{"id":17426,"date":"2025-03-03T09:26:53","date_gmt":"2025-03-03T08:26:53","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=17426"},"modified":"2025-03-03T12:08:43","modified_gmt":"2025-03-03T11:08:43","slug":"17426-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/17426-2\/","title":{"rendered":"Ayer (Tres). Frentes B\u00e9licos (1943)"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;17410&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; css=&#8221;&#8221;]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>A medida que uno se adentra en <strong><em>Ayer<\/em><\/strong> las memorias de Carlos Mart\u00ednez de Campos, teniente general del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol, duque de la Torre y Conde de Llovera, se da cuenta de la alta envergadura de su persona, como militar, como consejero personal del don Juan de Borb\u00f3n y de su hijo Juan Carlos, como profesor de historia y estrategia militar, y como acad\u00e9mico de la Lengua y de la Historia. Viaj\u00f3 por todo el planeta como diplom\u00e1tico militar, y pudo conocer los ej\u00e9rcitos de Asia y de Hispanoam\u00e9rica.<!--more--><\/p>\n<p>Un resumen elaborado por <strong>Fernando Bell\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Era nieto del general Serrano, primer duque de la Torre, por parte de madre. Naci\u00f3 en Par\u00eds en 1887. Estudi\u00f3 en la Academia Militar de Segovia, y particip\u00f3 en las campa\u00f1as de \u00c1frica. Combati\u00f3 en numerosos frentes con el bando nacional en la Guerra Civil, sin m\u00e1s que un d\u00eda de asueto, seg\u00fan afirma. Salv\u00f3 a P\u00edo Baroja de un mal trago con los Requet\u00e9s, que se dispon\u00edan a fusilarle. Durante la Segunda Guerra Mundial viaj\u00f3 varias veces a Alemania para instruirse en las nuevas t\u00e1cticas militares y para negociar la entrega de armamento alem\u00e1n al ej\u00e9rcito espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Un resumen de este trabajo es el que venimos haciendo, bas\u00e1ndonos en las memorias de Mart\u00ednez Campos <i>Ayer<\/i>. En este tercer cap\u00edtulo nos centraremos en las visitas a diversos frentes b\u00e9licos que efectu\u00f3 el Duque de la Torre en Rusia y en la costa atl\u00e1ntica francesa. El valor de estas p\u00e1ginas es triple: literario, hist\u00f3rico y memorial\u00edstico, porque cuenta en primera persona sus experiencias con el alto mando alem\u00e1n y con Hitler.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El cerco de Leningrado<\/strong><\/p>\n<p>Nueva visita a Alemania, donde se avanza en las negociaciones para la compra de armamento. Llega a un Berl\u00edn deprimido por dos fuertes bombardeos. La primera oferta alemana son un centenar de piezas de artiller\u00eda dd 122 mil\u00edmetros. Son rusas, que han ca\u00eddo en manos alemanas y se hallan en buen estado.<\/p>\n<p>Esto me trae a la memoria mi primera visita a un museo, el del Ej\u00e9rcito, siendo yo ni\u00f1o. Mi padre supuso que lo que all\u00ed se exhib\u00eda, armas, ser\u00edan de mi inter\u00e9s. Recuerdo que hab\u00eda algunas rusas o sovi\u00e9ticas. Y yo no entend\u00eda c\u00f3mo hab\u00edan llegado all\u00ed.<\/p>\n<p>La primera visita de Mart\u00ednez Campos es al frente ruso donde se encuentran los soldados espa\u00f1oles de la Divisi\u00f3n Azul. Est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de Polonia y de los pa\u00edses b\u00e1lticos, a pocos kil\u00f3metros de Leningrado. Le acompa\u00f1a Canaris. El autor califica a su viaje de un paseo pintoresco. <i>El camino cruza varios bosques y bordea mayores. Grandes pinares; con \u00e1rboles muy erguidos y de elevada copa; y, junto al agua, mucha casa y mucha aldea, con numerosos gansos se se paran frente al auto y graznan torpemente<\/i>. Es una escena que hemos visto en pel\u00edculas.<\/p>\n<p>Da cuenta el memorialista de un curioso &#8220;centro informativo&#8221;. Se trata de una escuela para soldados rusos prisioneros, que tiene por objeto la propaganda. <i>No se trata de cautivarlos, sino de lograr que ayuden inconscientemente a los alemanes. Oyen y ven lo necesario para comentar lo visto y escuchado. Luego ser\u00e1n devueltos en avi\u00f3n&#8230;; lanzados en paraca\u00eddas sobre su propia retaguardia<\/i>. El destino de estos pobres prisioneros fue terrible, porque los sovi\u00e9ticos les consideraban traidores y no se andaban con contemplaciones. Esto no lo dice Mart\u00ednez Campos, pero tambi\u00e9n lo hemos visto en pel\u00edculas y le\u00eddo en novelas.<\/p>\n<p>Se desplazan en aeroplano hasta Plescau. No he podido encontrarlo en el mapa. Debe ser un problema de interpretaci\u00f3n de alfabeto ruso. Luego siguen m\u00e1s al norte volando casi a ras de suelo. <i>A veces me parece que rodamos por la carretera que va a Luga. Hay pocas defensas. En los cambios de pendiente, un par de \u201cbunkers\u201d parecidos a nuestros nidos de hormig\u00f3n. De cuando en cuando, una barrera antitanque de escasa anchura, con trinchera y parapeto y una defensa no importante. No son obras alemanas, sino restos de las hechas por los rusos para contener la marcha en direcci\u00f3n a Leningrado<\/i>. Luego, en coche, llega a su destino, Pokrowskaia, una localidad al sur de Leningrado (el autor dice San Petersburgo), a unos treinta kil\u00f3metros del antiguo palacio de los zares.<\/p>\n<p>La ciudad estuvo cercada por el ej\u00e9rcito alem\u00e1n desde septiembre del 41 a enero del 44. Una de las gestas de la guerra en el frente sovi\u00e9tico. La visita de Mat\u00ednez Campos debi\u00f3 de realizarse seis meses antes, en el 43. El autor se\u00f1ala varias veces que se esperaba una ofensiva rusa en cualquier momento.<\/p>\n<p><i>Muy temprano \u2013y los d\u00edas son largos\u2013, el coronel de la primera agrupaci\u00f3n, don Carlos Rubio, me lleva a visitar el frente que su unidad guarnece. Por una carretera lateral llegamos a Mondolovo, que est\u00e1 en estado ruinoso. Pasamos sobre un puente, y nos tiramos de cabeza al observatorio del sector. La instalaci\u00f3n est\u00e1 ajustada a las circunstancias climatol\u00f3gicas y b\u00e9licas. Est\u00e1 enterrada y es bastante confortable. Sus paredes y los techos de madera le da aspecto de \u201ccamarote\u201d. Hay en el suelo un pozo algo profundo para el agua, que se saca a mano o con auxilio de una bomba. Y una gran estufa de le\u00f1a ayuda a soportar las inclemencias de la noche<\/i>.<\/p>\n<p><i>El campo se domina a trav\u00e9s de un anteojo panor\u00e1mico de escasas dimensiones. Todo est\u00e1 tranquilo. No hay fuego; ni hay disparos. Sin embargo, puede haberlos de repente; y no comprendo que una instalaci\u00f3n de tan escasa resistencia baste para ayudar como es debido<\/i>.<\/p>\n<p>Distingue una peque\u00f1a ciudad, en realidad un barrio de Leningrado<\/p>\n<p><i>En el centro est\u00e1 Kolpino, con mucha f\u00e1brica, y, alguna, trabajando. Varias chimeneas del recinto echan humo negro; y sin embargo, hay bater\u00edas que llegan a Kolpino, y en Kolpino hay bater\u00edas que barren nuestras l\u00edneas. No entiendo. Son secretos de la guerra, que tampoco entienden los que se hallan el Kolpino<\/i>.<\/p>\n<p>Luego, moviendo el anteojo panor\u00e1mico. Se tropieza con Tsarkoie Selo, una aldea imperial que se hicieron construir\u00a0 los zares, y que los bolcheviques cambiaron de nombre y le pusieron Puschkin. En esa aldea hay palacios suntuosos, la catedral de San Isaac, todo acribillado y con los techos perforados por las bombas. Mart\u00ednez de Campo la visita al d\u00eda siguiente, porque est\u00e1 en manos alemanas. En uno de los palacios <i>hay un puesto-observatorio de nuestra artiller\u00eda divisionaria<\/i>. Cruza algunas salas lujosas anta\u00f1o. <i>En una de ellas hay varios millares de vol\u00famenes amontonados contra una esquina. Todos bien encuadernados, en piel y con preciosas cantoneras. Sobre algunos, una corona imperial de regular tama\u00f1o&#8230;. Veo una historia de Inglaterra, unas novelas de Balzac, la Divina Comedia&#8230; Alguien me dice, coge un libro como recuerdo. Pero contesto, sin querer, que no veo nada interesante y disimulo como puedo mi congoja<\/i>.<\/p>\n<p>Este detalle, min\u00fasculo en el libro, me parece un golpe de una densidad humana formidable. En medio de una guerra asoladora, aparecen unas joyas tiradas en una esquina a las que nadie presta atenci\u00f3n, porque no sirven para nada en el combate. Dice el autor <i>Yo hubiera preferido visitar a nuestra gente en otro sitio. Temo que alguien le achaque los destrozos realizados previamente<\/i>.<\/p>\n<p>En casa de mis padres, en Madrid, en medio de un armario con cristalera, rodeada de vasos de alguna calidad, hab\u00eda una copa azul de largo tallo. Se nos dejaba golpearla con un dedo para que el cristal sonara, y lo hac\u00eda con la limpieza de un piano. Era la pieza de una rapi\u00f1a b\u00e9lica en alguna casa noble. Un t\u00edo m\u00edo que estuvo en el frente se la hab\u00eda regalado a su hermano.<\/p>\n<p><i>El frente cubierto por la Divisi\u00f3n Azul es superior a 11 kil\u00f3metros&#8230; No cabe quejarse demasiado de la extensi\u00f3n cubierta, Ya hice presente que no hay reservas. Todas las divisiones del Ej\u00e9rcito 18 est\u00e1n en vanguardia permanentemente<\/i>.<\/p>\n<p><i>La primera l\u00ednea ocupa una trinchera, con varios puestos avanzados. Manifiesto mi extra\u00f1eza ante una soluci\u00f3n que me parece ya anticuada; pero todos los presentes me aseguran que una zona constituida \u00fanicamente cn puntos fuertes escaqueados ser\u00eda imposible de servir. La amplitud del frente la convertir\u00eda en una simple l\u00ednea de \u201celementos\u201d (pocos hombres, dotados normalmente con fusiles, bombas de mano y un arma autom\u00e1tica), m\u00e1s o menos zigzagueada&#8230; Cada \u201celemento\u201d necesitar\u00eda un ramal privado, y la divisi\u00f3n tendr\u00eda que disponer de una infinidad de equipos para el suministro de sus numerosos puestos avanzados. El razonamiento me convence; pero la idea me desagrada<\/i> .<\/p>\n<p>No resulta dif\u00edcil entender por que la idea le desagrada. Una ofensiva rusa potente y bien organizada barrer\u00eda esa primera l\u00ednea en poco tiempo, y sus defensores ser\u00edan o capturados o matados. Supongo que es lo que sucedi\u00f3. Estos apuntes de Mart\u00ednez Campos describen muy bien la situaci\u00f3n del ej\u00e9rcito alem\u00e1n y de la Divisi\u00f3n Azul situada frente a Leningrado en 1943, como hemos dicho, seis meses antes de la ofensiva sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p><i>Los ca\u00f1ones anticarros \u2013nueve de 37 y dos de 75\u2013 est\u00e1n instalados a retaguardia de la trinchera mencionada, en los sitios m\u00e1s aprop\u00f3sito para barrer las \u201cavenidas\u201d. Pero, \u00bfhay avenidas en un terreno tan llano como este?, les pregunto. Y alguien toma al palabra para decirme que la zona es muy fangosa y que los carros de combate se hunden f\u00e1cilmente; y a\u00fan agrega \u2013el que responde\u2013 que los rusos no se internan sin rastrear debidamente el suelo que han de recorrer, mi sin hacer saltar las minas nuestras con las suyas \u201cde rosario\u201d<\/i>. Le explican que por lo general los rusos se dedican a limpiar corredores antes de iniciar peque\u00f1as ofensivas, que son anticipadas por los servicios de observaci\u00f3n e informaci\u00f3n. Dice el autor, <i>me inclino antes unos oficiales que tienen la experiencia suficiente para d\u00e1rmela<\/i>.<\/p>\n<p>Luego vuelve con Canaris a la retaguardia, y tiene tiempo de ver a ambos lados de la carretera una escena que describe con fuerza narrativa.<\/p>\n<p><i>A ambos lados , hay soldados alemanes que trabajan con docenas de mujeres. M\u00e1s lejos hay muchas mujeres que trabajan solas. Hay centenares de mujeres trabajando. Llevan un pa\u00f1uelo alrededor de la cabeza. Son centenares de katiuskas. Sus cara son redondas, su pelo es rubio y su nariz es aplastada. Son de otra raza que la gente que trabaja m\u00e1s al sur, junto a Polonia. Se parecen entre s\u00ed, y trabajan de igual modo. Arreglan el camino son una pala y con el pico, sin mirar a los que pasan. Les importa solamente lo que pasa. Nacieron tarde para saber lo que era Rusia en otro tiempo. S\u00f3lo saben que ahora hay una guerra y que la guerra es m\u00e1s terrible que la paz, por terrible que esta sea; y trabajan como locas para que pase el tiempo y la guerra se concluya<\/i>.<\/p>\n<p>Leyendo estas descripciones uno piensa en la guerra actual entre Ucrania y Rusia, en una zona orogr\u00e1ficamente muy semejante. El armamento es sofisticado, pero las t\u00e1cticas de defensa y ataque no ser\u00e1n muy distintas, aunque adaptadas a esa novedad log\u00edstica del dron, cuya efectividad o ineficiencia acabaremos conociendo. Los misiles bal\u00edsticos son otra cosa m\u00e1s seria. Y uno se pregunta por qu\u00e9 no se han usado a discreci\u00f3n, si por falta de material o por no convertir una guerra de bajas incesantes en una matanza. De todas maneras, esta guerra entre Ucrania y Rusia es una cosa muy rara, y no hace falta ser un experto en t\u00e1ctica y en estrategia militar para darse cuenta.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\">Sin ning\u00fan proyecto de ofensiva<\/h4>\n<p>En la retaguardia, Mart\u00ednez Campos se entrevista con el Jefe del Estado Mayor del Ej\u00e9rcito de tierra, el general Ziezler, <em>un militar que no pone pegas a Hitler<\/em>, y por eso est\u00e1 donde est\u00e1. De \u00e9l dice el autor que<i> es inteligente y conoce bien su cometido<\/i>.<\/p>\n<p><i>Pero, el hecho de que el Jefe del Ej\u00e9rcito sea el mismo F\u00fchrer, origina dificultades de otra \u00edndole al Jefe del Estado Mayor de aquel Ej\u00e9rcito. Hitler tiene infinidad de ocupaciones. No atiende a los detalles de su Ej\u00e9rcito de Tierra. Atiende solamente \u2013y s\u00f3lo a grosso modo\u2013 las operaciones de conjunto&#8230; y de resultas, Ziezler viene a ser un verdadero Jefe del Ej\u00e9rcito de Tierra<\/i>. Dice que es joven y reci\u00e9n ascendido, y tiene una tarea muy dif\u00edcil, <i>pues los jefes a los cuales se dirigen sus diferentes \u00f3rdenes \u2013comandan tes de Grupos de Ej\u00e9rcitos\u2013 son Mariscales del Imperio, y est\u00e1n poco dispuestos a obedecer a nadie que no sea el propio canciller del Reich<\/i>.<\/p>\n<p>A Zeizler le habla de las condiciones de la Divisi\u00f3n Azul y de su entereza, <i>y de este modo logro exponerle mis temores de un ataque muy potente que no cause un retroceso , sino la propia desaparici\u00f3n del sector que guarnecemos&#8230; Si el fuego es aplastante, aplastar\u00e1 a los nuestros, porque los nuestros no se ir\u00e1n: no ceder\u00e1n ni un palmo de terreno<\/i>.<\/p>\n<p>Le solicita el hormigonado de la retaguardia para facilitar una retirada t\u00e1ctica y evitar el derrumbamiento del frente. Zeizler le dice que har\u00e1 lo que pueda. Le viene a decir que los rusos son malos combatientes, cosa que se desminti\u00f3 al menos en ese frente meses despu\u00e9s.<\/p>\n<p><i>Me refiere la llegada de las primeras olas rusas, en filas densas, que son barridas cruelmente por las armas autom\u00e1ticas. Me dice que es frecuente ver a los infantes moscovitas, en fila muy apretada, y aun d\u00e1ndose los brazos; y que en estas condiciones no hay peligro para unos defensores que tienen la firmeza de los soldados espa\u00f1oles<\/i>.<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar que, en combates as\u00ed, las bajas de la Segunda Guerra Mundial fueran monstruosas. Y tambi\u00e9n se entiende que los rusos de hoy ataquen de una manera m\u00e1s cauta y protegida, y me refiero a Ukrania, donde da la impresi\u00f3n que m\u00e1s que combates hay escaramuzas.<\/p>\n<p>Luego habla con otro jefe subalterno de Canaris, que acaba de regresar de un cerco al que sometieron los rusos a su ej\u00e9rcito en Rusia, un cuadril\u00e1tero cuyas caras med\u00edan sesenta o m\u00e1s kil\u00f3metros. Resistieron, entre otras cosas, gracias a mantener los campos de minas y en estar lo suficientemente alertas para evitar el desminado. Y concluye, <i>Tengo la impresi\u00f3n de que no hay proyecto ninguno de ofensiva<\/i>.<\/p>\n<p>Su cita con Richthofen se suspende, porque el aviador est\u00e1 muy ocupado asegurando el suministro a los grupos de ej\u00e9rcito situados frente a Mosc\u00fa. <i>Esta batalla no ha parado desde que Rusia fue invadida. Obliga a reemplazar continuamente el armamento; y, con esto solo es f\u00e1cil darse cuenta es del esfuerzo realizado. Se lucha simple y desesperadamente para aclarar, o s\u00f3lo desenmara\u00f1ar&#8230; La misi\u00f3n es inconcreta, y el desorden imponente. Y en tales circunstancias tengo que resignarme a no hacer la visita que me interesaba tanto<\/i>.<\/p>\n<p><i>La situaci\u00f3n de Zeizler, la preponderancia de G\u00f6ring <\/i>[jefe de la aviaci\u00f3n y mano derecha de Hitler]<i> y el cansancio moral de Hitler son factores que, sin duda, contribuyen a la situaci\u00f3n descrita, y a que sea imposible preparar otra ofensiva<\/i>.<\/p>\n<p>La siguiente cita del autor es con el general Halder, el de mayor prestigio en el ej\u00e9rcito alem\u00e1n. <em>Germ\u00e1nico en su gesto, es muy fino en su decir. No le intereso, \u00e9l a m\u00ed, s\u00ed.Quiere saber lo que se piensa del Tercer Reich al otro lado de la frontera, y quiere hablar de todo menos de \u00e9l y de su tierra. As\u00ed pasan un par de horas.<\/em><\/p>\n<p>El final de mayo lo pasa en Viena y en Lausanne. Retorna el autor a la descripci\u00f3n literaria de sus recuerdos de estas ciudades cuya historia conoce bien. En la ciudad suiza se entera de la evacuaci\u00f3n de Rommel y sus hombres de \u00c1frica. <i>Sus fuerzas \u2013al menos una parte\u2013 han sido transportadas por el aire. Mil quinientos aparatos han participado en la operaci\u00f3n.<\/i> Esto es un hito m\u00e1s de aquella guerra que dio tantas lecciones log\u00edsticas para las escuelas militares.<\/p>\n<p><i>Despu\u00e9s, una larga audiencia con la reina Do\u00f1a Victoria Eugenia y una comida en \u201cLes Rocailles\u201d, con el que por deseo y voluntad postrera de Don Alfonso XIII, es ahora el pretendiente con mejor derecho al trono de Espa\u00f1a.<\/i><\/p>\n<p>Deja claro aqu\u00ed su querencia mon\u00e1rquica, que le hacen <i>admirar las cualidades de un ilustre personaje que estaba dispuesto a servir a Espa\u00f1a.<\/i><\/p>\n<p>Y voy a cortar aqu\u00ed, porque me estoy alargando en el resumen. A\u00f1ado un cap\u00edtulo m\u00e1s a la serie, que ser\u00e1 el cuarto y, esta vez s\u00ed, el \u00faltimo. Completaremos el viaje del memorialista en busca de armas alemanas, y luego una visi\u00f3n de los espa\u00f1oles que se exiliaron y de los que se quedaron y pasaron por las c\u00e1rceles en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/ayer-los-anos-de-posguerra-vistos-por-un-general-de-franco\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Cap\u00edtulo 1<\/a><\/p>\n<p>Capitulo 2 <a href=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/ayer-dos-hitler\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Hitler<\/a><\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_single_image image=&#8221;17410&#8243; img_size=&#8221;large&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; alignment=&#8221;center&#8221; css=&#8221;&#8221;]A medida que uno se adentra en Ayer las memorias de Carlos Mart\u00ednez de Campos, teniente general del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol, duque de la Torre y Conde de Llovera, se da cuenta de la alta envergadura de su persona, como militar, como consejero personal del don Juan de Borb\u00f3n y de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":17412,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[525,1],"tags":[],"class_list":["post-17426","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-bitacora-y-apuntes","category-general"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/division-azul-GEHM.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-4x4","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17426","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17426"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17426\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17430,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17426\/revisions\/17430"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17412"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17426"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17426"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17426"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}