Comentarios a la «Invitación a la reflexión sobre la posibilidad y conveniencia de crear una Asociación Cultural Perinquiets»

Por Joan Lao
El cambio de modelo social pasa por impulsar el movimiento
autoorganizativo ciudadano que ya está en marcha, como una nueva etapa de
la democracia. Estamos en el momento del relevo: la soberanía y el poder real
va a pasar de las manos de los amos del mundo y sus secuaces políticos, a la
población, a ti y a mi.
La ciudadanía viva y responsable no puede participar solamente votando cada
x años, sino que podrá seguir participando directamente día a día, a través de
instrumentos que se han de definir de común acuerdo (referendos, opinión on
line, vías de comunicación siempre abiertas).
Junto a un cambio de la ley electoral (para dar cabida a las listas abiertas,
revisar el tema de la proporcionalidad, del precio de cada escaño, posibilidad
de acceder a las elecciones organizaciones menores con arraigo local, etc.) se
necesita legislar una profundización de la democracia, estableciendo las vías
institucionales por las que se pueda controlar la gestión política, garantizar la
transparencia de las cuentas del estado y los flujos de capital, o retirar el
mandato concedido por el voto si los políticos electos no cumplen su promesa o
no escuchan a los ciudadanos, por poner solo unos ejemplos.
Estos cambios no creo que los hagan los mismos políticos de motu proprio, ni
los que les sustituyan surgidos de los partidos al uso. En mi opinión, para que
la fuerza y la soberanía resida y se quede en la población, esta ha de
convertirse en un organismo vivo (o darse cuenta de que ya lo es),
consciente, activo y responsable de sus cosas (la res publica).
Junto a las formas actuales de presión y denuncia, necesitamos intensificar,
diversificar y potenciar la organización ciudadana, y no solo en torno a temas
culturales tradicionales, sino abordando todos los problemas que la convivencia
y organización de un país plantea (redes sociales, instituciones, producción,
comercialización, servicios, gestión del dinero, ecología y medio ambiente,
cultura, investigación, ocio…). Necesitamos creernos protagonistas de nuestra
sociedad, y tomar las riendas. Necesitamos construir nuevas culturas, basadas
en todos los conocimientos de que dispone ya la especie humana. Necesitamos
caminar por nuestro propio pie, perdiendo el miedo.
Cuantos más grupos, y cuando más crezca su influencia, más nos iremos
juntando unos con otros en acciones coordinadas, para ir acercándonos a una
mayoría real de personas activas día a día. Poco a poco se harán escuchar las
voces de los ciudadanos indicando y controlando el camino del cambio. Ese
camino nos acerca al momento en que lleguemos a controlar también los flujos
del dinero público (prueba del algodón). No podemos confiar ya en que Papá Estado
se porte bien, pues ese comportamiento va a depender del nuestro.
1. La aportación de la Asociación a este movimiento ciudadano en marcha,
tiene dos vertientes:
1.1. Hacia dentro, el grupo puede reflexionar sobre nuevas formas de
refuerzo e impulso de la convivencia ciudadana, y su autoorganización. Esto
incluye desde la recogida de información de lo que hacen otros grupos, de
forma sistemática, hasta la reflexión e investigación para aportar algunas
novedades a esta dinámica. Como grupo, en sí mismo ya es un laboratorio de
convivencia.
Creo que se necesita repensarlo todo, y construir nuevas teorías orientadas a
la práctica. Pero siempre sin perder de vista la vocación de actuar como
catalizadores o fermentos de los cambios sociales. No vale solo un grupo de
amiguetes para conversar un rato a gusto (que también), y luego seguir cada
cual su marcha sin cambios. Tampoco me gustaría un grupo de iluminados que
van dando lecciones a la gente ignorante (los otros). Nuestro camino lo
encontraremos caminando codo con codo con los ciudadanos de la calle. Pero,
por supuesto, cuanto mejor nos llevemos y mejor lo pasemos juntos, más
posible será todo lo demás: la nueva ciudadanía necesita recuperar la empatía
y la relación face to face, el calor humano.
1.2. Hacia fuera, nuestras reflexiones y recolección de datos cobran sentido
cuando los ponemos a disposición de los demás, colgándolo en la página de
Perinquiets. Podemos desarrollar un escaparate, una guía de lo que se hace
por doquier, y hacerlo accesible a cualquiera que se interese. Nuestras propias
aportaciones también pueden enriquecer la conversación global.
La web es un espacio/tiempo en que podemos hacernos visibles para entrar a
formar parte de las fuerzas sociales que se están moviendo. A través de la
página, podemos ir entrando en contacto con otros grupos y personas que
estén avanzando en la misma dirección. Reforzando redes.
También necesitamos conectar en carne y hueso con los grupos de nuestra
tierra, pues esos vínculos reforzarán las redes ciudadanas y posibilitarán cada
vez más acciones conjuntas. Pero no solo de forma puntual, sino desarrollando
unas estructuras y dinámicas estables a lo largo del tiempo, en pos de otro tipo
de sociedad más nuestra. Estamos construyendo un tejido social en red estable
en el tiempo, pero con capacidad de adaptarse a los cambios del medio.
2. Las primeras reuniones las podríamos dedicar a dos temas: por un lado,
cada persona intentar encontrar su lugar, su aportación, sus preferencias y
preocupaciones. Y por otro lado, elaborar un listado de temas y actividades
que a todos nos pongan de acuerdo, para poder trazar unos hitos a corto y
medio plazo de nuestro trabajo colectivo.
También necesitaremos dedicar un tiempo a establecer acuerdos en torno a
una metodología de trabajo que nos permita ser operativos, pero respetando
las preferencias de cada persona, a fin de que una tendencia homologadora no
nos prive de la riqueza de nuestra diversidad de origen. Cabemos todos, a
semejanza de la población general. Pero hemos de conseguir aprender a
cooperar desde la libertad y la creatividad, para hacer emerger nuestro
potencial de cambio social individual y colectivamente.
3. Uno de los problemas que podríamos abordar en primer término es la
tendencia a alejar de los ciudadanos el poder político globalizado. Se vacían
los gobiernos nacionales para reforzar y alejar el gobierno de la Comisión y el
Parlamento europeos, del FMI, del Banco Mundial, del G20….
Este movimiento ya es peligroso en sí mismo, pero simultáneamente se está
complementando en un intento de segar la hierba bajo los pies de los
gobiernos locales (pérdida de autonomía, pérdida de financiación, pérdida de
sueldos razonables, control férreo de sus actividades, intento de convertir a los
ayuntamientos en simples ventanillas del gobierno europeo…).
En cierto modo es lógico, pues los poderes locales están más cercanos a los
ciudadanos, y por tanto, más fácilmente redemocratizables y accesibles a los
movimientos ciudadanos. Pueden servir de punto de arranque y apoyo a una
autentica contestación de los poderes transnacionales, y estos lo saben y lo
temen. Creo que el futuro va a depender de que se conserven y refuercen esas
instancias cercanas de poder local, para hacer frente a las directrices y
presiones de los gobiernos supranacionales. Pero claro, estos poderes locales
han de ser fieles gestores y representantes de la voz de la ciudadanía
organizada.
4. Como corolario de lo expuesto, creo que la constitución de la
Asociación, nos puede dar más formalidad, recursos, capacidad de relaciones
sociales, y cohesión. Su simple constitución oficial, ya contribuye a dar
contenidos a la red social ciudadana, haciéndola crecer en número y
complejidad. El sentido de pertenencia e identidad también es una variable
nada desdeñable.

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