{"id":17817,"date":"2025-09-06T17:12:22","date_gmt":"2025-09-06T15:12:22","guid":{"rendered":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=17817"},"modified":"2025-09-28T20:43:45","modified_gmt":"2025-09-28T18:43:45","slug":"i-varela-ortega-preston-y-la-neutralidad-de-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/i-varela-ortega-preston-y-la-neutralidad-de-espana\/","title":{"rendered":"Varela Ortega,  Preston y  la neutralidad de Espa\u00f1a. Un ensayo de P\u00edo Moa. Primera entrega."},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column]<div class=\"text-block\" ><div class=\"simple-text size-4\"><p>Primer cap\u00edtulo de una serie de tres del historiador P\u00edo Moa, en la que con aplastantes argumentos y citas desmonta la leyenda de que la Espa\u00f1a de Franco fue un escenario de ruina, hambre y desgobierno. Un tema muy espinoso, del que Moa sale sin un rasgu\u00f1o.<!--more--><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/valera-ortega-preston-y-la-neutralidad-de-espana-segunda-entrega-del-ensayo-de-pio-moa\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Segunda entrega<\/a>. <a href=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/valera-ortega-preston-y-la-neutralidad-de-espana-tercera-entrega-del-ensayo-de-pio-moa\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Tercera entrega<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.piomoa.es\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>P\u00edo Moa<\/strong><\/a><\/p>\n<p>En Galer\u00eda de charlatanes olvid\u00e9 incluir una serie cr\u00edtica en \u201cM\u00e1s Espa\u00f1a y m\u00e1s democracia\u201d a las versiones de Varela Ortega, exponente de la historiograf\u00eda angl\u00f3mana en Espa\u00f1a. Primer art\u00edculo: \u201cVarela Ortega y la neutralidad de Espa\u00f1a\u201d. Dado el inter\u00e9s del ensayo de Varela Ortega como representaci\u00f3n de unas corrientes historiogr\u00e1ficas muy\u00a0 comunes, le dedicar\u00e9 una buena serie de comentarios a partir del anterior, como apartado particular de la batalla cultural. Animo a mis lectores a darle m\u00e1xima difusi\u00f3n, ya que sin debate no hay vida intelectual.<\/p>\n<p>Me pasa un amigo un ensayo de Jos\u00e9 Varela Ortega titulado\u00a0<em>Una paradoja hist\u00f3rica. Hitler, Stalin, Roosevelt y algunas consecuencias para Espa\u00f1a de la Segunda Guerra Mundial.<\/em> Se trata de una explicaci\u00f3n de la SGM, que quiere explicar tambi\u00e9n por qu\u00e9 el r\u00e9gimen de Franco no fue liquidado, como pensaba casi todo el mundo, al terminar la guerra mundial: una \u201cparadoja\u201d a juicio del autor.\u00a0 Varela Ortega es uno de los disc\u00edpulos espa\u00f1oles de Raymond Carr, cosa que se percibe contantemente, pues tanto su visi\u00f3n de la guerra mundial como de la postura de Espa\u00f1a y\u00a0 valoraci\u00f3n de Franco es justamente la elaborada por la historiograf\u00eda anglosajona, en gran medida propagand\u00edstica.\u00a0 El ensayo, muy sint\u00e9tico y en el que no faltan datos apreciables,\u00a0 consta de 178 p\u00e1ginas, adem\u00e1s de otras 32\u00a0 dedicadas a la bibliograf\u00eda, con cerca de mil t\u00edtulos y muchos cientos de autores.\u00a0Esa abundancia bibliogr\u00e1fica puede impresionar al lector ingenuo,\u00a0 pero el m\u00e9todo es realmente demencial:\u00a0 consiste en sacar constantemente frases de uno u otro autor, sin el menor an\u00e1lisis cr\u00edtico. Con ellos compone un curioso vestido de retales \u00a0que viste, como dije, la versi\u00f3n anglosajona de la guerra y del franquismo, adoptada como el credo.<br \/>\nLa obra constituye una muestra m\u00e1s de la batalla cultural de la que venimos hablando, con versi\u00f3n hispan\u00f3foba\u00a0 plenamente interiorizada por el sector angl\u00f3mano de nuestros historiadores\u00a0 y en general intelectuales y pol\u00edticos; y coincidente en gran medida con la versi\u00f3n comunista (no se olvide la deuda de gratitud de Inglaterra con Stalin). As\u00ed que merece la pena tratarlo con cierta extensi\u00f3n, para lo que empezaremos por el final.<\/p>\n<p>Recogiendo a autores como Preston, el autor espa\u00f1ol afirma: \u201cLa comparaci\u00f3n con el auge econ\u00f3mico que experiment\u00f3 Espa\u00f1a durante la Primera Guerra Mundial y la que puede hacerse entre los resultados econ\u00f3micos de nuestro pa\u00eds y los de los pa\u00edses neutrales durante la Segunda, resulta enojosa por lo apabullante y reveladora. Suecia, por ejemplo, creci\u00f3 en el per\u00edodo \u00a16 veces m\u00e1s que Espa\u00f1a! Y tambi\u00e9n lo hicieron de manera significativamente mayor pa\u00edses como Irlanda o Turqu\u00eda; sin irse m\u00e1s lejos, hasta la situaci\u00f3n econ\u00f3mica y el abastecimiento del propio Portugal salazarista fueron mucho mejor que los de la Espa\u00f1a franquista. El equipo de gobierno falangista\u00a0 impuso una pol\u00edtica econ\u00f3mica ultranacionalista que lleg\u00f3 a darse costosas bofetadas en la propia cara, rechazando los cr\u00e9ditos ofrecidos por los aliados, dejando en consecuencia, a la agricultura espa\u00f1ola sin\u00a0 abonos (\u2026 ) Y, en efecto, sucedi\u00f3 as\u00ed porque, como tem\u00eda Churchill, \u201clos espa\u00f1oles no son razonables y (fueron) capaces de apretarse el cintur\u00f3n para resistir la presi\u00f3n extranjera\u201d \u2013posiblemente porque no se trataba del cintur\u00f3n de unos pol\u00edticos que pod\u00edan prescindir a la opini\u00f3n para perpetuarse en el poder\u2014. La cuesti\u00f3n es que el experimento econ\u00f3mico autarquico provoc\u00f3 una cat\u00e1strofe sin precedentes en la historia econ\u00f3mica espa\u00f1ola, ilustrada en hambre (la talla de los reclutas disminuy\u00f3 entre 2 y 3 cent\u00edmetros\u00a0 en los a\u00f1os 40)\u00a0 y enfermedades que nos hicieron retroceder a situaciones del siglo XIX: la mortalidad\u00a0 de 1941 (18. 6\/000 hab.) era casi tres puntos mayor que en 1935 (15,7\/000 y \u201cla infantil se dispar\u00f3\u201d 33 puntos, de 109,4 en 1935 a 142,9 en 1941. De esta suerte no solo se despreci\u00f3 la oportunidad econ\u00f3mica que ofrec\u00eda la neutralidad (y que otros pa\u00edses europeos supieron aprovechar) sino que se ahond\u00f3 el retraso de nuestro pa\u00eds: el PIB per c\u00e1pita espa\u00f1ol cay\u00f3 en m\u00e1s de 8 puntos durante los a\u00f1os 40 en comparaci\u00f3n con 1929 y en su relaci\u00f3n media con el alem\u00e1n, en franc\u00e9s, brit\u00e1nico e italiano\u201d.<br \/>\nComo en esta larga cita est\u00e1 condensada toda una visi\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica de pura propaganda, conviene compararla con una historiograf\u00eda seria.<br \/>\nEmpecemos por la comparaci\u00f3n con otros pa\u00edses neutrales, luego por\u00a0 estad\u00edsticas que parecen m\u00e1s fundadas, y finalmente por \u00a0un an\u00e1lisis de la autarqu\u00eda.<br \/>\nUn historiador, si lo es, no puede comparar la posici\u00f3n de Espa\u00f1a con las de\u00a0 Suecia, Irlanda o cualquier otra, por dos razones: porque ninguno de estos lleg\u00f3 a los a\u00f1os 40 con medio pa\u00eds devastado\u00a0 por los desastrosos experimentos del Frente Popular. No ten\u00edan que enfrentarse a una \u00edmproba tarea de reconstrucci\u00f3n en circunstancias muy dif\u00edciles, a las que no era ajena la pol\u00edtica de Londres. En segundo lugar, la posici\u00f3n de Espa\u00f1a no ten\u00eda nada que ver con la de Suecia y dem\u00e1s, ni con la espa\u00f1ola de la I Guerra Mundial.\u00a0 Suecia pudo beneficiarse extraordinariamente de su colaboraci\u00f3n con la Alemania nazi, a la que suministraba una alta proporci\u00f3n de los elementos necesarios para su industria de guerra: hierro,\u00a0 aceros especiales y productos industriales refinados como los rodamientos a bolas, aparte de permitir la circulaci\u00f3n de tropas alemanas por su territorio (hacia Noruega y Finlandia), cosa que Espa\u00f1a nunca permiti\u00f3. La posici\u00f3n de Suecia fue en ese sentido muy similar a la espa\u00f1ola en la PMG, pero en sentido contrario: entonces Espa\u00f1a pudo beneficiarse a fondo del comercio con Francia e Inglaterra, no con Alemania, \u00a0de la que estaba aislado. Irlanda, Turqu\u00eda, incluso Portugal \u2013que no sufri\u00f3 el acoso y chantaje que sufri\u00f3 Espa\u00f1a por sus ventas de volframio a Alemania\u2013 s\u00ed se parec\u00edan a la\u00a0 Espa\u00f1a en la PMG.\u00a0Si olvidamos circunstancias de este calibre, el an\u00e1lisis y la propia historia se convierten en un chiste.<br \/>\nEn cuanto a la neutralidad espa\u00f1ola, se encontraba entre una frontera \u00a0francesa ocupada por las divisiones alemanas y un mar dominado por los aliados. La Espa\u00f1a de entonces ten\u00eda una deuda importante con Alemania, no solo material, tambi\u00e9n moral, de gratitud por haberle ayudado a librarse de la disgregaci\u00f3n y de un r\u00e9gimen sovi\u00e9tico; con los anglosajones no solo no ten\u00eda tal deuda, sino que estos ocupaban una parte estrat\u00e9gica del territorio espa\u00f1ol en Gibraltar. Las circunstancias no pod\u00edan ser m\u00e1s dif\u00edciles. Al mismo tiempo, Franco detestaba una guerra en el oeste de Europa que solo pod\u00eda beneficiar a la URSS. La decisi\u00f3n de Franco, desde muy al principio, hab\u00eda sido no pagar la deuda a los alemanes entrando en una contienda que habr\u00eda destruido por mucho tiempo \u00a0la posibilidad de reconstrucci\u00f3n de Espa\u00f1a (lo tratar\u00e9 tambi\u00e9n en esta serie), y por tanto la presi\u00f3n hitleriana pend\u00eda como una amenaza constante;\u00a0 y a su vez la presi\u00f3n anglosajona utilizaba su dominio del mar para mantener la econom\u00eda espa\u00f1ola a medio gas, escatim\u00e1ndole el petr\u00f3leo, los abonos, los pl\u00e1sticos y otros productos b\u00e1sicos. As\u00ed, hablando de \u201cautarqu\u00eda\u201d, que las circunstancias hac\u00edan inevitable, Varela Ortega y sus maestros ingleses \u201colvidan\u201d el\u00a0 sabotaje permanente de Londres como un factor de gran peso en la pobreza espa\u00f1ola de entonces.<br \/>\nAlgo m\u00e1s: el r\u00e9gimen de Franco busc\u00f3 y obtuvo algunos cr\u00e9ditos de los anglosajones, pero rechaz\u00f3 aquellos con los que Usa pretend\u00eda dictar la pol\u00edtica espa\u00f1ola. A esto llama nuestro angl\u00f3mano \u201cdarse costosas bofetadas en su propia cara\u201d. Se ve que mantener a los espa\u00f1oles al margen de las atrocidades de aquella guerra y defender la independencia del pa\u00eds \u2013salvo que sea la inglesa\u2014cuentan poco o nada para estos peculiares historiadores. Y es importante se\u00f1alarlo, porque precisamente el fondo de toda esa propaganda es denigrar o menospreciar todo lo espa\u00f1ol, por lo que la independencia y la reconstrucci\u00f3n\u00a0 del pa\u00eds no entran en sus llamativos an\u00e1lisis. Pero esta es precisamente la cuesti\u00f3n, es lo que se jugaba Espa\u00f1a en aquellos tiempos bajo amenazas, chantajes y sabotaje permanentes.\u00a0Para la escuela angl\u00f3mana, todo lo que no sea seguir los an\u00e1lisis anglosajones y someterse a sus intereses en pol\u00edtica pr\u00e1ctica,\u00a0 ser\u00eda un disparate.<br \/>\nY ma\u00f1ana abordaremos los datos terror\u00edficos que ofrece sobre los a\u00f1os 40. Ya los he tratado en varios art\u00edculos de este blog y\u00a0Libertad digital\u00a0\u00a0y en\u00a0A\u00f1os de hierro, pero, como se ve, estos historiadores repiten sus leyendas con\u00a0 total desenvoltura. Desgraciadamente estos estudios han sido poco difundidos, porque la gran afici\u00f3n divulgativa y proselitista de la izquierda no es compartida por la derecha, que prefiere reducirlos a una ilustraci\u00f3n personal sin mayor alcance.\u00a0Por eso, y ante la fobia de los historiadores espa\u00f1oles al debate intelectual, ruego a mis lectores que hagan lo posible por alimentar la batalla por la cultura espa\u00f1ola haciendo llegar estos art\u00edculos al mayor n\u00famero posible de personas.\u00a0 Es muy importante que en Espa\u00f1a se desarrolle una historiograf\u00eda seria tanto sobre el propio pasado como sobre la II Guerra Mundial, en la que la posici\u00f3n de Espa\u00f1a, aunque secundaria en conjunto,\u00a0 pes\u00f3 de modo muy considerable y en algunos momentos nada secundariamente; y que a su vez pes\u00f3 en la evoluci\u00f3n interior espa\u00f1ola.<br \/>\nMa\u00f1ana, como digo, hablaremos del hambre, enfermedades, miseria y dem\u00e1s plagas de los a\u00f1os 40.<\/p>\n<h3>La mayor cat\u00e1strofe para Espa\u00f1a, seg\u00fan Varela Ortega<\/h3>\n<p>Dado el inter\u00e9s del ensayo de Varela Ortega como representaci\u00f3n de unas corrientes historiogr\u00e1ficas muy\u00a0 comunes, le dedicar\u00e9 una buena serie de comentarios a partir del anterior, como apartado particular de la batalla cultural. Animo a mis lectores a darle m\u00e1xima difusi\u00f3n, ya que sin debate no hay vida intelectual.<br \/>\nVarela Ortega afirma que la pol\u00edtica espa\u00f1ola en los a\u00f1os 40 fue tan catastr\u00f3fica que se produjo un fuerte retroceso con respecto a la rep\u00fablica y a los dem\u00e1s pa\u00edses europeos, mientras el hambre y las enfermedades se ense\u00f1oreaban de la poblaci\u00f3n\u00a0 \u2013no de los pol\u00edticos, informa\u2013 y la estatura media de los reclutas baj\u00f3 entre dos y tres cent\u00edmetros. Como su m\u00e9todo consiste en copiar frases de tales o cuales autores sin el menor an\u00e1lisis cr\u00edtico, el panorama que traza es perfectamente arbitrario, como ya vimos en sus comparaciones con otros pa\u00edses neutrales; pero no por ello se ha divulgado menos.<br \/>\nEn 2005 los economistas Alberto Carreras y Xavier Tafunell coordinaron para la Fundaci\u00f3n BBVA un monumental estudio en tres tomos\u00a0<em>Estad\u00edsticas hist\u00f3ricas de Espa\u00f1a, siglos XIX y XX<\/em>. El estudio ven\u00eda precedido por otro menos extenso de 1989. Estos trabajos constituyen hoy por hoy, y con diferencia, junto con el Instituto Nacional de Estad\u00edstica en que se basa el estudio, la mejor fuente de datos\u00a0 respecto al tema tratado a su modo por Varela, y que como veremos, le desmienten por completo.<br \/>\nHay que decir que la versi\u00f3n de Varela est\u00e1 extendid\u00edsima y es \u00a0la que se intenta hacer can\u00f3nica desde la totalitaria ley de memoria hist\u00f3rica.\u00a0Y tambi\u00e9n que ni Carreras ni Tafunell ni los dem\u00e1s colaboradores de la obra tienen nada de franquistas; al contrario, a veces la ret\u00f3rica de sus explicaciones queda contradicha por los datos que con m\u00e1s honradez ofrecen. Son tambi\u00e9n importantes a estos efectos los datos ofrecido por Ram\u00f3n Salas Larraz\u00e1bal,\u00a0 basadas en el INE y en su publicaci\u00f3n anual\u00a0<em>Movimiento Natural de la Poblaci\u00f3n<\/em>, tan a menudo ignorados\u00a0 tanto\u00a0por la historiograf\u00eda lisenkiana como por la angloman\u00edaca. Por mi parte, he publicado varios art\u00edculos en este blog y en\u00a0Libertad digital,\u00a0 en\u00a0<em>A\u00f1os de hierro<\/em>\u00a0y en\u00a0<em>Los mitos del franquismo<\/em>\u00a0me he extendido al respecto.<\/p>\n<p>Empecemos por la estatura media de los reclutas. En 1935 era de\u00a0 165,8 cms. En 1941 de 166,5; en 1945 de 167,4, y en 1950, fin de la d\u00e9cada, de 168,6. Vemos, por tanto, que, lejos de disminuir, la estatura media aument\u00f3 en casi tres cent\u00edmetros. \u00bfC\u00f3mo se explica esto, si aquella d\u00e9cada qued\u00f3 marcada por el hambre masiva, la enfermedad\u00a0 y una mortalidad extraordinaria, incluyendo la mortalidad infantil?\u00a0\u00a0Pues quiz\u00e1 se deba a que los datos suministrados por Varela y tantos otros correspondan a una historiograf\u00eda m\u00e1s cercana a la propaganda que al rigor intelectual.<br \/>\nSobre la mortalidad infantil cabe recordar que en su primer discurso de fin de a\u00f1o, Franco se\u00f1al\u00f3 su reducci\u00f3n como una prioridad del r\u00e9gimen. La tasa\u00a0\u00a0 en 1935 (el mejor a\u00f1o de la rep\u00fablica, bajo gobierno derechista), era de 115,3 por mil nacidos vivos\u00a0 En 1939 lleg\u00f3 a 140,6, lo que se explica por ser el \u00faltimo de la guerra. Pero en 1940 hab\u00eda bajado por debajo de 1935, a 113,7. En 1941, el peor a\u00f1o de la posguerra, subi\u00f3 nuevamente a\u00a0 148,6, pero a continuaci\u00f3n baj\u00f3 ya de modo acelerado: 1942 registr\u00f3 108,5, ; en 1945 era del 90,1;\u00a0 y en 1950 del 69,8.\u00a0Un descenso realmente espectacular y sin precedentes en la historia de Espa\u00f1a. Como\u00a0la esperanza media de vida al nacer se vincula a la mortalidad infantil, que en la rep\u00fablica era de 50 a\u00f1os, una de las m\u00e1s bajas de Europa, al final de la d\u00e9cada de los 40 alcanzaba a 62 a\u00f1os, seg\u00fan el INE, un salto igualmente espectacular\u00a0(y al final del franquismo era la m\u00e1s alta de Europa despu\u00e9s de Suecia, como sigue siendo hoy). Y dado que estos avances est\u00e1n muy relacionados con otros muchos datos socioecon\u00f3micos, como la higiene, la variedad en la alimentaci\u00f3n y el consumo,\u00a0etc., se entiende perfectamente que la estatura de los reclutas creciera de forma consistente.<br \/>\nEl hambre es otro de los t\u00f3picos propagand\u00edsticos \u00a0desmentidos por los datos reales.\u00a0Los muertos por esa causa, en torno a\u00a0 200-300 durante la rep\u00fablica, crecieron naturalmente en la guerra civil, pero\u00a0casi exclusivamente en la zona del Frente Popular, que registr\u00f3 el mayor n\u00famero del siglo,\u00a0 con 1,111.\u00a0 Otro repunte, hasta 1093 se produjo en el nefasto a\u00f1o 1941,\u00a0 para bajar en 1944 al nivel de la rep\u00fablica y remontar de nuevo a 1120 en 1946, a\u00f1o del cierre de la frontera por Francia y de un boicot internacional. Sin embargo las medidas tomadas fueron tan eficaces que al a\u00f1o siguiente, las cifras hab\u00edan vuelto al nivel republicano, para desaparecer en los a\u00f1os 50. Y aunque las cifras sean similares a las de la rep\u00fablica, las causas son muy distintas, porque el franquismo sufri\u00f3 graves restricciones comerciales, inexistentes antes, a manos de los\u00a0 anglosajones.\u00a0Se trat\u00f3, por tanto, de una hambre poco mort\u00edfera, mucho m\u00e1s llevadera que la experimentada por la zona del Frente Popular, cosa que tambi\u00e9n suele olvidarse. Por lo dem\u00e1s, en casi todo el resto de Europa hubo un apretamiento casi generalizado de los cinturones, con las correspondientes hambres.\u00a0Y con una diferencia esencial:\u00a0 los espa\u00f1oles pod\u00edan estar bien\u00a0contentos al librarse de los bombardeos, destrucciones, deportaciones y asesinatos masivos que padec\u00eda la mayor parte del continente.<\/p>\n<p>Puede decirse, por tanto, que hubo en los a\u00f1os 40 un hambre bastante extendida, porque para que una persona muera por esa causa ha de haber muchas otras malnutridas. Por tanto, ser\u00eda l\u00f3gico que la mortalidad debida a enfermedades carenciales hubiera aumentado, como dice Varela, \u201ca niveles del siglo XIX\u201d. Es m\u00e1s, cabr\u00eda admitir un descenso de la poblaci\u00f3n por esas causas, cosa que no hace Varela, pero\u00a0s\u00ed implica. La realidad, sin embargo, vuelve a desmentirle. Seg\u00fan el estudio del BBVA, la poblaci\u00f3n total, que era de 24,8 millones en 1936,\u00a0 hab\u00eda subido a 25,7 en 1940 , a 25,9 en el 41, a 26,8 en 1945 y a\u00a0 27,8\u00a0 en 1950.\u00a0 La tasa de crecimiento natural, tradicionalmente entre el 7 y el 11 por mil (10,0 en 1935), \u00a0experiment\u00f3 durante la guerra un semiestancamiento con ligeros retrocesos en 1938 y 39\u00a0 \u2013contra lo que\u00a0suele creerse, la guerra civil \u00a0no fue muy sangrienta comparada con conflictos parecidos en otros pa\u00edses en el siglo XX, un tema que trato en Los mitos del franquismo\u2013,\u00a0\u00a0para recuperarse\u00a0 con cierta rapidez desde 1943 (9,7) y posteriormente hasta el 10 y m\u00e1s.\u00a0As\u00ed pues, ni la guerra, ni el hambre ni\u00a0 las enfermedades\u00a0 ni la autarqu\u00eda provocaron un descenso, ni siquiera un estancamiento de la poblaci\u00f3n, y much\u00edsimo menos\u00a0 \u201cuna cat\u00e1strofe sin precedentes en la historia econ\u00f3mica de Espa\u00f1a\u201d, como asegura Varela. Este hace adem\u00e1s una peque\u00f1a trampa al referir gran parte de su argumentaci\u00f3n al a\u00f1o 41, a\u00f1o especialmente dif\u00edcil, sugiriendo que los dem\u00e1s a\u00f1os de la\u00a0d\u00e9cada se le parecieron.\u00a0En el hambre del 41 tuvo gran influencia\u00a0el aut\u00e9ntico sabotaje comercial de Inglaterra vulnerando los derechos de neutralidad.<br \/>\nAunque las estad\u00edsticas mencionadas reflejan claramente la evoluci\u00f3n econ\u00f3mica, trataremos esta m\u00e1s precisamente en la pr\u00f3xima entrega. Para concluir por el momento,\u00a0\u00a0los espa\u00f1oles no pasaron mayores dificultades que la mayor parte de Europa, con la inmensa ventaja de no sufrir las atrocidades de la guerra continental,\u00a0un aspecto vital \u00a0que nunca interesa destacar\u00a0a la corriente lisenkiana ni a la angl\u00f3mana, notablemente concordes en estas y otras cuestiones.<\/p>\n<h3>Los espl\u00e9ndidos a\u00f1os 40<\/h3>\n<p>Como habr\u00e1 podido comprobar el se\u00f1or Varela Ortega, su visi\u00f3n de los a\u00f1os 40 en Espa\u00f1a\u00a0 necesita correcciones de fondo, por haberse fiado de los \u201cdatos\u201d de una historiograf\u00eda propagand\u00edstica en la que coinciden curiosamente la rama lisenkiana y la angl\u00f3mana. Bastarian estos dos hechos: el aumento, moderado pero real, de la estatura media y el muy considerable de la esperanza de vida al nacer, para hacerle reconsiderar su enfoque de la cuesti\u00f3n. Y aun debiera hacerle reflexionar m\u00e1s el hecho de que tales avances\u00a0 \u2013que resumen muchos otros\u2013 se produjeron en una d\u00e9cada de extraordinarios obst\u00e1culos y dificultades para Espa\u00f1a, primero por la guerra mundial y luego por el aislamiento internacional combinado con una guerrilla comunista.\u00a0\u00a0Vistas las cosas en su contexto, la reconstrucci\u00f3n del pa\u00eds en aquellos a\u00f1os resulta una aut\u00e9ntica proeza hist\u00f3rica.<br \/>\nSuele decirse que, debido a la supuestamente ca\u00f3tica econom\u00eda aut\u00e1rquica falangista, Espa\u00f1a no recuper\u00f3 el nivel de renta de la rep\u00fablica hasta 1952, incluso hasta 1956 y m\u00e1s tarde. Los \u00edndices vistos revelan otra cosa, pero l\u00f3gicamente hay muchos m\u00e1s. Como en\u00a0<em>Los mitos del franquismo<\/em>\u00a0he rese\u00f1ado los datos, extra\u00eddos de Carreras y Tafunell y otras fuentes, lo citar\u00e9 aqu\u00ed con alguna extensi\u00f3n.<br \/>\nAnte todo es preciso entender las enormes dificultades con que chocaba la reconstrucci\u00f3n, nada que ver con las absurdas comparaciones con otros pa\u00edses neutrales, tan \u201creveladoras\u201d\u00a0\u00a0a juicio de Varela y Preston.\u00a0Debido a la guerra y el caos \u2013este s\u00ed\u2014creado por el revolucionario\u00a0 Frente Popular, \u00a0Espa\u00f1a hab\u00eda perdido 250.000 casas, casi la mitad del parque automovil\u00edstico y ferroviario, cientos de f\u00e1bricas, puentes, un cuarto de mill\u00f3n de toneladas de barcos hundidos o retenidos en puertos sovi\u00e9ticos\u00a0 u hostiles, etc. La mitad del pa\u00eds ocupado por el Frente Popular\u00a0 hab\u00eda perdido extensos cultivos por abandono, la mayor parte de su ganader\u00eda, sacrificada sin control, y amplias \u00e1reas de bosque consumido para le\u00f1a\u00a0 o menesteres b\u00e9licos. La fuerza humana hab\u00eda descendido por las bajas b\u00e9licas, en su mayor\u00eda j\u00f3venes, m\u00e1s unos 50.000 mutilados, 270.000 prisioneros a la espera de ser depurados, m\u00e1s medio mill\u00f3n de exiliados de primer momento (aunque m\u00e1s de dos tercios de ellos retornaron el mismo a\u00f1o 1939). El ej\u00e9rcito alistaba a un mill\u00f3n largo de hombres, y aunque se desmovilizaron tres cuartas partes, la guerra europea obligar\u00eda a mantener un numero excesivo sobre las armas.\u00a0 Fue preciso asumir las deudas del Frente Popular, adem\u00e1s de las contra\u00eddas con Italia y Alemania, con lo cual Francia ascend\u00eda a primer acreedor de Espa\u00f1a.\u00a0Todo ello con m\u00ednimas reservas financieras.<br \/>\nDificultades aumentadas muy pronto, no debe olvidarse, por\u00a0 las restricciones comerciales impuestas por Inglaterra. Pese a los cual\u2026 \u00a0Veamos algunos datos econ\u00f3micos significativos de aquella d\u00e9cada \u201cperdida\u201d seg\u00fan la propaganda:\u00a0 el n\u00famero de tel\u00e9fonos en 1950\u00a0 se hab\u00eda duplicado en comparaci\u00f3n con 1935; el tr\u00e1fico a\u00e9reo en compa\u00f1\u00edas espa\u00f1olas hab\u00eda pasado de 1,2 millones de kil\u00f3metros volados, a 8 millones. Los turistas hab\u00edan saltado de 171.000 a 457.000. Y as\u00ed otros \u00edndices. M\u00e1s significativo como conjunto, el consumo bruto de energ\u00eda\u00a0 en toneladas equivalentes de petr\u00f3leo\u00a0pasaba de\u00a0 8,37 millones en 1935 a\u00a0\u00a0 casi 10 millones en 1943,\u00a0 llegando a 12, 40 en 1950. Dentro de ese \u00edndice, la producci\u00f3n hidroel\u00e9ctrica\u00a0 subi\u00f3 de 3.645 millones de\u00a0 kWh anuales en 1935 \u00a0a 6.916 en 1950; y la de hulla y antracita subi\u00f3 de\u00a0 6.9 millones de toneladas en 1935 a\u00a0 8,8 millones ya en 1940 y a 11, 1 millones en 1950.\u00a0 La de hierro dulce y acero pas\u00f3\u00a0 595.000 toneladas en 1935 a\u00a0 695.000 ya en 1940, y a\u00a0 780.000 en 1950.\u00a0 La producci\u00f3n de maquinaria y material de transporte, sobre una base 100 en 1913, \u00a0era de 162 en 1935,\u00a0 con una bajada en los primeros a\u00f1os 40 para subir a 178 en 1948\u00a0 y a\u00a0 208 en 1950. La producci\u00f3n de cemento\u00a0 pas\u00f3 de 1, 1 millones de toneladas en 1935 a\u00a0 2,065 en 1950, super\u00e1ndose\u00a0 en pr\u00e1cticamente todos los a\u00f1os la producci\u00f3n de preguerra, debido a que la construcci\u00f3n de viviendas fue otra prioridad del r\u00e9gimen expuesta por Franco en su discurso de fin de a\u00f1o de 1939. La de fibras artificiales y sint\u00e9ticas dio un salto extraordinario,\u00a0 de 3. 400 toneladas en 1935 a\u00a0 24.500 en 1950. La de algod\u00f3n, aunque con fuertes oscilaciones, fue de 1.933 toneladas en 1935 y lleg\u00f3 a\u00a0 6.503 en 1949.\u00a0 Naturalmente las exigencias de petr\u00f3leo aumentaban con rapidez y a pesar de las fuertes restricciones anglosajonas durante la guerra, tambi\u00e9n su importaci\u00f3n y consumo creci\u00f3, de modo que en 1950 triplicaba\u00a0ampliamente los de preguerra.\u00a0Sin esas restricciones, el crecimiento habr\u00eda sido bastante m\u00e1s r\u00e1pido.<br \/>\nEstos datos bastan para percibir que la industria espa\u00f1ola no solo super\u00f3 netamente a la de 1935, sino que en algunos aspectos dio un gran salto. M\u00e1s dificultades hubo con la agricultura, al coincidir las devastaciones de la zona roja con las restricciones a la importaci\u00f3n de fertilizantes y largas sequ\u00edas. Sin embargo ello no motiv\u00f3\u00a0 el hambre mort\u00edfera que\u00a0 suele decirse, como vimos en la entrada anterior, sino m\u00e1s bien escasez e insuficiencia alimentaria, mejor o peor paliadas por el racionamiento y las mejoras sanitarias e higi\u00e9nicas, que redujeron la mortalidad general. Cabe decir que la pesca (el pescado, como los huevos, las verduras\u00a0 y otros productos, no estaba racionado) creci\u00f3 constantemente sobre la de 1935, desde el mismo a\u00f1o 1940.<br \/>\nEl conjunto de estos datos demuestra que la renta\u00a0per capita\u00a0espa\u00f1ola no solo no pudo bajar, sino que creci\u00f3 muy consistentemente en aquella d\u00e9cada, superando muy pronto, probablemente desde 1943, la de la rep\u00fablica, como ha se\u00f1alado el economista\u00a0 G. Fern\u00e1ndez de la Mora y Varela.\u00a0 Los economistas han estimado de forma muy diversa los \u00edndices de crecimiento del PIB en \u00a0aquella d\u00e9cada: desde\u00a0 el 1,1 por ciento anual (Prados de la Escosura) al 1,7 (Carreras),\u00a0 a 2.0 (Alcaide Inchausti) \u00a0y 3,8 (Naredo) Vistos los \u00edndices se\u00f1alados, la tercera cifra parece la m\u00e1s ajustada a la realidad. Una vez m\u00e1s, parece que\u00a0\u00a0la \u201ceconom\u00eda aut\u00e1rquica falangista\u201d dist\u00f3 mucho de ser tan ca\u00f3tica\u00a0 y contraria a la libertad de mercado o al comercio\u00a0como pretende el se\u00f1or Valera y tantos otros de la corriente angl\u00f3mana. En la pr\u00f3xima entrega expondremos sus l\u00edneas generales.<br \/>\nPara concluir, aquellos fueron a\u00f1os felices para un pa\u00eds que logr\u00f3 mantenerse al margen de las devastaciones y cr\u00edmenes de la guerra europea y reconstruirse con sus propias fuerzas en \u00edmprobas condiciones. Yo dir\u00eda que\u00a0hay razones para estar orgullosos de aquella valerosa y esforzada generaci\u00f3n, en lugar de denigrarla combinando la falsedad de los datos con jeremiadas y una conmiseraci\u00f3n no menos falsa.<\/p>\n<h3>Varela Ortega y la Divisi\u00f3n Azul<\/h3>\n<p>Antes de entrar en la\u00a0 cuesti\u00f3n de la autarqu\u00eda haremos un inciso sobre la Divisi\u00f3n Azul, otra manifestaci\u00f3n t\u00edpica del esp\u00edritu prevalente en Espa\u00f1a por entonces, y que permiti\u00f3 al pa\u00eds mantener la neutralidad contra todas las tentaciones y\u00a0 presiones,\u00a0 reconstruirse con sus propias fuerzas y derrotar al maquis y al aislamiento. \u00a0Seg\u00fan Varela, Hitler fue reacio a la participaci\u00f3n de extranjeros en su guerra (se ve que no tuvo \u00e9xito en ello, pues participaron \u00a0hasta dos millones entre italianos, rumanos,\u00a0 h\u00fangaros, b\u00e1lticos y finlandeses, aparte de unidades menores de voluntarios franceses, holandeses, noruegos y otros,\u00a0 unidades de cauc\u00e1sicos y musulmanes, m\u00e1s los rusos de Vl\u00e1sof y los auxiliares rusos y ucranianos (hiwis, quiz\u00e1 hasta un mill\u00f3n). Varela da a entender que Hitler solo apreciaba a los finlandeses, y entre los dem\u00e1s cuenta a la Divisi\u00f3n Azul \u201cen parte voluntaria\u201d (tan \u201cen parte\u201d que\u00a0 bastantes voluntarios tuvieron que quedarse al no haber plaza para ellos, y no faltaron oficiales que debieron luchar como simples soldados).<\/p>\n<p>La intervenci\u00f3n de la DA habr\u00eda sido por lo dem\u00e1s \u201cirrelevante\u201d, dice Varela, lo que parece l\u00f3gico en una guerra en que las divisiones de un lado y de otro se contaban por centenares. Pero esa l\u00f3gica falla. Los espa\u00f1oles no solo lucharon de modo destacado contra fuerzas sovi\u00e9ticas muy superiores,\u00a0 sino que contribuyeron decisivamente a frustrar una de las mayores ofensivas sovi\u00e9ticas, \u00a0en torno a Leningrado. Esta ofensiva,\u00a0 dise\u00f1ada a imitaci\u00f3n de la de Stalingrado por Zh\u00fakof \u2013probablemente el general m\u00e1s exitoso de la guerra en cualquiera de los ej\u00e9rcitos\u2013 deb\u00eda liberar la asediada ciudad cercando a grandes fuerzas alemanas mediante una tenaza desde los arrabales de Leningrado \u00a0al norte y desde el V\u00f3ljof al este. A la DA le correspondi\u00f3 frenar,\u00a0 en Krasni Bor, el brazo norte de la tenaza,\u00a0 soportando el bombardeo m\u00e1s intenso de la guerra en un sector estrecho (5 kms.).\u00a0 Y lo fren\u00f3, en condiciones casi imposibles. El brazo del V\u00f3ljof lo frenaron los alemanes, que no tuvieron que aguantar all\u00ed\u00a0 un ataque tan terror\u00edfico.\u00a0De tener \u00e9xito, la ofensiva habr\u00eda causado un\u00a0desastre de grandes proporciones a la\u00a0Wehrmacht. \u00a0Como fue uno de los pocos fracasos de Zh\u00fakof, los sovi\u00e9ticos procuraron olvidarlo, pero lo referente a esta ofensiva est\u00e1 bien estudiado. As\u00ed que el papel de la DA fue algo menos irrelevante de lo que quiere suponer el se\u00f1or Varela Ortega.<br \/>\nAunque abundaron los roces entre espa\u00f1oles y alemanes (estos sol\u00edan encontrar a los hispanos poco disciplinados y propensos a tratar con demasiada familiaridad a jud\u00edos y civiles rusos), Hitler desde luego apreci\u00f3 el esfuerzo de la DA, a la que concedi\u00f3 privilegios que no ten\u00edan otras fuerzas extranjeras. Su jefe, \u00a0Mu\u00f1oz Grandes obtuvo una de las condecoraciones m\u00e1s valiosas, recibiendo la tropa una lluvia de cruces de hierro y otras medallas. Adem\u00e1s, la DA tuvo un comportamiento ejemplar con la poblaci\u00f3n civil rusa, y ning\u00fan intento de achacarle cr\u00edmenes de guerra se sostuvo. Fue probablemente la unidad de su tipo m\u00e1s humanitaria de las que lucharon en el este o el oeste. En a\u00f1os a\u00fan recientes ha habido encuentros entre veteranos sovi\u00e9ticos y espa\u00f1oles, y del aprecio alem\u00e1n cabe destacar el abrazo de Helmut Kohl en el alc\u00e1zar de Toledo, a \u201cun miembro de aquella heroica divisi\u00f3n\u201d.\u00a0 Un ex divisionario, hace bastantes a\u00f1os, me coment\u00f3 que hab\u00eda viajado por Alemania a finales de los a\u00f1os 50. No sab\u00eda alem\u00e1n, pero al declarar que hab\u00eda estado en la\u00a0Blau Divisi\u00f3n, le multiplicaban las atenciones.<br \/>\nLa DA jur\u00f3 fidelidad a Hitler \u201cpara derrotar al bolchevismo\u201d,\u00a0 no para construir la Gran Alemania a costa de los rusos, objetivo\u00a0 que por lo dem\u00e1s desconoc\u00edan. Fueron, cortesmente, \u00a0a \u201cdevolver la visita\u201d que la URSS hab\u00eda hecho a Espa\u00f1a en la guerra civil. Contra diversas versiones,\u00a0 Franco envi\u00f3 la DA como una retribuci\u00f3n por la ayuda recibida en la guerra civil, pensando, como casi todo el mundo entonces, que apenas llegar\u00eda para desfilar por la Plaza Roja. Luego la situaci\u00f3n vari\u00f3 radicalmente, y por fin, tras Stalingrado y Kursk, el temor a que pudiera quedar cercada y aniquilada como tantas otras divisiones alemanas, lo cual ser\u00eda un golpe muy duro para el r\u00e9gimen, decidi\u00f3 retirarla, en octubre de 1943 (qued\u00f3 una representaci\u00f3n simb\u00f3lica).\u00a0\u00a0Hasta ah\u00ed llegaba su compromiso con Hitler.<br \/>\nNo entro aqu\u00ed en las disquisiciones rebuscadas y embrolladas de Preston, N\u00fa\u00f1ez Seixas y tanto otros, a quienes Varela da un cr\u00e9dito francamente excesivo, sobre los motivos de la divisi\u00f3n, por lo dem\u00e1s clar\u00edsimos y f\u00e1ciles de entender. Cabr\u00eda recomendar a Varela m\u00e1s respeto por aquella \u201cheroica divisi\u00f3n\u201d y menos por las interesadas interpretaciones inglesas (aunque desde hace a\u00f1os hay estudios de expertos militares ingleses muy favorables a la DA). Cabe recomendar aqu\u00ed la reciente obra, pr\u00e1cticamente definitiva, del m\u00e1ximo especialista en el tema, C. Caballero Jurado: \u00a0<em>La Divisi\u00f3n Azul,\u00a0 de 1941 a la actualidad<\/em>,\u00a0con una aguda secci\u00f3n de comentario bibliogr\u00e1fico.<\/p>\n<\/div><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column]Primer cap\u00edtulo de una serie de tres del historiador P\u00edo Moa, en la que con aplastantes argumentos y citas desmonta la leyenda de que la Espa\u00f1a de Franco fue un escenario de ruina, hambre y desgobierno. 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