Esto se acabó
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¿Qué significa para el editor esta revista digital? Es un instrumento para hacer públicas sus reflexiones. Un motivo que mueve a casi todo el mundo que publica, escriba lo que escriba. Pero la turbamulta de conflictos políticos ha primado los artículos ideológicos del presente. Y uno ya está harto, porque no se cree ni de coña que sus palabras vaya a influir en alguien decisivo. Es un desahogo. Y ya vale de desahogo. Este artículo es el penúltimo que publico sobre la palpitante actualidad. El último será cuando se convoquen elecciones legislativas.
Fernando Bellón
Fuego graneado con algunos proyectiles de grueso calibre en el universo de la política.
El origen fue la humillante invasión ceutí, ahora, un desahucio en Madrid transformado hábilmente en melodrama.
Es notorio que el jaleo que se montó y la acampada de jóvenes vociferantes en la Puerta del Sol de Madrid no son en absoluto espontáneos, como tampoco lo fue la invasión africana. Sin embargo no hay indicios fehacientes de que se trate de una acción urdida milimétricamente, sino que la acumulación de acciones improvisadas desemboca en algo dirigido por expertos para organizar un escándalo.
En definitiva, la casualidad y la oportunidad se enredan. A estas horas la inundación de especulaciones en los medios apunta a una convocatoria electoral.
Sigo cada día Horizonte, un intruso en la tradición de medios dominantes y tradicionales, un fenómeno digno de estudiar. Dudo que ninguna universidad se atreva a hacerlo, porque las cátedras están nutridas de profesores de intachable pedigrí, a quienes poner el tela de juicio su doctrina de la rectitud no les conviene.
Lo curioso es que Horizonte no aporta ninguna novedad con respecto al formato de presentador con invitados prime time, ni en el fondo ni en la forma. El decorado es estruendoso, según el estilo de Iker Jiménez y Carmen Porter, a quienes odian sus colegas audiovisuales, incluso del mismo bando, por su éxito formidable. ¿Cual es la razón del éxito, si es más de lo mismo? Una postura ideológica manifiesta y potente. La prensa sincronizada y su rebaño de seguidores acusa a Horizonte de parcialidad. Esto muestra su envidia y su cinismo. Efectivamente la parcialidad de Horizonte, la defensa de los valores españoles, conservadores de clase media (un marxista diría de pequeña burguesía) y del sentido común, es la razón de su éxito. Nada de ambigüedades, como los medios con profesionales impecables que intentan situarse en el fiel de una balanza desequilibrada. Al pan pan y al vino vino. Las pizcas de demagogia que aparecen son las normales en un programa monocolor. El secreto también es la personalidad de Iker, que se presenta como un peatón que pasaba por allí, requiere de sus invitados explicaciones, y viene a ser la voz del pueblo llano y cabal, con gran pericia. En cuando a los contertulios son personas de alta capacidad, lumbreras de la prensa y el espacio conservador, con recursos oratorios y retóricos. O sea que la derecha tiene cuadros.
Uno de ellos es Isabel Díaz Ayuso, y además es guapa. En Horizonte hizo un retrato robot del caudillo Sánchez, y aseguró que el ocupa de la Moncloa lleva tiempo con el plan de destruir España, y que aprovecha cualquier oportunidad para encender fuego revolucionario en quienes no harán jamás la revolución porque ni quieren ni saben. Ayuso es una mujer que sabe aferrarse a una idea y sacarle partido. Da la impresión de que es una chica espontánea, habla como cualquier hija de vecina, pero lleva las cosas preparadas. Si se pone al lado de Feijóo, se nota la diferencia de estatura política y psicológica. Calculo que si se dan las circunstancias, probablemente le suceda y llegue a ser presidenta del Gobierno.
La noche del jueves fue un hervidero de conjeturas casi apocalípticas. La izquierda calificaba de inhumanos, esclavos de Satanás, genocidas y flores semejantes a los conservadores y a quienes se opusieran a los pifia decretos. La derecha veía demencia en el comportamiento de Sánchez y en las estúpidas algaradas de los jóvenes ricos y airados. Probablemente tenga razón. Gran paradoja, los jóvenes progresistas que protestan no tienen de qué quejarse, y exigen delirios inalcanzables, una huelga general (leo en un diario: “CC.OO. amenaza con movilizaciones y huelgas si el Congreso tumba los decretos de vivienda”, lo primero que me viene a la cabeza es, ¿qué habrá tomado Unai Sordo, si no es el más perverso acto de hipocresía de los sindicatos verticales?) y los viejos izquierdistas que debaten en el Congreso exhiben pancartas apocalípticas en sus discursos caducos, hipócritas, fotocopias de las Cortes republicanas de julio de 1936.
A la hora de la siesta del viernes, 2 de octubre, el Congreso rechazó los dos decretos chapuceros del gobierno sobre la vivienda. Por lo que se desprende de las crónicas de los diarios digitales, la interpretación de aficionados malos de los partidos de izquierda ha sido un regalo para los tribunos de la derecha. Sánchez se da el fin de semana para decidir si disuelve las Cortes. La primera y última vez que lo hizo, salió por peteneras. A ver qué pasa el lunes.
Mientras tanto, en Ceuta, miles de invasores se acumulan en barracas de lona, son alimentados a diario, y esperan que caiga la breva. Y ochenta mil ciudadanos españoles esperan que alguien les devuelva la vida que llevaban hace tres meses, que tampoco era una bicoca. Feijóo y Abascal, ¿seréis capaces, cuando os toque, de limpiar las cloacas y enderezar esta patria torcida?
