{"id":7198,"date":"2016-04-30T10:37:58","date_gmt":"2016-04-30T08:37:58","guid":{"rendered":"http:\/\/agroicultura.com\/general\/?p=7198"},"modified":"2023-04-19T17:59:42","modified_gmt":"2023-04-19T15:59:42","slug":"luces-y-sombras-de-la-produccion-ecologica-en-andalucia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/luces-y-sombras-de-la-produccion-ecologica-en-andalucia\/","title":{"rendered":"Luces y sombras de la producci\u00f3n ecol\u00f3gica en Andaluc\u00eda"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"p1\">Luces y sombras del crecimiento de la producci\u00f3n ecol\u00f3gica en Andaluc\u00eda durante\u00a0el \u00faltimo quinquenio (2007-2011)<\/h2>\n<p class=\"p1\">Este es el t\u00edtulo original del trabajo del profesor de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla y antiguo director general de Producci\u00f3n Agroecol\u00f3gica de la junta de Andaluc\u00eda, <strong>Manuel Gonz\u00e1lez de Molina.\u00a0<\/strong>Fue publicado en el n\u00famero 9 de la revista <em>Cuaderno Interdisciplinar de Desarrollo Sostenible<\/em>, que edita la Fundaci\u00f3n Cajamar, correspondiente a Octubre de 2012, p\u00e1ginas 153-191. Las estad\u00edsticas posteriores\u00a0no han hecho sino confirmar las tendencias apuntadas en el texto, de modo que el an\u00e1lisis sigue siendo actual. La Junta de Andaluc\u00eda ha desarrollado ya dos Planes de Agricultura Ecol\u00f3gica, y en estos momentos prepara el tercero.<\/p>\n<p>El gran valor del art\u00edculo es la objetividad y la valent\u00eda del autor, que se aleja de los an\u00e1lisis simplificados que se centran en las bondades de la agricultura ecol\u00f3gica, excluyendo una visi\u00f3n cr\u00edtica, y desarrolla conclusiones en las que aparecen las sombras de este tipo de producci\u00f3n que se supone ha de ser sostenible. Por poner dos ejemplos, Manuel Gonz\u00e1lez de Molina deja claro que en ocasiones lo \u00fanico que sostiene a ciertas producciones ecol\u00f3gicas (las ganaderas) andaluzas son las subvenciones, que no afectan a los rendimientos, sino a la superficie. Otro ejemplo dudoso es el de la convencionalizaci\u00f3n de la agricultura ecol\u00f3gica (frente a la pr\u00e1ctica agroecol\u00f3gica, de temporada, de proximidad, sostenible, a peque\u00f1a escala, etc), que poco a poco obliga al agricultor mediano a pr\u00e1cticas que aproximan su trabajo al de cualquier labrador convencional, con la \u00fanica diferencia de que no utiliza insumos qu\u00edmicos.<\/p>\n<p>Publicamos el ensayo\u00a0entero, a pesar de su longitud, porque no merec\u00eda la pena ni resumirlo ni partirlo en dos entregas. Somos \u00a0conscientes de que el inter\u00e9s del p\u00fablico en general por estos temas es relativo, pero damos por sentado\u00a0que una parte de los lectores de AGROICULTURA-PERINQUIETS agradecer\u00e1n el acceso a razonamientos tan argumentados y documentados como los del profesor Gonz\u00e1lez de Molina.<\/p>\n<p>Manuel Gonz\u00e1lez de Molina particip\u00f3 en la segunda parte del <strong>IV Curso Internacional de Agroecolog\u00eda y Desarrollo Rural Sostenible<\/strong>, organizado por FIAES y CERAI, en la Universitat Polit\u00e8cnica de Val\u00e8ncia. M\u00e1s informaci\u00f3n sobre el curso y entrevistas grabadas a Manuel \u00a0Gonz\u00e1lez y a Eva Torremocha, vicepresindenta de IFOAM, pueden encontrarse en <a href=\"http:\/\/samarucdigital.com\/2016\/04\/24\/leco-agro-negoci-comenca-a-ocupar-un-espai-preocupant\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Samaruc-Digital<\/a>. F.B.<\/p>\n<div id=\"attachment_7205\" style=\"width: 860px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-7205\" class=\"size-large wp-image-7205\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/lechugas-paisaje-andaluz-850x509.jpg\" alt=\"Fotograf\u00eda tomada de la p\u00e1gina www.andaluciacentro.com.\" width=\"850\" height=\"509\" srcset=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/lechugas-paisaje-andaluz-850x509.jpg 850w, https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/lechugas-paisaje-andaluz-425x254.jpg 425w, https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/lechugas-paisaje-andaluz.jpg 1020w\" sizes=\"auto, (max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><p id=\"caption-attachment-7205\" class=\"wp-caption-text\">Fotograf\u00eda tomada de la p\u00e1gina www.andaluciacentro.com.<\/p><\/div>\n<p><em>En este art\u00edculo se pasa revista a lo sucedi\u00f3 en el sector de la producci\u00f3n ecol\u00f3gica entre 2007, a\u00f1o en que se aprob\u00f3 el II Plan de Agricultura Ecol\u00f3gica de Andaluc\u00eda y 2011, \u00faltimo a\u00f1o del que se tienen datos disponibles. El an\u00e1lisis se realiza desde la perspectiva de la sostenibilidad y la consideraci\u00f3n de este sector como estrat\u00e9gico para la configuraci\u00f3n de un modelo econ\u00f3mico alternativo para Andaluc\u00eda. No c\u00f3mo un producto de calidad diferenciada que debe convivir con otras marcas de calidad y con la propia producci\u00f3n convencional, enfoque predominante entre la clase pol\u00edtica. Desde este punto de vista, los resultados del an\u00e1lisis, realizados sobre las estad\u00edsticas proporcionadas por la Consejer\u00eda de Agricultura y Pesca de la Junta de Andaluc\u00eda, concluyen que el crecimiento importante experimentado por el sector, tanto en superficie como en n\u00famero de operadores, no ha atenuado los desequilibrios existentes y ha agravado su dependencia de los mercados y de las subvenciones agroambientales. Esta trayectoria, que abunda en el proceso de convencionalizaci\u00f3n de la agricultura ecol\u00f3gica andaluza, ha sido el resultado del relativo abandono del sector por parte de la Administraci\u00f3n Auton\u00f3mica, puesto de manifiesto en el incumplimiento de buena parte de las medidas contenidas en el II Plan de Agricultura Ecol\u00f3gica.<\/em><\/p>\n<div id=\"attachment_7219\" style=\"width: 435px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-7219\" class=\"size-medium wp-image-7219\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/manuel-gonzalez-425x346.jpg\" alt=\"Manuel Gonz\u00e1lez de Molina\" width=\"425\" height=\"346\" srcset=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/manuel-gonzalez-425x346.jpg 425w, https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/manuel-gonzalez.jpg 789w\" sizes=\"auto, (max-width: 425px) 100vw, 425px\" \/><p id=\"caption-attachment-7219\" class=\"wp-caption-text\">Manuel Gonz\u00e1lez de Molina. Fotografia de www.andalucesdiario.es<\/p><\/div>\n<p>En este art\u00edculo se aborda lo ocurrido en el quinquenio 2007-2011 en el \u00e1mbito de la producci\u00f3n ecol\u00f3gica en Andaluc\u00eda. En un balance anterior, correspondiente al quinquenio 2003-2007 (Gonz\u00e1lez de Molina, 2009), advert\u00edamos de los problemas que podr\u00eda conllevar un crecimiento poco ordenado de la agricultura ecol\u00f3gica: \u201cha tenido un impresionante desarrollo durante estos primeros a\u00f1os del siglo y lo tendr\u00e1 m\u00e1s en el futuro (..). No obstante, existe el riesgo de que la agricultura ecol\u00f3gica que se practique no constituya en realidad una alternativa al modelo actual en crisis, que sea una agricultura de mera sustituci\u00f3n de insumos qu\u00edmicos de s\u00edntesis por otros org\u00e1nicos. Este es un riesgo que acecha\u2026 si no se ponen en el centro de la acci\u00f3n los problemas de sostenibilidad social, ambiental y econ\u00f3mica que el sector tiene\u201d.<\/p>\n<p>Efectivamente, la agricultura ecol\u00f3gica supera con mucho la importancia econ\u00f3mica de un subsector m\u00e1s de la agricultura andaluza, que es como los responsables pol\u00edticos suelen analizarla. Es una apuesta estrat\u00e9gica para Andaluc\u00eda, ya que contribuye a elevar su capacidad competitiva. Pero es tambi\u00e9n una apuesta estrat\u00e9gica porque puede contribuir a reducir el fuerte impacto que las actividades agrarias tienen sobre el medio ambiente, contaminado los alimentos, el agua, el aire y los suelos. Puede reducir sustancialmente el elevado gasto de energ\u00eda y materiales del sector agrario, origen entre otros problemas del calentamiento global, principal amenaza para nuestros ecosistemas.<br \/>\nLa agricultura ecol\u00f3gica debe ser analizada, pues, desde la perspectiva de su valor estrat\u00e9gico tanto para el medio ambiente como para avanzar en un nuevo modelo de desarrollo econ\u00f3mico que sustituya al actual, en franca decadencia y crisis, y que necesariamente debe edificarse sobre las llamadas tecnolog\u00edas verdes y las actividades econ\u00f3micas m\u00e1s relacionados con la sustentabilidad. Su absoluta necesidad ha sido constatada de nuevo en la \u00faltima conferencia de R\u00edo +20 (PNUMA, 2012). Por tanto, la agricultura ecol\u00f3gica se considera aqu\u00ed como algo m\u00e1s que un producto de calidad diferenciada, cuyo tama\u00f1o depende de la entidad de las demanda y que no requiere apoyos distintos a los que se les dispensan a dem\u00e1s producciones agroalimentarias. Se trata, en definitiva, de realizar un balance de lo ocurrido en los \u00faltimos cinco a\u00f1os (<a title=\"1\" href=\"#nota1\">1<\/a>) y de valorarlo en t\u00e9rminos de sustentabilidad.<\/p>\n<p><strong>La situaci\u00f3n del sector.<\/strong><\/p>\n<p>Es ya una costumbre que cada a\u00f1o suba la superficie y el n\u00famero de operadores inscritos en organismo de control. Desde que se aprobara el II Plan de Agricultura Ecol\u00f3gica, el n\u00famero de hect\u00e1reas ha venido creciendo a buen ritmo, bien es verdad que sin comparaci\u00f3n con las espectaculares tasas de crecimiento alcanzadas entre 2001 y 2007, cuando la superficie se multiplic\u00f3 por cinco hasta alcanzar casi seiscientas mil hect\u00e1reas. En el periodo de aplicaci\u00f3n del I Plan (2003-2007), la superficie se duplic\u00f3 sobradamente, cosa que no ha vuelto a ocurrir en este \u00faltimo. En la tabla 1 se recogen los datos, de cuya observaci\u00f3n se desprende que m\u00e1s de la mitad del crecimiento del quinquenio se registr\u00f3 en 2007 y 2008; se ralentiz\u00f3 en 2009 y sobre todo en 2010, cuando creci\u00f3 s\u00f3lo un 2% respecto al a\u00f1o anterior; y se recuper\u00f3 en 2011 con una tasa de crecimiento comparable con las de a\u00f1os anteriores.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7208\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-18-a-las-18.27.59.png\" alt=\"Captura de pantalla 2016-04-18 a las 18.27.59\" width=\"772\" height=\"249\" srcset=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-18-a-las-18.27.59.png 772w, https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-18-a-las-18.27.59-425x137.png 425w\" sizes=\"auto, (max-width: 772px) 100vw, 772px\" \/><\/p>\n<p>El ritmo de reconversi\u00f3n de la agricultura convencional en ecol\u00f3gica en Andaluc\u00eda se ha ralentizado, pues, respecto al quinquenio anterior. Los efectos combinados de la crisis econ\u00f3mica y de la falta de inter\u00e9s mostrada por la administraci\u00f3n auton\u00f3mica est\u00e1n detr\u00e1s de este hecho. Los recortes presupuestarios y las consiguientes dificultades para cumplir con los compromisos contenidos en el II Plan de Agricultura Ecol\u00f3gica lo demuestran. Por provincias, el crecimiento mayor ha tenido lugar en las provincias de Ja\u00e9n, Huelva y Granada, debido en los dos primeros casos a la certificaci\u00f3n de grandes extensiones de monte p\u00fablico. En el resto de las provincias, la superficie ha crecido en torno a la media, salvo en M\u00e1laga en al que ha descendi\u00f3 ligeramente desde 2007.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos relativos, el n\u00famero de operadores que se han incorporado al sistema ha sido mucho menor. El crecimiento fue incluso negativo en 2010, si bien este dato tiene explicaci\u00f3n en el ajuste estad\u00edstico derivado de la adecuaci\u00f3n de los datos a Eurostat y la puesta en funcionamiento efectivo del registro unificado de operadores (SIPEA), tal y como preve\u00eda el II Plan. No obstante, e independientemente de la comparabilidad de los datos entre los diferentes a\u00f1os, el crecimiento fue negativo en Huelva y positivo en el resto de las provincias, destacando Ja\u00e9n, M\u00e1laga y Granada por ese orden.<br \/>\nEn cualquier caso, la firme expansi\u00f3n registrada por la agricultura ecol\u00f3gica ha permitido, por un lado, mantener el liderazgo de la producci\u00f3n andaluza en Espa\u00f1a, donde supone un 53,3%. El crecimiento en otros territorios, especialmente en Castilla-La Mancha y la ralentizaci\u00f3n en Andaluc\u00eda, han hecho descender diez puntos la cifra alcanzada en 2008 (63%), es decir ha perdido peso relativo. Ha contribuido tambi\u00e9n a que Espa\u00f1a se mantenga en estos \u00faltimos a\u00f1os como el pa\u00eds de la Uni\u00f3n Europea con m\u00e1s superficie inscrita, por delante de Italia y de Alemania.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7213\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-20-a-las-18.28.48.png\" alt=\"Captura de pantalla 2016-04-20 a las 18.28.48\" width=\"759\" height=\"235\" srcset=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-20-a-las-18.28.48.png 759w, https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-20-a-las-18.28.48-425x131.png 425w\" sizes=\"auto, (max-width: 759px) 100vw, 759px\" \/><\/p>\n<p>Desde el punto de vista de los usos del suelo, la evoluci\u00f3n en este \u00faltimo quinquenio ha acentuado las tendencias que ya ven\u00edan poni\u00e9ndose de manifiesto en el anterior. Las tierras dedicadas a pastos, praderas y forrajes son las que m\u00e1s han crecido, hasta casi duplicarse respecto al a\u00f1o 2007, confirmando con ello las previsiones que hicimos en el estudio sobre el quinquenio 2003-2007 (Gonz\u00e1lez de Molina, 2009): las ayudas agroambientales hab\u00edan convertido a la ganader\u00eda ecol\u00f3gica en una alternativa practicable para unos ganaderos extensivos, condenados al abandono de la actividad por la ca\u00edda en picado de la rentabilidad de sus explotaciones.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7215\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-20-a-las-18.30.59.png\" alt=\"Captura de pantalla 2016-04-20 a las 18.30.59\" width=\"760\" height=\"211\" srcset=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-20-a-las-18.30.59.png 760w, https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-20-a-las-18.30.59-425x117.png 425w\" sizes=\"auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px\" \/><\/p>\n<p>Se puede demostrar indirectamente a partir de la extensi\u00f3n media de las explotaciones que se han ido inscribiendo en los cinco \u00faltimos a\u00f1os en alg\u00fan organismo de control. Como puede verse en la tabla 4, el tama\u00f1o en torno a las 100 hect\u00e1reas sugiere que el aporte de la mayor parte de la superficie ha sido de pastos y praderas y por tanto los ganaderos han sido los que m\u00e1s se han incorporado. Tambi\u00e9n lo confirma el aumento del n\u00famero de explotaciones ganaderas y lo que estas representan respecto al total de productores dados de alta en cada a\u00f1o.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7236\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.50.04.png\" alt=\"Captura de pantalla 2016-04-25 a las 18.50.04\" width=\"771\" height=\"275\" srcset=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.50.04.png 771w, https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.50.04-425x151.png 425w\" sizes=\"auto, (max-width: 771px) 100vw, 771px\" \/><\/p>\n<p>Efectivamente, desde inicios del a\u00f1o 2007 se han incorporado al sector ecol\u00f3gico andaluz un total de 3.610 productores, aumentando la cifra de estos hasta los 9.805 que estaban inscritos a 31 de diciembre de 2011, un 36,6% m\u00e1s. Pues bien, el 54% de ellos son titulares de explotaciones ganaderas. El tama\u00f1o medio de estas explotaciones muestra adem\u00e1s que han sido ganaderos m\u00e1s peque\u00f1os los que se han reconvertido. En 2006, la superficie por explotaci\u00f3n superaba las 209 ha de media. En C\u00e1diz y en Ja\u00e9n, los ganaderos reconvertidos han supuesto entre el 80 y el 90% de las incorporaciones, m\u00e1s de la tercera parte en C\u00f3rdoba y Sevilla y porcentaje menores en el resto, destacando Almer\u00eda donde las explotaciones ganaderas han supuesto s\u00f3lo el 4 % de las incorporaciones.<br \/>\nEn definitiva y en t\u00e9rminos territoriales, m\u00e1s de la mitad de la superficie de praderas y pastos de la comunidad aut\u00f3noma se ha reconvertido a manejo ecol\u00f3gico, lo que no deja ser una buena noticia, habida cuenta de la incertidumbre sobre el destino de este tipo de actividad en las condicione del manejo convencional. Las importantes funciones ambientales que desempe\u00f1a este tipo de usos del suelo para los ecosistemas agrarios andaluces, han encontrado en la producci\u00f3n ecol\u00f3gica una v\u00eda para paliar la p\u00e9rdida de rentabilidad y para conservar tanto la actividad ganadera como el propio uso del territorio, en el que se encuentran agroecosistemas tan importantes como la dehesa. No obstante, esta caracter\u00edstica de la producci\u00f3n ecol\u00f3gica andaluza refleja uno de sus desequilibrios m\u00e1s acusados sobre el que volveremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7237\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.51.10.png\" alt=\"Captura de pantalla 2016-04-25 a las 18.51.10\" width=\"765\" height=\"195\" srcset=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.51.10.png 765w, https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.51.10-425x108.png 425w\" sizes=\"auto, (max-width: 765px) 100vw, 765px\" \/><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La superficie dedicada al cultivo agr\u00edcola, ha crecido tambi\u00e9n, aunque a menor ritmo. No obstante su superficie se increment\u00f3 en un 46%, cifra esta que no est\u00e1 nada mal si tenemos en cuenta que la actividad agr\u00edcola es la que proporciona el grueso del valor a\u00f1adi\u00f3 del sector. Pese a ese buen dato, la reconversi\u00f3n ecol\u00f3gica de la producci\u00f3n agr\u00edcola convencional no ha alcanzado ni de lejos los porcentajes de la ganader\u00eda extensiva. A\u00fan supone un porcentaje bastante reducido, 5,6% del total de la superficie cultivada en Andaluc\u00eda y su participaci\u00f3n en el conjunto de la superficie inscrita en organismos de control ha incluso descendido en t\u00e9rminos relativos. Como veremos m\u00e1s adelante, las razones de este rezago se pueden encontrar en el <span style=\"color: #000000;\">mal dise\u00f1o de las medidas agroambientales que no compensan los gastos que los agricultores ecol\u00f3gicos menos extensivos deben asumir para mantenerse en el sector ecol\u00f3gico.<\/span> El grueso de las superficie agr\u00edcola est\u00e1 situada en zonas de interior con escasa productividad y con dificultades para alcanzar una renta suficiente a trav\u00e9s de los mercados.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Finalmente, la superficie dedicada al bosque y a la recolecci\u00f3n silvestre fue la que menos creci\u00f3 en el periodo, un 24% y ha sufrido importantes oscilaciones durante el quinquenio. Actualmente ocupa el 19% de la superficie ecol\u00f3gica y s\u00f3lo el 7% de las tierras forestales de la comunidad aut\u00f3noma. Aunque es necesario un estudio en profundidad, el escaso nivel de reconversi\u00f3n de los bosque al manejo ecol\u00f3gico puede deberse a la aparici\u00f3n de otras formas de gesti\u00f3n sostenible del monte (certificaciones forestales, custodia del territorio, planes de gesti\u00f3n de parques naturales, etc..) que han disuadido a los titulares de los montes p\u00fablicos a certificar su aprovechamientos forestales. Cuando a\u00fan estaban poco desarrolladas estas f\u00f3rmulas de gesti\u00f3n, la participaci\u00f3n de del bosque y la recolecci\u00f3n silvestre era mucho mayor. En el a\u00f1o 2002, este uso del suelo significaba casi el 60% de la superficie ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7238\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.52.07.png\" alt=\"Captura de pantalla 2016-04-25 a las 18.52.07\" width=\"763\" height=\"353\" srcset=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.52.07.png 763w, https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.52.07-425x196.png 425w\" sizes=\"auto, (max-width: 763px) 100vw, 763px\" \/><\/p>\n<p>Pero veamos qu\u00e9 ha ocurrido en el interior de los dos principales subsectores, el agr\u00edcola y el ganadero. En el primero de ellos y parad\u00f3jicamente, las superficies m\u00e1s intensivas, habitualmente vinculadas al riego y tambi\u00e9n a la producci\u00f3n bajo pl\u00e1stico son las que m\u00e1s han crecido durante el \u00faltimo quinquenio. Si dejamos de lado las superficies de barbecho y abono verde, cuyas oscilaciones sugieren su asociaci\u00f3n con los cereales, las leguminosas y otros cultivos, fueron las hortalizas (164%), los c\u00edtricos (81%) y los frutales (66%) por ese orden los que m\u00e1s ampliaron su superficie. Eso quiere decir que la agricultura ecol\u00f3gica comienza a penetrar en zonas de riego intensivo e incluso en zonas de invernadero. Son producciones para las que las ayudas agroambientales, pese a que se revisaron al alza en 2007, no constituyen la principal fuente de renta, como ocurre con algunas producciones extensivas. Quiere ello decir que el crecimiento experimentado por la producci\u00f3n de frutas y hortalizas ecol\u00f3gicas responde en buena medida a la demanda de los mercados y en alguna medida al crecimiento del mercado interno.<br \/>\nPese a ese buen dato, las superficies son a\u00fan bastante modestas y no reflejan en t\u00e9rminos relativos la especializaci\u00f3n productiva de la agricultura andaluza. El predominio abrumador de los cultivos extensivos (olivar, cereales y leguminosas, frutos secos, barbecho y abonos verdes) no se ha visto alterado. Siguen ocupando el 89% de la superficie ecol\u00f3gica cultivada, en tanto que los intensivos, pese a su avance, no han logrado superar la barrera del 7%. Junto con el predominio ganadero, sigue siendo \u00e9ste un rasgo caracter\u00edstico de la producci\u00f3n ecol\u00f3gica andaluza. Esta misma pauta ya caracteriz\u00f3 el quinquenio anterior y no ha cambiado.<br \/>\nEl principal cultivo ecol\u00f3gico por superficie es el olivar, que supone casi el 28% de la superficie cultivada. No ha sido el que m\u00e1s ha crecido en este quinquenio (33%), pero parece haber superado en 2010 y 2011 el retroceso que ven\u00eda sufriendo con un crecimiento del 20%. En cualquier caso, el olivar ecol\u00f3gico supone s\u00f3lo el 3,7% de la superficie olivarera de Andaluc\u00eda, realmente poco. Adem\u00e1s, su localizaci\u00f3n en zonas de media monta\u00f1a y abrumadoramente en secano, hacen pensar que nos los olivares ecol\u00f3gicos son mayoritariamente olivares de baja productividad.<br \/>\nLa segunda producci\u00f3n en importancia es la de cereales y leguminosas. Ambos cultivos aparecen sumandos en las estad\u00edsticas desde 2007 y desagregados en las siguientes, lo que permite valorar el peso relativo de las leguminosas. \u00c9ste ha aumentado considerablemente hasta situarse en m\u00e1s de siete mil hect\u00e1reas en 2011, pero s\u00f3lo supone poco m\u00e1s del 13% de la suma de ambas superficies. Ello sugiere que en estos terrenos no se practica m\u00e1s que parcialmente rotaciones de los dos cultivos, orientaci\u00f3n tradicional del secano andaluz y supone una h\u00e1ndicap a la hora de reponer la fertilidad de estas tierras, obligando seguramente a introducir el barbecho y hacer el cultivo a\u00fan m\u00e1s extensivo. Es m\u00e1s, la dedicaci\u00f3n mayoritaria de estas tierras es a la producci\u00f3n de cereales y legumbres para consumo humano y, en mucha menor medida de la que cabr\u00eda esperar, a la producci\u00f3n de cereales y leguminosas para piensos, de los que hay una significativa carencia. En otros t\u00e9rminos, la integraci\u00f3n existente entre agricultura y ganader\u00eda en este subsector es bastante menor de la que podr\u00eda existir. Algo similar cabe decir del olivar, puesto que la eliminaci\u00f3n en la convocatoria de 2008 del requisito de mantener la cubierta vegetal para el cobro de las agroambientales no ha favorecido su expansi\u00f3n ni su aprovechamiento por el ganado.<br \/>\nOtra producci\u00f3n extensiva, la de frutos secos, ha crecido tambi\u00e9n de manera considerable (46%), donde sigue predominando el almendro, con m\u00e1s del 90% de la superficie, y situado mayoritariamente en tierras marginales de las provincias de Almer\u00eda y Granada. Este aprovechamiento tiene dificultades para comercializar su producci\u00f3n, por lo que las razones de su aumento habr\u00eda que buscarlas tanto en la facilidad de su reconversi\u00f3n como en la importancia de la ayuda agroambiental. Algo semejante se puede decir respecto al casta\u00f1ar de algunas zonas de Andaluc\u00eda, como el valle del Genal en M\u00e1laga o la Sierra de Huelva.<br \/>\nLa localizaci\u00f3n de estos cultivos extensivos ofrece claves para entender por qu\u00e9 estas producciones han ido pas\u00e1ndose al sector ecol\u00f3gico de manera continuada, pese a los problemas de comercializaci\u00f3n. El 80% de las explotaciones ganaderas se concentran en las sierras occidentales de Huelva, as\u00ed como la sierra norte de Sevilla y el sur de C\u00e1diz, coincidiendo con las zonas de concentraci\u00f3n de gran parte de la ganader\u00eda convencional. Las actividades agr\u00edcolas m\u00e1s extensivas se encuentran sobre todo en las zonas de secano poco productivo del interior de las provincias de Almer\u00eda y Granada (Bravo, 2008).<br \/>\nTodas estas producciones extensivas es previsible que contin\u00faen creciendo si se mantienen las ayudas agroambientales en el pr\u00f3ximo marco comunitario de apoyo. Cultivos como los frutos secos, los cereales y leguminosas, y una parte sustancial del olivar crecen en tierras marginales y por tanto apenas tienen alternativas productivas, dado que, como en el caso de la ganader\u00eda, las subvenciones constituyen casi la \u00fanica ganancia neta de sus titulares. El an\u00e1lisis de la composici\u00f3n de la caba\u00f1a ganadera ecol\u00f3gica y de su evoluci\u00f3n en el \u00faltimo quinquenio resulta esclarecedor.<\/p>\n<p><strong>2. La ganader\u00eda ecol\u00f3gica: mucha tierra y poco ganado<\/strong><br \/>\nEl crecimiento que ha experimentado la ganader\u00eda ecol\u00f3gica en el \u00faltimo quinquenio ha confirmado a Andaluc\u00eda como la primera productora de ganado ecol\u00f3gico de Espa\u00f1a y como la actividad que m\u00e1s extensi\u00f3n ocupa. Un predominio que no se corresponde con la especializaci\u00f3n productiva del sector agrario andaluz en su conjunto. Este crecimiento no es nuevo, es continuaci\u00f3n del que viene experimentando desde hace a\u00f1os: de las poco m\u00e1s de 17.000 ha de pastos, praderas y forrajes con que contaba el sector en 2002, se ha pasado a casi 600.000 ha en 2011 (se ha multiplicado por 34), y de 185 explotaciones a 3.683 (v\u00e9ase tabla 8).<br \/>\nLos rasgos principales que ya caracterizaron a la ganader\u00eda ecol\u00f3gica andaluza hasta 2007 se han mantenido e incluso se han hecho m\u00e1s evidentes con la evoluci\u00f3n reciente. En la descripci\u00f3n que en su momento hicimos (Gonz\u00e1lez de Molina, 2009), constat\u00e1bamos las dificultades para la producci\u00f3n de ganado de leche, dificultades que no han sido superadas, y la orientaci\u00f3n mayoritaria de la caba\u00f1a hacia la producci\u00f3n de carne. Bovino, ovino y caprino, por ese orden, siguen siendo las principales especies, \u00edntimamente vinculadas a los pastos naturales. La ganader\u00eda bovina de carne casi ha duplicado sus efectivos desde 2007, habiendo alcanzando 1.894 explotaciones y 105.322 cabezas en diciembre de 2011.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7240\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.53.07.png\" alt=\"Captura de pantalla 2016-04-25 a las 18.53.07\" width=\"759\" height=\"432\" srcset=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.53.07.png 759w, https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.53.07-425x241.png 425w\" sizes=\"auto, (max-width: 759px) 100vw, 759px\" \/><\/p>\n<p>En el mencionado estudio constat\u00e1bamos que el r\u00e1pido crecimiento de la caba\u00f1a vacuna no se hab\u00eda visto acompa\u00f1ado del desarrollo de estructuras de comercializaci\u00f3n de carne ni de abastecimiento de pienso. Las cosas siguen en el mismo punto. La expansi\u00f3n del vacuno s\u00f3lo puede explicarse por el mantenimiento de las ayudas que reciben los pastizales reconvertidos en ecol\u00f3gicos tal y como ven\u00edan produci\u00e9ndose en el marco comunitario anterior. A finales de 2007 y dentro del nuevo marco y del II Plan de Agricultura Ecol\u00f3gica se intent\u00f3 cambiar el sesgo de las ayudas, pero la presi\u00f3n de los ganaderos y las certificadoras frustr\u00f3 el cambio. Volveremos sobre esto en un momento.<br \/>\nAlgo similar ha ocurrido con el ovino, en el que la producci\u00f3n de carne sigue siendo la actividad principal. Los problemas a los que se enfrenta son similares a los se\u00f1alados para el bovino, aunque en menor medida gracias a sus menores necesidades de cebado. El ganado caprino, que no sigue esta pauta observada por el bovino y ovino y que podr\u00eda relacionarse con una actividad ganadera menos vinculada con las grandes extensiones de pasto y m\u00e1s al pastoreo, ha crecido tambi\u00e9n y se ha distribuido de manera m\u00e1s uniforme, predominando en las provincias orientales, m\u00e1s monta\u00f1osas. El ganado caprino constituye adem\u00e1s, la principal especie productora de leche ecol\u00f3gica, si bien la caba\u00f1a ha deca\u00eddo ligeramente, habida cuenta de las dificultades para la comercializaci\u00f3n de la leche de cabra.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7241\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.53.48.png\" alt=\"Captura de pantalla 2016-04-25 a las 18.53.48\" width=\"760\" height=\"371\" srcset=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.53.48.png 760w, https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.53.48-425x207.png 425w\" sizes=\"auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px\" \/><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Este comportamiento contrasta con el comportamiento de las dem\u00e1s especies, porcino y avicultura, m\u00e1s dependientes de piensos y forrajes. El encarecimiento de la alimentaci\u00f3n, los problemas sanitarios y de transformaci\u00f3n de la carne y problemas espec\u00edficos de cada una de estas especie, han determinado una ca\u00edda bastante pronunciada en las unidades ganaderas que componen la caba\u00f1a. El ganado porcino, mayoritariamente ib\u00e9rico y vinculado a las dehesas de Huelva, C\u00f3rdoba y C\u00e1diz, ha perdido hasta un 26% de sus efectivos, pese a que el n\u00famero de explotaciones ha crecido (tabla 8). Las explotaciones de porcino alcanzaron su m\u00e1ximo en 2004 con 64, descendieron despu\u00e9s hasta quedar en 35 en 2007 y situarse de nuevo en 64 en 2011. Sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con el n\u00famero de cabezas: el m\u00e1ximo se consigui\u00f3 en 2006 con 6.218 cabezas y desde entonces ha descendido hasta las 2.294 de 2011. Quiere ello decir que el tama\u00f1o de las explotaciones de porcino ha descendido tambi\u00e9n sustancialmente: desde las 138 cabezas por explotaci\u00f3n de promedio hasta las 36 de la actualidad, lo que sugiere que cr\u00eda de cerdos ecol\u00f3gicos forma parte de una actividad ganadera mayor y no de explotaciones especializadas como en el pasado. El buen precio que se ha fijado para la carne de porcino ib\u00e9rico convencional, el encarecimiento de los piensos y la significaci\u00f3n mucho menor de<span style=\"color: #000000;\"> la ayuda agroambiental, vinculada a la tierra y no al ganado,<\/span> junto con las deficiencias de comercializaci\u00f3n que sufre el sector ganadero ecol\u00f3gico en general, explican la vuelta a los circuitos convencionales de una parte de la ganader\u00eda porcina ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Respecto a la avicultura, las explotaciones dedicadas a la producci\u00f3n de carne han pasado por serias dificultades durante el quinquenio \u00faltimo. Las 6 existentes en 2007, lejos de las 9 de 2005, quedaron reducidas a una en 2009, siendo cuatro las que se mantienen desde 2010 con un n\u00famero m\u00e1s alto de cabezas gracias a una demanda interna en crecimiento. Las explotaciones dedicadas a la producci\u00f3n de huevos han manifestado un mejor comportamiento, dado que han crecido en n\u00famero de explotaciones y en menor medida de cabezas, sugiriendo un menor tama\u00f1o de las granjas. Lo que se dec\u00eda en el informe del II Plan de Agricultura Ecol\u00f3gica sigue siendo en lo fundamental v\u00e1lido: el sector av\u00edcola se encuentra en una situaci\u00f3n bastante delicada. Existen serias dificultades para conseguir pollitas y la escasez y precio del pienso ecol\u00f3gico con alto contenido proteico, como la soja; pero tambi\u00e9n la escasez de mataderos especializados en el sacrificio de pollos. Estos factores est\u00e1n determinando unos elevados costes de producci\u00f3n, especialmente en el caso de la carne y condicionando el desarrollo del mercado, dado el bajo precio del pollo convencional. No obstante, el crecimiento del mercado interior parece haber estimulado el crecimiento de este subsector b\u00e1sico para la alimentaci\u00f3n, para quien las agroambientales no constituyen un incentivo interesante.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los problemas t\u00e9cnicos de producci\u00f3n (la varroa esencialmente), algunos problemas con la normativa del periodo de reconversi\u00f3n y el escaso consumo de la miel ecol\u00f3gica, han empujado hacia fuera del sector a parte de los apicultores ecol\u00f3gicos. De las m\u00e1s de 30.000 colmenas de 2008 se ha pasado a poco m\u00e1s de 22.000 y de 82 a 68 apicultores.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En definitiva, la ganader\u00eda ecol\u00f3gica andaluza ha mantenido su fuerte crecimiento desde 2002 en que se aprob\u00f3 el I Plan y se apoy\u00f3 con ayudas agroambientales este tipo de actividad. <span style=\"color: #000000;\">Dada la estructura de estas ayudas, que asignan una cantidad por hect\u00e1rea sin l\u00edmite de percepci\u00f3n y establecen una modulaci\u00f3n m\u00ednima con la superficie, los ganaderos de bovino y ovino, con grandes dotaciones de tierra han encontrado en ellas una manera de hacer, hasta cierto punto, rentables sus explotaciones. Su activo m\u00e1s importante no es el ganado en s\u00ed, sino la propia tierra por la que perciben las ayudas. <\/span>Se puede comprobar indirectamente si observamos la carga ganadera por hect\u00e1rea recogida en la tabla 9. Hemos de advertir que la conversi\u00f3n del n\u00famero de cabezas en unidades ganaderas se ha hecho de acuerdo con los coeficientes que ofrece el INE y que son bastante criticables cuando se refieren a las razas tradicionales, las m\u00e1s abundantes en la ganader\u00eda ecol\u00f3gica. Lo mismo cabr\u00eda decir en cuanto al c\u00e1lculo del peso vivo. Para ello hemos seleccionado la raza m\u00e1s representativa de cada especie en Andaluc\u00eda y tomado el peso promedio que ofrece la Gu\u00eda de Campo de las Razas Aut\u00f3ctonas Espa\u00f1olas (Fern\u00e1ndez Rodr\u00edguez et al., 2009). Los resultados, que deben tomarse como una aproximaci\u00f3n al peso vivo real de la caba\u00f1a ecol\u00f3gica, son bastante significativos: la carga ganadera es en general baja y ha evolucionado a la baja desde 2007, recuper\u00e1ndose en 2011. El peso vivo por hect\u00e1rea confirma tal extremo y el predominio de explotaciones ganaderas m\u00e1s dependientes de las ingresos proporcionados por la ayuda agroambiental que de los obtenidos con la venta de carne. Esto fue ya advertido en las Cuentas Econ\u00f3micas del Sector Ecol\u00f3gico (Soler et al., 2009) y no parece que haya cambiado.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7242\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.54.44.png\" alt=\"Captura de pantalla 2016-04-25 a las 18.54.44\" width=\"760\" height=\"191\" srcset=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.54.44.png 760w, https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.54.44-425x106.png 425w\" sizes=\"auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px\" \/><\/p>\n<p>Los ganaderos de ovino y bovino siguen desvinculados de las fases de cebado, sacrificio y distribuci\u00f3n en general, tal y como ocurre tambi\u00e9n el sector convencional. Ello los sit\u00faa en desventaja a la hora de fijar precios y condiciones de comercializaci\u00f3n, de la que est\u00e1n pr\u00e1cticamente desvinculados. Definitivamente, la reconversi\u00f3n masiva de ganaderos extensivos en productores ecol\u00f3gicos debe considerarse un hecho positivo desde un punto de vista ambiental, tal y como argumentaremos m\u00e1s adelante, pero su excesiva dependencia de las ayudas agroambientales y sus escasas condiciones para su percepci\u00f3n (incluida la de comercializar la carne el circuito ecol\u00f3gico), hacen que su impacto sobre el mercado y el consumo interior sea escaso. En este sentido, las condiciones establecidas en el I Plan no han cambiado y por tanto sus efectos tampoco.<\/p>\n<p><strong>3. La dependencia de las ayudas agroambientales se mantiene<\/strong><br \/>\nEn conclusi\u00f3n, la producci\u00f3n ecol\u00f3gica ha seguido creciendo a paso firme, pero ello se ha debido m\u00e1s al mantenimiento \u2013no exento de dificultades e incumplimientos\u2014 de las ayudas agroambientales y a su peculiar dise\u00f1o que a al tir\u00f3n de la demanda interna y externa. Precisamente, el II Plan pretend\u00eda corregir una serie de desequilibrios que se hab\u00edan advertido en el quinquenio anterior y procurar un crecimiento m\u00e1s arm\u00f3nico e independiente de las subvenciones, aunque ello trajese consigo un crecimiento menos importante del que finalmente se ha producido. Sin embargo el incumplimiento de partes muy significativas del mismo, ha hecho que los principales desequilibrios se hayan no solo mantenido sino incluso agudizado.<br \/>\nEfectivamente, dos son los desequilibrios principales que vienen caracterizando la producci\u00f3n ecol\u00f3gica andaluza. En primer lugar, la falta de correspondencia con el sector agrario en general y su especializaci\u00f3n productiva. Este se caracteriza por un notable nivel de intensificaci\u00f3n y por la especializaci\u00f3n en frutas, hortalizas y aceite de oliva. Sin embargo, el sector ecol\u00f3gico se caracteriza por lo contrario, por el predominio de las producciones m\u00e1s extensivas, tanto agr\u00edcolas como ganaderas. Ello es debido a la preponderancia de cultivos y aprovechamientos que generan escaso valor a\u00f1adido y a que las tierras dedicadas al cultivo ecol\u00f3gico son en general menos productivas que la media de las convencionales.<br \/>\nLa agricultura ecol\u00f3gica sigue contribuyendo de manera significativa a mantener la actividad agraria en zonas de baja competitividad de la agricultura convencional. Comarcas como el Valle de los Pedroches, la Sierra de Huelva, la Sierra de Segura, el Norte de la provincia de Granada, etc. mantienen el grueso de la superficie ecol\u00f3gica ya que este tipo de producci\u00f3n supone una alternativa viable a su constante p\u00e9rdida de rentabilidad. En los cultivos que predominan en estas zonas, las subvenciones (las derivadas de los pagos del primer pilar m\u00e1s las agroambientales) representan un porcentaje muy importante del excedente de explotaci\u00f3n (Guzm\u00e1n Casado y Alonso Mielgo, 2009). \u00c9stas compensan la p\u00e9rdida de rendimientos en frutos secos, olivar de baja producci\u00f3n, o cultivos de cereales en secanos poco productivos, e incluso \u201cexplican\u201d que en algunas producciones las cosechas no se lleguen a recoger. Es m\u00e1s, el peso econ\u00f3mico de las subvenciones en la renta de muchas explotaciones ecol\u00f3gicas favorece que una parte nada despreciable de la producci\u00f3n ecol\u00f3gica se comercialice como producto convencional (Soler et al., 2009).<br \/>\nEn este sentido, conviene recordar algunas cifras del estudio sobre las Cuentas econ\u00f3micas de la Agricultura Ecol\u00f3gica que se hizo en 2007 (Soler et al., 2009). Las subvenciones totales (las provenientes del primer pilar m\u00e1s las agroambientales) supon\u00edan el 43% del valor de la producci\u00f3n final olivarera, el 71% de la producci\u00f3n de frutos secos y nada menos que el doble del valor de la producci\u00f3n en el caso de los cultivos extensivos. En este \u00faltimo caso, la renta era pr\u00e1cticamente igual al valor de las ayudas y en el caso de los frutos secos las ayudas supon\u00edan casi el 78% de la renta que percib\u00edan sus titulares. Aunque sin llegar a estos niveles, las ayudas supon\u00edan el 38% de la renta y m\u00e1s de la mitad del excedente neto de explotaci\u00f3n de los olivares de baja productividad. Un papel a\u00fan m\u00e1s decisivo ten\u00edan las agroambientales en el caso de la ganader\u00eda. Las subvenciones equival\u00edan al 69,4% del valor de la producci\u00f3n en 2005 y gracias a ellas, la renta ganadera superaba ese valor en un 18%. Sin las ayudas, la renta hubiera quedado reducida al 41% de su cuant\u00eda. La ganader\u00eda ecol\u00f3gica necesita para subsistir de las ayudas agroambientales sobre todo por la escasez y consiguiente alto precio de los piensos (suponen el 75% de los consumos intermedios de la ganader\u00eda), as\u00ed como por los bajos precios de la carne en convencional, donde mayoritariamente sigue vendi\u00e9ndose la producci\u00f3n. De tal manera que la mayor parte de las explotaciones ganaderas necesitan las ayudas agroambientales para poder alcanzar una renta m\u00ednima.<br \/>\nNo pocas explotaciones ganaderas \u201chan visto en el sector ecol\u00f3gico la oportunidad de percibir una ayuda suplementaria sin apenas riesgo, puesto que sortean la escasez de pienso usando del convencional y minimizan las p\u00e9rdidas por enfermedades usando tratamientos veterinarios no autorizados, al tiempo que eluden los problemas que ello podr\u00eda acarrearles comercializando sus productos por el canal convencional, donde no se realizan anal\u00edticas para detectar la presencia de tratamientos veterinarios no autorizados, presencia de OGM\u2019s, etc.\u201d (Gonz\u00e1lez de Molina, 2009). Ya advert\u00edamos en la memoria del II Plan que la tendencia continuar\u00eda si no se limitaba la cuant\u00eda m\u00e1xima que cada beneficiario podr\u00eda percibir por beneficiario y as\u00ed se incluy\u00f3 en la convocatoria de las ayudas agroambientales para 2007 (Orden de 20 de Noviembre de 2007). Pero, la furibunda oposici\u00f3n de los grandes ganaderos y de las certificadoras consigui\u00f3 eliminar en a\u00f1os sucesivos dicha limitaci\u00f3n, con las consecuencias que hemos visto.<br \/>\nPese a lo dicho, que la agricultura y ganader\u00eda ecol\u00f3gicas sigan siendo el refugio de producciones poco rentables, situadas en el interior de Andaluc\u00eda, tiene su lado positivo, m\u00e1xime si se tienen en cuenta las escasas alternativas de que disponen. La reconversi\u00f3n a manejo ecol\u00f3gico tiene efectos beneficiosos tanto desde el punto de vista econ\u00f3mico, social como ambiental. Pero quiz\u00e1 convendr\u00eda que tales explotaciones percibieran ayudas, no como una subvenci\u00f3n por el simple hecho de estar inscrito en un organismo de control, sino como una compensaci\u00f3n por los inestimables servicios socioambientales que prestan: mantienen la biodiversidad, protegen el suelo frente a la erosi\u00f3n, evitan su contaminaci\u00f3n y la del agua, contribuyen a la mitigaci\u00f3n del cambio clim\u00e1tico, etc. (Sandhu et al., 2008 y 2010; Engel et al., 2008; Carpenter at. al., 2009, Smukler et al., 2010). La pr\u00f3xima reforma de la PAC, y la legislaci\u00f3n espa\u00f1ola que ha introducido ya los contratos de explotaci\u00f3n, ofrecen una oportunidad para ello. Tienen estas ayudas m\u00e1s cabida en la pol\u00edtica ambiental de la Junta de Andaluc\u00eda que en un plan de fomento de la agricultura y la ganader\u00eda ecol\u00f3gicas. Es la manera de que sus titulares se comprometan a realizar manejos m\u00e1s sustentables que redunden en el mantenimiento de un nivel \u00f3ptimo de materia org\u00e1nica en los suelos, de la biodiversidad, de las cubiertas vegetales para contener la erosi\u00f3n, etc.<br \/>\nEste mecanismo de apoyo a la producci\u00f3n ecol\u00f3gica necesita, pues, una urgente remodelaci\u00f3n. La pr\u00e1ctica ausencia de requisitos ambientales para su percepci\u00f3n y los pocos que se exigen de naturaleza administrativa, han convertido a los pagos agroambientales en una gratificaci\u00f3n que se percibe sin apenas contraprestaciones. La ayuda naci\u00f3 con el prop\u00f3sito de compensar los gastos de reconversi\u00f3n a la producci\u00f3n ecol\u00f3gica y, al mismo tiempo, servir de incentivo para culminarla; pero ni las condiciones exigidas ni la cuant\u00eda de las ayudas han cumplido m\u00e1s que parcialmente con ese objetivo. Pese a que su cuant\u00eda se elev\u00f3 a partir de 2007 para estimular la entrada de producciones m\u00e1s intensivas, las cantidades asignadas por tipos de cultivos s\u00f3lo compensan o sirven de incentivos a cultivos y actividades ganaderas que se encuentran en zonas de baja productividad. Lo hemos podido comprobar mediante un estudio de caso en el que hemos aplicado a la producci\u00f3n ecol\u00f3gica el concepto de Coste Territorial de la Sustentabilidad (Guzm\u00e1n Casado y Gonz\u00e1lez de Molina, 2009).<br \/>\nEl concepto nace de la constataci\u00f3n de que los agricultores ecol\u00f3gicos no pueden competir con los convencionales porque incurren en sobrecostes para mantener el mismo nivel productivo cuando intentan mantener unos m\u00ednimos niveles de sustentabilidad. Deben procurar el cierre de los ciclos biogeoqu\u00edmicos (principalmente a trav\u00e9s del reciclaje de la materia org\u00e1nica y la siembra de leguminosas), elevar los niveles de biodiversidad (por ejemplo mediante el uso de variedades locales y razas aut\u00f3ctonas, presencia de setos, rotaciones\u2026) para mantener niveles bajos de plagas y enfermedades. En otros t\u00e9rminos, mantener la m\u00e1xima diversidad posible y conseguir que los flujos de energ\u00eda y materiales provengan en medida de lo posible de la extracci\u00f3n dom\u00e9stica. Todo ello conlleva un mayor coste territorial y, en consecuencia, una mayor cantidad de tierra para producir la misma cantidad de alimentos que la agricultura convencional o, alternativamente, la dedicaci\u00f3n de menos territorio al cultivo de productos comerciales.<br \/>\nEllo no quiere decir que la producci\u00f3n ecol\u00f3gica sea menos productiva en t\u00e9rminos de rendimientos por unida de superficie que la convencional. Entonces, \u00bfde d\u00f3nde provienen los sobrecostes? La producci\u00f3n de biomasa ha requerido siempre la apropiaci\u00f3n de una cantidad de territorio para realizar la fotos\u00edntesis (Guzm\u00e1n Casado y Gonz\u00e1lez de Molina, 2009). Esa cantidad ha sido mayor cuando los flujos de energ\u00eda y materiales proceden de la propia extracci\u00f3n dom\u00e9stica de biomasa, cosa que ocurr\u00eda en la agricultura tradicional y que debe ocurrir tambi\u00e9n con la agricultura ecol\u00f3gica. Conforme los flujos dom\u00e9sticos de energ\u00eda y materiales de la agricultura tradicional han ido siendo sustituidos por flujos importados (combustibles f\u00f3siles y fertilizantes qu\u00edmicos por ejemplo), el coste territorial de la agricultura actual ha podido reducirse.<br \/>\nPero no basta con una cantidad de territorio para producir un cultivo, es imprescindible dotarlo de una estructura, organizando los distintos componentes para que desempe\u00f1e sus tareas. Debe tener una particular estructura paisaj\u00edstica que haga posible el desarrollo de los procesos ecol\u00f3gicos (flujos de energ\u00eda y materiales, regulaci\u00f3n natural de poblaciones\u2026) en el agroecosistema. El coste territorial que implica el logro y mantenimiento de la sustentabilidad tiene, por tanto, dos dimensiones: una cuantitativa y otra cualitativa. La dimensi\u00f3n cuantitativa informa acerca de la tierra necesaria para producir una cantidad determinada de biomasa, seg\u00fan las condiciones edafoclim\u00e1ticas y tecnol\u00f3gicas de cada momento. En tanto que la dimensi\u00f3n cualitativa se refiere a la manera en que esa cantidad de tierra debe ser organizada.<br \/>\nLa relaci\u00f3n entre ambas dimensiones no es necesariamente directa. La asunci\u00f3n de funciones ecol\u00f3gicas por el territorio no lleva aparejada siempre un incremento del coste territorial. En ocasiones la sociedad puede manejar los agroecosistemas de manera poco eficiente, empleando m\u00e1s territorio que el estrictamente necesario para sostener los procesos ecol\u00f3gicos que garantizan el funcionamiento del conjunto. En estos casos, una mejora de la eficiencia en el manejo de los agroecosistemas puede permitir asumir las mismas o mayores funciones sin incrementar el coste territorial. Esto se concluye tras estudiar a fondo el funcionamiento de la agricultura tradicional (Gonz\u00e1lez de Molina y Guzm\u00e1n, 2006; Guzm\u00e1n y Gonz\u00e1lez de Molina, 2009).<br \/>\nEfectivamente, la agricultura que se practicaba antes de la aparici\u00f3n de los fertilizantes qu\u00edmicos de s\u00edntesis es un buen ejemplo de las exigencias territoriales de la producci\u00f3n agraria y de la importancia de su organizaci\u00f3n funcional. El input de energ\u00eda adicional que hac\u00eda funcionar la agricultura preindustrial proven\u00eda necesariamente de fuentes biol\u00f3gicas: trabajo humano y trabajo animal, que a su vez depend\u00edan de la capacidad del agroecosistema de producir biomasa (Gliessman, 2002) y por tanto del territorio disponible. Manten\u00eda, pues, una dependencia muy estricta de su dotaci\u00f3n territorial y de las condiciones edafoclim\u00e1ticas (Sieferle, 2001). El grueso de la energ\u00eda y de los materiales proced\u00eda de la extracci\u00f3n dom\u00e9stica y en muy escasa medida de la importaci\u00f3n, dado el escaso desarrollo de los medios de transporte. Los agroecosistemas deb\u00edan mantener por ello equilibrios muy estrictos entre los distintos usos del territorio. En el mundo mediterr\u00e1neo por ejemplo, con precipitaciones escasas y temperaturas altas, las tierras de cultivo se dedicaban a la alimentaci\u00f3n humana o la producci\u00f3n de fibras y otras materias primas. Los terrenos de pasto se destinaban a la alimentaci\u00f3n animal y, finalmente, los terrenos forestales a la producci\u00f3n de combustible y materiales de construcci\u00f3n, madera y le\u00f1a.<br \/>\nEn contraste con esta manera de funcionar, la agricultura industrializada ha ido ahorrando territorio gracias a la inyecci\u00f3n de cantidades crecientes de energ\u00eda y nutrientes de fuentes f\u00f3siles o minerales, predominantemente externos a los agroecosistemas. La integraci\u00f3n entre los terrenos de bosque, pastos y los diversos usos agr\u00edcolas se ha perdido e incluso muchos de los usos del territorio han sido sacrificados para expandir monocultivos agr\u00edcolas o aprovechamientos exclusivamente pecuarios. La diversidad agraria se ha deteriorado de manera significativa. El resultado de todo ello ha sido una considerable p\u00e9rdida de sustentabilidad.<br \/>\nEste mayor coste de la agricultura ecol\u00f3gica deber\u00eda ser compensado a priori mediante mayores precios que los consumidores est\u00e1n dispuestos a pagar por los alimentos ecol\u00f3gicos. Pero a menudo los precios percibidos son insuficientes para compensar los costes. Sobrecostes y sobreprecios a menudo no coinciden y no siempre el sobreprecio va a parar a sus bolsillos (Pascual &amp; Perrings, 2007). Ello limita la viabilidad econ\u00f3mica de numerosas explotaciones ecol\u00f3gicas y las empuja a reducir al m\u00e1ximo el coste territorial de su producci\u00f3n, reproduciendo las estructuras productivas de la agricultura convencional hasta donde la normativa lo permite. La consecuencia es que los niveles de sustentabilidad se resienten y la prestaci\u00f3n de servicios ambientales b\u00e1sicos se deteriora.<br \/>\nEn un trabajo reciente hemos aplicado este enfoque a la producci\u00f3n olivarera convencional y ecol\u00f3gica, dada su importancia econ\u00f3mica y territorial para Andaluc\u00eda (con el 15% de la superficie mundial de olivar y el 61% de la superficie espa\u00f1ola). Se ha hecho mediante la recogida de datos sobre fincas ecol\u00f3gicas y convencionales de olivar situadas en tres comarcas de Andaluc\u00eda (Pedroches, en C\u00f3rdoba; M\u00e1gina en Ja\u00e9n; y Vega de Granada) representativas de distintos niveles de productividad del cultivo (Guzm\u00e1n Casado y Alonso Mielgo, 2008). La descripci\u00f3n de las fuentes utilizadas y el m\u00e9todo seguido para los c\u00e1lculos, as\u00ed como una descripci\u00f3n m\u00e1s amplia de los resultados pueden verse en Guzm\u00e1n Casado et al. (2011).<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7243\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.55.39.png\" alt=\"Captura de pantalla 2016-04-25 a las 18.55.39\" width=\"764\" height=\"231\" srcset=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.55.39.png 764w, https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.55.39-425x128.png 425w\" sizes=\"auto, (max-width: 764px) 100vw, 764px\" \/><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El c\u00e1lculo del territorio extra que necesita la agricultura org\u00e1nica para producir la misma cantidad de aceite que la agricultura convencional ha considerado dos escenarios. El primero eval\u00faa el consumo diferencial de territorio en manejo ecol\u00f3gico y convencional que realizan los agricultores. A priori, las diferencias pueden deberse principalmente a la sustituci\u00f3n del fertilizante qu\u00edmico por org\u00e1nico, a cambios en la estrategia de manejo de plagas y enfermedades, y a variaciones en el rendimiento. El segundo escenario, hipot\u00e9tico, supone la mejora de las tecnolog\u00edas y pr\u00e1cticas de manejo de la agricultura org\u00e1nica, con el fin de alcanzar una mayor sustentabilidad, esto es incrementando la funcionalidad territorial. Contempla, pues, un mayor incremento de la biodiversidad, la sustituci\u00f3n de los combustibles f\u00f3siles por bioetanol, la mayor integraci\u00f3n con la ganader\u00eda y el aprovechamiento del residuo del procesado de la aceituna (alperujo).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El coste territorial de la olivicultura org\u00e1nica actual se mueve en un rango entre 0,19 y 4,88 ha, dependiendo de la intensidad de manejo y la eficiencia de la fertilizaci\u00f3n org\u00e1nica (tabla 10, escenario 1). El coste territorial de la producci\u00f3n ecol\u00f3gica actual se debe en m\u00e1s de un 90% a la fertilizaci\u00f3n, salvo en el caso de la Comarca cordobesa de Los Pedroches, donde la fertilizaci\u00f3n reduce su contribuci\u00f3n a un 11%. En el escenario 2, el territorio extra a\u00f1adido oscila entre 0.35-3.82 ha, siguiendo las mismas pautas de distribuci\u00f3n que en el escenario 1. En este caso, adem\u00e1s de sostener el flujo de nutrientes y la regulaci\u00f3n natural de plagas y enfermedades, el territorio adicional es capaz de aportar gran parte del flujo de energ\u00eda necesario para mantener la producci\u00f3n, ampliando el servicio ambiental de mitigaci\u00f3n del cambio clim\u00e1tico. El incremento de la sustentabilidad y los servicios ambientales no suponen \u201cper se\u201d un incremento del coste territorial respecto al escenario 1, dado que se produce una integraci\u00f3n mejor del territorio.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7244\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.56.24.png\" alt=\"Captura de pantalla 2016-04-25 a las 18.56.24\" width=\"763\" height=\"230\" srcset=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.56.24.png 763w, https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.56.24-425x128.png 425w\" sizes=\"auto, (max-width: 763px) 100vw, 763px\" \/><\/p>\n<p>Durante el per\u00edodo 2003-2007 (RD 708\/2002) el olivar ecol\u00f3gico en Andaluc\u00eda mantuvo una ayuda agroambiental de 266,85 \u20ac, muy inferior al valor econ\u00f3mico otorgado al coste territorial mediante esta metodolog\u00eda (tabla 3). La reforma de las agroambientales elev\u00f3 la ayuda s\u00f3lo para el olivar en pendiente hasta los 370 \u20ac por hect\u00e1rea. La ayuda s\u00f3lo compensa, pues, la conversi\u00f3n en producci\u00f3n ecol\u00f3gica de olivares de muy baja producci\u00f3n, caso de Los Pedroches. Tambi\u00e9n compensa, aunque de manera muy ajustada, la conversi\u00f3n de olivares de secano de mayor productividad (M\u00e1gina-Secano) manejados con programas de fertilizaci\u00f3n org\u00e1nica muy ajustados. En el resto de la \u00e1reas de estudio, la ayuda agroambiental no compensa la reconversi\u00f3n porque los costes territoriales en que incurren los agricultores son m\u00e1s elevados que las ayudas. Esta es la raz\u00f3n por la que la superficie de olivar ecol\u00f3gico andaluz ha permanecido estancada durante varios a\u00f1os y s\u00f3lo ha crecido de manera modesta en los \u00faltimos a\u00f1os, suponiendo a\u00fan un porcentaje muy bajo del conjunto del olivar andaluz (MARM, 2003-2010; CAP, 2007-2011).<br \/>\nPero de esta investigaci\u00f3n no s\u00f3lo extrae esta conclusi\u00f3n. Tambi\u00e9n que un incremento de las ayudas directas a los productores ecol\u00f3gicos podr\u00edan conseguir incrementar la superficie org\u00e1nica certificada (escenario 1), pero no estimulan per se el paso a un escenario de mayor sustentabilidad (escenario 2). Para dar este paso hay que instrumentar pol\u00edticas p\u00fablicas en esa direcci\u00f3n, entre ellas el pago por servicios ambientales, posibles en el marco de la nueva pol\u00edtica agraria com\u00fan para el periodo 2013-2020.<br \/>\nEn definitiva, el crecimiento experimentado por la agricultura ecol\u00f3gica durante el \u00faltimo quinquenio no ha sido capaz de eliminar o al menos atenuar los dos principales desequilibrios que caracterizan la producci\u00f3n. En primer lugar, la falta de correspondencia entre la estructura y composici\u00f3n sectorial de la agricultura y la ganader\u00eda ecol\u00f3gicas y el sector agrario andaluz en su conjunto. En el sector ecol\u00f3gico predominan las producciones extensivas, que tiene una incidencia poco determinante sobre el consumo alimentario. En cambio, el peso de las frutas y las hortalizas, vinculadas a la producci\u00f3n intensiva, la carne de pollo y los huevos que resultan fundamentales para atender la demanda \u201cbio\u201d tanto del mercado interior como de los mercados europeos contin\u00faa siendo, pese a haberse incrementado, bastante secundario. La producci\u00f3n ecol\u00f3gica se mantiene como el refugio de producciones marginales, aunque territorialmente relevantes, con crecientes problemas de rentabilidad. El hecho de que m\u00e1s de la mitad de la superficie de pastos y praderas se haya reconvertido ya a la ganader\u00eda ecol\u00f3gica resulta muy significativo.<a name=\"2\"><\/a><br \/>\nEl otro gran desequilibrio de la producci\u00f3n ecol\u00f3gica, su desacople relativo del territorio (<a title=\"2\" href=\"#nota2\">2<\/a>), se ha mantenido tambi\u00e9n. Lo sucedido en el \u00faltimo quinquenio ha agravado la tradicional separaci\u00f3n entre agricultura y ganader\u00eda, resultado de las pol\u00edticas p\u00fablicas y de la falta de regulaci\u00f3n del marco comunitario anterior a 2007. La necesaria integraci\u00f3n entre ambas apenas ha avanzado. Para la ganader\u00eda ello supone incremento de costes, dado que tiene que buscar fuera, a menudo de la propia comunidad aut\u00f3noma, los piensos que necesita. En ese sentido, escaso ha sido el esfuerzo realizado para acercar la actividad ganadera ecol\u00f3gica al stock de montes y pastos p\u00fablicos, salvo alguna iniciativa aislada en la Sierra de Segura. Se ha abandonado el programa de acopio y fabricaci\u00f3n de piensos ecol\u00f3gicos contemplado en el II Plan, que ya hab\u00eda comenzado a dar resultados con el establecimiento de las f\u00e1bricas de V\u00e9lez Rubio e Higuera de la Sierra. La falta de un suministro estable de piensos, cuya materia prima fuera cultivada dentro de la propia comunidad, ha sido especialmente grave con el abandono del programa de cultivo de soja en la Vega de Granada, fenecido con el cierre del Centro de Agricultura Ecol\u00f3gica de Santa Fe (CIFAED), con consecuencias negativas sobre la caba\u00f1a aviar y las explotaciones de carne, cuyo n\u00famero ha disminuido; o con la eliminaci\u00f3n del requisito de mantener cubiertas vegetales para percibir las agroambientales para olivares en pendiente, que podr\u00edan haber servido de alimento al ganado ovino y caprino ecol\u00f3gico; etc\u2026<br \/>\nPara la agricultura, la separaci\u00f3n de la ganader\u00eda sigue teniendo consecuencias importantes, especialmente para la reposici\u00f3n de la fertilidad. La baja producci\u00f3n de leguminosas y las dificultades para el acopio de esti\u00e9rcol contin\u00faan siendo uno de los puntos d\u00e9biles de la producci\u00f3n agr\u00edcola ecol\u00f3gica, que ha de recurrir a menudo a fertilizantes org\u00e1nicos de fuera del sector, elevando los costes. S\u00f3lo queda en pie el exitoso programa de compostaje de alpeorujo que se puso en marcha en 2007 y que afortunadamente contin\u00faa dando magn\u00edficos resultados (CAP; 2009, 648 y 649), mostrando que el camino que habr\u00eda que recorrer es practicable y adem\u00e1s barato y s\u00f3lo requiere voluntad pol\u00edtica para seguirlo. El pr\u00e1ctico abandono de la investigaci\u00f3n en aspectos claves de la producci\u00f3n, como el control biol\u00f3gico de plagas y enfermedades, el rescate y mejora de variedades tradicionales, la adaptaci\u00f3n de variedades de fruta y de leguminosas para pienso, etc. no ha hecho sino agravar la dependencia externa de la agricultura ecol\u00f3gica que de esa manera comparte ese rasgo con la convencional.<br \/>\nLo ocurrido con las semillas constituye un ejemplo paradigm\u00e1tico. Dentro del II Plan se contemplaba la creaci\u00f3n de un centro de biodiversidad agr\u00edcola, dedicado al rescate de variedades tradicionales, a su mejora posterior y su difusi\u00f3n dentro del sector a trav\u00e9s del intercambio y la resiembra de semillas. Con ello se pretend\u00eda poner remedio a la situaci\u00f3n actual, en la que la mayor\u00eda de los agricultores ecol\u00f3gicos se ven obligados a usar material certificado de origen convencional, menos adaptado a las condiciones de la agricultura ecol\u00f3gica y sobre todo a adquirirlo en casas comerciales especializadas. \u00c9sta es otra de las fuentes de gasto externo de las explotaciones agrarias ecol\u00f3gicas que deprimen su rentabilidad y elevan su dependencia de los mercados. El mencionado centro de biodiversidad que cont\u00f3 con la correspondiente infraestructura cedida por el Ayuntamiento de Loja, ha sido abandonado por la Consejer\u00eda de Agricultura y Pesca.<\/p>\n<p>4. Los desequilibrios en la distribuci\u00f3n y el consumo.<br \/>\nLa evoluci\u00f3n registrada en el resto de la cadena agroalimentaria ecol\u00f3gica sigue m\u00e1s o menos la misma pauta. Tanto la agroindustria como el consumo interno han seguido creciendo de manera firme, sin embargo, los desequilibrios anteriores no se han corregido, sino que se mantienen en lo esencial: por un lado, la especializaci\u00f3n agr\u00edcola y ganadera no se corresponde ni con la a\u00fan peque\u00f1a entidad de la demanda interna ni tampoco con la vocaci\u00f3n exportadora de la producci\u00f3n ecol\u00f3gica; y por otro, estrechamente vinculado al anterior, la distribuci\u00f3n y venta de productos ecol\u00f3gicos sigue la misma l\u00f3gica que la producci\u00f3n convencional, donde predominan canales largos que son grandes consumidores de energ\u00eda y materiales (Infante y Gonz\u00e1lez de Molina, 2011) que pueden llegar a desvirtuar las virtudes ambientales del producto ecol\u00f3gico.<br \/>\nPara analizar lo sucedido, adem\u00e1s de las estad\u00edsticas del Ministerio y del Junta de Andaluc\u00eda, contamos con recientes estudios realizados por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, ahora Ministerio de Agricultura, Alimentaci\u00f3n y Medio Ambiente (MARM, 2010 a y b; MAGRAMA, 2012 a y b) con un enfoque integrado de sistema agroalimentario espa\u00f1ol, que resultan muy \u00fatiles para evaluar lo ocurrido en el \u00faltimo quinquenio. Analizan no s\u00f3lo la producci\u00f3n sino toda la cadena agroalimentaria hasta la mesa del consumidor final y ofrecen, por primera vez, una valoraci\u00f3n monetaria tanto de la producci\u00f3n agraria en origen, del valor de la producci\u00f3n agroalimentaria como del consumo. Este enfoque resulta de suma utilidad desde un punto de vista ambiental, puesto que el sistema agroalimentario es responsable en su conjunto de 26% del consumo de energ\u00eda primaria de la econom\u00eda espa\u00f1ola y una de los sectores con un impacto ambiental m\u00e1s alto (Infante y Gonz\u00e1lez de Molina, 2010). Pese a que el estudio es bastante detallado y ha integrado varios estudios referidos a los distintos eslabones de la cadena, los resultados se ofrecen a escala agregada y no por comunidades aut\u00f3nomas. No obstante, el hecho de que la agricultura ecol\u00f3gica andaluza signifique m\u00e1s de la mitad de de la espa\u00f1ola, hace que la mayor\u00eda de las conclusiones que el informe plantea se puedan aplicar al caso andaluz.<br \/>\nComo acabamos de decir, el n\u00famero de establecimientos agroindustriales en Andaluc\u00eda ha crecido de nuevo en el \u00faltimo quinquenio, duplic\u00e1ndose sobradamente, como ya lo hiciera en el quinquenio anterior. Como muestra la tabla 12, el n\u00famero de agroindustrial pas\u00f3 de 410 a 957, un crecimiento realmente importante. Pese a ello, Andaluc\u00eda no ha logrado superar a Catalu\u00f1a en t\u00e9rminos absolutos y en t\u00e9rminos relativos a Comunidades como Navarra y la Rioja. Es sector sigue compuesto por empresas peque\u00f1as que emplean un n\u00famero reducido de trabajadores y, salvo excepciones, una estructura bastante artesanal. Seg\u00fan datos del Ministerio de Agricultura (MARM, 2010a), las industrias ecol\u00f3gicas espa\u00f1olas representan el 6,53% de la estructura industrial y el 0,69% de la facturaci\u00f3n industrial global. Su dimensi\u00f3n promedio se situar\u00eda en torno a 2,30 millones de \u20ac\/empresa, en tanto que en la agroindustria ecol\u00f3gica es de 0,23 millones. Las agroindustrias convencionales ocupan de promedio a casi 10 trabajadores, las ecol\u00f3gicas emplean s\u00f3lo a 6, lo que significa que la facturaci\u00f3n por empleado es muy superior en el sector convencional que en el ecol\u00f3gico. Las dos terceras partes producen tanto convencional como ecol\u00f3gico y s\u00f3lo el tercio restante producen exclusivamente ecol\u00f3gico. La mayor\u00eda se surten en el mercado espa\u00f1ol (75%), en tanto el producto importado supone la mitad del suministro de las dem\u00e1s.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7245\" src=\"http:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.57.04.png\" alt=\"Captura de pantalla 2016-04-25 a las 18.57.04\" width=\"759\" height=\"482\" srcset=\"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.57.04.png 759w, https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/Captura-de-pantalla-2016-04-25-a-las-18.57.04-425x269.png 425w\" sizes=\"auto, (max-width: 759px) 100vw, 759px\" \/><\/p>\n<p>Como tambi\u00e9n muestra la tabla 12, la agroindustria dedicada a la transformaci\u00f3n y manipulaci\u00f3n de productos agr\u00edcolas es la m\u00e1s numerosa (61,7%). La mayor parte son industrias dedicadas a la manipulaci\u00f3n y envasado de productos hortofrut\u00edcolas ecol\u00f3gicos (174) y a la molturaci\u00f3n de aceitunas y envasado de aceite (150). Juntas suponen m\u00e1s de la tercera parte de los establecimientos y reflejan las salidas que tanto en el mercado nacional como de exportaci\u00f3n tiene la producci\u00f3n ecol\u00f3gica andaluza: frutas, hortalizas y aceite.<br \/>\nEllo contrasta con las dedicadas al procesado y transformaci\u00f3n de productos ganaderos, que apenas sobrepasan el 20%, en claro contraste con la especializaci\u00f3n que caracteriza a la producci\u00f3n ecol\u00f3gica andaluza. El caso m\u00e1s llamativo es el de las f\u00e1bricas de pienso, cuyo n\u00famero ha disminuido desde 2007 y que suponen el 0,4 % de las agroindustrias andaluzas. No obstante, las industrias de procesado y transformaci\u00f3n de productos ganaderos han incrementado su peso respecto al quinquenio anterior a 2007, cuando supon\u00edan s\u00f3lo el 11% de los establecimientos. Se puede puntualizar que estas industrias siguen vinculadas principalmente al porcino y los derivados l\u00e1cteos, precisamente aquellos con menor n\u00famero de explotaciones ganaderas. De esto se deduce que existe un fuerte d\u00e9ficit en la comercializaci\u00f3n de la carne de vacuno y ovino, que no disponen de la organizaci\u00f3n necesaria para ello pese a existir una considerable producci\u00f3n disponible. A diciembre de 2007 s\u00f3lo exist\u00edan 10 industrias de dedicadas a la comercializaci\u00f3n de carnes en fresco y cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde 17. No obstante, la habilitaci\u00f3n en mataderos de l\u00edneas de sacrificio para el ganado ecol\u00f3gico ha crecido de forma significativa. En la 2007 exist\u00edan 17 mataderos y salas de despiece certificados, distribuidos por todas las provincias andaluzas y hoy existen 41.<br \/>\nLa inadecuaci\u00f3n entre la estructura de la agroindustria andaluza y la producci\u00f3n agr\u00edcola y pecuaria sugiere tambi\u00e9n un rasgo muy relevante del sector ecol\u00f3gico: en la medida en que se produce mucho m\u00e1s en sectores como la ganader\u00eda ovina y bovina, los cereales, los frutos secos de lo que la industria puede procesar y sabemos que se autoconsume (Vid datos en MARM, 2010a), una parte nada despreciable de la producci\u00f3n va a parar a los circuitos convencionales. Lo constat\u00f3 el trabajo que se hizo sobre las Cuentas Econ\u00f3micas de la producci\u00f3n ecol\u00f3gica andaluza (Soler et al., 2009) y ha sido corroborado recientemente por el estudio que venimos citando del Ministerio de Agricultura. Ello es debido a que buena parte de las producciones extensivas apenas tienen mercado en ecol\u00f3gico o son producciones que no est\u00e1n orientadas a \u00e9l, donde la demanda se centra sobre todo en las frutas y hortalizas. Buena parte de estas explotaciones extensivas buscan m\u00e1s la ayuda agroambiental (por superficie) y no tanto el precio premio que pudiera derivar de una comercializaci\u00f3n incierta. Los gastos de log\u00edstica y en general de estructuraci\u00f3n de la inexistente distribuci\u00f3n de productos derivados de la producci\u00f3n de ovino y bovino de carne superan las posibilidades de los ganaderos a t\u00edtulo individual. Aqu\u00ed es poco lo que se ha hecho y mucho lo que tendr\u00eda que hacer las administraci\u00f3n auton\u00f3mica, tal y como contemplaba el II Plan de Agricultura Ecol\u00f3gica.<br \/>\nEn cualquier caso, el mercado ecol\u00f3gico est\u00e1 poco desarrollado en Espa\u00f1a, producto del escaso consumo interno. Ha crecido ciertamente, pasando del 0,5% del consumo agroalimentario total a pr\u00e1cticamente el doble, el 0,97% (MARM, 2010a, 180). No obstante, la producci\u00f3n ha crecido m\u00e1s r\u00e1pidamente que el consumo, mostrando un desequilibrio importante entre ambos polos del sistema. De hecho, no existe correspondencia entre la oferta alimentaria ecol\u00f3gica y la dieta que practican los espa\u00f1oles. Ciertamente, \u00e9sta no es muy saludable y mucho menos sostenible desde el punto de vista de sus impactos (Moreiras et al., 2011). El desequilibrio surge de la oferta sobredimensionada de productos que no tienen salida en la exportaci\u00f3n, no presentan ventajas comparativas (cereales, legumbres, frutos secos y carnes de ovino y bovino), o se consumen en menor medida en el mercado interno. En ese sentido, el estudio del Ministerio constata que \u201cEl desarrollo del mercado interior de alimentos y bebidas ecol\u00f3gicos en Espa\u00f1a deber\u00e1 buscar una oferta o cesta de productos ecol\u00f3gicos equilibrada y suficiente, en la que tengan la debida presencia y proporci\u00f3n los principales alimentos y bebidas propios de la dieta alimentaria espa\u00f1ola, tanto de origen vegetal como animal\u201d (MARM, 2010a, 118).<br \/>\nEl nivel de consumo citado, en torno al 1% del gasto alimentario total, es bastante inferior a la media europea. Su valor de mercado ha sido estimado en 905 millones de euros (MARM, 2010a, 170 y ss). Espa\u00f1a ocupa el puesto duod\u00e9cimo con un gasto per capita de 19,4 \u20ac, muy lejos de los 132 de Dinamarca, los 119 de Suiza, 97 de Austria o los 71 de Alemania. Las frutas y las verduras suponen entre el 40 y el 45% de las ventas, el aceite de oliva entre el 10 y el 15%, el vino entre el 7 y el 9% y la carne supone s\u00f3lo entre el 6 y el 8 % del consumo total. Adem\u00e1s, el funcionamiento del mercado ecol\u00f3gico se parece bastante al mercado convencional. El autoconsumo y la venta directa, que es la que tienen menos costes socioambientales, suponen s\u00f3lo el 9,3% del valor del consumo total. El 26,7% se importa y el 64% lo proporciona la agroindustria en primer o segundo grado de transformaci\u00f3n y procesamiento. Este dato es muy relevante, significa que la mayor parte del consumo ecol\u00f3gico se comercializa a trav\u00e9s de las agroindustrias, es decir, tiene alg\u00fan tipo de procesado (y energ\u00eda incorporada por tanto), o bien es importado. No obstante, la distribuci\u00f3n moderna (supermercados, hipermercados, autoservicios) ocupa un porcentaje menor que en Europa (30%) y mucho menor que en el caso de los productos convencionales. Las tiendas especializadas (38%), la venta directa (14%) y otros canales (autoconsumo, mercadillos y tiendas tradicionales, 18%) concentran el grueso de las ventas minoristas.<br \/>\nEllo no puede ocultar que casi la mitad del producto procesado va a la exportaci\u00f3n, porcentaje que se ve incrementado si se considera la producci\u00f3n que se exporta en fresco (98 millones de \u20ac). Espa\u00f1a es un exportador neto de productos ecol\u00f3gicos, siendo Andaluc\u00eda uno de sus bastiones productivos. El valor de las exportaciones supera los 454 millones de euros, en tanto que las importaciones ascienden a 190 millones, con un saldo positivo de 264 millones. Frutas, hortalizas, aceite y vino suponen el 74% de lo exportado, siendo Alemania, Francia, UK, Italia, Suiza, Pa\u00edses Bajos y B\u00e9lgica los principales destinos (MARM, 2010a, 180). No exportamos carnes ni l\u00e1cteos ni producto ganaderos derivados, puesto que no hay mercado en esos pa\u00edses para estos productos. Resulta curioso constar que, habiendo apostado las administraciones por las exportaciones, se fomente en la pr\u00e1ctica sectores productivos con escaso impacto tanto en el consumo interior como en el mercado exterior.<br \/>\nEn definitiva, y pese a que la venta directa y otros canales similares tienen una presencia superior a la producci\u00f3n convencional, los canales cortos, los m\u00e1s sostenibles y que debieran caracterizar la distribuci\u00f3n ecol\u00f3gica, no son a\u00fan la forma de distribuci\u00f3n predominante en el sector. La producci\u00f3n ecol\u00f3gica que se comercializa como tal, sigue en un porcentaje alto las mismas pauta en la distribuci\u00f3n que la producci\u00f3n convencional, muy orientada hacia los mercados exteriores, es decir a canales largos en los que el productor se integra de manera subordinada. Son canales que reducen la sustentabilidad de la producci\u00f3n ecol\u00f3gica. Pero no s\u00f3lo desde el punto de vista ambiental, tambi\u00e9n desde el punto de vista socioecon\u00f3mico. El caso de la patata ilustra es significativo: aunque el productor se queda con un 27% del valor final, mientras que el convencional no llega al 20%, los dem\u00e1s porcentajes se distribuyen de manera bastante similar a la patata convencional (6% en la comercializaci\u00f3n en origen; 36% en el envasado y almacenamiento; 6% en la comercializaci\u00f3n en destino y 25% en la distribuci\u00f3n minorista). El propio estudio del Ministerio de Agricultura que venimos citando constata que \u201cen el desarrollo de la actividad de las industrias ecol\u00f3gicas se utilizan numerosos y complejos circuitos de suministros y comercializaci\u00f3n, lo cual incide en el alargamiento de la cadena de valor y, consiguientemente, en el incremento de costes y limitaci\u00f3n de la capacidad competitiva\u2026\u201d (MARM, 2010a, 162 y164).<\/p>\n<p><strong>5. Conclusiones: la agricultura ecol\u00f3gica y el cambio de modelo econ\u00f3mico<\/strong><br \/>\nLos desequilibrios propios de la agricultura ecol\u00f3gica no se han corregido en estos \u00faltimos cinco a\u00f1os, entre otras razones porque la Administraci\u00f3n Auton\u00f3mica ha incumplido el II Plan, que estaba concebido para reequilibrar el sistema y hacerlo menos dependiente de los mercados. La pol\u00edtica desarrollada por la Junta de Andaluc\u00eda ha pasado de considerarla como un sector estrat\u00e9gico a un producto m\u00e1s de calidad diferenciada, que debe convivir con la producci\u00f3n integrada y la convencional y que no aspira, por tanto, a sustituirlas. De acuerdo con ello, la Administraci\u00f3n Auton\u00f3mica renuncia a proteger a la producci\u00f3n ecol\u00f3gica, ayudando a estructurar el sector, y la deja al \u201clibre\u201d juego de los mercados. En esa situaci\u00f3n, los agricultores ecol\u00f3gicos incurren en costes que no tienen los convencionales, encontr\u00e1ndose en desventaja con ellos.<br \/>\nLo mismo ocurre en la distribuci\u00f3n. Los mercados no son capaces, tal y como est\u00e1n regulados, de construir canales de comercializaci\u00f3n internos ni organizaciones de productores que regulen la oferta. A los mercados se suelen enfrentar los productores de manera individual y en clara desventaja frente a las grandes corporaciones agroalimentarias o a la gran distribuci\u00f3n. El logro de bienes p\u00fablicos como la estructuraci\u00f3n del sector ecol\u00f3gico para que pueda competir en igualdad de condiciones con el convencional o la introducci\u00f3n de nuevas reglas del juego que no perjudiquen a los productos ecol\u00f3gicos, son acciones que por su coste y su car\u00e1cter regulatorio s\u00f3lo pueden ser \u201cproducidos\u201d por el Estado, en nuestro caso, por la Comunidad Aut\u00f3noma.<br \/>\nEl resultado suele ser un incremento de la convencionalizaci\u00f3n. Se entiende por ella, el proceso mediante el cual la agricultura ecol\u00f3gica deviene una versi\u00f3n en poco diferente de la agricultura convencional, reproduciendo la misma historia y compartiendo las mismas caracter\u00edsticas sociales, t\u00e9cnicas y econ\u00f3micas (Buck et al., 1997; Hall and Magyorody, 2001; Darnhoffeer et al., 2010). La l\u00f3gica de los mercados agroalimentarios convencionales empuja a los productores ecol\u00f3gicos hacia la intensificaci\u00f3n cuando no est\u00e1 contrarrestada por la acci\u00f3n de las administraciones (Guthman, 2004). Mediante el control de los procesos de marketing y transformaci\u00f3n agroalimentaria y mediante la introducci\u00f3n de inputs industriales, los agricultores se ven obligados a adoptar formas de manejo convencionales si quieren sobrevivir.<br \/>\nLas preferencias de los consumidores en el mercado pueden cooperar en el logro de la sustentabilidad, adquiriendo bienes que usen eficientemente los recursos, que reciclen los residuos, o que a priori tengan un impacto beneficioso sobre el medio ambiente como los productos ecol\u00f3gicos. De hecho, este mercado es parte de los llamados mercados verdes, que constituyen un firme puntal en la lucha por la sustentabilidad. Pero el mercado por s\u00ed mismo, sin regulaciones e intervenciones por parte del Estado, resulta incapaz de valorar adecuadamente los productos agr\u00edcolas ecol\u00f3gicos ni sus funciones ambientales.<br \/>\nNo existe ning\u00fan mercado puro en el que el precio sea el resultado del cruce entre oferta y demanda. Las regulaciones que tienen los mercados influyen directamente en la formaci\u00f3n de los precios y facilitan o dificultan el ejercicio responsable del consumo. Sin intervenci\u00f3n pol\u00edtica no es posible encauzar los mercados, incluso los mercados verdes, por la senda de sostenibilidad. Los mercados tienden a promocionar la convencionalizaci\u00f3n o, si se quiere, a promocionar un modelo de sustituci\u00f3n de insumos. Tal y como est\u00e1n regulados, son incapaces de forzar a la agricultura convencional a que asuma el coste territorial de la sustentabilidad. Efectivamente, la agricultura convencional externaliza sus costes gracias al subsidio barato de energ\u00eda y materiales. Ello sit\u00faa invariablemente en desventaja a la producci\u00f3n ecol\u00f3gica que es realmente sostenible y la aboca a reducir tales costes mediante la compra en el mercado de insumos org\u00e1nicos con los que sustituir las exigencias territoriales de una producci\u00f3n m\u00e1s sostenible.<br \/>\nLas fuerzas del mercado agroalimentario, con un papel prevalente de la gran distribuci\u00f3n concentrada frente a un sector agrario fragmentado, empujan a los agricultores ecol\u00f3gicos hacia el modelo de sustituci\u00f3n de insumos. La presi\u00f3n hacia precios percibidos m\u00e1s bajos estimula una respuesta hacia una mayor externalizaci\u00f3n de los costes territoriales (menos rotaciones, menos cultivos, semillas de alta respuesta, m\u00e1s tratamientos fitosanitarios, etc.) y por tanto, a una mayor dependencia de insumos externos. Los agricultores se ven as\u00ed estimulados a cortar el camino para obtener m\u00e1s beneficios a costa de la sostenibilidad. Esta tendencia est\u00e1 favorecida por una estructura normativa (reglamento europeo) que permite e incluso favorece este tipo de soluciones externas. Las administraciones deben cooperar para reducir el coste territorial a trav\u00e9s no s\u00f3lo de las regulaciones del mercado agroalimentario (precios, normas de certificaci\u00f3n, etc.), sino a trav\u00e9s de la intervenci\u00f3n directa en el sector.<br \/>\nEn definitiva, el incumplimiento del II Plan de Agricultura Ecol\u00f3gica de Andaluc\u00eda en aspectos esenciales ha dejado al sector en manos de los mercados, estimulado s\u00f3lo por unas mediadas agroambientales mal dise\u00f1adas y sin apenas condiciones. Esta excesiva dependencia de los mercados desemboca en una dependencia a\u00fan mayor de las rentas compensatorias del Estado y, a su vez, en una mayor debilidad. El sector ha vuelto a crecer con una cifras impresionantes, pero ha sido un crecimiento que no ha logrado superar los desequilibrios del pasado, haci\u00e9ndolo especialmente vulnerable al cambio de coyuntura y a la crisis, especialmente la fiscal.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><strong>Referencias.<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">Boza Mart\u00ednez, S. (2011), La agricultura ecol\u00f3gica como parte de la estrategia de desarrollo rural sostenible en Andaluc\u00eda. Sevilla. Centro de estudios Andaluces.<br \/>\nBravo Rodr\u00edguez, A. (2008), Sistema de Informaci\u00f3n Geogr\u00e1fica para la Producci\u00f3n Ecol\u00f3gica en Andaluc\u00eda&#8221;. Documento capturado en www.http:\/\/www.juntadeandalucia.es\/ agriculturaypesca\/portal\/areas-tematicas\/produccion-ecologica\/produccion\/agricultura-ecologica\/estudios-de-agricultura-ecologica.html<br \/>\nBuck, D.; Getz, C.; Guthman, J. (1997), From farm to table: The organic vegetable commodity chain of northern California. Sociologia Ruralis, 37, 3-20.<br \/>\nCarpenter, S. R., Mooney, H.A., Agard, J., Capistrano, D., DeFries, R.S., D\u00edaz, S., Dietz, T., Duraiappah, A.K., Oteng-Yeboah, A., Pereira, H.M., Perrings, C., Reid, W.V., Sarukhan, J., Scholes, R.J.,Whyte, A. (2009), \u201cSicence for managing ecosystem services: Beyond the Millennium Ecosystem Assessment\u201d. Proceeding of National Academy of USA. Vol 105 (5), 1305-1312<br \/>\nConsejer\u00eda de Agricultura y Pesca de la Junta de Andaluc\u00eda (2007, 2008, 2009, 2010 y 2011), Estad\u00edsticas de la producci\u00f3n ecol\u00f3gica. Sevilla, Consejer\u00eda de Agricultura y Pesca de la Junta de Andaluc\u00eda. (http:\/\/www.juntadeandalucia.es\/organismos\/agriculturapescaymedioambiente)<br \/>\nConsejer\u00eda de Agricultura y Pesca de la Junta de Andaluc\u00eda (2007), II Plan andaluz de Agricultura Ecol\u00f3gica. Sevilla, Consejer\u00eda de Agricultura y Pesca.<br \/>\nConsejer\u00eda de Agricultura y Pesca de la Junta de Andaluc\u00eda (2009), Memoria anual de la Consejer\u00eda de Agricultura y Pesca. Apartado VIII. Sevilla, Consejer\u00eda de Agricultura y Pesca.<br \/>\nDarnhoffeer, I.; Lindenthal, T.; Bartel-Kratochvil, R.; Zollistsch, W. (2010), Conventionalisation of organic farming practices: from structural criteria towars an assessment based on organic principles. A review\u201d Agronomy for Sustainable Development, 30, 67-81.<br \/>\nEngel, S. Pagiola, S., Wunder, S. (2008), Designing payments for environmental services in theory and practice: An overview of the issues. Ecological Economics, Vol. 65, 663-674.<br \/>\nFern\u00e1ndez Rodr\u00edguez, M.; G\u00f3mez Fern\u00e1ndez, M.; Delgado Bermejo, J. V.; Ad\u00e1n Belmonte, S.; Jim\u00e9nez Cabras, M. (2009), Gu\u00eda de campo de las razas aut\u00f3ctonas espa\u00f1olas. 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Madrid: MAGRAMA. www.magrama.es (capturado el 1\u00ba de Junio de 2012).<br \/>\nMinisterio de Medio Ambiente, Medio Rural Y marino (2012b), Caracterizaci\u00f3n del mercado de productos ecol\u00f3gicos en los canales especialistas de venta, valor, volumen, viabilidad y buenas pr\u00e1cticas de comercializaci\u00f3n. www.magrama.es (Capturado en 1 de Junio de 2012).<br \/>\nMoreiras, O.; Carbajal, A.; Cabrera, L.; Cuadrado, C. (2011), Tablas de composici\u00f3n de alimentos. Madrid, ediciones Pir\u00e1mide.<br \/>\nNaredo, J. M. (2004), La evoluci\u00f3n de la agricultura en Espa\u00f1a (1940-2000). Granada, editorial Universidad de Granada.<br \/>\nPascual, U., Perrings, C. (2007), Developing incentives and economic mechanisms for in sistu biodiversity conservation in agricultural landscapes. Agriculture, Ecosystems and Environment, 121, 256-268.<br \/>\nPrograma de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) (2012), Geo 5. Perspectivas del Medio Ambiente Mundial. Malta, PNUMA.<br \/>\nSandhu, H.S., Wratten, S.D., Cullen, R., Case, B. (2008), The future of farming: The value of ecosystem services in conventional and organic arable land. An experimental approach. Ecological Economics, 64, 835-848.<br \/>\nSandhu, H.S., Wratten, S.D., Cullen, R. (2010), Organic agriculture and ecosystem services. Environmental Science and Policy, 13, 1-7.<br \/>\nSieferle, R.P. (2001), The Subterranean Forest. Energy Systems and the Industrial Revolution. The White Horse press. Cambridge.<br \/>\nSmukler, S.M., S\u00e1nchez-Moreno, S., Fonte, S.J., Ferris, H., Klonsky, K., O\u2019Geen, A.T., Scow, K.M., Steenwerth, K.L., Jackson, L.E. (2010), Biodiversity and multiple ecosystem functions in an organic farmscape. Agriculture, Ecosystems and Environment, 139, 80-97.<br \/>\nSoler Montiel, M.; P\u00e9rez Neira, D.; Molero Cort\u00e9s, J. (2009), Cuentas econ\u00f3micas de la agricultura y ganader\u00eda ecol\u00f3gicas en Andaluc\u00eda 2005\u201d, en M. Gonz\u00e1lez de Molina (ed.), El desarrollo de la agricultura ecol\u00f3gica en Andaluc\u00eda (2004-2007). Cr\u00f3nica de una experiencia agroecol\u00f3gica. Barcelona, editorial Icaria, pp. 135-148.<br \/>\n<a name=\"nota1\"><\/a><br \/>\n<strong>Nota 1.<\/strong>\u00a0Disponemos para ello de dos detallados an\u00e1lisis de quinquenio anterior elaborados a finales de 2007 con los que establecer las correspondientes comparaciones: Memoria del II Plan andaluz de Agricultura Ecol\u00f3gica. Sevilla: Consejer\u00eda de Agricultura y Pesca, 2007 y los diversos estudios contenido en la memoria de gesti\u00f3n de la Direcci\u00f3n General de Agricultura Ecol\u00f3gica (Gonz\u00e1lez de Molina, 2009). <a href=\"#1\"> Volver al texto<\/a>.<br \/>\n<a name=\"nota2\"><\/a><br \/>\n<strong>Nota 2<\/strong>.\u00a0Entendemos por \u201cdesacoplamiento\u201d relativo a que una porci\u00f3n de los insumos necesarios para la producci\u00f3n ecol\u00f3gica, ya sea ganadera o agr\u00edcola, tiene su origen o bien fuera del propio sector agrario o se traen de fuera de la comunidad aut\u00f3noma; es decir, la extracci\u00f3n dom\u00e9stica proporciona s\u00f3lo una parte de la producci\u00f3n final. Esta es una pauta compartida con la agricultura convencional, cuyos flujos de energ\u00eda y materiales se originan fuera del territorio donde se cultiva o se alimenta el ganado, incluso fuera del territorio nacional (Vid en ese sentido Naredo, 2004; Gonz\u00e1lez de Molina, 2010).<a href=\"#2\"> Volver al texto<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luces y sombras del crecimiento de la producci\u00f3n ecol\u00f3gica en Andaluc\u00eda durante\u00a0el \u00faltimo quinquenio (2007-2011) Este es el t\u00edtulo original del trabajo del profesor de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla y antiguo director general de Producci\u00f3n Agroecol\u00f3gica de la junta de Andaluc\u00eda, Manuel Gonz\u00e1lez de Molina.\u00a0Fue publicado en el n\u00famero 9 de la revista [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":7201,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[20],"tags":[],"class_list":["post-7198","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-agroecologia"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-content\/uploads\/2016\/04\/DSC00605.jpg","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p4Dh6a-1S6","jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7198","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7198"}],"version-history":[{"count":30,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7198\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15644,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7198\/revisions\/15644"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7201"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7198"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7198"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agroicultura.com\/general\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7198"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}