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La botánica de Rafael Escrig Series

El Barranc del Carraixet de Valencia, recorrido, flora y fauna

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Un puente sobre el barranc del Carraixet, a la altura de Alboraya.

BREVE ESTUDIO DEL  BARRANCO DEL CARRAIXETDESDE EL DERRAMADOR DE EL CANOHASTA SU DESEMBOCADURA, EN EL MAR.

Y UNA MIRADA RETROSPECTIVA DEL AUTOR.  

 Por Rafael Escrig, biólogo y botánico

Este trabajo de Rafael Escrig es resultado de una larga investigación del barranco en sus varias etapas, que parte del  pueblo de Olocau, al pie de la Sierra de la Calderona, donde se origina, a 37 kilómetros de la ciudad de Valencia, hasta la costa de Alboraya, donde desemboca en el Mediterráneo. Nuestro botánico de cabecera describe el tramo final del barranco desde del Molí de Canyars, entre Tavernes Blanques y Carpesa. Se detiene en la variada flora que crece en él y en sus márgenes, y también describe la fauna que hace su vida en él. Acompaña este trabajo, hecho con un propósito didáctico, de cortas reflexiones hechas desde su experiencia personal como niño, joven y botánico formado. Para Agroicultura-Periquiets es un lujo poder publicarlo, y para los lectores una oportunidad de conocer un fenómeno al que se presta poca atención cuando se vive en sus proximidades, salvo cuando se desborda.

El estudio completo se ha dividido en cuatro partes, que se ofrecen en PDF al final del texto que sigue a estas líneas.

(Las ilustraciones a esta introducción se encuentran en el PDF adjunto)

INTRODUCCIÓN

El barranco del Carraixet que vamos a glosar aquí, para mí tiene dos formas de ser visto: la puramente geológica, es decir, la de su formación y aspectos naturales que lo envuelven, y la visión, podríamos decir social y humana, humana en el sentido de que “El Carraixet”, con esa familiaridad con que nosotros, los habitantes de su entorno lo nombramos, hace que lo sintamos como algo nuestro. La influencia que el Carraixet ha tenido en nuestras vidas es indudable. Evidentemente, también ha sido una influencia negativa cuando fue causa de destrucción, pero ello es algo inherente a las condiciones que impone la propia naturaleza. En nuestra mano está el resolverlas como así se ha hecho, y el Carraixet es ahora un barranco dominado que nos ofrece su mejor cara; esa que nos permite hablar de un rico ecosistema digno de admirar y proteger.

El Carraixet, para las poblaciones de esta llanura aluvial, la huerta, no es el barranco que nace a 750 m. de altura, formado por la erosión de fuertes  torrenteras estacionales. No es ese cauce de cantos de rodeno y caliza acumulados por arrastres milenarios. El Carraixet, para nosotros, es un cauce amable y sosegado, lleno de agua y de cañas al que hemos mirado siempre con esa especie de respeto y de agrado, como se mira a alguien querido. El Carraixet, a su paso por la huerta, no es el barranco abrupto y salvaje del secano, es el barranco de los manantiales en el lecho de su cauce, con el hermanamiento de la huerta, con las acequias, con los pueblos y las gentes que lo hemos acompañado siempre con orgullo hasta el mar.

Voy a hacer una descripción del tramo final, el de la huerta. Al mismo tiempo, intercalado en el texto, aparecerá lo que he llamado: “UNA MIRADA RETROSPECTIVA” que viene a ser una visión personal, que nos acompañará desde el punto de vista de mis recuerdos y vivencias.

El recorrido comienza en el nudo formado por el Molí Canyars, Rascanya y  Derramador del Cano, construido éste en la frontera entre Tavernes Blanques y Carpesa por la comunidad de regantes en el año 1632. Desde allí, circulando por los caminos superiores (les motes) llegaremos hasta su desembocadura en el mar haciendo una descripción y una valoración de todos los aspectos más destacables.

EL ECOSISTEMA

El clima mediterráneo es el que condiciona el ecosistema del barranco del Carraixet, con largas sequías estivales y puntuales periodos de lluvias durante el otoño, en ocasiones torrenciales, debido a lo que conocemos como “gota fría”. En su tramo medio el barranco presenta una anchura considerable y, por su cauce, llama la atención la gran acumulación de piedras producto del arrastre de las avenidas sufridas a lo largo de su historia. En su último tramo, a partir de Tavernes Blanques, tanto antes del encauzamiento, como después, el cauce se dulcifica y aparece con mucha más vegetación. Vegetación influida por las condiciones de un suelo más llano y húmedo, y gracias a las huertas colindantes y los ullals (manantiales) que ya, a partir de Moncada, aparecen por todo su cauce.

El ecosistema del Carraixet comprende una importante biocenosis formada por individuos autóctonos y alóctonos, tanto en la vegetación como en su fauna. Veremos que existen dos biotopos bien diferenciados: la zona alta, más árida, y la zona baja, representada fundamentalmente por el humedal.

En la zona intermedia del barranco, antes de llegar al tramo que estamos estudiando, pero con gran influencia sobre él, encontraremos dos ecosistemas característicos de las zonas de riera, ramblas y barrancos, que son: los adelfares y los zarzales.

Los adelfares son una formación vegetal donde abunda la adelfa (Nerium oleander), que coloniza los cursos de agua intermitentes como es nuestro caso. A estas plantas también se les asocia la caña común (Arundo donax) y la zarza (Rubus ulmifolius).

Los zarzales se presentan en las zonas donde la humedad edáfica es mayor o en la proximidad de fuentes y manantiales. Esta especie, suele estar asociada a la caña común y al junco (Scirpus holoschoenus), sobre todo en las zonas más húmedas o palustres, como es este tramo final del barranco.

Capítulo aparte sería el ricino (Ricinus vulgaris) planta que podemos ver presente en todo el cauce por ser una planta espontánea, muy resistente a la sequía y característica de climas cálidos. Es una planta naturalizada en toda la zona mediterránea y abunda en barrancos y rieras, asociada también en muchos casos a los adelfares y  al mirto.

En el último tramo de su cauce, aparecen los ullals, y con ellos entraremos en el terreno de los humedales que estarán representados por sus familias más características, como son: Poaceas, Typhaceas y Cyperaceas, concretamente de esta última familia hay una representación cerca del final de nuestro recorrido, se trata de un grupo de matas de papiro (Cyperus papyrus), así mismo, en los campos del entorno existe con profusión otra Cyperacea, en este caso se trata de la familiar chufa (Cyperus esculentus).

La vegetación arvense, está totalmente condicionada por la acción natural del hombre (cultivos próximos, jardinería, viviendas, etc.) y las recientes plantaciones que se llevaron a cabo en los caminos superiores por las obras de encauzamiento. De ahí que podamos encontrar junto con el pino carrasco (Pinus halepensis) y el taray o tamarix (Tamarix gallica), otras especies totalmente ajenas a nuestro entorno natural como son el brachychiton (Brachychiton pupulneus), el arce negundo (Acer negundum), el hibisco (Hibiscus rosa-sinensis), o la aralia (Aralia digitata) que probablemente proceden de las viviendas anejas y de otros puntos, cuyas semillas se esparcen por anemocoria, que es la forma de dispersión de los propágulos cuando son transportados por el viento.

La fauna más visible es la formada por las aves, unas con hábitos nidificantes en el propio barranco y alrededores y otras, tan sólo, de paso o migratorias. En cualquier caso, su población es bastante llamativa. Menos variedad ofrece la fauna marina, formada casi en exclusividad por el mujol y la carpa. También se pueden descubrir anfibios, reptiles e insectos como la libélula (Enagallma cyathigerum) que son la prueba de un ecosistema saludable.

La calidad de sus aguas, no obstante, es algo regular, dada la densidad de población y el desarrollo urbanístico e industrial, y teniendo en cuenta que este último tramo del barranco se encuentra entre dos zonas totalmente ocupadas por una huerta que produce varias cosechas al año, con todos los inconvenientes que ello puede suponer de depósitos y vertidos, para un agua circulante cuyos excedentes desaguan en el barranco.

Es mucho peor el estado físico del entorno pues, como se verá más adelante en las fotografías que se aportan, parece estar destinado, en algunos puntos, como vertedero incontrolado, tanto de restos desechados de la construcción como de basuras y desperdicios urbanos.

La depuradora de Alboraya, puesta en funcionamiento en el año 1977, viene a solucionar todos los problemas de vertidos al mar, garantizando una calidad óptima de agua para riego, así como en el excedente que desagua en el barranco. La depuradora, trata las aguas de los colectores procedentes de: Albalat dels Sorells, Alboraia, Alfara del Patriarca, Almàssera, Benifaraig, Bonrepós i Mirambell, Borbotó, Carpesa, Casses de Bàrcena, Foios, Godella, Meliana, Moncada, Rocafort, Tavernes Blanques y Vinalesa para, una vez depuradas, devolverlas por bombeo a través de una tubería de fibra de vidrio de 750 mm., que discurre soterrada por el camino de la derecha, hasta llegar a la acequia de Rascanya, donde desagua uniéndose a las aguas de la propia acequia y regar aguas abajo, las huertas de Almácera y Alboraya.

La capacidad de depuración de estas instalaciones es de algo más del 90% con un caudal de 40.402 m3/día. Posee un tratamiento integral que después de depurar el agua con todos los sistemas previstos, como: filtrados, decantación, floculación, desinfección… trata los fangos resultantes, que se compositan, y aprovecha el metano resultante para la generación eléctrica de sus instalaciones. Cuando el caudal tratado excede de las necesidades de riego, es vertido al barranco.

EL BARRANCO DEL CARRAIXET

El Barranco del Carraixet nace en la sierra Calderona, entre los términos de Marines y Gátova, recoge las aguas de la vertiente sur de la sierra, pasa por Olocau y más adelante recibe el barranco de Pedralbilla que viene de Portacoeli para continuar su camino hacia Bétera con una anchura de cauce de más de cien metros. Recibe los barrancos de Cirer y de Náquera, cruza el término de Moncada y Alfara, llegando a Foyos y Vinalesa donde se encuentra con el barranco del Palmaret Alt. Por último llega encauzado a Benifaraig, Carpesa, Bonrepós i Mirambell, Tavernes Blanques y Alboraya, desembocando en el mar junto a la Ermita dels Peixets después de un recorrido de 42 Km.

El Barranco del Carraixet es el accidente orográfico más importante en lo que se conoce como territorio moncadense. Es conocido en las crónicas feudales como Riu Sec, y como Barranco de Olocao en su cuenca alta, desde que comienza a drenar las faldas de la Sierra Calderona. El cauce del barranco es seco a lo largo de todo su recorrido, pero las fuertes pendientes y el régimen de lluvias lo hacen muy peligroso, habiendo registrado innumerables crecidas a lo largo de la historia y diferentes riadas de graves consecuencias, como fueron las dos más recientes de los años 1949 y 1957.

En cuanto a la geomorfología del territorio, el arquitecto D. Sixto D. Lozano Esteban, nos dice en su estudio sobre “Análisis de la ciudad de Valencia” de 2010:

 “La llanura aluvial de Valencia presenta una geomorfología estrecha con continua franja aluvial de época cuaternaria formada por una sucesión ininterrumpida de glacis, abanicos y llanuras aluviales alineadas a lo largo del eje de subsidencia costero. El río Turia sale a la llanura costera de Valencia a través de un estrecho valle con niveles de terrazas encajadas en un abanico aluvial. El abanico aluvial es una superficie de morfología convexa generada por el aporte sedimentario y la migración lateral del lecho del Turia a lo largo del Pleistoceno. El abanico está formado por materiales arcillosos y limosos de tonos rojizos con nódulos de carbonato, bandas de conglomerados y costras calcáreas. Presenta procesos de arrojada difusa y está surcado por vaguadas que concentran las escorrentías hacia los cursos de agua principales y hacia el litoral. Estos materiales son cubiertos por los aportes del llano de inundación, creando un nivel holoceno de limos arenosos de color marrón que conforman el material característico de la huerta valenciana.”

Tanto el Barranco del Carraixet, como el río Turia, el río Palancia, el barranco del Poyo o el río Júcar, han sido desde hace siglos, los causantes de las riadas que han vestido de tragedia las tierras valencianas. Para remediar esa situación, a la que Valencia, por sus condiciones geográficas y régimen de lluvias siempre ha estado avocada, se empezaron a tomar medidas ya desde el siglo XIV. En el trabajo realizado por el historiador D. Vicente Melió Uribe, titulado “La Junta de Murs i Valls: historia de las obras públicas en la Valencia del antiguo régimen”, podemos leer:

 “Como indica su nombre, la Fábrica nova del Riu se ocupaba de las obras realizadas en el lecho del Turia. En efecto, a partir de la década de 1590 dicha sucursal de Murs i Valls estuvo a cargo de la construcción de las paredes o diques defensivos –cuyo fin primordial consistió en contener y encauzar los turbulentos desbordamientos fluviales- y la reedificación de los bellos puentes del Real y del Mar.”

             Desde entonces, han seguido tomándose medidas para paliar los daños de las crecidas que casi periódicamente asolaban nuestras tierras. Como hemos dicho más arriba, las crecidas de los barrancos (las barrancadas) también han causado estragos en las poblaciones aledañas a su cauce o en su zona de inundabilidad. En este sentido, la zona previsiblemente inundable del barranco del Carraixet, es desde Tavernes Blanques hasta Massamagrell. También aquí se tomaron medidas de afianzamiento de las paredes, limpieza de cauce, etc., pero, por desgracia, siempre se han dado soluciones después de haber sufrido una riada. Fue a partir de la trágica riada de 1957, cuando se tomaron las medidas de prevención -la conocida como Solución Sur- verdaderamente importantes con vistas a solucionar definitivamente el problema. Estas medidas consistieron, como todos sabemos, en el desvío del río Turia desde Quart de Poblet, concretamente desde el Assud del Repartiment, hasta su nueva desembocadura al norte de Pinedo, creando un nuevo cauce que abraza la ciudad por su zona sur. La longitud del nuevo encauzamiento es de 11.868 m., y la capacidad de avenamiento de 5.000 m3/s., cuando el máximo oficial en la riada de 1957 fue de 3.700 m3/s. En cualquier caso, una y otra cifra están muy discutidas y lo que hemos de desear es no tener que ponerlas nunca a prueba.

Volviendo al barranco del Carraixet, fue en los años noventa cuando se iniciaron las labores de encauzamiento* en su tramo final, una longitud total que corresponde aproximadamente a 7.5 Km., garantizando así un caudal de evacuación superior a los 1.250 m3/s. frente a los 350 m3/s. que era su capacidad original. En este recorrido la sección transversal del cauce es trapezoidal, con una anchura aproximada, en la base de 47 m. y entre 5 y 6 m., en altura. Por ambas márgenes discurre un camino de servicio paralelo al cauce en la parte superior de unos 5 m. de ancho. Los taludes están revestidos con paredes de piedra sujetos con malla de alambre y rellenos con tierra donde puede crecer la vegetación entre los huecos, como así ocurre, reduciendo el impacto visual.

Desde el final de la fecha del encauzamiento del barranco en el año 2010, tanto la base del cauce como los taludes, se han poblado de manera natural con una gran cantidad de especies vegetales, fundamentalmente herbáceas, gramíneas y arbustos, aunque en ambos caminos de servicio o motas, existen alineaciones de árboles que se plantaron tanto como afianzamiento del terreno como para el recreo y la integración paisajística.

Es frecuente la aparición de agua en el cauce del barranco, los conocidos ullals, que van haciéndose cada vez más abundantes en su desembocadura. Tradicionalmente, las aguas de este último tramo fueron aprovechadas para el riego de los francos y extremales de Rascanya, a través de norias o los populares azudes del Carraixet. En la actualidad aún se siguen aprovechando. El último tramo el barranco tiene su cauce totalmente ocupado por las aguas, siendo por ello aprovechado como coto de pesca.

Me parece oportuno dar a conocer el término extremal usado más arriba, entresacado del artículo titulado: “La cuestión del Extremal en el regadío de la Real Séquia de Montcada”, publicado en Cuadernos de Geografía, en 1998, por D. Vicente Sales Martínez. Dice así:

“Los recursos hídricos del Extremal.-

El Extremal es el espacio que, aun estando dentro del perímetro dominado por el Canal de la Acequia de Moncada y, por tanto, susceptible de ser regado por las aguas aportadas por ésta, no se aprovecha de ella. Es más, han carecido tradicionalmente de legitimidad para hacerlo. Así que el Extremal utilizaría las aguas de los afloramientos naturales o artificiales del agua freática.

Los recursos hídricos tradicionales del Extremal han tenido su origen en el manto freático superficial. El afloramiento a la superficie de las aguas procedentes de ese manto freático se produce de dos formas diferentes: los afloramientos naturales o ullals y los afloramientos artificiales o fuentes.

Afloramientos naturales: cuando el nivel freático se encuentra muy cercano a la superficie del suelo, en determinadas épocas del año, e incluso de manera regular y casi permanentemente, el agua aflora de manera natural a la superficie. Esto sucede en diversos puntos del espacio del Extremal, constituyendo els ullals.”

También tenemos completa información sobre el espacio del Extremal en: “Séquies i Molins a l´Horta de València: La Séquia de Rascanya, hidraulisme al marge esquerre del Túria”. Editado por AVAM, Associació Valenciana d´Amics dels Molins”, donde podemos leer:

 “La darrera zona recorreguda per la séquia de Rascanya, partint del Molí Canyars, era fonamentalment l´àrea de l´extremal, un espai hidràulic de grans dimensions, i de dificil interpretació. I és que la diversitat de cursos d´aigua, provinents de la derivació fluvial del Túria, o dels diferents drenatges naturals derivats dels distints paleocanals, a més del dispers conjunt de fonts i ullals locals, pot resultar a primer cop d´ull, certament aclaparador. De fet, durant els segles XVIII i XIX, aquest territori registrà un gran dinamisme, associat a l´expansió del regadiu i a l´increment d´establiments moliners. Encara que des de les cronologies baixmigevals estaba produint-se, la progressiva integració dels diferents circuits de vells microregadius – en certs casos hereus dels disgregats microsistemes andalusins situats a la marjal litoral de l´Horta- en els trams finals (o aigües perdudes) de la séquia de Rascanya. Esta zona estava compresa per les terres de Benimaclet, Alboraia i Almàssera.”

 

*Para un conocimiento más detallado de las obras llevadas a cabo para el encauzamiento del Barranco del Carraixet, deberemos remitirnos al estudio realizado por D. José López Garaulet y Dña. Lourdes Ortega Santos, titulado: “Actuaciones en cauces naturales: compatibilización con el desarrollo sostenible”.

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