{"id":17360,"date":"2025-02-08T11:47:27","date_gmt":"2025-02-08T10:47:27","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=17360"},"modified":"2025-02-09T10:49:28","modified_gmt":"2025-02-09T09:49:28","slug":"ayer-los-anos-de-posguerra-vistos-por-un-general-de-franco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/ayer-los-anos-de-posguerra-vistos-por-un-general-de-franco\/","title":{"rendered":"&#8220;Ayer&#8221;. Los a\u00f1os de posguerra vistos por un general de Franco"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Los cap\u00edtulos seleccionados del libro de memorias del libro se\u00f1alado en el t\u00edtulo son un apasionante testimonio de esos que los peri\u00f3dicos publican como hallazgos formidables. Carlos Mart\u00ednez de Campos lleg\u00f3 a ser teniente general en el ej\u00e9rcito de Franco, y desempe\u00f1\u00f3 destacados papeles en la historia militar y diplom\u00e1tica en un periodo europeo muy agitado entre 1939 y 1945. Publicamos un resumen de cuatro cap\u00edtulos en dos partes, para uso y disfrute de los amigos de la Historia.<!--more--><\/p>\n<h4>Fernando Bell\u00f3n<\/h4>\n<p>Hice la mili en el Regimiento de Artiller\u00eda de Informaci\u00f3n y Localizaci\u00f3n de Ciudad Real.\u00a0En aquella \u00e9poca la mili se hac\u00eda \u201cen casa\u201d, en la ciudad en la que uno resid\u00eda, con pase pernocta, que supon\u00eda un ahorro para la intendencia.\u00a0Pero yo ten\u00eda ficha policial, y en ese caso se alejaba al posible subversivo y se le enviaba a un cuartel sin importancia ni t\u00e1ctica ni estrat\u00e9gica.<\/p>\n<p>La impresi\u00f3n que me dio el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol en aquellas circunstancias fue penosa. Nos recibi\u00f3 en el Campamento de Instrucci\u00f3n de Reclutas (CIR) de Alcal\u00e1 de Henares un capit\u00e1n que nos comunic\u00f3 a voces que los huevos deb\u00edamos dejarlos en la puerta del recinto militar. Esto provocaba una reacci\u00f3n de rabia o resignaci\u00f3n en el reci\u00e9n llegado. Nunca he entendido qu\u00e9 pretend\u00eda el que pronunciaba esta frase idiota, al parecer com\u00fan en la milicia.<\/p>\n<p>En el Regimiento de Artiller\u00eda de Ciudad Real me toc\u00f3 una bater\u00eda (en Artiller\u00eda a las compa\u00f1\u00edas se les denomina o denominaba bater\u00edas), cuyo capit\u00e1n recib\u00eda el alias de \u201cHuevazos\u201d, un tipo tripudo con cara y andares de foca, que llevaba siempre las manos en los bolsillos de los pantalones.<\/p>\n<p>En el Partido Comunista la consigna para los que nos \u00edbamos a la mili era aprender costumbres y t\u00e1cticas militares para prepararnos&#8230; \u00bfa qu\u00e9?<\/p>\n<p>Ni el comunismo organizado ni el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol anticomunista de los a\u00f1os 60-70 entendieron jam\u00e1s qu\u00e9 hacer con el joven atrapado en la milicia. O quiz\u00e1 les daba igual, era un tr\u00e1mite durante el cual los chavales se convert\u00edan en reba\u00f1o, y pasaban a\u00f1o y medio en un purgatorio ajeno a la realidad social com\u00fan y corriente.<\/p>\n<p>Hoy los soldados rasos son de oficio, ya no hay recluta. En unas condiciones de paz generalizada (s\u00f3lo en pa\u00edses privilegiados), el ej\u00e9rcito profesional es m\u00e1s pr\u00e1ctico que el de leva, m\u00e1s econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Tengo la sensaci\u00f3n de que el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol de hoy en d\u00eda es pr\u00e1ctico, est\u00e1 preparado para sus misiones, bien organizado y comandado, y muy alejado del estereotipo grotesco en el que hab\u00eda derivado una vez que pas\u00f3 a segundo t\u00e9rmino y a residuo de la dictadura. \u00a1La democracia! Sostendr\u00e1n algunos. Pues es algo discutible, porque el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol de los Austrias y de los primeros Borbones fue eficaz y temible.<\/p>\n<p>Sin embargo, esto no quiere decir que el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol del tardo franquismo fuera un desastre sin paliativos. En Sidi Ifni se bati\u00f3 con eficacia, y si abandon\u00f3 la colonia fue porque sostenerla era una ruina. Del mismo modo que el ej\u00e9rcito se retir\u00f3 del territorio de R\u00edo de Oro ante la Marcha Verde porque enfrentarse a ella habr\u00eda ocasionado una crisis para la que el pa\u00eds no estaba preparado. Parece l\u00f3gico admitir que el Estado Mayor del Ej\u00e9rcito y su oficialidad estaban instruidos y capacitados para su trabajo. Quiz\u00e1 con menos experiencia que el ej\u00e9rcito portugu\u00e9s, involucrado en una larga guerra colonial. En el resumen que sigue pueden encontrarse las causas del triste escenario del Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol acuartelado durante el franquismo.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\">&#8220;Ayer&#8221;<\/h4>\n<p>Viene a cuenta la introducci\u00f3n para el asunto de este art\u00edculo, el resumen en dos entregas de cuatro cap\u00edtulos del libro <em>Ayer (1931-1953)<\/em>, la segunda parte de las memorias del teniente general Carlos Mart\u00ednez de Campos, Duque de la torre, publicado en 1970 por el Instituto de Estudios Pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Es un documento valioso para los historiadores. Ignoro si lo conocer\u00e1n muchos del gremio. Yo lo encontr\u00e9 o en las casetas de la Cuesta de Moyano de Madrid, o en alguna feria de libros viejos.<\/p>\n<p>El duque de la Torre fue un militar mon\u00e1rquico que sirvi\u00f3 en la Espa\u00f1a franquista en varios cargos importantes del cuerpo de Artiller\u00eda. Debi\u00f3 de ser un hombre culto y con experiencia diplom\u00e1tica y militar en diversos pa\u00edses. Adem\u00e1s, escrib\u00eda bastante bien, y los cap\u00edtulos que voy a resumir son una muestra que ilustra la historia de Espa\u00f1a entre 1939 y 1945, un tiempo lleno de zozobra en el mundo, y sobre todo en Europa.<\/p>\n<p>Espa\u00f1a hab\u00eda adoptado la neutralidad en la Guerra Mundial, aunque no ocultaba sus buenas relaciones con Alemania, y colaboraba con ella en lo que pod\u00eda, en contrapartida al auxilio militar y tecnol\u00f3gico de la <em>Wehrmacht<\/em> al ej\u00e9rcito de Franco.<\/p>\n<p>Carlos Mart\u00ednez de Campos intervino en la Guerra Civil en el ej\u00e9rcito llamado nacional. Al terminar la guerra, los jefes militares se dedicaron a recorrer Espa\u00f1a y a planificar su recuperaci\u00f3n, antes de ceder, m\u00e1s de un lustro despu\u00e9s, su papel a los civiles capacitados, que eran bastantes. Mientras dur\u00f3 la Guerra en Europa, la vida econ\u00f3mica y social de todos los pa\u00edses estaba en manos militares o se deb\u00eda a la defensa nacional de naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los cap\u00edtulos que vamos a rese\u00f1ar llevan por t\u00edtulo \u201cLos primeros a\u00f1os de paz 1939-1941\u201d. \u201cC\u00e1diz (1941-1942)\u201d. \u201cAdolfo Hitler (1043)\u201d. Y \u201cFrentes b\u00e9licos (1943)\u201d. Son un relato de vivencias profesionales y vitales del autor. Una narraci\u00f3n viva y casi reporteril. Su lectura ilustra muy bien la vida pol\u00edtica y militar espa\u00f1ola de la \u00e9poca, desmiente fantas\u00edas y estereotipos, y demuestra que el pa\u00eds no estaba dirigido por una banda de psic\u00f3patas rencorosos.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\">Los primeros a\u00f1os de paz. 1939-1941<\/h4>\n<p>Los seis cap\u00edtulos previos del libro los dedica el autor a evocar con datos y apuntes de campo los a\u00f1os de la Rep\u00fablica y la Guerra Civil, hasta entrar en Madrid. Coloca muy pocos adjetivos ideol\u00f3gicos, si no es para acompa\u00f1ar a descripciones que los hacen necesarios, y para distinguir las acciones del ej\u00e9rcito \u201cnacional\u201d y del ej\u00e9rcito \u201crojo\u201d.<\/p>\n<p>Es preciso insistir en que el Conde de la Torre fue mon\u00e1rquico, y lo subraya en el cap\u00edtulo quinto, cuando dice que a principios de 1939 el clima en el ej\u00e9rcito de Franco estaba movido ante la inminencia del fin de la guerra. Los mon\u00e1rquicos esperaban que, en el momento adecuado, Franco llamara a don Juan como heredero leg\u00edtimo de la corona. No lo hizo, pero sus generales mon\u00e1rquicos lo aceptaron, aunque no les gustara. No estaban las cosas para una disputa din\u00e1stica entre los vencedores.<\/p>\n<p>Luego se vio que s\u00ed hab\u00eda disputas pol\u00edticas. Mart\u00ednez de Campos no se hace eco de ellas en sus memorias. Se limita a asuntos profesionales, y lo hace con un sentido cr\u00edtico muy diplom\u00e1tico.<\/p>\n<p>Tras la entrada del ej\u00e9rcito nacional en Barcelona, recorre Carlos Mart\u00ednez de Campos todo el Principado en compa\u00f1\u00eda de Juan Vig\u00f3n, otro mon\u00e1rquico (tambi\u00e9n era mon\u00e1rquico Franco, pero no se fiaba de los Borbones) uno de los soldados pilares de la sublevaci\u00f3n, del arma a\u00e9rea. Es un viaje de inspecci\u00f3n, para conocer el estado de la industria y las obras p\u00fablicas fundamentales.<\/p>\n<p><em>Desde el edificio en que se hallaban los dos mil quinientos t\u00e9cnicos y funcionarios que integraban la Direcci\u00f3n de Industria, instalada en Barcelona, pasamos a las colas infinitas que duraban todo el d\u00eda en Barcelona, en Sabadell, en Manresa y en Tarrasa; y, desde la catedral de Vich (cuyos famosos frescos ya no estaban), saltamos a las centrales, a pantanos y a much\u00edsimos rincones en que hab\u00eda soldados nuestros \u2013moros, legionarios&#8230;\u2013 capaces de causar mala impresi\u00f3n entre la gente que esperaba, impaciente y preocupada, la llegada de una hueste que unos dec\u00edan \u201cliberadora\u201d y otros \u201cfacciosa\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Dice Mart\u00ednez de Campos que \u201cse habla\u201d de que Inglaterra ha presionado para evitar la intervenci\u00f3n de Italia y Francia en las islas Baleares. Ironiza sobre el asunto. <em>Gibraltar es, en efecto, una posesi\u00f3n brit\u00e1nica por la misma raz\u00f3n que ahora Mah\u00f3n o Cartagena habr\u00edan podido serlo, de galos o rusos&#8230; Por otra parte, los italianos andan reacios para cuanto se refiere a no inmiscuirse en la pol\u00edtica en Espa\u00f1a. <\/em>Esta frase parece equ\u00edvoca, no s\u00e9 si a prop\u00f3sito.<\/p>\n<p>Se traslada de nuevo al frente de Madrid. <em>El General\u00edsimo pretende que yo quede cerca de \u00e9l para ejercer el mando de las fuerzas artilleras nacionales. Hago presente que este puesto me situar\u00eda en una posici\u00f3n muy delicada<\/em>. Queda en segunda fila.<\/p>\n<p>Entra en la capital el d\u00eda 28 de marzo, <em>por entre gente que no cesa de gritar y de agitar banderas nacionales, llego a Hermanos B\u00e9cquer, 8, para abrazar a mi hijo<\/em>.<\/p>\n<p>El general Varela, ministro del Ej\u00e9rcito, le nombra jefe del nuevo \u201cEstado Mayor del Ej\u00e9rcito\u201d, en esencia el Estado Mayor de Franco durante la guerra, porque el Estado Mayor \u201cantiguo\u201d fue el que se mantuvo en Madrid con la Rep\u00fablica. Le acaban de ascender a coronel. Acepta, deja ver, porque se cree capacitado gracias a su conocimiento de los ej\u00e9rcitos de medio mundo, que ha recorrido en los a\u00f1os anteriores a la Guerra, en Europa, en Asia, en \u00c1frica y Am\u00e9rica. Tambi\u00e9n porque conoce la instituci\u00f3n por haber trabajado en ella durante la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p><em>No obstante, pronto me di cuenta de que hab\u00eda obrado cuerdamente al renunciar \u2013desde un principio\u2013 al t\u00edtulo de \u201cJefe del Estado Mayor Central\u201d. En efecto, las dificultades aumentaron enseguida&#8230;. Y es que el \u201cfirme\u201d comenzaba a hundirse; la guerra se olvidaba y los viejos criterios renac\u00edan&#8230; Tuve energ\u00eda, pero esta se estrell\u00f3 contra el modo de .pensar de los que se dec\u00edan renovadores.<\/em><\/p>\n<p>Carlos Mart\u00ednez de Campos hace un balance muy cuerdo de las dificultades en las que naufrag\u00f3 su buena voluntad. Explica de un modo gen\u00e9rico las causas de los problemas, de un modo que entienden mejor los soldados que los civiles. <em>Constre\u00f1idos a los detalles<\/em>, dice,<em> este m\u00e9todo condujo a un resultado sistem\u00e1tico; dio a luz a lo prolijo, y la idea fundamental qued\u00f3 en la sombra&#8230; La transformaci\u00f3n pod\u00eda efectuarse en cualquier otro momento; y, sin embargo, se recurri\u00f3 a los viejos argumentos sobre lo no fundamental en cada asunto&#8230; Llegu\u00e9 a pensar que la corriente establecida no pasaba por la mesa en que yo mismo trabajaba; y, sin embargo, estaba ya centrada aquella mesa y ten\u00eda un abolengo extraordinario<\/em>. Hab\u00eda sido la misma mesa de militares acreditados desde el siglo XIX.<\/p>\n<p><em>No hab\u00eda logrado nunca aceptar la idea de que el soldado en filas se ocupara de labores familiares, ni de que los oficiales trabajaran por las tardes en destinos no castrenses. Todos necesitaban, ciertamente, facilidades para estar acompasados con la gente de su tiempo; <\/em>(ponga atenci\u00f3n el lector en este discurso, que revela mucho m\u00e1s de lo que dice)<em> pero si estas facilidades no se constri\u00f1en al recinto psicol\u00f3gico del buen aficionado a la carrera de las armas, tiene lugar alg\u00fan \u201cdesbordamiento\u201d, y los medios disponibles suelen ser insuficientes para contener la \u201cinundaci\u00f3n\u201d. <\/em>Ah\u00f3ndese en las palabras entre comillas, que tienen mucho fondo.<\/p>\n<p>Se remite el autor a la historia de la milicia, y establece comparaciones interesantes.<\/p>\n<p>Hay un abismo, dice, entre \u201ceducaci\u00f3n castrense\u201d propiamente dicha y \u201cpreparaci\u00f3n para ejercer un cierto y exclusivo empleo en la milicia\u201d.<\/p>\n<p>Se refiere a las escuelas especiales de cuerpos y armas que hab\u00eda empleado Alemania para recuperar su fuerza armada tras la Primera Guerra y estar preparada para la Segunda. <em>La primera oficialidad creada en serie fue la alemana destinada a intervenir en la Segunda Guerra Mundial. La urgencia dominaba y hubo que abreviar todo lo previo; y el solo medio de abreviarlo \u2013sin detrimento de misiones\u2013 consisti\u00f3 en especializar.<\/em><\/p>\n<p><em>Eran cursillos dirigidos a hombres con carrera o que la hab\u00edan comenzado con brillantez. Se les instru\u00eda en un arma sola.<\/em><\/p>\n<p><em>El sistema dio excelentes resultados; mas s\u00f3lo se adopt\u00f3 por no haber tiempo suficiente para dar a jefes y oficiales una preparaci\u00f3n global&#8230; La guerra da lugar a una relajaci\u00f3n de las costumbres militares&#8230; En plena guerra es suficiente obedecer, saber tirar y, sobre todo, estar dispuesto a dar a vida; pero esto no basta en \u00e9poca de paz.<\/em><\/p>\n<p>Cuando el autor visit\u00f3 Alemania en 1939 pudo admirar los resultados conseguidos mediante cursos abreviados cuyos programas hab\u00edan sido redactados concienzudamente. Algunos de los militares que acompa\u00f1aron a Mart\u00ednez de Campos regresaron convencidos de que este esquema ser\u00eda aplicable en Espa\u00f1a, con un ej\u00e9rcito falto de oficiales, y que podr\u00eda verse implicado en la guerra que sobreven\u00eda. La \u201cmecanizaci\u00f3n\u201d de la preparaci\u00f3n de los cuadros militares espa\u00f1oles no gustaba a Mart\u00ednez de Campos, que prefiri\u00f3 siempre una educaci\u00f3n completa. Recuerda que durante la guerra civil espa\u00f1ola se prepar\u00f3 a toda prisa un plan para cualificar a \u201calf\u00e9reces de complemento\u201d, pero que el mismo Franco cambi\u00f3 el nombre por el de \u201calf\u00e9reces provisionales\u201d, para que no quedara duda de que lo eran. Pero esto fue olvidado por los que organizaron la ense\u00f1anza acabado el conflicto. Se procedi\u00f3 a la unificaci\u00f3n de m\u00e9todos formativos sin distinci\u00f3n de arma.<\/p>\n<p>Otro problema con el que se enfrent\u00f3 el ej\u00e9rcito fue la acumulaci\u00f3n de un material b\u00e9lico abigarrado, es decir heterog\u00e9neo, y muy desgastando por la contienda. <em>Modernizar ese material o simplemente repararlo era incompatible con la fabricaci\u00f3n o adquisici\u00f3n de otro distinto. Las comisiones de trabajo no se hallaban preparadas, la desconexi\u00f3n con los fabricantes de armas extranjeros era otro problema.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando se form\u00f3 la Junta destinada a fijar las bases para dotar a nuestro Ej\u00e9rcito, en vez de resolver, sencillamente, sobre la adopci\u00f3n de los fusiles autom\u00e1ticos, la proporci\u00f3n de ametralladoras&#8230; las caracter\u00edsticas de la futura pieza contra tanques, la posibilidad de fabricar un carro de combate algo apropiado a las circunstancias&#8230; se estudiaron los detalles solamente.<\/em><\/p>\n<p><em>La desorientaci\u00f3n se impuso, y los desacuerdos resultantes rebasaron los umbrales de la Junta de Armamento y llegaron a la Junta de Defensa (presidida por Franco y otros generales). Y as\u00ed cuando lleg\u00f3 al hora de tener radares, coheter\u00eda y cargas especiales, nos vimos obligados a armarnos solamente de&#8230; paciencia.<\/em><\/p>\n<p>Deb\u00edan preparase para una invasi\u00f3n desde Francia o desde las costas peninsulares<em>. Mas, al hacerlo, nos olvidamos de que los carros que cruzaban libremente toda Francia no pod\u00edan internarse en la zona agreste y sin caminos de las varias cordilleras espa\u00f1olas.<\/em><\/p>\n<p>Mart\u00ednez de Campos apostilla que las corporaciones se impusieron y la labor fue ineficaz. Y tambi\u00e9n dice, las divisiones que cubr\u00edan la frontera norte no ten\u00edan \u00f3rdenes concretas.<\/p>\n<p>Asegura que hab\u00eda proyectos para todas las contingencias, pero ninguno se traduc\u00eda en instrucciones determinadas. Las relaciones con los alemanes que hab\u00edan llegado a los puestos fronterizos de los Pirineos y de Fuenterrab\u00eda eran buenas, pero no se hab\u00eda divulgado qu\u00e9 hacer si pasaban la frontera. Y pone el ejemplo de una excursi\u00f3n de soldados alemanes en camiones a Bilbao. Iban sin armamento, sin cascos, como turistas. Nadie hab\u00eda advertido de ello, y al cabo de las horas lleg\u00f3 un \u201ccifrado\u201d diciendo que se hab\u00eda dado permiso a 600 soldados para ir a la capital vizca\u00edna a pasar el d\u00eda.<\/p>\n<p>Conviene subrayar que estas cr\u00edticas manifiestas al funcionamiento del aparato militar se publicaron en 1970, lejos ya de los peores a\u00f1os, pero con Franco todav\u00eda en ejercicio de sus capacidades.<\/p>\n<p><em>Tuve que ir a Vitoria, a Pamplona, al Pirineo, a Marruecos y a la frontera portuguesa. Pero el Pe\u00f1\u00f3n de Gibraltar era la base principal de las negociaciones que llev\u00e1bamos a cabo con las huestes hitlerianas. Hab\u00eda habido varios viajes oficiales a Alemania y algunos viajes alemanes a Madrid. El Almirante Canaris \u2013Jefe Supremo de Informaci\u00f3n\u2013 dio, en esa \u00e9poca, much\u00edsimo que hacer. Celebr\u00f3 diversas conferencias. Una tuvo lugar en el Alto Estado Mayor reci\u00e9n creado. Se habl\u00f3 de m\u00e9todos, de medidas, de ayuda, de coordinaci\u00f3n de esfuerzos. El asunto tuvo resonancia , y origin\u00f3 mucho trabajo. El Campo de Gibraltar estuvo concurrido, y mis antiguos artilleros de la guerra cooperaron al esfuerzo que yo mismo dirig\u00ed a pesar de mi convencimiento de que s\u00f3lo se trataba de un ensayo pac\u00edfico.<\/em><\/p>\n<p>Deja claro Mart\u00ednez de Campos que la posibilidad de una entrada del ejercito alem\u00e1n hacia Gibraltar o apoyada por mar en puertos espa\u00f1oles estaba descartada. Dice tener m\u00e1s informaci\u00f3n que ofrece en otra parte del libro que yo todav\u00eda no le alcanzado a leer. Es el caso que confiesa haber fracasado en su tarea de abarcar en conjunto las reformas necesarias en la construcci\u00f3n de un ej\u00e9rcito espa\u00f1ol a la altura de las circunstancias, una modernizaci\u00f3n inaccesible a todos, dice. Se enter\u00f3 por la prensa de su destituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lamenta que nunca se le se\u00f1alara el motivo de su cese. No lo aclara \u00e9l mismo. Pero deja caer algo.<\/p>\n<p><em>En la saz\u00f3n aquella trabaj\u00e9 para la guerra, porque ese era mi deber: los uniformes, la doctrina, el armamento, los camiones&#8230; Y, sin embargo, mi fracaso consisti\u00f3 en no haber luchado solamente en pro de una \u00e9poca de paz: el uniforme, los honores, el auto y las plantillas.<\/em><\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\">C\u00e1diz<\/h4>\n<p><em>Los a\u00f1os \u201ccuarenta y uno\u201d y \u201ccuarenta y dos\u201d de nuestro siglo fueron, sin duda, los m\u00e1s dif\u00edciles de la \u00e9poca reciente. La Segunda Guerra Mundial nos origin\u00f3 un corte de comercio casi absoluto con Francia, con Inglaterra y con los Estados Unidos&#8230; Los productos m\u00e1s precisos no pasaban la frontera. Mas, que no vinieran armas ni tejidos, m\u00e1quinas ni acero, ten\u00eda s\u00f3lo importancia relativa. Lo m\u00e1s grave era la falta de trigo norteamericano, de carne argentina, de carb\u00f3n brit\u00e1nico y de petr\u00f3leo asi\u00e1tico; y era igualmente grave lo referente al tr\u00e1fico, a la pesca, a nuestras comunicaciones con Canarias y la zozobra resultante de una amenaza b\u00e9lica exterior.<\/em><\/p>\n<p>Se\u00f1ala su indignaci\u00f3n ante los \u201cplacet\u201d brit\u00e1nicos que eran indispensables para navegar entre la Pen\u00ednsula y sus Islas adyacentes. El comercio hispano quedaba reducido a lo que toleraban los aliados, lo que se traduc\u00eda sobre todo en la alimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Fue preciso entonces, controlar y distribuir; mas como el resultado era muy parco, las ciudades acud\u00edan al campo. Se organizaban expediciones destinadas a comprar allende, en que las entidades, los mercados, los propios alcaldes y hasta los regimientos se enfrentaban entre s\u00ed y contra las disposiciones que dictaba el \u201cComisario General de Abastos\u201d. No hab\u00eda m\u00e1s l\u00edmite al desorden que el impuesto por los cupones de aceite y gasolina. Pero hubo enredos hasta con los combustibles, y, de resultas, los camiones oficiales y privados se entrecuzaban con frecuencia, originando un desbarajuste que redundaba en perjuicio de toda soluci\u00f3n. Miseria y negocio se coordinaron desastrosamente. Madrid absorb\u00eda m\u00e1s de la cuenta. En Barcelona se vend\u00eda pescado gallego. En los autos hab\u00eda siempre contrabando, y en los f\u00e9retros se transportaban comestibles.<\/em><\/p>\n<p>Estas im\u00e1genes resultan incre\u00edbles a los j\u00f3venes de hoy, pero deben conocerlas.<\/p>\n<p><em>Las cosas se arreglaron con el tiempo, como se arregla todo \u2013bien o mal\u2013 en este mundo. La buena voluntad bast\u00f3 para evitar mayores da\u00f1os; pero hasta al fecha en que esto ocurri\u00f3, la angustia subi\u00f3 de tono diariamente.<\/em><\/p>\n<p>Es oportuno recordar que en estos a\u00f1os los perdedores de la Guerra Civil m\u00e1s organizados prepararon una invasi\u00f3n de guerrilleros por el Valle de Ar\u00e1n, y que los maquis operaban en todas las monta\u00f1as de la Pen\u00ednsula. Si no obtuvieron \u00e9xito no se debi\u00f3 s\u00f3lo a la represi\u00f3n y a las acciones de un ej\u00e9rcito debilitado, seg\u00fan nos cuenta el duque de la Torre. La gente estaba harta de guerra, y ni siquiera el hambre era combustible suficiente para una rebeli\u00f3n de los m\u00e1s audaces. De ah\u00ed que la obsesi\u00f3n m\u00e1s imperiosa del gobierno de Franco fuera no intervenir en la guerra europea. No est\u00e1 claro que de haber cruzado la Wehrmacht los Pirineos o invadido las costas espa\u00f1ola los ingleses, la poblaci\u00f3n se hubiera levantado en armas, entre otras cosas porque no las ten\u00eda, o hubiese acogido a los brit\u00e1nicos con alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Mart\u00ednez de Campos fue nombrado gobernador militar de C\u00e1diz, provincia clave por Gibraltar. Comenta que en las c\u00e1rceles quedaban pocos presos pol\u00edticos, y que las condenas a muerte afectaban a reos sociales, muchos de ellos ajenos al conflicto anterior, aunque provocados por las precarias condiciones de vida.<\/p>\n<p>Relata una curiosa an\u00e9cdota. Se dice preocupado por la \u00faltima cena de los condenados a muerte, que no pod\u00edan disfrutar de nada extraordinario. Cuenta que cedi\u00f3 al reo parte de su cena de gobernador, que deb\u00eda ser menos frugal, y hasta le llevaron caf\u00e9. Luego le contaron que <em>el preso no agradeci\u00f3 el convite, no por despecho, sino porque la cena servida le hab\u00eda hecho darse cuenta de la realidad presente. Poco antes de la muerte se hab\u00eda sentido revivir; y \u00e9l hubiera preferido continuar sumido en su previa semi-indiferencia para ser conducido al sitio en que otra vida le aguardaba.<\/em><\/p>\n<p>Una de las misiones del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol era la defensa del Estrecho de Gibraltar, es decir, vigilar el paso constante de naves militares extranjeras, \u201cpor si acaso\u201d. Se hac\u00eda con bases artilleras que se formaban de aquella manera. <em>La falta de elementos auxiliares y la ausencia de radiogoni\u00f3metros, de lanza torpedos, de defensa submarinas&#8230; induc\u00eda, seg\u00fan las circunstancias, a contrapesar los pareceres m\u00e1s opuestos.<\/em><\/p>\n<p>El mayor problema en estos momentos de carest\u00eda es el miedo a la responsabilidad, <em>que tanto abunda por el mundo. Temor a la responsabilidad y pereza son factores que se enlazan disimuladamente.<\/em><\/p>\n<p>Con discreci\u00f3n (para no levantar alarmas o sospechas infundadas) se trasladaron bater\u00edas instaladas en otros puntos de la costa espa\u00f1ola al Estrecho. Se felicita el autor por la eficacia de los trabajos efectuados, es de suponer, por individuos que no tem\u00edan la responsabilidad.<\/p>\n<p><em>Simult\u00e1neamente, los abastos mejoraron. En prisiones y en hoteles, en el Gobierno y en las casas privadas comenzaron a olvidarse las penurias de los meses anteriores. Espa\u00f1a encontr\u00f3 recursos a pesar de que la Guerra bat\u00eda su pleno&#8230; Hab\u00eda residuos de nuestra previa lucha en muchos sitios, y era preciso ir a recogerlos.<\/em><\/p>\n<p>Termina este cap\u00edtulo con una referencia a sus buenas relaciones con el vizconde de Gort, gobernador del Pe\u00f1\u00f3n de Gibraltar. Este caballero hab\u00eda dirigido la retirada brit\u00e1nica de Dunquerque, cuando los alemanas invadieron B\u00e9lgica y Francia a velocidad galopante. La cat\u00e1strofe se ha convertido en heroico rescate de tropas, exaltado como gesta en novelas y pel\u00edculas. El vizconde, cuando el Pe\u00f1\u00f3n estuvo seguro, fue enviado luego a Malta, donde se las vio de nuevo con los alemanes.<\/p>\n<p>Es sabido que los mon\u00e1rquicos, militares y civiles, tuvieron y siguen manteniendo buenas relaciones con Gran Breta\u00f1a.<\/p>\n<p>En la pr\u00f3xima entrega haremos un resumen de los cap\u00edtulos \u201cAdolfo Hitler (1043)\u201d. Y \u201cFrentes b\u00e9licos (1943)\u201d, de estas interesantes memorias del Duque de la Torre tituladas <em>Ayer<\/em>.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column]Los cap\u00edtulos seleccionados del libro de memorias del libro se\u00f1alado en el t\u00edtulo son un apasionante testimonio de esos que los peri\u00f3dicos publican como hallazgos formidables. Carlos Mart\u00ednez de Campos lleg\u00f3 a ser teniente general en el ej\u00e9rcito de Franco, y desempe\u00f1\u00f3 destacados papeles en la historia militar y diplom\u00e1tica en un periodo europeo muy [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":17362,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[25,1],"tags":[],"class_list":["post-17360","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura-y-comunicacion","category-general"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/IMG_4498-scaled.jpeg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-4w0","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17360","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17360"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17360\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17365,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17360\/revisions\/17365"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17362"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17360"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17360"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17360"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}