generosos, discretos). No hay hambre ni peste, domina la limpieza y la salubridad. La mayor\u00eda de los hombres van afeitados. La mayor\u00eda de las mujeres visten indecorosamente, y encima tienen cuota pol\u00edtica.<\/p>\n<p>No cabe que se respondiera: es el progreso econ\u00f3mico y social. Esa idea no exist\u00eda antes de la Ilustraci\u00f3n. Empezar\u00eda a darle vueltas al concepto del tiempo circular. Pero tampoco sacar\u00eda de \u00e9l ninguna explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Buscar\u00eda en las hemerotecas, en bibliotecas, en las enciclopedias e incluso en Internet el t\u00famulo de los inmortales, y se morir\u00eda de verg\u00fcenza. \u00bfC\u00f3mo es posible que hombres y mujeres necios en grado m\u00e1ximo tengan tanta fama? \u00bfQu\u00e9 tiene de bueno que la fama distinga a hombres y mujeres se peleen por una pelota, que corran hasta extenuarse, que salten con una p\u00e9rtiga no por encima de un toro, sino de una barra sujeta por otras dos?<\/p>\n<p>Lo nunca visto. El acabose. El desenga\u00f1o. \u00bfDe qu\u00e9 Hacedor podemos fiarnos y confiarnos?<\/p>\n<p>Como dice Gustavo Bueno, Graci\u00e1n tiene m\u00e1s que ver con Espinosa que con Descartes. En el fondo de su coraz\u00f3n pod\u00eda ser un ateo sin saberlo. <i>\u00bfQuiso llegar Graci\u00e1n en <\/i><i><b>El critic\u00f3n<\/b><\/i><i> a ofrecer una \u00abcr\u00edtica a toda revelaci\u00f3n\u00bb, en la l\u00ednea de Espinosa, ofreciendo una visi\u00f3n de los hombres como si ellos estuvieran movidos \u00fanicamente por causas naturales, y no sobrenaturales?<\/i><\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column]Le\u00eddo al completo El Critic\u00f3n de Graci\u00e1n, una de las grandes novelas del Siglo de Oro de la literatura espa\u00f1ola, se entiende el predicamento que tuvo fuera de Espa\u00f1a, sobre todo entre los fil\u00f3sofos. 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