{"id":257,"date":"2012-07-13T13:58:48","date_gmt":"2012-07-13T11:58:48","guid":{"rendered":"http:\/\/perinquiets.com\/?p=257"},"modified":"2023-03-30T17:21:15","modified_gmt":"2023-03-30T15:21:15","slug":"ni-venus-ni-marte-una-propuesta-de-ruptura-en-la-construccion-del-genero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/ni-venus-ni-marte-una-propuesta-de-ruptura-en-la-construccion-del-genero\/","title":{"rendered":"Ni Venus ni Marte. Una propuesta de ruptura en la construcci\u00f3n del g\u00e9nero."},"content":{"rendered":"<p><strong>Un ensayo de Jos\u00e9 Ram\u00f3n Cumplido<\/strong><\/p>\n<p>La figura humana ha sido el tema principal\u00a0 de la representaci\u00f3n figurativa de la cultura occidental, y en \u00e9l, el cuerpo humano desnudo ha desempe\u00f1ado un papel esencial. Hasta 1863, cuando Edouard Manet mostr\u00f3 su escandalosa obra <em>Olympia<\/em> (donde \u00e9sta, desnuda, se \u201catrev\u00eda\u201d a devolver la mirada del espectador), siempre se hab\u00eda llegado a un acuerdo a la hora de representar el desnudo, bien elev\u00e1ndolo como muestra de belleza o bien ocult\u00e1ndolo como s\u00edmbolo de verg\u00fcenza. Aunque en una sociedad acostumbrada a la estridencia cotidiana abunda el recurso a la provocaci\u00f3n con el simple objetivo de conseguir notoriedad, son a\u00fan m\u00e1s frecuentes los alborotos causados por la aparici\u00f3n p\u00fablica de un desnudo.<\/p>\n<p>El malestar ante la representaci\u00f3n de la sexualidad se produce al no identificar, en ninguna propuesta, otro argumento distinto a la heterosexualidad masculina asociada a aquello que se define como \u201cvirilidad\u201d. La imagen de la sexualidad se ha centrado en el var\u00f3n, cuyo modelo de apariencia es la heterosexualidad. Se ha obviado la masculinidad dando por sentado que ser hombre y ser persona son id\u00e9nticos conceptos, mientras que la figuraci\u00f3n ha definido a las mujeres poniendo su identidad sexual por encima de su identidad personal. Algunas condiciones humanas son intr\u00ednsecas a la persona, otras cambian y evolucionan a lo largo de la vida. El sexo nos define al nacer, pero la realidad del individuo no se corresponde con un modelo universal. Los patrones que un d\u00eda fueron v\u00e1lidos no son aplicables en la actualidad, y los de hoy pueden no serlo en el futuro. Las im\u00e1genes art\u00edsticas carecen por s\u00ed solas de cualidades que induzcan a la provocaci\u00f3n pues, como im\u00e1genes, son impulsos interpretados en el cerebro. El esc\u00e1ndalo se produce tan s\u00f3lo en la mente de aqu\u00e9l espectador m\u00e1s condicionado por sus propias obsesiones.<\/p>\n<p>Sin embargo, utilizaremos en nuestro provecho esa capacidad de esc\u00e1ndalo concedida a la representaci\u00f3n de la sexualidad. Pretendemos plantear que las propuestas art\u00edsticas poseen el potencial de romper, o al menos de ignorar, unas pesadas convenciones que han ahogado al individuo\u00a0 construy\u00e9ndole una imagen (l\u00e9ase identidad) desde el mismo instante de su nacimiento. Nuestra esperanza consiste en que, desechando estas r\u00edgidas formulaciones, d\u00e9 comienzo una ruptura capaz de llevarnos a una liberaci\u00f3n que permita construir una sociedad basada en una sincera igualdad de sus componentes.<\/p>\n<p><strong>1. Cuerpo, imagen e identidad.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Haciendo uso de los mismos recursos que utilizan los medios de comunicaci\u00f3n de masas, la artista norteamericana B\u00e1rbara Kruger nos alerta en sus trabajos sobre la influencia ejercida desde el cine, televisi\u00f3n, publicidad, etc. sobre los papeles atribuidos a los g\u00e9neros, las relaciones humanas y los modos de hacer de la pol\u00edtica. La lectura literal del t\u00edtulo de uno de sus trabajos <em>Your body is a battleground<\/em>\u00a0 (Tu cuerpo es un campo de batalla), nos habla acerca de como el cuerpo humano se ha convertido en objeto de cambio del pensamiento, en \u201ccampo de batalla\u201d donde chocan las ideas.<\/p>\n<div id=\"attachment_277\" style=\"width: 274px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image002.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-277\" class=\"size-full wp-image-277\" title=\"image002\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image002.jpg\" alt=\"\" width=\"264\" height=\"269\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-277\" class=\"wp-caption-text\">B\u00e1rbara Kruger, S\/T (Your Body is a Battleground), 1989.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El cuerpo es el lugar f\u00edsico para la identidad y aquello que nos diferencia del resto de la Creaci\u00f3n. Cualquier aspecto que se le atribuya o se le niegue, que se le agregue o que se le quite, cambiar\u00e1 el modo en que nos relacionamos con el mundo. El cuerpo f\u00edsico, un elemento natural en relaci\u00f3n con el mundo que le rodea es lo que dota a la persona de identidad. La imagen del cuerpo propio es \u00fanica y mediante ella nos distinguimos del resto de los individuos. Nuestro cuerpo es el origen del sujeto sensible y, como elemento f\u00edsico y material, es tambi\u00e9n el lugar donde suceden nuestras experiencias con el mundo exterior.<\/p>\n<p><strong><em>1.1 Renuncia y represi\u00f3n.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En <em>El malestar en la cultura<\/em> Sigmund Freud expon\u00eda que la represi\u00f3n y posterior sublimaci\u00f3n del deseo sexual es el origen de la construcci\u00f3n social. Para vivir en comunidad el individuo debe aceptar unas renuncias que conllevan p\u00e9rdida de la felicidad. La renuncia se erige en el concepto b\u00e1sico desde el que se construye la cultura occidental. Sin embargo, las construcciones y ordenaciones sociales no son sino convenciones artificiales, acuerdos ajenos a la naturaleza y, por lo tanto, susceptibles de cambio.<\/p>\n<p>Michel Foucault en <em>Historia de la Sexualidad, <\/em>expon\u00eda que la represi\u00f3n de la sexualidad ha formado parte del mecanismo de poder. La reglamentaci\u00f3n social\u00a0 para Foucault requiere un control del cuerpo, en especial la supresi\u00f3n del deseo sexual, destinado a conseguir la estabilidad social. El cientificismo, tan propio de la era industrial, propici\u00f3 la extensi\u00f3n del poder institucional que, con el pretexto de preservar la vida del ciudadano, ha llegado a reglamentar el proceso vital del individuo mediante regulaciones de todo tipo (alimentaci\u00f3n, educaci\u00f3n, sanidad, lenguaje, sexualidad&#8230;) que, bajo la apariencia de un espacio de protecci\u00f3n, han creado un conjunto disciplinario encargado de corregir las desviaciones y encauzar el cuerpo hacia los confines indicados.<\/p>\n<p>Cada estado del cuerpo queda ligado a una forma de control ejercida por especialistas que se relacionan y refuerzan entre s\u00ed (profesores,\u00a0 juristas, m\u00e9dicos, psic\u00f3logos&#8230;), encargados de medir y clasificar el modo en que el individuo encaja en las normas, hacer efectivas esas normas y proporcionar las oportunas correcciones del mecanismo. La salud y la productividad del cuerpo son las caracter\u00edsticas buscadas por el poder, por lo que el individuo s\u00f3lo es percibido seg\u00fan su capacidad, su utilidad, en su edad o el nivel social al que pertenece.<\/p>\n<p>El poder, en realidad, ni condena ni tolera ning\u00fan tipo de pr\u00e1ctica, sino que la manipula para convertirla en \u00fatil y productiva. La sociedad crea sus propias normas y un sistema de leyes que las justifique, por lo que cualquier intento de cambio se encuentra forzosamente con la resistencia de la estructura. Sin embargo, tampoco se deben aceptar impl\u00edcitamente las normas cuando se consideran injustas. En 1955 el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Herbert Marcusse public\u00f3 <em>Eros y Civilizaci\u00f3n<\/em>, que comienza con la oposici\u00f3n entre la b\u00fasqueda de la felicidad y el desarrollo de la cultura planteado en <em>El malestar en la cultura<\/em>.<\/p>\n<p>Este \u201cmalestar en la cultura\u201d tendr\u00eda su origen en la represi\u00f3n del placer, que conduce al debilitamiento del <em>Eros<\/em>, la pulsi\u00f3n constructora de vida y de cultura. Marcusse se\u00f1ala que este conflicto no tiene un origen biol\u00f3gico, sino que el control de los instintos es artificial, por lo que podr\u00eda cambiar si se modifican las condiciones originales que han llevado a la configuraci\u00f3n actual. La posibilidad de una sociedad no represiva comenzar\u00eda en la liberaci\u00f3n del Eros, una \u201cerotizaci\u00f3n\u201d de todos los \u00e1mbitos de la vida, no limitada a la sexualidad <em>\u201cque no impida la existencia de relaciones sociales civilizadas\u201d<\/em>.\u00a0 El principal reto se encontrar\u00eda en la existencia del <em>Thanatos<\/em>, el instinto de muerte y destrucci\u00f3n de cualquier ser vivo y que en los seres humanos ha dado lugar a las restricciones culturales. La represi\u00f3n propicia la renuncia del placer, sublimado en forma procesos productivos y \u00fatiles.<\/p>\n<p>Sin embargo, no todos los procesos productivos son represivos, ni implican renuncia. En concreto, existe un proceso intelectual que posibilita la aparici\u00f3n de una sociedad no represiva: es el arte, o lo que Marcusse llama<em> \u201cdimensi\u00f3n est\u00e9tica (&#8230;) ampliada al goce est\u00e9tico de todos los \u00e1mbitos de la vida, donde se sit\u00faa la meta de un nuevo orden social, creado a partir de la fantas\u00eda, (&#8230;) el acto que trae la paz y concluye el trabajo de conquistar; la liberaci\u00f3n del tiempo que une al hombre con dios, al hombre con la naturaleza\u201d.\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Marcusse propone transformar la fatiga y el trabajo <em>\u201cen juego\u201d. <\/em>La reconciliaci\u00f3n de la raz\u00f3n y de los sentidos es posible si la jornada de trabajo y la energ\u00eda que requiere son reducidas al m\u00ednimo, eliminando as\u00ed el pretexto para la sublimaci\u00f3n instintual. La liberaci\u00f3n de la libido llevar\u00eda a una reactivaci\u00f3n de todas las zonas er\u00f3genas del cuerpo y al abandono de la sexualidad exclusivamente genital. El cuerpo ser\u00eda sexualizado en su totalidad para convertirse en <em>\u201cuna cosa para gozarla, un instrumento de placer\u201d.<\/em> La expansi\u00f3n vital del Eros no se limitar\u00eda al cuerpo, sino que se ampliar\u00eda al esp\u00edritu y culminar\u00eda en una configuraci\u00f3n est\u00e9tica de la vida. Ante esta declaraci\u00f3n de optimismo, cabe preguntarse como lograr unos objetivos que van encaminados a acabar con las estructuras de poder. El cambio s\u00f3lo vendr\u00e1 desde el interior de la estructura, no desde el poder institucional, sino desde el grueso social. Es decir, el cambio debe comenzar por nosotros mismos.<\/p>\n<p><strong>2. El papel del desnudo en el arte.<\/strong><\/p>\n<p>La cultura occidental tiene sus or\u00edgenes en la combinaci\u00f3n de la tradici\u00f3n grecorromana con la hebrea, hecho que ha producido acuerdos en muy diversos \u00e1mbitos. Sin embargo, el conflicto de pasiones a la hora de tratar el desnudo proviene de un campo en el que paganos y cristianos no lograron alcanzar el equilibrio. La imagen del desnudo ha ido alternando per\u00edodos de plena aceptaci\u00f3n con otros de condena, dando como resultado t\u00e9rminos ambiguos, indefinidos y, en ocasiones, parad\u00f3jicos.<\/p>\n<div id=\"attachment_281\" style=\"width: 355px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image0032.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-281\" class=\"size-full wp-image-281\" title=\"image003\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image0032.jpg\" alt=\"\" width=\"345\" height=\"640\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-281\" class=\"wp-caption-text\">Miguel \u00c1ngel, Baco ebrio, 1497<\/p><\/div>\n<p>El \u00e9nfasis en el cuerpo desnudo, esencialmente el masculino, proviene de Grecia donde fue considerado canon de belleza. Para los griegos, uno de los s\u00edmbolos que distingu\u00eda la civilizaci\u00f3n de la barbarie era el cuerpo desnudo, esencialmente el cuerpo masculino. Los griegos parecen haber sido los primeros en representar a j\u00f3venes desnudos como im\u00e1genes de la belleza ideal, los <em>kouroi<\/em>. Los dioses masculinos tambi\u00e9n eran representados en estados de vigorosa desnudez, como Zeus o Poseid\u00f3n, pero tambi\u00e9n como j\u00f3venes de sexualidad naciente como Apolo y Dionisios. La desnudez era una exigencia en las competiciones ol\u00edmpicas y aparecer desnudo con orgullo ante otros era un privilegio de atletas o de h\u00e9roes.<\/p>\n<p>Con la instauraci\u00f3n del cristianismo como religi\u00f3n oficial del Imperio Romano estas\u00a0 consideraciones acabaron invirti\u00e9ndose ya que el primitivo cristianismo reaccion\u00f3 por sistema contra las pr\u00e1cticas paganas. El cuerpo desnudo, asimilado con los ritos de car\u00e1cter orgi\u00e1stico, se convirti\u00f3 ante los doctores de la Iglesia en muestra de la ignorancia y barbarie de los salvajes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>2.1 Nuevos significados para el desnudo.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A partir del Renacimiento, el desnudo reapareci\u00f3 para ilustrar pasajes de la mitolog\u00eda cl\u00e1sica elegidos como ejemplos moralizantes acordes con las pr\u00e1cticas cristianas o bien para escenificar la vida y martirio de los santos, donde la desnudez masculina era pr\u00e1cticamente insalvable para mostrar el sufrimiento de los m\u00e1rtires.<\/p>\n<p>En especial el martirio de uno de los primeros santos cristianos, San Sebasti\u00e1n atado a un \u00e1rbol o a un poste y su cuerpo atravesado por flechas, fue con frecuencia utilizado como pretexto para mostrar el cuerpo casi desnudo de un joven soportando el dolor con estoicismo. La pervivencia de semejante corriente puede rastrearse hasta nuestros d\u00edas donde, sobre todo en los medios de comunicaci\u00f3n de masas, abundan las im\u00e1genes destinadas a ser punto focal de la empat\u00eda del espectador con el sufrimiento de otros. Las fotograf\u00edas que muestran v\u00edctimas de la guerra o el esfuerzo f\u00edsico de deportistas reproducen esquemas compositivos y narrativos recurrentes en el arte cristiano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_283\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image005.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-283\" class=\"size-medium wp-image-283\" title=\"image005\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image005-300x218.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"218\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-283\" class=\"wp-caption-text\">Robert Cappa,Muerte de un miliciano, 1936.<\/p><\/div>\n<div id=\"attachment_282\" style=\"width: 231px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image007.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-282\" class=\"size-full wp-image-282\" title=\"image007\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image007.jpg\" alt=\"\" width=\"221\" height=\"443\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-282\" class=\"wp-caption-text\">Andrea Mantegna, Martirio de San Sebasti\u00e1n,1457.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con la llegada del mercantilismo primero y el capitalismo despu\u00e9s, el gusto del p\u00fablico burgu\u00e9s se orient\u00f3 hacia temas de car\u00e1cter hedonista antes que a los de car\u00e1cter moralista. Aunque los cuadros mostrados en los salones acad\u00e9micos de Par\u00eds y de Londres siguieran siendo de tema mitol\u00f3gico o aleg\u00f3rico, siempre era posible encontrar alg\u00fan pretexto para mostrar un desnudo, ahora esencialmente femenino, como era el caso de las escenas de harenes orientales. La llegada de los movimientos de vanguardia destruy\u00f3 el sistema academicista sin procurar un sustituto para \u00e9ste, por lo que los artistas debieron esforzarse por encontrar un nuevo significado para el desnudo.<\/p>\n<p>Sin embargo, el contenido con el que fue dotado, y que a\u00fan perdura, fue excesivamente simplista, al convertir la visi\u00f3n del desnudo en s\u00edmbolo er\u00f3tico. Coincidiendo con la aparici\u00f3n de la fotograf\u00eda, el desnudo masculino fue erradicado del arte de vanguardia, al tiempo que desaparec\u00edan los contenidos asociados al canon de belleza o a la idealizaci\u00f3n del sufrimiento. A\u00fan m\u00e1s, el desnudo femenino puso la imagen de la sexualidad femenina por encima de cualquier otro valor abstracto o concreto, subrayando que la \u00fanica aportaci\u00f3n de la mujer a la sociedad pasa a trav\u00e9s del sexo.<\/p>\n<div id=\"attachment_290\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image0093.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-290\" class=\"size-medium wp-image-290\" title=\"image009\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image0093-300x241.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"241\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-290\" class=\"wp-caption-text\">Jackson Pollock, considerado el fundador de la action painting, trabajando en su estudio<\/p><\/div>\n<p>Los movimientos de vanguardia, se enorgullecieron de una declarada heterosexualidad viril, al tiempo que fueron reticentes a representar cualquier tipo de cualidad masculina que pudiera poner en duda su orientaci\u00f3n sexual. Andr\u00e9 Bret\u00f3n, l\u00edder del movimiento surrealista, no toleraba las relaciones entre hombres a pesar de que \u00e9l mismo consideraba la sexualidad como la irresistible fuerza capaz de acabar con las convenciones burguesas. La pintura gestual de Jackson Pollock, responde perfectamente a esa imagen viril del arte. La t\u00e9cnica del <em>dripping<\/em> es muy semejante a una <em>eyaculaci\u00f3n s<\/em>obre el lienzo blanco, virginal, aplicando pintura con la energ\u00eda gestual que nace con el movimiento del brazo convertido as\u00ed en falo, mientras que la danza que se realiza alrededor de la tela extendida, proclama claramente como el artista ejerce su dominio sobre aquella.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Uno de los artistas m\u00e1s innovadores del siglo XX, Yves Klein, puso en escena en sus c\u00e9lebres <em>Pinturas antropom\u00e9tricas\u00a0<\/em> una escenificaci\u00f3n de la dominaci\u00f3n masculina sobre el g\u00e9nero femenino y la subordinaci\u00f3n de \u00e9ste al var\u00f3n. En aquellas acciones Klein, ataviado con un elegante traje, dirig\u00eda a varias modelos femeninas, desnudas, que embadurnaban sus cuerpos con pintura para luego, a modo de sello, dejar sobre el lienzo la inconfundible impronta de la anatom\u00eda femenina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_291\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image0111.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-291\" class=\"size-medium wp-image-291\" title=\"image011\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image0111-300x206.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"206\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-291\" class=\"wp-caption-text\">Yves Klein durante la demostraci\u00f3n pr\u00e1ctica de una de sus Anthropometrics paintings<br \/>celebrada en la Galerie Internationale d\u2019Art Contemporain de Par\u00eds, 1960.<\/p><\/div>\n<p>Yves Klein durante la demostraci\u00f3n pr\u00e1ctica de una de sus <em>Anthropometrics paintings\u00a0<\/em>celebrada en la Galerie Internationale d\u2019Art Contemporain de Par\u00eds, 1960.<\/p>\n<p>Fue durante la turbulenta d\u00e9cada de 1960, cuando desde el movimiento feminista surgi\u00f3 la reacci\u00f3n contra semejante situaci\u00f3n. Una acci\u00f3n art\u00edstica llevada a cabo en 1965 por Shigeko Kubota dentro del Festival Fluxus de Nueva York, es especialmente significativa por lo que tiene de reacci\u00f3n contra el \u201carte viril\u201d de Pollock y Klein. La artista dispuso una gran hoja de papel en el suelo sobre la que di\u00f3 pinceladas de pintura roja con un pincel que, aunque sujeto a su ropa interior, daba la impresi\u00f3n de emerger desde su vagina. Esta acci\u00f3n no era sino la contrapartida a la masculina <em>action painting <\/em>en la que la pintura \u201ceyaculada\u201d por Pollock era sustituida por la sangre del flujo menstrual.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mencionaremos otras dos propuestas realizadas por mujeres que, sin abandonar el aspecto reivindicativo, est\u00e1n dotadas de una buena carga de humor e iron\u00eda. Cheryl Donegan realiz\u00f3 en 1993 <em>Kiss my Royal Irish Ass, <\/em>una v\u00eddeo-performance en la que parodiaba las <em>pinturas antropom\u00e9tricas<\/em> de Klein. Ataviada con botas y lencer\u00eda de cuero, sumergi\u00f3 su <em>Real Trasero Irland\u00e9s <\/em>en pintura verde para luego estampar por duplicado la marca de sus nalgas en un papel, reproduciendo as\u00ed un tr\u00e9bol de cuatro hojas, a la vez s\u00edmbolo de la suerte y s\u00edmbolo nacional irland\u00e9s. Por su parte, Rachel Lachowicz tambi\u00e9n parodi\u00f3 a Klein en <em>Red not Blue<\/em> dirigiendo, ataviada con un elegante vestido de fiesta, a un modelo masculino desnudo que hab\u00eda embadurnado con l\u00e1piz de labios rojo y que luego estampaba su musculatura sobre un papel dispuesto en el suelo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_292\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image015.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-292\" class=\"size-medium wp-image-292\" title=\"image015\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image015-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-292\" class=\"wp-caption-text\">Cheryl Donegan, Kiss my Royal Irish Ass, 1993.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_293\" style=\"width: 232px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image016.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-293\" class=\"size-medium wp-image-293\" title=\"image016\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image016-222x300.jpg\" alt=\"\" width=\"222\" height=\"300\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-293\" class=\"wp-caption-text\">Rachel Lachowicz, Red not Blue, 1992.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El movimiento feminista aboga por la prohibici\u00f3n de cualquier representaci\u00f3n del desnudo femenino, ya que no es sino una muestra del poder patriarcal que ejerce su dominaci\u00f3n y posesi\u00f3n del sexo femenino a trav\u00e9s de la mirada. A este respecto, cabe recordar la relaci\u00f3n que Susan Sontag establece entre fotograf\u00eda y posesi\u00f3n en su libro <em>Sobre la Fotograf\u00eda<\/em>: <em>\u201clas fotograf\u00edas son experiencia capturada y la c\u00e1mara es el arma ideal de la conciencia en su af\u00e1n adquisitivo. Fotografiar es apropiarse de lo fotografiado. Significa establecer con el mundo una relaci\u00f3n determinada que sabe a conocimiento, y por lo tanto a poder\u201d.<\/em><\/p>\n<p><strong>3. Construcci\u00f3n de los g\u00e9neros.<\/strong><\/p>\n<p>El dominio masculino en todos los campos de la sociedad occidental resulta casi absoluto. Como parte del sistema que encargado de justificar semejante estado de cosas se encuentran los medios de comunicaci\u00f3n de masas, cuyos persistentes aforismos han contribuido a fomentar el reparto de papeles asignados a los sexos. En la estructura certificada por los medios de comunicaci\u00f3n, la descripci\u00f3n de la mujer se basa en\u00a0 estereotipos creados y difundidos por la publicidad, la televisi\u00f3n y el cine.<\/p>\n<p>La artista norteamericana Cindy Sherman alcanz\u00f3 el reconocimiento a finales de la d\u00e9cada de 1970 con la serie <em>Untitled Film Stills, <\/em>formada por unos ochenta trabajos en los que se fotografiaba a s\u00ed misma. Supuestamente, cada fotograf\u00eda hab\u00eda sido extra\u00edda de pel\u00edculas cinematogr\u00e1ficas. Apelando a la supuesta veracidad fotogr\u00e1fica, Cindy Sherman pon\u00eda en escena y recreaba ambientes en los que encarnaba diferentes personajes mediante cambios en su vestuario, maquillaje, peinado&#8230;, variando su pose para expresar alegr\u00eda, dolor, melancol\u00eda&#8230;, adoptando los estereotipos atribuidos al g\u00e9nero femenino. Sin embargo, ninguno de los personajes es la verdadera Cindy Sherman, a quien no le interesa hablar de verdad o realidad.<\/p>\n<p>Sus im\u00e1genes son ficticias, simulando proceder del ficticio medio cinematogr\u00e1fico y sus personajes, nacidos de la puesta en escena, poseen id\u00e9ntico car\u00e1cter. Aunque sea ella la autora de las fotograf\u00edas y sea su imagen la fijada, estos trabajos no son autorretratos, ya que no es de Cindy Sherman de quien hablan. Las mujeres que all\u00ed aparecen hablan de despersonalizaci\u00f3n y de p\u00e9rdida de identidad. El mensaje de esta colecci\u00f3n de falsos autorretratos es el de unas im\u00e1genes que aluden a otras im\u00e1genes, las im\u00e1genes de estereotipos medi\u00e1ticos. Al repetir una y otra vez su imagen en la que adopta todos los posibles <em>Yo<\/em> que ha podido encontrar, renuncia a su aut\u00e9ntica identidad diluida entre otras identidades. Cindy Sherman interroga a sus espectadores sobre la identidad femenina y su respuesta es que el g\u00e9nero femenino est\u00e1 construido sobre estereotipos y clich\u00e9s generados por el cine, la televisi\u00f3n y la publicidad.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image018.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-294\" title=\"image018\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image018-300x198.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"198\" \/><\/a><\/p>\n<div id=\"attachment_295\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image020.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-295\" class=\"size-medium wp-image-295\" title=\"image020\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image020-300x245.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"245\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-295\" class=\"wp-caption-text\">Cindy Sherman, Untitled Film Stills, 1978.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al igual que existen estereotipos femeninos refrendados por los medios de comunicaci\u00f3n y por la realidad moral de la sociedad, existen sus equivalentes masculinos que definen al hombre desde una \u00fanica visi\u00f3n como macho. La norma establece la existencia del g\u00e9nero masculino, de esp\u00edritu fuerte, como sexo dominante. El g\u00e9nero femenino, por su parte, es el dominado, debido a su d\u00e9bil \u00e1nimo, debilidad de orden natural y que legitima la sumisi\u00f3n al hombre. Si no encaja en el tipo del \u201cmacho\u201d, el hombre es considerado como d\u00e9bil e inferior, en definitiva, afeminado. Pero tambi\u00e9n sucede con el hombre de naturaleza generosa y afable, alguien que s\u00f3lo quiere relacionarse con sus semejantes de un modo equilibrado. No existe ning\u00fan \u00e1mbito social que conceda al g\u00e9nero masculino un campo en el que mostrarse con generosidad, por lo que o se es macho dominante o se es hembra dominada.<\/p>\n<p>Sin embargo, existe una posibilidad de ruptura de esta situaci\u00f3n y el papel del artista en ella puede ser esencial. La adopci\u00f3n de un g\u00e9nero distinto al sexo ha sido un recurso muy utilizado en el teatro pero tan s\u00f3lo recientemente parece haber sido redescubierto por las propuestas art\u00edsticas contempor\u00e1neas. Numerosos artistas han elegido como elemento de trabajo su imagen exterior introduciendo en ella cambios que juegan con el trasvase de g\u00e9neros, la exteriorizaci\u00f3n de una imagen andr\u00f3gina que no revela el sexo, la adopci\u00f3n de papeles que no son los supuestamente habituales al g\u00e9nero.<\/p>\n<p>El antecedente m\u00e1s pr\u00f3ximo es Rrose S\u00e9lavy, el <em>alter ego<\/em> femenino que Marcel Duchamp comenz\u00f3 a utilizar a partir de 1920. Rrose S\u00e9lavy contiene buena dosis de iron\u00eda y, desde luego, la elecci\u00f3n del nombre del personaje no es nada inocente. La lectura en franc\u00e9s del nombre sea indistintamente <em>rose<\/em> (rosa), <em>eros <\/em>(amor), <em>arrose<\/em> (riega), conceptos con claras implicaciones sexuales. Unido al apellido, cuya pronunciaci\u00f3n equivale a la frase <em>C\u2019est la vie<\/em>, el conjunto se convierte en una firme declaraci\u00f3n de principios: <em>El amor (rosa, riego) es la vida. <\/em>La imagen que ha inmortalizado a este personaje es una fotograf\u00eda realizada por Man Ray en 1921, en la que Duchamp aparece con un abrigo de pieles y coronado por un sombrero en el que se intuye la imagen estilizada de un hombre y una mujer durante el acto sexual. La pose de Rrose es reforzada por el gesto de sus manos, prestadas por un personaje femenino situado tras Duchamp.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_296\" style=\"width: 215px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image023.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-296\" class=\"size-medium wp-image-296\" title=\"image023\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image023-205x300.jpg\" alt=\"\" width=\"205\" height=\"300\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-296\" class=\"wp-caption-text\">Man Ray: Duchamp como Rrose S\u00e9lavy, 1921.<\/p><\/div>\n<p>El trabajo del artista japon\u00e9s Yasumasa Morimura es muy semejante, al travestir su imagen y cuestionar los esquemas convencionales de g\u00e9nero y sexo. En dos series de trabajos fotogr\u00e1ficos <em>Actress <\/em>y<em> Art History,<\/em> el artista ha producido unos cuidados autorretratos en los que reproduc\u00eda un buen n\u00famero de im\u00e1genes procedentes tanto de la historia del arte como de la iconograf\u00eda de los medios de comunicaci\u00f3n de masas. En <em>Actress,<\/em> Morimura realiza un complejo doble juego de veneraci\u00f3n y utilizaci\u00f3n, donde su propia imagen suplanta a la de las actrices m\u00e1s conocidas del cine. En <em>Art History <\/em>el autor aparece como el personaje principal de las m\u00e1s conocidas obras cl\u00e1sicas del arte occidental. <em>Actress<\/em> y<em> Art History<\/em> calibran el verdadero poder de la imagen y demuestran que antes que rechazar la preponderancia de las im\u00e1genes, es m\u00e1s productivo servirse de ellas.<\/p>\n<p>El trasvase de g\u00e9neros que efect\u00faa el travestido induce de modo especial a la confusi\u00f3n de la forma sexual al someter a una dura prueba a la virilidad. Existe otra figura, el andr\u00f3gino, que perturba incluso de un modo mayor los elementos que definen socialmente lo que es masculino y femenino. Si el travestido es un cambio de la imagen socialmente admitida, el andr\u00f3gino muestra una imagen ambigua fruto de su cuerpo f\u00edsico. En el andr\u00f3gino no existe una diferencia sexual, ya que combina los dos sexos en un solo cuerpo, posibilitando la bisexualidad. En todo caso, es una figura que rompe las convenciones establecidas y constituye una amenaza.<\/p>\n<p>Las representaciones de car\u00e1cter andr\u00f3gino son abundantes en la historia del arte. Un buen ejemplo son las esculturas de Miguel \u00c1ngel Buonarrotti en las que, con frecuencia aparecen claramente atributos sexuales, como los \u00f3rganos genitales, pero tambi\u00e9n se insin\u00faan caracter\u00edsticas del sexo contrario. Esto ocurre en obras tempranas, como <em>Baco<\/em> o <em>Cristo Crucificado<\/em>, pero son especialmente significativas las alegor\u00edas de <em>La Noche <\/em>y <em>La Aurora,<\/em> realizadas para los sarc\u00f3fagos de la familia M\u00e9dici. Las figuras combinan musculatura masculina con pechos femeninos, originando im\u00e1genes que destilan sensualidad junto a una poderosa e imponente presencia.<\/p>\n<p>Los trabajos fotogr\u00e1ficos de Keith Cottingham son extremadamente sutiles, hasta tal punto que el verdadero sentido de su obra podr\u00eda pasar desapercibido. En estas fotograf\u00edas aparecen j\u00f3venes adolescentes que adoptan expresiones y poses de seguridad y confianza, encarnaciones perfectas del ideal de \u00e9xito que persigue la sociedad occidental.<\/p>\n<div id=\"attachment_297\" style=\"width: 247px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image024.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-297\" class=\"size-medium wp-image-297\" title=\"image024\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/image024-237x300.jpg\" alt=\"\" width=\"237\" height=\"300\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-297\" class=\"wp-caption-text\">Keith Cottingham, Ficticious Portratis, 1993.<\/p><\/div>\n<p>Sin embargo, existe la presencia de algo inquietante. Sus rostros y cuerpos son demasiado perfectos e id\u00e9nticos entre s\u00ed y ninguno de ellos trasmite ning\u00fan rasgo de identidad individual. Un examen m\u00e1s detallado nos revela que los personajes que aparecen son identificados como adolescentes debido que sus cuerpos parecen encontrarse en fase de desarrollo, y no revelan ninguna marca significativa que indique su sexualidad mientras que sus rostros parecen alternar rasgos femeninos y masculinos. Los adolescentes de Keith Cottingham son andr\u00f3ginos perfectos, de tanta perfecci\u00f3n como puedan proporcionar los programas inform\u00e1ticos de tratamiento de imagen. El artista ha creado personajes ficticios manipulando y mezclando su propia imagen con modelos anat\u00f3micos de arcilla, dibujos, ilustraciones y fotograf\u00edas. Posteriormente se a\u00f1adieron algunas caracter\u00edsticas para \u201chumanizar\u201d el resultado inform\u00e1tico y crear unos personajes de rasgos perfectos pero carentes de identidad.<\/p>\n<p><strong>3. Conclusiones.<\/strong><\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed hemos podido comprobar como el significado del cuerpo desnudo ha oscilado entre el ensalzamiento y la ocultaci\u00f3n. La representaci\u00f3n del cuerpo desnudo, esencialmente masculino, fue medida b\u00e1sica de la belleza de la cultura cl\u00e1sica, hasta desaparecer con el cristianismo. Aunque el desnudo volvi\u00f3 a ser rehabilitado durante el Renacimiento, cay\u00f3 de nuevo v\u00edctima de los asedios combinados de la Contrarreforma y de las fuerzas econ\u00f3micas y sociales que pusieron en marcha el mercantilismo primero y el capitalismo despu\u00e9s. Con la sociedad burguesa el desnudo masculino fue abandonado mientras que el desnudo femenino puso la sexualidad de la mujer por encima de cualquier otro valor.<\/p>\n<p>Semejante estado de cosas refleja un mecanismo de poder cuyas convenciones se basan en un dominio masculino que \u00fanicamente concibe el sexo como heterosexualidad. Estos aspectos han confluido en la representaci\u00f3n del desnudo para que quede cargado de t\u00e9rminos ambiguos y parad\u00f3jicos. Cuando se muestra el cuerpo desnudo se mezclan la soberbia con la verg\u00fcenza, la satisfacci\u00f3n con el sentimiento de culpa, el simple hedonismo con el m\u00e1s riguroso ascetismo. El desnudo contempor\u00e1neo no es ya una forma de explorar la belleza, ni el refugio del pecado original, pero sigue siendo un medio excelente para transmitir emociones. Quiz\u00e1, con esa capacidad de poner en marcha grandes fuerzas interiores, se convierta en una herramienta capaz de romper convenciones. La imagen de la sexualidad que ha transmitido el arte\u00a0 es un reflejo de las consideraciones de la sociedad occidental, una imagen centrada en el var\u00f3n asimilada con la exclusividad heterosexual.<\/p>\n<p>Las convenciones sociales son poderosas y est\u00e1n muy enraizadas pero, cuando menos, debemos conceder a las propuestas art\u00edsticas el potencial de romper, o al menos de ignorar, las convenciones sociales. Tan s\u00f3lo recientemente el artista ha abandonado su papel de simple productor de im\u00e1genes integrado en el mecanismo del mercado, para tomar conciencia de su papel social. En un supuesto proceso de concienciaci\u00f3n social de los g\u00e9neros destinado a una aut\u00e9ntica liberaci\u00f3n, cabe esperar un papel destacado para las propuestas art\u00edsticas, no porque disfruten de una consideraci\u00f3n privilegiada dado su car\u00e1cter de creaci\u00f3n original o porque desarrollen un especial compromiso con la sociedad poniendo en evidencia las contradicciones e injusticias de \u00e9sta, sino simplemente porque forman parte de la sociedad y la cultura, y su papel debe ser semejante al de cualquier otro componente social.<\/p>\n<p>La sexualidad occidental ha estado focalizada en la masculinidad hiper-viril y heterosexual y, adem\u00e1s de imponerse como modelo de todas las apariencias masculinas, ha sido capaz de construir a su alrededor una estructura garante de sus\u00a0 privilegios. El sistema ha transformado al cuerpo en un objeto rentable como fuerza productiva y al mismo tiempo como instrumento. La sociedad occidental ha elegido a la sexualidad como terreno donde dirimir cuestiones de identidad y de poder. En cambio, la sexualidad nunca ha sido considerada simplemente como el factor que permite la reproducci\u00f3n ni tampoco como algo que procure placer y gozo sin m\u00e1s. Desde aqu\u00ed se propone ignorar esas convenciones sociales, iniciando el camino con algunas de las propuestas del arte contempor\u00e1neo, con el objetivo de alcanzar una liberaci\u00f3n social en todos los terrenos. Reconstruir las cuestiones de sexo y g\u00e9nero en base a una reactivaci\u00f3n er\u00f3gena del cuerpo en primer lugar, para luego expandir tal erotizaci\u00f3n a todos los \u00e1mbitos de la vida, servir\u00eda para construir una sociedad de relaciones humanas altamente civilizadas, donde la identidad individual fuera realmente una cuesti\u00f3n individual.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA:<\/p>\n<p><em>&#8211; Barthes, Roland:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>\u201cLa c\u00e1mara L\u00facida\u201d, Paid\u00f3s Comunicaci\u00f3n, Buenos Aires 1997.<\/p>\n<p><em>&#8211; Bergson, Henri:<\/em><\/p>\n<p>\u201cMemoria y vida\u201d, Altaya, Barcelona 1997.<\/p>\n<p><em>&#8211; Bourriaud, Nicolas:\u00a0<\/em><\/p>\n<p>\u201cLa provocation et l\u2019art contemporain\u201d, en BEUAX ARTS (n.182), Par\u00eds Jul.\/1999.<\/p>\n<p><em>&#8211; Dubois, Philippe:\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u201c<\/em>El acto fotogr\u00e1fico\u201d, Paid\u00f3s Comunicaci\u00f3n, Buenos Aires 1999.<\/p>\n<p><em>&#8211; Freud, Sigmund:<\/em><\/p>\n<p>\u201cEl Malestar en la Cultura\u201d, Alianza (B.A.630), Madrid 1999.<\/p>\n<p>\u201cPsicoan\u00e1lisis del Arte\u201d, Alianza Editorial (L.B.224), Madrid 1994.<\/p>\n<p>\u201cT\u00f3tem y Tab\u00fa\u201d, Alianza Editorial (B.A.626),\u00a0 Madrid 1999.<\/p>\n<p>\u201cTres ensayos sobre teor\u00eda sexual\u201d, Alianza Editorial (L.B.386), Madrid 1995.<\/p>\n<p><em>&#8211; Foucault, Michel:<\/em><\/p>\n<p>\u201cHistoria de la Sexualidad\u201d, Paid\u00f3s Ib\u00e9rica, Barcelona 1995.<\/p>\n<p><em>&#8211; Marcusse, Herbert:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>\u201cEros y Civilizaci\u00f3n\u201d, Ariel, Barcelona 1999.<\/p>\n<p><em>&#8211; Horrigan, Bill:\u00a0<\/em><\/p>\n<p>\u201cSadie Benning or the Secret Annex\u201d, en ARTJOURNAL, Dic.\/ 1995.<\/p>\n<p><em>&#8211; Johnson, Ken:<\/em><\/p>\n<p>\u201cCindy Sherman\u201d,\u00a0 en ART IN AMERICA, Mayo\/1995.<\/p>\n<p><em>&#8211; La\u00edn Entralgo, Pedro:\u00a0<\/em><\/p>\n<p>\u201cEl cuerpo humano. Oriente y Grecia Antigua\u201d, ESPASA-CALPE, Madrid 1987.<\/p>\n<p>\u201cEl cuerpo humano. Teor\u00eda Actual\u201d, ESPASA-CALPE, Madrid 1991.<\/p>\n<p><em>&#8211; Ram\u00edrez, Juan Antonio:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>\u201cDuchamp. El amor y la muerte, incluso\u201d, Siruela, Madrid 1994.<\/p>\n<p><em>&#8211; Reyero, Carlos:\u00a0<\/em><\/p>\n<p>\u201cApariencia e identidad masculina. De la Ilustraci\u00f3n al Decadentismo\u201d, C\u00e1tedra, Madrid 1999.<\/p>\n<p><em>&#8211; Robertson, Martin:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>\u201cEl arte griego\u201d, Alianza, Madrid 1993.<\/p>\n<p><em>&#8211; Schneider Adams, Laurie:\u00a0<\/em><\/p>\n<p>\u201cArte y psicoan\u00e1lisis\u201d, C\u00e1tedra, Madrid 1996.<\/p>\n<p><em>&#8211; Sontag, Susan:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>\u201cSobre la Fotograf\u00eda\u201d, Edhasa, Barcelona 1996.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un ensayo de Jos\u00e9 Ram\u00f3n Cumplido La figura humana ha sido el tema principal\u00a0 de la representaci\u00f3n figurativa de la cultura occidental, y en \u00e9l, el cuerpo humano desnudo ha desempe\u00f1ado un papel esencial. 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