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Agricultura y Naturaleza Entrevistas

BODEGAS IRANZO, DE CAUDETE, VALENCIA, VOCACIÓN Y GENÉTICA.

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«Vender vino es España es difícil. Se vende muy barato y al consumidor se le cobra caro».

La vendimia de este año ha sido buena por limitada y porque ha dado un vino de calidad debido a la climatología extraña. El cambio climático flota como una nube seca sobre la agricultura del mundo entero. En España se traduce en escasez de lluvias y en incendios forestales. Fenómenos que han sido también la plaga de otra parte del mundo de climatología mediterránea. En California, a la sequía brutal de los últimos años ha seguido una oleada de incendios devastadores. Uno de los cultivos y de las industrias más afectadas ha sido la del vino. Testigo indirecto de ello ha sido Alfonso Iranzo, uno de los socios de la empresa familiar Bodegas Iranzo, que desde los años noventa del siglo pasado produce y vende vino ecológico. Su principal cliente es los Estados Unidos. Allí se encuentra uno de sus competidores con quienes mantiene relaciones de amistad, Fry Vineyards, también una bodega familiar de vino orgánico. En la portada de su página web, esta gran bodega californiana anuncia que los fuegos que han afectado sus campos y sus bodegas le han obligado a suspender los envíos solicitados por internet. Alfonso adelanta que no van a aprovechar este desastre para ocupar el mercado que han dejado vacante en los Estados Unidos los incendios. Persona precavida, Alfonso Iranzo asegura que del cambio climático teme más las posibilidades que ha abierto al cultivo de la uva en Canadá o en el estado de Oregón, que los efectos a medio plazo que vaya a tener en sus viñas, que puede paliar con una previsión adecuada.

Entrevista y fotografías de Fernando Bellón

Alfonso Iranzo en la sala de catas de la bodega

Alfonso Iranzo en la sala de catas de la bodega

Los hermanos Iranzo extraen la mayoría de su vino (hoy, cien hectáreas) de las cepas plantadas en la finca Cañada Honda. La poseen en su totalidad  desde la generación de sus padres, si bien hay testimonios históricos que hablan de este terreno como un río de vino, ya en el siglo XIV. No lejos del lugar se encuentra la  antigua ciudad ibérica de Kelin, donde se han hallado restos arqueológicos que acreditan la existencia de la viticultura en el siglo V antes de nuestra era. La pregunta inevitable es si la relación de la  familia Iranzo con el viñedo es vocacional o genética.

Alfonso Iranzo. Yo pienso que es vocación. Mi familia paterna siempre ha tenido bodega. La actual cooperativa de Caudete era la bodega de mi abuelo. Pero el hecho de tener bodega hace un siglo en Caudete o en Utiel o en Requena no era anómalo. Caudete, un pueblo que hoy tienen 700 habitantes, hace cien años tenía 40 bodegas, cualquier propietario mediano tenía bodega. Que mi bisabuelo o tatarabuelo tuvieran bodega no era excepcional. Los bisabuelos y tatarabuelos de la mitad de los habitantes de Caudete tenían bodega. No es un título aristocrático.

Ahora, el que nosotros hayamos continuado con el vino por nuestra cuenta, y no a través de la cooperativa, como hace casi todo el mundo en este tipo de poblaciones, no creo que sea genético. Es una decisión privada e incluso novedosa cuando la emprendimos, en el año 94, en especial el tema de la agricultura ecológica.

Hasta ese año teníamos tierra, pero no bodega. Como he dicho, mi padre tenía bodega, y la vendió a la cooperativa. Nosotros somos los socios número uno de la cooperativa. En aquel momento las bodegas individuales prácticamente desaparecieron. Cada pueblo tenía una o dos bodegas cooperativas, y en alguno había una bodega particular, pero muy poquitas. Ahora hay un resurgir.

Un aspecto de la finca de Cañada Honda, en Caudete de las Fuentes.

Un aspecto de la finca de Cañada Honda, en Caudete de las Fuentes.

Para los Iranzo, la iniciativa de un propietario privado es mayor y le permite actuar con mayor agilidad y eficacia que si está dentro de una cooperativa.

Alfonso Iranzo. Un negocio que quiera ser activo encuentra obstáculos en una cooperativa. Una cooperativa tiene mecanismos de decisión muy peculiares, y es muy difícil introducir actividades novedosas. Eso no quiere decir que ninguna cooperativa las emprenda. Protos es una cooperativa, y hace vinos magníficos. No digo que una cooperativa no pueda hacerlos, pero es difícil. Es mucho más fácil en una bodega particular, porque la iniciativa es de una persona o de un grupo pequeño de personas con una idea común. En una cooperativa hay muchos intereses contrapuestos, desde el pequeño productor limitado al autoconsumo, o la persona que vive fuera, y que eso lo tiene por una cuestión nostálgica, también está el agricultor profesional que quiere obtener la mayor rentabilidad… Unos son partidarios de invertir, otros de no invertir, unos quieren ir al mercado del embotellado, otros lo ven fuera de sus intereses. Por eso es difícil hacer funcionar una cooperativa.

En las iniciativas de bodegas privadas hay distintas motivaciones. Por ejemplo, personas que ganan mucho dinero con la construcción, y una forma de obtener prestigio social es hacer una bodega. Hablo de la construcción por poner un ejemplo, a nadie que gane mucho dinero se le ocurre montar una fábrica de sillas, en cambio a muchos se les ocurre montar una bodega. El vino da prestigio, está de moda, tener una finca, la estética de la bodega, todo eso es atractivo.

Otro sector es el de los profesionales de la enología. En un momento dado, dan un paso adelante y deciden hacerse empresarios del vino. Hay bastantes ahora. Suelen ser bodegas buenas, porque están montadas por personas que conocen el sector.

Las cubas de envejecimiento.

Las cubas de envejecimiento.

Y luego hay personas como nosotros, vinculados al sector. Teníamos viñas propiedad de la familia, teníamos una cultura del vino heredada de padres y abuelos. Y en un momento dado decidimos poner en marcha lo que en su día funcionó. Mi padre llego a embotellar vino. Nosotros nos dijimos, vamos a retomar eso que en su día acabó.

Así que, según mi experiencia personal, vemos tres sectores de personas en esta eclosión de bodegas: los que sencillamente meten dinero por prestigio social o por estabilidad económica, como inversión rentable, en lugar de comprar acciones de un banco, compran una bodega. Luego está el enólogo, el corredor, el profesional del vino, que se mete a bodeguero, con excelentes resultados. Y luego estamos el tercer tipo de personas, que tenemos una finca, e incluso una bodega, aunque fuera de uso, y ponemos en marcha esa bodega u otra nueva.

Hay otros tipos, por ejemplo, en Utiel hay una bodega de capital alemán, montada por unos alemanes con bodega en Alemania. Hacen vino ecológico y piensan, con razón, que esta comarca es un sitio bueno. Se llama Bodegas Palmera, y tenemos muy buena relación con ellos.

Nosotros somos tres hermanos que teníamos la finca, la viña, y lo único que hicimos fue montar la bodega. Habíamos heredado la cultura del vino. Mi padre había embotellado. Teníamos esas botellas. Teníamos documentación. Y entonces decidimos volver a hacer lo que se había hecho antes. De los tres hermanos, dos realizamos la gestión.

DSC_1453Casi el noventa por ciento de la producción de Bodegas Iranzo se vende al extranjero, en especial a los Estados Unidos donde, con la colaboración de un socio distribuidor, colocan medio millón de botellas de distintas variedades al año.

Alfonso Iranzo. Las conclusiones a las que nosotros hemos llegado, conclusiones particulares, diferentes a las de otras personas que han tenido experiencias distintas o parecidas, esas conclusiones se centran en una idea. Vender vino en España es muy difícil. Se vende muy barato, al consumidor se le cobra caro, hay mucha competencia, a la gente no le gusta pagar por el vino. Llevas vino a un restaurante y parece que te lo paga enfadado. Nosotros hemos hecho algunos intentos de vender vino, no muy serios, y no ha funcionado ninguno. Vendemos, sí, a pequeña escala. Vendemos a un distribuidor de productos ecológicos de Gerona que vende en toda España, y que curiosamente es holandés. Vendemos en algún restaurante. Pero muy poquito.

Para nosotros el esfuerzo de vender en España no compensa la rentabilidad que se obtiene. Por supuesto, a otras personas sí les compensa. Tuvimos el acierto de ser de los primeros productores de vino ecológico en España, quizá los terceros o cuartos. Eso en su día nos abrió al puerta en Europa: en Suiza, en Alemania, en Inglaterra, en Bélgica. En aquel momento pudimos vender vino con facilidad. Asistimos a ferias, nos introdujimos, nos enteramos en un buen momento de las formas y las vías de exportación. He aquí algo curioso, a mí el año pasado, una bodega importante de Utiel me decía que habían estado en Milléssime Bio, en Montpellier. Habían descubierto algo que nosotros conocemos desde hace veinte años. Y es una bodega que mueve diez veces más vino que nosotros.

En su día, nosotros supinos o tuvimos la suerte de averiguar todo ese negocio, y pusimos en riesgo nuestro capital, gastándonos dinero en esa dirección. Fuimos a Milléssime Bio, a Biofach, y también a encuentros internacionales de compradores de vino. Ese encuentro con la exportación del vino ecológico fue muy positivo.

Luego, en España se empezó a hacer mucho vino ecológico. El otro día, en un curso de agricultura ecológica en Camporrobles, se informaba que un doce por ciento de las bodegas de la Comunidad Valenciana hace vino ecológico.

Después tuvimos la oportunidad, asumiendo el riesgo, de ir a Los Ángeles a vender vino. Y salió bien. A raíz de eso metimos la cabeza en los Estados Unidos, y llegamos a ser los principales exportadores de vino ecológico allí, la bodega de la que más vino ecológico se ha importado a los Estados Unidos durante varios años es la nuestra. Vendemos en cuarenta y cuatro estados. Eso es algo muy complicado, porque cada estado tiene su propia normativa de importación.

Hay que reconocer que este año es bueno para vender vino en los Estados Unidos, a causa del desastre de los fuegos y de la bajada enorme de producción que ha habido en el mundo, que supondrá un incremento de precios. De pronto nos hemos encontrado con una oportunidad, porque son nuestros competidores. Pero hay que ser caballeros, y no se nos ocurre intentar ocupar el espacio que ellos no pueden llenar en el mercado. En estas circunstancias hace falta tener la cabeza sobre los hombros para no volverte loco y subir demasiado los precios. Por ejemplo, en Francia hay una bodega con la que tenemos amistad que no va a hacer rosado porque ha tenido una merma de producción de un setenta por ciento con respecto al anterior, y va a destinar todas las uvas tintas a vino tinto. Nosotros hacemos bastante vino rosado. Bueno, pues podríamos aprovechar para ocupar su mercado del vino rosado. Se trata de hacer las cosas con elegancia. Ocuparlo temporalmente y devolvérselo cuando ellos estén en condiciones.

Las instalaciones para las catas de vino.

Las instalaciones para las catas de vino.

La espada de Damocles que pende sobre la agricultura de todo el mundo, y en especial de la que hacemos en la península Ibérica es el cambio climático. Alfonso Iranzo tiene una visión pragmática del problema.

Alfonso Iranzo. No tenemos ninguna estrategia rígida contra el cambio climático. El secreto es adaptarse a las circunstancias. Por ejemplo, en nuestra comarca nunca ha habido polilla del racimo, una plaga frecuente en el viñedo. Pero desde hace unos años ha aparecido en las partes más bajas, en Requena, y ahora ha llegado a Utiel y Caudete, que están mas altas y hay más frío. Bueno, pues se trata de buscar mecanismos de defensa contra la polilla del racimo. Nosotros usamos algo que no es nada original, pero sí eficaz, la confusión sexual con feromonas. Durante dos o tres años tuvimos problemas de votritis, generada por la polilla, y nos afectó bastante, nosotros vendimiamos siempre tarde porque nos interesa conseguir uvas de alto grado alcohólico, y durante un par de años tuvimos problemas de votritis. Pero con las feromonas estamos controlando el tema. Se trata de adaptarse, no creo que haya una solución total.

Donde sí puede influir el cambio climático es que cada vez se puede cultivar viña en sitios donde hasta ahora no crecía. Por dos causas, por el cambio climático y por las técnicas de cultivo. Por ejemplo, la reina de Inglaterra tiene bodega con su propia finca, algo hace poco impensable. También es cierto que en la Edad Media había vino donde luego dejo de haberlo.

Yo le tengo más miedo a que ahora se cultiva viña en Canadá, en Oregón , que al efecto que el cambio climático pueda tener en mis fincas. Es miedo a la competencia al cultivo en terrenos donde antes no se cultivaba.

DSC_1474Bodegas Iranzo colabora con instituciones públicas y privadas en la conservación y mejora del medio ambiente. Tienen una estación biológica, un refugio de fauna. La pasión medioambiental la tenía ya el patriarca Iranzo, que se dedicó a reforestar terrenos.

Alfonso Iranzo. Eso es algo que hizo mi padre. Le gustaba el monte, tenía libros de técnica forestal y reforestó bastante. Pero las relaciones institucionales con Bodegas Iranzo es algo de la nueva generación. Empezó hace veinte años. Han ido surgiendo por motivaciones distintas. Tenemos una estación biológica, abierta gracias a contactos con personas especializadas, que nos informaron del interés de la administración en abrir vías por ahí. Una de ellas fue Emilio Laguna, funcionario de Medi Ambient, una persona preparadísima. Me lo presentaron porque era la persona que gestionaba el tema, y quedó en venir a ver la finca para comprobar si había alguna especie digna de interés y de protección. Vino y encontró un tipo de ajedrea que podía calificarse como endemismo, e iniciamos el expediente.

Fue un proceso parecido al de la implantación de la agricultura ecológica. Cuando empezamos, yo no conocía a nadie que estuviera al tanto de esta posibilidad de cultivo. En la Consellería me miraban raro cuando preguntaba sobre el Comité de Agricultura Ecológica.

El refugio de fauna también me lo sugirió Emilio Laguna, pero no intervino porque él es botánico. Entramos en contacto con un socio de la Sociedad Valenciana de Ornitología, Enrique Murgui. Resultó ser un ornitólogo extraordinario y persona muy activa. Con él montamos el tema. Ahora ya estamos en otra fase. Hicimos un refugio de caza en base a la Ley de Caza del Estado. Luego ha salido al Ley de Caza valenciana y tenemos que adaptar el refugio a esa normativa. Enrique Murgui ha hecho un censo de naves durante un año, visitando las estaciones. El resultado es un estudio muy completo. Lo hemos presentado a la Conselleria para transformar el refugio de caza, que de momento está en un limbo legal, en un refugio de fauna.

Otra de las iniciativas todavía  a prueba es el enoturismo.

Alfonso Iranzo. Hay bodegas que lo practican y funciona, y nos hemos propuesto entrar en él. Lo desarrollaremos en varias fases. En principio, visitas a la bodega: pagando una cantidad pequeña se hace una cata, y de paso se vende vino. Queremos que sea rentable, para pagar a la persona que lo organiza y lo lleva. De paso es un medio de darte a conocer y abrir posibilidades de venta. Si funciona bien, las fases que seguirían serían extender la visita a la finca, algo que requiere algo más de infraestructura. Y una tercera, relacionada con la hostelería, un restaurante quizá, es algo por analizar de acuerdo con el resultado de las fases anteriores.

Preguntamos a Alfonso Iranzo sobre determinadas prácticas que realizan en el cultivo ecológico. Interesantes explicaciones se encuentran en esta página de su portal. 

Alfonso Iranzo. A partir de la campaña del 98, existe el compromiso de mantener el suelo sin laborar de forma continuada, como mínimo, durante periodos de seis meses cada año. Se trata de no labrar durante una época determinada. Es una medida quizá discutible, como otras cosas en agricultura ecológica. Se deja descansar la tierra, no se rompe la superficie, porque el labrar se apisona la tierra y se forma una “suela”. También se deja que crezca la hierba, algo que puede romper esa “suela”. Es como el abonado en verde, algo que hacemos antes de plantar viñas nuevas, plantamos leguminosas durante un par de años para nitrogenar. Pero también el abonado en verde se discute. Hay quien dice que en España no surte el mismo efecto que en Francia o en Alemania. La bodega Palmera de Utiel, dirigida por alemanes, no lo hace. Aunque también hay quien asegura que le ha funcionado muy bien. Nosotros vamos a hacer alguna prueba con una sembradora para calles finas y un arado especial.

Rafael Jiménez, encargado de Bodegas iranzo, con una cliente.

Rafael Jiménez, encargado de Bodegas iranzo, con una cliente.

La importancia de las variedades españolas y locales es grande en Bodegas Iranzo.Entre otras cosas porque para ellos resulta más fácil vender vino de cepas españolas que de cepas francesas. 

Alfonso Iranzo. Ahora mismo tenemos cien hectáreas de viña, dominando el tempranillo. Y luego viene el bobal, que hemos incrementado mucho por el vino rosado, que se vende muy bien. Yo creo que el vino rosado de bobal es el mejor que hay, es aromático, dura mucho el color… Hemos plantado últimamente bastante garnacha, una variedad española. Nosotros tenemos claro que tenemos que plantar variedades españolas. Esto es así porque vendemos fuera de España y lo que nos quieren comprar son variedades españolas. Un importador norteamericano me decía de una bodega de Venecia a la que ellos compran, que vende merlot y cabernet,  variedades francesas que se venden mal en América. Además, en California hacen mucho merlot y cabernet, pero también los compran en Francia. No tiene sentido venderles cabernet o merlot español. Pasa lo mismo con la variedad malbec, de origen francés pero asociado con Argentina. Hacer malbec en España no sirve para la exportación. La garnacha tiene la suerte de estar muy extendida en Francia, como grenach, pero la nuestra es mejor, es una uva que va muy bien en laderas, y en nuestra finca tenemos bastantes lomas. Seguimos teniendo cabernet y hemos reducido el merlot. Y hemos plantado tintorera, una variedad de garnacha que viene bien para intensificar al color de los vinos, y que ha empezado a funcionar bien comercialmente.
Nuestro equipo es pequeño. Lo formamos mi hermano y yo, una persona de confianza que lleva trabajando treinta años con nosotros, Rafael Jiménez. Es la persona que organiza el día a día tanto de la bodega como de la finca. Ahora hemos contratado a una profesional de enoturismo y las redes sociales. Y luego tenemos personal en la bodega y en el campo, que suelen ser intercambiables, unas seis o siete personas más el bodeguero. Mi hermano lleva la contabilidad, y tenemos un socio norteamericano que gestiona las ventas allí. Las ventas en Europa las gestiono yo.

1 Comentario

  1. He difrutado leervel articulo. Abrazos

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Deja un comentario Manuel Iranzo Perez de lo Villares Cancelar comentario

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