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La Guerra Campesina de 1525 en Alemania (III)

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La Guerra Campesina Alemana desde una nueva perspectiva. Peter Blickle (1977) Traducida al inglés por Thomas R. Brady Jr y H.C. Erik Midelfort. Johns Hopkins University Press. Baltimore. 1981. Resumen elaborado por Gaspar Oliver.

Introducción de Peter Blickle

En esta tercera entrega del libro de Blickle entramos ya en el resumen de su propio discurso. Nos referiremos ahora a la Introducción del trabajo, en la que Blickle pormenoriza los enfoques que los historiadores han dado a la Guerra Campesina de 1525, que empezó a interesar a los académicos y eruditos después de la Revolución de 1848 en Europa, y especialmente en los territorios de lo que hoy es Alemania, entonces fragmentados en numerosos principados y reinos.

Federico Engels fue el primer “marxista” que se ocupó del tema, introduciendo la teoría de la lucha de clases en un conflicto que había sido relegado por la universidad germana como un apéndice sin interés de la historia de un mosaico de estados.

En relación con la visión marxista de los hechos, resulta llamativa y oportuna la celebración en estos momentos del cuarenta aniversario de la caída del Muro de Berlín y el inicio del derrumbe del Socialismo Real. Una de las visiones más potentes entonces de la Guerra Campesina alemana era la marxista leninista, sostenida por los análisis de un conjunto de académicos de las universidades de Alemania del Este, enfrentados a sus colegas del Oeste. Hoy, gran parte de la polémica de 1975, fecha de la publicación del libro de Blickle en la RFA, ha perdido casi toda su fuerza. Las propias teorías sobre la Historia y sus métodos investigadores están lejos de las que describe Blickle. No obstante, merece la pena dejar constancia de los contenidos de este libro en beneficio de la curiosidad o la sed de conocimiento de las personas ilustradas que visitan las páginas de Agroicultura-Perinquiets.

La polémica sobre las causas de esta guerra estaba viva en 1974, y un historiador de Alemania Federal, Stephan Skalweit, escribía que “incluso hoy [la Guerra Campesina] está envuelta en un aura de inexplicabilidad, como una catástrofe natural”, mientras que para Max Steinmentz, de la República Democrática Alemana era “el movimiento revolucionario de masas del pueblo alemán más importante hasta la revolución de Noviembre de 1918”.

Durante el siglo XIX la Bauernkrieg, la Guerra Campesina, fue considerada un producto derivado de la Reforma. El historiador Günther Franz encontró lazos entre la Bauernkrieg y las revoluciones Wyclifianas y Husita que la precedieron, y llegó a proponer que el conflicto surgió debido a las tensiones entre la autonomía relativa de los campesinos en términos administrativos y judiciales y los estados territoriales que se estaban formando en los siglos XV y XVI en Alemania. Definió el “estado territorial” como una institución que abandonaba la idea medieval de la ley, que durante la Edad Media solo se modificaba con el consenso de todos a los que afectaba, incluidos los campesinos. Las posiciones de Franz sirvieron para empezar a desconectar la Revolución con la Reforma.

Un historiador soviético, M.M. Smirin, siguió la doctrina de la Engels, que aplico la visión canónica marxista de la guerra de clases a la Bauernkrieg. Para Smirin la Reforma fue la inevitable reacción antifeudal contra el Papado, dirigida a una unificación nacional de Alemania con el propósito de desmontar las barreras arancelarias que entorpecían el desarrollo del capitalismo.

Blickle desarrolla a partir de estas dos posiciones un minucioso repaso a la historiografía en la Alemania Federal y en la Alemania Democrática. Vamos a resumir los aspectos más importantes.

Günther Franz desestimó las razones económicas y religiosas de la Bauernkrieg, y posteriormente, estudios realizados por especialistas locales desempolvaron crónicas contemporáneas a la Revolución, en las que los campesinos aparecían como individuos prósperos, los más ricos de los cuales encabezaron las revueltas. Otros estudiosos se oponen a esta tesis. Blickle estima que la disputa fue infructuosa por falta de datos suficientes: unos y otros se apoyaban en estudios locales incompletos y no válidos en términos más amplios. Pero la idea de que las causas socioeconómicas no eran absolutas, y que los conflictos entre los nobles con necesidades de enriquecerse y someter a los campesinos, el estado territorial, tuvieron mucha importancia se estableció entre los historiadores de la RFA.

La escuela del soviético Smirin aseguraba la teoría de la lucha de clases de este modo: los señores feudales intentaron aprovechar al máximo los crecientes beneficios de la agricultura expandiendo sus derechos sobre los comunes, subiendo gabelas, servicios y debilitando los derechos de propiedad de los campesinos, reinstaurando la servidumbre. De modo que en los alrededores de 1525 el nivel económico de los agricultores era muy malo. Para los marxistas-leninistas, la Bauernkrieg no tuno nada que ver con conflictos entre el estado territorial en ciernes y los agricultores prósperos, sino en la lucha entre la protoburguesía y el feudalismo. Sus argumentos se apoyaban en la formación de un capital par ala explotación minera y la producción textil, y la transformación de los pagos en especie en pagos en dinero. Según estudiosos de la RDA, el desarrollo de las relaciones de producción capitalistas y la correspondiente estructura de clases que iba creando adquirieron una dimensión nacional con la Reforma. La Guerra Campesina fue posible porque los conflictos agrarios en Alemania al contrario de los que se produjeron en la misma época en Francia y en Inglaterra no dieron lugar a una debilitación del feudalismo, sino al contrario, estimulado este por la introducción de formas capitalistas de producción, más avanzadas en Alemania que en otro lugares. Además, la monarquía no se convirtió en un poder feudal centralizado como en Francia o España, y los pequeños estados territoriales necesitaron el apoyo papal para mantener sus privilegios.

Describe a continuación Blickle los distintos puntos de vista en torno a los objetivos de la Revolución Campesina. Resumiremos los de los historiadores marxistas-leninistas: la liberación del capitalismo derribando el feudalismo, incluyendo la ideología feudal. Los historiadores de la RFA apoyaban la idea de que el objetivo de la Revolución Campesina fue construir y dar forma al estado nacional desde la base de los campesinos y los habitantes de as pequeñas ciudades.

En cuanto a las consecuencias, parece haber más conformidad en torno a la idea de que el resultado de la Bauernkrieg fue el robustecimiento del estado territorial a expensas de los campesinos, el imperio, la baja nobleza y los monasterios. Los campesinos, dice Günther Franz, desaparecieron de la historia de Alemania durante trescientos años. Los marxistas-leninistas afinan la idea de que la victoria de los príncipes la Reforma “burguesa” se convirtió en la expresión ideológica perfecta de los pequeños estados.

Las disputas historiográficas reseñadas por Peter Blickle son bastante más complejas, y se escapan de este resumen. Es interesante nombrar, sin embargo, la crítica de Hans Rosenberg, a las teorías expuestas. Según este historiador de la RFA sus colegas de uno y otro lado del Muro crearon una “leyenda revolucionaria” sin bases claras. Se trata, según él, de un conflicto del sistema social, que pudo haberle dado la vuelta.

Zanja Peter Blicke la controversia resumiendo los estudios sobre la Guerra Campesina de los años 60-70 en dos direcciones: estudios regionales y locales de carácter empírico, y trabajos sobre teoría política, sociología y antropología.

Según estos últimos, los campesinos en las sociedades tradicionales son casi autosuficientes, y se relacionan poco con el exterior de sus territorios. De modo que la introducción de un mercado más amplio que el local les causa prejuicios. Los campesinos medianos encabezan las oposición al cambio. Su punto de vista no es progresista sino reaccionario.

Pero no existe ninguna teoría firme sobre la sociedad rural del siglo XVI, dice Blickle, sólo hipótesis. Por ejemplo la del historiados David Sabean, según el cual, la primera fase de la Bauernkrieg estuvo dirigida por oligarcas de los pueblos, con el objetivo de conservar su autonomía. Al extenderse la revuelta, perdió el control local, y cayó en manos de bajos nobles y burgueses. Otros apoyan la idea de un conflicto entre agricultores y peones como iniciador de la revuelta, que acaba transformándose en una lucha de clases: campesinos acomodados contra nobles ambiciosos, ambos en disputa del creciente mercado. Blickle arguye que esta prosperidad no ha sido documentada.

Por último menciona Blicke la idea del anticlericalismo como impulso de la revuelta. Esta teoría la desarrollan estudiosos de teología , apoyándose en las proclamas de los Doce Artículos, en los que entraremos en el capítulo siguiente.

Comprender la Guerra Campesina sigue sin resolver, dice Blickle, debido entre otras cosas a la ausencia de una teoría sobre la vida, economía, religión y costumbres de los campesinos en los inicios de la Edad Moderna, pues las existentes se basan en estudios de los campesinos en Iberoamérica (Blickle dice Latinoamérica).

El próximo capítulo de esta serie, Los Doce Artículos. El Manifiesto de 1525, está previsto para febrero de 2020.

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