Lo de Ceuta
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Mucha tinta y vocerío se ha gastado con motivo de la invasión de Ceuta por decenas de miles de marroquíes, es decir, por el Estado marroquí. Después del propio suceso, que ha dado la vuelta al mundo, lo más escandaloso es la inaceptable idea de que los servicios de inteligencia de Marruecos y de España no se han enterado de nada. Más que un escándalo es un insulto a la inteligencia, empezando por la de esos servicios.
Fernando Bellón
Sobre el suceso han brotado aquí y allá variadas explicaciones de sus causas y sus consecuencias. Es terreno abonado para las especulaciones en todos los sentidos del diccionario, para las conjeturas, supuestos, divagaciones, obsesiones, declaraciones de protagonistas, fantasías y tonterías. Poca sustancia y pocos hechos confirmados salvo las evidencias: decenas de miles de personas invadiendo la playa de Ceuta.
Otro hecho singular es el prisma ideológico por el que se filtran los reproches. Un prisma falseado, porque no hay en España dos estrategias políticas contrapuestas, izquierda y derecha. En cualquier área de gobierno, en todo acontecimiento o circunstancia sobrevenidas, las supuestas izquierdas y las supuestas derechas manifiestan soluciones similares, puro ejercicio nominalista.
La única distinción entre los bandos es la personal.
El Partido Socialista está dirigido por un tipo sin ideología, sin vergüenza y sin un propósito político definido. El resto de los partidos de izquierda son meros satélites que suelen acogerse a la retórica bolchevique y a argumentos sofísticos inoperantes. Además, los votantes de Sánchez son un misterio teológico, es decir, más relacionado con la fe que con la sociología.
En el caso del PP, lo personal y lo religioso cuenta menos. Feijóo no es un dirigente capaz y contundente, como Sánchez, ejerce de gallego y no se compromete. Los votantes del PP son un conglomerado superior al de los votantes a Sánchez, y da la impresión de que pecan de ingenuos o de resignados al destino
El único “hombre providencial” hoy en España es un sinvergüenza redomado al que España y los españoles le traemos al fresco. Y como presume de tener la patente de la izquierda, ejerce como tal. No puede salir a la calle sin que le pongan como un trapo, y no obstante, cuenta con cientos de miles, quizá millones de españoles que le jalean en un silencio oprobioso.
El Partido Popular no quiere ser de derechas, y también lo jalea en silencio; por ejemplo no menciona a Marruecos en su reacción a la invasión. No habrá que esperar mucho rato para tenerlo claro. En cuanto sustituya al PSOE en el gobierno, veremos si es capaz de hacer una política de derechas, de responsabilidad, de orden, de respeto al Parlamento, de anulación de las atrocidades realizadas por la banda de Sánchez, y con propuestas en favor de la prosperidad de todos los españoles, compromiso militar sobre la defensa de nuestras fronteras, etc. Temo yo que la Brigada del Muro, compuesta por millones de votantes frustrados, le salga al paso, y el gobierno de Feijóo se achique.
¿Y Abascal? De momento Vox es el único partido que presume de ser de derechas y tiene un programa coherente. Lo que me hace dudar de él son algunos laberintos en los que se mete. ¿Cómo va a combatir la agresión marroquí, si está financiada y sostenida por los EEUU e Israel, a quienes Vox admira? Eso y la capacidad sin probar de sus dirigentes en el gobierno de una de las naciones más complicadas de Europa.
La izquierda y la derecha están confundidas, la izquierda radicalizada en su vocabulario, pero moderada en lo que atañe al gobierno real del país. La derecha socialdemócrata es incapaz de echar cimientos en territorio firme, y la derecha nacional, aminorada electoralmente, y por tanto de eficacia política muy relativa, no tiene mucho frente por el que avanzar sin darse un trastazo.
Cosa chocante del suceso ha sido la reacción de los directivos de organizaciones no gubernamentales, incluida la ONU. Han pedido humanidad hacia los invasores. Una de las portavoces recordó con ahínco que los invasores (no dijo invasores, claro) eran seres humanos. Era como pedir a los vecinos de Ceuta que, por favor, fueran tan amables de acoger en sus viviendas a un par de inmigrantes invasores por familia. Me abstengo de hacer comentarios porque los que me salen son políticamente incorrectos. Todos los criminales de la historia son tan humanos como sus víctimas; el resto de los animales no son ni criminales ni víctimas, son seres vivos dotados de instintos de supervivencia, que también tenemos los humanos.
Cito dos avisos tomados de dos artículos de ABC. Hay algunos más en la prensa, no muchos, pero recojo los primeros que he encontrado.
Así, a la izquierda más mezquina, guerracivilista y manipuladora de Europa se le une la derecha más mediocre, cobarde e inculta del planeta. (José F. Peláez, en ABC)
Si al frente del Gobierno español estuviese la derecha, ¿nuestro Ejército no estaría igualmente participando en misiones grotescas en el Ártico, en lugar de proteger sus fronteras? ¿Un gobierno de derechas no habría traicionado igualmente a los saharauis? ¿No estaría igualmente echando las culpas del ensayo de invasión a las «mafias»? Juan Manuel de Prada ABC
Y una de Pío Moa, viejo compañero, y de las pocas personas que posee autoridad y conocimiento de lo que es el conflicto político en todas sus versiones, ideológicas y prácticas.
Es obvio que Rabat se ha planteado una estrategia de gran alcance contra España, parte de la cual es la financiación (soborno) a políticos españoles. En eso le ha ido muy bien hasta ahora: tanto el PP como el PSOE se sienten “amigos fiables y aliados” del país que aspira a invadir nuestro territorio. Un verdadero periodismo investigaría las relaciones de los políticos del PP y del PSOE con Gibraltar y con Rabat. Salen cosas a la superficie, pero es preciso conocer el fondo. Pío Moa
Y ahora, una sarcástica paradoja. Existe un paralelismo psicológico y político entre el rey Mohamed VI y el presidente Sánchez, dos carroñeros. La única diferencia es que Mohamed tiene un objetivo político para su país, mientras que Sánchez varía su táctica en relación con las circunstancias y con sus intereses personales de no irse de Moncloa hasta que le echen. Es mucho más fuerte Mohamed.
Epílogo con preguntas. ¿Por qué no ha ido, o no le han dejado ir, el rey a Ceuta? ¿De qué nos sirve a los españoles y a nuestro ejército estar en la OTAN? ¿De qué nos sirven las bases yanquis, si Washington, obligada a defendernos, está convencida de que Ceuta y Melilla son colonias españolas? ¿De qué nos sirve la Unión Europea si proclama que tanto el gobierno español como el marroquí han “gestionado muy bien la crisis”? ¿Está la democracia occidental y parlamentaria en peligro de extinción, asesinada por los políticos que dicen sostenerla? ¿Qué narices pintamos los ciudadanos con derecho al voto en este simulacro político?
Post Scriptum doloroso. No me creo que hayan entrado en Ceuta los setenta y tres mil que alguien ha contado de manera misteriosa. Y no lo digo en descarga de los servicios de no inteligencia; sesenta, setenta y tres mil personas reunidas se detectan sin necesidad de fotografías satelitales. Tampoco porque el gobierno marroquí sea capaz de atraer tantos miles de personas en un par de días. Creo que es una cifra exagerada.
Pero aunque fueran setenta y tres mil personas, la invasión tiene rasgos monstruosos, como arrastrar a niños al mar, incluso llevar un bebé en la mochila. ¿Qué tipo de persona, de familia permite hacer esto a los suyos? ¿Tanta es la desesperación de los jóvenes marroquíes? ¿Por qué no emplean su furia y su atrevimiento en enfrentarse al codicioso y déspota Mohamed?
Hayan sido ochenta mil o cincuenta mil los invasores nada puede ocultar que el asalto ha estado organizado, preparado, manipulado por instituciones públicas, y no sólo marroquíes.
Ceuta sigue siendo una semana después del asalto una ciudad sometida, con cantidad de mercenarios escondidos aquí y allá, y al parecer varios miles de víctimas, muchachos, chicas, niños y niñas abandonados por sus familias, a quienes sólo los ciudadanos ceutíes, musulmanes o cristianos, presta atención, y la burocracia se limita a censar.
Y Pedro Sánchez, en bañador.
Añadido el 10 de agosto.
En relación con la invisible diferencia programática de izquierda y derecha parlamentarias. De Félix Ovejero en “El Mundo”
Hoy, programáticamente, la distancia entre los dos grandes partidos se tasa en decimales. Un punto de IRPF, una prestación autonómica, un matiz sobre financiación; descontada la retórica, poco más. Ni siquiera el uso del oxímoron -en una democracia sometida al imperio de la ley- del sintagma «impuestos confiscatorios» describe una discrepancia que vaya más allá del efectismo. Si hacemos abstracción de nuestra situación presente -que es mucho abstraer-, en la que el PSOE parece entregado a una suerte de vivat Sánchez et pereat mundus, en lo esencial los dos grandes partidos coinciden en lo fundamental. No digo que sea bueno. Es así.
