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Agricultura y Naturaleza La botánica de Rafael Escrig Series

La Alameda de Valencia

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La Botánica de Rafael Escrig

Imagen de la Volta a Peu en Valencia por la Alameda. Foto FDM

En esta nueva entrega, nuestro botánico de cabecera Rafael Escrig ofrece una sucinta historia y la diversidad botánica del conocido Paseo de la Alameda de Valencia, que discurre entre el jardín de Viveros y la Ciudad de las Ciencias, en la margen norte del antiguo cauce del río Turia, si bien en su diseño original era mucho más corto. Una vez más es recomendable leer el artículo en los archivos de PDF adjuntos, para apoyar el texto con la adecuada documentación gráfica. Se encuentran al final del artículo.

PRIMERA ÉPOCA

La Alameda, antiguamente, era el camino de acceso que unía también el puerto y los poblados marítimos con el Palacio Real. Primero era un simple prado arbolado sin urbanizar, en los exteriores del Palacio. En 1645, el entonces virrey de Valencia Rodrigo Ponce de León, mandó adecuar el terreno y hacer una plantación con varias alineaciones de álamos “Populus alba”. En 1710 se mejora el paseo con otras plantaciones y se construye la Ermita de la Soledad y lo que conocemos como las Casetas de los Guardias que escoltan el paseo frente a los actuales Viveros.

La historia reciente de la Alameda, en 1812, se enlaza con la del Parterre y con la Glorieta, después de conquistada Valencia. Previamente, tanto la Ermita de la Soledad como el Palacio Real fueron destruidos por las mismas tropas españolas para que la artillería francesa no pudiera hacerse fuerte en ellos, lo que al final no impidió conquistarla. Los daños que sufrió la Alameda y sus alrededores fueron, como es de imaginar, muy grandes y es a partir de entonces, una vez sometida Valencia, cuando el General francés Louis Gabriel Suchet, nombrado virrey de Aragón, Valencia y Cataluña, afincado en nuestra ciudad, se interesó por la mejora de dichos espacios: Mejora y ajardina la Alameda y, al tiempo, prepara los otros dos terrenos (la Glorieta y el Parterre) en los que se harán los primeros esbozos del jardín. La idea de Suchet era continuar el trazado de la Alameda por el norte, hacia San Pío V, cruzar el río y seguir rodeando toda la ciudad por fuera de la muralla, a modo de un gran paseo arbolado.

EDAD MODERNA

Nada queda de aquellas primeras plantaciones, pues los grandes ficus “Ficus macrophylla” existentes en la Alameda, son más recientes que los de la Glorieta y el Parterre y el único álamo que existe en la actualidad data probablemente de 1932.

Es de esta última fecha de 1932 la última actuación municipal sobre la Alameda, con su prolongación actual hacia el este, donde se trasladó la Fuente de los Cuatro Elementos y el nuevo arranque con sus escalinatas del Puente del Mar. La fuente de los Cuatro Elementos, tuvo su anterior emplazamiento en la Plaza del Mercado desde 1878. Mientras que la fuente de las Cuatro Estaciones que figura en el otro extremo del paseo, se colocó en 1863.

La Alameda de Valencia, desde mediado el siglo XIX, ha sido el escenario de nuestras grandes exposiciones: la de 1883 y las más famosas, la Regional de 1909 y la Nacional de 1910. Precisamente fue en la Exposición Regional de 1909 cuando se construyó el Puente de la Exposición, llamado también la Pasarela, derribado por la riada de 1957 primero y sustituido hace ya unos años por el conocido como de la Peineta. Este puente daba acceso directo desde el centro de la ciudad hasta el recinto ferial que estaba contiguo al paseo de la Alameda.

También se crearon para la ocasión las farolas que ahora adornan todo el paseo, farolas que se llaman precisamente modelo Exposición. También ha tenido especial relevancia este paseo por ser el que siempre acogió la Feria de Julio, con su famosa Batalla de Flores y los pabellones donde se celebraban los actos feriales.

Hablamos antes de la Fuente de los Cuatro Elementos, fuente que antes estuvo en la Plaza del Mercado y que fue traída aquí en 1932 para jalonar el extremo sur del paseo recién alargado. Esta remodelación se llevó a cabo por el arquitecto municipal Javier Goerlich Lleó. Un paseo que, por cierto, tiene una longitud de 1.000 metros exactamente, desde una a otra fuente.

RECORRIDO BOTÁNICO

Lo más relevante de nuestro recorrido va a ser la espectacular colección de palmeras que se agrupan en este espacio. Espectaculares por su edad y su altura. Muchas de ellas están declaradas de protección especial por estar catalogadas como monumentales. Las palmeras, tanto la datilera como la canaria, tienen el rango de árbol singular cuando alcanzan la altura de 12 m. Con la excepción de las Washingtonias cuyo umbral se establece en 18 m. de altura.

El conjunto de palmeras dentro de la comunidad arbórea de nuestra ciudad, suman el 12% del total de especies, de las cuales son monumentales: 172 Palmera datilera (Phoenix dactilifera), 49 Palmera canaria (Phoenix canariensis) y 76 Palmeras de abanico, mejicanas y californianas (Washingtonia robusta y filifera).

A lo largo de este recorrido virtual vamos a tener a derecha e izquierda sendas alineaciones de plátanos, Platanus orientalis y de almeces, Celtis australis. Observaremos que la calle de servicio que anda paralela a todo el paseo (antes Paseo de la Soledad), también está plantada con una importante alineación de palmeras datileras Phoenix dactilifera de considerable altura.

Situándonos en la zona central, tenemos un alcornoque, Quercus suber de dos brazos, un pino carrasco, Pinus halepensis y una tuya occidental, Thuja occidentalis. A continuación, siempre por la zona central, una yuca, Yucca elephantipes, dos pinos canarios, Pinus canariensis y una pequeña tuya oriental, Thuja orientalis. Un poco más adelante, nos encontramos con un grupo de palmitos, Chamaerops humilis y un par de crecidos gomeros, Ficus elastica. También veremos dos buenos ejemplares de eucalipto rojo, Eucaliptus camaldulensis con los que llegaremos al puente de las flores. Al otro lado otros dos ejemplares de Eucaliptus camaldulensis aún más grandes, y un poco frecuente Ficus australis. A continuación aparece una grevillea, Grevillea robusta, un grupo de naranjos, Citrus auriantum, y un Ficus elastica.

A partir de este punto es donde comienza a ser más destacada la plantación de palmeras. Para empezar veremos varias Washingtonia robusta, alternando con palmeras canarias, Phoenix canariensis, dos Syagrus romanzoffiana, conocidas como palmeras pindó y unos pinos canarios Pinus canariensis. Veremos una Livistona chinensis mientras continuamos acompañados por las altas Washingtonias robustas, un grupo de magnolios, Magnolia grandiflora, varios pies de bananero, Musa ensete y más livistonas, para terminar este tramo con una alta Araucaria heterophylla y una Lagunaria patersonii, árbol de origen australiano conocido como árbol pica-pica.

Hemos llegado al Puente de la Exposición o Puente de Calatrava, como también se le llama. Aquí veremos dos alineaciones de Washingtonia robusta, que flanquean uno y otro lado de la calle que vamos a atravesar y a continuación nos esperan tres extraordinarios ficus, Ficus macrophylla, que dan escolta a la fuente y el monumento al eminente médico valenciano Francisco Moliner, catedrático de Patología Médica y rector de la Universidad de Valencia. Este monumento fue realizado en mármol blanco de Carrara, por el escultor José Capuz e inaugurado en 1919. Los ficus son de los más grandes de Valencia.

Las palmeras washingtonias, datileras y canarias de gran porte y altura, nos siguen acompañando por todo el camino. Más adelante veremos un sabal, Sabal palmetto muy poco común en Valencia. Creo que es la única existente en las plantaciones municipales de la ciudad, si excluimos el Jardín Botánico. A unos metros, una fuente y un emparrado cubierto por una corpulenta glicina, Wisteria sinensis con sus llamativos racimos florales tan parecidos a las lilas.

Continuando nuestro paseo virtual, tenemos otra Syagrus romanzoffiana como las anteriores y una preciosa Washingtonia filifera. He de hacer notar la escasez de esta palmera en la actualidad frente a su homónima Washingtonia robusta. Los motivos a favor de la robusta, son su menor coste y su rápido crecimiento. No obstante en tiempos pretéritos era la filifera la más usual. Tenemos el ejemplo en la alineación de la calle de entrada de los Jardines del Real, la existente en el Parterre, junto al antiguo edificio del Tribunal de Menores y las que aún quedan dispersas por el centro antiguo de Valencia. En cualquier caso, ambas especies no son comparables, y cada una de ellas tiene su propia belleza. Lo que sería de esperar es que se plantaran más W. filifera para poder reponer las que, de forma natural se van extinguiendo.

Hemos llegado a un grupo de cipreses comunes, Cupressus sempervirens que dan escolta a una columna con una pequeña cruz de piedra en lo alto. Este monumento está colocado allí como recordatorio de la Ermita de la Soledad que estuvo en el espacio comprendido en la calle lateral, también llamada entonces Camino de la Soledad.

Continúan otras dos robustas Washingtonias filiferas acompañadas de las invariables datileras y canarias de todo el paseo. Casi al final del recorrido veremos dos pinos canarios, Pinus canariensis, dos Lagunarias patersonii, cinco soforas colgantes, Sofora japonica, var. pendula, una gran jacaranda, Jacaranda mimosifolia y dos casuarinas, Casuarina equisetifolia.

En este punto nos recibe el monumento dedicado al célebre naturalista y botánico valenciano José Cavanilles, al que saludamos respetuosamente y le ofrecemos nuestro reconocimiento, ya que con sus trabajos botánicos puso tan alto el nombre de Valencia.

Como colofón a este pequeño recorrido, pegado a un kiosco de nombre La Pérgola, se encuentra un precioso ejemplar de Eucaliptus gomphocephala, comúnmente conocido como árbol tuart, cuyas evidentes diferencias con los anteriores Eucaliptus camaldulensis que hemos visto, nos permitirá diferenciarlos y apreciarlos en todas sus partes.

FECHAS IMPORTANTES

1592 Construcción del Puente del Mar. (En sustitución de uno anterior de madera)

1595 Construcción del Puente del Real. (En sustitución de uno anterior de madera)

1645 Rodrigo Ponce de León, virrey de Valencia, ordena la primera plantación de álamos y acondiciona el espacio.

1808 Primer asedio de las tropas francesas por el oeste (camino de Quart) al mando del general Mencey.

1810 Segundo asedio por el norte. Toma de Sagunto.

1811 Destrucción del Palacio Real. Capitulación.

1812 El general Suchet entra en Valencia y se hace cargo del gobierno. Mejoras y reformas en la ciudad. José I traslada su corte a Valencia.

1814 Retirada de los franceses. El general Elío, se hará cargo de la ciudad y termina los jardines de Glorieta y Parterre.

1932 El arquitecto municipal D. Javier Goerlich Lleó, remodela el Puente del Mar y la Alameda. Se reubica la fuente de los Cuatro Elementos, antes en la Plaza del Mercado y se la dota de una pileta más grande, para que tenga las mismas medidas que la de las Cuatro Estaciones.

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