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La botánica de Rafael Escrig Series

Las señas de identidad de las plantas

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La Botánica de Rafael Escrig (17)

Este es el primero de dos capítulos que Rafael Escrig titula: «Las señas de identidad de las plantas». «Corteza, hojas, flores» lo publicamos hoy. El segundo aparecerá en la edición de julio e irá dedicado a los frutos.

Nuestro botánico de cabecera ha hecho un esfuerzo de síntesis que agradecerán los aficionados a la botánica. En la serie que venimos publicando, y que culminará en otoño, quienes deseen conocer los conceptos elementales de la Botánica cuentan ya con un manual útil y práctico para las excursiones por el campo. Los textos que siguen a continuación sólo sirven de referencia, porque necesitan de las imágenes seleccionadas por Rafael para su completo entendimiento. El artículo ilustrado se encuentra al final de la entrada en formato PDF.

Todas las plantas, como todos los seres vivos, cada cual de acuerdo a su genética, tiene unas señas de identidad que le caracteriza. Nosotros vamos a centrarnos en los árboles y en aquellos detalles que les diferencian de los demás y les hacen reconocibles.

Las señas de identidad más destacadas en los árboles son: EL PORTE, LA CORTEZA, LAS HOJAS, LAS FLORES Y EL FRUTO.

Por el porte se puede reconocer a los árboles en la distancia. El porte de un árbol es su aspecto, y ello viene determinado por el conjunto que forman el tronco y el follaje.

Cuando tengamos que identificar un árbol, en primer lugar hemos de fijarnos en su forma y esta puede ser muy variada según cada especie:

ESFÉRICA, OVOIDE, COLUMNAR, CÓNICA, EXTENDIDA, PENDULA, IRREGULAR, PIRAMIDAL O APARASOLADA.

La forma, el color y el diseño de la corteza también varían según la especie. Las hay lisas y suaves y las hay rugosas y agrietadas. Las lenticelas, que son los órganos por donde respiran los tallos leñosos, pueden ser muy aparentes o pasar desapercibidas, incluso ser microscópicas.

La corteza se va haciendo con la edad del árbol. Al principio, los tallos son suaves y tiernos, ya que el árbol aún no ha crecido en anchura lo suficiente para generar las necesarias capas de floema que forman la dura corteza. Pero también existen especies semileñosas, no leñosas o herbáceas y suculentas o crasas. Todas estas clases de plantas que pueden sumar miles de especies, no tienen corteza en sus

tallos y éstos siempre son tiernos y flexibles. Estas on las HERBÁCEAS, AGAVÁCEAS, CRASULÁCEAS, CACTÁCEAS, etc.

LA CORTEZA DE LAS CONÍFERAS

Las coníferas más abundantes en nuestro entorno urbano son el Pinus pinea, pino piñonero, Pinus halepensis, pino carrasco y Pinus canariensis, pino canario. La corteza de estas especies son gruesas con fisuras y placas que suelen desprenderse.

También abundan en nuestras montañas otras especies como el Pinus pinaster, pino rodeno, Pinus sylvestris, pino silvestre y el Pinus nigra, conocido como pino negral o pino negro. Este último es el que alcanza mayor tamaño de nuestra Península.

LA CORTEZA DE LAS PALMERAS

Las palmeras son especies monocotiledóneas, así pues, no son árboles propiamente dichos, sino hierbas, y como tal no tienen tronco como otros árboles, es decir, no desarrollan madera con anillos, sino que generalmente tienen un tejido mucho más suave que la madera y que la hace mucho más flexible que un árbol, lo que le permite doblarse sin problemas con vientos fuertes. El crecimiento del tronco se hace por la acumulación de las hojas.

Las palmeras, por tanto, poseen un tronco llamado correctamente estípite.

La savia de la palmera circula principalmente por la parte interna del estípite, al contrario que los árboles, proporcionando una mayor resistencia al fuego, pero por el contrario son incapaces de regenerar los tejidos externos y así no pueden cicatrizar sus heridas como suceden los árboles.

LAS HOJAS DE LOS ÁRBOLES

Las hojas de las plantas son apéndices caulinares, en general verdes y aplanados, que nacen y se expanden lateralmente en los nudos de los tallos y las ramificaciones. Se desarrollan a partir de los denominados primordios foliares (prominencia lateral del ápice del brote) que se forma gracias a la actividad del meristemo apical o cono vegetativo. Las hojas es por donde, fundamentalmente, la planta realiza la función de la fotosíntesis, por ellas, evapora el agua, manteniendo el continuo de agua (suelo-planta-atmósfera), respira y realiza el intercambio de gases con el exterior.

Las hojas modificadas forman los verticilos florales y son una clara referencia para la identificación de las especies.

VEAMOS AHORA LOS DIFERENTES TIPOS DE HOJAS

Las hojas de las plantas se pueden clasificar según muchos criterios. Las dos divisiones principales son: SIMPLES Y COMPUESTAS, según sea la hoja simple o esté formada por más de un foliolo independiente, con su correspondiente peciolo.

A partir de esta primera división se pueden clasificar de muchas otras maneras:

SEGÚN SU FORMA, SEGÚN SU BORDE O MARGEN, SEGÚN SU BASE, SEGÚN SU ÁPICE.

SEGÚN SU PECIOLO y SEGÚN SU DISPOSICIÓN EN EL TALLO.

VEAMOS AHORA LA CLASIFICACIÓN DE LAS FLORES

La inflorescencia es la disposición de las flor sobre la rama o la extremidad del tallo. Esta puede presentar una sola flor, o constar de dos o más flores. En el primer caso se denomina inflorescencia UNIFLORA, que puede ser terminal o axilar.

Las inflorescencias PLURIFLORAS pueden ser SIMPLES, si solo constan de un eje con las ramitas unifloras, o COMPUESTAS cuando el eje principal lleva varias ramas plurifloras laterales

La flor compuesta es una inflorescencia formada por muchas pequeñas flores sentadas en un receptáculo compacto y común o capítulo, cada uno de los cuales parece a su vez una única flor.

Sobre los laterales del receptáculo común se disponen una serie de hojas modificadas denominadas BRÁCTEAS. Encima del mismo capítulo, se disponen las flores sésiles (sin pedúnculo) acompañadas o no de sus correspondientes brácteas. Estas brácteas se disponen a modo de corola de la pequeña flor, una corola asimétrica, formada por un único «pétalo» que acaba en tres o cinco dientes y que está coloreado.

LA FAMILIA DE LAS COMPUESTAS, ESTÁ BIEN REPRESENTADA CON FLORES DEL TIPO DE LAS MARGARITAS. LO QUE A NOSOTROS NOS PARECE UNA FLOR, NO ES TAL. VEAMOS:

Si nos fijamos bien, una margarita está compuesta por cientos de flores, diminutas e insignificantes pero flores en su mayor parte completas, hermafroditas (con sus estambres, sus carpelos y sus pétalos) y plenamente funcionales.

La evolución ha favorecido que la planta produzca flores muy concentradas y que a su vez éstas sean eficaces atrayendo insectos polinizadores. De esta forma, con una única visita de un polinizador pueden fecundar muchos botones florales distintos, abarcando una mayor diversidad genética, un mayor número de combinaciones de genes que si se hubiese producido una única flor grande y evitando el problema de que, por tener flores dispersas, el polinizador al moverse, se vaya a la competencia.

CLASIFICACIÓN DE LOS TIPOS DE FLORES I

COMPLETAS: Las que tienen cáliz, corola, carpelos y estambres.

INCOMPLETAS: La que le falta alguna o varias de las piezas.

UNISEXUAL MASCULINA: La que solo tienen órganos masculinos.

UNISEXUAL FEMENINA: La que solo tienen órganos femeninos.

FLORES ESTÉRILES: Las que carecen de los dos.

HERMAFRODITAS: Las que tienen órganos masculinos y femeninos.

UNICARPELAR: Con un solo carpelo y por lo tanto un solo ovario.

PLURICARPELAR: Con varios carpelos, ya sean unidos o separados.

CLASIFICACIÓN DE LOS TIPOS DE FLORES II

SÚPERO: Con el ovario está situado por encima de los demás órganos florales.

ÍNFERO: Cuando está por debajo de los demás órganos florales.

MONOICAS: Las que tienen flores masculinas y femeninas en la misma planta.

DIOICAS: Cuando las flores de cada sexo, se presentan en pies de planta distintos.

DIALIPÉTALAS: Las que tienen los pétalos separados.

GAMOPÉTALAS: Las que tienen los pétalos soldados.

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