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Los Informativos Electrónicos Series

Los Informativos Electrónicos. Antena 3 televisión (Capítulo 8)

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En torno a Madrid se ha tejido una malla de autopistas que llevan a todos lados y a ninguna parte. Conducir por ellas media hora da tanta fatiga como pilotar una goleta en torno al cabo de Hornos, con una diferencia, los carteles. Colgados de recios postes y de gálibos inmensos, ejércitos de carteles indican al chófer las posibles salidas de la ratonera. Los hay a cientos, quizá a miles, una lluvia de información congelada a doce metros del asfalto que nadie con un IQ inferior a 140 puede procesar. Más que informar, aturullan. Más que aclarar, engañan. Es fácil perderse en la M-30, en la M-40 o en la multitud de radiales que las cruza por encima y por debajo, haciendo en ella nudos tan artificiosos o más, que el gordiano del antiguo rey de Frigia. Y sin embargo, poca gente se pierde. Sólo los extranjeros. Al español, intuitivo, le basta con mirar los cartelones de reojo.

Después de hacer millas y millas escoltado de camiones pavorosos y de coches como dardos, siguiendo al pie de la letra las instrucciones que te han dado, llegas a Antena 3 Televisión, edificada en un polígono industrial de San Sebastián de los Reyes, que hace diez años era un erial pecuario. Aparcas donde te dejan, porque donde puedes está reservado para los de la casa, y penetras por un arco que debe detectar hasta los malos pensamientos, a un mostrador donde una guardia de seguridad muy mona te pide el DNI y te interroga.

Esperas en una sala llena de glamur, esto es, de retratos de seres candorosos, fotogénicos, felices, a guisa de ser entrevistados o de actuar en un plató, y al cabo de poco te viene a recoger el sumo sacerdote que te conducirá al sancta sanctorum de la noticia televisiva. En seguida estás en la redacción de informativos de Antena 3, y ves, oh decepción, que está llenita de gente normal, de personas como tú, no de héroes de teleserie.

La realidad mostrenca

Así suelen llamar a la realidad vulgar, la realidad mostrenca, engañándose un poco, porque mostrenco es el que no tiene casa ni hogar, ni señor o amo conocido. Y aquí todos deben tener un lugar donde caer rendidos cuando salen de trabajar, y amos, muchos, desde el jefe inmediato al director de la emisora.

La televisión, desde fuera, es el medio más engañoso, hay que entrar en ella, mirar en las tripas y auscultar su compleja realidad.

El organigrama de Informativos de Antena 3 Televisión (a partir de ahora A3Tv) es bien simple, sin embargo: Un director de Informativos, un Director Adjunto, Un Sub-director y un Coordinador o Redactor Jefe.

Antonio San José, que es el Director Adjunto, me encomienda a Francisco Sierra, el Coordinador, que me paseará por la casa y me pondrá al corriente de todo lo que mi curiosidad o mi ignorancia le vayan solicitando.

La redacción de A3Tv pasa de las cien personas, sólo en Madrid.

Paco Sierra le llama una “redacción mixta”, con lo cual quiere decir que, partiendo del modelo mastodóntico de redacción de TVE, espejo en el que se miraron al nacer las televisiones, se ha llegado a otro más práctico y ligero.

En esta redacción se ha conseguido un equilibrio entre la fórmula jerarquizada de TVE y la anarquía. Allí, el origen de todo, cualquier movimiento que vaya a repercutir en lo que salga al aire debe someterse al control de la mente directora y en definitiva ejecutora. Aquí, cada informativo tiene su director y su equipo de edición, y se confía en su criterio.

A saber: Alejandro Dueñas capitanea el primer informativo, de la mañana; Olga Viza, el de las tres de la tarde; Fernando Onega, el de las nueve de la noche; José María Carrascal, el de la madrugada; Alfonso Piñeiro, el del fin de semana. Y a ellos hay que añadir “El Primer Café”, tertulia matutina de Antonio San José; “A Toda Página”, de Carlos Aguilera (desde la primera redacción de este texto, este espacio ha desaparecido); “El Espejo Público”, programa dominical de Pedro Piqueras; las noticias de Antena 3 Internacional (que se ve en América a través de un paquete de canales de pago), de Jesús María Santos; y los “Boletines” para la cadena “Telenoticias” de Miami, que se lanzan a la estratosfera a las once, a las trece, a las diecisiete y a las diecinueve, todas hora de España.

Cada director de uno de los tentáculos de este organigrama tiene autonomía para construir el orden y el contenido de la escaleta, la partitura del informativo. Cuenta para ello con la precisa colaboración de su equipo de edición, de los jefes de sección de la redacción y con la asistencia, cuando se le requiere o cuando ella lo requiere, de la dirección orgánica de los servicios informativos.

El peculiar equilibrio en este pulpo de incontables brazos se establece también entre lo que la redacción ofrece y da, y lo que los directores piden y se quedan, dice Paco Sierra.

Secciones y polivalencia

Los periodistas de los informativos de A3Tv están distribuidos en secciones. Ahora bien, cuando es preciso, un redactor de economía acude a cubrir una noticia de sociedad o de sucesos. Hay una multifuncionalidad o polivalencia (que cualquiera puede hacer de todo, vaya) básica, pero el mejor aprovechamiento de los recursos de cada cual ha conducido al siguiente esquema de secciones.

Economía, que recoge las informaciones que le son propias, y cuenta con nueve redactores, entre los cuales se han repartido especialidades como laboral-sindicatos, empresas, Hacienda, etc.. Nacional o Política, con doce redactores, también especializados en sub-temas. Internacional, con siete redactores que se han dividido el mundo entre ellos; y a quienes se suman los corresponsales de A3Tv en Washington, Moscú, París, Bruselas, Roma, Jerusalén y Londres, más los colaboradores esporádicos que envían noticias montadas o sin montar desde muchos puntos del planeta. Sociedad y Cultura, la sección más nutrida, con catorce redactores. Sucesos y Tribunales, con once que se reparten esa dura travesía que va del hampa al terrorismo pasando por la justicia. Y, en otro lugar apartado físicamente de la redacción, Deportes, con un ejército propio, que aquí no vamos a hacer desfilar. Una especie de sección es la de los meteorólogos, aunque no siempre lo son los que aparecen en pantalla. Finalmente están las delegaciones, un montón en la península y las islas.

La cosa no acaba aquí. Ni mucho menos.

La televisión, medio complejo para casi todos, y para el intruso, abstruso, no puede funcionar sólo con periodistas. Necesita de una milicia oculta al público, disfrazada por los que sí salen en pantalla con el adjetivo de técnicos, los técnicos. Pero necesita más.

Tres nuevos pilares

La televisión tiene otros pilares poco conocidos hasta ahora por el lector de este libro. Los productores, los realizadores y los documentalistas.

Los productores son los que, hablando en plata, sacan las castañas del fuego a los periodistas en su ejercicio cotidiano. Un productor, por ejemplo, como se ha resumido en el capítulo VI, gestiona una acreditación en el congreso de un partido político, busca la llave que abrirá la puerta de un tipo que es noticia, organiza viajes, reserva enlaces en los satélites internacionales o en Retevisión (fracciones de tiempo para enviar de un lado a otro por ondas radioeléctricas noticias montadas o imágenes en bruto), lleva las cuentas de los gastos, y mil faenas más, a cual más enojosa y complicada. El productor es el de la varita mágica; doy un toque aquí, ¡ding!, y aparece un billete de avión para Lima; doy un toque allá, ¡ding!, y cuando llegue Fulanito a su destino tendrá la cita concertada con ese guardia civil que sabe todos los detalles de la detención del Rambo de Soria; doy un toque acullá, ¡ding!, y aparece una dieta para comer un bocado y no perecer de inanición en mitad de un reportaje. Con frecuencia son periodistas, saben contabilidad y pueden vender un caballo viejo y desdentado a un cosaco del Kazán.

Los realizadores son los que impiden que la sucesión de noticias, de videos, de declaraciones fugaces o cortes de voz (en A3Tv y en el resto de los medio de Madrid les llaman “totales”), de imágenes aparentemente sueltas bajo las cuales se escucha la voz del presentador (“colas” en A3Tv y en los demás medios madrileños), los que impiden, decíamos, que este torbellino de imágenes y de sonidos no aparezca como lo que es, un caos audiovisual, un feroz bosque, y se convierta en una dulce vereda por la que el telespectador cree transitar tan a gusto. Remito al lector a lo que se ha dicho ya de ellos.

Los documentalistas son quienes sirven en bandeja a los periodistas los datos y el material filmado guardado en un archivo, que necesitan imperiosamente para elaborar esas piezas con imágenes de antaño y con una información que no puede estar en la frágil memoria de los seres humanos, sino en la potente y siempre dispuesta memoria del ordenador de turno, en la base de datos, o durmiendo apaciblemente en una carpeta situada en un estante atiborrado. Aunque en este libro se ha hablado poco de ellos, sin los documentalistas no habría información seria en televisión y en radio.

En A3Tv los documentalistas de la redacción están, por decirlo así, “asignados” a las secciones. Esto es, durante la mañana o en las horas de mayor trabajo, cada sección cuenta con una persona de documentación físicamente situada en las mesas de esa sección, y auxilia a los redactores que necesitan desesperadamente imágenes (en las redacciones de televisión todas las necesidades son apremiantes) para ilustrar una información sobre un tema que carece de ella. También les proporciona la documentación escrita que puedan necesitar en beneficio del rigor y solidez de la noticia, porque casi nadie se acuerda si Arzalluz insultó a Aznar en julio o en agosto (o viceversa), ni tiene en la memoria el número exacto de violaciones que cometió Fulanito tras su primera condena.

Informática, “enegés” y vocación

Tanto la búsqueda de las imágenes como la de datos procedentes de recortes de periódicos lo hace el documentalista desde una de las terminales del sistema informático del que se vale A3Tv. Un sistema basado en el Windows de Microsoft, y arreglado por el departamento de informática de la emisora para que pueda canalizar una variedad de tareas: las noticias de las agencias de información, los textos que escribe cada redactor, las innumerables tareas burocráticas de la redacción, siendo la más importante la escaleta, acceso a los archivos de imágenes y de textos de documentación, etc., etc., etc..

Un detalle políticamente correcto, hay productoras, realizadoras y documentalistas a porrillo, tantas como periodistas hembras. En concreto, en la redacción de A3Tv, a simple vista, parecen dominar las mujeres.

Un elemento final en la descripción que estamos haciendo de la redacción de A3Tv. El ENG (“enegé”, en jerga profesional), o Electronic News Gathering, que en inglés significa Recogida Electrónica de Noticias, lo que haría “Ren”, en castellano. El “enegé” es un periodista que sabe utilizar la cámara y maneja con soltura el magnetoscopio (un reproductor de vídeo profesional) para montar o editar las noticias que él mismo graba y redacta. Son mayoría en la redacción de A3Tv. Van por parejas, como la Guardia Civil, y, como a la Guardia Civil, no se considera con justicia su contribución al orden social televisivo.

A3Tv empezó su navegación por la metagalaxia de Gutemberg con una redacción de jovencísimos licenciados y estudiantes de periodismo. Se les proporcionó una instrucción técnica para que manejaran la cámara y montaran sus propias informaciones, y se les dejó sueltos por la selva del periodismo informativo audiovisual. Servían para todo, y tanto zurcían un roto como un descosido.

Al cabo de cierto tiempo se llegó a la conclusión que tal vez fuera mejor idea organizarlos en secciones. La idea funcionó. La idea ya plasmada ha evolucionado desde entonces. La mayoría de los redactores de los informativos de A3Tv saben manejar la cámara y los magnetoscopios, porque al incorporarse a la emisora se les da un cursillo especial. Pero hay unos cuantos (en torno al treinta por ciento) que se dedican exclusivamente a la recogida de información no visual. También hay unos cuantos (casi en la misma proporción) que han renunciado a hacer el papel de periodistas/plumillas fascinados por la cámara. La formación de todos es, no obstante, de periodistas, titulados en Ciencias de la Información.

Físicamente, la redacción de los informativos de A3Tv es una ancha sala cuadrada de unos veinte metros de lado, llena de mesas en gruesas filas. Sobre las mesas, el aparente caos en el que los periodistas parecen moverse como pez en el agua. Un caos coronado de teléfonos, terminales de ordenador y de al menos una impresora por cada ocho o diez terminales. También hay en las mesas pilas de cajitas, algo que no se encuentra en las radios, y menos en los diarios. Cajas de plástico gris que contienen las palabras, los gestos, el horror, la alegría, la violencia, el desquiciamiento, lo inesperado, lo vulgar, el llanto, la extravagancia. En una palabra, la noticia. Son las cintas de vídeo, “los brutos”, en las que se ha grabado aquello que luego veremos tan bien expuesto, tan correctamente anunciado, tan limpio, tan ordenado, en el noticiero.

De los cuatro lados que tiene la redacción, uno da al exterior, el opuesto es una pared con despachos, armarios, y con varios aparatos de televisión sintonizados con A3Tv, con la competencia y con varias cadenas extranjeras y con el canal del satélite que sirve noticias del mundo entero a las emisoras abonadas. En los otros dos lados están los despachos de directores, editores y una de las “cocinas”, de las que pronto se hablará.

Las cocinas y los cocineros

Atengámonos a un orden. El cronológico, por ejemplo. Vamos a empezar por la mañana. Entre las nueve y las diez, van llegando los redactores y el equipo de edición del informativo de las tres. Se tragan los periódicos, que caen sobre un estómago donde el café con leche y el cruasant conviven con la papilla de los primeros noticiarios de las emisoras de radio nacionales.

A eso de las diez a.m. se reúnen los siguientes personajes: el director del informativo de las tres (o sea, Olga Viza), el subdirector, el editor, el ayudante de edición, el realizador, un productor y los jefes de las secciones que antes hemos mencionado. Vienen tan cargados de noticias, que la información les sale por las orejas, así que pergeñar el borrador de la escaleta u orden de noticias les cuesta unos intensos minutos.

Las fuentes en las que beben son las que acabamos de mencionar: el noticiario de la mañana de la casa, lo que han dicho los invitados de “El Primer Café”, lo que han leído en los diarios y revistas, lo que traen oído en la radio de casa o del viaje en automóvil por el laberinto de las autopistas madrileñas, los ecos de los informativos televisados de la madrugada y de las nueve de la noche anterior, las noticias de agencia, las notas que han pasado las delegaciones y corresponsales, lo que aportan los jefes de sección, las previsiones conocidas del día o “temas de carril”.

Con todo ello se hace el borrador de la escaleta, que seguirá siendo un simple borrador hasta casi las tres, cuando el realizador coloque su última versión en la mesa de control desde la que dirige el curso del informativo como un controlador aéreo el aterrizaje de los aviones.

Volvemos a las diez de la mañana. El equipo de edición del informativo de las tres está dando toques y retoques a la escaleta desde su “cocina”. La “cocina” es un reservado de la redacción, separado de ella por mamparas, donde se cuecen, se hornean y se aliñan los ingredientes del noticiario; en ella pasan la jornada de trabajo el editor o editora, el realizador o realizadora y sus segundos. Esta “cocina” de la mañana la comparten los de Olga Viza con los de José María Carrascal, porque sus turnos lo permiten. En el otro extremo de la redacción, apartada tras un pasillo, hay otra “cocina” para los de Fernando Onega, que comparten con los de Alejandro Dueñas (el informativo de las siete de la mañana).

El equipo de edición de Fernando Onega llega antes de la una. Esto le permite seguir la carrera desesperada del equipo que le precede hasta la meta de las tres. De hecho, lo más granado del informativo de las nueve de la noche se reúne nada más llegar y diseña las líneas básicas de su telenoticias. Vamos a ir por aquí o por allá, vamos a arrancar por la huelga de camioneros, vamos a seguir con Jarrai y los grupos “Y”, vamos a continuar con el caos de Albania, luego nos relajaremos con unos desfiles de moda o con la última superpelícula que se estrena, y vamos a terminar con deportes. Con esto vale para empezar.

El equipo de edición de Onega es también de seis personas. A las cuatro de la tarde, vuelve a reunirse y deja casi acabada la escaleta, abierta siempre a las sorpresas de última hora.

A las seis de la tarde ya está en la redacción José María Carrascal y su propio equipo de edición. Mantienen una reunión con la misma rutina, y echan a andar lo que verá la audiencia de madrugada. Este equipo de Carrascal tiene cuatro redactores propios, que son los que cubrirán los actos, sucesos y citas de la tarde-noche, aunque la base, la materia prima de este informativo se halle todavía caliente sobre todo en el que le precede a las 21 horas.

Por fin, el equipo de edición del primer informativo del día de Alejandro Dueñas, se presenta en la redacción a eso de las cinco de la madrugada. Otros cuatro redactores llevan trabajando para él desde la medianoche, compilando y reeditando noticias del día anterior o preparando los pocos temas nuevos que hayan podido despuntar.

Cuerpos de élite

Ya hemos explicado quiénes mandan y cómo se las ingenian. Ahora vamos a conocer las rutinas de los que preparan el trabajo básico, del ejército de redactores y de “enegés” que pulula por la redacción y que sale disparado con sus cámaras en cuanto se le asigna una faena.

¿Qué es asignar una faena?

Otra cosa nueva en esta descripción somera de los informativos electrónicos. No es que la televisión sea el único medio donde se “asigne”, pero en él domina este procedimiento.

Asignar es encargar.

Un centenar largo de periodistas tiene la redacción de A3Tv, sólo en Madrid, para todos sus informativos. La mayoría están capacitados para manejar una cámara y para editar o montar las noticias, y no tienen un horario muy definido. Saben cuándo entran, pero no tienen más que una vaga idea de cuándo darán por terminada su labor diaria.

Es un cuerpo de élite, un disperso grupo de mercenarios de la información que se presenta en la redacción entre las nueve y las diez. Sólo si de antemano han previsto una “salida”, acuden antes de esa hora.

Nada más llegar, dan novedades al jefe de sección. Si ya está preparado el primer borrador de la escaleta, con una lista de temas, se les asigna uno, y allí los tienes recogiendo el material (cámara, trípode, maleta de focos, cinturón de batería para la antorcha, bolsa con cables, micrófonos, baterías para la cámara y otros muchos efectos), metiéndolo en el coche, y saliendo disparados para encontrarse en seguida con el muro del tráfico circundante e interno de la gran ciudad.

Para un ejemplo de lo que suele hacer un equipo de un informativo de televisión, remito al lector al capítulo dedicado al efecto en la descripción de Canal 9.

Aquellos redactores y “enegés” para quienes no hay tema que asignar, quedan en la redacción a la espera de uno. O hacen gestiones propias para destapar alguna hermosa liebre informativa (empeño casi quimérico). O se buscan la vida para el fin de semana; con esto quiero decir que se preparan para el fin de semana que les toca trabajar, puesto que cada sección cede al turno mencionado dos redactores que se suman a los propios (sólo dos) de los noticiarios de sábados y domingos. Largos sábado y domingo. En A3Tv los fines de semana empiezan prácticamente los miércoles. Los que han estado en ese turno, libran lunes y martes, tanto si son fijos como si están de prestado.

También puede que a uno de estos periodistas de la mañana se le encomiende la captura de determinado “total” o declaración de cierto personaje que el director del informativo desea utilizar, por ejemplo, Mario Conde escurriéndose torpemente entre una nube de cámaras a la salida de la Audiencia Nacional.

Quizá si durante la mañana no ha tenido ninguna asignación, la tenga por la tarde. O puede suceder que la “salida” que haga el equipo por la mañana vaya destinada al informativo de Onega o al de Carrascal. O, caso nada raro, puede que doble, que haga una “salida” por la mañana y otra por la tarde. O incluso más.

Los redactores y “enegés” de A3Tv trabajan diariamente entre ocho y nueve horas, con una interrupción para comer. Su horario es flexible, como se ha dicho, de modo que si una noche acaban a las doce, pueden retrasarse al día siguiente.

Echemos un vistazo a la sección de Sucesos. Compuesta por once sabuesos, incluido su jefe, Agustín Gómez, es una de las que más se mueven por razones de mercado. Los sucesos, junto con el corazón, es lo que más vende. En esta sección de A3Tv, Sucesos incluye Tribunales, lo cual quiere decir que cada vez que de la Rosa, el general Galindo y tantos otros se plantan ante un juez previa cita, interviene un equipo de ENGs de la sección de Sucesos. En este caso, los enegés que van a la Audiencia tienen cierta especialización. De hecho, tres de los componentes de la sección se dedican exclusivamente a la cámara. Y otros tres, también exclusivamente, a rastrear información.

Estos últimos pueden pasarse varios días de juzgado en comisaría, tomándose cafés irlandeses o simples carajillos con jueces, fiscales, policías, y hasta gastándose los cuartos en la dudosa compañía de sus contactos con el mundo del hampa, hoy tan amplio como una enciclopedia temática. Una vez detectada la noticia, la destapan con ayuda de un cámara, si es posible hacerlo, cosa complicada.

Los redactores y redactoras de sucesos de A3Tv tienen su propia agenda, sus propios contactos, que frecuentan o a quienes asedian por teléfono llegada la ocasión; se trata de especialistas policiales en estupefacientes, de mandos de la guardia civil, de criminalistas, abogados, etc.. Según Agustín Gómez, un 35 por ciento del trabajo de la sección se hace sin equipo (quiere decir, sin cámara), sacando información a los contactos y a las fuentes. Y da resultados. Otro alto porcentaje son los “temas de carril”, o temas de agenda y previsiones

Los hombres/mujeres orquesta

Los productores son los individuos más parecidos al hombre (mujer) orquesta que encuentra uno en el mundo de la televisión. En A3Tv muchos son periodistas. El director de Producción de Noticias de la casa, Miguel Vázquez dice que su área es un espacio polivalente sin compartimentos estancos.

El productor de televisión español no tiene tanto imperio como el norteamericano, pero es poderoso.

En Norteamérica, los informativos televisados tienen un productor ejecutivo, que en realidad es el director del programa, el que más manda, y no suele salir en pantalla. Esto es lógico, porque, como veremos después, el conductor del informativo no podría concentrarse en su trabajo y en la dirección periodística del mismo, si encima tuviera que pensar en el control financiero.

Un informativo en televisión cuesta un Potosí, dicho en moderno, un pastón. No me he propuesto entrar en temas económicos en este trabajo, pero me atrevería a decir que los gastos ocasionados por un solo informativo de cincuenta minutos en una cadena nacional pueden rondar los cinco millones de pesetas.

Con esta cifra como indicativo, el lector puede hacerse una idea del dinero que mueven los informativos al cabo de un año en una cadena. El presupuesto es fenomenal. La gestión de ese dinero en A3Tv está encomendada a Miguel Vázquez y a su equipo, que tienen plena autonomía para tomar decisiones.

El equipo de producción de informativos de A3Tv está compuesto de veinticuatro personas más el director. Tres se dedican a la gestión pura. Uno, da servicio al fin de semana. Seis, a los informativos diarios. Otros seis, a “A Toda Página”, que presenta (presentaba) Marta Robles. Dos, a los no diarios. Y finalmente, seis, a los deportes.

La mayoría son periodistas o tienen una formación similar, tienen nociones básicas de contabilidad y saben dos o más idiomas. Su trabajo, además de asistir al periodista en las necesidades que él no puede cubrir, consiste en llevar la caja, preparar los viajes, hacer balances de productividad, controlar los gastos, hacer presupuestos, conectarse con sus colegas de otras televisiones para intercambiar material o para establecer enlaces por satélite o por tierra, y en tantos otros detalles que los hacen imprescindibles, como las esposas de los anuncios.

Los Spielberg anónimos

Muchos realizadores de televisión sueñan con hacer una película. Algunos se atreven a soñar con Hollywood. Otros, desdeñan el cine comercial. Y algunos, hasta la han hecho, su película o su corto, e incluso han pasado una temporadita en la escuela de cine de una universidad pública nortemericana.

Su trabajo en un estudio de televisión, tanto si es para un programa como si es para un informativo, no difiere mucho del de uno de esos directores de grandiosas superproducciones. Todo en pequeña escala, pero muy semejante. Quiero decir que, si les dejaran, serían capaces de hacer “Parque Jurásico”, y no tendrían que emplearse mucho para mejorarlo.

En los informativos, los realizadores suelen dedicarse en especial a controlar los telenoticieros. Pero también dirigen “documentales”, los reportajes largos de los informativos semanales o de los especiales. En esto, su trabajo no difiere nada del de un director de National Geographic, pero en casa. Por último, se encargan de las retransmisiones en directo, por ejemplo, los partidos de fútbol y otros acontecimientos deportivos o taurinos.

Yolanda Recluso, la jefa de realización de informativos de A3Tv, afirma suave pero firmemente que a ella lo que le va son los informativos. Empezó como periodista, y tiene experiencia en varios medios nacionales. Siempre ha hecho informativos y no se cansa de hacerlos.

Yolanda Recluso realiza también el informativo de las nueve. Y lo hace con un vasto equipo. Durante toda la tarde, y después de la reunión preparatoria de la escaleta de las cuatro, está pendiente, con la asistencia de un ayudante, del curso que toman las noticias, numeradas convenientemente, hasta que llegan a sus manos en forma de cinta de vídeo.

Una cinta de vídeo puede contener una noticia montada o un envío de un corresponsal, también montado. Pero asimismo puede contener una declaración, que ha de entrar en antena en el momento preciso, cuando el director presentador le da paso en su comentario ante la cámara. En la cinta, finalmente, puede haber puras imágenes, que ilustrarán las palabras con las que Fernando Onega desarrolla la noticia.

Estas cintas, una vez en las manos del equipo de Yolanda Recluso, se etiquetan con un código de barras y se introducen en una de las cuarenta ávidas bocas del “betacar”, una especie de armario mágico con un brazo articulado que va extrayendo las cintas y colocándolas en uno de los cuatro magnetoscopios desde los que se lanzan las imágenes en el informativo. Si no fuera por el etiquetado y por la pauta que se tiene de cada cinta en la escaleta, el informativo sería un caos o un azar.

La escaleta, hemos dicho antes, es la partitura del informativo. Los ejecutantes son los periodistas y los cámaras que han elaborado las noticias. Pero a la hora de emitir el informativo, hay muchas más personas, que forman una verdadera orquesta. Están distribuidos en tres anchas mesas una detrás de la otra, y los cito de izquierda a derecha y de delante a detrás.

En el control, frente a todos, colgadas de la pared, un sinfín de pantallas de televisión o monitores exhiben diferentes imágenes, las que capta cada una de las cuatro cámaras del estudio en el que se encuentra el presentador, y las de los vídeos, “totales” o “colas” a punto de salir al aire, otra en la que se ve lo que se está emitiendo, otras en las que aparecen los periodistas que esperan la conexión en directo, otra con el “prompter”, otra con los rótulos, y alguna más, hasta formar un mosaico a o “Blade Runner”.

En la primera mesa se sientan:

Un operador de mezclas, que cuida el cambio de las cámaras del estudio según las órdenes del realizador.

El realizador o director de la orquesta.

Un ayudante de realización que controla la duración y el orden de las noticias, gracias a unos papeles que cada redactor rellena con datos relativos al vídeo (noticia, total o cola) que se emite.

Un operador del “printer”, que escribe y lanza los rótulos que aparecen en cada noticia (parte inferior de la pantalla, generalmente), con datos sobre los redactores, el lugar y la fecha de las imágenes, o los nombres de los que hablan.

En la segunda mesa:

Un editor (el editor del informativo) que tiene que estar al tanto de posibles últimas horas, por si se ha de cambiar el orden de las noticias de la escaleta.

Un operador de “prompter”, o máquina de la falsa memoria, que permite al presentador leer en el objetivo de las cámaras que le enfocan (gracias a una pantalla de ordenador sobre la que ruedan estrechas líneas de enormes letras), lo que parece recitar con tanta soltura.

En la tercera mesa:

Un operador de iluminación, para que el presentador o presentadora no aparezca en la penumbra o quemado por los focos.

Un operador de control de cámaras, que procura que den el mismo contraste y la misma luminosidad.

Y uno o más operadores de audio, que controlan el recitado del presentador y el volumen de lo que está grabado en los vídeos. Estos últimos componentes de la orquesta se encuentran en un pequeño estudio adjunto al que estamos mencionando.

Los principios fundamentales

Según Antonio San José, subdirector de informativos de A3Tv, los propósitos que rigen los noticieros de su empresa son pegarse a la actualidad y al interés de la gente. Y el medio, un lenguaje muy asequible y directo. La ventaja de una cadena privada sobre una de titularidad pública es que la primera se halla por encima de toda obligación política y, si acierta, le puede sacar partido a este lujo del desapego administrativo.

Es decisivo el ritmo. Una de las mayores preocupaciones de quienes dirigen los informativos de A3Tv es mantener un ritmo cuyo secreto a voces es éste: series de cuatro a ocho noticias, separadas por algo que San José llama “pico”, que es una pieza que rompe, que sirve de frontera entre las series. Estas series suelen variar en cada informativo, pero no pasan de cinco en total. De un modo laxo, vienen a equivaler a las “secciones” de política nacional, internacional, sucesos, sociedad, etc., en las que está dividida la redacción.

Equivaler no significa que sean lo mismo, sino que se adaptan a ese ritmo sincopado, casi frenético y algo sinuoso de los teleinformativos de hoy en día. Las viejas secciones se transforman en bloques temáticos o de afinidad, de modo que en el mismo bloque pueden coexistir piezas de nacional o de internacional; verbi gratia, una noticia sobre el caso Alcàsser con una crónica del corresponsal en París sobre las cuatro niñas asesinadas en Boulogne sûr Mer.

Sobre cual es el proceso de selección del vastísimo panorama de la actualidad diaria, San José afirma que el criterio primordial es el del interés popular. Y recuerda el desconcertante dicho de que en televisión vale más lo interesante que lo importante. Si hay que sacrificar algo importante, se hace sin encomendarse a nadie y sin exhibir un dolor de corazón que resultaría hipócrita.

En las facultades y escuelas de periodismo se habla de polinomio informativo y de pirámide invertida. En román paladino significan “qué, quién, dónde, cuándo, cómo, por qué y para qué”, y “primero, lo más importante y luego, los detalles”.

El medio audiovisual no trata el polinomio informativo y la pirámide invertida del mismo modo que el escrito. Según Antonio San José, esta modificación se realiza en función de la fuerza de las imágenes. La entradilla o presentación del tema por parte del director del informativo suele contener los elementos básicos de la noticia, pero las imágenes pueden contener otros elementos que no siempre hace falta hacer explícitos en el “off” o desarrollo leído de la noticia.

En cuanto a los cambios vertiginosos que ha sufrido la información en televisión, San José asegura que se han debido a la acumulación de experiencia de los integrantes de cada redacción, y de otro lado al perfeccionamiento técnico, que permite ahora hacer cosas que antes o eran imposibles o demasiado caras.

La frontera difusa y permeable entre el espectáculo y la información en televisión se mantiene nítida y sólida, dice San José de A3Tv, gracias a la seriedad de los informativos, y a que se han derivado hacia el espacio “A Toda Página” todos aquellos temas que forman parte de ese confuso género que algunos llaman “infoshow” (tal espacio ya no se emite a la hora de editar este texto).

Por su parte Fernando Onega dice que él, intuitivamente, tiende a separarse del espectáculo, que carece de una predisposición hacia ése género. Añade que los numerosos programas de la televisión en los que domina la pseudoinformación, sirven de clara referencia, y sitúan al margen de ellos los informativos, más rigurosos.

Onega asegura que los informativos son la columna vertebral de una cadena de televisión. En ellos descansa la consistencia y la credibilidad de una emisora de televisión. Onega, que es gallego, sugiere que quizá las empresas no compartan esta idea, pero que el curso que sigue la información en televisión indica que su valor aumenta, cosa que las empresas también perciben.

Onega se ha formado en la prensa escrita y conoce bien la radio. Al comparar ésta con la televisión, y dice que, en lo que toca a la contaminación del espectáculo de la que se acusa a la televisión, la radio lo está más. Pone como ejemplos las intervenciones telefónicas de los oyentes, con frecuencia apasionadas y faltas del menor rigor, y las tertulias. Según Onega, las tertulias empezaron siendo una forma de añadir datos y valoraciones de especialistas a la información, y han degenerado en conversaciones de café en las que no se proporciona nada nuevo, con invitados que no tienen que ver con el periodismo.

El trabajo de Fernando Onega consiste en hilvanar con textos originales, y en los que zumba un eco de su ironía gallega, las noticias que presenta. Para ello se vale de las informaciones que recoge del sistema informático, las escritas por los redactores, o las que proceden de sueltos de agencias de última hora.

Por lo general, los redactores responsables de una información, sea en forma de vídeo, de “total” o de “cola”, escriben un texto de presentación que Onega adapta a su forma de hacer el informativo.

Normalmente Onega llega a la redacción a eso de la una, tiene una primera reunión con su equipo, come en la cafetería en compañía de los directivos, una verdadera comida de trabajo, y a las cuatro o cuatro y media compone la escaleta de su informativo en compañía del equipo de edición. A partir de las cinco y media, se sienta frente al ordenador y va redactando los textos. Se esfuerza en “enganchar o recoger los temas por detrás”, es decir, en conectar la noticia que acaba de emitirse con la siguiente.

A lo largo de la tarde puede cambiarse el orden de los temas, introducirse otros nuevos o “caerse” alguno ya fijado. Pueden trocearse algunos videos o sacarse “totales” de una información anterior. Se deciden las conexiones en directo y se acuerda, junto al editor y a la realizadora, qué es lo que Onega preguntará al redactor desplazado y cómo ha de despedirse éste.

Fernando Onega concibe el informativo como un todo, una crónica global de la jornada. La arquitectura de esta crónica es un conjunto en el que encajan las imágenes más llamativas, las declaraciones (“totales”) más ilustrativas, antecedido ello de una entradilla y a veces compuesto en un vídeo. Este conjunto se hace con un objetivo, ayudar al espectador a comprender la información que se le ofrece.

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