¿Caerá Israel? La fatal arrogancia
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En doce puntos, Pio Moa nos ofrece una panoplia de argumentos en torno a la guerra de bombas entre Israel y los EE UKU contra Irán. Uno de los análisis más finos escritos por un ensayista español.
Pío Moa
1. ¿Puede caer Israel? Dejando aparte las justificaciones y retóricas de propaganda, la guerra de Irán se presenta como una relación de fuerzas en la que Trump y Netanyahu han calculado pésimamente, por lo que la tendencia difícil de evitar es a una escalada de efectos inciertos y para Israel a un conflicto existencial.
2. El ataque israelouseño buscaba romper el régimen iraní en dos golpes repentinos y demoledores que destruyeran sus infraestructuras básicas y asesinaran a sus líderes en pocos días. Enseguida el Mosad impulsaría revueltas populares que sembrarían el caos como en Irak o Siria. Para Irán, no solo para su régimen, la guerra tenía carácter existencial.
3. La victoria sería segura atendiendo a los datos económicos y militares. Aparte la abismal desproporción con Usa, el PIB de Irán, muy castigado por las sanciones, es poco más de la mitad del de Israel (375.000, milones de dólares frente a 666.000) y su presupuesto militar bastante menos de la mitad (10.300 millones frente a 24.300)
4. La absoluta desproporción de fuerzas debería permitir el rápido aplastamiento de Irán. Sin embargo, este ha concentrado durante años sus recursos en la producción y ocultación de masas de drones y misiles con los que, pese a los daños sufridos, sigue contragolpeando duramente a sus agresores, en particular a Israel y las bases useñas en la región, así como a sus infraestructuras energéticas, y amenazando los suministros de alimentos y las desaladoras de las que depende el agua de Israel y aliados de Usa de la zona.
5. Otra baza crucial de Irán es su capacidad para cortar el flujo de petróleo y gas por Ormuz, lo que afecta penosamente a la economía mundial. Y también para aumentar el castigo cerrando Bab el Mandeb por medio de sus aliados hutíes.
6. Por otra parte, la esperanza de provocar revueltas populares en Irán se ha evaporado, mientras aumenta la inestabilidad en las monarquías del golfo y las protestas en Usa y en el mismo Israel. Y la táctica de explotar las tensiones separatistas entre las diversas etnias de Irán no ha dado resultado hasta ahora. De modo que al mes de comenzada la guerra el régimen iraní, pese a las enormes destrucciones sufridas, se mantiene firme y va consiguiendo la ventaja.
7. Por todo ello, el acoso a Israel ha sobrepasado sus defensas antimisiles y está llevándolo a la peor situación de su historia. Además, pese al espectacular golpe de los “buscas”, Hisbolá se ha reorganizado, hostiga a Israel y le ofrece una resistencia mucho más seria de lo esperado en el Líbano. Por otra parte, lo que iba a ser una campaña de seis meses en Gaza se está alargando más de dos años y medio y no ha logrado destruir a Hamás, que se está rahaciendo, según admiten dirigentes israelíes.
8. Este conjunto de reveses está obligando a Israel a movilizar a 400.000 nuevos reservistas que no parecen muy motivados, a juzgar por el gran número de los que no se presentan al llamamiento. El jefe del estado mayor ha advertido que los soldados suelen encontrarse agotados y al borde del colapso.
9. Israel, bajo Netanyahu, se ha dejado llevar por aquella arrogancia que suele preludiar el desastre. No solo sus acciones en Gaza han despertado una corriente internacional de indignación, sino que también han debilitado su alianza con Usa. La influencia israelí en Usa se ha ejercido a través de donaciones de multimillonarios judíos a los políticos useños, y probablemente por métodos de espionaje y chantaje como los sugeridos por el caso Epstein. Sin embargo, tal como van las cosas, el apoyo a Israel está provocando repulsión y hartazgo en la opinión pública useña, de la que depende en alto grado la subsistencia de Israel, un peligro más para ella, y no menor.
10. La estrategia de Netanyahu planeó siete guerras, aceptadas por Usa, para convertir los países vecinos en estados fallidos, garantizando así la seguridad de Israel y permitiendo a este y a Usa el dominio de sus recursos energéticos. Así en Líbano, Irak, Siria, Líbano Somalia, Sudán e Irán. Estrategia desmesurada para las fuerzas israelíes aunque, con apoyo de Usa, pareciera tener éxito. Hasta que en Irán está recibiendo tales réplicas que convierten la seguridad de victoria en temor por la propia supervivencia de Israel. Esto significa que el fondo de la guerra actual gira ahora en torno a la supervivencia de del estado judío.
11. Así, Israel se acerca a un grave peligro existencial que cambia radicalmente el sentido de la contienda: de un intento de aplastar a Irán a un posible aplastamiento de Israel, el socio menor de la coalición agresora. Lo cual presenta dos problemas de extraordinaria gravedad para Occidente. En primer lugar, sabemos lo que ello significaría, a la vista de lo ocurrido en los países destrozados del entorno, donde diversos grupos islámicos se masacran entre sí y masacran a cristianos y otros: los grupos y milicias integristas y terroristas –en parte fomentados por la CIA, el Mosad y el MI6 para provocar el caos–, se cebarían en los siete millones de judíos con ánimo de exterminarlos con su bestial crueldad característica. En tal catástrofe, si llegara a darse, tendría grave responsabilidad la estrategia alucinada de Netanyahu, pero no por eso dejaría de ser un genocidio salvaje.
12. Y en segundo lugar, la caída de Israel sería también una catástrofe política de carácter histórico para Europa y Usa, pues se trata de un enclave occidental y democrático en un entorno musulmán irreconciliable. Los evidentes crímenes de Israel impulsados por la demente estrategia de Netanyahu en Gaza y otros puntos, facilitan demagogias que embellecen a unos regímenes y grupos islámicos enemigos radicales de cuanto significa Occidente, y que se vienen infiltrando con afán de conquista en Europa, amparados por los gobiernos antieuropeos de la UE. Por esta doble razón, del exterminio físico de los judíos y la desastrosa derrota política, ideológica y moral de Occidente, Usa en particular no puede permitir que tal cosa ocurra y por tanto se ve comprometida hasta el final, pese al brutal coste político y económico que le está suponiendo y en las condiciones más desfavorables creadas por una guerra innecesaria y pésimamente calculada.
12. Aunque Trump está tratando de salir del espantoso embrollo y busca algún acuerdo que le permita salvar la cara, la locura de Netanyahu busca lo contrario, prolongar la guerra e involucrar a Usa hasta sus últimas consecuencias, incluso nucleares. Trump ha obrado bajo la sugestión de disponer de un “ejército increíble”, capaz de imponerse a cualquier enemigo en cualquier lugar, y está comprobando sus limitaciones. Creo que la única esperanza radica en unas negociaciones que inevitablemente acabarían en semirrendición y desprestigio mundial de Occidente, pero aun así serían un mal menor comparado con una escalada atómica. Otra posibilidad de arreglo no catastrófico consiste en la expulsión del poder de Trump, que está destruyendo el derecho internacional y pretendiendo que el mundo gire en torno a su voluntad y el poder de Usa, que él cree ilimitado; y de Netanyahu, un personaje extremadamente corrupto e inmoral a quien no parece importar el desarrollo de la guerra hasta sus peores extremos.
